{"id":16228,"date":"2016-02-05T10:29:58","date_gmt":"2016-02-05T15:29:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ireneo\/"},"modified":"2016-02-05T10:29:58","modified_gmt":"2016-02-05T15:29:58","slug":"ireneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ireneo\/","title":{"rendered":"IRENEO"},"content":{"rendered":"<p>Vida: Naci\u00f3 entre el 140 y el 160 en Asia Menor, quiz\u00e1 en Esmirna. Disc\u00ed\u00adpulo de Policarpo, a trav\u00e9s de \u00e9l conectaba con la Era apost\u00f3lica. El 177-178 fue enviado, siendo presb\u00ed\u00adtero de la iglesia de Ly\u00f3n \u2014 sigue existiendo controversia acerca de la ubicaci\u00f3n de esta ciudad \u2014, al papa Eleuterio para mediar en una controversia relacionada con el monta\u00f1ismo. Consagrado obispo con posterioridad, medi\u00f3 en la pol\u00e9mica pascual entre los obispos orientales y el papa V\u00ed\u00adctor. Tuvo \u00e9xito en su intervenci\u00f3n si bien no sabemos nada de su vida ulterior.<\/p>\n<p> Obras: Posiblemente sea Ireneo el te\u00f3logo m\u00e1s importante del s. II. Su obra Contra los herejes es una enciclopedia de heterodoxias y, sobre todo, un aut\u00e9ntico fondo de datos acerca del gnosticismo. Escribi\u00f3 asimismo una Demostraci\u00f3n de la ense\u00f1anza apost\u00f3lica y una serie de obras de las que s\u00f3lo nos han llegado fragmentos o el t\u00ed\u00adtulo a secas (Acerca de la monarqu\u00ed\u00ada, Acerca de la ogdoada, Acerca del conocimiento, etc.).<\/p>\n<p> Teolog\u00ed\u00ada: Posiblemente quepa a Ireneo el honor de haber sido el primero en formular en t\u00e9rminos dogm\u00e1ticos la ense\u00f1anza cristiana. Cristol\u00f3gicamente, Ireneo considera al Hijo engendrado pero no creado, renunciando a explicar el misterio. Su tesis de la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en Cristo constituye el eje de su teolog\u00ed\u00ada. Mariol\u00f3gicamente, Ireneo contin\u00faa el paralelismo formulado por Justino entre Eva y Mar\u00ed\u00ada. Esta \u00faltima se convierte en la abogada de Eva. Eclesiol\u00f3gicamente, Ireneo conf\u00ed\u00ada en el hecho de que la Iglesia recibi\u00f3 de los ap\u00f3stoles y de sus disc\u00ed\u00adpulos la verdadera fe que se identifica, \u2020\u0153grosso modo,\u2020\u009d con el credo de los ap\u00f3stoles. Esa tradici\u00f3n apost\u00f3lica se manifiesta de manera especial en la sucesi\u00f3n episcopal que puede, a diferencia de lo que sucede con los herejes, rastrearse hasta los mismos ap\u00f3stoles. Es por ello que hay que obedecer la \u2020\u0153sucesi\u00f3n del episcopado.\u2020\u009d De entre las Iglesias, la m\u00e1s grande, la m\u00e1s antigua y la mejor fundada es la de Roma, que fue establecida por Pedro y Pablo. Con todo, posiblemente Ireneo no est\u00e9 hablando de un primado romano sino de un origen m\u00e1s elevado \u2014 derivado de sus fundadores \u2014 de esta Iglesia. Sacramentalmente, cre\u00ed\u00ada que la oraci\u00f3n pronunciada sobre el pan y el vino en la Eucarist\u00ed\u00ada los transformaba en carne y sangre de Cristo. No obstante, el car\u00e1cter sacrificial de la Eucarist\u00ed\u00ada se ve limitado al sentido ya se\u00f1alado en la Didaj\u00e9 y en otros escritos paleo-cristianos, a saber, un sacrificio simb\u00f3lico de alabanza, algo que deriva indiscutiblemente de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la beraj\u00e1. En relaci\u00f3n con el canon de las Escrituras, Ireneo no incluye en el canon la carta a los Hebreos ni la segunda de Pedro ni Santiago ni Judas. Por el contrario, s\u00ed\u00ad considera can\u00f3nico el Pastor de Hermas. Escatol\u00f3gicamente, Ireneo cre\u00ed\u00ada en el milenarismo y prest\u00f3 especial atenci\u00f3n a la figura del anticristo.<\/p>\n<p>VIDAL MANZANARES, C\u00e9sar, Diccionario de Patr\u00ed\u00adstica, Verbo Divino, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Patr\u00edstica<\/b><\/p>\n<p>El tema ireneano de la revelaci\u00f3n va vinculado a Mt 11,27 (Lc 10,22), en pugna con valentinianos y marcionitas. Las p\u00e1ginas de mayor inter\u00e9s figuran en Adversus Haereses IV, 6. Indiquemos seg\u00fan ellas: 1. El planteamiento y ex\u00e9gesis valentinianos; 2. Los planteamientos y ex\u00e9gesis ireneanos.