{"id":16395,"date":"2016-02-05T10:35:11","date_gmt":"2016-02-05T15:35:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/biblia-dios-en-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:11","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:11","slug":"biblia-dios-en-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/biblia-dios-en-la\/","title":{"rendered":"BIBLIA, DIOS EN LA"},"content":{"rendered":"<p>1. ANTIGUO TESTAMENTO<br \/>\n2. NUEVO TESTAMENTO<\/p>\n<p>1. ANTIGUO TESTAMENTO<br \/>\nSUMARIO: I. Preludios de Yahvismo.-II. Yahvismo: 1. La cuna del Yahvismo; 2. Yahv\u00e9, el Dios del Exodo; 3. Yahv\u00e9, el Dios del Sina\u00ed\u00ad.-III. El Dios del Deuteronomio, de la Historia Deuteronomista y de la Historia Cronista.-IV. El Dios de los profetas.-V. El Dios de los sabios.- VI. El Dios de los salmos.-VII. Conclusi\u00f3n<br \/>\nPresentaci\u00f3n<br \/>\nAcerca de Dios, la Biblia presenta una idea pluriforme. Los autores sagrados generalmente definen a Dios mediante analog\u00ed\u00adas humanas y naturales. Su concepci\u00f3n la exponen en los t\u00ed\u00adtulos y en las im\u00e1genes, en las narraciones de las acciones divinas y en las expresiones de los sentimientos humanos. En el AT no existe una teolog\u00ed\u00ada, sino muchas. Cada hagi\u00f3grafo, escuela o tradici\u00f3n ha ido dejando constancia de su particular experiencia de Dios.<\/p>\n<p>Yahv\u00e9 ocupa el centro del AT, donde, no obstante, s\u00e9 cuenta con la existencia de otros dioses. En las tradiciones b\u00ed\u00adblicas, Yahv\u00e9 aparece como el Dios que se ha revelado a Israel y del que \u00e9ste ha tenido experiencia en el \u00e9xodo, en el Sina\u00ed\u00ad y en tantas otras circunstancias de su historia. Hablar de Yahv\u00e9 implica, por tanto, una referencia obligada a Israel. A su vez, supone aludir a otros dioses, dadas las caracter\u00ed\u00adsticas propias de la religi\u00f3n yahvista: \u00abYo soy Yahv\u00e9, tu Dios &#8230; no tendr\u00e1s otros dioses fuera de m\u00ed\u00ad\u00bb (Ex 20,2s.). As\u00ed\u00ad pues, una presentaci\u00f3n del Dios del AT tiene que desenvolverse en el tri\u00e1ngulo formado por Yahv\u00e9, los otros dioses e Israel.<\/p>\n<p>El Dios del AT es un Dios cercano, a la par que transcendente; est\u00e1 por encima del tiempo y del espacio. Su riqueza insondable y las m\u00faltiples im\u00e1genes utilizadas por los hagi\u00f3grafos para describirlo dificultan su exposici\u00f3n sistem\u00e1tica. En nuestro trabajo, trataremos de presentar la concepci\u00f3n de Dios siguiendo paso a paso los distintos libros o bloques del AT.<\/p>\n<p>I. Preludios del yahvismo<br \/>\nLas tradiciones b\u00ed\u00adblicas difieren en algunos particulares acerca de los or\u00ed\u00adgenes de la fe yahvista. El nombre de Yahv\u00e9 recurre desde los primeros hasta los \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis: seg\u00fan G\u00e9n 4,26, el culto a Yahv\u00e9 remonta a los or\u00ed\u00adgenes de la humanidad; en las tradiciones patriarcales, Yahv\u00e9 aparece unas noventa veces. Sin embargo, seg\u00fan Ex 3,13-15 el nombre de Yahv\u00e9 se revel\u00f3 por primera vez a Mois\u00e9s y de Ex 6,2-3 se desprende que Dios no se revel\u00f3 a los patriarcas bajo el nombre de Yahv\u00e9. M\u00e1s a\u00fan, G\u00e9n 35,2-4 indica claramente que los antepasados de Is~ rael adoraron a otros dioses, distintos de Yahv\u00e9, y as\u00ed\u00ad lo confirma Jos 24,2.14-15: \u00abVuestros padres &#8230; sirvieron a otros dioses. Ahora pues, apartad los dioses que sirvieron vuestros padres al otro lado del r\u00ed\u00ado y en Egipto y servid a Yahv\u00e9\u00bb: En el fondo de los relatos patriarcales subyace un problema de dif\u00ed\u00adcil soluci\u00f3n: \u00bfse refleja en ellos la fe de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob o, m\u00e1s bien, la del narrador? \u00bfOfrecen una imagen real de la religi\u00f3n de los patriarcas o, por el contrario, una imagen ideal? Para responder a estas cuestiones, tendremos en cuenta fundamentalmente dos cosas: primera, los datos que nos ofrecen los textos b\u00ed\u00adblicos y segunda, las interpretaciones m\u00e1s destacadas de los especialistas en la materia.<\/p>\n<p>1. En los libros del G\u00e9nesis y del Exodo, adem\u00e1s del nombre de Yahv\u00e9, se emplean otros nombres para referirse a Dios. Las diversas designaciones pueden reducirse a dos tipos principales: 1\u00c2\u00b0) Dios m\u00e1s persona (\u00abel dios de x\u00bb): a) \u00abel dios de mi padre\u00bb (G\u00e9n 31,5.42; Ex 15,2; 18,4); \u00abel dios de tu padre\u00bb (G\u00e9n 31,53); \u00abel dios de sus padres\u00bb (Ex 3,13.15.16); \u00abel dios de sus padres\u00bb (Ex 4,5); b) \u00abel dios de Abrah\u00e1n\u00bb (G\u00e9n 24,12.27.42.48; 26,24; 28,13; 31,53); \u00abel dios de Isaac\u00bb (G\u00e9n 46,1); c) \u00abel dios de Abrah\u00e1n, tu padre, y el dios de Isaac\u00bb (G\u00e9n 28,13); \u00abel dios de mi padre Abrah\u00e1n y el dios de mi padre Isaac\u00bb (Gen 32,10); \u00abel dios de vuestros padres, el dios de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob\u00bb (Ex 3,6.15.16; 4,5). 2\u00c2\u00b0) Dios m\u00e1s lugar (top\u00f3nimos o ep\u00ed\u00adtetos divinos asociados a un lugar): El Elyon (\u00abel dios alt\u00ed\u00adsimo\u00bb, asociado a Salem: G\u00e9n 14,18-22), El Roi (\u00abel dios que meve\u00bb, asociado al pozo de Lahai-Roi, en el Sur de Palestina: G\u00e9n 16,13), El Olam (\u00abel dios eterno\u00bb, asociado a Berseba: G\u00e9n 21,33), El Elohe Yisrael (\u00abel dios de Israel\u00bb, asociado a Siqu\u00e9n: G\u00e9n 33,18.20), El Betel (\u00abel dios de Betel\u00bb: G\u00e9n 31,13; 35,7), El Shaddai (\u00abel dios poderoso\u00bb, posiblemente asociado a Jerusal\u00e9n o, tal vez, a una monta\u00f1a: G\u00e9n 17,1; 28,3; 35,11; 43,14; 48,3; 49,25).<\/p>\n<p>2. En la ex\u00e9gesis moderna, se han suscitado numerosas discusiones sobre el significado y el alcance de las designaciones que acabamos de se\u00f1alar.