{"id":16057,"date":"2016-02-05T10:24:35","date_gmt":"2016-02-05T15:24:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-y-demonios\/"},"modified":"2016-02-05T10:24:35","modified_gmt":"2016-02-05T15:24:35","slug":"angeles-y-demonios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-y-demonios\/","title":{"rendered":"ANGELES Y DEMONIOS"},"content":{"rendered":"<p>1. Los \u00e1ngeles vuelven a estar de moda<br \/>\nComenzamos con unas palabras de Pilar Rico: \u00abLos \u00e1ngeles est\u00e1n de moda. S\u00f3lo hay que pasearse por los escaparates de ras grandes tiendas de decoraci\u00f3n, librer\u00ed\u00adas y galer\u00ed\u00adas comerciales. Libros, cartas, discos, adornos, cursos que nos ense\u00f1an a hablar con los \u00e1ngeles. Incluso la actriz Luc\u00ed\u00ada Bos\u00e9 est\u00e1 embarcada en el proyecto de crear un museo dedicado a los \u00e1ngeles en el castillo de Tur\u00e9gano, dentro de la Iglesia de San Miguel, que incluir\u00e1 una amplia biblioteca sobre el tema\u00bb.<\/p>\n<p>Alg\u00fan obispo espa\u00f1ol me preguntaba no hace mucho tiempo si esta moda no tendr\u00ed\u00ada algo que ver con el fen\u00f3meno de la New Age. La respuesta es en cierta manera afirmativa, pero va mucho m\u00e1s all\u00e1 y es m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>Al parecer, el inter\u00e9s por el tema de los \u00e1ngeles, ha sufrido tres olas o momentos fuertes: uno cl\u00e1sico, que hace referencia a los \u00e1ngeles en el mundo antiguo y que llegar\u00ed\u00ada, incluido el Nuevo Testamento, hasta la edad media. Otra ola o momento fuerte desde la edad media hasta la segunda Guerra Mundial. Y la tercera ola, la actual, en la que los \u00e1ngeles han regresado especialmente a trav\u00e9s de las manifestaciones art\u00ed\u00adsticas: m\u00fasica, pel\u00ed\u00adculas, televisi\u00f3n, libros, encuentros personales.<\/p>\n<p>H. C. Moolenburgh, m\u00e9dico holand\u00e9s, ha afirmado que el retorno \u00abde los \u00e1ngeles a la conciencia del hombre, cuando ya se cre\u00ed\u00ada un tema olvidado, podr\u00ed\u00ada revelarse como una de las mayores sorpresas del siglo veinte\u00bb.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles ser\u00ed\u00adan, para este autor, criaturas espirituales entre el mundo material del ser humano y el origen de toda energ\u00ed\u00ada. Ocupan un lugar en la vida humana. Si escuchamos nuestra voz interior percibiremos su presencia, descubriremos sus distintas naturalezas y funciones y los integraremos en nuestras vidas. A trav\u00e9s del autocontrol, la meditaci\u00f3n, el sue\u00f1o y la oraci\u00f3n podemos conectar con ellos, ya que nos ofrecen su ayuda para aportar amor y alegr\u00ed\u00ada a nuestra vida cotidiana.<\/p>\n<p>En este sentido, los arc\u00e1ngeles guardianes, por ejemplo, se localizan cerca de la tierra, los m\u00e1s pr\u00f3ximos al ser humano y cruzan con regularidad la frontera entre el m\u00e1s all\u00e1 y la vida terrenal, y est\u00e1n pendientes de nosotros de forma constante. Miguel, es el gran pr\u00ed\u00adncipe, el patr\u00f3n de todos cuantos afirman que su reino no es de este mundo. Gabriel significa la fuerza de Dios. Raciel, \u00abDios es mi bienestar\u00bb. Rafael, \u00abDios cura\u00bb. Metatr\u00f3n es como el secretario de Dios. Por lo tanto la estructura de todo lo creado ser\u00ed\u00ada \u00e9sta:<\/p>\n<p>Otros autores afirman que los \u00e1ngeles pueden ayudarnos en los peque\u00f1os y grandes problemas cotidianos de la vida, incluso pueden curarnos de enfermedades. Se les puede pedir asimismo intercesi\u00f3n y ayuda para otras personas queridas. Por eso hay manuales para aprender a hablar con los \u00e1ngeles. Lo cual no supone que los problemas personales desaparezcan por milagro, pero s\u00ed\u00ad descubrir opciones y alternativas para resolverlos creativamente.<\/p>\n<p>Otros autores afirman que desde los tiempos m\u00e1s remotos a la humanidad le han fascinado los \u00e1ngeles. Esos seres impresionantes y luminosos que planean entre Dios y los hombres. Los \u00e1ngeles nos rodean por todas partes. Los \u00e1ngeles son seres et\u00e9reos, llenos de luz, andr\u00f3ginos.<\/p>\n<p>En este redescubrimiento de los \u00e1ngeles debemos hacer menci\u00f3n finalmente del espiritismo. Para esta corriente esot\u00e9rica, los \u00e1ngeles no son seres creados aparte y de una naturaleza especial, sino Esp\u00ed\u00adritus del primer orden, es decir, aquellos que ya han llegado al estado de esp\u00ed\u00adritus puros despu\u00e9s de haber vencido todas las pruebas. Antes de que nuestro mundo comenzara a existir, exist\u00ed\u00adan ya estos Esp\u00ed\u00adritus puros. Por esp\u00ed\u00adritu se entiende un ser inteligente creado que puebla el Universo fuera del mundo corporal. Estos esp\u00ed\u00adritus est\u00e1n divididos en una triple escala u orden: esp\u00ed\u00adritus imperfectos, esp\u00ed\u00adritus buenos y esp\u00ed\u00adritus puros.<\/p>\n<p>En resumen, en nuestros d\u00ed\u00adas, en el tema de los \u00e1ngeles se dan estas posturas:<\/p>\n<p>* Seres creados diferentes de los hombres.<\/p>\n<p>* Arquetipos psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>* Extraterrestres.<\/p>\n<p>* Formas de esp\u00ed\u00adritu puro a las que tiene que llegar la persona humana.<\/p>\n<p>* Una simple moda.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de esta moda \u00abextra cristiana\u00bb hagamos una breve incursi\u00f3n en la tradici\u00f3n cristiana: \u00bfqu\u00e9 podemos afirmar en este tema que nos ocupa?<br \/>\n2. Angeles y demonios en la Biblia y en la tradici\u00f3n<br \/>\nAngeles y demonios han tenido una parte importante en la experiencia cristiana. Pi\u00e9nsese, por una parte, en los \u00e1ngeles custodios tanto de las personas individuales, como de las ciudades y de las naciones; por otra, en las persistentes y difundidas creencias sobre el origen demon\u00ed\u00adaco de ciertos fen\u00f3menos o en el mito de Fausto, que vende el alma al diablo a cambio de la juventud y de la belleza.<\/p>\n<p>2.1. \u00ed\u0081ngeles<br \/>\nEl nombre \u00ab\u00e1ngel\u00bb viene del griego y significa \u00abmensajero\u00bb. Expresa, pues, una funci\u00f3n, pero no nos da ninguna luz sobre su naturaleza: tan es as\u00ed\u00ad que en el Antiguo Testamento tambi\u00e9n el viento y la llama son \u00abmensajeros\u00bb de Dios (Sal 104, 4).<\/p>\n<p>Alguna vez, en el mismo contexto, sucede un hecho singular: el \u00e1ngel se identifica poco a poco con el mismo Se\u00f1or, sin distinguirse ya de \u00e9l. La tradici\u00f3n original contaba quiz\u00e1 la intervenci\u00f3n de Dios de forma demasiado humana; el redactor posterior del texto primitivo pudo haber introducido la figura del \u00e1ngel para salvaguardar mejor la transcendencia de Dios.<\/p>\n<p>El nombre de \u00e1ngeles se da tambi\u00e9n a los miembros de la \u00abcorte celestial\u00bb o \u00abej\u00e9rcito\u00bb o \u00abcortejo del Se\u00f1or\u00bb (y tambi\u00e9n \u00absantos\u00bb e \u00abhijos\u00bb). Se habla de los querubines que sostienen el trono de Dios o guardan la entrada del Ed\u00e9n; y de los serafines con seis alas que cantan la gloria de Dios tres veces santo (cfr. Sal 80, 20; Is 6, 2; Ez 10,1).<\/p>\n<p>En las tradiciones posteriores al destierro se encuentran referencias m\u00e1s frecuentes a los \u00e1ngeles (libro de Job, Ezequiel, Zacar\u00ed\u00adas, Tob\u00ed\u00adas, Daniel). Por primera vez aparecen nombres personales: Rafael (= Dios sana) y Gabriel (h\u00e9roe de Dios) en Tob\u00ed\u00adas. Miguel (= \u00bfqui\u00e9n es Dios?) en Daniel. Hab\u00ed\u00ada ya una conciencia clara de que Dios era el Alt\u00ed\u00adsimo, el Unico: estos intermediarios entre Dios y su pueblo no eran ya una amenaza para el monote\u00ed\u00adsmo, sino que eran considerados m\u00e1s bien como un medio de comunicaci\u00f3n entre Dios y los hombres.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento el \u00e1ngel o los \u00e1ngeles aparecen, sobre todo, en los momentos en que la intervenci\u00f3n de Dios se presenta como misterio y, a la vez, como hecho real: as\u00ed\u00ad sucede en la anunciaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada (Lucas) y en el sue\u00f1o de Jos\u00e9 (Mateo), y en otros episodios de los llamados Evangelios de la infancia; lo mismo en los episodios de las tentaciones de Jes\u00fas en el desierto, de la agon\u00ed\u00ada en Getseman\u00ed\u00ad, de la resurrecci\u00f3n. Tambi\u00e9n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles los \u00e1ngeles son los instrumentos de la intervenci\u00f3n de Dios en la historia de la Iglesia primitiva. Como en el Antiguo Testamento, en el Nuevo los \u00e1ngeles representan al mundo celestial, al otro mundo, en torno a Dios (cfr. Mc 12, 25).<\/p>\n<p>En los textos apocal\u00ed\u00adpticos se da una especial importancia a la participaci\u00f3n de los \u00e1ngeles en los acontecimientos del fin del mundo (cfr. Mt 13, 41-42). En el juicio universal separan a los malos de los buenos, acompa\u00f1an al Hijo del hombre en su segunda venida, re\u00fanen a los elegidos (cfr. Mt. 24, 31; 25, 31). En el Apocalipsis los \u00e1ngeles est\u00e1n presentes casi en cada p\u00e1gina. La carta a los Hebreos subraya la inferioridad de los \u00e1ngeles respecto a Cristo y da esta definici\u00f3n: \u00abes ritus en servicio activo, que se env\u00ed\u00adan en ayuda de los que han de heredar la salvaci\u00f3n\u00bb (1, 14).<\/p>\n<p>Finalmente, la adoraci\u00f3n de los \u00e1ngeles est\u00e1 expresamente prohibida, tanto en el Apocalipsis, como en Pablo, el cual adem\u00e1s afirma que \u00abjuzgaremos a los \u00e1ngeles\u00bb (1 Cor 6, 3): misteriosa alusi\u00f3n a una posibilidad de pecado, presente tambi\u00e9n en ellos. Estos \u00e1ngeles que estar\u00e1n sometidos al juicio de los hombres ser\u00ed\u00adan, m\u00e1s bien los demonios.<\/p>\n<p>2.2. Demonios<br \/>\nEn el Antiguo Testamento se habla muy poco de los demonios: apenas alguna referencia a las supersticiones populares y a las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, severamente prohibidas y declaradas ineficaces en comparaci\u00f3n con el poder de Dios.<\/p>\n<p>Aparece el t\u00e9rmino Sat\u00e1n, literalmente \u00abadversario\u00bb (traducido en griego por \u00abdi\u00e1bolos\u00bb): unas veces con el significado de \u00abacusador\u00bb (Jb 1, 6; Sal 109, 6), otras con el de enemigo militar o pol\u00ed\u00adtico, quiz\u00e1 suscitado por Dios (1 Sam 29, 4). Satan\u00e1s y los demonios aparecen frecuentemente en el Nuevo Testamento. Satan\u00e1s es llamado el \u00abfuerte\u00bb, \u00abel maligno\u00bb, \u00abel pr\u00ed\u00adncipe de esta mundo\u00bb, \u00abel dios de este mundo\u00bb (cfr. 12, 29; Mt 13, 19; Jn 12, 31). Es el tentador por excelencia, que viene a \u00abcribar como trigo\u00bb a los disc\u00ed\u00adpulos (Lc 22, 31) para \u00abhacerlos caer en su dominio\u00bb, aunque no ignoran sus \u00abardides\u00bb (2 Cor 2, 11). Hay que revestirse de la armadura de Dios para \u00abpoder resistir a las estratagemas del diablo\u00bb (Ef 6, 11). \u00abNuestro enemigo el diablo, como le\u00f3n rugiente, ronda buscando a qui\u00e9n devorar\u00bb (1 P 5, 8).