{"id":1638,"date":"2016-02-04T22:55:04","date_gmt":"2016-02-05T03:55:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/daniel\/"},"modified":"2016-02-04T22:55:04","modified_gmt":"2016-02-05T03:55:04","slug":"daniel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/daniel\/","title":{"rendered":"DANIEL"},"content":{"rendered":"<p>v. tambi\u00e9n Beltsasar<br \/>\nEducado en el palacio del rey, Dan 1:1-7; firme en su prop\u00f3sito, Dan 1:8-16; interpreta el sue\u00f1o de Nabucodonosor, Dan 2:14-45; lee la escritura en la pared, Dan 5:17-29; librado del foso de los leones, Dan 6:10-24; sue\u00f1os y visiones, Dan: 7<\/p>\n<hr>\n<p>Daniel    (heb. y aram. D\u00e2niyy\u00ea&#8217;l; m\u00e1s correctamente, D\u00e2ni&#8217;\u00eal, \u00abDios es mi juez\u00bb o \u00abjuicio de Dios\u00bb; ugar. y nab. Dn&#8217;l; pal. Dny&#8217;l; ac. D\u00e2nilu; gr. Daniel).  1.  Hijo que le naci\u00f3 a David con Abigail en Hebr\u00f3n (1Ch 3:1); tambi\u00e9n llamado Quileab* (2Sa 3:3).  2.  Sacerdote del tiempo de Nehem\u00ed\u00adas que puso su firma al pacto de lealtad a Dios, probablemente como jefe de la casa de su padre (Ezr 8:2; Neh 10:6).  3.  En Eze 14:14 20 y 28:3 se hace referencia a un Daniel, y en el texto hebreo figura  Dn&#8217;l en vez de Dny&#8217;l como aparece en el libro de Daniel.  En los primeros 2 pasajes est\u00e1, junto con No\u00e9 y Job, como ejemplo de hombre justo, y en el 3er pasaje, como un hombre extraordinariamente sabio.  El descubrimiento de los textos ugar\u00ed\u00adticos trajo a luz un h\u00e9roe de tiempos antiguos, \u00abDan&#8217;el, el refa\u00ed\u00adta\u00bb, que fue conocido como \u00abjuez de la causa de las viudas, soluci\u00f3n del caso de los hu\u00e9rfanos\u00bb.  A partir de este descubrimiento, muchos eruditos han sugerido que este Dan&#8217;el debi\u00f3 ser el que se menciona en Ezequiel junto con los otros 2 antepasados (No\u00e9 y Job) en lugar de Daniel, el contempor\u00e1neo de Ezequiel.  Se\u00f1alan que la forma de escribir el nombre Dan&#8217;el en Ezequiel y en los textos ugar\u00ed\u00adticos es la 297 misma, mientras que el del estadista Daniel es diferente.  Al respecto, hay que recordar que en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada exist\u00ed\u00ada un Dan&#8217;el antediluviano, pues el libro seudoepigr\u00e1fico de los Jubileos (producido en los ss III o II a.C.) dice que el suegro de Enoc fue Dan&#8217;el (4:20).  Adem\u00e1s, es digno de tomar en cuenta que Dan&#8217;el de los textos ugar\u00ed\u00adticos es llamado rp&#8217;, \u00abrefa\u00ed\u00adta\u00bb, un t\u00e9rmino paralelo a \u00abRefa\u00ed\u00adm\u00bb, un pueblo de los tiempos patriarcales (Gen 14:5; Deu 2:11, 20, BJ; 3:11, 13, BJ; etc.).  Bib.: ANET 149-151.  4.  Estadista y profeta en la corte de Nabucodonosor durante el cautiverio babil\u00f3nico, y autor del libro que lleva su nombre.  Daniel era de familia real (Dan 1:3) y, por tanto, de la tribu de Jud\u00e1.  Obviamente era joven cuando fue llevado cautivo, por cuanto su servicio en el extranjero, primero por un tiempo en la corte de Babilonia, y m\u00e1s tarde, brevemente, bajo el Imperio Persa, abarc\u00f3 un per\u00ed\u00adodo de por lo menos 67 a\u00f1os (1:1-4, 7, 21; 10:1; 12:13).  Como era un joven pr\u00ed\u00adncipe promisorio y capaz (1:3, 4), fue seleccionado, junto con otros, para un curso de 3 a\u00f1os destinado a prepararlo para servir en la corte (vs 5, 19).  El curr\u00ed\u00adculo inclu\u00ed\u00ada, entre otras cosas, \u00ablas letras y la lengua de los caldeos [el arameo]\u00bb (v 4).  Los estudiantes que tomaron el curso eran considerados miembros de la corte y gozaban de ciertos privilegios especiales (v 5).  Aparentemente, desde el principio la bondadosa personalidad y la integridad del car\u00e1cter de Daniel le conquistaron el favor de los oficiales de la corte a cuyo cargo estaba (1:8, 9).  Estas cualidades pronto le dieron la oportunidad de demostrar las ventajas de una dieta saludable (vs 8-16).  Al fin del curso (3 a\u00f1os, c\u00f3mputo inclusivo), Daniel y sus 3 compa\u00f1eros se graduaron con los m\u00e1s altos honores (vs 17-20).  De ese modo, aun antes de entrar al servicio de la corte Daniel hab\u00ed\u00ada conquistado el respeto y la confianza del rey y de sus cortesanos, al haber dado evidencia de su personalidad simp\u00e1tica, de su f\u00ed\u00adsico saludable y de su intelecto superior, en adici\u00f3n a su talento natural y a su integridad de car\u00e1cter.  150. Domo en forma de pico del edificio que, seg\u00fan la tradici\u00f3n, es la tumba de Daniel en Susa.  Muy poco despu\u00e9s surgi\u00f3 una situaci\u00f3n que, en la providencia de Dios, inici\u00f3 para Daniel una carrera como ministro y consejero del rey (Dan_2). Nabucodonosor tuvo un sue\u00f1o de una gran imagen que, por su cl\u00ed\u00admax espectacular, produjo una impresi\u00f3n profunda en el inter\u00e9s de un monarca id\u00f3latra.  Cuando despert\u00f3, descubri\u00f3 que el contenido del sue\u00f1o se hab\u00ed\u00ada borrado de su mente. Llam\u00f3 a sus sabios para que se lo recordaran, quienes admitieron que s\u00f3lo \u00ablos dioses\u00bb pod\u00ed\u00adan responder al pedido del rey (vs 10, 11).  En este escenario Daniel demostr\u00f3 su relaci\u00f3n con el Dios del cielo, no s\u00f3lo al revelar el sue\u00f1o sino tambi\u00e9n al interpretarlo, con lo que se gan\u00f3 la confianza de Nabucodonosor como representante del Dios verdadero (vs 46-49).  Despu\u00e9s de transcurrido un tiempo no indicado, Nabucodonosor erigi\u00f3 una magn\u00ed\u00adfica estatua de oro y exigi\u00f3 que todos sus oficiales se inclinaran ante ella (cp 3).  Esta imagen probablemente deb\u00ed\u00ada representar un imperio que nunca terminar\u00ed\u00ada, como un desaf\u00ed\u00ado a la predicci\u00f3n del sue\u00f1o del cp 2, que se\u00f1alaba que Babilonia ser\u00ed\u00ada sucedido por otro poder mundial (2:38, 39).  Por alguna raz\u00f3n, parece que Daniel no fue convocado en esa ocasi\u00f3n.  Quiz\u00e1 Nabucodonosor, conociendo la firmeza de su ministro y teni\u00e9ndolo en alta estima por su valor y servicios al reino, para no exponerlo a una negativa segura, lo envi\u00f3 previamente en alguna misi\u00f3n a una tierra lejana para que no pudiera estar presente en la adoraci\u00f3n de la imagen, y as\u00ed\u00ad salvarlo de la muerte; o estar\u00ed\u00ada enfermo.  Luego de transcurrir otro per\u00ed\u00adodo no indicado, quiz\u00e1s hacia el fin del reinado de Nabucodonosor, el rey nuevamente olvid\u00f3 al Dios del cielo (4:4, 30).  El Se\u00f1or le dio un sue\u00f1o que presagiaba su humillaci\u00f3n (vs 5-18), y una vez m\u00e1s Daniel demostr\u00f3 que era el \u00fanico capaz de interpretarlo (vs 19-27).  Pasada la humillante experiencia predicha por el sue\u00f1o (vs 28-34), Nabucodonosor reconoci\u00f3 p\u00fablicamente la grandeza de Dios, manifest\u00f3 sumisi\u00f3n a Dios y dio a entender su disposici\u00f3n a cooperar con el plan divino para su reinado (vs 1-3, 34-37).  Pero los sucesores en el trono, que sab\u00ed\u00adan muy bien todo eso, rehusaron seguir al rey en su sumisi\u00f3n a la voluntad de 298 Dios (5:22), y realmente lo desafiaron (vs 2-4, 23).  Esta resistencia persistente y obstinada a cumplir el plan divino produjo la ca\u00ed\u00adda del reino en breve plazo, pocos a\u00f1os antes de la terminaci\u00f3n de los 70 a\u00f1os de cautiverio (Jer 25:12; 29:10; Dan 9:1, 2).  El nombramiento posterior de Daniel como alto funcionario del Imperio Persa le dio la oportunidad de testificar de su fe ante los dirigentes de la naci\u00f3n que estaba destinada por Dios para cumplir el predicho retorno de los jud\u00ed\u00ados a su tierra y para ayudarles a establecerse otra vez en ella.  Su liberaci\u00f3n del foso de los leones exalt\u00f3 el reconocimiento de Daniel como embajador de la corte del cielo (Dan 6:22 28), y sin duda abri\u00f3 el camino para llamar la atenci\u00f3n de Ciro a las profec\u00ed\u00adas concernientes a \u00e9l y de su papel en la restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (ls. 44:24-45:13).  En por lo menos 4 ocasiones Daniel recibi\u00f3 revelaciones divinas: 1. En la visi\u00f3n de Dan_7, a comienzos del reinado de Belsasar.  2. En la visi\u00f3n del cp 8, unos 2 a\u00f1os m\u00e1s tarde.  3. En la comunicaci\u00f3n del cp 9, despu\u00e9s de la conquista de Babilonia por los persas.  4. En la visi\u00f3n de Dan_10 y la larga explicaci\u00f3n que la sigui\u00f3, registrada en los cps 11 y 12, en el 3er a\u00f1o del nuevo imperio (v\u00e9ase CBA 4:890).  Daniel vivi\u00f3 hasta por lo menos el 3er a\u00f1o de Ciro, y en ese tiempo debi\u00f3 haber tenido casi 90 a\u00f1os de edad.  V\u00e9ase Daniel, Libro de.  Daniel, Libro de.  En las traducciones espa\u00f1olas, as\u00ed\u00ad como en la LXX y la Vulgata, Daniel aparece entre los Profetas Mayores, despu\u00e9s de Ezequiel.  Sin embargo, en el canon hebreo Daniel est\u00e1 clasificado entre los Keth\u00fbb\u00eem (\u00abEscritos\u00bb), que inclu\u00ed\u00adan los libros que aparecen en las biblias castellanas desde 1 Cr. hasta Cnt., con Rt. y Lm.  Se han dado diversas explicaciones para la posici\u00f3n de Daniel en el canon hebreo, de las cuales las m\u00e1s importantes son: 1. Daniel no fue aceptado por los jud\u00ed\u00ados como parte del canon sagrado hasta que se fij\u00f3 el contenido de \u00abla ley\u00bb (el Pentateuco) y de \u00ablos profetas\u00bb (Lc 24:44).  2. Daniel, aunque es llamado profeta (Mat 24:15), primariamente fue funcionario y estadista, no un profeta. De acuerdo con este punto de vista, ten\u00ed\u00ada el don prof\u00e9tico, pero no el oficio prof\u00e9tico; es decir, no se dirigi\u00f3 a sus contempor\u00e1neos en el nombre del Se\u00f1or y ni los exhort\u00f3 como hicieron los dem\u00e1s profetas.  Al mismo tiempo, recibi\u00f3 importantes visiones.  V\u00e9ase Daniel IV.  I. Autor.  El punto de vista tradicional, tanto de jud\u00ed\u00ados como de cristianos, es que el libro de Daniel fue escrito por Daniel. su principal personaje, durante el s VI a.C. Josefo se refiere a Daniel como a un gran profeta, y al libro como anterior a Alejandro Magno (quien muri\u00f3 en el 323 a.C.) y aun a Artajerjes I (quien  comenz\u00f3 a reinar en el 465 a.C.). Cristo habl\u00f3 en forma similar acerca de Daniel: como profeta y como autor del libro que lleva su nombre (Mat 24:15).  Adem\u00e1s de estas evidencias externas, el autor del libro se identifica como Daniel, su personaje principal, y con frecuencia habla en 1\u00c2\u00aa persona (Dan 8:1, 2; 9:2 1O:1,  2; etc.).  Que tambi\u00e9n escriba en 3\u00c2\u00aa persona (cps 1; 2; etc.) no necesariamente implica que \u00e9l no fuera el autor, ya que esto era una pr\u00e1ctica corriente entre los escritores antiguos.  II. Ambientaci\u00f3n.  Desde el tiempo del fil\u00f3sofo neoplat\u00f3nico Porfirio (c 300 d.C.), uno de los primeros cr\u00ed\u00adticos que atacaron la historicidad del libro, su autenticidad e inspiraci\u00f3n han sido repetidamente atacadas, particularmente durante los 2 \u00faltimos siglos.  Hoy la mayor\u00ed\u00ada de los eruditos cristianos lo atribuyen a un autor an\u00f3nimo del tiempo de la rebeli\u00f3n macabea, a mediados del s II a.C. Los 3 principales argumentos que esgrimen son: 1. El tema principal de la porci\u00f3n prof\u00e9tica de Daniel es el gran poder perseguidor descripto desde el cp 7 en adelante: Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (175-164\/63 a.C.). Conectado con esto est\u00e1 el rechazo de la idea de que los profetas ten\u00ed\u00adan la capacidad de predecir con exactitud el futuro.  Para ello sostienen que si lo que pretende ser profec\u00ed\u00ada predictiva aparece como cumplimiento razonablemente exacto en la historia, es porque la predicci\u00f3n debi\u00f3 haber sido escrita despu\u00e9s que ocurri\u00f3 el evento. 2. Las secciones hist\u00f3ricas del libro contienen numerosos errores hist\u00f3ricos, anacronismos y conceptos err\u00f3neos.  3. La inclusi\u00f3n de palabras persas y griegas en el libro son evidencias de su fecha tard\u00ed\u00ada.  Con respecto a la 1\u00c2\u00aa de las cr\u00ed\u00adticas se pueden destacar 3 puntos: a. Que algunas de las especificaciones prof\u00e9ticas parezcan adecuarse a Ant\u00ed\u00adoco (y muchos comentaristas que aceptan el libro como predicciones genuinas admiten por lo menos algunas aplicaciones a Ant\u00ed\u00adoco en los cps 8 y 11) no demuestra que un cumplimiento posterior se pueda ajustar a los requerimientos en forma igual o m\u00e1s completa.  b. La insistencia en que Ant\u00ed\u00adoco fue el poder perseguidor del cp 7, por lo menos es tan subjetiva como creer que ese poder es posterior; es absolutamente indispensable para quienes suponen que el cumplimiento de la predicci\u00f3n se debe buscar durante el tiempo en que se escribi\u00f3 o a\u00fan antes.  c. La inconsistencia de esta interpretaci\u00f3n con los hechos hist\u00f3ricos, tanto acerca de Nabucodonosor como de Ciro Y desde Ant\u00ed\u00adoco en adelante, se 299 presenta como una prueba de que el autor ignoraba esos hechos y por lo tanto fue un seudo Daniel del s II a.C. En otras palabras, a pesar de un conjunto de especificaciones en la profec\u00ed\u00ada, algunas de las cuales se podr\u00ed\u00adan cumplir en Ant\u00ed\u00adoco y algunas otras no, es il\u00f3gico concluir que las especificaciones que no se corresponden con los hechos son una indicaci\u00f3n de que el autor ignoraba su tema; es m\u00e1s l\u00f3gico dudar de la correcci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n.  Con respecto a la 2\u00c2\u00aa pretensi\u00f3n se debe notar que el autor da evidencias repetidas de que era un conocedor exacto de las circunstancias hist\u00f3ricas en las que escribe los cps 1-6 (el  Imperio Neobabil\u00f3nico y los primeros a\u00f1os del Imperio Persa).  Sin embargo, el conocimiento detallado de estos hechos se perdi\u00f3 mayormente durante los siglos que siguieron.  S\u00f3lo con los descubrimientos arqueol\u00f3gicos relativamente recientes han aparecido a la luz otra vez esos hechos, con lo que se aut\u00e9ntica la narraci\u00f3n hist\u00f3rica del libro en numerosos puntos.  Los cr\u00ed\u00adticos que atribuyen el libro a alguna otra persona que no sea el personaje principal y lo asignan al per\u00ed\u00adodo macabeo (c 165 a.C.), no pueden explicar el conocimiento exacto de hechos hist\u00f3ricos en un escritor tan tard\u00ed\u00ado, hechos que se hab\u00ed\u00adan olvidado mucho antes de su tiempo, y que s\u00f3lo hace poco salieron a la luz.  Por ejemplo, los escritores griegos casi ignoran a Nabucodonosor, y cometen el error de atribuir su amplia reconstrucci\u00f3n de Babilonia a Sem\u00ed\u00adramis, quien en realidad fue una reina madre en Asiria que vivi\u00f3 2 siglos antes.  Hasta la 2\u00c2\u00aa mitad del s XIX no se conoc\u00ed\u00ada ninguna evidencia hist\u00f3rica con respecto a Belsasar, el \u00faltimo rey de Babilonia, y los cr\u00ed\u00adticos generalmente se\u00f1alaban este silencio como una evidencia de que el escritor estaba mal informado.  Por supuesto, actualmente est\u00e1 ampliamente documentada la existencia de Belsasar, su posici\u00f3n de corregente en Babilonia durante la ausencia de su padre  y su papel en los \u00faltimos a\u00f1os antes de la ca\u00ed\u00adda del imperio.  La supuesta discrepancia entre Dan 1:1 y Jer 25:1, y entre Dan 1:5, 18 y 2:1 con respecto a los a\u00f1os del reinado de Joacim y de Nabucodonosor, se puede resolver si tomamos en consideraci\u00f3n el sistema, ahora bien conocido, de numerar los a\u00f1os de reinado con el \u00aba\u00f1o ascensional\u00bb o el de la \u00abposdataci\u00f3n\u00bb, y el h\u00e1bito antiguo de c\u00e1lculo inclusivo.  V\u00e9anse Babilonia; Ciro; Cronolog\u00ed\u00ada I, B, C; Nabucodonosor; Persia.  Con respecto al 3er argumento, ahora se sabe que los artistas jonios (griegos) y los persas eran empleados de la corte babil\u00f3nico, a quienes f\u00e1cilmente se los puede responsabilizar por la introducci\u00f3n de palabras extranjeras.  Adem\u00e1s, las extensas actividades comerciales de los fenicios y los arameos, junto con el hecho de que los art\u00ed\u00adculos de intercambio com\u00fanmente reten\u00ed\u00adan los nombres que se les daba en la regi\u00f3n de origen, tambi\u00e9n pueden explicar el uso de estas palabras extranjeras.  Adem\u00e1s, algunos vocablos que antes se pensaban que eran persas, se reconocen ahora como de origen babil\u00f3nico.  III. Aspectos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos.  Una caracter\u00ed\u00adstica literaria del libro de Daniel es que est\u00e1 escrito parte en hebreo y parte en arameo.  La porci\u00f3n en arameo comienza en el 2:4 y sigue hasta el cp 7 inclusive.  Esta era una especie de lingua franca usada extensamente en el Asia occidental.  El arameo de Daniel, casi id\u00e9ntico al de las porciones arameas de Esdras, tiene una gran cantidad de palabras babil\u00f3nicas y persas, como puede esperarse.  Algunas veces se lo llama caldeo, aunque impropiamente.  No se sabe si el libro fue escrito originalmente en los 2 idiomas (parte en hebreo y parte en arameo), o si una parte o la otra es una traducci\u00f3n.  Tambi\u00e9n se ha sugerido que el libro apareci\u00f3 en 2 ediciones: una en hebreo para los jud\u00ed\u00ados de Palestina, y otra en arameo para los jud\u00ed\u00ados de la Mesopotamia.  De acuerdo con esta teor\u00ed\u00ada, una porci\u00f3n de la copia que hab\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n fue destruida en tiempos de las guerras macabeas del s II a.C., y m\u00e1s tarde esa porci\u00f3n perdida fue reemplazada por la porci\u00f3n correspondiente de la copia aramea, sin  traducirla.  Es posible tambi\u00e9n que el autor comenzara a escribir en arameo en el lugar donde los caldeos se dirigieron al \u00abrey en lengua aramea\u00bb (2:4), y que continuara en ese idioma mientras escrib\u00ed\u00ada en esa ocasi\u00f3n.  Cuando reanud\u00f3 la escritura (en 8:1), escogi\u00f3 usar el hebreo.  Es seguro que Daniel conoc\u00ed\u00ada ambos idiomas: hab\u00ed\u00ada sido criado en Jerusal\u00e9n y, m\u00e1s tarde, hab\u00ed\u00ada estudiado arameo en Babilonia (1:4). Como estadista, se esperaba que pudiera usar fluidamente la lengua oficial del gobierno al que serv\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad, cuando lleg\u00f3 el momento de contar un discurso hecho en arameo ser\u00ed\u00ada natural que lo relatara en el idioma que se us\u00f3,  y luego siguiera la narraci\u00f3n en su lengua.  Sin duda, por las razones apuntadas, el arameo lleg\u00f3 a ser tan familiar para Daniel como su propia lengua hebrea.  Bib.: FJ-AJ, x.11.4, 6; x. 11; xi.8.5, FJ-AA 1.8.  IV. Bosquejo y Contenido.  El libro se puede dividir en 2 partes: la 1\u00c2\u00aa es esencialmente de naturaleza hist\u00f3rica, y la 2\u00c2\u00aa es prof\u00e9tica.  Apropiadamente se lo podr\u00ed\u00ada llamar un manual de historia y profec\u00ed\u00ada.  La secci\u00f3n hist\u00f3rica 300 presenta, con ejemplos pr\u00e1cticos, los principios de la verdadera filosof\u00ed\u00ada de la historia, y sirve como prefacio a la secci\u00f3n prof\u00e9tica, en la que esos principios y esa filosof\u00ed\u00ada se proyectan hacia el futuro.  Un informe bastante detallado del trato de Dios con una naci\u00f3n, Babilonia, presenta un modelo para comprender el surgimiento y la ca\u00ed\u00adda de las otras naciones que le seguir\u00ed\u00adan.  Como estadista destacado en 2 grandes imperios de la antig\u00fcedad, Daniel estaba bien capacitado para percibir y comprender la actuaci\u00f3n de Dios en su relaci\u00f3n con Babilonia, y para recibir un bosquejo inspirado de los futuros acontecimientos.  De acuerdo con la filosof\u00ed\u00ada planteada en el libro, es funci\u00f3n de los gobiernos proteger y edificar la naci\u00f3n y dar a su pueblo la oportunidad de conocer y alcanzar el prop\u00f3sito del Creador para ellos.  Una naci\u00f3n es fuerte en proporci\u00f3n a la fidelidad con que cumple los planes de Dios para con ella; su \u00e9xito depende del uso que haga del poder que se le ha confiado; su acatamiento del prop\u00f3sito divino es la medida de su prosperidad; y su destino est\u00e1 determinado por la elecci\u00f3n que sus l\u00ed\u00adderes y su pueblo hacen en relaci\u00f3n con estos principios.  a.  La secci\u00f3n hist\u00f3rica de Daniel revela c\u00f3mo, cuando el pueblo elegido de Dios, los jud\u00ed\u00ados, entr\u00f3 en una crisis en su historia, el rey y los oficiales del Imperio Babil\u00f3nico llegaron al conocimiento verdadero Dios y de su voluntad para con ellos como naci\u00f3n.  La apostas\u00ed\u00ada nacional del pueblo jud\u00ed\u00ado culmin\u00f3 con el cautiverio babil\u00f3nico: si hab\u00ed\u00adan de aprender la lecci\u00f3n de lealtad a Dios que la cautividad les deb\u00ed\u00ada ense\u00f1ar, ten\u00ed\u00adan que ser sujetados con mano firme pero sin ser eliminados como naci\u00f3n.  La misi\u00f3n de Daniel en la corte era conseguir la cooperaci\u00f3n del rey con la voluntad divina para que el prop\u00f3sito de Dios se pudiera realizar.  Los primeros 4 cap\u00ed\u00adtulos revelan el medio por el cual Dios consigui\u00f3 la lealtad de Nabucodonosor.  Daniel y sus 3 compa\u00f1eros ganaron la confianza y el respeto del rey y de su corte como hombres de personalidad agradable, salud vigorosa e intelecto superior (Dan_1).  Por medio de estos 4 hombres de principio, y mediante una sucesi\u00f3n dram\u00e1tica de intervenciones providenciales, Nabucodonosor se instruy\u00f3 plenamente en el conocimiento, el poder y la autoridad del Dios de Daniel.  La insuficiencia de la sabidur\u00ed\u00ada humana, v\u00ed\u00advidamente demostrada en relaci\u00f3n con el sue\u00f1o de la imagen de oro del cp 2, condujo a Nabucodonosor a admitir ante Daniel: \u00abCiertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Se\u00f1or delos reyes, y el que revela los misterios\u00bb (v 47).  El incidente de la imagen de oro y del horno de fuego demostr\u00f3 el poder de Dios de trastornar la voluntad del rey cuando est\u00e1 en oposici\u00f3n a la de Dios.  \u00abNo hay dios que pueda librar como \u00e9ste\u00bb (3:29), admiti\u00f3 Nabucodonosor.  Al levantar la estatua de oro, desafi\u00f3 la expresa declaraci\u00f3n de Dios del cp 2:38, 39 de que su reino ser\u00ed\u00ada sucedido por otros reinos.  Su pol\u00ed\u00adtica imperial era fundar un reino que durara para siempre.  El horno de fuego fue un intento definido de silenciar toda oposici\u00f3n a este plan, pero la efectiva liberaci\u00f3n providencial de los 3 hebreos de sus llamas le revel\u00f3 al rey que \u00e9l no ten\u00ed\u00ada poder para torcer los prop\u00f3sitos del Todopoderoso (3:28).  La experiencia del cp 4 -los 7 a\u00f1os durante los cuales su jactancioso sabidur\u00ed\u00ada y poder le fueron temporalmente retirados -le ense\u00f1\u00f3 no s\u00f3lo que el Alt\u00ed\u00adsimo es omnisciente (cp 2) y omnipotente (cp 3), sino que gobierna el destino de las naciones (4:17, 25, 32).  Nabucodonosor no estaba dispuesto a admitir que en sabidur\u00ed\u00ada, poder y autoridad, el Dios del cielo trascend\u00ed\u00ada todas las proezas de los hombres, pero aprendi\u00f3 la lecci\u00f3n.  Sin embargo, los reyes que siguieron a Nabucodonosor en el trono de Babilonia deliberadamente rehusaron beneficiarse de la experiencia del mas grande gobernante del imperio.  Abiertamente desafiaron a Dios (5:23), con pleno conocimiento de lo que estaban haciendo (v 22).  En vez de cumplir el prop\u00f3sito divino de su existencia, el reino de Babilonia se llen\u00f3 de orgullo y fue cruel y opresor. Fue pesado en la balanza divina y hallado falto (vs 25-28), y el dominio mundial pas\u00f3 a los persas (vs 30, 31).  En la liberaci\u00f3n de Daniel del foso de los leones, el Se\u00f1or demostr\u00f3 su poder y autoridad ante los dirigentes del Imperio Persa (Dan 6:20-23), lo que condujo a Dar\u00ed\u00ado a reconocerlo como \u00abel Dios viviente\u00bb (v 26) y a admitir que \u00abla ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada\u00bb (v 8) deb\u00ed\u00ada ceder ante los decretos del Alt\u00ed\u00adsimo.  Es evidente que, impresionado favorablemente por esto, y por las profec\u00ed\u00adas que describ\u00ed\u00adan su papel en el retorno de los jud\u00ed\u00ados a su patria (ls. 44:26-45:13), Ciro cumpli\u00f3 su misi\u00f3n divinamente asignada y proclam\u00f3 el decreto de la restauraci\u00f3n de Jud\u00e1.  De esta manera, la secci\u00f3n hist\u00f3rica del libro de Daniel demuestra el principio de que la sabidur\u00ed\u00ada, el poder y la autoridad divinos operan a trav\u00e9s de las naciones para el eventual cumplimiento del prop\u00f3sito divino.  b.  La porci\u00f3n prof\u00e9tica del libro traza 4 grandes l\u00ed\u00adneas de profec\u00ed\u00ada: 1. La gran imagen del cp 2. 2. Las 4 bestias y el cuerno peque\u00f1o del cp 7. 3. El carnero, el macho cabr\u00ed\u00ado y el cuerno peque\u00f1o de los cps 8 y 9. 4. Los reyes 301 del norte y del sur de los cps 10-12.  Cada una de las 4, en su forma particular y desde su punto de vista, repasa la historia del mundo desde el tiempo de Daniel en adelante.  Las 4 convergen en el fin del mundo y culminan en el reino eterno que Dios se propone establecer, y por ello, en general, son paralelas en alcance y naturaleza.  Aunque el prop\u00f3sito principal del sue\u00f1o de Dan_2 fue revelar a Nabucodonosor su papel como gobernante de Babilonia, y de paso hacerle saber \u00ablo que hab\u00ed\u00ada de ser en lo por venir\u00bb (vs 29, 30), es de gran valor para nosotros hoy, pues nos proporciona un breve bosquejo de la historia del mundo a trav\u00e9s de 4 poderes mundiales sucesivos.  S\u00f3lo hace referencias incidentales al pueblo de Dios.  La 2\u00c2\u00aa profec\u00ed\u00ada -la visi\u00f3n de Dan_7- cubre el mismo tiempo pero enfatiza las experiencias de los hijos de Dios, su victoria final y el juicio divino sobre sus adversarios.  Daniel recibi\u00f3 las visiones 3\u00c2\u00aa y 4\u00c2\u00aa despu\u00e9s que el Imperio Babil\u00f3nico pr\u00e1cticamente hab\u00ed\u00ada completado su per\u00ed\u00adodo, por lo que no figura en ninguna de ellas.  La 3\u00c2\u00aa visi\u00f3n destaca los intentos de Satan\u00e1s de desbaratar el plan de salvaci\u00f3n como est\u00e1 representado en los servicios del santuario y el pueblo elegido (8:9-14, 23-26).  Se promete la restauraci\u00f3n de la cautividad babil\u00f3nica (9:24-26), pero con esta promesa aparece una advertencia de una desolaci\u00f3n futura que terminar\u00e1 s\u00f3lo con la \u00abconsumaci\u00f3n\u00bb final (8:17, 19; 9:26, 27).  La 4\u00c2\u00aa visi\u00f3n (cps 10-12) difiere de las anteriores en que se plantea en lenguaje literal y no figurado.  Sin embargo, cubre el mismo per\u00ed\u00adodo de las que la preceden, pero a\u00f1ade m\u00e1s detalles en ciertos puntos.  En particular, presenta un panorama m\u00e1s completo de la experiencia del pueblo de Dios antes de la 1\u00c2\u00aa y 2\u00c2\u00aa venidas de Cristo.  El centro del \u00e9nfasis en la 4\u00c2\u00aa visi\u00f3n es \u00ablo que ha de venir a tu pueblo en los postreros d\u00ed\u00adas; porque la visi\u00f3n es para esos d\u00ed\u00adas\u00bb (10:14).  El relato de este bosquejo de historia (11:2-39) llega hasta \u00ablos postreros d\u00ed\u00adas\u00bb (10:14) y los acontecimientos que han  de ocurrir \u00abal cabo del tiempo\u00bb (11:40) o tiempo del fin.  V. Apocal\u00ed\u00adptica.  Las profec\u00ed\u00adas de Daniel est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relacionadas con las del Apocalipsis, que cubre parte del mismo tiempo, pero \u00e9ste pone un \u00e9nfasis especial en el papel de la iglesia cristiana como pueblo elegido de Dios.  As\u00ed\u00ad, detalles que pueden parecer oscuros en el libro de Daniel, a menudo se aclaran al compararlos con el Apocalipsis.  La porci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada de Daniel relacionada con los d\u00ed\u00adas finales fue sellada (12:4), mientras que Juan recibi\u00f3 la instrucci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de no sellar \u00ablas palabras de la profec\u00ed\u00ada de este libro, porque el tiempo est\u00e1 cerca\u00bb (Rev 22:10).  Seg\u00fan esto, a ciertas porciones oscuras del libro de Daniel el Apocalipsis les quita el sello.  En vista de la naturaleza generalmente paralela de las 4 visiones en cuanto a alcance y contenido, resulta muy \u00fatil un cuadro comparativo con las informaciones suministradas por las 4 profec\u00ed\u00adas en cuanto a cada punto importante.  Las 4 apuntan a \u00ablos postreros d\u00ed\u00adas\u00bb, o \u00abtiempo del fin\u00bb, cuando Dios librar\u00e1 a su pueblo de sus enemigos y \u00abrecibir\u00e1n el reino\u00bb (Dan 2:28, 29, 45; 7:1, 2, 18; 8:13, 14, 17, 19, 26; 10:1, 14; 12:1, 6): a. Babilonia. Aparece en las primeras 2 visiones: una como la cabeza de oro de la imagen (2:32, 37, 38), y la otra como un le\u00f3n con alas de \u00e1guila (7:4). b. Medo-Persia.  Figura en las 4 visiones: en la 1\u00c2\u00aa como el pecho y los brazos de plata (2:32, 39), en la 2\u00c2\u00aa como un oso (7:5), en la 3\u00c2\u00aa como un carnero con 2 cuernos (8:3, 4, 20), y en la 4\u00c2\u00aa, en lenguaje literal, bajo varios de sus reyes (10:20; 11:2). c. Grecia -es decir, el Imperio Greco-maced\u00f3nico-oriental de Alejandro- y sus sucesores, los reinos helen\u00ed\u00adsticos.  Aparecen en la 1\u00c2\u00aa visi\u00f3n como el \u00abvientre\u00bb y los  \u00abmuslos\u00bb de bronce (2:32, 39), en la 2\u00c2\u00aa como un leopardo con 4 alas (7:6), en la 3\u00c2\u00aa como un macho cabr\u00ed\u00ado con sus cuernos (8:5-8, 21, 22) y en la 4\u00c2\u00aa, en lenguaje literal, bajo Alejandro y sus sucesores (10:20; 11:2-4). d. Roma.  En la 1\u00c2\u00aa visi\u00f3n como las piernas de hierro de la imagen (2:33, 40), en la 2\u00c2\u00aa como una bestia feroz e indescriptible (7:7, 19, 23), en la 3\u00c2\u00aa como un cuerno peque\u00f1o que se \u00abengrandeci\u00f3 sobremanera\u00bb (8:9, 10, 23, 24), y en la 4\u00c2\u00aa, en lenguaje literal aunque un poco m\u00e1s oscuro (los comentadores no est\u00e1n de acuerdo en cuanto a cu\u00e1ndo se presenta Roma por 1\u00c2\u00aa vez; algunos creen que ya en 11:14; otros, que aparece m\u00e1s tarde).  La oposici\u00f3n de Roma a Cristo se presenta en las visiones 3\u00c2\u00aa y 4\u00c2\u00aa (8:11, 12; 11:22, 30). e. Las naciones europeas que sucedieron a Roma.  En la 1\u00c2\u00aa visi\u00f3n como los pies de la imagen, de hierro y de barro cocido mezclados (2:33, 42, 43), y en la 2\u00c2\u00aa como los 10 cuernos de la bestia indescriptiblemente feroz (7:7, 20, 24; posiblemente tambi\u00e9n en 11:31).  Mapas XII; XIII; XIX.  La apostas\u00ed\u00ada que se desarroll\u00f3 figura en la 1\u00c2\u00aa visi\u00f3n s\u00f3lo de paso, pero recibe comentarios m\u00e1s tarde.  Su oposici\u00f3n a Dios y a Cristo est\u00e1 representada en la 2\u00c2\u00aa visi\u00f3n bajo el s\u00ed\u00admbolo de un cuerno peque\u00f1o con una boca que habla blasfemias (7:8, 20, 25), en la 3\u00c2\u00aa por el cuerno peque\u00f1o en su fase posterior (8:9-12, 23-25), y en la 4\u00c2\u00aa -de acuerdo con una interpretaci\u00f3n 302- como un rey soberbio que se exalta sobre Dios (11:31-38).  Una interpretaci\u00f3n alternativa aplica los vs 36-38 a Turqu\u00ed\u00ada y a Francia.  Tambi\u00e9n se describe su oposici\u00f3n al pueblo de Dios y a la verdad (7:21, 22, 25; 8:10-13, 24; 11:30-35; 12:1,10). La pol\u00ed\u00adtica papal se traza tambi\u00e9n en 7:8, 20, 25; 8:11-14,19, 25; y, de acuerdo con otra idea, en 11:31, 36-39, 44, 45.  El fin \u00faltimo de los reinos de la tierra se presenta en la 1\u00c2\u00aa visi\u00f3n bajo la destrucci\u00f3n de la imagen mediante una piedra (2:34, 35, 44, 45), en la 2\u00c2\u00aa bajo la figura del juicio final (7:9-12, 16), en la 3\u00c2\u00aa por su rotura \u00abno por mano humana\u00bb (v\u00e9ase 8:14, 17, 19, 25; 9:27), y en la 4\u00c2\u00aa por Miguel preparado para librar a su pueblo (11:27, 35, 45; 12:1, 2). \u00c6\u2019. El reino de Cristo. En la 1\u00c2\u00aa visi\u00f3n aparece como una piedra que llena la tierra (2:34, 35, 44, 45), en la 2\u00c2\u00aa se indica literalmente que el Hijo del hombre recibe el dominio (7:13, 14), y en la 4\u00c2\u00aa como Miguel que se levanta (12:1).  As\u00ed\u00ad, las 4 visiones presentan colectivamente un cuadro m\u00e1s claro del proceso mediante el cual Dios se propone realizar su voluntad en la historia, c\u00f3mo quienes lo aman y sirven sufrir\u00e1n, pero al fin triunfar\u00e1n, y c\u00f3mo \u00ablos reinos del mundo\u00bb llegar\u00e1n a ser \u00abde nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u00bb (Rev 11:15; v\u00e9ase CBA 4:771-782).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Dios es mi juez o El es el juez. Nombre de var\u00f3n.  1. Hijo de David y Abiga\u00ed\u00adl, 1 Cro 3, 1, nacido en Hebr\u00f3n. 2. Sacerdote cuando el regreso del cautiverio en Babilonia, en \u00e9poca de Nehem\u00ed\u00adas. Este D. era descendiente de Itamar, perteneciente al linaje de Abiatar, Esd 8, 2; Ne 10, 7. 3. El cuarto de los llamados Profetas Mayores. D. fue llevado cautivo a Babilonia, ca. 606 a. C., cuando la primera deportaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados. Tras ser escogido con otros compa\u00f1eros para servir en la corte del rey Nabucodonosor, recibi\u00f3 una esmerada educaci\u00f3n y, por su talento, fue puesto en un alto cargo en el reino. En la corte, el jefe de los eunucos le cambi\u00f3 el nombre a D. por el de Beltsassar, Dn 1, 7. D. vivi\u00f3 en Babilonia bajo los reinados de Nabucodonosor, el hijo de \u00e9ste, Baltasar, y Dar\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>en resumen es la historia de un joven hebreo que se aferra a su fe en el Se\u00f1or, no obstante las tentaciones y presiones a que est\u00e1 sometido bajo la , a donde fue llevado cautivo, y que tambi\u00e9n se puede interpretar como un texto redactado con el fin de infundir fortaleza y dar consuelo a los jud\u00ed\u00ados oprimidos por el rey sel\u00e9ucida Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, a mediados del siglo II a. C., quien pretendi\u00f3 imponer el helenismo a sangre y fuego, lo que dej\u00f3 muchos m\u00e1rtires, hasta cuando lleg\u00f3 la liberaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados por medio de los Macabeos. Algunos fragmentos del libro de Daniel se encontraron en las cuevas del Qumram, en el mar Muerto, en a\u00f1o de 1947.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., daniye\u2020\u2122l o dani\u2020\u2122el, Dios es mi juez).<br \/>\n1.  El segundo hijo de David (1Ch 3:1; Quileab, 2Sa 3:3).<br \/>\n2.  