<\/p>\n<p>A juicio de Alt, en ellas se muestra la existencia de dos tipos diferentes de dioses: \u00abel dios de los padres\u00bb y el \u00abdios-El\u00bb. \u00abEl dios de los padres\u00bb es un tipo de dios que no tiene nombre propio, sino que lo recibe de aquellos a quienes se apareci\u00f3 por primera vez y que fundaron su culto: \u00abel dios de Abrah\u00e1n y el dios de Nahor &#8230;\u00bb (cf. G\u00e9n 31,53, un texto antiguo y b\u00e1sico, seg\u00fan Alt). Dicho dios se halla ligado a un grupo, al que protege, acompa\u00f1a y promete una tierra y descendencia numerosa (cf. G\u00e9n 12,1s.7; 13,14-16; 15,1.8.18; 18,10; 22,16-18; 26,2-5.24s.; 28,13-15; 46,1-4; 50,24). Es, en fin, un dios que no est\u00e1 ligado a un lugar, sino que carece de morada fija. En su concepci\u00f3n, influy\u00f3 sin duda el tipo de vida nom\u00e1dica de los patriarcas. En confirmaci\u00f3n de esta hip\u00f3tesis, Alt aduce el testimonio de los nabateos, un pueblo n\u00f3mada tambi\u00e9n, que ador\u00f3 a un dios personal del mismo tipo que el de los patriarcas. El &#8216;dios-El\u00bb refleja otro tipo de religi\u00f3n: la de los pueblos sedentarios. El t\u00e9rmino &#8216;el (plural, \u00e9lim), com\u00fan a las lenguas sem\u00ed\u00adticas, se usa como apelativo divino (\u00abdios\u00bb, \u00abel dios\u00bb) y como nombre propio de un dios determinado. Los &#8216; elim ser\u00ed\u00adan divinidades locales cananeas, asentadas en un lugar y con santuarios fijos; de aqu\u00ed\u00ad, la uni\u00f3n de estos dioses con los distintos lugares. La coexistencia de los dos tipos de divinidades en los relatos patriarcales se deber\u00ed\u00ada a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los antepasados de Israel, que de pueblo n\u00f3mada o semin\u00f3mada pas\u00f3 a sedentario. Al asentarse en Cana\u00e1n, Israel asimil\u00f3 determinadas formas de vida y de culto de los cananeos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Cross, en cambio, las designaciones divinas se\u00f1aladas no muestran dos estadios distintos, sino que hay que contar con una identidad original entre \u00abel dios de los padres\u00bb y el \u00abdios-El\u00bb. El primero representar\u00ed\u00ada, en realidad, un tipo especial de adoraci\u00f3n del \u00abdios-El\u00bb. Los patriarcas posiblemente tributaron culto al \u00abdios-El\u00bb, incluso antes de su sedentarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recientemente, K\u00f3ckert ha sometido a duras cr\u00ed\u00adticas la hip\u00f3tesis de Alt, poniendo en tela de juicio la relaci\u00f3n entre la religi\u00f3n patriarcal y la forma de vida nom\u00e1dica de los antepasados de Israel. Expresiones como \u00abel dios de mi padre\u00bb o \u00abel dios de x\u00bb (x = nombre personal) ocurren en la literatura del antiguo Oriente pr\u00f3ximo referidas a culturas sedentarias, sin que se pueda probar su origen nom\u00e1dico. Adem\u00e1s, en el 2\u00c2\u00b0 milenio a.C. no se puede establecer una diferencia entre nomadismo puro y cultura sedentaria. Los patriarcas habitaban preferentemente en la estepa -era el suyo un nomadismo perif\u00e9rico- pero manten\u00ed\u00adan contactos con los habitantes del pa\u00ed\u00ads, con la gente sedentaria. El modelo tripartito \u00abfamilia-tribu-estado\u00bb, utilizado a menudo para explicar la evoluci\u00f3n social, es una abstracci\u00f3n artificial. El predominio de la familia sobre la tribu y el estado en las narraciones patriarcales del G\u00e9nesis no muestra propiamente un estadio hist\u00f3rico, sino una concepci\u00f3n literaria. Las designaciones de Dios han de entenderse como parte de un mismo plan general de composici\u00f3n. Es l\u00f3gico que en las narraciones patriarcales aparezca la designaci\u00f3n \u00abel dios de Abrah\u00e1n\u00bb y que \u00e9sta vaya ampli\u00e1ndose luego en c\u00ed\u00adrculos sucesivos: \u00abel dios de Abrah\u00e1n, tu padre\u00bb, referido a Isaac (G\u00e9n 26,24), \u00abel dios de Abrah\u00e1n, tu padre, y dios de Isaac\u00bb, en relaci\u00f3n con Jacob (G\u00e9n 28,13), y \u00abel dios de tu padre, dios de Abrah\u00e1n y dios de Jacob\u00bb (Ex 3,6), en relaci\u00f3n a Mois\u00e9s, colocada justamente despu\u00e9s de haber hecho referencia al pueblo (Ex 1,9.20). En esta misma perspectiva hay que notar c\u00f3mo la designaci\u00f3n \u00abYahv\u00e9, el dios de Israel\u00bb (Ex 5,1) ocurre inmediatamente despu\u00e9s de que \u00abIsrael\u00bb se utiliza con el sentido de pueblo (cf. Ex 4,22ss.). En el plan dise\u00f1ado, parece obligado evitar tanto las referencias de tipo nacional y pol\u00ed\u00adtico como las alusiones a un culto \u00aboficial\u00bb. En lugar de esto, Dios es presentado en relaci\u00f3n con las funciones m\u00e1s elementales y vitales de la familia y de los individuos. Se le pinta como a un dios cercano, que no necesita mediador. La relaci\u00f3n del hombre con dios es an\u00e1loga a la del padre-hijo, destacando los elementos de la formaci\u00f3n, el sustento y la protecci\u00f3n. Las promesas a los patriarcas funcionan como se\u00f1ales estructurales y como elementos de sutura en el conjunto de esta composici\u00f3n: G\u00e9n 12,1 introduce el c\u00ed\u00adrculo de Abrah\u00e1n; 26,2-6, el de Isaac y 28,13-15, el de Jacob, mientras que 46,1-5 marca el comienzo de la estancia de Ja. cob en Egipto. As\u00ed\u00ad pues, se trata de una l\u00ed\u00adnea que, arrancando de los patriarcas, desemboca en el pueblo. En una palabra, seg\u00fan K\u00f3ckert las designaciones de Dios y las promesas patriarcales, en los libros del G\u00e9nesis y del Exodo, no prueban la existencia de una forma de religi\u00f3n preyahvista asociada con la primitiva forma de vida -n\u00f3mada o semin\u00f3mada- de Israel.<\/p>\n<p>3. Discusiones aparte, los relatos patriarcales tienen indudablemente un car\u00e1cter familiar y la religi\u00f3n reflejada en ellos lleva tambi\u00e9n la impronta de la familia. El Dios de G\u00e9n 12ss. es un dios que acompa\u00f1a, gu\u00ed\u00ada y protege a la familia. Los deseos y aspiraciones fundamentales de \u00e9sta tienen un eco en las promesas y bendiciones divinas. Al comienzo de las historias patriarcales se dan cita la promesa y la bendici\u00f3n (G\u00e9n 12,1-3), para seguir luego cada una por su propios derroteros, destacando aqu\u00e9lla en la historia de Abrah\u00e1n (cf. G\u00e9n 12,7; 13,14-16; 15,1.8.18; 18,10; 22,16-18) y \u00e9sta en la de Jacob (cf. G\u00e9n 27 y 48 en especial). Promesa y bendici\u00f3n apuntan hacia el futuro (\u00abhar\u00e9 de ti un gran pueblo y te bendecir\u00e9\u00bb: 12,2), a la par que hunden sus ra\u00ed\u00adces en el pasado. En realidad, la historia de la humanidad est\u00e1 marcada desde sus or\u00ed\u00adgenes por la bendici\u00f3n divina (cf. G\u00e9n 1,28). Si el pecado de los hombres la ha trocado en maldici\u00f3n, la gracia de Dios har\u00e1 que resplandezca de nuevo: a las cinco veces que se repite el verbo &#8216;rr \/ \u00abmaldecir\u00bb, en la historia de los or\u00ed\u00adgenes (G\u00e9n 3,14.17; 4,11; 5,29 y 9,25), siguen cinco t\u00e9rminos de la ra\u00ed\u00adz brk \/ \u00abbendecir\u00bb, colocados justamente al comienzo de las historias patriarcales (G\u00e9n 12,2-3).