{"id":16390,"date":"2016-02-05T10:35:03","date_gmt":"2016-02-05T15:35:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-la-trinidad-en-el\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:03","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:03","slug":"arte-la-trinidad-en-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-la-trinidad-en-el\/","title":{"rendered":"ARTE, LA TRINIDAD EN EL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen y significado de las im\u00e1genes.-II. Representaciones de Dios.&#8211;III. Representaciones de la Trinidad.<\/p>\n<p>I. Origen y significado de las im\u00e1genes<br \/>\nEl arte cristiano tiene como fin desde la antig\u00fcedad la comunicaci\u00f3n del pensamiento cristiano. El \u00abcontenido\u00bb se impone, un contenido b\u00ed\u00adblico o tomado del s\u00ed\u00admbolo de la fe o de la liturgia. Muchas de las \u00abformas\u00bb art\u00ed\u00adsticas tienen valor de s\u00ed\u00admbolo o de signo. Por eso usa la v\u00ed\u00ada tipol\u00f3gica, simb\u00f3lico-aleg\u00f3rica, para dar a conocer un contenido espiritual, transcendental.<\/p>\n<p>Las primeras im\u00e1genes aparecen hacia el a\u00f1o 200 en las pinturas de las catacumbas o en los sarc\u00f3fagos. Los temas puramente dogm\u00e1ticos son pocos en comparaci\u00f3n con los temas aleg\u00f3ricos relacionados con la salvaci\u00f3n, sobre todo en el arte funerario. No faltan escenas de la vida de Cristo. Los primeros tentativos para representar a Dios y la Trinidad estuvieron llenos de dificultades. La praxis de la Iglesia fue sustituir cualquier representaci\u00f3n \u00abantropom\u00f3rfica\u00bb de Dios por la \u00abcristom\u00f3rfica\u00bb, siguiendo la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, \u00abquien me ve, ve al Padre\u00bb (Jn 14,9).<\/p>\n<p>La legitimidad de las im\u00e1genes de Dios y de la Trinidad es aceptada por el Magisterio y los te\u00f3logos. Dios como tal, como es en s\u00ed\u00ad, nunca puede ser representado visiblimente. Pero este Dios invisible, se ha aparecido a veces en la historia b\u00ed\u00adblica con \u00abformas visibles\u00bb y estas formas abren ya una puerta al arte sobre Dios y la Trinidad. Estas representaciones figurativas no son consideradas \u00abim\u00e1genes\u00bb propiamente tales de Dios o de la Trinidad, sino que simbolizan la presencia y acci\u00f3n de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, y nos llevan hacia \u00e9l, pues vener\u00e1ndolas veneramos fo que representan.<\/p>\n<p>En el s. VIII apareci\u00f3 la herej\u00ed\u00ada iconoclasta, y el emperador Le\u00f3n III, quiz\u00e1s por influjo jud\u00ed\u00ado o musulm\u00e1n o por ideolog\u00ed\u00ada maniquea, declar\u00f3 la guerra a las im\u00e1genes. Su hijo convoc\u00f3 en Constantinopla, a\u00f1o 754, un concilio que llam\u00f3 ecum\u00e9nico, pero sin la presencia del Papa ni de otros muchos patriarcas. Fue publicado un edicto, firmado por m\u00e1s de 300 obispos, prohibiendo el uso de las im\u00e1genes. Ni el pueblo ni los monjes lo aceptaron. Y respondiendo a las peticiones de la reina Irene, el Papa convoc\u00f3 el Concilio II de Nicea (ecum\u00e9nico VII), a\u00f1o 787: este Concilio conden\u00f3 a los iconoclastas y orden\u00f3 el uso de las im\u00e1genes, como las \u00abde nuestro Se\u00f1or Dios y Salvador Jesuscristo\u00bb, explicando que no se trata de \u00abadoraci\u00f3n\u00bb (latr\u00ed\u00ada), sino de \u00abveneraci\u00f3n\u00bb (proskinesis)&#8217;. Un nuevo movimiento iconoclasta comienza con los protestantes: ya en 1522, Lutero escribe contra los \u00ab\u00ed\u00addolos pintados sobre los altares\u00bb; con m\u00e1s fuerza reacciona Zwinglio contra las \u00abrepresentaciones\u00bb de Dios e im\u00e1genes de Cristo (como el crucifijo), de la Virgen y de los santos, fundado casi siempre en algunos textos del AT. La reacci\u00f3n de la Iglesia aparece principalmente en el Concilio de Trento. \u00abSe deben tener y conservar, especialmente en los templos, las im\u00e1genes de Cristo, de la Virgen, Madre de Dios, y de los otros santos&#8230; a trav\u00e9s de las im\u00e1genes&#8230; adoramos a Cristo. Ense\u00f1en los obispos que por medio de las historias de los misterios de nuestra redenci\u00f3n representadas en pinturas u otras reproducciones, se instruye y confirma el pueblo&#8230; si alguna vez sucedeque se representan o sensibilizan las historias de la S. Escritura, por convenir as\u00ed\u00ad al pueblo rudo, instr\u00fayasele