{"id":16056,"date":"2016-02-05T10:24:32","date_gmt":"2016-02-05T15:24:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vocaciones-nuevas-para-europa\/"},"modified":"2016-02-05T10:24:32","modified_gmt":"2016-02-05T15:24:32","slug":"vocaciones-nuevas-para-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vocaciones-nuevas-para-europa\/","title":{"rendered":"VOCACIONES NUEVAS PARA EUROPA"},"content":{"rendered":"<p>Nos referimos al documento final del Congreso Europeo sobre las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa, celebrado en Roma del 5 al 10 de mayo de 1997. El congreso estuvo preparado por las Congregaciones para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, para las Iglesias Orientales, para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Al congreso asistieron 253 delegados provenientes de 37 naciones europeas y en representaci\u00f3n de los diversos sectores vocacionales. \u00abEl congreso, en efecto, fue un acontecimiento de gracia: el compartir fraterno, la profundizaci\u00f3n doctrinal, el encuentro de los varios carismas, el intercambio de las diversas experiencias y trabajos llevados a cabo en las Iglesias del Este y del Oeste enriquecieron a todos y cada uno. Confirmaron en los participantes la voluntad de continuar trabajando con pasi\u00f3n en el campo vocacional, a pesar de la precariedad de los resultados en algunas Iglesias del viejo continente\u00bb. (Documento final del Congreso, Cuadernos Confer 9, 6)<br \/>\n1. El hilo conductor de todos los trabajos del congreso: la esperanza<br \/>\nLa Iglesia cuenta con muchos a\u00f1os de experiencia vivida en situaciones muy distintas. Por eso tiene la perspectiva necesaria para afianzar en todo momento la esperanza que todo lo puede y todo lo espera. En medio de las dudas, temores, dificultades y escasos resultados en el campo vocacional, surge con fuerza la llamada a confiar, a permanecer fieles y a esperar m\u00e1s all\u00e1 de las propias posibilidades. Un ejemplo cercano y patente de esperanza son las Iglesias del Este, que despu\u00e9s de haber vivido tiempos dif\u00ed\u00adciles se ven recompensadas con un florecimiento vocacional, -no exento de problemas-, pero que contrasta con la situaci\u00f3n de la Europa occidental.<\/p>\n<p>Desde esta esperanza se invita a los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes a acoger el proyecto que Dios tiene para cada uno de ellos, con el firme convencimiento de que de esta disposici\u00f3n va a depender su realizaci\u00f3n y felicidad. Esta respuesta de los m\u00e1s j\u00f3venes ri\u00f3 ser\u00e1 posible si los padres, educadores, catequistas, presb\u00ed\u00adteros y consagrados\/as, no dan un \u00abtestimonio coral\u00bb. \u00abEn u\u00f1a Iglesia toda vocacional, todos son animadores vocacionales. Dichosos vosotros, si sab\u00e9is decir con vuestra vida que servir a Dios es hermoso y satisfactorio, y descubrir que en El, el Viviente, se esconde la identidad de cada viviente (cfr. Col 3,3)\u00bb. (Documento final, o.c. 9).<\/p>\n<p>La esperanza tiene mucho que ver con el palpitar de la vida en cada momento y situaci\u00f3n; esto no ser\u00e1 posible si no se une la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica con la praxis pastoral, la iluminaci\u00f3n te\u00f3rica y las claves pedag\u00f3gicas, el saber y el saber hacer. Esta s\u00ed\u00adntesis debe hacerse desde la \u00f3ptica espec\u00ed\u00adficamente cristiana: \u00abo la pastoral vocacional es mistag\u00f3gica, y, por tanto, parte una y otra vez del misterio (de Dios) para llevar al misterio (del hombre), o no es tal pastoral\u00bb. (Documento final, o.c., 11)<br \/>\n2. La l\u00f3gica del congreso y la l\u00f3gica del documento<br \/>\nLa preocupaci\u00f3n que ha presidido todos los trabajos del congreso, as\u00ed\u00ad como la redacci\u00f3n del documento final, ha sido meramente evang\u00e9lica: ver las realidades concretas, reflexionar sobre las mismas con la luz del Evangelio y volver a las situaciones existentes para dar una mejor respuesta. La realidad cotidiana es el punto de referencia de la pastoral vocacional. La perspectiva teol\u00f3gica que ocupa la parte central del documento, -entre el an\u00e1lisis de la realidad y las orientaciones pastorales y pedag\u00f3gicas-, fundamenta y enmarca el conjunto del tratamiento. El documento reconoce que las pistas orientadoras \u00aben el plano del m\u00e9todo y de la praxis cotidiana\u00bb es el aspecto m\u00e1s deficiente, y el que los agentes de pastoral necesitan en gran medida. A\u00fan constatando esta carencia podemos decir que, -en relaci\u00f3n con otros documentos anteriores de pastoral vocacional-, este aspecto adquiere un relieve importante, tanto cualitativa como cuantitativamente.<\/p>\n<p>3. Principales aportaciones del documento<br \/>\n3.1. Consideraci\u00f3n general<br \/>\nEl documento en su conjunto merece una valoraci\u00f3n positiva, tanto por el m\u00e9todo de elaboraci\u00f3n como por la estructura interna y las partes de que consta. El documento se compone de un an\u00e1lisis matizado de la realidad, de una buena fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica, de una parte sobre pastoral de las vocaciones, y termina con las orientaciones pedag\u00f3gicas. Globalmente, es un documento distinto de los anteriores que han abordado el problema de la pastoral vocacional; es un texto m\u00e1s amplio, estructurado y pastoral-pedag\u00f3gico que los que le han precedido. Manteniendo la \u00f3ptica propia de un documento para la plural Europa, da claves fundamentales que se pueden aplicar en las diferentes Iglesias. Todo el documento constituye \u00abuna mirada sapiencial\u00bb ya que la realidad se ha pasado por el coraz\u00f3n y ha sido iluminada por la fe, para procurar una pastoral vocacional m\u00e1s acertada y fruct\u00ed\u00adfera.<\/p>\n<p>3.2. El an\u00e1lisis de la realidad<br \/>\nLa b\u00fasqueda y an\u00e1lisis de datos se ha hecho desde una intuici\u00f3n esperanzadora: una Europa nueva necesita vocaciones \u00abnuevas\u00bb. Se constata la diferente situaci\u00f3n de Europa; estamos ante una realidad cultural y eclesial diversificada y compleja. Este dato importante influye en las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.<\/p>\n<p>Claves para entender la realidad europea.<\/p>\n<p>&#8211; Ante una cultura en que predomina un modelo antropol\u00f3gico de \u00abhombre sin vocaci\u00f3n\u00bb es necesario promover una cultura que facilite la pastoral vocacional.<\/p>\n<p>&#8211; La Europa del Este y la Europa Occidental presentan realidades muy diferentes. La primera necesita una pastoral vocacional org\u00e1nica, y la segunda debe plantearse la \u00abconsistencia teol\u00f3gica\u00bb y la orientaci\u00f3n de determinados proyectos vocacionales. Una de las conclusiones del Congreso (n. 8) incluye esta pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 determinadas teolog\u00ed\u00adas o praxis vocacionales no producen vocaciones, mientras que otras s\u00ed\u00ad las producen?