{"id":16027,"date":"2016-02-05T10:23:34","date_gmt":"2016-02-05T15:23:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ortodoxia-y-ortopraxis\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:34","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:34","slug":"ortodoxia-y-ortopraxis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ortodoxia-y-ortopraxis\/","title":{"rendered":"ORTODOXIA Y ORTOPRAXIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Definici\u00f3n de conceptos. -2. La dif\u00ed\u00adcil armon\u00ed\u00ada ortodoxia-ortopraxis. &#8211; 3. Aportaciones de la \u00abteolog\u00ed\u00ada secular\u00bb &#8211; 4. El dep\u00f3sito de la fe y su interpretaci\u00f3n. &#8211; 5. La ortopraxis del cristiano. &#8211; 6. Criterios pastorales.<\/p>\n<p>El descubrimiento del sentido de la vida, de la verdad de las cosas y de lo bueno \u00e9ticamente hablando, es una de las aspiraciones de la humanidad. Se trata de los aspectos que afectan a la persona en su totalidad; por lo mismo, en su conocimiento deben estar implicadas todas las capacidades de la persona humana. Pensamiento y acci\u00f3n son dos aspectos relacionados e interdependientes, uno remite al otro y no se puede prescindir de ninguno de ellos. \u00bfCu\u00e1l de ellos es el mejor camino para llegar a la verdad? \u00bfA cu\u00e1l de ellos damos prioridad? M\u00e1s que un planteamiento intelectual debemos hacer un planteamiento existencial: lo importante es la creaci\u00f3n de condiciones que permita un aprendizaje y una vivencia integral, sin que ninguno de los polos, el pensamiento y la acci\u00f3n, quedan excluidos o minusvalorados.<\/p>\n<p>1. Definici\u00f3n de conceptos<br \/>\nPor ortodoxia entendemos la recta doctrina o creencia; con ello nos referimos a la expresi\u00f3n precisa con que un grupo de personas manifiesta sus convicciones y principios. Esta formulaci\u00f3n funciona como una cosmovisi\u00f3n que nos permite leer la realidad de forma global y coherentemente relacionada. Por ejemplo, en el Credo que profesamos aparecen jerarquizados y relacionados Dios, el hombre, el mundo y la historia; el dinamismo con que estos elementos se organizan y entrelazan contienen una visi\u00f3n que permite a los creyentes mirar al pasado, al presente y al futuro con sentido. Los s\u00ed\u00admbolos, los credos, los dogmas, etc., expresan una serie de verdades estructuradas alrededor de una verdad fundamental que no se puede alterar, pues de ella depende la identidad y la unidad en el grupo que la profesa. Al servicio de la ortodoxia est\u00e1 la autoridad que vela para que su contenido no quede alterado, al tiempo que mantiene la comuni\u00f3n en el grupo.<\/p>\n<p>Por ortopraxis entendemos la recta pr\u00e1ctica; hace alusi\u00f3n a las acciones y proyectos que inciden en la realidad y la transforman conforme a un ideal que se formula como lo mejor para todos. La ortopraxis implica la inserci\u00f3n en la realidad que se quiere transformar, la clarificaci\u00f3n de valores que se quieren promover, la formulaci\u00f3n de alternativas de vida que se desean afianzar, y la decisi\u00f3n de t\u00e1cticas y estrategias que posibiliten alcanzar los objetivos propuestos. La enc\u00ed\u00adclica OA de Pablo VI nos ofrece a los cristianos un esquema valioso para leer y transformar la realidad conforme a las exigencias de la fe y los valores evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>Tanto la ortodoxia (credos e ideolog\u00ed\u00adas) como la ortopraxis (contestaci\u00f3n, disidencias y luchas revolucionarias) pueden funcionar de forma absoluta e impedir no s\u00f3lo un sano pluralismo, sino el mismo ejercicio de la libertad personal y el respeto a la dignidad humana; f\u00e1cilmente para conseguir un fin bueno se llegan a arbitrar medios impropios por su sentido coercitivo y violento. El Evangelio nos recuerda la importancia del respeto a la persona en su dignidad y en todos los derechos humanos; uno de los m\u00e1s preciados es el de la libertad de conciencia y de pensamiento, juntamente con el de la libertad religiosa<br \/>\n2. La dif\u00ed\u00adcil armon\u00ed\u00ada ortodoxia-ortopraxis<br \/>\nEn la historia de la Iglesia, desde muy pronto, en los siglos VII y VIII la teolog\u00ed\u00ada y la pastoral fueron caracteriz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s por una formulaci\u00f3n doctrinal preocupada sobre todo por la ortodoxia. La cultura de la Edad Media, la Contrarreforma y los problemas de la relaci\u00f3n de la Iglesia con el Mundo Moderno han prolongado en el tiempo la importancia de los contenidos y la fidelidad a la autoridad eclesial.