{"id":16043,"date":"2016-02-05T10:24:06","date_gmt":"2016-02-05T15:24:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sexualidad-pastoral-del-amor-y-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:24:06","modified_gmt":"2016-02-05T15:24:06","slug":"sexualidad-pastoral-del-amor-y-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sexualidad-pastoral-del-amor-y-de-la\/","title":{"rendered":"SEXUALIDAD, PASTORAL DEL AMOR Y DE LA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Aspectos socioculturales. &#8211; 2. Aspectos antropol\u00f3gicos del amor humano. &#8211; 3. Aspectos teol\u00f3gicos de la sexualidad. &#8211; 4. Sexualidad y valores \u00e9ticos. &#8211; 5. Orientaciones educativas.<\/p>\n<p>Estamos ante dos palabras de las que hoy se habla mucho, con significados poco precisos y apenas se relaciona amor y sexualidad. \u00abHay que volver a descubrir su verdadero sentido, aunque sea impopular y vaya contra corriente. Recuperar su grandeza, su fuerza, su belleza y tambi\u00e9n sus exigencias. En definitiva: restituir su profundidad y su misterio\u00bb (E. ROJAS, Amor y sexualidad, ABC 16-9-90). No se puede igualar amor y sexo, pues muchas relaciones sexuales no conllevan amor y se puede amar verdaderamente sin expresi\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa amar a otra persona? \u00bfC\u00f3mo se recorre el camino que va de la atracci\u00f3n y del enamoramiento al amor maduro? No hay duda de que la experiencia humana fundamental que nos constituye como personas equilibradas y buenas es la experiencia de ser amados y de amar. Se ama verdaderamente a otra persona cuando se quiere para ella lo mejor en t\u00e9rminos de crecimiento, libertad, felicidad y bien moral. Desear todo eso es valorar al otro como persona \u00fanica e irrepetible; en caso contrario, la persona es cosificada, pues se la trata utilitariamente como objeto para la satisfacci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>\u00abSi lo esencial del amor es alegrarse con el otro, abandonarse en \u00e9l, entregarse generosamente, en la relaci\u00f3n sexual sin amor aut\u00e9ntico uno se busca a s\u00ed\u00ad mismo. Tiende a aislarse del otro. No hay un encuentro verdadero entre un yo y un t\u00fa, si no que hay dos yos separados, cada uno en lo suyo\u00bb (E. ROJAS, o.c.).<\/p>\n<p>En el tema de los comportamientos sexuales las estad\u00ed\u00adsticas sociol\u00f3gicas nos abruman con datos que parecen concluir diciendo que todo comportamiento es normal seg\u00fan las frecuencias de los resultados. Los medios de comunicaci\u00f3n presentan constantemente relaciones sexuales sin afecto, sin amor y sin compromiso de fidelidad. Si no hay amor, la relaci\u00f3n se desvirt\u00faa y las personas se deshumanizan; el empe\u00f1o, por el contrario, deber\u00ed\u00ada ser como integrar los diferentes componentes de la sexualidad para que las relaciones fueran m\u00e1s humanas, realizadoras y felices. Desde estos supuestos vamos a plantear este tema.<\/p>\n<p>1. Aspectos socioculturales<br \/>\nEl contexto social que estamos viviendo tiene caracter\u00ed\u00adsticas propias que influyen decisivamente en la manera de entender y vivir la sexualidad. En la pr\u00e1ctica se da una gran diversidad de comportamientos sexuales, muchos de ellos pocos integrados en la persona y al margen de la \u00e9tica. La cultura que nos llega a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n y de otras instancias acad\u00e9micas, y que est\u00e1 omnipresente en el ambiente social, se caracteriza por la fragmentaci\u00f3n de la verdad, la imposibilidad de fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica y la duda sobre la capacidad humana de llegar al significado de las cosas, pues el mismo sentido de la vida se pone en cuesti\u00f3n. El resultado final es que muchas personas son como \u00abn\u00e1ufragos\u00bb (G. Vattimo) y \u00abcaballitos de la feria\u00bb (Eliot), siempre dando vueltas, y siempre en el mismo sitio, sin orientaci\u00f3n y sin metas. Sigue resonando una cuesti\u00f3n fundamental; la liberaci\u00f3n de las normas e instituciones, \u00bfnos ha ayudado a descubrir el amor y ser m\u00e1s solidarios y felices?<br \/>\nLa ca\u00ed\u00adda de los grandes relatos que funcionaban con utop\u00ed\u00adas ha ido pareja con la apat\u00ed\u00ada, el hedonismo y la quiebra de valores morales. Al fallar el soporte ontol\u00f3gico y \u00e9tico, el hombre contempor\u00e1neo se manifiesta indeciso y reticente a la toma de decisiones y busca la inmediatez de lo inmediato, es decir, el mundo de las sensaciones. \u00abDe ah\u00ed\u00ad que nos lancemos al sexo igual que a una piscina, con una funci\u00f3n desesperada y una esperanza de correspondencia. Pero el sexo no es s\u00f3lo biolog\u00ed\u00ada es tambi\u00e9n biograf\u00ed\u00ada: la \u00faltima etapa de un di\u00e1logo previo. La penetraci\u00f3n no lleva s\u00f3lo a la compenetraci\u00f3n. El sexo sin amor es silencioso: en \u00e9l ning\u00fan acercamiento se culmina (A. GALA, El Pa\u00ed\u00ads Dominical. 