{"id":16075,"date":"2016-02-05T10:25:09","date_gmt":"2016-02-05T15:25:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona\/"},"modified":"2016-02-05T10:25:09","modified_gmt":"2016-02-05T15:25:09","slug":"agustin-de-hipona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona\/","title":{"rendered":"AGUSTIN DE HIPONA"},"content":{"rendered":"<p>Vida: Naci\u00f3 el 13 de noviembre del 354 en Tagaste, Numidia, hijo de un consejero municipal y modesto propietario. Estudi\u00f3 en Tagaste, Madaura y Cartago. Ense\u00f1\u00f3 gram\u00e1tica en Tagaste (374) y ret\u00f3rica en Cartago (375-383), Roma (384) y Mil\u00e1n (384-386). Tras leer el Hortensio de Cicer\u00f3n (373) inici\u00f3 su b\u00fasqueda espiritual que le llevar\u00ed\u00ada primero a adoptar posturas racionalistas y, posteriormente, maniqueas. Le atrajo especialmente del manique\u00ed\u00adsmo el racionalismo del que presum\u00ed\u00adan, su insistencia en un cristianismo espiritual que exclu\u00ed\u00ada el Antiguo Testamento y su pretensi\u00f3n de comprender el problema del mal. Decepcionado del manique\u00ed\u00adsmo tras su encuentro con el obispo maniqueo Fausto, cay\u00f3 en el escepticismo. Llegado a Mil\u00e1n, la predicaci\u00f3n de Ambrosio le impresion\u00f3, llev\u00e1ndole a la convicci\u00f3n de que la autoridad de la fe es la Biblia, a la que la Iglesia apoya y lee. La influencia neo-plat\u00f3nica disip\u00f3 algunos de los obst\u00e1culos que encontraba para aceptar el cristianismo, pero el impulso definitivo le vino de la lectura de la carta del ap\u00f3stol Pablo a los romanos en la que descubri\u00f3 a Cristo no s\u00f3lo como maestro sino tambi\u00e9n como salvador. Era agosto del 386. Tras su conversi\u00f3n renunci\u00f3 a la ense\u00f1anza y tambi\u00e9n a la mujer con la que hab\u00ed\u00ada vivido durante a\u00f1os y que le hab\u00ed\u00ada dado un hijo. Tras un breve retiro en Casiciaco, regres\u00f3 a Mil\u00e1n donde fue bautizado por Ambrosio junto con su hijo Adeodato y su amigo Alipio. Tras una estancia breve en Roma \u2014 en el puerto de Ostia muri\u00f3 su madre, M\u00f3nica \u2014 se retir\u00f3 a Tagaste donde inici\u00f3 un proyecto de vida mon\u00e1stica. En el 391 fue ordenado \u2014 no muy a su placer \u2014 sacerdote en Hipona y fund\u00f3 un monasterio. En el 395 fue consagrado obispo, siendo desde el 397 titular de la sede. Aparte de la ingente tarea pastoral \u2014 que iba desde la administraci\u00f3n econ\u00f3mica al enfrentamiento con las autoridades pol\u00ed\u00adticas, pasando por las predicaciones dos veces a la semana, pero en muchos casos dos veces al d\u00ed\u00ada y varios d\u00ed\u00adas seguidos \u2014 desarroll\u00f3 una fecund\u00ed\u00adsima actividad teol\u00f3gica que le llev\u00f3 a enfrentarse con maniqueos, donatistas, pelagianos, arr\u00ed\u00adanos y paganos. Fue el principal protagonista de la soluci\u00f3n del cisma donatista, aunque resulta discutible la legitimaci\u00f3n que hizo del uso de la fuerza para combatir la herej\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como de la controversia pelagiana. Muri\u00f3 en el 430 durante el asedio de Hipona por los v\u00e1ndalos.