{"id":16195,"date":"2016-02-05T10:28:55","date_gmt":"2016-02-05T15:28:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eusebio-de-nicomedia\/"},"modified":"2016-02-05T10:28:55","modified_gmt":"2016-02-05T15:28:55","slug":"eusebio-de-nicomedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eusebio-de-nicomedia\/","title":{"rendered":"EUSEBIO DE NICOMEDIA"},"content":{"rendered":"<p>Vida: Disc\u00ed\u00adpulo de Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada, fue obispo de Berito y, desde el 318, de Nicomedia. Cuando Arrio lleg\u00f3, tras ser excomulgado en Alejandr\u00ed\u00ada, a su ciudad, lo apoy\u00f3 convirti\u00e9ndose en su contacto principal con la corte. En el concilio de Nicea present\u00f3 un s\u00ed\u00admbolo propio, que fue calificado de blasfemo, y, aunque firm\u00f3 la f\u00f3rmula nicena, poco despu\u00e9s encabezaba el partido m\u00e1s extremo del arrianismo, el de los eusebianos. Constantino lo desterr\u00f3 a las Galias tres meses despu\u00e9s del concilio, pero gracias a su influencia sobre la emperatriz logr\u00f3 volver, ganarse el apoyo imperial y conseguir la deposici\u00f3n de Eustacio de Antioqu\u00ed\u00ada (330), Atanasio (335) y Marcelo de Ancira (336). En el 337 bautiz\u00f3 a Constantino y al a\u00f1o siguiente fue nombrado obispo de Constantinopla. Muri\u00f3 el 341-342.<\/p>\n<p> Obras: Se han conservado varias cartas suyas, siendo de especial importancia la dirigida a los obispos del concilio de Nicea, pues de ella se deduce que Arrio se defendi\u00f3 correctamente y que fue perdonado. Bardenhewer ha apuntado la posibilidad de que fuera una falsificaci\u00f3n, y del mismo sentir es G. Bardy.<\/p>\n<p> Teolog\u00ed\u00ada: Defend\u00ed\u00ada claramente la creaci\u00f3n del Hijo y su comienzo. En este sentido la persona del Hijo no era sino mera criatura y divino, pero en el sentido de un dios inferior o una divinidad menor lo que, realmente, no era sino una forma de polite\u00ed\u00adsmo con barniz cristiano. Ver Arrio<\/p>\n<p>VIDAL MANZANARES, C\u00e9sar, Diccionario de Patr\u00ed\u00adstica, Verbo Divino, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Patr\u00edstica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Obispo, se desconocen la fecha y el lugar de su nacimiento; muri\u00f3 en el a\u00f1o 341.  Fue disc\u00edpulo de Luciano el M\u00e1rtir en Antioqu\u00eda, en cuya famosa escuela aprendi\u00f3 sus doctrinas arrianas.  Se convirti\u00f3 en obispo de Berito; pero por motivos ambiciosos se las ingeni\u00f3 para ser transferido, contrario a los c\u00e1nones de la Iglesia primitiva, a la sede de Nicomedia, residencia del emperador oriental Licinio, con cuya esposa, Constancia, hermana de Constantino, gozaba de gran favor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Alejandro, obispo de Alejandr\u00eda, conden\u00f3 a Arrio, \u00e9ste se refugi\u00f3 en Cesarea, donde fue bienvenido por el famoso apologista e historiador Eusebio, y le escribi\u00f3 a Eusebio de Nicomedia solicitando su apoyo, cuya carta todav\u00eda se conserva.  En ella el hereje explica sus puntos de vista con suficiente claridad, y apela a su corresponsal como a un \u201ccompa\u00f1ero lucianista\u201d.  Eusebio se coloca al mando del partido, y escribi\u00f3 muchas cartas apoyando a Arrio.  