{"id":16052,"date":"2016-02-05T10:24:23","date_gmt":"2016-02-05T15:24:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universitaria-pastoral\/"},"modified":"2016-02-05T10:24:23","modified_gmt":"2016-02-05T15:24:23","slug":"universitaria-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universitaria-pastoral\/","title":{"rendered":"UNIVERSITARIA, PASTORAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Los universitarios ante el hecho religioso, la fe cristiana y lo Iglesia: a) Situaci\u00f3n actual y tendencias; b) El marco interpretativo del hecho religioso en la Universidad: modernizaci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de la sociedad. &#8211; 2. Pastoral universitaria como proyecto diocesano: a) Un proyecto org\u00e1nico; b) Presencia evangelizadora y misionera; c) En el marco de la Pastoral de la Cultura; d) El compromiso social de los cristianos en la Universidad como forma de di\u00e1logo pr\u00e1ctico entre fe y cultura. &#8211; 3. Dimensiones de la acci\u00f3n pastoral en la universidad y mediaciones operativas: a) Dimensiones de la actuaci\u00f3n pastoral; b) Mediaciones operativas.<\/p>\n<p>El profundo inter\u00e9s de la Iglesia por la Universidad se remonta a los mismos or\u00ed\u00adgenes de la instituci\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan, su nacimiento resulta incomprensible hist\u00f3ricamente si se prescinde de la mediaci\u00f3n de la Iglesia. \u00abLa Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones m\u00e1s significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento est\u00e1 vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medievo por los obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la \u00abUniversitas magistrorum et scholarium\u00bb a ser cada vez m\u00e1s aut\u00f3noma, la Iglesia contin\u00faa igualmente manteniendo aquel celo que dio origen a la instituci\u00f3n\u00bb (Presencia de la Iglesia en la Universidad, p. 5; cf. Ex corde Ecclesiae, n. 1).<\/p>\n<p>La presencia de la Iglesia en la Universidad no es, pues, una tarea ajena a la misi\u00f3n de anunciar la fe. \u00abLa s\u00ed\u00adntesis entre cultura y fe no es s\u00f3lo una exigencia de la cultura, sino tambi\u00e9n de la fe&#8230; Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida\u00bb (Juan Pablo II, Carta inst Pont. C. de Cultura). Por ello, \u00abla presencia de la Iglesia en el ambiente universitario se inscribe en el proceso de inculturaci\u00f3n de la fe como una exigencia de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (Presencia de la Iglesia en la Universidad, p. 25). Al propio tiempo, \u00abla fe que la Iglesia anuncia es una fides quaerens intellectum, que debe necesariamente impregnar la inteligencia del hombre y su coraz\u00f3n, ser pensada para ser vivida. La presencia eclesial no puede, pues, limitarse a una intervenci\u00f3n cultural y cient\u00ed\u00adfica. Tiene que ofrecer la posibilidad efectiva de un encuentro con Jesucristo\u00bb (Id., p. 5).<\/p>\n<p>Es tarea de la pastoral universitaria \u00abcoordinar el estudio acad\u00e9mico y las actividades extraacad\u00e9micas con los principios religiosos y morales, integrando de esta manera la vida con la fe\u00bb (Ex corde Ecclesiae n. 38). A pesar del modelo de Universidad estatal y laica que se ha ido imponiendo, y aunque ello pueda suponer algunas dificultades en el di\u00e1logo entre la fe y la cultura, la pastoral universitaria no es exclusiva de las Universidades Cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>1. Los universitarios ante el hecho religioso, la fe cristiana y la Iglesia<br \/>\na) Situaci\u00f3n actual y tendencias<br \/>\nEl panorama de los estudiantes universitarios espa\u00f1oles en el marco de la religiosidad juvenil est\u00e1 caracterizado por una cierta estabilidad. Los universitarios han dejado de ser la \u00abpunta de lanza\u00bb de la secularizaci\u00f3n; y abunda el tipo de joven integrado, es decir, con mayor rigor \u00e9tico e integraci\u00f3n en las instituciones sociales, en especial la familia; m\u00e1s abierto a la religi\u00f3n y a la Iglesia. Actualmente parece que est\u00e1 tomando el relevo generacional al joven postmoderno, tan destacado en la d\u00e9cada de los 80.<\/p>\n<p>El nivel religioso de los j\u00f3venes universitarios est\u00e1 por debajo del que muestran los adolescentes todav\u00ed\u00ada en la ense\u00f1anza secundaria, y por encima del que se percibe en los j\u00f3venes trabajadores. La religiosidad de los estudiantes universitarios es un poco m\u00e1s elevada que la de los espa\u00f1oles que ya poseen t\u00ed\u00adtulos universitarios, lo que puede interpretarse como un indicio de que no son tanto los estudios superiores los que influyen negativamente en la religiosidad, sino las condiciones de la vida profesional y familiar posteriores a estos estudios. O quiz\u00e1s los universitarios son hoy m\u00e1s religiosos que los de d\u00e9cadas anteriores.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica religiosa de los universitarios es significativamente superior a la declarada tanto por los j\u00f3venes trabajadores como la de los j\u00f3venes en su totalidad, lo que indica que los universitarios tienen una religiosidad m\u00e1s coherente. No parece que sea la ciencia la que aleja de la religi\u00f3n, sino la \u00abmala\u00bb ciencia la que aleja de la religi\u00f3n, o la ciencia la que aleja de la \u00abmala\u00bb religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante la Iglesia los universitarios se inscriben en el cuadro de actitudes y recelos de los espa\u00f1oles frente a la instituci\u00f3n: la Iglesia les resulta una instituci\u00f3n en la que de hecho no conf\u00ed\u00adan mucho, no entienden sus mensajes, no la creen necesaria para la relaci\u00f3n personal con Dios, estiman que resulta un impedimento a su libertad personal&#8230; Con todo, los universitarios parecen valorar m\u00e1s el hecho de que la Iglesia defiende valores de gran importancia. Pero, con mucha frecuencia, los valores mencionados son los relativos a instituciones y normas orientadas al orden social y moral, y no tanto a la justicia, la fraternidad entre los hombres y el ejercicio de \u00abmi\u00bb libertad.