<\/p>\n<p>1. PLANTEAMIENTO Y EXEGESIS VALENTINIANOS. Ireneo aduce el logion y su sentido obvio, para ofrecer enseguida la ex\u00e9gesis adversaria: \u00abHi autem qui peritiores Apostolis volunt esse. (=valentiniani) sic describunt: `Nemo cognovit Patrem nisi Filius, nec Filium nisi Pater, et cui voluerit Filius revelare&#8217; Et interpretantur quasi a nullo cognitus sit verus Deus ante Domini nostri adventum, et eum Deum qui a prophetis sit annuntiatus dicunt non esse Patrem Christi\u00bb (Adv. Haer. IV, 6, 1,9ss; I, 20, 3,39ss).<\/p>\n<p>Ireneo no presenta batalla en las variantes, sino en el sentido que dan sus adversarios al logion. Mientras \u00e9l (siguiendo a san Justino) ve en el or\u00e1culo evang\u00e9lico la expresi\u00f3n de una econom\u00ed\u00ada universal, sin l\u00ed\u00admites de espacio y tiempo, los sectarios urg\u00ed\u00adan el aspecto cronol\u00f3gico de ambos verbos egnd y apokalypsai. Y seg\u00fan eso nadie hasta la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas anunci\u00f3 al Padre.<\/p>\n<p>La letra evang\u00e9lica por s\u00ed\u00ad sola no parece abonar la postura her\u00e9tica. Marci\u00f3n -que en sana l\u00f3gica buscaba apoyo en Le 10,22- pod\u00ed\u00ada leer en presente, lo mismo que Ireneo y Tertuliano, o con su misma despreocupaci\u00f3n para las formas verbales; y, sin embargo, coincid\u00ed\u00ada en buena parte con las gnosis heterodoxas.<\/p>\n<p>Hab\u00ed\u00ada prejuicios, ley\u00e9rase el verbo en presente o en aoristo. Entre valentinianos mediaba el significado t\u00e9cnico de los dos verbos. Conocer (ghign\u00f3skein, ep\u00ed\u00ad) ten\u00ed\u00ada para los nogn\u00f3sticos un alcance obvio. Entre valentinianos, afiliados a la gnosis, adquir\u00ed\u00ada uno muy caracter\u00ed\u00adstico. D\u00ed\u00adgase lo propio de revelar (apokalyptein), merced al tecnicismo correlativo de conocer.<\/p>\n<p>El logion (Mt 11,27) atribuye al Padre la gnosis del Hijo; silencia su revelaci\u00f3n. Asigna en cambio al Hijo la gnosis del Padre y su revelaci\u00f3n (a los hombres). La gnosis mutua de Padre e Hijo no tiene por qu\u00e9 ser equ\u00ed\u00advoca. Indica con toda probabilidad el conocimiento intuitivo, perfecto. Falta saber si la. revelaci\u00f3n atribuida al Hijo alcanza,, por correlaci\u00f3n con la gnosis, la altura del conocimiento que quiere comunicar; y en consecuencia, si a la revelaci\u00f3n del Verbo responde en los hombres una gnosis perfecta. Ahora bien, entre los valentinianos, s\u00f3lo los \u00abpneum\u00e1ticos\u00bb poseen la gnosis perfecta de Dios. Solamente, pues, los espirituales, aptos por naturaleza (fysei) para la gnosis -no los \u00abps\u00ed\u00adquicos\u00bb, y menos los \u00abh\u00ed\u00adlicos\u00bb- ser\u00e1n capaces de la revelaci\u00f3n estricta y plena del salvador.<\/p>\n<p>El logion resulta seg\u00fan eso equ\u00ed\u00advoco. Ambos verbos (conocer y revelar), en el sentido m\u00e1s estricto, se aplican \u00fanicamente el mensaje del salvador para los \u00abpneum\u00e1ticos\u00bb. Entre \u00e9stos, el conocimiento divino, correlativo a la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, alcanza el mismo nivel que la gnosis del Padre por el Hijo, o del Hijo por el Padre. La misma familiaridad (oikei\u00f3tes) que une a Jes\u00fas con Dios, a los espirituales con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ireneo registra los. verbos evang\u00e9licos, pero no denuncia el tecnicismo valentiniano. No causa ninguna extra\u00f1eza que piense de ordinario en la mediaci\u00f3n del Verbo encarnado, y no en la del simple-Logos. La soteri\u00f3log\u00ed\u00ada ang\u00e9lica no entra en su horizonte. Le interesa la salvaci\u00f3n del hombre mediante el Hijo hecho hombre.