Un sacerdote postex\u00ed\u00adlico (Ezr 8:2; Neh 10:6).<br \/>\n3.  El vidente ex\u00ed\u00adlico del libro de Daniel.<\/p>\n<p>El profeta naci\u00f3 en una familia no identificada de la nobleza de Judea durante la \u00e9poca de la reforma de Jos\u00ed\u00adas (621 a. de J.C.); estuvo entre los j\u00f3venes cautivos elegidos de la primera deportati\u00f3n jud\u00ed\u00ada llevados a Babilonia por Nabucodonosor en el 605, el tercer a\u00f1o del rey Joacim (Dan 1:1, Dan 1:3).<\/p>\n<p>Daniel fue instruido en toda la sabidur\u00ed\u00ada de los babilonios durante tres a\u00f1os (Dan 1:4-5) y se le asign\u00f3 el nombre babilonio Beltesasar, \u2020\u0153\u00c2\u00a1Protege su vida!\u2020\u009d, que era una invocaci\u00f3n a una deidad pagana (Dan 4:8). Sin embargo, Daniel y sus compa\u00f1eros permanecieron fieles a su fe ancestral, rechazando con cortes\u00ed\u00ada la comida del rey y el vino que \u00e9ste beb\u00ed\u00ada (Dan 1:8, contaminados por la idolatr\u00ed\u00ada y contrarios a las leyes lev\u00ed\u00adticas de pureza).<\/p>\n<p>Dios los recompens\u00f3 con sabidur\u00ed\u00ada no superada (Dan 1:20, calific\u00e1ndolos de sabios oficiales; compararDan 2:13). Adem\u00e1s, a Daniel le dio el don de las visiones y de interpretar sue\u00f1os (Dan 1:17; comparar la sabidur\u00ed\u00ada de Daniel en las historias ap\u00f3crifas de Susana y Bel y el drag\u00f3n).<\/p>\n<p>Hacia el final de este segundo a\u00f1o (602 a. de J.C.) Nabucodonosor exigi\u00f3 que sus compatriotas babilonios, quienes como la clase gobernante de la sociedad hab\u00ed\u00adan asumido el papel de adivinos sacerdotales (Dan 2:2; comparar Herodoto, I.191), identificaran e interpretaran un sue\u00f1o no revelado que lo hab\u00ed\u00ada turbado la noche anterior (Dan 2:5, Dan 2:8). Se expuso el enga\u00f1o del espiritismo y la astrolog\u00ed\u00ada; pero cuando se pronunci\u00f3 el juicio sobre los adivinos, Daniel y sus compa\u00f1eros fueron incluidos en la sentencia de muerte.<\/p>\n<p>Pero el Dios en los cielos, quien revela los misterios (Dan 2:28; compararDan 2:11) contest\u00f3 la oraci\u00f3n de Daniel por iluminaci\u00f3n (Dan 2:18-19). Daniel revel\u00f3 tanto el sue\u00f1o, que describ\u00ed\u00ada una imagen cu\u00e1druple, como su significado:<br \/>\ncuatro imperios mundiales (Babilonia, Persia, Grecia y Roma) conduciendo al reino mesi\u00e1nico de Dios (Dan 2:44; comparar tambi\u00e9n Ver DANIEL, LIBRO DE). Nabucodonosor lo puso a Daniel como jefe de los sabios (sin embargo 2:48 no dice que se haya convertido en un sacerdote pagano, como lo infieren aquellos que desacreditar\u00ed\u00adan la historicidad de Daniel). Adem\u00e1s le ofreci\u00f3 la gobernaci\u00f3n de la provincia de Babilonia, aunque Daniel encomend\u00f3 este \u00faltimo nombramiento a sus tres amigos (Dan 2:49).<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os del reinado de Nabucodonosor (604-562 a. de J.C.) se evidenci\u00f3 el valor de Daniel (Dan 4:19; compararDan 4:7) cuando interpret\u00f3 el sue\u00f1o del rey sobre el \u00e1rbol ca\u00ed\u00addo (Dan 4:13-27). Con tacto le inform\u00f3 a su amo desp\u00f3tico que el orgullo lo reducir\u00ed\u00ada a una locura bestial por siete tiempos (Dan 4:24-25; comparar su cumplimiento hist\u00f3rico 12 meses despu\u00e9s, Dan 4:28-33).<\/p>\n<p>En 552 a. de J.C., despu\u00e9s de que el rey Nab\u00f3nido se retirara a la Teima \u00e1rabe y del ascenso de su hijo Belsasar, Daniel recibi\u00f3 su visi\u00f3n de las cuatro grandes bestias (Daniel 7), paralela al sue\u00f1o anterior de Nabucodonosor de la imagen compuesta. Despu\u00e9s, en el 550, en la \u00e9poca en que Ciro amalgam\u00f3 el Estado medo y el persa y durante el eclipse cada vez mayor de Babilonia, Daniel recibi\u00f3 la profec\u00ed\u00ada del carnero y el macho cabr\u00ed\u00ado en cuanto a Persia y Grecia (Dan 8:20-21) hasta Ant\u00ed\u00adoco IV (Dan 8:25). El 12 de octubre del 539, el general de Ciro, Gobrias, despu\u00e9s de haber vencido a los ej\u00e9rcitos babilonios, ocup\u00f3 la ciudad de Babilonia. Durante las celebraciones profanas de la corte de Belsasar que se realizaron inmediatamente antes del fin, se llam\u00f3 a Daniel para que interpretara la escritura de Dios en la pared, y el profeta conden\u00f3 sin temor al pr\u00ed\u00adncipe desesperado (Dan 5:22-23). Predijo la victoria medopersa (Dan 5:28) y esa misma noche cay\u00f3 la ciudadela y Belsasar fue muerto.<\/p>\n<p>Cuando Dar\u00ed\u00ado el medo (supuestamente Gubaru u otro oficial de nombre similar) fue nombrado rey de Babilonia por Ciro (Dan 5:31; Dan 9:1), inmediatamente busc\u00f3 a Daniel como uno de sus tres ministros (Dan 6:2) debido a su excelencia, y lo estaba considerando para el puesto de ministro principal (Dan 6:3). Los colegas celosos de Daniel, ante la imposibilidad de descubrir un cargo v\u00e1lido de corrupci\u00f3n (Dan 6:4), maquinaron su ca\u00ed\u00adda por medio de un edicto real prohibiendo toda oraci\u00f3n o petici\u00f3n salvo a Dar\u00ed\u00ado mismo por 30 d\u00ed\u00adas. Daniel fue prendido inmediatamente en oraci\u00f3n a Dios, y Dar\u00ed\u00ado no tuvo m\u00e1s remedio que lanzarlo en un foso de leones, como hab\u00ed\u00ada sido ordenado. Sin embargo, Dios intervino a favor de su siervo fiel (comparar Dan 6:16) y cerr\u00f3 la boca de los leones, aunque despu\u00e9s devoraron a sus acusadores cuando fueron condenados a una suerte similar. Fue en este mismo primer a\u00f1o de Dar\u00ed\u00ado (Dan 6:28; compararDan 1:21), al llegar al fin de los 70 a\u00f1os de cautiverio, que el \u00e1ngel Gabriel contest\u00f3 las oraciones y confesiones de Daniel con una revelaci\u00f3n de las 70 semanas (Dan 9:24-27).<\/p>\n<p>El \u00faltimo acontecimiento conocido en la vida de Daniel se llev\u00f3 a cabo en el tercer a\u00f1o de Ciro (536 a. de J.C.) cuando se le concedi\u00f3 una visi\u00f3n abrumadora de la lucha del arc\u00e1ngel Miguel con los poderes demon\u00ed\u00adacos de la sociedad pagana (Dan 10:10\u2014Dan 11:1); del curso de la historia mundial, hasta las persecuciones de Ant\u00ed\u00adoco IV (Dan 11:2-39); y del anticristo escatol\u00f3gico, las resurrecciones y el juicio final de Dios (Dan 11:40\u2014Dan 12:4). La visi\u00f3n termin\u00f3 asegurando que aunque Daniel ir\u00ed\u00ada a su tumba antes de estos hechos, todav\u00ed\u00ada recibir\u00ed\u00ada su recompensa se\u00f1alada en la consumaci\u00f3n (Dan 12:13). Es as\u00ed\u00ad que a mediados de su octava d\u00e9cada, despu\u00e9s de completar su inspirada autobiograf\u00ed\u00ada y sus or\u00e1culos apocal\u00ed\u00adpticos, termin\u00f3 su honrosa carrera.<\/p>\n<p>La historia del profeta Daniel est\u00e1 confirmada tanto por las palabras de Cristo (Mat 24:15) como por las referencias a su rectitud y sabidur\u00ed\u00ada por el profeta contempor\u00e1neo Ezequiel (Mat 14:14, Mat 14:20; Mat 28:3, en el 591 y el 586 a. de J.C.<\/p>\n<p>respectivamente).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Jehov\u00e1 es mi juez). Nombre de personas del AT.<\/p>\n<p>1.     Segundo de los hijos de David. Hijo de \u2020\u00a2Abigail. Probablemente muri\u00f3 en edad temprana, pues no se le menciona m\u00e1s que en 1Cr 3:1.<\/p>\n<p>.     Personaje de la nobleza jud\u00ed\u00ada, \u2020\u0153del linaje real de los pr\u00ed\u00adncipes\u2020\u009d que fue llevado como exiliado a Babilonia cuando \u2020\u00a2Nabucodonosor tom\u00f3 a Jerusal\u00e9n por primera vez, al regresar de su victoria sobre los egipcios y asirios. Cuando lleg\u00f3 a su exilio, D., a quien los caldeos llamaron \u2020\u00a2Beltsasar, ya era un hombre altamente educado. Junto con varios compa\u00f1eros ( \u2020\u00a2Anan\u00ed\u00adas, \u2020\u00a2Misael y \u2020\u00a2Azar\u00ed\u00adas), fue ense\u00f1ado en \u2020\u0153las letras y la lengua de los caldeos\u2020\u009d (Dan 1:1-7). D. \u2020\u0153propuso en su coraz\u00f3n no contaminarse con la porci\u00f3n de la comida del rey, ni con el vino que \u00e9l beb\u00ed\u00ada\u2020\u009d. La raz\u00f3n para esto resid\u00ed\u00ada, adem\u00e1s del deseo de mantener las tradiciones diet\u00e9ticas de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada, en el hecho de que se sab\u00ed\u00ada que las comidas eran ofrecidas a los \u00ed\u00addolos antes de ser consumidas. Por eso pidi\u00f3 a \u2020\u00a2Aspenaz, que ten\u00ed\u00ada a su cargo a los j\u00f3venes, que les diera a comer legumbres y agua durante diez d\u00ed\u00adas. Se hizo la prueba, que result\u00f3 exitosa. As\u00ed\u00ad, D. y sus compa\u00f1eros pudieron seguir practicando las costumbres de sus mayores. Cuando lleg\u00f3 la fecha para ser examinados por el rey, \u00e9ste \u2020\u0153habl\u00f3 con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como\u2020\u009d D. y sus amigos, pues eran \u2020\u0153diez veces mejores que todos los magos y astr\u00f3logos que hab\u00ed\u00ada en todo su reino\u2020\u009d (Dan 1:8-21).<\/p>\n<p>Nabucodonosor tuvo un sue\u00f1o que le perturb\u00f3 mucho, y llam\u00f3 a sus sabios para que se lo explicaran. Pero \u00e9l no recordaba los detalles del sue\u00f1o y ped\u00ed\u00ada que ellos le dijeran qu\u00e9 hab\u00ed\u00ada sido y cu\u00e1l era la interpretaci\u00f3n. Los sabios contestaron que nadie hab\u00ed\u00ada hecho jam\u00e1s tal solicitud y se declararon incompetentes. El rey, entonces, \u2020\u0153mand\u00f3 que matasen a todos los sabios de Babilonia\u2020\u009d. Cuando Daniel se enter\u00f3, logr\u00f3 llegarse ante el monarca y le pidi\u00f3 alg\u00fan tiempo para encontrar la respuesta. Luego solicit\u00f3 a sus compa\u00f1eros que oraran al Se\u00f1or y \u2020\u0153entonces el secreto fue revelado a D. en visi\u00f3n de noche\u2020\u009d. Tras alabar a Dios, D. fue y cont\u00f3 a Nabucodonosor el sue\u00f1o que dicho monarca hab\u00ed\u00ada tenido y su interpretaci\u00f3n. Maravillado, \u2020\u0153el rey engrandeci\u00f3 a D.\u2020\u009d y a sus amigos (Dan 2:1-49). M\u00e1s tarde, Nabucodonosor tuvo otro sue\u00f1o, que tambi\u00e9n fue correctamente interpretado por D. La interpretaci\u00f3n de este sue\u00f1o indicaba que el rey sufrir\u00ed\u00ada una locura temporal, lo cual en efecto aconteci\u00f3. Tras su recuperaci\u00f3n, Nabucodonosor dict\u00f3 una proclama en la cual relat\u00f3 esos hechos y alababa \u2020\u0153al Rey del cielo\u2020\u009d (Dan 4:1-37).<br \/>\n, D. fue llamado para interpretar la visi\u00f3n de \u2020\u00a2Belsasar de \u2020\u0153los dedos de una mano de hombre\u2020\u009d que escribieron sobre la pared: \u2020\u0153Mene, Mene, Tekel, Uparsin\u2020\u009d. La interpretaci\u00f3n que dio D. estaba relacionada con el fin del reinado de Belsasar y la ca\u00ed\u00adda de la ciudad en manos de \u2020\u00a2Dar\u00ed\u00ado, lo cual tambi\u00e9n sucedi\u00f3 (Dan 5:1-31).<br \/>\n\u00ed\u00ado coloc\u00f3 a D. en una alt\u00ed\u00adsima posici\u00f3n en el gobierno, lo cual le trajo la envidia de personas que, no pudiendo acusarle de nada \u2020\u0153en lo relacionado al reino\u2020\u009d, procuraron acusarle con una motivaci\u00f3n supuestamente religiosa. Para ello propusieron a Dar\u00ed\u00ado que durante treinta d\u00ed\u00adas nadie pod\u00ed\u00ada demandar \u2020\u0153petici\u00f3n de cualquier dios u hombre\u2020\u009d que no fuera el rey. Como D. continu\u00f3 orando al Se\u00f1or, lo acusaron delante de Dar\u00ed\u00ado quien, a su pesar, tuvo que echarlo en \u2020\u0153el foso de los leones\u2020\u009d. Al otro d\u00ed\u00ada, sin embargo, el rey vino e inquiri\u00f3 \u2020\u0153con voz triste\u2020\u009d si el Dios de D. hab\u00ed\u00ada podido librarle de las fieras. D. contest\u00f3 que s\u00ed\u00ad, que Dios hab\u00ed\u00ada enviado \u2020\u0153su \u00e1ngel, el cual cerr\u00f3 la boca de los leones\u2020\u009d. El rey se alegr\u00f3, sac\u00f3 a D. del foso y lanz\u00f3 en \u00e9ste a sus acusadores (Dan 6:1-28).<\/p>\n<p>D. tuvo visiones, sue\u00f1os y revelaciones que aparecen en el libro que lleva su nombre. Vivi\u00f3 hasta los tiempos del gran rey \u2020\u00a2Ciro. El profeta Ezequiel menciona a un D. (\u2020\u0153&#8230;si estuviesen en medio de ella estos tres varones, No\u00e9, D. y Job, ellos por su justicia librar\u00ed\u00adan \u00fanicamente sus propias vidas\u2020\u009d [Eze 14:14, Eze 14:20; Eze 28:3]). Como Ezequiel era contempor\u00e1neo de D., algunos piensan que es dif\u00ed\u00adcil que se estuviera refiriendo al joven noble que hab\u00ed\u00ada sido llevado a la corte de Nabucodonosor y que, quiz\u00e1s, se relacione con la legendaria existencia de un sabio de tiempos m\u00e1s antiguos, cosa de la cual hay testimonio en los textos de \u2020\u00a2Ugarit.<\/p>\n<p>3.     Sacerdote en la l\u00ed\u00adnea de Itamar, de los tiempos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas (Esd 8:2; Neh 10:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG HOMB HOAT PROF<\/p>\n<p>vet, (hebreo, \u00abDios es mi juez\u00bb). Nombre propio de tres personajes israelitas: (a) Daniel, el cuarto de los llamados \u00abprofetas mayores\u00bb, es el principal personaje b\u00ed\u00adblico que lleva este nombre, autor del libro que lleva su nombre, muy estimado entre los jud\u00ed\u00ados de todos los tiempos (Mt. 24:15), descendiente de la familia real de David (Dn. 1:3), que fue llevado cautivo a Babilonia cuando era jovencito, en el a\u00f1o tercero del reinado de Joacim de Jud\u00e1 (600 a.C.). Fue escogido con tres compa\u00f1eros suyos (Anan\u00ed\u00adas, Misael y Azar\u00ed\u00adas) para residir en la corte de Nabucodonosor, en donde hall\u00f3 favor como Jos\u00e9 en Egipto, e hizo grandes progresos en las ciencias de los caldeos, as\u00ed\u00ad como en la lengua sagrada pero rehus\u00f3 contaminarse comiendo de las provisiones de la mesa del rey, que eran a menudo ceremonialmente impuras para un jud\u00ed\u00ado o estaban manchadas por haber estado en contacto con el culto id\u00f3latra. Al fin de unos tres a\u00f1os de educaci\u00f3n, Daniel y sus compa\u00f1eros aventajaron a todos los dem\u00e1s y recibieron buenos empleos en el servicio real. All\u00ed\u00ad Daniel despleg\u00f3 en breve sus dones prof\u00e9ticos, interpretando un sue\u00f1o de Nabucodonosor, por quien fue hecho gobernador de Babilonia y jefe de la clase instruida y sacerdotal. Parece haber estado ausente, quiz\u00e1s en alguna embajada extranjera, cuando sus tres compa\u00f1eros fueron arrojados en el horno ardiendo. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s interpret\u00f3 otro sue\u00f1o de Nabucodonosor, y posteriormente la c\u00e9lebre visi\u00f3n de Belsasar, uno de cuyos \u00faltimos actos fue promover a Daniel a un empleo mucho m\u00e1s elevado que el que previamente hab\u00ed\u00ada tenido durante su reinado (Dn. 5:29; 8:27). Despu\u00e9s de la captura de Babilonia por los medos y persas, Dar\u00ed\u00ado el Medo, que \u00abtom\u00f3 el reino\u00bb despu\u00e9s de Belsasar, le hizo \u00abprimer presidente\u00bb de unos 120 pr\u00ed\u00adncipes. La envidia hizo que formaran el complot para que se le echara a la cueva de los leones, acto que les atrajo su propia destrucci\u00f3n (Dn. 6). Daniel continu\u00f3 en todos sus altos oficios, y goz\u00f3 del favor de Ciro hasta su muerte. Durante este per\u00ed\u00adodo trabaj\u00f3 fervorosamente, con ayunos y oraciones, as\u00ed\u00ad como tomando medidas oportunas para asegurar la vuelta de los jud\u00ed\u00ados a su propia tierra, habiendo llegado para ellos el tiempo prometido (Dn. 9). Vivi\u00f3 lo bastante para ver el decreto expedido a ese respecto y que muchos de su pueblo volvieran a Jerusal\u00e9n; pero no se sabe si alguna vez volvi\u00f3 a visitar esa ciudad, por tener entonces (356 a.C.) m\u00e1s de 80 a\u00f1os de edad. En el tercer a\u00f1o de Ciro tuvo una serie de visiones que le pusieron de manifiesto cu\u00e1l ten\u00ed\u00ada que ser el Estado de los jud\u00ed\u00ados hasta la venida del Redentor prometido; y por las cuales le vemos esperando tranquilamente el t\u00e9rmino pac\u00ed\u00adfico de una vida bien empleada. Daniel sigui\u00f3 siempre la voluntad de Dios. Tanto su juventud como su vejez fueron igualmente consagradas a Dios. Conserv\u00f3 su honradez en circunstancias dif\u00ed\u00adciles, y en medio de la fascinaci\u00f3n de una corte oriental, fue puro y justo. Confes\u00f3 el nombre de Dios ante los pr\u00ed\u00adncipes id\u00f3latras, y estuvo a punto de ser m\u00e1rtir, de no haber sido por el milagro que lo preserv\u00f3 de la muerte. (b) Entre los dem\u00e1s personajes que llevaban este nombre de Daniel, la Biblia destaca: (A) El segundo hijo de David, llamado tambi\u00e9n Quileab (1 Cr. 3:1; 2 S. 3:3). (B) Descendiente de Itamar, cuarto hijo de Aar\u00f3n. Fue uno de los jefes que acompa\u00f1aron a Esdras de Babilonia a Judea, y que despu\u00e9s tuvo una parte importante en la reforma del pueblo (Esd. 8:2; Neh. 10:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(-> macabeos, juicio, Hijo del Hombre, Susana, Bel). El nombre de Daniel (= Juicio de Dios) aparece ya en la cultura de Ugarit y tiene un origen y trasfondo preisraelita (cf. Ez 14,14.20; 28,3). Pero un grupo de jud\u00ed\u00ados, celosos de su tradici\u00f3n e identidad, lo escogi\u00f3 para presentar su visi\u00f3n de Dios y su experiencia hist\u00f3rica. Eran jud\u00ed\u00ados que estaban convencidos de que llegaba el fin del tiempo. Las contradicciones resultaban insolubles; el pecado de los gentiles hab\u00ed\u00ada llegado al l\u00ed\u00admite m\u00e1s alto; no se alcanza nada por la guerra (como quer\u00ed\u00adan los macabeos); la pura conversi\u00f3n de los piadosos resulta insuficiente. S\u00f3lo hab\u00ed\u00ada una salida: el juicio de Dios. Desde este contexto se entienden las tres partes de las que consta el libro actual, que est\u00e1 escrito, significativamente, en tres lenguas: en hebreo (Dn 1,8-12), arameo (Dn 2-7) y griego (LXX Dn 3,25-90 y 13-14).<\/p>\n<p>(1) Daniel apocal\u00ed\u00adptico (Dn 7-12). Puede datarse con toda precisi\u00f3n entre el 167 y 164 a.C., en tiempos de la crisis antioquena, cuando una parte del pueblo hab\u00ed\u00ada decidido renunciar a la separaci\u00f3n israelita, aceptando la ley universal del helenismo; apoyados por el rey helenista de Siria, Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, ellos quieren convertir la ciudad de Jerusal\u00e9n en una polis griega, con los mismos derechos que Antioqu\u00ed\u00ada. L\u00f3gicamente, el templo de Jerusal\u00e9n pierde su car\u00e1cter exclusivamente jud\u00ed\u00ado: sobre el altar de los sacrificios se construye un ara pagana; se identifica a Yahv\u00e9 con Zeus Ol\u00ed\u00admpico y se proh\u00ed\u00adben las leyes\/costumbres que han marcado desde hace tiempo el particularismo jud\u00ed\u00ado: circuncisi\u00f3n, reposo sab\u00e1tico, normas de pureza alimenticia (prohibici\u00f3n del cerdo, etc.). Algunos jud\u00ed\u00ados prefieren dejar sus leyes particularistas, diciendo que Yahv\u00e9 es igual que Zeus y abriendo su vida hacia formas de simbiosis cultural he    lenista. Otros, como los macabeos, defienden con armas la distinci\u00f3n israelita. Nuestro autor, que parece representante de los hasidim o piadosos (cf. 1 Mac 2,42; 7,13-14), apoya en un momento la rebeli\u00f3n armada (cf. tambi\u00e9n 2 Mac 14,6), pero despu\u00e9s la rechaza, proclamando, por encima de la violencia humana, la irrupci\u00f3n final de la justicia vengadora. De esa forma elabora uno de los textos m\u00e1s impresionantes de la historia de Occidente, con s\u00ed\u00admbolos b\u00e1sicos como el de la llegada del Hijo* del Hombre (Dn 7) o la resurrecci\u00f3n* final (Dn 12,1-3).<\/p>\n<p>(2) Daniel sapiencial (Dn 1-6). Aprovechando el contexto anterior, algunos jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora de Babilonia han elaborado bellas historias en tomo a un Daniel sabio que entiende el sentido oculto de la realidad, descubriendo y revelando la marcha de la historia. Esta parte del libro puede retomar tradiciones anteriores, pero las elabora en la l\u00ed\u00adnea de unos jud\u00ed\u00ados de tipo m\u00e1s sapiencial (sabidur\u00ed\u00ada*), interesados en la separaci\u00f3n respecto al mundo pagano (abstinencia* de comidas) y en la fidelidad de Yahv\u00e9 por encima de los \u00ed\u00addolos. En ese contexto se inscriben temas tan importantes para la cultura de Occidente como el de la estatua de oro (Dn 2), el fest\u00ed\u00adn de Baltasar (Dn 5) o el de la salvaci\u00f3n de los testigos de Dios en el horno ardiente o el foso de los leones (Dn 6,17-25).<\/p>\n<p>(3) A\u00f1adidos griegos. Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde, al traducirse la obra al griego, en la edici\u00f3n de los LXX, se a\u00f1adieron algunos textos y cap\u00ed\u00adtulos muy significativos, como la oraci\u00f3n penitencial de Azar\u00ed\u00adas y el canto* de las criaturas (Dn 3,24-90), la historia de Susana* o la parodia de Bel* y el Drag\u00f3n* (Dn 13-14).<\/p>\n<p>Cf. L. A. SCHOKEL y J. L. SICRE, Profetas II, Cristiandad, Madrid 1980, 1221-1308; J. J. COLLINS, Daniel, Eerdmans, Grand Rapids MI 1984; M. DELCOR, Daniel, SB, Gabalda 1971; P. GRELOT, El libro de Daniel, Verbo Divino, Estella 1993; A. GONZ\u00ed\u0081LEZ LAMADRID y otros, Historia, Narrativa, Apocal\u00ed\u00adptica, IEB 3b, Verbo Divino, Estella 2000; L. F. HARTMAN y A. DI LELLA, Daniel, Doubleday, Nueva York 1978.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El libro de Daniel, clasificado entre los Escritos (Biblia jud\u00ed\u00ada) o entre los Profetas (Biblia griega), narra la vida y las visiones de un israelita llamado Daniel, que en el tercer a\u00f1o del reino de Joaqu\u00ed\u00adn, el 605 a.C., fue deportado con otros compatriotas suyos a Babilonia por Nabucodonosor. El libro (protocan\u00f3nico) comienza en hebreo (1 , 1 -2,4a) , contin\u00faa en arameo (2,4b-7 28) Y termina de nuevo en hebreo (8-12). Sigue un ap\u00e9ndice en griego (cc. 13-14, deuterocan\u00f3nicos). Fue compuesto probablemente durante la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes y antes de la muerte de \u00e9ste, incluso antes de la victoria de la sublevaci\u00f3n macabea, entre el 167 y el 164.<\/p>\n<p> Se puede dividir en tres partes: cc. 1-6, relatos sobre Daniel y sus compa\u00f1eros; cc. 7-12, visiones de Daniel; cc.<\/p>\n<p>13-14, dos narraciones: la historia de Susana y la historia del dios Bel, adorado por los babilonios.<\/p>\n<p>Daniel marca el final del profetismo y el acta de nacimiento de la apocal\u00ed\u00adptica. El libro, destinado a sostener la fe y la esperanza de los jud\u00ed\u00ados perseguidos por Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes, anuncia el final de las desventuras y del pecado y la llegada del reino de los santos, gobernado por un \u00abhijo de hombre\u00bb, cuyo imperio eterno (c. 7) sustituir\u00e1 a los reinos humanos (los cuatro reinos, con los de Nabucodonosor y Baltasar,  cc. 4-5). El reino esperado se extender\u00e1 a todos los pueblos, no tendr\u00e1 fin, ser\u00e1 el Reino de Dios. Efectivamente, el campo de acci\u00f3n de Yahveh est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los confines de este mundo, de la vida de un individuo, en las generaciones y en los siglos futuros. Y los momentos de la historia son los momentos de un designio divino en el plan eterno. Por consiguiente, la finalidad es ofrecer un ideal de piedad jud\u00ed\u00ada en medio de las persecuciones Y consolar con la certeza de la vict\u00f3ria de Dios. Un texto importante sobre la resurrecci\u00f3n anuncia el despertar de los  muertos para una vida o una verguenza eterna (12,2-3).<\/p>\n<p> G. Lorusso<\/p>\n<p> Bibl.: L, Alonso Schokel &#8211; J L. Sicre, Profetas, 11, Cristiandad, Madrid 1980 1221 1308; L, Moraldi, Daniel, en NDT~, 395403; J L, Sicre, Profetismo en Israel, Verbo Divino, Estella 1992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El libro. II. Primera parte: Episodios de la vida de Daniel: 1. Daniel y sus compa\u00f1eros; 2. Daniel y la estatua con pies de barro; 3. Daniel no adora la estatua de oro; 4. El gran \u00e1rbol cortado; 5. \u00abMen\u00e9, Teqel, Pars\u00ed\u00adn\u00bb; 6. Daniel en el foso de los leones. III. Segunda parte: Las visiones de Daniel: 1. Las cuatro bestias que suben del mar; 2. El carnero y el macho cabr\u00ed\u00ado; 3. Las setenta semanas y la nueva era; 4. La resurrecci\u00f3n. IV. El ap\u00e9ndice. V. El autor. VI. El mensaje del libro. VII. El \u00abHijo de hombre\u00bb.<\/p>\n<p>I. EL LIBRO. Daniel (en hebreo Daniyy&#8217;el, \u00abDios juzga\u00bb o bien \u00abDios es mi juez\u00bb) es un nombre que llevan varias personas, entre las cuales la m\u00e1s conocida es el protagonista del libro prof\u00e9tico hom\u00f3nimo. El libro consta de doce cap\u00ed\u00adtulos: los seis primeros representan la secci\u00f3n narrativa, y cuentan algunos episodios de la vida de Daniel y de sus compa\u00f1eros. Como el libro de Esdras, tambi\u00e9n \u00e9ste est\u00e1 escrito en dos lenguas: en hebreo est\u00e1n los trozos 1,1-2,4 y 8,1-12,13; en arameo est\u00e1n 2,4b-7,28; pero nuestro texto tiene adem\u00e1s un ap\u00e9ndice en griego (cc. 13-14).<\/p>\n<p>II. PRIMERA PARTE: EPISODIOS DE LA VIDA DE DANIEL (cc. 1-6). 1. DANIEL Y SUS COMPA\u00ed\u2018EROS. En el tercer a\u00f1o del reinado de Joaqu\u00ed\u00adn, rey de Jud\u00e1, es decir, en el 605 a.C., Nabucodonosor lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n, la conquist\u00f3 y se llev\u00f3 a varios j\u00f3venes hebreos para que se instruyeran en las letras y en la lengua de los caldeos, con la intenci\u00f3n de tenerlos luego a su servicio, despu\u00e9s de tres a\u00f1os de preparaci\u00f3n. Pero cuatro de estos j\u00f3venes, es decir, Daniel, Anan\u00ed\u00adas, Misael y Azar\u00ed\u00adas, se negaron a comer de los alimentos enviados del palacio real y pidieron al jefe de los eunucos que les diera de comer s\u00f3lo agua y legumbres. Aun temiendo que esa alimentaci\u00f3n no fuera suficiente para su desarrollo arm\u00f3nico, se les concedi\u00f3 el favor que hab\u00ed\u00adan solicitado, y despu\u00e9s de diez d\u00ed\u00adas su aspecto result\u00f3 que era mejor que el de los otros j\u00f3venes. Hasta aqu\u00ed\u00ad el cap\u00ed\u00adtulo 1.<\/p>\n<p>La obra se presenta como un escrito sobre Daniel y sus compa\u00f1eros deportados a Babilonia por Nabucodonosor en el a\u00f1o 605, pero ya en la \u00e9poca de Or\u00ed\u00adgenes se dieron cuenta de que la narraci\u00f3n no ten\u00ed\u00ada que entenderse tan llanamente. Son muchas las dificultades hist\u00f3ricas: las fechas del libro no concuerdan entre s\u00ed\u00ad, ni tampoco con aquella parte de la historia que conocemos. Se tiene la franca impresi\u00f3n de que incluso el comienzo del libro no siente ninguna preocupaci\u00f3n por la historia: Baltasar (c. 4) no fue hijo de Nabucodonosor, sino de Nab\u00f3nides, y no tuvo nunca el t\u00ed\u00adtulo de \u00abrey\u00bb; Dar\u00ed\u00ado de Media es desconocido en toda la historia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el autor escribi\u00f3 en un per\u00ed\u00adodo relativamente reciente respecto a la \u00e9poca en la que quiso enmarcar sus propios personajes y no tiene ninguna intenci\u00f3n hist\u00f3rica; no pretend\u00ed\u00ada transmitir sucesos del pasado, a pesar del aparente esmero que pone en algunos datos cronol\u00f3gicos. Por eso, la distinci\u00f3n entre los datos hist\u00f3ricos (que en realidad son siempre discutibles y dejan mucho lugar a dudas) y los ficticios no aporta ninguna ayuda a la interpretaci\u00f3n de cada uno de los relatos, que, por el contrario, tienen que ser valorados dentro del marco querido por el autor, sin apartar la mirada del objetivo de la obra y del per\u00ed\u00adodo concreto de su composici\u00f3n. Los cuatro j\u00f3venes, una vez pasado el per\u00ed\u00adodo de preparaci\u00f3n, son introducidos en la corte y forman parte de la categor\u00ed\u00ada de \u00absabios\u00bb, que son interrogados en cada una de las cuestiones relativas a la sabidur\u00ed\u00ada y a la doctrina. Y Daniel destacaba sobre todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>2. DANIEL Y LA ESTATUA CON PIES DE BARRO. En el cap\u00ed\u00adtulo 2 se habla de la ocasi\u00f3n que se le ofreci\u00f3 a Daniel de mostrar la sabidur\u00ed\u00ada que le hab\u00ed\u00ada dado Dios. El rey Nabucodonosor tiene un sue\u00f1o, del que recuerda s\u00f3lo su aspecto enigm\u00e1tico, pero sin detalle alguno, y les pide a sus sabios que le refieran tanto el sue\u00f1o como su interpretaci\u00f3n, so pena de muerte. Daniel obtiene de Dios todo lo que exige el rey: el sue\u00f1o ten\u00ed\u00ada por objeto una estatua colosal, con cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro, los pies parte de hierro y parte de arcilla; una piedra alcanz\u00f3 a la estatua en los pies de hierro y arcilla y los pulveriz\u00f3, la estatua entera se hizo pedazos y qued\u00f3 convertida en un polvo fin\u00ed\u00adsimo que se llev\u00f3 el viento; a su vez, la piedra que hab\u00ed\u00ada golpeado la estatua se convirti\u00f3 en una monta\u00f1a enorme, que llen\u00f3 toda la tierra. Despu\u00e9s de recordar el sue\u00f1o, el rey escuch\u00f3 con atenci\u00f3n a Daniel, que le dio la explicaci\u00f3n del mismo, trazando prof\u00e9ticamente la l\u00ed\u00adnea de todo lo que habr\u00ed\u00ada de ocurrir despu\u00e9s de Nabucodonosor. En cuanto a la piedra que hab\u00ed\u00ada golpeado la estatua, su significado es claro: \u00abEl Dios del cielo har\u00e1 surgir un imperio que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido y cuya soberan\u00ed\u00ada no pasar\u00e1 a otro pueblo\u00bb (2,44).<\/p>\n<p>El rey recompensa a Daniel, poni\u00e9ndole al frente de todos sus sabios. En la Biblia los sue\u00f1os han sido siempre canales de comunicaciones divinas: as\u00ed\u00ad ocurri\u00f3 con \/Abrah\u00e1n (G\u00e9n 15:12). con Abim\u00e9lek (G\u00e9n 20:2), con \/Jacob (G\u00e9n 28:10), con Jos\u00e9 (G\u00e9n 37:5), con los compa\u00f1eros de la c\u00e1rcel de Jos\u00e9 (G\u00e9n 40:5), con el fara\u00f3n (G\u00e9n 41:1), con \/Samuel (1Sa 3:2), con Salom\u00f3n (1Re 3:5), etc., y de nuevo con Daniel en los cap\u00ed\u00adtulos 4 y 7.<\/p>\n<p>En la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o de la estatua derribada por una piedra se presenta la sucesi\u00f3n de los reinos neobabilonio, meda, persa y grecorromano. La piedra representa el reino celestial suscitado por Dios, es decir, el reino mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>3. DANIEL NO ADORA LA ESTATUA DE ORO. Dan 3:1-33 adquiere un desarrollo dram\u00e1tico. Nabucodonosor hizo erigir una gran estatua de oro, envi\u00f3 a sus emisarios a todas las provincias para que las autoridades acudieran a la inauguraci\u00f3n y a la adoraci\u00f3n de la misma en medio de una gran fiesta del pueblo. Estaban presentes Daniel y sus compa\u00f1eros, pero no se postraron ni adoraron la estatua. Denunciados, fueron encerrados por orden del rey en un horno encendido: \u00abSi nuestro Dios, a quien nosotros veneramos, quiere librarnos del ardiente horno de fuego y de tus manos, oh rey, nos librar\u00e1. Pero si no nos librase, has de saber, oh rey, que no serviremos a tu dios ni adoraremos la estatua de oro que has levantado\u00bb (Dan 3:17). El fuego no les hizo da\u00f1o alguno, sino que \u00abandaban entre las llamas alabando a Dios\u00bb (Dan 3:24). .<\/p>\n<p>En este punto el texto griego introduce una larga inserci\u00f3n deuterocan\u00f3nica que no tiene correspondencia en el texto hebreo: primero el c\u00e1ntico de Azar\u00ed\u00adas (Dan 3:25-45), luego el de los otros tres (Dan 3:51-99). El rey, despu\u00e9s de haber comprobado el milagro, los manda sacar, bendice a su Dios y aumenta su prestigio en la corte. Estos dos himnos, que no tienen ninguna inspiraci\u00f3n especial, sino que son una repetici\u00f3n mon\u00f3tona de motivos id\u00e9nticos, demuestran la fe inquebrantable de estos j\u00f3venes (que es lo que le interesaba al autor). El a\u00f1adido deuterocan\u00f3nico aporta muy poco o casi nada a la sustancia del texto hebreo, a pesar de la longitud de los dos c\u00e1nticos.<\/p>\n<p>4. EL GRAN \u00ed\u0081RBOL CORTADO. En Dan 4:1-34 (correspondiente en el texto hebreo a 3,31-4,34) encontramos una de las narraciones m\u00e1s singulares. El rey Nabucodonosor sue\u00f1a con un \u00e1rbol de tama\u00f1o extraordinario y sumamente hermoso en el centro de la tierra; pero mientras est\u00e1 contemplando el \u00e1rbol, un \u00e1ngel ordena cortarlo, dejar el tronco con las ra\u00ed\u00adces, atarlo con cadenas y transformarlo en animal. Los dem\u00e1s sabios intentaron in\u00fatilmente descifrar el sentido del sue\u00f1o. Finalmente, Daniel dio la interpretaci\u00f3n: el \u00e1rbol grande y poderoso es el mismo rey Nabucodonosor; el corte significa que se ver\u00e1 echado de en medio de los hombres; el tronco, las ra\u00ed\u00adces y el animal significan que \u00e9l tendr\u00e1 que vivir con los animales, comer\u00e1 hierba y habitar\u00e1 con las bestias del campo hasta que reconozca que el Alt\u00ed\u00adsimo es el soberano de todos los reinos: \u00abA ti te hablo, Nabucodonosor&#8230;\u00bb (4,28). As\u00ed\u00ad sucedi\u00f3, y dur\u00f3 hasta que el rey alab\u00f3 y glorific\u00f3 al \u00abrey del cielo, que vive eternamente\u00bb.<\/p>\n<p>Este cap\u00ed\u00adtulo tiene un paralelo singular independiente en un manuscrito de Qumr\u00e1n, llamado Oraci\u00f3n de Nab\u00f3nides (o Nabunai): 4Q Pr Nab. Este texto de Qumr\u00e1n ofrece noticias m\u00e1s concretas sobre la enfermedad y la curaci\u00f3n; es probable que el escritor de Qumr\u00e1n haya bebido en la misma fuente, oral o escrita, que el autor de nuestro libro. Atacado por una enfermedad, el rey tuvo que alejarse durante siete a\u00f1os de sus s\u00fabditos, hasta que, curado milagrosamente, proclam\u00f3 por escrito la gloria del Dios alt\u00ed\u00adsimo y los prodigios que se hab\u00ed\u00adan realizado en \u00e9l; as\u00ed\u00ad el texto sagrado. Y el texto de Qumr\u00e1n: el rey, atacado por \u00abuna inflamaci\u00f3n maligna, se vio relegado lejos, en Teima (oasis de la Arabia, en la ruta de las caravanas), en donde rez\u00f3 insistentemente a los dioses; pero luego fue curado por el Dios alt\u00ed\u00adsimo por intercesi\u00f3n de un exorcista hebreo\u00bb, uno de los desterrados de Babilonia. Este hecho de la vida de Nab\u00f3nides es narrado tambi\u00e9n sustancialmente por una inscripci\u00f3n y una estela. El cambio, por parte de Daniel, de Nabunai en Nabucodonosor es intencional y corresponde al g\u00e9nero literario del libro. Es hist\u00f3ricamente cierto que Nabunai vivi\u00f3 varios a\u00f1os en el oasis de Teima, lejos de la capital; que fue considerado como loco -quiz\u00e1 lo era de verdad-, y fue sustituido por el pr\u00ed\u00adncipe heredero Baltasar (555-539).