<\/p>\n<p>II. Yahvismo<br \/>\n1. LA CUNA DEL YAHVISMO. En las tradiciones veterotestamentarias, Yahv\u00e9 es asociado principalmente con Mois\u00e9s y con la gesta del \u00e9xodo (Ex 3ss.). La f\u00f3rmula de fe: \u00abYahv\u00e9 sac\u00f3 a Israel de Egipto\u00bb constituye la quintaesencia de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica del \u00e9xodo y es una de las f\u00f3rmulas m\u00e1s difundidas en todo el AT. Se encuentra en los credos hist\u00f3ricos (Dt 6,21-23; 26,8; Jos 24,6s.), en las fiestas religiosas (Dt 16,1-3.6; Lev 23,43), en las leyes (Dt 13,11; 20,1), en los himnos (Sal 114,lss.; 135,8s.; 136,10ss.), etc. Ahora bien, dicha f\u00f3rmula es tard\u00ed\u00ada, pues supone la existencia del gran Israel, el pueblo de las doce tribus, a la par que su ecuaci\u00f3n con el grupo de los escapados de Egipto, un grupo probablemente poco numeroso. M\u00e1s que reflejo de una realidad hist\u00f3rica concreta, la mencionada f\u00f3rmula ser\u00ed\u00ada una retroproyecci\u00f3n del hagi\u00f3grafo a la \u00e9poca de Mois\u00e9s. De aqu\u00ed\u00ad la pregunta por los or\u00ed\u00adgenes del yahvismo. \u00bfComenz\u00f3 realmente con Mois\u00e9s y con el \u00e9xodo? \u00bfDe d\u00f3nde viene Yahv\u00e9? \u00bfCu\u00e1l es la cuna del yahvismo? Veamos, ante todo, algunos textos b\u00ed\u00adblicos y extrab\u00ed\u00adblicos significativos para esclarecer el problema.<\/p>\n<p>En las Bendiciones de Mois\u00e9s (Dt 33) y en el Canto de D\u00e9bora Que 5), dos textos po\u00e9ticos antiguos -a los que se puede a\u00f1adir otro texto m\u00e1s tard\u00ed\u00ado (Hab 3), pero en el que se refleja la misma tradici\u00f3n- se dice que Yahv\u00e9 viene del Sina\u00ed\u00ad, de Seir, Par\u00e1n y Tem\u00e1n(Dt 33,2; Jue 5,4; Hab 3,3), circunscripciones geogr\u00e1ficas que apuntan todas en la misma direcci\u00f3n. En el Canto de D\u00e9bora se refuerza esta misma idea con otra expresi\u00f3n muy significativa: yhwh zeh sinai (\u00abYahv\u00e9, el [Dios] del Sina\u00ed\u00ad: Jue 5,5). Esta formulaci\u00f3n pro-nominal (\u00abel del Sina\u00ed\u00ad\u00bb) y la asociaci\u00f3n de Yahv\u00e9 con una misma regi\u00f3n en tres tradiciones independientes de la Biblia hebrea, a las que se puede sumar la f\u00f3rmula \u00abYahv\u00e9 de Tem\u00e1n y su Asera\u00bb, que se encuentra en las inscripciones de Kuntillet &#8216;Ajrud, invitan a pensar en el car\u00e1cter genuino y primitivo de la denominaci\u00f3n de Yahv\u00e9 como el Dios del Sina\u00ed\u00ad, un Dios ligado a la monta\u00f1a, de distinta naturaleza que el Dios del \u00e9xodo. Pero \u00bfexiste una relaci\u00f3n entre el Dios del Sina\u00ed\u00ad y el del \u00e9xodo? Los top\u00f3nimos de Seir, Par\u00e1n y Tem\u00e1n, con los que se asocia el nombre de Yahv\u00e9, orientan hacia la regi\u00f3n de los edomitas o madianitas en el sur de Palestina. Este dato avala la hip\u00f3tesis de la localizaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad en esta regi\u00f3n, al mismo tiempo que cobra fuerza la teor\u00ed\u00ada del origen madianita del yahvismo. Efectivamente, las tradiciones del AT relacionan el nombre de Yahv\u00e9 con el Sina\u00ed\u00ad y con Mois\u00e9s en la regi\u00f3n de Madi\u00e1n (cf. Ex 2s.; 18,10ss.). Seg\u00fan esto, la cuna del yahvismo habr\u00ed\u00ada que buscarla en la \u00e9poca premosaica, por los lugares se\u00f1alados. Esta conclusi\u00f3n encuentra un punto de apoyo en algunos documentos extrab\u00ed\u00adblicos. En unas listas egipcias de Soleb, en Nubia, de los s. XIV-XIII a.C., se menciona un \u00abpa\u00ed\u00ads de los Shosu de Seir\u00bb, un \u00abpa\u00ed\u00ads de los Shosu-Yhwh\u00bb. Discuten los especialistas acerca del alcanc\u00e9 y significado exacto de estas designaciones, si bien todo lleva a pensar que se trata de un territorio o, m\u00e1s concretamente, de una monta\u00f1a. En consecuencia, tales listas aportar\u00ed\u00adan nueva luz a las tradiciones del AT anteriormente se\u00f1aladas, donde Yahv\u00e9 aparece como el Dios de una monta\u00f1a ubicada al sur de Palestina. Las mencionadas fuentes b\u00ed\u00adblicas y extrab\u00ed\u00adblicas invitan a establecer una conexi\u00f3n entre los israelitas y los madianitas, as\u00ed\u00ad como entre el Dios del Sina\u00ed\u00ad y el del \u00e9xodo. Conexiones \u00e9stas de tipo hist\u00f3rico y religioso, que ayudar\u00ed\u00adan a explicar los oscuros or\u00ed\u00adgenes del yahvismo. Conexiones tambi\u00e9n de tipo sociol\u00f3gico, que ayudar\u00ed\u00adan a comprender los no menos oscuros or\u00ed\u00adgenes del pueblo de Israel. Los eventos del Sina\u00ed\u00ad y los del \u00e9xodo estar\u00ed\u00adan trabados no s\u00f3lo por el nombre de Yahv\u00e9 y de Mois\u00e9s, sino tambi\u00e9n por los distintos grupos (madianitas, shosu, proto-israelitas) que, en un mismo momento hist\u00f3rico y en zonas geogr\u00e1ficas pr\u00f3ximas y comunicadas entre s\u00ed\u00ad, tuvieron experiencias sociales y religiosas similares o id\u00e9nticas.<\/p>\n<p>2. YAHVE, EL DIOS DEL EXODO. El AT dice muy poco acerca de Dios en s\u00ed\u00ad mismo; ense\u00f1a, m\u00e1s bien, qui\u00e9n es El en relaci\u00f3n con el hombre, especialmente con su pueblo. Yahv\u00e9 se revela sobre todo en su actuaci\u00f3n en la historia. Por eso, si queremos saber qui\u00e9n y c\u00f3mo es el Dios del \u00e9xodo nada mejor que interrogar a los textos b\u00ed\u00adblicos para ver qu\u00e9 idea se form\u00f3 Israel acerca de Yahv\u00e9 a partir de los acontecimientos relacionados con la salida de Egipto.<\/p>\n<p>En los textos de Ex 1-15 se trasluce la situaci\u00f3n de Israel, a la par que el plan divino de salvaci\u00f3n. Israel aparece como un pueblo explotado por Egipto,lugar de opresi\u00f3n y esclavitud (Ea 1,13ss.), de donde es liberado por una intervenci\u00f3n especial de Yahv\u00e9 (Ex 14s.). Este comienza revelando su nombre a Mois\u00e9s: \u00abYo soy el que soy\u00bb &#8230; \u00abYo soy\u00bb&#8230; \u00abYahv\u00e9, el Dios de vuestros padres&#8230;\u00bb (Ex 3,14s.). El nombre propiamente dicho es el del tetragrarn maton sagrado del v. 15: YHWH. El \u00abYo soy&#8230;\u00bb, del v. 14, se da m\u00e1s bien como una explicaci\u00f3n etimol\u00f3gico-teol\u00f3gica del nombre de YHWH. En realidad, se desconoce el origen y significado exacto de este nombre. Desde el punto de vista etimol\u00f3gico, Ex 3,14 quiere derivarlo de una forma antigua del verbo hebreo hyh o de su correspondiente arameo hwh, que significa \u00abser, llegar a ser, manifestarse\u00bb. En este sentido, YHWH significar\u00ed\u00ada \u00abYo soy el existente\u00bb, entendido no tanto en un sentido pasivo (como traducen los Setenta: o \u00f3n) cuanto en un sentido activo y din\u00e1mico, como pide el contexto. Yahv\u00e9 se revela a Mois\u00e9s para el servicio del pueblo, en beneficio de Israel (3,10ss.; 4,12ss.). La consecuencia impl\u00ed\u00adcita de esto es que Israel debe reconocer que Yahv\u00e9 es para \u00e9l el solo existente y el \u00fanico salvador. As\u00ed\u00ad pues, Yahv\u00e9 se manifiesta como \u00abel que es \/ existe \/ act\u00faa\u00bb en favor de Israel, esto es, como el que lo libera y lo salva. Dada la situaci\u00f3n de verdadera esclavitud por la que atravesaba Israel, la salida de Egipto se convierte en una aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n, en una verdadera salvaci\u00f3n. En tal contexto, Yahv\u00e9 es presentado como un guerrero (15,3), que combate por su pueblo (14,13). La victoria de Yahv\u00e9 es una victoria de la libertad y de la vida s\u00f3bre la esclavitud y la muerte. De esta suerte, la f\u00f3rmula \u00abYahv\u00e9 sac\u00f3 a Israel de Egipto\u00bb pas\u00f3 a la tradici\u00f3n veterotestamentaria como el art\u00ed\u00adculo fundamental de la fe de Israel.