Se conserva una, dirigida a Paulino, obispo de Tiro, por la cual conocemos cu\u00e1l era la doctrina de Eusebio en ese tiempo:  \u201cel Hijo\u201d, dec\u00eda \u00e9l, \u201cno se genera de la substancia del Padre\u201d, sino que \u00c9l es \u201cotro en naturaleza y poder\u201d;  fue creado, y esto no es inconsistente con su filiaci\u00f3n, pues los malvados son llamados hijos de Dios (Isa\u00edas 1,2; Deuteronomio 32,18) y as\u00ed son iguales las gotas de roc\u00edo (Job 38,28); fue engendrado por la libre voluntad de Dios.  Esto es arrianismo puro, tomado de las cartas de Arrio mismo, y posiblemente m\u00e1s definido que las doctrina de San Luciano\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alejandro de Alejandr\u00eda se vio obligado a dirigir una circular a todos los obispos.  \u201c\u00c9l esperaba\u201d, dice, \u201cencubrir el asunto en silencio, pero Eusebio, quien est\u00e1 ahora en Nicomedia, considera que tiene los asuntos de la Iglesia en sus manos, debido a que no ha sido condenado por haber dejado Berito y por haber ambicionado la Iglesia de Nicomedia es el l\u00edder de estos ap\u00f3statas, y ha circulado un documento solicitando su apoyo, para poder seducir a algunos de los ignorantes a esta desgraciada herej\u00eda\u2026 Si Eusebio les escribe, no le presten atenci\u00f3n.\u201d  Eusebio replic\u00f3 convocando un concilio en su propia provincia, el cual le suplic\u00f3 a todos los obispos orientales que se comunicaran con Arrio y que usaran su influencia a su favor con Alejandro.  A petici\u00f3n de Arrio, Eusebio de Cesarea y otros se reunieron en Palestina, y lo autorizaron a regresar a la Iglesia que hab\u00eda gobernado en Alejandr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n cambi\u00f3 cuando Constantino el Grande venci\u00f3 a Licinio en 323.  El emperador cristiano comenz\u00f3 por desaprobar tanto a Arrio como a Alejandro.  \u00bfPor qu\u00e9 no consent\u00edan en diferir en sutilezas de esta clase, c\u00f3mo hac\u00edan los fil\u00f3sofos?  Una carta a este respecto fue ineficaz; as\u00ed que Constantino opt\u00f3 por ejercer su autoridad, y le escribi\u00f3 un iracundo rega\u00f1o a Arrio.  En el caso de los donatistas, \u00e9l hab\u00eda obtenido una decisi\u00f3n de un concilio \u201cgeneral\u201d de todos sus obispos de ese entonces en Arles.  Ahora convoc\u00f3 un concilio m\u00e1s grande, de alrededor del mundo del cual sus victoriosos brazos le hab\u00edan hecho amo.  \u00c9ste se reuni\u00f3 en Nicea en 325 (vea Primer Concilio de Nicea).    Casi todos los obispos eran orientales; pero un obispo occidental, Hosio de C\u00f3rdoba, el cual gozaba de la confianza del emperador, tuvo un rol de liderazgo y represent\u00f3 al Papa.  Constantino declar\u00f3 ostentosamente en el concilio que su participaci\u00f3n no iba m\u00e1s all\u00e1 de la custodia de los obispos, pero Eusebio de Cesarea aclara que \u00e9l habl\u00f3 sobre asuntos teol\u00f3gicos.  El obispo de Nicomedia y sus amigos presentaron una confesi\u00f3n de fe arriana, pero s\u00f3lo tuvo diecisiete partidarios de entre los trescientos miembros del concilio, y fue abucheada por la mayor\u00eda.  El contingente arriano se resisti\u00f3 por alg\u00fan tiempo a la f\u00f3rmula eventualmente adoptada, pero finalmente todos los obispos firmaron, con la excepci\u00f3n de dos egipcios que hab\u00edan sido excomulgados por Alejandro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio de Nicomedia tuvo mala suerte; aunque hab\u00eda firmado el credo, \u00e9l no hab\u00eda concurrido en la condenaci\u00f3n de Arrio, quien hab\u00eda sido tergiversado, seg\u00fan dijo; y despu\u00e9s del concilio alent\u00f3 en su herej\u00eda a algunos arrianos que Constantino hab\u00eda invitado a Constantinopla con miras a su conversi\u00f3n.  