{"id":16264,"date":"2016-02-05T10:31:08","date_gmt":"2016-02-05T15:31:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/minucio-felix\/"},"modified":"2016-02-05T10:31:08","modified_gmt":"2016-02-05T15:31:08","slug":"minucio-felix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/minucio-felix\/","title":{"rendered":"MINUCIO FELIX"},"content":{"rendered":"<p>Abogado romano y autor del di\u00e1logo Octavio que es la \u00fanica apolog\u00ed\u00ada del cristianismo escrita en lat\u00ed\u00adn durante el per\u00ed\u00adodo de las persecuciones. En la obra se manifiesta una notable imparcialidad en relaci\u00f3n con los puntos de vista paganos aunque sean refutados con claridad y firmeza. Son evidentes las influencias de Cicer\u00f3n y S\u00e9neca, as\u00ed\u00ad como las citas de otros autores cl\u00e1sicos. Por el contrario, la Escritura no es mencionada una sola vez quiz\u00e1 por el deseo de llegar con m\u00e1s facilidad a los paganos que no la conoc\u00ed\u00adan. El Octavio se escribi\u00f3 en torno al 197, fecha de la Apolog\u00ed\u00ada de Tertuliano, e incluso puede ser anterior a \u00e9sta.<\/p>\n<p>VIDAL MANZANARES, C\u00e9sar, Diccionario de Patr\u00ed\u00adstica, Verbo Divino, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Patr\u00edstica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\"> Apologista  cristiano que floreci\u00f3 entre los a\u00f1os 160 y 300, pero se desconoce las  fechas exactas.  Su \u00abOctavius\u00bb tiene muchos puntos de acuerdo con el \u00abApologeticum\u00bb de Tertuliano, semejanzas que han sido explicadas por la teor\u00eda de una fuente com\u00fan &#8212;una apolog\u00eda escrita en lat\u00edn que se supone que ha desaparecido sin dejar rastro, ni siquiera el nombre del autor. Esta hip\u00f3tesis ha sido generalmente abandonada. Parece improbable que tal obra, de la cual extrajeron Minucio y Tertuliano, haya desaparecido tan completamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> Lactancio (Div. Inst., V, I, 21) enumera a los apologistas que le precedieron y ni siquiera sospecha la existencia de tal escritor. La suposici\u00f3n m\u00e1s normal es que uno de los dos escritores, Minucio o Tertuliano, depende directamente del otro. Anteriormente se consideraba a Minucio posterior a Tertuliano. Las primeras dudas a este respecto las manifest\u00f3 Blondel en Francia en 1641, Dallaeus en 1660; y Dodwell en Inglaterra. La teor\u00eda de la prioridad de Minucio fue defendida por Van Hoven en la segunda edici\u00f3n de Lindner en 1773; en el siglo XIX fue defendida h\u00e1bilmente por Ebert. La prioridad de Tertuliano ha sido defendida principalmente por Harnack, que ha sido refutado por A. Krueger.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M. Waltzing, el erudito m\u00e1s familiarizado con Minucio F\u00e9lix y con lo que se ha escrito sobre \u00e9l, se inclina a considerarlo anterior a Tertuliano.  Los argumentos a favor de una u otra de estas teor\u00edas no son decisivos. Sin embargo se puede decir que en los pasajes tomados de los autores antiguos, como S\u00e9neca, Varr\u00f3n y sobre todo Cicer\u00f3n, Minucio parece ser m\u00e1s exacto y m\u00e1s cercano al original; en consecuencia parece estar intermedio entre ellos y Tertuliano. Los autores eclesi\u00e1sticos no estaban mejor informados que nosotros respecto a Minucio.  Lactancio lo sit\u00faa antes que Tertuliano (Div. Inst., I, XI, 55; V, I, 21) y San Jer\u00f3nimo despu\u00e9s; pero \u00e9ste se contradice coloc\u00e1ndolo despu\u00e9s de San Cipriano (Ep. LXX, (LXXXIII); V; LX; XLVIII; \u00abIn Isaiam\u00bb, VIII, praef.), y en otras partes lo sit\u00faa entre Tertuliano y San Cipriano (De Viris, LVIII).  Minucio menciona a Fronto (m. alrededor de 170). Si el tratado Quod idola non dii sint es de San Cipriano (m. cerca del 258) no hay necesidad de ir m\u00e1s all\u00e1 de esa fecha, pues este tratado se basa en el \u00abOctavius\u00bb.  Es verdad que la atribuci\u00f3n del antedicho tratado a San Cipriano ha sido discutida, aunque sin razones serias. Si se rechaza esto no hay per\u00edodo ante quem previo a Lactancio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se cree que el lugar de nacimiento del autor es \u00c1frica. Esto no se prueba por la imitaci\u00f3n por Minucio de los autores africanos, no m\u00e1s que por la semejanza entre Minucio y Tertuliano.  En este per\u00edodo los principales escritores eran africanos y era natural que un latino, no importa de qu\u00e9 provincia fuese, los leer\u00eda e imitar\u00eda.  