que no por eso se da figura a la divinidad, como si pudiera verse con los ojos del cuerpo, o ser representada con colores o figuras\u00bb. El Catecismo Romano, fruto de Trento, es m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito: la divinidad como tal no se puede representar, sin embargo la representaci\u00f3n de Dios seg\u00fan las apariciones de la Escritura es l\u00ed\u00adcita y \u00fatil; el pueblo cristiano est\u00e1 bien formado para dejarse enga\u00f1ar sobre el sentido de estas im\u00e1genes; los pastores ense\u00f1ar\u00e1n al pueblo a descifrar las acciones de Dios y sus atributos. Dentro de las ense\u00f1anzas del Magisterio, tiene una importancia especial la carta Sollicitudini Nostrae de Benedicto XIV, 1 octubre 1745, con ocasi\u00f3n de la difusi\u00f3n de unas im\u00e1genes del Esp\u00ed\u00adritu Santo como un joven dentro de los ambientes cat\u00f3licos de Alemania y Suiza: la carta es un tratado sobre las representaciones de la Trinidad; el Esp\u00ed\u00adritu no puede ser representado fuera de la Trinidad. El Papa toma como punto de referencia no la belleza de una obra art\u00ed\u00adstica, sino su conformidad con la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y la tradici\u00f3n teol\u00f3gica. El Vaticano II confirma la legitimidad del uso de las \u00abim\u00e1genes sagradas\u00bb (SC, 125) y hace un llamamiento a la formaci\u00f3n de los artistas (ibid., 127). El Magisterio postconciliar es m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito en esta l\u00ed\u00adnea de apertura.<\/p>\n<p>II. Representaciones de Dios<br \/>\nComo la ley de Mois\u00e9s prohib\u00ed\u00ada cualquier \u00abimagen representativa\u00bb de Dios (Dt 5,8; 27,15-16), apenas si encontramos figuras de Dios en el per\u00ed\u00adodo b\u00ed\u00adblico o en la primitiva Iglesia. Luego, Dios viene representado como Trinidad. En el arte paleocristiana, Dios es representado con s\u00ed\u00admbolos, como el \u00abOjo\u00bb, el tetragrama JHVE Oahv\u00e9) o la correspondiente forma griega ho on (El que es), frecuente en el arte bizantino. A partir de la Edad Media, Dios es representado como persona, p.c., como el \u00abAnciano de d\u00ed\u00adas\u00bb (Dan 7,9.13), o el \u00abDios creador\u00bb de la capilla sixtina, o el \u00abSe\u00f1or del cielo\u00bb con atributos imperiales.<\/p>\n<p>III. Representaciones de la Trinidad<br \/>\nFuera de los temas b\u00ed\u00adblicos, que ahora examinaremos, es frecuente el s\u00ed\u00admbolo del tri\u00e1ngulo equil\u00e1tero, rechazado por S. Agust\u00ed\u00adn&#8217; o los tres c\u00ed\u00adrculos que se entrecruzan. La Trinidad viene representada con im\u00e1genes antropom\u00f3rficas, como tres hombres en todo id\u00e9nticos, para subrayar la identidad de la naturaleza, la divinidad com\u00fan, pero cada una de las personas tiene en la mano o sobre la cabeza un s\u00ed\u00admbolo o se\u00f1al particular que significa diversidad; por ejemplo, sobre la cabeza del Padre una tiara o en su mano un cetro, el Hijo lleva los clavos y unida a la imagen del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la paloma.<\/p>\n<p>Desde el s. IV y por toda la Edad Media, la Trinidad es representada bajo la figura de los \u00abmisteriosos visitantes\u00bb de Abraham (G\u00e9n 18, 1-5), y en la escena no falta nunca la encina de Mambr\u00e9 ni el alimento, casi siempre pan, ofrecido por Abraham. En Occidente, quiz\u00e1s la m\u00e1s antigua representaci\u00f3n que nos queda sea un mosaico de la bas\u00ed\u00adlica de Santa Mar\u00ed\u00ada Mayor en Roma: el visitante central, Cristo, tiene una aureola de luz m\u00e1s grande, los otros dos en todo id\u00e9nticos, tienen una aureola m\u00e1s peque\u00f1a; en otras representaciones antiguas que a\u00fan nos quedan encontramos los mismos elementos&#8217;. En este caso, los artistas se hacen eco de una tradici\u00f3n exeg\u00e9tica com\u00fan entre los Padres y doctores eclesi\u00e1sticos, en concreto san Ambrosio. Hay que recordar que en este texto b\u00ed\u00adblico por vez primera se habla expl\u00ed\u00adcitamente de una aparici\u00f3n de Yahv\u00e9 bajo la figura humana que se supone inmediata a la teofan\u00ed\u00ada de G\u00e9n 17.