<\/p>\n<p>Satan\u00e1s tiene el poder de tentar tambi\u00e9n a Jes\u00fas seg\u00fan el relato un\u00e1nime de los sin\u00f3pticos (cfr. Mt 4, 1-11). Entra dentro de Judas, convirti\u00e9ndose en actor directo de la traici\u00f3n (cfr. Lc 22, 3). Tiene su reino y proclama que todos los reinos de la tierra est\u00e1n en su poder. Es el poder de las tinieblas que se opone al poder de la luz. Tiene el \u00abpoder de la muerte\u00bb, m\u00e1s a\u00fan, es \u00abasesino desde el principio\u00bb y \u00abpadre de la mentira\u00bb (cfr. Jn 8, 44; Hb, 2, 14).<\/p>\n<p>Pero el dato fundamental del Nuevo Testamento consiste, sobre todo, en el anuncio de que Satan\u00e1s ha sido vencido por Dios. A Satan\u00e1s y a sus demonios \u00ables queda poco tiempo\u00bb (Ap 12, 12). En efecto, Cristo vino para destruir las obras del diablo. Si Satan\u00e1s es fuerte, Cristo es \u00abm\u00e1s fuerte que \u00e9l\u00bb, lo desarma y lo vence (Lc 11, 22). Esta victoria se manifiesta no s\u00f3lo en las tentaciones vencidas, sino tambi\u00e9n en la lucha con los demonios que Cristo hace salir de los hombres en los que hab\u00ed\u00ada entrado.<\/p>\n<p>3. El tema de los \u00e1ngeles y demonios<br \/>\nen los te\u00f3logos de nuestros d\u00ed\u00adas<br \/>\n3.1. En el campo protestante<br \/>\nHasta la primera guerra mundial, entre los protestantes, influidos por la teolog\u00ed\u00ada liberal, su postura es de escepticismo en lo que se refiere a los \u00e1ngeles y demonios. Sin embargo K. Barth se erige como el autor de la m\u00e1s completa y profunda angeolog\u00ed\u00ada y demonolog\u00ed\u00ada protestante moderna. El no duda de la realidad de los \u00e1ngeles porque viene atestiguada por la Escritura. En cuanto al diablo, no lo concibe como una criatura personal, sino como una tercera fuerza de ser, intermedia entre Dios y la creaci\u00f3n. Algo as\u00ed\u00ad como un sentimiento de \u00abnegatividad y repugnancia\u00bb de Dios ante la creaci\u00f3n no completada. Esta tercera fuerza desaparecer\u00e1 al final de los tiempos, en la escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Para P. Tillich los \u00e1ngeles y demonios existen pero no como seres aut\u00f3nomos, sino como s\u00ed\u00admbolos concreto-po\u00e9ticos o im\u00e1genes del bien y del mal que afectan a lo real.<\/p>\n<p>R. Bultmann solamente ve en el tema de los \u00e1ngeles y demonios los restos de una mentalidad infantil sacra.<\/p>\n<p>P. Ricoeur, interpreta al diablo como figura del mal que cada uno introduce en el mundo con su propio pecado, del cual es responsable.<\/p>\n<p>Pero la actitud general global es la de desinter\u00e9s por el tema: sencillamente, se trata el problema del mal, pero sin hablar del diablo (E. Fuchs, H. Braun, M. Mezger, E Moltmann, W. Pannemberg, etc).<\/p>\n<p>3. 2. En el campo cat\u00f3lico<br \/>\nSi hasta hace algunos decenios no se discut\u00ed\u00ada la existencia de \u00e1ngeles y demonios, hoy los autores cat\u00f3licos se dividen en dos campos: Una minor\u00ed\u00ada sigue admitiendo su existencia; algunos sin enfrentarse a la literatura cr\u00ed\u00adtica sobre el tema (Regamey, Seeman, Schmaus, Auer). Una minor\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n, tiende a reducir los \u00e1ngeles a simples expresiones del amor de Dios, y a Satan\u00e1s como \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb del pecado personal y social en la l\u00ed\u00adnea de la desmitologizaci\u00f3n bultmaniana (Haag, Lang, Kung, Sartory, Haring, Jossua, Mayer, Schooneenberg). Otra minor\u00ed\u00ada, sin embargo se conforma con afirmar su existencia, teniendo delante la problem\u00e1tica de la literatura cr\u00ed\u00adtica (Kelly, Duquoc, Fischer). Finalmente, otros autores ni afirman ni niegan: se conforman con un juicio \u00aben suspensi\u00f3n temporal\u00bb, de duraci\u00f3n impreciso (Semmelroth, Rahner).<\/p>\n<p>El gran grupo de te\u00f3logos cat\u00f3licos afirma que la doctrina de seres espirituales creados, buenos o malos, y que influyen sobre los hombres, es una verdad de fe vinculante. Aunque ciertamente no es cre\u00ed\u00adble todo aquello que la tradici\u00f3n presenta sobre el tema. Se muestran cautos y delicados en sus opiniones, dividi\u00e9ndose en autores b\u00ed\u00adblicos (Schnackenburg, Kertelge, Grelot) y dogm\u00e1ticos (Balthasar, Flick, Alszeghy, Ratzinger, Lehmann, Kasper, Marranzini).<\/p>\n<p>3.3. Magisterio contempor\u00e1neo, liturgia y catecismo<br \/>\nEn el Vaticano II s\u00f3lo se conceden tres pasajes al tema de los \u00e1ngeles: destinados a venir con Cristo en su gloria final (LG 49); son justamente venerados por los fieles (LG 50); est\u00e1n subordinados a la Madre de Dios (LG 69).<\/p>\n<p>Por el contrario, el tema de Satan\u00e1s es m\u00e1s frecuente: se encuentra en los or\u00ed\u00adgenes del mal (GS 13); el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, el diablo, lo tiene sometido en el pecado (GS 13; AG 3). Jesucristo nos has liberado del poder de Satan\u00e1s (SC 6), de su esclavitud (GS 22). El diablo nos tienta (LG 16, LG 48). Necesitamos purificarnos de las tentaciones del maligno (LG 17; AG 19). La conversi\u00f3n conlleva una lucha contra los esp\u00ed\u00adritus del mal (LG 35). Como resumen, se presenta al diablo como realidad personal, su funcionalidad en referencia al mal, y el realismo, seg\u00fan la Biblia, de su influjo hasta la victoria definitiva de Cristo.<\/p>\n<p>El Papa Pablo VI habl\u00f3 en dos ocasiones sobre Satan\u00e1s (29 de junio de 1972, y 15 noviembre 1972), saliendo al paso de las desviaciones sobre el tema del mal: \u00abel mal, no s\u00f3lo es una deficiencia, es una realidad; y el diablo, el maligno, es un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad misteriosa y estremecedora\u00bb. Se basa el Papa en la Escritura y en la tradici\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en la nueva reforma lit\u00fargica, la Iglesia ha recogido la doctrina tradicional sobre los \u00e1ngeles y el diablo: se mantiene la fiesta de los arc\u00e1ngeles (29 de septiembre), y de los \u00e1ngeles custodios (2 de octubre), as\u00ed\u00ad como la Misa votiva de los Santos Angeles. Es la primera vez, despu\u00e9s de Trento, que se incluye en el Misal Romano un prefacio que agradece a Dios la creaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, y en la primera y cuarta plegaria eucar\u00ed\u00adstica les concede protagonismo.<\/p>\n<p>Por otro lado, la creencia en Satan\u00e1s y en los demonios subyace tambi\u00e9n en el Misal, aunque est\u00e1 hecha con sobriedad y discreci\u00f3n. El ministerio del exorcista se reduce a un servicio espor\u00e1dico, y de hecho subsiste s\u00f3lo a petici\u00f3n del obispo, sin que sea previsto un rito especial para conferirlo. Se reducen, aunque no se anulan, los exorcismos del bautismo y las renuncias expresas a Satan\u00e1s. En la liturgia penitencial se ha recuperado una antigua oraci\u00f3n que recuerda el influjo de Satan\u00e1s sobre el pecado.<\/p>\n<p>Por supuesto, se han respetado los textos b\u00ed\u00adblicos que hablan de los \u00e1ngeles y Satan\u00e1s y que leemos en el Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el Nuevo Catecismo se subraya que la existencia de los \u00e1ngeles es una verdad de fe. Son servidores y mensajeros de Dios porque contemplan constantemente el rostro del Padre de los cielos (Mt 18,10) y son agentes de sus \u00f3rdenes, atentos a la voz de su palabra (Sal 103,20). En tanto que criaturas puramente espirituales tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfecci\u00f3n a todas las criaturas visibles y el resplandor de su gloria da testimonio de ello (nn. 328-330). Los \u00e1ngeles pertenecen a Cristo, porque fueron creados por El y para El, y son llamados \u00abhijos de Dios\u00bb. Toda la vida de Jes\u00fas Encarnado estuvo rodeada de \u00e1ngeles en diversos pasajes: desde la encarnaci\u00f3n hasta la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n (nn. 331-333). La vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los \u00e1ngeles (n. 334-335) y desde la infancia hasta la muerte la vida humana est\u00e1 rodeada de su custodia (n. 336). El diablo o los demonios son \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos (nn. 391-393), que influyen en los hombres, y aunque su poder es fuerte por ser esp\u00ed\u00adritus puros, no es sin embargo infinito. El que Dios permita la actividad diab\u00f3lica es un gran misterio aunque sabemos que en todas las cosas interviene Dios para el bien de los que le aman (n. 394-395).<\/p>\n<p>4. Recapitulando: \u00bfpor qu\u00e9 los \u00e1ngeles est\u00e1n de moda?<br \/>\nLlegados al final de estas l\u00ed\u00adneas, y desde la motivaci\u00f3n del presente escrito, nos tenemos que preguntar por qu\u00e9 la angeolog\u00ed\u00ada vuelve a estar de moda, curiosamente fuera, cuando no al margen, de la religi\u00f3n propiamente cristiana. Resumiendo, encontramos al menos estas razones:<\/p>\n<p>a) No se cree en Dios transcendente, pero se necesita creer en la transcendencia, m\u00e1s all\u00e1 del materialismo sofocante y cotidiano. Los \u00e1ngeles, seres m\u00e1s cercanos y ambiguos suplen esta necesidad de transcendencia. Y hasta explican la necesidad de la oraci\u00f3n o petici\u00f3n a lo transcendente de cosas ben\u00e9ficas para nuestra vida. Los \u00e1ngeles, son m\u00e1s cercanos y, ante la variedad de clases, la oferta de conseguir lo que pedimos se hace m\u00e1s rica. Se mezcla, en este sentido, cierta magia, superstici\u00f3n y consumismo.<\/p>\n<p>b) Necesitamos quitar el miedo a la muerte. Los \u00e1ngeles nos ayudan a afrontar la muerte sin tanto terror. Nos estar\u00ed\u00adan diciendo que el morir, con la consiguiente reencarnaci\u00f3n en forma de esp\u00ed\u00adritu ang\u00e9lico, no debe aterrarnos.<\/p>\n<p>c) Unida a la creencia en una \u00abreencarnaci\u00f3n positiva\u00bb (necesitamos vivir m\u00e1s de una vida para alcanzar niveles superiores de conciencia) se encuentra la posibilidad de no perder para siempre a nuestros seres queridos. Ellos, mediante el cuerpo astral, se transformar\u00ed\u00adan en nuestros \u00e1ngeles custodios.<\/p>\n<p>d) Los \u00e1ngeles, en esta \u00e9poca de vuelta del sexo y de lo material, representan la otra parte de nuestro yo m\u00e1s \u00abpuro y transparente y et\u00e9reo\u00bb, menos materializado y m\u00e1s espiritualizado. La vuelta a la inocencia perdida y recuperada. Ayudan a una idea de persona andr\u00f3gina (equilibrio entre los dos sexos).<\/p>\n<p>e) Ante la decadencia de las religiones tradicionales y el af\u00e1n de presentar novedades, la angeolog\u00ed\u00ada, tal y como se pone de manifiesto por ejemplo en el espiritismo, es una nueva gnosis, una nueva forma de expresar lo religioso para hacerlo atractivo.<\/p>\n<p>f) Miedo a la soledad, en un mundo sin hogar y, cada vez, m\u00e1s individualista. El \u00e1ngel har\u00ed\u00ada compa\u00f1\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>g) Cierta huida de la realidad ante la impotencia de solucionar los problemas personales y los sociales. Se acude a los santos como recurso m\u00e1gico-religioso.