{"id":16028,"date":"2016-02-05T10:23:36","date_gmt":"2016-02-05T15:23:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabra-pastoral-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:36","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:36","slug":"palabra-pastoral-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabra-pastoral-de-la\/","title":{"rendered":"PALABRA, PASTORAL DE LA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. La Iglesia latinoamericana. &#8211; 2. Las grandes aportaciones del vaticano II. 2.1. La Revelaci\u00f3n. 2.2. La Iglesia. 2.3. La Misi\u00f3n. 2.4. La pastoral de la Iglesia.- 3. La pastoral de la Palabra en el contexto latinoamericano. 3.1. La Palabra de Dios en Medell\u00ed\u00adn. 3.2. La Palabra de Dios en Puebla. 3.3. La Palabra de Dios en Santo Domingo. &#8211; 4.. Cauces de la pastoral de la Palabra en latinoam\u00e9rica. 4.1. La pastoral b\u00ed\u00adblica. 4.2. La catequesis. 4.3. Las comunidades eclesiales de base. &#8211; 5. Orientaciones pastorales. Notas.<\/p>\n<p>En la realidad latinoamericana (I) los nuevos aportes del Vaticano II (II), ayudaron a la Iglesia y las comunidades cristianas a descubrir la riqueza de la Palabra de Dios, que es manantial de vida y esperanza en el caminar de los hombres y mujeres del continente, y esperanza en la construcci\u00f3n del Reino de Dios (III). El encuentro con la Palabra de Dios se ha ido concretando a trav\u00e9s de muchos y diferentes cauces (IV). La realidad actual plantea nuevos desaf\u00ed\u00ados que sintetizaremos en algunas orientaciones pastorales que la Iglesia tiene para los pr\u00f3ximos a\u00f1os (V).<\/p>\n<p>1. La Iglesia Latinoamericana<br \/>\nLa Iglesia en Am\u00e9rica Latina ha experimentado en estas \u00faltimas d\u00e9cadas una nueva manera de ejercer su ministerio pastoral. La realidad latinoamericana marca el terreno de juego. La alegre, intensa y profunda vida de su gente, la riqueza cultural de sus pueblos, pero al mismo tiempo, las heridas profundas provocadas por situaciones de injusticia, que fabrica \u00abpobres\u00bb, han favorecido un nuevo modo de ser Iglesia y de encarar su misi\u00f3n. La realidad que viven nuestros pa\u00ed\u00adses latinoamericanos, marcada por la pobreza y los pobres, es para que la Iglesia entienda el evangelio de Jes\u00fas y para que replantee su identidad y misi\u00f3n en el continente. La Iglesia lo expresa expl\u00ed\u00adcitamente en su magisterio a trav\u00e9s de las Conferencias episcopales latinoamericanas reunidas en Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo. Tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada, especialmente las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n, han aportado nuevas luces y cauces para comprender y vivir este nuevo modo de ser Iglesia. \u00abLas diferentes corrientes de las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n tienen como nota caracter\u00ed\u00adstica no s\u00f3lo el interpretar el mal del mundo, sino asumir la tarea de transformar esa realidad pecadora en otra m\u00e1s conforme con el camino del evangelio. El cristiano no es un espectador, sino un protagonista en la creaci\u00f3n de los diferentes estilos de vida&#8230;\u00bb (\u00abTeolog\u00ed\u00adas de la praxis y catequesis\u00bb, ROBERTO VIOLA, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999, p\u00e1g. 2185). La Iglesia latinoamericana, con la luz del Evangelio y la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se comprometi\u00f3 en una opci\u00f3n preferencial por los pobres. Por fin, abri\u00f3 los ojos a la realidad y reconoci\u00f3 que ellos, los pobres, constitu\u00ed\u00adan la gran mayor\u00ed\u00ada de los seguidores de Jes\u00fas, y que en ellos se puede escuchar la voz de Jes\u00fas que cuestiona radicalmente. Dios se revela y se da a conocer en Jes\u00fas. Pero hay algo que escandaliza a muchos; y es que, Dios da a conocer su rostro misericordioso de Padre, en el rostro y la vida de los pobres. Dios se revel\u00f3 al fin y se hizo carne (Jn. 1, 14), uno como nosotros; Dios se hizo pobre en Jes\u00fas, fue pobre y comparti\u00f3 con ellos cada momento de su vida. De tal manera, que la Iglesia lleg\u00f3 a reconocer que \u00ab&#8230;la situaci\u00f3n de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deber\u00ed\u00adamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Se\u00f1or, que nos cuestiona e interpela&#8230;\u00bb (Puebla 31).<\/p>\n<p>La opci\u00f3n de Jes\u00fas fue \u00abvital\u00bb; la de su Iglesia, no siempre lo fue. Hasta hoy suena esa voz que dice: dime qu\u00e9 imagen de Dios tienes, en qu\u00e9 Dios crees, y te dir\u00e9 qu\u00e9 opciones tomas, qu\u00e9 Iglesia construyes. En ciertos momentos de la historia del continente, sectores de la Iglesia dejaron de lado esa opci\u00f3n preferencial, -como si fuera optativo-, y cerraron sus o\u00ed\u00addos a la voz de Jes\u00fas que llama desde rostros y situaciones concretas. Algunos han padecido y padecen de amnesia, y se olvidan que Dios acamp\u00f3 y todav\u00ed\u00ada sigue all\u00ed\u00ad, sin levantar su tienda de entre los pobres. Afortunadamente, muchas de las Iglesias del continente siguen optando radical, vital y preferencialmente por los pobres; viviendo su como Iglesia pobre, cercana y solidaria. Este modo de ser Iglesia y vivir la fe, signific\u00f3 para muchos, pensar -err\u00f3nea y mal\u00e9ficamente- en un rompimiento con la Iglesia universal, y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada, con la fe que ven\u00ed\u00ada heredada de estructuras eclesiales monol\u00ed\u00adticas y alejadas de la realidad. Pero esto no es as\u00ed\u00ad. Desde el evangelio decimos que no significa romper con la Iglesia y la fe de la Iglesia; mucho menos, con el Evangelio. S\u00ed\u00ad es cierto, y esto es irrefutable, que desde la Palabra de Dios, desde la persona y el mensaje de Jes\u00fas, desde la realidad de la mujer y el hombre latinoamericano, desde las distintas situaciones econ\u00f3micas, socio-pol\u00ed\u00adticas, e incluso religiosas, el ser de la Iglesia en Latinoam\u00e9rica, es y tiene que ser, cualitativamente distinto, diverso y nuevo de cualquier otra realidad eclesial y pastoral.<\/p>\n<p>2. Las grandes aportaciones del Vaticano II<br \/>\n(En este apartado seguimos el aporte de VICENTE M.a. PEDROSA ARES, \u00abVaticano II y catequesis\u00bb, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid 1999, p\u00e1gs. 2250-2264). Los cambios producidos en la pastoral de Am\u00e9rica Latina, siendo conscientes de la diversidad de matices, han sido favorecidos por una nueva mirada de la Iglesia hacia dentro de s\u00ed\u00ad (su vida interna) y hacia fuera de s\u00ed\u00ad (el mundo). Esta mirada que abri\u00f3 el horizonte e ilumin\u00f3 los nuevos caminos de la Iglesia fue el acontecimiento eclesial m\u00e1s relevante del siglo XX, el Concilio Vaticano II. Este signific\u00f3 una nueva conciencia del ser Iglesia. Signific\u00f3 reconocer que en el mundo y en la modernidad exist\u00ed\u00adan valores que contribu\u00ed\u00adan a un sano crecimiento del hombre y la sociedad. (Sugiero leer el aporte de Casiano Florist\u00e1n, Vaticano II, en C. FLoRlsT\u00ed\u0081N-J. J. TAMAYO, eds., Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993, 1450-1462); como, por ejemplo, el reconocer y poner en lugar central las vivencias y experiencias que distorsionaban la vida de la gente y los pueblos: el mal, la injusticia, el pecado.<\/p>\n<p>Los temas tratados en el Concilio, evidentemente, marcaron el nuevo rumbo de la Iglesia en lo referente a su propia vida y la telara\u00f1a de relaciones con el mundo en la tarea pastoral y evangelizadora. Tres elementos importantes surgieron del Vaticano II. a) Una nueva cosmovisi\u00f3n cristiana que facilit\u00f3 y ayud\u00f3 a una nueva evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. b) Una nueva visi\u00f3n de la Revelaci\u00f3n y la fe (Dei Verbum), que nos descubre de una manera nueva el rostro de Dios, que nos ayuda a recuperar desde la fe y la vida, el aut\u00e9ntico Dios de Jes\u00fas. Esto facilitar\u00e1 una nueva experiencia de Iglesia. Sin la comunidad cristiana la fe se empobrece. c) Una nueva visi\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n y de la Iglesia (Ad gentes, Lumen Gentium, Gaudium et Spes). Se revitaliza el anuncio de la Buena Nueva, el impulso misionero, tanto hacia dentro de la Iglesia como hacia fuera. La Iglesia es comunidad, lugar privilegiado de encuentro con Dios; desde este encuentro profundo, la Iglesia es luz para el mundo. Las repercusiones concretas -aunque no homog\u00e9neas- fueron muchas y buenas. Nos detendremos en tres principios conciliares que -como veremos luego- est\u00e1n como tel\u00f3n de fondo en la pastoral de Am\u00e9rica Latina, especialmente en la pastoral de la Palabra, tema que nos ocupa.