{"id":16384,"date":"2016-02-05T10:34:51","date_gmt":"2016-02-05T15:34:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amor-ruibal-angel-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:34:51","modified_gmt":"2016-02-05T15:34:51","slug":"amor-ruibal-angel-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amor-ruibal-angel-2\/","title":{"rendered":"AMOR RUIBAL, ANGEL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La circunstancia hist\u00f3rica.-II. El planteamiento general.-III. Legitimidad hist\u00f3rica del dogma trinitario.-IV. La constituci\u00f3n hist\u00f3rica del dogma trinitario.-V. La Trinidad en la teolog\u00ed\u00ada griega y en la latina.-VI. Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>I. La circunstancia hist\u00f3rica<br \/>\nNaci\u00f3 el 11.3.1869, en San Breixo de Barro (Pontevedra) y muri\u00f3 el 4.11.1930 en Santiago. Tanto las circunstancias biogr\u00e1ficas -apenas sali\u00f3 de Santiago, m\u00e1s que para estudios de un a\u00f1o en Roma- como las de la publicaci\u00f3n de su obra -p\u00f3stuma en su parte m\u00e1s personal y renovadora- han hecho que su figura sea poco conocida. Pero se trata sin duda del pensador eclesi\u00e1stico m\u00e1s original y creativo de la la mitad del s. XX en Espa\u00f1a. Las fechas que enmarcan su vida muestran que su actividad intelectual se forj\u00f3 en los tiempos de la crisis modernista. Y, aunque, por desgracia, los trabajos sobre esta \u00e9poca en Espa\u00f1a sigan sin recoger su presencia&#8217;, puede afirmarse que AR fue realmente el pensador cat\u00f3lico que con m\u00e1s energ\u00ed\u00ada, conocimiento, decisi\u00f3n y profundidad supo afrontarla. Esto es decisivo para comprender su pensamiento, tanto en general como en el tema concreto de la Trinidad.<\/p>\n<p>Acaso por su contacto con la universidad civil o por sus tempranos e intensos estudios filol\u00f3gicos, rompi\u00f3 pronto con la renovaci\u00f3n escol\u00e1stica. De hecho, el tomo 1\u00c2\u00b0 de su obra capital, Los Problemas Fundamentales de la Filosofia y del Dogma&#8217;, publicado en 1914, a\u00f1o de la promulgaci\u00f3n de las \u00ab24 tesis tomistas\u00bb, est\u00e1 ya en plena y decidida ruptura. Hasta el punto de que va a realizar de todas ellas la cr\u00ed\u00adtica m\u00e1s radical e informada que se haya hecho hasta el momento. Pero no por ello cae en el v\u00e9rtigo del relativismo historicista (representado para \u00e9l por el Protestantismo Liberal, sobre todo por A. Harnack). Justamente en buscar un camino intermedio -en un intento paralelo al de Blondel entre \u00abhistoricismo\u00bb e \u00abintrinsecismo\u00bb, pero con mayor radicalidad y muy superior conocimiento hist\u00f3rico- consiste su prop\u00f3sito central.<\/p>\n<p>Para ello emprende, por un lado, una honda revisi\u00f3n hist\u00f3rica del constituirse mismo de la teolog\u00ed\u00ada en su interacci\u00f3n con la filosof\u00ed\u00ada. Y, por otro, proclama la urgencia de \u00abuna transformaci\u00f3n honda de la teor\u00ed\u00ada del ser y del conocer\u00bb (VI,637), elaborando as\u00ed\u00ad la base para una teolog\u00ed\u00ada actualizada. Esto hace que su planteamiento tanto del problema de Dios en general como del m\u00e1s concreto de la Trinidad aparezca como algo singular, lejos de la rutina repetitiva de la \u00abteolog\u00ed\u00ada de los manuales\u00bb. Adelantando la que ser\u00e1 preocupaci\u00f3n de la Nouvelle Th\u00e9ologie, quierepreservar la \u00abafirmaci\u00f3n\u00bb de la fe, pero liber\u00e1ndola de los \u00abconceptos\u00bb escol\u00e1sticos, que la hacen ininteligible despu\u00e9s de la ruptura de la modernidad. De ah\u00ed\u00ad la notable actualidad de su planteamiento en un tiempo en que incluso el mismo Vaticano II ha proclamado que la crisis de la escol\u00e1stica se nos ha hecho irreversible y necesitamos abrir nuevos caminos para la comprensi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>II. El planteamiento general<br \/>\nAmor Ruibal estudi\u00f3 largamente la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del problema teol\u00f3gico de Dios, desde