\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Muchos j\u00f3venes en Europa tienen una d\u00e9bil capacidad proyectiva de su vida. Esto se da en un contexto cultural en que coexisten valores muy distintos sin ninguna jerarquizaci\u00f3n. Esto influye negativamente en el significado de las cosas y en la capacidad proyectiva de la vida humana, pues impide la apertura de \u00e9sta al misterio y a la transcendencia. \u00abEs una l\u00f3gica que reduce el futuro a la elecci\u00f3n de una profesi\u00f3n, a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica o a la satisfacci\u00f3n sentimental-afectiva, dentro de horizontes que de hecho reducen la voluntad de libertad y las posibilidades de la persona a proyectos limitados, con la ilusi\u00f3n de ser libres\u00bb (Documento final, o.c. 19). El resultado final es el predominio de un modelo antropol\u00f3gico del \u00abhombre sin vocaci\u00f3n\u00bb, que hace que muchos j\u00f3venes desconozcan la \u00abgram\u00e1tica elemental\u00bb de la existencia que les convierte en n\u00f3madas y n\u00e1ufragos que viven \u00abtanteando\u00bb, y proyectan el futuro como una \u00abfotocopia\u00bb del presente. La Proposici\u00f3n (n. 4) tambi\u00e9n presenta a los j\u00f3venes con muchas posibilidades a la hora de construir una nueva Europa; dice de ellos que \u00abtienen nostalgia de libertad y buscan la verdad, la espiritualidad, la autenticidad, la propia originalidad personal y la transparencia, que juntos tienen deseos de amistad y de reciprocidad\u00bb, que buscan \u00abcompa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb y quieren \u00abconstruir una nueva sociedad, fundada en valores tales como la paz, la justicia, el respeto al medio ambiente, la atenci\u00f3n a las discrepancias, la solidaridad, el voluntariado y la igual dignidad de la mujer\u00bb (Documento final, o.c. 21).<\/p>\n<p>&#8211; La tarea de la Iglesia en este contexto tendr\u00e1 como hilo conductor el trabajo para que surja una cultura vocacional que facilite la apertura del joven a la llamada personal de Dios a la santidad en un proyecto de vida concreto. Nueva evangelizaci\u00f3n y vocaci\u00f3n est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relacionados.<\/p>\n<p>&#8211; Los padres, los educadores cristianos, as\u00ed\u00ad como los catequistas, los sacerdotes y los consagrados\/as, necesitan practicar la \u00abcaridad cultural\u00bb y ser \u00abpersonas puentes\u00bb entre el mundo y el Evangelio, entre la sociedad y la Iglesia. No se puede hacer este servicio sin vivir como bautizados convertidos y testigos del Resucitado, con alegr\u00ed\u00ada y sin complejos.<\/p>\n<p>&#8211; El documento define con precisi\u00f3n los t\u00e9rminos vocaci\u00f3n y vocaciones. Esta perspectiva com\u00fan y espec\u00ed\u00adfica puede ayudar a plantear adecuadamente la iniciaci\u00f3n cristiana y la pastoral vocacional. Tanto la vocaci\u00f3n bautismal como el proyecto vocacional personal al que Dios llama a cada uno, necesitan un caldo de cultivo, que Juan Pablo II en el Discurso a los participantes en el Congreso defini\u00f3 como una \u00abnueva cultura vocacional en los j\u00f3venes y en las familias\u00bb. Los rasgos de esta cultura vocacional son los siguientes: el significado del vivir y del morir, las grandes preguntas de la existencia humana y el deseo de encontrar la verdad.<\/p>\n<p>&#8211; El \u00absalto cualitativo\u00bb que debe dar la pastoral vocacional. Este consiste en pasar de considerar lo vocacional como una parte de la pastoral a considerarla como el horizonte globalizador de toda la pastoral en la Iglesia. Esto supone que: la pastoral vocacional es algo \u00abestable y coherente\u00bb, se orienta a la \u00abpromoci\u00f3n de todas las vocaciones\u00bb y se dirige a todos, debe estar alentada por la esperanza y la convicci\u00f3n de que toda persona es don de Dios, tiene mucho que ver con el discernimiento, sabe que Dios llama en cada sitio y lugar (no a la importaci\u00f3n de vocaciones), necesita del acompa\u00f1amiento personal, el animador vocacional debe ser sobre todo \u00abeducador y formador de vocaciones\u00bb y se necesita creatividad, pues la tarea es mucha y los operarios pocos.<\/p>\n<p>3.3. La teolog\u00ed\u00ada de la vocaci\u00f3n<br \/>\nLa fe cristiana fundamenta la vida humana en el misterio trinitario: comuni\u00f3n, entrega y misi\u00f3n. La finalidad que persigue esta segunda parte consiste en comprender el sentido de la vida humana en el misterio del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Desde esta fundamentaci\u00f3n se puede definir la espiritualidad de la llamada. Las principales aportaciones de este apartado son las siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; La segunda parte, teolog\u00ed\u00ada de la vocaci\u00f3n, realiza una buena conexi\u00f3n entre antropolog\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada, ofrece una visi\u00f3n de la Trinidad din\u00e1mica y existencial, relaciona el misterio de la Trinidad con la eclesiolog\u00ed\u00ada, los sacramentos y las vocaciones. El hilo conductor de esta parte es el propio de la Historia de Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Arranca de las preguntas b\u00e1sicas que dotan de sentido a la vida y piden una respuesta que transciende las posibilidades humanas. Son las cuestiones que se refieren al origen (\u00bfpor qu\u00e9 existimos?), al significado (,qu\u00e9 es la vida?) y al futuro (.,qu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de la muerte?). El documento es consciente del contexto socio-cultural actual que tiende a marginar o impedir estas preguntas.<\/p>\n<p>&#8211; La iluminaci\u00f3n teol\u00f3gica parte de la referencia b\u00ed\u00adblica a la comunidad de Corinto en la que los dones del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1n subordinados a la confesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas como Se\u00f1or de la Historia. \u00abCristo es el proyecto del hombre\u00bb e ilumina decisivamente la antropolog\u00ed\u00ada y la eclesiolog\u00ed\u00ada; esta eclesiolog\u00ed\u00ada de S. Pablo manifiesta los tres aspectos de las vocaciones referenciados a la comuni\u00f3n trinitaria : los carismas son dones por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, son ministerios en referencia a Cristo \u00abHomo Serviens\u00bb y son \u00aboperaciones\u00bb porque brotan del dinamismo creador y misericordioso del Padre. La Iglesia vive de la Trinidad, de la que es sacramento visible, y est\u00e1 comprometida con la realidad humana concreta a la que pretende evangelizar. Cada vocaci\u00f3n es una llamada para la misi\u00f3n de construir el Reino de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; El amor aparece como la clave para entender la vocaci\u00f3n de todo hombre. Por la voluntad del salv\u00ed\u00adfica del Padre, somos \u00abimagen y semejanza\u00bb de Dios, por el seguimiento de Jes\u00fas entendemos la vida como amor entregado hasta el final y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu hace del vocacionado un creyente que vive en apertura y disponibilidad, en comuni\u00f3n y servicio, un signo liberador para los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>La historia vocacional de cada persona est\u00e1 en referencia a otra gran historia, la historia de salvaci\u00f3n que parte de la Trinidad y contin\u00faa en la Iglesia, sacramento de salvaci\u00f3n para el mundo. \u00abPor tanto, cada vocaci\u00f3n, como opci\u00f3n firme y definitiva de vida, se abre a una triple dimensi\u00f3n: en relaci\u00f3n a Cristo, toda llamada es &#8216;signo&#8217;; en relaci\u00f3n a la Iglesia es &#8216;ministerio&#8217;; en relaci\u00f3n al mundo es &#8216;misi\u00f3n&#8217; y testimonio del Reino\u00bb (Documento final o.c. 55).