<\/p>\n<p>h) Con relaci\u00f3n al tema del diablo (\u00e1ngel malo) hay que decir que se denuncia la vuelta a la pr\u00e1ctica de ritos sat\u00e1nicos y, que incluso entre algunas tribus urbanas de mentalidad apocal\u00ed\u00adptica (heavys, thrasers, punkys) el diablo aparece como la l\u00f3gica a la l\u00f3gica y sin sentido del mundo en el que nos movemos.<\/p>\n<p>Finalmente nos hacemos eco de una frase atribuida a M. El\u00ed\u00adade: \u00abCuando el hombre deja de creer en el verdadero Dios, es capaz de creer en cualquier cosa\u00bb.<\/p>\n<p>Tal vez, en nuestra sociedad cansada y postmoderna, de vuelta de ideolog\u00ed\u00adas inmanentistas y metarelatos, la moda de los \u00e1ngeles no sea m\u00e1s que otra versi\u00f3n de \u00ablo fragmentario y de la religi\u00f3n a la carta\u00bb tan t\u00ed\u00adpica de este hombre de nuestros d\u00ed\u00adas a quien se le ha definido como light. Porque la creencia en los \u00e1ngeles puede llevar a una forma religiosa narcisista de comportamiento religioso, y sin compromiso comunitario e institucional.<\/p>\n<p>En cualquier caso, aunque sea cierto que la angeolog\u00ed\u00ada no deba situarse en el primer plano de nuestras creencias, tampoco se puede olvidar. Tanto para la Biblia, como para la Tradici\u00f3n Viva no son seres marginales en la historia de la Salvaci\u00f3n. El problema es doble para el hombre de hoy: tanto de lenguaje (c\u00f3mo hablar de los \u00e1ngeles) como de contenido (explicar qu\u00e9 son). Sin olvidar lo que afirmaba H. U. von Balthasar: \u00abNo podemos negar a los \u00e1ngeles un puesto importante como personajes activos en el \u00fanico teodrama que se desarrolla entre el cielo y la tierra\u00bb. Los \u00e1ngeles son adoradores del Dios Vivo (es su fin \u00faltimo) y servidores de la obra de salvaci\u00f3n de Cristo, hoy en la misi\u00f3n de la Iglesia, y por ello, en cada persona tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; R. BERZOSA MART\u00ed\u008dNEZ, Angeles y demonios, BAC, Madrid 1996; ID.,, Nueva Era y Cristianismo. Entre el di\u00e1logo y la ruptura, BAC, Madrid 1995.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Los \u00e1ngeles: 1. Nombres y funciones; 2. La corte celestial; 3. Los querubines y los serafines; 4. El \u00e1ngel de Yhwh; 5. Angeles de la guarda y arc\u00e1ngeles; 6. Los \u00e1ngeles en el ministerio de Jes\u00fas; 7. Los \u00e1ngeles en la vida de la Iglesia. II. Los demonios: 1. Or\u00ed\u00adgenes; 2. Evoluci\u00f3n; 3. Satan\u00e1s y su ej\u00e9rcito; 4. La victoria de Cristo sobre Satan\u00e1s y los demonios; 5. La lucha de la Iglesia.<br \/>\nEn todas las religiones de la antig\u00fcedad, al lado de las divinidades m\u00e1s o menos numerosas que, junto con los h\u00e9roes divinizados, poblaban el pante\u00f3n de cada pueblo, aparece siempre una serie de seres de naturaleza intermedia entre el hombre y el dios, algunos de \u00ed\u00adndole y con funciones ben\u00e9ficas y otros, por el contrario, mal\u00e9ficos. No es posible determinar con certeza cu\u00e1ndo penetr\u00f3 en Israel y c\u00f3mo se fue desarrollando en \u00e9l a trav\u00e9s de los siglos la fe en la existencia de estos seres intermedios. Generalmente se piensa que fue asimilada del mundo pagano circundante, en donde tanto los cananeos como los asirio- babilonios se imaginaban las diversas divinidades rodeadas de una corte de \u2020\u0153servidores\u2020\u2122 o ministros al estilo de los reyes y pr\u00ed\u00adncipes de este mundo. Est\u00e1 claro de todas formas que en este proceso de asimilaci\u00f3n se debi\u00f3 realizar una gran obra de desmitizaci\u00f3n para purificar el concepto de dichos seres de toda sombra de polite\u00ed\u00adsmo y armonizarlo con la fe irrenunciable en el verdadero Dios, \u00fanico y trascendente, a quien siempre se mostr\u00f3 fiel la parte elegida de Israel.<br \/>\n187<br \/>\n1. LOS ANGELES.<br \/>\n188<br \/>\n1. Nombres y funciones.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153\u00e1ngel\u2020\u009d nos ha llegado directamente del griego \u00fangelos, con que los LXX traducen normalmente el hebreo mal\u2020\u2122eak, enviado, nuncio, mensajero. Se trata, por tanto, de un nombre de funci\u00f3n, no de naturaleza. En el AT se aplica tanto a los seres humanos enviados por otros hombres (tambi\u00e9n en el NT en Lc 7,24; Lc 7,27; Lc 9,52) como a los seres sobrehumanos enviados por Dios. Como mensajeros celestiales, los \u00e1ngeles aparecen a menudo con semblante humano, y por tanto no siempre son reconocidos. Ejercen tambi\u00e9n funciones permanentes, y a veces desempe\u00f1an tareas espec\u00ed\u00adficas no ligadas al anuncio, como la de guiar al pueblo en el \u00e9xodo de Egipto (Ex 14,19; Ex 23,20; Ex 23,23) o la de aniquilar el ej\u00e9rcito enemigo de Israel (2R 19,35). As\u00ed\u00ad pues, gradualmente el t\u00e9rmino pas\u00f3 a indicar cualquier criatura celestial, superior a los hombres, pero inferior a Dios, encargada de ejercer cualquier funci\u00f3n en el mundo visible e invisible.<br \/>\n189<br \/>\n2. La corte celestial.<br \/>\nConcebido como un soberano sentado en su trono en el acto de gobernar el universo (IR 22,15 1s6,lss), el Dios de Israel aparece rodeado, venerado y servido por un ej\u00e9rcito innumerable de seres, designados a veces como \u2020\u0153servidores\u2020\u009d (Jb 4,18), pero m\u00e1s frecuentemente como \u2020\u0153santos\u2020\u009d (Jb 5,1; Jb 15,15; Sal 89,6; Dn 4,10), \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d (Jb 1,6; Jb 2,1; Sal 29,1; Sal 89,7; Dt 32,8) o \u2020\u0153del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d (Sal 89,6), \u2020\u0153fuertes\u2020\u009d o \u2020\u0153h\u00e9roes\u2020\u009d (Sal 78,25; Sal 103,20), \u2020\u0153vigilantes\u2020\u009d (Dn 4,10; Dn 4,14; Dn 4,20), etc. Todos juntos constituyen las \u2020\u0153tropas\u2020\u009d (Sal 148,2) o el \u2020\u0153ej\u00e9rcito del cielo\u2020\u009d (IR 22,19) y del Se\u00f1or (Yhwh) (Jos 5,4), el cual es llamado, por consiguiente, \u2020\u0153Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d (IS 1,3; IS 1,11; Sal 25,10; Is 1,9; 1s6,3; 1s48,3; Jr 7,3; Jr9,14).<br \/>\nEn Dan 7,10 el profeta ve en torno al trono de Dios una infinidad de seres celestiales: \u2020\u0153miles de millares le serv\u00ed\u00adan, millones y millones estaban de pie en su presencia\u2020\u009d. Tambi\u00e9n en el NT, cuando el \u00e1ngel anuncia a los pastores de Bel\u00e9n que ha nacido el Salvador, se le uni\u00f3 \u2020\u0153una multitud del ej\u00e9rcito celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que \u00e9l ama\u2020\u009d (Lc 2,13s), mientras que en la visi\u00f3n del cordero inmolado Juan oye el \u2020\u0153clamor\u2020\u009d y ve igualmente \u2020\u0153una multitud de \u00e1ngeles que estaban alrededor del trono&#8230;; eran miles de miles, millones de millones\u2020\u009d (Ap 5,11).<br \/>\n 190 5<br \/>\n190<br \/>\n3. LOS QUERUBINES Y LOS SERAFINES.<br \/>\nEstos \u00e1ngeles ocupan un lugar privilegiado en toda la corte celestial, ya que est\u00e1n m\u00e1s cerca de Dios y atienden a su servicio inmediato. Los primeros est\u00e1n junto al trono divino, lo sostienen y lo arrastran o transportan (Ez 10). En este mismo sentido hay que entender los textos en que se dice que Dios est\u00e1 sentado sobre los querubines o cabalga sobre ellos (lSam4,4; 2S 6,2; 2S 22,11; SaI 80,2; SaI 99,1). Es especial su presencia \u2020\u0153delante del jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n\u2020\u009d con \u2020\u0153la llama de la espada flameante para guardar el camino del \u00e1rbol de la vida\u2020\u009d (Gn 3,24). Iconogr\u00e1ficamente se les representaba con las alas desplegadas, bien sobre el arca de la alianza, bien sobre las paredes y la puerta del templo (Ex 25,18s; IR 6,23-35). Los serafines, por el contrario, que etimol\u00f3gicamente significan \u2020\u0153(esp\u00ed\u00adritus) ardientes\u2020\u009d, s\u00f3lo se recuerdan en la visi\u00f3n inaugural de Is 6,2-7, mientras que rodean el trono de Yhwh y cantan su santidad y su gloria. Est\u00e1n dotados de seis alas: dos para volar, dos para taparse el rostro, dos para cubrirse los pies. Uno de ellos fue el que purific\u00f3 los labios del profeta con un carb\u00f3n encendido, para que purificado de todo pecado pudiera anunciar la palabra de Dios.<br \/>\n191<br \/>\n4. El \u00e1ngel de Yhwh.<br \/>\nLlamado tambi\u00e9n \u2020\u0153\u00e1ngel de \u2020\u02dcElohim (Dios)\u2020\u009d, es una figura singular\u00ed\u00adsima que, tal como aparece y como act\u00faa en muchos textos b\u00ed\u00adblicos, debe considerarse sin m\u00e1s como superior a todos los dem\u00e1s \u00e1ngeles. Aparece por primera vez en la historia iie Agar (Gn 16,7-13), luego en el relato del sacrificio de Isaac Gn 22,11-18) y a continuaci\u00f3n cada vez con mayor frecuencia en los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos de la historia de Israel (Ex 3,2-6; Ex 14,19; Ex 23,23 N\u00fam Ex 22,22; Jc 6,11; 2R 1,3). Pero mientras que en algunos textos se presenta como claramente distinto de Dios y como intermediario suyo (Nm 20,16; 2R 4,16), en otros parece confundirse con \u00e9l, actuando y hablando como si fuese Dios mismo Gn 22,15-1 7; Gn 31,11-13; Ex 3,2-6). Para los textos de este \u00faltimo tipo algunos autores han pensado en una interpolaci\u00f3n por obra de un redactor, que habr\u00ed\u00ada introducido la presencia del \u00e1ngel para preservar la trascendencia divina. Pero m\u00e1s probablemente hemos de pensar en un modo demasiado sint\u00e9tico de narrar: el \u00e1ngel como representante del Alt\u00ed\u00adsimo habla y act\u00faa en primera persona, interpretando y traduciendo para el hombre su voluntad, sin que el narrador se preocupe de se\u00f1alar que est\u00e1 refiriendo lo que se le ha encargado decir o hacer. De todas formas, exceptuando 2S 24,17, donde se le encarga que castigue a Israel con la peste por causa del pecado cometido por David al haberse empe\u00f1ado en censar al pueblo, en todos los dem\u00e1s textos el \u00e1ngel de Yhwh act\u00faa siempre con una finalidad ben\u00e9fica de mediaci\u00f3n, de intercesi\u00f3n y de defensa (IR 22,19-24; Za 3; Jb 16, 19)j Aunque en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada posterior su papel parece ser bastante reducido, su figura vuelve a aparecer de nuevo en los evangelios de la infancia (Mt 1,20; Mt 1,24; Mt 2,13; Mt 2,19; Lc 1,11; Lc 2,9).<br \/>\n192.<br \/>\n5. ANGELES DE LA GUARDA Y ARCANGELES.