{"id":16032,"date":"2016-02-05T10:23:45","date_gmt":"2016-02-05T15:23:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/personalizacion-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:45","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:45","slug":"personalizacion-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/personalizacion-de-la-fe\/","title":{"rendered":"PERSONALIZACION DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Momentos hist\u00f3ricos de la vigencia de la fe personal y de la fe sociol\u00f3gica: 1.1. Una \u00e9poca de vigencia hist\u00f3rica preferentemente de la fe personal; 1.2. Una \u00e9poca en que prevaleci\u00f3 preferentemente la fe sociol\u00f3gica; 1.3. A\u00f1oranza de la fe personal en la Iglesia de hoy. &#8211; 2. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral sobre la fe personal o personalizada: 2.1. La \u00abfides, qua creditur\u00bb o la fe de adhesi\u00f3n personal, y la \u00abfides, quae creditur\u00bb o el mensaje cristiano; 2.2. Componentes existenciales de la fe personal; 2.3. La condici\u00f3n de posibilidad de una fe personal. &#8211; Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLa historia de la Iglesia es testigo de que la fe de los cristianos se ha ido viviendo en dos registros distintos: uno de talante preferentemente personal y otro de car\u00e1cter preferentemente sociol\u00f3gico. La reflexi\u00f3n que sigue se presenta en dos partes: I. Momentos hist\u00f3ricos de la vigencia de la fe personal y de la sociol\u00f3gica. II. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral sobre la fe personal o personalizada.<\/p>\n<p>1. Momentos hist\u00f3ricos de la vigencia de la fe personal y de la fe sociol\u00f3gica<br \/>\n1.1. La vigencia hist\u00f3rica preferentemente de la fe personal<br \/>\nEsta se vivi\u00f3, sobre todo, en los primeros siglos de la Iglesia (II-VI). Todos recordamos las dos situaciones que vivi\u00f3 la Iglesia en aquellos siglos.<\/p>\n<p>a) De primeras (de mediados del siglo 1, hasta el a\u00f1o 180), las comunidades cristianas fueron extendi\u00e9ndose poco a poco por el anillo del Mediterr\u00e1neo, es decir, del Imperio Romano y vivieron en un mundo de valores paganos en la vida familiar, social, econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica y religiosa. M\u00e1s a\u00fan, en ocasiones, los cristianos son perseguidos (Ner\u00f3n, a\u00f1o 64; Domiciano, a\u00f1os 81-96; Trajano, a\u00f1os 98-107; Marco Aurelio, a\u00f1os 161-180) por dedicarse a una superstici\u00f3n execrable, por practicar el \u00abodio al g\u00e9nero humano\u00bb, por negarse a dar culto a los dioses de Roma.<\/p>\n<p>En este tiempo, los seguidores de Jes\u00fas alimentan su fe especialmente con la escucha atenta de las Sdas. Escrituras y de las homil\u00ed\u00adas en las Eucarist\u00ed\u00adas de los domingos, en un clima c\u00e1lido y religioso de comunidades m\u00e1s bien reducidas en fuerte comuni\u00f3n con los hermanos enfermos y con toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Ya a partir de mediados del siglo II (S. Justino), los que deseaban prepararse para el bautismo o ingresar en la comunidad cristiana, se instru\u00ed\u00adan como pod\u00ed\u00adan, con ayuda de cristianos comprometidos en la fe, o mediante lecturas, o escuchando una serie de conferencias (catequesis): sobre lo referente a Cristo, sintetizado en el s\u00ed\u00admbolo romano del siglo II; sobre la vida moral a partir del mandamiento nuevo, la \u00abregla de oro\u00bb y la doctrina de los dos caminos, todo muy cercano al Evangelio; y sobre los ritos relacionados con el bautismo: ayuno previo, renuncia a Satan\u00e1s y adhesi\u00f3n a Cristo, unci\u00f3n con aceite consagrado y la inmersi\u00f3n triple en el agua bautismal, unida a la invocaci\u00f3n a la Trinidad.