<\/p>\n<p>3. YAHVE, EL DIOS DEL SINA\u00ed\u008d. El plan de Yahv\u00e9 no terminaba con la liberaci\u00f3n de un grupo de esclavos de su opresi\u00f3n. La salida de Egipto, por central que sea en la Biblia, no deja de ser el primer paso de un proyecto m\u00e1s ambicioso. Si Yahv\u00e9 saca a Israel de Egipto es para conducirlo a \u00abun pa\u00ed\u00ads bueno y espacioso, a una tierra que mana leche y miel\u00bb (Ex 3,8). Pero entre el punto de partida y el de llegada se interpone un largo camino, con una estaci\u00f3n muy importante: el Sina\u00ed\u00ad (Ex 19-24). All\u00ed\u00ad, seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, Yahv\u00e9 se manifest\u00f3 y concluy\u00f3 un pacto con los que sac\u00f3 de Egipto, constituyendo una verdadera comunidad, un pueblo nuevo. La alianza del Sina\u00ed\u00ad no se establece entre las diferentes tribus o grupos que conformar\u00e1n el pueblo de Israel, sino entre \u00e9stos y Yahv\u00e9. La singular relaci\u00f3n con Yahv\u00e9 da a los escapados una nueva cohesi\u00f3n y unidad. El \u00e9xodo represent\u00f3 para Israel el comienzo de su relaci\u00f3n con Yahv\u00e9; el milagro del mar (Ex 14s.) fue como el bautismo del pueblo. La alianza del Sina\u00ed\u00ad signific\u00f3 un paso decisivo para la constituci\u00f3n de la nueva comunidad o pueblo de Dios.<\/p>\n<p>El Sina\u00ed\u00ad es ante todo el punto de encuentro entre Yahv\u00e9 y su pueblo. En la monta\u00f1a santa, Yahv\u00e9 se manifiesta a Israel (Ex 19s.), le revela su ley (Ex 20-23) y concierta con \u00e9l una alianza (Ex 24).Teofan\u00ed\u00ada, alianza y ley aparecen en Ex 19-24 como tres temas trabados en un tri\u00e1ngulo tenaz. El relato teof\u00e1nico representa el lugar cl\u00e1sico de todas lasteofan\u00ed\u00adas del AT. En \u00e9l, lo real se mezcla con lo simb\u00f3lico, lo natural con lo sobrenatural, en una especie de liturgia c\u00f3smica sobrecogedora, en la que Yahv\u00e9 resplandece como un ser tremendamente numinoso y fascinante. En este marco solemne, y grandioso, suena la voz del Se\u00f1or para transmitir, en primer t\u00e9rmino, \u00ablas diez palabras\u00bb o dec\u00e1logo (Ex 20,2-17) y, a continuaci\u00f3n, el c\u00f3digo de la alianza (Ex 20,22-23,19). La ley que aqu\u00ed\u00ad se expone adquiere el rango de ley revelada. Es un verdadero don de Dios a su pueblo. La narraci\u00f3n teof\u00e1nica se halla enmarcada por textos de alianza (19,3b-8 \/ 24,4-8), haciendo del conjunto un texto de alianza. En este sentido, la teofan\u00ed\u00ada pasa a ser un elemento de la alianza y el dec\u00e1logo se convierte en el documento de la misma alianza, en el compromiso fundamental del pueblo con su Dios.<\/p>\n<p>La experiencia del encuentro con Yahv\u00e9 lleva al rechazo de otros dioses, que es lo que prescribe el primero y m\u00e1s importante de los mandamientos, quintaesencia de las obligaciones del pueblo con su Dios: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te ha sacado del pa\u00ed\u00ads de Egipto, de la casa de esclavitud. No tendr\u00e1s otros dioses frente a m\u00ed\u00ad\u00bb (Ex 20,2-3). Librando a Israel del dominio de Egipto, Yahv\u00e9 lo ha introducido en su propio dominio, bajo su se\u00f1or\u00ed\u00ada. La acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina fundamenta las exigencias de los mandamientos. La prohibici\u00f3n de tener \u00abotros dioses\u00bb y de hacer \u00abimagen alguna\u00bb (primero y segundo mandamiento: Ex 20,3-5) llevan al culto exclusivo a Yahv\u00e9, formulado te\u00f3ricamente en el primer caso y de modo m\u00e1s pr\u00e1ctico en el segundo. La lucha por la imposici\u00f3n del yahvismo condujo, en primer lugar, a la exclusi\u00f3n de otros dioses, para desembocar m\u00e1s tarde en la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes. Ambas notas son distintivas de la religi\u00f3n de Israel, del Dios celoso con que se fundamentan los dos primeros mandamientos (Ex 20,5b-6). En Ex 34,14 se dice expl\u00ed\u00adcitamente que \u00abel nombre de Yahv\u00e9 es celoso\u00bb. El celo de Yahv\u00e9 aparece como una nota esencial no s\u00f3lo en estos textos, sino en otros muchos del AT (cf. Dt 4,24; 6,15; Jos 24,19; Nash 1,2; etc.). En Jos 24,19, el celo divino se pone incluso en paralelismo con su santidad. Del celo de Yahv\u00e9 arranca su exclusivismo: Yahv\u00e9 no admite ning\u00fan dios rival. Esta idea choca con la concepci\u00f3n polite\u00ed\u00adsta de los pueblos de alrededor, donde el culto a un dios se conciliaba f\u00e1cilmente con el culto a los otros. El rasgo m\u00e1s destacado del celo de Yahv\u00e9 consiste en el empe\u00f1o e inter\u00e9s sumos que pone en todo lo suyo, tanto cuando salva como cuando castiga. El Dios celoso pide cuenta de las transgresiones a los que le odian, pero muestra misericordia con los que le aman y observan sus mandamientos (Ex 20,5b-6; 34,6s.; Num 14,18; Dt 7,9s.). En estos pasajes se subraya la misericordia divina, ya que su gracia excede con mucho a su castigo (cf. Os 11,8s.). El exclusivismo divino, a su vez, conecta con la idea de la incomparabilidad de Yahv\u00e9, claramente expresada en Ex 15,11 en relaci\u00f3n con los acontecimientos del \u00e9xodo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n como t\u00fa, Yahv\u00e9, entre los dioses? \u00bfQui\u00e9n como t\u00fa sublime en santidad, terrible en proezas, autor de prodigios?\u00bb (cf. Ex 18,11). La Biblia hebrea insiste en la idea de que Dios es \u00abel incomparable\u00bb (cf. Labuschagne).<\/p>\n<p>III. El Dios del Deuteronomio, de la Historia Deuteronomista y de la Historia Cronista<br \/>\nEn el libro del Deuteronomio hay que distinguir al menos dos ediciones: una preex\u00ed\u00adlica, que se encuentra fundamentalmente en los cap. 6-28, y otra ex\u00ed\u00adlica, parcialmente comprendida en los cap. 1-5 y 29-34. Esta \u00faltima conecta directamente con la Historia Deuteronomista de Josu\u00e9 a 2 Reyes.