<\/p>\n<p>En este contexto teol\u00f3gico la Iglesia por su funci\u00f3n maternal, ayuda a que las vocaciones surjan; es decir, ejerce una funci\u00f3n mediadora y educativa. \u00abNo puede decirse madre aquella comunidad de creyentes que simplemente &#8216;espera&#8217; dejando totalmente a la acci\u00f3n divina la responsabilidad de la llamada, casi temerosa de dirigir llamadas; o que da por supuesto que los adolescentes y j\u00f3venes, en particular, sepan recibir inmediatamente la llamada vocacional; o que no ofrece caminos trazados para la propuesta y la acogida de la propuesta\u00bb (Documento final, o.c., 57).<\/p>\n<p>Esta gran historia, la Historia de Salvaci\u00f3n, que enmarca cada historia vocacional es lo que lleva al documento a potenciar la dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica de la pastoral vocacional en Europa, y a valorar la importancia de la Liturgia en las Iglesias cat\u00f3licas de Oriente, como lo que sostiene la teolog\u00ed\u00ada y la catequesis.<\/p>\n<p>&#8211; La importancia del ministerio ordenado, pues representa \u00abla garant\u00ed\u00ada permanente de la presencia sacramental del Cristo Redentor en los diversos tiempos y lugares\u00bb (ChL. 55) y es signo de la \u00abdependencia directa de la Iglesia de Cristo, que continua enviando su Esp\u00ed\u00adritu para que ella no quede encerrada en s\u00ed\u00ad misma, en su cen\u00e1culo, sino que camine por los senderos del mundo anunciando la Buena Noticia\u00bb (Documento final, o.c., 60). El ministerio ordenado a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada y del servicio de comuni\u00f3n que ejerce en la comunidad tiene \u00abla intransferible tarea de promover toda vocaci\u00f3n\u00bb. La Iglesia particular es m\u00e1s plena y viva cuanto aparece m\u00e1s en ella la rica pluralidad de vocaciones. En el momento actual hay que favorecer las vocaciones prof\u00e9ticas que sean signo de lo que se nos ha revelado y que somos, pero todav\u00ed\u00ada no en plenitud; al mismo tiempo, hay que alentar el sentido prof\u00e9tico de toda vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Mar\u00ed\u00ada es presentada al final de esta parte segunda del documento como madre y modelo de cada vocaci\u00f3n, pues en ella se dio de manera singular la relaci\u00f3n dialogal entre la libertad de Dios y la libertad humana, que se concreta en el Fiat (confianza plena en Dios y disponibilidad absoluta). \u00abMar\u00ed\u00ada, en fin, es la imagen perfectamente realizada de la &#8216;mujer&#8217;, perfecta s\u00ed\u00adntesis del ahora femenino y de la creatividad del Esp\u00ed\u00adritu, que en Ella encuentra y escoge la esposa, virgen madre de Dios y del hombre, hija del Alt\u00ed\u00adsimo y madre de todo viviente. \u00c2\u00a1En Ella cada mujer encuentra su vocaci\u00f3n de virgen, de esposa, de madre!\u00bb (Documento final, o.c., 63).<\/p>\n<p>3.4. Pastoral de las vocaciones<br \/>\nEsta parte se sit\u00faa entre la teolog\u00ed\u00ada y la pedagog\u00ed\u00ada de las vocaciones. La justificaci\u00f3n de la pastoral de las vocaciones est\u00e1 en que las orientaciones concretas de pastoral vocacional no surgen \u00fanicamente de una adecuada teolog\u00ed\u00ada de la vocaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de principios operativos con entidad propia. El cap\u00ed\u00adtulo anterior sobre la teolog\u00ed\u00ada de las vocaciones parti\u00f3 de la vida trinitaria y concluy\u00f3 manifestando c\u00f3mo esta vida se hace presente en la vida de la Iglesia y de las diversas vocaciones. El criterio fundamental que orienta esta tercera parte consiste en la afirmaci\u00f3n de que la perspectiva vocacional es la perspectiva unitaria de toda la pastoral en la Iglesia. As\u00ed\u00ad lo expreso Juan Pablo II en el Discurso a los participantes en el Congreso.<\/p>\n<p>&#8211; El tratamiento de la pastoral de vocaciones empieza haciendo referencia a los datos b\u00ed\u00adblicos fundamentales sobre la Iglesia primitiva. Desde esta base el cap\u00ed\u00adtulo desarrolla la teolog\u00ed\u00ada que alienta y fundamenta la pastoral vocacional, los principios generales de la pastoral vocacional, los itinerarios pastorales vocacionales, y el paso de los itinerarios pastorales a la llamada pastoral y a las comunidades cristianas. La concepci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo es sugerente y novedoso en este tipo de documentos, e incorpora elementos presentes y valiosos de la pastoral vocacional que se viene desarrollando en las comunidades en que mejor se ha trabajado y con m\u00e1s frutos.<\/p>\n<p>&#8211; La finalidad de la teolog\u00ed\u00ada que fundamenta la pastoral vocacional est\u00e1 en tratar \u00abde descubrir los motivos que unen intr\u00ed\u00adnsecamente personas y comunidades con la labor vocacional y para poner de relieve una mejor relaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada de la vocaci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada de la pastoral vocacional y praxis pedag\u00f3gica pastoral\u00bb. (Documento final, o.c., 70). El fundamento teol\u00f3gico que presenta el documento aparece sintetizado en la expresi\u00f3n de Juan Pablo II en Pastores dabo vobis: \u00abla lectura del misterio de la Iglesia como mysterium vocationis\u00bb (n. 34). El t\u00e9rmino eclesia significa \u00abasamblea de los llamados\u00bb (PDV 34) y, por lo mismo, \u00abla pastoral unitaria se funda en la vocacionalidad de la Iglesia\u00bb (I.L. 58). En el ser mismo de cada comunidad est\u00e1 la urgencia a comunicar la fe, y ah\u00ed\u00ad hunde sus ra\u00ed\u00adces la pastoral vocacional.<\/p>\n<p>&#8211; Seg\u00fan el planteamiento anterior es necesario superar una comprensi\u00f3n de la pastoral vocacional como una parte o aspecto de la pastoral de la Iglesia; por el contrario, se trata de algo vinculado al ser de la Iglesia y que se constituye en la perspectiva global y unificadora de toda la pastoral. En consecuencia, todos los miembros de la Iglesia deben fomentar las vocaciones y promover la diversidad de carismas y ministerios. La oraci\u00f3n por las vocaciones como preocupaci\u00f3n constante en cada comunidad debe ir acompa\u00f1ada por el testimonio y la catequesis vocacional apropiada.