los or\u00ed\u00adgenes presocr\u00e1ticos hasta la entrada de la modernidad (le dedica nada menos que los tomos V-VII); lleg\u00f3 incluso a elaborar una buena parte de su postura sistem\u00e1tica. No es este el caso de la Trinidad. De ella s\u00f3lo lleg\u00f3 a elaborar la exposici\u00f3n hist\u00f3rica, que aparece incrustada en el desarrollo del problema anterior. Y aunque a lo largo de la obra aparecen numerosas alusiones, que indican su prop\u00f3sito expreso de continuar el estudio sistem\u00e1tico a partir de los propios presupuestos, la muerte le impidi\u00f3 ya realizarlo. Es claro que esto limita de modo sustancial su tratamiento, pero no lo priva de una gran significatividad.<\/p>\n<p>Porque Amor Ruibal no hace una historia neutra. Si aplica tanto esfuerzo a reconstruir la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica del dato revelado, es porque lo considera imprescindible para extraer consecuencias muy importantes, tanto de legitimidad o ilegitimidad hist\u00f3rica como de alcance especulativo. De hecho, susopciones, nada obvias en su momento -el texto es de 1920-, muestran una muy aguda perspicacia y conservan en gran medida la actualidad de su lecci\u00f3n. Su aguda cr\u00ed\u00adtica del formalismo escol\u00e1stico, que tiende a convertir al dogma \u00aben un esquema dial\u00e9ctico, que se pierde en las esferas de la abstracci\u00f3n\u00bb, en \u00abuna especie de tabla pitag\u00f3rica en la esfera teol\u00f3gica\u00bb, reduciendo su valor al de \u00abuna f\u00f3rmula algebraica\u00bb (I,254), conserva toda su urgencia a\u00fan hoy cuando demasiados tratamientos trinitarios siguen incurriendo en un verbalismo ret\u00f3rico, sin significaci\u00f3n verdadera ni enganche vital. Y su opci\u00f3n por los planteamientos de la tradici\u00f3n griega coincide con los mejores intentos actuales de una visi\u00f3n m\u00e1s concreta, din\u00e1mica y realista (y desde luego podr\u00ed\u00ada aportarles un vigor conceptual no siempre presente).<\/p>\n<p>Intentemos ahora indicar las l\u00ed\u00adneas fundamentales de su tratamiento.<\/p>\n<p>III. Legitimidad hist\u00f3rica del dogma trinitario<br \/>\nAmor Ruibal consagra el primero de los tres cap\u00ed\u00adtulos a mostrar la legitimidad misma del dogma. No acepta la f\u00e1cil soluci\u00f3n escol\u00e1stica de suponer un dogma ya constitu\u00ed\u00addo en su pleno sentido desde los mismos or\u00ed\u00adgenes: esa es una postura ahist\u00f3rica y extrinsecista, para la que \u00abtodas las discusiones, todas las controversias habidas para fijar el concepto de los dogmas en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica (&#8230;) ser\u00ed\u00adan (&#8230;) puramente externas\u00bb (320). Pero tampoco acepta la cr\u00ed\u00adtica liberal, que ve en \u00e9l un producto de la filosof\u00ed\u00ada griega (321). Ambas posturas extremas incurren en el mismo defecto: son procedimientos a priori, \u00abque, lejos de ajustarse a la verdad de los hechos, intentan ajustar los hechos a las f\u00f3rmulas de los respectivos sistemas\u00bb (87).<\/p>\n<p>AR busca una visi\u00f3n m\u00e1s justa y realista mediante una distinci\u00f3n fundamental en toda su obra: entre didaj\u00e9 y gnosis. El cristianismo es ante todo una didaj\u00e9, es decir, una doctrina concreta, una ense\u00f1anza religiosa y moral, transmitida por la autoridad de una tradici\u00f3n y \u00absin procedimientos de teor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica\u00bb (320). En este sentido aparece ciertamente completa desde el principio: tal es la \u00abverdad\u00bb de la teor\u00ed\u00ada tradicional&#8217;. Lo que sucede es que el contacto con la filosof\u00ed\u00ada, las necesidades did\u00e1cticas y apolog\u00e9ticas as\u00ed\u00ad como la exigencia intr\u00ed\u00adnseca de una sistematizaci\u00f3n met\u00f3dica (cf. 174-184) obligan a esa doctrina a presentarse tambi\u00e9n como pensamiento reflejo, como teolog\u00ed\u00ada: como gnosis. Y aqu\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad que hay historia y evoluci\u00f3n, influjo de la filosof\u00ed\u00ada y oscilaciones te\u00f3ricas: era lo justo de la instancia liberal, que por ello debe ser tenida en cuenta, al par que, por la misma raz\u00f3n, puede ser criticada y mantenida en sus justos l\u00ed\u00admites&#8217;.