<\/p>\n<p>Las tendencias actuales de la religiosidad universitaria no se distancian mucho de las observadas en la juventud global. Los universitarios esperan de la religi\u00f3n una oferta de transcendencia intramundana, sentidos, valores y mensajes para vivir en plenitud una vida m\u00e1s seria, m\u00e1s profunda, m\u00e1s autorrealizada. Una oferta, con toda probabilidad, que contenga al menos las ideas germinales para la construcci\u00f3n personal y colectiva de un nuevo paradigma m\u00e1s abierto y m\u00e1s favorable a la libertad, el profundo respeto a la naturaleza, la solidaridad real entre los hombres incorporada a las estructuras sociales y no s\u00f3lo en acciones grupales o individuales.<\/p>\n<p>La tendencia de fondo de la religiosidad universitaria parece ser un doble proceso de desestructuraci\u00f3n de la religi\u00f3n heredada y de reestructuraci\u00f3n de una religi\u00f3n que responda plenamente a las demandas religiosas mencionadas. La pastoral universitaria puede contribuir a este complejo proceso, evitando, primero, que la construcci\u00f3n de una nueva religiosidad se desv\u00ed\u00ade hacia una religi\u00f3n leve, sincretista y blanda, sin exigencias serias; segundo, ayudando al joven universitario a descubrir en el mensaje eclesial, sobre todo en el Evangelio, las \u00abnovedades\u00bb y ofrecimientos que el hombre actual busca hoy muchas veces en otras fuentes: filosof\u00ed\u00ada oriental, esoterismos, ideolog\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adticas, nuevos movimientos sociales, etc.; tercero, haciendo m\u00e1s transparente y pr\u00f3ximo al joven universitario el mensaje de la Iglesia, que hoy llega en muy escasa medida a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>b) El marco interpretativo del hecho religioso en la Universidad: modernizaci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de la sociedad<br \/>\n&#8211; Indicadores del proceso de modernizaci\u00f3n: La racionalidad cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnica ha pretendido erigirse en la forma primordial de racionalidad, que se aplica a m\u00faltiples campos. Este primado genera una mentalidad cientifista y reacia a todo lo que no se someta a dicha racionalidad cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnica. En su expresi\u00f3n l\u00ed\u00admite, lo que no es racional de esta manera no es ni siquiera razonable, sino irracional.<\/p>\n<p>La fe religiosa es, en consecuencia, tildada de irracional. La mentalidad cientifista vehicula y prima un mundo de valores tales como el poseer, el consumir, la utilidad, la eficacia, etc., y debilita los valores contrapuestos. En este clima se dificulta la adhesi\u00f3n real y pr\u00e1ctica a los valores cristianos, porque paulatinamente se ha ido imponiendo un estilo de vida, sin horizonte de trascendencia, instalado en la contingencia de cada d\u00ed\u00ada, sin otro atractivo ni valores que la felicidad inmediata, basada principalmente en la posesi\u00f3n y disfrute de bienes materiales. Ya el Concilio Vaticano II ve\u00ed\u00ada en esta mentalidad un elemento que afecta a la fe del hombre contempor\u00e1neo: \u00abMuchos, rebasando indebidamente los l\u00ed\u00admites de las ciencias positivas, pretenden explicarlo todo sobre esta base puramente cient\u00ed\u00adfica (cf. Gaudium et Spes, 19).<\/p>\n<p>No faltan tampoco indicadores de una reacci\u00f3n ante esta dictadura de la racionalidad t\u00e9cnica entre los j\u00f3venes: ecologismo, pacifismo, preocupaci\u00f3n por el tercer mundo, tendencias religiosas de perfil no bien definido, etc.<\/p>\n<p>El pluralismo ideol\u00f3gico y religioso. En un espacio breve de tiempo se ha pasado de una situaci\u00f3n de cristiandad en la que se ten\u00ed\u00ada del todo claro qu\u00e9 hab\u00ed\u00ada que creer, a un pluralismo ideol\u00f3gico en que conviven todo tipo de corrientes y posturas ante la pregunta por el sentido de la vida. Ante tantas visiones divergentes que se ofrecen con pretensi\u00f3n de verdad, existe el riesgo de relativizar el valor de todas ellas. No pocos universitarios sienten la necesidad de reformular su fe, conseguir una nueva s\u00ed\u00adntesis cristiana ante la vida, pero de hecho no lo logran.<\/p>\n<p>En tal situaci\u00f3n, aquellas personas poco maduras en su fe corren el riesgo de pensar que todas las religiones son equiparables. El indiferentismo que en tales casos aflora no consiste tanto en una igual estima y valoraci\u00f3n de todas las religiones, sino m\u00e1s bi\u00e9n en la falta de estima de todas ellas.<\/p>\n<p>El desplazamiento de lo religioso a la esfera privada. El intento de privatizaci\u00f3n del cristianismo y su consiguiente reducci\u00f3n a la esfera privada del individuo es tambi\u00e9n una caracter\u00ed\u00adstica de nuestro tiempo a la que la Universidad es particularmente sensible. Algunas corrientes modernas pretenden que este reduccionismo tenga vigencia social, imponiendo lo que se ha llamado \u00abcristianismo de sacrist\u00ed\u00ada\u00bb, como si la fe cristiana pudiera aceptar tal presupuesto sin traicionarse a s\u00ed\u00ad misma. En tal circunstancia, el cristiano sabe que la renovaci\u00f3n interior no es ajena al compromiso con la historia, m\u00e1s a\u00fan est\u00e1 persuadido de que en Jes\u00fas la adhesi\u00f3n inquebrantable al Padre y la pasi\u00f3n por los valores del Reino son inseparables.<\/p>\n<p>&#8211; Consecuencia de la modernizaci\u00f3n en el \u00e1rea religiosa: la secularizaci\u00f3n: El concepto de secularizaci\u00f3n designa un fen\u00f3meno complejo. Si se entiende como leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada del mundo y de las realidades temporales, permite, ciertamente, confesar y anunciar con m\u00e1s nitidez nuestra fe en el misterio de Dios, sin mezclarlo con otros intereses de utilidad y funcionalidad de car\u00e1cter ambiguo, como son las distintas formas de idolatr\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n hoy vigentes, que niegan aquella autonom\u00ed\u00ada del mundo que Dios quiere y garantiza (Gaudium et Spes, n. 36). Sin embargo, la noci\u00f3n de secularizaci\u00f3n incluye tambi\u00e9n aspectos muy negativos en su valoraci\u00f3n y consideraci\u00f3n de la fe y la religi\u00f3n y, por ello, inaceptables. Estos van desde el desplazamiento de la religi\u00f3n fuera de la esfera p\u00fablica y su confinamiento en el \u00e1mbito privado hasta su negaci\u00f3n manifiesta en el secularismo.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n con el fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n est\u00e1 induciendo importantes cambios en la manera de entender y vivir la fe cristiana aun dentro de la misma Iglesia. Algunas de estas modificaciones son:<\/p>\n<p>Paso de la pertenencia sociol\u00f3gica a una adhesi\u00f3n m\u00e1s personal de la fe. Este tipo de identidad religiosa supone una formaci\u00f3n personalizada, as\u00ed\u00ad como una constante conversi\u00f3n y un libre discernimiento. Este fen\u00f3meno, hoy en curso, se ir\u00e1 acentuando con toda probabilidad en el futuro.