<\/p>\n<p>&#8211; Los principios de la pastoral vocacional que presenta el documento son los siguientes: la pastoral vocacional es la perspectiva originaria de la pastoral general, la pastoral vocacional es la vocaci\u00f3n de la pastoral, la pastoral vocacional es gradual y convergente (partir de la vida e ir a la llamada personal), es general y espec\u00ed\u00adfica (encaminada al seguimiento radical de Jesucristo), es universal y permanente, es personalizada y comunitaria, y es la perspectiva unitario-sint\u00e9tica de la pastoral. Estos principios que hemos enumerado por sus t\u00ed\u00adtulos y de forma resumida suponen el reconocimiento explicito de que la pastoral, desde el principio y por su naturaleza constitutiva est\u00e1 orientada al discernimiento vocacional. \u00abEs \u00e9ste un servicio prestado a cada persona, a fin de que pueda descubrir el camino para la realizaci\u00f3n de un proyecto de vida como Dios quiere, seg\u00fan las necesidades de la Iglesia y del mundo de hoy\u00bb (Documento final, o.c., 73). Esto exige una pastoral dirigida a cada persona, sin que las propuestas de fe se dirijan s\u00f3lo al grupo, de manera gen\u00e9rica y al margen de lo concreto de la vida. Adem\u00e1s, no se trata s\u00f3lo de presentar los diferentes caminos vocacionales, y de que cada creyente vea las inclinaciones personales; la pastoral vocacional va m\u00e1s all\u00e1, pues deja \u00abentrever y remite a aquellas &#8216;supremas posibilidades&#8217; de radicalidad y dedicaci\u00f3n, que est\u00e1n abiertas a la vocaci\u00f3n de cada uno e innatas en ella\u00bb (Documento final, o.c., 77). La llamada de Dios va dirigida a todos, pero esta llamada debe ser personalizada, es decir, dirigida a \u00abuna persona concreta, a su conciencia, dentro de una relaci\u00f3n del todo personal. Hay un momento en la din\u00e1mica vocacional en el que la propuesta va de persona a persona, y necesita de todo aquel clima particular que s\u00f3lo la relaci\u00f3n individual puede garantizar. Es cierto, por tanto, que Pedro y Esteban hablaban a la muchedumbre; pero Saulo tiene necesidad de Anan\u00ed\u00adas para discernir lo que Dios quiere de \u00e9l (Hch. 9, 13-17), como la tuvo el eunuco de Felipe (Hch 8, 26-39)\u00bb. (Documento final, o.c., 81). En definitiva, lo vocacional tiene que ver con lo que da unidad y dinamismo convergente a las diferentes acciones pastorales de cada comunidad cristiana, y debe alcanzar personalmente a cada creyente.<\/p>\n<p>&#8211; El documento define los \u00abitinerarios pastorales vocacionales \u00abcomo\u00bb caminos comunitarios de fe, correspondientes a concretas funciones eclesiales y a dimensiones cl\u00e1sicas del ser creyente, a lo largo de los cuales madura la fe y se hace siempre m\u00e1s evidente o se afianza gradualmente la vocaci\u00f3n de cada uno, para servicio de la comunidad elcesial\u00bb (Documento final, o.c., 83). Esta formulaci\u00f3n parte de la misma experiencia elcesial, que nos dice que la experiencia de fe personal, comunitaria y sistem\u00e1tica es lo que m\u00e1s ayuda al creyente a discernir su vocaci\u00f3n. El documento nos propone los siguientes itinerarios vocacionales: la liturgia y la oraci\u00f3n, la comuni\u00f3n eclesial como el primer fruto de la liturgia celebrada, el servicio de la caridad y el testimonio &#8211; anuncio del Evangelio. \u00bfPor qu\u00e9 se proponen estos itinerarios como los fundamentales? La respuesta es sencilla y obvia: la liturgia es la expresi\u00f3n, el origen y el alimento de todas las vocaciones y ministerios elcesiales; la fraternidad eclesial es itinerario vocacional porque \u00fanicamente si se vive se puede optar por ella como elemento constituido de la vocaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad y en su expresi\u00f3n apost\u00f3lica; y el servicio constituye la nota nuclear de la libertad en Cristo y el \u00abcamino regio\u00bb para discernir la vocaci\u00f3n, pues lo recibido gratuitamente debe hacerse don gratuito por el anuncio del Evangelio. En estos itinerarios aparecen las dimensiones fundamentales de la vida cristiana, tanto a nivel personal como comunitario, y, por lo mismo, son tambi\u00e9n los elementos estructurantes de la vocaci\u00f3n. Podemos decir que los itinerarios son, al tiempo que cauces, los elementos constitutivos de la vocaci\u00f3n cristiana; quien los recorre con coherencia se encontrar\u00e1 llamado por aquello que vive. Se convierten en la condici\u00f3n necesaria del descubrimiento vocacional; por lo mismo, estos itinerarios deben se los elegidos preferencialmente en la pastoral vocacional para que lleven a cada joven a o\u00ed\u00adr, discernir y responder a la llamada personal que Dios le puede hacer.<\/p>\n<p>&#8211; La comunidad cristiana parroquial por sus mismas caracter\u00ed\u00adsticas, y seg\u00fan lo dicho de los itinerarios vocacionales, es el lugar id\u00f3neo, juntamente con los \u00ablugares-signo\u00bb de la vida-vocaci\u00f3n, para realizar la maduraci\u00f3n vocacional. Los lugares-signo son las diferentes comunidades cristianas, -mon\u00e1sticas, religiosos apost\u00f3licos, institutos seculares, sociedades de vida consagrada, etc.-, que significan en el contexto socio-cultural actual una forma de vida aut\u00e9nticamente evang\u00e9lica. \u00abSigno especial de la vocacionalidad de la vida es la comunidad del seminario diocesano o interdiocesano. Este vive una singular situaci\u00f3n en el interior de nuestra Iglesia\u00bb (Documento final, o.c., 96).<\/p>\n<p>&#8211; El documento termina esta parte refiri\u00e9ndose a los lugares pedag\u00f3gicos de la fe (grupos, movimientos, asociaciones, la escuela misma, etc.) y al papel insustituible de los formadores y de las formadoras, con una referencia concreta a la ministerialidad educadora de la mujer, presente de forma cuantitativa y significativa en las comunidades.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abEl Congreso, adem\u00e1s, pide que se tome seriamente en consideraci\u00f3n la creaci\u00f3n de un organismo o Centro unitario de pastoral vocacional supranacional, como signo y manifestaci\u00f3n concreta de comuni\u00f3n y coparticipaci\u00f3n, de coordinaci\u00f3n e intercambio de experiencias y personas entre cada una de las Iglesias nacionales, salvaguardando la peculiaridad de cada una de ellas\u00bb (Documento final, o.c. 99).