{"id":16385,"date":"2016-02-05T10:34:52","date_gmt":"2016-02-05T15:34:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angelologia\/"},"modified":"2016-02-05T10:34:52","modified_gmt":"2016-02-05T15:34:52","slug":"angelologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angelologia\/","title":{"rendered":"ANGELOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Malak Yahv\u00e9h (el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h) como personificaci\u00f3n de Dios en el AT.-II. \u00ed\u0081ngeles de Dios y Trinidad en el judeocristianismo.-III. Adoraci\u00f3n ang\u00e9lica .<\/p>\n<p>En las antiguas tradiciones de Israel ya exist\u00ed\u00ada la creencia en los \u00e1ngeles al servicio del monote\u00ed\u00adsmo de Yahveh, el Dios de Israel, el Dios \u00fanico y Se\u00f1or del cosmos creado y de la historia. Hay, sin embargo, dos etapas en la angelolog\u00ed\u00ada de Israel: antes y despu\u00e9s del exilio. Al principio influyeron m\u00e1s las culturas y religiones palestinenses: cananeos e hititas. Despu\u00e9s del exilio, por influjo de las grandes culturas mesopot\u00e1micas &#8211; la asirio-babil\u00f3nica, la de medos y persas-, en donde vivi\u00f3 desterrado Israel, tom\u00f3 un incremento mayor y sufri\u00f3 una mayor evoluci\u00f3n la angelolog\u00ed\u00ada de Israel. As\u00ed\u00ad lo acusan los profetas: Isa\u00ed\u00adas y Ezequiel. Pero sobre todo el libro apocal\u00ed\u00adptico de Daniel y a partir de \u00e9l toda la literatura intertestamentaria. Por influjo de \u00e9sta, pero en un clima diverso, marcado por la venida mesi\u00e1nica de Jes\u00fas y sobre todo por su misterio pascual, los \u00e1ngeles proliferan en los dos momentos m\u00e1s revelatorios, la navidad y la pascua. Esta \u00faltima marca la pauta de la primera. Los \u00e1ngeles en el NT est\u00e1n al servicio del Cristo glorificado en la pascua. Sirven al Dios Trino, de quienes son mensajeros de su revelaci\u00f3n y salvaci\u00f3n en Cristo y sirven a la Iglesia de Cristo. De esa manera sirven a los hombres. Fundamentalmente por esa doble innovaci\u00f3n de servir a Dios en Cristo y de servir a los hombres se caracteriza la presencia, creencia, funciones y tareas de los \u00e1ngeles en el NT.<\/p>\n<p>En el NT se mantiene su presencia y su creencia, pero a la larga pierden importancia e incluso se prohibe su adoraci\u00f3n (cf. Col 2, 18; Ap 19, 10 y 22, 8-9). La presencia ang\u00e9lica prolifera en los dos momentos \u00e1lgidos de la revelaci\u00f3n-salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Jes\u00fas: a) en su anunciaci\u00f3n y nacimiento, recogidos en los evangelios de infancia (Mateo y Lucas). Los \u00e1ngeles anuncianlos dos nacimientos -de Juan y de Jes\u00fas-, revelan y glorifican en una liturgia celeste, que se ve y se oye en la tierra, el nacimiento de Jes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas y Kyrios, b) Y finalmente otro foco de densidad ang\u00e9lica es el acontecimiento escatol\u00f3gico de la pascua (resurrecci\u00f3n-ascensi\u00f3n), que adem\u00e1s es primordial y que encuentra su correspondencia en el acontecimiento anterior y se convierte en su pauta. En la tumba vac\u00ed\u00ada los \u00e1ngeles testifican, anuncian al Cristo resucitado, que nadie lo ha visto todav\u00ed\u00ada, a las mujeres, para que a su vez comuniquen esta buena noticia a los disc\u00ed\u00adpulos y est\u00e9n predispuestos para verle. Son los dos momentos apocal\u00ed\u00adpticos de la historia y de la persona de Jes\u00fas. Marcan su alfa y omega. Pero la pascua lleva el primado y el centro.<\/p>\n<p>En otros dos lugares de la Iglesia los \u00e1ngeles cumplen las nuevas funciones que antes desempe\u00f1aron en el AT con el viejo Israel: prestan ayuda a los ap\u00f3stoles y a los predicadores del evangelio, como en el caso de Pedro, liber\u00e1ndole de la c\u00e1rcel como el \u00e1ngel liberador del Exodo (He 12, 7-10) y a Pablo en el naufragio de Malta (He 27, 23).<\/p>\n<p>Los otros lugares del NT que tienen relevancia para la angelolog\u00ed\u00ada son las cartas paulinas de la cautividad: Colosenses y Efesios, donde la soberan\u00ed\u00ada del Cristo pascual, muerto, resucitado y ascendido al cielo ha vencido y encadenado a todos los principados y dominaciones, que antes militaban contra Dios y la salvaci\u00f3n de los hombres. Ahora Cristo glorificado los ha derrotado y sometido a su se\u00f1or\u00ed\u00ado (cf. Col 1,16; 2, 10.15; Ef 3, 10; 6, 12; 1 Cor 15, 24; Rom 8, 32). El cristiano, siguiendo a Cristo y en comuni\u00f3n con \u00e9lpor su incorporaci\u00f3n bautismal, debe seguir luchando contra ellos. Son estos \u00abprincipados y potestades\u00bb ciertas instituciones humanas, pol\u00ed\u00adtico-sociales y culturales que se adue\u00f1an de los hombres y los someten a su imperio demon\u00ed\u00adaco. Habitan \u00aben el aire\u00bb (Ef 2, 2), pero pueden significar lo que se suele llamar \u00abel esp\u00ed\u00adritu del tiempo\u00bb -de una sociedad o cultura o pol\u00ed\u00adtica- que se presenta adversario de Dios y del evangelio. De todos estos poderes y dominaciones que esclavizan al hombre nos ha liberado Cristo. Pero tal dominio y victoria se pondr\u00e1 de manifiesto plenamente en su gloriosa parus\u00ed\u00ada3.<\/p>\n<p>Finalmente en el Apocalipsis (19, 10 y 22, 8 s.) se combina la prohibici\u00f3n de adorar a los \u00e1ngeles para reservar \u00fanica y excusivamente la adoraci\u00f3n al Dios inmortal y a Cristo, el Cordero degollado, el \u00fanico capaz de abrir los siete sellos de la historia y vencer al Drag\u00f3n, la Serpiente antigua, el Diablo, y a las bestias infernales con todos sus profetas y cortesanos. Pero al mismo tiempo los \u00e1ngeles son servidores de Dios y de Cristo en los castigos de la historia, como el \u00e1ngel exterminador de Egipto (15, 5-8), obedeciendo los mandatos de Dios y son servidores en la liturgia celeste de la ciudad de Dios -la Jerusal\u00e9n celeste- en el trisagion que entonan los ancianos ante Dios (4, 8) y en el culto al Cordero degollado.<\/p>\n<p>I. Malak Yahv\u00e9h (el \u00e1ngel de Yahveh) como personificaci\u00f3n de Dios en el AT<br \/>\nYahv\u00e9h est\u00e1 rodeado de su corte celestial, los \u00e1ngeles, como un rey oriental-asirio-babilonio. Se le llama Yahv\u00e9h Sebaot, \u00abEl Dios de los ej\u00e9rcitos\u00bb, en los salmos y en los profetas (cf. Sal 24, 10; 46, 7.11; 80, 7;Is31,4s;Jer31,35, etc.). Por estos ej\u00e9rcitos se han entendido tanto los celestes como los terrestres, por medio de los cuales Yahv\u00e9h expresaba su mando y soberan\u00ed\u00ada en el cielo y en la tierra (Is 6, 3; 9, 18; 10, 16.23; Am 4, 13; 5, 27; Jer 31, 35, etc.). Los profetas, en pol\u00e9mica con la religi\u00f3n astral de Babilonia, han subrayado que no son dioses, sino servidores del \u00fanico Dios Yahv\u00e9h, que los manda como a las l\u00ed\u00adneas de combate de sus ej\u00e9rcitos (Is 40, 26; 45, 12).