<\/p>\n<p>De la vivencia de la fe en una cultura de apoyo a una cultura pluralista. En la sociedad pluralista moderna no se da una oposici\u00f3n violenta y sistem\u00e1tica contra la religi\u00f3n, sino m\u00e1s bien una indiferencia generalizada, o una especie de ruptura entre los valores que dominan y los valores cristianos. Adherirse a Cristo en esta sociedad no es lo m\u00e1s f\u00e1cil y el cristiano &#8211; en particular el de condici\u00f3n universitaria &#8211; ha de preguntarse qu\u00e9 significa la fe en un medio cultural y social que la desprecia al desconocerla. En todos los sectores importantes de la vida, como el trabajo, la industria, la pol\u00ed\u00adtica, las asociaciones culturales, sociales, sindicales, la propia organizaci\u00f3n universitaria, etc., se deja de lado a Dios. Sin embargo, as\u00ed\u00ad como la cultura pluralista interpela al cristiano como miembro de la Iglesia, tambi\u00e9n la cultura es interpelada por el creyente. El llamado divorcio entre fe y cultura no debe cerrar la posibilidad de un di\u00e1logo. Ni la fe puede reducirse a una creencia privada por parte de la cultura, ni \u00e9sta deber\u00ed\u00ada cerrarse a los valores trascendentes que le aporta la fe.<\/p>\n<p>2. Pastoral universitaria como proyecto diocesano<br \/>\na) Un proyecto org\u00e1nico<br \/>\nLa pastoral universitaria precisa en cada Iglesia particular de un proyecto org\u00e1nico que tenga en cuenta todas las dimensiones fundamentales del estudiante universitario de hoy en su integridad, y que est\u00e9 orientado al servicio de todos los universitarios, como \u00e1rea de atenci\u00f3n pastoral, y no s\u00f3lo a unas minor\u00ed\u00adas. Asimismo, \u00e9ste ha de ser un proyecto coherente, con coherencia tanto interna como externa. Interna, porque las acciones pastorales han de ser diversas, pero no dispersas; trabadas entre s\u00ed\u00ad como despliegue de un proyecto unitario. Externa, porque la pastoral universitaria ha de entroncarse en el conjunto de la pastoral diocesana, y traducir creativamente a esta parcela pastoral las opciones pastorales de la di\u00f3cesis. Asimismo, tendr\u00ed\u00ada que ser un proyecto que contemple la maduraci\u00f3n cristiana del universitario para su vida futura profesional y social, cuando, fuera del \u00e1mbito de la Universidad, haya de actuar como persona cualificada en formaci\u00f3n e influencia social.<\/p>\n<p>Por ello, la Pastoral Universitaria no deber\u00ed\u00ada limitarse a una pastoral de j\u00f3venes gen\u00e9rica e indiferenciada, porque los universitarios, aunque participan cada vez m\u00e1s de las caracter\u00ed\u00adsticas generales de la juventud, tambi\u00e9n se encuentran profundamente influenciados por el ambiente universitario que presenta caracter\u00ed\u00adsticas espec\u00ed\u00adficas. S\u00f3lo en el interior de una pastoral juvenil progresiva, desde la ni\u00f1ez hasta la madurez, ser\u00e1 posible discernir lo espec\u00ed\u00adfico de la etapa universitaria, a la vez que se contin\u00faa el trabajo realizado previamente y se prepara el de la etapa subsiguiente. Ser\u00ed\u00ada necesario coordinar y evaluar la pastoral en los niveles de educaci\u00f3n anteriores a los estudios universitarios, tanto desde la perspectiva de ense\u00f1anza religiosa, como de catequesis y de Movimientos de adolescentes. De este modo, se tomar\u00ed\u00ada conciencia de la desproporci\u00f3n entre los efectivos pastorales empleados en los ni\u00f1os y adolescentes y los escasos recursos apost\u00f3licos consagrados al mundo universitario.<\/p>\n<p>b) Presencia evangelizadora y misionera<br \/>\nLa situaci\u00f3n actual es claramente de \u00abdi\u00e1spora universitaria\u00bb, tanto desde el punto de vista sociol\u00f3gico (dispersi\u00f3n f\u00ed\u00adsica de Universidades, Facultades y universitarios) como teol\u00f3gico (minor\u00ed\u00ada que se identifica como creyente y confesante, dispersa entre una mayor\u00ed\u00ada que oculta su condici\u00f3n cristiana, la vive d\u00e9bilmente o ha desconectado de ella). Aunque la \u00e9poca de cristiandad haya pasado en el mundo universitario, ello no debe significar la renuncia al horizonte universal de evangelizaci\u00f3n, que ha de estar abierto a todos los componentes de la comunidad universitaria que desconocen el Evangelio y est\u00e1n dispuestos a acogerlo libremente, as\u00ed\u00ad como a todas las \u00e1reas del campus universitario, con ofrecimientos concretos de servicios que dilaten y ampl\u00ed\u00aden el campo de acci\u00f3n evangelizadora hasta las mismas fronteras de la indiferencia y la increencia. A este prop\u00f3sito, no cabe olvidar que la pastoral universitaria es hoy una pastoral de frontera.<\/p>\n<p>c) En el marco de la Pastoral de la Cultura<br \/>\nUna caracter\u00ed\u00adstica fundamental y propia de la pastoral universitaria es su correcta ubicaci\u00f3n en el marco, m\u00e1s amplio, de la pastoral de la cultura. En consecuencia, la cultura que se crea y transmite en la Universidad s\u00f3lo es una parte de \u00abla cultura\u00bb (cf. Para una pastoral de la cultura, passim).<\/p>\n<p>En la actualidad, la sociedad occidental sufre una crisis de civilizaci\u00f3n que proviene de una crisis de paradigmas culturales. Se la ha podido definir como una crisis de la modernidad. Los diversos grupos humanos, en cualquier pa\u00ed\u00ads, cada vez tienen m\u00e1s dificultad para descubrir y expresar un sentido de la existencia reconocido por ellos como una raz\u00f3n com\u00fan de vivir. La crisis de fe surge de una cultura ella misma en crisis.<\/p>\n<p>Por un lado, existe una crisis generalizada de aquella racionalidad de tendencia omnicomprensiva que pretend\u00ed\u00ada encontrar la explicaci\u00f3n exhaustiva y la interpretaci\u00f3n global de todos los aspectos de la historia y de la naturaleza. La Universidad vive claramente esta crisis con el declive de los grandes sistemas de ideas que han dominado durante los siglos XIX y XX. All\u00ed\u00ad donde fracasa la raz\u00f3n totalizante se cede el puesto al fragmento. Donde parec\u00ed\u00adan reinar el orden y la unidad hay ahora divisi\u00f3n y separaci\u00f3n. Se olvidan las certezas para navegar rumbo a lo desconocido.