<\/p>\n<p>2.1. La Revelaci\u00f3n<br \/>\nRevelaci\u00f3n y Palabra de Dios que acontece. El Vaticano II entiende la Revelaci\u00f3n como la \u00abautomanifestaci\u00f3n\u00bb de Dios mismo. La Revelaci\u00f3n es la acci\u00f3n de Dios y es la experiencia creyente del pueblo de Dios. Por la fe el pueblo de Dios reconoce la huella de Dios en los acontecimientos de la historia.<\/p>\n<p>Dios habla desde los acontecimientos. Su Palabra es significativa para el hombre. La Palabra de Dios, hecha Escritura, se clarifica en la instrucci\u00f3n de la ley y en el anuncio de los profetas. Tiene la finalidad de formar la comunidad de la alianza, un pueblo que viva de manera fraterna y sea feliz (cf. GONZ\u00ed\u0081LEZ N\u00fa\u00ed\u2018EZ, A.,<br \/>\nPalabra de Dios, en Conceptos fundamentales de pastoral, Ed. Cristiandad, 1983, pp. 676-696. Tambi\u00e9n sugiero leer Revelaci\u00f3n, fe, signos de los tiempos, J. L. SEGUNDO, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, pp. 443-466).<\/p>\n<p>Palabra de Dios que se hace visible a trav\u00e9s de mediaciones. Las mediaciones existieron siempre en todos los tiempos y en todas las culturas. a) la palabra del Profeta (mensajero): denuncia de aquello que aleja del encuentro con Dios y anuncio de la esperanza; b) la palabra de la ley: aquellas normas y principios capaces de ordenar la convivencia entre el pueblo y posibilitar realmente el encuentro con Dios; c) la palabra de la historia: que se vive desde una perspectiva trascendente, pues Dios acontece en ella y desde ella el hombre se relaciona personalmente con El; d) la palabra del sabio: que ayudan a buscar y encontrar una sabidur\u00ed\u00ada que adentra al hombre en un clima de valores propicio para el crecimiento; e) la palabra del Hijo: la fe ayuda al creyente a descubrir el acontecimiento central de la revelaci\u00f3n: Jesucristo. El es el mediador por excelencia en el encuentro con Dios Padre, y la \u00abplenitud\u00bb de todo y de todos los tiempos (DV. 2). El es la Palabra de Dios, cumplida, realizada. Su palabra est\u00e1 cargada del anuncio del Reino que vendr\u00e1, pero que ya est\u00e1 presente.<\/p>\n<p>Palabra de Dios y vida de la comunidad. Haciendo eco del comienzo de la Carta a los Hebreos, la Iglesia reconoce y descubre a Dios manifestado en su Hijo Jes\u00fas, presente y actuante hoy (DV 4); por eso, antes que nada, la comunidad cristiana le descubre y celebra vivo en la historia. De ah\u00ed\u00ad que la Palabra de Dios crea comunidad y ella es el mejor e irrenunciable espacio para encontrarla.<\/p>\n<p>El Vaticano II recupera el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la Revelaci\u00f3n. La experiencia del pueblo de Dios contenida en la Sagada Escritura provoca este proceso de recuperaci\u00f3n, pues nos descubre un Dios que se revela a trav\u00e9s de los acontecimientos de la historia. Estos son Palabra de Dios, portadores de sentido para el hombre; forman parte y est\u00e1n situados dentro del designio salvador de Dios. La presencia de Dios siempre se realiza en la historia y a trav\u00e9s del di\u00e1logo y el encuentro personal con el hombre (\u00ab&#8230;la relaci\u00f3n entre Dios y los hombres se entiende como un di\u00e1logo que ha llegado a su punto culminante en Jes\u00fas&#8230;\u00bb. Palabra de Dios, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, Vol\u00famen II, San Pablo, Madrid 1999, p\u00e1g. 1730). Esta manera de revelarse Dios a trav\u00e9s del di\u00e1logo es la que propiciar\u00e1 la participaci\u00f3n activa de los autores sagrados en la puesta por escrito de la Palabra de Dios. Antes que una serie de datos, la Sagrada Escritura es un testimonio vivo referente a los acontecimientos hist\u00f3ricos. A partir del Vaticano II la Iglesia enra\u00ed\u00adza su tarea pastoral en este nuevo modo de ver la Revelaci\u00f3n de Dios en la historia y, sobre todo, en Jes\u00fas de Nazaret. Vivir\u00ed\u00ada desenfocada y fuera de la realidad si no lo hiciera as\u00ed\u00ad. Por eso, a la hora de actualizar la Revelaci\u00f3n de Dios en Am\u00e9rica Latina, es ineludible y decisivo, asumir el contexto hist\u00f3rico que se vive (Cf. DV 8-10). La pastoral de la Palabra tiene que favorecer en cada momento el encuentro personal y comunitario con Cristo; favorecer el proceso de inculturaci\u00f3n del evangelio en las diversas culturas; favorecer en las personas un clima de acogida y docilidad a la presencia de Dios en medio de las situaciones concretas de la vida.<\/p>\n<p>2.2. La Iglesia<br \/>\nLa nueva eclesiolog\u00ed\u00ada que surge en el Vaticano II es fundamental para la Iglesia a la hora de elaborar y afirmar su propia identidad.<\/p>\n<p>Sacramento de salvaci\u00f3n. La Iglesia queda enraizada y referida a Jes\u00fas en cada momento. Dos motivos: ella tiene su origen en Jes\u00fas y es quien contin\u00faa y actualiza el misterio de la encarnaci\u00f3n de Dios en el mundo. Ella es signo visible, expresi\u00f3n fiel del amor de Dios; de \u00e9sta manera se convierte en servidora por vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pueblo de Dios. La Iglesia hered\u00f3 la rica historia del pueblo de Israel. Es y sigue siendo continuaci\u00f3n de ese pueblo. Cada persona que forma parte de ese pueblo est\u00e1 llamada a vivir su dignidad de hijo\/a de Dios, a profesar su fe y a ejercer el ministerio de la Palabra como enviado\/a de Dios (Cf. LG. 9; 12; 17). La Iglesia tiene en sus manos, con la ayuda infinita del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la responsabilidad del anuncio del evangelio que ella misma hace experiencia.<\/p>\n<p>Comuni\u00f3n. El Concilio vincula la realidad intratrinitaria de Dios con la realidad de la Iglesia en la historia. Es la dimensi\u00f3n te\u00e1ndrica y comunitaria de la Iglesia. La comuni\u00f3n es esa realidad \u00ed\u00adntima, personal y comunitaria, que se da en todo momento entre Dios y los hombres, entre Cristo y la comunidad de seguidores, entre la Iglesia y la humanidad. La Iglesia es comuni\u00f3n y est\u00e1 llamada a erradicar, dentro de s\u00ed\u00ad y en el mundo, todo tipo de individualismo y ego\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Comunidad que celebra. En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, la Iglesia, cuerpo de Cristo, glorifica al Padre y llega a la santidad (cf. SC 5-8. 10. 26. LG 10-11). La celebraci\u00f3n de la Iglesia es expresi\u00f3n de su vida m\u00e1s \u00ed\u00adntima y de su relaci\u00f3n con el Dios de la vida. La Iglesia es asociada a Cristo en el encuentro de sus miembros, en y desde la comunidad con Cristo. De esta manera se anticipa aqu\u00ed\u00ad y ahora la plenitud del Reino.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, estos rasgos importantes de la Iglesia se dan en las peque\u00f1as comunidades, en un nuevo estilo de vivir. En los grupos de oraci\u00f3n, en las comunidades eclesiales de base, en los grupos de catequesis, en las comunidades de vida de j\u00f3venes, etc., es donde se comparte y se celebra la presencia y el amor de Dios. Desde \u00e9sta experiencia de comunidad, la Iglesia se hace compromiso y visibiliza la misericordia de Dios para con los m\u00e1s pobres. Con su testimonio, y asumiendo el car\u00e1cter pr\u00f3fetico de Cristo, la Iglesia es en muchos lugares de Am\u00e9rica Latina anuncio, reflejo y signo del proyecto de salvaci\u00f3n de Dios entre los hombres.