<\/p>\n<p>Estos ej\u00e9rcitos celestes, a los que Jes\u00fas hace alusi\u00f3n en el prendimiento del huerto de los olivos, que su Padre podr\u00ed\u00ada enviarle (Mt 26, 53), son legiones de \u00e1ngeles que est\u00e1n a las \u00f3rdenes de Dios para ejecutar sus mandatos en la tierra, para revelar sus misterios escondidos, como el \u00e1ngel Gabriel en las visiones apocal\u00ed\u00adpticas de Daniel (8, 15 ss.; 9, 21 ss.). Es el mismo \u00e1ngel enviado por Dios que se aparece en el templo a la hora del sacrificio para anunciarle a Zacar\u00ed\u00adas el nacimiento de un hijo, Juan el Bautista, de su mujer anciana y est\u00e9ril. Y ese mismo \u00e1ngel es enviado a Nazaret a Mar\u00ed\u00ada, una virgen desposada con Jos\u00e9, para anunciarle el nacimiento de Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas, e Hijo de Dios por obra del Esp\u00ed\u00adritu y sin intervenci\u00f3n de var\u00f3n (cf. Lc 1, 11-20. 26-38).<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles vienen a significar en la revelaci\u00f3n como en la creaci\u00f3n y en el culto distintas funciones, tienen un significado diverso y m\u00faltiple. Por una parte vienen a subrayar la transcendencia soberana de Yahv\u00e9h, el Dios \u00fanico y verdadero de toda la creaci\u00f3n y de la historia de Israel. Ellos cubren con su env\u00ed\u00ado, sus mensajes y actuaciones esa distancia infinita de su transcendencia espiritual e invisible. Representan la inmanencia del poder omnicomprensivo y omnipotente de Dios que llega a todas partes e interviene en la historia de los hombres, especialmente de Israel, como pueblo de su elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el culto, tal como es visto por el profeta Isa\u00ed\u00adas en la visi\u00f3n de su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica (Is 6), dos serafines (de saraf, arder) cantan el tres veces santo (trisagion) a Yahv\u00e9h. Y tocan con carbones encendidos, sacados del incensario del culto a Dios, los labios impuros del profeta para purificarlos y as\u00ed\u00ad se convierte en boca de Dios. Tambi\u00e9n los querubines de la visi\u00f3n de Ezequiel (1, 4-28), que transportan el carro de la gloria de Yahv\u00e9h, tienen una funci\u00f3n y representaci\u00f3n lit\u00fargica. Su significado es de \u00abpoderosos\u00bb (del ac\u00e1dico karab\u00fa) y probablemente se derivan de los guardianes celestes de los reyes asiriobabil\u00f3nicos, sus protectores. Estos querubines custodian el para\u00ed\u00adso despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de los primeros padres (G\u00e9n 3, 24). Son los que custodian el arca de la alianza, que sirve de peana de sus fieles. Yahv\u00e9h habita entre ellos y sobre ellos (cf. Ex 25, 18; 1 Re 6, 23; 2 Cor 5, 8).<\/p>\n<p>En los libros del AT no se habla expresamente de la creaci\u00f3n de los \u00e1ngeles. Como tampoco en el NT, aunque se presupone y hay alusiones a ello. Es m\u00e1s bien la literatura intertestamentaria, quien trata expl\u00ed\u00adcitamente el tema. Seg\u00fan Jubileos 2, 2 fueron creados el primer d\u00ed\u00ada de la semana; para otros libros, en cambio, en el segundo d\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n. Pero todos cuentan quecuando el hombre fue creado por Dios ya estaban creados los \u00e1ngeles. Algunos lo explican bas\u00e1ndose en el plural mayest\u00e1tico, que supone a Dios con sus \u00e1ngeles (la corte celestial): \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u00bb (G\u00e9n 1, 26); \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros\u00bb (G\u00e9n 3, 22)4. La fe eclesial, siguiendo la expresi\u00f3n paulina de Col 1,15 s., lo ha expresado en su s\u00ed\u00admbolo nicenoconstantinopolitano en su primer art\u00ed\u00adculo de fe referido al Dios Padre: \u00abcreatorem coeli et terrae, visibilium omnium et invisibilium\u00bb (D 86).<\/p>\n<p>Entre todas las denominaciones de \u00e1ngeles del AT destaca el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h: malak Yahv\u00e9h. Mensajero de Dios para su pueblo, amigo y servicial auxiliador de Israel. Es el \u00e1ngel que se aparece a los patriarcas para anunciarles la promesa o garantizar su cumplimiento, como en el caso de Abrah\u00e1m cuando iba a sacrificar a su hijo Isaac (G\u00e9n 22, l ls.) y protege a Isaac y a Jacob (G\u00e9n 24, 7.40; 31, 11). Este mismo \u00e1ngel del Se\u00f1or en el NT anuncia a Jos\u00e9 la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas en el vientre de su desposada Mar\u00ed\u00ada por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo y los conduce a Egipto y los vuelve a su tierra (Mt 1-2).<\/p>\n<p>Es el \u00e1ngel del Exodo, que protege a Israel en el paso del Mar Rojo de los ej\u00e9rcitos de Fara\u00f3n que lo persiguen a muerte. Gracias al \u00e1ngel de Yahv\u00e9h, que se interpone entre unos y otros, sale ileso Israel y libre se encamina hacia la tierra de promisi\u00f3n (Ex 14, 19-20).<\/p>\n<p>Para mucha literatura intertestamentaria e incluso para el NT y la literatura cristiana: la ley (tor\u00e1) fue promulgada por \u00e1ngeles. Todo ello parasalvaguardar incluso la transcendencia espiritual de Yahv\u00e9h en su relaci\u00f3n con Mois\u00e9s y su pueblo. Aqu\u00e9l no recibi\u00f3 directamente de Dios la ley, como tampoco vio cara a cara el rostro de Dios sino su espalda, porque a Dios no se le puede ver (cf. Ex 33, 20). S\u00f3lo es visto por su Hijo Un 1, 18). Si la ley fue dada por \u00e1ngeles, Pablo se\u00f1ala que el evangelio fue dado por Jesucristo, para hacer notar su superioridad y excelencia (G\u00e1l 3, 19).<\/p>\n<p>Yahv\u00e9h act\u00faa como exterminador de los enemigos de Israel en la salida de Egipto contra el Fara\u00f3n (Ex 12, 29). M\u00e1s tarde el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h extermina los ej\u00e9rcitos de Senaquerib, que hab\u00ed\u00ada sitiado Jerusal\u00e9n (2 Re 19, 35). No es nada extra\u00f1o que reaparezca este \u00e1ngel castigando a Heliodoro, ministro de Seleuco IV, rey sirio, que se atrevi\u00f3 a profanar el templo de Jerusal\u00e9n robando su tesoro. Fue vapuleado por un \u00e1ngel de Yahv\u00e9h montado a caballo (2 Mac 3, 7-40; Dan 11, 20). El mismo \u00e1ngel antes resisti\u00f3 a Balaam cuadr\u00e1ndose en el camino e impidiendo que profetizase contra Israel sino al contrario (Num 22, 22). Es la personificaci\u00f3n de la presencia providente de Dios con su pueblo. Asiste a El\u00ed\u00adas en el desierto para que no desfallezca. Le presenta pan y agua para que pueda alcanzar el monte de Dios en su empe\u00f1o de defender el monote\u00ed\u00adsmo de Yahv\u00e9h frente a los baales (1 Re 19, 4-8). Una vez act\u00faa como \u00e1ngel exterminador de Israel en la peste que manda contra Israel por el pecado de David al censar a sus s\u00fabditos. Y esto a petici\u00f3n del mismo David que opt\u00f3: \u00abprefiero caer en manos de Dios que de los hombres\u00bb (cf. 2 Sam 24, 17). En otra ocasi\u00f3n, airado Dios contra su pueblo en el desierto, desiste de conducirlo \u00e9l mismo y lo hace por medio de su \u00e1ngel (Ex 33, 2-3).