<\/p>\n<p>Por otro lado, se est\u00e1 poniendo en duda la validez de la racionalidad t\u00e9cnica e instrumental, que consiste en concebir las cosas en tanto que manipulables, transformables, reproducibles a gusto del hombre y rehusa aportar cualquier juicio de valor o criterio de finalidad \u00e9tica, estimado \u00abmetaf\u00ed\u00adsico\u00bb&#8230;; esta racionalidad crea una forma de pensamiento totalitario, \u00fanico y antihumano.<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica a los dos tipos de racionalidad vigentes hasta ahora lleva a muchos al irracionalismo, entendido como una corriente que asume ciertas posiciones filos\u00f3ficas o de otro tipo que tienden a criticar la pretensi\u00f3n absolutista y totalizante de la raz\u00f3n, hasta negar toda racionalidad a la historia. En algunas partes se la ha llamado postmodernidad y se expresa en una concepci\u00f3n de la vida entendida s\u00f3lo como juego irrelevante (\u00ablevedad del ser\u00bb) o trivial (\u00abpensamiento d\u00e9bil\u00bb) y no como un camino hacia una meta trascendente a ella misma, que no inmanente, y en la sobrevaloraci\u00f3n de la espontaneidad, entendida como valor aut\u00f3nomo. Y es precisamente en este modo de ser \u00abantipensamiento\u00bb donde reside el gran riesgo de la postmodernidad: llegar a ser una continuaci\u00f3n de lo que pretende abandonar. El af\u00e1n de totalidad de la raz\u00f3n emancipante puede trastocarse en una totalidad peor, la totalidad de lo negativo que engloba todas las cosas. Esta situaci\u00f3n de crisis hace necesaria una aut\u00e9ntica \u00abpastoral de la cultura\u00bb.<\/p>\n<p>Identidad cultural e identidad cristiana. El hecho de que el creyente sea el mediador concreto entre la fe y la cultura, hace que la identidad del cristiano tenga que ser entendida en su doble dimensi\u00f3n eclesial y cultural a la vez. Por un lado, el cristiano se identifica con la comunidad de los creyentes, participa de la fe de la Iglesia como uno de sus miembros. Por otro, debe identificarse, es decir, definirse con respecto al medio socio-hist\u00f3rico en que vive, porque el marco socio-cultural identifica tambi\u00e9n al cristiano y condiciona, en cierto modo, su manera particular de pertenecer a la Iglesia. A su vez, como cristiano de su tiempo, ejercer\u00e1 un influjo particular en la sociedad en que vive. Ello significa que la identidad del cristiano, afincada esencialmente en su fe y en su pertenencia a la Iglesia, se vive de modo original en contextos socio-culturales muy diversos. El cristiano permanece siempre cristiano, pero se identifica culturalmente hablando de un modo diferente en medios tambi\u00e9n diferentes. No es lo mismo vivir la fe en una cultura de apoyo que en una cultura pluralista, caracterizada por la ruptura en que nos encontramos. El cristiano de condici\u00f3n universitaria tiene que ser consciente de todo ello, para hacer de su presencia en la Universidad una mediaci\u00f3n del encuentro entre la fe y la cultura.<\/p>\n<p>El divorcio entre fe y cultura. El Papa Pablo VI se refiri\u00f3 ya a este divorcio entre los valores dominantes y los valores cristianos: \u00abLa ruptura entre el Evangelio y la cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como lo fue tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas. De ah\u00ed\u00ad que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelizaci\u00f3n de la cultura, o m\u00e1s exactamente de las culturas. Estas deben ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva. Pero este encuentro no se llevar\u00e1 a cabo si la Buena Nueva no es proclamada\u00bb (Evangelii Nuntiandi, n. 20).<\/p>\n<p>Actitudes del creyente ante el cambio cultural. La consecuencia inmediata de esta ruptura es que, si el cristiano universitario no quiere permanecer en la mera proclamaci\u00f3n de los principios siempre v\u00e1lidos, si quiere que el mensaje comprometa al hombre desde el m\u00e1s profundo conocimiento que \u00e9ste tiene de s\u00ed\u00ad mismo, tiene que poner el acento en aquello que m\u00e1s vale para hoy, asumiendo el reto cultural como acicate. Si el cristiano huye de afrontar la modernidad y el pluralismo cultural a ella inherente, situ\u00e1ndose a la defensiva, la fe corre el riesgo de no ser entendida como factor contempor\u00e1neo de creaci\u00f3n de cultura. Al contrario, vivir una vida creyente hoy, en oraci\u00f3n y fe verdaderas, tiene que traducirse en creaci\u00f3n de cultura, s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se lograr\u00e1 hacer veros\u00ed\u00admil culturalmente a Dios. Dicho en otras t\u00e9rminos, se trata de colaborar para que cada proceso hist\u00f3rico camine hacia Dios y no se vuelva en contra del hombre. Por ello, el cristiano no puede recluirse en un espiritualismo sin historia, sin contradicci\u00f3n y sin lucha; de otro modo, el camino no ser\u00ed\u00ada cristol\u00f3gico. A la vez, ha de tener en cuenta que todo temporalismo que no entiende la historia como lugar de la actuaci\u00f3n de Dios tampoco es cristiano. El cristiano universitario de esta hora no puede permanecer indiferente ante el intento de quienes pretenden instaurar la no-fe como \u00fanica forma de pensar y planificar la realidad. \u00abLa Iglesia es plenamente consciente de la urgencia pastoral de reservar a la cultura una especial\u00ed\u00adsima atenci\u00f3n. Por eso la Iglesia pide que los fieles laicos est\u00e9n presentes, con la insignia de la valent\u00ed\u00ada y de la creatividad intelectual en los puestos privilegiados de la cultura, como son el mundo de la escuela y de la Universidad, los ambientes de investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica, los lugares de la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica y de la reflexi\u00f3n humanista. Tal presencia est\u00e1 destinada no s\u00f3lo al reconocimiento y a la eventual purificaci\u00f3n de los elementos de la cultura existente cr\u00ed\u00adticamente ponderados, sino tambi\u00e9n a su elevaci\u00f3n mediante las riquezas originales del Evangelio y de la fe cristiana (Christifideles Laici, n. 44).<\/p>\n<p>Interpelaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca entre los creyentes y la cultura. La fe cristiana ha creado y crea continuamente elementos culturales, es decir, segrega s\u00ed\u00admbolos, ritos, criterios, formas de actuar y de comportarse, produce edificaciones y obras de arte. Esta riqueza de creaci\u00f3n cultural es uno de los indicadores del vigor de la vivencia cristiana. El cristianismo necesita de la cultura, porque la misma din\u00e1mica de la fe lleva a \u00e9sta a encarnarse en cada cultura a fin de que su mensaje no sea extra\u00f1o a ninguna elaboraci\u00f3n cultural; es decir, la fe, con su doble discernimiento espiritual e intelectual y distinguiendo los valores culturales que debe integrar, conduce a hacer surgir o crear Iglesia en cada cultura (cf. Para una pastoral de la cultura, n. 5).