{"id":16034,"date":"2016-02-05T10:23:48","date_gmt":"2016-02-05T15:23:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/preevangelizacion\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:48","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:48","slug":"preevangelizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/preevangelizacion\/","title":{"rendered":"PREEVANGELIZACION"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Datos hist\u00f3ricos. El nacimiento del t\u00e9rmino y su contenido: a) Situ\u00e1ndonos desde la d\u00e9cada 50-60; b) Mirando la evangelizaci\u00f3n de los religiones no cristianas en el Oriente. &#8211; 2. \u00abNo-permanencia\u00bb del t\u00e9rmino pre-evangelizaci\u00f3n\u00bb Raz\u00f3n de esta desaparici\u00f3n \u00bfQu\u00e9 hacer con su contenido, qu\u00e9 subsiste?: a) Avatares del t\u00e9rmino y del contenido de la pre-evangelizaci\u00f3n\u00bb Constataci\u00f3n; b) Razones de la \u00abno-permanencia\u00bb pr\u00e1ctica del t\u00e9rmino; c) \u00bfSe elimina de este modo la problem\u00e1tica que abarca el t\u00e9rmino pre-evangelizaci\u00f3n\u00bb?<br \/>\nIntroducci\u00f3n<br \/>\nEn un Diccionario, como el nuestro, de \u00abEvangelizaci\u00f3n y Pastoral\u00bb, es preciso tratar de todo aquello que toque directa o indirectamente, expresa o impl\u00ed\u00adcitamente, a la acci\u00f3n global de la evangelizaci\u00f3n (Cf T\u00e9rmino: Evangelizaci\u00f3n). Uno de esos t\u00e9rminos es el de preevangelizaci\u00f3n. \u00bfEn qu\u00e9 circunstancia apareci\u00f3 este t\u00e9rmino? \u00bfQu\u00e9 contenido abarca como realidad o acci\u00f3n eclesial? \u00bfQu\u00e9 razones lo justifican y qu\u00e9 razones la invalidan? \u00bfQu\u00e9 vigencia tiene actualmente en la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia actual? A estas preguntas respondemos con la reflexi\u00f3n que presenta el Sumario que precede.<\/p>\n<p>En el desarrollo de este art\u00ed\u00adculo seguimos de cerca la monograf\u00ed\u00ada de J. Gevaert, Primera evangelizaci\u00f3n, CCS, Madrid 1992; en el apartado IV: El problema de la pre-evangelizaci\u00f3n, del Cap\u00ed\u00adtulo 1, pgs. 48-54.<\/p>\n<p>1. Datos hist\u00f3ricos. El nacimiento del t\u00e9rmino y su contenido<br \/>\na) Situ\u00e1ndonos a partir de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 50-60 en la Europa occidental, a partir de Francia<br \/>\nFrancia se encuentra sacudida por un movimiento de descristianizaci\u00f3n, es decir, de abandono de la Iglesia y de la fe cristiana, despu\u00e9s de la segunda guerra mundial. M\u00e1s a\u00fan, se ha extendido la conciencia de que hay datos suficientes para considerar a Francia, pa\u00ed\u00ads de misi\u00f3n. (Cf. H. GoDIN-Y. DANIEL, La France, pays de mission? Par\u00ed\u00ads, Cerf 1943). Se insiste en que mucha gente no tiene las disposiciones de fondo para o\u00ed\u00adr con provecho la predicaci\u00f3n directa del Evangelio. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de realizar un trabajo anterior al anuncio expl\u00ed\u00adcito: la pre-evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para P. A. Li\u00e9g\u00e9, OP (1954), la preevangelizaci\u00f3n viene a ser un per\u00ed\u00adodo de preparaci\u00f3n en el que se reparen y rehabiliten los aspectos humanos de la vida -de individuos y ambientes-, es decir, en el que se superen ciertas situaciones inhumanas del mundo obrero, para que pueda realizarse la apertura religiosa y el inter\u00e9s por el cristianismo. \u00c2\u00a1Tarea muy ardua!