1985). Tambi\u00e9n el erotismo se ha trivializado. Parec\u00ed\u00ada que la liberaci\u00f3n de los instintos, la gran revuelta del cuerpo, iba a producir un renacimiento de la pasi\u00f3n amorosa. Pero no ha sido as\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>La promiscuidad no tiene nada que ver con el amor; al contrario, revela miedo o incapacidad para fijarse en una sola persona, miedo a la libertad, porque el amor es la decisi\u00f3n de elegir a una persona que nos parece \u00fanica (OcTAVio PAZ, El Pa\u00ed\u00ads, 6-IV-1988).<\/p>\n<p>Un ejemplo patente y concreto de lo expuesto hasta aqu\u00ed\u00ad son las publicaciones sobre anticonceptivos e informaci\u00f3n sexual para adolescentes y j\u00f3venes publicadas a\u00f1os atr\u00e1s por el Ministerio de Asuntos Sociales y por algunos Ayuntamientos. Del an\u00e1lisis de alguno de ellos se desprenden las siguientes constataciones:<\/p>\n<p>* No tiene una introducci\u00f3n que ubique el tema tratado en la persona, las relaciones, la evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica y el aspecto formativo.<\/p>\n<p>* La sexualidad queda reducida a genitalidad y presentada como juego, placer y evasi\u00f3n. No se habla de amor, familia, paternidad responsable, responsabilidad y fidelidad.<\/p>\n<p>* Los m\u00e9todos anticonceptivos son presentados de manera indiscriminada, sin distinguir los medios abortivos de los que no lo son.<\/p>\n<p>* Las dos \u00fanicas preocupaciones que subyacen a las publicaciones son las de evitar un embarazo no deseado y el sentimiento de culpabilidad.<\/p>\n<p>*  Las diferentes orientaciones sexuales y comportamientos que se presentan al mismo nivel, pues el ejercicio de la sexualidad depende de las elecciones personales y subjetivas.<\/p>\n<p>* En ning\u00fan momento aparece el aspecto antropol\u00f3gico y \u00e9tico de la sexualidad humana, pues lo referente al sentido y los significados de la sexualidad est\u00e1n totalmente ausentes.<\/p>\n<p>Las consecuencias de esta manera de presentar y vivir la sexualidad son f\u00e1ciles de deducir; muchos adolescentes y j\u00f3venes piensan que la sexualidad es algo biol\u00f3gico que madura espont\u00e1neamente sin finalidad precisa y sin sentido propio. Bastantes personas no avanzan en la maduraci\u00f3n personal y quedan fijadas en comportamientos sexuales inmaduros tales como el autoerotismo y las relaciones heterosexuales cosificadoras y ego\u00ed\u00adstas. Al quitar al ejercicio de la sexualidad toda referencia normativa y de sentido, el joven puede llegar a vivir obsesionado por lo sexual expresado en una b\u00fasqueda cuantitativa de placer. Esta idolatr\u00ed\u00ada del sexo y su repercusi\u00f3n negativa en los adolescentes la resume magistralmente Antonio Gala con estas palabras: \u00abReci\u00e9n salidos de la ni\u00f1ez est\u00e1n hechos al juego. A esconderse y jugar. E inician ahora un juego peligroso que puede culminar, sin previo aviso, de forma inesperada: en una paternidad espeluznante, en una maternidad indeseada, o deseada solo para escapar de la familia hostil (como si tal procedimiento sirviese para algo m\u00e1s que para tropezar con una nueva y a\u00fan m\u00e1s definitiva falta de apoyo)&#8230; La liberaci\u00f3n de las costumbres no ha producido mayor informaci\u00f3n. Todos tenemos en la entrepierna una flor y una bomba; sin embargo, no les acompa\u00f1a un libro de instrucciones. Los que han pasado por id\u00e9ntico trance deber\u00ed\u00adan ayudar a entenderlo&#8230; Los adolescentes se desenvuelven entre el sexo como quebrantamiento y el sexo como desenfreno y, no obstante lo tienen m\u00e1s que en medio de su cuerpo, en todo \u00e9l y en su alma, en su carne y su esp\u00ed\u00adritu vivos, m\u00e1s cuanto m\u00e1s prohibido, cuanto m\u00e1s misterioso. Y en su espantosa soledad juegan con el juego y todo lo confunden, entre la audacia y el temor: reglas, per\u00ed\u00adodos f\u00e9rtiles, virginidad, amor, compresas, preservativos, diafragmas, amor y p\u00ed\u00adldoras, Ogino, deseo, calentura, amor, frigidez, impotencia, amor, penetraci\u00f3n, desastre. Y a quienes estuvieron cerca de ellos en la \u00e9poca que ahora se les antoja feliz, de la ni\u00f1ez, los ven ahora alejarse: muchos, desentendidos, insensibles a lo que les sucede\u00bb (A. GALA, Dominical el Pa\u00ed\u00ads, 12-II-89).<\/p>\n<p>Otra fuente de informaci\u00f3n y reflexi\u00f3n son los datos aportados por las investigaciones sociol\u00f3gicas sobre los valores y comportamientos sexuales. Algunas de las respuestas reflejan m\u00e1s estados de opini\u00f3n que comportamientos reales de las personas encuestadas; hecha esta precisi\u00f3n la lectura de los datos nos lleva a hacer algunas afirmaciones (J. SASTRE, Crisis y recuperaci\u00f3n de la moral sexual, Sal Terrae, Colecci\u00f3n Aqu\u00ed\u00ad y Ahora n\u00c2\u00b014, 1991, 14-16): Los comportamientos sexuales han cambiado grandemente en las \u00faltimas d\u00e9cadas, reflejan algunos valores nuevos, pero tambi\u00e9n la p\u00e9rdida de valores tradicionales; hay correlaci\u00f3n positiva entre mayor religiosidad y mejor aceptaci\u00f3n de la \u00e9tica sexual cat\u00f3lica y la influencia de las orientaciones del Magisterio eclesiales es muy peque\u00f1a en estos temas. Estas constataciones nos remiten a un problema de fondo: la fundamentaci\u00f3n y justificaci\u00f3n de la propuesta \u00e9tica cristiana. \u00abEstos postulados te\u00f3ricos y antropol\u00f3gicos (los de la postmodernidad) determinan una \u00e9tica claramente antihumanista. Ciega para toda fundamentaci\u00f3n objetiva \u00faltima de las normas morales, surge en nuestros d\u00ed\u00adas una filosof\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica que niega al sujeto y afirma como normas can\u00f3nicas de existencia la irresponsabilidad, la incoherencia, el subjetivismo, la oscuridad, la contradicci\u00f3n, el gusto por lo parcial, el escepticismo, la precariedad, la premura y el nihilismo matizado, el saber vivir, el neohedonismo y la inestabilidad\u00bb (M. URE\u00ed\u2018A, \u00abLa postmodernidad est\u00e1 servida\u00bb. Pliego Vida Nueva, febrero 1989,29; cfr. C. DiAz, La \u00faltima filosof\u00ed\u00ada espa\u00f1ola: una crisis cr\u00ed\u00adticamente expuesta, Madrid 1985).