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n la cultura se beneficia del cristianismo y de la Iglesia en cuanto que los cristianos, al anunciar a Cristo, desvelan integramente el misterio de toda persona humana y de toda realidad. La fe, asume, purifica y eleva la cultura. La fe recuerda a la cultura pluralista que con frecuencia carece de valores verticales y permanece cerrada a los valores de lo gratuito, de lo absoluto, de la contemplaci\u00f3n y del misterio frente a la vida, el sufrimiento y la muerte. El cristiano recuerda a toda cultura que es limitada, caduca, y que la persona humana est\u00e1 hecha para una transcendencia que supera toda determinaci\u00f3n cultural. Todo lo cual no impide al cristiano participar \u00ed\u00adntimamente de su cultura con la libertad que le es propia.<\/p>\n<p>d) El compromiso social de los cristianos en la Universidad como forma de di\u00e1logo pr\u00e1ctico entre fe y cultura<br \/>\nSi la Universidad es un medio privilegiado para el encuentro entre la fe y la cultura, el cristiano de condici\u00f3n universitaria no puede por menos de percibir hoy que su compromiso con la causa de la justicia tiene valor de testimonio, al que son particularmente sensibles los hombres contempor\u00e1neos. Si a ello unimos que el di\u00e1logo entre la fe y la cultura comprende, adem\u00e1s de la reflexi\u00f3n intelectual filos\u00f3fica o teol\u00f3gica, un aspecto din\u00e1mico al que los cristianos no pueden nunca renunciar, resulta que una forma especialmente fecunda de di\u00e1logo con el mundo se lleva a cabo por el testimonio de los cristianos que se comprometen por la justicia, porque, a trav\u00e9s de su acci\u00f3n, la Iglesia aparece como se\u00f1al que se levanta para la defensa del hombre, por su dignidad \u00fanica de hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza. El hombre contempor\u00e1neo es m\u00e1s sensible a esta forma de mensaje evang\u00e9lico, porque la justicia y la fraternidad corresponden a las m\u00e1s altas aspiraciones del hombre de hoy.<\/p>\n<p>Por todo ello, la Iglesia, que, en su tarea evangelizadora, contempla al hombre no en abstracto, sino al concreto e hist\u00f3rico, entiende que la opci\u00f3n preferencial por los pobres, en el marco del compromiso social cristiano, es hoy una dimensi\u00f3n ineludible de la vida y de la evangelizaci\u00f3n cristiana, por tanto, tambi\u00e9n lo ha de ser de la pastoral universitaria. Porque no cualquier forma de vivir la fe evangeliza en la sociedad moderna. No todo testimonia en favor del Dios de Jesucristo ni todo de la misma manera. La pobreza no es solamente un problema material, sino un problema humano, que afecta al hombre entero, tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n espiritual: su dignidad y comuni\u00f3n, su vida o muerte. Los pobres son la gente real que sufre diariamente la injusticia, el desinter\u00e9s, la falta de bienes materiales, culturales y espirituales. Por ello, la evangelizaci\u00f3n \u00abdebe abarcar al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al Absoluto, que es Dios\u00bb (Evangelii Nuntiandi, n. 33).<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial de los universitarios por los pobres exige no desvincular nunca Universidad y sociedad, de tal forma que el trabajo de transformaci\u00f3n de la Universidad se haga en funci\u00f3n del conjunto de la sociedad y especialmente de los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>La ciencia y la t\u00e9cnica nunca son neutras y, por ello, cada universitario deber\u00ed\u00ada preguntarse en favor de qui\u00e9n y de qu\u00e9 estudia y ejerce su carrera. Los estudios pueden dirigirse, por ejemplo, a colaborar en la guerra nuclear o bien en el desarrollo social. Existen unas dimensiones \u00e9ticas de las diversas carreras universitarias que no deben soslayarse. El bagaje cultural, especialmente la ciencia y la t\u00e9cnica, podr\u00e1n ayudar a descubrir las causas de la pobreza y las formas de combatirla. La opci\u00f3n preferencial por los pobres exigir\u00e1 que se luche por la capacitaci\u00f3n de todos, no s\u00f3lo de unos privilegiados. Adem\u00e1s, la propia formaci\u00f3n universitaria habr\u00ed\u00ada sido objeto de perversi\u00f3n, si redujera las aspiraciones del universitario a la simple mejora de su futuro nivel de vida.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n social ha de formar parte de todo proyecto de pastoral universitaria y de toda educaci\u00f3n teol\u00f3gica de la fe. La relaci\u00f3n estrecha entre evangelizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, tal como ha sido formulada por el magisterio de la Iglesia, as\u00ed\u00ad lo requiere. Para ello, habr\u00e1n de instrumentarse los medios adecuados, a fin de que la opci\u00f3n por la justicia llegue a formar parte del ser cristiano y del testimonio evangelizador de los universitarios.<\/p>\n<p>3. Dimensiones de la acci\u00f3n pastoral en la universidad y mediaciones operativas<br \/>\na) Dimensiones de la actuaci\u00f3n pastoral<br \/>\nLas dimensiones o aspectos de actuaci\u00f3n pastoral en la Universidad se deducen de las tres funciones fundamentales en que la comunidad cristiana expresa tradicionalmente la misi\u00f3n a ella encomendada por Jesucristo: anuncio, celebraci\u00f3n y servicio.<\/p>\n<p>El Anuncio se lleva a cabo primariamente por medio del testimonio creyente de cada cristiano en la Universidad. La presencia de cristianos en el coraz\u00f3n de la vida universitaria anuncia el evangelio, ya sea cuando se esfuerza para que las cosas sean lo que han de ser, ya sea cuando vive los valores cristianos, ya sea cuando da testimonio expl\u00ed\u00adcito de Jesucristo y convoca para formar Iglesia.