<\/p>\n<p>En el ejercicio de magisterio, en la evangelizaci\u00f3n, en la relaci\u00f3n fe-cultura, en la relaci\u00f3n con otras religiones y con los pueblos ind\u00ed\u00adgenas, en la convivencia con grupos o personas con otra forma de pensar, etc, se han dado, junto con muchos testimonios de gran sensibilidad evang\u00e9lica, otras actitudes impositivas y excluyentes. En la petici\u00f3n de perd\u00f3n de la Iglesia (12-111-2000) por los errores del pasado, que el Papa Juan Pablo II ha hecho de forma significativa con palabras y con gestos, se contiene la confesi\u00f3n por las culpas hist\u00f3ricas; en relaci\u00f3n con el tema que nos ocupa se sintetizaron en las intervenciones de los diferentes cardenales: el \u00abrecurso a m\u00e9todos no evang\u00e9licos en el sin embargo debido compromiso en defensa de la verdad\u00bb; \u00ablos pecados que han lastimado la unidad del cuerpo de Cristo y herido la caridad fraterna\u00bb; las responsabilidades de \u00abno pocos cristianos en los pecados cometidos contra el pueblo de la alianza\u00bb (los jud\u00ed\u00ados); \u00abpor las palabras y actitudes a veces sugeridas por el orgullo, el odio, la voluntad de dominio sobre los otros, la enemistad hacia los seguidores de otras religiones y hacia los grupos sociales m\u00e1s d\u00e9biles como los emigrantes o los gitanos\u00bb; los que han sido \u00abofendidos en sus derechos humanos, a las mujeres humilladas y marginadas con excesiva frecuencia\u00bb; y a las \u00abv\u00ed\u00adctimas de los abusos, por los pobres, los marginados, los \u00faltimos, los no-nacidos suprimidos en el seno materno\u00bb.<\/p>\n<p>Todos estos ejemplos son una expresi\u00f3n de c\u00f3mo el seguimiento de Jes\u00fas, la misericordia de Dios y la caridad evang\u00e9lica han quedado propuestas pr\u00e1cticamente por una imposici\u00f3n de la verdad sobre todo error o discrepancia. Tambi\u00e9n hoy los cristianos confesamos nuestras responsabilidades por los males presentes: \u00abfrente al ate\u00ed\u00adsmo, a la indiferencia religiosa, al secularismo, al relativismo \u00e9tico, a las violaciones del derecho a la vida, al desinter\u00e9s ante la pobreza de muchos pa\u00ed\u00adses, no podemos no preguntarnos cu\u00e1l son nuestras responsabilidades\u00bb (JUAN PABLo II, Jornada del Perd\u00f3n). En la bula Incarnationis Mysterium hay una frase clave: \u00abpurificaci\u00f3n de la memoria\u00bb como un elemento que no puede faltar en el Gran Jubileo. En la homil\u00ed\u00ada de la Jornada del Perd\u00f3n Juan Pablo II dijo: reconociendo la \u00abmaravillosa mies de santidad, ardor misionero y total dedicaci\u00f3n a Cristo y al pr\u00f3jimo, no podemos no reconocer las infidelidades al Evangelio en las que han incurrido nuestros hermanos, especialmente durante el segundo milenio.<\/p>\n<p>Pedimos perd\u00f3n por las divisiones que se han producido entre los cristianos, por el uso de la violencia que algunos de ellos han utilizado en el servicio a la verdad y por las actitudes de desconfianza y de hostilidad adoptadas entonces frente a los seguidores de otras religiones\u00bb.<\/p>\n<p>3. Aportaciones de la \u00abteolog\u00ed\u00ada secular\u00bb<br \/>\nLa tesis IX de Feuerbach dice: \u00abHasta ahora los fil\u00f3sofos no han hecho m\u00e1s que interpretar el mundo de diversas maneras; lo que ahora importa es transformarlo\u00bb. A partir de esta afirmaci\u00f3n se desarrolla la convicci\u00f3n de que el conocimiento de la realidad, del hombre y del mundo s\u00f3lo es posible por la acci\u00f3n. El marxismo proclama que lo mejor es lo que facilita un praxis que consiga lo que pretende: la transformaci\u00f3n de la realidad, pues el \u00absentido\u00bb de las realidades humanas se descubre por la praxis. Y concluye afirmando que el \u00fanico criterio de verdad, metodol\u00f3gicamente hablando, es la praxis. En nuestros d\u00ed\u00adas Althusser postul\u00f3 la teor\u00ed\u00ada como forma de la praxis.