<\/p>\n<p>5. \u00abMENE, TEQEL, PARS\u00ed\u008dN\u00bb. El cap\u00ed\u00adtulo 5 narra otra visi\u00f3n extraordinaria, esta vez no ya de Nabucodonosor, sino del lugarteniente de Nabunai, es decir, su hijo Baltasar (o Belsahzar, seg\u00fan las tradiciones). Este organiz\u00f3 un banquete, al que hizo llevar los vasos sagrados tra\u00ed\u00addos por Nabucodonosor del templo de Jerusal\u00e9n. Durante el banquete apareci\u00f3 una mano, que traz\u00f3 sobre la pared un escrito misterioso: \u00abMen\u00e9, Teqel, Pars\u00ed\u00adn\u00bb, que nadie logr\u00f3 interpretar. Se acordaron entonces de Daniel, que lo ley\u00f3 y dio su significado. El rey orden\u00f3 que le dieran la tercera parte del reino, pero aquella misma noche el rey fue depuesto y ocup\u00f3 su trono Dar\u00ed\u00ado de Media. Las tres palabras misteriosas no son m\u00e1s que los nombres de tres medidas o monedas comunes en el antiguo medio Oriente: la mina, el siclo, la media mina. Pero este significado obvio escond\u00ed\u00ada el significado misterioso que hab\u00ed\u00ada captado el profeta y que el lector moderno s\u00f3lo puede comprender mirando el original arameo; as\u00ed\u00ad men\u00e9 esconde la expresi\u00f3n aramea meneh elaha: \u00abDios ha medido\u00bb; teqel esconde tekilta, \u00abhas sido pesado\u00bb; pars\u00ed\u00adn esconde per\u00ed\u00adsat, \u00abha sido dividido\u00bb. El significado profundo lo da, naturalmente, el profeta y el contexto.<\/p>\n<p>6. DANIEL EN EL FOSO DE LOS LEONES. El \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de la primera parte del libro (6,1-29) nos presenta a Daniel en el foso de los leones. Dar\u00ed\u00ado dividi\u00f3 el reino en 120 satrap\u00ed\u00adas, confi\u00e1ndole una a Daniel, que se destacaba sobre todos \u00abpor estar dotado de un esp\u00ed\u00adritu superior\u00bb(6,4). Los dem\u00e1s s\u00e1trapas conspiraron contra \u00e9l, y no hallaron mejor medio que convencer al rey para que ordenase que durante treinta d\u00ed\u00adas ning\u00fan s\u00fabdito dirigiese plegarias y adorase a otros dioses m\u00e1s que a \u00e9l, el soberano, y que cualquiera que desobedeciese dicha orden fuera arrojado al foso de los leones. Daniel, que ten\u00ed\u00ada las ventanas de su cuarto superior en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, se arrodillaba tres veces al d\u00ed\u00ada y desde all\u00ed\u00ad rezaba \u00aba su Dios\u00bb. As\u00ed\u00ad pues, lo acusaron ante el rey (debidamente advertido de que las costumbres de la corte no le permit\u00ed\u00adan cambiar un decreto ya firmado). Daniel fue encerrado en un foso de leones, con gran pena del rey. Pero despu\u00e9s de comprobar que las fieras no atacaban al profeta, orden\u00f3 que fueran encerrados en el foso sus detractores con sus familias, decretando finalmente que por todo el reino se temiese al \u00abDios de Daniel\u00bb. De este modo, la absoluta fidelidad religiosa de Daniel indujo al propio soberano a una gran profesi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>III. SEGUNDA PARTE: LAS VISIONES DE DANIEL (cc. 7-12). Esta parte consta de cuatro visiones; exceptuando la primera y la cuarta (introducidas en tercera persona), las otras dos se narran en primera persona.<\/p>\n<p>1. LAS CUATRO BESTIAS QUE SUBEN DEL MAR. La primera visi\u00f3n se narra en 7,1-38. Daniel ve subir desde el mar cuatro bestias: la primera es semejante a un le\u00f3n con alas de \u00e1guila; la segunda es como un oso; la tercera tiene cuatro alas y cuatro cabezas; la cuarta es un ser espantoso, distinto de las anteriores y dotado de diez cuernos. Pero he aqu\u00ed\u00ad que se re\u00fane la asamblea celestial, presidida por el \u00abanciano\u00bb (lit., \u00abantiguo de d\u00ed\u00adas\u00bb), o sea, Dios. Es matada la cuarta bestia, y el reino se le da a \u00abuno como un hijo de hombre\u00bb, que ha venido de las nubes del cielo. Daniel pregunta el significado de la visi\u00f3n al \u00e1ngel Gabriel: las cuatro bestias representan cuatro reinos; los diez cuernos representan diez reyes; el cuerno m\u00e1s peque\u00f1o surgir\u00e1 y oprimir\u00e1 a los \u00absantos del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb; finalmente llegar\u00e1 el juicio y los \u00absantos del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb recibir\u00e1n el reino.<br \/>\n2. EL CARNERO Y EL MACHO CABR\u00ed\u008dO. En la segunda visi\u00f3n (8,1-27) el profeta es trasladado en visi\u00f3n cerca de la ciudad de Susa, a orillas del r\u00ed\u00ado Ulay, y ve un carnero con dos cuernos, que se pone a luchar contra un macho cabr\u00ed\u00ado, que tiene un solo cuerno, que ha llegado corriendo de Occidente; la victoria sonr\u00ed\u00ade al macho cabr\u00ed\u00ado. Pero pronto su cuerno se rompe y en su lugar surgen otros cuatro. De uno de ellos surge otro \u00abcuerno peque\u00f1o\u00bb, que se subleva contra Dios y contra sus fieles, aboliendo el culto; Daniel oye a un \u00absanto\u00bb hablando con otro \u00absanto\u00bb, asegur\u00e1ndole que la acci\u00f3n del cuerno peque\u00f1o no durar\u00e1 m\u00e1s de dos mil trescientas tardes-ma\u00f1anas (mil ciento cincuenta d\u00ed\u00adas: Dan 8:14). El \u00e1ngel Gabriel explica la visi\u00f3n: el carnero con dos cuernos es el imperio de los medos y los persas; el macho cabr\u00ed\u00ado es el imperio maced\u00f3nico; el cuerno \u00fanico es Alejandro Magno; los cuatro cuernos que brotaron luego son sus sucesores (los diadocos); el \u00abcuerno peque\u00f1o\u00bb, descendiente de uno de ellos, representa a los sel\u00e9ucidas (que prosperan durante cierto tiempo, pero que luego son exterminados).<\/p>\n<p>3. LAS SETENTA SEMANAS Y LA NUEVA ERA. La tercera visi\u00f3n es escasa en elementos visuales, pero muy rica en contenido prof\u00e9tico (Dan 9:1-27). Daniel estaba reflexionando sobre la duraci\u00f3n de las ruinas de Jerusal\u00e9n y se preguntaba cu\u00e1ndo habr\u00ed\u00ada de cumplirse el tiempo anunciado por el profeta Jerem\u00ed\u00adas con las palabras: \u00abAl cabo de estos setenta a\u00f1os yo castigar\u00e9 al rey de Babilonia y a aquella naci\u00f3n&#8230; Cuando terminen los setenta a\u00f1os concedidos a Babilonia, yo me ocupar\u00e9 de vosotros y cumplir\u00e9 en vosotros mi promesa\u00bb (Jer 25:12; Jer 29:10), desahogando sus penas con una fervorosa oraci\u00f3n. Entonces un \u00e1ngel le revel\u00f3 que se trataba de setenta semanas de a\u00f1os (cuatrocientos noventa a\u00f1os); luego despuntar\u00e1 la nueva era para Israel. El \u00e1ngel le da a conocer adem\u00e1s otros acontecimientos: despu\u00e9s de las setenta semanas \u00abmatar\u00e1n a un ungido inocente. La ciudad y el santuario ser\u00e1n destruidos por un pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir&#8230; Har\u00e1 un pacto firme con mucha gente&#8230; Pondr\u00e1 fin a los sacrificios y a las ofrendas&#8230;\u00bb (Jer 9:26-27).<\/p>\n<p>4. LA RESURRECCI\u00ed\u201cN. En la cuarta y \u00faltima visi\u00f3n (cc. 10-11), por medio de un \u00e1ngel que vence la oposici\u00f3n de otro \u00e1ngel, el profeta recibe la revelaci\u00f3n de los acontecimientos m\u00e1s importantes sucedidos entre el reinado de Ciro y la llegada de la nueva era: despu\u00e9s de Ciro de Persia habr\u00e1 todav\u00ed\u00ada tres reyes; el \u00faltimo de ellos ser\u00e1 vencido por un poderoso rey griego (Alejandro Magno), cuyo reino ser\u00e1 dividido a continuaci\u00f3n en cuatro partes; seguir\u00e1n los problemas entre los Tolomeos y los sel\u00e9ucidas, con la maldad y la impiedad de Ant\u00ed\u00adoco IV y su fin. Esta parte extraordinaria termina con expectativas nuevas en relaci\u00f3n con el estilo de los profetas, y nuevas adem\u00e1s en sus contenidos: por primera vez en el AT se anuncia claramente la resurrecci\u00f3n para algunos (\u00abY muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertar\u00e1n&#8230; Los sabios brillar\u00e1n entonces.., como las estrellas por toda la eternidad\u00bb: 12,2-3). De esta manera el autor de tantas visiones abre una puerta a la \u00faltima esperanza de los buenos que perseveren hasta el fin: \u00abMuchos ser\u00e1n acrisolados, purificados y blanqueados; los criminales continuar\u00e1n cometiendo cr\u00ed\u00admenes; ninguno de ellos comprender\u00e1 nada; los sabios, en cambio, comprender\u00e1n&#8230; Y t\u00fa, vete a descansar; te levantar\u00e1s para recibir tu suerte al final de los d\u00ed\u00adas\u00bb (21,10-13).<\/p>\n<p>IV. EL APENDICE. El libro termina con un c\u00e9lebre ap\u00e9ndice en lengua griega, que es por tanto deuterocan\u00f3nico (es decir, no se lee en la Biblia hebrea), como los himnos con los que ya nos encontramos en el cap\u00ed\u00adtulo 3. Se trata de dos narraciones, en las que el profeta Daniel figura como protagonista.<\/p>\n<p>La primera narraci\u00f3n (13,1-64) es la historia de Susana. Mujer agraciada y rica, esposa de un tal Joaqu\u00ed\u00adn, estaba un d\u00ed\u00ada ba\u00f1\u00e1ndose en la piscina de su jard\u00ed\u00adn. La espiaban dos ancianos enamorados de ella. Entretanto, ella envi\u00f3 a casa a las criadas que la acompa\u00f1aban para que le trajeran perfumes, y se qued\u00f3 sola; se aprovecharon entonces los dos mirones dici\u00e9ndole: \u00abConsiente y acu\u00e9state con nosotros; si no lo haces&#8230;\u00bb La denunciaron diciendo que era una mujer infiel y la acusaron de haberse entregado a un jovenzuelo en ausencia de las criadas. Se celebr\u00f3 entonces el proceso: por una parte la acusada, Susana, que se proclamaba inocente; por otra, los dos ancianos que atestiguaban contra ella&#8230; Pero en medio se puso Daniel. Interrogados por separado, los dos ancianos cayeron en contradicciones. De este modo la asamblea del pueblo hizo con ellos lo que intentaban hacer con la mujer, esto es, los apedrearon.<\/p>\n<p>La segunda narraci\u00f3n es la historia del dios Bel, adorado por los babilonios (14,1-22). Durante el reinado de \u00abCiro el Persa\u00bb, Daniel quiso probar al rey y al pueblo que aquella estatua tan venerada y que se dec\u00ed\u00ada que devoraba las ofrendas que le presentaban era en realidad un enga\u00f1o. Una tarde hizo sellar las puertas, y por la ma\u00f1ana fue con el rey a ver lo que hab\u00ed\u00ada sucedido. Descubrieron que los sellos estaban intactos; las ofrendas hab\u00ed\u00adan desaparecido, pero siguiendo las huellas que hab\u00ed\u00adan quedado sobre la ceniza que Daniel hab\u00ed\u00ada hecho esparcir por el suelo, se dieron cuenta de que hab\u00ed\u00adan pasado los sacerdotes y otras personas. El rey los hizo matar y, por orden suya, Daniel destruy\u00f3 la estatua del dios Bel y su templo. En este mismo contexto leemos tambi\u00e9n otra narraci\u00f3n. Los babilonios adoraban a un gran drag\u00f3n vivo, y el rey invit\u00f3 a Daniel a adorarlo igualmente; pero el profeta prepar\u00f3 unas bolas cocidas de pez, grasa y pelos, sedas arroj\u00f3 a las fauces hambrientas del drag\u00f3n y \u00e9ste revent\u00f3. El rey tuvo que ceder a las quejas indignadas del pueblo: Daniel fue arrojado a un foso de leones voraces. El Se\u00f1or le envi\u00f3 al profeta \/Habacuc con la comida que hab\u00ed\u00ada preparado para los segadores, mientras que los leones se acostaban a su alrededor sin tocarlo. Al d\u00ed\u00ada siguiente el rey liber\u00f3 a Daniel e hizo una solemne profesi\u00f3n de fe en su Dios.<\/p>\n<p>V. EL AUTOR. La obra se presenta como escrita por un tal Daniel deportado a Babilonia, pero ya en la antig\u00fcedad se le asignaba una fecha de composici\u00f3n en torno al siglo ii a.C. La cr\u00ed\u00adtica moderna y contempor\u00e1nea no est\u00e1 de acuerdo sobre la fecha de composici\u00f3n y sobre la unidad o pluralidad de autores. Cada vez encuentra m\u00e1s seguidores la opini\u00f3n seg\u00fan la cual, aunque haya que poner la fecha de composici\u00f3n a comienzos del per\u00ed\u00adodo de los Macabeos, es muy probable que el material sea bastante m\u00e1s antiguo. La g\u00e9nesis del libro se puede hoy configurar con mucha probabilidad de este modo. Un hebreo, que es para nosotros totalmente an\u00f3nimo, ten\u00ed\u00ada dos grupos principales de material, con los que form\u00f3 nuestro libro poco despu\u00e9s del a\u00f1o 167. Una parte de este material hablaba de las peripecias de Daniel y de sus tres compa\u00f1eros en las cortes de Babilonia, de Media y de Persia, as\u00ed\u00ad como del don de interpretaci\u00f3n de sue\u00f1os que ten\u00ed\u00ada Daniel, en relaci\u00f3n todos ellos con el fin de la cautividad y del mundo pagano. Una parte de este material conten\u00ed\u00ada informes que ten\u00ed\u00adan el aspecto de anticipaci\u00f3n de acontecimientos futuros, que luego resultaron ser verdaderas profec\u00ed\u00adas, para las que el autor se sirvi\u00f3 de elementos mitol\u00f3gicos, as\u00ed\u00ad como de expresiones y reformulaciones hist\u00f3ricas veterotestamentarias. De all\u00ed\u00ad se derivaron dos series paralelas: en la primera el autor-recopilador narra las aventuras de Daniel y de sus compa\u00f1eros en tiempos de Nabucodonosor, Baltasar, Dar\u00ed\u00ado y Ciro; en la segunda (con la cual se une el sue\u00f1o de Nabucodonosor, c. 2) narra las visiones que tuvo Daniel bajo Baltasar, Dar\u00ed\u00ado y Ciro. En estas dos partes el objetivo principal del autor es consolarse y confortarse a s\u00ed\u00ad mismo y a sus contempor\u00e1neos en medio del peligro tan grave que corr\u00ed\u00adan su fe y todo el juda\u00ed\u00adsmo bajo la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (175-163). En los cap\u00ed\u00adtulos 1-6 se subraya c\u00f3mo la adhesi\u00f3n a la fe de los padres es recompensada por Dios con la salvaci\u00f3n; en estos primeros cap\u00ed\u00adtulos no se percibe ninguna alusi\u00f3n directa al peligro concreto de la \u00e9poca, mientras que en los cap\u00ed\u00adtulos 7-12 son expl\u00ed\u00adcitas las referencias y se indica con claridad el fin inminente.<\/p>\n<p>Si son justas las l\u00ed\u00adneas fundamentales de esta reconstrucci\u00f3n, los cap\u00ed\u00adtulos 1-12 constituir\u00ed\u00adan una obra unitaria, recopilada seg\u00fan un plan establecido de antemano por un solo autor a partir de un material muy antiguo. Los procedimientos literarios y el pensamiento son iguales en ambas partes y no hay ning\u00fan argumento v\u00e1lido que vaya en contra de la composici\u00f3n del libro en la \u00e9poca de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes.<\/p>\n<p>VI. EL MENSAJE DEL LIBRO. El autor no fue promotor de la sublevaci\u00f3n de los Macabeos, y si le aport\u00f3 algo, fue en contra de su voluntad. La actitud que mantuvo Daniel no fue la lucha armada, sino la esperanza llena de confianza, la paciencia llevada hasta el martirio. Es a los m\u00e1rtires, \u00abtestigos\u00bb de su dominio soberano sobre la historia, a quienes Dios reserva la resurrecci\u00f3n. La sublevaci\u00f3n de los Macabeos fue solamente un momento transitorio (11,33-34). La eliminaci\u00f3n del opresor y del mal s\u00f3lo ha de esperarse para el autor de un milagro de Dios, sin ninguna intervenci\u00f3n humana (2,44-45; 8,25). Por eso no hay que buscar a su autor entre los h\u00e9roes de la independencia, sino entre los piadosos (has\u00ed\u00addim) que sostuvieron el movimiento macabeo hasta la paz de Lisias (en el a\u00f1o 153) y dejaron luego que los asmoneos conquistasen, sin su participaci\u00f3n, la independencia de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El libro de Daniel, tal como nos ha llegado, tiene detalles muy singulares que lo diferencian de todos los dem\u00e1s libros prof\u00e9ticos. La exposici\u00f3n literaria tiene el m\u00e9rito de la claridad y de la sencillez que encontramos en las mejores p\u00e1ginas narrativas de la Biblia. Pero hay algo mucho m\u00e1s importante: Daniel marca el final del profetismo y el acta de nacimiento de la apocal\u00ed\u00adptica. En efecto, su libro expresa el cambio realizado en el pensamiento israelita como consecuencia del cambio de los tiempos: la \/apocal\u00ed\u00adptica es un g\u00e9nero al que pertenecen numerosas obras jud\u00ed\u00adas no inspiradas, compuestas entre el siglo III a.C. y el siglo II d.C., con la finalidad de preparar desde cerca la renovaci\u00f3n del mundo cuya espera hab\u00ed\u00adan difundido las antiguas profec\u00ed\u00adas y las tradiciones populares. Por consiguiente, presentan un cuadro del pasado en donde la historia se muestra como el desarrollo de un designio divino, y un cuadro del futuro en donde se afirma sobre todo la intervenci\u00f3n de Dios para establecer la justicia. Estos libros debieron estar reservados a c\u00ed\u00adrculos de iniciados: tambi\u00e9n Daniel, como por otra parte Ez, pertenecen en cierta medida a este g\u00e9nero de libros. Daniel ve desarrollarse todas las cosas de la tierra dirigidas por hilos que bajan de arriba: la salvaci\u00f3n que anuncia tiene que realizarse en la tierra entre los hombres renovados en la fe.<\/p>\n<p>En este anuncio de renovaci\u00f3n de la humanidad se sit\u00faa el centro del pensamiento y del significado religioso de Daniel. En Daniel se convierten en medio ordinario de revelaci\u00f3n las actitudes escatol\u00f3gicas que se perciben ya en Is (7,16; cc. 24-27), en Jer (28,16s) y especialmente en Ez, y tambi\u00e9n de vez en cuando en Jl y Zac. Por eso en \u00e9l se alimentan la escatolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada posterior, las cartas de san Pablo a los \/Tesalonicenses, el \/Apocalipsis de san Juan y a continuaci\u00f3n toda la escatolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>Las preocupaciones ideol\u00f3gicas y culturales que determinaron semejante inter\u00e9s aparecen en Oriente en los \u00faltimos siglos precristianos desde Persia hasta Egipto; pero realmente en el libro de Daniel estas preocupaciones pueden explicarse como un desarrollo interno de la anterior cultura judeo-b\u00ed\u00adblica, estimulada por la evoluci\u00f3n de la historia; en Dan todo sigue siendo jud\u00ed\u00ado. He aqu\u00ed\u00ad algunos ejemplos que representan la docu mentaci\u00f3n m\u00e1s antigua (o una de las m\u00e1s antiguas) de pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas; la escrupulosa observancia de las leyes alimenticias (1,8ss), el valor de la \/ oraci\u00f3n (en contraste con las artes m\u00e1gicas: 2,17ss), las limosnas y las buenas obras (4,24), los tres tiempos de la oraci\u00f3n diaria en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n (6,11), la oraci\u00f3n junto a una corriente de agua (8,2), la preparaci\u00f3n para una revelaci\u00f3n divina por medio de la mortificaci\u00f3n (10,3), los tipos de \u00abbendiciones\u00bb que fueron luego tan comunes en la piedad jud\u00ed\u00ada (2,20ss; 3,33ss; 4,31ss; 6,27s), la oraci\u00f3n larga por el estilo de la que caracterizar\u00e1 luego a las oraciones sinagogales (c. 9), la sucesi\u00f3n continua -en la segunda parte- entre la oraci\u00f3n y la revelaci\u00f3n, y, finalmente, la intervenci\u00f3n continuada de un \u00e1ngel \u00abint\u00e9rprete\u00bb, que pas\u00f3 a ser luego un personaje ordinario en la apocal\u00ed\u00adptica.<\/p>\n<p>Dan es adem\u00e1s el resultado de las especulaciones y de la pasi\u00f3n religiosa en busca de una explicaci\u00f3n de la vida, que parte de los presupuestos de la revelaci\u00f3n anterior. En esta l\u00ed\u00adnea es precioso el texto que revela el esfuerzo en este sentido: \u00abYo, Daniel, me puse a estudiar en los libros&#8230;\u00bb (9,2); de aqu\u00ed\u00ad el rasgo caracter\u00ed\u00adstico de la apocal\u00ed\u00adptica, que centra su atenci\u00f3n en el empe\u00f1o por comprender el mundo escondido del m\u00e1s all\u00e1 y del futuro, y la distinci\u00f3n entre este mundo y el otro, dos nociones que establecen los conceptos de \u00abreino del mundo\u00bb y de \u00abreino de Dios\u00bb en mutua oposici\u00f3n. De estas reflexiones, Daniel saca la convicci\u00f3n de que la salvaci\u00f3n es imposible de alcanzar; ni siquiera el \u00abpueblo de Dios\u00bb puede alcanzarla con la fe ni aun con el martirio; solamente Dios puede darla. He aqu\u00ed\u00ad entonces el contexto de su pensamiento profundo: el campo de acci\u00f3n de Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los confines de este mundo, m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la vida del individuo, en las generaciones y en los siglos futuros.<\/p>\n<p>La espera del fin est\u00e1 presente en todo el libro; pero el cumplimiento se realizar\u00e1 en un lapso de tiempo que abarca toda la duraci\u00f3n de la humanidad, de forma que los momentos de la historia humana se convierten en momentos de un proyecto divino en el plano de la eternidad; pasado, presente y futuro se convierten en una profec\u00ed\u00ada, ya que Dan lo ve todo a la luz de Dios. En esta visi\u00f3n temporal y extratemporal el autor manifiesta el sentido profundo que tiene de la historia, y de este contexto concreto se derivan los dos vers\u00ed\u00adculos sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos (12,2-3).<\/p>\n<p>VII. EL \u00abHIJO DE HOMBRE\u00bb. Hay una expresi\u00f3n de Daniel especialmente vinculada al NT: \u00abhijo de hombre\u00bb [\/Apocal\u00ed\u00adptica IV, 4]. Se lee tambi\u00e9n en otro lugar del AT (cf Sal 8:5), y muy frecuentemente en Ez, endonde equivale simplemente a \u00abhombre\u00bb. En Dan el sentido es distinto. Para presentar en concreto la sucesi\u00f3n de los reinos terrenos que habr\u00e1n de derrumbarse cediendo su sitio al reino de Dios, el profeta describe las cuatro bestias que surgen del mar y que se ven privadas de su poder apenas comparecen ante el tribunal de Dios (representado como un anciano, \u00abun antiguo de d\u00ed\u00adas\u00bb); llega entonces, sobre las nubes del cielo, como un \u00abhijo de hombre\u00bb (Sal 7:13), que avanza hasta el tribunal de Dios, del que recibe la realeza universal. Puesto que son \u00ablos santos del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb los que reciben el reino (Sal 7:18. 22.27), es probable que el \u00abhijo de hombre\u00bb represente precisamente a este pueblo de los santos. Como ocurre con los jefes de los dem\u00e1s pueblos, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n este \u00abhijo de hombre\u00bb puede ser que represente, como cabeza, al pueblo santo, al que se dar\u00e1 el reino eterno, participaci\u00f3n del reino de Dios. Las cualidades que se le atribuyen al \u00abhijo de hombre\u00bb superan a las del mes\u00ed\u00adas, hijo de David, ya que todo el contexto lo sit\u00faa en relaci\u00f3n con lo divino y acent\u00faa su trascendencia. La tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y cristiana tom\u00f3 esta figura (no la de Ez) del hijo de hombre y la interpret\u00f3 de forma estrictamente individual. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, en el Libro de Henoc (en las llamadas \u00abPar\u00e1bolas\u00bb) y en el IV Libro de Esdras (y aqu\u00ed\u00ad los textos revelan sin duda una mano judeo-cristiana); tambi\u00e9n en la literatura rab\u00ed\u00adnica se observan huellas de esta tradici\u00f3n. Con esta figura se relaciona igualmente la expresi\u00f3n, aparentemente singular, con que Jes\u00fas sol\u00ed\u00ada designarse a s\u00ed\u00ad mismo, sobre todo en contextos de la pasi\u00f3n y con ella se identific\u00f3 en el momento solemne en que respondi\u00f3 al sumo sacerdote que, apelando a Dios, lo conjur\u00f3 a responder si era el Mes\u00ed\u00adas: \u00abVer\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre&#8230;\u00bb (Mat 26:64).<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L., SICRE DIAZ J.L., Profetas II, Madrid 1980, 1223-1308; BERNINI G., Daniele, Ed. Paoline, Roma 19843; COPPENS J., Le livre de Daniel et ses probl\u00e9mes, en \u00abETL\u00bb 56 (1980) 1-9; DELCOR, Le livre de Daniel, Par\u00ed\u00ads 1971; GINSBERG H.L., Studies in the book of Daniel, Nueva York 1984; HARTMAN L.F., DI LELLA A.A., The Book of Daniel, Nueva York 1978; KocH K., Das Buch Daniel (Ertrdge der Forschung), Darmstadt 1980; MORALDI L., Imanoscritti di Qumr\u00e1n, Tur\u00ed\u00adn 19862, 671-676 (sobre la \u00abOraci\u00f3n de Nabunai\u00bb); RINALDI G., Daniele, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 19523.<\/p>\n<p>L. Moraldi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(Mi Juez Es Dios).<\/p>\n<p>1. Segundo hijo de David nacido en Hebr\u00f3n; su madre fue Abigail. (1Cr 3:1.) En 2 Samuel 3:3 se le llama Kileab. Despu\u00e9s del asesinato de Amn\u00f3n, el primog\u00e9nito, Daniel pudo haber esperado que le correspondiese la sucesi\u00f3n al trono, pero no se hace referencia alguna de que intentara usurparlo, lo que parece indicar que respetaba el nombramiento divino de Salom\u00f3n o que hab\u00ed\u00ada muerto antes que David.<\/p>\n<p>2. Sobresaliente profeta de Jehov\u00e1 que pertenec\u00ed\u00ada a la tribu de Jud\u00e1, y escritor del libro que lleva su nombre. Se sabe muy poco de su juventud, si bien se dice que se le llev\u00f3 a Babilonia, probablemente cuando era un pr\u00ed\u00adncipe adolescente, junto con otros miembros de la realeza y de la nobleza. (Da 1:3-6.) Esto ocurri\u00f3 en el tercer a\u00f1o (como rey tributario a Babilonia) del reinado de Jehoiaquim, a\u00f1o que dio comienzo en la primavera del 618 a. E.C. (Da 1:1.) Despu\u00e9s de la ignominiosa muerte de Jehoiaquim, su hijo Joaqu\u00ed\u00adn gobern\u00f3 durante unos meses antes de rendirse. A principios del a\u00f1o 617 a. E.C. Nabucodonosor se llev\u00f3 al cautiverio a Joaqu\u00ed\u00adn y otros \u2020\u0153hombres de nota\u2020\u009d, as\u00ed\u00ad como al joven Daniel. (2Re 24:15.)<\/p>\n<p>Bajo el dominio babilonio. Aunque muchos de los exiliados viv\u00ed\u00adan cerca del r\u00ed\u00ado Kebar, fuera de la ciudad de Babilonia, se escogi\u00f3 a Daniel y sus tres compa\u00f1eros para un aprendizaje especial de la escritura y lengua caldeas durante tres a\u00f1os, a fin de equiparlos para funciones de gobierno. Como era costumbre, les pusieron nombres babilonios: a Daniel le llamaron Beltsasar conforme al nombre del dios de Nabucodonosor. (Da 1:7; 4:8; v\u00e9ase BELTSASAR.) Como Daniel no quer\u00ed\u00ada contaminarse con los alimentos que le hab\u00ed\u00adan preparado \u2014entre los que pod\u00ed\u00ada haber algunos prohibidos por la ley mosaica o tal vez profanados con rituales paganos\u2014, pidi\u00f3 que su dieta y la de sus compa\u00f1eros se limitara a verduras y agua. Jehov\u00e1 Dios les dio \u2020\u0153conocimiento y perspicacia en toda escritura y sabidur\u00ed\u00ada; y Daniel mismo ten\u00ed\u00ada entendimiento en toda suerte de visiones y sue\u00f1os\u2020\u009d. (Da 1:17.) Cuando el rey los examin\u00f3 una vez concluidos los tres a\u00f1os, los hall\u00f3 \u2020\u0153diez veces mejores que todos los sacerdotes practicantes de magia y los sort\u00ed\u00adlegos que hab\u00ed\u00ada en toda su regi\u00f3n real\u2020\u009d. (Da 1:20.)<br \/>\nDaniel continu\u00f3 al servicio de la corte real hasta la ca\u00ed\u00adda de Babilonia. Daniel 1:19 dice que sus tres compa\u00f1eros tambi\u00e9n \u2020\u0153continuaron estando de pie delante del rey\u2020\u009d de Babilonia, pero no se especifica si todav\u00ed\u00ada viv\u00ed\u00adan cuando cay\u00f3 el imperio y permanec\u00ed\u00adan en el cargo como Daniel, que despu\u00e9s estuvo en la corte persa hasta, por lo menos, el tercer a\u00f1o de Ciro. (Da 10:1.)<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os de Nabucodonosor. En el segundo a\u00f1o de su reinado (probablemente contando desde la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en 607 a. E.C.), Nabucodonosor tuvo un sue\u00f1o que \u2020\u02dcagit\u00f3 su esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122. Como todos los sabios fueron incapaces de revelarlo, Daniel se present\u00f3 ante el rey y, no solo le cont\u00f3 el sue\u00f1o por revelaci\u00f3n divina, sino que lo interpret\u00f3, gracias a lo cual salv\u00f3 su vida y la de los otros sabios. Este suceso hizo que Nabucodonosor nombrara a Daniel \u2020\u0153gobernante sobre todo el distrito jurisdiccional de Babilonia y el prefecto principal sobre todos los sabios de Babilonia\u2020\u009d. (Da 2:48.) Sus tres compa\u00f1eros recibieron puestos encumbrados fuera de la corte, mientras que Daniel sirvi\u00f3 en la misma corte del rey.<br \/>\nNo se sabe con certeza por qu\u00e9 Daniel no se vio implicado en la cuesti\u00f3n de integridad a la que se enfrentaron sus compa\u00f1eros Sadrac, Mesac y Abednego cuando se les mand\u00f3 que adorasen la imagen de oro colocada en la llanura de Dura (Da 3); la Biblia no dice nada al respecto. El proceder previo de Daniel, as\u00ed\u00ad como su lealtad posterior a Dios \u2014incluso en peligro de muerte, como se narra en el cap\u00ed\u00adtulo 6\u2014, nos da completa seguridad de que si hubiera estado presente, y sin importar las circunstancias, no habr\u00ed\u00ada transigido arrodill\u00e1ndose ante la imagen. Adem\u00e1s, la Biblia presenta a Daniel como un siervo aprobado de Dios y se menciona su nombre junto a los de No\u00e9 y Job. (Eze 14:14, 20; Mt 24:15; Heb 11:32, 33.)<br \/>\nTiempo despu\u00e9s, Daniel interpret\u00f3 el sue\u00f1o de Nabucodonosor sobre un inmenso \u00e1rbol que fue cortado y al que despu\u00e9s se le permiti\u00f3 brotar de nuevo. Este \u00e1rbol representaba al gran monarca babilonio (en la aplicaci\u00f3n m\u00e1s inmediata de la profec\u00ed\u00ada). (Da 4:20-22.) Nabucodonosor permanecer\u00ed\u00ada en un estado de locura por siete a\u00f1os y luego recobrar\u00ed\u00ada el juicio y tambi\u00e9n su reino. Fue el propio Nabucodonosor quien dio testimonio de que esto en realidad le sucedi\u00f3 por mano de Dios al parecerle bien proclamar por todo el reino la experiencia. (Da 4:1, 2.)<\/p>\n<p>Visiones. Daniel recibi\u00f3 dos visiones (Da 7, 8) durante el primer y el tercer a\u00f1o de Belsasar. Diferentes animales representaron en estas visiones a las potencias mundiales que se ir\u00ed\u00adan sucediendo hasta el tiempo en que ser\u00ed\u00adan destruidas y se dar\u00ed\u00ada la gobernaci\u00f3n celestial a \u2020\u0153alguien como un hijo del hombre\u2020\u009d. (Da 7:11-14.) No se sabe con certeza si al recibir la visi\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo 8, Daniel estaba de hecho en Susa o se vio a s\u00ed\u00ad mismo all\u00ed\u00ad como parte de la visi\u00f3n. Parece ser que, tras la muerte de Nabucodonosor, por largo tiempo se us\u00f3 poco a Daniel como consejero, si es que en alguna ocasi\u00f3n se volvi\u00f3 a acudir a \u00e9l, de manera que la reina (probablemente la reina madre) tuvo que hablar de \u00e9l a Belsasar cuando ninguno de sus sabios fue capaz de interpretar la portentosa escritura que apareci\u00f3 sobre la pared del palacio en la ocasi\u00f3n en que este monarca ofrec\u00ed\u00ada un fest\u00ed\u00adn desenfrenado y blasfemo. Como se le hab\u00ed\u00ada prometido, \u2020\u0153por heraldo anunciaron, acerca de \u00e9l, que hab\u00ed\u00ada de llegar a ser el tercer gobernante en el reino\u2020\u009d; Nabonido era el primero y su hijo Belsasar, el segundo. Aquella misma noche la ciudad cay\u00f3 ante los medos y los persas y Belsasar fue asesinado. (Da 5:1, 10-31.)<\/p>\n<p>Bajo el dominio medopersa. Durante el reinado de Dar\u00ed\u00ado el medo, Daniel fue uno de los tres altos oficiales nombrados sobre los 120 s\u00e1trapas que ten\u00ed\u00adan que gobernar el reino. Gracias al favor divino, se distingui\u00f3 notablemente por su servicio en el gobierno, hasta el grado de estar a punto de ser elevado sobre todo el reino cuando la envidia y los celos hicieron que otros oficiales tramaran su muerte. La ley que indujeron al rey a promulgar ten\u00ed\u00ada que ver con la adoraci\u00f3n de Daniel a Dios, ya que no pod\u00ed\u00adan encontrar en \u00e9l ninguna otra falta. El rey aplic\u00f3 la ley de mala gana (la costumbre no permit\u00ed\u00ada cambiar una ley) y envi\u00f3 a Daniel al foso de los leones. Debido a la firme integridad y fe de Daniel, Jehov\u00e1 envi\u00f3 a su \u00e1ngel para librarle de los leones. Luego Dar\u00ed\u00ado ajustici\u00f3 a los conspiradores haciendo que fuesen devorados por los mismos leones. (Da 6.)<br \/>\nEn el primer a\u00f1o de Dar\u00ed\u00ado, Daniel discerni\u00f3 por los escritos de Jerem\u00ed\u00adas que se aproximaba el fin de los setenta a\u00f1os de desolaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. (Jer 25:11, 12.) Reconoci\u00f3 con humildad los pecados de su pueblo y or\u00f3 para que Jehov\u00e1 hiciese brillar su rostro sobre el santuario desolado de Jerusal\u00e9n. (Da 9:1, 2, 17.) Se le favoreci\u00f3 con una revelaci\u00f3n transmitida por medio de Gabriel, quien le dio la profec\u00ed\u00ada de las setenta semanas, una profec\u00ed\u00ada que fijaba con exactitud el a\u00f1o de la llegada del Mes\u00ed\u00adas. Felizmente, Daniel vivi\u00f3 para ver el regreso de los jud\u00ed\u00ados con Zorobabel en 537 a. E.C., pero no se dice que los acompa\u00f1ase. En el transcurso del tercer a\u00f1o de Ciro (536 a. E.C.), Daniel recibi\u00f3 una visi\u00f3n de un \u00e1ngel que, cuando iba a revel\u00e1rsela, hab\u00ed\u00ada tenido que contender con el pr\u00ed\u00adncipe de Persia. El \u00e1ngel revel\u00f3 lo que le suceder\u00ed\u00ada al pueblo de Daniel \u2020\u0153en la parte final de los d\u00ed\u00adas, porque es una visi\u00f3n todav\u00ed\u00ada para los d\u00ed\u00adas venideros\u2020\u009d. (Da 10:14.) Empezando con los reyes de Persia, se escribi\u00f3 historia por adelantado. La profec\u00ed\u00ada se\u00f1al\u00f3 que la escena mundial llegar\u00ed\u00ada a estar dominada por dos potencias pol\u00ed\u00adticas opuestas: \u2020\u0153el rey del norte\u2020\u009d y \u2020\u0153el rey del sur\u2020\u009d, y que esta situaci\u00f3n se mantendr\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad hasta que Miguel se pusiese de pie, a lo que seguir\u00ed\u00ada un tiempo de gran aflicci\u00f3n. (Da 11, 12.)<br \/>\nPuede que Daniel no haya vivido mucho despu\u00e9s del tercer a\u00f1o de Ciro, pues, si era un adolescente cuando se le llev\u00f3 a Babilonia en 617 a. E.C., debi\u00f3 ser casi centenario cuando escribi\u00f3 la visi\u00f3n de los cap\u00ed\u00adtulos 10 al 12 de su libro. Las palabras del \u00e1ngel a Daniel: \u2020\u0153En cuanto a ti mismo, ve hacia el fin; y descansar\u00e1s, pero te pondr\u00e1s de pie para tu porci\u00f3n al fin de los d\u00ed\u00adas\u2020\u009d, parecen dar a entender que su vida estaba pr\u00f3xima a terminar, pero que con seguridad resucitar\u00ed\u00ada. (Da 12:13.)