{"id":16394,"date":"2016-02-05T10:35:09","date_gmt":"2016-02-05T15:35:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barth-karl-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:09","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:09","slug":"barth-karl-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barth-karl-2\/","title":{"rendered":"BARTH, KARL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El monismo atrinitario de la \u00abteolog\u00ed\u00ada liberal\u00bb.-II. La reacci\u00f3n de la \u00abteolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica\u00bb.-III. La visi\u00f3n trinitaria de Karl Barth<\/p>\n<p>I. El monismo atrinitario de la \u00abteolog\u00ed\u00ada liberal\u00bb<br \/>\nDe la actitud del protestantismo frente a la doctrina trinitaria no se puede decir lo mismo que Gregorio de Nisa afirmaba de la Iglesia del siglo IV. Seg\u00fan este padre de la Iglesia, era imposible llevar a cabo las tareas m\u00e1s sencillas y elementales de la vida sin verse enredado en una discusi\u00f3n sobre la Trinidad&#8217;.<\/p>\n<p>Aunque el car\u00e1cter ecum\u00e9nico de los concilios cristol\u00f3gico-trinitarios de la Iglesia antigua permaneci\u00f3 intacto para los primeros reformadores, su principio formal de la sola scriptura, su preocupaci\u00f3n por la restauraci\u00f3n del evangelio puro y su aversi\u00f3n contra toda especulaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica referida a Dios, reflejada en las palabras del joven Melanchthon: \u00abLos misterios de la divinidad m\u00e1s bien adoramos que investigamos\u00bb, les condujeron a una desvalorizaci\u00f3n de la autoridad doctrinal y del significado dogm\u00e1tico de las definiciones trinitarias.<\/p>\n<p>De este biblicismo m\u00e1s o menos intenso y de la acentuaci\u00f3n del aspecto subjetivo-volitivo de la fe (fides fiducialis) surge en el protestantismo un cierto desinter\u00e9s por la doctrina trinitaria. Si bien esta doctrina ten\u00ed\u00ada un lugar destacado en la teolog\u00ed\u00ada de Lutero como dique protector (Schutzwall) de otras verdades, en la evoluci\u00f3n posterior del protestantismo, bajo la influencia de la Aufkldrung y del idealismo alem\u00e1n, la teolog\u00ed\u00ada liberal llega a un total abandono de la doctrina trinitaria y, en muchos casos, del car\u00e1cter transcendente y sobrenatural de la fe, es decir, del Dios trinitario inmanente. Baste citar aqu\u00ed\u00ad los nombres de D.F. Strauss, F.C. Baur, D.F. Schleiermacher, G.F.W. Hegel, A. Ritschl, E. Troeltsch, R. Rothe, A. von Harnack, J.W. Kaftan, W. Herrmann, O. Pfleiderer, L. Feuerbach, etc.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada liberal tiene su origen en la definici\u00f3n que Kant hace de la Aufkldrung como \u00bb el abandono por parte del hombre de su inmadurez sufrida por culpa propia\u00bb. Aun cuando en la periodificaci\u00f3n hist\u00f3rica tradicional la \u00e9poca moderna comienza con la Reforma, siguiendo la opini\u00f3n de E. Troeltsch no se puede negar que la Aufkldrung representa un corte decisivo dentro de este per\u00ed\u00adodo y que la \u00e9poca moderna comienza realmente con la Aufkldrung. El fundamento, pues, de la teolog\u00ed\u00ada liberal es el principio de la autonmom\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica. Desde G.E. Lessing hasta E. Troeltsch la teolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica no conoce ning\u00fan otro principio que el de la libreinvestigaci\u00f3n. Unicamente la Aufkldrung como sistema natural (W. Dilthey) hace posible el abandono por parte de la humanidad de su inmadurez sufrida por culpa propia.