{"id":16173,"date":"2016-02-05T10:28:14","date_gmt":"2016-02-05T15:28:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/didimo-el-ciego\/"},"modified":"2016-02-05T10:28:14","modified_gmt":"2016-02-05T15:28:14","slug":"didimo-el-ciego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/didimo-el-ciego\/","title":{"rendered":"DIDIMO EL CIEGO"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los jefes durante el s. IV de la escuela catequ\u00e9tica de Alejandr\u00ed\u00ada que cerrar\u00ed\u00ada poco despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p> Vida: Nacido en torno al 313, se qued\u00f3 ciego a los cuatro a\u00f1os de edad. Aunque carente de originalidad, tuvo como disc\u00ed\u00adpulos a Jer\u00f3nimo y a Rufino, lo que unido a su ascetismo \u2014 mantuvo una vida de eremita \u2014 le llev\u00f3 a disfrutar de un cierto relieve en su \u00e9poca. Falleci\u00f3 hacia el 398.<\/p>\n<p> Obras: Fue autor de tres libros Acerca de la Trinidad, un tratado Acerca del Esp\u00ed\u00adritu Santo y otro Contra los maniqueos. Redact\u00f3 asimismo diversos comentarios a los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento de los que s\u00f3lo nos han llegado escasos fragmentos. Se han perdido sus doce libros Acerca de los dogmas y Contra los arr\u00ed\u00adanos, su Volumen de sectas y su Defensa de Or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p> Teolog\u00ed\u00ada: Aunque no fue pensador original, contribuy\u00f3 notablemente a la comprensi\u00f3n de la Trinidad siendo suya la f\u00f3rmula \u2020\u0153una sustancia y tres hip\u00f3stasis.\u2020\u009d Defendi\u00f3 asimismo la existencia de un alma humana en la persona de Cristo, no d\u00e1ndose una fusi\u00f3n de la naturaleza humana y la divina sino la existencia de dos naturalezas y dos voluntades. Partiendo de la cristolog\u00ed\u00ada, D\u00ed\u00addimo se ocupa de la doctrina del Esp\u00ed\u00adritu Santo, al que considera increado como el Hijo. Es Dios e igual al Padre. Este Esp\u00ed\u00adritu Santo es el que distribuye en la Iglesia las gracias divinas. Gracias a \u00e9l, la Iglesia se convierte en madre de los cristianos a los que da a luz a trav\u00e9s del bautismo. Con todo, prefiere denominar a la Iglesia Cuerpo de Cristo en lugar de madre. Para D\u00ed\u00addimo el pecado original fue la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n y Eva y se transmite mediante el acto sexual de los padres, lo que explica que Jes\u00fas tuviera que nacer de una virgen. El bautismo destruye el pecado original y tiene como consecuencia el que seamos adoptados, como hijos de Dios. Por ello, es indispensable para la salvaci\u00f3n si bien puede ser sustituido por el martirio. Niega asimismo validez al bautismo de los herejes. La mariolog\u00ed\u00ada de D\u00ed\u00addimo insiste en el hecho de que Mar\u00ed\u00ada fue siempre virgen y en denominarla madre de Dios (Zeotokos). Antropol\u00f3gicamente compart\u00ed\u00ada el error origenista de sostener que el alma hab\u00ed\u00ada sido encerrada en el cuerpo como castigo de pecados anteriores, apoyando as\u00ed\u00ad la idea plat\u00f3nico-origenista de la preexistencia. Escatol\u00f3gicamente, aunque Jer\u00f3nimo (Adv. Ruf I, 6) sostiene que D\u00ed\u00addimo tambi\u00e9n era origenista en la creencia de una salvaci\u00f3n universal al fin de los tiempos, lo cierto es que a partir de sus escritos resulta dif\u00ed\u00adcil aceptar esta impresi\u00f3n. Desde luego es innegable que en los mismos habla repetidamente del infierno y del castigo eterno (De Trin II, 12; II, 26). Quasten ha se\u00f1alado que el testimonio de Jer\u00f3nimo es correcto puesto que D\u00ed\u00addimo pretend\u00ed\u00ada que en el mundo futuro no habr\u00ed\u00ada pecado y que los \u00e1ngeles deseaban ser redimidos, pero ambas afirmaciones no necesariamente tienen que verse contrapuestas a la tesis de un castigo eterno para los condenados. De Or\u00ed\u00adgenes s\u00ed\u00ad que parece haber heredado D\u00ed\u00addimo la idea del purgatorio.