<\/p>\n<p>2.3. La Misi\u00f3n<br \/>\nComo en los temas anteriores, el Vaticano II ampl\u00ed\u00ada los horizontes y se crean nuevas expectativas respecto a la misi\u00f3n y la evangelizaci\u00f3n. Si desde mucho tiempo atr\u00e1s la evangelizaci\u00f3n estaba limitada al anuncio del evangelio a los no creyentes, ahora se clarifica la perspectiva entendiendo la evangelizaci\u00f3n como aquellas acciones que van dirigidas a todas las personas (no s\u00f3lo los no creyentes), implica ayudar a dar el paso de la no fe a la fe, de la superficialidad a la hondura y madurez de la fe, del individualismo y el no compromiso a una integraci\u00f3n en la comunidad cristiana como lugar privilegiado del encuentro con Dios y los dem\u00e1s. El documento Ad Gentes tiene un acento claramente trinitario y cristoc\u00e9ntrico (cf. AG 1-4), y es donde se expresa la \u00abcondici\u00f3n misionera\u00bb de la Iglesia (cf. AG. 5-6). Desde \u00e9ste momento hasta nuestros d\u00ed\u00adas se ha escrito mucho respecto al tema.<\/p>\n<p>Env\u00ed\u00ado que se actualiza. El env\u00ed\u00ado que hizo Jes\u00fas resucitado sigue en el coraz\u00f3n de los que le siguieron hasta el final y en los posteriores disc\u00ed\u00adpulos, la Iglesia: \u00abId por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci\u00f3n&#8230;\u00bb (Mc. 16, 15). Ciertamente que en Am\u00e9rica Latina, la Iglesia ha hecho la experiencia del principio de la encarnaci\u00f3n al encarnarse en distintas realidades del pueblo sencillo, en la gente concreta y su cultura, paras anunciar el evangelio. El camino de la misi\u00f3n es el siguiente: la apertura y el di\u00e1logo, la relaci\u00f3n fraterna en el amor (cf. AG. 11-12); en ese di\u00e1logo Dios cala hondo en la vida. Mejor que una pedagog\u00ed\u00ada y metodolog\u00ed\u00ada de la imposici\u00f3n, la Iglesia hace el anuncio de Jes\u00fas en clave de \u00abllamada e invitaci\u00f3n\u00bb a convertirse y seguirlo desde la propia realidad y en el contexto de una comuniadad cristiana fraterna, que celebra la presencia de Dios Padre.<\/p>\n<p>2.4. La pastoral de la Iglesia<br \/>\nAl hablar de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, hablamos de praxis. \u00abEn la comprensi\u00f3n actual, cuando hablamos de praxis decimos que hay un componente, la acci\u00f3n, para se\u00f1alar la interacci\u00f3n de las personas entre s\u00ed\u00ad y con el mundo, y otro componente, la teor\u00ed\u00ada, para significar la cosmovisi\u00f3n y los s\u00ed\u00admbolos con los que se interpreta la realidad y se act\u00faa ante ella. Uno y otro elemento se implican mutuamente\u00bb (Teolog\u00ed\u00ada pastoral, en Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid 1999, 216415). La praxis de la Iglesia tiene como fundamento y ra\u00ed\u00adz la praxis de Jes\u00fas. En todo momento tiene que ser expresi\u00f3n clara de la praxis de su Maestro.<\/p>\n<p>En Latinoamerica la praxis de la Iglesia se hace visible en las opciones concretas por los m\u00e1s pobres y la vida en comunidad. Desde esta mirada, la pastoral tiene sentido siempre y cuando actualice la praxis del Mes\u00ed\u00adas, que vivi\u00f3 su vida movido por un proyecto salvador. Las bienaventuranzas son la s\u00ed\u00adntesis de este proyecto. Jes\u00fas vivi\u00f3 desde la entrega radical a los enfermos, los peque\u00f1os, los probres y los pecadores. La clave es la solidaridad por los exclu\u00ed\u00addos y pecadores.<\/p>\n<p>Acci\u00f3n pastoral. La acci\u00f3n pastoral: a) tiene como horizonte el Reino de Dios: el Reino es la felicidad; que la vida y la realidad se asemejen al estilo de vida que quiere Dios; el Reino es regalo y tarea; es iniciativa de Dios y respuesta del hombre; b) es compromiso de toda la Iglesia: que animada por el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas se encarna en cada realidad; la corresponsabilidad es la clave del anuncio eficaz y profundo del Reino de Dios; c) es pastoral de conjunto: aunque suene ilusorio, la fuerza del evangelio est\u00e1 en el testimonio personal, pero sobre todo, en el comunitario; no es s\u00f3lo coordinaci\u00f3n, es mucho m\u00e1s, es unidad y comuni\u00f3n: tener un mismo sentir, aunque los carismas y las actividades sean variadas; d) debe ser fiel a Dios y al hombre: la mirada de la Iglesia debe estar puesta en Dios y en la realidad, pues s\u00f3lo podr\u00e1 construir una mundo y una sociedad basada en el amor y la paz si es fiel a Dios; pero no se puede ser fiel a Dios y encontrarse con \u00e9l si no se es fiel al hombre y a las situaciones concretas que vive hoy; e) debe tener en cuenta a los pobres y marginados: los exclu\u00ed\u00addos por estructuras injustas son el punto de partida de la pastoral y el lugar de encuentro con Cristo; f) debe apostar por la vida en comunidad: una comunidad que acoja a todos, donde se viva la fraternidad y sea lo que contrarreste el individualismo existente; g) alienta a vivir en esperanza: ante tantas cosas que desalientan y alienan es posible creer en la posibilidad de un mundo m\u00e1s justo y fraterno; es la tarea de hacer que Dios sea \u00abtodo en todos\u00bb y donde todas las personas toquen, al menos con las manos, aquella felicidad para la cual fueron creados.<\/p>\n<p>3. Pastoral de la Palabra en el contexto latinoamericano<br \/>\nLa pastoral de la Iglesia es el anuncio expl\u00ed\u00adcito de la Palabra de Dios, que es Buena Noticia de salvaci\u00f3n. En la acci\u00f3n pastoral la Sagrada Escritura ocupa cada vez m\u00e1s un lugar relevante y destacado. Ella es portadora \u00abde sentido\u00bb para la vida del hombre, pues es Dios mismo quien habla. Ello es motivo de alegr\u00ed\u00ada y esperanza.<\/p>\n<p>La realidad, el hombre y la mujer de Am\u00e9rica Latina, piden que el anuncio de la Palabra de Dios llegue a todos, toque y afecte las fibras m\u00e1s \u00ed\u00adntimas para que permita una conversi\u00f3n profunda al evangelio. De cara al anuncio del evangelio, tanto en la catequesis y en las comunidades eclesiales de base, como en la liturgia y la predicaci\u00f3n, la Sagrada Escritura ha ido ocupando un lugar \u00absignificativo\u00bb. La Palabra de Dios, es luz que ilumina el camino y la vida de las personas y los pueblos. Para que la Palabra de Dios sea luz en la vida de los hombres, el Vaticano II pidi\u00f3 expresamente que los cristianos tuvieran un \u00abamplio acceso a la Sagrada Escritura\u00bb (DV. 22). En este sentido, se notan logros importantes en las Iglesias locales de latinoam\u00e9rica. Para muchos cristianos, CEBs, y agentes de pastoral, la Sagrada Escritura es el libro que inspira, a trav\u00e9s de caminos muy diversos y concretos, el seguimiento de Jes\u00fas. De todas maneras, falta recorrer mucho camino.<\/p>\n<p>En continuidad con el Vaticano II y en el contexto de una nueva evangelizaci\u00f3n, la Iglesia latinoamericana en aquel momento -pero tambi\u00e9n ahora- anunci\u00f3 la Palabra de Dios en un contexto particular marcado por distintos aspectos que recordaremos ahora:<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n econ\u00f3mica y socio-pol\u00ed\u00adtica. No podemos entender la Sagrada Escritura al margen de la realidad concreta, hist\u00f3rica, sin la realidad de los hombres y mujeres sedientos de salvaci\u00f3n; tampoco es posible entender la realidad humana sin la presencia de la Palabra de Dios que da sentido a todo. La realidad latinoamericana est\u00e1 empapada de la sangre de m\u00e1rtires que han dado su vida por un proyecto, un sue\u00f1o, una utop\u00ed\u00ada: el Reino de Dios, reino de justicia, de paz, de fraternidad y de amor. Ellos ofrecieron y siguen ofreciendo su vida en medio de muchas y diversas situaciones de injusticia que provocan terribles sufrimientos en la vida de las personas, pueblos y culturas. Es imposible cerrar los ojos y estar ajenos a la realidad que est\u00e1 marcada por: a) la explotaci\u00f3n de las personas; la manipulaci\u00f3n y la desigualdad provocada por el poder, el dinero y el consumo; b) la distancia econ\u00f3mica entre el norte y el sur, entre ricos y pobres, que es cada vez m\u00e1s grande; las ayudas (cargas) econ\u00f3micas han endeudado cada vez m\u00e1s a los pueblos en algo que no tiene muchas perspectivas de salida; el continente rico en materias primas es explotado por grandes empresas multinacionales del primer mundo, que se llevan casi todo el dinero; c) la discriminaci\u00f3n racial, y la violaci\u00f3n de los derechos humanos; la perversi\u00f3n de los sistemas sociales y de la clase pol\u00ed\u00adtica alejada del sentir de la gente y, especialmente de los m\u00e1s pobres alejan el horizonte esperanzador de una vida digna.