<\/p>\n<p>3.5. Pedagog\u00ed\u00ada de las vocaciones<br \/>\nLa cuarta parte del documento se articula alrededor de algunas actitudes pedag\u00f3gicas que aparecen en el Evangelio, tales como la de sembrar, acompa\u00f1ar, educar, formar y discernir. Y quiere ser fiel a una convicci\u00f3n educativa actual: la relaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca entre contenido y m\u00e9todo, entre fin y m\u00e9todo, y entre teolog\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima parte del documento arranca de una constataci\u00f3n preocupante: tenemos claros los objetivos y las estrategias de fondo, pero no acertamos con los pasos del proceso que llevan a educar la actitud de disponibilidad. En consecuencia, concluye este an\u00e1lisis diciendo que la crisis vocacional incluye la crisis del camino pedag\u00f3gico. Con este marco de fondo, el documento avanza a trav\u00e9s de los siguientes pasos:<\/p>\n<p>&#8211; La pedagog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica de la vocaci\u00f3n nos lleva directamente a la persona de Jes\u00fas que en los Evangelios aparece mucho m\u00e1s como formador que como animador. Las dimensiones del \u00abmisterio de la llamada\u00bb son las que deben inspirar el \u00abministerio vocacional\u00bb, y se expresan con los siguientes t\u00e9rminos: sembrador de la semilla de las vocaciones, acompa\u00f1ante que hace \u00abarder\u00bb el coraz\u00f3n, educador en la acogida de la Palabra, formador de la actitud de disponibilidad y discernidor de don recibido.<\/p>\n<p>&#8211; El texto de Mt. 13, 3-8, el comienzo de la par\u00e1bola del sembrador, sirve al documento para hablar de la vocaci\u00f3n como un di\u00e1logo en libertad entre Dios y la persona, para presentar al sembrador que siembra en todo tipo de tierra y que lo hace en el tiempo \/ momento m\u00e1s adecuado seg\u00fan los ritmos personales. Y la siembra de \u00abla m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas se realiza en un contexto socio-cultural en el que predomina el modelo cultural del \u00abhombre sin vocaci\u00f3n\u00bb, pero con la confianza de que llegar\u00e1 a ser el mayor de los arbustos.<\/p>\n<p>&#8211; El texto de los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas (Lc. 24, 13-16) sirve para estructurar la pedagog\u00ed\u00ada del acompa\u00f1amiento, del proceso educativo y de la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo primero consiste en situarse como hermano mayor junto al que hace el itinerario vocacional a trav\u00e9s de las etapas del discipulado. El acompa\u00f1ante debe ayudar al acompa\u00f1ado a reconocer a \u00abJes\u00fas en persona\u00bb, pues \u00e9l es mediaci\u00f3n de esta otra presencia, la de Dios que llama en Jesucristo por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, en la comunidad eclesial y para la construcci\u00f3n del Reino.<\/p>\n<p>El encuentro de Jes\u00fas con la Samaritana (Jn, 4,6) sirve para definir lo que es un encuentro vocacional, pues Jes\u00fas busca \u00abdondequiera y en quienquiera\u00bb. Jes\u00fas espera para darnos el agua \u00abde y para la vida\u00bb. El acompa\u00f1ante vocacional tiene que ver d\u00f3nde est\u00e1n los \u00abpozos\u00bb de vida y de futuro para suscitar la pregunta vocacional desde las vivencias de sentido de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abEl estilo comunicativo t\u00ed\u00adpico del acompa\u00f1amiento vocacional no es ni did\u00e1ctico o exhortativo, ni tampoco el del amigo, por un lado, o, por el otro, el del director espiritual (entendido \u00e9ste como quien imprime inmediatamente una direcci\u00f3n precisa a la vida del otro), sino que es el papel de la confesi\u00f3n de fe\u00bb (Documento final, o.c., 113). Es la experiencia que describe Juan al comienzo de su Evangelio con la expresi\u00f3n \u00abven y veras\u00bb, y en el que prima la relaci\u00f3n directa, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n. Esto hace que la experiencia de vocaci\u00f3n sea primero convocaci\u00f3n, que realiza el que vive su vocaci\u00f3n y anuncia con convicci\u00f3n la Buena Noticia del Evangelio.<\/p>\n<p>&#8211; Despu\u00e9s de la siembra vocacional viene la tarea de educar. \u00abEducar en el sentido etimol\u00f3gico del verbo, es como un sacar fuera (educere) de \u00e9l su verdad, la que tiene en su coraz\u00f3n, incluso lo que no sabe ni conoce de s\u00ed\u00ad mismo: debilidades y aspiraciones, para favorecer la libertad de la respuesta vocacional\u00bb (Documento final, o.c., 115). Educar con realismo en el conocimiento personal para ver las ambig\u00fcedades y poderse liberar de los miedos; entonces la persona est\u00e1 en mejores condiciones para abrirse la misterio de la vida y de Dios, pues el joven se da cuenta que no todo lo entiende ni lo puede. Esto hace que la pastoral vocacional sea mistag\u00f3gica, pues cada persona tiene en lo profundo de su coraz\u00f3n la necesidad de que Alguien le manifieste el sentido de la vida y de su propia vida en t\u00e9rminos de amor, de encuentro y de entrega. \u00ab\u00c2\u00a1Un aut\u00e9ntico camino vocacional lleva siempre y de cualquier modo al descubrimiento de la paternidad y maternidad de Dios!\u00bb (Documento final, o.c., 118).<\/p>\n<p>El m\u00e9todo empleado por Jes\u00fas con los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas es extraordinariamente sugerente: les ayuda a releer su situaci\u00f3n concreta y su historia personal desde la Palabra de Dios y desde el misterio pascual (Lc. 24, 26 &#8211; 27). Este modo de releer la propia vida lleva al creyente a asumir su historia, sin excluir ning\u00fan acontecimiento por doloroso que haya sido; es un ejercicio no s\u00f3lo psicol\u00f3gico, sino fundamentalmente espiritual, pues reconoce la presencia amorosa y salvadora de Dios en la vida tal y como ha sido.<\/p>\n<p>El reconocimiento de la necesidad de salvaci\u00f3n lleva tambi\u00e9n a la oraci\u00f3n de invocaci\u00f3n. \u00abEducar quiere decir evocar la verdad del yo. Dicha evocaci\u00f3n nace precisamente de la invocaci\u00f3n orante, de una oraci\u00f3n que es m\u00e1s oraci\u00f3n de confianza que de petici\u00f3n, oraci\u00f3n como admiraci\u00f3n y gratitud; pero tambi\u00e9n como lucha y tensi\u00f3n, como \u00abvaciado\u00bb de las propias ambiciones para acoger esperanzas, peticiones, deseos del Otro: del Padre que en el Hijo puede indicar al que busca el camino a seguir\u00bb (Documento final, o.c., 119). As\u00ed\u00ad, la oraci\u00f3n cristiana educa para la escucha y la acogida de la llamada de Dios: \u00abqu\u00e9date con nosotros\u00bb (Lc. 24, 29).<\/p>\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfNo ard\u00ed\u00adan nuestros corazones dentro de nosotros mientras en el camino nos hablaba y nos declaraba las Escrituras?