<\/p>\n<p>En muchos pasajes se puede advertir la dificultad de distinguir y separar al \u00e1ngel de Yahv\u00e9h del mismo Yahv\u00e9h (cf. G\u00e9n 16, 7 ss.; 21, 17 ss.; 22, 11 ss.; Ex 3, 2 ss.; Jue 2, 1 ss., etc.). Esto prueba el dif\u00ed\u00adcil y misterioso juego entre la transcendencia e inmanencia de Yahv\u00e9h con su pueblo y lo mismo podemos decir a trav\u00e9s de su creaci\u00f3n con los otros pueblos. As\u00ed\u00ad tendremos que si Israel tiene el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h, que en la apocal\u00ed\u00adptica toma la figura y el nombre de Miguel (Dan 10, 13-21; 12, 1), que defiende a Daniel y a Israel contra los \u00e1ngeles de Persia y Grecia, los dem\u00e1s pueblos tienen tambi\u00e9n los suyos. En la literatura apocal\u00ed\u00adptica Miguel es el gu\u00ed\u00ada de Henoc en su visita al cielo (1 Hen 71, 3) y es el clav\u00ed\u00adgero del reino de los cielos (3 Bar) que en el NT ser\u00e1 Pedro por encargo de Jes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas (Mt 16, 18).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las otras naciones tienen sus \u00e1ngeles, bas\u00e1ndose en Dt 32, 9-9 (LXX) y quiz\u00e1 entroncando con \u00abuna tradicion cananea de que el dios &#8216;El hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado divinidades para presidir los diversos pueblos\u00bb. Al \u00e1ngel de cada pueblo parece aludir Eclo 17, 17: \u00abPuso un jefe sobre cada naci\u00f3n, pero Israel es la porci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb. Estos pueblos conducidos por sus \u00e1ngeles o jefes pueden apartarse de Dios y entrar en conflicto con \u00e9l y con su pueblo. Entonces surge Miguel: \u00ab\u00bfQui\u00e9n contra Dios?\u00bb que pelea la batalla escatol\u00f3gica con victoria para Dios y los suyos (Dan 12, 1; Ap 12, 7-9).<\/p>\n<p>II. \u00ed\u0081ngeles de Dios y Trinidad en el judeocristianismo antiguo<br \/>\nEl gran historiador de las doctrinas teol\u00f3gicas del cristianismo primitivo, Jean Dani\u00e9lou, bas\u00e1ndose en dos autores alemanes que llevaron a cabo sendas investigaciones sobre cristolog\u00ed\u00ada judeocristiana y sobre las concepciones primitivas de la trinidad -se trata de J. Barbel y de G. Kretschmar- trata de exponer una doctrina trinitaria sobre cristolog\u00ed\u00ada y sobre pneumatolog\u00ed\u00ada t\u00ed\u00adpicamente judeo-cristiana, que estuvo vigente hasta Nicea, y que es una de las teolog\u00ed\u00adas m\u00e1s primitivas&#8217;. Esta representaci\u00f3n con base en la angelolog\u00ed\u00ada es t\u00ed\u00adpicamente judeo-cristiana y fue perfectamente compatible con la ortodoxia, aunque algunos herejes judeocristianos, como los ebionitas y otros, la convirtieron en una doctrina heterodoxa, porque por medio de ella propagaron el subordinacionismo del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu y los convirtieron en criaturas ang\u00e9licas inferiores a Dios. Uso que hicieron tambi\u00e9n los arrianos en el caso de Cristo. En cambio, hubo una corriente ortodoxa, propia de la teolog\u00ed\u00ada judeo-cristiana, que aunque hoy estamos muy lejos de ella y su golpe de gracia lo dio el s\u00ed\u00admbolo y los concilios niceno-constantinopolitano, tuvo su vigencia en la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>Las relaciones trinitarias del Verbo, Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en cristolog\u00ed\u00ada y en pneumatolog\u00ed\u00ada, en relaci\u00f3n al Dios Padre y entre ellos mismos, fueron interpretadas en clave angeliforme, bas\u00e1ndose en el prestigio y extensi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada alcanzado la angelolog\u00ed\u00ada en el s. I dentro del juda\u00ed\u00adsmo y del judeocristianismo, como ponen de relieve losescritos de la literatura intertestamenta ria. Los m\u00e1ximos exponentes de esta teolog\u00ed\u00ada judeo-cristiana son el Pastor dei Hermas, los escritos de san Justino, de san Ireneo y llega a alcanzar al mismo\u00c2\u00a1 Or\u00ed\u00adgenes en varios aspectos cristol\u00f3gi cos y pneumatol\u00f3gicos. El origen de su,.\u2020\u00a2 decadencia, como ya hemos dicho, fue el uso heterodoxo de estas doctrinas y, su proclividad al subordinacionismo y a una permanente ambig\u00fcedad entre una cristolog\u00ed\u00ada y pneumatolog\u00ed\u00ada que pertenecen a otro nivel, el del misterio trinitario, mientras esta cristolog\u00ed\u00ada y pneumatolog\u00ed\u00ada angeliforme, no destierra del todo su car\u00e1cter creatural. Digamos que ellos admit\u00ed\u00adan en el fondo lo; que era claro para la fe cristiana que se, viv\u00ed\u00ada en la Iglesia apost\u00f3lica, tal como lo reflejaban los escritos del NT y lo) que se pondr\u00e1 de manifiesto en la discusi\u00f3n de la Iglesia en Nicea y Constantinopla: a) Que Cristo Jes\u00fas, como&#8217; Hijo de Dios y como Kyrios y Verbo (Logos) de Dios y el Esp\u00ed\u00adritu Santo no son criaturas del Padre como los dem\u00e1s \u00e1ngeles, ni el Esp\u00ed\u00adritu es criatura del Hijo de Dios. b) Los \u00e1ngeles y toda su variedad y jerarqu\u00ed\u00ada deben servir a Cristo y al Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia y en el mundo, como criaturas a su servicio y subordinadas al misterio trinitario en la revelaci\u00f3n, salvaci\u00f3n y gobierno de la historia. c) Cristo por su misterio pascual -cruz y resurrecci\u00f3n- en su ascensi\u00f3n al cielo y en su glorificaci\u00f3n ha&#8217; vencido y puesto bajo sus pies a todos \u00ablos principados, tronos y dominaciones\u00bb. d) El culto de los \u00e1ngeles no puede disputar, sino al contrario debe servir al culto de la Trinidad como aparece en (trisagion) el Apocalipsis y en la liturgia de la Iglesia de la tierra unida a la del cielo. Y por eso se explica la prohibici\u00f3n de la adoraci\u00f3n de los \u00e1ngeles para subrayar la transcendencia del culto a la Trinidad, el \u00fanico Dios, y al Cordero degollado, el Cristo pascual, inmolado y victorioso por los siglos.<\/p>\n<p>Dentro de este contexto que se sobreentiende y que se fue explicitando en la Iglesia y en la teolog\u00ed\u00ada, afrontamos ahora esta teolog\u00ed\u00ada angeliforme. \u00ed\u0081ngel fue uno de los nombres dados a Cristo hasta el s. IV. Desaparece por su ambig\u00fcedad y por el uso subordinacionista de los arrianos. Esta categor\u00ed\u00ada de \u00ab\u00e1ngel\u00bb ha querido servir en la teolog\u00ed\u00ada judeo-cristiana como equivalente a la de \u00abpersona divina\u00bb, que todav\u00ed\u00ada no se hab\u00ed\u00ada acu\u00f1ado en la teolog\u00ed\u00ada cristiana. Y con ese t\u00e9rmino tambi\u00e9n se recog\u00ed\u00adan las funciones an\u00e1logas hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas, que homologaban a Cristo con el \u00ab\u00e1ngel de Yahv\u00e9h\u00bb (malak Yahveh), con el \u00e1ngel glorioso y con Miguel. Y al Esp\u00ed\u00adritu Santo con la denominaci\u00f3n del \u00ab\u00e1ngel del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb y las asimilaciones con Gabriel y el \u00e1ngel \u00abguardi\u00e1n del Templo\u00bb. Tambi\u00e9n se interpretaron las relaciones de Cristo con el Esp\u00ed\u00adritu a semejanza de los serafines y de los querubines de los textos mosaicos y prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>En la cristolog\u00ed\u00ada del Verbo se hab\u00ed\u00ada visto que, en todas las teofan\u00ed\u00adas del AT, quien se revelaba en ellas era el Logos de Dios. La misma filosof\u00ed\u00ada de Fil\u00f3n sosten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n lo mismo y llamaba al Logos el protos \u00e1ngelos y a los \u00e1ngeles los logoi. (Conf. 146). Para los cristianos el Logos era Cristo Jes\u00fas ya manifestado en la historia. Es el \u00ab\u00e1ngel glorioso\u00bb (endoxos) o tambi\u00e9n el \u00ab\u00e1ngel muy venerable\u00bb (semn\u00f3tatos) que env\u00ed\u00ada a otro \u00e1ngel, llamado \u00abel Pastor\u00bb, que serevela, aparece y asiste a Hermas: \u00abYo soy -dice el Pastor- enviado por el \u00e1ngel muy venerable (=Cristo)\u00bb (Visi\u00f3n V, 2). El \u00e1ngel de la penitencia dice: \u00abYo estar\u00e9 con ellos y los preservar\u00e9. Todos ellos han sido justificados por el \u00e1ngel muy venerable (=Cristo)\u00bb (Mandamiento V, 1, 7). Este \u00e1ngel glorioso y venerable tiene una talla colosal, tal como represent\u00f3 siempre a Cristo la arqueolog\u00ed\u00ada cristiana y tal como es el Cristo pantocr\u00e1tor del p\u00f3rtico de la Gloria de Santiago de Compostela (cf. Par\u00e1bola VIII, 4, 1-3). As\u00ed\u00ad aparece tambi\u00e9n Cristo en la ascensi\u00f3n, transportado por dos \u00e1ngeles en el Evangelio de Pedro.