<\/p>\n<p>2. Aspectos antropol\u00f3gicos del amor humano<br \/>\nLa persona madura se caracteriza por una serie de rasgos que tienen que ver con la forma de vivir la afectividad y la autonom\u00ed\u00ada personal. La madurez se expresa en la capacidad de establecer relaciones interpersonales, de ponerse en lugar de la otra persona, la aceptaci\u00f3n de las limitaciones, el actuar con criterio propio, el control de las emociones y pulsiones y la integraci\u00f3n de la sexualidad en la persona. A su vez, la sexualidad debe armonizar una serie de elementos como el instinto, el deseo, la relaci\u00f3n, la felicidad, la paternidad responsable y los valores \u00e9ticos.<\/p>\n<p>La sexualidad humana comporta elementos f\u00ed\u00adsicos, psicol\u00f3gicos, \u00e9ticos e institucionales. El cuerpo humano es lugar de apertura, encuentro y donaci\u00f3n; el hecho de ser seres sexuales nos habla de un modo peculiar de estar en la vida, -como hombre o como mujer- y de vivir una relaci\u00f3n de igualdad y complementariedad entre los dos sexos, es decir, a la relaci\u00f3n intrapersonal e interpersonal.<\/p>\n<p>La sexualidad en la medida que es conocido, asumido y se le dota de sentido o finalidad, se hace experiencia humana valiosa. Los diferentes aspectos de la sexualidad se relacionan e integran, de forma tal que unos elementos van dando sentido a lo f\u00ed\u00adsico-genital, el compromiso como proyecto de vida resit\u00faa a lo psicol\u00f3gico y a lo biol\u00f3gico, y la institucionalizaci\u00f3n referencia la vida compartida en todos los niveles a unos s\u00ed\u00admbolos que dan a la sexualidad un car\u00e1cter transcendente. La sexualidad tiene un car\u00e1cter dial\u00f3gico, es b\u00e1sicamente relaci\u00f3n interpersonal y su valor humano depende de lo que cada uno comunique. Por todo esto, la sexualidad humana es radicalmente distinta de la sexualidad animal; al no estar sujeta a programaci\u00f3n como en los animales, la riqueza del deseo sexual tiene que ser regulada y orientada hacia metas no estrictamente sexuales. Los aspectos sociales e institucionales de la sexualidad manifiestan que en la especie humana lo sexual no se reduce a genitalidad, sino que de m\u00faltiples formas se hace presente en toda la existencia humana.<\/p>\n<p>Los componentes er\u00f3ticos-f\u00ed\u00adsicos de la sexualidad, los componentes sentimentales-ps\u00ed\u00adquicos de la sexualidad y los componentes sociales, siendo distintos, deben evolucionar hacia el encuentro y la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El gran problema de los humanos es la soledad, y lo que m\u00e1s necesitamos es el encuentro y la uni\u00f3n, pues necesitamos ser amados. La soluci\u00f3n no est\u00e1 en encontrar a alguien a quien amar, sino en desarrollar adecuadamente nuestra capacidad de amar y de ser amado. Amar es darse y hacer del otro un dador; los elementos b\u00e1sicos del amor seg\u00fan E. Fromm (El arte de amar, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1974, 55-63) son: el cuidado de la otra persona, el estar listo para responder, el respeto a la individualidad y el conocimiento profundo del otro.<\/p>\n<p>En la conformidad de la afectividad del ni\u00f1o influye el llamado amor materno (incondicional, por lo que soy) y el amor paterno (condicionado al cumplimiento de las exigencias); a medida que el ni\u00f1o crece pasa por las experiencias de los diferentes modos de amar: amor de reciprocidad (\u00abamo porque me aman\u00bb), amor adolescente (\u00abte amo porque te necesito\u00bb) y amor maduro (\u00abme aman porque amo\u00bb y \u00abte necesito porque te amo\u00bb). S\u00f3lo el amor maduro abre a la dimensi\u00f3n universal y solidaria del amor; como dice E. Fromm,<br \/>\n3. Aspectos teol\u00f3gicos de la sexualidad<br \/>\nEl A.T es la historia de la elecci\u00f3n gratuita de Dios hace de Israel y la Alianza de Dios con el pueblo en fidelidad, amor y perd\u00f3n. Esto constituye el paradigma para interpretar las grandes cuestiones de la vida humana, y entre ellas la sexualidad. En estilo sapiencial los primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis presentan la sexualidad como algo bueno y creado por Dios; el hombre y la mujer son \u00abimagen de Dios\u00bb, iguales y llamados a vivir en encuentro y rec\u00ed\u00adproca ayuda, y como se\u00f1ores de toda la creaci\u00f3n (G\u00e9n. 2,18- 28).