<\/p>\n<p>Es necesaria la fe. Una fe nueva y renovada. Incluso una nueva visi\u00f3n y vivencia de la fe ante la secularizaci\u00f3n, el materialismo y la tecnolog\u00ed\u00ada que lo pueden casi todo. Una fe que lleve a rehacer la fraternidad entre las personas, para que desde ella se encuentren con Dios que es Padre y Madre de todos (Is 49, 15). Esta fe nueva es la que ayuda a muchos a denunciar prof\u00e9ticamente estas situaciones que atentan contra las personas y contra Dios, y a anunciar el nuevo Reino de Dios. Lamentablemente no siempre es ni ser\u00e1 as\u00ed\u00ad, pues muchas personas de Iglesia han sido y son c\u00f3mplices de esas mismas injusticias. A pesar de la complicidad, la luz de la Palabra que llega desde el Evangelio, y desde la realidad analizada de forma cr\u00ed\u00adtico-creyente, y especialmente desde los pobres, nos ayudan a descubrir lo que destruye y aniquila una vida digna de hijos de Dios y nos propone los mejores y nuevos caminos hacia la nueva humanidad.<\/p>\n<p>Los marginados. Crecen cada vez m\u00e1s. Crecen por motivos sociales, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, \u00e9tnicos, ling\u00fc\u00ed\u00adsticos. La Palabra de Dios que habla desde estas realidades de marginaci\u00f3n pide una \u00abescucha atenta\u00bb y que nos \u00abcomprometa\u00bb en la liberaci\u00f3n de estos hermanos. La palabra de Jes\u00fas que ha liberado a muchas personas de la opresi\u00f3n del pecado, llama con urgencia a continuar su misi\u00f3n en la liberaci\u00f3n de los oprimidos y marginados. Es la lucha diaria y permanente por una sociedad m\u00e1s justa y fraterna, donde la libertad sea un valor de todos y vivido por todos. Es necesaria la capacidad de acogida y apertura a todos.<\/p>\n<p>La cultura. La Iglesia se descubre a s\u00ed\u00ad misma en la relaci\u00f3n con la cultura y el pluralismo cultural de los pueblos, porque ella es parte de esa realidad. Es evidente que las distintas culturas de latinoam\u00e9rica enriquecen a la Iglesia y le ayudan a vivir emp\u00e1ticamente con la situaci\u00f3n real y concreta de la gente. Los a\u00f1os posteriores al Vaticano II han sido aprovechados por la Iglesia para inculturar el evangelio respetando aquellas cosas que construyen a la persona y ayudando a purificar las que alienan y destruyen. Este contacto con la realidad cultural ha servido a la Iglesia para un cambio de mentalidad y coraz\u00f3n; la inculturaci\u00f3n del evangelio ha sido y sigue siendo para la Iglesia y los cristianos la gran posibilidad de descubrir las semillas del Verbo.<\/p>\n<p>Nuevos grupos religiosos. Han aumentado los grupos religiosos, algunos sectarios y fundamentalistas. El sincretismo religioso de algunas sectas hace que la religi\u00f3n sirva de escape de la realidad, y lleve a la falta de compromiso por la liberaci\u00f3n de las injusticias. Con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo la Iglesia no se cierra ni deja de dialogar con ellos; es m\u00e1s, con quienes desean y abren sus puertas al di\u00e1logo la Iglesia se muestra abierta y trata de buscar lo com\u00fan a todos como creyentes en Dios. Lo ecum\u00e9nico es pieza clave en este rompecabezas de nuevos grupos religiosos, pero sobre todo con las religiones que buscan la felicidad plena y verdadera del hombre. El esp\u00ed\u00adritu ecum\u00e9nico es tambi\u00e9n testimonio de las Iglesias latinoamericanas que muestra y proclama en la sociedad que el evangelio de Jesucristo es Buena Noticia de salvaci\u00f3n para todos. La pastoral de la Palabra ayuda a los cristianos a hacer una lectura ecum\u00e9nica de la Sagrada Escritura para que las personas y las comunidades vivan en comuni\u00f3n y en el amor. La Iglesia inserta en el mundo tiene como tarea primordial la \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb y su novedad absoluta es Jesucristo el Se\u00f1or. La reflexi\u00f3n acerca de la pastoral de la Palabra ser\u00e1 importante para conseguir que el anuncio toque el coraz\u00f3n de la gente y lleve a las personas al encuentro profundo con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>3.1. La Palabra de Dios en Medell\u00ed\u00adn<br \/>\nLa Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano reunida en Medell\u00ed\u00adn signific\u00f3 un paso de crecimiento en la elaboraci\u00f3n de su identidad como Iglesia latinoamericana. Aqu\u00ed\u00ad \u00ab&#8230;comienza un nuevo per\u00ed\u00adodo de su vida eclesi\u00e1stica\u00bb (Dicho por Don AVELAR BRANDAO VILELA,<br \/>\nPresidente del CELAM, en la Presentaci\u00f3n de las conclusiones de la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano reunida en Medell\u00ed\u00adn). Era necesario. La Iglesia comienza a hacer un an\u00e1lisis de la realidad y de la situaci\u00f3n eclesial distinto al de la realidad e Iglesia europea. Por eso la Iglesia \u00abha buscado comprender este momento hist\u00f3rico del hombre latinoamericano a la luz de la Palabra, que es Cristo, en quien se manifiesta el misterio del hombre\u00bb (Introducci\u00f3n a las Conclusiones de Medell\u00ed\u00adn, 1), y renovar el compromiso para con las diversas situaciones que viven los pueblos e iglesias latinoamericanas. \u00abComo hombres latinoamericanos, compartimos la historia de nuestro pueblo. El pasado nos configura definitivamente como seres latinoamericanos; el presente nos pone en una coyuntura decisiva y el futuro nos exige una tarea creadora en el proceso de desarrollo\u00bb. (Medell\u00ed\u00adn, 0). Este esfuerzo por la comprensi\u00f3n de la realidad es la expresi\u00f3n de un cambio y un nuevo rumbo en la manera de vivir su ser Iglesia. Si bien no hay en el documento final un cap\u00ed\u00adtulo expreso acerca de la Palabra de Dios, se nota claramente como ella empapa de comienzo a fin los diferentes an\u00e1lisis de la realidad, los principios teol\u00f3gicos y las propuestas de pastoral que realizan los obispos.<\/p>\n<p>Al hablar de la evangelizaci\u00f3n y el crecimiento en la fe y de la pastoral popular, los obispos dejan en claro que la Palabra de Dios es quien congrega a hombres y mujeres en comunidad: \u00ab&#8230;los hombres deben santificarse y salvarse no individualmente, sino constituidos en comunidad [LG 9]. Esta comunidad es convocada y congregada en primer lugar por el anuncio de la Palabra del Dios vivo&#8230;\u00bb (Medell\u00ed\u00adn, 6, 9). Y s\u00f3lo en ella son santificados y salvados. La santidad se logra en el compartir la vida con los dem\u00e1s y en la pertenencia a la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas. Y para que la comunidad sea santificadora los obispos llaman a las comunidades a \u00ab&#8230;basarse en la palabra de Dios y realizarse, en cuanto sea posible, en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica&#8230;\u00bb (Ibid., 6, 1321).<\/p>\n<p>Cuando se refirieren a la catequesis (cfr. Movimiento catequ\u00e9tico latinoamericano. RICARDO GRZONA DARE Y VICENTE M.e PEDROSA ARES, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid 1999, 1588-1611), expresan lo siguiente: \u00ab&#8230;debe ser fiel a la transmisi\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico, no solamente en su contenido intelectual, sino tambi\u00e9n en su realidad vital encarnada en los hechos de la vida del hombre de hoy\u00bb (Medell\u00ed\u00adn, 8, 6). Pablo VI en el discurso inaugural de esta Conferencia hace un llamamiento a hacer nuestra, como algo propio, la Palabra de Dios, pues, \u00ab&#8230;no podemos anunciar la Palabra de Dios sin haberla meditado en el silencio del alma\u00bb. Luego invita y motiva a todos los agentes de pastoral a \u00abacercarse\u00bb al pueblo de Dios y favorecer una \u00abinstrucci\u00f3n religiosa, popular y cultural, org\u00e1nica y perseverante\u00bb. Dice a los obispos: \u00ab&#8230;hablad, predicad, escribid, tomad posiciones&#8230; en armon\u00ed\u00ada de planes y de intenciones, acerca de las verdades de la fe, defendi\u00e9ndolas e ilustr\u00e1ndolas, de la actualidad del evangelio, de las cuestiones que interesan a la vida de los fieles&#8230; de las costumbres cristianas, de los caminos que conducen al di\u00e1logo con los Hermanos separados, acerca de los dramas ora grandes y hermosos, ora tristes y peligrosos, de la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea\u00bb (Discurso inaugural de Pablo VI en Medell\u00ed\u00adn).