<\/p>\n<p>Una descripci\u00f3n del contenido de la teolog\u00ed\u00ada liberal se ve dificultada por lo que K. Leese denomina su dial\u00e9ctica abierta. La teolog\u00ed\u00ada liberal radica esencialmente en la b\u00fasqueda y en la interrogaci\u00f3n. No pretende un sistema cerrado, sino que desconf\u00ed\u00ada de todo aquello que pretenda fijar la verdad y la realidad en f\u00f3rmulas definitivas. Se declara enemiga de todo dogma absoluto, defendiendo un cristianismo adogm\u00e1t\u00ed\u00adco. Por consiguiente, no existe una dogm\u00e1tica de la teolog\u00ed\u00ada liberal. Pertenece a su esencia la pluralidad en el contenido. La Doctrina de la fe de Schleiermacher, el Sistema dogm\u00e1tico de Ritschl y la Filosofia de la religi\u00f3n de Troeltsch difieren mucho en su contenido. A pesar de todo, son tres modalidades representativas de la teolog\u00ed\u00ada liberal. El nexo de uni\u00f3n no es el contenido, sino el m\u00e9todo. En lo relativo al dogma trinitario, la teolog\u00ed\u00ada liberal defiende la incompatibilidad de la conciencia moderna con las formulaciones dogm\u00e1ticas cristol\u00f3gico-trinitarias de la Iglesia antigua. Asimismo combate el postulado de que en Jes\u00fas y en el cristianismo se contiene de forma absoluta y para siempre la m\u00e1s sublime verdad religiosa, por encima de la cual no puede haber ninguna manifestaci\u00f3n m\u00e1s elevada.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada liberal es una cultura cristianizada, s\u00ed\u00adntesis de cristianismo y de historia, de revelaci\u00f3n y de filosof\u00ed\u00ada, de gracia y de \u00e9tica; una plataforma sincretista, desde la que no se acced\u00ed\u00ada al Cristo encarnado y redentor, sino a su personalidad, a su conciencia, a su religiosidad; no a la revelaci\u00f3n del Padre, a trav\u00e9s del Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu, sino a su repercusi\u00f3n en la conciencia religiosa del hombre.<\/p>\n<p>II. La reacci\u00f3n de la \u00abteolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica\u00bb<br \/>\nLa historia de la teolog\u00ed\u00ada del siglo XX, al igual que la historia en general, no comenz\u00f3 el a\u00f1o 1900 con el cambio de siglo, sino en agosto de 1914. En el semestre de invierno 1899\/1900 en la universidad de Berl\u00ed\u00adn ten\u00ed\u00ada lugar el celeb\u00e9rrimo curso de A. von Harnack sobre La esencia del cristianismo, la m\u00e1s clara expresi\u00f3n de la \u00e9poca idealista y burguesa. Harnack, imbuido por una fe optimista en el progreso hist\u00f3rico, cre\u00ed\u00ada poder unir en una armon\u00ed\u00ada natural casi indestructible la religi\u00f3n y la cultura, la justicia divina y el orden terreno, el trono y el altar.<\/p>\n<p>Sin embargo, catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde el 4 de agosto de 1914 el mismo Harnack redactaba el llamamiento del Kaiser al pueblo alem\u00e1n y pocos d\u00ed\u00adas despu\u00e9s firmaba juntamente con 92 intelectuales y artistas el denominado Manifiesto de los intelectuales, entre los que se encontraban los te\u00f3logos W. Herrmann, A. Deissmann, F. Naumann, R. Seeberg y A. Schlatter y los fil\u00f3sofos W. Windelband, R. Eucken y W. Wundt. El Manifiesto signific\u00f3 el desmoronamiento del pensamiento idealista burgu\u00e9s. As\u00ed\u00ad lo experimentaron algunos pensadores como K. Jaspers, P. Tillich, E. Brunner y K. Barth, los cuales determinaron la teolog\u00ed\u00ada posterior<br \/>\nLa pol\u00ed\u00adtica belicista del Kaiser Guillermo II y de sus consejeros, entre los que se encontraban los nombres de muchos profesores de teolog\u00ed\u00ada, dio al traste con la \u00e9tica, dogm\u00e1tica y ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, que estos te\u00f3logos ense\u00f1aban; En el futuro la teolog\u00ed\u00ada no pod\u00ed\u00ada hablar de Dios como lo hab\u00ed\u00ada hecho hasta ahora. Ten\u00ed\u00ada que intentarlo de otra forma distinta, si quer\u00ed\u00ada que su palabra so bre Dios fuese responsable y digna de cr\u00e9dito. Los representantes de la nueva corriente teol\u00f3gica (K. Barth, R. Bultmann, P. Tillich, E. Brunner, F. Gogarten, E. Thurneysen y G. Merz), denominada teolog\u00ed\u00ada de la crisis o teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, en una postura l\u00ed\u00admite, llegaron a preguntarse si todav\u00ed\u00ada era posible hablar de Dios. La teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica parte de la crisis como la determinaci\u00f3n fundamental del hombre. En esta crisis, el hombre emprende intentos que le dan seguridad, de los cuales el peor es la religi\u00f3n como protecci\u00f3n y autoafirmaci\u00f3n humana frente a Dios. En