<br \/>\nEn la antig\u00fcedad b\u00ed\u00adblica los \u00e1ngeles no se distingu\u00ed\u00adan por la naturaleza de las misiones que se les confiaban. As\u00ed\u00ad, al lado de los \u00e1ngeles enviados para obras buenas, encontramos al \u00e1ngel exterminador que trae la ruina a las casas de los egipcios (Ex 12,23), al \u00e1ngel que siembra la peste en medio de Israel 2S 24,16-17) y que destruye el ej\u00e9rcito de Se-naquerib (2R 19,35), mientras que en el libro de Jb Satan\u00e1s sigue formando parte de la corte celestial (1,6-12; 2,1-10). Pero a continuaci\u00f3n, a partir del destierro en Babilonia y cada vez m\u00e1s en los tiempos sucesivos, por influencia y en reacci\u00f3n contra el sincretismo iranio-babilonio, no s\u00f3lo se lleva a cabo una clara distinci\u00f3n entre \u00e1ngeles buenos y malos, sino que se afina incluso en su concepci\u00f3n, precisando sus tareas y multiplicando su n\u00famero. Por un lado, se quiere exaltar la trascendencia del Dios invisible e inefable; por otro, poner de relieve su gloria y su poder, que se manifiestan tanto en el mayor n\u00famero de \u00e1ngeles como en la multiplicidad de los encargos que se les hace.<br \/>\nEn este sentido resulta particularmente significativa la angelolog\u00ed\u00ada de los libros de Tob\u00ed\u00adas y de Daniel. En el primero, el \u00e1ngel que acompa\u00f1a, protege y lleva a buen t\u00e9rmino todas las empresas del protagonista se porta como verdadero \u00e1ngel de la guarda, pero al final de su misi\u00f3n revela: \u2020\u0153Yo soy Rafael, uno de los siete \u00e1ngeles que est\u00e1n ante la gloria del Se\u00f1or y en su presencia\u2020\u009d (Tb 12,15). En el segundo, adem\u00e1s de la alusi\u00f3n a los \u2020\u0153millones de millones\u2020\u009d de seres celestiales que rodean el trono de Dios (Dn 7,10), se conocen tambi\u00e9n algunos \u00e1ngeles que presiden los destinos de las naciones (Dn 10,13-21). Se dan igualmente los nombres de dos de los \u00e1ngeles m\u00e1s importantes: Gabriel y Miguel. El uno revela al profeta el significado de sus visiones (Dn 8,6; Dn 9,21), lo mismo que hab\u00ed\u00ada hecho un \u00e1ngel an\u00f3nimo con los<br \/>\n 193 6<br \/>\nprofetas Ezequiel (cc. 8-1 1; 40-44) y Zacar\u00ed\u00adas (cc. 1-6), y como ser\u00e1 luego habitual en toda la literatura apocal\u00ed\u00adptica, incluida la del NT. El otro se presenta como \u2020\u0153uno de los primeros pr\u00ed\u00adncipes\u2020\u009d (Dn 10,13) y como \u2020\u0153vuestro pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u009d, el pr\u00ed\u00adncipe absoluto de Israel, \u2020\u0153que hace guardia sobre los hijos de tu pueblo\u2020\u009d Dn 10,21;Dn 12,1).<br \/>\n193<br \/>\nLos \u00e1ngeles que velan por los hombres (Tb 3,17 Dan 3,49s) presentan a Dios sus oraciones(Tb 12,12)y son pr\u00e1cticamente sus guardianes (Sal 91,11); de alguna manera aparecen tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad en el NT (Mt 18,10<br \/>\nTambi\u00e9n en Ap 1,4 y 8,2 encontramos a \u2020\u0153los siete esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n delante de su trono\u2020\u009d y a \u2020\u0153los siete \u00e1ngeles que est\u00e1n en pie delante de Dios\u2020\u009d, adem\u00e1s del \u00e1ngel int\u00e9rprete de las visiones. Los ap\u00f3crifos del AT indican los nombres principales: Uriel, Rafael, Rag\u00fcel, Miguel, Sar-coel y Gabriel (cf Henoc 20,1-8), pero de ellos tan s\u00f3lo se menciona a Gabriel en el NT (Lc 1,19).<br \/>\nInspir\u00e1ndoseen la denominaci\u00f3n de \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u009d, utilizada para Miguel en Dan 10,13.21; 12,1, san Pablo habla gen\u00e9ricamente de un \u2020\u0153arc\u00e1ngel\u2020\u009d (\u00e1ngel pr\u00ed\u00adncipe) que habr\u00e1 de dar la se\u00f1al del \u00faltimo d\u00ed\u00ada. La carta de Judas (y. 9) a su vez aplica concretamente este t\u00ed\u00adtulo griego a Miguel, y s\u00f3lo m\u00e1s tarde la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica lo extender\u00e1 a Gabriel y a Rafael, uni\u00e9ndolos a Miguel para formar el orden de los arc\u00e1ngeles, que junto con los \u00e1ngeles y los ya recordados querubines y serafines forman los cuatro primeros \u00f3rdenes de la jerarqu\u00ed\u00ada ang\u00e9lica, que comprende adem\u00e1s los principados, las potestades, las virtudes, los tronos y las dominaciones (Col 1,16; Col 2,10; Ef 1,21; IP 3,22), hasta alcanzar el n\u00famero de nueve.<br \/>\n194<br \/>\n6. LOS \u00ed\u0081NGELES EN EL MINISTERIO de Jes\u00fas.<br \/>\nLos \u00e1ngeles con su presencia marcan los momentos m\u00e1s destacados de la vida y del destino de Jes\u00fas. En los evangelios de la infancia, el \u00e1ngel del Se\u00f1or se aparece en varias ocasiones en sue\u00f1os a Jos\u00e9 para aconsejarle y dirigirlo (Mt 1,20; Mt 1,24; Mt 2,13; Mt 2,19). Tambi\u00e9n el nacimiento de Juan Bautista es revelado antes de la hora a su padre Zacar\u00ed\u00adas por un \u00e1ngel del Se\u00f1or (Lc 1,11), que luego resulta ser el \u00e1ngel de la presencia, Gabriel (Lc 1,19), el mismo que seis meses m\u00e1s tarde fue enviado a la virgen Mar\u00ed\u00ada en Nazaret (Lc 1,26). El \u00e1ngel del Se\u00f1or se aparece tambi\u00e9n a los pastores en la noche de Bel\u00e9n para anunciar la gran alegr\u00ed\u00ada del nacimiento del Salvador, seguido por \u2020\u0153una multitud del ej\u00e9rcito celestial, que alababa a Dios\u2020\u009d (Lc 2,9-14).<br \/>\nDurante su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas se mantiene en continua y estrecha relaci\u00f3n con los \u00e1ngeles de Dios, que suben y bajan sobre \u00e9l (Jn 1,51), le atienden en la soledad del desierto (Mc 1,13; Mt 4,11), lo confortan en la agon\u00ed\u00ada de Getseman\u00ed\u00ad (Lc 22,43), est\u00e1n siempre a su disposici\u00f3n (Mt 26,53) y proclaman su resurrecci\u00f3n (Mc 16,5-7; Mt 28,2-3; Lc 24,4; Jn 20,12). Jes\u00fas, a su vez, habla de ellos como de seres vivos y reales, inmunes de las exigencias de la naturaleza humana (Mt 22,30; Mc 12,25; Lc 20,36) y que velan por el destino de los hombres (Mt 18,10); como de seres que participan de la gloria de Dios y se alegran de su gozo (Lc 15,10). En su encarnaci\u00f3n el Hijo de Dios se hizo inferior a los \u00e1ngeles (Hb 2,9), pero en su resurrecci\u00f3n fue colocado por encima de todos los seres celestiales (Ef 1,21), que de hecho lo adoran (Hb 1,6-7) y lo reconocen como Se\u00f1or (Ap 5,1 Is; 7,1 Is), ya que han sido creados en \u00e9l y para \u00e9l Col 1,16). Tambi\u00e9n ellos ignoran el d\u00ed\u00ada de su vuelta para el juicio final (Mt 24,26), pero ser\u00e1n sus ejecutores (Mt 13,39; Mt 13,49; Mt 24,31), lo preceder\u00e1n y lo acompa\u00f1ar\u00e1n (Mt 25,31; 2Ts 1,7; Ap 14,14-16), reunir\u00e1n a los elegidos de los cuatro \u00e1ngulos de la tierra (Mt 24,31; Mc 13,27) y arrojar\u00e1n lejos, al \u2020\u0153horno ardiente\u2020\u009d, a todos los agentes de la iniquidad (Mt 13,41-42).<br \/>\n195<br \/>\n7. LOS \u00ed\u0081NGELES EN LA VIDA DE la Iglesia.<br \/>\nLa Iglesia hereda de Israel la fe en la existencia de los \u00e1ngeles y la mantiene con sencillez, mostrando hacia ellos la misma estima y la misma veneraci\u00f3n, pero sin caer en especulaciones fant\u00e1sticas, t\u00ed\u00adpicas de gran parte de la literatura del judaismo tard\u00ed\u00ado. El NT, como acabamos de ver, insiste en subrayar su relaci\u00f3n de inferioridad y de sumisi\u00f3n a Cristo y hasta a la Iglesia misma, que es su cuerpo (Ef 3,10; Ef 5,23). Contra los que identificaban en los \u00e1ngeles a los rectores supremos del mundo a trav\u00e9s del gobierno de sus elementos, Col 2,18 condena vigorosamente el culto excesivo que se les tributaba Ap 22,8-9).<br \/>\nSin embargo, se reconoce ampliamente la funci\u00f3n de los \u00e1ngeles, sobre todo en relaci\u00f3n con la difusi\u00f3n de la palabra de Dios. Los Hechos nos ofrecen un v\u00e1lido testimonio de esta creencia. Dos \u00e1ngeles con vestidura humana revelan a los once que \u2020\u0153este Jes\u00fas que acaba de subir al cielo volver\u00e1 tal como lo<br \/>\n 196 7<br \/>\nhab\u00e9is visto \u00c2\u00a1rse al cielo (Hch 1,10-11). Un \u00e1ngel del Se\u00f1or libera a los ap\u00f3stoles de la c\u00e1rcel (5,19; 12,7- 10), invita al di\u00e1cono Felipe a seguir el camino de Gaza para unirse al eunuco de la reina Candaces (8,26), se le aparece al centuri\u00f3n Cor-nelio y le indica el camino de la salvaci\u00f3n (10,3; 11,13), se le aparece tambi\u00e9n a Pablo en viaje hacia Roma y le asegura que se librar\u00e1 del naufragio junto con todos sus compa\u00f1eros de viaje (27,23). Seg\u00fan el Apocalipsis, los \u00e1ngeles presentan a Dios las oraciones de los santos (5,8; 8,3), protegen a la Iglesia y, junto con su jefe Miguel, combaten por su salvaci\u00f3n (12,1-9). Finalmente, vale la pena se\u00f1alar que los \u00e1ngeles est\u00e1n tambi\u00e9n junto a los justos para introducirlos en el para\u00ed\u00adso (Lc 16,22), pero ya en la tierra asisten a sus asambleas lit\u00fargicas (1Co 11,10) y desde el cielo contemplan las luchas sostenidas por los predicadores del evangelio (1Co 4,9).<br \/>\n196<br \/>\nII. LOS DEMONIOS.<br \/>\n197<br \/>\n1. Or\u00ed\u00adgenes.<br \/>\nEl desarrollo de la demonolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica sigue un itinerario mucho m\u00e1s complejo que el de la angelolog\u00ed\u00ada, puesto que si era relativamente f\u00e1cil imaginarse a Yhwh rodeado de una corte de personajes celestiales, sirvi\u00e9ndose de ellos como ministros y mensajeros, era sumamente dif\u00ed\u00adcil admitir la existencia de otros seres dotados de poderes ocultos, que compartiesen con \u00e9l el dominio sobre los hombres y sobre el mundo, aunque limit\u00e1ndose a la esfera del mal. Por eso los autores b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s antiguos, casi hasta la \u00e9poca del destierro, evitan hablar abiertamente de demonios, prefiriendo hacer que provengan de Dios incluso los males que afligen al hombre, como la peste (SaI 91,6; Ha 3,5), la fiebre (Dt 32,24), etc., a veces bajo la forma de un \u00e1ngel exterminador (Ex 12,23; 2S 24,16; 2R 19,35) o de un esp\u00ed\u00adritu malo IS 16,4-16; IS 16,23), enviados directamente por Dios. No faltan, sin embargo, algunas huellas literarias que revelan la creencia popular en la existencia de esp\u00ed\u00adritus malos, de los que el hombre intenta precaverse con ritos o pr\u00e1cticas m\u00e1gicas. Entre \u00e9stos se se\u00f1alan: los \u2020\u02dcelohim, esp\u00ed\u00adritus de los difuntos, que evocan los nigromantes (IS 28,13; 2R 21,6; Is 8,19), a pesar de la prohibici\u00f3n absoluta de la ley Lv 19,31; Lv 20,6; Lv 20,27; Dt 18,11); los sedtm, seres con car\u00e1cter verdaderamente diab\u00f3lico, a los que los israelitas llegaron a ofrecer sacrificios (Dt 32,17; SaI 106,37); los, se\u2020\u2122irim, seres extra\u00f1os y peludos como s\u00e1tiros, que, seg\u00fan se cre\u00ed\u00ada, habitaban en las ruinas o en lugares \u00e1ridos y alejados (Lv 17,7; 2Cr 11,15; Is 13,21; Is 34,12; Is 34,14).<br \/>\nCon estos mismos lugares se relaciona tambi\u00e9n la presencia de los dos \u00fanicos demonios cuyos nombres nos ofrecen los textos antiguos: con las casas derrumbadas al demonio Lilit (Is 34,14), al que se atribu\u00ed\u00ada sexo femenino; y con el desierto a Azazel, a quien en el d\u00ed\u00ada solemne de la expiaci\u00f3n se le ofrec\u00ed\u00ada un macho cabr\u00ed\u00ado sobre el que anteriormente el sumo sacerdote hab\u00ed\u00ada como cargado los pecados del pueblo Lv 16) [1 Lev\u00ed\u00adti-co II, 4].