<\/p>\n<p>Daniel el escritor. En Mateo 24:15 Jes\u00fas menciona a Daniel por nombre, mientras que en Hebreos 11:33 se halla una clara alusi\u00f3n a su persona. La cr\u00ed\u00adtica moderna no puede demostrar que el libro can\u00f3nico de Daniel haya sido redactado por uno o m\u00e1s escritores del tiempo de los macabeos. Sin embargo, hay tres inserciones ap\u00f3crifas que corresponden a otra pluma, a saber: el \u2020\u0153C\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes\u2020\u009d, la \u2020\u0153Historia de Susana\u2020\u009d y la \u2020\u0153Historia de Bel y el drag\u00f3n\u2020\u009d. Estos y otros escritos en los que se recogen haza\u00f1as y ense\u00f1anzas atribuidas a Daniel cuadran mejor con las f\u00e1bulas que giran en torno a su gran fama, y su contenido no es nada fiable. (V\u00e9ase AP\u00ed\u201cCRIFOS, LIBROS; tambi\u00e9n DANIEL, LIBRO DE.)<\/p>\n<p>3. Sacerdote levita de la casa de Itamar que en el a\u00f1o 468 a. E.C. acompa\u00f1\u00f3 a Esdras a Jerusal\u00e9n. (Esd 8:2.) Es posible que \u00e9l mismo o uno de sus descendientes participase en la firma de la confesi\u00f3n que se redact\u00f3 durante el gobierno de Nehem\u00ed\u00adas (Ne 10:6); no es el profeta Daniel, que era de la tribu de Jud\u00e1. (Da 1:6.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. El libro. II. Primera parte: Episodios de la vida de Daniel: 1. Daniel y sus compa\u00f1eros; 2. Daniel y la estatua con pies de barro; 3. Daniel no adora la estatua de oro; 4. El gran \u00e1rbol cortado; 5. \u2020\u0153Men\u00e9, Teqel, Pars\u00ed\u00adn; 6. Daniel en el foso de los leones. III. Segunda parte: Las visiones de Daniel: 1. Las cuatro bestias que suben del mar; 2. El carnero y el macho cabr\u00ed\u00ado; 3. Las setenta semanas y la nueva era;<br \/>\n4. La resurrecci\u00f3n. IV. El ap\u00e9ndice. V. El autor. VI. El mensaje del libro. VII. El \u2020\u0153Hijo de hombre<br \/>\n661<br \/>\n1. EL LIBRO.<br \/>\nDaniel (en hebreo Daniyy\u2020\u2122eI, \u2020\u0153Dios juzga o bien \u2020\u0153Dios es mi juez\u2020\u2122) es un nombre que llevan varias personas, entre las cuales la m\u00e1s conocida es el protagonista del libro prof\u00e9tico hom\u00f3nimo. El libro consta de doce cap\u00ed\u00adtulos: los seis primeros representan la secci\u00f3n narrativa, y cuentan algunos episodios de la vida de Daniel y de sus compa\u00f1eros. Como el libro de Esdras, tambi\u00e9n \u00e9ste est\u00e1 escrito en dos lenguas:<br \/>\nen hebreo est\u00e1n los trozos 1,1-2,4 y 8,1-12,13; en arameo est\u00e1n 2,4b-7,28; pero nuestro texto tiene adem\u00e1s un ap\u00e9ndice en griego (cc. 13-14).<br \/>\nII. PRIMERA PARTE: EPISODIOS DE LA VIDA DE DANIEL (cc. 1-6).<br \/>\n662<br \/>\n1. Daniel y sus compa\u00f1eros. Dn 1<br \/>\nEn el tercer a\u00f1o del reinado de Joaqu\u00ed\u00adn, rey de Jud\u00e1, es decir, en el 605 a.C, JVabucodonosor lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n, la conquist\u00f3 y se llev\u00f3-a varios j\u00f3venes hebreos para que se instruyeran en las letras y en la lengua de los caldeos, con la intenci\u00f3n de tenerlos luego a su servicio, despu\u00e9s de tres a\u00f1os de preparaci\u00f3n. Pero cuatro de estos j\u00f3venes, es decir, Daniel, Anan\u00ed\u00adas, Misael y Azar\u00ed\u00adas, se negaron a comer de los alimentos enviados del palacio real y pidieron al jefe de los eunucos que les diera de comer s\u00f3lo agua y legumbres. Aun temiendo que esa alimentaci\u00f3n no fuera suficiente para su desarrollo arm\u00f3nico, se les concedi\u00f3 el favor que hab\u00ed\u00adan solicitado, y despu\u00e9s de diez d\u00ed\u00adas su aspecto result\u00f3 que era mejor que el de los otros j\u00f3venes. Hasta aqu\u00ed\u00ad el cap\u00ed\u00adtulo 1.<br \/>\nLa obra se presenta como un escrito sobre Daniel y sus compa\u00f1eros deportados a Babilonia por Nabucodonosor en el a\u00f1o 605, pero ya en la \u00e9poca de Or\u00ed\u00adgenes se dieron cuenta de que la narraci\u00f3n no ten\u00ed\u00ada que entenderse tan llanamente. Son muchas las dificultades hist\u00f3ricas: las fechas del libro no concuerdan entre s\u00ed\u00ad, ni tampoco con aquella parte de la historia que conocemos. Se tiene la franca impresi\u00f3n de que incluso el comienzo del libro no siente ninguna preocupaci\u00f3n por la historia: Baltasar (c. 4) no fue hijo de Nabucodo-nosor, sino de Nab\u00f3nides, y no tuvo nunca el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153rey; Dar\u00ed\u00ado de Media es desconocido en toda la historia.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el autor escribi\u00f3 en un per\u00ed\u00adodo relativamente reciente respecto a la \u00e9poca en la que quiso enmarcar sus propios personajes y no tiene ninguna intenci\u00f3n hist\u00f3rica; no pretend\u00ed\u00ada transmitir sucesos del pasado, a pesar del aparente esmero que pone en algunos datos cronol\u00f3gicos. Por eso, la distinci\u00f3n entre los datos hist\u00f3ricos (que en realidad son siempre discutibles y dejan mucho lugar a dudas) y los ficticios no aporta ninguna ayuda a la interpretaci\u00f3n de cada uno de los relatos, que, por el contrario, tienen que ser valorados dentro del marco querido por el autor, sin apartar la mirada del objetivo de la obra y del per\u00ed\u00adodo concreto de su composici\u00f3n. Los cuatro j\u00f3venes, una vez pasado el per\u00ed\u00adodo de preparaci\u00f3n, son introducidos en la corte y forman parte de la categor\u00ed\u00ada de \u2020\u0153sabios\u2020\u009d, que son interrogados en cada una de las cuestiones relativas a la sabidur\u00ed\u00ada y a la doctrina. Y Daniel destacaba sobre todos los dem\u00e1s.<br \/>\n663<br \/>\n2. Daniel y la estatua con pies de barro. Dn 2<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo 2 se habla de la ocasi\u00f3n que se le ofreci\u00f3 a Daniel de mostrar la sabidur\u00ed\u00ada que le hab\u00ed\u00ada dado Dios. El rey Nabuco-donosor tiene un sue\u00f1o, del que Recuerda s\u00f3lo su aspecto enigm\u00e1tico, pero sin detalle alguno, y les pide a sus sabios que le refieran tanto el sue\u00f1o como su interpretaci\u00f3n, so pena de muerte. Daniel obtiene de Dios todo lo que exige el rey: el sue\u00f1o ten\u00ed\u00ada por objeto una estatua colosal, con cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro, los pies parte de hierro y parte de arcilla; una piedra alcanz\u00f3 a la estatua en los pies de hierro y arcilla y los pulveriz\u00f3, la estatua entera se hizo pedazos y qued\u00f3 convertida en un polvo fin\u00ed\u00adsimo que se llev\u00f3 el viento; a su vez, la piedra que hab\u00ed\u00ada golpead o la estatua se convirti\u00f3 en una monta\u00f1a enorme, que llen\u00f3 toda la tierra. Despu\u00e9s de recordar el sue\u00f1o, el rey escuch\u00f3 con atenci\u00f3n a Daniel, que le dio la explicaci\u00f3n del mismo, trazando prof\u00e9ticamente la l\u00ed\u00adnea de todo lo que habr\u00ed\u00ada de ocurrir despu\u00e9s de Nabucodonosor. En cuanto a la piedra que hab\u00ed\u00ada golpeado la estatua, su significado es claro: \u2020\u0153El Dios del cielo har\u00e1 surgir un imperio que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido y cuya soberan\u00ed\u00ada no pasar\u00e1 a otro pueblo\u2020\u009d (2,44).<br \/>\nEl rey recompensa a Daniel, poni\u00e9ndole al frente de todos sus sabios. En la Biblia los sue\u00f1os han sido siempre canales de comunicaciones divinas: as\u00ed\u00ad ocurri\u00f3 con \u00c2\u00a1Abrah\u00e1n (Gn 15, J 2). con Abim\u00e9lek (Gn 20,2 ), con \u00c2\u00a1Jacob (Gn 28,10), con Jos\u00e9 (Gn 37,5), con los compa\u00f1eros de la c\u00e1rcel de Jos\u00e9 (Gn 40,5), con el fara\u00f3n (Gen4l,1), con \u00c2\u00a1 Samuel (IS 3,2), con Salom\u00f3n (IR 3,5), etc., y de nuevo con Daniel en los cap\u00ed\u00adtulos 4 y 7.<br \/>\nEn la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o de la estatua derribada por una piedra se presenta la sucesi\u00f3n de los reinos neobabilonio, meda, persa y grecorromano. La piedra representa el reino celestial suscitado por Dios, es decir, el reino mesi\u00e1nico.<br \/>\n664<br \/>\n3. Daniel no adora la estatua DE ORO.<br \/>\nDn 3,1-33 adquiere un desarrollo dram\u00e1tico. Nabucodonosor hizo erigir una gran estatua de oro, envi\u00f3 a sus emisarios a todas las provincias para que las autoridades acudieran a la inauguraci\u00f3n y a la adoraci\u00f3n de la misma en medio de una gran fiesta del pueblo. Estaban presentes Daniel y sus compa\u00f1eros, pero no se postraron ni adoraron la estatua. Denunciados, fueron encerrados por orden del rey en un horno encendido: \u2020\u0153Si nuestro Dios, a quien nosotros veneramos, quiere librarnos del ardiente horno de fuego y de tus manos, oh rey, nos librar\u00e1. Pero si no nos librase, has de saber, oh rey, que no serviremos a tu dios ni adoraremos la estatua de oro que has levantado\u2020\u009d (3,17). El fuego no les hizo da\u00f1o alguno, sino que \u2020\u0153andaban entre las llamas alabando a Dios\u2020\u009d (3,24).<br \/>\nEn este punto el texto griego introduce una larga inserci\u00f3n deutero-can\u00f3nica que no tiene<br \/>\ncorrespondencia en el texto hebreo: primero el c. \u00e1ntico de Azar\u00ed\u00adas (Dn 3,25-45), luego el de los otros tres (Dn 3,51-99). El rey, despu\u00e9s de haber comprobado el mi-Ijagro, los manda sacar, bendice a su Dios y aumenta su prestigio en la corte. Estos dos himnos, que no tienen ninguna inspiraci\u00f3n especial, sino que son una repetici\u00f3n mon\u00f3tona de motivos id\u00e9nticos, demuestran la fe inquebrantable de estos j\u00f3venes (que es lo que le interesaba al autor). El a\u00f1adido deuterocan\u00f3nico aporta muy poco o casi nada a la sustancia del texto hebreo, a pesar de la longitud de los dos c\u00e1nticos.<br \/>\n665<br \/>\n4. El gran \u00e1rbol cortado.<br \/>\nEn Dn 4,1-34 (correspondiente en el texto hebreo a 3,31-4,34) encontramos una de las narraciones m\u00e1s singulares. El rey Nabucodonosor sue\u00f1a con un \u00e1rbol de tama\u00f1o extraordinario y sumamente hermoso en el centro de la tierra; pero mientras est\u00e1 contemplando el \u00e1rbol, un \u00e1ngel ordena cortarlo, dejar el tronco con las ra\u00ed\u00adces, atarlo con cadenas y transformarlo en animal. Los dem\u00e1s sabios intentaron in\u00fatilmente descifrar el sentido del sue\u00f1o. Finalmente, Daniel dio la interpretaci\u00f3n: el \u00e1rbol grande y poderoso es el mismo rey Nabucodonosor; el corte significa que se ver\u00e1 echado de en medio de los hombres; el tronco, las ra\u00ed\u00adces y el animal significan que \u00e9l tendr\u00e1 que vivir con los animales, comer\u00e1 hierba y habitar\u00e1 con las bestias del campo hasta que reconozca que el Alt\u00ed\u00adsimo es el soberano de todos los reinos: \u2020\u0153A ti te Hablo, Nabucodonosor.. .\u2020\u0153(4,28). As\u00ed\u00ad sucedi\u00f3, y dur\u00f3 hasta que el rey alab\u00f3 y glorific\u00f3 al \u2020\u0153rey del cielo, que vive eternamente.<br \/>\nEste cap\u00ed\u00adtulo tiene un paralelo singular independiente en un manuscrito de Qumr\u00e1n, llamado Oraci\u00f3n de Nab\u00f3nides (o Nabunal): 4Q Pr Nab. Este texto de Qumr\u00e1n ofrece noticias m\u00e1s concretas sobre la enfermedad y la curaci\u00f3n; es probable que el escritor de Qumr\u00e1n haya bebido en la misma fuente, oral o escrita, que el autor de nuestro libro. Atacado por una enfermedad, el rey tuvo que alejarse durante siete a\u00f1os de sus subditos, hasta que, curado milagrosamente, proclam\u00f3 por escrito la gloria del Dios alt\u00ed\u00adsimo y los prodigios que se hab\u00ed\u00adan realizado en \u00e9l; as\u00ed\u00ad el texto sagrado. Y el texto de Qumr\u00e1n: el rey, atacado por \u2020\u0153una inflamaci\u00f3n maligna, se vio relegado lejos, en Tei-ma (oasis de la Arabia, en la ruta de las caravanas), en donde rez\u00f3 insistentemente a los dioses; pero luego fue curado por el Dios alt\u00ed\u00adsimo por intercesi\u00f3n de un exorcista hebreo\u2020\u2122, uno de los desterrados de Bahilonia. Este hecho de la vida de Nab\u00f3nides es narrado tambi\u00e9n sustancialmente por una inscripci\u00f3n y una estela. El cambio, por parte de Daniel, de Nabunai en Nabucodonosor es intencional y corresponde al g\u00e9nero literario del libro. Es hist\u00f3ricamente cierto que Nabunai vivi\u00f3 varios a\u00f1os en \u00e9l oasis de Teima, lejos de la capital; que fue considerado como loco -quiz\u00e1 lo era de verdad-, y fue sustituido por el pr\u00ed\u00adncipe heredero Baltasar (555-<br \/>\n539).<br \/>\n666<br \/>\n5. \u2020\u0153Men\u00e9, Teqel, Pars\u00ed\u00adn.<br \/>\nEl cap\u00ed\u00adtulo Dn 5 narra otra visi\u00f3n extraordinaria, esta vez no ya de Nabucodonosor, sino del lugarteniente de Nabunai, es decir, su hijo Baltasar (o Belsahzar, seg\u00fan las tradiciones). Este organiz\u00f3 un banquete, al que hizo llevar los vasos sagrados tra\u00ed\u00addos por Nabucodonosor del templo de Jerusal\u00e9n. Durante el banquete apareci\u00f3 una mano, que traz\u00f3 sobre la pared un escrito misterioso: \u2020\u0153Men\u00e9, Teqel, Pars\u00ed\u00adn, que nadie logr\u00f3 interpretar. Se acordaron entonces de Daniel, que lo ley\u00f3 y dio su significado. El rey orden\u00f3 que le dieran la tercera parte del reino, pero aquella misma noche el rey fue depuesto y ocup\u00f3 su trono Dar\u00ed\u00ado de Media. Las tres palabras misteriosas no son m\u00e1s que los nombres de tres medidas o monedas comunes en el antiguo medio Oriente: la mina, el siclo, la media mina. Pero este significado obvio escond\u00ed\u00ada el significado misterioso que hab\u00ed\u00ada captado el profeta y que el lector moderno s\u00f3lo puede comprender mirando el original arameo; as\u00ed\u00ad men\u00e9 esconde la expresi\u00f3n aramea meneh el a-ha: \u2020\u0153Dios ha medido\u2020\u009d; te qe! esconde tekilta, \u2020\u0153has sido pesado\u2020\u2122; pars\u00ed\u00adn esconde perisat, \u2020\u0153ha sido dividido\u2020\u2122. El significado profundo lo da, naturalmente, el profeta y el contexto.<br \/>\n667<br \/>\n6. Daniel en el foso de los leones.<br \/>\nEl \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de la primera parte del libro (Dn 6,1-29) nos presenta a Daniel en el foso de los leones. Dar\u00ed\u00ado dividi\u00f3 el reino en 120 satrap\u00ed\u00adas, confi\u00e1ndole una a Daniel, que se destacaba sobre todos \u2020\u0153por estar dotado de un esp\u00ed\u00adritu superior\u2020\u2122 (6,4). Los dem\u00e1s s\u00e1trapas conspiraron contra \u00e9l, y no hallaron mejor medio que convencer al rey para que ordenase que durante treinta d\u00ed\u00adas ning\u00fan subdito dirigiese plegarias y adorase a otros dioses m\u00e1s que a \u00e9l, el soberano, y que cualquiera que desobedeciese dicha orden fuera arrojado al foso de los leones. Daniel, que ten\u00ed\u00ada las ventanas de su cuarto superior en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, se arrodillaba tres veces al d\u00ed\u00ada y desde all\u00ed\u00ad rezaba \u2020\u0153a su Dios\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad pues, lo acusaron ante el rey (debidamente advertido de que las costumbres de la corte no le permit\u00ed\u00adan cambiar un decreto ya firmado). Daniel fue encerrado en un foso de leones, con gran pena del rey. Pero despu\u00e9s de comprobar que las fieras no atacaban al profeta, orden\u00f3 que fueran encerrados en el foso sus detractores con sus familias, decretando finalmente que por todo el reino se temiese al \u2020\u0153Dios de Daniel\u2020\u009d. De este modo, la absoluta fidelidad religiosa de Daniel indujo al propio soberano a una gran profesi\u00f3n de fe.<br \/>\nIII. SEGUNDA PARTE: LAS VISIONES DE DANIEL (cc. 7-12).<br \/>\n668 Esta parte consta de cuatro visiones; exceptuando la primera y la cuarta (introducidas en tercera persona), las otras dos se narran en primera persona.<br \/>\n1. LAS CUATRO BESTIAS QUE SUBEN DEL MAR.<br \/>\nLa primera visi\u00f3n se narra en Dn 7,1-38. Daniel ve subir desde el mar cuatro bestias: la primera es semejante a un le\u00f3n con alas de \u00e1guila; la segunda es como un oso; la tercera tiene cuatro alas y cuatro cabezas; la cuarta es un ser espantoso, distinto de las anteriores y dotado de diez cuernos. Pero he aqu\u00ed\u00ad que se re\u00fane la asamblea celestial, presidida por el \u2020\u0153anciano\u2020\u009d (lit., \u2020\u0153antiguo de d\u00ed\u00adas), o sea, Dios. Es matada la cuarta bestia, y el reino se le da a \u2020\u0153uno como un hijo de hombre\u2020\u2122, que ha venido de las nubes del cielo. Daniel pregunta el significado de la visi\u00f3n al \u00e1ngel Gabriel: las cuatro bestias representan cuatro reinos; los diez cuernos representan diez reyes; el cuerno m\u00e1s peque\u00f1o surgir\u00e1 y oprimir\u00e1 a los \u2020\u0153santos del Alt\u00ed\u00adsimo; finalmente llegar\u00e1 el juicio y los \u2020\u0153santos del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d recibir\u00e1n el reino.<br \/>\n669<br \/>\n2. El carnero y el macho cabr\u00ed\u00ado.<br \/>\nEn la segunda visi\u00f3n (Dn 8,1-27) el profeta es trasladado en visi\u00f3n cerca de la ciudad de Susa, a orillas del r\u00ed\u00ado Ulay, y ve un carnero con dos cuernos, que se pone a luchar contra un macho cabr\u00ed\u00ado, que tiene un solo cuerno, que ha llegado corriendo de Occidente; la victoria sonr\u00ed\u00ade al macho cabr\u00ed\u00ado. Pero pronto su cuerno se rompe y en su lugar surgen otros cuatro. De uno de ellos surge otro \u2020\u0153cuerno peque\u00f1o\u2020\u009d, que se subleva contra Dios y contra sus f\u00ed\u00adeles, aboliendo el culto; Daniel oye a un \u2020\u0153santo\u2020\u009d hablando con otro \u2020\u0153santo\u2020\u009d, asegur\u00e1ndole que la acci\u00f3n del cuerno peque\u00f1o no durar\u00e1 m\u00e1s de dos mil trescientas tardes- ma\u00f1anas (mil ciento cincuenta d\u00ed\u00adas: Dn 8,14). El \u00e1ngel Gabriel explica la visi\u00f3n: el carnero con dos cuernos es el imperio de los medos y los persas; el macho cabr\u00ed\u00ado es el imperio maced\u00f3nico: el cuerno \u00fanico es Alejandro Magno; los cuatro cuernos que brotaron luego son sus sucesores (los diadocos); el \u2020\u0153cuerno peque\u00f1o\u2020\u009d, descendiente de uno de ellos, representa a los sel\u00e9uci-das (que prosperan durante cierto tiempo, pero que luego son exterminados).<br \/>\n670<br \/>\n3. Las setenta semanas y la nueva ERA.<br \/>\nLa tercera visi\u00f3n es escasa en elementos visuales, pero muy rica en contenido prof\u00e9tico (Dn 9,1-27). Daniel estaba reflexionando sobre la duraci\u00f3n de las ruinas de Jerusal\u00e9n y se preguntaba cu\u00e1ndo habr\u00ed\u00ada de cumplirse el tiempo anunciado por el profeta Jerem\u00ed\u00adas con las palabras: \u2020\u0153Al cabo de estos setenta a\u00f1os yo castigar\u00e9 al rey de Babilonia y a aquella naci\u00f3n&#8230; Cuando terminen los setenta a\u00f1os concedidos a Babilonia, yo me ocupar\u00e9 de vosotros y cumplir\u00e9 en vosotros mi promesa\u2020\u009d (Jr 25,12; Jr 29,10), desahogando sus penas con una fervorosa oraci\u00f3n. Entonces un \u00e1ngel le revel\u00f3 que se trataba de setenta semanas de a\u00f1os (cuatrocientos noventa a\u00f1os); luego despuntar\u00e1 la nueva era para Israel. El \u00e1ngel le da a conocer adem\u00e1s otros acontecimientos: despu\u00e9s de las setenta semanas \u2020\u0153matar\u00e1n a un ungido inocente. La ciudad y el santuario ser\u00e1n destruidos por un pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir&#8230; Har\u00e1 un pacto firme con mucha gente&#8230; Pondr\u00e1 fin abs sacrificios y alas ofrendas&#8230;\u2020\u009d (9,26-27).<br \/>\n671<br \/>\n4. La resurrecci\u00f3n.<br \/>\nEn la cuarta y \u00faltima visi\u00f3n (Dn 10-11), por medio de un \u00e1ngel que vence la oposici\u00f3n de otro \u00e1ngel, el profeta recibe la revelaci\u00f3n de los acontecimientos m\u00e1s importantes sucedidos entre el reinado de Ciro y la llegada de la nueva era: despu\u00e9s de Ciro de Persia habr\u00e1 todav\u00ed\u00ada tres reyes; el \u00faltimo de ellos ser\u00e1 vencido por un poderoso rey griego (Alejandro Magno), cuyo reino ser\u00e1 dividido a continuaci\u00f3n en cuatro partes; seguir\u00e1n los problemas entre los Tolomeos y los sel\u00e9ucidas, con la maldad y la impiedad de Ant\u00ed\u00adoco IV y su fin. Esta parte extraordinaria termina con expectativas nuevas en relaci\u00f3n con el estilo de los profetas, y nuevas adem\u00e1s en sus contenidos: por primera vez en el AT se anuncia claramente la resurrecci\u00f3n para algunos (\u2020\u0153Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertar\u00e1n&#8230; Los sabios brillar\u00e1n entonces&#8230; como las estrellas por toda la eternidad\u2020\u009d: Dn 12,2-3). De esta manera el autor de tantas visiones abre una puerta a la \u00faltima esperanza de los buenos que perseveren hasta el fin:<br \/>\n\u2020\u0153Muchos ser\u00e1n acrisolados, purificados y blanqueados; los criminales continuar\u00e1n cometiendo cr\u00ed\u00admenes; ninguno de ellos comprender\u00e1 nada; los sabios, en cambio, comprender\u00e1n&#8230; Y t\u00fa, vete a descansar; te levantar\u00e1s para recibir tu suerte al final de los d\u00ed\u00adas\u2020\u009d (21,10-13).<br \/>\n672<br \/>\nIV. EL APEN DICE.<br \/>\nEl libro termina con un c\u00e9lebre ap\u00e9ndice en lengua griega, que es por tanto deuterocan\u00f3nico (es decir, no se lee en la Biblia hebrea), como los himnos con los que ya nos encontramos en el cap\u00ed\u00adtulo 3. Se trata de dos narraciones, en las que el profeta Daniel figura como protagonista.<br \/>\nLa primera narraci\u00f3n (Dn 13,1-64) es la historia de Susana. Mujer agraciada y rica, esposa de un tal Joaqu\u00ed\u00adn, estaba un d\u00ed\u00ada ba\u00f1\u00e1ndose en la piscina de su jard\u00ed\u00adn. La espiaban dos ancianos enamorados de ella. Entretanto, ella envi\u00f3 a casa a las criadas que la acompa\u00f1aban para que le trajeran perfumes, y se qued\u00f3 sola; se aprovecharon entonces los dos mirones dici\u00e9ndole: \u2020\u0153Consiente y acu\u00e9state con nosotros; si no lo haces&#8230;\u2020\u009d La denunciaron diciendo que era una mujer infiel y la acusaron de haberse entregado a un jovenzuelo en ausencia de las criadas. Se celebr\u00f3 entonces el proceso: por una parte la acusada, Susana, que se proclamaba inocente; por otra, los dos ancianos que atestiguaban contra ella&#8230; Pero en medio se puso Daniel. Interrogados por separado, los dos ancianos cayeron en contradicciones. De este modo la asamblea del pueblo hizo con ellos lo que intentaban hacer con la mujer, esto es, los apedrearon.<br \/>\nLa segunda narraci\u00f3n es la historia del dios Bel, adorado por los babilonios (Dn 14,1-22). Durante el reinado de \u2020\u0153Ciro el Persa\u2020\u009d, Daniel quiso probar al rey y al pueblo que aquella estatua tan venerada y que se dec\u00ed\u00ada que devoraba las ofrendas que le presentaban era en realidad un enga\u00f1o. Una tarde hizo sellar las puertas, y por la ma\u00f1ana fue con el rey a ver lo que hab\u00ed\u00ada sucedido. Descubrieron que los sellos estaban intactos; las ofrendas hab\u00ed\u00adan desaparecido, pero siguiendo las huellas que hab\u00ed\u00adan quedado sobre la ceniza que Daniel hab\u00ed\u00ada hecho esparcir por el suelo, se dieron cuenta de que hab\u00ed\u00adan pasado los sacerdotes y otras personas. El rey los hizo matar y, por orden suya, Daniel destruy\u00f3 la estatua del dios Bel y su templo. En este mismo contexto leemos tambi\u00e9n otra narraci\u00f3n. Los babilonios adoraban a un gran drag\u00f3n vivo, y el rey invit\u00f3 a Daniel a adorarlo igualmente; pero el profeta prepar\u00f3 unas bDIAS cocidas de pez, grasa y pelos, se las arroj\u00f3 a las fauces hambrientas del drag\u00f3n y \u00e9ste revent\u00f3. El rey tuvo que ceder a las quejas indignadas del pueblo: Daniel fue arrojado a un foso de leones voraces. El Se\u00f1or le envi\u00f3 al profeta \/ Habacuc con la comida que hab\u00ed\u00ada preparado para los segadores, mientras que los leones se acostaban a su alrededor sin tocarlo. Al d\u00ed\u00ada siguiente el rey liber\u00f3 a Daniel e hizo una solemne profesi\u00f3n de fe en su Dios.<br \/>\n673<br \/>\nV. EL AUTOR.<br \/>\nLa obra se presenta como escrita por un tal Daniel deportado a Babilonia, pero ya en la antig\u00fcedad se le asignaba una fecha de composici\u00f3n en torno al siglo u a.C. La cr\u00ed\u00adtica moderna y contempor\u00e1nea no est\u00e1 de acuerdo sobre la fecha de composici\u00f3n y sobre la unidad o pluralidad de autores. Cada vez encuentra m\u00e1s seguidores la opini\u00f3n seg\u00fan la cual, aunque haya que poner la fecha de composici\u00f3n a comienzos del per\u00ed\u00adodo de los Maca-beos, es muy probable que el material sea bastante m\u00e1s antiguo. La g\u00e9nesis del libro se puede hoy configurar con mucha probabilidad de este modo. Un hebreo, que es para nosotros totalmente an\u00f3nimo, ten\u00ed\u00ada dos grupos principales de material, con los que form\u00f3 nuestro libro poco despu\u00e9s del a\u00f1o 167. Una parte de este material hablaba de las peripecias de Daniel y de sus tres compa\u00f1eros en las cortes de Babilonia, de Media y de Persia, as\u00ed\u00ad como del don de interpretaci\u00f3n de sue\u00f1os que ten\u00ed\u00ada Daniel, en relaci\u00f3n todos ellos con el fin de la cautividad y del mundo pagano. Una parte de este material conten\u00ed\u00ada informes que ten\u00ed\u00adan el aspecto de anticipaci\u00f3n de acontecimientos futuros, que luego resultaron ser verdaderas profec\u00ed\u00adas, para las que el autor se sirvi\u00f3 de elementos mitol\u00f3gicos, as\u00ed\u00ad como de expresiones y reformulaciones hist\u00f3ricas veterotestamentarias. De all\u00ed\u00ad se derivaron dos series paralelas: en la primera el autor-recopilador narra las aventuras de Daniel y de sus compa\u00f1eros en tiempos de Nabucodonosor, Baltasar, Dar\u00ed\u00ado y Ciro; \u2020\u0153en la segunda (con la cual se une el sue\u00f1o de Nabucodonosor, c. 2) narra las visiones que tuvo Daniel bajo Baltasar, Dar\u00ed\u00ado y Ciro. En estas dos partes el objetivo principal del autor es consolarse y confortarse as\u00ed\u00ad mismo y a sus contempor\u00e1neos \u00abn medio del peligro tan grave que corr\u00ed\u00adan su fe y todo el judaismo bajo la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfa-nes (175- 163). En los cap\u00ed\u00adtulos 1-6 se subraya c\u00f3mo la adhesi\u00f3n a la fe de los padres es recompensada por Dios con la salvaci\u00f3n; en estos primeros cap\u00ed\u00adtulos no se percibe ninguna alusi\u00f3n directa al peligro concreto de la \u00e9poca, mientras que en los cap\u00ed\u00adtulos 7-12 son expl\u00ed\u00adcitas las referencias y se indica con claridad el fin inminente. Si son justas las l\u00ed\u00adneas fundamentales de esta reconstrucci\u00f3n, los cap\u00ed\u00adtulos 1-12 constituir\u00ed\u00adan una obra unitaria, recopilada seg\u00fan un plan establecido de antemano por un solo autor a partir de un material muy antiguo. Los procedimientos literarios y el pensamiento son iguales en ambas partes y no hay ning\u00fan argumento v\u00e1lido que vaya en contra de la composici\u00f3n del libro en la \u00e9poca de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes.<br \/>\n674<br \/>\nVI. EL MENSAJE DEL LIBRO.<br \/>\nEl autor no fue promotor de la sublevaci\u00f3n de los Macabeos, y si le aport\u00f3 algo, fue en contra de su voluntad. La actitud que mantuvo Daniel no fue la lucha armada, sino la esperanza llena de confianza, la paciencia llevada hasta el martirio. Es a los m\u00e1rtires, \u2020\u0153testigos\u2020\u009d de su dominio soberano sobre la historia, a quienes Dios reserva la resurrecci\u00f3n. La sublevaci\u00f3n de los Macabeos fue solamente un momento transitorio (11,33-34). La eliminaci\u00f3n del opresor y del mal s\u00f3lo ha de esperarse para el autor de un milagro de Dios, sin ninguna intervenci\u00f3n humana (2,44-45; 8,25). Por eso no hay que buscar a su autor entre los h\u00e9roes de la independencia, sino entre los piadosos (has\u00ed\u00addim) que sostuvieron el movimiento macabeo hasta la paz de Lisias (en el a\u00f1o 153) y dejaron luego que los asmoneos conquistasen, sin su participaci\u00f3n, la independencia de la naci\u00f3n.<br \/>\nEl libro de Daniel, tal como nos ha llegado, tiene detalles muy singulares que lo diferencian de todos los dem\u00e1s libros prof\u00e9ticos. La exposici\u00f3n literaria tiene el m\u00e9rito de la claridad y de la sencillez que encontramos en las mejores p\u00e1ginas narrativas de la Biblia. Pero hay algo mucho m\u00e1s importante: Daniel marca el final del profetismo y el acta de nacimiento de la apocal\u00ed\u00adptica. En efecto, su libro expresa el cambio realizado en el pensamiento israelita como consecuencia del cambio de los tiempos: la \/ apocal\u00ed\u00adptica es un g\u00e9nero al que pertenecen numerosas obras jud\u00ed\u00adas no inspiradas, compuestas entre el siglo ni a.C. y el siglo II d.C, con la finalidad de preparar desde cerca la renovaci\u00f3n del mundo cuya espera hab\u00ed\u00adan difundido las antiguas profec\u00ed\u00adas y las tradiciones populares. Por consiguiente, presentan un cuadro del pasado en donde la historia se muestra como el desarrollo de un designio divino, y un cuadro del futuro en donde se afirma sobre todo la intervenci\u00f3n de Dios para establecer la justicia. Estos libros debieron estar reservados a c\u00ed\u00adrculos de iniciados: tambi\u00e9n Daniel, como por otra parte Ez, pertenecen en cierta medida a este g\u00e9nero de libros. Daniel ve desarrollarse todas las cosas de la tierra dirigidas por hilos que bajan de arriba: la salvaci\u00f3n que anuncia tiene que realizarse en la tierra entre los hombres renovados en la fe.<br \/>\nEn este anuncio de renovaci\u00f3n de la humanidad se sit\u00faa el centro del pensamiento y del significado religioso de Daniel. En Daniel se convierten en medio ordinario de revelaci\u00f3n las actitudes escatol\u00f3gicas que se perciben ya en Is (7,16; ce. 24-27), en Jer (28,16s) y especialmente en Ez, y tambi\u00e9n de vez en cuando en JI y Za. Por eso en \u00e9l se alimentan la escatolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada posterior, las cartas de san Pablo a los \/ Tesalonicenses, el \/ Apocalipsis de san Juan y a continuaci\u00f3n toda la escatolog\u00ed\u00ada cristiana.<br \/>\n675<br \/>\nLas preocupaciones ideol\u00f3gicas y culturales que determinaron semejante inter\u00e9s aparecen en Oriente en los \u00faltimos siglos precristianos desde Persia hasta Egipto; pero realmente en el libro de Daniel estas preocupaciones pueden explicarse como un desarrollo interno de la anterior cultura judeo-b\u00ed\u00adblica, estimulada por la evoluci\u00f3n de la historia; en Dan todo sigue siendo jud\u00ed\u00ado. Ac aqu\u00ed\u00ad algunos ejemplos que representan la documentaci\u00f3n m\u00e1s antigua (o una de las m\u00e1s antiguas) de pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas; la escrupulosa observancia de las leyes alimenticias (l,8ss), el valor de la \/ oraci\u00f3n (en contraste con las artes m\u00e1gicas:<br \/>\n2,l7ss), las limosnas y las buenas obras (4,24), los tres tiempos de la oraci\u00f3n diaria en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n (6,11), la oraci\u00f3n junto a una corriente de agua (8,2), la preparaci\u00f3n para una revelaci\u00f3n divina por medio de la mortificaci\u00f3n (10,3), los tipos de \u2020\u0153bendiciones\u2020\u009d que fueron luego tan comunes en la piedad jud\u00ed\u00ada (2,2Oss; 3,33ss; 4,3lss; 6,27s), la oraci\u00f3n larga por el estilo de la que caracterizar\u00e1 luego a las oraciones si-nagogales (c. 9), la sucesi\u00f3n continua -en la segunda parte- entre la oraci\u00f3n y la revelaci\u00f3n, y, finalmente, la intervenci\u00f3n continuada de un \u00e1ngel \u2020\u0153int\u00e9rprete\u2020\u2122, que pas\u00f3 a ser luego un personaje ordinario en la apocal\u00ed\u00adptica.<br \/>\nDan es adem\u00e1s el resultado de las especulaciones y de la pasi\u00f3n religiosa en busca de una explicaci\u00f3n de la vida, que parte de los presupuestos de la revelaci\u00f3n anterior. En esta l\u00ed\u00adnea es precioso el texto que revela el esfuerzo en este sentido: \u2020\u0153Yo, Daniel, me puse a estudiar en los libros&#8230;\u2020\u2122 (9,2); de aqu\u00ed\u00ad el rasgo caracter\u00ed\u00adstico de la apocal\u00ed\u00adptica, que centra su atenci\u00f3n en el empe\u00f1o por comprender el mundo escondido del m\u00e1s all\u00e1 y del futuro, y la distinci\u00f3n entre este mundo y el otro, dos nociones que establecen los conceptos de \u2020\u0153reino del mundo\u2020\u2122 y de \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d en mutua oposici\u00f3n. De estas reflexiones, Dan saca la convicci\u00f3n de que la salvaci\u00f3n es imposible de alcanzar; ni siquiera el \u2020\u0153pueblo de Dios\u2020\u009d puede alcanzarla con la fe ni aun con el martirio; solamente Dios puede darla. Ac aqu\u00ed\u00ad entonces el contexto de su pensamiento profundo: el campo de acci\u00f3n de Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los confines de este mundo, m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la vida del individuo, en las generaciones y en los siglos futuros.<br \/>\nLa espera del fin est\u00e1 presente en todo el libro; pero el cumplimiento se realizar\u00e1 en un lapso de tiempo que abarca toda la duraci\u00f3n de la humanidad, de forma que los momentos de la historia humana se convierten en momentos de un proyecto divino en el plano de la eternidad; pasado, presente y futuro se convierten en una profec\u00ed\u00ada, ya que Dan lo ve todo a la luz de Dios. En esta visi\u00f3n temporal y extratemporal el autor manifiesta el sentido profundo que tiene de la historia, y de este contexto concreto se derivan los dos vers\u00ed\u00adculos sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos (12,2-3).<br \/>\n676<br \/>\nVII. EL \u2020\u0153HIJO DE HOMBRE.<br \/>\nHay una expresi\u00f3n de Dan especialmente vinculada al NT: \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u2122 [1 Apocal\u00ed\u00adptica IV, 4]. Se lee tambi\u00e9n en otro lugar del AT (SaI 8,5), y muy frecuentemente en Ez, en donde equivale simplemente a \u2020\u0153hombre\u2020\u2122. En Dan el sentido es distinto. Para presentar en concreto la sucesi\u00f3n de los reinos terrenos que haA br\u00e1n de derrumbarse cediendo su sitio al reino de Dios, el profeta describe las cuatro bestias que surgen del mar y que se ven privadas de su poder apenas comparecen ante el tribunal de Dios (representado como un anciano, \u2020\u0153un antiguo de d\u00ed\u00adas\u2020\u009d); llega entonces, sobre las nubes del cielo, como un \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u009d (7,13), que avanza hasta el tribunal de Dios, del que recibe la realeza universal. Puesto que son \u2020\u0153los santos del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d los que reciben el reino (7,18. 