<\/p>\n<p>Extra\u00f1a que jam\u00e1s aplique a los verbos (cognoscere, revelare) el sentido fuerte que le daban los valentinianos. Situado en los ant\u00ed\u00adpodas de los herejes, hace incluso dudar de si, seg\u00fan \u00e9l, hay posibilidad en el hombre de una gnosis perfecta. Los valentinianos cre\u00ed\u00adan poseer ya en este mundo, a partir de la iluminaci\u00f3n, una ciencia cabal de los misterios de Dios; adecuada al menos a la gnosis del Hijo. Ireneo, no contento con negarla aqu\u00ed\u00ad abajo por arbitraria, parece descubrir en la futura ciencia de los santos un conocimiento indefinidamente perfectible. Aun en la otra vida, Dios tendr\u00e1 siempre misterios que comunicar, y el hombre que recibir. La gnosis, compatible entonces con la fe y la esperanza, j am\u00e1s ser\u00e1 en absoluto perfecta ni podr\u00e1 medirse con la de Dios.<\/p>\n<p>Heredera de, la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, la Iglesia es incapaz de resolver todas las cuestiones que plantean las Escrituras. Aun en el siglo futuro, en presencia de Dios, habr\u00e1 cosas que aprender. Dios es siempre maestro; el hombre, siempre disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p> \u00abDe las cosas sometidas a examen en las Escrituras -(pues) todas las Escrituras son espirituales-, algunas las resolvemos por gracia de Dios, y otras se las encomendamos a Dios: y no s\u00f3lo en este siglo, sino aun en el futuro, de suerte que siempre ense\u00f1e Dios, y aprenda siempre el hombre las cosas que vienen de Dios\u00bb (Adv: Haer. II, 28, 3,59ss).<\/p>\n<p>Lo ratifica el ap\u00f3stol (fCor 13,913): \u00abDestruidas las dem\u00e1s partes, perseveran entonces \u00e9stas, a saber: la fe, la esperanza, la caridad. Porque la fe en nuestro maestro perdura siempre firme. El nos asevera que es el \u00fanico verdadero Dios; y que le amemos siempre por ser \u00e9l \u00fanico Padre, y esperemos recibir despu\u00e9s- algo m\u00e1s y aprender de Dios, pues es bueno y posee riquezas interminables, reino sin fin y doctrina que aprender sin medida\u00bb (Adv. Haer. II, 28, 3,65ss).<\/p>\n<p>Destruido en la otra vida lo imperfecto, persevera lo perfecto: fe, esperanza y caridad (cf ICor 13,13). La fe, porque se consolidar\u00e1 nuestra fe en el maestro, \u00fanico verdadero Dios. El amor: le tendremos siempre como a solo Padre. La esperanza: tendremos siempre algo que recibir y aprender de Dios. Bueno corno es, posee riquezas inagotables, reino sin fin, disciplina (o magisterio) sin medida ni t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Para los valentinianos, la gnosis habida ya en este mundo desaloja la fe y la esperanza. Para Ireneo, ni siquiera la gnosis del otro inundo, otorgada al hombre como \u00absalus carnis\u00bb, desaloja la fe. El hombre contemplar\u00e1 de hito en hito al Creador; la contemplaci\u00f3n nutrir\u00e1 su fe en \u00e9l, como \u00fanico verdadero Dios_y fuente de verdades sin t\u00e9rmino. La vista del Creador alimentar\u00e1 la esperanza del hombre, descubri\u00e9ndole interminables riquezas, s\u00f3lo eternamente asequibles.<\/p>\n<p>Gnosis y pistis ir\u00e1n, para Ireneo, juntas, como elp\u00ed\u00ads y agape: testimonio de la infinita distancia entre el maestro Dios y el hombre disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p>Los valentinianos, llenos de necia hinchaz\u00f3n, se lisonjean de conocer ya aqu\u00ed\u00ad los misterios de Dios. El Hijo afirm\u00f3 que al Padre tocaba saber el d\u00ed\u00ada y hora del juicio. Disc\u00ed\u00adpulos superiores al maestro, los \u00abespirituales\u00bb entienden el modo de la procesi\u00f3n del Verbo, el tiempo y modo de la creaci\u00f3n de la materia, la raz\u00f3n por la que unos \u00e1ngeles transgredieron y otros no (cf Adv. Haer. II, 28,6-7). Da la impresi\u00f3n de que la gnosis recibida del salvador los iguala de golpe al maestro Cristo y al propio Dios.