<\/p>\n<p>El tema de Cristo, el Verbo, y Miguel est\u00e1 relacionado con el tema de los siete arc\u00e1ngeles que en la jerarqu\u00ed\u00ada ang\u00e9lica de la \u00e9poca era lo m\u00e1s elevado. Cristo el Verbo pod\u00ed\u00ada ocupar el lugar central de ellos como su Se\u00f1or, tal como aparece en una amatista grabada con una inscripci\u00f3n paleocristiana en donde las iniciales de Cristo (XP) coinciden con el nombre Ichthys y a derecha e izquierda est\u00e1n los dem\u00e1s arc\u00e1ngeles (Rafael, Renel, Uriel y a la izquierda Miguel, Gabriel y Azael). En el Testamento Dan, autor cristiano, se dice: \u00abAproximaos a Dios y al \u00e1ngel que intercede por vosotros, porque es el mediador entre Dios y los hombres\u00bb (VI, 2). Mediador es un t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico, s\u00f3lo aplicado a Jes\u00fas el Cristo (1 Tim 2, 5; Hb 9, 15; 12, 24). Es el \u00e1ngel colosal que est\u00e1 bajo la sombra de un sauce en el Pastor de Hermas. Ese \u00e1ngel es el Verbo: \u00abEl \u00e1ngel colosal y glorioso es Miguel el que tiene el poder sobre el pueblo que gobierna. Porque es El el que le da la ley y se la mete en el coraz\u00f3n de los creyentes. Examina despu\u00e9s a los que se la ha dado\u00bb (Par\u00e1bola VIII, 3, 3). Cristo asume los rasgos de Miguel, porque as\u00ed\u00ad como \u00e9ste es el jefe de las milicias celestes, Cristo es el archistrateg\u00e1s como aparece en el Apocalipsis en su lucha final y victoriosa con el drag\u00f3n (Ap 19, 11-16).<\/p>\n<p>La asimilaci\u00f3n de Miguel al Verbo tiene como contrapartida la configuraci\u00f3n de Gabriel al Esp\u00ed\u00adritu Santo. La presencia simult\u00e1nea de ambos, aunque en diferente nivel de ser, en la escena de la anunciaci\u00f3n de Lucas 1, 26-38 ha propiciado esta asimilaci\u00f3n. La Ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas la recoge. Arrebatado el vidente al s\u00e9ptimo cielo para que goce de la visi\u00f3n del Dios Padre y del Se\u00f1or su Bien Amado, por \u00abel \u00e1ngel del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (VII, 23), dice de este \u00e1ngel que est\u00e1 \u00abpor encima de todos los cielos y de todos los \u00e1ngeles\u00bb (VII, 22). Cuando Isa\u00ed\u00adas est\u00e1 en el s\u00e9ptimo cielo y contempla a la derecha de Dios al Kyrios, al que adoran los \u00e1ngeles, y pregunta por el \u00e1ngel que est\u00e1 a la izquierda le contestan: \u00abAd\u00f3rale porque es el \u00e1ngel del Esp\u00ed\u00adritu Santo que est\u00e1 sobre ti y que ha hablado por los otros justos\u00bb (IX, 27-36). Y aunque no hay duda que se trata en esta visi\u00f3n de la Trinidad, sin embargo no se despeja del todo la sombra de subordinacionismo, ya que se dice: \u00abEl Se\u00f1or y el \u00e1ngel del Esp\u00ed\u00adritu adoran y alaban a Dios\u00bb (IX, 40). Al Esp\u00ed\u00adritu Santo en otros libros judeo-cristianos lo presentan como el pr\u00ed\u00adncipe de las luces, seg\u00fan la doctrina esenia de Qumran, descrita en el Manual de Disciplina, en la que se habla de los dos Esp\u00ed\u00adritus: el de la verdad y el de la iniquidad (II, 18-19). Pr\u00ed\u00adncipe de las luces se llama al \u00abAngel de la Verdad\u00bb(II, 24) o \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (VI, 21), Hermas y Bernab\u00e9 hicieron uso de este tema para representar al Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero para ello transformaron el esquema esenio en cristiano, mientras que los ebionitas lo usaron en sentido jud\u00ed\u00ado1<. Es tambi\u00e9n representado el Esp\u00ed\u00adritu Santo como el guardi\u00e1n del Templo, que al ser profanado y destruido en tiempos de Tito en la guerra judeoromana de los a\u00f1os 66-70, emigr\u00f3 del templo y \"descendi\u00f3 a otras naciones como un fuego que repande\" (Testamento de Benjam\u00ed\u00adn IX, 4), haciendo clara referencia al fen\u00f3meno de Pentecost\u00e9s.\n\n\nIII. Adoraci\u00f3n ang\u00e9lica y Trinidad\nLa adoraci\u00f3n y alabanza c\u00faltica de los \u00e1ngeles a la Trinidad, el Dios de Jes\u00fas en su glorificaci\u00f3n pascual, se desarrolla en la liturgia celeste que describe el Apocalipsis en sus cap. IV-V. Es una transformaci\u00f3n cristiana de la visi\u00f3n de Is 6, en donde los dos serafines que est\u00e1n ante el trono del altar entonan el trisagion. En el s. II la liturgia sinagonal ya hab\u00ed\u00ada introducido este himno Qeduscha (trisagion). Pero la liturgia del Apocalipsis se hab\u00ed\u00ada adelantado, transformado profundamente el himno y el sentido de la liturgia en la l\u00ed\u00adnea del NT (an\u00e1foras eucar\u00ed\u00adsticas). Tales innovaciones plasmadas en el Apocalipsis pasaron con diversos matices propios a las liturgias cristianas del Oriente y del Occidente'.\n\nLa liturgia celeste del Apocalipsis encierra dos pasos y contiene diversos himnos, aclamaciones y alabanzas, estrechamente unidos entre s\u00ed\u00ad. En primer lugar el himno primero que es el trisagion va dirigido a Dios por los cuatro seres vivientes. Es un entreverado de la visi\u00f3n de los serafines de Isa\u00ed\u00adas y de los querubines de Ezequiel. Lo repiten \"sin descanso, d\u00ed\u00ada y noche\" (4, 8). Es una variante cristiana frente a la concepci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas que es s\u00f3lo entonado en el templo de Jerusal\u00e9n. En el Apocalipsis, en cambio, es en el cielo, en donde est\u00e1 el trono y el templo de Dios y del Cordero degollado (Cristo). El resto de las liturgias cristianas como la romana asocian a la liturgia celeste la liturgia de la Iglesia terrestre con la a\u00f1adidura: pleni sunt caeli et terra. La Qeduscha se entend\u00ed\u00ada en la liturgia sinagonal que la entonaban los serafines de noche para suplir a la liturgia de Israel que era la fundamental y se realizaba de d\u00ed\u00ada. En cambio, la liturgia cristiana la proclaman \u00e1ngeles y bienaventurados sin interrupci\u00f3n en el cielo y en la tierra. Universalidad e ininterrupci\u00f3n son, pues, innovaciones cristianas.