<\/p>\n<p>Y en este sentido AR busca con implacable honestidad los condicionamientos hist\u00f3ricos y filos\u00f3ficos, en vistas tanto a la comprensi\u00f3n del dogma recibido como a su repensamiento actual.<\/p>\n<p>IV. La constituci\u00f3n hist\u00f3rica del dogma trinitario<br \/>\nSi todo dogma se ha constituido reflejamente bajo el influjo de la filosof\u00ed\u00ada,eso sucede \u00abpor modo especial cuando se trata de la Trinidad\u00bb (327). El problema no est\u00e1 en la existencia (innegable) de tal influjo, sino en el modo como se ejerce: por ah\u00ed\u00ad se diferencian la s\u00ed\u00adntesis judaico-hel\u00e9nica, la gn\u00f3stica y la cristiana. La diferencia con el gnosticismo es fundamental: \u00e9ste acaba reduciendo la didaj\u00e9 a la filosof\u00ed\u00ada, mientras que el cristianismo da primac\u00ed\u00ada a la fe, utilizando los conceptos filos\u00f3ficos s\u00f3lo \u00abcomo f\u00f3rmulas de explicaci\u00f3n doctrinal\u00bb, recort\u00e1ndolos incluso, si es preciso, \u00aben su genuina significaci\u00f3n\u00bb (88). Lo cual no significa desconocer el m\u00e9rito cient\u00ed\u00adfico del gnosticismo y su fuerte influjo, pues \u00abhabiendo sido los gn\u00f3sticos los primeros en organizar teor\u00ed\u00adas y sistematizar doctrinas, de ellos hubieron de aprender y tomar procedimientos , y aun ense\u00f1anzas, los escritores cristianos\u00bb (102).<\/p>\n<p>AR analiza largamente y con enorme erudici\u00f3n hist\u00f3rica esta dial\u00e9ctica en la teolog\u00ed\u00ada del Logos en general (111-170.199-210) y en su aplicaci\u00f3n a la Trinidad (323-335), con especial atenci\u00f3n al problema cl\u00e1sico de la \u00abortodoxia\u00bb de los Padres antenicenos.<\/p>\n<p>Ya en la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad se\u00f1ala como decisivo el influjo de dos factores fundamentales: 1) la teor\u00ed\u00ada griega de la consustancialidad, que \u00abes una variante de la teor\u00ed\u00ada de las participaciones en el seno de la Divinidad\u00bb y que permite comprender &#8211; cosa que no capt\u00f3 nunca la teolog\u00ed\u00ada latina &#8211; que \u00ablas personas, por el hecho de participar de lo divino, (&#8230;) tienen verdadera consustancialidad\u00bb (330); 2) la teor\u00ed\u00ada hebrea de la preexistencia, para la cual \u00abtodas las cosas tienen en Dios (en su omnipotencia y en su omnisciencia) la misma entidad que cuando aparecen a la vista o ante la inteligencia humana\u00bb (330-331).<\/p>\n<p>De un modo casi fascinante, muestra c\u00f3mo, por un lado, en su contexto estas ideas permiten a los Padres vivir con toda justeza su fe, sin que ello impida reconocer en muchos puntos \u00abla falta de precisi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y aun resultantes contradictorias que cabe se\u00f1alar en esa doctrina\u00bb (331). Justamente la lucha de la fe por encontrar una expresi\u00f3n teol\u00f3gica cada vez m\u00e1s ajustada determina la historia del problema y las diferencias entre las teolog\u00ed\u00adas griega y latina.<\/p>\n<p>V. La Trinidad en la teolog\u00ed\u00ada griega y en la latina<br \/>\nAR no oculta en ning\u00fan momento su preferencia por la sistematizaci\u00f3n griega de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, que es \u00abmucho m\u00e1s sencilla y sostenible que la doctrina latina, cuya complicaci\u00f3n y dificultades s\u00f3lo el h\u00e1bito de tenerla por indiscutible [recu\u00e9rdese que escribe en 1920] puede hacer pasen inadvertidas\u00bb (406). Para su estudio se vale sobre todo de la obra de D. Petau y Th. de Regnon, pero m\u00e1s como arsenal de datos que como comunidad te\u00f3rica: de Petau reconoce la erudici\u00f3n, pero dice que \u00abes harto menos conocedor de la filosof\u00ed\u00ada\u00bb (416 n.); y de la meticulosidad anal\u00ed\u00adtica de De Regnon le separan su vigor especulativo y el sentido para la vida de las ideas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad no cabe entrar en el detalle de la discusi\u00f3n, sino hacer algunas indicaciones fundamentales. En conjunto, los griegos recogen mejor el impulso vivoque llev\u00f3 a la constituci\u00f3n del dogma. Su planteamiento es m\u00e1s ontol\u00f3gico, din\u00e1mico y concreto, frente al psicol\u00f3gico de los latinos, m\u00e1s entregado al \u00aborden l\u00f3gico de las abstracciones\u00bb (411).