<\/p>\n<p>La utop\u00ed\u00ada de liberaci\u00f3n y la Iglesia renovada, como testimonio vivo de Jesucristo en medio del mundo, surgida en Medell\u00ed\u00adn se fue configurando lenta pero notablemente. A partir de Medell\u00ed\u00adn, la Palabra de Dios ser\u00e1 el motivo, la fuerza y el hilo conductor de todo el proceso transformador y liberador de la Iglesia y de Am\u00e9rica Latina en sus diversos aspectos.<\/p>\n<p>3.2. La Palabra de Dios en Puebla<br \/>\nA partir de Medell\u00ed\u00adn la Iglesia latinoamericana tom\u00f3 conciencia de que deb\u00ed\u00ada hacer un nuevo anuncio del Evangelio, que deb\u00ed\u00ada evangelizar y constru\u00ed\u00adr una sociedad cimentada en la justicia y la fraternidad. Ahora, en la III Conferencia de Puebla y ante los nuevos desaf\u00ed\u00ados en el continente, los obispos se disponen a \u00ab&#8230;11evar, con esperanza y fortaleza, el mensaje de salvaci\u00f3n del Evangelio a todos los hombres, preferencialmente a los m\u00e1s pobres y olvidados\u00bb (Puebla, 12). A los \u00ab&#8230;responsables del ministerio de la evangelizaci\u00f3n, nos preocupa c\u00f3mo hacer llegar al hombre latinoamericano la Palabra de Dios, de tal modo que sea escuchada por \u00e9l, asumida, encarnada, celebrada y transmitida a sus hermanos (n. 892). Juan Pablo II en su discurso inaugural dice que es posible a trav\u00e9s del \u00abcompromiso evang\u00e9lico\u00bb (Cf. Discurso Inaugural de Juan Pablo II, en el Tercer encuentro del CELAM, en Puebla. 1.4.), anunciar y promover los valores del Evangelio, los valores de la comuni\u00f3n y la participaci\u00f3n, y la denuncia de todo lo que va en contra de la dignidad de los hijos de Dios. Desde una \u00abvisi\u00f3n de fe\u00bb, \u00aba partir del Evangelio\u00bb y ubicada en la \u00abrealidad del hombre latinoamericano\u00bb (Puebla, 15) asumen el desaf\u00ed\u00ado de descubrir los signos de los tiempos en la realidad.<\/p>\n<p>La Iglesia sabe que el anuncio nuevo del Evangelio lo motiva el mismo pueblo de Dios que, \u00ab&#8230;pide el pan de la Palabra de Dios\u00bb (n. 93); atenta a la voz de la gente \u00ab&#8230;ponen en Dios toda su confianza&#8230; para dar una respuesta pastoral adecuada\u00bb (ib.). La Palabra de Dios se convierte as\u00ed\u00ad en el motivo y el centro de comuni\u00f3n entre las personas y en torno a ella \u00ab&#8230;florecen grupos cristianos eclesiales de seglares, hombres y mujeres\u00bb (n. 99) que reunidos para celebrar la presencia de Dios, iluminan su vida y la profundizan (n. 101).<\/p>\n<p>Ante el hambre creciente de la Palabra de Dios, la Iglesia priorizar\u00e1 \u00abla proclamaci\u00f3n de la Buena Noticia&#8230; la catequesis b\u00ed\u00adblica y la celebraciones lit\u00fargicas\u00bb (n. 150). La evangelizaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina implica la conversi\u00f3n permanente de la Iglesia a la Palabra de Dios, que es \u00abPalabra de Verdad\u00bb (n. 349) y una actitud de \u00abservicio\u00bb para hacerlo en fidelidad a Dios (ib.). Sabiendo que las personas nacen y viven en una cultura determinada, la Iglesia siente la llamada a evangelizar all\u00ed\u00ad donde se encuentra. En cada lugar trata de \u00abalcanzar y transformar, con la fuerza del Evangelio, los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00ed\u00adneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est\u00e1n en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvaci\u00f3n\u00bb (n. 394).<\/p>\n<p>Describiendo la religiosidad popular que \u00abcontiene encarnada la Palabra de Dios\u00bb (n. 450), la Iglesia reconoce que en ella el pueblo de Dios se evangeliza continuamente a s\u00ed\u00ad mismo, porque \u00ab&#8230;la piedad popular presenta aspectos positivos como: sentido de lo sagrado y trascendente, disponibilidad a la Palabra de Dios, marcada piedad mariana, capacidad para rezar, sentido de amistad, caridad y uni\u00f3n familiar, capacidad de sufrir y reparar, resignaci\u00f3n cristiana en situaciones irremediables, y desprendimiento de lo material\u00bb (n. 913). Cada vez m\u00e1s los cristianos realizan esfuerzos en \u00abprofundizar en la fe e iluminar con la Palabra de Dios las situaciones particularmente conflictivas de nuestros pueblos\u00bb (n. 470); los obispos les alientan a \u00abseguir prestando este servicio evangelizador y a discernir sus criterios de reflexi\u00f3n y de investigaci\u00f3n, poniendo particular cuidado en conservar y promover la comuni\u00f3n eclesial, tanto a nivel local como universal\u00bb (n. 470).<\/p>\n<p>Muchos cristianos \u00abescuchando (n. 566) la Palabra de Dios\u00bb dejan actuar al Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas y, movidos por ella, hacen \u00abnumerosos esfuerzos por vivir la evangelizaci\u00f3n liberadora en su plenitud\u00bb (n. 488). Confirmando lo dicho en Medell\u00ed\u00adn se dice que la Palabra de Dios hace de la Iglesia una \u00abcomunidad fraterna\u00bb (n. 567) promoviendo \u00abrelaciones m\u00e1s profundas y estables en la fe\u00bb (n. 619). Concretamente, la \u00abComunidad Eclesial de Base\u00bb (n. 629) es el espacio vital e ideal donde escuchar la Palabra de Dios y crear profundas relaciones interpersonales, hacer revisi\u00f3n de vida, y reflexionar sobre la realidad, y promover nuevos servicios laicales. En las CEBs es donde se acent\u00faa el compromiso con la familia, el trabajo, el barrio y la comunidad cristiana local; es el espacio adecuado para profundizar la Palabra de Dios y participar de la Eucarist\u00ed\u00ada (n. 640).<\/p>\n<p>Al final de las conclusiones se realiza una s\u00ed\u00adntesis de todo lo expuesto y los obispos dicen que las \u00ab&#8230;actitudes fundamentales del ser pastoral de nuestras Iglesias en el continente exigen una Iglesia en proceso permanente de evangelizaci\u00f3n, una Iglesia evangelizada que escucha, profundiza y encarna la Palabra, y una Iglesia evangelizadora que testimonia, proclama y celebra esa Palabra de Dios. El Evangelio de Jesucristo ayuda a construir una nueva sociedad en total fidelidad a Cristo y al hombre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, denunciando las situaciones de pecado, llamando a la conversi\u00f3n y comprometiendo a los creyentes en la acci\u00f3n transformadora del mundo (n. 1305). La Palabra de Dios es, en definitiva, el ser de la Iglesia y el centro de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.3. La Palabra de Dios en Santo Domingo<br \/>\nLa Iglesia que peregrina en este continente est\u00e1 presente y se realiza como comunidad \u00ab&#8230;en torno a la Palabra de Dios y a la mesa de la Eucarist\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb (Santo Domingo 11) y llena de esa Palabra es enviada a proclamar el Evangelio de Jesucristo mediante el testimonio de amor fraterno. En continuidad con las Conferencias de Medell\u00ed\u00adn y Puebla, la Iglesia reunida en Santo Domingo reafirma \u00abla opci\u00f3n preferencial en favor de los pobres. Una opci\u00f3n no exclusiva ni excluyente, pues el mensaje de la salvaci\u00f3n est\u00e1 destinado a lodos\u00bb (Discurso Inaugural, Juan Pablo II, Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano, 16). Esta opci\u00f3n est\u00e1 \u00abbasada esencialmente en la Palabra de Dios y no en criterios aportados por ciencias humanas o ideolog\u00ed\u00adas contrapuestas, que con frecuencia reducen a los pobres a categor\u00ed\u00adas sociopol\u00ed\u00adticas econ\u00f3micas abstractas. Pero es una opci\u00f3n firme e irrevocable\u00bb (lb.).<\/p>\n<p>En el contexto de la nueva evangelizaci\u00f3n el Papa Juan Pablo II conf\u00ed\u00ada en que el movimiento b\u00ed\u00adblico y la catequesis sigan aportando lo mejor de s\u00ed\u00ad, y espera con confianza que \u00ablas Sagradas Escrituras nutran cada vez m\u00e1s la vida de los fieles&#8230;\u00bb (lb., 9). El aporte ya es notorio, porque ya \u00ab&#8230;es un hecho que all\u00ed\u00ad donde la presencia de la Iglesia es din\u00e1mica, como es el caso de las parroquias en las que se imparte una asidua formaci\u00f3n en la Palabra de Dios, donde existe una liturgia activa y participada, una s\u00f3lida piedad mariana, una efectiva solidaridad en el campo social, una marcada solicitud pastoral por la familia, los j\u00f3venes y los enfermos&#8230;\u00bb (Ib., 12) se realiza un proceso de crecimiento humano y espiritual, que fortalece la fe de la gente y es imposible que las sectas u otros movimientos religiosos logren instalarse. Por eso es necesario que todos los agentes de pastoral profundicen la Palabra de Dios a trav\u00e9s del estudio y la meditaci\u00f3n, para \u00ab&#8230;vivirla y transmitirla a los dem\u00e1s con fidelidad\u00bb (Ibid., Presentaci\u00f3n, 111, 21), tocando el coraz\u00f3n de la gente y dando respuestas verdaderas, profundas y s\u00f3lidas a sus necesidades.