<br \/>\n198<br \/>\n2. Evoluci\u00f3n.<br \/>\nEl libro b\u00ed\u00adblico en que se manifiesta m\u00e1s abiertamente la creencia de los israelitas en los demonios es el de Tob\u00ed\u00adas, que, en paralelismo antit\u00e9tico con la acci\u00f3n ben\u00e9fica desarrollada por el \u00e1ngel Rafael, hace resaltar la obra mal\u00e9fica del demonio Asmodeo, a quien se atribuye una violencia de persecuci\u00f3n tan grande que llega a matar a todos los que intentaban unirse en matrimonio con la mujer a la que torturaba Tb 3,8; Tb 6,14-15). Pero el libro conoce, adem\u00e1s, una forma eficaz para exorcizar a cualquier demonio o esp\u00ed\u00adritu malvado: quemar el h\u00ed\u00adgado y el coraz\u00f3n de un pez, pues el humo obliga entonces<br \/>\nirremediablemente al esp\u00ed\u00adritu a abandonar su presa y a huir lejos (Tb 6,8; Tb 6,17-18; Tb 8,2-3).<br \/>\nLos escritos jud\u00ed\u00ados sucesivos, no comprendidos en el canon, explicita-r\u00e1n m\u00e1s a\u00fan la doctrina de los demonios, aunque no de modo uniforme, hasta convertirlos en rivales absolutos de Dios y de sus santos esp\u00ed\u00adritus. En general se prefiere llamarlos esp\u00ed\u00adritus malignos, impuros o enga\u00f1osos, unidos todos ellos en torno a un jefe que para algunos lleva el nombre de Mas-tema y para otros el de Belial o Beliar. Habr\u00ed\u00adan tenido su origen en la uni\u00f3n de los \u00e1ngeles con las famosas \u2020\u0153hijas de los hombres\u2020\u2122 (Gn 6,2-4) o de una rebeli\u00f3n de los mismos \u00e1ngeles contra Dios (Is 14,13-14; Ez 28,1). Caracterizados por el orgullo y la lujuria, atormentan a los hombres en el cuerpo y en el esp\u00ed\u00adritu, los inducen al mal y llegan a apoderarse de sus cuerpos. Pero se prev\u00e9 la decadencia de su poder en los tiempos mesi\u00e1ni-cos, cuando ser\u00e1n precipitados en el infierno.<br \/>\n199<br \/>\n 200 8<br \/>\n3. Satan\u00e1s y su ej\u00e9rcito.<br \/>\nLiteralmente la palabra hebrea sat\u00e1n significa adversario, enemigo o acusador (IR 24,4; 2R 19,22; SaI 109,6). En griego se traduce por alab\u00f3los, de donde \u2020\u0153diablo\u2020\u009d. En el libro de Jb (cc. 1-2) la figura de Satan\u00e1s sigue siendo la de un \u00e1ngel de la corte celestial, que desempe\u00f1a la funci\u00f3n de fiscal o de acusador, pero con tendencias desfavorables para con el hombre justo, poniendo en duda su bondad, su fidelidad o su rectitud, obteniendo de Dios la facultad de ponerlo a prueba (Jb 1,11; Jb 2,4). En ICr\u00f3n 21,1 Satan\u00e1s induce a David a hacer el censo de su pueblo; pero su nombre fue introducido por el redactor por un escr\u00fapulo teol\u00f3gico, a fin de evitar atribuir a Dios el mandato de realizar una acci\u00f3n il\u00ed\u00adcita, como se cuenta en el paralelo 2S 24,1. En Za 3,1-5, sin embargo, aun manteniendo el papel de acusador p\u00fablico, Satan\u00e1s se revela de hecho como adversario de Dios y de sus proyectos de misericordia para con su pueblo, hasta que el \u00e1ngel del Se\u00f1or no lo aleje orden\u00e1ndole en forma de deprecaci\u00f3n: \u2020\u0153Que el Se\u00f1or te reprima, Sat\u00e1n\u2020\u009d (y. 2).<br \/>\nEn la literatura poscan\u00f3nica, en la que se insiste en la clara separaci\u00f3n y oposici\u00f3n entre el mundo del bien y el mundo del mal, el papel del diablo se extiende enormemente, hasta llegar a ser considerado como el pr\u00ed\u00adncipe de un mundo antidivino y el principio de todo mal, con un ej\u00e9rcito de demonios a su servicio y dispuesto siempre a enga\u00f1ar y seducir al hombre para arrastrarlo a su propia esfera. Al mismo tiempo se le atribuye la responsabilidad de los pecados m\u00e1s graves que se recuerdan en la historia b\u00ed\u00adblica, y entre ellos principalmente el de los or\u00ed\u00adgenes, bajo la apariencia de la serpiente astuta y seductora que enga\u00f1a a Ad\u00e1n y a Eva (Gn 3). Por eso tambi\u00e9n Sg 2,24 afirma: \u2020\u0153Por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen. Por esta misma raz\u00f3n tambi\u00e9n en el NT el diablo es definido como el malvado, el enemigo, el tentador, el seductor, la antigua serpiente (Ap 12,9), mentiroso y homicida desde el principio (Jn 8,44), pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (Jn 12,31; Jn 14,30; Jn 16,11) y dios del siglo presente (2Co 4,4).<br \/>\n200<br \/>\n4. La victoria de Cristo sobre Satan\u00e1s y los demonios.<br \/>\nLa concepci\u00f3n del NT sobre la presencia y la obra mal\u00e9fica de los esp\u00ed\u00adritus del mal en el mundo, aunque no incluye ning\u00fan esfuerzo de sistematizaci\u00f3n respecto a las creencias heredadas del ambiente cultural circundante jud\u00ed\u00ado o helen\u00ed\u00adstico, se presenta en conjunto bastante clara y lineal en cada una de sus partes, estando marcada por una absoluta oposici\u00f3n entre Dios y Satan\u00e1s, que se traduce en una lucha abierta, encarnizada y constante, emprendida por Cristo personalmente para hacer que avance el reino de Dios hasta una completa victoria sobre el reino de las tinieblas, con una definitiva destrucci\u00f3n del mal.<br \/>\nJes\u00fas se enfrenta personalmente con Satan\u00e1s ya antes de comenzar su ministerio p\u00fablico y rechaza vigorosamente sus sugerencias (Mc 1,12-13; Mt 4,1-11; Lc 4,1-13). Luego se puede afirmar que, en el curso de su predicaci\u00f3n, toda su obra est\u00e1 dirigida a liberar de los esp\u00ed\u00adritus malignos a cuantos estaban oprimidos por \u00e9l, en cualquier sitio en que se encontrasen y bajo cualquier forma que se manifestara el poder del maligno en la realidad humana. Al describir los \/ milagros de curaci\u00f3n realizados por Jes\u00fas, los evangelistas no utilizan siempre un lenguaje uniforme. De todas formas, junto a los relatos de milagros en los que no se atisba ninguna alusi\u00f3n a la influencia de agentes preternaturales, se leen otros en los que los gestos de Jes\u00fas para devolver la salud asumen el aspecto de verdaderos exorcismos; y otros adem\u00e1s muy numerosos, donde se habla impl\u00ed\u00adcitamente de obsesi\u00f3n o posesi\u00f3n diab\u00f3lica con una terminolog\u00ed\u00ada propia o equivalente: \u2020\u0153endemoniados\u2020\u009d, \u2020\u0153tener o poseer un demonio\u2020\u2122, o bien \u2020\u0153un esp\u00ed\u00adritu impuro\u2020\u009d o malo. Sea cual fuere el juicio que se quiera dar sobre la opini\u00f3n com\u00fan de aquella \u00e9poca, que relacionaba tambi\u00e9n los males f\u00ed\u00adsicos con la influencia de .potencias diab\u00f3licas, no cabe duda de que los evangelistas, al servirse de esas categor\u00ed\u00adas culturales, quisieron mostrar hasta la evidencia de los hechos el poder taumat\u00fargico de Jes\u00fas y al mismo tiempo su superioridad sobre todas las potencias diab\u00f3licas, incluso las m\u00e1s obstinadas.<br \/>\nPor su parte, Jes\u00fas no relaciona nunca el mal f\u00ed\u00adsico con el demonio a trav\u00e9s del pecado; m\u00e1s a\u00fan, lo excluye en Jn 9,2-3. Ense\u00f1a, por el contrario, que su poder de curar a los enfermos es un signo manifestativo de su poder de perdonar los pecados (Mc 2,5-11; Mt 9,2-7; Lc 5,20-24); y en cuanto a \u00e9l mismo, acusado de magia y de echar los demonios en nombre de su pr\u00ed\u00adncipe Belceb\u00fa, afirma que lo hace con el poder del Esp\u00ed\u00adritu de Dios y para demostrar que realmente \u2020\u0153ha llegado a vosotros el reino de Dios\u2020\u009d Mt 12,25-28; Lc 11,17-20). Cuando m\u00e1s tarde los disc\u00ed\u00adpulos le refieren, llenos de satisfacci\u00f3n, que \u2020\u0153hasta los demonios se nos someten en tu nombre\u2020\u2122, \u00e9l se lo confirma y explica: \u2020\u0153Yo ve\u00ed\u00ada a Satan\u00e1s cayendo del cielo como,un rayo\u2020\u009d (Lc 10,17-18).<br \/>\n201<br \/>\n1 I..,h ,I I<br \/>\n 202 9<br \/>\n5. La lucha de la Iglesia.<br \/>\nTambi\u00e9n en la lucha contra Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles la Iglesia contin\u00faa la obra emprendida por Cristo para llevarla a su cumplimiento, hasta el total aniquilamiento de las potencias del mal. Basados en el poder que se les ha conferido (Mc 6,7; Lc 9,1), los ap\u00f3stoles con sus diversos colaboradores, mientras que por un lado se esfuerzan en hacer progresar el reino de Dios con el anuncio de la verdad, por otro combaten irresistiblemente contra el dominio de Satan\u00e1s en todas las formas con que se manifiesta: obsesi\u00f3n Hch 8,7; Hch 19,11-17), magia y superstici\u00f3n (Hch 13,8 19,8ss), adivinaci\u00f3n (Hch 16,16) e idolatr\u00ed\u00ada Ap 9,20). Por otra parte, el NT nos muestra c\u00f3mo, a pesar de la derrota que ha sufrido, Satan\u00e1s sigue actuando: siembra doctrinas falsas (Ga 4,8-9; 1 Tm 4,1), se esconde detr\u00e1s de los \u00ed\u00addolos (1 Co 10,20s; 2Co 6,15), incita al mal (2Ts 2,11; 2Co 4,4), intenta seducir (lTm 5,15), est\u00e1 siempre al acecho y, \u2020\u0153como le\u00f3n rugiente, da vueltas y busca a quien devorar\u2020\u009d (1 P IP 5,8). Por eso todos los escritores del NT indistintamente no se cansan de exhortar a la sobriedad, a la vigilancia y a la fortaleza en su resistencia para podervencerlo (Rm 16,20 lCor7,5;2Cor2,11; Rm 11,14 lTes2,18; Ef 4,27; Ef 6,11; Ef 6,16 lTm 3,6s; 2Tm 2,26; St 4,7; IP 5,8). El puede tentar al hombre para inducirlo al mal, pero s\u00f3lo porque Dios se lo permite (Ap 13,7) y s\u00f3lo por alg\u00fan breve tiempo (Ap 12,12), a fin de que los creyentes puedan vencerlo junto con Cristo (St 1,12; Ap 2,26; Ap 3,12; Ap 3,21; Ap 21,7). En cuanto a la suerte final de Satan\u00e1s, es seguro que \u2020\u0153el Dios de la paz pronto aplastar\u00e1 a Satan\u00e1s bajo vuestros pies\u2020\u009d (Rm 16,20) y que \u2020\u0153Jes\u00fas, el Se\u00f1or, lo har\u00e1 desaparecer con el soplo de su boca y lo aniquilar\u00e1 con el resplandor de su venida\u2020\u009d (2Ts 2,8 ). Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles ser\u00e1n arrojados para siempre a la oscuridad del infierno y a las fosas tenebrosas del t\u00e1rtaro, en donde fueron relegados al principio por causa de su pecado (2P 2,4; Jud 6), en un \u2020\u0153estanque de fuego y azufre\u2020\u009d, donde \u2020\u0153ser\u00e1n atormentados d\u00ed\u00ada y noche por los siglos de los siglos\u2020\u009d Ap 20,10).<br \/>\n202<br \/>\nBIBL.: Adem\u00e1s de las enciclopedias y de los diccionarios de \u00ed\u00adndole b\u00ed\u00adblica en general y de los de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en particular (en las principales voces tratadas en el texto), v\u00e9ase especialmente: Barbaglio G., Angel\u00ed\u00ad, en SchedeBiblichePastoralil, Dehoniane, Bolonia 1982, 148-156; BofG.P., Demoni, en ib, II, Dehoniane, Bolonia 1983, 812-821; Grelot P., Los milagros de Jes\u00fas yla demonolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada, en L\u00e9onDufour X. (ed.), Los milagros de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid 1979, 61-74; KasperW.