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ireneo, la gnosis, sin caridad, es vana. S\u00f3lo la caridad confiere y sella la perfecci\u00f3n (cf Adv. Haer. IV, 12, 2,36ss). La gnosis misma, en el grado sumo de intuici\u00f3n, se ordena a la caridad. Porque \u00abde mayor precio es la caridad que la gnosis\u00bb (ib, IV, 33, 8,146ss). En vez de erigirse \u00e9sta como \u00abcima y corona de la regla\u00bb cristiana, con autonom\u00ed\u00ada sobre la feesperanza-caridad, seg\u00fan quieren los sectarios, ha de sumarse humildemente a la pistis y someterse a la caridad, reina del cristiano, en este mundo y en el futuro.<\/p>\n<p>El logion, en la pluma de Ireneo, exalta el conocimiento humilde y amoroso de fe. No el perfecto, definitivo, de unos privilegiados. La gnosis pistis se ofrece a todos,&#8217;y reserva sus tesoros para cuando se revele directamente al Hijo, que es gnosis personal del Padre. La agnici\u00f3n del Hijo y del Padre, por acatamiento libre al testimonio del salvador, es gnosis como ciencia aut\u00e9ntica de Dios, y pisos como ciencia condicionada por el r\u00e9gimen actual de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. PLANTEAMIENTOS Y EXEGESIS IRENEANOS. Dios envi\u00f3 a su Logos unig\u00e9nito al mundo para la humana salvaci\u00f3n. La revelaci\u00f3n del Hijo, humana por su destino a los hombres, lo es tambi\u00e9n por el medio escogido; la encarnaci\u00f3n, suprema \u00abapocalipsis\u00bb de Dios al hombre (cf Adv. Raer. IV, 6,3,40ss). Dios, inenarrable, es irrevelable a todos menos a su Hijo. Tres cosas se requieren para que nos lo revele el Logos: a) que \u00e9l personalmente, en cualquier estado, conozca al Padre incognoscible; b) que al incognoscible e irrevelable le haga en s\u00ed\u00ad =en la persona del Hijo- revelable; c) que le haga adem\u00e1s humanamente revelable a los hombres.<\/p>\n<p>La primera no ofrece dificultad. La segunda: en virtud de la \u00abinenarrable\u00bb generaci\u00f3n divina del Logos, el infinito se circunscribe en la persona del Hijo, imagen y medida sustancial del Padre. La tercera: fruto de la divina generaci\u00f3n, el Logos es tambi\u00e9n humanamente engendrable para la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>Hay, pues, en el Hijo dos revelaciones (sustanciales). del Padre a los hombres: las dos generaciones, divina y humana.<\/p>\n<p>Asimismo hay dos revelaciones del Hijo a los hombres; la creaci\u00f3n y la manifestaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. La sola creaci\u00f3n es preliminar a la manifestaci\u00f3n saludable.<\/p>\n<p>Los sectarios coincid\u00ed\u00adan con Ireneo en hacer la filiaci\u00f3n natural de Dios el \u00fanico radical t\u00ed\u00adtulo para conocer al Padre. Sin Dios nadie llega a Dios. Ni sin e1 Hijo al Padre, ni sin el Padre al Hijo. Sectarios: sin naturaleza o linaje divino nadie es llamado por el Hijo a la posesi\u00f3n del Padre. Eclesi\u00e1sticos: sin vocaci\u00f3n (y libre respuesta de fe) divina nadie llega por medio del Hijo a Dios. Los valentinianos presuponen la consustancialidad divina del individuo antes de la revelaci\u00f3n del Hijo. Ireneo reclama s\u00f3lo del individuo que sea libre para responder meritoriamente al mensaje del Logos.<\/p>\n<p>\u00abEt ad hoc Filium revelavit Pater ut per eum omnibus manifestetur, et eos quidem qui credunt ei juste in incorruptelam et in aeternum refrigerium recipiat -credere autem ei est facere ejus voluntatem- eos autem qui non credunt et propter hoc fugiunt lumen ejus in tenebras quas ipsi sibi elegerunt juste recludet\u00bb (Adv. Haer. IV, 6, 5,77ss).<\/p>\n<p>He ah\u00ed\u00ad el origen de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Quiso el Padre darse \u00e1 conocer a los hombres. No pudiendo hacerlo personalmente, hubo de mediar el Hijo. Tampoco era factible revelar el Hijo a los hombres -con eficacia bastante para elevarlos a la salvaci\u00f3n (de la carne)- si primero no le hac\u00ed\u00ada infante con el infante (hombre con el hombre). Envi\u00f3le, pues, al seno de la Virgen para -encarnado y nacido de ella-darse a conocer al mundo, disponi\u00e9ndole (en la humana carne) a la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n del Hijo encarnado, por s\u00ed\u00ad sola, era insuficiente. A la revelaci\u00f3n deb\u00ed\u00ada responder la fe. Hab\u00ed\u00ada que aceptar como aut\u00e9ntico el testimonio de Jes\u00fas, reconociendo en \u00e9l al Logos unig\u00e9nito del Padre.