<br \/>\nPara D. Grasso, SI (1960), la preevangelizaci\u00f3n es un amplio espacio como preparaci\u00f3n al Evangelio. Antes de anunciar \u00e9ste, hay que disponer los \u00e1nimos para acogerlo, hay que crear la espera. 1) Hoy el cristianismo -en relaci\u00f3n con los comienzos- no aparece como una \u00abnovedad\u00bb, que aliente a una sociedad decadente, sino un producto hist\u00f3rico caduco. 2) S. Pablo, con toda verosimilitud dedic\u00f3 en Corinto muchos meses a la preevangelizaci\u00f3n y al Kerigma, sin ir m\u00e1s all\u00e1. 3) En los paganos de Atenas y Roma lat\u00ed\u00ada una expectativa de liberaci\u00f3n. En nuestro mundo secularizado occidental, \u00bfa qu\u00e9 liberaci\u00f3n aspira el pagano de hoy? \u00bfEn qu\u00e9 podr\u00e1 apoyarse nuestra predicaci\u00f3n? 4) Consecuentemente -dice Grasso, a la luz de la experiencia del P. Loew- una forma importante de pre-evangelizaci\u00f3n es una apolog\u00e9tica moderna para disipar los prejuicios contra la religi\u00f3n y hacer revivir la existencia religiosa (Cf II Kerygma e la predicazione en \u00abGregorianum\u00bb 41 (1960) 424-450).<\/p>\n<p>b) Mirando la evangelizaci\u00f3n de las religiones no cristianas en el Oriente<br \/>\nUn gran impulso a favor del t\u00e9rmino y la realidad de la pre-evangelizaci\u00f3n lleg\u00f3 de la \u00abSemana Internacional de Catequesis misionera\u00bb de Bangkok (1962), a partir de su experimentaci\u00f3n en varios pa\u00ed\u00adses misioneros.<\/p>\n<p>La Semana de Bangkok, inspir\u00e1ndose en el P. A. Nebreda SI, anticipa el que -tres a\u00f1os despu\u00e9s- ser\u00e1 reconocido como el gran principio del Vaticano II para la evangelizaci\u00f3n: el principio antropol\u00f3gico como idea-gu\u00ed\u00ada de la pre-evangelizaci\u00f3n: \u00abEl principio b\u00e1sico de la pre-evangelizaci\u00f3n es antropoc\u00e9ntrico: debemos partir del hombre tal como es y tomar al hombre all\u00ed\u00ad donde est\u00e1 y tal como es\u00bb. (Cf. NEBREDA, Session d\u00ed\u00adet de assiatique sur la cat\u00e9ch\u00e9se missionaire, \u00abLumen Vitae\u00bb 17 (1962) 630-631. Se volver\u00e1 sobre el tema en Catequesis y Promoci\u00f3n humana. Medell\u00ed\u00adn 11.18.VIIl. 1968, S\u00ed\u00adgueme 1969, p. 61).<\/p>\n<p>El P. Hofinger SI, diez a\u00f1os despu\u00e9s del Vaticano II, afirmar\u00e1 que la pre-evangelizaci\u00f3n se ha de aplicar a los pa\u00ed\u00adses occidentales en que abundan los bautizados alejados de la Iglesia y numerosos j\u00f3venes y adultos: \u00abLo que m\u00e1s necesitan es una ayuda fundamental para llegar a un nuevo aprecio de la fe y a una nueva perspectiva religiosa para la vida. La evangelizaci\u00f3n no puede ser efectiva sin alguna forma de pre-evangelizaci\u00f3n\u00bb (Evangelization and Catechesis, Broodway, Nueva York, Paulist Press, 1976, p. 41).<\/p>\n<p>Para el P. Hofinger, los contenidos u objetivos din\u00e1micos de la pre-evangelizaci\u00f3n son: 1) El fundamental: preparar para el encuentro con el mensaje evang\u00e9lico, camino largo y complejo. 2) Suscitar el inter\u00e9s por el cristianismo, sobre todo, por su modo de vivir. 3) Eliminar numerosos obst\u00e1culos, cr\u00ed\u00adticas, preconceptos y prejuicios. 4) Informar sobre el cristianismo.<\/p>\n<p>Su calidad condiciona notablemente el contacto subsiguiente con el Evangelio. 5) Procurar contactos personales: los testigos son indispensables. 6) Dar oportunidad para hacer experiencia de Dios: purificando su imagen, y suscitando el creciente inter\u00e9s por la centralidad de Dios en la vida.