<\/p>\n<p>Todo esto significa que cada cristiano optaba personalmente por adherirse al Se\u00f1or y a su Mensaje y alimentaba su fe y su caridad con la Palabra, la Eucarist\u00ed\u00ada, y el testimonio ante la sociedad.<\/p>\n<p>b) Tras dos d\u00e9cadas de cierta tranquilidad para la Iglesia, a partir de principio del siglo III, el Edicto de Severo (202) prohibe el proselistismo de los cristianos, el progreso del cristianismo. Antes, la autoridad romana no reconoc\u00ed\u00ada al cristianismo un derecho de existencia legal; desde ahora, se obliga a los funcionarios del Estado a reprimir el avance de la fe cristiana. Las persecuciones del siglo III y principios del IV (Severo, Decio, Diocleciano) arrancan del poder central, y el motivo es \u00abla raz\u00f3n de Estado\u00bb, es decir, el peligro que la vida y el mensaje de los cristianos supon\u00ed\u00ada para la supervivencia del Imperio: Estos no aceptaban muchas costumbres sociales del Estado imperial; practicaban costumbres inhumanas: \u00abel homicidio ritual\u00bb (la Eucarist\u00ed\u00ada); uniones incestuosas (de \u00abhermanos y hermanas\u00bb en sus reuniones lit\u00fargicas) y, sobre todo, no practicaban la religi\u00f3n oficial romana a la cual estaba vinculado el Estado, con lo cual estos \u00abateos\u00bb atentaban contra el Imperio.<\/p>\n<p>En este siglo III, las causas siguientes: la necesidad de la fe y de la conversi\u00f3n tan central en la vida cristiana y, a su vez, las dificultades sociales para preservar en ella y las persecuciones imperiales que exig\u00ed\u00adan una actitud heroica para ser fieles a la fe y a sus consecuencias \u00e9ticas y sociales, llevaron a los Pastores de la Iglesia a organizar m\u00e1s s\u00f3lidamente la preparaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n del bautismo, de la confirmaci\u00f3n y de la eucarist\u00ed\u00ada. Hab\u00ed\u00ada que consolidar la existencia cristiana con un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana bien concebido.<\/p>\n<p>Y surge el catecumenado bautismal con su etapa previa y otras tres etapas: la del examen previo de los motivos de la conversi\u00f3n y de preparaci\u00f3n al bautismo; la etapa prolongada de instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica, oraci\u00f3n personal y comunitaria y ciertos ritos celebrativos; la etapa de preparaci\u00f3n intensiva a la celebraci\u00f3n de los sacramentos iniciatorios y tras esta celebraci\u00f3n, la etapa de la catequesis lit\u00fargico mistag\u00f3gica y, consecuentemente, la incorporaci\u00f3n a la comunidad cristiana adulta.<\/p>\n<p>Los tres a\u00f1os de duraci\u00f3n del catecumenado es el tiempo de prueba y de rodaje de su fe para llevar una vida cristiana coherente. La Palabra de Dios, que desarrolla la historia de la salvaci\u00f3n, que se celebra intermitentemente en ciertos ritos, que consolida la comunidad fraterna e impulsa a la caridad, penetra tan hondamente en el coraz\u00f3n de los catec\u00famenos, que su adhesi\u00f3n a Cristo crucificado y resucitado -su fe personal- les ayuda a superar la tentaci\u00f3n de las costumbres paganas y soportar la dureza de la persecuci\u00f3n y a\u00fan del martirio. El catecumenado bautismal fue el proceso educativo que personalizaba la fe de los primeros creyentes.