Tres meses despu\u00e9s del concilio, el emperador lo envi\u00f3 al exilio, igual que a Arrio, junto con Teognis, obispo de Nicea, pues lo acus\u00f3 de ser seguidor de Licinio, e incluso de haber aprobado su persecuci\u00f3n, as\u00ed como de haber enviado esp\u00edas a vigilarlo.  Pero el destierro del intrigante dur\u00f3 s\u00f3lo dos a\u00f1os.  Se dice que fue Constancia, la viuda de Licinio, quien indujo a Constantino a llamar a Arrio, y es probable que fue ella tambi\u00e9n la causa del regreso de su viejo amigo Eusebio.  Para el a\u00f1o 319 \u00e9l gozaba del favor del emperador, con quien puede haber tenido alguna clase de relaci\u00f3n, pues Amiano Marcelino lo llama pariente de Juliano el Ap\u00f3stata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este tiempo en adelante hallamos a Eusebio a la cabeza de un peque\u00f1o y compacto grupo llamado, por San Atanasio, los eusebianos peri ton Eusebion, cuyo objeto era deshacer la obra de Nicea, y procurar la completa victoria del arrianismo.  Ellos no anularon p\u00fablicamente las firmas que se les hab\u00eda exigido.  Ellos explicaron que Arrio estaba arrepentido de cualquier exceso en sus palabras, o que hab\u00eda sido malinterpretado, y abandonaron la f\u00f3rmula Nicena como ambigua.  Eran los l\u00edderes de un partido mucho m\u00e1s grande de prelados conservadores, quienes deseaban quedar bien con el emperador, reverenciaban al m\u00e1rtir Luciano y al gran Or\u00edgenes, y estaban seriamente alarmados por cualquier peligro de sabelianismo.  La campa\u00f1a comenz\u00f3 con un exitoso ataque a San Eustacio de Antioqu\u00eda, el principal prelado de Oriente propiamente dicho.  \u00c9l hab\u00eda estado teniendo una animada controversia con Eusebio de Cesarea, en la cual acusaba a esa persona erudita de polite\u00edsmo, mientras que Eusebio replicaba con un cargo de sabelianismo.  Eustacio fue depuesto y exiliado, por alegadas expresiones irrespetuosas acerca de la madre del emperador, Santa helena quien era gran devota de la memoria de San Luciano.  Se dice que tambi\u00e9n fue acusado de inmoralidad y herej\u00eda, pero es cierto que todo el caso fue arreglado por los eusebianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran sede de Alejandr\u00eda estaba ocupada en 328 por el di\u00e1cono Atanasio, quien hab\u00eda desempe\u00f1ado un importante rol en Nicea.  Peque\u00f1o de estatura y joven en edad, estaba a la cabeza de un cuerpo singularmente compacto de casi cien obispos, y su energ\u00eda y vivacidad, fortaleza y determinaci\u00f3n lo se\u00f1alaban como uno de los enemigos temibles de los eusebianos.  Los arrianos alejandrinos hab\u00edan ahora firmado una f\u00f3rmula ambigua de sumisi\u00f3n, y Eusebio de Nicomedia le escribi\u00f3 a Atanasio pidi\u00e9ndole que los reinstalara, y a\u00f1ad\u00eda un mensaje literal amenazante.  El cisma meleciano en Egipto hab\u00eda sido sanado s\u00f3lo parcialmente por las suaves medidas decretadas en Nicea, y los cism\u00e1ticos estaban causando problemas.  Eusebio convenci\u00f3 a Constantino de que escribiera secamente a Atanasio que ser\u00eda depuesto si se negaba a recibir en la Iglesia a cualquiera que lo solicitara.  