<\/p>\n<p>Convocada por la Palabra, la Iglesia, tiene como principal oficio \u00abpredicar el Evangelio\u00bb (Ibid., 33), y ser\u00e1 eficaz si lo hace en \u00abfidelidad a la Palabra de Dios\u00bb (Ibid., 28). Se reconoce y confirma lo que en las anteriores Conferencias se expresaba: el lugar propio de acogida de la Palabra de Dios es \u00abla comunidad eclesial\u00bb (Ibid., 28); en \u00e9sta es donde encuentra su fuente que es Jesucristo (Ibid., 31). Sin la comunidad se fomenta el individualismo y, por tanto, la carencia de una fe que ayude a la conversi\u00f3n y el seguimiento de Jesucristo. Lo que permite una aut\u00e9ntica experiencia de Jes\u00fas es la Eucarist\u00ed\u00ada y la Palabra de Dios, vividas y celebradas en comunidad (cfr. Ibid., 287).<\/p>\n<p>Al hablar de la catequesis los obispos expresan que \u00e9sta tendr\u00e1 que actualizar la revelaci\u00f3n amorosa de Dios manifestada en Jesucristo, y para esto \u00ab&#8230;debe nutrirse de la Palabra de Dios le\u00ed\u00adda e interpretada en la Iglesia y celebrada en la comunidad para que al escudri\u00f1ar el misterio de Cristo ayude a presentarlo como Buena Nueva en las situaciones hist\u00f3ricas de nuestros pueblos\u00bb (Ibid., 33). Adem\u00e1s, debe formar catequistas \u00ab&#8230;dotados de un s\u00f3lido conocimiento de la Biblia que los capacite para leerla, a la luz de la Tradici\u00f3n y del Magisterio de la Iglesia, y para iluminar desde la Palabra de Dios su propia realidad personal, comunitaria y social. Ellos ser\u00e1n instrumentos especialmente eficaces de la inculturaci\u00f3n del Evangelio\u00bb (Ibid., 49).<\/p>\n<p>Desde la experiencia en las comunidades cristianas expresan que la liturgia es lugar privilegiado para la evangelizaci\u00f3n y un lugar de encuentro comunitario que hay que potenciar y dar pasos de crecimiento. La liturgia debe realizarse \u00ab&#8230;en total fidelidad al esp\u00ed\u00adritu que el Concilio Vaticano II quiso recuperar en toda su pureza&#8230;\u00bb (Ibid., 53) y todav\u00ed\u00ada debe recuperar \u00ab&#8230;las formas, signos y acciones propias de las culturas de Am\u00e9rica Latina y el Caribe&#8230;\u00bb (Ibid., 53). Por eso se pide que se valore m\u00e1s la piedad popular, aunque \u00e9stas deben ser iluminadas desde la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Otro de los aportes que hace Santo Domingo es que la Palabra de Dios en la comunidad cristiana es la referencia fundamental para realizar cualquier discernimiento. Concretamente, se toca el tema de la mujer en la Iglesia. Se pide a los sacerdotes y agentes de pastoral que tengan la conciencia y la capacidad de aceptar y valorar \u00ab&#8230;a la mujer en la comunidad eclesial y en la sociedad, no s\u00f3lo por lo que ellas hacen, sino sobre todo por lo que son\u00bb (Ibid., 108); esto deber\u00ed\u00ada generar profundas consecuencias en la vida de la Iglesia, pero que hasta el momento no se notan. Se pide, \u00ab&#8230;discernir a la luz del Evangelio de Jes\u00fas los movimientos que luchan por la mujer desde distintas perspectivas, para potenciar sus valores, iluminar lo que puede parecer confuso y denunciar lo que resulta contrario a la dignidad humana\u00bb (lb.). A partir de la lectura de la Palabra de Dios es posible descubrir aquellos rasgos que la vocaci\u00f3n femenina aporta al plan de Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al hablar de la familia dice que, como Iglesia dom\u00e9stica, ella \u00ab&#8230;acoge, vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios\u00bb (Ibid., 214); \u00abes santuario donde se edifica la santidad y desde donde la Iglesia y el mundo pueden ser santificados\u00bb (Ibid., 214. Cita a FC. 55.).<\/p>\n<p>El documento final termina diciendo que todos estamos llamados a la santidad (LG. 39-42); que todos en la Iglesia debemos poner \u00ab&#8230;un decidido empe\u00f1o por la continua educaci\u00f3n de la fe, por medio de la catequesis, que tiene su fundamento en la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia&#8230;\u00bb (Ibid. 294). S\u00f3lo desde \u00ab&#8230;la Palabra de Dios le\u00ed\u00adda en Iglesia\u00bb (Ibid., 143) se puede afianzar la identidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>4. Cauces de la pastoral de la Palabra en Latinoam\u00e9rica<br \/>\nHasta aqu\u00ed\u00ad lo que la Iglesia latinoamericana ha puesto en com\u00fan y reflexionado en las Conferencias episcopales de mayor trascendencia. Pero en la praxis de las comunidades cristianas se han ido haciendo procesos formidables. La Iglesia ha ido haciendo un aterrizaje y actualizaci\u00f3n permanente -con sus idas y venidas- del Vaticano II y los otros encuentros. Fiel a la Palabra de Dios, fiel a la Iglesia universal y fiel al hombre y la mujer latinoamericana, ha ido acercando la Palabra de Dios a trav\u00e9s de distintos medios. Especialmente a trav\u00e9s de la Pastoral b\u00ed\u00adblica, las CEBs, y la catequesis, ha hecho un esfuerzo grande por llevar a las personas a vivir su dignidad de hijos de Dios en medio de tantas injusticias, y favorecer el encuentro con Cristo liberador que da sentido absoluto a la vida.<\/p>\n<p>4.1. La Pastoral b\u00ed\u00adblica<br \/>\nLa Palabra de Dios es la fuerza que evangeliza, santifica y libera; pues ella, con lenguaje humano, hecha Escritura, es salvaci\u00f3n para el hombre y la mujer de hoy. Haciendo eco del encuentro de los obispos en Puebla podemos decir que la Biblia es el alma de la pastoral de la Iglesia. \u00abLa Escritura debe ser el alma de la evangelizaci\u00f3n&#8230;\u00bb (Puebla, 372). La nueva evangelizaci\u00f3n ha implicado -y de hecho se vive as\u00ed\u00ad- nuevas formas en el anuncio de la Palabra, siempre en armon\u00ed\u00ada con la Tradici\u00f3n y el Magisterio de la Iglesia. Es importante que las personas descubran en cada momento el paso de Dios por la vida concreta y vean con claridad el plan de salvaci\u00f3n que Dios tiene para ellos. Es la Palabra de Dios la que sacia el hambre y la sed de quienes le buscan con coraz\u00f3n sincero en la vida, especialmente en la liberaci\u00f3n de los pobres de Am\u00e9rica Latina. Hay dos elementos que importa destacar en este momento: la lectura personal de la Sagrada Escritura y la oraci\u00f3n; es decir, la lectura orante y comunitaria de la Palabra.<\/p>\n<p>Motivar y acompa\u00f1ar la lectura personal de la Palabra. La pastoral b\u00ed\u00adblica est\u00e1 llamada a acompa\u00f1ar a los cristianos y a las comunidades cristianas en un estilo de lectura de la Sagrada Escritura desde las situaciones concretas de la vida. Este acompa\u00f1amiento enriquecer\u00e1 la experiencia de encuentro con Cristo haci\u00e9ndola profunda. La dimensi\u00f3n personal es clave para descubrir a Dios en la propia vida y seguirle; pero no menos importante es la dimensi\u00f3n comunitaria, pues, en ella la persona se va realizando, y desde ella Dios va mostrando los caminos de seguimiento y realizaci\u00f3n del Reino. La comunidad ayuda en un clima de acogida y acompa\u00f1amiento a interiorizar la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Motivar y acompa\u00f1ar la lectura comunitaria de la Palabra. Hoy surgen muchas comunidades en torno a la Palabra de Dios, en torno al libro que da vida, la Biblia. Es importante que se siga promoviendo nuevos grupos para leer y orar en en comunidad, con otros, desde la experiencia concreta de los otros. La pastoral b\u00ed\u00adblica ha hecho que la comunidad y la vida sean un lugar propicio para la oraci\u00f3n, un lugar donde las personas vivan abiertas al amor de Dios. La Biblia es, sin duda, \u00abel libro\u00bb del pueblo de Dios. Vemos que junto a la Palabra de Dios y los sacramentos las comunidades siguen creciendo y fortaleci\u00e9ndose porque las personas se ponen en actitud de escucha atenta de la voz de Dios.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios ilumina la vida y la realidad siempre y cuando se la \u00abescuche\u00bb con atenci\u00f3n. Para que la vida cambie y la persona se convierta al evangelio es neceario que la Palabra entre en lo m\u00e1s profundo del ser de la persona. Debe llegar a ser \u00absignificativa\u00bb.