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada descubre tambi\u00e9n la importancia de la praxis como \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb. El Vaticano II en la constituci\u00f3n Dei Verbum desarrolla plenamente la revelaci\u00f3n como historia \u00abmediante acciones y palabras\u00bb relacionadas entre s\u00ed\u00ad; los patriarcas, la liberaci\u00f3n de Israel de la esclavitud, el camino hacia la tierra prometida, los profetas, etc. marcan hitos hist\u00f3ricos de la autocomunicaci\u00f3n de Dios. \u00abAl revelarse a s\u00ed\u00ad mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle m\u00e1s all\u00e1 de lo que ellos ser\u00ed\u00adan capaces por sus propias fuerzas\u00bb (CEC 52).<\/p>\n<p>Desde las primeras p\u00e1ginas del A.T. la fe b\u00ed\u00adblica tiene que ver con la justicia y la solidaridad, pues Dios se revela liberando de la esclavitud de Egipto (Ex. 20,2; Dt. 5,6). Jesucristo es la manifestaci\u00f3n plena y definitiva de Dios como amor, misericordia y reconciliaci\u00f3n. Cristo viene para cumplir la voluntad del Padre que consiste en \u00abelevar a los hombres a la participaci\u00f3n de la vida divina\u00bb (LG 2). \u00abLo hace reuniendo a los hombres en torno a su Hijo, Jesucristo. Esta reuni\u00f3n es la Iglesia, que es sobre la tierra \u00abel germen y el comienzo de este Reino\u00bb (LG 5) (CEC 541). La veracidad del conocimiento de Dios est\u00e1 en el cumplimiento de sus mandamientos, amar al pr\u00f3jimo (1 Jn. 2, 9-10); es un amor que incluye el amor al enemigo y el dar la vida por el hermano.<\/p>\n<p>Las llamadas \u00abteolog\u00ed\u00adas de la praxis\u00bb han desarrollado el compromiso de los cristianos con la transformaci\u00f3n de la realidad para que la humanidad sea en mayor medida una familia de hermanos; esta pretensi\u00f3n intuye y anticipa lo que estamos llamados a ser cuando Dios sea \u00abtodo en todos\u00bb. \u00abSabemos bien que hasta el presente la humanidad entera sigue lanzando un gemido universal con los dolores de su parto. M\u00e1s a\u00fan: incluso nosotros, que poseemos el Esp\u00ed\u00adritu como primicia, gemimos en lo \u00ed\u00adntimo a la espera de la plena condici\u00f3n de hijos, del rescate de nuestro ser, pues con esta esperanza nos salvaron\u00bb (Rom. 8, 22-23). La vida del cristiano est\u00e1 en medio de la historia de la humanidad hasta que este mundo sea el Reino de Dios, esperamos \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva en los que habite la justicia\u00bb (2 Pe 3, 13). El camino es lento y lleno de esfuerzos, pero tendr\u00e1 su final. En ese momento seremos \u00abexaminados del amor\u00bb (Mt. 25, 31-46).<\/p>\n<p>4. El dep\u00f3sito de la fe y su interpretaci\u00f3n<br \/>\nEl dep\u00f3sito de la fe (\u00abdepositum fidei\u00bb) contenido en la Palabra de Dios y en la Tradici\u00f3n se ha confiado a la totalidad de la Iglesia. \u00abFiel a este dep\u00f3sito, el pueblo cristiano entero, unido a sus pastores, persevera siempre en la doctrina apost\u00f3lica y en la uni\u00f3n, en la Eucarist\u00ed\u00ada y la oraci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad se realiza una maravillosa concordia de pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida\u00bb (DV 10). Los obispos, en comuni\u00f3n con el sucesor Pedro, son los responsables de interpretar la palabra de Dios oral o escrita. \u00abEl Magisterio no est\u00e1 por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para ense\u00f1ar puramente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del E. Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este \u00fanico dep\u00f3sito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser cre\u00ed\u00addo\u00bb (DV 10). El pueblo de Dios no puede equivocarse en \u00abcuestiones de fe y de moral\u00bb(LG 12); y la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica profundiza en la inteligencia y compresi\u00f3n de la verdad revelada (GS 62,7; 44, 2; DV 23; 24). Magisterio, pueblo de Dios y te\u00f3logos, contribuyen de manera diferente y complementaria al conocimiento y vivencia de la fe; el ministerio de interpretar aut\u00e9nticamente la Palabra de Dios ha sido confiada al Papa y a los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>5. La ortopraxis del cristiano<br \/>\nLos cristianos somos \u00abhijos de Dios\u00bb (Jn. 1, 12; 1 Jn. 3, 1) y \u00abpart\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u00bb (2 P 1, 4); esta vida la recibimos por medio de los sacramentos. El don del E. Santo nos da la luz y las fuerzas que necesitamos para llevar una \u00abvida digna del Evangelio de Cristo\u00bb (Flp. 1, 27). Como Jes\u00fas, estamos llamados a hacer la voluntad del Padre y a ser \u00abperfectos como el Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt. 5, 48). El vivir concreto de cada cristiano y comunidad es la oportunidad para ir configurando las palabras, actitudes y comportamientos a los \u00absentimientos que tuvo Cristo\u00bb (FIp. 2, 5). Como orientaciones, el CEC a partir del texto de Rom. 6,4, en el apartado de la \u00abvida nueva\u00bb en Jesucristo propone: una catequesis del Esp\u00ed\u00adritu Santo, maestro de la vida interior, una catequesis de la gracia, una catequesis de las bienaventuranzas, una catequesis del pecado y del perd\u00f3n, una catequesis de las virtudes humanas, una catequesis de las virtudes teologales, una catequesis del doble mandamiento de la caridad (Dec\u00e1logo) y una catequesis eclesial (\u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb e intercambio de \u00abbienes espirituales\u00bb).<\/p>\n<p>6. Criterios pastorales<br \/>\nLa persona de Jes\u00fas es la perfecta s\u00ed\u00adntesis del logos (conocimiento, verdad) y del ethos (pr\u00e1ctica, compromiso). Jes\u00fas de Nazaret es el Mes\u00ed\u00adas de Dios y el Siervo Sufriente, el Maestro y el que lava los pies a los ap\u00f3stoles, el Hijo de Dios y el que est\u00e1 cerca de los peque\u00f1os y pecadores, el que hace la voluntad de Dios y comprende la fragilidad humana, el que habla del Reino de los cielos y tiene los pies en la tierra, el que tiene todo el poder y da la vida por todos, el que ama hasta el final y no pone ninguna condici\u00f3n.<\/p>\n<p>La pastoral debe considerar a la persona en su totalidad para poder hacer una evangelizaci\u00f3n liberadora; al tiempo, respetar\u00e1 los ritmos de maduraci\u00f3n de las personas y los procesos de maduraci\u00f3n de la fe. La iniciaci\u00f3n cristiana aborda de manera arm\u00f3nica y relacionada la fe, la moral evang\u00e9lica, la liturgia y los sacramentos, el sentido comunitario de la fe, y la presencia comprometida. La formaci\u00f3n para el compromiso sociopol\u00ed\u00adtico pasa por un conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, la reflexi\u00f3n y el discernimiento para hacer una aplicaci\u00f3n adecuada en las exigencias de la fe en cada situaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo acad\u00e9mico y la fluida relaci\u00f3n fe y cultura son otras de las exigencias del binomio ortodoxia-ortopraxis. Supone una mirada llena de amor y un talante positivo y esperanzado en que Dios sigue actuando en la historia. El reforzamiento de un talante testimonial y martirial, al estilo de los profetas y los santos, es hoy m\u00e1s necesario que nunca; la tarea del cristiano consiste en traducir en nuestro mundo c\u00f3mo el amor de Dios nos lleva a dar la vida por los dem\u00e1s, y a encarnar los valores que manifiestan que muestra esperanza, en definitiva, est\u00e1 en la vida eterna.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El debate: 1. Ortodoxia; 2. Ortopraxis; 3. Interrelaci\u00f3n e interacci\u00f3n. II. Lugar teol\u00f3gico-pastoral de la catequesis. III. Apostar por una sabia opci\u00f3n: la orto-catequesis.<\/p>\n<p>Como planteamiento inicial, conviene recordar que la antinomia ortodoxia-ortopraxis es una cuesti\u00f3n tan antigua como la misma humanidad, anhelante por encontrar la verdad a trav\u00e9s de una doble vertiente: el pensamiento y la acci\u00f3n, el conocimiento y la transformaci\u00f3n, la reflexi\u00f3n y el compromiso, la ideolog\u00ed\u00ada y el proceso, los principios y el quehacer, el logos y el ethos, la doctrina y la experiencia, la fe y la caridad&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfPrimac\u00ed\u00ada de una sobre la otra? \u00bfCoexistencia pac\u00ed\u00adfica? \u00bfYuxtaposici\u00f3n? \u00bfAntagonismo? \u00bfSimbiosis? No hay por qu\u00e9 desgarrar o empobrecer la existencia humana, sino m\u00e1s bien crearle condiciones favorables para una integraci\u00f3n que la promueva en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca, tanto las filosof\u00ed\u00adas como las religiones y las ciencias modernas pretenden justificar sus opciones de cara a esta doble vertiente de la vida humana. La cuesti\u00f3n de fondo puede expresarse en forma muy simple: \u00bfprimero se conoce y despu\u00e9s se act\u00faa o primero se act\u00faa y despu\u00e9s se conoce? \u00bfSe conoce para actuar o se act\u00faa para conocer? \u00bfLa verdad se detecta mejor por la v\u00ed\u00ada del pensamiento o por la v\u00ed\u00ada de la actividad y la experiencia?