<\/p>\n<p>Los profetas utilizan la imagen del amor esponsal para expresar las relaciones de Dios con el pueblo en clave de alianza y de promesa (Jn. 2,2; 3,1- 5; Ez. 16; Os. 8,1; ls. 54,60- 62). La condena de la prostituci\u00f3n y el adulterio se relacionan con la infidelidad a la alianza con Dios (Prov. 2,17). La sexualidad en s\u00ed\u00ad misma es buena, pero en su ejercicio aparece el pecado como falta de respeto a la persona y manifestaci\u00f3n de relaciones injustas. El Cantar de los Cantares exalta la felicidad y el gozo de un amor interpersonal, fiel y oblativo (J. R. Flecha).<\/p>\n<p>En el N.T. la persona de Jes\u00fas, su mensaje y su causa son la expresi\u00f3n del amor de Dios y su proyecto de salvaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad esta la nueva referencia para entender el amor: \u00abtanto am\u00f3 Dios al mundo que envi\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u00bb (Jn. 3,1), y \u00abJes\u00fas habiendo amado a los suyos los am\u00f3 hasta el final\u00bb (Jn. 13,1). El seguimiento de Jes\u00fas y la acogida del Reino ayudan a resituar los grandes temas de la vida humana. El Reino se presenta en los Evangelios como banquete de bodas (Mt. 22, 1-14) en el que Jes\u00fas es el novio (Mt. 25, 1-13); en este contexto se hacen las siguientes precisiones:<\/p>\n<p>-Jes\u00fas pide la unidad e indisolubilidad del matrimonio como fue desde el principio (Mt. 19, 3- 12); libera a la mujer del dominio desp\u00f3tico del marido y la pone en igualdad de derechos y deberes (Mt. 5, 31- 35) e interioriza la responsabilidad moral refiri\u00e9ndola a pensamientos y deseos (Mt. 5, 27-30).<\/p>\n<p>&#8211; Jes\u00fas de Nazaret fue virgen y habla de los que se hicieron \u00abeunucos por el Reino\u00bb (Mt. 19, 3-12) como consecuencia de una gracia especial que Dios da a algunos. Pablo tambi\u00e9n valora mucho el celibato como carisma en las primeras comunidades (1 Cor. 7, 7-26). Esta manera de vivir el amor humano hace presente los bienes escatol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>&#8211; El texto paulino de (Ef. 5, 22-23) es fundamental para entender el amor matrimonial; la referencia de gracia y de tarea es el amor de Cristo a la Iglesia. \u00abCasarse en el Se\u00f1or\u00bb es reconocer a Jesucristo muerto y resucitado como \u00fanico Se\u00f1or y estar dispuesto a vivir los valores del Evangelio en la comunidad cristiana y en el compromiso con los m\u00e1s pobres. En esto consiste la base sacramental del matrimonio: la referencia a Cristo, al Evangelio, a la Iglesia y al Reino; por eso el \u00e1mbito normal de la celebraci\u00f3n del sacramento es la Eucarist\u00ed\u00ada como celebraci\u00f3n de la entrega de Jes\u00fas, del servicio paternal y del mandamiento nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; San Pablo habla del cuerpo como \u00abTemplo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb llamado a resucitar (1 Cor. 6,12- 20) en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada; a los convertidos se les pide abandonar la fornicaci\u00f3n (Hech. 21,25) y vivir un amor mon\u00f3gamo y fiel (1 Cor. 7,2- 5).<\/p>\n<p>Esta manera de vivir la sexualidad humana, as\u00ed\u00ad como otros aspectos de la vida personal y social encarna una serie de valores que anticipan la plenitud escatol\u00f3gica. \u00abEl Evangelio presenta la aut\u00e9ntica vida del hombre seg\u00fan el valor absoluto de Dios. Sus l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas no piden obediencia, cumplimiento o temor, sino aceptaci\u00f3n de la imagen del hombre que vive seg\u00fan Dios Padre, revelada en la vida y palabras de Jes\u00fas. Su mensaje no trata de promover un estilo m\u00e1s all\u00e1 o al lado de otros posibles, sino que pretende orientar hacia la verdadera vida del hombre. No se trata de un nivel superior o distinto, sino del \u00fanico en el que el ser humano encuentra la vida\u00bb (E HERR\u00ed\u0081EZ, \u00abLa utop\u00ed\u00ada cristiana, oferta y est\u00ed\u00admulo en la educaci\u00f3n de los valores\u00bb, Sinite 69 [1982] 66-67).<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n Gaudium et spes en los n\u00fameros 47- 52 aborda con una visi\u00f3n renovada del tema del matrimonio, la familia y el amor conyugal. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica aborda estos temas desde una comprensi\u00f3n personal, global y unitaria de la sexualidad. \u00abLa sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera m\u00e1s general, a la aptitud para establecer v\u00ed\u00adnculos de comuni\u00f3n con otro\u00bb (CEC 2332).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica asume las aportaciones de las ciencias humanas (Cfr. G.S. 5) y se sit\u00faa en la radicalidad evang\u00e9lica y en la dimensi\u00f3n sacramental de la sexualidad humana para desde ah\u00ed\u00ad proponer las normas \u00e9ticas. \u00abEn realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque Ad\u00e1n, el primer hombre, era figura del que hab\u00ed\u00ada de venir (Rom. 5,14), es decir, Cristo nuestro Se\u00f1or. Cristo, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del Padre y de su amor, manifiesta plenamente al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n\u00bb (G.S. 22)<br \/>\n4. Sexualidad y valores \u00e9ticos<br \/>\nEl criterio principal para valorar la conducta moral es el de la persona entendida como una unidad en apertura a las relaciones interpersonales para el pleno desarrollo intrapersonal e interpersonal (Cfr. G.S. 5,1). Seg\u00fan sea la persona y su estilo global de vida, as\u00ed\u00ad ser\u00e1 el modo de entender y vivir la sexualidad; por esto mismo, cada persona requiere una actuaci\u00f3n particular, pues los procesos de maduraci\u00f3n son personales. Desde el punto de vista cristiano pensamos que la antropolog\u00ed\u00ada humana es unitaria y se estructura desde los dinamismos del fiarse, del amor y de la esperanza (cfr. J. SASTRE, O.C. 26-28); los comportamientos sexuales no son perif\u00e9ricos, sino que influyen decisivamente en lo m\u00e1s nuclear de la persona. Estas afirmaciones chocan frontalmente con la moral prevalente caracterizada por el materialismo, el hedonismo, la inmediatez y la fragmentariedad de la persona.