22.27), es probable que el \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u009d represente precisamente a este pueblo de los santos. Como ocurre con los jefes de los dem\u00e1s pueblos, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n este \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u009d puede ser que represente, como cabeza, al pueblo santo, al que se dar\u00e1 el reino eterno, participaci\u00f3n del reino de Dios. Las cualidades que se le atribuyen al \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u009d superan a las del mes\u00ed\u00adas, hijo de David, ya que todo el contexto lo sit\u00faa en relaci\u00f3n con lo divino y acent\u00faa su trascendencia. La tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y cristiana tom\u00f3 esta figura (no la de Ez) del hijo de hombre y la interpret\u00f3 de forma estrictamente individual. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, en el Libro de Henoc (en las llamadas \u2020\u0153par\u00e1bolas\u2020\u009d) y en el IV Libro de Esdras (y aqu\u00ed\u00ad los textos revelan sin duda una mano judeocristiana); tambi\u00e9n en la literatura rab\u00ed\u00adnica se observan huellas de esta tradici\u00f3n. Con esta figura se relaciona igualmente la expresi\u00f3n, aparentemente singular, con que Jes\u00fas sol\u00ed\u00ada designarse a s\u00ed\u00ad mismo, sobre todo en contextos de la pasi\u00f3n y con ella se identific\u00f3 en el momento solemne en que respondi\u00f3 al sumo sacerdote que, apelando a Dios, lo conjur\u00f3 a responder si era el Mes\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre&#8230;\u2020\u009d (Mt 26,64).<br \/>\n677<br \/>\nBIBL.: Alonso Schokel L., Sicre D\u00ed\u00adaz J.L., Profetas II, Madrid 1980, 1223-1308; Bernini G., Daniele, Ed.<br \/>\nPaoline, Roma 19843; Coppens J., Le Iivre de Daniel el sesprobl\u00e9mes, en \u2020\u0153ETL\u2020\u009d 56 (1980) 1-9; Delcor, Le<br \/>\nlivre de Daniel, Par\u00ed\u00ads 1971; Ginsberg HL., Studies in the bookof Daniel, Nueva York 1984; Hartman L.F.,<br \/>\nDi Lelia?. ?., The Book of Daniel, Nueva York 1978; Koch K., Das Buch Daniel (Ertrage der Forschung),<br \/>\nDarmstadt 1980; Moraldi L., Ima-noscrittidi Qumr\u00e1n, Tur\u00ed\u00adn 19862,671-676 (sobre la \u2020\u0153Oraci\u00f3n de Nabunai\u2020\u009d);<br \/>\nRinaldi G., Daniele, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 19523.<br \/>\nL. Moraldi.<br \/>\n678<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>El libro de Daniel relata la historia de un joven israelita llevado cautivo de Jerusal\u00e9n en los d\u00ed\u00adas de Nabucodonosor, rey de Babilonia (605\u2013562 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). A pesar de un exilio de toda una vida y de mucha oposici\u00f3n, \u00e9l permaneci\u00f3 fiel a su Dios. A semejanza de Jos\u00e9 que vivi\u00f3 antes que \u00e9l (G\u00e9n. 37\u201350), estaba dotado de la capacidad de entender sue\u00f1os y visiones (1:17). Se elev\u00f3 a la prominencia en una corte extranjera y tuvo el privilegio de recibir visi\u00f3n de los prop\u00f3sitos futuros de Dios en la historia.<br \/>\nAunque narrado generalmente en tercera persona, toda la segunda parte del libro (7:2\u201312:13), con una serie de visiones dram\u00e1ticas, se presenta en una manera autobiogr\u00e1fica. Aunque en nuestras Biblias en castellano est\u00e1 incluido entre los profetas, en la Biblia hebrea se encuenta entre los Es critos. En ese contexto ilustra la naturaleza y las bendiciones de una vida vivida en fidelidad al pacto de Dios, bajo condiciones inhospitalarias (caps. 1\u20136), y revela los conflictos en los que el pueblo del Dios del pacto estar\u00e1 comprometido y guardado divinamente (caps. 7\u201312).<\/p>\n<p>TIPO DE LITERATURA<\/p>\n<p>De inmediato se hace evidente que el libro de Dan. es una clase de literatura diferente de la mayor\u00ed\u00ada de la historia y profec\u00ed\u00ada del ATAT Antiguo Testamento. A diferencia de la primera, est\u00e1 dominada por visiones; a diferencia de la \u00faltima, sus visiones son a menudo surrealistas y describen un mundo en el que estatuas gigantescas son demolidas por piedras misteriosas y bestias extra\u00f1as surgen para luchar unas con otras.<br \/>\nAunque algunos elementos como estos se encuentran en los profetas (p. ej.p. ej. Por ejemplo Eze. 1), es claro que aqu\u00ed\u00ad tenemos un tipo diferente de literatura. En un sentido, las impresiones creadas en el lector son tan importantes como la comprensi\u00f3n de los detalles. Te\u00f3ricamente es posible entender estos \u00fal timos y dejar de experimentar el impacto que el libro pretende producir.<br \/>\nEn vista de esto, Dan. com\u00fanmente se clasifica como literatura apocal\u00ed\u00adptica, como el libro de Apoc. (v\u00e9ase el art\u00ed\u00adculo \u2020\u0153Libros Ap\u00f3crifos y Apocal\u00ed\u00adpticos\u2020\u009d). Sin embargo, probablemente es sabio no tratar de definir demasiado r\u00ed\u00adgidamente lo que esto implica para Dan. A semejanza de la relativamente moderna forma literaria de la novela (que normalmente se considera que empez\u00f3 a principios del siglo dieciocho), no surgi\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana en una forma completa con caracter\u00ed\u00adsticas cuidadosamente definidas. Lo que es caracter\u00ed\u00adstico de los escritos apocal\u00ed\u00adpticos, sin embargo, es que su mensaje involucra un \u2020\u0153develar\u2020\u009d (gr. apokalypsis) el orden trascendente y c\u00f3mo esto se relaciona con la historia conforme avanza hacia la consumaci\u00f3n. Tal como un \u2020\u0153develar\u2020\u009d, esta clase de literatura lleva el aviso de \u2020\u0153ven y mira\u2020\u009d y tambi\u00e9n \u2020\u0153escucha y entiende\u2020\u009d.<\/p>\n<p>ESTRUCTURA DEL LIBRO<\/p>\n<p>Dan. se divide en dos secciones y est\u00e1 escrito en dos idiomas: hebreo (1:1\u20132:4a; 8:1\u201313:13) y en su idioma relacionado, arameo (2:4b\u20137:28). Los caps. 1 al 6 son biogr\u00e1ficos, mas los 7 al 12 apocal\u00ed\u00adpticos. La textura de la obra es, sin embargo, m\u00e1s sutil que esto, se\u00f1alado por el uso del arameo en 2:4\u20137:28 (es decir, en partes de ambas secciones). Se ha sugerido que estos son caps. que habr\u00ed\u00adan tenido significado especial para los que no eran hebreos (de aqu\u00ed\u00ad el uso del idioma internacional). Adem\u00e1s, en vez de separar radicalmente las dos secciones, este arreglo tiene el efecto de vincularlas mientras sugiere que los caps. 2\u20137 contienen el coraz\u00f3n del libro. Si este es el caso, el cap. 1 sirve como una introducci\u00f3n explicativa, mientras que los caps. 8\u201312 se extienden sobre el dise\u00f1o de la historia mundial ya establecido antes en el libro. La manera en que el uso del arameo atraviesa tanto la secci\u00f3n biogr\u00e1fica como la visionaria es tambi\u00e9n un argumento importante a favor de la unidad literaria del libro.<br \/>\nDentro de la secci\u00f3n central (caps. 2\u20137) se puede detectar un dise\u00f1o adicional, com\u00fan en la narrativa del ATAT Antiguo Testamento. Los caps. 2 y 7 presentan vi siones de cuatro reinos mundiales opuestos al reino de Dios; los caps. 3 y 6 son narraciones de liberaciones milagrosas divinas; los caps. 4 y 5 describen el juicio de Dios sobre los gobernantes mundiales. De esta manera, los temas empleados en los caps. 2, 3 y 4 reaparecen en orden inverso en los caps. 5, 6 y 7. El efecto es el de una narraci\u00f3n refleja que tiene el prop\u00f3sito de intensificar ciertas expectaciones en el lector que est\u00e1 familiarizado con el mecanismo, as\u00ed\u00ad como el de proveer mayor disfrute.<br \/>\nLos lectores contempor\u00e1neos est\u00e1n acostumbrados generalmente a libros que siguen un orden cronol\u00f3gico recto. Aun si se escriben en la forma de reminiscencias narradas mucho tiempo despu\u00e9s de los eventos, los temas tienden a ser desarrollados en un tiempo lineal. El libro de Dan. no sigue esta forma. Las experiencias de los caps. 1\u20136 s\u00ed\u00ad siguen ciertamente una secuencia cronol\u00f3gica en su ambientaci\u00f3n, pero las revelaciones a lo largo del libro tienen la forma de paralelismo progresivo que cubre el mismo per\u00ed\u00adodo. La estructura literaria es semejante a la de una escalera espiral que gira en torno al mismo punto una y otra vez, pero nos lleva a un punto m\u00e1s elevado desde el cual podemos obtener una vista m\u00e1s clara y completa de las cosas. De aqu\u00ed\u00ad que el material cubre el mismo terreno en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, pero lo desarrolla en una manera m\u00e1s completa cada vez. El mismo arreglo puede verse en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en Marcos 13 y en el mismo libro de Apocalipsis.<\/p>\n<p>MENSAJE<\/p>\n<p>El contexto en el que la vida de Daniel se presenta se resume en la pregunta hecha por los exiliados en Babilonia en el Sal. 137:4: \u2020\u0153\u00bfC\u00f3mo cantaremos las canciones de Jehovah en tierra de extra\u00f1os?\u2020\u009d Todo el libro, biograf\u00ed\u00ada y visiones, nos ense\u00f1a que este mundo ser\u00e1 siempre \u2020\u0153tierra de extra\u00f1os\u2020\u009d para el pueblo de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 17:6; Fil. 3:20a). Los del pueblo de Dios son extranjeros en el mundo (1 Ped. 1:1, 17), rodeados de enemigos malignos y destructores (1 Ped. 5:8, 9). Sin embargo, es posible vivir de una manera que traiga alabanza y honra a Dios, as\u00ed\u00ad como Daniel lo hizo. El es la encarnaci\u00f3n de la ense\u00f1anza del Salmo 1.<br \/>\nTal vida de fe (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 11:33, 34) se nutre del conocimiento de Dios (11:32b), de la consagraci\u00f3n a \u00e9l (1:8; 3:17, 18; 6:6\u201310), y de la comuni\u00f3n con \u00e9l en oraci\u00f3n (2:17, 18; 6:10; 9:3; 10:2, 3, 12). Obtiene su confianza del conocimiento de que Dios es soberano sobre todos los asuntos humanos (2:19, 20; 3:17; 4:34, 35), y que \u00e9l est\u00e1 edificando su propio reino (2:44, 45; 4:34; 6:26; 7:14). Nuestros tiempos est\u00e1n en sus manos (1:2; 5:26), puesto que los asuntos de la tierra no est\u00e1n desconectados de los del cielo (10:12\u201314, 20). El es un Dios que se revela a s\u00ed\u00ad mismo y da a conocer sus prop\u00f3sitos, de modo que su pueblo pueda conocerlo y confiar en su palabra (1:7b; 2:19, 28\u201330, 47). Tal conocimiento capacita al pueblo de Dios a resistir la presi\u00f3n sabiendo que participar\u00e1n de la realizaci\u00f3n de su reino (7:22, 26, 27; 12:2, 3).<\/p>\n<p>AUTOR Y FECHA<\/p>\n<p>No se hace una declaraci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la autor\u00ed\u00ada en el libro de Daniel, aunque aprox. la mitad de \u00e9l est\u00e1 en forma autobiogr\u00e1fica. Los eruditos contempor\u00e1neos del ATAT Antiguo Testamento, en forma general (pero de ninguna manera universal), adoptan el punto de vista (primero sustentado por Porfirio, neoplatonista del siglo III y oponente de la fe cristiana) de que el libro fue compuesto, no en el siglo VI a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (su ambiente literario), sino en el siglo II a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, en los d\u00ed\u00adas de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (ver sobre 8:9\u201314, 23\u201327; 11:4\u201335).<br \/>\nDe acuerdo con esta opini\u00f3n, las historias de los caps. 1 al 6 indudablemente tienen sus or\u00ed\u00adgenes en las tradiciones del pueblo hebreo. Se presenta a Daniel como una figura heroica, fiel a la ley de Dios ante toda oposici\u00f3n. Las visiones son en gran parte interpretaciones del pasado m\u00e1s bien que revelaciones sobrenaturales del futuro. En vez de pro veer un relato hist\u00f3rico, la autobiograf\u00ed\u00ada y las visiones de Daniel en varias maneras emplean, exponen y aplican otros pasajes b\u00ed\u00adblicos para fortalecer y alentar a los jud\u00ed\u00ados del siglo II a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo As\u00ed\u00ad, p. ej.p. ej. Por ejemplo su propia experiencia se ve como modelada en la de Jos\u00e9 (el exiliado que se elev\u00f3 al poder en una naci\u00f3n extranjera y, sin embargo, permaneci\u00f3 fiel a Dios); su oraci\u00f3n en el cap. 9 se ve como de pendiente de las oraciones en Nehem\u00ed\u00adas; aunque partes de las visiones se ven como exposiciones sutiles de pasajes b\u00ed\u00adblicos (11:33; 12:3 se consideran como una exposici\u00f3n de Isa. 52:13\u201353:12). El autor estaba escribiendo su libro en 160 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo cuando el pueblo de Dios estaba sufriendo la fiera persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes y desesperadamente necesitado de saber que hab\u00ed\u00ada significado en la vida, que la fidelidad a Dios ten\u00ed\u00ada significado, que el sufrimiento no era permanente, que Dios reinaba y que su pueblo triunfar\u00ed\u00ada. La pregunta que se hace en 12:6 (\u2020\u0153\u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1 el final?\u2020\u009d) hace eco en los clamores del pueblo de Dios. Las profec\u00ed\u00adas ocultas tienen la respuesta: No ser\u00e1 para siempre.<br \/>\nEsta opini\u00f3n tambi\u00e9n sugiere que puede fijarse la fecha del libro de Daniel con mayor precisi\u00f3n que cualquier otro libro del ATAT Antiguo Testamento. El autor estaba consciente de la profanaci\u00f3n del templo (que puede fijarse con exactitud en diciembre 167 a. de J.C, cf.cf. Confer (lat.), compare 11:31) y de la resistencia heroica dirigida por Judas Macabeo en 166 (11:33\u201335), pero \u00e9l aparentemente no sab\u00ed\u00ada de la muerte de Ant\u00ed\u00adoco en 164 (11:40\u201345 se considera como un intento prof\u00e9tico genuino, pero equivocado). Los cr\u00ed\u00adticos sugieren que, cualesquiera que hayan sido los primeros per\u00ed\u00adodos de composici\u00f3n y revisi\u00f3n por los que el libro pueda haber pasado, a la edici\u00f3n final puede pon\u00e9rsele m\u00e1s exactamente la fecha alrededor de 165\/164 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Esto, a la vez, se convierte en un argumento principal para creer que el cuarto reino en los caps. 2 y 7 es Grecia.<br \/>\nPor eso, de acuerdo con los cr\u00ed\u00adticos eruditos, Dan. es un libro de leyendas edificantes y de visiones dram\u00e1ticas, una poderosa obra de la literatura de la resistencia del segundo siglo a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Por que fue escrita de tal manera que ninguno de sus primeros lectores la confundiera con historia del pasado o con profec\u00ed\u00ada del futuro, la habr\u00ed\u00adan aceptado por lo que era, hubieran sido desafiados por ella y obtenido fuerza a trav\u00e9s de su mensaje, de la misma manera que un lector actual podr\u00ed\u00ada ser impresionado al leer Hamlet de Shakespeare o Los Hermanos Karamazov de Dostoievsky.<br \/>\nAl buscar confirmar este criterio, a menudo se ha apelado a la evidencia en el libro mismo, es decir, al uso de los t\u00e9rminos gr. para algunos de los instrumentos musicales de 3:5; a la falta de evidencia s\u00f3lida de la locura de Nabucodonosor o de sus decretos en el cap. 4; a las referencias no corroboradas de Dar\u00ed\u00ado el Medo en los caps. 5 y 6 y a la falta de adecuaci\u00f3n hist\u00f3rica de la descripci\u00f3n del fin de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes. Aunque se discute brevemente en el comentario, una consideraci\u00f3n m\u00e1s detallada de estos asuntos se encuentra en los comentarios de J. G. Baldwin y de E. J. Young.<br \/>\nEsta opini\u00f3n, primero sostenida solamente por eruditos teol\u00f3gicos liberales, m\u00e1s recientemente ha llegado a ser compartida por otros de tradiciones m\u00e1s conservadoras. Se argumenta que el mismo libro indica que los relatos no tienen la intenci\u00f3n de ser entendidos como historia literal, y que las visiones son obviamente interpretaciones del pasado (no revelaciones del futuro). Un pasaje tal como 11:4\u201312:3 tiene apariencia de profec\u00ed\u00ada, pero no habr\u00ed\u00ada sido le\u00ed\u00addo como una verdadera predicci\u00f3n por la audiencia para la cual el libro estaba originalmente dirigido. Al procurar fortalecer esta posici\u00f3n teol\u00f3gicamente, se ha dicho que aunque Dios podr\u00ed\u00ada, si as\u00ed\u00ad lo deseara, salvar a hombres del fuego ardiendo mientras que otros mueren, y dar predicciones detalladas de los eventos futuros, \u00e9stas no son la clase de cosas que el Dios de la Escritura realmente hace.<br \/>\nAunque esta opini\u00f3n en los siglos pasados virtualmente ha abrumado la opini\u00f3n conservadora, enfrenta considerables dificultades, de las cuales se mencionan aqu\u00ed\u00ad solamente unas cuantas.<br \/>\n1. Si el libro fuera tan obviamente ficticio de car\u00e1cter esperar\u00ed\u00adamos encontrar los primeros indicios de esto en la tradici\u00f3n de la interpretaci\u00f3n, previa al ataque de Porfirio contra el cristianismo, e independiente de \u00e9l, pero \u00e9stos est\u00e1n ausentes. Si el libro est\u00e1 compuesto \u2020\u0153obviamente\u2020\u009d de leyenda, es dif\u00ed\u00adcil entender la aparentemente continua forma tradicional de interpretarla como historia teol\u00f3gica y autobiogr\u00e1fica y como visi\u00f3n.<br \/>\n2. Los escritores del NTNT Nuevo Testamento consideraban el libro de Daniel como hist\u00f3rico. Jes\u00fas consideraba a Dan. como un profeta (Mat. 24:15) y, por eso, el contenido de su libro como genuinamente prof\u00e9tico del futuro. El autor de la carta a los Heb. se refiere a dos eventos del libro en el contexto de otros eventos y personajes hist\u00f3ricos (Heb. 11:33, 34). Es dif\u00ed\u00adcil resistir la conclusi\u00f3n de que Jes\u00fas y los es critores del NTNT Nuevo Testamento consideraran el libro de Dan. como historia y profec\u00ed\u00ada verdaderas. Si es as\u00ed\u00ad, el hecho de se\u00f1alar una fecha posterior al libro ser\u00ed\u00ada poner en duda el conocimiento y la autoridad de Cristo como Se\u00f1or de las Escrituras. Pondr\u00ed\u00ada en duda tambi\u00e9n la capacidad de los escritores del NTNT Nuevo Testamento para detectar la ficci\u00f3n dos siglos despu\u00e9s de que fuera escrita, una falla notable, semejante a que alguien hoy en d\u00ed\u00ada leyera Cumbres Borrascosas de Emily Bront\u00eb y pensara que es historia.<br \/>\n3. Hay una falla teol\u00f3gica y sicol\u00f3gica en la noci\u00f3n de que una obra de ficci\u00f3n conocida y obvia es bien adecuada para inspirar a los lectores a ser fieles hasta la muerte. De acuerdo con la teor\u00ed\u00ada de la fecha del siglo II, \u00e9ste no es meramente un posible efecto sino la verdadera funci\u00f3n del libro. Pero esto es pedirle a la gente que conf\u00ed\u00ade en el poder, conocimiento y sabidur\u00ed\u00ada de Dios cuando de hecho la evidencia de esos atributos fuera una invenci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n del autor, no la verdadera revelaci\u00f3n y actividad de Dios. A pesar de las protestas de que Dios podr\u00ed\u00ada obrar los milagros de Daniel y revelar el futuro en detalle aunque no lo hubiera hecho, nos quedamos sin base para creer que \u00e9l puede o quiere hacer tales cosas. Aqu\u00ed\u00ad la l\u00f3gica de Pablo respecto a otro milagro no es inapropiada (ver. 1 Cor. 15:15\u201317).<br \/>\n4. Un cierto n\u00famero de rasgos incidentales del libro se\u00f1alan un origen babilonio y un conocimiento de la vida babilonia que dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada esperarse de un hebreo palestino del siglo II a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Estos incluyen el uso del sistema babilonio para fechar (1:1); familiaridad con el gusto babilonio por el n\u00famero seis y sus m\u00faltiplos (3:1); la implicaci\u00f3n de que el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153rey\u2020\u009d de Belsasar implicara su actuaci\u00f3n como regente (5:7); y la referencia a la costumbre persa de castigar a los parientes de un culpable (6:24). Hasta la referencia al \u2020\u0153yeso de la pared\u2020\u009d (5:5) es impresionante puesto que sabemos por los descubrimientos arqueol\u00f3gicos que las paredes del palacio de Babilonia estaban cubiertas de yeso blanco.<br \/>\n5. La teor\u00ed\u00ada de la fecha del siglo II asume que Dan. fue escrito en 165\/164 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y que estaba equivocado en su genuino intento por profetizar la ca\u00ed\u00adda de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes. Dada la autoridad del ca non del ATAT Antiguo Testamento es inexplicable (en cuanto a esta opini\u00f3n) por qu\u00e9 el libro no fue revisado para lograr exactitud o c\u00f3mo el libro fue aceptado como can\u00f3nico con el pleno conocimiento de que conten\u00ed\u00ada errores.<br \/>\nEl enfoque adoptado en este comentario sigue el concepto mucho tiempo sustentado por la iglesia cristiana de que el libro de Dan. tuvo su origen en el siglo sexto a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo en Babilonia. Esto no significa que no haya dificultades en relaci\u00f3n con el contenido hist\u00f3rico del libro, o en creer sus profec\u00ed\u00adas y milagros. Lo primero sigue requiriendo la investigaci\u00f3n de los eruditos; lo segundo, sin embargo, est\u00e1 relacionado con nuestro concepto de Dios. Parte del mensaje del libro de Dan. es que Dios puede hacer lo que sus criaturas no pueden hacer, y lo hace (2:10, 11). Ning\u00fan int\u00e9rprete de este libro puede evitar el desaf\u00ed\u00ado que \u00e9ste presenta para confiar en un Dios que apaga fuegos y cierra la boca de leones (Heb. 11:33, 34), o, m\u00e1s aun, en un Dios que levanta a los muertos (12:2; cf.cf. Confer (lat.), compare Mar. 12:18\u201327). (V\u00e9ase tambi\u00e9n la gr\u00e1fica en p. 656.)<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1-21\tEl reinado de Dios y la fidelidad de sus siervos<br \/>\n1:1, 2\tEl hombre propone, Dios dispone<br \/>\n1:3-7\tReprogramaci\u00f3n en Babilonia<br \/>\n1:8-21\tSalvando la primera prueba<\/p>\n<p>2:1-49\tEl reinado de Dios al someter a los reinos<br \/>\n2:1-13\tLos sue\u00f1os perturbadores de Nabucodonosor<br \/>\n2:14-23\tDaniel recibe iluminaci\u00f3n<br \/>\n2:24-49\tLa explicaci\u00f3n del sue\u00f1o<\/p>\n<p>3:1-30\tEl reinado de Dios en las pruebas dif\u00ed\u00adciles<br \/>\n3:1-18\tIdolatr\u00ed\u00ada o muerte<br \/>\n3:19-30\t\u00abLas llamas no te tocar\u00e1n\u00bb<\/p>\n<p>4:1-37\tEl reinado de Dios humilla a Nabucodonosor<br \/>\n4:1-18\tEl sue\u00f1o del \u00e1rbol c\u00f3smico<br \/>\n4:19-27\tUna advertencia de juicio<br \/>\n4:28-37\tHumillado y sanado<\/p>\n<p>5:1-30\tEl reinado de Dios al quitar a Belsasar<br \/>\n5:1-9\tLa escritura en la pared<br \/>\n5:10-17\tDaniel es recordado<br \/>\n5:18-31\tUn rey pesado en la balanza de Dios<\/p>\n<p>6:1-28\tEl reinado de Dios sobre las bestias salvajes<br \/>\n6:1-9\tDar\u00ed\u00ado enga\u00f1ado<br \/>\n6:10-17\tObedecer a Dios en vez de a los hombres<br \/>\n6:18-28\tAmparado por el poder de Dios por la fe<\/p>\n<p>7:1-28\tEl reinado de Dios sobre los reinos bestiales<br \/>\n7:1-14\tCuatro bestias, un hombre<br \/>\n7:15-28\tEl cuerno que hizo la guerra<\/p>\n<p>8:1-27\tEl reinado de Dios dura para siempre<br \/>\n8:1-4, 15-20\tEl carnero de dos cuernos<br \/>\n8:5-8, 21, 22\tEl macho cabr\u00ed\u00ado de un cuerno<br \/>\n8:9-14, 23-27\tEl peque\u00f1o cuerno que creci\u00f3<\/p>\n<p>9:1-27\tEl reinado de Dios fortaleciendo la profec\u00ed\u00ada y la oraci\u00f3n<br \/>\n9:1-3\tDaniel escudri\u00f1a las Escrituras<br \/>\n9:4-19\tLa oraci\u00f3n: un convenio de trabajo<br \/>\n9:20-27\tOtros \u00absetenta\u00bb<\/p>\n<p>10:1\u201412:4\tEl reinado de Dios sobre toda la historia<br \/>\n10:1-3\tEn duelo espiritual<br \/>\n10:4-9\tUna visi\u00f3n gloriosa<br \/>\n10:10\u201411:1\t\u00abEsp\u00ed\u00adritus de maldad en los lugares celestiales\u00bb<br \/>\n11:2-45\tLos reyes del norte y del sur<br \/>\n12:1-4\tLas \u00faltimas cosas<\/p>\n<p>12:5-13\tEl reinado de Dios y el reposo de sus siervos<br \/>\nComentario<br \/>\n1:1-21 EL REINADO DE DIOS Y LA FIDELIDAD DE SUS SIERVOS<\/p>\n<p>1:1, 2 El hombre propone, Dios dispone<\/p>\n<p>La historia de Daniel se introduce por medio de dos declaraciones que proveen contexto hist\u00f3rico y tambi\u00e9n teol\u00f3gico para toda la narraci\u00f3n. Nabucodonosor rey de Babilonia fue a Jerusal\u00e9n, y la siti\u00f3. Nabucodonosor invadi\u00f3 Palestina en varias ocasiones. El sitio al que se refiere aqu\u00ed\u00ad tuvo lugar en 605 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, en el tercer a\u00f1o del reinado de Joacim (seg\u00fan el c\u00f3mputo babilonio. Jer. 25:1, que se refiere al mismo incidente, usa el c\u00f3mputo jud\u00ed\u00ado, contando desde el nuevo a\u00f1o anterior al advenimiento de un rey). N\u00f3tese que esta perspectiva horizontal de la historia se acopla con una vertical o teol\u00f3gica: El Se\u00f1or entreg\u00f3 en su mano a Joacim. Inmediatamente somos introducidos a los temas subyacentes de todo el libro:<br \/>\n1. Babilonia contra Jerusal\u00e9n, la ciudad de este mundo contra la ciudad de Dios (Agust\u00ed\u00adn), un conflicto trazado en las Escrituras hasta su cl\u00ed\u00admax en Apoc. (ver Apoc. 14:8; 17:5; 18:2\u201324). Esencialmente este conflicto tiene su ra\u00ed\u00adz en G\u00e9n. 3:15.<br \/>\n2. El reinado soberano de Dios, a pesar de todas las apariencias contradictorias. En la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n se cumplieron las profec\u00ed\u00adas (p. ej.p. ej. Por ejemplo Isa. 39:6, 7; Jer. 21:3\u201310; 25:1\u201311) y se inauguraron los juicios del pacto de Dios, de los cuales los profetas hab\u00ed\u00adan advertido (es decir, Deut. 28:36, 37, 47\u201349, 52, 58). El exilio fue un juicio sobre el reinado de Joacim (2 Cr\u00f3n. 36:5\u20137), pero la descomposici\u00f3n hab\u00ed\u00ada empezado mucho antes (2 Rey. 24:1\u20134). Seg\u00fan las apariencias externas Nabucodonosor era triunfador, y el nombre de Dios hab\u00ed\u00ada sido avergonzado (el poner los utensilios en el tesoro de su dios marcaba el triunfo de la deidad pagana Nabu sobre Jehovah). En realidad, sin embargo, nada est\u00e1 fuera del gobierno divino (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 45:7; Ef. 1:11b) como Nabucodonosor mismo lleg\u00f3 a reconocerlo (4:35). En Daniel se repiti\u00f3 la experiencia de Jos\u00e9 (G\u00e9n. 45:4\u20137; 50:20).<\/p>\n<p>1:3-7 Reprogramaci\u00f3n en Babilonia<\/p>\n<p>En Babilonia, israelitas escogidos recibieron educaci\u00f3n especializada. Los escogidos eran los que daban se\u00f1ales de ser l\u00ed\u00adderes naturales (del linaje real y de los nobles), (3) y que ya hab\u00ed\u00adan demostrado sus capacidades intelectuales. Ellos iban a ser reeducados intelectualmente y recibir\u00ed\u00adan un trato real. Hab\u00ed\u00ada varios objetivos a la vista: es decir, una reprogramaci\u00f3n religiosa (idioma, literatura y dieta llevaban un significado religioso y cultural) y un \u2020\u0153lavado de cerebro\u2020\u009d que simult\u00e1neamente debilitar\u00ed\u00ada la posibilidad de un futuro liderazgo capaz entre los israelitas y potencialmente fortalecer\u00ed\u00ada la sociedad babilonia cuando se terminara el proceso (5b).<br \/>\nLa educaci\u00f3n a la vista indudablemente inclu\u00ed\u00ada astrolog\u00ed\u00ada, adivinaci\u00f3n y otras \u2020\u0153artes\u2020\u009d. Los j\u00f3venes necesitaron depender de la promesa de Isa. 3:1\u20133 mucho antes de los eventos del cap. 3.<br \/>\nLa reprogramaci\u00f3n se inici\u00f3 con nuevos nombres, cada uno de los cuales ten\u00ed\u00ada un significado religioso, como indican los sufijos de los nombres heb.: Dani-el significa \u2020\u0153Dios es mi juez\u2020\u009d; Anan-\u00ed\u00adas, \u2020\u0153agraciado por Dios\u2020\u009d; Misa-el, \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n es como Dios?\u2020\u009d y Azar-\u00ed\u00adas, \u2020\u0153Jehovah ha ayudado\u2020\u009d. Aunque las formas en que sus nombres babilonios aparecen pueden ser corrupciones deliberadas (una se\u00f1al al lector de la falsedad envuelta en ellos), los nombres de dioses paganos (p. ej.p. ej. Por ejemplo Bel, Nabu y posiblemente Aku) est\u00e1n encerrados en ellos. Un cambio de identidad (ya no m\u00e1s hijos de Dios) y de destino (Babilonia, no Jerusal\u00e9n) estaba a la vista, y los dos ser\u00ed\u00adan reforzados por el uso constante.<\/p>\n<p>1:18-21 Salvando la primera prueba<\/p>\n<p>Habiendo explicado cuidadosamente los obst\u00e1culos para la fidelidad, la narraci\u00f3n ahora cuenta c\u00f3mo Dios realiz\u00f3 su plan soberano para sostener a sus fieles contra todos sus adversarios. El que est\u00e1 en control de los asuntos de las naciones (1, 2) tambi\u00e9n obra en las vidas de los individuos. Cf. \u2020\u0153el Se\u00f1or entreg\u00f3\u2020\u009d (2) con Dios concedi\u00f3 que se ganara el afecto y la buena voluntad del jefe de los funcionarios (9) y con Dios les dio (17).<br \/>\nDaniel cre\u00ed\u00ada que tomando la comida del rey y el vino se contaminar\u00ed\u00ada (8; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 4:9\u201314). La raz\u00f3n probablemente era m\u00e1s sutil que la simple fidelidad a las leyes diet\u00e9ticas lev\u00ed\u00adticas contra comer comida \u2020\u0153impura\u2020\u009d (puesto que ninguna prohibici\u00f3n se hab\u00ed\u00ada puesto al vino) o a que la comida hab\u00ed\u00ada sido ofrecida a \u00ed\u00addolos (a menos que los vegetales escaparan de tal consagraci\u00f3n). En vista de esto, su decisi\u00f3n puede simplemente haber sido su resoluci\u00f3n a no permitir ser asimilado por la cultura babil\u00f3nica (y ser acondicionado espiritualmente por ella), cuando le era posible resistirse activamente. Respecto a su educaci\u00f3n y a su nuevo nombre, hab\u00ed\u00ada poco que \u00e9l pod\u00ed\u00ada esperar hacer. La narraci\u00f3n subraya as\u00ed\u00ad la sabidur\u00ed\u00ada de Daniel al saber en qu\u00e9 punto deber\u00ed\u00ada enfocar su resistencia.<br \/>\nDaniel es presentado aqu\u00ed\u00ad como un modelo de testigo fiel en lo atractivo de su vida, en la afabilidad de su resistencia (Pidi\u00f3, 8; Por favor, prueba, 12) y la manera en que su comportamiento gan\u00f3 el favor y la simpat\u00ed\u00ada del oficial (9) y el consentimiento del inspector (14).<br \/>\nMediante su dieta vegetariana Daniel y sus compa\u00f1eros florecieron f\u00ed\u00adsicamente. Por implicaci\u00f3n esto tambi\u00e9n fue hecho por Dios. Los recursos humanos proveen comidas, pero solamente Dios provee nutrici\u00f3n f\u00ed\u00adsica. Los diez d\u00ed\u00adas de prueba (14) se convirtieron en un men\u00fa permanente (15, 16).<br \/>\nAdem\u00e1s, Daniel y sus compa\u00f1eros recibieron dones divinos especiales (17\u201319). El desarrollo intelectual y el \u00e9xito verdadero pueden alcanzarse sin arreglo espiritual; el piadoso puede dominar y emplear el aprendizaje del imp\u00ed\u00ado. Dios convierte en locura la sabidur\u00ed\u00ada del mundo y perfecciona su fuerza donde su pueblo es m\u00e1s d\u00e9bil (1 Cor. 1:19\u201325; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 44:24\u201326). No solamente la vida y el car\u00e1cter de Daniel se describen en una manera que de liberadamente recuerda a los de Jos\u00e9; es tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas venidero (Isa. 11:2, 3).<br \/>\nEl comentario concluyente (21), seg\u00fan piensan los cr\u00ed\u00adticos, se contradice por 10:1. Pero la idea aqu\u00ed\u00ad no es la de proveer la fecha de la muerte de Daniel; es teol\u00f3gica, no simplemente cronol\u00f3gica. El primer a\u00f1o de Ciro (538 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) marca el principio de la era de restauraci\u00f3n (2 Cr\u00f3n. 36:22, 23). El prop\u00f3sito es que Daniel vivi\u00f3 para ver revocadas las acciones de Nabucodonosor. Cuando el rey de Babilonia ten\u00ed\u00ada mucho tiempo de haber muerto, el siervo de Dios continuaba vivo y su pueblo hab\u00ed\u00ada sido restaurado. De esta manera estamos preparados para narraciones de conflictos que siguen y para el libro de visiones del triunfo final del reino de Dios.<br \/>\n2:1-49 EL REINADO DE DIOS AL SOMETER A LOS REINOS<\/p>\n<p>2:1-13 Los sue\u00f1os perturbadores de Nabucodonosor<\/p>\n<p>Los eventos del cap. 2 se desarrollan durante el segundo a\u00f1o del reinado de Nabucodonosor (604 a. de J.C; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:1, 2).<br \/>\nEn el antiguo Cercano Oriente se cre\u00ed\u00ada que particularmente los reyes recib\u00ed\u00adan mensajes de los dioses. Los sue\u00f1os de Nabucodonosor eran, por tan to, especialmente interesantes, establecidos, como lo estaban, en el contexto de su ambiciosa pol\u00ed\u00adtica extranjera. (Su victoria sobre los egipcios en Carquemis y Ham\u00f3n le hab\u00ed\u00ada asegurado el control de Siria; otras campa\u00f1as siguieron en los a\u00f1os siguientes.) El contenido de sus sue\u00f1os lo dejaron inquieto y atribulado (1). El entonces convoc\u00f3 a sus diversos consejeros, cuyos t\u00ed\u00adtulos son indicativos de la naturaleza de la ciencia y la religi\u00f3n de Babilonia (p. ej.p. ej. Por ejemplo para hechiceros v\u00e9ase Deut. 18:10\u201312; Mal. 3:5).<br \/>\nNo hay certeza respecto a cu\u00e1nto de su sue\u00f1o Nabucodonosor pod\u00ed\u00ada recordar. Algunas declaraciones implican que \u00e9l al menos hab\u00ed\u00ada retenido un sentido general del mismo (p. ej.p. ej. Por ejemplo v. 9c). El sue\u00f1o le hab\u00ed\u00ada dejado tal impresi\u00f3n perturbadora que \u00e9l demand\u00f3 la seguridad de una interpretaci\u00f3n exacta bajo la amenaza de muerte (5). De esta manera, solamente si sus consejeros pod\u00ed\u00adan decirle el contenido del sue\u00f1o, que ellos naturalmente ignoraban, pod\u00ed\u00ada \u00e9l confiar en su capacidad para interpretarlo. La respuesta de los consejeros fue razonable (4, 7) y crecientemente desesperada (10, 11), una indicaci\u00f3n intencional por parte del narrador de la perversidad del rey y de la bancarrota de la sabidur\u00ed\u00ada de su corte.<br \/>\nLas palabras en arameo (4) se\u00f1alan el cambio de idioma del heb. al arameo, que se mantuvo hasta 7:28 (v\u00e9ase la Introducci\u00f3n).<br \/>\nLa amenaza de Nabucodonosor de un castigo (5) excesivo y caprichoso (pero de ninguna manera sin paralelo) y su sospecha de conspiraci\u00f3n entre sus consejeros (9) denuncia un profundo sentido de inseguridad a pesar de sus logros. El decreto que \u00e9l dio (12) incluye a Daniel y a sus acompa\u00f1antes, cuya ausencia (inexplicable) intensifica el drama de la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2:14-23 Daniel recibe iluminaci\u00f3n<\/p>\n<p>La fuerza y la gracia del car\u00e1cter de Daniel se manifiestan una vez m\u00e1s (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:8, 12) en la prudencia y discreci\u00f3n con las que habl\u00f3 al comandante del escuadr\u00f3n de la muerte, as\u00ed\u00ad como en su cort\u00e9s petici\u00f3n a Nabucodonosor (16). Hay un tiempo para la cortes\u00ed\u00ada paciente as\u00ed\u00ad como para la reprensi\u00f3n franca (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:17\u201328; Mar. 6:18).