\n\nEl trisagion se introdujo pronto en la liturgia cristiana casi paralelamente al Apocalipsis. Prueba de ello es que ya hace menci\u00f3n de ello la carta de Clemente Romano ad Corinthios 34. Su sentido en las liturgias cristianas ya fue la de un himno y adoraci\u00f3n trinitarios. Teodoro de Mopsuestia en su Serm. cat. VI, parafraseando el Sanctus, dice: Sanctus Pater, sanctus quoque Filius, sanctus quoque Spiritus Sanctus.\n\nEste himno al Dios viviente, al que los cuatro vivientes dan gloria, acci\u00f3n de gracias por los siglos y los venticuatro ancianos adoran, dice: \"Santo, Santo, Santo es el Se\u00f1or Dios Todopoderoso, Aquel que era, que es y que va a venir\" (Ap 4, 8). Tiene un matiz todav\u00ed\u00ada de futuro. Se trata del adventus del reino y de su victoria escatol\u00f3gica y de la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or Jes\u00fas \"el rey de reyes y se\u00f1or de los se\u00f1ores\" (Ap 17, 14; 19, 16). Los dos \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos del Apocalipsis dan cuenta de ello. Adem\u00e1s Jungmann y Peterson han destacado el car\u00e1cter pol\u00ed\u00adtico que encierra esta liturgia. El Dominus et Deus noster era la expresi\u00f3n con la que los romanos se dirig\u00ed\u00adan a su emperador. Los cristianos se refieren, en cambio, en el Sanctus al Dios de Jes\u00fas y con ello afirman la comuni\u00f3n de santidad del Dios Trino. La liturgia cristiana encerraba una verdadera adoraci\u00f3n y una protesta pol\u00ed\u00adtica que se traduc\u00ed\u00ada en una nueva soberan\u00ed\u00ada de la Trinidad y de Jesucristo, el Cordero degollado, al que entonan dos himnos en esta liturgia celeste e ininterrumpida del cielo y de la que participa la iglesia de la tierra. Al triunfador Le\u00f3n de Jud\u00e1 (Cristo) le cantan \"un c\u00e1ntico nuevo\" los cuatro vivientes y los 24 ancianos con sus c\u00ed\u00adtaras y copas llenas de perfumes (las oraciones de los cristianos de la tierra): \"Eres digno de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua y pueblo y naci\u00f3n; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes y reinan sobre la tierra\" (5, 9-10). Y a este himno sigue el de una multitud de \u00e1ngeles, \"mir\u00ed\u00adadas de mir\u00ed\u00adadas y millares de millares\", tambi\u00e9n al Cordero degollado. Y despu\u00e9s la aclamaci\u00f3n de todos los cielos y de toda la tierra: \"Al que est\u00e1 sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos\" (5,15).\n\nPeterson ha se\u00f1alado la novedad de la liturgia cristiana frente a la liturgia jud\u00ed\u00ada sinagogal, pero tambi\u00e9n ha se\u00f1alado la importancia pol\u00ed\u00adtica de esta lit\u00fargia, am\u00e9n de los aspectos mon\u00e1sticos y antropol\u00f3gicos que se derivan de ella. Los monjes han imitado en su oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n del oficio divino a la liturgia celeste y ang\u00e9lica y entorno a ella han interpretado su ser y su vocaci\u00f3n en la Iglesia. En cuanto a los aspectos antropol\u00f3gicos podemos concluir con Peterson: \"si no nos apresuramos a asemejarnos al \u00e1ngel que est\u00e1 ante Dios, seguramente nos encaminaremos hacia aquel que se separ\u00f3 de Dios, el demonio\"15.\n\n[-> Adoraci\u00f3n; Alabanza; Apocal\u00ed\u00adptica; Arrianismo; Arte; Biblia; Concilios; Creaci\u00f3n; Credos; Cruz; Escatolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Filosofia; Hijo; Historia; Iglesia; Ireneo, san; Jesucristo; Liturgia; Mes\u00ed\u00adas; Misterio; Monote\u00ed\u00adsmo; Or\u00ed\u00adgenes; Pascua; Pentecost\u00e9s; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Verbo; Vida cristiana.]<br \/>\nEliseo Tour\u00f3n<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>1. La doctrina de los \u00e1ngeles, aun reduci\u00e9ndose a la medida en que real e ineludiblemente pertenece al mensaje cristiano (donde, evidentemente, ha de buscar su recto contexto), tropieza hoy con dificultades especiales. Primero, porque el hombre de hoy reh\u00fasa injustamente el que se le conduzca m\u00e1s all\u00e1 de un primitivo saber emp\u00ed\u00adrico; y, adem\u00e1s, porque \u00e9l cree que dentro del mismo conocimiento salv\u00ed\u00adfico puede desinteresarse por completo de una eventual existencia de \u00ab\u00e1ngeles\u00bb, de los cuales se desentiende la piedad racional de nuestro tiempo. Finalmente, desde el punto de vista de la historia de la religi\u00f3n, a\u00f1\u00e1dese a esto la observaci\u00f3n de que en el AT la doctrina de los \u00e1ngeles aparece relativamente tarde, como una especie de \u00abinmigraci\u00f3n desde fuera\u00bb, y en el NT, prescindiendo de algunos fen\u00f3menos religiosos marginales, en cuya \u00abcatalogaci\u00f3n\u00bb se requiere suma cautela, el tema de los \u00e1ngeles (-> demonios) se toca m\u00e1s bien bajo una actitud de repulsa a un cierto culto ang\u00e9lico y con conciencia de la superioridad del cristiano sobre todos los \u00bb poderes y potestades\u00bb del mundo, de modo que el inter\u00e9s existencial y religioso de los cristianos seguir\u00ed\u00ada en pie aun cuando no hubiera ning\u00fan \u00ab\u00e1ngel\u00bb (bueno o malo) dotado de individualidad y substancialidad propia.<\/p>\n<p>2. Ya de estas sencillas observaciones cabe deducir algunos principios hermen\u00e9uticos (importantes tambi\u00e9n en la predicaci\u00f3n) para una a.<\/p>\n<p>a) Sin perjuicio de la personalidad substancial de (muchos) \u00e1ngeles, buenos o malos (Dz 2318), no podemos ni debemos concebirlos antropom\u00f3rficamente, sobre la base imaginativa de los puntos espaciales y temporales, y as\u00ed\u00ad represent\u00e1rnoslos como una suma de peque\u00f1os seres espirituales carentes de materia, los cuales (los \u00e1ngeles buenos y los malos), a semejanza de los \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb en las sesiones espiritistas, actuar\u00ed\u00adan caprichosamente (o en virtud de especiales \u00abencargos\u00bb divinos) en el mundo material y humano, sin una relaci\u00f3n verdaderamente interna, permanente y esencial al mundo. En cambio, los \u00e1ngeles pueden ser concebidos como \u00abpoderes y fuerzas\u00bb que por esencia pertenecen al \u00abmundo\u00bb (o totalidad de la creaci\u00f3n espiritual y material con su proceso evolutivo), sin perjuicio de que sean \u00abincorp\u00f3reos\u00bb, lo cual, por otra parte, no significa carencia de relaci\u00f3n al \u00fanico cosmos material; pueden ser concebidos como principios creados, finitos, conscientes de s\u00ed\u00ad mismos y, con ello, libres y personales, que entran en la estructura de \u00f3rdenes parciales del universo.