<\/p>\n<p>A los contenidos u objetivos din\u00e1micos de la pre-evangelizaci\u00f3n propuestos por el P. Hofinger SI, podemos a\u00f1adir los otros indicados m\u00e1s arriba: 7) Reparar y rehabilitar el aspecto humano de la vida, en concreto, las situaciones inhumanas laborales para posibilitar la apertura a lo religioso y el inter\u00e9s por el cristianismo (P. A. Li\u00e9g\u00e9 OP). 8) Promover una apolog\u00e9tica moderna para disipar prejuicios contra la religi\u00f3n y hacer revivir la existencia religiosa (D. Grasso SI). 9) \u00abEl principio b\u00e1sico de la pre-evangelizaci\u00f3n es antropoc\u00e9ntrico: debemos partir del hombre tal como es y tomar al hombre all\u00ed\u00ad donde est\u00e1 y como es\u00bb (R Nebreda SI y la Semana Internacional de Catequesis misionera en Bangkok). De esta manera sintonizamos los diversos enfoques que se han dado hist\u00f3ricamente a la \u00abpre-evangelizaci\u00f3n\u00bb en los a\u00f1os de su vigencia como acci\u00f3n de Iglesia.<\/p>\n<p>2. \u00abNo-permanencia\u00bb del termino \u00abpreevangelizacion\u00bb. Raz\u00f3n de esta desaparici\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hacer con su contenido, qu\u00e9 subsiste?<br \/>\na) Avatares del t\u00e9rmino y del contenido de la \u00abpre-evangelizaci\u00f3n\u00bb. Constataci\u00f3n<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00abpre-evangelizaci\u00f3n\u00bb aparece en la Bibliograf\u00ed\u00ada misionera y desaparece pr\u00e1cticamente a partir de 1970, y es absorbido por el t\u00e9rmino \u00abevangelizaci\u00f3n o por el de catequesis\u00bb, que adquieren significados notablemente m\u00e1s amplios a partir de 1975 (M.RD-75 del S\u00ed\u00adnodo sobre la Evangelizaci\u00f3n y EN Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del mismo S\u00ed\u00adnodo) y de 1979 (con CT, Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del S\u00ed\u00adnodo sobre la Catequesis, 1977).<\/p>\n<p>Sin embargo, la problem\u00e1tica subyacente al t\u00e9rmino \u00abpre-evangelizaci\u00f3n\u00bb subsiste y preocupa despu\u00e9s de 1970, aunque de forma m\u00e1s modesta y normalmente en el trasfondo de otras tem\u00e1ticas aparentemente ajenas a ella: por ejemplo, atenci\u00f3n al principio antropol\u00f3gico, a la experiencia, a la dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, a las religiones no cristianas.<\/p>\n<p>b) Razones de la \u00abno-permanencia\u00bb pr\u00e1ctica del t\u00e9rmino<br \/>\nRaz\u00f3n personal o de conciencia misionera. Ya los misioneros, sobre todo los del Jap\u00f3n, mostraron desde el principio su reticencia al contenido y al t\u00e9rmino de la pre-evangelizaci\u00f3n. En efecto, si las acciones de presencia cristiana que realizaban tan fatigosamente y con escasa eficacia misionera de conversiones, no llegaban a la categor\u00ed\u00ada de \u00abevangelizadoras\u00bb, muchos de ellos ten\u00ed\u00adan la impresi\u00f3n de haber desperdiciado su vida. Su intuici\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral les daba que esas acciones llamadas \u00abpre-evangelizadores\u00bb, eran verdaderamente evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Raz\u00f3n hist\u00f3rico conciliar. El t\u00e9rmino pre-evangelizaci\u00f3n se introdujo en la primera redacci\u00f3n del Decreto conciliar Ad gentes, pero no se incluy\u00f3 en la redacci\u00f3n oficial, sin negar la problem\u00e1tica que el t\u00e9rmino encerraba. El t\u00e9rmino no pareci\u00f3 adecuado a las realidades que con el quer\u00ed\u00adan abarcarse.