<\/p>\n<p>c) El cristianismo imperial. Un nuevo tipo de religiosidad se respira en el Imperio hacia finales del siglo III y comienzos del IV. Hasta el punto que, en el a\u00f1o 313, Constantino y Licinio, tras vencer a sus opositores al trono imperial, firman el Edicto de Mil\u00e1n por el que proclaman la m\u00e1s absoluta libertad religiosa, la igualdad del cristianismo con la religi\u00f3n pagana del Imperio y otras disposiciones que favorecen la profesi\u00f3n cristiana y cambian radicalmente las relaciones de la Iglesia y los cristianos con el Imperio Romano. Teodosio el Grande (t 395) incluso declara los cultos paganos fuera de la ley, con lo cual el cristianismo se convirti\u00f3 en la religi\u00f3n oficial del Imperio. Hab\u00ed\u00ada empezado la \u00ab\u00e9poca cristiana\u00bb (S. Agust\u00ed\u00adn), la Cristiandad.<\/p>\n<p>En los siglos V y VI se afianza la uni\u00f3n y mutuo reforzamiento del Imperio y de la Iglesia en una especie de mutua protecci\u00f3n, con sus ventajas (reconocimiento de la dignidad humana, servicios de caridad eclesial apoyados por las autoridades civiles, facilitaci\u00f3n de la vida familiar cristiana, persecuci\u00f3n del culto), y con sus inconvenientes (la ingerencia de la autoridad civil en la Iglesia).<\/p>\n<p>En estos siglos IV al VI, el catecumenado sigue siendo la \u00abmatriz de la Iglesia\u00bb, \u00absu seno materno\u00bb, ese lugar donde, se aprende a ser cristiano entre cristianos, y a vivir como tal. Efectivamente, eliminadas las persecuciones, las costumbres y creencias paganas, en que se ha gestado el Imperio preconstantiniano, no pod\u00ed\u00adan transformarse ni abolirse a golpe de decretos y normas legislativas imperiales ya con una inspiraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Estos cristianos, salidos de la instituci\u00f3n catecumenal con una fe que impregna toda su persona al servicio de la persona y obra de Cristo Salvador del g\u00e9nero humano, est\u00e1n presentes en casi todas las actividades de la vida p\u00fablica y se esfuerzan pacientemente por impregnar las costumbres familiares y sociales, y las leyes y estructuras pol\u00ed\u00adticas, del esp\u00ed\u00adritu del Evangelio.<\/p>\n<p>En suma, al final de los primeros siglos de la Iglesia, se puede afirmar que \u00e9sta, especialmente a trav\u00e9s del catecumenado bautismal, se ha preocupado de engendrar un gran n\u00famero de cristianos y comunidades con una fe de car\u00e1cter personal.<\/p>\n<p>1.2. Una \u00e9poca en que prevale preferentemente la fe sociol\u00f3gica<br \/>\nA partir del siglo V el Imperio romano es invadido por los pueblos germ\u00e1nicos, que arrasan todas las instituciones sociales, culturales y pol\u00ed\u00adticas del Imperio, con consecuencias desastrosas para la vida cristiana que florec\u00ed\u00ada en \u00e9l. La Iglesia, sin embargo, recuperando el impulso misionero de los tres primeros siglos, misiona a los jefes y reyes de los pueblos invasores, los bautiza y a toda su gente con ellos, siguiendo el principio \u00abcuius regio, eius religio\u00bb, \u00abla fe de los jefes, es la fe de los s\u00fabditos\u00bb.<\/p>\n<p>La Iglesia, \u00fanica instituci\u00f3n que sobrevive a las invasiones b\u00e1rbaras, adem\u00e1s, suple el vac\u00ed\u00ado institucional de aquellas gentes, creando infraestructuras sociales, pol\u00ed\u00adticas, culturales y religiosas que consolidar\u00e1n la civilizaci\u00f3n cristiana medieval (siglos V-XIII), el \u00abr\u00e9gimen de Cristiandad\u00bb de uni\u00f3n Iglesia y Estado.