{"id":16040,"date":"2016-02-05T10:24:00","date_gmt":"2016-02-05T15:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rural-pastoral\/"},"modified":"2016-02-05T10:24:00","modified_gmt":"2016-02-05T15:24:00","slug":"rural-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rural-pastoral\/","title":{"rendered":"RURAL, PASTORAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Qu\u00e9 es la pastoral rural. &#8211; 2. Agentes de pastoral rural. &#8211; 3. Destinatarios. &#8211; 4. Mediaciones pastorales. &#8211; 5. Perspectivas de futuro.<\/p>\n<p>1. Qu\u00e9 es la pastoral rural<br \/>\nIntroducirnos en el compromiso de definir la pastoral rural en nuestros d\u00ed\u00adas resulta una aventura arriesgada. No tanto por concretar el contenido del primer t\u00e9rmino, sino m\u00e1s por la complejidad que la expresi\u00f3n \u00ablo rural\u00bb presenta. Este campo del Pueblo de Dios se debate actualmente entre posturas distantes, e incluso opuestas, que dificultan el hallazgo del punto sereno y necesario para la comprensi\u00f3n del asunto.<\/p>\n<p>Cuando hablamos de lo rural lo identificamos con lo campesino e incluimos en estos t\u00e9rminos la vida y problemas de todos los que trabajan la tierra (agricultores y ganaderos) y adem\u00e1s de todas las personas que viven en el campo sin ser agricultores, pero participan de sus inquietudes, cultura y vida. El mundo rural, pues, es m\u00e1s amplio que el mundo de la agricultura. Por contra, contamos con la existencia de muchos cultivadores de la tierra, que no viven en el pueblo ni se sienten identificados con la vida campesina ni implicados en reivindicaciones del sector. Usan la tierra como un segundo trabajo a distancia o como un medio de percibir subvenciones o como una oportunidad de tener casa en el pueblo para fines de semana y vacaciones. A estos no les llamamos campesinos o rurales. Todo lo m\u00e1s ser\u00ed\u00adan agricultores desclasados.<\/p>\n<p>Otra causa que agranda la dificultad de definir al mundo rural se encuentra en que \u00e9ste, tradicionalmente cerrado y desconfiado de lo ajeno, es ahora un mundo abierto a los aires coloreados de la urbe. Es m\u00e1s, esta apertura se hace extraprovincial y transnacional a trav\u00e9s de los viajes y medios de comunicaci\u00f3n social, que invaden tambi\u00e9n al hombre y mujer del peque\u00f1o pueblo con noticias e interpretaciones polivalentes y a veces contradictorias acerca de la realidad. Ello provoca en este sufrido morador de nuestros n\u00facleos rurales sentimientos de desorientaci\u00f3n, frustraci\u00f3n y miedo ante el futuro del campo y del pueblo.<\/p>\n<p>Admitida esta novedad sociol\u00f3gica y ps\u00ed\u00adquica que afecta a nuestras gentes del agro, queremos dejar constancia de la necesidad de una pastoral concreta y diferenciada para ser aplicada en este sector. Los or\u00ed\u00adgenes y el fundamento de esta tarea eclesial no son otros que las palabras y hechos del Maestro Jesucristo de Nazaret: \u00abId al mundo entero y proclamad la Buena Nueva a todas las gentes\u00bb (Mt. 28, 18-20). A las puertas del siglo XXI sigue sonando dulce e imperativa a la vez esta misi\u00f3n, como son\u00f3 en los oidos de los disc\u00ed\u00adpulos al comienzo del tiempo cristiano. El escenario donde por vez primera el Hijo de Dios encomend\u00f3 esta labor a los suyos fue un escenario eminentemente rural: el monte, el lago, el desierto, el huerto o el camino acogieron mil veces su presencia y su palabra salvadora. Y los destinatarios de este mensaje nuevo y original, propio del pensamiento y del coraz\u00f3n de Dios, eran en aquel tiempo gentes de la ruralidad de la Palestina del siglo I: el pescador, el pastor, el jornalero y el labrador constitu\u00ed\u00adan el grupo de oyentes m\u00e1s asiduos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La lectura del Evangelio nos facilita la conclusi\u00f3n de que el Cristianismo nace en un marco campesino. Dios as\u00ed\u00ad lo quiso y realiz\u00f3 a trav\u00e9s de su Hijo. Hab\u00ed\u00ada otras posibilidades. Pod\u00ed\u00ada haber estado en la gran ciudad su cuna y su casa. Y la plaza mayor, el sitio donde culminara su vida de entrega al Padre y a los hermanos. Pod\u00ed\u00ada haber llamado a los ilustres y eminentes se\u00f1ores para constituir con ellos su primer colegio apost\u00f3lico. Pero el estilo de Dios fue, es y ser\u00e1 hacerse presente en lo humilde y encarnarse en los \u00faltimos del escalaf\u00f3n social. Para que estos sean los primeros en la escala de Dios (Lc. 14, 7-13).<\/p>\n<p>El objetivo liberador de Jes\u00fas hacia aquel pueblo campesino y pastor es el mismo objetivo que la Iglesia rural de todos los tiempos ha heredado de su fundador: Liberar a unas gentes que sufren desprecios y son tratados como seres de inferior categor\u00ed\u00ada por las fuerzas del poder. Esta tarea liberadora aceptada por la Iglesia de Jes\u00fas no tiene exclusivamente una faceta espiritual. El Concilio Vaticano II proclama sin ning\u00fan complejo \u00abla liberaci\u00f3n de toda esclavitud, sea econ\u00f3mica, cultural o pol\u00ed\u00adtica\u00bb (Ad Gentes, N\u00c2\u00b0 11 y 12). La salvaci\u00f3n o es integral o no es salvaci\u00f3n. Es la persona en su unidad indivisible el fin de toda acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>En un fuerte proceso de desruralizaci\u00f3n, en el que la tierra y el pueblo est\u00e1n dirigidos por la ciudad y subordinados a ella, se pide al te\u00f3logo y pastoralista la profundizaci\u00f3n y divulgaci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada del campo.