<\/p>\n<p>Ireneo no se detiene a declarar los signos de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas, las pruebas de su misi\u00f3n por el Padre. Son suficientes para obligar a creer en su persona y en su testimonio: ofrecen a todos opci\u00f3n para -mediante la fe&#8211; subir a la incorruptela y descanso con el Padre, y por lo contrario -sin fe- apartarse definitivamente-de \u00e9l.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00ada uno justamente no seguir al Logos, si Dios no se lo hubiera hecho a todos asequible. Quien escatima los medios indispensables para el conocimiento de la propia voluntad, \u00bfpuede en justicia exigir su cumplimiento? Dios ofreci\u00f3 a todos los medios necesarios: envi\u00e1ndoles a su. Hijo, sin excluir a nadie de su conocimiento; hecho a todos visible -Con las logofan\u00ed\u00adas o mediante la encarnaci\u00f3n- (ef Adv. Haer. IV, 6, 5,83ss).<\/p>\n<p>Los jud\u00ed\u00ados no le dieron fe, y se perdieron por su culpa. Tuvieron los medios para creer. Vieron lo que todos, y oyeron lo que los dem\u00e1s. \u00bfContemplaron todos -como los jud\u00ed\u00ados contempor\u00e1neos de Jes\u00fas- al Logqs hecho hombre, y oyeron el mensaje de revelaci\u00f3n que tra\u00ed\u00ada del Padre? Est\u00e1 claro que no. Pero, aunque Dios no le hizo igualmente visible a todos, se lo hizo asequible en. una medida suficiente para llevarlos a la fe.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a considerar las formas de revelaci\u00f3n del Verbo. Escribe Ireneo: \u00abPues el Verbo revela al Dios creador mediante la creaci\u00f3n misma; y al Se\u00f1or, demiurgo del mundo (lo revela) por medio del mundo; y el art\u00ed\u00adfice que plasm\u00f3 (al hombre) -por medio del plasma; y al Padre que engendr\u00f3 al Hijo (lo revela) mediante el Hijo. Y estas cosas las afirman todos entre s\u00ed\u00ad parecidamente, mas no las creen por igual. Igualmente el Verbo anunci\u00e1base a s\u00ed\u00ad, y al Padre por medio de la ley y los profetas; todo el pueblo (lo) oy\u00f3 parecid\u00e1mente, mas no todos (le) creyeron por igual\u00bb (Adv. Haer. IV, 6, 6,88ss).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad varios modos universales de revelaci\u00f3n. En todos ellos el Logos revela al Padre; mas no por igual ni conforme a un mismo aspecto. Son revelaciones m\u00faltiples (y saludables) del \u00fanico Verbo de Dios.<\/p>\n<p>Una es la creaci\u00f3n. Por haber creado Dios Padre la materia amorfa, el Logos revela mediante la creaci\u00f3n primera a Dios. A esta primera revelaci\u00f3n responde el hombre, como conviene, por la sola fe: acoge saludablemente el lenguaje del Verba a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n, para subir al Padre.<\/p>\n<p>Otra revelaci\u00f3n es el mundo, la ,materia fabricada (= creaci\u00f3n segunda). Por su medio llega el hombre al \u00abfabricador del mundo\u00bb, es decir, al Logos Se\u00f1or. A diferencia de la revelaci\u00f3n per conditionem (= mediante la creaci\u00f3n primera), en que se sube de la sustancia de la materia (o materia informe) a Dios Padre, autor; en \u00e9sta per mundum (= mediante la creaci\u00f3n segunda o demiurg\u00ed\u00ada) se llega al demiurgo Logos.