<\/p>\n<p>Entre los siglos V y VII, la mayor parte de la poblaci\u00f3n del ca\u00ed\u00addo Imperio est\u00e1 ya bautizada. El catecumenado bautismal, como desarrollo de la conversi\u00f3n y preparaci\u00f3n a una vida cristiana personalmente asumida, ya no tiene sentido, y a partir del siglo VI cambia profundamente. La familia cristiana (el \u00abcatecumenado familiar\u00bb) ser\u00e1 la educadora por excelencia de los cristianos m\u00e1s j\u00f3venes. Las muchedumbres bautizadas masivamente en seguimiento de sus jefes o reyes alimentan su fe fundamentalmente en la liturgia, es decir, en las celebraciones de las eucarist\u00ed\u00adas dominicales y festivas con unas asambleas heterog\u00e9neas; sus sermones, abordan los n\u00facleos medulares del Evangelio, los compromisos bautismales y la moral de los \u00abdos caminos\u00bb. La liturgia eucar\u00ed\u00adstico-dominical es una especia de \u00abcatecumenado lit\u00fargico masivo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la pervivencia e influencia del Evangelio en toda la larga \u00e9poca medieval no se explica s\u00f3lo ni por el \u00abcatecumenado familiar\u00bb, ni por el \u00abcatecumenado lit\u00fargico masivo\u00bb, ni siquiera por la acci\u00f3n evangelizadora de los monjes en el \u00e1mbito rural. La Cristiandad medieval, esa extra\u00f1a simbiosis entre \u00abciudad celeste\u00bb y \u00abciudad terrestre\u00bb, es uno de los factores decisivos de evangelizaci\u00f3n. Es lo que podr\u00ed\u00ada llamarse un \u00abgigantesco catecumenado social\u00bb, muy apoyado en el catolicismo popular.<\/p>\n<p>La fe de muchas gentes medievales tendr\u00e1 una verdadera calidad de fe personal, de adhesi\u00f3n a Cristo Salvador a su Obra salvadora, y a su Iglesia. En cambio, en much\u00ed\u00adsimas otras personas de la Cristiandad, la suya ser\u00e1 una fe sociol\u00f3gica apoyada no tanto en una verdadera conversi\u00f3n y entrega al Crucificado Resucitado, cuanto en el clima religioso-cristiano, familiar, lit\u00fargico y social, en que se confiesa el Credo y se practican los sacramentos y mandamientos de Dios y de la Iglesia, pero sin una generosa donaci\u00f3n del coraz\u00f3n a Cristo Vivo y Salvador.<\/p>\n<p>La fe de cierta calidad cristiana se alimenta en parroquias y monasterios de la Cristiandad en cuyo seno surgen cauces minoritarios que aseguran a los fieles unas catequesis y celebraciones que alimentan su fe personal. Ya en el siglo XIII, nacen, promovida por Francisco de As\u00ed\u00ads, la Tercera Orden Frasciscana, formada por Fraternidades de verdadero clima catecumenal y comunitario y la Tercera Orden de Santo Domingo con sus comunidades, que forjan cristianos\/as comprometidos interiormente -con la fe personal- con Jes\u00fas Viviente y potencian las parroquias con una dedicaci\u00f3n fraterna y misionera que recuerda a los cristianos\/as de los primeros siglos.<\/p>\n<p>1.3. La a\u00f1oranza de la fe personal en la Iglesia de hoy<br \/>\nDando un alto en la historia, nos situamos en nuestra Iglesia actual del Primer mundo y constatamos entre nosotros estas tres situaciones religiosas:<\/p>\n<p>a) Hay grupos minoritarios de cristianos que han personalizado la fe, escuchando la Palabra de Cristo, que provoca en ellos una entrega interior al Se\u00f1or Jes\u00fas, como el amigo que llama a las puertas del coraz\u00f3n y es correspondido abri\u00e9ndolas de par en par: esa es la fe personal. Estos cristianos generalmente viven en relaci\u00f3n con alg\u00fan grupo cristiano estable.<\/p>\n<p>b) Hay un amplio n\u00famero de cristianos\/as que son practicantes habituales de la misa dominical, pero sus conocimientos de la fe son infantiles, su experiencia comunitaria es escasa, su inquietud por comunicar la fe a otros es deficitaria, su preocupaci\u00f3n por mejorar algo de su entorno social apenas existe, su adhesi\u00f3n personal a Cristo Vivo no es clara. Estos practicantes no han concluido su proceso de iniciaci\u00f3n cristiana que les lleve a personalizar la fe. Estos est\u00e1n, quiz\u00e1 m\u00e1s del lado de la fe sociol\u00f3gica, que de la fe personal.