Atanasio explic\u00f3 por qu\u00e9 no lo har\u00eda, y parece que el emperador qued\u00f3 satisfecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio entonces se ali\u00f3 con los melecianos, y los indujo a inventar cargos contra Atanasio.  Primero alegaron falsamente que \u00e9l hab\u00eda impuesto un tributo sobre la ropa de lino, del cual se apoderaba.  Esto fue refutado, pero Atanasio mismo fue enviado a la corte.  Los melecianos entonces presentaron un cargo que dio que hacer por muchos a\u00f1os, que \u00e9l hab\u00eda ordenado a un sacerdote llamado Macario a volcar un altar y romper un c\u00e1liz que pertenec\u00eda a un sacerdote llamado Isquiras, en el Mareotis, aunque de hecho Isquiras nunca hab\u00eda sido sacerdote, y en el tiempo alegado no pudo haber estado celebrando Misa, puesto que estaba enfermo en cama.  Tambi\u00e9n se dijo que Atanasio hab\u00eda ayudado a un cierto Filomeno a conspirar contra el emperador, y que le hab\u00eda regalado una bolsa de oro.  De nuevo se refut\u00f3 a los acusadores, los cuales se dieron a la fuga.  El santo regres\u00f3 a su Iglesia con una carta de Constantino, en la cual el emperador reprend\u00eda a los alejandrinos por su h\u00e1bito, y los alentaba a la paz y a la unidad.  Pero el cargo del c\u00e1liz roto no fue retirado y los melecianos se apoderaron de un obispo llamado Arsenio, a quien manten\u00edan escondido mientras declaraban que Atanasio lo hab\u00eda matado; llevaron una mano cercenada y dijeron que Atanasio se la hab\u00eda cortado al prelado para prop\u00f3sitos de magia.  Atanasio convenci\u00f3 a Isquiras que firmara un documento negando el cargo anterior, y se las ingeni\u00f3 para descubrir el paradero de Arsenio.  Constantino, en consecuencia, le escribi\u00f3 una carta al patriarca declar\u00e1ndolo inocente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio se hab\u00eda mantenido aparte de todas estas falsas acusaciones, y no se descorazon\u00f3 por tantos fracasos.  Hizo que los melecianos exigieran un s\u00ednodo y que alegaran ante Constantino que ser\u00eda correcto en aras de la paz que antes de celebrar el concilio de tantos obispos, en Jerusal\u00e9n, se celebrara la dedicaci\u00f3n de la nueva Iglesia del Santo Sepulcro, lo cual sucedi\u00f3 en 335.  Se celebr\u00f3 un s\u00ednodo en Tiro, cuya historia no es necesario detallar aqu\u00ed.  Atanasio llev\u00f3 consigo a unos cincuenta obispos, los cuales no hab\u00edan sido citados, y no se les permiti\u00f3 sentarse con el resto.  Se envi\u00f3 una delegaci\u00f3n a Mareotis para investigar sobre el asunto de Isquiras y el c\u00e1liz, y se escogi\u00f3 para ese prop\u00f3sito a los principales enemigos de Atanasio.  El s\u00ednodo fue tumultuoso, e incluso el conde Dionisio, que hab\u00eda venido con soldados a apoyar a los eusebianos pens\u00f3 que los procedimientos eran injustos.  Todav\u00eda es un misterio c\u00f3mo tantos obispos bienintencionados fueron enga\u00f1ados para condenar a Atanasio, el cual se rehus\u00f3 a esperar el juicio.  Se zaf\u00f3 dificultosamente de la asamblea, se llev\u00f3 a sus egipcios, y se dirigi\u00f3 directamente a Constantinopla, donde abord\u00f3 al emperador s\u00fabitamente y le exigi\u00f3 justicia.  A su pedido, se orden\u00f3 al Concilio de Tiro comparecer ante el emperador.  Mientras tanto, Eusebio hab\u00eda tra\u00eddo los obispos a Jerusal\u00e9n, donde las deliberaciones eran gozosas por la aceptaci\u00f3n de vuelta a la Iglesia a los seguidores de Arrio.  