<\/p>\n<p>VIDAL MANZANARES, C\u00e9sar, Diccionario de Patr\u00ed\u00adstica, Verbo Divino, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Patr\u00edstica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">D\u00eddimo el Ciego, de Alejandr\u00eda naci\u00f3 alrededor del a\u00f1o 310 \u00f3 313; muri\u00f3 cerca del 395 \u00f3 398 a la edad de ochenta y cinco a\u00f1os.  D\u00eddimo perdi\u00f3 la visi\u00f3n cuando ten\u00eda cuatro a\u00f1os de edad, aun as\u00ed se convirti\u00f3 en uno de los hombres m\u00e1s eruditos de su tiempo.  Oraba insistentemente en su juventud, nos dice Rufino, no por la vista de sus ojos corporales, sino por la iluminaci\u00f3n del coraz\u00f3n.  Le admiti\u00f3 a San Antonio que la p\u00e9rdida de su vista fue una pena para \u00e9l; el santo replic\u00f3 que no se explicaba c\u00f3mo un hombre sabio pod\u00eda lamentarse por la p\u00e9rdida de lo que tiene en com\u00fan con las hormigas, moscas y mosquitos, en vez de regocijarse por poseer una visi\u00f3n espiritual como la de los santos y ap\u00f3stoles.  San Jer\u00f3nimo ciertamente a menudo hablaba de \u00e9l no como \u201cel ciego\u201d sino como \u201cel vidente\u201d.  D\u00eddimo estudiaba con af\u00e1n, y sus vigilias eran largas y frecuentes, no leyendo sino oyendo, pues el obten\u00eda por el o\u00eddo los que otros obten\u00edan por la vista.  Cuando el lector se quedaba dormido del cansancio, D\u00eddimo no descansaba, como si rumiara la meditaci\u00f3n (dice Rufino) de lo que hab\u00eda o\u00eddo, hasta que parec\u00eda haberlo inscrito en las p\u00e1ginas de su mente.  As\u00ed, en corto tiempo amas\u00f3 un vasto conocimiento de gram\u00e1tica, ret\u00f3rica, l\u00f3gica, m\u00fasica, aritm\u00e9tica y geometr\u00eda y una perfecta familiaridad con la Sagrada Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto fue nombrado director de la famosa escuela catequ\u00e9tica de Alejandr\u00eda, la cual dirigi\u00f3 por cerca de medio siglo.  San Atanasio lo estimaba mucho.  El orador Libanio le escribi\u00f3 a un oficial en Egipto:  \u201cUsted no puede seguramente ser ignorante sobre D\u00eddimo, a menos que usted desconozca la gran ciudad donde \u00e9l ha estado d\u00eda y noche derramando sus conocimientos para el bien de los dem\u00e1s.\u201d  \u00c9l fue igualmente ensalzado por sus contempor\u00e1neos y por los historiadores del siguiente siglo, Rufino fue su disc\u00edpulo durante seis a\u00f1os.  Paladio lo visit\u00f3 cuatro veces en diez a\u00f1os (probablemente 388-398).  Jer\u00f3nimo vino donde \u00e9l durante un mes para aclarar sus dudas respecto a pasajes dif\u00edciles de la Escritura.  Las \u00e9pocas posteriores han descuidado a este hombre tan notable.  \u00c9l fue seguidor de Or\u00edgenes y adopt\u00f3 muchos de sus errores.  En consecuencia, cuando San Jer\u00f3nimo discuti\u00f3 con Rufino y la declar\u00f3 la guerra al Origenismo, \u00e9l dej\u00f3 de presumir de ser un disc\u00edpulo de D\u00eddimo y se avergonz\u00f3 de la alabanza que le hab\u00eda prodigado antes al \u201cvidente\u201d.  Cuando Or\u00edgenes fue condenado por Justiniano y luego por el Quinto Concilio General, no se mencion\u00f3 a D\u00eddimo.  Pero \u00e9l fue anatematizado junto con Evagrio del Ponto en el edicto por el cual el patriarca  Eutiquio I de Constantinopla dio efecto al decreto del concilio; y fue \u00e9l (quiz\u00e1s a consecuencia de esto) incluido en la condenaci\u00f3n de los origenistas por los concilios Sexto y S\u00e9ptimo.  Pero esta censura se debe tomar como aplicada a su doctrina y no a su persona.  