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1ar en un estilo de lectura de la Palabra. En este doble contexto, personal y comunitario, la pastoral b\u00ed\u00adblica ha de favorecer en todo momento un \u00abestilo de lectura\u00bb de la Palabra de Dios. Una lectura: a) Respetando el texto: sin caer en y evitando el fundamentalismo que no ayuda a asumir la realidad, sino que la evade. b) Que parta de la vida y sea para la vida: no leer la Biblia para saber m\u00e1s cosas, sino para entender, orientar y gustar la propia vida donde Dios tiene su morada; la realidad es punto de partida y tambi\u00e9n lugar que debe que ser iluminado. c) Eclesial y comunitaria: ineludible y gozosamente comunitaria, pues \u00abdonde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi Nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo, en medio de ellos\u00bb (Mt. 18, 20); es necesario que a la Palabra no la vuelvan a acaparar los expertos y eruditos biblistas y ex\u00e9getas -que tienen su lugar e importancia-, sino que la interpretaci\u00f3n tambi\u00e9n corresponda a los sencillos y reunidos en comunidad. d) Iluminada por la fe en la resurrecci\u00f3n: desde el encuentro con Jes\u00fas resucitado experimentado en la vida cotidiana se comprende el verdadero sentido de la Sagrada Escritura. e) Ecum\u00e9nica: abierta a las experiencias de fe de personas y comunidades de creyentes; Dios es Padre de todos y se manifiesta en todos, que de este modo nos enriquecen y fomentan la comuni\u00f3n en la construcci\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Desde \u00e9stas pistas la Biblia ser\u00e1 el centro de la vida de las personas y las comunidades; el fundamento que anima toda la vida de la Iglesia. Si bien en las CEBs y grupos de oraci\u00f3n, en la catequesis, la Biblia es clave, no en todas las otras actividades pastorales es as\u00ed\u00ad. En las celebraciones lit\u00fargicas muchas veces, por m\u00e1s que tenga un lugar privilegiado, poco se la escucha, porque poco se prepara a las personas para hacerlo; asi no puede dar frutos en ellos ni en la comunidad. En otros grupos por la intensa actividad que tienen, la Biblia no se toca, y as\u00ed\u00ad en muchas otras realidades. Por eso es importante que la Palabra de Dios est\u00e9 presente en cada encuentro y no como algo que viene a\u00f1adido o algo que haya que leer por obligaci\u00f3n, sino como algo fundamental desde donde Dios nos habla con cari\u00f1o e ilumina la vida.<\/p>\n<p>Desde otro punto de vista, es importante que la pastoral b\u00ed\u00adblica conduzca a los cristianos a vivir fieles a la Palabra de Dios, acompa\u00f1ar a los cristianos para que profundizando en la la Palabra maduren en la fe.<\/p>\n<p>Convocatoria y formaci\u00f3n permanente de los ministros de la Palabra. Es necesario formar ministros de la Palabra no para que sepan leer bien la Palabra de Dios en las celebraciones, sino para que la vivan como servicio y entrega a los hermanos, especialmente, los m\u00e1s pobres, y las comunidades. Estas son algunas dimensiones importantes a la hora de formar los ministros de la Palabra: a) formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: conocer la Biblia, saber hacer una lectura creyente de la Palabra en un contexto determinado, lectura y meditaci\u00f3n permanente de la Biblia; b) formaci\u00f3n humana y espiritual que le ayude a crear comunidad: en relaciones humanas e interpersonales; c) formaci\u00f3n para el servicio: comprometerse con la realidad de la gente y los pueblos, con impulso misionero, hacer que Jes\u00fas est\u00e9 en el coraz\u00f3n de las personas, los pueblos y las culturas.<\/p>\n<p>4.2. La catequesis<br \/>\nLa Iglesia naci\u00f3 de la palabra de Jes\u00fas y fue enviada a todos los pueblos a anunciar la Buena Nueva. La catequesis se comprende dentro de la comunidad cristiana, y su principal anuncio es el evangelio, hecho de una manera especial y con un estilo propio, con tiempos y lugares propios, con pedagog\u00ed\u00ada y metodolog\u00ed\u00adas propias. La catequesis que es parte del ministerio de la Palabra tiene sus rasgos propios, como es el relacionado con la iluminaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de la experiencia humana. (Hablamos del m\u00e9todo inductivo que \u00ab&#8230;parte de la vida humana con sus problemas y situaciones, para proceder seguidamente a iluminarlos con la Palabra de Dios\u00bb. Orientaciones Comunes a la luz del Directorio General para la Catequesis, n\u00c2\u00b0 165). \u00abEl papel de la iluminaci\u00f3n de la Palabra de Dios sobre nuestras vidas es el coraz\u00f3n mismo de la catequesis\u00bb (Ibid., 93).<\/p>\n<p>Catequesis y Sagrada Escritura. La Sagrada Escritura es \u00abel libro por excelencia de la catequesis\u00bb (Ibid., 44) y como Palabra de Dios se hace inteligible plenamente en las experiencias humanas (Ibid., 93), \u00e9stas son el lugar privilegiado para el encuentro con Jes\u00fas. En su pedagog\u00ed\u00ada, la catequesis trata de hacer suya la pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. El conocimiento de la Palabra de Dios (Ibid., 156) es uno de los elementos que favorecen que la catequesis sea integral, dentro de un conjunto de elementos tambi\u00e9n imprescindibles como son la experiencia humana, la celebraci\u00f3n de la fe y la confesi\u00f3n de fe en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Catequesis, Palabra de Dios y comunidad. El grupo (Ibid., 181) es el espacio privilegiado donde se profundiza la Palabra de Dios, el mensaje cristiano. Por eso el grupo es considerado en la catequesis como elemendo metodol\u00f3gico y did\u00e1ctico fundamental.<\/p>\n<p>De hecho, la comunidad cristiana es \u00abcatequizadora\u00bb (Ibid., 183) porque en ella se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n la \u00abPalabra viva de Dios\u00bb. En la comunidad cristiana tiene lugar la \u00abeducaci\u00f3n de la fe\u00bb. Todo intento de hacer catequesis de forma individualista y privatizada, con el objetivo de \u00abense\u00f1ar la doctrina\u00bb, y evitar la experiencia con los dem\u00e1s a trav\u00e9s del grupo o la comunidad cristiana, es falso, nada pedag\u00f3gico, y, mucho menos, evangelizador. M\u00e1s que llevar al encuentro con Dios y ayudar a la persona a hacer un proceso de madurez cristiana, lleva al alejamiento y la frustraci\u00f3n. Basta con mirar muchas parroquias vac\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La catequesis y ministerio de la Palabra. La catequesis entendida como parte del ministerio de la Palabra (Directorio General para la Catequesis, 51) es: a) \u00abconvocatoria y llamada a la fe\u00bb: especialmente dirigido a los no creyentes, los bautizados que viven al margen de la vida cristiana (cf. EN 51-53); la catequesis desarrolla esta funci\u00f3n sobre todo en el despertar religioso del ni\u00f1o, en sus familias; b) la catequesis es \u00abiniciaci\u00f3n\u00bb: vinculada con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n; este tiempo es para personas que han aceptado a Jesucristo y, por medio de la catequesis, son introducidos a la vida de la fe, la liturgia y el pueblo de Dios; de esta manera se van adentrando m\u00e1s en el conocimiento de Jes\u00fas y las condiciones para su seguimiento; c) la catequesis tiene la tarea de \u00abeducar permanentemente\u00bb la fe: cronol\u00f3gica y vitalmente, desde el nacimiento hasta la muerte y pasando por todas las etapas de la existencia, ayudando a descubrir el paso de Dios por la vida y trantado de vincularle profundamente con El; d) su presencia tambi\u00e9n es lit\u00fargica: la celebraci\u00f3n de los sacramentos es uno de los elementos privilegiados de la educaci\u00f3n de la fe; es la posibilidad de vivir en la vida los misterios de la fe, el misterio de Dios salvador; e) la funci\u00f3n teol\u00f3gica: es la necesidad de un estudio profundo y sistem\u00e1tico de la Palabra de Dios y de c\u00f3mo hacerla vida \u00abaqu\u00ed\u00ad y ahora\u00bb.<\/p>\n<p>La catequesis, anunciadora de la Palabra de Dios en el interior de la nueva evangelizaci\u00f3n, con el testimonio permanente de sus catequistas y los cristianos, transforma la vida de las personas y ayuda a establecer el di\u00e1logo fraterno con Dios, raz\u00f3n de nuestro vivir. Releyendo la Dei Verbum (n. 8c.) decimos que el Evangelio resuena en la Catequesis y por ella, en el mundo.