<br \/>\nHabr\u00ed\u00ada que asumir de entrada este planteamiento, pues nos obligar\u00e1 a estar atentos para no caer en simplificaciones superficiales; pero tampoco conviene adoptar posturas que hagan las cosas imposibles. Sobre todo de cara a una tarea tan noble como la catequesis, ministerio ejercido por multitud de hombres y de mujeres sencillos, que no acostumbran a tejer tan finamente sus ideas ni sus experiencias, como quiz\u00e1 puedan hacerlo quienes han tenido la fortuna de una formaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>No podemos, sin embargo, sustraernos a un debate que, adem\u00e1s de interesante y actual, conlleva cuestionamientos que inciden directamente en convicciones, procesos y opciones de vida pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>I. El debate<br \/>\nEs conveniente comenzar nuestro estudio recordando el valor sem\u00e1ntico de las expresiones que nos ocupan. Ello nos abre las puertas al debate y nos habilita para su comprensi\u00f3n. Ortodoxia y ortopraxis son lenguajes en uso tanto dentro como fuera del \u00e1mbito religioso1.<\/p>\n<p>1. ORTODOXIA. De orth\u00f3s=recto, sano, correcto y doxa=opini\u00f3n, doctrina, creencia y tambi\u00e9n gloria. Dice relaci\u00f3n a la forma exacta y fiel con que un individuo o un grupo humano expresa sus creencias, sus principios y sus convicciones. Normalmente lo hace mediante formulaciones verbales, credos, dogmas, idearios, sentencias, proclamaciones p\u00fablicas, s\u00ed\u00admbolos, etc. Ser\u00ed\u00ada, por tanto, un conjunto de principios que se conocen, se aceptan y se proclaman con exactitud y precisi\u00f3n, interpret\u00e1ndolos de acuerdo a ciertas normas establecidas. La ortodoxia ser\u00ed\u00ada la recta forma de pensar.<\/p>\n<p>La ortodoxia suele entenderse como equivalente de verdad irrenunciable, al menos para quien o quienes la aceptan. Tiene una fuerza de cohesi\u00f3n y, por lo mismo, es generadora de identidad grupal. Quienes aceptan esas doctrinas se sienten identificados con otros que tambi\u00e9n las asumen como referencia fundamental de su pensar.<\/p>\n<p>Todas las ortodoxias tienen, adem\u00e1s, v\u00ed\u00adnculos estrechos con quienes ejercen la tarea de salvaguardar la identidad y la pureza doctrinal del grupo. Es la autoridad la que administra las reglas comunitarias del juego y, desde all\u00ed\u00ad, vigila, preserva, censura, sanciona y, en \u00faltima instancia, excluye a los que est\u00e1n en desacuerdo con el sistema doctrinal que se comparte (los herejes o heterodoxos). La ortodoxia lleva en s\u00ed\u00ad misma un germen de exclusi\u00f3n, originando frecuentemente toda clase de dogmatismos.<\/p>\n<p>2. ORTOPRAXIS. De orth\u00f3s=recto, sano, correcto y praxis=acci\u00f3n, hecho, pr\u00e1ctica, comportamiento, conducta. Dice relaci\u00f3n a los modos como un individuo o un grupo humano act\u00faan en su entorno, donde desencadenan procesos m\u00faltiples con el prop\u00f3sito de plasmar en la realidad proyectos de vida pr\u00e1ctica. Proyecto, proceso y transformaci\u00f3n configuran el ciclo de la ortopraxis.<\/p>\n<p>Tiene tambi\u00e9n sus reglas propias, como son el espacio de la existencia concreta unida a la experiencia, los modelos de vida que se desean realizar, los valores que se quieren destacar, las estrategias y medios con que se pretende alcanzar el paradigma posible y el futuro deseable.