<\/p>\n<p>Las l\u00ed\u00adneas sobre las que debe asentarse esta teolog\u00ed\u00ada y pastoral rural son l\u00ed\u00adneas fuertemente experimentadas en los \u00faltimos decenios por parte de agentes pastorales, que individualmente o en equipo han optado generosamente por vivir y evangelizar el campo. Y para puntualizar lo que es esta pastoral contamos con una rica gama de acciones, testimonios y publicaciones, que nos presentan la amplia labor de campo y no de gabinete te\u00f3rico. De todas estas experiencias subrayamos algunas notas caracter\u00ed\u00adsticas que siempre y especialmente hoy han de acompa\u00f1ar a dicha pastoral.<\/p>\n<p>Pastoral de presencia. Una presencia encarnada en el pueblo campesino. Los promotores de esa pastoral deben conocer la historia, la cultura y el car\u00e1cter de esos hombres y mujeres. Pues mal se puede amar y salvar aquello que no se conoce. El nuevo rostro de la Iglesia aqu\u00ed\u00ad ha de definirse no como \u00abestar en el campo\u00bb, sino \u00abestar con el campo\u00bb.<\/p>\n<p>Pastoral de maduraci\u00f3n de las personas. Estas han de ser sujetos de su vida y sus proyectos. Nunca, seres pasivos que aceptan resignadamente las ofertas que vienen de fuera. Es el propio campesino quien ha de construir con garant\u00ed\u00adas de constancia el futuro de su pueblo y de su vocaci\u00f3n labriega.<\/p>\n<p>Pastoral de transformaci\u00f3n. La realidad campesina es dura. Se impone un cambio a base de estudiar y buscar soluci\u00f3n a los problemas de fondo. Constituye una traici\u00f3n a este sector el trabajo de los agentes pastorales si estos se limitan a cumplir como meros funcionarios o a entretener al personal con asuntos secundarios o juegos de pasatiempo. Hay que apostar fuerte por el cambio radical de situaci\u00f3n en el mundo rural.<\/p>\n<p>Pastoral de Comunidad. Se acusa al campesino de poseer un car\u00e1cter marcadamente individualista, de practicar permanentemente el lema de \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb y de estar siempre \u00abarrimando el ascua a su sardina\u00bb. A\u00fan sin aceptar al cien por cien estas acusaciones, s\u00ed\u00ad que es preciso insistir incansablemente en la necesidad de que el rural tome conciencia de ser pueblo, comunidad. Y se solidarice y comprometa con todo lo que ello supone. La acci\u00f3n pastoral debe consistir primordialmente en arrancar del campo el individualismo, la soledad, el aislamiento, el recelo, la sospecha, el separatismo, la envidia, la cr\u00ed\u00adtica y otras plagas da\u00f1inas que por aqu\u00ed\u00ad se han dado. Y por el contrario, fomentar el cultivo de la uni\u00f3n, la cooperaci\u00f3n, la solidaridad, la fraternidad y otros frutos imprescindibles para construir la comunidad del Pueblo de Dios en el campo. Un Pueblo abierto a la comarca, a la Di\u00f3cesis, a la Iglesia regional, del pa\u00ed\u00ads y del mundo. As\u00ed\u00ad se cumplir\u00e1 una de las notas esenciales de toda la Iglesia: la catolicidad.<\/p>\n<p>Pastoral de selecci\u00f3n. No todo es igualmente v\u00e1lido entre las acciones que se llevan a cabo en los programas pastorales y en los actos parroquiales. Es tan variada la lista de ritos, ceremonias y celebraciones existentes en nuestros pueblos, que se impone un an\u00e1lisis detallado y una valiente decisi\u00f3n para distinguir la paja almacenada en muchos ritos catalogados como \u00abreligiosidad popular\u00bb del trigo limpio de una religi\u00f3n pura e intachable a los ojos de Dios (Sant. 1,27). Esta pastoral, sin hacer discriminaci\u00f3n en contra de nadie, se fijar\u00e1 especialmente en aquellas personas que manifiesten inquietud por la liberaci\u00f3n integral del campo. Y seleccionar\u00e1 actividades que respondan a un proyecto evangelizador de un pueblo o comarca, siguiendo el proyecto de Jes\u00fas, que va a la dignificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n del hombre en su integridad. Ese proyecto consecuentemente relegar\u00e1 a posiciones secundarias los intentos de un mero asistencial\u00ed\u00adsmo, los parcheos moment\u00e1neos y los llamados escarceos pastorales, que no ayudan a que la comunidad crezca y camine.<\/p>\n<p>Pastoral del hombre nuevo. Que se despoje de los vestidos ra\u00ed\u00addos de tiempos viejos y se vista de justicia y santidad verdadera. Hay que despertar la semilla bautismal en los nuevos campos de los nuevos tiempos. Esa semilla ya est\u00e1 depositada desde anta\u00f1o en el coraz\u00f3n de los pueblos. Pero est\u00e1 dormida y por ende, resulta infecunda. La novedad de vida y de m\u00e9todo que est\u00e1 reclamando la pastoral rural es condici\u00f3n indispensable para que el campesinado no deserte ni de la fe ni de la Iglesia, sino que produzca el fruto, que esa semilla despertada por un estilo nuevo de hacer Evangelio, puede dar.<\/p>\n<p>2. Agentes de pastoral rural<br \/>\nLa Pastoral rural resume sus objetivos en encarnar la liberaci\u00f3n cristiana en el mundo campesino. Esa encarnaci\u00f3n no se realiza por ning\u00fan acto autom\u00e1tico, m\u00e1gico o fruto del \u00abex opere operato\u00bb. Se requieren unas personas e instituciones que protagonicen esa obra liberadora, siguiendo las huellas del gran Liberador Jesucristo. Son los agentes de esta pastoral.<\/p>\n<p>El sujeto o agente de la pastoral rural no es \u00fanicamente el \u00abordenado\u00bb que ha recibido la imposici\u00f3n de manos y la misi\u00f3n can\u00f3nica de parte del obispo diocesano. El deber de predicar, celebrar y animar la comunidad es un deber repartido entre varias manos: las de todos los que han recibido el sacerdocio bautismal.