<br \/>\nNinguna caracter\u00ed\u00adstica de la vida de Daniel sobresale m\u00e1s claramente que su devoci\u00f3n (18; cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10; 9:3\u201323; 10:12). Aqu\u00ed\u00ad, \u00e9l y sus acompa\u00f1antes suplican misericordia (18), puesto que el futuro del reino de Dios y su testimonio en Babilonia parecen depender de su preservaci\u00f3n. Daniel cre\u00ed\u00ada que \u00e9l ten\u00ed\u00ada acceso a esferas que a los astr\u00f3logos babilonios les estaban vedadas (11). El car\u00e1cter de Dios, el Revelado y Revelador (22, 23a), form\u00f3 la base para su petici\u00f3n. El es el Se\u00f1or de sabidur\u00ed\u00ada y poder (20), Gobernante de toda la historia (21a) que se comunica con su pueblo (22; cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 4:24\u201330). En una manera no explicada totalmente el misterio le fue revelado a Daniel en una visi\u00f3n (19).<\/p>\n<p>2:24-49 La explicaci\u00f3n del sue\u00f1o<\/p>\n<p>Daniel regres\u00f3 a la presencia del rey, ahora en posici\u00f3n de hablar con amplitud y audacia apropiadas, contrastando la impotencia de los consejeros del rey con el conocimiento del consejero celestial de Daniel.<br \/>\nNabucodonosor hab\u00ed\u00ada visto una gran estatua con la forma de un ser humano y hecha significativamente de metales de valor decreciente (oro, plata, bronce, hierro mezclado con barro). En este sue\u00f1o apareci\u00f3 una piedra desprendida que golpe\u00f3 y destruy\u00f3 la estatua (n\u00f3tese el eco del Sal. 2:9 en los vv. 34b\u201335a). La roca ten\u00ed\u00ada dos rasgos dignos de notarse: se desprendi\u00f3 sin intervenci\u00f3n de manos (34), es decir, su origen yac\u00ed\u00ada en la actividad de Dios, y se convirti\u00f3 en una gran monta\u00f1a que llen\u00f3 toda la tierra (35), es decir, su actividad fue universal.<br \/>\nEl sue\u00f1o se refer\u00ed\u00ada a lo que ha de acontecer en los postreros d\u00ed\u00adas (28). Puesto que la cabeza de oro fue identificada espec\u00ed\u00adficamente como el reino de Nabucodonosor (38), podemos asumir que las otras partes de la estatua tambi\u00e9n representaban imperios o dinast\u00ed\u00adas espec\u00ed\u00adficos. Su identidad todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada sido revelada a Daniel y a sus contempor\u00e1neos (pero v\u00e9ase 8:19\u201321). Si han de ser identificados en retrospectiva (y a la luz de 8:19\u201321), su pecho y sus brazos \u2020\u00a6 de plata (32) representan el Imperio Medo-Persa (que el libro de Dan. ve como una sola entidad incorporada en el ascenso de Ciro en 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo; cf.cf. Confer (lat.), compare 5:28; 8:20). El vientre y sus muslos \u2020\u00a6 de bronce (32) simbolizar\u00ed\u00adan entonces al Imperio Griego el cual dominar\u00e1 en toda la tierra (39), seguido a su vez por el Imperio Romano (aunque algunos int\u00e9rpretes conservadores han to mado las piernas y los pies como referencia a los sucesores de Alejandro Magno).<br \/>\nEsta interpretaci\u00f3n a menudo ha llevado al entendimiento de la piedra como Cristo y su crecimiento como una referencia al avance del reino de Dios. Puede haber alusiones a esta interpretaci\u00f3n en Luc. 1:33 y 20:18. Sin embargo, tambi\u00e9n debe notarse que la piedra desmenuza todos los reinos simbolizados por la estatua. En un sentido m\u00e1s general, por eso, el mensaje de la visi\u00f3n es que aun que los reinos que los pueblos edifican dan lugar a otros en un proceso de supervivencia de los m\u00e1s aptos, es la mano de Dios la que finalmente los destruye al edificar su propio reino, uno que permanecer\u00e1.<br \/>\nLos eruditos cr\u00ed\u00adticos, considerando la idea de un Imperio Medo-Persa como no hist\u00f3rico, generalmente ven los reinos representados aqu\u00ed\u00ad como Babilonia, Media, Persia y Grecia, y a la interpretaci\u00f3n de Daniel como una \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada despu\u00e9s del evento\u2020\u009d (v\u00e9ase la Introducci\u00f3n).<br \/>\nEl efecto de esta revelaci\u00f3n se describe en lo que sigue (46\u201349). Nabucodonosor honr\u00f3 a Daniel y declar\u00f3 que reconoc\u00ed\u00ada a su Dios. La designaci\u00f3n de los acompa\u00f1antes de Daniel (49) explica su presencia en el evento que sigue en el cap. 3, que, a su vez, revela que la profesi\u00f3n de Nabucodonosor era solamente superficial.<br \/>\n3:1-30 EL REINADO DE DIOS EN LAS PRUEBAS DIFICILES<\/p>\n<p>3:1-18 Idolatr\u00ed\u00ada o muerte<\/p>\n<p>El autor de Daniel claramente intenta que veamos una \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n entre el sue\u00f1o de Nabucodonosor y la estatua que \u00e9l levant\u00f3 en la llanura de Dura (1). Puede haber sido una representaci\u00f3n del rey mismo (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:38: \u2020\u0153T\u00fa eres aquella cabeza de oro\u2020\u009d). En este caso, el hecho de que por contraste con la estatua del sue\u00f1o (2:31\u201333) estuviera hecha enteramente de oro (es decir, probablemente enchapa de oro) sugiere una reacci\u00f3n egoc\u00e9ntrica en fermiza de Nabucodonosor a la interpretaci\u00f3n de Daniel (2:44, 45). N\u00f3tese que siete veces se hace hincapi\u00e9 en que \u2020\u0153Nabucodonosor \u2020\u00a6 levant\u00f3\u2020\u009d la es tatua (1, 2, 3, 5, 7, 12, 14). Habiendo recibido de Dios \u2020\u0153la realeza, el poder, la fuerza y la majestad\u2020\u009d (2:37) \u00e9l la mal us\u00f3 en s\u00ed\u00ad mismo. La clave para interpretar la superficialidad de su confesi\u00f3n en 2:47 est\u00e1 clara ahora.<br \/>\nLas inusitadas proporciones de la estatua (altura.. de 60 codos y \u2020\u00a6 anchura de 6 codos) sugieren que la altura inclu\u00ed\u00ada una base substancial.<br \/>\nDos rasgos en la narraci\u00f3n aumentan la tensi\u00f3n que rodea el mensaje. Primero, la repetici\u00f3n de listas de vistas y sonidos (vv. 2, 3 para vistas; vv. 5, 7, 10 para sonidos. Liras, arpas y flautas parecen ser de origen griego, y pueden indicar el car\u00e1cter extenso de la cultura griega.) El lector est\u00e1 \u2020\u0153all\u00ed\u00ad\u2020\u009d. N\u00f3tese que el evento estaba rodeado de un aura re ligiosa e indudablemente causaba un impacto est\u00e9tico magn\u00ed\u00adfico. En contraste, los tres hebreos reconocieron que la adoraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica aceptable incluye la sumisi\u00f3n de la voluntad a la verdad (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 4:24; Rom. 12:1, 2). Segundo, la ruidosa naturaleza del conflicto entre la ciudad de este mundo y la ciudad de Dios. La opci\u00f3n era idolatr\u00ed\u00ada o muerte (4\u20136). Estaba en peligro no solamente la obedien cia a Exo. 20:4\u20136, sino tambi\u00e9n si los creados a la imagen de Dios, y recreados a esa imagen (G\u00e9n. 1:26, 27; Ef. 4:24; Col. 3:10; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 22:20, 21) deb\u00ed\u00adan inclinarse ante una imagen de hombre. En esas circunstancias, la fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego brilla m\u00e1s que las llamas del horno (Heb. 11:34) cuando ellos poderosamente ilustran la fidelidad a la palabra de Dios (2 Cor. 4:11, 13b, 18).<br \/>\nNabucodonosor evidentemente cre\u00ed\u00ada que toda persona ten\u00ed\u00ada o tiene su precio; ninguno desafiar\u00ed\u00ada su mandato. Ciertamente esta era una prueba aun m\u00e1s severa para los hebreos que las que ya hab\u00ed\u00adan experimentado en los caps. 1 y 2 (que ahora pueden ser vistas como preparatorias para esta). Su fidelidad y valor recibieron un testimonio verdadero, aunque maliciosamente exagerado (estos hombres \u2020\u00a6 no te han hecho caso) e intencionado de los astr\u00f3logos. Ellos, sin embargo, s\u00ed\u00ad comprendieron el asunto en cuesti\u00f3n: Ellos no rinden culto a tus dioses ni dan homenaje a la estatua de oro \u2020\u00a6  (12; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 20:3, 4, 23).<br \/>\nEl rey, que previamente hab\u00ed\u00ada tenido contacto con los tres hebreos (1:18\u201320; 2:49), ya conoc\u00ed\u00ada la respuesta a su pregunta (14) y ahora desafi\u00f3 a su Dios as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n su valor (15). El no contaba con sus dos principales caracter\u00ed\u00adsticas: su conocimiento del poder de Dios (17) y su sumisi\u00f3n a la palabra revelada (18). Su fe estaba revestida de expectaci\u00f3n (17; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:12, 13; 2:16), pero no mostraba presunci\u00f3n (18) y hac\u00ed\u00ada eco del ejemplo de Abraham (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 4:20) y del testimonio de Job (Job 13:15a).<\/p>\n<p>3:19-30 \u2020\u0153Las llamas no te tocar\u00e1n\u2020\u009d<\/p>\n<p>La hostilidad del rey de Babilonia contra los ciudadanos de Jerusal\u00e9n lleg\u00f3 a su cl\u00ed\u00admax. Antes con \u2020\u0153ira y enojo\u2020\u009d (13. cf.cf. Confer (lat.), compare 19) ahora se alter\u00f3 la expresi\u00f3n de su rostro (19) frente a la calma y decisi\u00f3n de ellos. Mand\u00f3 que el horno fuera calentado a su m\u00e1xima fuerza (el significado probable de calentado siete veces m\u00e1s de lo acostumbrado) y que hombres muy fornidos los atasen (20) para asegurar que cayesen atados dentro del horno (23). Tan caliente estaba el horno que una llamarada de fuego mat\u00f3 a los soldados (22). Con estos detalles el narrador subraya la imposibilidad humana de la sobrevivencia de los hebreos, pero la descripci\u00f3n de su vestimenta sirve como se\u00f1al del inesperado triunfo que estaba a punto de tener lugar. Mientras el rey estaba col\u00e9rico y los soldados mor\u00ed\u00adan quemados, los tres amigos aparecieron en vestimenta de gala (n\u00f3tese el colorido relato de sus mantos, sus t\u00fanicas, sus turbantes y sus otras ropas; 21); en contraste con los reinos de este mundo, el reino de Dios es \u2020\u0153justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d (Rom. 14:17). Esto es subrayado por la actividad de los hebreos en el horno (sueltos que se pasean; 25).<br \/>\nAparentemente el horno ten\u00ed\u00ada accesos superior e inferior, de manera que la ejecuci\u00f3n por cremaci\u00f3n pod\u00ed\u00ada ser contemplada como un espect\u00e1culo p\u00fablico. Nabucodonosor se vio obligado a dar marcha atr\u00e1s a su antiguo dogmatismo (26; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 15c) cuando vio a los tres confesores vivos, acompa\u00f1ados por una cuarta figura con aspecto de dios (24, 25). El ahora reconoc\u00ed\u00ada que era por intervenci\u00f3n del Dios de ellos que los tres hebreos estaban salvos. El evento es un cumplimiento literal de Isa. 43:1\u20134: \u2020\u0153No temas \u2020\u00a6 yo estar\u00e9 contigo \u2020\u00a6 cuando andes por el fuego, no te quemar\u00e1s; ni la llama te abrasar\u00e1 \u2020\u00a6 \u2020\u009d Los comentaristas cristianos primitivos consideraban la cuarta figura como la aparici\u00f3n del Hijo de Dios o como el \u00e1ngel del Se\u00f1or (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 28) y frecuentemente otros han opinado lo mismo. El \u00e9nfasis, sin embargo, est\u00e1 en lo absoluto de la protecci\u00f3n de Dios, mostrada en el hecho de que ellos salieron sin siquiera el olor del fuego en ellos (v. 27). El Sal. 34:19, 20, que hab\u00ed\u00ada de encontrar su cumplimiento en Cristo (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 19:36), encuentra aqu\u00ed\u00ad un cumplimiento anticipado.<br \/>\nEl cap. 3 empieza con un decreto de Nabucodonosor que amenazaba con destruir el reino de Dios; termina con un decreto posterior en el que todos los otros reinos (todo pueblo, naci\u00f3n o lengua; 29) eran amenazados con la destrucci\u00f3n si ofend\u00ed\u00adan el reino de Dios. Aunque esto registra un triunfo para el reino de Dios, y (por contraste con 2:47) expresa la humillaci\u00f3n del rey (28b), el narrador nos da indicaciones de que Nabucodonosor no era de nin guna manera un hombre de fe genuina. El se impresionaba exclusivamente con los milagros (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 8:9\u201323); su respuesta fue hacer prosperar a los hebreos (30), no compartir su confianza (28). Aunque en algunos aspectos su humillaci\u00f3n hab\u00ed\u00ada cambiado sus percepciones, no hab\u00ed\u00ada ablandado su coraz\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 29, y contr\u00e1stese la confesi\u00f3n de Jon\u00e1s despu\u00e9s de su humillaci\u00f3n; Jon. 2:8).<br \/>\n4:1-37 EL REINADO DE DIOS HUMILLA A NABUCODONOSOR<\/p>\n<p>4:1-18 El sue\u00f1o del \u00e1rbol c\u00f3smico<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo cuarto se desarrolla dentro del contexto de una carta algo po\u00e9tica (1\u201318, 34\u201337, posiblemente compuesta con la direcci\u00f3n de Daniel). La pieza central de la narraci\u00f3n es la ca\u00ed\u00adda de Nabucodonosor, narrada en tercera persona, reiterando que, durante los eventos registrados, el rey no estaba en condici\u00f3n de evaluar su propia experiencia. La adscripci\u00f3n de alabanza (3) nos prepara para la obra de Dios que va a ser descrita.<br \/>\nNabucodonosor es descrito en la cumbre de sus poderes: tranquilo en mi casa y pr\u00f3spero en mi palacio (4). Aqu\u00ed\u00ad, en contraste con los vv. 2, 3, no hay indicio de la bondad o grandeza de Dios, elevando as\u00ed\u00ad la expectaci\u00f3n del lector al gran cambio que est\u00e1 a punto de ocurrir (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 12:16\u201319).<br \/>\nNabucodonosor tuvo un sue\u00f1o aterrorizador. A pesar de las lecciones de los caps. 1\u20133, y las confesiones de 2:47 y 3:28, 29, fue a sus magos a los que acudi\u00f3 de nuevo (Prov. 26:11; 2 Ped. 2:22), solamente para encontrarlos en bancarrota (7). La en trada de Daniel (8) trae luz a un lugar obscuro (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 5:14; Fil. 2:14\u201316).<br \/>\nEl tema central en el sue\u00f1o era un \u00e1rbol c\u00f3smico, que claramente representaba un imperio mundial que alcanzaba a todos y prove\u00ed\u00ada para todos (10\u201312; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:37, 38). Sobre \u00e9l se pronunci\u00f3 un decreto celestial; iba a ser reducido a un tronco (15a). Pero el imperio estaba personalizado (dejad el \u2020\u00a6 que \u00e9l \u2020\u00a6 que tenga \u2020\u00a6 ; 15b, 16); un individuo ser\u00ed\u00ada humillado, viviendo como animal, que \u00e9l sea mojado con el roc\u00ed\u00ado del cielo (15b). Este elemento en el sue\u00f1o fue, presumiblemente, el que llen\u00f3 a Nabucodonosor de presentimientos (5) y a la sociedad real de magos la dej\u00f3 perpleja (7). De nuevo fue Daniel, el \u2020\u0153forastero\u2020\u009d de Dios, el \u00fanico que pudo ayudar.<br \/>\nN\u00f3tese que Nabucodonosor instintivamente interpret\u00f3 la realidad de la vida espiritual de Daniel en t\u00e9rminos de su propia formaci\u00f3n religiosa (esp\u00ed\u00adritu de los dioses santos; 18b). Su confesi\u00f3n anterior no lo hab\u00ed\u00ada librado de su polite\u00ed\u00adsmo. Se lo describe como habiendo tenido convicciones religiosas, pero no lo que podr\u00ed\u00adamos llamar una conversi\u00f3n b\u00ed\u00adblica (cf.cf. Confer (lat.), compare v 8).<\/p>\n<p>4:19-27 Una advertencia de juicio<\/p>\n<p>La perplejidad y el terror de Daniel (19) estaban relacionados con la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o y no con su incapacidad de entenderlo. Su sensibilidad es digna de notarse (p. ej.p. ej. Por ejemplo su uso de un pr\u00f3logo cortesano propio del Cercano Oriente para la interpretaci\u00f3n; 19b). La revelaci\u00f3n de la humillaci\u00f3n del rey no le daba placer a \u00e9l, y en esto \u00e9l refleja el coraz\u00f3n divino y el esp\u00ed\u00adritu mesi\u00e1nico (Eze. 18:23; Mat. 23:37). No cabe duda de que Nabucodonosor era un nombre frecuentemente repetido en la vida regular de oraci\u00f3n de Daniel (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10).<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n fue dada entonces (24\u201326). El decreto celestial fue de juicio. Era contra Nabucodonosor (24), ubicado en el contexto de la soberan\u00ed\u00ada absoluta de Dios (25, 27). Pero era tanto justo como matizado con misericordia; el terrible juicio que transformar\u00ed\u00ada a Nabucodonosor en un animal no era inapropiado para alguien que se hab\u00ed\u00ada comportado como una bestia salvaje con el pueblo de Dios (adem\u00e1s de su actitud hacia los oprimidos, 27; un indicador siempre significativo del coraz\u00f3n en el ATAT Antiguo Testamento, Isa. 1:17; 58:6). Adem\u00e1s, su funci\u00f3n era hu millar al rey hacia el arrepentimiento, alentado por la esperanza de que el Dios que destituye es tambi\u00e9n el que levanta.<br \/>\nLos juicios de Dios nunca son arbitrarios; son siempre moralmente justos. Esto es subrayado por el consejo de Daniel (de nuevo cort\u00e9smente) al rey. Puesto que el juicio es la respuesta de Dios a la violaci\u00f3n flagrante de su ley moral, el arrepentimiento, demostrado al obedecer la ley, puede traer misericordia (cf.cf. Confer (lat.), compare Prov. 28:13; Isa. 58:9b, 10; Jon. 4:2). Hasta los que no son misericordiosos pueden encontrar misericordia; pero la evidencia de que ellos la desean de Dios es que la muestren hacia otros (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 6:12; 18:21\u201335).<\/p>\n<p>4:28-37 Humillado y sanado<\/p>\n<p>El decreto de Dios estaba cumplido. Despu\u00e9s de un a\u00f1o de oportunidad para arrepentirse (29), Nabucodonosor fue encontrado de nuevo autoexalt\u00e1ndose (30):  \u2020\u00a6 yo edifiqu\u00e9 \u2020\u00a6 con la fuerza de mi poder \u2020\u00a6 para la gloria de mi majestad (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 13:19). Su logros eran notables realmente, incluyendo un programa importante de renovaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n. Construy\u00f3 los jardines colgantes, una de las siete maravillas del mundo antiguo, para que su esposa Amytis, de Media, recordara su patria. Pero \u00e9l hab\u00ed\u00ada seguido conscientemente una pol\u00ed\u00adtica de expansi\u00f3n alegando que hab\u00ed\u00ada sido de signado por Marduk para un reinado universal; \u00e9l no hab\u00ed\u00ada contado con el Sal. 127:1.<br \/>\nEl juicio divino (anunciado en los vv. 31, 32) inclu\u00ed\u00ada una completa humillaci\u00f3n del rey; su autoridad (31) y su raz\u00f3n (34) le fueron quitados (33) en la misma hora. Su confesi\u00f3n en el v. 36 de que su raz\u00f3n le fue restaurada concede cr\u00e9dito a la opini\u00f3n de que la reacci\u00f3n del rey al juicio de Dios evoca una condici\u00f3n psic\u00f3tica (ahora conocida como licantrop\u00ed\u00ada). Tal fue el sorprendente impacto de la palabra de Dios en su mente (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 25:15, 16). Habi\u00e9ndose considerado un ser sobrehumano (3:1\u20136; 4:30), se convirti\u00f3 en subhumano; habiendo eri gido su propia estatua para ser adorada como la imagen de un dios, perdi\u00f3 el derecho a la vida hecha a la imagen de Dios (G\u00e9n. 1:26, 27) y los \u00faltimos remanentes de la verdadera gloria (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 3:23). Habi\u00e9ndose comportado en una manera bestial, ahora cosechaba el fruto de las semillas que hab\u00ed\u00ada sembrado (G\u00e1l. 6:7, 8).<br \/>\nSi Nabucodonosor se hubiera arrepentido antes podr\u00ed\u00ada haber alcanzado misericordia (27). Aun entonces la obra humilladora de Dios no dur\u00f3 m\u00e1s de lo necesario; el divino hasta que (32) reten\u00ed\u00ada la posibilidad de restauraci\u00f3n. Pero su remisi\u00f3n no fue espont\u00e1nea. Se dio en el contexto de una oraci\u00f3n humilde (yo, Nabucodonosor, alc\u00e9 mis ojos al cielo; 34) que llev\u00f3 a la adoraci\u00f3n y a la confesi\u00f3n de que s\u00f3lo Dios tiene poder ilimitado (35). Las palabras del rey por primera vez tienen el reconocimiento de una actividad de pacto de Dios (de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, 34; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 20:5, 6; Sal. 103:17, 18), y como tambi\u00e9n de su verdad y su justicia (37). El se opone al soberbio y da gracia al humilde (37; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 5:5). En Nabucodonosor las palabras del Sal. 18:25\u201327 encuentran una ilustraci\u00f3n rica.<br \/>\nLos comentaristas cristianos a menudo han dudado de la realidad de la \u2020\u0153conversi\u00f3n\u2020\u009d de Nabucodonosor. Si fue de corta duraci\u00f3n, no es de sorprender que no existan los anales seculares de ella.<br \/>\nUn documento intitulado La Oraci\u00f3n de Nabonido, recientemente descubierto en las cuevas de Qumr\u00e1n, ha dado fuerza a la opini\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de que este cap. se origin\u00f3 en una historia de la enfermedad del rey Nabonido (que rein\u00f3 de 556 a 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). La oraci\u00f3n registra una enfermedad que dur\u00f3 siete a\u00f1os y que fue tra\u00ed\u00adda por juicio divino. En ella Nabonido relata c\u00f3mo Dios le dio un exiliado hebreo para que le explicara su experiencia, el que tambi\u00e9n escribi\u00f3 un decreto en relaci\u00f3n con la adoraci\u00f3n del Alt\u00ed\u00adsimo. Aunque hay diferencias significativas entre Daniel 4 y este documento, es posible (como sostuvo E. J. Young) que su autor haya confundido la tradici\u00f3n acerca de Nabucodo nosor con Nabonido. Es extra\u00f1o que tantos cr\u00ed\u00adticos tiendan autom\u00e1ticamente a asumir que otros documentos sean m\u00e1s probablemente hist\u00f3ricos que los del ATAT Antiguo Testamento.<br \/>\n5:1-30 EL REINADO DE DIOS AL QUITAR A BELSASAR<\/p>\n<p>5:1-9 La escritura en la pared<\/p>\n<p>No debemos considerar el libro de Dan., ni siquiera las partes que podemos ver como hist\u00f3ricas, como meramente un relato equilibrado y ordenado de asuntos en Babilonia. M\u00e1s bien, retrata momentos escogidos de alta tensi\u00f3n en el conflicto en proceso entre el reino de la luz y el de las tinieblas. Por el registro de la intervenci\u00f3n divina en tales eventos dram\u00e1ticos, se pretende que el lector obtenga aliento para todas las luchas espirituales contempor\u00e1neas.<br \/>\nEstrictamente hablando, el \u00faltimo rey de la dinast\u00ed\u00ada neobabil\u00f3nica fue Nabonido (556\u2013539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo), pero por una d\u00e9cada \u00e9l estableci\u00f3 su residencia real en Teiman, dejando a su hijo Bel-sarusur (Belsasar, \u2020\u0153Bel proteja al rey\u2020\u009d) como regente. N\u00f3tese que la oferta de Belsasar de hacerlo gobernar como tercero en el reino en los vv. 7, 16 y 29 asume esto. (Cf. G\u00e9n. 41:40 donde Jos\u00e9 recibi\u00f3 el segundo lugar.) Belsasar era posiblemente el nieto de Nabucodonosor (\u2020\u0153padre\u2020\u009d en los vv. 2, 11 y 18 e \u2020\u0153hijo\u2020\u009d en el v. 22 habr\u00ed\u00adan sido f\u00e1cilmente entendidos como t\u00e9rminos el\u00e1sticos por los lectores originales).<br \/>\nNuevamente el autor nos prepara para anticipar actividad del juicio divino en los vv. 1\u20134. En el banquete el vino corri\u00f3 abundantemente de las copas sostenidas por la congregaci\u00f3n mixta (3), y tuvo el efecto de amortiguar la conciencia del rey y de cualquier sentido de temor interno a Dios; mand\u00f3 que trajesen los utensilios de oro y de plata que su padre Nabucodonosor hab\u00ed\u00ada tomado del templo de Jerusal\u00e9n (2). La blasfemia pronto corri\u00f3 con igual abundancia (4), pero las se\u00f1ales del juicio de Dios interrumpieron la r\u00e1pida asunci\u00f3n de que todo estaba bien (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 47:10, 11). Todos los ojos estaban sobre Belsasar (bebiendo vino en presencia de los mil en el v. 1 puede comunicar la idea de una exhibici\u00f3n p\u00fablica), preparando al lector para una ilustraci\u00f3n del proverbio \u2020\u0153Antes del quebrantamiento se enaltece el coraz\u00f3n del hombre\u2020\u009d (Prov. 18:12).<br \/>\nPara Belsasar la intervenci\u00f3n divina fue tan dram\u00e1tica como aterrorizadora. Presumiblemente, ya en un estupor cercano a la borrachera, la sorprendente aparici\u00f3n de una mano escribiendo en una pared tuvo en \u00e9l el efecto de sobriedad que lo transform\u00f3, de un juerguista soberbio en una figura petrificada y pat\u00e9tica (6). En la manera que nos hemos acostumbrado a \u00e9l, se volvi\u00f3 a la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo, pero la encontr\u00f3 impotente (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:2; 4:6). No se da ninguna explicaci\u00f3n de la incapacidad de los sabios para leer la escritura. Varias son posibles: forma desigual de las letras, el uso de un c\u00f3digo o falta de certeza sobre el verdadero significado. En su sabidur\u00ed\u00ada el mundo ni conoce a Dios ni entiende su revelaci\u00f3n (1 Cor. 1:21; 2:14).<\/p>\n<p>5:10-17 Daniel es recordado<\/p>\n<p>En una manera que nos recuerda G\u00e9n. 41:1\u201316, el nombre de Daniel surgi\u00f3 una vez m\u00e1s en la familia real. La reina (probablemente aqu\u00ed\u00ad debe entenderse que es la reina madre), en un tono que raya en reproche franco en el contraste que ella us\u00f3 entre Belsasar y Nabucodonosor (en ese tiempo ya como veinte a\u00f1os de fallecido), dirigi\u00f3 a Belsasar a la sabidur\u00ed\u00ada probada de Daniel. Su aparente respeto por \u00e9l estaba subrayado por el uso de su nombre heb. como de su nombre babil\u00f3nico y en la referencia a sus dones sobresalientes (12; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 11:2, 3). Aparentemente Daniel ya no ten\u00ed\u00ada su anterior papel prominente en la sociedad babil\u00f3nica. Belsasar parece haber sido culpable del pecado de Roboam (1 Rey. 12:7, 8).<br \/>\nLas palabras de Belsasar (13\u201316) son m\u00e1s efectivamente le\u00ed\u00addas como las de un hombre todav\u00ed\u00ada bajo la influencia del alcohol. Las alusiones al origen y a la edad de David (\u00e9l debe haber tenido entonces como 80 a\u00f1os de edad) como uno de los cautivos de Jud\u00e1 que el rey mi padre [Nabucodonosor] trajo de Jud\u00e1 (13) es la manera de hablar autosegura y degradante de un borracho.<\/p>\n<p>5:18-31 Un rey pesado en la balanza de Dios<\/p>\n<p>La aguda respuesta de Daniel (17\u201324) contrasta con el estilo de su reacci\u00f3n a Nabucodonosor (2:16; 4:19; v\u00e9anse tambi\u00e9n comentarios sobre 8:1\u20134 para una explicaci\u00f3n adicional) y nos recuerda las palabras de Pedro en Hech. 8:18\u201320. Su discurso nos recuerda otros ejemplos de alegatos legales del ATAT Antiguo Testamento (cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 12:2\u20136; Miq. 6:1\u20138). Antes que otra cosa se bosquej\u00f3 el trasfondo hist\u00f3rico del pecado de Belsasar (18\u201321). Esos detalles sirvieron como indicaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n del car\u00e1cter de Dios y las maneras en que Belsasar deb\u00ed\u00ada haberlo conocido y actuado en consecuencia. Sobre esta base sigui\u00f3 la acusaci\u00f3n (el pronombre \u2020\u0153t\u00fa\u2020\u009d se repite nueve veces en diversas formas en los vv. 22, 23). El conoc\u00ed\u00ada a Dios, pero no lo glorific\u00f3 ni le dio gracias (Rom. 1:21).<br \/>\nLas tres palabras en el mensaje (25) se refieren a pesos y por tanto a precios y valores (MENE = mina; TEKEL = ciclo; PARSIN = partes). La interpretaci\u00f3n de Daniel combinaba la idea b\u00e1sica de ser pesado y valuado con un sugestivo juego de palabras. Mene se deriva del verbo \u2020\u0153enumerar\u2020\u009d o \u2020\u0153designar\u2020\u009d; tekel en su forma verbal significa \u2020\u0153pesar\u2020\u009d o \u2020\u0153evaluar\u2020\u009d y parsin (peres es el singular) es \u2020\u0153partes\u2020\u009d o \u2020\u0153porciones\u2020\u009d. El reino de Belsasar hab\u00ed\u00ada sido pesado y evaluado; ser\u00ed\u00ada dividido entre los medos y los persas (un juego de palabras con parsin).<br \/>\nBelsasar pudo permitirse guardar su promesa. Si las palabras de Daniel se cumplieran, su papel como tercer se\u00f1or en el reino (29) ser\u00ed\u00ada de corta duraci\u00f3n. Si no, entonces su vida probablemente s\u00ed\u00ad lo ser\u00ed\u00ada. De cualquier modo, aquella misma noche vio el fin de Belsasar (30; cf.cf. Confer (lat.), compare Prov. 29:1).<br \/>\nDaniel no ofreci\u00f3 mayor explicaci\u00f3n (el hecho del juicio divino, no de los detalles, era su inter\u00e9s aqu\u00ed\u00ad). Herodoto y Xenofonte registran el hecho de que Babilonia fue tomada durante una fiesta nocturna por medio de una desviaci\u00f3n temporal del r\u00ed\u00ado Eufrates, permitiendo que los invasores entraran a la ciudad por el ahora seco lecho del r\u00ed\u00ado. Xenofonte (que describe la expedici\u00f3n de Ciro) tambi\u00e9n registra que los persas mataron al joven e irreligioso rey babil\u00f3nico.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad surge una dificultad importante. Daniel registra que Dar\u00ed\u00ado el medo tom\u00f3 el reino (31). Sin embargo, en otras partes de las Escrituras, Ciro el persa es responsable de la liberaci\u00f3n del pueblo de Dios de Babilonia (2 Cr\u00f3n. 36:22, 23; Esd. 1:1\u20138). Los cr\u00ed\u00adticos eruditos, por tanto, consideran el nombre de Dar\u00ed\u00ado el medo o como ficci\u00f3n deliberada o como un error hist\u00f3rico, en el que Dar\u00ed\u00ado I (rey de Persia 522\u2013486 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) ha sido confundido con Ciro, que en efecto ten\u00ed\u00ada como 62 a\u00f1os (31) en ese tiempo. Las propuestas de los comentaristas conservadores incluyen la atractiva sugerencia de que Dar\u00ed\u00ado el medo era el nombre real babil\u00f3nico de Ciro el persa (para una discusi\u00f3n amplia v\u00e9ase J. Baldwin, Daniel, TOTC [IVP, 1978], pp. 23\u201328).<br \/>\n6:1-28 EL REINADO DE DIOS SOBRE LAS BESTIAS SALVAJES<\/p>\n<p>6:1-9 Dar\u00ed\u00ado enga\u00f1ado<\/p>\n<p>El reinado de Dar\u00ed\u00ado trajo extensos cambios al gobierno de Babilonia con un sistema de 120 gobernadores locales (s\u00e1trapas; 1), sujetos a una peque\u00f1a administraci\u00f3n central directamente responsable al rey. (La existencia de un estrato m\u00e1s se sugiere en el v. 8.)<br \/>\nLa motivaci\u00f3n para este arreglo (para que el rey no fuese perjudicado, 2) habla mucho de las tentaciones de la vida pol\u00ed\u00adtica y del hecho de que un alto oficio no es garant\u00ed\u00ada de alta moral. Daniel (ahora en sus 80 a\u00f1os) mostr\u00f3 de nuevo la naturaleza sobresaliente de su sabidur\u00ed\u00ada concedida por Dios, pero su ascenso despert\u00f3 envidias entre sus colegas y subordinados (4).<br \/>\nLa maquinaci\u00f3n que sigui\u00f3 no es la primera ni la \u00faltima vez que el sacrificio de hostilidades tradicionales, en este caso entre los niveles m\u00e1s altos y m\u00e1s bajos de gobierno, ha sido considerado un precio digno de pagar para concertar oposici\u00f3n contra el ungido de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 2:1, 2; Mat. 16:1; Luc. 23:12; Hech. 4:25\u201327).<br \/>\nLos colegas de Daniel fueron incapaces de encontrar base para quejarse en contra de \u00e9l y por eso no tuvieron palanca para quitarlo como administrador (4; cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 14:30). Aunque sus colegas llegaron a odiarlo no pod\u00ed\u00adan menos que reconocer su integridad. Sab\u00ed\u00adan que su \u00fanica esperanza estaba en usar la bien conocida fuerza espiritual de Daniel como una debilidad pol\u00ed\u00adtica, sabiendo que \u00e9l obedecer\u00ed\u00ada a Dios antes que a los hombres (5; n\u00f3tese el contacto adicional con Hech. 4:19). Hicieron esto convirtiendo la debilidad espiritual del rey en su propia fuerza pol\u00ed\u00adtica (6, 7). La irrevocabilidad de la ley de medos y persas (8; cf.cf. Confer (lat.), compare Est. 1:19) no era rara en el antiguo Cercano Oriente, de la misma manera que la tentaci\u00f3n al totalitarismo no estaba limitada a Dar\u00ed\u00ado (7). El significado en la ley persa del decreto que era puesto por escrito se explica en Est. 8:8.<\/p>\n<p>6:10-17 Obedecer a Dios en vez de a los hombres<\/p>\n<p>La intriga en s\u00ed\u00ad misma era directa, pero conten\u00ed\u00ada una prueba sutil para Daniel: todo lo que se requer\u00ed\u00ada era un breve per\u00ed\u00adodo sin oraci\u00f3n audible (7). Adem\u00e1s \u00e9l ya estaba en sus 80 a\u00f1os, mucho tiempo despu\u00e9s del que podr\u00ed\u00ada esperarse hero\u00ed\u00adsmo.<br \/>\nSin embargo, en manera caracter\u00ed\u00adstica, Daniel reconoc\u00ed\u00ada que cualquier ganancia hecha al precio de la fidelidad a la Palabra de Dios finalmente resultar\u00ed\u00ada en p\u00e9rdida (cf.cf. Confer (lat.), compare Fil. 3:7, 8).<br \/>\nMientras que el asunto cr\u00ed\u00adtico en la narraci\u00f3n es el hecho escueto de que Daniel orara en un marcado esp\u00ed\u00adritu de reverencia, tambi\u00e9n provee varios detalles de su oraci\u00f3n, us\u00e1ndolo as\u00ed\u00ad como un ejemplar de la vida de oraci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:17, 18; 9:3\u201319; 10:2, 3, 12). Su costumbre era adorar en un aposento alto (un cuarto superior; 10) con las ventanas de su c\u00e1mara abiertas hacia Jerusal\u00e9n. Aunque sab\u00ed\u00ada que Dios est\u00e1 en todas partes y por tanto escuchaba su oraci\u00f3n en Babilonia, \u00e9l oraba al Se\u00f1or que hab\u00ed\u00ada dado a conocer su presencia en Jerusal\u00e9n a donde el arca de su pacto hab\u00ed\u00ada sido tra\u00ed\u00adda (n\u00f3tese la orientaci\u00f3n de pacto de su oraci\u00f3n en el cap. 9). La regularidad de las oraciones de Daniel tambi\u00e9n ocasiona un comentario (10b), as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n la nota de acci\u00f3n de gracias que las llenaba, hasta en el contexto de grave peligro personal, y la postura que adoptaba (se hincaba de rodillas, 10), indicando la sinceridad de sus s\u00faplicas (11).