Ha tenido el efecto desafortunado de causar la p\u00e9rdida de muchos de sus numerosos escritos, los cuales, como las obras de un supuesto hereje, no fueron copiados en la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00eddimo siempre permaneci\u00f3 laico, la idea de que estuvo casado descansa en una identificaci\u00f3n err\u00f3nea de \u00e9l con un D\u00eddimo al cual se dirig\u00eda una de las cartas de San Isidoro de Pelusio.  Por el contrario, parece haber vivido la vida de un asceta aunque en la ciudad y no en el desierto.  \u00c9l le cont\u00f3 una curiosa historia a Paladio.  Un d\u00eda, cuando entreten\u00eda sus pensamientos de Juliano como un perseguidor, y debido a que no hab\u00eda comido, se qued\u00f3 dormido en su silla y vio caballos blancos corriendo en todas direcciones, mientras que los jinetes gritaban:  \u201cDile a D\u00eddimo, que hoy a las siete horas muri\u00f3 Juliano; lev\u00e1ntate y come y d\u00edselo a Atanasio el obispo, que \u00e9l tambi\u00e9n debe saberlo.\u201d  D\u00eddimo anot\u00f3 la hora y el mes y la semana, y as\u00ed ocurri\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Doctrina<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00eddimo fue uno de los principales opositores del arrianismo.  Su doctrina Trinitaria y Cristol\u00f3gica es perfectamente ortodoxa; se puede decir que \u00e9l fue m\u00e1s expl\u00edcito que San Atanasio respecto a la Unidad en la Trinidad y la Divinidad del Esp\u00edritu Santo.  Combin\u00f3 el vocabulario teol\u00f3gico de San Atanasio con el de la nueva generaci\u00f3n, San Basilio y San Gregorio Nacianceno.  Continuamente us\u00f3 la f\u00f3rmula treis hypostaseis, mia ousia,  que admiti\u00f3 San Atanasio en sus a\u00f1os postreros, y que se ha convertido en la consigna cat\u00f3lica.  A D\u00eddimo se le atribuye la invenci\u00f3n de esta f\u00f3rmula, y Leipoldt est\u00e1 a favor de dicha atribuci\u00f3n, mientras que K. Holl la rechaza.  Hasta el siglo IV la Iglesia de habla griega no ten\u00eda medios de expresar la doctrina de la Sant\u00edsima Trinidad.   El uso de hypostasis para expresar la persona en lat\u00edn era en s\u00ed mismo un vocablo torpe, pues D\u00eddimo concuerda con San Jer\u00f3nimo (quien rechazaba la expresi\u00f3n) que filos\u00f3ficamente hablando ousia e hypostasis son sin\u00f3nimos.  Sin embargo, D\u00eddimo salvaguard\u00f3 cuidadosamente la doctrina de cualquier interpretaci\u00f3n err\u00f3nea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra sobre el Esp\u00edritu Santo se conserva s\u00f3lo en la traducci\u00f3n al lat\u00edn hecha por San Jer\u00f3nimo.  Est\u00e1 libre del reproche de \u201ceconom\u00eda\u201d que se le da a los muy famosos trabajos de San Basilio, quien evitaba (como \u00e9l mismo admite) llamar \u201cDios\u201d al Esp\u00edritu Santo.  Una obra a\u00fan m\u00e1s importante es la \u201cDe Trinitate\u201d, cuyos tres libros se conservan casi \u00edntegros; fue compuesto despu\u00e9s de 379.  Un tratado contra los maniqueos est\u00e1 tambi\u00e9n casi completo.  De los fragmentos exeg\u00e9ticos, los m\u00e1s importantes son aqu\u00e9llos sobre los Salmos.   Conocemos un comentario sobre las Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas por medio de una traducci\u00f3n al lat\u00edn hecha por un cierto Epifanio para Casiodoro.  D\u00eddimo coment\u00f3 sobre 2 Pedro, y en otro lugar a menudo cita dicha ep\u00edstola, aunque en un lugar la tacha de espuria (falsata&#8212;el griego est\u00e1 perdido).  En sus comentarios D\u00eddimo demuestra que fue muy influenciado por Or\u00edgenes, tanto en su cuidado por el texto como en la gram\u00e1tica, y en sus amplias alegor\u00edas, pero en sus obras son leves los rastros de las herej\u00edas origenistas.  \u00c9l parece haber afirmado la pre-existencia del alma.  San Jer\u00f3nimo le atribuye la doctrina de la \u201crestituci\u00f3n de todas las cosas\u201d; pero a menudo habla del castigo eterno, aunque parece ense\u00f1ar que los \u00e1ngeles ca\u00eddos e incluso Satan\u00e1s mismo son salvados por Cristo.  