<\/p>\n<p>El primer agente pastoral es la propia comunidad o grupo que opta por Jes\u00fas y que desea iluminar a su pueblo y a su campo con la luz de la Palabra de Dios y el testimonio de vida acorde con el de Jesucristo. Cada miembro comunitario act\u00faa desde su vocaci\u00f3n, carisma y puesto de trabajo para que se cumpla el gran objetivo de la comunidad: Hacer de la vida una mesa com\u00fan en la que todos puedan sentarse y sentirse como hermanos y en la que el Padre Dios aparezca claramente como lazo de uni\u00f3n que junte en una misma familia a los hijos dispersos.<\/p>\n<p>Es en segundo lugar agente de pastoral el equipo o grupo de personas que trabajan con ilusi\u00f3n y metodolog\u00ed\u00ada en un proyecto pastoral de parroquia o comarca rural. Los miembros de este equipo pueden ser laicos y cl\u00e9rigos y compartir a distintos niveles trabajo y vida en com\u00fan. Este equipo eclesial presenta en principio las mejores garant\u00ed\u00adas de eficacia apost\u00f3lica, pues en \u00e9l se concentran los diversos carismas del Pueblo de Dios, que ayudan al enriquecimiento del propio equipo y de las otras personas de la parroquia e Iglesia comarcal e incluso de la diocesana. Otras veces el equipo ser\u00ed\u00ada exclusivamente presbiteral, que a la vez puede presentar distintas modalidades: de oraci\u00f3n, de revisi\u00f3n de vida, de programaci\u00f3n pastoral, de trabajo com\u00fan, de vida com\u00fan o de bienes en com\u00fan.<\/p>\n<p>Algunos de los equipos de sacerdotes existentes en el mundo rural asumen m\u00e1s de una de estas facetas o modalidades. Si el equipo pastoral mixto (laicos y cl\u00e9rigos) aparece como el agente ideal para la evangelizaci\u00f3n, el equipo sacerdotal es el m\u00e1s f\u00e1cil de conseguir y el m\u00e1s frecuente en nuestros campos de pastoreo rural. Y en ambos casos se cumple el deseo de Jes\u00fas. Sus enviados no caminan en solitario. Al menos han de hacerlo de dos en dos (Lc. 10,1), pues evang\u00e9lica y psicol\u00f3gicamente la fidelidad de los misioneros queda m\u00e1s garantizada de este modo y el mensaje transmitido ser\u00e1 mejor aceptado. El Se\u00f1or se hace presente en la reuni\u00f3n, en el encuentro de hermanos que comparten vida y proyectos. Es el equipo la mejor experiencia de fraternidad apost\u00f3lica y cristiana.<\/p>\n<p>En tercer lugar nos referimos al agente pastoral rural llamado cura de pueblo. Este por su cuenta atiende una o varias parroquias. Esta ha sido tradicionalmente la presencia del clero con respecto al pueblo en la Espa\u00f1a rural de los siglos pasados. Era aquel un mundo est\u00e1tico. Todo en \u00e9l estaba sabido y preestablecido. Tambi\u00e9n la figura del cura en la aldea. Viviendo en la casa parroquial, vieja y grande. Atendido por la fiel criada. Con Misa por la ma\u00f1ana, rosario y doctrina por la tarde y breviario al mediod\u00ed\u00ada por el atrio del templo. El cura con estas caracter\u00ed\u00adsticas era un elemento esencial y una garant\u00ed\u00ada de consistencia para el pueblo. Sin la negra sotana deambulando de la casa rectoral a la iglesia y de \u00e9sta a la escuela, muchos vecinos de ayer hubieran pensado que algo grave pod\u00ed\u00ada suceder en su peque\u00f1o pero sagrado mundo. Porque siempre hab\u00ed\u00adan contemplado esa figura y lo mismo le hab\u00ed\u00adan contado sus antepasados.<\/p>\n<p>Los nuevos tiempos nos han tra\u00ed\u00addo una nueva imagen y presencia del cura rural. Hasta en los libros y revistas de Iglesia se le ha cambiado de nombre. Ahora es Agente Pastoral, aunque mucho le va a costar al Sr. Antonio de mi pueblo dejar de llamarle Sr. Cura. Y las pocas gentes j\u00f3venes del lugar le llamar\u00e1n por su nombre de pila sin m\u00e1s. Sin antepuestos ni a\u00f1adidos: Luis, Ignacio, Javier&#8230;, simplemente.<\/p>\n<p>Queremos detenernos ahora en los rasgos cualitativos que han de poseer cada uno de los agentes pastorales rurales (personas y grupos). Qu\u00e9 actitudes y aptitudes han de caracterizarlos. Qu\u00e9 comportamientos han de distinguirlos. Para que su trabajo en el campo no consista exclusivamente en mantener unos valores ya caducos, por m\u00e1s que en tiempos pasados fueran v\u00e1lidos. El trabajo que Dios quiere es que el rural de hoy participe en el proyecto de hacer un pueblo libre y liberador. El trabajo de confeccionar los nuevos odres para el vino eterno de la salvaci\u00f3n. Sabemos que la gracia de Dios act\u00faa libremente en el coraz\u00f3n del hombre cuando este no se cierra a ese don divino. Pero ello no exime al agente pastoral del esfuerzo por adornarse de unas cualidades concretas para que pueda cumplir con fidelidad la misi\u00f3n de pastoreo que ha recibido de las manos y de orden del Buen Pastor y de sus sucesores. Apuntamos algunos de esos rasgos en ese rostro de pastor.<\/p>\n<p>Espiritualidad espec\u00ed\u00adficamente rural. Fundamentada en un amor a lo peque\u00f1o y a lo humilde. En el campo florecen a\u00fan valores relacionados con la pobreza evang\u00e9lica. El pastor que opta por vivir su ministerio en estos n\u00facleos campesinos ha de tener el convencimiento de que la \u00abcultura del pesebre\u00bb es la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, que eligi\u00f3 lo sencillo para denunciar y eliminar la dominaci\u00f3n de unos hermanos sobre otros. Y en esta misi\u00f3n rural el evangelizador vive su espiritualidad actualizando a Jes\u00fas, que sigue pasando por nuestros pueblos. Aqu\u00ed\u00ad radica la identidad sacerdotal rural. Y aqu\u00ed\u00ad se encuentra la raz\u00f3n de entregar los a\u00f1os y la vida a la causa de este plan de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Encarnaci\u00f3n profunda en la historia y en el hombre campesino. Si Jes\u00fas \u00abtuvo que asemejarse a todos sus hermanos\u00bb (Hebr. 2,17), la fidelidad a El pide a todos sus sucesores las mismas actitudes de encarnaci\u00f3n. El pastor rural aut\u00e9ntico no se queda en la periferia del campo ni en las afueras de los pueblos. Se introduce en su vida y en el coraz\u00f3n de las gentes para el alivio de sus llagas. Pues s\u00f3lo cuando se da esta bajada a lo m\u00e1s profundo de la tierra y del ser humano, puede producirse la ascensi\u00f3n a mayores niveles de dignidad.