la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas tiene lugar la negaci\u00f3n del hombre por parte de Dios: Dios y el hombre, tiempo y eternidad est\u00e1n separados por una l\u00ed\u00adnea de muerte. No obstante, precisamente en la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas el nuevo mundo de Dios toca al viejo mundo como la tangente a un c\u00ed\u00adrculo. De esta forma Dios no es captable ni en la experiencia, ni en la historia, ni en la fe, que es s\u00f3lo un espacio vac\u00ed\u00ado. El centro de la nueva vida, la encarnaci\u00f3n de Dios es inefable e inexperimentable. Su s\u00ed\u00ad se manifiesta \u00fanicamente en el no: el nuevo hombre que soy, no es lo que soy. Esta afirmaci\u00f3n del joven K. Barth, apoyada en Kierkegaard, Overbeck, Dostojewskij, etc., fue precisada por E. Brunner, R. Bultmann y F. Gogarten al fundamentar el car\u00e1cter de la teolog\u00ed\u00ada no en el no de la revelaci\u00f3n, sino, siguiendo a M. Heidegger y M. Buber, en la constituci\u00f3n dial\u00f3gica de la existencia humana.<\/p>\n<p>La conciencia cristiana en su figura inmediatamente cultural como cristianismo moderno, como fue presentado por la teolog\u00ed\u00ada liberal, es suprimida por la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica en la tematizaci\u00f3n de la conciencia cristiana como hecho, de tal forma que la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica signific\u00f3 el final del protestantismo cultural.<\/p>\n<p>III. La visi\u00f3n trinitaria de Karl Barth<br \/>\nK. Barth supuso un corte decisivo frente al postulado introducido por la Aufkl\u00fcrung de una fundamentaci\u00f3n de la religi\u00f3n racional y no sometida a ninguna autoridad, pero tambi\u00e9n frente a todos los intentos emprendidos desde entones en la teolog\u00ed\u00ada por adoptar el postulado de la Aufkldrung en la fundamentaci\u00f3n de la fe cristiana. En torno al a\u00f1o 1920, Barth inici\u00f3 una nueva fase de la teolog\u00ed\u00ada, que tanto en los paises de lengua alemana como en todos los dem\u00e1s fue determinada durante decenios por \u00e9l, tanto en su favor como en su contra.<\/p>\n<p>Para Barth, Dios no es ni el motor inm\u00f3vil, ni la idea abstracta, ni un reflejo de la conciencia piadosa. La realidad de Dios se fundamenta en s\u00ed\u00ad misma. Para Barth, en la Biblia divinidad equivale a \u00ablibertad, independencia \u00f3ntica y no\u00e9tica\u00bb. Nuestra relaci\u00f3n con Dios no se efect\u00faa a trav\u00e9s de la religi\u00f3n, en cuanto que \u00e9sta consiste enuna actividad humana (psicol\u00f3gica o hist\u00f3rica). Dios no est\u00e1 sujeto al presupuesto de experiencias religiosas humanas. En el conocimiento de Dios se trata m\u00e1s bien de un movimiento que viene de Dios y que \u00e9l nos comunica.<\/p>\n<p>En el sentido de la cr\u00ed\u00adtica kantiana, para Barth Dios no puede ser concebido metaf\u00ed\u00adsicamente como cosa en s\u00ed\u00ad. Una aseidad de Dios seg\u00fan la analog\u00ed\u00ada de la cosa en s\u00ed\u00ad caer\u00ed\u00ada v\u00ed\u00adctima de la cr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>En 1919 Barth vio ya que la afirmaci\u00f3n de una aseidad metaf\u00ed\u00adsica tendr\u00ed\u00ada que convertirse en teolog\u00ed\u00ada de la muerte de Dios. La teolog\u00ed\u00ada del Dios vivo necesita otros medios de pensamiento. Barth combate la aberraci\u00f3n del Dios mismo causada por el monote\u00ed\u00adsta y abstracto Dios en s\u00ed\u00ad. El monote\u00ed\u00adsta Dios en s\u00ed\u00ad es para la teolog\u00ed\u00ada como para todas las ciencias modernas una hip\u00f3tesis, un concepto de delimitaci\u00f3n, que por ser objeto del saber humano y de la ciencia humana no puede ser tenido en consideraci\u00f3n&#8217;. Si se concibe a Dios bajo la categor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica del absoluto como \u00abel ser deducido de la realidad dada, entonces se ha pensado un mitolog\u00fameno\u00bb.