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n teol\u00f3gica, que nutre la vida cristiana y que es condici\u00f3n para el discernimiento espiritual e intelectual, es necesaria para garantizar todas las formas de anuncio propuestas. Tendr\u00e1 que llevarse a cabo tanto de forma m\u00e1s sistem\u00e1tica como espor\u00e1dica, siendo ambas f\u00f3rmulas necesarias y complementarias. En el primer caso, habr\u00ed\u00adan de crearse Aulas o C\u00e1tedras de Teolog\u00ed\u00ada en que se traten las cuestiones centrales de la fe cristiana y sus implicaciones en todos los \u00e1mbitos de la realidad. En el segundo, podr\u00ed\u00adan desarrollarse formas concretas que respondan m\u00e1s puntualmente a exigencias espec\u00ed\u00adficas del mundo acad\u00e9mico de la Universidad: conferencias, mesas redondas, seminarios, jornadas de estudio, etc.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n cultural e interdisciplinar podr\u00e1 tener, como la teol\u00f3gica, una forma m\u00e1s sistem\u00e1tica y otra m\u00e1s espor\u00e1dica. En todo caso, esta formaci\u00f3n ir\u00e1 dirigida a formar personas capacitadas para entender nuestra sociedad y su problem\u00e1tica, la cultura que se crea y transmite en la Universidad, las cuestiones fronterizas entre fe y cultura, as\u00ed\u00ad como la funci\u00f3n social del estudio. La formaci\u00f3n les capacitar\u00e1 para saber aportar elementos transformadores y de futuro; su campo de acci\u00f3n podr\u00ed\u00ada sintetizarse en los apartados siguientes: an\u00e1lisis de la realidad social y cultural; racionalidad humanista y cr\u00ed\u00adtica; dimensi\u00f3n social y cultural; cuestiones interdisciplinares.<\/p>\n<p>Celebraci\u00f3n-espiritualidad. La convocatoria a la experiencia gratuita y a la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada y de los dem\u00e1s Sacramentos habr\u00e1 de estar presente en todo proyecto de acci\u00f3n pastoral. Para ello, ha de promover una pedagog\u00ed\u00ada de la profundizaci\u00f3n de la fe y de la vida espiritual, arraigada en la Palabra de Dios, ahondada en la vida sacramental y lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Las celebraciones lit\u00fargicas. Dado el car\u00e1cter central de la Eucarist\u00ed\u00ada en la vida cristiana, se hace necesario ofrecer a los universitarios una iniciaci\u00f3n pedag\u00f3gica que les permita acceder a su significado y sentido m\u00e1s profundo. Por ello, se procurar\u00e1 que existan celebraciones de la Eucarist\u00ed\u00ada adaptadas a los universitarios, ya sea en lugares espec\u00ed\u00adficos, ya sea por medio de la animaci\u00f3n de algunas celebraciones parroquiales, seg\u00fan criterio de la Delegaci\u00f3n de pastoral universitaria. No habr\u00e1 que descuidar tampoco la reconciliaci\u00f3n sacramental y la preparaci\u00f3n para la Confirmaci\u00f3n y el Matrimonio en conexi\u00f3n con la Parroquia. Es tambi\u00e9n importante una conveniente iniciaci\u00f3n a los tiempos lit\u00fargicos, as\u00ed\u00ad como a la participaci\u00f3n en las celebraciones de la Palabra.<\/p>\n<p>La iniciaci\u00f3n a la oraci\u00f3n y a la pr\u00e1ctica compartida de la misma es muy apta para evitar el riesgo de una fe excesivamente ideologizada y escasamente vivencial que acecha a los universitarios. Para ello, los grupos o \u00abtalleres\u00bb de oraci\u00f3n son formas id\u00f3neas, consagradas por la experiencia, para esta iniciaci\u00f3n. La misma Liturgia de las Horas est\u00e1 llamada a desempe\u00f1ar un papel importante en la adquisici\u00f3n del h\u00e1bito de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La vida espiritual en el di\u00e1logo de la fe con la cultura. El di\u00e1logo entre la fe y la cultura en el medio universitario no puede adoptar s\u00f3lo la forma de un razonamiento intelectual. El di\u00e1logo se traslada tambi\u00e9n al plano de la acci\u00f3n, del testimonio y de la vida espiritual propiamente dicha. A este respecto, el di\u00e1logo entre las ciencias humanas y la espiritualidad cristiana se intuye hoy como necesario, porque \u00abhombre\u00bb y \u00abcreyente\u00bb son dos dimensiones de la existencia que el cristiano no puede vivir de forma dualista. Se requiere la integraci\u00f3n humana y espiritual, puesto que \u00abel divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m\u00e1s grav\u00e9s errores de nuestra \u00e9poca\u00bb (Gaudium et Spes, n. 43). En este sentido, la gracia, inscrita en la esencia misma de nuestro ser hist\u00f3rico concreto, es percibida en la teolog\u00ed\u00ada espiritual de hoy como la finalidad y la plenitud (meta) de la existencia del hombre y act\u00faa respetando las condiciones propias de lo humano: se requieren unos presupuestos psicol\u00f3gicos, por ejemplo el de la afectividad, para vivir la fe en el Amor Absoluto revelado en Cristo, que no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de fidelidad voluntarista; la oraci\u00f3n est\u00e1 condicionada por la imagen subconsciente de Dios; asimismo, la importancia de la capacidad humana de elaborar una frustraci\u00f3n para comprender lo descorcertante del Reino para las expectativas humanas, etc. Todo ello muestra la \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n entre el proceso de la vida de fe y el desarrollo maduro de la personalidad. Consecuentemente, es tiempo de acompa\u00f1ar y educar para una vida de fe personalizada en que el cristiano, siendo humanamente adulto, sea profeta del Dios de la justicia, de la libertad y de la historia.<\/p>\n<p>Servicio. La opci\u00f3n por la justicia del Reino ha de constituir una preocupaci\u00f3n b\u00e1sica en el acompa\u00f1amiento de los universitarios. La asunci\u00f3n del clamor de los desheredados y la construcci\u00f3n de una Universidad y una sociedad mejores no puede sino estar entre las preocupaciones fundamentales. Es preciso, pues, situar con decisi\u00f3n esta dimensi\u00f3n transformadora en el conjunto de acciones programables en el marco de la pastoral universitaria, y, tal como se ha destacado, en tensi\u00f3n creadora con la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como con el anuncio-proclamaci\u00f3n. La dificultad de estas acciones y su incidencia, a veces modesta, en la transformaci\u00f3n de la Universidad y de la sociedad no debe conducirnos a subestimarlas te\u00f3ricamente ni omitirlas en la pr\u00e1ctica. Pero han de traducirse ordinariamente en una actitud de servicio y disponibilidad con los compa\u00f1eros de curso y en las relaciones interpersonales cercanas.<\/p>\n<p>b) Mediaciones operativas<br \/>\nLa Pastoral Universitaria no puede llevarse a cabo por medio de agentes pastorales dispersos. Ello requiere una estructura organizativa que act\u00fae, en el conjunto de la pastoral diocesana, como mediaci\u00f3n operativa y eficaz de la presencia evangelizadora de la Iglesia en la Universidad.