<\/p>\n<p> Obras: La obra de Agust\u00ed\u00adn es numeros\u00ed\u00adsima e incluye escritos autobiogr\u00e1ficos (Confesiones, Retractaciones), filos\u00f3ficos (los Di\u00e1logos en Casiciaco, un libro Acerca de la vida feliz, dos libros Acerca del orden, dos libros de Soliloquios, un libro Acerca de la inmortalidad del alma, varios libros de disciplinas, un libro sobre la cantidad del alma, tres libros Acerca del libre albedr\u00ed\u00ado, seis libros Acerca de la m\u00fasica, un libro Acerca del maestro), apolog\u00e9ticos (un libro Acerca de la religi\u00f3n verdadera, un libro Acerca de la utilidad de creer, un libro Acerca de la fe en las cosas que no se ven, un libro Acerca de la adivinaci\u00f3n de los demonios, seis Cuestiones expuestas contra los paganos, La Ciudad de Dios), dogm\u00e1ticos (un libro Acerca de la fe y del s\u00ed\u00admbolo, un libro Acerca de ochenta y tres diversas cuestiones, dos libros Acerca de diversas cuestiones a Simpliciano, un libro Acerca de la fe y las obras, un libro Acerca de ver a Dios, un libro Acerca de la presencia de Dios, un Enquiridi\u00f3n a Laurencio, quince libros Acerca de la Trinidad, etc.), morales y pastorales (un libro Acerca del bien conyugal, un libro Acerca de la continencia, etc.), mon\u00e1sticos (La Regla \u2014 la m\u00e1s antigua de las reglas mon\u00e1sticas occidentales \u2014 y un libro Acerca de la obra de los monjes), exeg\u00e9ticos (diversos comentarios sobre libros del Antiguo y Nuevo Testamento), pol\u00e9micos (dos libros Acerca de las costumbres de la Iglesia cat\u00f3lica y de las costumbres de los maniqueos, Actas contra el maniqueo Fortunato, 23 libros Contra Fausto el maniqueo, un libro Contra Secundino el man\u00ed\u00adqueo, Ep\u00ed\u00adstola a los cat\u00f3licos acerca de la secta de los donatistas o Acerca de la unidad de la Iglesia, un libro Acerca del trato de los donatistas \u2014 donde defiende las leyes imperiales promulgadas contra ellos-, un libro Acerca de la naturaleza y la gracia, un libro Acerca de los hechos de Pelagio, dos libros Acerca de la gracia de Cristo y del pecado original, seis libros Contra Juliano, Acerca de la predestinaci\u00f3n de los santos, Acerca del don de la perseverancia, un libro A Orosio contra priscilianistas y origenistas, Tratado contra los jud\u00ed\u00ados, Acerca de los herejes, etc.). Igualmente ha llegado hasta nosotros un epistolario de 270 cartas y un conjunto de sermones cuyo n\u00famero oscila entre 360 y el medio millar, variando las cifras en raz\u00f3n de la dudosa autenticidad de algunos de los mismos. A todo esto hay que a\u00f1adir un libro de gram\u00e1tica, unos Principios de dial\u00e9ctica, unos Principios ret\u00f3ricos, una Oraci\u00f3n acerca de la Trinidad, ocho Versos acerca de san Nabor y unos Sumarios de sus obras mayores, cuya autor\u00ed\u00ada no es del todo segura.<\/p>\n<p> Teolog\u00ed\u00ada: En una magn\u00ed\u00adfica conjunci\u00f3n de fe y raz\u00f3n, el pensamiento agustiniano gira en torno a Dios (el ser sumo, la primera verdad, el eterno amor sin el que es imposible hallar el descanso del alma) y el hombre. Este \u00faltimo es considerado por Agust\u00ed\u00adn una \u2020\u0153magna quaestio\u2020\u009d s\u00f3lo iluminada por el hecho de su creaci\u00f3n a imagen de Dios. En la naturaleza inmortal del alma humana est\u00e1 impresa la capacidad de elevarse hacia la posesi\u00f3n de Dios, si bien esta circunstancia queda deformada por el pecado y s\u00f3lo puede ser restaurada por la gracia. A los problemas filos\u00f3ficos del ser, el conocer y el amar, Agust\u00ed\u00adn ofrece una respuesta que arranca de la creaci\u00f3n, la iluminaci\u00f3n (aut\u00e9ntico quebradero de cabeza de los estudiosos de san Agust\u00ed\u00adn) y la sabidur\u00ed\u00ada o felicidad que s\u00f3lo puede ser Dios mismo. Su m\u00e9todo teol\u00f3gico descansa en la adhesi\u00f3n a la autoridad de