<\/p>\n<p>Raz\u00f3n teol\u00f3gica y magisterial. A partir de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Evangelii Nuntiandi (EN, 1975), aparece un nuevo concepto teol\u00f3gico de evangelizaci\u00f3n que explica m\u00e1s adecuadamente la realidad misionera, diez a\u00f1os despu\u00e9s del Vaticano II (1965). (V\u00e9ase en este Diccionario los art\u00ed\u00adculos: Evangelizaci\u00f3n y Acci\u00f3n misionera).<\/p>\n<p>Efectivamente, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 50 y 60, el Ministerio de la Palabra reviste varias formas: la evangelizaci\u00f3n o predicaci\u00f3n misionera, en orden a la fe-conversi\u00f3n inicial; la catequesis para hacer crecer la fe-conversi\u00f3n hasta una primera madurez; la homil\u00ed\u00ada, en el \u00e1mbito lit\u00fargico, para avivar la fe de los participantes y ayudarles a adentrarse en el misterio celebrado, especialmente en la eucarist\u00ed\u00ada; y la teolog\u00ed\u00ada o exposici\u00f3n sistem\u00e1tica y la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de las realidades-verdades de fe (cf DCG 1971, n\u00c2\u00b0 17).<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1974 se celebr\u00f3 el S\u00ed\u00adnodo sobre la Evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo y fue tal su riqueza, que los Padres Sinodales elaboraron, s\u00ed\u00ad, la serie de Proposiciones, para entreg\u00e1rselas al Papa como material para publicar la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica postsinodal, pero no pudieron redactar un Documento final o Mensaje para el Pueblo de Dios debidamente sistematizado; se conformaron con ofrecer un conjunto de los \u00abflashes\u00bb m\u00e1s luminosos de todo el contenido y la din\u00e1mica sinodal.<\/p>\n<p>Pablo VI, en cambio, un a\u00f1o despu\u00e9s, en diciembre del 75, ofrec\u00ed\u00ada la Evangelii Nuntiandi, una de las m\u00e1s destacadas Exhortaciones Apost\u00f3licas de todos los S\u00ed\u00adnodos Universales. Entre las orientaciones m\u00e1s certeras y originales est\u00e1 el nuevo concepto de evangelizaci\u00f3n, haci\u00e9ndolo coincidir con la misi\u00f3n integral de la Iglesia:<\/p>\n<p>\u00abLa tarea de la evangelizaci\u00f3n de todos los hombres constituye la misi\u00f3n esencial de la Iglesia. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n en el DGC. Desde el Vaticano II hasta nuestros d\u00ed\u00adas han sido varios los documentos romanos que han incidido en este concepto de la evangelizaci\u00f3n y el DGC, que ha querido ser un documento \u00abintegrador\u00bb (Mons. J. M. Estepa), ten\u00ed\u00ada que asumir tambi\u00e9n un concepto integrador de evangelizaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad lo expresa \u00e9l:<\/p>\n<p>\u00abAl DGC correspond\u00ed\u00ada la tarea de acoger y sintetizar toda la riqueza de aspectos ofrecida por DV, AG, EN y RM, que inciden en el esclarecimiento de la concepci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n, con todas las implicaciones pastorales que tal clarificaci\u00f3n lleva consigo a lo largo de la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>El DGC trata de conjugar, en efecto, la fundamentaci\u00f3n doctrinal que propone DV, con la visi\u00f3n de din\u00e1mica de evangelizaci\u00f3n que ofrece AG, la concepci\u00f3n integral que presenta EN y la pluralidad de acentos con que se realiza, seg\u00fan las diferentes situaciones, que RM se\u00f1ala. Sintetizando este conjunto de aspectos, el Directorio representa la evangelizaci\u00f3n como el marco en el que se despliegan todas las acciones evangelizadoras de la Iglesia, sin que ninguna quede fuera de ese marco (La misi\u00f3n prof\u00e9tica de la Iglesia: Evangelizaci\u00f3n, Catequesis y CCE, \u00abActualidad Catequ\u00e9tica\u00bb 176 (1997) 79. Conferencia en la Jornada de presentaci\u00f3n de la Edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del CCE, Castelgandolfo 8-IX. 1979).