<\/p>\n<p>Equipo responsable y Consejo Asesor de la Delegaci\u00f3n. Es necesario que en cada Iglesia particular, especialmente en aquellas que tienen Universidad o al menos centros Superiores, se cree una Delegaci\u00f3n de Pastoral Universitaria y se nombre un Delegado diocesano competente y activo, conocedor de la vida universitaria, y universitario.<\/p>\n<p>Junto al Delegado, habr\u00e1 de funcionar un Equipo responsable de pastoral universitaria, formado por un grupo de agentes pastorales capaces y dispuestos, junto con profesores y estudiantes universitarios. Dicho grupo de personas, m\u00e1s o menos numeroso seg\u00fan la amplitud de cada Universidad, habr\u00e1 de tener la dedicaci\u00f3n que exige este trabajo pastoral.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada conveniente que, una vez formado el Equipo de pastoral universitaria, se creara un Consejo Pastoral de la Delegaci\u00f3n con una amplia representaci\u00f3n de estudiantes, profesores y agentes pastorales. Su funci\u00f3n habr\u00e1 de ser consultiva y de reflexi\u00f3n sobre las l\u00ed\u00adneas generales y los grandes problemas y cuestiones que plantee la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>Proyecto diocesano. El Delegado diocesano habr\u00e1 de procurar que, desde el inicio de la acci\u00f3n coordinada de pastoral universitaria, exista un proyecto diocesano, aunque, al comienzo, s\u00f3lo pueda ser en forma germinal. En su contenido b\u00e1sico habr\u00e1 de contemplarse:<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la propia realidad universitaria y de la pastoral que la Iglesia diocesana ha llevado a cabo hasta el momento en el \u00e1rea de la Universidad.<\/p>\n<p>Las l\u00ed\u00adneas de fondo de la acci\u00f3n pastoral que se pretende.<\/p>\n<p>Los distintos aspectos de actuaci\u00f3n y los medios pastorales operativos, llegando hasta las m\u00e1ximas concreciones posibles.<\/p>\n<p>Centros cristianos de Universitarios. Ante el peligro de que las m\u00faltiples iniciativas enumeradas en las tres dimensiones o aspectos de actuaci\u00f3n se realicen de forma dispersa y aislada, en detrimento de su continuidad e incluso de la visibilidad del testimonio de la Iglesia diocesana en la Universidad, parece oportuna la creaci\u00f3n de Centros Cristianos de Universitarios en los que se organicen actividades de acogida y orientaci\u00f3n humana, se reunan los grupos de acci\u00f3n, se realicen las tareas de formaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento y las de celebraci\u00f3n y espiritualidad. Tendr\u00ed\u00adan que concebirse tambi\u00e9n como un espacio de encuentro humano que facilite la comunicaci\u00f3n y la maduraci\u00f3n humana de los universitarios.<\/p>\n<p>La pastoral universitaria en coordinaci\u00f3n con las dem\u00e1s realidades diocesanas. La pastoral universitaria tiene una especificidad que le es propia, pero no ha de vivir aislada del conjunto de la acci\u00f3n pastoral de la di\u00f3cesis, abierta a incidir de forma m\u00e1s o menos directa en los universitarios.<\/p>\n<p>La Delegaci\u00f3n de pastoral universitaria ha de coordinarse de forma estable con otras Delegaciones diocesanas: Delegaciones de Pastoral de Juventud y Vocacional, Delegaci\u00f3n de Apostolado Seglar, y Delegaci\u00f3n de Pastoral de la Cultura.<\/p>\n<p>La coordinaci\u00f3n con las parroquias tendr\u00ed\u00ada que llevar a un mayor equilibrio entre lo funcional y lo territorial en la di\u00f3cesis. La Universidad, el Centro Cristiano de Universitarios y otras Instituciones creadas al servicio de la pastoral universitaria no son los \u00fanicos lugares en los que \u00e9sta debe ejercerse. Las parroquias, que cuentan hoy, entre los j\u00f3venes comprometidos en ellas, con un n\u00famero apreciable de universitarios, est\u00e1n llamadas a ser uno de estos lugares. Deber\u00ed\u00ada pensarse seriamente en potenciar los movimientos evangelizadores de la Universidad a partir de grupos parroquiales, sin desvincularlos de sus propias parroquias. Podr\u00ed\u00ada ser una forma de ampliar el horizonte de las comunidades parroquiales y, a la vez, de facilitar el arraigo parroquial de los universitarios durante y despu\u00e9s de los estudios superiores.<\/p>\n<p>En ciudades de amplia poblaci\u00f3n universitaria, la parroquia universitaria puede ser una mediaci\u00f3n muy eficaz, porque \u00abpermite establecer relaciones con personalidades de la cultura, del arte y de la ciencia, y&#8230; brinda a los j\u00f3venes la posibilidad de aproximarse a una realidad de Iglesia hasta entonces desconocida o mal conocida\u00bb.<\/p>\n<p>Los Colegios Mayores acogen a j\u00f3venes de otras ciudades y pueblos. Los Colegios Mayores que son confesionales suelen ofrecer servicios religiosos y formativos. La Delegaci\u00f3n podr\u00e1 ponerse en contacto con ellos, a fin de coordinar estas valiosas iniciativas con el conjunto de la pastoral diocesana.<\/p>\n<p>Finalmente, ser\u00ed\u00ada muy positivo que hubiera una coordinaci\u00f3n con Asociaciones de Profesionales cat\u00f3licos \u00abcuyo apostolado universitario cuenta con una larga y fecunda tradici\u00f3n\u00bb. Para ello, convendr\u00ed\u00ada que algunos de sus miembros aportaran su experiencia y tiempo a la pastoral universitaria. Esta coordinaci\u00f3n favorecer\u00ed\u00ada el encauzamiento de los universitarios hacia estas asociaciones post-universitarias.<\/p>\n<p>Presencia institucional dentro de la Universidad. La promoci\u00f3n de todo lo que en lo pastoral pueda hacerse desde fuera de la Universidad no ha de servir de obst\u00e1culo a una presencia m\u00e1s institucional dentro de ella. En el plano propio de la Iglesia diocesana existen dos caminos de presencia institucional en la Universidad.<\/p>\n<p>En el contexto del di\u00e1logo entre la fe y la cultura, podr\u00ed\u00adan crearse en la Universidad C\u00e1tedras, Institutos de Teolog\u00ed\u00ada o Departamentos de Ciencias Religiosas, aptos para abrir perspectivas nuevas a profesores y a estudiantes, y conformes a la promoci\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia. En esos Departamentos los cat\u00f3licos tendr\u00ed\u00adan que ejercer un papel de primera importancia, en particular cuando las estructuras universitarias est\u00e1n privadas de Facultad de Teolog\u00ed\u00ada, y, como consecuencia, la presencia teol\u00f3gica de la Iglesia es muy escasa. Est\u00e1 en juego el estatuto intelectual del cristianismo en dicho \u00e1mbito y, con ello, su relevancia hist\u00f3rica en un espacio tan privilegiado como el universitario, lugar de creaci\u00f3n y difusi\u00f3n de pensamiento, y uno de los m\u00e1s fecundos lugares creadores de cultura. En la Universidad, con m\u00e1s urgencia que en otras \u00e1reas, la labor intelectual de la Iglesia sigue siendo una cuesti\u00f3n capital.