<\/p>\n<p>Tercera forma de revelaci\u00f3n es el plasma o cuerpo del hombre. El misterio del plasma, modelado a imagen y semejanza de. Dios, no se descubre con la simple mirada. Se requiere especial revelaci\u00f3n del, Logos para entender la dimensi\u00f3n ivina del,cuerpo humano y subir de \u00e9l al Padre, que compromete al Hijo y ; al Esp\u00ed\u00adritu Santo para su continua formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuarta y \u00faltima forma de revelaci\u00f3n: el Verbo hecho carne (\u00abper Filium&#8217;~. Su novedad no est\u00e1 en la filiaci\u00f3n natural divina, del. Lqgos, sino en la filiaci\u00f3n (personal) ..del plasma humano (en Cristo)., El Hijo del hombre es Hijo de Dios. .A trav\u00e9s de la creaci\u00f3n, del mundo y Jel:cuerpo humano ha de penetrar la fe hasta la persona del Hijo, que vive en el seno del Padre, y descubrir en la vida de Jes\u00fas el misterio inenarrable del Dios supremo. Nadie con los solos sentidos descubre en Jes\u00fas la revelaci\u00f3n de Dios. .Se requiere la revelaci\u00f3n del Logos. El mismo que manifiesta el sacramento de la creaci\u00f3n obra del Padre, del mundo obra del Verbo, y del humano plasma tarea conjunta del Padre con sus dos manos divinas, revela el misterio de la forma servil adoptada por el Hijo para manifestarse a los hombres y anunciar al Padre.<\/p>\n<p>Las cuatro formas de revelaci\u00f3n, comunes como sonsa todos e igualmente sensibles, debieran conducir, sin distinci\u00f3n, al conocimiento salv\u00ed\u00adfico de Dios. Pero fundadas en la fe, humanamente actuables s\u00f3lo por libre reconocimiento, no se imponen. Unos aceptan la revelaci\u00f3n y otros no.<\/p>\n<p>La forma per ipsam conditionem no hall\u00f3 igual acogida entre los hombres; a pesar de haberse extendido a todos. D\u00ed\u00adgase otro~tanto de las formas per mundum, per plasma y per Filium. La historia de Jes\u00fas lo demuestra: s\u00f3lo los creyentes acogieron la revelaci\u00f3n del Logos encarnado.<\/p>\n<p>\u00abEt haec omnes similiter quidem colloquuntur, non autem similiter credunt\u00bb (Adv. Haer. IV, 6, 6,91ss). Todos -herejes y eclesi\u00e1sticos- emplean iguales t\u00e9rminos, como si todos subieran igualmente \u00abmediante la creaci\u00f3n\u00bb al autor del universo, \u00bb mediante el mundo\u00bb a su demiurgo y \u00abmediante el cuerpo humano\u00bb a su art\u00ed\u00adfice. Pero no es as\u00ed\u00ad. Los herejes, por los tres caminos de revelaci\u00f3n, llegan hasta el demiurgo animal, sin dar con el Logos d\u00e9 Dios ni descubrir su mediaci\u00f3n. Les falta la disposici\u00f3n humilde y amorosa para reconocer la palabra de verdad. Con decir externamente lo mismo, no creen igual, porque, a la postre, no creen.<\/p>\n<p>Buenos y malos, creyentes e incr\u00e9dulos, testimoniaban los milagros y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Hasta los demonios atestiguaban en \u00e9l al Hijo de Dios. Acordes todos en ver, o\u00ed\u00adr y aun proclamar de palabra al Hijo de Dios, y por su medio al Padre, no todos creyeron en el Logos ni en el Padre hecho visible en \u00e9l. No reconocieron al Hijo y al Padre, seg\u00fan conviene (saludablemente); no aceptaron, en orden a la salvaci\u00f3n, la revelaci\u00f3n de ambos mediante el Verbo.<\/p>\n<p>Nadie llam\u00f3 \u00abDios\u00bb a Jes\u00fas en forma directa. Muchos le llamaban en genitivo \u00abDios\u00bb. Dos ejemplos aduce Ireneo, poni\u00e9ndolos en boca-del diablo o de los demonios: \u00abSanto d\u00e9 Dios, Hijo de Dios&#8217;: La denominaci\u00f3n \u00abDios\u00bb aplicada en genitivo a Jes\u00fas era la mejor prueba de que hasta los demonios confesaban a ambos: a Dios (Padre) y al Hijo:<br \/>\n\u00abEt propter hoc omnes Christum loquebantur praesente eo, et Deum nominabant. Sed et daemones videntes Filium dicebant (Mc 1,24; Lc 4 34):&#8217;Scimus te qui es, Sanctus Dei&#8217;. Et temptans diabolus videns eum dicebat (Mt 4, 3; Le 4,3): `Si tu es Filius Dei&#8217;, omnibus quidem videntibus et loquentibus Filium et Patrem, non autem omnibus credentibus\u00bb (Adv. Haer. IV, 6, 6,100ss).<\/p>\n<p>En par\u00e1frasis: por eso todos, a\u00fan los demonios, a ra\u00ed\u00adz de su presencia en carne, no s\u00f3lo le confesaban oralmente (\u00abloquebantur\u00bb) por el Cristo, sino que al llamarle Hijo de Dios nombraban juntamente a su Padre.