<\/p>\n<p>4.3. Las comunidades eclesiales de base<br \/>\nLas comunidades eclesiales de base son en la actualidad el cauce m\u00e1s importante de escucha y vivencia de la Palabra de Dios en las parroquias del continente y en los barrios m\u00e1s carenciados. Son el espacio propicio para escuchar la Palabra de Dios y vivirla con profundidad. Ellas son la \u00abrespuesta a la necesidad de vivir la experiencia de Iglesia en el seno de la peque\u00f1a comunidad, sobre todo en las sociedades masificadas, como las grandes ciudades de nuestro continente\u00bb (Orientaciones Comunes para la Catequesis de Am\u00e9rica Latina, n\u00c2\u00b0 189). Es el nuevo rumbo y enfoque eclesiol\u00f3gico de nuestra Iglesia latinoamericana. Las distintas asambleas de obispos reunidas en Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo, han resaltado este nuevo modo de ser Iglesia, quiz\u00e1 porque ellas son el espacio de vida -la mayor\u00ed\u00ada de las veces- de los m\u00e1s pobres del continente. Ellas son el nuevo \u00abmodo de vivir la Iglesia, de ser Iglesia y de actuar como Iglesia\u00bb (\u00abComunidades Eclesiales de Base\u00bb, MARCELO DE C. AZEVEDO, en Mysterium Liberationis, Tomo 1, p\u00e1g. 246). Implican un nuevo estilo de vida y nuevas opciones para la Iglesia. Ellas son el lugar del pobre, el punto de encuentro de muchas vivencias y situaciones personales, familiares y lugar de la celebraci\u00f3n del paso de Dios por la vida. La vivencia de la Palabra de Dios provoca en las CEBs una vida de fe intensa, un sentido de pertenencia que se hace visible en la fraternidad y la entrega por los hermanos. La Palabra de Dios se lee, se reflexiona y se ora de tal manera que ensancha y abre el coraz\u00f3n de las personas a Dios y al mundo que les rodea. Esta Palabra hecha oraci\u00f3n y en comunidad, se hace compromiso solidario para con los dem\u00e1s, especialmente los marginados y pobres.<\/p>\n<p>5. Orientaciones pastorales<br \/>\nAnte la realidad progresiva de inhumanidad para la gran parte de hombres y mujeres de Am\u00e9rica Latina, la Iglesia \u00bfpodr\u00e1 seguir ofreciendo desde la Palabra de Dios una respuesta liberadora y de felicidad?. \u00bfQu\u00e9 propuestas pastorales hacer?; \u00bfqu\u00e9 rostro de Dios presentar?; \u00bfc\u00f3mo proponer su Palabra de salvaci\u00f3n?; \u00bfqu\u00e9 proyectos de humanidad forjar en medio de tanta inhumanidad?.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios es luz La Palabra de Dios se realiza a trav\u00e9s de una Iglesia que ilumina las situaciones humanas y se compromete por una vida digna de hijos de Dios para todas las personas. Las estructuras econ\u00f3micas y de poder son incapaces de considerar a los hombres y mujeres como \u00abpersonas\u00bb; sin embargo Jes\u00fas nos da testimonio de que es prioritario limpiar la mirada y el coraz\u00f3n, y ver a la persona como una finalidad en s\u00ed\u00ad misma, pues cada uno lleva marcado a fuego desde la creaci\u00f3n la vocaci\u00f3n de hijo e hija de Dios. San Ireneo de Lyon se expresaba as\u00ed\u00ad: \u00abla gloria de Dios es el hombre viviente\u00bb. Es urgente restablecer y potenciar esta dignidad.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios es compromiso. La pastoral de la Palabra en Am\u00e9rica Latina es la praxis de la Palabra de Jes\u00fas, su vida y su persona. Urge la presencia de hombres y mujeres comprometidos incondicionalmente por el Reino de Dios hasta las \u00faltimas consecuencias y si fuese necesario entregando la vida como Jes\u00fas lo hizo. La muerte de los m\u00e1rtires del continente es hoy la vida de tantos hermanos (Cf. SOBRINO, J., Espiritualidad y seguimiento de Jes\u00fas, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 449-476).<\/p>\n<p>La Palabra de Dios es servicio. La Palabra de Dios se refleja en la Iglesia de Am\u00e9rica Latina como \u00abservicio\u00bb prof\u00e9tico de anuncio del Reino de Dios y denuncia de aquello que impide la llegada o avance del Reino. Durante mucho tiempo se ha permitido descaradamente un cristianismo conformista y se ha descuidado el car\u00e1ter prof\u00e9tico de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>La Palabra de la Iglesia. Es: a) anunciadora de esperanza: la Palabra de Dios reclama de la Iglesia un compromiso en la lucha por la justicia (la justicia del Reino); reclama una evangelizaci\u00f3n inculturada respetando la riqueza cultural de los pueblos; y reclama la construcci\u00f3n de la historia desde el pluralismo y una mirada positiva sobre la vida; b) una interpelaci\u00f3n permanente: a las injusticias provocadas por estructuras econ\u00f3micas y de poder que deshumanizan al hombre y la mujer de hoy; c) una palabra que invite a \u00abvivir la fe\u00bb en comunidad: especialmente en las CEBs; la formaci\u00f3n de asambleas (ekkles\u00ed\u00ada) de personas libres, donde desaparezcan las diferencias econ\u00f3micas y sociales; cuando el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en las iglesias aparecen comunidades de este tipo m\u00e1s o menos logradas; d) una palabra que \u00abconvoque y llame\u00bb al compromiso (cf. JON SOBRINO, Comuni\u00f3n, conflicto y solidaridad eclesial, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 217-243): por los m\u00e1s pobres y marginados de la sociedad, viviendo el misterio de la cruz, lugar donde Dios manifiesta su Gloria.<\/p>\n<p>BIBL &#8211; AZEVEDO, M. DE C., Comunidades Eclesiales de Base, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 245-265; CELAM DE CAT, Orientaciones comunes a la luz del Directorio general para la catequesis, Isca y Trejo ediciones, Buenos Aires, 1999; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CLERO, Directorio general para la catequesis, Librer\u00ed\u00ada Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1997; ECHEVERR\u00ed\u008dA, F., Palabra de Dios, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, 1999, p\u00e1gs. 1730-1749; FLORIST\u00ed\u0081N, C. &#8211; TAMAYO, J. J., Vaticano II, en Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, 1993, p\u00e1gs. 1450-1462; GONZ\u00ed\u0081LEZ N\u00da\u00ed\u2018EZ, A., Palabra de Dios, en Conceptos fundamentales de pastoral, Trotta, 1993, P\u00e1g. 676-696; GRZONA DARE, R. &#8211; PEDROSA ARES, V. M.&#8217;, Movimiento catequ\u00e9tico latinoamericano, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, 1999, p\u00e1gs. 1588-1611; PARRA, A., Ministerios laicales, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 319-343; PEDROSA AR\u00e2\u201a\u00acS, V. M.&#8217;., Vaticano II y catequesis, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, 1999, p\u00e1gs. 2250-2264; SASTRE GARC\u00ed\u008dA, J., Teolog\u00ed\u00ada pastoral, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, 1999, p\u00e1gs. 2155-2171; SEGUNDO, J. L., Revelaci\u00f3n, fe, signos de los tiempos, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 443-466; SOBRINO, J., Comuni\u00f3n, conflicto y solidaridad eclesial, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 217-243; SOBRINO, f., Espiritualidad y segumiento de jes\u00fas, en Mysterium Liberationis, Trotta, 1990, p\u00e1gs. 449-476; VIOLA, R., Teolog\u00ed\u00adas de la praxis y catequesis, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, 1999, p\u00e1gs. 2183-2189.<\/p>\n<p>Daniel Salsamendi Barral<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. La Iglesia latinoamericana. &#8211; 2. Las grandes aportaciones del vaticano II. 2.1. La Revelaci\u00f3n. 2.2. La Iglesia. 2.3. La Misi\u00f3n. 2.4. La pastoral de la Iglesia.- 3. La pastoral de la Palabra en el contexto latinoamericano. 3.1. La Palabra de Dios en Medell\u00ed\u00adn. 3.2. La Palabra de Dios en Puebla. 3.3. La Palabra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabra-pastoral-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPALABRA, PASTORAL DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16028","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16028","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16028"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16028\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}