Los obispos egipcios hab\u00edan redactado una protesta, atribuyendo todo lo sucedido en Tiro a una conspiraci\u00f3n entre Eusebio, los melecianos y los arrianos, los enemigos de la Iglesia.  Atanasio afirma que el acto final en Jerusal\u00e9n hab\u00eda sido todo el tiempo la meta de Eusebio; todas las acusaciones contra \u00e9l tend\u00edan a sacarlo del camino para rehabilitar a los arrianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio evit\u00f3 que cualquiera de los obispos en Jerusal\u00e9n fueran a Constantinopla, excepto los que gozaran de su confianza, Eusebio de Cesarea, Teognis de Nicea, Patr\u00f3filo de Scit\u00f3polis y los dos j\u00f3venes obispos de Panonia, Ursacio y Valente, quienes continuar\u00edan la pol\u00edtica de Eusebio mucho despu\u00e9s de su muerte.  Ellos evitaron cuidadosamente renovar las acusaciones de asesinato y sacrilegio, que ya Constantino hab\u00eda examinado; y Atanasio nos dice que los cinco obispos egipcios le informaron que ellos apoyaban su caso en un nuevo cargo:  que \u00e9l hab\u00eda amenazado retrasar las naves que supl\u00edan ma\u00edz a Constantinopla.  Esto enfureci\u00f3 al emperador.  No se le dio oportunidad de defenderse y Atanasio fue desterrado a Galia.  Pero Constantino dijo en p\u00fablico que \u00e9l hab\u00eda puesto en vigor el decreto del Concilio de Tiro.  Sin embargo, Constantino el Joven declar\u00f3 m\u00e1s tarde que su padre hab\u00eda exiliado a Atanasio para intentar salvarlo de sus enemigos, y que antes de morir hab\u00eda tenido la intenci\u00f3n de reinstalarlo.   El l\u00edder de los melecianos, John Arkaph, fue exiliado tambi\u00e9n, pero como Eusebio ya no lo necesitaba m\u00e1s, no hizo nada para protegerlo.  Todav\u00eda a Eusebio le faltaba otro triunfo:  la reconciliaci\u00f3n de su amigo Arrio, lo cual se consum\u00f3 a la larga en Constantinopla, pero los designios del hombre fueron frustrados por la mano de Dios.  Arrio muri\u00f3 repentinamente en condiciones peculiarmente humillantes en la v\u00edspera del d\u00eda de su solemne restauraci\u00f3n a la comuni\u00f3n cat\u00f3lica en la Catedral de la Nueva Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el a\u00f1o 337 los eusebianos estuvieron muy ocupados obteniendo, con calumnias, la deposici\u00f3n de los obispos que apoyaban la fe nicena.  De \u00e9stos los m\u00e1s conocidos son Pablo de Constantinopla, Aselepas de Gaza y Marcelo, metropolitano de Ancira.  En el caso de Marcelo, ellos hab\u00edan sido provocados lo suficiente, pues Marcelo hab\u00eda sido su enemigo activo en Nicea.  En Tiro se hab\u00eda negado a condenar a Atanasio, y le regal\u00f3 un libro al emperador en el cual se hablaban palabras muy duras sobre los eusebianos.  Fue convicto, no sin fundamento, de sabelianismo, y se refugi\u00f3 en Roma.  El 22 de mayo de 337 Constantino el Grande muri\u00f3 en Nicomedia, despu\u00e9s de haber sido bautizado por Eusebio, obispo del lugar.  Sus hermanos y todos sus sobrinos, excepto dos, fueron asesinados de inmediato, para simplificar la sucesi\u00f3n, y el mundo se dividi\u00f3 entre sus tres hijos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hizo un arreglo entre ellos para que todos los obispos exiliados regresaran, y Atanasio regres\u00f3 a su grey.  El nuevo r\u00e9gimen hac\u00eda de Eusebio un ganador.  