<\/p>\n<p>Presencia de servicio y calidad. Porque la encarnaci\u00f3n no es una expresi\u00f3n de lujo. Es una exigencia de comportamientos concretos y radicales: rechazo a privilegios clericales; renuncia al funcionariado parroquial; oposici\u00f3n al sistema de escalaf\u00f3n que utiliza a las parroquias rurales como pelda\u00f1os de ascenso; y superaci\u00f3n del \u00absacramentalismo\u00bb como compraventa de unos servicios religiosos. Los aspectos positivos de una presencia encarnada ser\u00ed\u00adan: apuesta por una fe gratuita y de conversi\u00f3n; ilusi\u00f3n por el trabajo con el fin de borrar de la conciencia de los laicos la extendida fama del cura inactivo; estilo de vida al nivel de la gente sencilla del pueblo y total cercan\u00ed\u00ada a los m\u00e1s necesitados. La compa\u00f1\u00ed\u00ada de los agentes de pastoral rural a los hombres y mujeres del campo ha de ser permanente, gratuita y gozosa. No cabe aplicar aqu\u00ed\u00ad el \u00abpase\u00bb de funcionario, que cae por el pueblo dos d\u00ed\u00adas a la semana y atado a su inseparable portafolios pretende con mil documentos oficiales y en tiempo r\u00e9cord sanar las muchas y viejas heridas de este pueblo viejo. El cuidado y la mejora de la comunidad exigen vocaci\u00f3n, tiempo, constancia, cercan\u00ed\u00ada y trabajo bien programado entre varios.<\/p>\n<p>Ojos y o\u00ed\u00addos bien abiertos. Para conocer la historia y la vida de las gentes del campo. Y poder analizarla, estudiarla, rezarla y transformarla. No es serio ir al campo con esquemas pastorales caducos y prefijados desde lo urbano. Ni siquiera todos los n\u00facleos campesinos presentan las mismas necesidades ni piden las mismas respuestas. Confeccionar un programa de pastoral rural de calidad exige llevar las antenas sensoriales bien desplegadas para captar las im\u00e1genes y sonidos de la vida y de la tierra, que ayuden a conocerla y amarla. En esta tarea de observaci\u00f3n y an\u00e1lisis las ciencias sociales y psicol\u00f3gicas prestan un importante apoyo a la teolog\u00ed\u00ada, a fin de que \u00e9sta se convierta en ciencia aplicada y liberadora.<\/p>\n<p>Trabajo y vida en equipo. El \u00faltimo responsable de la obra liberadora de Jes\u00fas es la Iglesia, Pueblo de Dios. Y no el agente o pastor aislado en el capillismo de su parcela. Por ello, el equipo de pastoral libera de visiones personalistas acerca de la evangelizaci\u00f3n rural y reparte el peso entre varios hombros. Ser Iglesia es sentirse comunitario por naturaleza y origen. Pertenecer a un Presbiterio, Arciprestazgo o equipo parroquial y zonal es cumplir con fidelidad la llamada de Jes\u00fas, que manifest\u00f3 su deseo de seguimiento en grupo, en apostolado. El Colegio de \u00ablos doce\u00bb es anticipo y figura de toda pastoral programada y realizada en equipo.<\/p>\n<p>Esto no obliga a renunciar a la rica gracia que Dios ha dado a cada uno ni a la individualidad personal (salud, aficiones, intimidad, atenci\u00f3n dom\u00e9stica, situaci\u00f3n familiar, econom\u00ed\u00ada, etc.). La persona y el equipo se complementan mutuamente. El equipo recibe lo que cada miembro aporta. Y \u00e9ste, la suma de todas las aportaciones personales. En definitiva, es la comunidad o pueblo quien sale beneficiado de ese movimiento solidario y dialogal entre persona y equipo.<\/p>\n<p>Talante humilde sin pretensiones mesi\u00e1nicas. La Iglesia fiel a Jesucristo no puede utilizar una metodolog\u00ed\u00ada de obligaci\u00f3n y sometimiento. El ofreci\u00f3 la salvaci\u00f3n y nunca la impuso. El respeto al hombre y su decisi\u00f3n libre es norma capital para que el acto humano sea v\u00e1lido. Sobre todo cuando deseamos que dicho acto se convierta en virtud y el Evangelio en gracia de Dios. La condici\u00f3n humilde que debe adornar al pastor y a los grupos de Jes\u00fas les obliga a estar continuamente en ejercicio de autocr\u00ed\u00adtica y perfeccionamiento. Los disc\u00ed\u00adpulos \u00fanicamente somos sus instrumentos. El protagonista y agente principal es El.<\/p>\n<p>Con este sentimiento de debilidad y pobreza propio de la naturaleza humana la Iglesia aceptar\u00e1 sus errores pasados y se comprometer\u00e1 a caminar por las peque\u00f1as sendas de la sencillez evang\u00e9lica. Y aqu\u00ed\u00ad, en el campo se admitir\u00e1 que el pueblo y la parroquia no son para el cura ni para el equipo, sino al contrario. Para no caer en la tentaci\u00f3n de mesianismo y poder\u00ed\u00ado de otras \u00e9pocas el agente pastoral practicar\u00e1 los m\u00e9todos de la revisi\u00f3n de vida, la formaci\u00f3n permanente integral, la vacaci\u00f3n liberadora y reconfortante y las jornadas de convivencia, oraci\u00f3n y celebraciones lit\u00fargicas fraternales.<\/p>\n<p>3. Destinatarios<br \/>\nEnvejecimiento. Soledad. Emigraci\u00f3n. Marginaci\u00f3n. Abandono. Desatenci\u00f3n. Abuso. Pobrezas. Pasividad. Desconfianza. Aburrimiento. Desorientaci\u00f3n. Desclasamiento&#8230; Estas son algunas de las negras etiquetas que se cuelgan hoy en la solapa del hombre campesino. Son tintes negativos, com\u00fanmente aceptados por todos los sectores sociales como v\u00e1lidos para describir su triste situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A este hombre y a este campo necesitados de liberaci\u00f3n se dirige tambi\u00e9n hoy la Palabra de Dios y la tarea pastoral de la Iglesia. Una pastoral que en su quehacer debe de tener en cuenta estas situaciones, que afectan negativamente a estos hombres y mujeres hijos de la tierra.