<\/p>\n<p>La propuesta cristiana de \u00e9tica sexual debe estar bien fundamentada, ser muy clara y proponerse como alternativa. El postulado fundamental de la \u00e9tica sexual cristiana es que las relaciones heterosexuales deben partir del amor y ser expresi\u00f3n del mismo para que la pareja crezca en el amor de entrega y de compromiso solidario. Para amar de esta manera hay que superar el uso de la sexualidad como nuevo placer y posesi\u00f3n de la otra persona que es tratada como objeto. \u00abLa castidad tiene como misi\u00f3n proteger el amor y se vive en todas las vocaciones, seg\u00fan el estado de vida. El aprecio de la castidad ayuda a superar la genitalidad y el autoerotismo, a salir del hedonismo como t\u00f3nica de vida y a estar m\u00e1s disponible para con los dem\u00e1s. Adem\u00e1s, la virtud de la castidad gozosamente asumida prepara y facilita el compromiso definitivo en la virginidad o el matrimonio\u00bb (J. SASTRE, o.c., 33).<\/p>\n<p>Los valores impl\u00ed\u00adcitos en los comportamientos sexuales \u00e9ticamente buenos son los que expresan m\u00e1s libertad personal, mayor enriquecimiento de la otra persona, veracidad, fidelidad, respeto a la vida, entrega gozosa y personalizaci\u00f3n. En estos valores insiste el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica cuando pide que la sexualidad sea expresi\u00f3n de la madurez integral (2338), manifestaci\u00f3n del amor y de la fidelidad de Dios (2346), que est\u00e1 integrada en el conjunto de la vida, en proceso permanente de enriquecimiento para ser integrada en un proyecto vocacional de vida (2360). La \u00e9tica sexual implica estar atento a los fallos, reconocerlos y poner medios para su superaci\u00f3n; las faltas morales suceden cuando en los comportamientos sexuales no se da la relaci\u00f3n interpersonal, se utiliza a la otra persona o falta alguno de los fines importantes de la sexualidad.<\/p>\n<p>Valoraci\u00f3n \u00e9tica de comportamientos concretos:<\/p>\n<p>&#8211; La pornograf\u00ed\u00ada \u00abdesnaturaliza la finalidad del acto sexual (y) atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella\u00bb (CEC 2354). El negocio mueve esta actividad, en la que muchas veces se utiliza a menores; en estos casos la autoridad civil debe intervenir.<\/p>\n<p>&#8211; La prostituci\u00f3n atenta contra la dignidad de la persona que se prostituye, puesto que queda reducida a placer ven\u00e9reo que se saca de ella\u00bb (CEC 2355). Hoy afecta a ni\u00f1os y adolescentes y su causa suele ser siempre la pobreza y marginaci\u00f3n social; no se puede luchar contra ella sin resolver los problemas sociales de fondo.<\/p>\n<p>&#8211; La violaci\u00f3n \u00abatenta contra la injusticia y la caridad. La violaci\u00f3n lesiona profundamente el derecho de cada uno al respeto, a la libertad, a la integraci\u00f3n f\u00ed\u00adsica y moral. Produce un da\u00f1o grave que puede marear a la v\u00ed\u00adctima para toda la vida\u00bb (CEC 2356). Los violadores son en su mayor\u00ed\u00ada hombres, y muchas veces se da en ambiente familiar o de relaciones educativas; los casos deben ser denunciados y las v\u00ed\u00adctimas ayudadas en todos los sentidos.<\/p>\n<p>&#8211; La masturbaci\u00f3n. El fen\u00f3meno de la masturbaci\u00f3n es muy plural en sus manifestaciones y significados; la acci\u00f3n educativa procurar\u00e1 encontrar las causa que llevan a tal comportamiento. Igualmente la valoraci\u00f3n moral debe ser muy matizada; \u00abpara emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acci\u00f3n pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los h\u00e1bitos contra\u00ed\u00addos, el estado de angustia u otros factores ps\u00ed\u00adquicos o sociales que reducen, e incluso anulan la culpabilidad moral\u00bb (CEC 2352).<\/p>\n<p>\u00abEl educador debe ayudarle a interesarse por los dem\u00e1s, para poder liberarse de esta forma de autoerotismo, orient\u00e1ndose hacia el amor oblativo, propio de una afectividad madura, al mismo tiempo le ayudar\u00e1 a recurrir a los medios de vida cristiana como la oraci\u00f3n y los sacramentos y a ocuparse de obras de justicia y de caridad\u00bb (CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA EDUCACI\u00ed\u201cN CAT\u00ed\u201cLICA, Orientaciones educativas sobre el amor humano: Pautas de educaci\u00f3n sexual, PPC. Colecci\u00f3n Documentos y estudios 100, n\u00c2\u00b0 91).