\u00bb. (Lc. 24, 30-32). La formaci\u00f3n consiste en ofrecer a la persona un estilo de vida en el que se reconoce. Cristo, \u00abCamino, Verdad y Vida\u00bb se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como formador y como \u00abforma\u00bb; en consecuencia, m\u00e1s que formarse hay que dejarse formar por Jes\u00fas, procurando tener sus mismos sentimientos. Y esto s\u00f3lo es posible desde el encuentro personal con El. El documento subraya la importancia del reconocimiento de Jes\u00fas \u00aben el partir del pan\u00bb, que resit\u00faa la dimensi\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en el camino vocacional como algo constitutivo. M\u00e1s a\u00fan, se trata de descubrir en la Eucarist\u00ed\u00ada el sentido de la vida. \u00abSi la Eucarist\u00ed\u00ada es el sacrificio de Cristo que salva a la humanidad, y si dicho sacrificio es cuerpo roto y sangre derramada por la salvaci\u00f3n de la humanidad, tambi\u00e9n la vida del creyente est\u00e1 llamada a modelarse sobre la misma correlaci\u00f3n de significados: tambi\u00e9n la vida es bien recibido que tiende, por su naturaleza, a convertirse en bien dado, como la vida del Verbo. Es la verdad de la vida, de toda la vida. &#8230; Las consecuencias a nivel vocacional son evidentes&#8230; Podr\u00e1 hacer la opci\u00f3n que quiera, pero siempre en la l\u00f3gica del don; de lo contrario se convertir\u00e1 en un ser en contraste consigo mismo, una realidad \u00abmonstruosa\u00bb; ser\u00e1 libre de elegir la orientaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que quiera, pero no ser\u00e1 libre de pensarse fuera de la l\u00f3gica del don\u00bb (Documento final, o.c. 122). \u00danicamente desde esta afirmaci\u00f3n antropol\u00f3gica se pueden hacer propuestas vocacionales.<\/p>\n<p>El mismo texto de los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas manifiesta c\u00f3mo todo parte del \u00abreconocimiento\u00bb y de la gratitud de ser elegido, no de elegir nosotros; si es el amor a quien todo lo conforma, la respuesta libre al don de Dios de alguna manera es \u00abdebida\u00bb, pues el que se siente amado de esta manera \u00fanicamente puede amar. Tenemos que reconocer, -como tambi\u00e9n lo se\u00f1ala el documento-, que nuestra pastoral juvenil est\u00e1 m\u00e1s coloreada por la actitud del joven protagonista de su vida de fe, y que olvida, en buena medida, que todo lo ha recibido de Dios y que debe ser para los dem\u00e1s desde Dios. La pedagog\u00ed\u00ada del don ayuda a percibir c\u00f3mo \u00abla propuesta de Dios, por dif\u00ed\u00adcil y rara que pueda parecer (lo es en realidad), se convierte tambi\u00e9n en una promoci\u00f3n imprevista de los aut\u00e9nticas aspiraciones humanas y garantiza el m\u00e1ximo de felicidad. La felicidad, llena de gratitud, que Mar\u00ed\u00ada canta en el &#8216;Magnificar (Documento final, o.c. 124). Es decir, cuando el reconocimiento de Jes\u00fas lleva a un mejor y pleno reconocimiento de uno mismo, podemos decir que la madurez (disponibilidad) vocacional est\u00e1 surgiendo.<\/p>\n<p>&#8211; La etapa final del itinerario vocacional corresponde al discernimiento. El documento lo hace a partir del p\u00e1rrafo final de los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas (Lc. 24, 33-35). El texto subraya la decisi\u00f3n que toman los disc\u00ed\u00adpulos: \u00abal instante se levantaron, y volvieron a Jerusal\u00e9n&#8230; y les dijeron\u00bb. Esta reacci\u00f3n parte de una experiencia de encuentro personal y afectivo con la persona de Jes\u00fas. Si en el camino de maduraci\u00f3n de la fe predominan indecisiones, miedos y dudas se debe, normalmente, a dos causas: a la configuraci\u00f3n psicol\u00f3gica de la persona y\/o a la falta de experiencia de Dios; en esta situaci\u00f3n, el creyente inmaduro tiende a confiar \u00fanicamente en sus propias fuerzas y seguridades. La decisi\u00f3n vocacional supone por un lado una ruptura con lo anterior (\u00abse dieron la vuelta\u00bb) ; y la decisi\u00f3n tomada les lleva a testimoniar claramente a la comunidad reunida el fundamento de sus vidas: Cristo resucitado.<\/p>\n<p>Al acompa\u00f1ante le corresponde el servicio del discernimiento de la vocaci\u00f3n; la mejor gu\u00ed\u00ada para este discernimiento est\u00e1 en la naturaleza y la misi\u00f3n de la vocaci\u00f3n concreta que se trate de discernir. El documento incluye en sus p\u00e1ginas finales una serie de criterios de discernimiento sobre la certeza vocacional; est\u00e1n divididos en cuatro apartados:<\/p>\n<p>a. Los referentes a la apertura al misterio: dejar espacio al misterio, la lectura del futuro en clave de esperanza y confianza, las capacidades de acoger e integrar los aspectos contrapuestos, el descubrimiento de los signos de la llamada en la historia personal y la gratitud por la vocaci\u00f3n recibida.<\/p>\n<p>b. Los referentes a la identidad vocacional: la capacidad de la persona de llegar al nivel ontol\u00f3gico (el ser como don de Dios que supera las pretensiones del sujeto), la vocaci\u00f3n como acogida de la llamada de un sujeto externo (Dios), el reconocerse en un proyecto vocacional no configurado por el llamado, la decisi\u00f3n global que incluye cabeza, coraz\u00f3n y voluntad, y la vocaci\u00f3n como llamada a entregarse a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>c. Los referentes a la relaci\u00f3n entre pasado, presente y futuro: la reconciliaci\u00f3n con su pasado negativo, la visi\u00f3n de la propias historia en la clave de gracia y de don, y la disposici\u00f3n activa a superar deficiencias del pasado.<\/p>\n<p>d. Los referentes a la disponibilidad vocacional: el grado de \u00abdocilidad\u00bb para ser orientado por el acompa\u00f1ante, el talante joven (positivo, generoso y entregado, pero consciente de las propias posibilidades), la madurez afectivo-sexual del que se siente amado y del que sabe amar, la superaci\u00f3n de las inconsistencias en el \u00e1mbito afectivo-sexual por el reconocimiento del origen del problema, el sentimiento claro de que no quiere esa contradicci\u00f3n y lucha por superarla, y el avance real en la soluci\u00f3n del problema, y la decisi\u00f3n vocacional como un acto de fe, que desde la adhesi\u00f3n al misterio de Dios integra los elementos contrapuestos: la gracia de Dios y las limitaciones personales.<\/p>\n<p>4. Aspectos mejorables en el documento<br \/>\nEn el contexto de la visi\u00f3n positiva expuesta con amplitud en el apartado anterior, tanto en los contenidos de cada una de sus partes, como en el estilo del documento, situamos ahora algunos aspectos que no aparecen suficientemente tratados o que podr\u00ed\u00adan haber sido abordados con m\u00e1s profundidad.