-Lehmann K., Dia-volodemoni-possessione. Sulla realt\u00e1 del mate, Queriniana, Brescia J983; Louis-Chrevillon H., Satana nella Bibbia e nel mondo, Ed. Paoline, Roma 1971; Marranzin; ?., Angeles y demonios, en Diccionario Teol\u00f3gico lnterdisciplinarl, Sig\u00faeme, Salamanca 1982, 413-430; North R., SeparatedSpiritualSubstancesin the O\u00ed\u00add Testament, en \u2020\u0153CBQ\u2020\u009d29 (1967) 41 9-449; Penna ?., Angel\u00ed\u00ade demoniin 5. Paolo e nelgiudaismo contempor\u00e1neo, en \u2020\u0153Parole di Vita\u2020\u009d 26 (1981) 272-289; Regamey P.R., GliAngel\u00ed\u00ad, Ed. Paoline, Roma 1960; Schlier H., Principatie potesta, Morcelliana, Brescia 1970; Seemann M., Los \u00e1ngeles, en Mysterium Salutis II, Madrid 19772, 736-768; Zaehringer D., Los demonios, en ib, 768-785.<br \/>\nA. Sisti<br \/>\n203<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Los \u00e1ngeies: 1. Nombres y funciones; 2. La corte celestial; 3. Los querubines y los serafines; 4. El \u00e1ngel de Yhwh; 5. Angeles de la guarda y arc\u00e1ngeles; 6. Los \u00e1ngeles en el ministerio de Jes\u00fas; 7. Los \u00e1ngeles en la vida de la Iglesia. II. Los demonios: 1. Or\u00ed\u00adgenes; 2. Evoluci\u00f3n; 3. Satan\u00e1s y su ej\u00e9rcito; 4. La victoria de Cristo sobre Satan\u00e1s y los demonios; 5. La lucha de la Iglesia.<br \/>\nEn todas las religiones de la antig\u00fcedad, al lado de las divinidades m\u00e1s o menos numerosas que, junto con los h\u00e9roes divinizados, poblaban el pante\u00f3n de cada pueblo, aparece siempre una serie de seres de naturaleza intermedia entre el hombre y el dios, algunos de \u00ed\u00adndole y con funciones ben\u00e9ficas y otros, por el contrario, mal\u00e9ficos. No es posible determinar con certeza cu\u00e1ndo penetr\u00f3 en Israel y c\u00f3mo se fue desarrollando en \u00e9l a trav\u00e9s de los siglos la fe en la existencia de estos seres intermedios. Generalmente se piensa que fue asimilada del mundo pagano circundante, en donde tanto los cananeos como los asiriobabilonios se imaginaban las diversas divinidades rodeadas de una corte de \u2020\u0153servidores\u2020\u009d o ministros al<br \/>\n 187 7<br \/>\nestilo de los reyes y pr\u00ed\u00adncipes de este mundo. Est\u00e1 claro de todas formas que en este proceso de asimilaci\u00f3n se debi\u00f3 realizar una gran obra de desmitizaci\u00f3n para purificar el concepto de dichos seres de toda sombra de polite\u00ed\u00adsmo y armonizarlo con la fe irrenunciable en el verdadero Dios, \u00fanico y trascendente, a quien siempre se mostr\u00f3 fiel la parte elegida de Israel.<br \/>\n187<br \/>\n1. LOS ANGELES.<br \/>\n188<br \/>\n1. Nombres y funciones.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153\u00e1ngel\u2020\u009d nos ha llegado directamente del griego \u00fangelos, con que los LXX traducen normalmente el hebreo mal\u2020\u2122eak, enviado, nuncio, mensajero. Se trata, por tanto, de un nombre de funci\u00f3n, no de naturaleza. En el AT se aplica tanto a los seres humanos enviados por otros hombres (tambi\u00e9n en el NT en Lc 7,24; Lc 7,27; Lc 9,52) como a los seres sobrehumanos enviados por Dios. Como mensajeros celestiales, los \u00e1ngeles aparecen a menudo con semblante humano, y por tanto no siempre son reconocidos. Ejercen tambi\u00e9n funciones permanentes, y a veces desempe\u00f1an tareas espec\u00ed\u00adficas no ligadas al anuncio, como la de guiar al pueblo en el \u00e9xodo de Egipto (Ex 14,19; Ex 23,20; Ex 23,23) o la de aniquilar el ej\u00e9rcito enemigo de Israel (2R 19,35). As\u00ed\u00ad pues, gradualmente el t\u00e9rmino pas\u00f3 a indicar cualquier criatura celestial, superior a los hombres, pero inferior a Dios, encargada de ejercer cualquier funci\u00f3n en el mundo visible e invisible.<br \/>\n189<br \/>\n2. La corte celestial.<br \/>\nConcebido como un soberano sentado en su trono en el acto de gobernar el universo (IR 22,15 1s6,lss), el Dios de Israel aparece rodeado, venerado y servido por un ej\u00e9rcito innumerable de seres, designados a veces como \u2020\u0153servidores\u2020\u009d (Jb 4,18), pero m\u00e1s frecuentemente como \u2020\u0153santos\u2020\u009d (Jb 5,1; Jb 15,15; SaI 89,6; Dn 4,10), \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d (Jb 1,6; Jb 2,1; SaI 29,1; SaI 89,7; Dt 32,8) o \u2020\u0153del Alt\u00ed\u00adsimo (SaI 89,6), \u2020\u0153fuertes\u2020\u2122 o \u2020\u0153h\u00e9roes\u2020\u2122 (SaI 78,25; SaI 103,20), \u2020\u0153vigilantes\u2020\u009d (Dn 4,10; Dn 4,14; Dn 4,20), etc. Todos juntos constituyen las \u2020\u0153tropas\u2020\u009d (SaI 148,2) o el \u2020\u0153ej\u00e9rcito del cielo (IR 22,19) y del Se\u00f1or (Yhwh) (Jos 5,4), el cual es llamado, por consiguiente, \u2020\u0153Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos (IS 1,3; IS 1,11; SaI 25,10; Is 1,9; Is 6,3; Is 48,3; Jr 7,3; Jr9,14).<br \/>\nEn Dan 7,10 el profeta ve en torno al trono de Dios una infinidad de seres celestiales: \u2020\u0153miles de millares le serv\u00ed\u00adan, millones y millones estaban de pie en su presencia. Tambi\u00e9n en el NT, cuando el \u00e1ngel anuncia a los pastores de Bel\u00e9n que ha nacido el Salvador, se le uni\u00f3 \u2020\u0153una multitud del ej\u00e9rcito celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que \u00e9l ama\u2020\u2122 (Lc 2,13s), mientras que en la visi\u00f3n del cordero inmolado Juan oye el \u2020\u0153clamor\u2020\u009d y ve igualmente \u2020\u0153una multitud de \u00e1ngeles que estaban alrededor del trono&#8230;; eran miles de miles, millones de millones\u2020\u009d (Ap 5,11).<br \/>\n190<br \/>\n3. LOS QUERUBINES Y LOS SERAFINES.<br \/>\nEstos \u00e1ngeles ocupan un lugar privilegiado en toda la corte celestial, ya que est\u00e1n m\u00e1s cerca de Dios y atienden a su servicio inmediato. Los primeros est\u00e1n junto al trono divino, lo sostienen y lo arrastran o transportan (Ez 10). En este mismo sentido hay que entender los textos en que se dice que Dios est\u00e1 sentado sobre los querubines o cabalga sobre ellos (lSam4,4; 2S 6,2; 2S 22,11; SaI 80,2; SaI 99,1). Es especial su presencia \u2020\u0153delante del jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n\u2020\u009d con \u2020\u0153la llama de la espada flameante para guardar el camino del \u00e1rbol de la vida\u2020\u009d (Gn 3,24). Iconogr\u00e1ficamente se les representaba con las alas desplegadas, bien sobre el arca de la alianza, bien sobre las paredes y la puerta del templo (Ex 25,18s; IR 6,23-35). Los serafines, por el contrario, que etimol\u00f3gicamente significan \u2020\u0153(esp\u00ed\u00adritus) ardientes\u2020\u2122, s\u00f3lo se recuerdan en la visi\u00f3n inaugural de Is 6,2-7, mientras que rodean el trono de Yhwh y cantan su santidad y su gloria. Est\u00e1n dotados de seis alas: dos para volar, dos para taparse el rostro, dos para cubrirse los pies. Uno de ellos fue el que purific\u00f3 los labios del profeta con un carb\u00f3n encendido, para que purificado de todo pecado pudiera anunciar la palabra de Dios.<br \/>\n191<br \/>\nA FInIrIcVhwh<br \/>\n 192 8<br \/>\n4. El \u00e1ngel de Yhwh.<br \/>\nLlamado tambi\u00e9n \u2020\u0153\u00e1ngel de \u2020\u02dcElohim (Dios)\u2020\u009d, es una figura singular\u00ed\u00adsima que, tal como aparece y como act\u00faa en muchos textos b\u00ed\u00adblicos, debe considerarse sin m\u00e1s como superior a todos los dem\u00e1s \u00e1ngeles. Aparece por primera vez en la historia iie Agar (Gn 16,7-13), luego en el relato del sacrificio de Isaac Gn 22,11-18) y a continuaci\u00f3n cada vez con mayor frecuencia en los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos de la historia de Israel (Ex 3,2-6; Ex 14,19; Ex 23,23 N\u00fam Ex 22,22; Jc 6,11; 2R 1,3). Pero mientras que en algunos textos se presenta como claramente distinto de Dios y como intermediario suyo (Nm 20,16; 2R 4,16), en otros parece confundirse con \u00e9l, actuando y hablando como si fuese Dios mismo Gn 22,15-1 7; Gn 31,11-13; Ex 3,2-6). Para los textos de este \u00faltimo tipo algunos autores han pensado en una interpolaci\u00f3n por obra de un redactor, que habr\u00ed\u00ada introducido la presencia del \u00e1ngel para preservar la trascendencia divina. Pero m\u00e1s probablemente hemos de pensar en un modo demasiado sint\u00e9tico de narrar: el \u00e1ngel como representante del Alt\u00ed\u00adsimo habla y act\u00faa en primera persona, interpretando y traduciendo para el hombre su voluntad, sin que el narrador se preocupe de se\u00f1alar que est\u00e1 refiriendo lo que se le ha encargado decir o hacer. De todas formas, exceptuando 2S 24,17, donde se le encarga que castigue a Israel con la peste por causa del pecado cometido por David al haberse empe\u00f1ado en censar al pueblo, en todos los dem\u00e1s textos el \u00e1ngel de Yhwh act\u00faa siempre con una finalidad ben\u00e9fica de mediaci\u00f3n, de intercesi\u00f3n y de defensa (IR 22,19-24; Za 3; Jb 16, 19)j Aunque en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada posterior su papel parece ser bastante reducido, su figura vuelve a aparecer de nuevo en los evangelios de la infancia (Mt 1,20; Mt 1,24; Mt 2,13; Mt 2,19; Lc 1,11; Lc 2,9).<br \/>\n192.<br \/>\n5. ANGELES DE LA GUARDA Y ARCANGELES.<br \/>\nEn la antig\u00fcedad b\u00ed\u00adblica los \u00e1ngeles no se distingu\u00ed\u00adan por la naturaleza de las misiones que se les confiaban. As\u00ed\u00ad, al lado de los \u00e1ngeles enviados para obras buenas, encontramos al \u00e1ngel exterminador que trae la ruina a las casas de los egipcios (Ex 12,23), al \u00e1ngel que siembra la peste en medio de Israel 2S 24,16-17) y que destruye el ej\u00e9rcito de Se-naquerib (2R 19,35), mientras que en el libro de Jb Satan\u00e1s sigue formando parte de la corte celestial (1,6-12; 2,1-10). Pero a continuaci\u00f3n, a partir del destierro en Babilonia y cada vez m\u00e1s en los tiempos sucesivos, por influencia y en reacci\u00f3n contra el sincretismo iranio-babilonio, no s\u00f3lo se lleva a cabo una clara distinci\u00f3n entre \u00e1ngeles buenos y malos, sino que se afina incluso en su concepci\u00f3n, precisando sus tareas y multiplicando su n\u00famero. Por un lado, se quiere exaltar la trascendencia del Dios invisible e inefable; por otro, poner de relieve su gloria y su poder, que se manifiestan tanto en el mayor n\u00famero de \u00e1ngeles como en la multiplicidad de los encargos que se les hace.<br \/>\nEn este sentido resulta particularmente significativa la angelolog\u00ed\u00ada de los libros de Tob\u00ed\u00adas y de Daniel. En el primero, el \u00e1ngel que acompa\u00f1a, protege y lleva a buen t\u00e9rmino todas las empresas del protagonista se porta como verdadero \u00e1ngel de la guarda, pero al final de su misi\u00f3n revela: \u2020\u0153Yo soy Rafael, uno de los siete \u00e1ngeles que est\u00e1n ante la gloria del Se\u00f1or y en su presencia\u2020\u009d (Tb 12,15). En el segundo, adem\u00e1s de la alusi\u00f3n a los \u2020\u0153millones de millones\u2020\u009d de seres celestiales que rodean el trono de Dios (Dn 7,10), se conocen tambi\u00e9n algunos \u00e1ngeles que presiden los destinos de las naciones (Dn 10,13-21). Se dan igualmente los nombres de dos de los \u00e1ngeles m\u00e1s importantes: Gabriel y Miguel. El uno revela al profeta el significado de sus visiones (Dn 8,6; Dn 9,21), lo mismo que hab\u00ed\u00ada hecho un \u00e1ngel an\u00f3nimo con los profetas Ezequiel (cc. 8-1 1; 40-44) y Zacar\u00ed\u00adas (cc. 1-6), y como ser\u00e1 luego habitual en toda la literatura apocal\u00ed\u00adptica, incluida la del NT. El otro se presenta como \u2020\u0153uno de los primeros pr\u00ed\u00adncipes\u2020\u009d (Dn 10,13) y como \u2020\u0153vuestro pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u009d, el pr\u00ed\u00adncipe absoluto de Israel, \u2020\u0153que hace guardia sobre los hijos de tu pueblo\u2020\u009d Dn 10,21;Dn 12,1).