<br \/>\nLos intrigantes atraparon a Daniel y a Dar\u00ed\u00ado en su sutileza (11, 12). La caracter\u00ed\u00adstica que hizo a Daniel el \u00fanico miembro de la administraci\u00f3n del rey completamente digno de confianza, es decir, su confianza en el Dios del pacto, recibi\u00f3 una reinterpretaci\u00f3n radical a manos de sus enemigos. Su fidelidad ahora fue categorizada como rebeli\u00f3n (13). Ahora Dar\u00ed\u00ado vio claramente su error, pero estaba incapacitado para revocarlo (14), como aparentemente tambi\u00e9n Daniel lo estaba (17). N\u00f3tese, sin embargo, el contraste brillantemente trazado que subyace en toda la narraci\u00f3n: tanto los intrigantes como el rey estaban febrilmente activos confabul\u00e1ndose y haciendo planes (3\u20139, 14). En contraste, la vida de Daniel rezumaba regularidad e integridad espiritual. Antes del v. 21 \u00e9l se presenta como habl\u00e1ndole solamente a Dios.<\/p>\n<p>6:18-28 Amparado por el poder de Dios por la fe<\/p>\n<p>Daniel fue amparado por el poder de Dios por la fe (Heb. 11:33b; 1 Ped. 1:5), no del peligro, sino en el peligro. Para asombro y alivio del rey, la intervenci\u00f3n ang\u00e9lica guard\u00f3 a Daniel, el testigo de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 22; Sal. 91:9\u201316). Por la fe (23) \u00e9l hab\u00ed\u00ada experimentado los poderes del mundo venidero (Heb. 6:5) en el cual los leones ser\u00e1n mansos (Isa. 11:7). Como todos los milagros del ATAT Antiguo Testamento, este es una muestra anticipada del gran milagro de la resurrecci\u00f3n de Cristo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 17 con Mat. 27:60\u201366), que se\u00f1ala a la resurrecci\u00f3n final y a la restauraci\u00f3n (1 Cor. 15:20\u201328; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 2:4\u20138). En un universo aparentemente cerrado (17) Dios hab\u00ed\u00ada demostrado que \u00e9l no puede ser excluido; si los creyentes hacen su lecho en las profundidades, \u00e9l est\u00e1 all\u00ed\u00ad (Sal. 139:8). Como resultado, la protecci\u00f3n y liberaci\u00f3n de Daniel y de sus tres amigos fue completa (23b; cf.cf. Confer (lat.), compare 3:27 y, despu\u00e9s, Juan 19:31\u201336).<br \/>\nAl contrario del pensamiento com\u00fan, hay muy pocos milagros dram\u00e1ticos en el ATAT Antiguo Testamento. Aqu\u00ed\u00ad, como en los \u00fanicos otros per\u00ed\u00adodos concentrados de milagros en el ATAT Antiguo Testamento (los d\u00ed\u00adas del \u00e9xodo y la entrada a Cana\u00e1n y el tiempo de El\u00ed\u00adas y de Eliseo y el establecimiento de su ministerio prof\u00e9tico), lo mi lagroso ocurre en momentos de crisis en el reino de Dios. Los milagros en Daniel, como en cualquier otra parte, no son meramente \u2020\u0153contrarios a la naturaleza\u2020\u009d o \u2020\u0153por encima de la naturaleza\u2020\u009d. Son principalmente \u2020\u0153contrarios al mal\u2020\u009d y a los poderes de las tinieblas. Son expresiones de \u2020\u0153los poderes del siglo venidero\u2020\u009d cuando todo el mal ser\u00e1 vencido.<br \/>\nUn ep\u00ed\u00adlogo obscuro se registra en el v. 24. Probablemente no es necesario suponer (ni aqu\u00ed\u00ad, ni en el v. 4) que todos los administradores estuvieron involucrados. Seg\u00fan Herodoto, el castigo de toda una familia de esta manera era para guardar la ley persa. La narraci\u00f3n misma no ofrece una moraleja (cf.cf. Confer (lat.), compare Est. 8:1\u201310), pero el mensaje subyacente es bastante claro: el obstruir el progreso del reino de Dios es arriesgarlo todo en el intento. Los que se oponen a Dios finalmente ser\u00e1n despedazados. Aqu\u00ed\u00ad de nuevo la narraci\u00f3n hace contacto con los principios del Sal. 2 (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 2:9\u201312).<br \/>\nLa liberaci\u00f3n de Daniel fue celebrada en el decreto del rey (tal vez bajo la propia direcci\u00f3n de Daniel), en el contexto de la doxolog\u00ed\u00ada a Dios como viviente (26, es decir, ocupado activamente en los asuntos del mundo), soberano y salvador. Daniel mismo es una ilustraci\u00f3n v\u00ed\u00advida de los principios m\u00e1s b\u00e1sicos de una vida piadosa (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 1, especialmente vv. 2, 3). Si Dar\u00ed\u00ado ciertamente debe ser identificado con Ciro, \u2020\u0153y\u2020\u009d (28) debe ser traducido (lo cual ser\u00ed\u00ada muy apropiado) como \u2020\u0153es decir\u2020\u009d.<br \/>\n7:1-28 EL REINADO DE DIOS SOBRE LOS REINOS BESTIALES<\/p>\n<p>7:1-14 Cuatro bestias, un hombre<\/p>\n<p>El cap. 7 introduce la segunda mitad del libro y liga sus dos secciones. Aunque introduce una nueva secci\u00f3n que contiene las visiones apocal\u00ed\u00adpticas de Daniel, tambi\u00e9n nos hace retroceder al reino de Belsasar (cf.cf. Confer (lat.), compare cap. 5) y concluye la secci\u00f3n aramea del libro. De este modo se le advierte al lector que vea las conexiones importantes entre la historia y el apocalipsis. Por su contenido la visi\u00f3n de este cap. nos recuerda del sue\u00f1o de Nabucodonosor en el cap. 2. All\u00ed\u00ad, sin embargo, el enfoque estaba en los reinos poderosos sucesivos que se levantaban contra el reino de Dios, pero que finalmente fueron vencidos por \u00e9l; aqu\u00ed\u00ad el enfoque est\u00e1 en la depravaci\u00f3n y el breve car\u00e1cter de esos reinos (representados por figuras bestiales) en comparaci\u00f3n con el reino eterno de Dios.<br \/>\nComo en otras partes de la literatura apocal\u00ed\u00adptica, lo visual domina (n\u00f3tese el \u00e9nfasis en mirar en los vv. 2, 4, 6, 7, 9, 11, 13). As\u00ed\u00ad como es importante tratar de interpretar el significado hist\u00f3rico de la visi\u00f3n, el hecho de que la revelaci\u00f3n se da en forma visual subraya la importancia de su apelaci\u00f3n a los sentidos tanto como a la raz\u00f3n; su intento es crear impresiones, no meramente comunicar proposiciones.<br \/>\nLa visi\u00f3n tuvo lugar durante el primer a\u00f1o del reinado de Belsasar (cf.cf. Confer (lat.), compare el comentario sobre 5:1). Indudablemente que el conocimiento \u00ed\u00adntimo que Daniel ten\u00ed\u00ada de la familia real lo hubiera llenado de presentimientos por el futuro inmediato (que \u00e9l ten\u00ed\u00ada poco tiempo para Belsasar es claro seg\u00fan 5:17).<br \/>\nAhora Dios llen\u00f3 su mente con una visi\u00f3n m\u00e1s c\u00f3smica del gran mar (posiblemente el Mediterr\u00e1neo, pero m\u00e1s probablemente un cuadro general del mundo en su impiedad e inestabilidad aterradoras). Sin embargo, es agitado no por las bestias que surgen de \u00e9l, sino por los cuatro vientos del cielo (2), una indicaci\u00f3n de que detr\u00e1s aun del m\u00e1s temible de los eventos est\u00e1 la actividad de Dios. Esto, adem\u00e1s, se subraya por el uso del pasivo en las descripciones de las bestias, que evidentemente representan imperios: la criatura como le\u00f3n, cuyas alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo \u2020\u00a6 y le fue dado un coraz\u00f3n de hombre (4; posiblemente un retrato de Nabucodonosor); a la criatura como oso le fue dicho: \u00c2\u00a1Lev\u00e1ntate; devora mucha carne!, y a la criatura como leopardo le fue dado dominio (6). Puede haber totalitarismo, pero nunca hay autonom\u00ed\u00ada final en el gobierno humano. Los creyentes siempre podr\u00e1n ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que los reyes hacen a c\u00f3mo Dios gobierna. La estrecha conexi\u00f3n entre estas criaturas y el sue\u00f1o de Nabucodonosor sugiere que ellas representan los mismos imperios (babil\u00f3nico, medopersa y griego, de acuerdo con la interpretaci\u00f3n dada). De manera in teresante, Nabucodonosor es comparado en otras partes con el le\u00f3n (Jer. 4:7; cf.cf. Confer (lat.), compare 49:19; 50:44) y con el \u00e1guila (Eze. 17:3, 11, 12). Cf. v. 4 con 4:33, 34. No podr\u00ed\u00ada encontrarse mejor descripci\u00f3n de la conquista de Alejandro Magno que un leopardo con alas que hab\u00ed\u00ada desarrollado cuatro cabezas. (De hecho, a su muerte el imperio se dividi\u00f3 en cuatro partes.)<br \/>\nEl temible car\u00e1cter de esas criaturas palidece hasta la insignificancia ante la descripci\u00f3n de la cuarta bestia y su brutalidad. Las primeras criaturas se parecen a un le\u00f3n, a un \u00e1guila, a un oso y a un leopardo, pero \u00e9sta no tiene semejanza con ninguna del mundo animal. En tanto Daniel estaba todav\u00ed\u00ada perplejo por sus diez cuernos (7, 8), su atenci\u00f3n fue atra\u00ed\u00adda por un nuevo cuerno, que aparentemente representaba a un individuo, pero uno cuya hu manidad estaba absorta en s\u00ed\u00ad mismo.<br \/>\nMientras Daniel miraba, tres escenas le fueron puestas ante sus ojos r\u00e1pidamente. Puede ser m\u00e1s sabio pensar en ellas como parte de un tapiz que en conjunto comunica una gran impresi\u00f3n.<br \/>\nLa primera escena (9, 10) es una visi\u00f3n del trono de Dios. En contraste con las escenas anteriores, est\u00e1 marcada por el orden, la tranquilidad y la soberan\u00ed\u00ada final. Aunque no se especifica que hay una conexi\u00f3n entre esta escena y la segunda (11, 12) claramente se implica que el juicio de Dios est\u00e1 detr\u00e1s de la destrucci\u00f3n de la bestia y del rompimiento del poder de las otras bestias (10; El tribunal se sent\u00f3, y los libros fueron abiertos sugiere que un veredicto judicial est\u00e1 a punto de ser emitido). Ante el Anciano de D\u00ed\u00adas, los reinos de este mundo son de corta vida. Su presencia como un juez santo y justo se comunica por medio de la impresi\u00f3n de su presencia como llama de fuego y su blancura perfecta (9; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 50:3, 4). La tercera escena vuelve al sal\u00f3n del trono de Dios, donde alguien como un Hijo del Hombre es presentado al Anciano de D\u00ed\u00adas (13) y recibe autoridad universal de \u00e9l. Esta figura es Hombre Verdadero en contraste con las bestias. Es capaz de soportar la santidad de Dios y permanecer en su presencia. En esta figura la roca del sue\u00f1o de Nabucodonosor (2:35, 44, 45) se convierte en un hombre en el que la verdadera imagen de Dios brilla (G\u00e9n. 1:26\u201328), el Hombre Mesi\u00e1nico que ser\u00e1 el verdadero regente de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 2:8; 8:4\u20138; 72:1\u201311, 17; Heb. 2:5\u20139; 12:28).<\/p>\n<p>7:15-28 El cuerno que hizo la guerra<\/p>\n<p>Daniel recibi\u00f3 una serie de indicios para explicar estas escenas. La interpretaci\u00f3n de las bestias como imperios est\u00e1 de acuerdo con ellas. La visi\u00f3n ten\u00ed\u00ada el prop\u00f3sito de asegurarle que los santos del Alt\u00ed\u00adsimo tomar\u00e1n el reino (18). Esto no debe tomarse como para sugerir que el \u2020\u0153Hijo del Hombre\u2020\u009d y los santos del Alt\u00ed\u00adsimo son id\u00e9nticos, pero finalmente en la venida de Cristo (p. ej.p. ej. Por ejemplo Apoc. 1:7) se aclarar\u00e1 que est\u00e1n relacionados en alguna manera. Su coronaci\u00f3n es la garant\u00ed\u00ada de que sus santos participar\u00e1n de su triunfo (Apoc. 20:6).<br \/>\nAunque Daniel recibi\u00f3 la seguridad del triunfo del reino de Dios, estaba especialmente atribulado por la identidad de la aterrorizadora cuarta bestia, por sus cuernos y particularmente por el \u2020\u0153peque\u00f1o\u2020\u009d (19; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8). La interpretaci\u00f3n que \u00e9l recibi\u00f3 ilumina la visi\u00f3n, pero de ninguna manera la hace sencilla. No es de sorprender que los comentaristas hayan diferido en su interpretaci\u00f3n del pasaje. Su dificultad debiera advertirnos de no ser dogm\u00e1ticos al explicarlo.<br \/>\nEl cuerno peque\u00f1o aparece en el contexto del \u00faltimo imperio. La identificaci\u00f3n depende de nuestro esquema general para interpretar toda la visi\u00f3n (y el sue\u00f1o de Nabucodonosor en el cap. 2). Debe no tarse en especial el triple car\u00e1cter del cuerno peque\u00f1o en el v. 25. Es culpable de blasfemia, persecuci\u00f3n del pueblo de Dios y alguna forma de autodeificaci\u00f3n (puesto que cambiar las festividades, v. 25, es prerrogativa solamente de Dios, 2:21).<br \/>\nLos que sit\u00faan la lectura de Daniel en el siglo II a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo usualmente identifican el cuarto reino como Grecia, y consideran al cuerno peque\u00f1o como Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes. No es posible, sin embargo, leer este pasaje desde una perspectiva del NTNT Nuevo Testamento sin reconocer que la figura del \u2020\u0153Hijo del Hombre\u2020\u009d (13) se cumple en Cristo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mar. 13:26; Hech. 7:56; Apo. 1:13; 14:14).<br \/>\n Esta interpretaci\u00f3n (retrospectiva) sugiere que la figura de la cuarta bestia se realiza en Roma. Probablemente es mejor considerar los \u2020\u0153cuernos\u2020\u009d (7, 8, 24) como una continuaci\u00f3n del \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d del do minio romano, en el contexto del que surge el cuerno peque\u00f1o, el hombre de iniquidad, el anticristo final (20, 21, 25; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Tes. 2:4\u201312; 1 Jn. 4:3b) que fieramente oprime a los santos (25) durante un tiempo. Su poder entonces ser\u00e1 consolidado e intensificado (un tiempo), pero repentinamente ser\u00e1 quebrantado ( y la mitad de un tiempo). El Hijo del Hombre, habiendo recibido el dominio universal para s\u00ed\u00ad mismo y para su pueblo, reinar\u00e1 entonces para siempre (14, 26, 27).<br \/>\nDaniel fue afectado por la visi\u00f3n, tanto f\u00ed\u00adsica como mentalmente. Hay una lecci\u00f3n importante para todos los que tienen experiencias espirituales poco comunes en el hecho de que \u00e9l guard\u00f3 el asunto para s\u00ed\u00ad mismo (28).<\/p>\n<p>8:1-27 EL REINADO DE DIOS DURA PARA SIEMPRE<\/p>\n<p>En sus experiencias visionarias Daniel recibi\u00f3 una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa del conflicto en el que \u00e9l personalmente estaba envuelto. No estaba limitado a su propia experiencia; m\u00e1s bien, su experiencia no era sino un aspecto de una lucha c\u00f3smica entre los reinos de este mundo y el reino que Dios est\u00e1 estableciendo.<br \/>\nLa segunda visi\u00f3n de Daniel le record\u00f3 la primera (1) pero esta vez \u00e9l se ve\u00ed\u00ada a las orillas del r\u00ed\u00ado Ulai en Susa, la capital de Persia. Su visi\u00f3n consist\u00ed\u00ada en dos im\u00e1genes visuales centrales (1\u20134; 5\u201312) seguidas por dos revelaciones orales (vv. 13, 14 dadas por un santo; vv. 15\u201326, dadas por Gabriel; cf.cf. Confer (lat.), compare 9:21 y Luc. 1:19, 26). Puesto que las partes visuales y las audibles est\u00e1n correlacio nadas, el cap. se examina mejor en estos segmentos.<\/p>\n<p>8:1-4, 15-20 El carnero de dos cuernos<br \/>\nEl carnero de dos cuernos en la primera visi\u00f3n (3) son los reyes de Media y de Persia (20), y el cuerno m\u00e1s largo indudablemente representa a Persia. Daniel lo vio abri\u00e9ndose camino, extendiendo su territorio en todas direcciones. De hecho el Imperio Persa se extendi\u00f3 al oeste a Babilonia, Siria y Asia Menor, al norte a Armenia y al mar Caspio, y al sur a Africa. El conocimiento de Daniel de esto (en el tercer a\u00f1o del reinado de Belsasar) es consistente con el discurso posterior al rey en el a\u00f1o de su ca\u00ed\u00adda (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:18\u201331), El ya hab\u00ed\u00ada visto \u2020\u0153la escritura en la pared\u2020\u009d para el Imperio Babil\u00f3nico. Co mo hombre de fe estaba aprendiendo progresivamente que \u00e9sta era simplemente una se\u00f1al de una realidad mayor, que la escritura est\u00e1 ya en la pared para todos los imperios, excepto para el del Alt\u00ed\u00adsimo (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:44).<\/p>\n<p>8:5-8, 21, 22 El macho cabr\u00ed\u00ado de un cuerno<\/p>\n<p>Mientras Daniel reflexionaba en el significado de esta primera imagen, antes de recibir la interpretaci\u00f3n de ella, vio un macho cabr\u00ed\u00ado con un cuerno muy visible (5). Tres cosas lo caracterizaban: su velocidad extraordinaria, su ferocidad aparentemente omnipotente al vencer al carnero (6, 7); y el dram\u00e1tico rompimiento de su largo cuerno y del crecimiento de cuatro cuernos en su lugar (8), de uno de los cuales sali\u00f3 otro cuerno (9).<br \/>\nEl macho cabr\u00ed\u00ado representa el Imperio Griego (21). Las im\u00e1genes del gran cuerno se cumplieron perfectamente en Alejandro Magno que se convirti\u00f3 en un conquistador mundial entre los 21 y 26 a\u00f1os, venciendo a las fuerzas persas en una serie de batallas decisivas entre 334 y 331 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Sin embargo, \u00e9l iba a morir tr\u00e1gicamente a la edad de 33 a\u00f1os (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8) y su imperio fue fragmentado en cuatro regiones representadas por los cuatro cuernos (22). De uno de esos sali\u00f3 un cuerno peque\u00f1o (9) que deb\u00ed\u00ada formar el cl\u00ed\u00admax de toda la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>8:9-14, 23-27 El peque\u00f1o cuerno que creci\u00f3<\/p>\n<p>El descendiente de uno de los cuernos ahora se describe involucr\u00e1ndose en una pol\u00ed\u00adtica vigorosa de expansi\u00f3n que alcanza a Palestina (la tierra gloriosa, 9; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 8:7\u20139; Jer. 3:19). En autoengrandecimiento (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 8:12\u201315) esta figura se deificar\u00e1 a s\u00ed\u00ad misma y blasfemar\u00e1 prohibiendo el culto b\u00ed\u00adblico (11, 12). Daniel vio esto prolongarse por 2.300 tardes y ma\u00f1anas (14), lo que probablemente debe entenderse como d\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 1:5, 8, 13 etc.). El hecho de que esta informaci\u00f3n le fuera transmitida a Daniel por los santos (13) es una indicaci\u00f3n de que, a pesar del horror de los eventos, son conocidos por Dios y misteriosamente est\u00e1n dentro de sus prop\u00f3sitos (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:2). Entonces, tambi\u00e9n, lo es el cuerno peque\u00f1o que crece no por su propio poder (24) y cuya ca\u00ed\u00adda no es por mano humana (25).<br \/>\nSiria, una de las cuatro divisiones en las que se fragment\u00f3 el imperio de Alejandro Magno, fue gobernada por Seleuco Nicator, cabeza de la dinast\u00ed\u00ada sel\u00e9ucida de la que Ant\u00ed\u00adoco IV surgi\u00f3 en 175 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Tom\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo de Theos Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (Ant\u00ed\u00adoco, el Dios ilustre). Otros se refieren a \u00e9l como Ep\u00ed\u00admanes (\u2020\u0153el loco\u2020\u009d). En su pol\u00ed\u00adtica expansionista invadi\u00f3 Palestina (la tierra gloriosa; 9) y saque\u00f3 Jerusal\u00e9n en medio de terrible derramamiento de sangre. Aboli\u00f3 las ofrendas diarias matutinas y vespertinas (11; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 29:38\u201343) y cometi\u00f3 la blasfemia de sacrificar un cerdo en el altar de las ofrendas quemadas, despu\u00e9s de colocar una estatua de Zeus en el templo y de hacer sacrificios humanos en el altar. Prohibi\u00f3 la circuncisi\u00f3n y profan\u00f3 el s\u00e1bado (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 11, 12).<br \/>\nEs digno de notarse el empe\u00f1o de Daniel por entender esta visi\u00f3n (5a, 15, 16). Esta iluminaci\u00f3n no es solamente un asunto de conocimiento previo de los eventos de la historia, sino tambi\u00e9n una consideraci\u00f3n de la naturaleza y obra del mal en su destrucci\u00f3n de la vida, su oposici\u00f3n a la piedad (24; con un enfoque en destruir la adoraci\u00f3n del pueblo de Dios, 11; cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 20:29\u201331), su false dad y su orgullo (25). A la luz de esto Daniel aprende lecciones vitales: que nadie debe permitir que lo sugestionen con un falso sentido de seguridad (25, se engrandecer\u00e1; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 10:12; G\u00e1l. 6:1), y que Dios finalmente destruir\u00e1 toda oposici\u00f3n a \u00e9l (25; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 2:8\u201312; 46:8\u201310; Apoc. 11:15\u201318).<br \/>\nEl enfoque en el cuerno peque\u00f1o, al cual los papeles de los grandes imperios del carnero y del macho cabr\u00ed\u00ado son secundarios, es un recordatorio de la caracter\u00ed\u00adstica perspectiva b\u00ed\u00adblica, que ve, no los grandes imperios, sino al pueblo del pacto de Dios como la clave para la historia. El significado final de los imperios y de sus gobernantes se determina por su trato al pueblo de Dios (9\u201312; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 25:31\u201346).<br \/>\nDos frases se\u00f1alan hacia el cumplimiento de la visi\u00f3n de Daniel: esos eventos tendr\u00e1n lugar al final de la indignaci\u00f3n \u2020\u00a6 en el tiempo se\u00f1alado (19) y despu\u00e9s de muchos d\u00ed\u00adas (26). El \u2020\u0153fin\u2020\u009d en vista aqu\u00ed\u00ad es mejor tomado como la \u00faltima parte del per\u00ed\u00adodo de la historia bajo revisi\u00f3n (es decir, no el fin de las edades).<br \/>\nComo en 7:28, la reacci\u00f3n de Daniel es instructiva. La seriedad del conflicto en el que el pueblo de Dios iba a estar envuelto lo abrum\u00f3 y lo horroriz\u00f3, pero no lo paraliz\u00f3. Aun en un ambiente imp\u00ed\u00ado \u00e9l cumpli\u00f3 sus responsabilidades diarias (27; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Ped. 3:11).<br \/>\n9:1-27 EL REINADO DE DIOS FORTALECIENDO LA PROFECIA Y LA ORACION<\/p>\n<p>9:1-3 Daniel escudri\u00f1a las Escrituras<br \/>\nGabriel entonces le trajo mayor informaci\u00f3n (21; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:16) que recibi\u00f3 identificaci\u00f3n cronol\u00f3gica y significativa en el primer a\u00f1o de Dar\u00ed\u00ado (1). Daniel estaba ocupado en ejercicios espirituales. Hab\u00ed\u00ada estado meditando en la profec\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas acerca de que la desolaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (2) durar\u00ed\u00ada setenta a\u00f1os (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 25:11, 12; 29:10). La oraci\u00f3n que sigui\u00f3 estuvo profundamente influida por el esp\u00ed\u00adritu de Jer. 25. Como en la Escritura, la motivaci\u00f3n para la intercesi\u00f3n sincera de Daniel es do ble: la necesidad de la hora y la palabra de promesa del pacto de Dios. Aunque la l\u00f3gica abstracta podr\u00ed\u00ada llevarnos a preguntar por qu\u00e9 \u00e9l necesitaba orar cuando Dios ya hab\u00ed\u00ada dado su promesa, Daniel mismo entendi\u00f3 que Dios emplea la oraci\u00f3n como el medio por el cual se complace en cumplir su palabra. El arrepentimiento y la intercesi\u00f3n genuinas afectaron a Daniel externa y tambi\u00e9n internamente (3). Esto era presumiblemente una parte de las de vociones privadas de Daniel, pero sus acciones no estaban opuestas al esp\u00ed\u00adritu de Mat. 6:16\u201318, concerniente a nuestra apariencia en p\u00fablico y en cualquier evento que tiene en vista la recompensa de las alabanzas de otros en vez de la apro baci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>9:4-19 La oraci\u00f3n: un convenio de trabajo<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Daniel estaba dominada por un sentido del car\u00e1cter de Dios, especialmente como es revelado en su justicia. La justicia de Dios es su absoluta integridad, su conformidad a su propia gloria perfecta. En sus relaciones con su pueblo \u00e9sta toma la forma de su fidelidad a sus pactos con ellos. En esa relaci\u00f3n de pacto \u00e9l ha prometido ser su Dios y tomarlos como su pueblo; \u00e9l ha prometido que disfrutar\u00e1n bendiciones mientras siempre y cuando respondan con fidelidad a su pacto de amor, pero habr\u00e1 juicio si le responden en incredulidad, ingratitud y desobediencia (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 27:28).<br \/>\nEstos principios subyacen en todos los tratos de Dios con su pueblo en el ATAT Antiguo Testamento y salen a la superficie en la oraci\u00f3n de Daniel. En su paciencia con su pueblo desobediente Dios hab\u00ed\u00ada enviado profetas a llamarlos a volver a la fidelidad al pacto (5, 6). Su exilio era el resultado de su indiferencia a su advertencia y un cumplimiento de la maldici\u00f3n del pacto (7; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 28:58, 63, 64; Jer. 18:15\u201317). En un ver dadero esp\u00ed\u00adritu de arrepentimiento, Daniel, el m\u00e1s fiel del pueblo de Dios, se ech\u00f3 sobre s\u00ed\u00ad mismo la culpa como si fuera propia (hemos se repite 9 veces en los vers\u00ed\u00adculo 5\u201310). En este respecto, su coraz\u00f3n refleja el coraz\u00f3n de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 63:8a, 9a); ellos son su pueblo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 20). La soluci\u00f3n definitiva vendr\u00ed\u00ada cuando el Hijo de Dios llevara la culpa de su pueblo como si fuera suya (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 53:4\u20136, 10\u201312; 2 Cor. 5:21). Sin em bargo, la esperanza de perd\u00f3n no disminuye la seriedad de su condici\u00f3n. Verdaderamente Daniel escudri\u00f1\u00f3 el vocabulario del ATAT Antiguo Testamento al describir y confesar el fracaso de Jud\u00e1 (pecado, iniquidad, impiedad, rebeld\u00ed\u00ada, trasgresi\u00f3n, desobediencia; 5\u201311) y sus consecuencias (verg\u00fcenza y dispersi\u00f3n; v. 7). Tal juicio es la expresi\u00f3n de la justicia del pacto de Dios en respuesta al pecado de su pueblo. El ha guardado su promesa (7, 11\u201314).<br \/>\nAl orar por el conflicto de su pueblo, Daniel no pidi\u00f3 a Dios que abandonara su justicia. Parad\u00f3jicamente, es la \u00fanica esperanza del pueblo. Como en el primer \u00e9xodo, por su propia gloria Dios revel\u00f3 la justicia de su pacto en misericordia al oprimido y tambi\u00e9n como juicio sobre el malvado (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 3:7\u201310, 20; 6:6). Alentado por las promesas divinas a trav\u00e9s de Jerem\u00ed\u00adas, Daniel apel\u00f3 a Dios para defender su glorioso nombre que hab\u00ed\u00ada ligado al pueblo y a la ciudad de Jerusal\u00e9n (16). La meta de su intercesi\u00f3n es la gloria del nombre de Dios; su fundamento es la palabra de promesa del pacto de Dios respecto a la restauraci\u00f3n; su motivaci\u00f3n es el conocimiento de la misericordia justa revelada en los hechos salvadores de Dios en el pasado (15\u201319).<\/p>\n<p>9:20-27 Otros \u2020\u0153setenta\u2020\u009d<\/p>\n<p>El tiempo de la revelaci\u00f3n fue como a la hora del sacrificio del atardecer (21; es decir, a media tarde), una notable indicaci\u00f3n del enfoque de la vida de Daniel centrada en la ciudad de Dios, puesto que \u00e9l hab\u00ed\u00ada estado ausente de Jerusal\u00e9n por cerca de setenta a\u00f1os (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10). Gabriel apareci\u00f3 con dram\u00e1tica rapidez en respuesta a su oraci\u00f3n, trayendo una comunicaci\u00f3n divina m\u00e1s amplia que extendi\u00f3 el horizonte de Daniel m\u00e1s all\u00e1 de los setenta a\u00f1os de la profec\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas a un per\u00ed\u00adodo de setenta semanas (24). Hay una cumbre m\u00e1s le jana en las cordilleras de monta\u00f1as de prop\u00f3sitos de Dios en la que \u00e9l debe concentrarse ahora.<br \/>\nLa revelaci\u00f3n enigm\u00e1tica que sigue primero delinea el programa divino, incluyendo seis cosas que deben cumplirse dentro del per\u00ed\u00adodo de setenta semanas ordenado por Dios (24). Las primeras sesenta y nueve semanas llevan a la llegada del Mes\u00ed\u00adas Pr\u00ed\u00adncipe (25) y est\u00e1n divididas en dos per\u00ed\u00adodos desiguales (siete semanas y sesenta y dos semanas = sesenta y nueve semanas). Esta divisi\u00f3n es uno de los rasgos m\u00e1s enigm\u00e1ticos de todo el libro. Posiblemente las primeras semanas miran hacia la terminaci\u00f3n del templo. Los vv. 26 y 27 pueden contener un \u2020\u0153paralelismo progresivo\u2020\u009d en miniatura: el v. 26 describe la semana final en t\u00e9rminos panor\u00e1micos mientras el v. 27 la describe en detalle espec\u00ed\u00adfico.<br \/>\nLas interpretaciones de este mensaje var\u00ed\u00adan enormemente, y dependen de la amplitud de criterio que el int\u00e9rprete tenga del cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada. La erudici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, situando la escritura de Daniel en el contexto del siglo II a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, ve el per\u00ed\u00adodo como destinado a extenderse desde el siglo VI hasta el tiempo de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (entendi\u00e9ndose los 490 ya sea en t\u00e9rminos redondos o lit.lit. Literalmente, y, tal vez, equivocadamente). Pero desde la perspectiva del NTNT Nuevo Testamento, es dif\u00ed\u00adcil evitar la conclusi\u00f3n de que el Mes\u00ed\u00adas Pr\u00ed\u00adncipe (25) se cumple en Jesucristo, cuya venida trae expiaci\u00f3n y fin de la culpa (24). Algunos int\u00e9rpretes conservadores, adem\u00e1s, han empleado varias cronolog\u00ed\u00adas para mostrar que la cifra de 490 es una predicci\u00f3n cronol\u00f3gicamente exacta de la muerte de Cristo. No se ha llegado a ning\u00fan consenso acerca de esto o de la interpretaci\u00f3n detallada de la \u00faltima semana.<br \/>\nSi el an\u00e1lisis cristol\u00f3gico es en general correcto, las sesenta y nueve semanas pueden representar el per\u00ed\u00adodo entre la restauraci\u00f3n hasta la venida de Cristo y el reino que \u00e9l inaugura. Aunque dif\u00ed\u00adcil (v. 26), el Mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 quitado (el verbo es uno que tambi\u00e9n se usa para confirmar un pacto) y no tendr\u00e1 nada nos recuerda Isa. 53:8 y es una indicaci\u00f3n de absoluta desolaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 26:31; 27:46). El v. 27 puede entonces ser considerado como referencia al gobernante que ha de venir (26), y que encuentra su cumplimiento en Tito Vespasiano, la profanaci\u00f3n del templo y la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d. de J.C.d. de J.C. Despu\u00e9s de Jesucristo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 24:3\u201325). Alternativamente, el v. 27a podr\u00ed\u00ada referirse a Cristo confirmando el pacto de Dios por una semana, es decir, por todas las edades futuras (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 11:25, 26); y los vv. 27b y 27c a la profanaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPor setenta a\u00f1os Daniel ha a\u00f1orado la restauraci\u00f3n de la ciudad y del templo de Dios (16\u201319). Ahora que est\u00e1 por ocurrir, su atenci\u00f3n se dirige a una cumbre m\u00e1s distante y elevada en la historia de la redenci\u00f3n. Aun un templo nuevo en una ciudad reconstruida hecha por manos humanas puede ser destruido; los ojos de Daniel, por tanto, deb\u00ed\u00adan fijarse en un templo final (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 2:19), en uno que estar\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 de toda profanaci\u00f3n (Apoc. 21:22\u201327).<br \/>\n10:1-12:4 EL REINADO DE DIOS SOBRE TODA LA HISTORIA<\/p>\n<p>10:1-3 En duelo espiritual<br \/>\nLa narraci\u00f3n de la visi\u00f3n final de Daniel se extiende desde el principio del cap. 10 hasta el fin del libro. Est\u00e1 fechada con precisi\u00f3n en el tercer a\u00f1o de Ciro (1) durante el per\u00ed\u00adodo de la Pascua y de la fiesta de los panes sin levadura, y tuvo lugar en las riberas del Tigris (4). En el aniversario del \u00e9xodo de Egipto un nuevo \u00e9xodo empez\u00f3 en el primer a\u00f1o de Ciro (Esd. 1), pero se enfrent\u00f3 con un desaliento prematuro (Esd. 3:12\u20134:5). Finalmente la obra de reconstruir el templo lleg\u00f3 a detenerse (Esd. 4:24). Las insinuaciones de esos desalientos prematuros parecen ser la raz\u00f3n m\u00e1s probable para el prolongado per\u00ed\u00adodo de disciplina espiritual de Daniel (2). El vers\u00ed\u00adculo inicial resume el car\u00e1cter de la visi\u00f3n que sigue.<\/p>\n<p>10:4-9 Una visi\u00f3n gloriosa<br \/>\nLa visi\u00f3n de Daniel (7) tuvo un efecto abrumador en \u00e9l (8). Aunque s\u00f3lo \u00e9l vio la figura, parece que sus acompa\u00f1antes escucharon la voz que era como el estruendo de una multitud (6) y huyeron (7). Mientras que la figura estaba vestida de lino como un sacerdote (5; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 28:42; Lev. 6:10; 16:4), todo su ser irradiaba tal luz y belleza que Daniel us\u00f3 el vocabulario de los metales preciosos, de las piedras y hasta de los elementos para encontrar s\u00ed\u00admiles para describirlo (5\u20137). No se hace ning\u00fan intento para identificar al hombre. La descripci\u00f3n de \u00e9l sobrepasa la de los otros visitantes celestiales en Daniel (8:15, 16; 9:20, 21), pero claramente se compara a otras apariciones de Dios y de Cristo en las Escrituras (p. ej.p. ej. Por ejemplo Eze. 1:26\u201328; Apoc. 1:12\u201315). Esta visi\u00f3n se dio para hacer hincapi\u00e9 en el pacto de gracia de Dios (vestidura sacerdotal) y en el poder y gloria santos (el brillo abrumador). En un sentido especial Dios mismo es la fuente del mensaje y el garantizador de su verdad (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 1).<\/p>\n<p>10:10-11:1 \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritus de maldad en los lugares celestiales\u2020\u009d<\/p>\n<p>La primera parte de la visi\u00f3n de Daniel desapareci\u00f3 de la vista dej\u00e1ndolo abrumado y adormecido. Luego, aparentemente, una segunda figura se dirigi\u00f3 a \u00e9l (11), explic\u00e1ndole que, inmediatamente que \u00e9l hab\u00ed\u00ada empezado a orar (12), se le hab\u00ed\u00ada enviado una respuesta a sus oraciones para darle visi\u00f3n (no declarado as\u00ed\u00ad, pero implicado en el v. 2). El mensajero hab\u00ed\u00ada encontrado oposici\u00f3n, sin embargo, de el pr\u00ed\u00adncipe del reino de Persia (evidentemente tambi\u00e9n una figura sobrenatural; 13), hasta que Miguel vino en su ayuda. El arc\u00e1ngel Miguel (cf.cf. Confer (lat.), compare Judas 9) es el defensor principal del pueblo de Dios (vuestro pr\u00ed\u00adncipe, 21; cf.cf. Confer (lat.), compare 12:1) contra los poderes de las tinieblas (cf.cf. Confer (lat.), compare Apo. 12:7\u20139).<br \/>\nEs claro que detr\u00e1s de las escenas de los conflictos de la historia hay un conflicto \u2020\u0153en los lugares celestiales\u2020\u009d (Ef. 6:12), en el que Daniel se hab\u00ed\u00ada visto envuelto en su intercesi\u00f3n. Los poderes espirituales trataban de impedir que \u00e9l recibiera revelaci\u00f3n del futuro (y, por tanto, un entendimiento de los prop\u00f3sitos seguros de Dios). Implicado en esto est\u00e1 el reconocimiento de que la revelaci\u00f3n pr\u00f3xima fortalecer\u00e1 a Daniel y, ciertamente, a todo el pueblo de Dios (14).