<\/p>\n<p>&#8211; La fornicaci\u00f3n es la uni\u00f3n casual entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, as\u00ed\u00ad como a la generaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los hijos. Adem\u00e1s, es un esc\u00e1ndalo grave cuando hay de por medio corrupci\u00f3n de menores\u00bb (CEC 2353). Especial importancia adquiere en nuestros d\u00ed\u00adas las llamadas relaciones prematrimoniales; el t\u00e9rmino prematrimonial es confuso y ambiguo, pues tambi\u00e9n se emplea para justificar relaciones de pareja que no tienen ninguna intenci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de llegar al matrimonio a corto o medio plazo. Cuando falta el proyecto de vida manifestado y celebrado sacramentalmente no se pueden considerar leg\u00ed\u00adtimas las relaciones sexuales, pues el noviazgo se encamina al matrimonio como \u00ab\u00faltima comunidad de vida y amor\u00bb (GS.48). El amor humano implica una entrega total, absoluta y para siempre (Cf. E C. 80), y pide un contexto que asegure y proteja lo que en esta donaci\u00f3n implica. Las \u00abuniones a prueba\u00bb y los \u00abmatrimonios por etapas\u00bb no son un camino adecuado; el planteamiento adecuado es el de las etapas para un matrimonio, inaugurando \u00e9ste la plenitud de vida y comunicaci\u00f3n en todos los niveles.<\/p>\n<p>&#8211; Formas de diversi\u00f3n. Los adolescentes y j\u00f3venes en general, y no pocos adultos, practican determinadas formas de diversi\u00f3n y evasi\u00f3n durante el tiempo de ocio, y especialmente los fines de semana, que llevan a la persona a posibles comportamientos irresponsables en todos los campos. Desinhibidos por la bebida, la agitaci\u00f3n, la velocidad y el ambiente pueden llegar a comportamientos que en situaci\u00f3n normal nunca realizar\u00ed\u00adan. Todas estas \u00abmovidas juveniles\u00bb programadas como negocios y actualizadas en sus expresiones sobre una manifestaci\u00f3n de manipulaci\u00f3n de los grupos de adolescentes y j\u00f3venes. \u00abPsicol\u00f3gica y \u00e9ticamente, los h\u00e1bitos contra\u00ed\u00addos por muchos adolescentes y j\u00f3venes deben ser valorados como nocivos para la salud f\u00ed\u00adsica y espiritual; pedag\u00f3gicamente, tenemos el reto de saber ofrecer otras alternativas. La primera de ellas ser\u00e1 lograr que los j\u00f3venes sean cr\u00ed\u00adticos en la sociedad de consumo que les consume, les monta alegremente en un \u00abviaje a ninguna parte\u00bb y pasa facturas muy costosas, tras prometer la llegada a para\u00ed\u00adsos perdidos\u00bb (J. SASTRE, o.c., 40).<\/p>\n<p>5. Orientaciones educativas<br \/>\nLa Iglesia, los evangelizadores y los educadores cristianos tenemos que acercarnos a las personas con las mismas actitudes de Jes\u00fas en los Evangelios. Jes\u00fas de Nazaret ve el coraz\u00f3n de las personas, acoge y perdona, ofrece la misericordia entra\u00f1able del Padre y llama a la conversi\u00f3n. La pastoral del amor y la sexualidad no es f\u00e1cil, requiere tiempo, planteamientos y profundidad y ayudas pedag\u00f3gicas a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>&#8211; An\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico de la realidad. Ayudar a los adolescentes y j\u00f3venes a que tengan una visi\u00f3n adecuada de este tema en lo referente a intereses y presiones sociales. Tambi\u00e9n en el tema de la sexualidad hay explotados y explotadores; conviene ver con claridad la situaci\u00f3n para poder actuar con libertad, y no asumir como normales comportamientos que est\u00e1n inducidos por intereses poco claros.<\/p>\n<p>&#8211; Ayudar a asumir lo propio de la antropolog\u00ed\u00ada humana. Somos personas racionales, libres, solidarias y abiertas a la trascendencia. Lo que el ser humano debe hacer (\u00e9tica) es inseparable de lo que soy (ontolog\u00ed\u00ada) y de lo que estoy llamado a ser (vocacional). La realizaci\u00f3n personal, la felicidad y los proyectos de justicia y solidaridad dependen en gran medida de nuestra manera de entender y de vivir lo humano. M\u00e1s a\u00fan el modo de vivir condiciona gravemente nuestra manera de pensar y de comprender lo humano.<\/p>\n<p>&#8211; El horizonte del Reino. La nueva forma de existencia que inagura Jes\u00fas se estructura alrededor de la experiencia de filiaci\u00f3n divina y de paternidad; quien vive as\u00ed\u00ad encarna los valores del hombre nuevo al descentrarnos de nosotros y referenciarnos a los dem\u00e1s, especialmente a los m\u00e1s pobres. El estilo de vida evang\u00e9lico afecta a toda la persona y sit\u00faa el matrimonio y el celibato en clave de seguimiento, como vocaciones dentro de la comunidad cristiana y al servicio de la civilizaci\u00f3n del amor. El amor paternal, incondicional y universal es el paradigma de la sexualidad humana y de su vivencia vocacional.<\/p>\n<p>&#8211; La vocaci\u00f3n a la castidad. El significante exacto y profundo de la castidad consiste en la integraci\u00f3n de la sexualidad en la persona como unidad corporal-espiritual. \u00abLa persona casta mantiene la integridad de las fuerzas de vida y de amor depositadas en ella. Esta integridad asegura la unidad de la persona; se opone a todo comportamiento que le pueda lesionar. No tolera ni la doble vida ni el doble lenguaje (Cf. Mt. 5,37)\u00bb (CEC. 23-38).