<\/p>\n<p>Como tales, los \u00e1ngeles no se hallan por principio substra\u00ed\u00addos al conocimiento natural y emp\u00ed\u00adrico (el cual no coincide sin m\u00e1s con la experimentaci\u00f3n cuantitativa de las ciencias naturales) y, por tanto, no constituyen un objeto cuyo descubrimiento est\u00e9 de suyo inmediata y necesariamente vinculado a la revelaci\u00f3n. Dondequiera que en la naturaleza y en la historia surgen \u00f3rdenes o estructuras o unidades de sentido que, por lo menos para una valoraci\u00f3n sin perjuicios de lo que all\u00ed\u00ad se intuye, no se presentan ni como composiciones hechas desde abajo a base de un mecanismo meramente material, ni como planeadas y creadas por la libertad humana, y dado que esas unidades de sentido en la naturaleza y en la historia nos muestran como m\u00ed\u00adnimo huellas de una inteligencia y una din\u00e1mica extrahumanas, est\u00e1 plenamente justificado el verlas soportadas y dirigidas por tales \u00abprincipios\u00bb. Pues es met\u00f3dicamente falso el que corramos a interpretar esos complejos, esas unidades de sentido en la &#8211; naturaleza (cf. Ap 16, 5, etc.) y en la &#8211; historia (\u00ab\u00e1ngeles de los pueblos\u00bb: Dan 10, 13, 20s) como manifestaciones inmediatas del esp\u00ed\u00adritu divino, sobre todo teniendo en cuenta c\u00f3mo el antagonismo all\u00ed\u00ad existente, por lo menos entre las grandes unidades hist\u00f3ricas, in nua que \u00e9l se debe m\u00e1s bien a \u00abpoderes y fuerzas\u00bb antag\u00f3nicos dentro del mismo mundo. ESta concepci\u00f3n presupone que los \u00e1ngeles como tales \u00abprincipios\u00bb de la naturaleza y de la historia no obran por primera vez cuando se trata de una moment\u00e1nea historia individual de salvaci\u00f3n o de perdici\u00f3n en el hombre, sino que su operaci\u00f3n en principio precede por naturaleza a su y a nuestra libre decisi\u00f3n, si bien \u00e9sta tambi\u00e9n pone su sello en dicha operaci\u00f3n. Esto no excluye la funci\u00f3n de los \u00e1ngeles como \u00ab\u00e1ngeles de la guarda\u00bb, pues todo ser espiritual (y, por tanto, tambi\u00e9n los \u00e1ngeles) posee una configuraci\u00f3n sobrenatural y, con ello, (cada uno a su manera) tiene (o tuvo) una historia de salvaci\u00f3n (o de perdici\u00f3n) y, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de su funci\u00f3n precisamente natural, cada ser espiritual reviste importancia para los dem\u00e1s, sin que por eso se deba ir m\u00e1s lejos en la sistematizaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de la doctrina sobre los \u00e1ngeles de la guarda.<\/p>\n<p>A base de esta concepci\u00f3n fundamental del \u00e1ngel resulta tambi\u00e9n comprensible por qu\u00e9 \u00e9l no puede ser objeto de la experimentaci\u00f3n cuantitativa de las ciencias naturales, a saber, por la raz\u00f3n de que esta experimentaci\u00f3n, tanto desde el punto de vista de su objeto como del sujeto, tiene que moverse siempre dentro de los \u00ab\u00f3rdenes mencionados\u00bb. Si la relaci\u00f3n (natural) de los \u00e1ngeles con el mundo y su actuaci\u00f3n en \u00e9l se basa fundamentalmente en su esencia (y no en sus casuales decisiones personales) eso mismo pone de manifiesto que ellos, como principios de \u00f3rdenes parciales del mundo, de ninguna manera hacen problem\u00e1tica la seguridad y la exactitud de las ciencias naturales. Por otra parte, esto no excluye toda otra experiencia de los \u00e1ngeles, seg\u00fan lo dicho antes (cabr\u00ed\u00ada mencionar aqu\u00ed\u00ad el espiritismo y la -> posesi\u00f3n diab\u00f3lica). Explicaciones antropom\u00f3rficas, sistematizaciones problem\u00e1ticas, usos en lugar inadecuado, fijaciones de tipo dudoso en la historia de las religiones, acepci\u00f3n meramente simb\u00f3lica&#8230;, todo eso no constituye ninguna objeci\u00f3n perentoria contra la validez de la experiencia fundamental de tales fuerzas y poderes en la naturaleza y en la historia, en la historia de salvaci\u00f3n y en la de perdici\u00f3n. Hoy, cuando con precipitada complacencia se tiene por sumamente razonable el pensamiento de que en medio del enorme universo debe haber seres vivientes dotados de inteligencia tambi\u00e9n fuera de la tierra, el hombre no puede rechazar de antemano como inconcebible la existencia de \u00ab\u00e1ngeles\u00bb, siempre que se los conciba, no como un adorno con cariz mitol\u00f3gico de un mundo sagrado, sino, primordialmente, como \u00abfuerzas y poderes\u00bb del cosmos.<\/p>\n<p>b) Esto supuesto, resulta comprensible desde qu\u00e9 punto de partida y en qu\u00e9 medida una a. tiene cabida en la doctrina religiosa de la revelaci\u00f3n. La revelaci\u00f3n no introduce propiamente (por lo que se refiere a los \u00e1ngeles) en el \u00e1mbito existencial del hombre una realidad que de otro modo no existir\u00ed\u00ada, sino que, desde Dios y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica en el hombre, interpreta lo que ya exist\u00ed\u00ada, cosa que debe decirse tambi\u00e9n de todas las dem\u00e1s realidades de la experiencia humana, las cuales requieren un esclarecimiento desde la fe y tienen necesidad de redenci\u00f3n en su relaci\u00f3n al hombre y en la relaci\u00f3n del hombre a ellas. Por tanto, en la a., la revelaci\u00f3n ejerce la misma funci\u00f3n que en el restante mundo creado del hombre: confirma su experiencia, la preserva de la idolatr\u00ed\u00ada y de la confusi\u00f3n de su car\u00e1cter misterioso con el mismo Dios, la divide (progresivamente) -all\u00ed\u00ad donde y porque ella es espiritual y personal- en dos reinos radicalmente opuestos, y la ordena en el \u00fanico acontecimiento en torno al cual gira todo en la existencia del hombre, a saber, la venida de Dios en Cristo hacia su creaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, la a., como doctrina del mundo que desde fuera rodea a la naturaleza humana en la historia de la salvaci\u00f3n, se presenta para la teolog\u00ed\u00ada del hombre como un momento de una &#8211;> antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica (cf., p. ej., Rahner, i, 36), prescindiendo de cu\u00e1l es el lugar \u00abt\u00e9cnica\u00bb o did\u00e1cticamente adecuado para tratarla. Ella da a conocer al hombre un aspecto del mundo que le rodea en su decisi\u00f3n creyente, e impide que \u00e9l infravalore las dimensiones de \u00e9sta, mostr\u00e1ndole c\u00f3mo se halla en una comunidad de salvaci\u00f3n o de perdici\u00f3n m\u00e1s amplia que la de la sola humanidad.<\/p>\n<p>En virtud de esta posici\u00f3n de la a. en la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica recibe ella su importancia, su medida y un interno principio aprior\u00ed\u00adstico para indicar qu\u00e9 es lo que propiamente se pregunta aqu\u00ed\u00ad y desde qu\u00e9 punto de vista cabe \u00absistematizar\u00bb los escasos datos de la Escritura. Ah\u00ed\u00ad tenemos, p. ej., el lugar original desde donde hemos de determinar la esencia de los \u00e1ngeles, sin perjuicio de que, en cuanto esp\u00ed\u00adritus \u00abincorp\u00f3reos\u00bb, se diferencien notablemente del hombre. Y de ah\u00ed\u00ad se desprende concretamente que ellos pertenecen al mundo por su misma esencia, se hallan junto con el hombre en la unidad natural de la realidad y de la historia, compartiendo con \u00e9l la \u00fanica historia sobrenatural de salvaci\u00f3n, la cual &#8211; tambi\u00e9n para ellos &#8211; tiene su primer esbozo y su \u00faltimo fin en Cristo.