<\/p>\n<p>Sin embargo, la ortopraxis suele caer en la trampa de crear modelos subjetivos e indiscutibles de actuaci\u00f3n, para imponerlos a otros como expresi\u00f3n absoluta de conducta (lucha de clases, neoliberalismo econ\u00f3mico, sociedad consumista, organizaci\u00f3n excluyente&#8230;). A menudo se estanca tambi\u00e9n en una constelaci\u00f3n de proyectos exclusivos, de comportamientos discriminatorios o de actitudes con doble \u00e9tica, que no respetan la igualdad fundamental de las personas (una \u00e9tica para los de arriba y otra para los de abajo, un compromiso beneficioso para los patrones y otro desfavorable para los trabajadores, una participaci\u00f3n estrecha para los d\u00e9biles y otra generosa para los que detentan el poder&#8230;). Son las herej\u00ed\u00adas y dogmatismos de la ortopraxis, a los que se mira con enorme tolerancia, aunque no por eso sean menos graves que las herej\u00ed\u00adas y dogmatismos de la ortodoxia. Hay censura inmediata a los transgresores de la doctrina, pero no se mide con la misma vara a los transgresores de la praxis.<\/p>\n<p>Es necesario, por tanto, vivir la ortopraxis reconociendo que ser\u00e1 v\u00e1lida y aut\u00e9ntica cuando defienda la centralidad de la persona y la asuma como el valor superior de la creaci\u00f3n. Toda ortopraxis tendr\u00ed\u00ada que ser un humanismo enraizado en la justicia y el amor eficazmente promocionales2.<\/p>\n<p>3. INTERRELACI\u00ed\u201cN E INTERACCI\u00ed\u201cN. Hay ciertas preguntas insoslayables: \u00bfCu\u00e1l de los dos aspectos es m\u00e1s relevante, la ortodoxia o la ortopraxis? \u00bfD\u00f3nde encontrar el fundamento \u00faltimo de la verdad? \u00bfEs una ortodoxia previamente asumida la que debe guiar la praxis para que sea recta o, por el contrario, la ortopraxis debe ser generadora de la correcta forma de pensar?<br \/>\nExiste obviamente una doble postura: la de quienes sostienen la primac\u00ed\u00ada de la ortopraxis sobre la ortodoxia y la de quienes defienden el primado de esta sobre aquella. Ninguna de ellas deja de tener argumentos s\u00f3lidos, convincentes y discutibles, que han de ponderarse cuidadosamente3.<\/p>\n<p>Estamos ante un t\u00ed\u00adpico caso de dial\u00e9ctica, o mejor, de antinomia que exige valorar las dos posiciones y dejar correr la reflexi\u00f3n hacia una s\u00ed\u00adntesis creativa. Porque, si bien es cierto que la opci\u00f3n que se haga tendr\u00e1 incidencia en los enfoques, los procesos y las prioridades vitales de la comunidad a la que se pertenece, no es menos cierto que ser\u00ed\u00ada ileg\u00ed\u00adtimo oponer radicalmente ortodoxia y ortopraxis, como dos entidades absolutamente antag\u00f3nicas e irreconciliables.<\/p>\n<p>De lo que en realidad se trata es de elegir el punto de partida que m\u00e1s facilite lo que cada situaci\u00f3n exija, dej\u00e1ndose conducir por \u00e9l hasta sus \u00faltimas y l\u00f3gicas consecuencias; de dar a cada vertiente de la vida (ortodoxiaortopraxis) la jerarqu\u00ed\u00ada que se juzgue m\u00e1s adecuada, admitiendo que una no puede subsistir sin la otra, pues de lo contrario se renunciar\u00ed\u00ada a ser persona en b\u00fasqueda de la verdad, a menudo inabarcable e inasible; de ponerlas en di\u00e1logo continuo e interrelaci\u00f3n permanente, a fin de que se realice simult\u00e1nea y coherentemente la ortopraxis como premisa de ortodoxia y esta como presupuesto de aquella. As\u00ed\u00ad, quien parta del ethos (praxis) para ir al logos (doctrina) no ser\u00e1 menos cre\u00ed\u00adble y respetable que el que sigue un camino a la inversa. Se podr\u00ed\u00ada aprender de la sabidur\u00ed\u00ada de los antiguos, que eran maestros en el arte de distinguir muy bien sin separar jam\u00e1s lo indisoluble4.<\/p>\n<p>II. Lugar teol\u00f3gico-pastoral de la catequesis<br \/>\nEl debate brevemente aqu\u00ed\u00ad esbozado es transferible a todo \u00e1mbito donde se busca la verdad. Y acaso en el \u00e1mbito religioso esta antinomia se plantee con mayor fuerza, desde el momento en que, para llegar a la verdad, se ha constatado desde siempre una tensi\u00f3n continua entre gn\u00f3sticos y pragm\u00e1ticos, entre ilustrados y reformadores, entre te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>Es un hecho comprobado que, desde la Alta Edad media (siglos VII y VIII), teol\u00f3gica y pastoralmente la catequesis -y sobre todo su matriz, la teolog\u00ed\u00ada- se ha preocupado principalmente por transmitir una ense\u00f1anza doctrinal correcta, sana y apegada a la ortodoxia. Ense\u00f1ar y comunicar con precisi\u00f3n dogm\u00e1tica el Dep\u00f3sito de la fe fue muchas veces m\u00e1s importante que vivir las exigencias pr\u00e1cticas del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hubo y hay una especie de fascinaci\u00f3n por la ortodoxia en detrimento de la