<\/p>\n<p>Ser casto supone una decisi\u00f3n, un aprendizaje y la puesta en pr\u00e1ctica de unos medios durante toda la vida, seg\u00fan las edades evolutivas y el contexto socio-cultural. \u00abLa caridad es la forma de todas las virtudes. Bajo su influencia, la castidad aparece como una escuela de donaci\u00f3n de la persona. El dominio de s\u00ed\u00ad est\u00e1 ordenado al don de s\u00ed\u00ad mismo. La castidad conduce al que la practica a ser ante el pr\u00f3jimo un testigo de la fidelidad y de la ternura de Dios\u00bb (CEC. 2346). La castidad se expresa y desarrolla en la amistad y se vive seg\u00fan el estado de vida en la castidad conyugal o en la continencia.<\/p>\n<p>&#8211; Conjugar el ideal evang\u00e9lico y la situaci\u00f3n personal. La moral cristiana y el magisterio eclesial presentan el \u00abideal\u00bb evang\u00e9lico en la vivencia de la sexualidad. Esta meta es la que debe inspirar, dinamizar y alentar el esfuerzo por vivir la sexualidad. Existen situaciones que deben ser escuchadas, acogidas y orientadas de manera personal; la misi\u00f3n salvadora de la Iglesia tiene que asumir la distancia entre la propuesta ideal y la realidad concreta de las personas seg\u00fan su edad, condici\u00f3n, historia y situaci\u00f3n. Los documentos del magisterio recomiendan \u00abprudencia y cautela\u00bb a la hora de emitir juicios, pues en muchas ocasiones, falta conocimiento y libertad en los comportamientos sexuales. En estos casos el di\u00e1logo y acompa\u00f1amiento personal son la \u00fanica v\u00ed\u00ada posible para ayudar realmente a los que pasan por situaciones dif\u00ed\u00adciles. La actuaci\u00f3n en conciencia requiere informaci\u00f3n, formaci\u00f3n y contraste para que la decisi\u00f3n sea adecuada objetiva y subjetivamente. La formaci\u00f3n de la conciencia moral es una de las tareas b\u00e1sicas de la iniciaci\u00f3n cristiana y de la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>&#8211; Proyectos de educaci\u00f3n sexual. La informaci\u00f3n formaci\u00f3n progresiva seg\u00fan la edad y el nivel educativo es la manera m\u00e1s connatural de educar en la sexualidad como un elemento m\u00e1s de la persona humana. Los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes \u00abhan de ser formados, conforme avanza su edad, en una positiva y prudente educaci\u00f3n sexual\u00bb (G.E.M. 1). La formaci\u00f3n debe adelantarse a las situaciones que se han de presentar, pues en este campo es preferible prevenir que enmendar comportamientos. Los padres son los primeros responsables de la educaci\u00f3n sexual de sus hijos; el estilo de vida familiar, el respeto y el amor entre los miembros de la familia es lo que m\u00e1s educa, pues facilita el aprendizaje de las relaciones y los valores que deben encarnar. La escuela completa, por delegaci\u00f3n de los padres y en relaci\u00f3n con ellos, la educaci\u00f3n en este campo; los proyectos de educaci\u00f3n sexual tendr\u00e1n los siguientes objetivos: conocer e integrar adecuadamente los fen\u00f3menos de cada etapa de la evoluci\u00f3n, responder a las dudas que presenten los educandos, profundizar en el sentido, significados y fines de la sexualidad, ayudar a superar actitudes y comportamientos inmaduros, presentar los valores \u00e9ticos que deben darse en las relaciones sexuales (cfr. AA.W., La sexualidad humana, Cristiandad, 1974, Cap. IV: \u00abHacia una teolog\u00ed\u00ada de la sexualidad humana\u00bb), responsabilizarse ante s\u00ed\u00ad mismo y ante el otro sexo y presentar la familia como el marco de la madurez afectivo-sexual.<\/p>\n<p>La metodolog\u00ed\u00ada m\u00e1s apropiada es la que, partiendo de un clima de confianza, trata de responder a las dudas e interrogantes, se trabaja con grupos mixtos, une lo informativo con lo formativo, analiza casos y situaciones concretas, posibilita la atenci\u00f3n personal y facilita las herramientas para que los destinatarios de la formaci\u00f3n puedan crear actitudes positivas y tener comportamientos \u00e9ticos.<\/p>\n<p>&#8211; L\u00ed\u00adnea de evoluci\u00f3n, l\u00ed\u00adnea de maduraci\u00f3n. Desde el punto de vista evolutivo el adolescente madura en lo f\u00ed\u00adsico-genital, experiencia la sexualidad a trav\u00e9s de la masturbaci\u00f3n, vive una amistad profunda con personas del mismo sexo, se abre a los primeros enamoramientos con lo que tienen de novedad y de parcialidad, cambia f\u00e1cilmente de pareja y vive relaciones cosificadoras y llenas de celos, poco a poco comienza el noviazgo con una pareja estable para ir perfilando el proyecto de vida y terminar en el matrimonio. La evoluci\u00f3n no es tan connatural y sencilla como parece; suelen producirse fijaciones y retrocesos, pues hay aspectos que no se resuelven adecuadamente a su debido tiempo. Importa que la l\u00ed\u00adnea de evoluci\u00f3n vaya siendo configurada expl\u00ed\u00adcitamente por la l\u00ed\u00adnea de maduraci\u00f3n; consiste en educar el conocimiento, las actitudes, y el dominio de s\u00ed\u00ad en los comportamientos desde lo que ser\u00ed\u00ada el ideal de una sexualidad sana y madura, pero trabajando desde el interior de la situaci\u00f3n de la persona. La maduraci\u00f3n de la sexualidad \u00fanicamente se da con la condici\u00f3n de que sea expl\u00ed\u00adcitamente formada, y supone motivaciones de dominio propio, que lleven a superar comportamientos actuales para avanzar hacia etapas m\u00e1s evolucionadas por una mayor integraci\u00f3n de elementos.