<\/p>\n<p>Barth es, pues, consciente de la problem\u00e1tica de mito de su concepto de Dios, confirm\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la afirmaci\u00f3n de E. J\u00fcngel de que Barth atribuye a su doctrina trinitaria (1932) \u00abla misma funci\u00f3n que en la teolog\u00ed\u00ada de R. Bultmann tiene su programa de la desmitologizaci\u00f3n\u00bb. Los m\u00e9todos de Barth y Bultmann corren parejos durante un buen trecho, hasta que el concepto barthiano de Dios mismo asume la figura de \u00abla doctrina trinitaria, hasta que la doctrina trinitaria como problema de la invulnerable subjetividad de Dios en su revelaci\u00f3n\u00bb colma definitivamente el concepto de Dios mismo.<\/p>\n<p>E. J\u00fcngel ha puesto de relieve en su tesis Gottes Sein ist im Werden el aspecto ontol\u00f3gico del concepto desmitologizante barthiano de Dios: el Ser de Dios acaece el mismo en el hecho de que en la historia y en el acto de la revelaci\u00f3n se remite eternamente a s\u00ed\u00ad mismo en cuanto Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es decir, \u00abDios se corresponde\u00bb\u00bb. Esta correspondencia de Dios consigo mismo significa que Dios solamente puede ser objeto, es decir, sujeto para s\u00ed\u00ad mismo. Aqu\u00ed\u00ad radica el car\u00e1cter desmitologizador de la doctrina trinitaria barthiana. Si se puede considerar el programa bultmanniano como el esfuerzo por un concepto adecuado de Dios y este programa ve la meta del esfuerzo en \u00abno objetivar a Dios como un El o un ello&#8230;, sino en considerar a Dios como T\u00fa&#8230;, en este caso no se podr\u00e1 ocultar el paralelismo manifiesto con el sentido que Barth asigna a la doctrina trinitaria\u00bb.<\/p>\n<p>El que Dios permanezca siempre acontecimiento y acto, es decir, yo y t\u00fa, significa que es \u00f3ntica y no\u00e9ticamente el Se\u00f1or. Por lo cual, Dios no puede ser para el hombre objeto de conocimiento al modo de la analogia entis. De lo contrario el hombre ser\u00ed\u00ada en su pensamiento se\u00f1or de Dios y dispondr\u00ed\u00ada de \u00e9l a su gusto. Para Barth, Dios tiene que permanecer, incluso en su revelaci\u00f3n, el viviente. Sin el coraje de pensar el car\u00e1cter de ser vivo de Dios, la teolog\u00ed\u00ada se convierte al fin en un mausoleo de la vida de Dios. La \u00fanica garant\u00ed\u00ada para pensar a Dios como ser vivo radica en la concepci\u00f3n ontol\u00f3gica fundamental de Dios como trinitario. Lo que quiere decir que si, a pesar de todo, la revelaci\u00f3n debe ser considerada como palabra o discurso de Dios, hay que tener en cuenta que la revelaci\u00f3n en Barth \u00abes primera y fundamentalmente la palabra que Dios habla en s\u00ed\u00ad mismo y para s\u00ed\u00ad mismo en su intimidad eterna\u00bb. La revelaci\u00f3n tiene que ser concebida en superioridad absoluta por encima y fuera de todo pensar humano. Unicamente Dios puede ser sujeto de ese discurso. En este discurso Dios no puede ser tampoco sujeto de ning\u00fan otro que no sea \u00e9l mismo, si no quiere que su discurso sea humanizado y rebajado a la relatividad de lo terreno. \u00abDios no es ni deviene objeto de ning\u00fan otro que no sea \u00e9l, incluso en su palabra\u00bb&#8216;\u00bb<br \/>\nEn este hablar de Dios, en esta autorrevelaci\u00f3n de Dios, \u00e9l mismo es sujeto (el Revelador), \u00e9l mismo es tambi\u00e9n el acto de este hablar (la Revelaci\u00f3n) y el objeto (el Ser-Revelable). Esta es la raz\u00f3n por la que, seg\u00fan Barth, la doctrina sobre la revelaci\u00f3n tiene que comenzar necesariamente con la doctrina trinitaria, dado que todo an\u00e1lisis tem\u00e1tico del concepto de la revelaci\u00f3n cristiana conduce inmediatamente a la doctrina del Dios trino\u00bb.<\/p>\n<p>En su Kirchliche Dogmatik aborda el tema de la cognoscibilidad natural de Dios en el par\u00e1grafo 2 (I1\/1). En el axioma de este par\u00e1grafo Barth acent\u00faa que la posibilidad del conocimiento de Dios por el hombre radica en que \u00aben el Hijo de Dios por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo se convierte en su objeto participable de la complacencia divina y de esta manera de la verdad de Dios\u00bb\u00bb. A partir de aqu\u00ed\u00ad Barth lanza sus diatribas m\u00e1s acerbas contra el Vaticano 1. Para<br \/>\nBarth, la raz\u00f3n de la posibilidad postulada por el Vaticano I radica en la analogia entis, a la que considera \u00abel invento del Anticristo y por cuya causa no puede hacerse cat\u00f3lico\u00bb. Barth reprocha a la definici\u00f3n del Vaticano I prescindir de la Trinidad y \u00abpreguntar en primer lugar in abstracto por la cognoscibilidad de Dios creador\u00bb. Condicionado por su forma de plantear el problema, el Vaticano I consigue, a juicio de Barth, solamente un \u00ed\u00addolo y no el verdadero Dios viviente.