A \u00e9l le gusta explicar que los castigos de Dios son remediativos.  Deliberadamente rechaza algunas de las opiniones de Or\u00edgenes y en sus ense\u00f1anzas Cristol\u00f3gicas y Trinitarias fue ampliamente influido por su gran predecesor.  Su estilo es pobre y descuidado.  Es gentil en la controversia.  Su sinceridad y piedad algunas veces compensan el lugar de la elocuencia y energ\u00eda que le faltan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Didymi in omnes Epistolas canonicas enarratio (Colonia, 1531); Mingarellius, veterum testimonia de Didymo Alex. C\u00e6co (Rome, 1764), reimpreso en Didymi Alex. libri tres de Trinitate, editado por primera vez por J. A. Mingarelli, hermano del anterior (Bolonia, 1769)&#160;; Lucke, Qu\u00e6stiones et vindici\u00e6 Didymian\u00e6, da fragmentos en griego sobre el Comm. sobre Cath. Epp. Del lado del lat\u00edn (G\u00f6ttingen, 1829-32); los fragmentos exeg\u00e9ticos se hallan en Mai, Nova Patrum. Bibl. IV; en la Caten\u00e6 de Corderius y Cramer; en la Anecdota Gr\u00e6ca de Wolf, IV: en la ed. de J. A. Mingarelli de De Trinitate (arriba); en Junius (Patrick Young) Catena Gr. en Job (Londres, 1637) y en la Catena de Nic\u00e9foro. La \u00fanica colecci\u00f3n completa de las obras de D\u00eddimo es la de Migne. P.G., XXXIX, 1863, en la cual se reimprime el asunto preliminary de los dos Mingarelii.  Hay una vida buena en Tillmont, X.  El mejor relato, con un cat\u00e1logo completo de los escritos, existente y perdido, es por Leipoldt, Didymus der Blinde in Texte und Unters., N. F., XIV, 3, vol. XXVIII, 3, de la serie completa (Leipzig, 1905).  Los materiales para un juicio de la teolog\u00eda de D\u00eddimo han sido cuidadosamente recopilados en este estudio (m\u00e1s completamente que por Mingarelli), pero la decisi\u00f3n del escritor no siempre es confiable. Holl, en Zeitsch r. f\u00fcr Kirchgeschicte, XXV, 3, (1904), ha mostrado que la obra Contra Arium et Sabellium, que est\u00e1 bajo el nombre de Gregorio de Nisa, es probablemente de D\u00eddimo. Funk, en Kirchengesch. Abhandlungen, II, XV, p, 291 (Paderborn, 1899), le atribuye a D\u00eddimo los libros cuarto y quinto de Basilio, Adv. Eunomium (que ciertamente no son de Basilio), y ha sido seguido por Kr\u00fcger, J\u00fclicher, y Von Schubert, pero Holl y Leipoldt no est\u00e1n convencidos. Dr\u00e4seke, Athanasiana en su Gesammelte Patrist.Untersuchungen (Altoona y Leipzig, 1889), reimpreso de Studien und Kritiken, LXII (1889), le atribuye a D\u00eddimo los dos libros anteriores De incarnatione d. n. J. C. contra Apollonarium, este \u00faltimo posiblemente es de su estudiante Ambrosio; contra esta opini\u00f3n, St\u00fccklen, Athana siana in Texte und Unters., N. F., IV, 4 (1899), y Leipoldt, loc. cit. Sobre la autenticidad del Comentario sobre la Cath. Epp. vea Klostermann, Ueber des Didymus von Alex. en Epp. Canon. enarratio in Texte und Unters., N. F., XIII, 2 (1915).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Chapman, John. \u00abDidymus the Blind.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04784a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los jefes durante el s. IV de la escuela catequ\u00e9tica de Alejandr\u00ed\u00ada que cerrar\u00ed\u00ada poco despu\u00e9s de su muerte. Vida: Nacido en torno al 313, se qued\u00f3 ciego a los cuatro a\u00f1os de edad. Aunque carente de originalidad, tuvo como disc\u00ed\u00adpulos a Jer\u00f3nimo y a Rufino, lo que unido a su ascetismo \u2014 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/didimo-el-ciego\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIDIMO EL CIEGO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16173"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16173\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}