la fe que se manifiesta en la Escritura (de origen divino, inerrante, le\u00ed\u00adda literalmente en sus argumentaciones dogm\u00e1ticas y con concesiones aleg\u00f3ricas en la predicaci\u00f3n popular), le\u00ed\u00adda a la luz de la Tradici\u00f3n y dotada de un canon establecido por la Iglesia. Esta uni\u00f3n a la Escritura ha de vivirse en amor (De Doct. Chr. I, 35, 39) y expresarse con exactitud terminol\u00f3gica (De Civ. Dei, X, 23). Su teolog\u00ed\u00ada trinitaria se injerta en el proceso anterior de la Tradici\u00f3n y va a influir poderosamente en el desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria occidental. En ella enuncia el principio de igualdad y distinci\u00f3n de las personas (De Civ. Dei, XI, 10, I) e intenta explicar psicol\u00f3gicamente la Trinidad como reflejo de la tr\u00ed\u00adada de memoria, inteligencia y voluntad. Asimismo reformula Agust\u00ed\u00adn la doctrina de la Encarnaci\u00f3n, que result\u00f3 decisiva en el proceso de su conversi\u00f3n, y preludia en su terminolog\u00ed\u00ada a Calcedonia (\u2020\u0153dos naturalezas pero una sola persona,\u2020\u009d \u2020\u0153uno y otro, pero un solo Cristo,\u2020\u009d etc.). Los dos temas a los que Agust\u00ed\u00adn se dedic\u00f3 con m\u00e1s profundidad fueron el de la salvaci\u00f3n y el de la gracia. El motivo de la Encarnaci\u00f3n fue la salvaci\u00f3n de los hombres (De Pecc. mer. remiss. I, 26, 39) de lo que se desprende que nadie puede salvarse sin Cristo (de esta teolog\u00ed\u00ada de la redenci\u00f3n, Agust\u00ed\u00adn deduce la del pecado original, donde se percibe una visi\u00f3n pesimista del hombre quiz\u00e1 influida, al menos en parte, por la propia experiencia personal del te\u00f3logo), que se ofrece como sacrificio perfecto al Padre (Conf. X, 43, 69) con el que \u2020\u0153purg\u00f3, aboli\u00f3 y extingui\u00f3 todas las culpas de la humanidad, rescat\u00e1ndonos del poder del demonio\u2020\u009d (De Trin. IV, 13, 16-14, 19). Tal aspecto queda ligado en la teolog\u00ed\u00ada agustiniana con el de la justificaci\u00f3n. Esta \u2014 que se da a trav\u00e9s de la fe \u2014 produce una remisi\u00f3n de los pecados \u2020\u0153plena y total,\u2020\u009d \u2020\u0153plena y perfecta\u2020\u009d (De Pecc. mer. remiss. II, 7, 9), sin excepci\u00f3n de pecados (De g. pe\u00ed\u00ad. XII, 28). A continuaci\u00f3n, se produce en el creyente una renovaci\u00f3n progresiva cuya consumaci\u00f3n se producir\u00e1 s\u00f3lo con la resurrecci\u00f3n, lo que dota a la justificaci\u00f3n de un matiz escatol\u00f3gico. Papel inexcusable desempe\u00f1a en todo este proceso la gracia. Sin ella es imposible convertirse a Dios, evitar el pecado y alcanzar la salvaci\u00f3n plena. Esta gracia es un don gratuito de Dios, como lo es tambi\u00e9n la perseverancia final. Incluso los m\u00e9ritos humanos no son sino don de la gracia (Ep. CLXXXVI, 10; De gr. et. 1. arb. V, 10-VIII, 20). Esta insistencia en defender la gratuidad inmerecida de la gracia le llev\u00f3 a desarrollar el tema de la predestinaci\u00f3n que, en su opini\u00f3n, es el baluarte que defiende a aqu\u00e9lla (De d. pers. XXI, 54). Dios tiene en su haber una gracia que ning\u00fan coraz\u00f3n podr\u00ed\u00ada rechazar de verse expuesto a la misma (De praed. s. VIII, 13). Por qu\u00e9 no la usa con todos es un misterio ante el que Agust\u00ed\u00adn se inclina humildemente (De pecc. mer. remiss. I, 21, 23-30) aceptando que, en cualquier caso, Dios no es injusto ni cruel en su ejercicio de la gracia (De Civ. Dei