Constancio, quien era ahora se\u00f1or en Oriente, s\u00f3lo ten\u00eda veinte a\u00f1os de edad.  Deseaba gobernar la Iglesia, y parece haber ca\u00eddo presa de las artes del viejo intrigante Eusebio, de modo que el resto de su tonta y obstinada vida lo pas\u00f3 persiguiendo a Atanasio, y ejecutando las pol\u00edticas de Eusebio.  Nunca fue arriano, y permiti\u00f3 que la ortodoxia oscilara en alg\u00fan sitio entre el arrianismo y la fe nicena.  Los arrianos, quienes estaban dispuestos a disimular su doctrina hasta cierto punto, pudieron entonces obtener de \u00e9l un favor, el cual le neg\u00f3 a unos pocos cat\u00f3licos inflexibles cat\u00f3licos que rechazaron sus generalidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sede de Alejandr\u00eda hab\u00eda permanecido vacante durante la ausencia de Atanasio.  Eusebio ahora reclamaba poner en vigor el S\u00ednodo de Tiro, y se nombr\u00f3 a un obispo rival en la persona de Pisto, uno de los sacerdotes arrianos a quienes Alejandro hab\u00eda excomulgado hac\u00eda tiempo.  Hasta ahora s\u00f3lo se hab\u00eda afectado el Oriente.  Los eusebianos fueron los primeros en tratar de ganarse a Roma y a Occidente hacia su lado.  Enviaron al Papa una embajada de dos sacerdotes y un di\u00e1cono, quienes llevaron consigo las decisiones del concilio de Tiro y las alegadas pruebas de la culpabilidad de Atanasio, las cuales ni el acusado mismo hab\u00eda podido ver.  En lugar de concederle la comuni\u00f3n a Pisto de inmediato, el Papa San Julio I le envi\u00f3 los documentos a Atanasio, para que \u00e9l pudiese preparar su defensa.  \u00c9ste convoc\u00f3 un concilio de sus sufrag\u00e1neos, de los cuales asistieron m\u00e1s de ochenta, y le enviaron a Julio una defensa completa de su patriarca.  La llegada de los enviados de Atanasio con su carta llen\u00f3 de terror las mentes de los embajadores eusebianos.  Los sacerdotes huyeron y el di\u00e1cono no pens\u00f3 en nada mejor que suplicarle a Julio que convocara un concilio, y que juzgara \u00e9l mismo.  El Papa asinti\u00f3 basado en que en el caso de una de las principales iglesias, como la de Alejandr\u00eda, era correcto y habitual que el asunto se le refiriera a \u00e9l.  Por lo tanto, escribi\u00f3 la convocatoria tanto para los acusadores como para los acusados a un concilio para el cual deseaba que ellos mismos determinaran el lugar y el tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que no fue Atanasio quien apel\u00f3 al Papa, sino los eusebianos, y eso s\u00f3lo como medio de librarse de una situaci\u00f3n embarazosa.  Pisto no fue un \u00e9xito, y Constancio introdujo en su lugar, mediante la violencia, a un tal Gregorio de Capadocia.  Despu\u00e9s que Atanasio dirigi\u00f3 una protesta a toda la Iglesia contra los m\u00e9todos de Eusebio, se las ingeni\u00f3 para escapar con vida, y de inmediato se encamin\u00f3 a Roma en obediencia a la citaci\u00f3n del Papa.  Sus acusadores se cuidaron de no comparecer.  Julio les escribi\u00f3 de nuevo, fijando el fin del a\u00f1o (339) como el t\u00e9rmino para su llegada.  Ellos retuvieron a los legados hasta que expir\u00f3 el plazo y los enviaron de vuelta en enero de 340, con una carta llena de cortes\u00eda estudiada e ir\u00f3nica, de la cual Sozomeno conserv\u00f3 su contenido.  \u00c9l dice:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHabi\u00e9ndose reunido en Antioqu\u00eda, ellos escribieron una respuesta a Julio, elaboradamente fraseada y ret\u00f3ricamente compuesta, llena de iron\u00eda, y que conten\u00eda terribles amenazas.  