<\/p>\n<p>&#8211; El educador cristiano. Para desempe\u00f1ar bien su misi\u00f3n, el educador necesita una actitud abierta y positiva ante la sexualidad, e integraci\u00f3n personal en la manera de vivir la sexualidad seg\u00fan su estado de vida. El equilibrio ps\u00ed\u00adquico debe ir unido a la madurez de la fe y a la preparaci\u00f3n pedag\u00f3gica, pues el tema de la sexualidad supone una formaci\u00f3n integra. El educador cristiano necesita una s\u00ed\u00adntesis personal a partir de las aportaciones interdisciplinares de las ciencias humanas, la problem\u00e1tica del ambiente social y la propuesta de la \u00e9tica cristiana. En la relaci\u00f3n pastoral con adolescentes y j\u00f3venes deber\u00e1 abordar la forma concreta de los fen\u00f3menos propios de la sexualidad en estas edades. El aspecto motivacional es fundamental en la educaci\u00f3n de la sexualidad, por todo lo que tiene de dominio y esfuerzo, as\u00ed\u00ad como de reconocimiento de los fallos personales; un elemento educativo que requiere especial atenci\u00f3n es el de los criterios morales que regulan los comportamientos sexuales. La fundamentaci\u00f3n de \u00e9stos es clave para la motivaci\u00f3n personal; si los adolescentes y j\u00f3venes perciben la convergencia entre los deseos profundos de la persona y la propuesta \u00e9tica cristiana han descubierto la validez de los criterios morales.<\/p>\n<p>&#8211; El celibato y la virginidad consagrada. Los ministros ordenados \u00abllamados a consagrarse totalmente al Se\u00f1or y a sus \u00abcosas\u00bb (Cf. 1 Co. 7,32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida nueva al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptado con un coraz\u00f3n alegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios (Cf. PO 16)\u00bb (CEC 1579). \u00abLa virginidad por el Reino de los cielos es un desarrollo de la gracia bautismal, un signo poderoso de la preeminencia del v\u00ed\u00adnculo con Cristo, de la ardiente espera de su retorno, un signo que recuerda tambi\u00e9n que el matrimonio es una realidad que manifiesta el car\u00e1cter pasajero de este mundo (cf. 1 Co 7,31; Mc. 12,25)\u00bb (CEC. 1619). El sacramento del matrimonio, y la virginidad vienen del Jesucristo; El da la gracia para que cada bautizado viva la vocaci\u00f3n a la que ha sido llamado; una y otra vocaci\u00f3n se relacionan y complementan.<\/p>\n<p>En el c\u00e9libe, la forma de vivir el amor humano y la sexualidad no le debe empobrecer sus relaciones y afectos; por el contrario, est\u00e1 llamado a expresar la cercan\u00ed\u00ada universal a los necesitados, y a amar a los m\u00e1s pobres afectiva y efectivamente.<\/p>\n<p>&#8211; Familia comunitaria y comprometida. Con estos dos adjetivos queremos expresar que el matrimonio sacramental sit\u00faa el amor de los esposos en el Se\u00f1or Jes\u00fas, en la comunidad eclesial y en el compromiso con el Reino. La familia nuclear cerrada, liberal y burguesa est\u00e1 en crisis, pues en parte ha perdido el \u00absentido de ser y del amor\u00bb (E. Mounier) y se ha orientado al tener y consumir. Muchas familias necesitan recuperar los valores b\u00e1sicos que posibiliten un clima en el que los ni\u00f1os crezcan sinti\u00e9ndose amadas y aprendiendo a amar porque lo ven en sus padres. El S\u00ed\u00adnodo sobre la familia hizo esta propuesta: \u00abEs cometido de la familia formar a los hombres en el amor y practicar el amor en toda relaci\u00f3n humana con los dem\u00e1s, de tal modo que ella no se cierre en s\u00ed\u00ad misma, sino que permanezca abierta a la comunidad inspir\u00e1ndose en su sentido de justicia y de solicitud hacia los otros, conscientes de la propia responsabilidad\u00bb. La \u00faltima referencia de la familia cristiana es el Reino de Dios y el compromiso con las Bienaventuranzas para que sea posible \u00abla civilizaci\u00f3n del amor\u00bb; la familia trabaja por el Reino desde la comunidad cristiana en la que crece la fe, participa en la Eucarist\u00ed\u00ada y discierne los compromisos m\u00e1s adecuados desde una presencia encarnada. Con las parejas j\u00f3venes que surgen de los procesos de iniciaci\u00f3n cristiana y de los grupos juveniles es necesario ir educando un nuevo estilo de pareja y de matrimonio en el que se cultive especialmente el proyecto de vida, la pertenencia a una peque\u00f1a comunidad, el compartir fe, vida y misi\u00f3n, la inserci\u00f3n y la opci\u00f3n por los pobres. Y todo esto debe de quedar reflejado en la celebraci\u00f3n del sacramento del matrimonio.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Aspectos socioculturales. &#8211; 2. Aspectos antropol\u00f3gicos del amor humano. &#8211; 3. Aspectos teol\u00f3gicos de la sexualidad. &#8211; 4. Sexualidad y valores \u00e9ticos. &#8211; 5. Orientaciones educativas. Estamos ante dos palabras de las que hoy se habla mucho, con significados poco precisos y apenas se relaciona amor y sexualidad. \u00abHay que volver a descubrir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sexualidad-pastoral-del-amor-y-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSEXUALIDAD, PASTORAL DEL AMOR Y DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16043","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16043\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}