<\/p>\n<p>El testimonio diab\u00f3lico adquiere singular relieve contra algunos errores. Confirma; en boca nada sospechosa, la verdad anunciada por Cristo. Condena el fanatismo de quienes se niegan a profesar lo que hasta los demonios abiertamente afirmaban ante la evidencia de los hechos (cf Adv. Haer. IV, 6, 7,107ss).<\/p>\n<p>Evidencia contra los jud\u00ed\u00ados la facilidad con que habr\u00ed\u00adan llegado, a ra\u00ed\u00adz de la encarnaci\u00f3n del Logos; al conocimiento (saludable) del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p>Parecida acusaci\u00f3n valdr\u00ed\u00ada contra los valentinianos. Hab\u00ed\u00adan \u00e9stos gratuitamente inventado la distinci\u00f3n de personas entre el unig\u00e9nito Hijo de Dios y el Cristo carnal. Los hechos dec\u00ed\u00adan otra cosa. No hab\u00ed\u00ada uno que hablaba (= el Cristo carnal), y otro (=\u00e9l unig\u00e9nito), conocido del Padre,-lo conoc\u00ed\u00ada a su vez para revel\u00e1rselo a los espirituales. Uno mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, conoc\u00ed\u00ada y revelaba: el unig\u00e9nito hecho hombre y venido para revelar al Padre.<\/p>\n<p>Entendemos ahora algunos perfiles. El logion (Mt 11,27; Le 10,22) alude a una revelaci\u00f3n saludable. El Hijo revela al Padre a quienes lo oyen en fe. La revelaci\u00f3n (saludable) del Logos no requiere que el medio objetivo del conocimiento est\u00e9 vinculado a Dios por el mismo g\u00e9nero de causalidad. La creaci\u00f3n, el mundo, el hombre vienen de Dios de manera muy distinta a como el Hijo viene de \u00e9l. La revelaci\u00f3n del Logos no trata de suplir en lo f\u00ed\u00adsico el orden causal, como si el medio objetivo no se bastara f\u00ed\u00adsicamente para manifestar a Dios: trata \u00fanicamente de suplir, para efectos sobrenaturales, lo que el conocimiento f\u00ed\u00adsico no da. Deja la verdad objetiva en lo que es pero la hace objeto de conocimiento de fe.<\/p>\n<p>Se comprende asimismo la disposici\u00f3n que reclama Ireneo entre los propios gentiles. El Verbo no puede revelar la noticia (salvadora) de Dios mientras tropiece con un \u00e1nimo dominado por la idolatr\u00ed\u00ada y las.concupiscencias. El testimonio de un Epicuro sobre la existencia de Dios no entra en el horizonte ireneano. Por su r\u00e9gimen disoluto de vida era incapaz de un conocimiento \u00absaludable\u00bb.<\/p>\n<p>Ireneo jam\u00e1s habl\u00f3 de conocimiento \u00abnatural\u00bb y \u00absobrenatural\u00bb. Tal vocabulario es ajeno al siglo II. No as\u00ed\u00ad la realidad. La distinci\u00f3n entre la noticia natural (de sola raz\u00f3n) y sobrenatural (de fe), lejos de ser \u00abquoad rem\u00bb prematura en san Ireneo, tra\u00ed\u00ada historia. Estaba la distinci\u00f3n valentiniana de los dos \u00f3rdenes (\u00abps\u00ed\u00adquico\u00bb y \u00abpneum\u00e1tico\u00bb) y la de los te\u00f3logos paganos entre el conocimiento de la sola existencia (de Dios) y el de la esencia, con las dos v\u00ed\u00adas f\u00ed\u00adsicas (resp. c\u00f3smica) y divina (=espiritual, \u00absecundum cognationem&#8217;~. La ant\u00ed\u00adtesis entre el conocimiento no-saludable de paganos, jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos, esp\u00ed\u00adritus malignos, y el de fe positivamente otorgado por el Verbo recuerda asimismo nuestra moderna distinci\u00f3n natural\/ sobrenatural.<\/p>\n<p>Ireneo tiene sus f\u00f3rmulas predilectas. Una de ellas contrapone los conocimientos secundum magnitudinem\/secundum dilectionem (cf Adv. Haer. IV, 20, l,lss; IV, 20, 4,72ss). Si la majestad divina es invisible e inasequible, el amor infinito la hace asequible al hombre.<\/p>\n<p>\u00abSeg\u00fan la magnitud no hay modo de conocer a Dios; resulta imposible medir al Padre. Empero, seg\u00fan el amor -\u00e9ste nos lleva mediante su Logos a Dios- con docilidad a \u00e9l aprendemos siempre (antes y despu\u00e9s de Cristo) que existe tan gran Dios y es \u00e9l quien por s\u00ed\u00ad estableci\u00f3 y eligi\u00f3 y adorn\u00f3 y contiene todas las cosas\u00bb (Adv. Haer. IV 20, 1 lss).