<\/p>\n<p>Pero, en cuanto la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y la -> cristolog\u00ed\u00ada se hallan en una mutua interdependencia esencial, la esencia de la a. est\u00e1 codeterminada por ese contexto m\u00e1s amplio. Si la posibilidad concreta de la creaci\u00f3n (que tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada podido realizarse sin la encarnaci\u00f3n) y la creaci\u00f3n f\u00e1ctica est\u00e1n fundadas en la posibilidad o en el hecho de que Dios \u00ablibremente\u00bb decretara su propia manifestaci\u00f3n absoluta mediante la exteriorizaci\u00f3n de su Palabra, la cual, en cuanto se pronuncia a s\u00ed\u00ad misma, se hace hombre (B. WELTE, Chalkedon iii, 5180; RAHNER, IIl, 35-46), consecuentemente, a la postre tambi\u00e9n la a. s\u00f3lo puede ser entendida como un momento interno de la cristolog\u00ed\u00ada; los \u00e1ngeles son en su esencia contorno personal del Verbo exteriorizado y enajenado del Padre, el cual es la palabra de Dios manifestada y o\u00ed\u00adda en una persona.<\/p>\n<p>La diferencia entre los \u00e1ngeles y los hombres deber\u00ed\u00ada verse en una modificaci\u00f3n (ciertamente \u00abespec\u00ed\u00adfica\u00bb) de esa esencia (\u00abgen\u00e9rica\u00bb) com\u00fan a unos y a otros, esencia que llega a su suprema y gratuita plenitud en la Palabra de Dios. Desde ah\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada que enfocar temas como los siguientes: \u00abla gracia de los \u00e1ngeles como gracia de Cristo\u00bb, \u00abCristo como cabeza de los \u00e1ngeles\u00bb, \u00abla unidad original del mundo y de la historia de la salvac\u00ed\u00ad\u00f3n compartida por los \u00e1ngeles y los hombres en su supraordinaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n mutuas\u00bb, \u00abla variaci\u00f3n que experimenta el papel de los \u00e1ngeles en la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb. La a. encuentra en la cristolog\u00ed\u00ada su \u00faltima norma y su m\u00e1s amplia fundamentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. La historia de la angelolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>a) La a. cristiana tiene una prehistoria; este hecho reviste una importancia fundamental para comprender su esencia. Quiz\u00e1 sea exacto que ya en los m\u00e1s antiguos estratos del AT est\u00e1 presente la fe en los \u00e1ngeles. Pero all\u00ed\u00ad es todav\u00ed\u00ada tenue, y no queda elaborada hasta los escritos posteriores (Job, Zac, Dan, Tob). La fe en los \u00e1ngeles nunca aparece como el resultado de una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la palabra divina a trav\u00e9s de un suceso (como, p. ej., el pacto de la alianza). Los \u00e1ngeles son presupuestos como algo que evidentemente existe, est\u00e1n simplemente ah\u00ed\u00ad como en todas las religiones de los alrededores de Israel y se los experimenta sencillamente como existentes. De ah\u00ed\u00ad que, en lo referente a su relaci\u00f3n a Dios, su \u00ed\u00adndole creada y su divisi\u00f3n clara en buenos y malos, la Escritura pueda esperar tranquilamente hasta un momento posterior a convertirlos en objeto de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, lo cual resultar\u00ed\u00ada inexplicable si la existencia y naturaleza de los \u00e1ngeles fuera una verdad directamente pretendida por la revelaci\u00f3n de la palabra divina. Se ha intentado buscar auxilio en la afirmaci\u00f3n de que la doctrina de los \u00e1ngeles pertenece a los datos de la -> \u00abrevelaci\u00f3n primitiva\u00bb. Pero, aun cuando estuvi\u00e9ramos dispuestos a aceptar esto, habr\u00ed\u00ada que preguntar cu\u00e1l es el presupuesto para el hecho de que esa revelaci\u00f3n primitiva se mantuviera tan largo tiempo en forma adecuada, y continuara desarroll\u00e1ndose y, por cierto, esencialmente en igual manera dentro y fuera de la historia de la revelaci\u00f3n propiamente dicha. La respuesta real a semejante pregunta demostrar\u00ed\u00ada seguramente que ese contenido de la tradici\u00f3n se transmite desde siempre y en todo momento, porque en cada instante puede surgir de nuevo. \u00bfPor qu\u00e9 no puede haber ninguna experiencia (que en s\u00ed\u00ad todav\u00ed\u00ada no signifique una revelaci\u00f3n divina) de poderes personales extrahumanos, que no sean el mismo Dios?<br \/>\nEsta prehistoria del tratado muestra que la fuente originaria del aut\u00e9ntico contenido de la a. no es la revelaci\u00f3n de Dios mismo. En consecuencia, como ya hemos acentuado, el tratado siempre debe tener esto ante sus ojos. La revelaci\u00f3n propiamente dicha, en el Nuevo Testamento particularmente (y en general all\u00ed\u00ad donde ella surge con relaci\u00f3n a los \u00e1ngeles a trav\u00e9s de la palabra de los profetas y de otros portadores primarios de la revelaci\u00f3n o a trav\u00e9s de la Escritura inspirada), tiene, sin embargo, una funci\u00f3n esencial, a saber, la de seleccionar y garantizar. En virtud de esa funci\u00f3n, la a. procedente de fuera, de la historia anterior a la revelaci\u00f3n, es purificada y liberada de elementos inconciliables con lo aut\u00e9nticamente revelado (la unicidad y el verdadero car\u00e1cter absoluto del Dios de la alianza y el car\u00e1cter absoluto de Cristo como persona y como mediador de la salvaci\u00f3n), y los elementos restantes quedan confirmados `como experiencia del hombre leg\u00ed\u00adtimamente transmitida, y as\u00ed\u00ad se conserva para \u00e9l ese saber cono un momento importante de su existencia religiosa, el cual de otro modo podr\u00ed\u00ada perderse. Esto se pone tambi\u00e9n de manifiesto mediante observaciones particulares acerca de la Escritura: ausencia de una visi\u00f3n sistem\u00e1tica, descenso de \u00e1ngeles vestidos de blanco, menci\u00f3n gen\u00e9rica como expresi\u00f3n de otras verdades m\u00e1s amplias y que tienen importancia religiosa (dominio universal de Dios, vulneraci\u00f3n de la situaci\u00f3n humana, etc.), desinter\u00e9s por el n\u00famero exacto de los \u00e1ngeles y por su jerarqu\u00ed\u00ada, por su g\u00e9nero y sus nombres, uso de ciertas representaciones recibidas y ajenas a la revelaci\u00f3n, sin reflexionar sobre su sentido (\u00e1ngeles como \u00abpsychopompoi\u00bb, sus vestidos blancos, el lugar donde habitan), despreocupaci\u00f3n con que se los menciona en cualquier contexto (p. ej., aparici\u00f3n junto con los cuatro animales apocal\u00ed\u00adpticos, etc.).<\/p>\n<p>b) La historia posterior de la a. no vamos a exponerla aqu\u00ed\u00ad detalladamente. Resaltaremos solamente lo importante para nuestro planteamiento sistem\u00e1tico de la cuesti\u00f3n. La doctrina del magisterio de la Iglesia ha codificado el contenido real de la Escritura en lo relativo a los \u00e1ngeles, limit\u00e1ndose con cautela a lo religiosamente importante \u00bb para nosotros y para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb, y dejando todo lo sistem\u00e1tico al trabajo de la teolog\u00ed\u00ada. Lo enseriado de una manera realmente dogm\u00e1tica es s\u00f3lo la existencia de una creaci\u00f3n espiritual constituida por \u00e1ngeles (Lateranense iv, Dz 428; Vaticano i, Dz 1783); y eso como expresi\u00f3n de la fe en que, junto al \u00fanico y absoluto Dios creador, no hay otra cosa que sus criaturas; y, bajo este presupuesto, se ense\u00f1a tambi\u00e9n su inclusi\u00f3n en una historia libre y sobrenatural de salvaci\u00f3n y de condenaci\u00f3n (Dz 1001 hasta 1005).