<\/p>\n<p>A pesar de esta aversi\u00f3n contra todo fundamento filos\u00f3fico que conduce a la negaci\u00f3n de la theologia naturalis como un invento del Anticristo y de la religi\u00f3n como idolatr\u00ed\u00ada, Barth no se puede liberar de la filosof\u00ed\u00ada. En el transcurso de la evoluci\u00f3n de su teolog\u00ed\u00ada se ha manifestado repetidas veces acerca de la necesidad de una determinada forma de pensar, es decir, de una filosof\u00ed\u00ada consciente o inconsciente. Barth tiene una pasi\u00f3n que delata su forma de pensar. Es la pasi\u00f3n por la realidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, realidad solamente se encuentra all\u00ed\u00ad donde se ha alcanzado la m\u00e1s elevada concretidad de todo lo posible: en el concretissimum. Este concretissimum puede ser denominado acontecimiento o acto. Aqu\u00ed\u00ad es donde se puede constatar la distinci\u00f3n principal entre Barth y el pensamiento aristot\u00e9lico de la escol\u00e1stica. La escol\u00e1stica parte de naturalezas y esencias para determinar, a continuaci\u00f3n, sus actividades. Tal proceso se condensa en el principio operari sequitur esse. Por el contrario, Barth combate este axioma con su ant\u00ed\u00adpoda esse sequitur operari.<\/p>\n<p>Jesucristo es para Barth el concretissimum, el punto de partida y el principio de su no\u00e9tica. La cristolog\u00ed\u00ada no es, pues, para Barth un tema aislado e independiente de su teolog\u00ed\u00ada. El credo cristol\u00f3gico impregna y determina todas las afirmaciones de su teolog\u00ed\u00ada. Fuera del acontecimiento de Cristo, toda afirmaci\u00f3n de Dios es imposible. Todo lo que se puede decir sobre Dios y sobre el conocimiento de Dios s\u00f3lo puede suceder con la presuposici\u00f3n del conocimiento de Cristo. Esto es v\u00e1lido tanto para el conocimiento de Dios como para el conocimiento de la verdad humana. Lo que quiere decir que fuera de la persona de Cristo no existe ninguna verdad. En Barth todo remite a la cristolog\u00ed\u00ada, de tal manera que se puede hablar de una christologische Engfiihrung de su teolog\u00ed\u00ada. En la Dogm\u00e1tica eclesial de Barth se lleva a cabo una concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica como jam\u00e1s hab\u00ed\u00ada habido en la historia de la Iglesia y de los dogmas. Cuando Barth exige que toda dogm\u00e1tica \u00abde hecho debe ser fundamentalmente cristolog\u00ed\u00ada y s\u00f3lo cristolog\u00ed\u00ada\u00bb, esto no hay que entenderlo delimitado a la reconciliaci\u00f3n, sino que hay que extenderlo a la creaci\u00f3n, a la justificaci\u00f3n y a la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este cristomonismo no est\u00e1, sin embargo, en contradicci\u00f3n con aquella otra afirmaci\u00f3n barthiana de que el dogma trinitario debe ser decisivo y determinante para la dogm\u00e1tica. Sin embargo, el Cristo barthiano no es el se\u00f1or hermoso de la m\u00ed\u00adstica, ni el salvador del pietismo, ni el fil\u00e1ntropo de la Aufkldrung. El punto de partida no es el Jes\u00fas de Nazaret, sino el Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad. El ser de Dios intratrinitario tiene en Barth una significaci\u00f3n decisiva para la fundamentaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada. Cuando<br \/>\nBarth dice: \u00abCristo revela a su Padre. Este Padre suyo es Dios. Por tanto, quien lo revela, revela a Dios\u00bb, presupone la divinidad preexistente, eterna y trinitaria. Partiendo del concepto de autorrevelaci\u00f3n, de autodesvelamiento de Dios, aqu\u00e9l que revela a Dios no puede ser otro que Dios. A partir de aqu\u00ed\u00ad Barth entiende la proposici\u00f3n de la divinidad de Cristo no como proposici\u00f3n deducida, sino como la