<\/p>\n<p>Desde lo m\u00e1s hondo y sincero del coraz\u00f3n campesino surge una petici\u00f3n a la sociedad en demanda de ayuda: \u00abSacadme de aqu\u00ed\u00ad\u00bb. Y cada uno intenta salir como puede. Y huye de esta tierra como si fuese un lugar maldito. Los padres, que desean un futuro de mejor trato y justicia, realizan ingentes sacrificios para que sus hijos puedan hallar un puesto en los estudios o en las f\u00e1bricas de la ciudad. \u00abAqu\u00ed\u00ad no hay futuro es el lema consagrado para desarraigar a los j\u00f3venes y arraigarles en el mundo de la industria o servicios. Actualmente en el campo s\u00f3lo vive la cuarta parte de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola (nueve millones). El n\u00famero de personas ocupadas en faenas agr\u00ed\u00adcolas ha descendido del 17% en 1980 al 8% en 1998. La reforma agr\u00ed\u00adcola impuesta por Europa (PAC) ha restado 500.000 trabajadores al campo en el periodo 1989-1995. Por otro lado, los labradores que no viven en el campo suman m\u00e1s de medio mill\u00f3n.<\/p>\n<p>El cambio en todos los \u00f3rdenes es una constante muy arraigada en el sector agr\u00ed\u00adcola y rural. Y lo llamativo del cambio es la velocidad con que ha llegado y que se manifiesta tanto en los m\u00e9todos m\u00e1s modernos y herramientas de trabajar como de pensar. Las ideas que rigen el comportamiento de estas personas, especialmente el de los m\u00e1s j\u00f3venes, han hecho tambalear el mundo tradicional del campesinado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Este cambio ha convertido al mundo rural de cerrado, en abierto a nuevos aires; de inculto y desinformado, en medianamente informado; de carente de servicios, en poseedor de unos m\u00ed\u00adnimos, que a\u00fan son insuficientes; de deficitario en recursos productivos, en un sector social y econ\u00f3mico de clase media; de morador en n\u00facleos sucios y oscuros, en digno habitante de pueblos con agua, luz y pavimento; de manipulado por caciques, en dirigido por sistemas elementalmente democr\u00e1ticos; de despreciado por paleto, en apreciado por su paz, sosiego y paisaje (y por el chorizo de la abuela).<\/p>\n<p>Estos rasgos opuestos entre s\u00ed\u00ad coexisten simult\u00e1neamente en muchos lugares rurales. Ello supone un obst\u00e1culo para el se\u00f1alamiento de unas l\u00ed\u00adneas o actuaciones pastorales. No est\u00e1 claro si en muchos de nuestros pueblos medianos y grandes debe de aplicarse una pastoral rural o urbana. En estos se confunden y mezclan los modernos pisos con las antiguas casas de labranza, la peque\u00f1a f\u00e1brica con la nave agroganadera y el coche de lujo con el utilitario tractor. \u00bfQui\u00e9n predominar\u00e1 en esta serie de binomios?, \u00bfqui\u00e9n devorar\u00e1 a qui\u00e9n? La respuesta parece no ofrecer dudas: el gigante urbano al peque\u00f1o rural, la potente gr\u00faa de inmobiliaria a la d\u00e9bil orde\u00f1adora y la corbata al buzo.<\/p>\n<p>Este abanico de connotaciones tan variopintas asentadas en el campo en estos \u00faltimos tiempos a\u00fan no han sido bien digeridas por el campesino. Y esta indigesti\u00f3n de ideas y vivencias producen en \u00e9l cierta inestabilidad y malestar. La conocida imagen de hombre resignado, pac\u00ed\u00adfico y conformista se tambalea ante los aires de progres\u00ed\u00ada y cambio que llegan a su mundo. Por ello este hombre pide una palabra de luz y una compa\u00f1\u00ed\u00ada para el camino. Y aqu\u00ed\u00ad es donde la Iglesia y la pastoral rural deben dar respuestas concretas y reales. Para hacer de este hombre el destinatario del Mensaje liberador de Jes\u00fas. Y ayudarle a convertirse en:<\/p>\n<p>Hombre maduro y culto, que entienda su propia situaci\u00f3n personal en relaci\u00f3n con la naturaleza, con los hermanos y con Dios. Que acepte lo positivo de su vida y rechace lo que suponga subdesarrollo, infravaloraci\u00f3n y marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hombre participativo y protagonista, que empuje el carro de su historia por nuevos caminos. El pecado del desinter\u00e9s y de la apat\u00ed\u00ada destruye la persona y el medio.<\/p>\n<p>Hombre solidario. Para que nazca y se fortalezca una fuerte conciencia de clase social necesitada de la uni\u00f3n que olvide y supere el tradicional individualismo del campesino. En algunos momentos desgraciados este hombre considera a su vecino no como un hermano sino como un rival. La solidaridad campesina es herramienta imprescindible para la soluci\u00f3n de todos los problemas econ\u00f3micos, laborales, pol\u00ed\u00adticos, sociales, culturales y religiosos.<\/p>\n<p>Hombre creyente y comprometido. La fe a\u00fan anida en el fondo del hombre y de la mujer sencillos de este pueblo. Pero es una fe anquilosada, separada de la vida y sin garra testimonial y transformadora. Hay que hacerla m\u00e1s personal y comunitaria para que sirva de levadura que reavive lo que est\u00e1 moribundo o al menos, dormido.<\/p>\n<p>Hombre en proceso de cambio. De estructuras y de mentalidad. Est\u00e1 naciendo una nueva imagen rural: en el urbanismo, la construcci\u00f3n, la forma de alimentarse, el modo de vestir, los estudios, etc. Es precisa tambi\u00e9n una nueva imagen que nazca del interior de las personas para que garantice una supervivencia digna del mundo rural.<\/p>\n<p>Hombre de esperanza y trascendencia. El mayor nivel de bienestar social y econ\u00f3mico puede hacer peligrar la dimensi\u00f3n trascendente y olvidar el sentido \u00faltimo del trabajo y de la vida. La respuesta a este peligro ser\u00e1 orientar la marcha del pueblo rural hacia un futuro incierto pero esperanzador. Para que el hombre no se contente con el bienestar de su pueblo y su tierra, sino que busque adem\u00e1s los Cielos Nuevos y la Tierra en donde habite la Justicia (Ap. 21,1-7).