<br \/>\n193<br \/>\nLos \u00e1ngeles que velan por los hombres (Tb 3,17 Dan 3,49s) presentan a Dios sus oraciones(Tb 12,12)y son pr\u00e1cticamente sus guardianes (SaI 91,11); de alguna manera aparecen tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad en el NT (Mt 18,10<br \/>\nTambi\u00e9n en Ap 1,4 y 8,2 encontramos a \u2020\u0153los siete esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n delante de su trono\u2020\u009d y a \u2020\u0153los siete \u00e1ngeles que est\u00e1n en pie delante de Dios\u2020\u009d, adem\u00e1s del \u00e1ngel int\u00e9rprete de las visiones. Los ap\u00f3crifos del AT indican los nombres principales: Uriel, Rafael, Rag\u00fcel, Miguel, Sar-coel y Gabriel (cf Henoc 20,1-8), pero de ellos tan s\u00f3lo se menciona a Gabriel en el NT (Lc 1,19).<br \/>\nInspir\u00e1ndoseen la denominaci\u00f3n de \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u009d, utilizada para Miguel en Dan 10,13.21; 12,1, san Pablo habla gen\u00e9ricamente de un \u2020\u0153arc\u00e1ngel\u2020\u009d (\u00e1ngel pr\u00ed\u00adncipe) que habr\u00e1 de dar la se\u00f1al del \u00faltimo d\u00ed\u00ada. La carta de Judas (y. 9) a su vez aplica concretamente este t\u00ed\u00adtulo griego a Miguel, y s\u00f3lo m\u00e1s tarde la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica lo extender\u00e1 a Gabriel y a Rafael, uni\u00e9ndolos a Miguel para formar el orden de los arc\u00e1ngeles, que junto con los \u00e1ngeles y los ya recordados querubines y serafines forman los cuatro primeros \u00f3rdenes<br \/>\n 194 9<br \/>\nde la jerarqu\u00ed\u00ada ang\u00e9lica, que comprende adem\u00e1s los principados, las potestades, las virtudes, los tronos y<br \/>\nlas dominaciones (Col 1,16; Col 2,10; Ef 1,21; IP 3,22), hasta alcanzar el n\u00famero de nueve.<br \/>\n194<br \/>\n6. LOS \u00ed\u0081NGELES EN EL MINISTERIO de Jes\u00fas.<br \/>\nLos \u00e1ngeles con su presencia marcan los momentos m\u00e1s destacados de la vida y del destino de Jes\u00fas. En los evangelios de la infancia, el \u00e1ngel del Se\u00f1or se aparece en varias ocasiones en sue\u00f1os a Jos\u00e9 para aconsejarle y dirigirlo (Mt 1,20; Mt 1,24; Mt 2,13; Mt 2,19). Tambi\u00e9n el nacimiento de Juan Bautista es revelado antes de la hora a su padre Zacar\u00ed\u00adas por un \u00e1ngel del Se\u00f1or (Lc 1,11), que luego resulta ser el \u00e1ngel de la presencia, Gabriel (Lc 1,19), el mismo que seis meses m\u00e1s tarde fue enviado a la virgen Mar\u00ed\u00ada en Nazaret (Lc 1,26). El \u00e1ngel del Se\u00f1or se aparece tambi\u00e9n a los pastores en la noche de Bel\u00e9n para anunciar la gran alegr\u00ed\u00ada del nacimiento del Salvador, seguido por \u2020\u0153una multitud del ej\u00e9rcito celestial, que alababa a Dios\u2020\u009d (Lc 2,9-14).<br \/>\nDurante su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas se mantiene en continua y estrecha relaci\u00f3n con los \u00e1ngeles de Dios, que suben y bajan sobre \u00e9l (Jn 1,51), le atienden en la soledad del desierto (Mc 1,13; Mt 4,11), lo confortan en la agon\u00ed\u00ada de Getseman\u00ed\u00ad (Lc 22,43), est\u00e1n siempre a su disposici\u00f3n (Mt 26,53) y proclaman su resurrecci\u00f3n (Mc 16,5-7; Mt 28,2-3; Lc 24,4; Jn 20,12). Jes\u00fas, a su vez, habla de ellos como de seres vivos y reales, inmunes de las exigencias de la naturaleza humana (Mt 22,30; Mc 12,25; Lc 20,36) y que velan por el destino de los hombres (Mt 18,10); como de seres que participan de la gloria de Dios y se alegran de su gozo (Lc 15,10). En su encarnaci\u00f3n el Hijo de Dios se hizo inferior a los \u00e1ngeles (Hb 2,9), pero en su resurrecci\u00f3n fue colocado por encima de todos los seres celestiales (Ef 1,21), que de hecho lo adoran (Hb 1,6-7) y lo reconocen como Se\u00f1or (Ap 5,1 Is; 7,1 Is), ya que han sido creados en \u00e9l y para \u00e9l Col 1,16). Tambi\u00e9n ellos ignoran el d\u00ed\u00ada de su vuelta para el juicio final (Mt 24,26), pero ser\u00e1n sus ejecutores (Mt 13,39; Mt 13,49; Mt 24,31), lo preceder\u00e1n y lo acompa\u00f1ar\u00e1n (Mt 25,31; 2Ts 1,7; Ap 14,14-16), reunir\u00e1n a los elegidos de los cuatro \u00e1ngulos de la tierra (Mt 24,31; Mc 13,27) y arrojar\u00e1n lejos, al \u2020\u0153horno ardiente\u2020\u009d, a todos los agentes de la iniquidad (Mt 13,41-42).<br \/>\n195<br \/>\n7. LOS \u00ed\u0081NGELES EN LA VIDA DE la Iglesia.<br \/>\nLa Iglesia hereda de Israel la fe en la existencia de los \u00e1ngeles y la mantiene con sencillez, mostrando hacia ellos la misma estima y la misma veneraci\u00f3n, pero sin caer en especulaciones fant\u00e1sticas, t\u00ed\u00adpicas de gran parte de la literatura del judaismo tard\u00ed\u00ado. El NT, como acabamos de ver, insiste en subrayar su relaci\u00f3n de inferioridad y de sumisi\u00f3n a Cristo y hasta a la Iglesia misma, que es su cuerpo (Ef 3,10; Ef 5,23). Contra los que identificaban en los \u00e1ngeles a los rectores supremos del mundo a trav\u00e9s del gobierno de sus elementos, Col 2,18 condena vigorosamente el culto excesivo que se les tributaba Ap 22,8-9).<br \/>\nSin embargo, se reconoce ampliamente la funci\u00f3n de los \u00e1ngeles, sobre todo en relaci\u00f3n con la difusi\u00f3n de la palabra de Dios. Los Hechos nos ofrecen un v\u00e1lido testimonio de esta creencia. Dos \u00e1ngeles con vestidura humana revelan a los once que \u2020\u0153este Jes\u00fas que acaba de subir al cielo volver\u00e1 tal como lo hab\u00e9is visto irse al cielo\u2020\u009d (Hch 1,10-11). Un \u00e1ngel del Se\u00f1or libera a los ap\u00f3stoles de la c\u00e1rcel (5,19; 12,7- 10), invita al di\u00e1cono Felipe a seguir el camino de Gaza para unirse al eunuco de la reina Candaces (8,26), se le aparece al centuri\u00f3n Cor-nelio y le indica el camino de la salvaci\u00f3n (10,3; 11,13), se le aparece tambi\u00e9n a Pablo en viaje hacia Roma y le asegura que se librar\u00e1 del naufragio junto con todos sus compa\u00f1eros de viaje (27,23). Seg\u00fan el Apocalipsis, los \u00e1ngeles presentan a Dios las oraciones de los santos (5,8; 8,3), protegen a la Iglesia y, junto con su jefe Miguel, combaten por su salvaci\u00f3n (12,1-9). Finalmente, vale la pena se\u00f1alar que los \u00e1ngeles est\u00e1n tambi\u00e9n junto a los justos para introducirlos en el para\u00ed\u00adso (Lc 16,22), pero ya en la tierra asisten a sus asambleas lit\u00fargicas (1Co 11,10) y desde el cielo contemplan las luchas sostenidas por los predicadores del evangelio (1Co 4,9).<br \/>\n196<br \/>\nII. LOS DEMONIOS.<br \/>\n197<br \/>\n1. Or\u00ed\u00adgenes.<br \/>\nEl desarrollo de la demonolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica sigue un itinerario mucho m\u00e1s complejo que el de la angelolog\u00ed\u00ada, puesto que si era relativamente f\u00e1cil imaginarse a Yhwh rodeado de una corte de personajes celestiales,<br \/>\n 198 0<br \/>\nsirvi\u00e9ndose de ellos como ministros y mensajeros, era sumamente dif\u00ed\u00adcil admitir la existencia de otros seres dotados de poderes ocultos, que compartiesen con \u00e9l el dominio sobre los hombres y sobre el mundo, aunque limit\u00e1ndose a la esfera del mal. Por eso los autores b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s antiguos, casi hasta la \u00e9poca del destierro, evitan hablar abiertamente de demonios, prefiriendo hacer que provengan de Dios incluso los males que afligen al hombre, como la peste (SaI 91,6; Ha 3,5), la fiebre (Dt 32,24), etc., a veces bajo la forma de un \u00e1ngel exterminador (Ex 12,23; 2S 24,16; 2R 19,35) o de un esp\u00ed\u00adritu malo IS 16,4-16; IS 16,23), enviados directamente por Dios. No faltan, sin embargo, algunas huellas literarias que revelan la creencia popular en la existencia de esp\u00ed\u00adritus malos, de los que el hombre intenta precaverse con ritos o pr\u00e1cticas m\u00e1gicas. Entre \u00e9stos se se\u00f1alan: los \u2020\u02dcelohim, esp\u00ed\u00adritus de los difuntos, que evocan los nigromantes (IS 28,13; 2R 21,6; Is 8,19), a pesar de la prohibici\u00f3n absoluta de la ley Lv 19,31; Lv 20,6; Lv 20,27; Dt 18,11); los sedtm, seres con car\u00e1cter verdaderamente diab\u00f3lico, a los que los israelitas llegaron a ofrecer sacrificios (Dt 32,17; SaI 106,37); los, se\u2020\u2122irim, seres extra\u00f1os y peludos como s\u00e1tiros, que, seg\u00fan se cre\u00ed\u00ada, habitaban en las ruinas o en lugares \u00e1ridos y alejados (Lv 17,7; 2Cr 11,15; Is 13,21; Is 34,12; Is 34,14).<br \/>\nCon estos mismos lugares se relaciona tambi\u00e9n la presencia de los dos \u00fanicos demonios cuyos nombres nos ofrecen los textos antiguos: con las casas derrumbadas al demonio Lilit (Is 34,14), al que se atribu\u00ed\u00ada sexo femenino; y con el desierto a Azazel, a quien en el d\u00ed\u00ada solemne de la expiaci\u00f3n se le ofrec\u00ed\u00ada un macho cabr\u00ed\u00ado sobre el que anteriormente el sumo sacerdote hab\u00ed\u00ada como cargado los pecados del pueblo Lv 16) [1 Lev\u00ed\u00adti-co II, 4].<br \/>\n198<br \/>\n2. Evoluci\u00f3n.<br \/>\nEl libro b\u00ed\u00adblico en que se manifiesta m\u00e1s abiertamente la creencia de los israelitas en los demonios es el de Tob\u00ed\u00adas, que, en paralelismo antit\u00e9tico con la acci\u00f3n ben\u00e9fica desarrollada por el \u00e1ngel Rafael, hace resaltar la obra mal\u00e9fica del demonio Asmodeo, a quien se atribuye una violencia de persecuci\u00f3n tan grande que llega a matar a todos los que intentaban unirse en matrimonio con la mujer a la que torturaba Tb 3,8; Tb 6,14-15). Pero el libro conoce, adem\u00e1s, una forma eficaz para exorcizar a cualquier demonio o esp\u00ed\u00adritu malvado: quemar el h\u00ed\u00adgado y el coraz\u00f3n de un pez, pues el humo obliga entonces<br \/>\nirremediablemente al esp\u00ed\u00adritu a abandonar su presa y a huir lejos (Tb 6,8; Tb 6,17-18; Tb 8,2-3).<br \/>\nLos escritos jud\u00ed\u00ados sucesivos, no comprendidos en el canon, explicita-r\u00e1n m\u00e1s a\u00fan la doctrina de los demonios, aunque no de modo uniforme, hasta convertirlos en rivales absolutos de Dios y de sus santos esp\u00ed\u00adritus. En general se prefiere llamarlos esp\u00ed\u00adritus malignos, impuros o enga\u00f1osos, unidos todos ellos en torno a un jefe que para algunos lleva el nombre de Mas-tema y para otros el de Belial o Beliar. Habr\u00ed\u00adan tenido su origen en la uni\u00f3n de los \u00e1ngeles con las famosas \u2020\u0153hijas de los hombres\u2020\u009d (Gn 6,2-4) o de una rebeli\u00f3n de los mismos \u00e1ngeles contra Dios (Is 14,13-14; Ez 28,1). Caracterizados por el orgullo y la lujuria, atormentan a los hombres en el cuerpo y en el esp\u00ed\u00adritu, los inducen al mal y llegan a apoderarse de sus cuerpos. Pero se prev\u00e9 la decadencia de su poder en los tiempos mesi\u00e1ni-cos, cuando ser\u00e1n precipitados en el infierno.