proposici\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad queda manifiesto que la doctrina trinitaria es el presupuesto de la cristolog\u00ed\u00ada. Dado que el Hijo de Dios mismo ha elegido ya en la Trinidad inmanente la obediencia, su manifestaci\u00f3n en la existencia humana concreta no reviste la forma del subordinacionismo ni constituye un menoscabo de su divinidad, sino que es su expresi\u00f3n m\u00e1s adecuada y perfecta. En la obediencia humana de Jes\u00fas, en el ser-para-nosotros, Dios se corresponde en su forma m\u00e1s perfecta. Barth se sit\u00faa en la tradici\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada calcedonense: en Jes\u00fas ha descendido a la historia humana el Hijo eterno que vive en la Trinidad de Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta revelaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n del Dios trinitario en Cristo sucede sub specie contraria. Barth nos presenta un Cristo en el que solamente se pone de relieve lo puramente humano. Su humanidad no es una teofan\u00ed\u00ada. En tales circunstancias, \u00bfpuede ser la revelaci\u00f3n algo distinto de un mon\u00f3logo intratrinitario? H. Zahrnt habla de un mon\u00f3logo en el cielo.<\/p>\n<p>Si la revelaci\u00f3n es dei loquentis persona, no hay en ella ninguna distinci\u00f3n entre forma y contenido. Si entendemos la revelaci\u00f3n a partir del sujeto, de Dios, tenemos que comprender ante todo que su sujeto (el Revelador, el Padre) es id\u00e9ntico con su actuar, con su predicado (la revelaci\u00f3n, el Hijo) e id\u00e9ntico tambi\u00e9n con su efecto, con su objeto (el ser revelable, el Esp\u00ed\u00adritu Santo). Hab\u00ed\u00ada que preguntar aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo lleg\u00f3 Barth a este resultado. El dogma trinitario, en cuanto tal, no se puede encontrar en la Escritura. Con todo, Barth concede que la problem\u00e1tica que se ha desarrollado m\u00e1s tarde en la doctrina trinitaria no es ajena a la Biblia, sino que, al menos, est\u00e1 insinuada en ella. Barth no se refiere a algunas per\u00ed\u00adcopas concretas de la Biblia en las que se habla de la trinidad en la unidad y de la unidad en la trinidad.<\/p>\n<p>La doctrina trinitaria no est\u00e1 revelada en per\u00ed\u00adcopas concretas de la Biblia, sino en el hecho de la revelaci\u00f3n. Con esto no se quiere decir que la revelaci\u00f3n es el fundamento de la Trinidad, en el sentido de que \u00fanicamente en su revelaci\u00f3n y en virtud de su revelaci\u00f3n es trinitario Dios. Barth quiere decir m\u00e1s bien que la doctrina trinitaria no posee ning\u00fan otro fundamento que el que nosotros por ning\u00fan otro camino llegamos a la doctrina trinitaria que por el de un an\u00e1lisis del concepto de revelaci\u00f3n\u00bb, de tal manera que la \u00fanica interpretaci\u00f3n exacta posible de la revelaci\u00f3n es la doctrina trinitaria. En este sentido, la doctrina trinitaria es la interpretaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n y \u00e9sta, el fundamento de la doctrina trinitaria.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n en la Biblia no posee ning\u00fan otro fundamento \u00f3ntico o no\u00e9tico que ella misma. En la Biblia Jes\u00fas habla h\u00f3s exous\u00ed\u00adan ej\u00f3n (Mt 7,29). Con ello Barth afirma que la revelaci\u00f3n recibe su independencia \u00f3ntico-no\u00e9tica de su soberan\u00ed\u00ada. La definici\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada incluye seg\u00fan Barth necesariamente la doctrina trinitaria. Del juicio anal\u00ed\u00adtico del principio Dios se revela como el Se\u00f1or se sigue para Barth \u00abque Dios mismo en unidad indestructible, pero tambi\u00e9n en indiscutible distinci\u00f3n es el Revelador, la Revelaci\u00f3n y el Ser revelable\u00bb. Del concepto de soberan\u00ed\u00ada, de basileia, Barth consigue tanto la categor\u00ed\u00ada de unidad, como la de trinidad, distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Que Dios se revela como el Se\u00f1or conlleva para Barth lo siguiente: \u00abDios se revela. Se revela a s\u00ed\u00ad mismo mediante s\u00ed\u00ad mismo. Se revela a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb. La