<\/p>\n<p>4. Mediaciones pastorales<br \/>\nSi la finalidad de toda acci\u00f3n pastoral de la Iglesia es hacer que el hombre concreto del \u00abaqu\u00ed\u00ad y del ahora\u00bb acepte la evangelizaci\u00f3n liberadora de Jes\u00fas, nos preguntamos en este apartado: \u00bfCu\u00e1les son los cauces por los que el agua liberadora de Dios llegue al hombre y al mundo rural en nuestros d\u00ed\u00adas? \u00bfQu\u00e9 medios, instituciones y m\u00e9todos har\u00e1n posible que el Verbo de Dios se encarne en el pueblo campesino?<br \/>\nNo es f\u00e1cil ni convincente resumir en una sola respuesta la soluci\u00f3n a estas cuestiones. En el amplio campo de lo rural pueden espigarse multitud de experiencias evangelizadoras protagonizadas por la Iglesia, diputaciones provinciales, organizaciones independientes, sindicatos y otros grupos, que se honran en la noble empresa de apostar por la liberaci\u00f3n del campo.<\/p>\n<p>Pero los m\u00f3viles de la presencia y encarnaci\u00f3n en el mundo rural no son los mismos en cada uno de los agentes e instituciones. Estos son como un arbol de muchas ramas con las m\u00e1s variadas esperanzas de fruto, seg\u00fan el proyecto de cada movimiento u organizaci\u00f3n. La variada simiente que se derrama produce una cosecha diferente. Y \u00e9sta puede ser sana y limpia, como la consecuci\u00f3n de un campesinado protagonista de su historia y su digna liberaci\u00f3n. O puede ser cosecha adulterada, como la obtenci\u00f3n de votos para el partido, la afiliaci\u00f3n interesada y partidista de socios para el sindicato, o el incremento de prestigio propagand\u00ed\u00adstico para la instituci\u00f3n. Todas estas cosechas adulteradas han de liberarse de tanto cardo y ciza\u00f1a, a fin de que sus agentes se conviertan en sembradores que opten generosamente por el bien del mundo rural y no lo pospongan a los intereses de su asociaci\u00f3n o grupo.<\/p>\n<p>El agente de pastoral cristiana para ser fiel al crecimiento del Reino de Dios en esta tierra, habr\u00e1 de tener las miras purificadas de intereses bastardos. Y estar en continua b\u00fasqueda de nuevos m\u00e9todos liberadores. Esta novedad de metodolog\u00ed\u00ada no obliga a dar carpetazo a todo lo que un buen pastor y una buena iglesia ha venido eficazmente experimentando a trav\u00e9s de veinte siglos de historia encarnada.<\/p>\n<p>En este elenco de medios para hacerse presente en la vida rural queremos apuntar algunos que son historia permanente y por tanto, tienen vigencia de actualidad. As\u00ed\u00ad, el encuentro y di\u00e1logo fraterno del cura rural con cada persona y familia es signo de compa\u00f1\u00ed\u00ada amorosa y de ofrecimiento de unos valores. En la misma l\u00ed\u00adnea de acercamiento y rebajamiento a su mismo nivel social se apuntan las acciones tradicionales de catequesis, homil\u00ed\u00adas y charlas para que la Palabra de Dios sea conocida y se haga elemento transformador del medio. Las celebraciones de la fe, hechas con viveza, participaci\u00f3n y referencia a los problemas de cada d\u00ed\u00ada, son un motivo de animaci\u00f3n y crecimiento de la comunidad. Y la palabra escrita en hojas, cartas y revistas es una herramienta poderosa en la tarea pastoral, siempre que se tengan ideas claras de los objetivos liberadores que se pretenden, y siempre que la presentaci\u00f3n de dichos medios sea digna, cuidada, cercana y est\u00e9 al nivel comprensivo de los destinatarios.<\/p>\n<p>Pero una comunidad rural cristiana no puede cerrarse a la comarca o arciprestazgo. Por ello los animadores recurren con ilusi\u00f3n y frecuencia a la organizaci\u00f3n de encuentros interparroquiales, asambleas arciprestales o jornadas para cristianos de la zona. Aqu\u00ed\u00ad se conjuntan fuerzas para que la promoci\u00f3n campesina no ceda. Se da testimonio de Iglesia abierta a otros pueblos. Y se vive la fraternidad de Jes\u00fas a escala m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p>Est\u00e1 fuera de toda duda que el creyente debe de implicarse en todo lo que afecta al ser humano en cualquier aspecto de su existencia (y no entramos en el debate tradicional de lo que es preevangelizaci\u00f3n o promoci\u00f3n humana y de lo que es evangelizaci\u00f3n propiamente dicha). Las ense\u00f1anzas de los Santos Padres y en documentos del Magisterio de la Iglesia, especialmente del Concilio Vaticano II son di\u00e1fanos y contundentes. Para ser luz y sal de la tierra debe aparecer un claro protagonismo de los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or en las distintas realidades organizadas del pueblo y del campo. El ayuntamiento; la asociaci\u00f3n de padres, de amas de casa o de amigos del pueblo; el sindicato; la cooperativa; las aulas de tercera edad; los LEAS, etc. Son plataformas muy importantes donde se decide el futuro del mundo rural.<\/p>\n<p>En estas mediaciones la Iglesia, el laico y el pastor, est\u00e1n llamados a tener la misma capacidad de intervenci\u00f3n que el vecino m\u00e1s empe\u00f1ado e ilusionante. Pues el cristiano no es tal si a la vez no act\u00faa como ciudadano de este mundo. La misma acci\u00f3n liberadora se realiza tanto desde el templo y sal\u00f3n parroquial como desde la sala de juntas y las calles de la villa. La presencia cristiana ser\u00e1 permanente y total. Pero una presencia no etiquetada de confesionalismo, aunque s\u00ed\u00ad imbuida de una clara conciencia cristiana y de los valores que conlleva.