<\/p>\n<p>1. DEUTERONOMIO. En este primer apartado centraremos nuestra atenci\u00f3n en el Dios del Dt primitivo, que se abre con la proclamaci\u00f3n solemne de la unidad de Yahv\u00e9: \u00abEscucha, Israel: Yahv\u00e9 es nuestro Dios, Yahv\u00e9 es uno\u00bb (6,4). La idea de un Dios se da la mano con la de un pueblo: Israel es presentado como un pueblo consagrado al Se\u00f1or (7,6). De la unidad de Yahv\u00e9 deriva la uni\u00f3n plena y total de Israel con El (6,5) y de ambas se sigue la exigencia de separaci\u00f3n de Israel de las dem\u00e1s naciones (7,1ss.). La idea de Yahv\u00e9 como Dios de Israel y de \u00e9ste como pueblo de Dios constituye la f\u00f3rmula central de la alianza (26,17-19). La relaci\u00f3n entre ambos tiene como base el amor de Dios, que por pura iniciativa suya eligi\u00f3 a Israel como pueblo de su propiedad personal. Esta elecci\u00f3n explica, a su vez, la entrega de la tierra como el don por excelencia de Yahv\u00e9 a su pueblo. El israelita est\u00e1 llamado a vivir con los pies en la tierra, pero con los ojos en el cielo, en el Dios que le regala esa tierra como fruto y expresi\u00f3n de su amor. Tanto la conquista de la tierra como las fuerzas para trabajarla y adquirir sus riquezas proceden de Yahv\u00e9, no de Israel ni de los otros dioses (8,7-18). Asentado en la tierra, el pueblo necesita una ley. Tambi\u00e9n \u00e9sta es presentada, en el Dt primitivo, como don del Se\u00f1or a su pueblo (6,20-25; 12-26). Ser fieles a la ley divina equivale a comportarse fielmente con el Se\u00f1or. En la perspectiva deuteron\u00f3mica, observar los mandamientos significa temer a Yahv\u00e9, amarlo y servirlo (10,12s.). Del cumplimiento de la ley depende la vida y la bendici\u00f3n del pueblo (cf. Dt 28). La primera ley consignada en el c\u00f3digo deuteron\u00f3mico trata de la centralizaci\u00f3n del culto: Israel adorar\u00e1 a su Dios en el lugar que El se eligiere para hacer habitar su nombre (12,2ss.); all\u00ed\u00ad llevar\u00e1 sus ofrendas y celebrar\u00e1 sus fiestas en honor de Yahv\u00e9 (14,22ss.; 16,1ss.; 26,lss.).<\/p>\n<p>2. LA HISTORIA DEUTERONOMISTA comprende los acontecimientos que van desde la conquista de la tierra hasta la p\u00e9rdida de la misma y el consiguiente destierro en Babilonia (Jos-2Re). En ella, Yahv\u00e9 destaca como Se\u00f1or de la historia. \u00abLa historia puede llamarse el sacramento de la religi\u00f3n de Israel. A trav\u00e9s de la historia, Israel ve la faz de Dios y contin\u00faa vi\u00e9ndole aun cuando es invisible\u00bb (R.Wheeler: cf. Jacob, 175). No ser\u00ed\u00ada justo detenerse exclusivamente en las m\u00faltiples intrigas humanas, que entretejen la historia de Israel. Por encima de los intereses creados de los personajes hist\u00f3ricos se revela el Se\u00f1or, como el verdadero motor de la historia. \u00abLa historia del pueblo de Dios, establecido en Cana\u00e1n, se convirti\u00f3 en la historia de Yahv\u00e9\u00bb (Von Rad, 381). De la Historia Deuteronomista se infiere que sus autores eran fervientes yahvistas, dedicados al estudio de la ley y de los profetas, a fin de extraer de ellos las lecciones oportunas para iluminar los acontecimientos hist\u00f3ricos. De la ley, se fijaron particularmente en el Dt, inspir\u00e1ndose en su lenguaje y teolog\u00ed\u00ada. En retrospecci\u00f3n prof\u00e9tica interpretaron el presente y el pasado, del que les preocupaba en especial la desaparici\u00f3n de los reinos de Israel y de Jud\u00e1, a la luz de la palabra de Dios. Su mensaje, en s\u00ed\u00adntesis, es el siguiente: Dios ha intervenido constantemente ante su pueblo con exhortaciones, amonestaciones y castigos (cf. 1 Re 14,7-11; 16,1-4; 21,19-22 &#8230;), que han ido en aumento hasta desembocar en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. \u00bfQu\u00e9 cabe esperar ahora? La palabra de Dios se cumple siempre; sus palabras de amenaza ya se han verificado, pero la promesa a la casa de David (2 Sam 7) a\u00fan est\u00e1 vigente. Los favores concedidos a Joaqu\u00ed\u00adn (2 Re 25,27-29), descendiente de David, permiten albergar la esperanza de que a\u00fan es posible la salvaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00e1 si los desterrados se arrepienten de sus pecados y se convierten al Se\u00f1or? La conversi\u00f3n al Se\u00f1or es un tema clave en la Historia Deuteronomista (1Sam 7,3; 1Re 8,33-36.46-53; 2Re 17,13; 23,25; cf. Wolff). Todo depende de la gracia de Dios, como se puede colegir por Dt 30,3-5. El futuro del pueblo se halla en las manos del Se\u00f1or. La entrada de Israel en la tierra fue don suyo y la vuelta a la misma, de producirse ahora, habr\u00ed\u00ada de interpretarse como pura gracia de Dios. En la perspectiva deuteronomista, la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y el destierro son consecuencia de las contin\u00faas infidelidades de Israel -de los reyes, en primer lugar, pero tambi\u00e9n del pueblo- a la ley del Se\u00f1or (Dt 4,25s.; 31,16-18; Jos 23, 15s.; Jue 2,Ilss.; 1 Re 11,9-11; 14,9s.; 16,2-4; 2 Re 13,2; 17,15ss.; 22,17). Se trata, por tanto, de un justo castigo del Se\u00f1or. La palabra de Dios, pronunciada en la historia, ha demostrado ser tan eficaz como justa. En ella resaltan la se\u00f1or\u00ed\u00ada divina y su justicia, ejes sobre los que gira la concepci\u00f3n de Dios en la Historia Deuteronomista.<\/p>\n<p>3. LA HISTORIA CRONISTA abarca desde Ad\u00e1n hasta el destierro de Babilonia (1-2 Cron) y desde \u00e9ste hasta la reconstrucci\u00f3n del templo y de la ciudad de Jerusal\u00e9n as\u00ed\u00ad como la reorganizaci\u00f3n de la comunidad jud\u00ed\u00ada en torno al templo y a la tora (Esd y Neh). La Obra Cronista presenta la historia desde una perspectiva religiosa edificante. El Cronista profundiza en la historia pasada y en las tradiciones religiosas de Israel, tomando de ellas los elementos esenciales para su composici\u00f3n: creencia en un Dios, creador del mundo y motor de la historia, providente y justo, que mantiene especial relaci\u00f3n con el pueblo que ha elegido.<\/p>\n<p>Los libros de las Cr\u00f3nicas ponen de relieve la historia de la realeza dav\u00ed\u00addica. David es idealizado como el rey conforme a la voluntad del Se\u00f1or. En realidad, para el Cronista el verdadero rey es Dios y el gobierno ideal es el teocr\u00e1tico. David ha sido colocado en el trono como lugarteniente de Dios. El reino de Dios reviste rasgos religioso-cultuales. El culto en el templo de Jerusal\u00e9n expresa la fidelidad del pueblo a su Rey. La relaci\u00f3n constante entre Dios y su pueblo se manifiesta de modo particular en la retribuci\u00f3n. Diosaparece como justo juez, que premia Ip castiga, especialmente en todo lo con.. cerniente al templo y al culto. De la historia pasada del pueblo, el Cronista quiere extraer una lecci\u00f3n para la nue, va comunidad. Esta, por encima de todo, ha de mantenerse fiel al Se\u00f1or y ser reverente en el culto que le tributa.