<\/p>\n<p>c) Por fin, hay un amplio n\u00famero de bautizados que han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, con una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. A estos bautizados, su fe sociol\u00f3gica se les ha deteriorado de tal manera, que tienen necesidad de una acci\u00f3n misionera para recuperar una aut\u00e9ntica fe cristiana.<\/p>\n<p>Rememorando el estilo de fe vivido en las \u00e9pocas pasadas, hoy a\u00f1oramos unos cristianos que hayan interiorizado la Palabra de Dios y traten de responder a ella con una fe personal, de adhesi\u00f3n a la Persona de Jes\u00fas Crucificado y Resucitado y a su Obra de Salvaci\u00f3n y Liberaci\u00f3n, la construcci\u00f3n de su Reino en el mundo.<\/p>\n<p>Y, por la misma raz\u00f3n, tambi\u00e9n a\u00f1oramos aquel estilo de Catequesis inspirado en el Catecumenado primitivo, que, como seno materno de las comunidades cristianas, engendraba este tipo de creyentes de fe viva, personal, comunitaria, testimonial y din\u00e1mica.<\/p>\n<p>2. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral sobre la fe personal o personalizada<br \/>\n2.1. La \u00abfides quae creditur\u00bb o el mensaje cristiano, y la \u00abfides qua creditur\u00bb o fe de adhesi\u00f3n personal<br \/>\nUna de las aportaciones m\u00e1s clarificadoras de la Catequ\u00e9tica Fundamental, desde hace medio siglo, es la distinci\u00f3n entre la fe como mensaje cristiano (\u00abfides, quae creditur\u00bb) y la fe, actitud personal (\u00abfides, qua creditur\u00bb).<\/p>\n<p>Aqu\u00e9lla abarca el anuncio global o parcial de la Buena Noticia o Palabra de Dios, que nos viene de la revelaci\u00f3n de Dios y que la Iglesia acoge, celebra y comunica a los no creyentes y a los ya creyentes para su salvaci\u00f3n. En realidad, es el objeto de la revelaci\u00f3n y de la evangelizaci\u00f3n, las realidades de fe que nos salvan.<\/p>\n<p>La fe personal, en cambio, es la actitud interior con que acogemos a Dios y a Cristo en su Palabra y nos adherimos a su Persona como centro vital de nuestra existencia cristiana. En realidad es el acto \u00f1actitud- teologal mediante el cual nos entregamos a Dios, a Cristo y nos fiamos de \u00e9l en paz interior. Esta es la fe que nos hace gratos a Dios. La acogida de Dios cuando \u00e9l sale a nuestro encuentro (cf. Trento).<\/p>\n<p>Una y otra no son independientes. La fe-Palabra de Dios est\u00e1 orientada a suscitar y promover la fe personal o acto interior de fe: \u00abLa fe viene por el o\u00ed\u00addo, escuchando la Palabra de Dios\u00bb (cf. Rm 10,13-14. 17). Con mucha frecuencia, sobre todo, a partir de los Catecismos de S. Roberto Belarmino (cf. F. X. ARNOLD, Al servicio de la fe, Herder, Barcelona, pp. 23-25), los agentes de la catequesis pretendemos, ante todo, transmitir el contenido doctrinal de la fe con plena integridad y claridad. Si nos quedamos ah\u00ed\u00ad, la concepci\u00f3n de la catequesis de la Iglesia queda empobrecida, pues lo que nos trae la Salvaci\u00f3n \u00aben Jesucristo\u00bb, esto es la transformaci\u00f3n en \u00abhombres nuevos\u00bb, no es el mero conocimiento l\u00facido de la doctrina de la fe, sino nuestra adhesi\u00f3n a Cristo Vivo y Salvador -nuestra fe de entrega personal a \u00e9l- suscitada y alimentada por la fe-Palabra de Dios (cf. Trento, m\u00e1s arriba).<\/p>\n<p>Entre los cristianos adultos de hoy, existen no pocos practicantes que recibieron una buena catequesis doctrinal, con conceptos claros sobre las verdades de la fe; pero hoy est\u00e1n m\u00e1s cercanos a la fe sociol\u00f3gica, que a la fe viva personal. Efectivamente, las verdades de la fe que escucharon no suscitaron verdaderamente el acto de fe de confiar toda su vida a Cristo, esperando de \u00e9l todo lo necesario para convivir ya aqu\u00ed\u00ad filialmente con el Padre y fraternalmente con los dem\u00e1s. Esta catequesis no les ayud\u00f3 a personalizar la fe. En ella fall\u00f3 el talante catecumenal, que es eminentemente interiorizador y personalizador.