<\/p>\n<p>4.1. La conexi\u00f3n entre Pastoral juvenil y Vocacional<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre Pastoral Juvenil y Vocacional aparece en el documento como un supuesto, pero apenas se trata. Creemos que el documento hubiera sido m\u00e1s completo y rico si hubiera incluido un cap\u00ed\u00adtulo donde se abordara en sus etapas, opciones y elementos fundamentales el proyecto de pastoral juvenil para situar ah\u00ed\u00ad dos cuestiones fundamentales: c\u00f3mo toda la pastoral juvenil es vocacional, y c\u00f3mo lo vocacional requiere un tratamiento espec\u00ed\u00adfico en la pastoral juvenil. Hubiera sido de mucha utilidad para los catequistas de adolescentes y j\u00f3venes el haber ofrecido una propuesta de los valores vocacionales propias de cada etapa del proyecto de pastoral juvenil, as\u00ed\u00ad como las indicaciones para el descubrimiento y la adhesi\u00f3n afectiva a los valores vocacionales. Podemos afirmar que en la Iglesia hay muchos grupos de adolescentes y j\u00f3venes, pero que pocos de estos grupos llegan a hacer un itinerario completo de fe tal como se pide en el Directorio General de Catequesis o en los documentos marco de pastoral de juventud. Una de las explicaciones de la crisis vocacional est\u00e1 en que estos procesos de maduraci\u00f3n de fe quedan truncados, y no se completan porque no se incorpora, en planteamientos y en metodolog\u00ed\u00ada, una educaci\u00f3n de la fe en clave de proceso, de conversi\u00f3n, de comunidad y de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la conexi\u00f3n de que hablamos no se comprende con claridad y se articula adecuadamente, correremos el peligro de que en la pr\u00e1ctica, la pastoral juvenil y la pastoral vocacional sigan caminando de forma paralela.<\/p>\n<p>4.2. El tratamiento de las diferentes vocaciones<br \/>\nNos referimos a que en alg\u00fan momento el documento podr\u00ed\u00ada haber explicitado con un tratamiento breve, pero sistem\u00e1tico, lo com\u00fan y lo espec\u00ed\u00adfico de cada una de las vocaciones, incluyendo la vocaci\u00f3n laical, aunque el documento se refiera a las vocaciones al presbiterio, a la vida religiosa, a los institutos seculares y a las sociedades de vida consagrada.<\/p>\n<p>Esta presentaci\u00f3n ayudar\u00ed\u00ada a entender mejor la importancia de la \u00abdocilidad\u00bb vocacional como la mejor expresi\u00f3n de la fe madura: acoger y hacer lo que Dios pide a cada uno; al mismo tiempo aparecer\u00ed\u00ada con m\u00e1s claridad la complementariedad y corresponsabilidad de las diferentes vocaciones, y la implicaci\u00f3n de todo cristiano en el surgimiento de las vocaciones en cada comunidad cristiana. Igualmente se subrayar\u00ed\u00ada la referencia al Bautismo y a la Confirmaci\u00f3n, la importancia de la conversi\u00f3n al Evangelio y la disponibilidad para conocer y hacer la voluntad de Dios. En las catequesis sobre las vocaciones y en la pastoral vocacional hay poca precisi\u00f3n, tanto a la hora de enfocar los aspectos comunes como los espec\u00ed\u00adficos de las diferentes vocaciones; el resultado final es que muchos j\u00f3venes, y no pocos animadores, entienden la vocaci\u00f3n laical y la vida matrimonial como forma de vivir la fe a la que no afecta la radicalidad evang\u00e9lica. Como dice el documento, estamos convencidos que una adecuada presentaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n de laico ayuda a comprender mejor los otros caminos vocacionales.<\/p>\n<p>Unicamente los laicos y los matrimonios que vivan su estado como vocaci\u00f3n propia y espec\u00ed\u00adfica ser\u00e1n los que colaboren con amplitud de miras en la pastoral vocacional, empezando por no condicionar a sus propios hijos e hijas en una determinada direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.3. El acompa\u00f1amiento personal y el discernimiento vocacional<br \/>\nEstos dos elementos tambi\u00e9n aparecen reiteradamente propuestos y recomendados por el documento. Sobre el discernimiento vocacional el documento en sus \u00faltimas p\u00e1ginas da una serie de criterios que pueden ayudar mucho al acompa\u00f1ante espiritual en el discernimiento vocacional.<\/p>\n<p>Considerando que acompa\u00f1amiento y discernimiento son dos elementos fundamentales, el documento podr\u00ed\u00ada haberles comentado con m\u00e1s amplitud, ya que se trata de aspectos que se est\u00e1n recuperando, pero todav\u00ed\u00ada est\u00e1n poco incorporados a la vida de gran parte de grupos de j\u00f3venes y de sus propios catequistas. El acompa\u00f1amiento personal debe situarse como un elemento complementario del grupo y necesario para poder personalizar lo que en el grupo se trata. Adem\u00e1s, el crecimiento en la vida espiritual dif\u00ed\u00adcilmente se puede hacer por uno mismo, sin la ayuda de otros que van por delante en el seguimiento de Jes\u00fas y tienen la preparaci\u00f3n adecuada para realizar este servicio eclesial. No es comprensible la posibilidad de una buena pastoral vocacional sin unos procesos catequ\u00e9ticos que cuiden los cauces de personalizaci\u00f3n de la fe. El discernimiento vocacional est\u00e1 m\u00e1s tratado que el acompa\u00f1amiento en el documento que comentamos. No se puede dar el segundo sin el primero, pues para poder hacer un discernimiento vocacional antes hay que haber aprendido la \u00abgram\u00e1tica\u00bb con la que Dios habla, y \u00e9sta es la tarea principal del acompa\u00f1amiento. Hubiera sido bueno que el documento citara, al menos, la conveniencia de incluir en la \u00faltima etapa del itinerario evangelizador de j\u00f3venes un encuentro de discernimiento vocacional. Esto ayudar\u00e1 a situar esta experiencia fundamental con el mismo valor e importancia que tienen otras que est\u00e1n presentes en la mayor parte de los proyectos de pastoral juvenil: Pascuas Juveniles, Campos de Trabajo, Encuentros de Oraci\u00f3n, Experiencias Misioneras, etc. Indirectamente ayudar\u00ed\u00ada a entender que el discernimiento vocacional no es s\u00f3lo para los j\u00f3venes que est\u00e1n pensando ir al seminario o al noviciado, sino para todos los cristianos que han madurado en su fe y se preguntan con disponibilidad: \u00abSe\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed\u00ad?\u00bb.<\/p>\n<p>4.4. La Pastoral vocacional y el compromiso con los m\u00e1s pobres<br \/>\nEn una de las partes del documento se subraya con claridad la importancia del profetismo en la vivencia de las vocaciones y en la pastoral vocacional. El p\u00e1rrafo es positivo y claro, pero quiz\u00e1s excesivamente breve. Pensamos que en el Evangelio la \u00abmisericordia entra\u00f1able\u00bb del Padre revelada en Jes\u00fas ante las turbas que van \u00abcomo ovejas sin pastor\u00bb, es uno de los aspectos nucleares de la vocaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, de los Ap\u00f3stoles y de los seguidores de Jes\u00fas. Para que el creyente pueda o\u00ed\u00adr la llamada vocacional necesita situarse responsablemente ante la realidad humana de dolor, marginaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y pecado. El grito de Dios que recorre la historia desde las primeras p\u00e1ginas del G\u00e9nesis es: \u00ab\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb. Vivir vocacionalmente es dejar que el amor de Dios, revelado en Jesucristo y presente activamente en la Iglesia y en los pobres, tome la iniciativa en el cristiano convertido que intenta hacer de su vida una acogida y respuesta a este amor. En caso contrario se puede llegar a comprensiones vocacionales intimistas, alejadas de la realidad y del compromiso evang\u00e9lico con los m\u00e1s necesitados. La llamada personal de Dios a cada uno es mucho m\u00e1s que el compromiso con la justicia y la solidaridad, pero normalmente no la o\u00ed\u00admos al margen de esta presencia transformadora. En la pastoral con j\u00f3venes ha habido un incremento grande de voluntariado, pero es poco militante y escasamente vocacional, pues no coge la vida, sino que funciona como una actividad m\u00e1s junto a otras, a veces, en evidente contradicci\u00f3n. Ayudar hoy a los j\u00f3venes a que lean cr\u00ed\u00adticamente la realidad y se posicionen ante ella no es f\u00e1cil por el relativismo y emotivismo con que se viven las cosas. Por todo lo anterior, la iniciaci\u00f3n a la lectura creyente de la realidad ser\u00ed\u00ada un tema a recuperar en los grupos cristianos y en la pastoral vocacional.