<\/p>\n<p>Nehem\u00ed\u00adas y Esdras, desde \u00e1ngulos distintos, centran sus esfuerzos en la reconstrucci\u00f3n de la ciudad de Jerusal\u00e9n y en la reorganizaci\u00f3n de la comunidad. La tora, de la que se servir\u00e1 Esdras para organizar la comunidad, no contiene una ley meramente extr\u00ed\u00adnseca,, sino la revelaci\u00f3n de Dios. Es la expresi\u00f3n de la voluntad del Dios vivo, a quien Esdras, Nehem\u00ed\u00adas y la comunidad jud\u00ed\u00ada dirigen sus plegarias (cf. Esd 9 y Neh 9).<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, la Historia Cronista puede calificarse de \u00abhistoriograf\u00ed\u00ada teoc\u00e9ntrica\u00bb (Japhet,11). En ella, cada esfera de la vida deriva su significado y su realidad \u00faltima de su relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>IV. El Dios de los profetas<br \/>\n1. De los profetas precl\u00e1sicos, centraremos la atenci\u00f3n \u00fanicamente en El\u00ed\u00adas, \u00abel hombre de Dios\u00bb (1 Re 17,18.24; 2 Re 1,9-16). En su mismo nombre, Eliyyah\u00fa \/ Yahv\u00e9 es mi Dios, lleva impreso el programa de gran parte de su actividad prof\u00e9tica. El\u00ed\u00adas se esforzar\u00e1 por mostrar, con palabras y obras, que Yahv\u00e9 es el verdadero Dios de Israel. Una tarea dif\u00ed\u00adcil, pues el pueblo cre\u00ed\u00ada y adoraba a otros dioses, particularmente a los baales. En la religi\u00f3n cananea, Baal era considerado como el se\u00f1or dela tierra; a \u00e9l se atribu\u00ed\u00ada la fecundidad del suelo. Si El\u00ed\u00adas quiere destronar a Baal, no basta con que predique que Yahv\u00e9 es el \u00fanico Dios de Israel. Tiene que mostrar, de modo fehaciente, que la fertilidad del suelo se debe a Yahv\u00e9 y no a Baal. De aqu\u00ed\u00ad, su triple reto: al rey Ajab, que levant\u00f3 un altar a Baal y le dio culto (1 Re 18,17-20; cf. 1 Re 16, 31s.); al pueblo de Israel, que dobla sus rodillas ante Baal (18,21-24; cf.l Re 19,18), y a los profetas de Baal, que fomentan su culto (18,25-30). El\u00ed\u00adas sale vencedor de la prueba: Yahv\u00e9 aparece como el verdadero Dios de Israel y as\u00ed\u00ad lo reconoce todo el pueblo (18,31-40). En 1 Re 17-19, Yahv\u00e9 se acredita como el Dios de la fertilidad y de la vida, el Dios que triunfa de la muerte (cf. 17, 7-16.17-24). El desafio del monte Carmelo no debe disociarse de la peregrinaci\u00f3n de El\u00ed\u00adas al monte Horeb. Lo ocurrido all\u00ed\u00ad da a El\u00ed\u00adas un halo de Mois\u00e9s redivivo. La teofan\u00ed\u00ada del Horeb (19,9-13) nos lleva a los or\u00ed\u00adgenes de la historia religiosa de Israel, al momento en que Yahv\u00e9 sell\u00f3 una alianza con su pueblo. El\u00ed\u00adas peregrina al Horeb, cuna del yahvismo, como si \u00e9ste tuviera que renacer y fuera \u00e9l el Mois\u00e9s del nuevo nacimiento. En este episodio se trasluce el esfuerzo llevado a cabo por El\u00ed\u00adas, a fin de purificar el yahvismo y conservar su esencia m\u00e1s genuina.<\/p>\n<p>2. Los profetas cl\u00e1sicos son, ante todo, los transmisores de la palabra de Dios (Dt 18,18ss.; Jer 1,7.9.17; 18,18 &#8230;). Por consiguiente, el Dios de los profetas es fundamentalmente el Dios que habla por su boca. De ah\u00ed\u00ad, la \u00abf\u00f3rmula de mensajero\u00bb, con que se abre a menudo el mensaje prof\u00e9tico: \u00abas\u00ed\u00ad dice Yahv\u00e9\u00bb (Is 7,3.10; 8,1; Jer 1,4.11; 2,1; 3,1; Ez1,3; 3,16; Am 1,3.6; 2,1 &#8230;). La palabra de Dios, potente y eficaz (cf. Is 40,5.8; 55,1Os.), tiene por funci\u00f3n \u00abarrancar y plantar, destruir y edificar\u00bb (cf. Jer 1,10). Con tales t\u00e9rminos se alude a los or\u00e1culos de condena y de salvaci\u00f3n, a la denuncia prof\u00e9tica y a la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n. Son \u00e9stas dos dimensiones de la palabra de Dios; m\u00e1s a\u00fan, de Dios mismo: un Dios que castiga-condena y que perdona-salva. Yahv\u00e9 act\u00faa constantemente en la historia de su pueblo, de acuerdo con un plan. Si bien es cierto que, a menudo, tiene que juzgar y castigar, no es menos cierto que, a la postre, triunfa la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque existen muchos rasgos comunes entre los profetas cl\u00e1sicos, sus diferencias son considerables a la hora de expresar y definir a Dios. Por eso, no podemos hablar propiamente del Dios de los profetas en general, sino del de cada profeta en particular.<\/p>\n<p>1) Para comprender a Am\u00f3s hay que examinar su interpretaci\u00f3n de Yahv\u00e9: \u00abni uno de sus dichos carece de referencia a este Dios\u00bb (Koch, 70). El libro de Am\u00f3s se halla esencialmente estructurado en torno a los varios nombres y designaciones de Dios (86 en total), entre los que destaca por su frecuencia e importancia el de Yahv\u00e9. De todas las referencias al Dios de Israel, s\u00f3lo cinco no usan el nombre personal de Yahv\u00e9 (Dempster, 174s.). El Dios de Am\u00f3s ruge como un le\u00f3n (3,4.8). Su rugido alcanza a todo Israel e incluso se extiende a las naciones vecinas. En Am 1-2, Yahv\u00e9 se alza como juez de los reinos que rqdean a Israel. En Am 3ss. se entrelazan las denuncias de car\u00e1cter social con las de tipo cultual, al mismo tiempo que se echa en cara a Israel su falsa seguridad. Buscar a Yahv\u00e9, seg\u00fan Am\u00f3s, equivale a buscar el bien, a practicar la justicia y el derecho (cf. 5,4ss.).<\/p>\n<p>2) El profeta Oseas abunda en im\u00e1genes para caracterizar a Dios: m\u00e9dico (7,1; 11,3; 14,5), cazador (7,12), pastor (13,6), le\u00f3n, pantera y osa (5,8; 13,7s.), etc. Las m\u00e1s significativas son las referentes al matrimonio y a la paternidad \/ maternidad de Dios. Yahv\u00e9 es presentado como el marido e Israel como la esposa, que ha abandonado a Yahv\u00e9 para irse detr\u00e1s de sus amantes: los baales, por un lado, Asiria y Egipto, por otro. En unos y otros conf\u00ed\u00ada Israel, como si de dioses se tratara (cf. 2,4ss.; 7,11; 8,9s.). Pero el primer mandamiento obliga a Israel a reconocer a Yahv\u00e9 como su \u00fanico Dios y salvador (13,4). El \u00e9xodo es el acontecimiento que hizo existir a Israel como pueblo de Dios (11,1; 12,10; 13,4). El desierto representa el lugar ideal, donde Yahv\u00e9 hablaba al coraz\u00f3n de Israel y \u00e9ste le respond\u00ed\u00ada en fidelidad (2,16s.). Tras la etapa del desierto, no obstante, vinieron las infidelidades. Israel rompi\u00f3 la alianza y se rebel\u00f3 contra la ley del Se\u00f1or (cf. 4,1-3; 6,7; 8,1). Si, en virtud de la alianza, Israel era el pueblo de Dios, sus infidelidades transforman su misma constituci\u00f3n, como muestra el nombre simb\u00f3lico que el profeta da a uno de sus hijos (1,9). Herido en su amor, Yahv\u00e9 castiga a Israel (10,10), con la esperanza de que vuelva hacia El (5,15; 7,10), pero al fin perdona y promete volver a desposarla para siempre en justicia y derecho, en piedad, clemencia y fidelidad (2,21s.; 14,5). Al igual que El\u00ed\u00adas anteriormente y m\u00e1s tarde Jerem\u00ed\u00adas, el profeta Oseas pertenece al c\u00ed\u00adrculo de los que han luchado vehementemente por la purificaci\u00f3n del yahvismo. Su mensaje acerca de las relaciones matrimoniales de Yahv\u00e9 con Israel se mueve en el \u00e1mbito de la pol\u00e9mica contra los ritos cananeos de fertilidad en honor de los baales. En cuanto a la concepci\u00f3n de Yahv\u00e9 como padre \/ madre, Oseas representa uno de los primeros testimonios b\u00ed\u00adblicos -sino el primero- en este sentido. En el cap. 11, pinta a Yahv\u00e9 como un padre \/ una madre que rodea de ternura y cari\u00f1o a su hijo peque\u00f1o, a Israel, que est\u00e1 dando sus primeros pasos. Evocando distintos actos salv\u00ed\u00adficos, Oseas recuerda la elecci\u00f3n de Israel como un acto del amor de Dios, como el deseo expreso de Este de hacer de aqu\u00e9l su propio hijo. El amor que Dios muestra hacia Israel es tan grande que todas las palabras humanas se quedan peque\u00f1as para describirlo. Es como el amor de un hombre, pero a la manera de Dios. Aunque el lenguaje humano para expresar el misterio de Dios resulta siempre pobre e insuficiente, el mensaje de Oseas en este punto parece obvio: Yahv\u00e9 es un padre con entra\u00f1as de madre; su amor transciende el de cualquier ser humano.<\/p>\n<p>3) A Isa\u00ed\u00adas Yahv\u00e9 se le aparece como el santo por excelencia, al mismo tiempo que como el Rey y Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, cuya gloria llena toda la tierra (6,lss). El t\u00e9rmino fiados \/ santo encierra la idea de transcendencia divina y concierne preferentemente a la naturaleza \u00ed\u00adntima de Dios, mientras que el sustantivo qabod \/ gloria mira m\u00e1s bien al aspecto visible \/ teof\u00e1nico de Dios. El t\u00ed\u00adtulo santo, referido a Yahv\u00e9, es caracter\u00ed\u00adstico de la predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas (cf. 1,4; 5,19.24; 30,11s. 15; 31,1 &#8230;). La expresi\u00f3n \u00abel santo de Israel\u00bb aparece frecuentemente en el libro de Isa\u00ed\u00adas y raramente fuera de \u00e9l, de modo que puede considerarse como una aportaci\u00f3n peculiar de la teolog\u00ed\u00ada isaiana. Con la santidad de Yahv\u00e9 contrasta el pecado de Israel (9,12; 10,16; 30,9; 31,2 &#8230;). Yahv\u00e9 castiga y condena el pecado de Israel (3,8; 5,13.29; 6,lls.; 8,5s.; 28,18ss.), pero antes invita a la conversi\u00f3n y ofrece su perd\u00f3n (cf. 5,25; 912-21; 10,4). En definitiva habr\u00e1 un resto que se salvar\u00e1 y del que saldr\u00e1 un renuevo, sobre el que reposar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or (cf. 6,13; 11,1s.; 14,32; 28,16s.). Ser\u00e1 el futuro rey ideal, un v\u00e1stago de la ra\u00ed\u00adz de David; el mes\u00ed\u00adas que traer\u00e1 la justicia y el derecho a la tierra (cf. 7-11). El profeta Miqueas, contempor\u00e1neo de Isa\u00ed\u00adas, habla tambi\u00e9n de un resto, que contribuir\u00e1 a la purificaci\u00f3n del pueblo, y de un rey mesi\u00e1nico, que aportar\u00e1 la paz y la justicia (cf. 5,lss.). Jerusal\u00e9n ser\u00e1 centro de atracci\u00f3n universal, a donde correr\u00e1n las naciones para encontrar a Dios y recibir su palabra (cf. 4,lss.).<\/p>\n<p>4) El Dios de Jerem\u00ed\u00adas es principalmente el Dios de la palabra. El Se\u00f1or la pone en boca del profeta y vela sobre ella (1,9.12), para que cumpla su cometido de destruir-arrancar y construir-plantar (1,10). En el libro de Jerem\u00ed\u00adas predominan los or\u00e1culos de condena (1-24; 46-51) sobre los de salvaci\u00f3n. En ellos, Dios aparece como juez soberano, que interviene poderosamente en los acontecimientos del mundo. Los or\u00e1culos de condena suscitaron a menudo reacciones contra el profeta y contra la palabra de Dios por \u00e9l predicada (cf. 26-29; 36-45). Pero la palabra de Dios es como martillo, que tritura la roca, y como fuego, que consume al pueblo obstinado (5,14; 23,29). Ahora bien, no todo fueron palabras de condena. En el centro del libro, se conserva una peque\u00f1a colecci\u00f3n de or\u00e1culos de salvaci\u00f3n (30-35), entre los que destaca el anuncio de la nueva alianza de Dios con su pueblo (31,31-34). Dios escribir\u00e1 su ley en el coraz\u00f3n del pueblo, renov\u00e1ndolo y transform\u00e1ndolo en su interior. La brecha entre la ley de Dios y los deseos del coraz\u00f3n humano ser\u00e1 cerrada por el mismo Dios. Toda deficiencia en el conocimiento y en la obediencia terminar\u00e1. La comuni\u00f3n con Dios en un futuro ser\u00e1 total. La nueva alianza reviste una dimensi\u00f3n de tipo escatol\u00f3gico: todos conocer\u00e1n a Yahv\u00e9 (31,34).<\/p>\n<p>5) El Dios de Ezequiel se presenta como transcendente e inaccesible en s\u00ed\u00ad mismo, pero presente a trav\u00e9s de su gloria (1,28; 3,23; 8,4; 10,1; 43,2 &#8230;). En una de sus visiones, el profeta ve que la gloria de Dios sale del templo y se aleja de Jerusal\u00e9n (11,22s.), debido al pecado de Israel. De los varios pecados que le imputa (cf. 7,23; 9,9; 16,36; 18,10; 36,18), los m\u00e1s graves son los de idolatr\u00ed\u00ada (14,1-8; 16,16; 20,28s.). Estos constituyen una abominaci\u00f3n para Yahv\u00e9 (5,9ss.; 6,9; 16,2ss.; 20,4), que castiga seg\u00fan la culpa de cada uno (18,lss.). No volver\u00e1 a repetirse aquel refr\u00e1n: \u00ablos padres comieron los agraces y los hijos sufren la dentera\u00bb (18,2). El que peque, morir\u00e1; pero el que proceda justamente, vivir\u00e1 (18,4ss.). Yahv\u00e9 es el buen pastor y el Dios justo: \u00abjuzgar\u00e1 entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabr\u00ed\u00ado\u00bb (34,17).<\/p>\n<p>6) El mensaje de Isa\u00ed\u00adas II (Is 40-55) sobre Dios es uno de los m\u00e1s ricos de todo el AT. De los diferentes t\u00ed\u00adtulos por \u00e9l empleados para caracterizarlo destacan los de creador y salvador. Todo ha sido creado por Dios, que es anterior a cuanto existe y est\u00e1 en el origen de todo (43,10; 44,6.24). El Dios creador se identifica con el salvador o redentor (41,19; 43,14; 44,6.24; 47,4; 48,17; 49,7.26; 54,5.8). Su poder creador se pone al servicio de su plan salvador, que comprende no s\u00f3lo el nacimiento del pueblo (43,1.7.15), sino tambi\u00e9n el nuevo \u00e9xodo, caracterizado como una nueva creaci\u00f3n (41,20; 48,7). La salvaci\u00f3n divina se identifica tambi\u00e9n en algunos textos con la justicia de Dios (45,8.21; 46,13; 51,5.6.8). En ella, Dios expresa su amor y su solicitud paterno-materna (43,6; 45,10s.; 49,15s.); no se limita a Israel, sino que se extiende a todos los seres (40,5; 45,12). La redenci\u00f3n de Yahv\u00e9 comunica una vida nueva, que es participaci\u00f3n del amor mismo de Dios. Del seno de Dios, de su \u00fatero materno &#8211; en una imagen audaz, Dios aparece como parturienta (42,14)- brota una nueva creaci\u00f3n, unos hijos nuevos. Yahv\u00e9 se revela como un Dios singular, como un padre con entra\u00f1as de madre.