<\/p>\n<p>Dios no muda. Salva el abismo infinito entre lo incognoscible suyo y el humano intelecto gracias al amor o benignidad inmensa con que a todos invita, aunque indignos, al convite de bodas (cf Adv. Haer. IV, 36, 5-6).<\/p>\n<p>La benignidad o el amor no explican por s\u00ed\u00ad solos el conocimiento de Dios por el hombre. Indican s\u00f3lo el t\u00ed\u00adtulo inicial de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n orientada hacia la gnosis de Dios.<\/p>\n<p>El medio o formas de conocimiento arrancan, como la dispensaci\u00f3n de toda la salvaci\u00f3n, del amor gratuito de Dios al hombre; mas no se confunden con \u00e9l. El hombre jam\u00e1s conocer\u00e1 a Dios mediante el .amor, como por medio cognoscitivo; le conocer\u00e1 mediante el Verbo, su Hijo, expresi\u00f3n visible del invisible.<\/p>\n<p>La complejidad de aspectos en torno a la revelaci\u00f3n, que apunta Ireneo sin salir de la ex\u00e9gesis de Mt 11,27 (Lc 10,22), responde a contrario a la doctrina de sus grandes adversarios, en particular a los valentinianos.<\/p>\n<p>Una es, seg\u00fan \u00e9stos, la gnoseolog\u00ed\u00ada del demiurgo ps\u00ed\u00adquico, y otra la del Dios Esp\u00ed\u00adritu. El logion evang\u00e9lico se limita a la revelaci\u00f3n (o conocimiento) del Dios Esp\u00ed\u00adritu. La mediaci\u00f3n del Verbo no afecta al conocimiento del Creador. Por un camino se llega al dios carnal, y por otro al Dios Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Frente a los valentinianos, urge Ireneo la identidad demiurgo = Dios Esp\u00ed\u00adritu, la unicidad de la econom\u00ed\u00ada del Antiguo y Nuevo Testamento y la mediaci\u00f3n del Verbo para llegar al conocimiento salv\u00ed\u00adfico del hombre.<\/p>\n<p>Por ser uno el Dios de ambos Testamentos, uno el Logos unig\u00e9nito del Creador y Padre, uno el plasma llamado a la salvaci\u00f3n en virtud de la gnosis de Dios, una la econom\u00ed\u00ada que preside la historia del hombre antes y despu\u00e9s de Cristo, no hay por qu\u00e9 multiplicar los caminos de la salvaci\u00f3n: gnosis para las \u00abespirituales\u00bb y pistis para los \u00abps\u00ed\u00adquicos\u00bb; ni distinguir, seg\u00fan los vanos linajes humanos, las formas de revelaci\u00f3n: al margen del Logos, en el AT; mediante el Logos, en el Nuevo.<\/p>\n<p>La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, com\u00fan a ambos Testamentos, arranca del amor y benignidad del Creador, del cual provienen las cuatro principales formas de revelaci\u00f3n del Logos: la creaci\u00f3n, el mundo, el plasma y el Hijo (= Verbo encarnado). Tan necesaria es la mediaci\u00f3n del Logos para entender las tres formas primeras de revelaci\u00f3n como la \u00faltima.<\/p>\n<p>BIBL.: Houssmu, A., L \u00e9x\u00e9g\u00e9se de Matthieu XI, 17b selon saint Ir\u00e9n\u00e9e, en \u00abEphemerides Theologicae Lovanienses\u00bb26 (1953) 328-354; La Christologie de saint Ir\u00e9n\u00e9e, Lovaina 1955, 7273; LucKHnaT R., Matthew 11,27 in the \u00abContra Haereses\u00bbof Saint Irenaeus, en \u00abRevue de 1&#8217;Universit\u00e9 d&#8217;Ottawa\u00bb 23 (1953) 65&#8242;-79&#8242;; OCHAGAvtn J., Visibile Patris Filius, Roma 1964, 62-69; Escown L., Saint Ir\u00e9n\u00e9e et la connaissance naturelle de Dieu, en \u00abRev. des Scienc. Relig. Strasbourg\u00bb 20 (1940) 252-270; LEBRETON, J., La connaissance de Dieu chez saint Ir\u00e9n\u00e9e, en \u00abRech. Sc. Re\u00ed\u00ad.\u00bb 16 (1926) 38506, y los dos art\u00ed\u00adculos m\u00ed\u00ados a que remito al lector: San Ireneo y el conocimiento natural de Dios, en \u00abGregorianum\u00bb 47 (1966) 441-471; 710-747; La revelaci\u00f3n del Hijo por el Padre seg\u00fan san Ireneo (Adv. Haer. IV, 6), en \u00abGregorianum\u00bb 51 (1970) 5-83.<\/p>\n<p>A. Orbe<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vida: Naci\u00f3 entre el 140 y el 160 en Asia Menor, quiz\u00e1 en Esmirna. Disc\u00ed\u00adpulo de Policarpo, a trav\u00e9s de \u00e9l conectaba con la Era apost\u00f3lica. 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