<\/p>\n<p>Frente a representaciones judeo-apocal\u00ed\u00adpticas y helen\u00ed\u00adsticas de los \u00e1ngeles, los padres de la Iglesia acent\u00faan ya desde el principio el car\u00e1cter creado de los \u00e1ngeles, los cuales, por consiguiente, no han participado en la creaci\u00f3n del mundo, como afirmaban distintas formas de la -> gnosis. El PseudoDionisio escribe hacia el a\u00f1o 500 el primer tratado sistem\u00e1tico, y en occidente es Gregorio Magno el que, siguiendo las huellas de Agust\u00ed\u00adn, se ocupa detalladamente de los \u00e1ngeles; los dos son fundamentales para la angelolog\u00ed\u00ada medieval.<\/p>\n<p>Esta fue elaborada: 1 \u00c2\u00b0, bajo una valoraci\u00f3n demasiado indiferenciada de los textos de la Escritura, sin atender con exactitud a su g\u00e9nero literario, a su puesto en la vida y a su verdadera intenci\u00f3n (p. ej., cuando los muchos nombres diferentes se convirtieron en otros tantos coros distintos de \u00e1ngeles); y, en parte, descuidando datos importantes en el plano teol\u00f3gico y salv\u00ed\u00adfico (la unidad natural entre el mundo terreno y el ang\u00e9lico no se plante\u00f3 claramente como tema de estudio, siendo as\u00ed\u00ad que ella constituye el presupuesto de la unidad en la historia salv\u00ed\u00adfica).<\/p>\n<p>2 \u00c2\u00b0 Usando pensamientos de sistemas filos\u00f3ficos, cuyo origen y cuya legitimidad en una teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n no fueron examinados con suficiente precisi\u00f3n, de modo que aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 resultan problem\u00e1ticos. Desde el siglo vi se ense\u00f1\u00f3 la pura \u00abespiritualidad\u00bb de los \u00e1ngeles, la cual pas\u00f3 luego a ser en tal manera la columna clave de la a., que, teol\u00f3gicamente, tanto la unidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica entre \u00e1ngeles y hombres en la \u00fanica historia de salvaci\u00f3n del Verbo encarnado: como los presupuestos naturales de esa unidad, quedan relativamente oscuros (cuesti\u00f3n de si todos los \u00e1ngeles pueden ser \u00abenviados\u00bb; problema del momento de la creaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, etc.).<\/p>\n<p>La subordinaci\u00f3n de la a. a la cristolog\u00ed\u00ada (que es tema expl\u00ed\u00adcito en Pablo) no recibi\u00f3 el debido peso teol\u00f3gico (todav\u00ed\u00ada en la actualidad hay dogm\u00e1ticas escolares &#8211; Schmaus es una excepci\u00f3n &#8211; donde la a. es concebida de una manera totalmente acristol\u00f3gica), si bien ese aspecto no estuvo totalmente ausente, p. ej., cuando (en Su\u00e1rez, a diferencia de Tom\u00e1s y Escoto) la gracia de los \u00e1ngeles fue concebida como gracia de Cristo. En la edad media el \u00e1ngel era muchas veces el lugar concreto para la elaboraci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la idea de un ente finito, inmaterial y espiritual, entendido como forma subsistens, como substantia separata (siguiendo la filosof\u00ed\u00ada \u00e1rabe); y hemos de notar a este respecto que tales especulaciones, por \u00fatiles y apasionantes que teol\u00f3gicamente sean, conducen con frecuencia a estrechos callejones intelectuales (tales formae separatae se convierten casi en m\u00f3nadas leibnicianas, que s\u00f3lo con dificultad se someten a los datos teol\u00f3gicos). As\u00ed\u00ad sucede tambi\u00e9n que la superioridad de la naturaleza ang\u00e9lica sobre la humana es afirmada con demasiada naturalidad, sin estudiar los matices, como consecuencia de un pensamiento neoplat\u00f3nico con sus estratos y rangos. Lo cual resulta problem\u00e1tico si pensamos que la naturaleza espiritual del hombre, &#8211; implicando una transcendencia absoluta, la cual, por la visi\u00f3n de Dios, eleva a dicha naturaleza hasta su plenitud (indebida) y, por lo menos en Cristo, hasta una plenitud superior a la de los \u00e1ngeles-, no puede ser calificada con tanta facilidad como inferior a la ang\u00e9lica (\u00bfpor qu\u00e9 el poder descender a mayores profundidades materiales, existiendo la posibilidad de un ascenso a una altura tan grande como la profundidad, debe ser ya el indicio de una naturaleza inferior bajo todo aspecto?). Si se alude a Sal 8, 6 y Heb 2, 7, no se puede pasar por alto 1 Cor 6, 8 y la doctrina paulina de la superioridad del Cristo encarnado sobre los \u00e1ngeles y de la superioridad del cristiano sobre la ley proclamada por los \u00e1ngeles (cf. tambi\u00e9n Ef 3, 10; 1 Tim 3, 16; 1 Pe 1, 12).<\/p>\n<p>Naturalmente, lo aut\u00e9nticamente cristiano ir\u00e1 imponi\u00e9ndose una y otra vez o, dicho de otro modo, la mediaci\u00f3n jer\u00e1rquica a trav\u00e9s de estadios desde el Dios transcendente (el cual en el neoplatonismo es considerado como el supremo ente, en contraposici\u00f3n al ser realmente transcendente, que como tal est\u00e1 inmediatamente pr\u00f3ximo a todas las cosas) ser\u00e1 abandonada m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n<p>3 \u00c2\u00b0 Muchos puntos de la a. sistem\u00e1tica son simplemente una aplicaci\u00f3n (en conjunto justificada, pero a veces realizada en forma demasiado simplista) a los \u00e1ngeles de los datos de una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, por la raz\u00f3n de que tambi\u00e9n ellos son criaturas espirituales y est\u00e1n llamados al mismo fin de la visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>4 \u00c2\u00b0 Sin tener en cuenta la posici\u00f3n especial de una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica &#8211; la cual, como autoposesi\u00f3n del sujeto que pregunta en la teolog\u00ed\u00ada y a causa de la encarnaci\u00f3n y de la gracia, para nosotros es en cierto sentido toda la teolog\u00ed\u00ada-, en la usual dogm\u00e1tica escolar el tratado de la a. ocupa simplemente un cap\u00ed\u00adtulo y, por cierto, el primero que en la doctrina de la creaci\u00f3n se expone despu\u00e9s de haber hablado de la creaci\u00f3n en general; y a la a. acostumbra a seguir otro cap\u00ed\u00adtulo sobre antropolog\u00ed\u00ada (cf., p. ej., PEDRO LOMBARDO, ir Sent. d. 1-11; TOM\u00ed\u0081S, ST r q. 50-64; adem\u00e1s q. 106-114, etc.). En este procedimiento meramente aditivo no queda muy clara la funci\u00f3n de la a. en una doctrina de la salvaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>5 \u00c2\u00b0 Mientras en el tiempo postridentino empieza el estudio hist\u00f3rico-dogm\u00e1tico de la a. (Petavio), hasta hoy falta casi totalmente una reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la dogm\u00e1tica especulativa sobre la angelolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Malak Yahv\u00e9h (el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h) como personificaci\u00f3n de Dios en el AT.-II. \u00ed\u0081ngeles de Dios y Trinidad en el judeocristianismo.-III. Adoraci\u00f3n ang\u00e9lica . En las antiguas tradiciones de Israel ya exist\u00ed\u00ada la creencia en los \u00e1ngeles al servicio del monote\u00ed\u00adsmo de Yahveh, el Dios de Israel, el Dios \u00fanico y Se\u00f1or del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angelologia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANGELOLOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16385","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16385","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16385"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16385\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}