<\/p>\n<p>4.5. Los lugares signo y los lugares pedag\u00f3gicos de lo vocacional<br \/>\nEl documento incorpora y distingue muy bien estos dos \u00e1mbitos referenciales en el camino de la madurez vocacional. Son una superaci\u00f3n definitiva de m\u00e9todos pasados de reclutamiento vocacional, hoy pr\u00e1cticamente inexistentes. Adem\u00e1s, en la cultura postmoderna en la que estamos, los peque\u00f1os relatos son pr\u00e1cticamente los \u00fanicos que funcionan. No suelen ser los grandes relatos y las grandes instituciones los que atraen al joven de hoy, sino los peque\u00f1os relatos que, en la cercan\u00ed\u00ada y sencillez, son significativos. Tenemos comunidades de acogida donde los j\u00f3venes pueden experienciar lo que sienten, y en compa\u00f1\u00ed\u00ada de otros vocacionados, desde dentro, poder discernir o confirmar su vocaci\u00f3n. Necesitar\u00ed\u00adamos muchas m\u00e1s comunidades de este tipo, tanto como paso previo a las instituciones formativas, como para la formaci\u00f3n de determinadas personas vocacionadas que por edad o situaci\u00f3n peculiar, no se acomodan f\u00e1cilmente a grupos formativos normales. Respecto de los grupos, movimientos, asociaciones, la escuela, etc., como lugares pedag\u00f3gicos de la vocacional existe una gran carencia. El documento da muchas claves y hace abundantes propuestas para que esto se solucione. Los redactores del documento final podr\u00ed\u00adan haber dado pautas de c\u00f3mo los grupos cristianos pueden ser cauce vocacional, ya que la meta de la pastoral juvenil es la s\u00ed\u00adntesis entre fe-vida que lleve a vivir vocacionalmente el seguimiento de Jes\u00fas, la pertenencia eclesial y el trabajo por el Reino. Constatamos una vez m\u00e1s, que la pastoral con j\u00f3venes que normalmente hacemos, termina hacia los 18-20 a\u00f1os, con lo cual es imposible concluir vocacionalmente el proceso de fe en muchos casos. Es en la etapa de 18-25 a\u00f1os donde los grupos pueden trabajar m\u00e1s los aspectos mistag\u00f3gicos, comprometidos y vocacionales de la vida cristiana; y en esta etapa, propia del joven adulto, es donde tenemos que trabajar mucho m\u00e1s en el futuro, sin descuidar las anteriores.<\/p>\n<p>4.6. \u00bfPor qu\u00e9 unas teolog\u00ed\u00adas dan vocaciones y otras teolog\u00ed\u00adas no?<br \/>\nEsta pregunta surgi\u00f3 en el Congreso proveniente de algunos grupos de trabajo. Iba acompa\u00f1ada de otra pregunta: \u00bfqu\u00e9 estilo de vocaci\u00f3n es la que surge de determinadas teolog\u00ed\u00adas? El documento ha incorporado la primera pregunta con un sentido distinto al que se formul\u00f3 en el Congreso. Prescindiendo de estos matices, sin duda importantes, creo que estamos ante una cuesti\u00f3n que necesita una reflexi\u00f3n profunda por parte de las comunidades parroquiales, los grupos, los movimientos y las asociaciones apost\u00f3licas. Quiz\u00e1 en la convergencia y el enriquecimiento mutuo de unas y otras teolog\u00ed\u00adas y praxis pastorales est\u00e9 la soluci\u00f3n de futuro. Lo l\u00f3gico es que de las comunidades cristianas surjan vocaciones al ministerio ordenado y a los distintos carismas y servicios eclesiales con estilos distintos, pero con los criterios teol\u00f3gicos, espirituales y pastorales del Concilio Vaticano II y su desarrollo posterior. Hay un criterio importante a la hora de discernir las vocaciones: la capacidad de los vocacionados para responder con talante renovado y esperanzado a los retos que el presente y el futuro inmediato plantea a los hombres y a las mujeres de hoy; lo que suene a vuelta del pasado, a huida de la realidad o a evangelizaci\u00f3n paralela al mundo que tenemos delante, no est\u00e1 dentro de lo m\u00e1s genuino del Evangelio: la ley de la encarnaci\u00f3n y de la pascua. Un segundo criterio es el de la eclesialidad, es decir, el sentir con el conjunto de la Iglesia y su expresi\u00f3n en la participaci\u00f3n en la pastoral de conjunto y en los organismos que articulan la comuni\u00f3n eclesial, asi como la vinculaci\u00f3n al obispo en cada Iglesia particular.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nEstamos ante un documento novedoso en su configuraci\u00f3n global, estructura y desarrollo. Supone un gran avance respecto de los documentos anteriores del mismo rango de pastoral vocacional.<\/p>\n<p>Trata de forma sugerente las claves teol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas de la vocaci\u00f3n, y da orientaciones pastorales y pedag\u00f3gicas operativas. Es un documento que merece ser le\u00ed\u00addo y reflexionado en las comunidades cristianas y, especialmente, por los responsables de la pastoral juvenil y vocacional. Queda un trabajo por hacer, que nos corresponde a los agentes de pastoral, traducir en procesos e itinerarios, seg\u00fan edades y situaciones, lo que el documento propone. La experiencia en pastoral vocacional, que en cada sitio tenemos, as\u00ed\u00ad como otros documentos complementarios pueden iluminar un trabajo l\u00facido y convergente en la pastoral de las vocaciones, con la esperanza de que estamos en un tiempo nuevo con nuevas posibilidades en Europa, sobre todo si las Iglesias de las diferentes zonas de Europa -a la vista de los datos-, sabemos intercambiar nuestras riquezas y posibilidades. Roguemos esperanzadamente al due\u00f1o de las mies, que no dejar\u00e1 a su Iglesia sin vocaciones, aunque \u00e9stas no sean conforme a lo que nosotros pensamos o queramos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos referimos al documento final del Congreso Europeo sobre las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa, celebrado en Roma del 5 al 10 de mayo de 1997. El congreso estuvo preparado por las Congregaciones para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, para las Iglesias Orientales, para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vocaciones-nuevas-para-europa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVOCACIONES NUEVAS PARA EUROPA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16056"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16056\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}