identidad del Sujeto, Predicado y Objeto de la proposici\u00f3n Dios se revela fundamenta, a juicio de Barth, la afirmaci\u00f3n de la unidad inestructible de Dios. La categor\u00ed\u00ada de la distinci\u00f3n es la pareja inseparable de la unidad de Dios as\u00ed\u00ad entendida. Si antes hemos acentuado la identidad de Dios en las \u00abtres figuras de su ser divino en la revelaci\u00f3n\u00bb, nos fijamos ahora en las tres figuras. Esta tr\u00ed\u00adada no puede ser destruida ni sublimada en un cuarto elemento. De la Biblia se puede, en opini\u00f3n de Barth, deducir una distinci\u00f3n (no-identidad). La unidad de Dios no puede ni debe ser suprimida con una unicidad. Con esto queda fundamentada la afirmaci\u00f3n de la distinci\u00f3n indestructible de Dios.<\/p>\n<p>Resumiendo, se podr\u00ed\u00ada decir: dado que el Revelador, la Revelaci\u00f3n y el Ser-revelable son uno y el mismo Dios, se puede afirmar la unidad de Dios (en su revelaci\u00f3n). Dado que el Dios uno es al mismo tiempo el Revelador, la Revelaci\u00f3n y el Ser-revelable, se puede afirmar tambi\u00e9n la distinci\u00f3n de Dios (en su revelaci\u00f3n). Y dado que la unidad y la distinci\u00f3n de Dios no pueden ser separadas, hay que afirmar la Trinidad de Dios (en su revelaci\u00f3n).<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n no se puede separar jam\u00e1s del sujeto. El an\u00e1lisis del concepto de la revelaci\u00f3n nos muestra la referencia radical a Dios como sujeto actuante, es decir, como Revelador, Revelaci\u00f3n y Ser-revelable. Unicamente en la doctrina trinitaria se actualiza la soberan\u00ed\u00ada (exous\u00ed\u00ada) de Dios, de la que habla la Escritura. Barth denomina a la \u00absoberan\u00ed\u00ada de Dios la ra\u00ed\u00adz de la doctrina trinitaria\u00bb. El concepto de revelaci\u00f3n incluye en s\u00ed\u00ad la doctrina trinitaria. Y \u00e9sta es, en cuanto tal, la ex\u00e9gesis del concepto de la revelaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, Barth coloca la doctrina trinitaria al comienzo de su dogm\u00e1tica, en los proleg\u00f3menos, pues la doctrina trinitaria \u00abda respuesta a la pregunta por el Dios que se revela en la revelaci\u00f3n\u00bb\u00bb. Al mismo tiempo, Barth divide su dogm\u00e1tica conforme a las appropriationes trinitarias: Creaci\u00f3n, Reconciliaci\u00f3n y Santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido, Barth ha abandonado las directrices de su padre espiritual Calvino. Este mencionaba la doctrina trinitaria s\u00f3lo bajo el punto de vista de que \u00ab&#8230;por medio de sus conceptos, en s\u00ed\u00ad ajenos a la Escritura, el que niega la divinidad de Cristo, es decir, el enemigo de la fe cristiana, se ve obligado a quitarse la m\u00e1scara y a combatir abiertamente lo que de otra manera har\u00ed\u00ada s\u00f3lo secretamente y so pretexto cristiano\u00bb. E. Brunner sigue a Calvino, al afirmar que la doctrina trinitaria no pertenece al Kerygma, sino que \u00abes solamente una doctrina protectora para el n\u00facleo de la fe eclesial-b\u00ed\u00adblica\u00bb, concretamente, para la intelecci\u00f3n de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>En oposici\u00f3n a Calvino y a Brunner, Barth afirma: \u00abLa doctrina trinitaria es la que caracteriza a la doctrina cristiana de Dios como cristiana; es la que caracteriza como cristiano al concepto de revelaci\u00f3n frente a todos los otros posibles conceptos de Dios y de su revelaci\u00f3n\u00bb\u00bb. A juicio de Barth, la doctrina trinitaria no es ninguna trampa ocasional que se utiliza de vez en cuando para cazar herejes descarriados, sino que por encima de esto, caracteriza la fe cristiana en su m\u00e1s \u00ed\u00adntima esencia. En la teolog\u00ed\u00ada trinitaria se pone de manifiesto que Dios en la revelaci\u00f3n no es distinto de Dios en su realidad eterna. Barth quiere poner de relieve que en la revelaci\u00f3n de Dios nos encontramos con Dios mismo y que fuera de la revelaci\u00f3n no podemos construir ning\u00fan concepto de Dios.