<\/p>\n<p>2.2. Componentes de la fe personal<br \/>\nEl cristiano de fe personalizada vive su fe (cf. DGC 53-57):<\/p>\n<p>a. Como una experiencia de encuentro personal y reiterado con Cristo, que lo adhiere sincera y progresivamente a su Persona. La iniciativa gratuita del encuentro parte siempre del Cristo Resucitado y la fe como adhesi\u00f3n a \u00e9l es la respuesta personal de dejarse encontrar y de renovar los encuentros que consolidan la amistad con el Se\u00f1or. Es la experiencia de Jerem\u00ed\u00adas: \u00abMe sedujiste, Se\u00f1or y me dej\u00e9 seducir\u00bb (Jr 20,7).<\/p>\n<p>b. Como conversi\u00f3n a Jes\u00fas Resucitado. A partir de ese encuentro con \u00e9l y de esa entrega amistosa a \u00e9l, el cristiano ya no puede sentirse autosuficiente; \u00e9l no es el manantial de s\u00ed\u00ad mismo: lo es el Se\u00f1or Jes\u00fas. Por eso experimenta un descentramiento de s\u00ed\u00ad y el Se\u00f1or Jes\u00fas pasa a ser progresivamente el centro vital de su existencia. Descentramiento personal y centramiento de Cristo son los componentes de la conversi\u00f3n religiosa. \u00abEl coraz\u00f3n de la fe es la conversi\u00f3n\u00bb (P. Alfonso Nebreda S.I.).<\/p>\n<p>c. Como decisi\u00f3n de caminar en seguimiento de Jesucristo, Viviente y Salvador. La fe-conversi\u00f3n tiene como consecuencia necesaria hacerse disc\u00ed\u00adpulo, seguidor del Se\u00f1or. Esto comporta el compromiso renovado y el ejercicio de pensar como \u00e9l, de juzgar como \u00e9l, y de vivir como \u00e9l lo hizo. As\u00ed\u00ad,<br \/>\nd. El cristiano de fe personal se une a la comunidad de los otros creyentes y hace suya la fe de la Iglesia. La fe personalizada le lleva a no vivirla en solitario e incluso a celebrarla sacramentalmente y ejercitarla en la oraci\u00f3n, en comuni\u00f3n con la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>e. El cristiano de fe personalizada no s\u00f3lo se entrega libremente a Cristo; tambi\u00e9n acoge las ense\u00f1anzas de su Evangelio por la confianza que le merece su Persona. Y no se queda en su sola comprensi\u00f3n intelectual, tambi\u00e9n acoge su dinamismo transformador y misionero al servicio del Reino de Dios en el mundo y su poder humanador.<\/p>\n<p>2.3. La condici\u00f3n de posibilidad de una fe personal<br \/>\nSi la historia ha asegurado que los cristianos de fe personal tuvieron mucho que ver con la instituci\u00f3n catecumenal, es momento de afirmar que el cristiano de fe personalizada necesita ser formado con una catequesis que se inspire en los criterios del Catecumenado bautismal de los primeros siglos (cf. DGC 67-68):<\/p>\n<p>a. Una catequesis org\u00e1nica y sistem\u00e1tica de la fe en torno al misterio de Cristo en un clima religioso, celebrativo y comunitario.<\/p>\n<p>b. Esta catequesis es m\u00e1s que una ense\u00f1anza: es un aprendizaje, una ejercitaci\u00f3n, un rodaje de toda la vida cristiana, una iniciaci\u00f3n cristiana integral (CT 21) que \u00abpropicia un aut\u00e9ntico seguimiento de Jesucristo centrado en su Persona. Se trata, en efecto de educar en el conocimiento y en la vida de fe, de forma que la persona entera, en sus experiencias m\u00e1s profundas, se vea fecundada por la Palabra de Dios. Se ayudar\u00e1 as\u00ed\u00ad al disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo a transformar el hombre viejo, a asumir sus compromisos bautismales y a profesar la fe desde el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb (DGC 67, 3\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>c. Una catequesis, en fin, que es formaci\u00f3n b\u00e1sica, esencial