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de estos tres \u00e1ngeles con la misma figura como recuerdo de la visita divina a Abraham ha tenido constante resonancia en el arte bizantino y en la Iglesia oriental. En este contexto, no podemos olvidar el magnifico icono de Andrej Rubljew, a\u00f1o 1422, conservado en la galer\u00ed\u00ada Tretjakow, Mosc\u00fa. El \u00e1ngel de la izquierda est\u00e1 erguido, a diferencia de los otros dos que est\u00e1n como inclinados hacia \u00e9l; su mirada y el gesto de su mano derecha parecen indicar una orden con simplicidad pero con autoridad: El es quien preside en el Amor; sus colores, sus gestos, todo su comportamiento transpiran una majestad inefable y lo muestran como la fuente de todo, en concreto del Amor. Es la figura del Padre. El \u00e1ngel del centro representa el Hijo, el Amado; los colores vivos de sus vestidos atraen la mirada, y se puede descubrir un tri\u00e1ngulo cuya base es la mesa, y la punta, la cabeza del Angel; su mano derecha es el centro de la circunferencia formada por las tres cabezas; esta mano es el centro del icono, como si solamente ella pudiese descifrar los secretos de la representaci\u00f3n. El tercer Angel, figura del Esp\u00ed\u00adritu, con las manos ca\u00ed\u00addas a lo largo del cuerpo, indica una profunda receptividad; El es el don del Amor; parece que recibe todo de los otros Dos. Muchos detalles evocan la unidad en la naturaleza, por ejemplo los cetros que cada Angel tiene en la mano son id\u00e9nticos, como id\u00e9nticas son las aureolas, que de hecho forman un tri\u00e1ngulo.<\/p>\n<p>Y hablando de tres \u00abpersonas\u00bb en la historia b\u00ed\u00adblica para representar la Trinidad, no podemos olvidar a los \u00abTres Reyes Magos\u00bb, ya que seg\u00fan las leyendas sem\u00ed\u00adticas cada uno de los Tres Reyes hab\u00ed\u00ada tenido una visi\u00f3n distinta de cada una de las Tres Personas divinas. Esta representaci\u00f3n es m\u00e1s rara, y aparece sobre todo en las miniaturas.<\/p>\n<p>En los siglos XV y sobre todo XVI y XVII, se hacen famosas las representaciones trinitarias en las que el Padre, \u00abtrono de gracia\u00bb, tiene entre sus brazos al Hijo crucificado o bajado de la cruz y la Paloma del Esp\u00ed\u00adritu se cierne sobre los dos. Una variante, la coronaci\u00f3n de la Virgen de Diego Vel\u00e1zquez, donde el \u00abAnciano de d\u00ed\u00adas\u00bb sostiene la corona con admirable calma, el Hijo la ofrece y las luces del Esp\u00ed\u00adritu como paloma la iluminan; la incomensurable gravedad de Dios Trino y Uno viene como reducida a sentimientos humanos. En la Trinidad pintada por Ribera, los clarooscuros son fuertes, y todo el cuadro est\u00e1 lleno de r\u00e1fagas de luz; el Hijo, desnudo y con los brazos extendidos formando una cruz, es el supremo don de Dios al mundo; es curioso ver en esta pintura el Esp\u00ed\u00adritu entre el Padre, el Anciano, y el Hijo.<\/p>\n<p>Otro de los temas trinitarios en el arte es el bautismo de Jes\u00fas: siempre el Esp\u00ed\u00adritu aparece como paloma, siguiendo la narraci\u00f3n de los Evangelios, el Hijo dentro del r\u00ed\u00ado, y el Padre a veces como una Mano sobre la Paloma o corno un anciano que se\u00f1ala a su Hijo, el amado, y Juan el Bautista est\u00e1 como testigo de todo lo que ocurre.<\/p>\n<p>Todas estas representaciones enriquecen nuestra visi\u00f3n trinitaria, y nos hacen captar de alguna forma la presencia y la acci\u00f3n de cada una de las personas en la historia de la salvaci\u00f3n, desde su preludio preparatorio, hasta su plena realizaci\u00f3n. Hoy, el arte ha adquirido una nueva dimensi\u00f3n como elemento para el di\u00e1logo interreligioso, en concreto para la concepci\u00f3n de la Divinidad.<\/p>\n<p>[-> Concilios; Credos; Cruz; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Hijo; Historia; Icono; Iglesia; Islam; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Liturgia; Naturaleza; Padre; Padres (griegos y latinos); Protestantismo; Salvaci\u00f3n; Transcendencia; Trinidad; Vaticano II.]<br \/>\nJes\u00fas L\u00f3pez-Gay<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen y significado de las im\u00e1genes.-II. Representaciones de Dios.&#8211;III. Representaciones de la Trinidad. I. Origen y significado de las im\u00e1genes El arte cristiano tiene como fin desde la antig\u00fcedad la comunicaci\u00f3n del pensamiento cristiano. El \u00abcontenido\u00bb se impone, un contenido b\u00ed\u00adblico o tomado del s\u00ed\u00admbolo de la fe o de la liturgia. Muchas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-la-trinidad-en-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abARTE, LA TRINIDAD EN EL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}