ortopraxis. Est\u00e1 claro que nadie que quiera proclamar los contenidos de su fe con autenticidad, tiene derecho a poner en tela de juicio alguno de sus componentes esenciales. Estropear\u00ed\u00ada la comuni\u00f3n y expondr\u00ed\u00ada su identidad cristiana, que tambi\u00e9n se funda en una confesi\u00f3n p\u00fablica de la verdad. Pero igualmente nadie tiene derecho a reducir a la sola ortodoxia doctrinal, a menudo subjetiva, la multiforme riqueza del misterio cristiano. \u00bfQu\u00e9 ser\u00ed\u00ada de una comunidad que s\u00f3lo se ocupara de elaborar un bagaje de doctrinas r\u00ed\u00adgidas, aun en sus elementos no esenciales? Posiblemente perder\u00ed\u00ada su frescura original, su sinton\u00ed\u00ada con la historia y su fuerza persuasiva.<\/p>\n<p>La ortodoxia tiene que ver, indudablemente, con las certezas cristianas y la aut\u00e9ntica verdad revelada, celosamente conservada en el seno viviente de la comunidad. Y si la ortodoxia es la recta forma de interpretar y de expresar la fe, no debe olvidarse que hay en la Iglesia muchas otras expresiones que, sin ser exclusivamente doctrinales, son, sin embargo, justas y necesarias. El santo, el m\u00ed\u00adstico y el m\u00e1rtir interpretan su fe desde la praxis de la caridad. El pastor, el catequista y todo agente de pastoral muestran su interpretaci\u00f3n a trav\u00e9s de su talante diaconal. El pueblo sencillo tambi\u00e9n interpreta la fe con su forma de seguir en concreto al Se\u00f1or Jes\u00fas (el sensus fidei es doxopr\u00e1xico). Sostener que la recta interpretaci\u00f3n de la fe se agota en lo puramente doctrinal es ceder a una f\u00e1cil tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la catequesis de la Iglesia, la ortodoxia doctrinal tiene un sitio destacado en orden a la confesi\u00f3n y a la comuni\u00f3n universal de la fe. Pero junto a ella est\u00e1n las expresiones eclesiales de la ortopraxis cristiana, tan indispensables y eficaces en orden a la edificaci\u00f3n de la misma universal comuni\u00f3n. Algunas de las m\u00e1s relevantes son: la orto-celebraci\u00f3n, el orto-testimonio, el orto-compromiso y el orto-servicio a la comunidad y al mundo5. Habr\u00ed\u00ada que considerar tambi\u00e9n en este lugar la inagotable riqueza de ministerios eclesiales que se ejercen justamente con este prop\u00f3sito. La fe no puede ser pura gnosis conceptual, como tampoco pura praxis desbordante.<\/p>\n<p>Se impone, por tanto, un fiel de la balanza que rescate la praxis evang\u00e9lica e hist\u00f3rica de los cristianos, de tal forma que la fe pueda tener una doble instancia cr\u00ed\u00adtica. Si la teolog\u00ed\u00ada, y en cierta forma tambi\u00e9n la catequesis, pueden considerarse como reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre la praxis cristiana, no es menos cierto que la praxis cristiana tambi\u00e9n puede verse como instancia cr\u00ed\u00adtica del discurso teol\u00f3gico y catequ\u00e9tico6.<\/p>\n<p>III. Apostar por una sabia opci\u00f3n: la orto-catequesis<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 del debate y de las tensiones disgregantes, la catequesis est\u00e1 llamada a ser una expresi\u00f3n eclesial, marcada por la rectitud ante la verdad revelada y por la fidelidad a los imperativos pr\u00e1cticos que de ella derivan. Dicho de otro modo: se requiere una orto-catequesis que no traicione ni deforme ni la ortodoxia ni la orto-praxis.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada ser fiel a ambas exigencias esta orto-catequesis?<br \/>\nEn principio, debe ser una catequesis que ha de nutrirse simult\u00e1neamente de las dos vertientes como de una doble e indispensable fuente. Muchos son los documentos recientes de la Iglesia que hablan en t\u00e9rminos de catequesis integral, acentuando precisamente la idea de que debe ser al mismo tiempo ortodoxa y ortopr\u00e1xica.<\/p>\n<p>Uno de los textos que mejor expresan lo anterior es el que aparece en el documento episcopal de la Conferencia latinoamericana de Puebla: los catequistas han de ofrecer una catequesis \u00aben forma de proceso permanente, por etapas progresivas, que incluya la conversi\u00f3n, la fe en Cristo, la vida en comunidad, la vida sacramental y el compromiso apost\u00f3lico&#8230; [Dicha catequesis ha del impartir una educaci\u00f3n integral de la fe que incluya los siguientes aspectos: la capacitaci\u00f3n del cristiano para dar raz\u00f3n de su esperanza; la capacidad de dialogar ecum\u00e9nicamente con los dem\u00e1s cristianos; una buena formaci\u00f3n para la vida moral, asumida como seguimiento de Cristo, acentuando la vivencia de las bienaventuranzas; la formaci\u00f3n gradual para una positiva \u00e9tica sexual cristiana; la formaci\u00f3n para la vida pol\u00ed\u00adtica y para la doctrina social de la Iglesia\u00bb7.