Admit\u00edan en esta carta que Roma era siempre honrada como la escuela de los Ap\u00f3stoles, y la metr\u00f3polis de la fe desde el principio, aunque sus maestros se hab\u00edan establecido en ella desde Oriente.  Pero ellos pensaban que ellos no deb\u00edan tomar un lugar secundario porque tuvieran iglesias m\u00e1s peque\u00f1as y menos populosas, pues ellos eran superiores en virtud e intenci\u00f3n.  Le reprochaban a Julio el haberse comunicado con Atanasio, y se quejaban de que esto era un insulto a su s\u00ednodo, y que su condenaci\u00f3n de \u00e9l se hab\u00eda anulado; y que ellos insist\u00edan en que esto era injusto y contrario a la ley eclesi\u00e1stica.  Luego de reprocharle a Julio su abuso, prometieron, si aceptaba la deposici\u00f3n de los que ellos hab\u00edan depuesto, y el nombramiento de los que ellos hab\u00edan ordenado concederle paz y comuni\u00f3n, pero que si \u00e9l se resist\u00eda a sus decretos, ellos se negar\u00edan a hacerlo.  Pues ellos declaraban que los obispos orientales no hab\u00edan puesto objeci\u00f3n cuando Novaciano hab\u00eda sido expulsado de la Iglesia Romana.  Pero no le escribieron nada a Julio respecto a sus actos, que eran contrarios a las decisiones del Primer Concilio de Nicea, diciendo que ellos ten\u00edan muchas razones necesarias para excusarse, pero que era superfluo hacer ninguna defensa contra una sospecha vaga y general de que ellos hubiesen actuado mal.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creencia tradicional de que Roma hab\u00eda sido instruida por los ap\u00f3stoles, y que siempre hab\u00eda sido la metr\u00f3polis de la fe es interesante en las bocas de aquellos que negaban su derecho a interferir con Oriente, en asunto de jurisdicci\u00f3n; pues se debe recordar que Atanasio no hab\u00eda sido acusado de herej\u00eda ni entonces ni nunca.  Este reclamo de independencia es el primer signo de la ruptura que comenz\u00f3 con la fundaci\u00f3n de Constantinopla como la Nueva Roma, y que termin\u00f3 en la completa separaci\u00f3n de dicha ciudad y todas sus dependencias de la comuni\u00f3n cat\u00f3lica.  Pues Eusebio no se hab\u00eda conformado con Nicomedia, que ya no era m\u00e1s la capital, sino que se las ingeni\u00f3 para exiliar una vez m\u00e1s a San Pablo de Constantinopla, y se hab\u00eda apoderado de dicha sede, la cual evidentemente, en su opini\u00f3n, deb\u00eda ser categorizada sobre Alejandr\u00eda o Antioqu\u00eda, y a ser de hecho una segunda Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio romano se reuni\u00f3n en el oto\u00f1o del a\u00f1o 340.  Los eusebianos no estuvieron representados, pero muchos orientales, sus v\u00edctimas, que se hab\u00edan refugiado en Roma, asistieron desde Tracia, Coels-Siria, Fenicia y Palestina, adem\u00e1s Atanasio y Marcelo.  Vinieron delegados a quejarse de la violencia en Alejandr\u00eda.  Otros explicaron que muchos obispos egipcios deseaban venir, pero se lo hab\u00edan impedido, e incluso hab\u00edan sido golpeados y encarcelados.  Por deseos del concilio, el Papa escribi\u00f3 una larga carta a los eusebianos.  Es una de las mejores cartas escritas por ning\u00fan Papa, y desenmascara todos los enga\u00f1os de Eusebio, que es tan liberal como es dignificado.  Es probable que la carta no perturbara mucho a Eusebio, el cual se sent\u00eda seguro bajo el amparo del emperador.  