<\/p>\n<p>Se nota sobre todo en la primac\u00ed\u00ada de las personas sobre la naturaleza, que permite explicar sin artificio y con realismo las apropiaciones y las procesiones. Estas, p.e., son \u00aba manera de donaci\u00f3n por la que una persona divina transfiere a otra su ser, al mismo tiempo que \u00e9sta permanece inmanente en la persona de donde procede, por exigencia del mismo principio que eternamente est\u00e1 d\u00e1ndole lo que es\u00bb (351). De ah\u00ed\u00ad la centralidad de la perikhoresis, que no es una consecuencia abstracta como en los latinos, sino \u00abel movimiento vital que hace que el Padre sea eternamente tal, porque eternamente engendra al Hijo, como el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 en acto eterno procediendo del Hijo y del Padre\u00bb (429-430).<\/p>\n<p>La prioridad de las personas sobre la naturaleza evita los problemas abstractos de la \u00abnaturaleza praeintellecta , que pueden llegar al problema \u00ababsurdo\u00bb de la subsistencia absoluta (364; cf. 355.417), evitando adem\u00e1s ese psicologismo \u00abdonde con tanta facilidad los fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos se convierten en elementos de la ontolog\u00ed\u00ada divina\u00bb (352). La teor\u00ed\u00ada griega prima el modelo interpersonal (no el \u00abintrapersonal\u00bb), con unidad fundada en la comuni\u00f3n participativa, como un movimiento en l\u00ed\u00adnea recta -distinto del \u00abtri\u00e1ngulo\u00bb latino o del \u00ab\u00e1ngulo agudo invertido\u00bb de Focio- que \u00abcomienza en el Padre como poseedor de la naturaleza divina, para dar origen al Hijo; y pasa mediante el Padre y el Hijo a constituir el Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan la f\u00f3rmula habitual: ek Patr\u00f3s di&#8217;huiou en Pn\u00e9umati\u00bb (362-363).<\/p>\n<p>La diferencia entre generaci\u00f3n, como \u00abreproducci\u00f3n sustancial de las perfecciones f\u00ed\u00adsicas\u00bb del Padre, y la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, como \u00abla suprema cualidad moral del Padre y del Hijo\u00bb (371-372), se aclara con coherencia; as\u00ed\u00ad como el conflicto del Filioque, que en el fondo desaparece como problema, \u00abporque es manifiesto que el Esp\u00ed\u00adritu Santo al proceder del Padre necesariamente procede del Hijo\u00bb (377).<\/p>\n<p>VI. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa exposici\u00f3n, tan excesivamente sint\u00e9tica puede ocultar la riqueza y flexibilidad del tratamiento ruibaliano. Adem\u00e1s el autor no ha podido completar el estudio hist\u00f3rico con la elaboraci\u00f3n de su visi\u00f3n personal. Con todo, a lo largo de su obra ofrece algunas indicaciones, que vale la pena insinuar sint\u00e9ticamente. Hay dos motivos principales que su filosof\u00ed\u00ada puede aportar.<\/p>\n<p>El primero y m\u00e1s obvio es su teor\u00ed\u00ada central del correlativismo, que muestra una especial aptitud para adentrarse en la comprensi\u00f3n del misterio trinitario, tan primordialmente relacional. El mismo autor lo hizo notar de modo expreso: \u00abLa teor\u00ed\u00ada de las relaciones y de la sustancia, aplicase especialmente al dogma de la Trinidad\u00bb (VII,270)\u00bb. De todos modos, no pensaba en una aplicaci\u00f3n simple y no mediada; las escasas alusiones que aparecer\u00e1n m\u00e1s tarde nos lo muestran extra\u00f1amente parco y reservado. 0 no hace la aplicaci\u00f3n, aunhablando de la relaci\u00f3n transcendental (IX,275-295), o la alude en su diferencia: hablando de la relatividad entitativa que es como \u00abuna din\u00e1mica transcendente\u00bb que entra en la constituci\u00f3n originaria de todo ser y obrar finito, dice que \u00aben el Ser infinito, aunque entra tambi\u00e9n, es de diversa \u00ed\u00adndole\u00bb (VIII,220).