en lo nuclear de la experiencia cristiana, en los criterios m\u00e1s b\u00e1sicos de la fe y en los valores evang\u00e9licos m\u00e1s fundamentales. Esta catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal alimenta las ra\u00ed\u00adces de la vida de la fe y le capacita para recibir despu\u00e9s, el alimento s\u00f3lido de una catequesis o educaci\u00f3n permanente en la vida ordinaria de la comunidad cristiana (Cf DGC 67,4\u00c2\u00b0; 56, c) juntamente con la celebraci\u00f3n de los sacramentos, el ejercicio de la oraci\u00f3n personal y comunitaria y la pr\u00e1ctica de acciones transformadoras y misioneras. (Cf DGC 56, d)<br \/>\nAs\u00ed\u00ad se va realizando el proceso de la fe-conversi\u00f3n como tarea continua, pues la fe personalizada es una fe adulta en permanente maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nNo olvidemos que, si en la \u00e9poca medieval prim\u00f3 la fe sociol\u00f3gica en un clima de Cristiandad y se echaba de menos a los cristianos de fe personal, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s a\u00f1oraremos y necesitaremos hoy a estos cristianos de experiencia de fe, festivos, comunitarios, transformadores y misioneros en nuestras sociedades que, lejos de mantener el halo religioso de la Cristiandad, se han puesto de espaldas a Dios y se han poblado de bautizados religiosamente indiferentes! \u00abS\u00f3lo Dios salva\u00bb. Es verdad, pero, por decisi\u00f3n suya, sin nuestra colaboraci\u00f3n no acontece la salvaci\u00f3n cristiana (cf. 1 \u00c2\u00b0 63, 5-9).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CLERO, Directorio General para la Catequesis, L. Editrice Vaticana 1997; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE E. Y CATEQUESIS, Catequesis de Adultos, EDICE, Madrid 1990; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE LITURGIA, Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de los Adultos (RICA), Madrid 1976; F. X. ARNOLD, Al servicio de la fe, Herder, Barcelona 1960, 14-27; L. J. ROGIER, R. AUBERT, M. D. KNOWLES (Nimega, Lovaina, Cambridge), Nueva Historia de la Iglesia 1, Cristiandad, Madrid 1964; V. Ma PEDROSA, La Catequesis, hoy, PPC, Madrid 1983, 17-47; EQUIPO DE CATEQUETAS DE EUSKAL-HERRIA, Fe y conversi\u00f3n, en V. Ma PEDROSA, M\u00c2\u00b0 NAVARRO, R. L\u00ed\u0081ZARO, J. SASTRE, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid 1999, 960-971; ANTONIO AVILA, Madurez humana. Madurez cristiana. IBIDEM, 1389-1398; J. L. PEREZ, Acogida de la Palabra, IBIDEM, 68-76; JUAN MART\u00ed\u008dN VELASCO, Experiencia religiosa, IBIDEM, 882-899.<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa. Pedrosa Ar\u00e9s<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Momentos hist\u00f3ricos de la vigencia de la fe personal y de la fe sociol\u00f3gica: 1.1. Una \u00e9poca de vigencia hist\u00f3rica preferentemente de la fe personal; 1.2. Una \u00e9poca en que prevaleci\u00f3 preferentemente la fe sociol\u00f3gica; 1.3. A\u00f1oranza de la fe personal en la Iglesia de hoy. &#8211; 2. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral sobre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/personalizacion-de-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPERSONALIZACION DE LA FE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16032","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16032","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16032"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16032\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16032"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16032"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16032"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}