Es cierto que a la muerte de Constantino II, Constante, el protector de la ortodoxia, hab\u00eda heredado sus dominios, y era ahora m\u00e1s poderoso que Constancio.  Pero Eusebio nunca hab\u00eda aparecido como arriano, y en 341 tuvo un fresco triunfo en la gran Dedicaci\u00f3n del S\u00ednodo de Antioqu\u00eda, donde un gran n\u00famero de obispos ortodoxos y conservadores ignoraron el Concilio de Nicea, y se mostraron bastante un\u00e1nimes con el partido eusebiano; aunque negaron que jam\u00e1s hubiesen sido seguidores de Arrio, que ni siquiera era obispo!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio muri\u00f3, lleno de a\u00f1os y de honores probablemente poco despu\u00e9s del concilio; de todos modos hab\u00eda muerto antes del Concilio de S\u00e1rdica.  Hab\u00eda llegado a la cumbre de sus esperanzas.  Puede ser que \u00e9l haya cre\u00eddo en las doctrinas arrianas, pero claramente su meta principal era su propio engrandecimiento, y la humillaci\u00f3n de aqu\u00e9llos que lo hab\u00edan humillado en Nicea; hab\u00eda triunfado.  Sus enemigos estaban exiliados, sus criaturas saturaban las sedes de Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda; \u00e9l era obispo de la ciudad imperial y el joven emperador obedec\u00eda sus consejos.  Si San Epifanio estaba correcto al llamarlo anciano incluso antes de Nicea, \u00e9l debi\u00f3 haber llegado a una edad muy avanzada.  Su obra le sobrevivi\u00f3; hab\u00eda entrenado a un grupo de prelados que continuaron sus intrigas, y que segu\u00edan la corte de sitio en sitio a trav\u00e9s del reinado de Constancio.  M\u00e1s que esto, se puede decir que el mundo sufre todav\u00eda del mal ocasionado por este obispo mundano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda:<\/b>  BARONIO, Ann. (1570), 327-42; TILLEMONT(1699), VI; NEWMAN, Arrianos del Siglo Cuarto (1833etc.); IDEM, Tractos Teol\u00f3gicos y Eclesi\u00e1sticos (1874); HEFELE, Historia de los Concilos. Tr. (Edimburgo, 1876), II; REYNOLDS en Dict. Christ. Biog.; LOOFS en HERZOG, .Realencycl.; GWATKIN, Estudios sobre el Arrianismo 2da ed.(Londres 1900); DUCHESNE, Histoire ancienne de l&#8217;Eglise (Par\u00eds 1907), II; CHAPMAN, Atanasio y el Papa Julio I, en Revista de Dubl\u00edn (July 1905); E SCHWARTZ, Zur Geschichte des Athanasius in G\u00f6ttinger Nachraichten (1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Chapman, John. \u00abEusebius of Nicomedia.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05623b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vida: Disc\u00ed\u00adpulo de Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada, fue obispo de Berito y, desde el 318, de Nicomedia. Cuando Arrio lleg\u00f3, tras ser excomulgado en Alejandr\u00ed\u00ada, a su ciudad, lo apoy\u00f3 convirti\u00e9ndose en su contacto principal con la corte. En el concilio de Nicea present\u00f3 un s\u00ed\u00admbolo propio, que fue calificado de blasfemo, y, aunque firm\u00f3 la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eusebio-de-nicomedia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEUSEBIO DE NICOMEDIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16195","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16195","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16195"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16195\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}