Las alusiones a las costumbres y creencias de \u00c1frica son numerosas, pero esto se puede explicar por el origen africano del campe\u00f3n del paganismo. El \u00abOctavius\u00bb es un di\u00e1logo que sucede en Ostia. Cecilio Natalis defiende la causa del paganismo, Octavio Januario la del cristianismo; el autor mismo es el juez del debate. Cecilio Natalis era natural de Cirta; viv\u00eda en Roma y segu\u00eda con inter\u00e9s a Minucio en su actividad de abogado.  Octavio hab\u00eda llegado de un pa\u00eds extranjero donde hab\u00eda dejado a su familia. Minucio viv\u00eda en Roma y los tres eran abogados. El nombre Minucio F\u00e9lix se ha encontrado en inscripciones en Tebessa y Cartago (Cor. Inscrip. Lat. VIII, 1964 y 12499); el de Octavio Januario en Saldae (Bougie; ib., 8962); y el de Cecilio en la misma Cirta (ib., 7097-7098, 6996). El Cecilio Natalis de las inscripciones ten\u00eda importantes deberes municipales y celebraba festivales paganos con mucha prodigalidad. Puede haber pertenecido a la misma familia que el interlocutor del di\u00e1logo. Se ha intentado hacerlos id\u00e9nticos o establecer relaciones familiares entre ellos; pero \u00e9stas son puras hip\u00f3tesis que dependen de la opini\u00f3n que se tenga sobre la  fecha del di\u00e1logo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las personas son reales, y el dialogo pudo haber ocurrido, a pesar de que Minucio lo ha convertido casi en debate judicial lo que debi\u00f3 ser una mera conversaci\u00f3n o serie de conversaciones. Debido a que los tribunales se cerraban durante el tiempo de la cosecha, los tres amigos fueron a descansar a Ostia. Caminaban a la orilla del mar, y cuando pasaron ante una  estatua de Serapis, Cecilio la salud\u00f3 con el acostumbrado beso. Octavio expres\u00f3 su indignaci\u00f3n de que Minucio permitiera que su compa\u00f1ero diario cayera en la idolatr\u00eda.  Reanudan su caminata mientras Octavio relata su viaje; caminan de un lado a otro, de la playa al muelle y ven a los ni\u00f1os que se arrojan al agua.  Este comienzo tiene encanto, es la parte m\u00e1s perfecta de la obra. Durante el paseo, Cecilio, permanece silencioso por las palabras de Octavio. Ahora se explica y acuerdan resolver el debate. Se sientan en un malec\u00f3n vac\u00edo; Minucio sentado en el centro ser\u00e1 el moderador. Cecilio comienza atacando al cristianismo, Minucio dice unas pocas palabras y entonces replica Octavio. Al final Minucio y Cecilio expresan su admiraci\u00f3n y  \u00e9ste \u00faltimo declara que se rinde. Se posponen las explicaciones m\u00e1s pormenorizadas de la nueva religi\u00f3n hasta el d\u00eda siguiente. El di\u00e1logo por consiguiente consiste de dos discursos, el ataque de Cecilio y a refutaci\u00f3n de Octavio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La discusi\u00f3n trata de varios puntos: la posibilidad del que el hombre llegue a descubrir la verdad,  la creaci\u00f3n, la Providencia, la unidad de Dios, la necesidad de mantener la religi\u00f3n de sus ancestros y especialmente la ventaja para los romanos del culto a los dioses, el bajo car\u00e1cter de los cristianos, su tendencia a ocultarse, sus cr\u00edmenes (incesto, culto a la cabeza de un asno, la adoraci\u00f3n de los \u00f3rganos reproductores del sacerdote, las oraciones dirigidas a un criminal, el sacrificio de los ni\u00f1os) su imp\u00eda y absurda concepci\u00f3n de la divinidad, su  doctrina del fin del mundo y de la resurrecci\u00f3n de los muertos, la dureza de su vida, amenazada y expuesta sin remedio a toda suerte de peligros, lejos de los placeres de la vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este debate la idea del cristianismo es muy limitada y casi se reduce a que adoran a un solo Dios, la Providencia, la resurrecci\u00f3n y el premio tras la muerte. No aparece el nombre de Cristo; entre los apologistas del siglo II, solo lo mencionan Ar\u00edstides, San Justino y Tertuliano. Pero Minucio F\u00e9nix omite los puntos caracter\u00edsticos del cristianismo en el dogma y culto; lo cual no se debe a que est\u00e9 obligado por la disciplina del secreto, pues San Justino y Tertuliano no temen entrar en estos detalles. M\u00e1s a\u00fan, Octavio interrumpe abruptamente la discusi\u00f3n misma. Ante la acusaci\u00f3n de adorar a un criminal se contenta con replicar que el Crucificado no era un hombre ni culpable (XXIX, 2) y guarda silencio respecto a los misterios de la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n, la redenci\u00f3n, que hubiesen aclarado respuesta.  