<\/p>\n<p>La unificaci\u00f3n de metas y medios en todos los agentes sociales y pastorales que trabajan en el mundo rural es una tarea imprescindible para que el campesino ame su vida, su cultura y sus gentes. Y esta valoraci\u00f3n de lo propio crezca en \u00e9l pareja a una educaci\u00f3n solidaria a favor de los m\u00e1s pobres y del tercer mundo. El hombre nuevo, poblador de nuestros n\u00facleos rurales ser\u00e1 libre, sin esclavitudes personales ni impuestas por el sistema neoliberal, que pretender dominar en todos los rincones del planeta. Y ser\u00e1 liberador, pues est\u00e1 apuntado a todas las causas justas de la humanidad.<\/p>\n<p>5. Perspectivas de futuro<br \/>\nA todo agente cristiano de promoci\u00f3n social se le pide el paso a convertirse en un buen agente pastoral. Es notable, o mejor, sobresaliente la labor ejercida por el clero rural de todos los tiempos en la sementera y cultivo de unos valores sociales y culturales en todos los pueblos de nuestra geograf\u00ed\u00ada. A modo de muestra, citamos estos botones: clases a ni\u00f1os y mayores, actuaci\u00f3n en cooperativas, asociaciones, grupos de teatro, excursiones, rondallas, cine, etc. Y este cap\u00ed\u00adtulo de asistencia y promoci\u00f3n por parte del clero ha tomado mayor auge en nuestras parroquias rurales a partir del Concilio Vaticano II, como fecha clave de referencia de un cambio en la sociedad. La teolog\u00ed\u00ada del mundo, del trabajo o de la liberaci\u00f3n ha colaborado decisivamente en el nacimiento de un nuevo cl\u00e9rigo rural muy identificado en general con el hombre del campo y sus inquietudes.<\/p>\n<p>Si sondeamos la mente de los vecinos de estos n\u00facleos rurales, solicitando un retrato elemental del cura de su pueblo, nos le pintar\u00ed\u00adan en la mayor\u00ed\u00ada de los casos con tonos muy coloristas: \u00abEs un buen se\u00f1or\u00bb. \u00abM\u00e1s bueno que el pan\u00bb. \u00abSiempre se est\u00e1 moviendo\u00bb. \u00abLos ni\u00f1os andan todo el d\u00ed\u00ada con \u00e9l\u00bb. \u00abEs muy cari\u00f1oso con todos\u00bb. Estos retazos reflejan la opini\u00f3n positiva acerca del clero rural, especialmente del clero joven, que tienen nuestras buenas gentes del pueblo.<\/p>\n<p>Cuando el an\u00e1lisis se realiza desde posiciones m\u00e1s cr\u00ed\u00adticas y exigentes, el resultado ofrece un claro-oscuro de conclusiones. Y se alaba y reconoce la importante misi\u00f3n del cura como vecino, compa\u00f1ero, deportista, m\u00fasico, gestor de causas a favor de los necesitados, animador y organizador social y cultural en la comunidad rural. Pero a la vez se denuncia en \u00e9l y en su pastoral una laguna en el campo de la evangelizaci\u00f3n, entendida \u00e9sta en sentido estricto.<\/p>\n<p>No es dejadez, vagancia ni desgana evangelizadora las acusaciones que se le lanzan por parte de los sectores m\u00e1s cr\u00ed\u00adticos y exigentes. La laguna es la falta de una metodolog\u00ed\u00ada adecuada, una carencia de programaci\u00f3n parroquial, arciprestal o diocesana. Estas carencias en la pastoral rural son las que dificultan y retardan el nacimiento de unas comunidades vivas y comprometidas en la fe. La asistencia a las eucarist\u00ed\u00adas, novenas, procesiones, romer\u00ed\u00adas o entierros no es indicio suficiente para hablar de la existencia de aut\u00e9nticas parroquias. Muchas de esas asistencias son pasivas y sin la menor participaci\u00f3n interior y vital. Por otra parte, el foiclorismo, costumbrismo y una religiosidad popular m\u00e1gicamente entendida est\u00e1 siendo una pesada r\u00e9mora a la vivencia del Evangelio.<\/p>\n<p>La propuesta para superar esta acusaci\u00f3n contra una pastoral rural roma y poco incisiva consiste en dar el salto. Pasar a la otra orilla de una pastoral que tranforme y cambie a la persona y a las comunidades. Salto que no se da por miedo a caer en el vacio de la nada. Mejor es lo de ayer que la incertidumbre del ma\u00f1ana, dir\u00e1 el conformista. M\u00e1s vale el p\u00e1jaro en mano de una feligres\u00ed\u00ada segura, aunque vieja, que los cientos de fuerzas j\u00f3venes y din\u00e1micas, que podr\u00ed\u00adamos hacer florecer. Es la disculpa de quien se atrinchera en posiciones de retaguardia y miedo y se cierra al Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, que se lanz\u00f3 a los cuatro vientos y puntos universales donde el hombre pena y goza.<\/p>\n<p>La voz del Maestro sigue imperativa: \u00abPoneos en camino\u00bb. Al encuentro del hombre de hoy. Para decirle una palabra distinta a la de los altavoces publicitarios, que pregonan desde todos los pedestales idol\u00e1tricos: \u00abCompre, consuma, dese un nuevo placer&#8230;\u00bb La palabra distinta que ofrece el profeta y pastor es la palabra eterna del Buen Pastor: \u00abCree, ama, espera&#8230;\u00bb Esta llamada tendr\u00e1 dificultad de concretarse en vida si nuestras parroquias rurales no renuncian a faenar en la era trillada de misa, rosario y acto religioso-folcl\u00f3rico-cultural. El salto consistir\u00e1 en ubicarse en el duro, lento, pero fruct\u00ed\u00adfero trabajo, de organizar peque\u00f1os grupos parroquiales. En ellos con una conciencia cr\u00ed\u00adtica y una pedagog\u00ed\u00ada activa se analizar\u00e1 la vida de cada lugar rural y se contrastar\u00e1 con la vida de otras personas y comunidades, que aparecen en el libro santo de la Biblia y en los momentos m\u00e1s luminosos de la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>No es este ofrecimiento alternativo la varita m\u00e1gica que resuelva todos los problemas pastorales en el campo. No tiene la originalidad de lo nunca visto. No es un descubrimiento deslumbrante e inaudito por parte de pastoralistas ilusionados. Sin embargo la experiencia frecuente, aunque no constante, tenida en nuestras parroquias es positivamente elocuente acerca de aquellos grupos de estudio, an\u00e1lisis, programaci\u00f3n, revisi\u00f3n y oraci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad los presentes no se limitan a decir am\u00e9n. La cr\u00ed\u00adtica construye persona y comunidad. El grupo vivo y responsable es una denuncia a la educaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n pasiva, que acepta sin rechistar \u00ablo que usted diga\u00bb. El grupo que comparte fe y vida se presenta como la mejor opci\u00f3n para superar un cristianismo heredado y no asimilado personalmente. Extraordinaria ayuda para aceptar una postura creyente responsable. La adulted en la fe se adquiere por medio de la formaci\u00f3n, reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n personal. Y se enriquece y confronta en el encuentro con aquellos hermanos, que se han enrolado en este mismo proyecto de seguir a Jes\u00fas en grupo.