<\/p>\n<p>Concluyendo, hay que afirmar que para Barth la doctrina trinitaria no es una parte cualquiera, sino la parte decisiva de la dogm\u00e1tica cristiana. En la dogm\u00e1tica resulta imposible hablar adecuadamente del ser de Dios y de las propiedades divinas sin antes haber presupuesto que Dios es Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. En la doctrina trinitaria Barth vio realizado su deseo teol\u00f3gico, es decir, la oposici\u00f3n entre la theologia naturalis especulativa y la de la revelaci\u00f3n de Dios. El Dios trinitario es el Dios de la revelaci\u00f3n, no el Dios de los fil\u00f3sofos. Por esta raz\u00f3n coloca la doctrina trinitaria al comienzo de su dogm\u00e1tica, como su principio estructural.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n de su dogm\u00e1tica Barth explica el concepto de revelaci\u00f3n, partiendo del presupuesto de que la revelaci\u00f3n quiere ser comprendida dede su sujeto, desde Dios\u00bb. Para Barth se trata de las preguntas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Dios? \u00bfQu\u00e9 hace? \u00bfQu\u00e9 causa?'\u00bb tres preguntas que se deducen de la revelaci\u00f3n, la cual aparece estructurada trinitariamente a partir de estas preguntas. Resume su programa como sigue: \u00abSi queremos comprender la revelaci\u00f3n realmente a partir de su sujeto, es decir, de Dios, entonces tenemos que comprender ante todo que su sujeto, Dios, el Revelador, es id\u00e9ntico con su actuar en la revelaci\u00f3n, e id\u00e9ntico tambi\u00e9n con su efecto\u00bb\u00bb. Dios se manifiesta como el Revelador, la Revelaci\u00f3n y el Ser-revelable\u00bb. El concepto de revelaci\u00f3n es, pues, por principio concebido trinitariamente. Si en la introducci\u00f3n de la dogm\u00e1tica se explica el concepto de revelaci\u00f3n, en virtud de la estructura trinitaria del concepto de revelaci\u00f3n la doctrina trinitaria pertenece a la introducci\u00f3n, es decir, al comienzo de la dogm\u00e1tica. Este comienzo conlleva que toda experiencia de Dios tiene que manifestarse trinitariamente. Por tanto, en la cuesti\u00f3n del sentido de la vida no se puede ver el problema de Dios. Tampoco se puede conocer al Jes\u00fas de Nazaret hist\u00f3rico tal como lo presenta el Nuevo Testamento, sino que hay que clasificarlo conforme a un sistema trinitario. Asimismo, la Iglesia, como fen\u00f3meno sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico, carece de significado teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>De esta forma, la dogm\u00e1tica pierde su engarce con la historia y con el mundo. Unicamente tiene valor lo que puede derivarse de la doctrina trinitaria. Sin embargo, la doctrina trinitaria no se ver\u00ed\u00ada afectada en su dignidad, si fuese tratada en otro contexto y en otro lugar de la dogm\u00e1tica. La doctrina trinitaria no es ni presupuesto (K. Barth),ni recapitulaci\u00f3n (D.F. Schleiermacher y P. Althaus) de la dogm\u00e1tica, sino una afirmaci\u00f3n resumida de lo que hay que decir de Dios.<\/p>\n<p>[ &#8212;> Absoluto; Concilios; Creaci\u00f3n; Credos trinitarios; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Filosof\u00ed\u00ada; Hijo; Historia; Iglesia; Jesucristo; Muerte de Dios; Naturaleza; Padre; Padres (griegos-latinos); Religi\u00f3n; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teodicea; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad.]<br \/>\nIsidro Garc\u00ed\u00ada Tato<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El monismo atrinitario de la \u00abteolog\u00ed\u00ada liberal\u00bb.-II. La reacci\u00f3n de la \u00abteolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica\u00bb.-III. La visi\u00f3n trinitaria de Karl Barth I. El monismo atrinitario de la \u00abteolog\u00ed\u00ada liberal\u00bb De la actitud del protestantismo frente a la doctrina trinitaria no se puede decir lo mismo que Gregorio de Nisa afirmaba de la Iglesia del siglo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barth-karl-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBARTH, KARL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16394","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16394"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16394\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}