<\/p>\n<p>El otro motivo est\u00e1 en su concepci\u00f3n de la esencia de Dios, que se aparta de la aseidad escol\u00e1stica para insistir en la idea de vida infinita, que incluye conciencia y personalidad\u00bb. Se encuentra aqu\u00ed\u00ad la aplicaci\u00f3n m\u00e1s extensa y expresa, que vale la pena rese\u00f1ar para ver c\u00f3mo el futuro tratamiento trinitario habr\u00ed\u00ada de enlazar \u00ed\u00adntimamente con su filosof\u00ed\u00ada: \u00abLa teor\u00ed\u00ada de la Trinidad (&#8230;) no hace sino elevar esos mismos conceptos y ofrecer una m\u00e1s alta idea de la fecundidad en la vida divina, que llega a la plenitud de su manifestaci\u00f3n en las tres hip\u00f3stasis del Dios Trino. (&#8230;) &#8230;la vida consciente de la naturaleza de Dios es un elemento din\u00e1mico que, por su propia condici\u00f3n, envuelve en lo infinito la fuerza expansiva que se traduce en la Trinidad. (&#8230;) Mas, designando la esencia la vida divina, encu\u00e9ntrase ah\u00ed\u00ad un valor tan positivo y radical respecto al nexo y comunicaci\u00f3n de las personas en Dios como lo representa la fecundidad infinita en orden a la existencia de las personas divinas. De suerte que una misma vida se expande y manifiesta en triple forma de realidad personal, y estas personas se identifican en el principio vivificador que ellas mismas encierran y expresan.<\/p>\n<p>De todos modos, su aportaci\u00f3n fundamental radica sin duda en el planteamiento mismo: en su sensibilidad para el problema de la legitimidad hist\u00f3rica del dogma trinitario. Dejando al descubierto los condicionamientos reales de las formulaciones trinitarias y permitiendo interpretarlas con su fecunda dial\u00e9ctica entre didaj\u00e9 y gnosis, permite acoger sin angustia su relatividad te\u00f3rica, al tiempo que abre la posibilidad de una nueva interpretaci\u00f3n. En un tiempo de tan profunda crisis cultural, con la ca\u00ed\u00adda de todo el universo simb\u00f3lico heredado de la escol\u00e1stica, deja libre el esp\u00ed\u00adritu para la acogida del \u00abDios diferente\u00bb, que llega tan nuevo a nuestra teolog\u00ed\u00ada como lleg\u00f3 a la de los Padres, y que por lo mismo pide la misma valent\u00ed\u00ada para repensar su misterio en las coordenadas de nuestra cultura al igual que ellos lo hicieron en la suya.<\/p>\n<p>[ -> Comuni\u00f3n; De Regnon, Th.; Escol\u00e1stica; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Filosofia; Gnosis-Gnosticismo; Hijo; Historia; Logos; Modernismo; Naturaleza; Padre; Padres (griegos y latinos); Persona; Procesiones; Protestantismo; Relaciones; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Vaticano II.j<br \/>\nBIBLIOGRAFIA: Angel Amor Ruibal en la actualidad, Actas de la Semana-Homenaje en su Centenario, Madrid 1973; BARREIRO G\u00ed\u201cMEZ, J., Sistematizaci\u00f3n de lo personal y lo sobrenatural seg\u00fan Amor Ruibal, Lugo 1969, 77-87; DELGADO VARELA, J.M., La doctrina trinitaria en Amor Ruibal: RET 16 (1956) 437-474; TORRES QUEIRUGA, A., Constituci\u00f3n y evoluci\u00f3n del Dogma. La teor\u00ed\u00ada de Amor Ruibal y su aportaci\u00f3n, Madrid 1977; -El tema de la Trinidad en Amor Ruibal: EstTrin 14 (1980) 113-146; -Noci\u00f3n, religaci\u00f3n, transcendencia. O co\u00f1ecemento de Deus en Amor Ruibal e Xavier Zubiri, Coru\u00f1a 1991.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Torres Queiruga<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La circunstancia hist\u00f3rica.-II. El planteamiento general.-III. Legitimidad hist\u00f3rica del dogma trinitario.-IV. La constituci\u00f3n hist\u00f3rica del dogma trinitario.-V. La Trinidad en la teolog\u00ed\u00ada griega y en la latina.-VI. Conclusi\u00f3n I. La circunstancia hist\u00f3rica Naci\u00f3 el 11.3.1869, en San Breixo de Barro (Pontevedra) y muri\u00f3 el 4.11.1930 en Santiago. 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