<br \/>\n199<br \/>\n3. Satan\u00e1s y su ej\u00e9rcito.<br \/>\nLiteralmente la palabra hebrea sat\u00e1n significa adversario, enemigo o acusador (IR 24,4; 2R 19,22; SaI 109,6). En griego se traduce por alab\u00f3los, de donde \u2020\u0153diablo\u2020\u009d. En el libro de Jb (cc. 1-2) la figura de Satan\u00e1s sigue siendo la de un \u00e1ngel de la corte celestial, que desempe\u00f1a la funci\u00f3n de fiscal o de acusador, pero con tendencias desfavorables para con el hombre justo, poniendo en duda su bondad, su fidelidad o su rectitud, obteniendo de Dios la facultad de ponerlo a prueba (Jb 1,11; Jb 2,4). En ICr\u00f3n 21,1 Satan\u00e1s induce a David a hacer el censo de su pueblo; pero su nombre fue introducido por el redactor por un escr\u00fapulo teol\u00f3gico, a fin de evitar atribuir a Dios el mandato de realizar una acci\u00f3n il\u00ed\u00adcita, como se cuenta en el paralelo 2S 24,1. En Za 3,1-5, sin embargo, aun manteniendo el papel de acusador p\u00fablico, Satan\u00e1s se revela de hecho como adversario de Dios y de sus proyectos de misericordia para con su pueblo, hasta que el \u00e1ngel del Se\u00f1or no lo aleje orden\u00e1ndole en forma de deprecaci\u00f3n: \u2020\u0153Que el Se\u00f1or te reprima, Sat\u00e1n\u2020\u009d (y. 2).<br \/>\nEn la literatura poscan\u00f3nica, en la que se insiste en la clara separaci\u00f3n y oposici\u00f3n entre el mundo del bien y el mundo del mal, el papel del diablo se extiende enormemente, hasta llegar a ser considerado como el pr\u00ed\u00adncipe de un mundo antidivino y el principio de todo mal, con un ej\u00e9rcito de demonios a su servicio y dispuesto siempre a enga\u00f1ar y seducir al hombre para arrastrarlo a su propia esfera. Al mismo tiempo se le atribuye la responsabilidad de los pecados m\u00e1s graves que se recuerdan en la historia b\u00ed\u00adblica,<br \/>\n 200 1<br \/>\ny entre ellos principalmente el de los or\u00ed\u00adgenes, bajo la apariencia de la serpiente astuta y seductora que enga\u00f1a a Ad\u00e1n y a Eva (Gn 3). Por eso tambi\u00e9n Sg 2,24 afirma: \u2020\u0153Por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen. Por esta misma raz\u00f3n tambi\u00e9n en el NT el diablo es definido como el malvado, el enemigo, el tentador, el seductor, la antigua serpiente (Ap 12,9), mentiroso y homicida desde el principio (Jn 8,44), pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (Jn 12,31; Jn 14,30; Jn 16,11) y dios del siglo presente (2Co 4,4).<br \/>\n200<br \/>\n4. La victoria de Cristo sobre Satan\u00e1s y los demonios.<br \/>\nLa concepci\u00f3n del NT sobre la presencia y la obra mal\u00e9fica de los esp\u00ed\u00adritus del mal en el mundo, aunque no incluye ning\u00fan esfuerzo de sistematizaci\u00f3n respecto a las creencias heredadas del ambiente cultural circundante jud\u00ed\u00ado o helen\u00ed\u00adstico, se presenta en conjunto bastante clara y lineal en cada una de sus partes, estando marcada por una absoluta oposici\u00f3n entre Dios y Satan\u00e1s, que se traduce en una lucha abierta, encarnizada y constante, emprendida por Cristo personalmente para hacer que avance el reino de Dios hasta una completa victoria sobre el reino de las tinieblas, con una definitiva destrucci\u00f3n del mal.<br \/>\nJes\u00fas se enfrenta personalmente con Satan\u00e1s ya antes de comenzar su ministerio p\u00fablico y rechaza vigorosamente sus sugerencias (Mc 1,12-13; Mt 4,1-11; Lc 4,1-13). Luego se puede afirmar que, en el curso de su predicaci\u00f3n, toda su obra est\u00e1 dirigida a liberar de los esp\u00ed\u00adritus malignos a cuantos estaban oprimidos por \u00e9l, en cualquier sitio en que se encontrasen y bajo cualquier forma que se manifestara el poder del maligno en la realidad humana. Al describir los \/ milagros de curaci\u00f3n realizados por Jes\u00fas, los evangelistas no utilizan siempre un lenguaje uniforme. De todas formas, junto a los relatos de milagros en los que no se atisba ninguna alusi\u00f3n a la influencia de agentes preternaturales, se leen otros en los que los gestos de Jes\u00fas para devolver la salud asumen el aspecto de verdaderos exorcismos; y otros adem\u00e1s muy numerosos, donde se habla impl\u00ed\u00adcitamente de obsesi\u00f3n o posesi\u00f3n diab\u00f3lica con una terminolog\u00ed\u00ada propia o equivalente: \u2020\u0153endemoniados\u2020\u009d, \u2020\u0153tener o poseer un demonio, o bien \u2020\u0153un esp\u00ed\u00adritu impuro\u2020\u2122 o malo. Sea cual fuere el juicio que se quiera dar sobre la opini\u00f3n com\u00fan de aquella \u00e9poca, que relacionaba tambi\u00e9n los males f\u00ed\u00adsicos con la influencia de .potencias diab\u00f3licas, no cabe duda de que los evangelistas, al servirse de esas categor\u00ed\u00adas culturales, quisieron mostrar hasta la evidencia de los hechos el poder taumat\u00fargico de Jes\u00fas y al mismo tiempo su superioridad sobre todas las potencias diab\u00f3licas, incluso las m\u00e1s obstinadas.<br \/>\nPor su parte, Jes\u00fas no relaciona nunca el mal f\u00ed\u00adsico con el demonio a trav\u00e9s del pecado; m\u00e1s a\u00fan, lo excluye en Jn 9,2-3. Ense\u00f1a, por el contrario, que su poder de curar a los enfermos es un signo manifestativo de su poder de perdonar los pecados (Mc 2,5-11; Mt 9,2-7; Lc 5,20-24); y en cuanto a \u00e9l mismo, acusado de magia y de echar los demonios en nombre de su pr\u00ed\u00adncipe Belceb\u00fa, afirma que lo hace con el poder del Esp\u00ed\u00adritu de Dios y para demostrar que realmente \u2020\u0153ha llegado a vosotros el reino de Dios\u2020\u009d Mt 12,25-28; Lc 11,17-20). Cuando m\u00e1s tarde los disc\u00ed\u00adpulos le refieren, llenos de satisfacci\u00f3n, que \u2020\u0153hasta los demonios se nos someten en tu nombre\u2020\u2122, \u00e9l se lo confirma y explica: \u2020\u0153Yo ve\u00ed\u00ada a Satan\u00e1s cayendo del cielo como,un rayo\u2020\u009d (Lc 10,17-18).<br \/>\n201<br \/>\n5. La lucha de la Iglesia.<br \/>\nTambi\u00e9n en la lucha contra Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles la Iglesia contin\u00faa la obra emprendida por Cristo para llevarla a su cumplimiento, hasta el total aniquilamiento de las potencias del mal. Basados en el poder que se les ha conferido (Mc 6,7; Lc 9,1), los ap\u00f3stoles con sus diversos colaboradores, mientras que por un lado se esfuerzan en hacer progresar el reino de Dios con el anuncio de la verdad, por otro combaten irresistiblemente contra el dominio de Satan\u00e1s en todas las formas con que se manifiesta: obsesi\u00f3n Hch 8,7; Hch 19,11-17), magia y superstici\u00f3n (Hch 13,8 19,8ss), adivinaci\u00f3n (Hch 16,16) e idolatr\u00ed\u00ada Ap 9,20). Por otra parte, el NT nos muestra c\u00f3mo, a pesar de la derrota que ha sufrido, Satan\u00e1s sigue actuando: siembra doctrinas falsas (Ga 4,8-9; 1 Tm 4,1), se esconde detr\u00e1s de los \u00ed\u00addolos (1 Co 10,20s; 2Co 6,15), incita al mal (2Ts 2,11; 2Co 4,4), intenta seducir (lTm 5,15), est\u00e1 siempre al acecho y, \u2020\u0153como le\u00f3n rugiente, da vueltas y busca a quien devorar\u2020\u009d (1 P IP 5,8). Por eso todos los escritores del NT indistintamente no se cansan de exhortar a la sobriedad, a la vigilancia y a la fortaleza en su resistencia para podervencerlo (Rm 16,20 lCor7,5;2Cor2,11; Rm 11,14 lTes2,18; Ef 4,27; Ef 6,11; Ef 6,16 lTm 3,6s; 2Tm 2,26; St 4,7; IP 5,8). El puede tentar al hombre para inducirlo al mal, pero s\u00f3lo porque Dios se lo permite (Ap 13,7) y s\u00f3lo por alg\u00fan breve tiempo (Ap 12,12), a fin de que los creyentes puedan vencerlo junto con Cristo (St 1,12; Ap 2,26; Ap 3,12; Ap 3,21; Ap 21,7). En cuanto a la suerte final de Satan\u00e1s, es seguro que \u2020\u0153el Dios de la paz pronto aplastar\u00e1 a Satan\u00e1s bajo vuestros pies\u2020\u009d (Rm 16,20) y que \u2020\u0153Jes\u00fas, el Se\u00f1or, lo har\u00e1 desaparecer con el soplo de su boca y lo aniquilar\u00e1 con el resplandor de su venida\u2020\u009d (2Ts 2,8 ). Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles ser\u00e1n arrojados para siempre a la oscuridad del infierno y a las fosas tenebrosas<br \/>\n 202 2<br \/>\ndel t\u00e1rtaro, en donde fueron relegados al principio por causa de su pecado (2P 2,4; Jud 6), en un \u2020\u0153estanque de fuego y azufre\u2020\u009d, donde \u2020\u0153ser\u00e1n atormentados d\u00ed\u00ada y noche por los siglos de los siglos Ap 20,10).<br \/>\n202<br \/>\nBIBL.: Adem\u00e1s de las enciclopedias y de los diccionarios de \u00ed\u00adndole b\u00ed\u00adblica en general y de los de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en particular (en las principales voces tratadas en el texto), v\u00e9ase especialmente: Barbaglio G., Angel\u00ed\u00ad, en SchedeBiblichePastoralil, Dehoniane, Bolonia 1982, 148-156; BofG.P., Demoni, en ib, II, Dehoniane, Bolonia 1983, 812-821; Grelot P., Los milagros de Jes\u00fas yla demonolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada, en L\u00e9onDufour X. (ed.), Los milagros de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid 1979, 61-74; KasperW.-Lehmann K., Dia-volodemoni-possessione. Sulla realt\u00e1 del mate, Queriniana, Brescia J983; Louis-Chrevillon H., Satana nella Bibbia e nel mondo, Ed. Paoline, Roma 1971; Marranzin; ?., Angeles y demonios, en Diccionario Teol\u00f3gico Interdisciplinarl, Sig\u00faeme, Salamanca 1982, 413-430; North R., SeparatedSpiritualSubstancesin the O\u00ed\u00add Testament, en CBQ29 (1967) 41 9-449; Penna ?., Angel\u00ed\u00ade demoniin 5. Paolo e nelgiudaismo contempor\u00e1neo, en \u2020\u0153Parole di Vita 26 (1981) 272-289; Regamey P.R., GliAngel\u00ed\u00ad, Ed. Paoline, Roma 1960; Schlier H., Principatie potesta, Morcelliana, Brescia 1970; Seemann M., Los \u00e1ngeles, en Mysterium Salutis II, Madrid 19772, 736-768; Zaehringer D., Los demonios, en ib, 768-785.<br \/>\nA. Sisti<br \/>\n203<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Los \u00e1ngeles vuelven a estar de moda Comenzamos con unas palabras de Pilar Rico: \u00abLos \u00e1ngeles est\u00e1n de moda. S\u00f3lo hay que pasearse por los escaparates de ras grandes tiendas de decoraci\u00f3n, librer\u00ed\u00adas y galer\u00ed\u00adas comerciales. Libros, cartas, discos, adornos, cursos que nos ense\u00f1an a hablar con los \u00e1ngeles. Incluso la actriz Luc\u00ed\u00ada Bos\u00e9 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-y-demonios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANGELES Y DEMONIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16057","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16057"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16057\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}