XII, 27). No hace falta decir que este \u00e9nfasis agustiniano en la gratuidad de la gracia y en el car\u00e1cter predestinacionista de la misma llev\u00f3 desde, pr\u00e1cticamente, su misma vida a posturas extremas al respecto. Sin entrar a fondo en el tema podemos se\u00f1alar que, aun admitiendo esta delineaci\u00f3n del pensamiento del te\u00f3logo, lo cierto es que, en t\u00e9rminos generales, result\u00f3 mucho m\u00e1s matizado que el de otros autores que lo utilizaron para sostener sus puntos de vista, desde Godescalco (s. VII) a Lutero (s. XVI), Calvino (s. XVII) o Jansenio (s. XVII). Eclesiol\u00f3gicamente, Agust\u00ed\u00adn no es un\u00ed\u00advoco en la utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u2020\u0153iglesia\u2020\u009d refiri\u00e9ndose tanto a la comunidad de los fieles, edificada sobre el fundamento apost\u00f3lico, como al conjunto de los predestinados que viven en la dichosa inmortalidad. Considera hereje no al que yerra en la fe (Ep. XLIII, I) sino al que \u2020\u0153resiste a la doctrina cat\u00f3lica que le es manifiesta\u2020\u009d (De Bapt. XVI, 23), la cual se expresa en el s\u00ed\u00admbolo bautismal, en los concilios (Ep. XLIV, I) y en la sede de Pedro, que siempre disfrut\u00f3 del primado (Ep. XLIII, 7). Agust\u00ed\u00adn subraya, al igual que en el tema de la justificaci\u00f3n, el car\u00e1cter escatol\u00f3gico de la Iglesia que se consumar\u00e1 en la eternidad. Dado que comprende a los predestinados s\u00f3lo (De cat. rud. XX, 31), los pecadores \u00fanicamente forman parte de ella \u2020\u0153en apariencia\u2020\u009d (De bapt. VI, 14, 23) y los justos que no perseveran no son hijos de Dios. Sacramentalmente, Agust\u00ed\u00adn acepta la validez del bautismo fuera de la Iglesia pero niega que sea provechoso. El mismo es necesario para la salvaci\u00f3n aunque puede existir tambi\u00e9n de deseo (De Bapt. IV, 22, 29). La Eucarist\u00ed\u00ada se relaciona dentro de un claro simbolismo de signo eclesiol\u00f3gico, pero parece que Agust\u00ed\u00adn comparte la creencia de que el pan se transforma en el cuerpo de Cristo y el vino en la sangre, as\u00ed\u00ad como, al menos en cierta medida, el contenido sacrificial de la Eucarist\u00ed\u00ada (Conf. IX, 12, 32-13, 36). Por otro lado, parece favorecer la pr\u00e1ctica de la penitencia en p\u00fablico. Mariol\u00f3gicamente, Agust\u00ed\u00adn sostuvo el nacimiento de Dios de la virgen Mar\u00ed\u00ada pero no llega a utilizar la terminolog\u00ed\u00ada de \u2020\u0153madre de Dios\u2020\u009d t\u00ed\u00adpica de Oriente. Afirm\u00f3 igualmente la virginidad perpetua de Mar\u00ed\u00ada (Serm. LI, 18), aunque la consider\u00f3 verdadera esposa de Jos\u00e9 (De Nupt. et. conc. I, 11, 12) y asimismo sostuvo que Mar\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada sido manchada por el pecado (De Nat. et gr. XXXVI, 42) si bien a\u00fan est\u00e1 lejos de desarrollos dogm\u00e1ticos posteriores. Ver Donatismo; Pelagio; Prisciliano.<\/p>\n<p>VIDAL MANZANARES, C\u00e9sar, Diccionario de Patr\u00ed\u00adstica, Verbo Divino, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Patr\u00edstica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vida: Naci\u00f3 el 13 de noviembre del 354 en Tagaste, Numidia, hijo de un consejero municipal y modesto propietario. Estudi\u00f3 en Tagaste, Madaura y Cartago. Ense\u00f1\u00f3 gram\u00e1tica en Tagaste (374) y ret\u00f3rica en Cartago (375-383), Roma (384) y Mil\u00e1n (384-386). 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