<\/p>\n<p>El segundo camino complementario ser\u00ed\u00ada la instauraci\u00f3n y vitalizaci\u00f3n del \u00abServicio de Asistencia y Formaci\u00f3n Religiosa\u00bb. Su \u00e1mbito de actuaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada el de la formaci\u00f3n religiosa y el m\u00e1s estrictamente pastoral. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad las Universidades Cat\u00f3licas est\u00e1n llamadas a emplear recursos materiales y humanos para ofrecer iniciativas pastorales que sirvan de ejemplo a las Universidades del Estado y a las Universidades privadas no confesionales.<\/p>\n<p>Es del todo conveniente que la misma Universidad cree espacios y momentos institucionalizados en que se pueda impartir formaci\u00f3n e informaci\u00f3n religiosa. Ser\u00ed\u00ada muy conveniente que las Facultades de Teolog\u00ed\u00ada o los Centros Superiores de Estudios Teol\u00f3gicos ayudaran en la medida de sus fuerzas. La religi\u00f3n es una dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica y as\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada de ser reconocida en el \u00e1mbito de la Universidad. La religi\u00f3n como cultura no tendr\u00ed\u00ada que estar ausente del lugar privilegiado donde \u00e9sta se crea y transmite.<\/p>\n<p>Sacerdotes al servicio de la pastoral universitaria. El mejor proyecto de pastoral universitaria no funcionar\u00e1 sin la presencia de sacerdotes conocedores del medio, con aptitudes pedag\u00f3gicas para el trato con j\u00f3venes estudiantes, con profunda vida espiritual y sensibilidad eclesial. La Delegaci\u00f3n diocesana es la encargada de cuidar de su formaci\u00f3n y ofrecer cauces de reflexi\u00f3n y de encuentro. Tambi\u00e9n ser\u00ed\u00ada conveniente que los sacerdotes y religiosos que ejercen como profesores universitarios se prestaran a dedicar parte de su tiempo a las tareas pastorales en conexi\u00f3n con la Delegaci\u00f3n diocesana de pastoral universitaria.<\/p>\n<p>Los profesores e investigadores cat\u00f3licos. La presencia de la Iglesia en el medio universitario se lleva a cabo, de forma particular, a trav\u00e9s de los maestros, tanto en su condici\u00f3n de profesores como investigadores. La Iglesia les pide que vivan activamente su vocaci\u00f3n cristiana como vocaci\u00f3n al apostolado, en un momento hist\u00f3rico en que la figura del intelectual cat\u00f3lico casi parece haber desaparecido de algunos espacios universitarios. Su acci\u00f3n apost\u00f3lica se caracteriza por algunos de los rasgos siguientes:<\/p>\n<p>El profesor cat\u00f3lico, respetando la leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada epistemol\u00f3gica propia de cada ciencia, dejar\u00e1 traslucir a trav\u00e9s de su palabra y modo de presencia la cosmovisi\u00f3n original cristiana en que cada rama del saber, abierta a lo transcendente, se muestra al servicio del hombre. Por ello mismo, \u00abel testimonio del profesor cat\u00f3lico no consiste ciertamente en introducir tem\u00e1ticas confesionales en las disciplinas que ense\u00f1a, sino en abrir el horizonte a las inquietudes \u00faltimas y fundamentales, en la generosidad estimulante de su presencia activa ante las preguntas, a menudo no formuladas, de esos esp\u00ed\u00adritus j\u00f3venes que andan a la b\u00fasqueda de referencias y certezas, de orientaci\u00f3n y de metas\u00bb (Presencia de la Iglesia en la Universidad, p. 23).<\/p>\n<p>La eficacia apost\u00f3lica de los profesores e investigadores laicos est\u00e1 indisolublemente unida a su ejemplaridad profesional y a su integridad de vida, as\u00ed\u00ad como a la coherencia de su pensamiento creativo con la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p>En un contexto de ruptura entre la cultura y la fe, as\u00ed\u00ad como entre la fe y la vida, tal como se muestra a lo largo de estas orientaciones, es deber prioritario de los intelectuales cat\u00f3licos promover una s\u00ed\u00adntesis renovada y viva entre la fe y la cultura.<\/p>\n<p>El magisterio del profesor universitario cat\u00f3lico va m\u00e1s all\u00e1 de la ense\u00f1anza y saber puramente disciplinares y acad\u00e9micos, y se proyecta, a trav\u00e9s de su talante humano y dialogal, en el acompa\u00f1amiento que dispensa a quienes se preparan t\u00e9cnica y humanamente para asumir responsabilidades en los diversos \u00e1mbitos de la sociedad. Esto es tanto m\u00e1s necesario en un momento en que los estudiantes universitarios lamentan dolorosamente la falta de verdaderos maestros, cuya presencia asidua y disponibilidad personal hacia ellos podr\u00ed\u00adan asegurar un acompa\u00f1amiento de calidad.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; JUAN PABLO II, Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica sobre las Universidades Cat\u00f3licas Ex Corde Ecclesiae (1990); JUAN PABLO II, Carta Enc\u00ed\u00adclica Fides et Ratio (1998); Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica; Consejo Pontificio para los Laicos; Consejo Pontificio de la Cultura, Presencia de la Iglesia en la Universidad y en la cultura Universitaria (1994); Consejo Pontificio de la Cultura, Para una Pastoral de la Cultura (1999); Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola. Subcomisi\u00f3n Episcopal de Universidades, Orientaciones de pastoral Universitaria en el \u00e1mbito de la Pastoral de la Cultura (1995).<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn del Agua<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Los universitarios ante el hecho religioso, la fe cristiana y lo Iglesia: a) Situaci\u00f3n actual y tendencias; b) El marco interpretativo del hecho religioso en la Universidad: modernizaci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de la sociedad. &#8211; 2. Pastoral universitaria como proyecto diocesano: a) Un proyecto org\u00e1nico; b) Presencia evangelizadora y misionera; c) En el marco &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universitaria-pastoral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUNIVERSITARIA, PASTORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16052","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16052"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16052\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}