<\/p>\n<p>Una orto-catequesis ser\u00e1, por tanto, aquella que no sacrifica valores esenciales, contenidos tanto en la fe doctrinal, pr\u00e1cticamente vivida, como en la fe pr\u00e1ctica, ortodoxamente cre\u00ed\u00adda.<\/p>\n<p>La catequesis cristiana ha de entroncar en la mejor tradici\u00f3n ortodoxa y ortopr\u00e1xica de la Iglesia. Y lo conseguir\u00e1 cuando sea capaz de asumir con la misma urgencia, dial\u00e9ctica y armon\u00ed\u00ada la fe y la caridad, la reflexi\u00f3n y la cotidianidad, la doctrina y la vivencia, el conocimiento y el compromiso, la dimensi\u00f3n cognoscitiva y la dimensi\u00f3n transformadora, la recta forma de pensar y la recta forma de vivir el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La persona de Jes\u00fas, en definitiva, se nos revela en esta doble dimensi\u00f3n: como ortodoxia (logos) y como ortopraxis (ethos) salv\u00ed\u00adfica del Padre. Jes\u00fas es a un tiempo maestro (ortodoxia) y servidor (ortopraxis), profeta (ortodoxia) y pastor (ortopraxis), mes\u00ed\u00adas prometido (ortodoxia) y cumplimiento hist\u00f3rico (ortopraxis), evangelio anunciado (ortodoxia) y evangelio encarnado (ortopraxis). La fe de los disc\u00ed\u00adpulos no puede ser menos.<\/p>\n<p>Lo que buscar\u00ed\u00ada, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la orto-catequesis ser\u00ed\u00ada propiciar la experiencia profunda de la fe en la desconcertante utop\u00ed\u00ada que proclama con tan fuerte convicci\u00f3n la teolog\u00ed\u00ada latinoamericana de la liberaci\u00f3n: el reino de Dios que viene (ortodoxia) y la presencia transformadora del Dios del Reino que no cesa de actuar en el mundo, en la historia y en el coraz\u00f3n de todo hombre y de toda mujer (ortopraxis).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. J. J. TAMAYO ACOSTA, Para comprender la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1991, 13-16. &#8211; 2. B. MONDIN, Teolog\u00ed\u00adas de la praxis, BAC, Madrid 1982, 190-194. &#8211; 3 E. CAMBON, L&#8217;ortoprassi, documentazione e prospettive, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1974, 83-94. &#8211; 4 Ib, 91. &#8211; 5 F. MERLOS, La catequesis en Am\u00e9rica latina, Palabra, M\u00e9xico 1998, 27-28. &#8211; 6. Cf CT 61; G. GUTIERREZ, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Perspectivas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 199415, 21-41. &#8211; 7 III CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, La Evangelizaci\u00f3n en el presente y figuro de Am\u00e9rica latina, Puebla 1979, 1007-1008.<\/p>\n<p>BIBL.: Adem\u00e1s de la citada en nota, HENN W., Ortodoxia y Ortopraxis, en LATOURELLE R.-FISICHELLA R. (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental, San Pablo, Madrid 1992, 1040s.; 1042s.; INIESTA A., Teopraxis, ensayos de teolog\u00ed\u00ada pastoral I, Sal Terrae, Santander 1981; MART\u00ed\u008dNEZ D\u00ed\u008dEZ F., Teolog\u00ed\u00ada latinoamericana y teolog\u00ed\u00ada europea, San Pablo, Madrid 1989.<\/p>\n<p>Francisco Merlos Arroyo<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Definici\u00f3n de conceptos. -2. La dif\u00ed\u00adcil armon\u00ed\u00ada ortodoxia-ortopraxis. &#8211; 3. Aportaciones de la \u00abteolog\u00ed\u00ada secular\u00bb &#8211; 4. El dep\u00f3sito de la fe y su interpretaci\u00f3n. &#8211; 5. La ortopraxis del cristiano. &#8211; 6. Criterios pastorales. El descubrimiento del sentido de la vida, de la verdad de las cosas y de lo bueno \u00e9ticamente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ortodoxia-y-ortopraxis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORTODOXIA Y ORTOPRAXIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16027","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16027"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16027\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}