Simplemente rechaza la acusaci\u00f3n de incesto e infanticidio sin describir el \u00e1gape o la Eucarist\u00eda (XXX y XXXI).  No cita las Escrituras, o al menos muy poco; no menciona el cumplimiento de las profec\u00edas. Por otra parte s\u00f3lo hace una breve alusi\u00f3n a la manera en que se procede contra los cristianos (XXIII, 8). No habla de la lealtad de los cristianos hacia el estado y los emperadores. Las consideraciones pol\u00edticas y judiciales, que ocupan tanto espacio en Tertuliano, casi est\u00e1n ausentes aqu\u00ed. Estas omisiones se explican por la limitaci\u00f3n voluntaria del tema. Minucio quer\u00eda solamente eliminar los prejuicios de los paganos,  atraer a los lectores con discusiones agradables y mostrarles la posibilidad del cristianismo. El mismo indica esta intenci\u00f3n al posponer hasta el d\u00eda siguiente una discusi\u00f3n m\u00e1s profunda  (XL, 2).  Minucio se dirig\u00eda principalmente a los instruidos, a los esc\u00e9pticos, a los cultos; deseaba probarles que no hab\u00eda nada en la nueva religi\u00f3n  que fuera incompatible con los recursos de la dial\u00e9ctica y la elegancia de la ret\u00f3rica. En una palabra su trabajo es una introducci\u00f3n al cristianismo, un Protrepticon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un mosaico de imitaciones, especialmente de Cicer\u00f3n, S\u00e9neca y Virgilio. El plan en s\u00ed mismo es el de  \u00abDe natura deorum\u00bb de Cicer\u00f3n, y Cecilio juega aqu\u00ed el papel de Cotta. Sin embargo, los personajes tienen sus caracter\u00edsticas especiales: Cecilio es joven, presuntuoso, algo vano, sensitivo, que cede a la primera impresi\u00f3n. Octavio es m\u00e1s tranquilo, pero la vida provincial parece haberle hecho m\u00e1s intolerante, habla con calor  y emoci\u00f3n. Minucio es m\u00e1s indulgente y tranquilo. Estos tres hombres cultos est\u00e1n encantados de ser amigos.  El di\u00e1logo mismo es un monumento a la amistad. Minucio lo escribi\u00f3 en memoria de su querido Octavio, recientemente fallecido. Al leerlo uno piensa en Plinio el Joven y sus amigos. Sus mentes muestran delicadeza y cultura. El estilo es compuesto; es una armoniosa combinaci\u00f3n del per\u00edodo ciceroniano, con frases cortas y brillantes de la nueva escuela. A veces toma tintes po\u00e9ticos, pero sobre todo domina la influencia de Cicer\u00f3n. Por la elecci\u00f3n de los temas tratados, su f\u00e1cil reconciliaci\u00f3n de diferentes ideas y estilos, la forma de combinar las ideas as\u00ed como por el lenguaje, Minucio F\u00e9lix  pertenece a escritores de primera fila cuyo talento consiste en mezclar elementos heterog\u00e9neos    probando al mismo tiempo su individualidad y su originalidad hasta en la forma de imitar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  MINUCIO FELIX, Octavio, ed. WALTZING, (Lovaina, 1903); WALTZING, Studia minuciana, I y II (Lovaina, 1906); IDEM, Octavius de Minucius Felix, introduction, texte, commentaire, traduction, langue et syntase, appendice critique (2 vols., Brujas, 1909); IDEM, Lexicon Minucianum en Bib. de la faculte de philosophie et lettres de l&#8217;Universite de Liege, fasc. iii (Lieja y Par\u00eds, 1909).  Una bibliograf\u00eda completa se puede hallar en las trs primeras obras, con an\u00e1lisis y discusi\u00f3n.   Recientemente ELTER en su Prolegomena zu Minucius Felix (Bonn, 1909), ha intentado demostar que el Octavio es una \u201cconsolaci\u00f3n\u201d destinada exclusivamente para los lectores cristianos; esta teor\u00eda no tiene probabilidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Lejay, Paul. \u00abMinucius Felix.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10336a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abogado romano y autor del di\u00e1logo Octavio que es la \u00fanica apolog\u00ed\u00ada del cristianismo escrita en lat\u00ed\u00adn durante el per\u00ed\u00adodo de las persecuciones. En la obra se manifiesta una notable imparcialidad en relaci\u00f3n con los puntos de vista paganos aunque sean refutados con claridad y firmeza. Son evidentes las influencias de Cicer\u00f3n y S\u00e9neca, as\u00ed\u00ad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/minucio-felix\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMINUCIO FELIX\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16264","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16264"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16264\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}