<\/p>\n<p>Ni siquiera en el sector m\u00e1s conservador y r\u00fastico del mundo campesino vale para el hombre del siglo XXI el lema reverencia) de \u00abo\u00ed\u00adr, ver y callar\u00bb. Hay que evolucionar al de \u00abescuchar, analizar y dialogar\u00bb. Est\u00e1 en consonancia con el hombre y creyente nuevo que entre todos queremos construir. En esta empresa de humanizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n ha de estar siempre presente la m\u00e1xima del gran pedagogo Paulo Freire: \u00abNadie educa a nadie, nos educamos mutuamente\u00bb. Y transportando el mensaje al campo de la pastoral, la traducci\u00f3n resulta evidente: nadie evangeliza a nadie. Nos evangelizamos mutuamente. Hasta la sencilla mujer del delantal y el tostado hombre de la boina, si se le concede la palabra, nos ilumina de modo profundo y teologal en el conocimiento de Dios, del hombre y de la naturaleza (Mat.11,25). Para ello, hay que cumplir la condici\u00f3n: darles la palabra, la oportunidad de escucharles, el respeto merecido a sus arrugas curtidas por el cierzo. Y darles tambi\u00e9n un marco adecuado y un taburete c\u00f3modo y estable. En la frialdad y el misterio del templo nuestro campesino no tiene palabra. En el mejor de los casos, asombro y misticismo rural. Y en el peor, aburrimiento y sue\u00f1o. Pero no, palabra y participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El escenario transforma a la persona. Y una sala acogedora, que sepa a gloria. Una mesa y asiento reconfortante. Una decena de amigos enfrente. Y otra persona \u00abm\u00e1s sabida\u00bb, que invite a hablar y que ponga orden cuando las palabras se disparan y superponen. Estos ser\u00ed\u00adan algunos de los principales ingredientes para que esa mesa se convierta en \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb y nuevo catecismo para la educaci\u00f3n en la fe de adultos y peque\u00f1os. Aqu\u00ed\u00ad hasta el m\u00e1s retraido y reservado hombre de pueblo rompe su secular hielo de incomunicaci\u00f3n, que ha congelado su discurso durante tantos a\u00f1os. Aqu\u00ed\u00ad pronuncia su docta, aunque despreciada, palabra. Y aqu\u00ed\u00ad esta se hace Palabra de Dios, porque ha salido de los labios de un hombre que est\u00e1 en contacto permanente con el Se\u00f1or de la vida. El cual anda, como en la ma\u00f1ana de resurrecci\u00f3n, por los almuerzos, los huertos, los caminos y los lagos (aunque en este peque\u00f1o mundo rural estos s\u00f3lo sean charcos).<\/p>\n<p>Una tarea eclesial pendiente y sagrada es garantizar una presencia de peso y calidad de los pastores de la Iglesia en el mundo campesino. Que animen la vida y la fe de estos grupos. Que les iluminen con el carisma propio del seguidor del Buen Pastor. Que invite a que el trabajo y la fe robustecida en el grupo parroquial repercuta en el resto de vecinos de la localidad, pues sin testimonio la fe es invisible, es una candela apagada.<\/p>\n<p>Por su parte los agentes de pastoral deben de presentar a la Di\u00f3cesis y a la Parroquia un proyecto de vida y trabajo. Con objetivos y metodolog\u00ed\u00ada bien marcada. Sabiendo qu\u00e9 personas y comunidades se quieren generar. Jerarquizando actividades y priorizando aquellas que conlleven un tinte misionero y comprometido en la transformaci\u00f3n de este viejo mundo del campo. Con una clara y fuerte opci\u00f3n por esos hombres y mujeres, hijos de la tierra, que siempre fueron fieles a la palabra sabia del Evangelio. Y a los que la Iglesia de Jes\u00fas no puede abandonar a la intemperie del p\u00e1ramo (desierto) en tiempos de vendaval y nubarrones (Ez. 34,12).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; ZONA PASTORAL DE ARLANZA, Estudio socio-religioso. Ed. Mata. Valladolid, 1994; INODEP, El Mensaje de Paulo Freire. Ed. Marsiega. Madrid,1980; MART\u00ed\u008dN ABAD Y OTROS, De dos en dos. Ed. S\u00ed\u00adgueme. Salamanca, 1980; BERZOSA MART\u00ed\u008dNEZ, R., Para descubrir y vivir la Iglesia Diocesna. Ed. Aldecoa. Burgos,1998; CALVO A. y Ruiz A., Pastoral Rural, \u00bftodav\u00ed\u00ada? Ed. Verbo Divino. Estella, 1988; CARITAS ESPA\u00ed\u2018OLA, Corintios XIII (revista), n\u00c2\u00b0 26. 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Madrid, 1987; SANCHEZ JIMENEZ, J., La vida rural en la Espa\u00f1a del siglo XX. Ed. Planeta. Barcelona,1975. Grandes mensajes sociales. Ed. BAC minor. Madrid, 1993. Caja Ahorros Municipal: Estudio Socioagrario de la Provincia. Ed. Caja Burgos, 1980.<\/p>\n<p>Em\u00e9rito Puente<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Qu\u00e9 es la pastoral rural. &#8211; 2. Agentes de pastoral rural. &#8211; 3. Destinatarios. &#8211; 4. Mediaciones pastorales. &#8211; 5. Perspectivas de futuro. 1. Qu\u00e9 es la pastoral rural Introducirnos en el compromiso de definir la pastoral rural en nuestros d\u00ed\u00adas resulta una aventura arriesgada. 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