<\/p>\n<p>Consecuencias del nuevo concepto de \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb respecto de la \u00abpreevangelizaci\u00f3n\u00bb Si todo cuanto la Iglesia realiza para cumplir la tarea salv\u00ed\u00adfica de realizar el Reino de Dios, entra en el marco global de la evangelizaci\u00f3n, los primeros pasos que se dan en orden a dar la Buena Noticia: superar situaciones inhumanas, disipar prejuicios, tener presente al hombre como y donde est\u00e1, suscitar el inter\u00e9s por el cristianismo, informar sobre el mismo, procurar contactos personales son acciones eclesiales, que se realizan ya bajo la gracia y en el \u00e1mbito de la evangelizaci\u00f3n. No hay, por tanto lugar a la pre-evangelizaci\u00f3n, ni se puede acusar a estas primeras acciones de \u00abnaturalismo\u00bb. Todo lo que se hace desde el comienzo de la evangelizaci\u00f3n, procede de la gracia. Una consecuencia concorde con esto est\u00e1 en el hecho de que el mismo DGC no incluye una \u00abvoz\u00bb para el t\u00e9rmino: preevangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) \u00bfSe elimina de este modo la problem\u00e1tica, que abarcaba el t\u00e9rmino \u00abpreevangelizaci\u00f3n\u00bb?<br \/>\nJ. Gevaert termina con este pensamiento de realismo eclesial: \u00abSi desde el punto de vista teol\u00f3gico, el t\u00e9rmino preevangelizaci\u00f3n no funciona bien, en el plano catequ\u00e9tico permanecen actuales y v\u00e1lidos como antes todos los problemas evocados y centrados a trav\u00e9s de este t\u00e9rmino. Ninguno de ellos queda resuelto porque hoy se prefiera hablar inmediatamente de evangelizaci\u00f3n. Al contrario, el hablar mucho de evangelizaci\u00f3n en un sentido ampl\u00ed\u00adsimo y gen\u00e9rico expone a perder de vista los graves y dif\u00ed\u00adciles problemas de la fe en Dios y de la conversi\u00f3n al Dios \u00fanico y viviente, que es el verdadero problema de la preparaci\u00f3n al Evangelio\u00bb (O.c., p. 54, final).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; PABLO VI, Evangelii Nuntiandi (EN) (1975); JUAN PABLO II, Redemptoris Missio (1987); J. GEVAERT, Primera evangelizaci\u00f3n, CCS, Madrid 1992; Mons. A. CA\u00ed\u2018IZARES, Preevangelizaci\u00f3n, en J. GEVAERT (Dir), Diccionario de Catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 673-674; M. MONTERO, Catequesis de car\u00e1cter misionero (Catequesis Kerigm\u00e1tica), en V. M&#8217;. PEDROSA, M&#8217; NAVARRO, R. L\u00ed\u0081ZARO, J. SASTRE, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid 1999, 337-347; F. GARITANO, Acci\u00f3n misionera, Ibidem, 48-59; A. ALCEDO, Anuncio misionero, Ibidem, 188-195; J. L. PEREZ, Acogida de la Palabra, Ibidem, 68-76; E. ALBERICH, Precatequesis, en J. GEVAERT, Diccionario de Catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 669-670.<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa. Pedrosa Ar\u00e9s<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Datos hist\u00f3ricos. 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