<br \/>\nNo es claro si el semejante a un hijo del hombre (16) es una tercera figura o debe ser identificado con las figuras en los vv. 5 \u00f3 10 (vv. 20, 21 parecen indicar lo \u00faltimo). La incertidumbre se explica por la naturaleza del car\u00e1cter visionario de la revelaci\u00f3n y por la condici\u00f3n mental de Daniel (15\u201317). En cualquier caso, Daniel, alentado y fortalecido por este toque, pudo recibir la revelaci\u00f3n (18, 19). El mensajero celestial pronto regresar\u00ed\u00ada a su si guiente tarea (11:1) en la guerra espiritual (20). En ese momento era Persia; pronto ser\u00ed\u00ada Grecia (20) la que, humanamente hablando, dominar\u00ed\u00ada las experiencias del pueblo de Dios.<br \/>\nParte de la respuesta a la pregunta que se hab\u00ed\u00ada hecho a Daniel en el v. 20 es que \u00e9l necesita saber que hay poderes celestiales defendiendo al pueblo de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 6:15\u201323). Pero primero \u00e9l se da cuenta de lo que est\u00e1 registrado en el libro de la verdad (21), es decir, c\u00f3mo se desarrollar\u00e1n los prop\u00f3sitos de Dios.<\/p>\n<p>11:2-45 Los reyes del norte y del sur<\/p>\n<p>Mientras que la revelaci\u00f3n que sigue parece a los lectores modernos una predicci\u00f3n de eventos futuros, est\u00e1 tan detallada que la mayor\u00ed\u00ada de los eruditos asumen que los lectores originales la hubieran reconocido instant\u00e1neamente como un ardid literario usado por un autor del siglo II a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Seg\u00fan este criterio, el detalle completo en el relato de los eventos en los vv. 21\u201335 indica que el autor ten\u00ed\u00ada conocimiento personal de ellos. Los vv. 40\u201345, por otra parte, describen eventos que todav\u00ed\u00ada estaban en el futuro para el autor, y su profec\u00ed\u00ada acerca de ellos result\u00f3 estar equivocada. Los eruditos que sostienen este criterio, por tanto, datan la escritura final de Daniel en 165 o 164 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (Para las implicaciones de esta opini\u00f3n vea la Introducci\u00f3n.)<br \/>\nA trav\u00e9s del cap\u00ed\u00adtulo es evidente que de lo que Daniel hab\u00ed\u00ada aprendido anteriormente en manera pict\u00f3rica ahora se presenta delante de \u00e9l en la ma nera lineal de la historia. El punto de vista desde el cual esos eventos se ven es, sin embargo, la tierra gloriosa (16) que Dios ha pactado con su pueblo, y con relaci\u00f3n al cual los gobernantes en el sur o en el norte se levantan (p. ej.p. ej. Por ejemplo vv. 11, 12). Al contrario de otras interpretaciones de la historia que marginan al pueblo de Dios (Palestina siendo considerada apenas como un puente de paso entre el norte y el sur), la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica contempla el reino al que ellos pertenecen como el punto central y clave de la historia.<br \/>\n11:2\u20134 El futuro inmediato. El mensajero bosqueja el desenvolvimiento inmediato de la historia. El poder del imperio persa se ve como creciente hasta la aparici\u00f3n de una figura de inmenso poder, que no tendr\u00ed\u00ada dinast\u00ed\u00ada, y con su imperio fragmentado despu\u00e9s de su muerte (4).<br \/>\nEl cuarto rey persa (2) despu\u00e9s de Ciro (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:1) fue Jerjes (que rein\u00f3 de 486 a 465 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). El es conocido por haber reunido enormes recursos mediante impuestos y haberlos agotado en sus hosti lidades contra Grecia (2), la cual lo derrot\u00f3 en la batalla de Salamina en 480 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo El retrato de un rey valiente cuyo imperio ser\u00ed\u00ada fragmentado (3, 4), en vez de ser pasado a sus herederos, fue cum plido en Alejandro Magno (Daniel ya sab\u00ed\u00ada que el poder pasar\u00ed\u00ada a Grecia; 10:20), cuyos dos hijos fueron asesinados. El lleg\u00f3 a ser un cuerno quebrado (8:22).<br \/>\n11:5-45 Norte contra sur. Hay un amplio acuerdo sobre la interpretaci\u00f3n de esta secci\u00f3n entre los comentaristas de muy diferentes escuelas de pensamiento, por la manera tan \u00ed\u00adntima en que esta visi\u00f3n se junta con el siguiente bosquejo de la historia.<br \/>\nCuando el imperio de Alejandro se dividi\u00f3 en cuatro (4), Ptolomeo I se convirti\u00f3 en gobernante de Egipto (el rey del sur; 5) y estableci\u00f3 la dinast\u00ed\u00ada macedonia desde 304 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (cuando tom\u00f3 el t\u00ed\u00ad tulo de rey) hasta 30 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Mientras, Seleuco I (el rey del norte) controlaba Siria, estableciendo la dinast\u00ed\u00ada sel\u00e9ucida por aprox. el mismo per\u00ed\u00adodo. Lo que sigue es la historia del desarrollo din\u00e1stico y de luchas de poder dentro de esos dos reinos y la rivalidad entre ellos.<br \/>\nEl intento inicial de alianza entre los dos poderes es representado por el matrimonio (6) entre Ant\u00ed\u00adoco II (nieto de Seleuco I) y Berenice (hija de Ptolomeo II). La paz fue solamente temporal y fue seguida por la invasi\u00f3n del norte por Ptolomeo III (7, 8) y el contraataque de Seleuco II (9) y de sus hijos Seleuco III y Ant\u00ed\u00adoco III, que avanzaron hasta Rafia en el sur de Palestina (10).<br \/>\nLa lucha por el dominio continu\u00f3 bajo Ptolomeo IV, un hombre de manera de vivir libertina. La referencia a que su coraz\u00f3n se enaltecer\u00e1 (12; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 18) prepara al lector b\u00ed\u00adblico sensible para su ca\u00ed\u00adda (2:21a). Aunque \u00e9l no infligi\u00f3 una derrota masiva a Siria en Rafia, su ascendencia no continu\u00f3 y al final, cuando Ptolomeo V subi\u00f3 al trono a la edad de cuatro a\u00f1os, Ant\u00ed\u00adoco III la conquist\u00f3 (13\u201316). El tambi\u00e9n exhibi\u00f3 la exaltaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo que merece el juicio divino (16; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 19). El v. 14 puede referirse a la fallida actividad de los jud\u00ed\u00ados zelotes que apoyaron las fuerzas sirias contra Egipto, bajo cuya dominaci\u00f3n viv\u00ed\u00adan.<br \/>\nCon miras a una futura expansi\u00f3n, se plane\u00f3 un matrimonio pol\u00ed\u00adtico entre Cleopatra, la hija de Ant\u00ed\u00adoco III y el joven Ptolomeo V (17); pero esto tambi\u00e9n fall\u00f3. Cuando Ant\u00ed\u00adoco procur\u00f3 otras conquistas en el Occidente (Grecia) fue derrotado por los romanos y obligado a regresar a su patria. Con su retirada iba a desaparecer de la escena de la historia, pues muri\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s (19).<br \/>\nSeleuco IV, que sigui\u00f3 como rey de Siria, hered\u00f3 un gran imperio, pero en bancarrota por largos a\u00f1os de acciones militares. El procur\u00f3 volver a lle nar las arcas del tesoro elevando los impuestos (20), pero pronto fue sucedido por la figura que ahora domina el resto del cap\u00ed\u00adtulo, un hombre vil (21), su hermano Ant\u00ed\u00adoco IV (Ep\u00ed\u00adfanes).<br \/>\nEl lleg\u00f3 al trono en 175 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo por medio de dos golpes de Estado. Por varios medios, incluyendo intriga y enga\u00f1o (21, 23), promovi\u00f3 una pol\u00ed\u00adtica de helenizaci\u00f3n que lo puso en conflicto directo con los jud\u00ed\u00ados que practicaban la devoci\u00f3n ortodoxa. De nuevo se subraya el peligro de sentirse seguro (v. 24; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:25), como es el tiempo l\u00ed\u00admite que Dios pone sobre las actividades humanas hostiles (aunque s\u00f3lo por un tiempo; 24).<br \/>\nAnt\u00ed\u00adoco impidi\u00f3 la invasi\u00f3n egipcia de Palestina invadiendo \u00e9l mismo Egipto, ahora gobernada por Ptolomeo VI, triunfando parcialmente por intriga (seg\u00fan los vv. 24, 25). Pero el \u00e9xito completo lo eludi\u00f3 (27), y cuando el desorden surgi\u00f3 en Palestina, \u00e9l regres\u00f3 a Siria. De nuevo se enfatizan los l\u00ed\u00admites divinos en la historia (27) y la naturaleza siniestra de la oposici\u00f3n al pueblo de Dios (28).<br \/>\nAnt\u00ed\u00adoco invadi\u00f3 Egipto de nuevo en 168 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, cuando los ptolomeos consintieron en un reino unido. Esta vez se encontr\u00f3 frente a un humillante ultim\u00e1tum romano de irse (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 30), despu\u00e9s del cual desahog\u00f3 su furia contra Dios y su pueblo (30), enlistando la ayuda de jud\u00ed\u00ados simpatizantes con el proceso de helenizaci\u00f3n (30\u201332). Esto culmin\u00f3 en la masacre de los habitantes de Jerusal\u00e9n y en el saqueo de la ciudad. El santuario fue profanado, las ofrendas diarias abolidas, se levant\u00f3 un altar a Zeus y se celebraron ritos paganos sobre el altar de las ofrendas quemadas (la abominaci\u00f3n desoladora, 31; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 24:15).<br \/>\nEn medio de la apostas\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada (descrita en los vv. 30, 32), otros fueron fieles hasta la muerte (33). Fue en este contexto que tuvo lugar la famosa resistencia de los macabeos. Como en todos los mo vimientos de resistencia, espirituales y tambi\u00e9n pol \u00ed\u00adticos, los fieles recibieron apoyo que no les hac\u00ed\u00ada falta (34).<br \/>\nLa secci\u00f3n que sigue en el libro, los vv. 36\u201345, es posiblemente la m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil. La descripci\u00f3n parece exceder todo lo que se conoce aun del blasfemo Ant\u00ed\u00adoco (de aqu\u00ed\u00ad la conclusi\u00f3n de muchos comentaristas de que esta secci\u00f3n es ciertamente profec\u00ed\u00ada que predice el futuro por parte del autor, la cual, por ser err\u00f3nea, nos capacita para fijar la fecha de la edici\u00f3n final de todo el libro). El cap. 13:1\u20133 sin embargo, sugiere que el fin de toda la historia puede aho ra estar a la vista. En este caso, el v. 35 puede estar se\u00f1alando hacia la experiencia del pueblo de Dios, no solamente durante el tiempo de Ant\u00ed\u00adoco, sino m\u00e1s all\u00e1. No obstante, la identificaci\u00f3n de el rey (36) var\u00ed\u00ada (p. ej.p. ej. Por ejemplo el Imperio Romano [Calvino], el papado y el anticristo).<br \/>\nLa identificaci\u00f3n precisa del significado de la profec\u00ed\u00ada depende de su cumplimiento hist\u00f3rico. En cualquier caso, aqu\u00ed\u00ad al menos tenemos una descripci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu del anticristo (1 Jn. 2:18) en la autonom\u00ed\u00ada radical del rey (cf.cf. Confer (lat.), compare 3:15; 4:30; 8:25; 11:3, 12, 16), que se exalta a s\u00ed\u00ad mismo como divino (36, 37; cf.cf. Confer (lat.), compare 3:5) y en la uni\u00f3n de la impiedad y la injusticia. La referencia al m\u00e1s apreciado por las mujeres (37) es dif\u00ed\u00adcil. Algunas veces conside rada como una referencia a Tamuz, la deidad pagana llorada por la diosa Istar (cf.cf. Confer (lat.), compare la alarma de Ezequiel por esta abominaci\u00f3n en Eze. 8:13, 14), las palabras tambi\u00e9n pueden significar \u2020\u0153el amor de las mujeres\u2020\u009d y denotar el completo desd\u00e9n del rey por el afecto humano (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Tim. 3:2\u20134) o de veras por la ordenanza de la creaci\u00f3n de relaciones var\u00f3n-hembra.<br \/>\nLos vv. 40\u201345 narran un conflicto final. Algunos int\u00e9rpretes sugieren que esto se cumplir\u00e1 en los t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos precisos en los cuales se describe, pero las declaraciones son tomadas mejor como la descripci\u00f3n de un conflicto futuro en t\u00e9rminos de un mapa pol\u00ed\u00adtico contempor\u00e1neo en ese entonces. Edom, Moab y Am\u00f3n (41) representan a los an tiguos enemigos del pueblo de Dios. Los enemigos tradicionales del rey del norte con sus aliados ser\u00e1n dominados por \u00e9l (43). Sin embargo, su fin vendr\u00e1 abruptamente (44, 45).<br \/>\nSi tenemos aqu\u00ed\u00ad una referencia a las escenas finales de la historia, debe recordarse que ellas son descritas en t\u00e9rminos del orden del mundo antiguo. La profec\u00ed\u00ada s\u00ed\u00ad predice el futuro, pero tambi\u00e9n habla a su mundo contempor\u00e1neo en t\u00e9rminos tomados de su propio tiempo.<br \/>\nAun si el cl\u00ed\u00admax de la impiedad se describe aqu\u00ed\u00ad, ser\u00ed\u00ada un error anticipar que el desenlace de la historia incluir\u00e1 carros y gente de a caballo (40). Tampoco debemos olvidar que la funci\u00f3n de toda esta secci\u00f3n es subrayar que no importa cu\u00e1n radicalmente imp\u00ed\u00ado pueda ser un gobernante de las naciones, llegar\u00e1 a su fin y no tendr\u00e1 quien le ayude (45).<\/p>\n<p>12:1-4 Las \u00faltimas cosas<br \/>\nEl mensajero angelical le promete a Daniel que el pueblo de Dios ser\u00e1 protegido contra las embestidas de los poderes de las tinieblas, como siempre, por Miguel (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:13, 21). Pero como la prueba de \u00e9l mismo y de sus compa\u00f1eros esto no significar\u00e1 que ser\u00e1n librados del tiempo de angustia (1; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Tim. 3:1\u20139), sino que triunfar\u00e1n en \u00e9l. Los prop\u00f3sitos de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare el libro, v. 1) no fallar\u00e1n; \u00e9l guarda a su pueblo \u2020\u0153para la salvaci\u00f3n preparada para ser revelada en el tiempo final\u2020\u009d (1 Ped. 1:5). El v. 2 se\u00f1ala a esta resurrecci\u00f3n como la revocaci\u00f3n de la maldici\u00f3n de la muerte (vida eterna, en el v. 2, contrasta con los que duermen en el polvo de la tierra, cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 2:7, 17; 3:19), o su confirmaci\u00f3n (eterno horror). Los entendidos (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:25) que han sido fieles a la palabra de Dios, a pesar de la verg\u00fcenza y el sufrimiento, ser\u00e1n glorificados (3). Este es el mensaje de esperanza y consuelo que fortalecer\u00e1 a los creyentes futuros. Por esta raz\u00f3n Da niel ha de cerrar las palabras y sellar el libro (4), no en el sentido de guardarlas secretas, sino para preservarlas hasta que se necesiten, guard\u00e1ndolas para los que buscan una palabra de Dios, en contraste con muchos que correr\u00e1n de un lado para otro, y se incrementar\u00e1 el conocimiento (4; cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 8:12).<\/p>\n<p>12:5-13 EL REINADO DE DIOS Y EL REPOSO DE SUS SIERVOS<\/p>\n<p>La exquisita conclusi\u00f3n se enfoca de nuevo en Daniel mismo (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:2\u201318). El ve a otros dos, que posiblemente deben considerarse como testigos confirmatorios (Deut. 19:15), parados cada uno en cada orilla del r\u00ed\u00ado. Daniel o uno de ellos (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) hace la pregunta que ciertamente estaba ya en la mente de Daniel, y que es frecuentemente hecha por el pueblo de Dios cuando est\u00e1 en angustia: \u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1 el final de estas cosas \u2020\u00a6 ? (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:13; Apoc. 6:10). La figura divina (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:5, 6) levanta ambas manos indicando la solemnidad y confiabilidad de lo que va a decir. Como antes, un tiempo, tiempos y medio tiempo (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:25) expresa un per\u00ed\u00adodo general y extenso y tambi\u00e9n un sentido de que esos per\u00ed\u00adodos son conocidos y limitados por Dios. Justo cuando al pueblo de Dios no le quedan defensas, Dios mismo interviene (7).<br \/>\nEs comprensible que Daniel estuviera perplejo y buscara mayor iluminaci\u00f3n sobre el final de esos eventos (8). En forma significativa (para todos los int\u00e9rpretes posteriores y tambi\u00e9n para Daniel) le informaron que la revelaci\u00f3n del significado de la visi\u00f3n esperar\u00ed\u00ada su cumplimiento hist\u00f3rico; enton ces la divisi\u00f3n entre los sabios y los malvados ser\u00e1 aclarada (10). Los primeros, con el libro de Daniel en la mano, entender\u00e1n el verdadero significado de los eventos por los cuales est\u00e1n pasando. Los imp\u00ed\u00ados s\u00f3lo conocer\u00e1n confusi\u00f3n y perplejidad.<br \/>\nLa figura provee una explicaci\u00f3n final (que se funda en 11:31). Desde el tiempo de la abominaci\u00f3n desoladora (11) el tiempo de angustia (1) durar\u00e1 aprox. tres a\u00f1os y medio, y se extender\u00e1 un mes y medio m\u00e1s (11, 12). Esto puede tener el prop\u00f3sito de un microcosmos del tiempo, tiempos y medio tiempo finales (7) y relacionarse con el sufrimiento bajo Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes. Parece probable, sin embargo, que tambi\u00e9n ve m\u00e1s all\u00e1 a los d\u00ed\u00adas finales, esos tres a\u00f1os y medio que completan las setenta semanas, de las cuales solamente sesenta y nueve y media se hab\u00ed\u00adan cumplido en 9:24\u201327.<br \/>\nApropiadamente las palabras finales son de promesa para el mismo anciano Daniel. El tambi\u00e9n debe perseverar hasta el fin. Entonces entrar\u00e1 en su reposo. Sus obras contin\u00faan sigui\u00e9ndole hasta su resurrecci\u00f3n (v. 13; cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 14:13).<br \/>\nSinclair B. Ferguson<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>d&#257;niyy&#275;&#722;l<\/span><span style=''> <\/span><span style=''>d&#257;ni&#722;a&#275;l<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018Dios es mi juez\u2019). 1. Segundo hijo de David (1 Cr. 3.1) y Abigail, tambi\u00e9n llamado \u201cQuileab\u201d (2 S. 3.3). Aunque era mayor que sus hermanos Absal\u00f3n y Adon\u00edas, no se registra nada m\u00e1s acerca de \u00e9l, por lo que se supone que muri\u00f3 a temprana edad. 2. Un descendiente de Itamar, que acompa\u00f1\u00f3 a Esdras (8.2) y fue uno de los signatarios del pacto (Neh. 10.1, 6). 3. Un hombre de extraordinaria sabidur\u00eda y rectitud cuyo nombre est\u00e1 ligado al de No\u00e9 y de Job (Ez. 14.14, 20), a quien se menciona nuevamente en 28.3. Ezequiel puede no haber estado refiri\u00e9ndose al Daniel de la mitolog\u00eda ugar\u00edtica (if. <etiqueta id=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\" title=\"\"><i>ANET<\/i><\/etiqueta>\u00b3, <etiqueta id=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\" title=\"\">pp. 149\u2013155) aun cuando la ortograf\u00eda d<\/etiqueta>e su nombre (<\/span><span style=''>D&#257;ni&#722;&#275;l<\/span><span lang=ES style=''>) tiene alguna diferencia con el nombre de su contempor\u00e1neo (<\/span><span style=''>D&#257;n&#305;&#770;y&#722;&#275;l<\/span><span lang=ES style=''>), ya que en nombres de personas las vocales se intercambian libremente, asi como <\/span><span style=''>D&#333;&#722;&#275;&#7713;<\/span><span lang=ES style=''> el edomita (1 S. 21.7; 22.9) se escribe <\/span><span style=' '>D\u00f4y&#275;&#7713;<\/span><span lang=ES style=''> en 1 S. 22.18, 22. Adem\u00e1s, la sabidur\u00eda de Daniel se hab\u00eda hecho proverbial ya en el a\u00f1o 603 <etiqueta id=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\" title=\"\">a.C. (Dn. 2.1), varios a\u00f1os antes de que fuera mencionada por Ezequiel (Ez. 28.3), Por lo tanto, puede ser id\u00e9ntico al que se registra a continuaci\u00f3n.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. El cuarto de los llamados profetas \u201cmayores\u201d, de cuya vida anterior nada se sabe aparte de lo que se nos relata en el libro que lleva su nombre. Era israelita de ascendencia real o noble (<etiqueta id=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\" title=\"\">cf. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\" title=\"\">Jos., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 10.188), fue llevado cautivo a Babilonia por Nabucodonosor en el tercer a\u00f1o del reinado de Joacim y, con varios compa\u00f1eros, fue preparado para el servicio del rey (Dn. 1.1\u20136). Siguiendo la costumbre de aquellos tiempos, le fue dado (<etiqueta id=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\" title=\"\">v. 7) el nombre babilonio de *Beltsasar. Adquiri\u00f3 reputaci\u00f3n, primero como int\u00e9rprete de las visiones de otros hombre<\/etiqueta>s (caps. 2\u20135) y luego de las suyas propias, en las cuales predijo el triunfo futuro del reino mesi\u00e1nico (caps. 7\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Renombrado por su sagacidad, ocup\u00f3 con \u00e9xito altos cargos en los gobiernos de Nabucodonosor, Belsasar y Dar\u00edo. La \u00faltima visi\u00f3n de la cual se han registrado los detalles fue en la ribera del r\u00edo Tigris en el tercer a\u00f1o del reinado de Ciro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay una breve referencia a \u201cDaniel el profeta\u201d en Mt. 24.15 (= Mr. 13.14). (* <span style='text-transform:uppercase'>Daniel, Libro de<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.D.D.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.C.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n  Los oficiales se aseguraron que el rey emitiera un decreto mediante le cual se prohib\u00eda, bajo pena de ser lanzado a la jaula de leones, a que durante treinta d\u00edas, ning\u00fan hombre hiciera petici\u00f3n alguna frente a otro humano o dios, con excepci\u00f3n del monarca.Es el h\u00e9roe y autor tradicional del libro que lleva su nombre.  (Vea art\u00edculo LIBRO DE DANIEL).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este nombre (hebreo dnyal o dnal; los Setenta Dani\u00e9l), el cual es tambi\u00e9n el de otras dos personas en el Antiguo Testamentos [cf. 1 Cr\u00f3n. 3,1; Esd. 8,2, y Neh. 10,7] significa \u00abDios es mi juez\u00bb, y es una denominaci\u00f3n apropiada para el escritor del Libro de Daniel, en el que muchas veces se anuncian los juicios de Dios sobre los poderes de los gentiles.\n<\/p>\n<p>  Casi todo lo que se conoce acerca del profeta Daniel se deriva del libro que se le atribuye.   Pertenec\u00eda a la tribu de Jud\u00e1 (1,6), y fue un noble, o tal vez descendiente de la nobleza (1,3; cf. Josefo, Ant. Jews, Lb.  X, cap. X, \u00a7 1).  Cuando todav\u00eda era un joven, probablemente alrededor de catorce a\u00f1os de edad, fue llevado cautivo a Babilonia por Nabucodonosor en el cuarto a\u00f1o del reinado de Joaqu\u00edn (605 a.C.).  All\u00ed, con otros tres j\u00f3venes de igual rango llamado Anan\u00edas, Misael y Azar\u00edas, fue confiado al cuidado de A\u0161penaz, el jefe de los eunucos del rey, y fue educado en la lengua y el aprendizaje de los \u00abcaldeos\u00bb, con lo que se denota a los profesores de la adivinaci\u00f3n, la magia y la astrolog\u00eda en Babilonia (1,3-4).    A partir de este pasaje la tradici\u00f3n jud\u00eda ha inferido que Daniel y sus compa\u00f1eros fueron eunucos, pero eso no se deduce necesariamente; el jefe de los eunucos simplemente entren\u00f3 a esos j\u00f3venes jud\u00edos, entre otros, con miras a su entrada al servicio del rey (1,5).    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Entonces Daniel recibi\u00f3 el nombre de Belt\u0161assar (Babyl. Bal\u00e2tsu-usur\u201d&#8217;, \u00abBel proteger su vida\u00bb), y, de acuerdo con Anan\u00edas, Misael y Azar\u00edas, que, recibieron respectivamente los nombres de Sadrak, Me\u0161ak y Abed Neg\u00f3, pidi\u00f3 y obtuvo permiso para no ingerir la comida especial de la mesa real provista para los educandos, y para limitarse a una dieta vegetariana.     Al final de tres a\u00f1os de Daniel y sus tres compa\u00f1eros comparecieron ante el rey, quien encontr\u00f3 que superaban a todos los dem\u00e1s que hab\u00edan sido educados con ellos, y los promovi\u00f3 a un lugar en su corte.   A partir de entonces, cada vez que el pr\u00edncipe los pon\u00eda a prueba, demostraban ser superiores a \u00bb todos los magos y adivinos que hab\u00eda en todo su reino\u00bb (1,7-20).  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Poco despu\u00e9s &#8212;ya sea en el segundo o en el duod\u00e9cimo a\u00f1o del reinado de Nabucodonosor&#8212; Daniel dio una prueba de su maravillosa sabidur\u00eda.   Ante el fracaso de todos los dem\u00e1s sabios, \u00e9l repiti\u00f3 e interpret\u00f3, para satisfacci\u00f3n del monarca, el sue\u00f1o del rey de una estatua colosal que estaba compuesta de varios materiales, y que, al ser golpeada por una piedra, se rompi\u00f3 en pedazos, mientras que la piedra se convirti\u00f3 en una monta\u00f1a y llen\u00f3 toda la tierra.   A causa de esto, Daniel en Babilonia, al igual que Jos\u00e9 de anta\u00f1o en Egipto, adquiri\u00f3 un gran favor con el pr\u00edncipe, quien no s\u00f3lo le otorg\u00f3 numerosos regalos, sino que tambi\u00e9n lo convirti\u00f3 en gobernante de \u00abtoda la provincia de Babilonia\u00bb y jefe supremo de \u00abtodos los sabios\u00bb (2,48).   A petici\u00f3n de Daniel, tambi\u00e9n, sus tres amigos recibieron importantes promociones (ii).  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Panel de la \u00e9poca de NabucodonosorLa pr\u00f3xima oportunidad que tuvo Daniel de dar muestras de su sabidur\u00eda fue otro sue\u00f1o de Nabucodonosor que, una vez m\u00e1s, s\u00f3lo \u00e9l era capaz de interpretar.  El sue\u00f1o era de un \u00e1rbol corpulento sobre el que el rey oy\u00f3 la orden de que deb\u00eda ser cortado, y que \u00absiete tiempos\u00bb deber\u00eda \u00abpasar por encima\u00bb de su tronco, que hab\u00eda quedado en pie.  Daniel le explic\u00f3 que esto auguraba que, en castigo de su orgullo, el monarca perder\u00eda su trono por un tiempo, ser\u00eda privado de su raz\u00f3n, que se imaginar\u00eda ser un buey y vivir\u00eda en los campos abiertos, pero que ser\u00eda restaurado a su poder cuando finalmente se convenciese del supremo poder y bondad del Alt\u00edsimo.  Con libertad divina, aunque en vano, el profeta exhort\u00f3 al rey a evitar tal castigo mediante la expiaci\u00f3n de sus pecados con obras de misericordia; y la predicci\u00f3n de Daniel se cumpli\u00f3 al pie de la letra (4).  Para un paralelo con esto, vea el relato de Abideno (siglo II a.C.), citado por Eusebio (Pr\u00e6p. Evang., IX, XLI). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  El Profeta Daniel de Miguel \u00c1ngelNo se dice nada expresamente sobre qu\u00e9 fue de Daniel tras la muerte de Nabucodonosor (561 a.C.); simplemente se da a entender en Daniel 5,11 ss. que perdi\u00f3 su alto cargo en la corte y vivi\u00f3 una larga vida en la jubilaci\u00f3n.   El incidente que lo llev\u00f3 de nuevo a la luz p\u00fablica fue el escenario de la juerga en el palacio de Baltasar en la v\u00edspera de la conquista de Babilonia por Ciro (538 a.C.). Mientras que Baltasar  (hebreo, Belsh\u2019a\u00e7\u00e7ar, correspondiente a Babyl.Bal\u00e2tsu-usur, \u00abBel protege al rey\u00bb) y su corte banqueteaban y tomaban vino imp\u00edamente en los vasos preciosos que hab\u00edan tomados del Templo de Jerusal\u00e9n, aparecieron los dedos de un hombre escribiendo en la pared: \u00abMen\u00e9, Men\u00e9, Teqel y Pars\u00edn\u201d.   Estas palabras misteriosas, que ninguno de los sabios del rey fue capaz de interpretar, fueron explicadas por Daniel, que al fin hab\u00eda sido convocado, y que en recompensa se convirti\u00f3 en uno de los tres principales ministros del reino.   <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Mientras Baltasar (Heb. Belshaccar, correspondiente a Babil., Bal\u00e2tsu-usur, \u00abBel protege al rey\u00bb) y su corte ten\u00edan banquetes e imp\u00edamente beb\u00edan vino en los preciosos vasos que hab\u00edan tomado del Templo de Jerusal\u00e9n, aparecieron los dedos de un hombre escribiendo en los muros: \u201cMane, Thecel, Fares\u201d.El profeta, ahora por lo menos de ochenta a\u00f1os de edad, permaneci\u00f3 en esa elevada posici\u00f3n bajo el dominio de Dar\u00edo el meda, un pr\u00edncipe que posiblemente se identifica con Dar\u00edo Histaspes (485 a.C.). Dar\u00edo, adem\u00e1s, pens\u00f3 en ponerlo al frente de todo el reino (6,4), cuando los oficiales compa\u00f1eros de Daniel, por temor a tal exaltaci\u00f3n, buscaron su ruina al declararlo culpable de deslealtad a la corona.   Obtuvieron del rey un decreto que les prohib\u00eda a todos, bajo pena de ser arrojados al foso de los leones, hacer cualquier petici\u00f3n a quienquiera que fuese, dios u hombre, excepto al monarca, durante treinta d\u00edas. Tal como hab\u00edan anticipado, y a pesar de eso, Daniel oraba tres veces al d\u00eda, en su ventana abierta, hacia Jerusal\u00e9n.   As\u00ed se lo informaron al rey, y le obligaron a aplicar con el castigo prometido al violador del decreto. Despu\u00e9s de la preservaci\u00f3n milagrosa de Daniel en el foso de los leones, Dar\u00edo public\u00f3 un decreto ordenando que todos en su reino deb\u00edan honrar y venerar al Dios de Daniel, proclamando que \u00c9l es \u00abel Dios vivo y eterno\u00bb. Y as\u00ed Daniel continu\u00f3 prosperando a trav\u00e9s del resto del reinado de Dar\u00edo, y en el de su sucesor, Ciro el Persa (6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Tales, en sustancia, son los hechos que se pueden extraer de la biograf\u00eda del profeta Daniel de la parte narrativa de su libro (1-6).  Apenas otros hechos han contribuido a esta biograf\u00eda de la segunda parte, y m\u00e1s claramente apocal\u00edptica, de la misma obra (7-12).   Las visiones all\u00ed descritas  lo presentan principalmente como un vidente favorecido con la comunicaci\u00f3n divina respecto al castigo futuro de los poderes gentiles y el establecimiento definitivo del reino mesi\u00e1nico. Estas misteriosas revelaciones se refieren a los reinados de Dar\u00edo, Baltasar y Ciro, y tal y como se las explic\u00f3 el San Gabriel Arc\u00e1ngel desde una divulgaci\u00f3n cada vez m\u00e1s clara de lo que suceder\u00e1 en \u00abel tiempo del fin\u00bb.   En el ap\u00e9ndice deuterocan\u00f3nico de su libro (13-14), Daniel reaparece en el mismo car\u00e1cter general como en la primera parte de su obra (1-6). El cap\u00edtulo 13 lo presenta como un joven inspirado cuya sabidur\u00eda superior pone en verg\u00fcenza y asegura el castigo de los falsos acusadores de la casta Susana.   El cap\u00edtulo final (14), el cual narra la historia de la destrucci\u00f3n de Bel y el drag\u00f3n, representa a Daniel como un osado y muy exitoso campe\u00f3n del Dios vivo y verdadero. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera del Libro de Daniel, la Sagrada Escritura tiene pocas referencias al profeta de ese nombre.  Ezequiel (14,14) habla de Daniel, junto con No\u00e9 y Job, como un patr\u00f3n de justicia y, en el cap\u00edtulo 28,3, como el representante de la perfecta sabidur\u00eda.   El escritor del Primer Libro de los Macabeos (2,60) se refiere a su liberaci\u00f3n de la boca de los leones, y San Mateo (24,15) a \u00abla abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n, anunciada por el profeta Daniel\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como era de esperarse, la tradici\u00f3n jud\u00eda hab\u00eda estado ocupada con la compleci\u00f3n del insuficiente relato de la vida de Daniel como es suministrada por las Sagradas Escrituras.   Ya se ha hecho alusi\u00f3n a la tradici\u00f3n de los jud\u00edos, aceptada por muchos Padres de la Iglesia, que establece que se le hizo un eunuco en Babilonia.   Otras tradiciones jud\u00edas lo representan rechazando honores que le ofreci\u00f3 Nabucodonosor; ellas explican que la raz\u00f3n por la que no se vio obligado con sus tres amigos a adorar la estatua del pr\u00edncipe en la llanura de Dura (Dan. 3) fue porque hab\u00eda sido despedido por el rey, quien quer\u00eda salvarle la vida de Daniel, porque \u00e9l sab\u00eda muy bien que el profeta nunca estar\u00eda de acuerdo en cometer tal acto de idolatr\u00eda; Dan muchos detalles fant\u00e1sticos , como por ejemplo, respecto a lo que le sucedi\u00f3 a Daniel en el foso de los leones.   Otros se esfuerzan por explicar lo que suponemos es un hecho, a saber, que el profeta devoto de Yahveh no regres\u00f3 a la tierra y ciudad de Dios despu\u00e9s del decreto de restauraci\u00f3n emitido por Ciro; mientras que otros afirman de nuevo que en realidad regres\u00f3 a Judea y all\u00ed muri\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leyendas apenas menos cre\u00edbles y conflictivas respecto a la vida de Daniel y el lugar de su  sepultura se hallan en la literatura \u00e1rabe, aunque su nombre no se menciona en el Cor\u00e1n. Durante la Edad Media exist\u00eda una tradici\u00f3n muy extendida y persistente de que Daniel fue enterrado en Susa, la moderna Shuster, en la provincia persa de Juzist\u00e1n.  En el relato de su visita a Susa en el a\u00f1o 1165, el rabino Benjam\u00edn de Tudela, narra que la tumba de Daniel le fue mostrada en la fachada de una de las sinagogas de esa ciudad, y todav\u00eda se muestra all\u00ed al presente.  El martirologio romano asigna la fiesta de Daniel como un santo profeta al 21 de julio, y al parecer trata a Babilonia como su lugar de enterramiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:    VIGOROUX, La Bible et les d\u00e9couvertes modernes (Par\u00eds, 1889), IV, Lb. III; DRANE, Daniel, His Life and Times (Londres, 1888). Vea tambi\u00e9n los comentarios e introducciones en la bibliograf\u00eda del art\u00edculo LIBRO DE DANIEL.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Gigot, Francis. \u00abDaniel.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. 24 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04620a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Giovanni E. Reyes.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. tambi\u00e9n Beltsasar Educado en el palacio del rey, Dan 1:1-7; firme en su prop\u00f3sito, Dan 1:8-16; interpreta el sue\u00f1o de Nabucodonosor, Dan 2:14-45; lee la escritura en la pared, Dan 5:17-29; librado del foso de los leones, Dan 6:10-24; sue\u00f1os y visiones, Dan: 7 Daniel (heb. y aram. D\u00e2niyy\u00ea&#8217;l; m\u00e1s correctamente, D\u00e2ni&#8217;\u00eal, \u00abDios es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/daniel\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDANIEL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1638"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1638\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}