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas II afirma reiteradamente la unicidad e incomparabilidad de Yahv\u00e9: \u00abYo soy el primero y yo soy el \u00faltimo; fuera de mi no hay Dios\u00bb (41,4; 44,6s.; 45,5.14.18.21). El monote\u00ed\u00adsmo, latente desde hac\u00ed\u00ada tiempo en Egipto y en otros pueblos del antiguo Oriente as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n en varios pasajes del AT, emerge en la obra del Isa\u00ed\u00adas II con mayor fuerza y claridad que en cualquier escrito precedente. Por la misma \u00e9pocade Isa\u00ed\u00adas II, Zaratustra ensalzaba a su dios como \u00abel primero y el \u00faltimo &#8230; el fundador de un orden justo\u00bb (Yasna, 31,8). Seg\u00fan Vorl\u00e1nder, las ense\u00f1anzas de Zaratustra influenciaron el kerygma monote\u00ed\u00adsta de Isa\u00ed\u00adas II, un \u00abmonote\u00ed\u00adsmo soteriol\u00f3gico\u00bb (Lang, 55), en el que Yahv\u00e9 es presentado como Dios victorioso.<\/p>\n<p>7) El Dios de los profetas es polifac\u00e9tico. Cada profeta destaca determinados rasgos particulares del rostro de Dios. Es el Dios por el que ellos se han dejado seducir, el Dios que ha transformado su vida y que han transmitido en su mensaje. En un art\u00ed\u00adculo consagrado a la proclamaci\u00f3n de los profetas sobre Dios, Zimmerli piensa que no es f\u00e1cil exponer la noci\u00f3n que los profetas ten\u00ed\u00adan de Dios, puesto que ellos no hablan tanto del ser mismo de Dios cuanto de la actuaci\u00f3n de Dios en la historia. As\u00ed\u00ad se desprende, en efecto, de las consideraciones que hemos hecho en los apartados anteriores. En nuestra exposici\u00f3n, adem\u00e1s, han ido saliendo a la luz una serie de atributos divinos (celoso, misericordioso, santo, eterno, etc.), de t\u00ed\u00adtulos y funciones de Dios (creador, esposo, juez, padre \/ madre, salvador, redentor, rey, etc.), as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n de im\u00e1genes verbales (le\u00f3n, cazador, m\u00e9dico, pastor, pantera y osa, etc.). Estos y otros muchos son los rasgos que conforman el perfil del Dios de los profetas.<\/p>\n<p>V. El Dios de los Sabios<\/p>\n<p>Los libros sapienciales presentan rasgos peculiares, respecto de los otros libros del AT, en su concepci\u00f3n de Dios. En un estudio reciente sobre el Dios de los sabios, BostrSm se\u00f1ala cinco caracter\u00ed\u00adsticas de la literatura sapiencial, que afectan al modo de expresi\u00f3n de Dios : la) muchos aspectos importantes de la vida son tratados sin una referencia expl\u00ed\u00adcita a la divinidad. 2a) Preferencia frecuente por expresiones gen\u00e9ricas o indeterminadas al referirse a Dios. 3a) Falta de referencia a eventos hist\u00f3ricos. 4a) Descripci\u00f3n no-mitol\u00f3gica del mundo y de la divinidad. 5a) Actitud un tanto reservada hacia el culto (p. 32s.). Admitidos estos rasgos comunes, hay que se\u00f1alar que cada uno de los libros sapienciales presenta su propia concepci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>1. En los Proverbios, las referencias a Dios var\u00ed\u00adan seg\u00fan las colecciones. El libro se abre con una f\u00f3rmula program\u00e1tica: \u00abel temor de Dios es el principio de la sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (1,7). En el poema de la mujer hacendosa, al final del libro, suena de nuevo esta idea: \u00abla mujer que teme al Se\u00f1or merece la alabanza\u00bb (31,30). Entre estos dos extremos del libro, los Proverbios aluden frecuentemente al temor del Se\u00f1or (1,29; 2,5; 3,7; 8,13; 9,10; 10,27; 14,2.27; 15,33; 19,23; 22,4; 24,31). Dicho temor lleva consigo una actitud de respeto filial, de reverencia y de amor. En realidad, el temor corre parejo con la vida misma: \u00abel que anda con rectitud teme al Se\u00f1or\u00bb (14,2). El Dios de los Proverbios se interesa por el comportamiento de las personas: prueba los corazones (16,2; 17,3; 21,2) y da a cada uno seg\u00fan sus obras (12,2; 24,12; 25,21s.). La bendici\u00f3n del Se\u00f1or enriquece (10,22). Los que buscan al Se\u00f1or lo comprenden todo (28,5). En Prov 8, uno de los grandes poemas sapienciales, se hace el elogio de la sabidur\u00ed\u00ada, \u00ed\u00adntimamente relacionada con el Dios creador. La sabidur\u00ed\u00ada no es mera espectadora en la creaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n del mundo. Es la primera criatura de Dios, el plan de Yahv\u00e9 sobre todas las cosas.<\/p>\n<p>2. El misterio de Dios ocupa un puesto clave en el libro de Job. En \u00e9l, a Dios se le designa con diferentes nombres: en los marcos narrativos (ls.; 42,7ss.) se usa siempre el nombre de Yahv\u00e9; en el poema, en cambio, es designado como El, Eloah, Elohim, Shaddai y El-Shaddai (3,1-42,6). La imagen que se desprende del pr\u00f3logo (cap. 1-2) es indudablemente singular: Dios gobierna colegialmente al mundo (1,6; 2,1). Su proceder, sin embargo, parece en cierto modo un tanto arbitrario, pues permite la destrucci\u00f3n injustificada de v\u00ed\u00adctimas inocentes con la simple finalidad de probar un determinado punto. El di\u00e1logo entre Dios y Sat\u00e1n aborda el tema del sufrimiento como prueba de la religiosidad desinteresada de Job. En el cuerpo del libro, hay que distinguir la concepci\u00f3n de Job, la de sus amigos y la que emerge de los mismos discursos de Dios. Los amigos de Job presentan una idea coherente de Dios: es el creador todopoderoso, que asegura a los hombres la justa retribuci\u00f3n de sus actos (4s; 8; 11; 15; 18 &#8230;). La justicia de Dios es incuestionable para ellos, no as\u00ed\u00ad para Job, que admite el poder creador de Dios (10,8ss.; 12,11ss.), pero discute su modo de proceder. A juicio de Job, Dios premia a los malvados y tortura al inocente arbitrariamente (cf. 9,23; 10,14ss; 12,6; 13,10; 19,25; 21,3ss.; 27,2). Job experimenta a Dios c\u00f3mo un enemigo, que le hace sufrir sin raz\u00f3n (6,4; 7,12ss.; 9,17ss.34; 10,3.16s.; 13,25ss). No obstante todas estas acusaciones, Job recuerda tambi\u00e9n el pasado, cuando Dios le proteg\u00ed\u00ada (29,1ss.), y reconoce en El tambi\u00e9n al redentor (19,25-27). En los discursos divinos, que coronan el libro (38,1-42,6), resalta la bondad del Dios creador. Contrariamente a lo que se imaginaba Job, Dios no est\u00e1 del lado de las potencias mal\u00e9ficas (38,8-21); por consiguiente, sus acusaciones carec\u00ed\u00adan de fundamento. Dios tiene un dise\u00f1o bien preciso sobre el cosmos y el hombre (cf. 28) y, si hay alguien que lo deforma y oscurece con sus discursos, \u00e9se es precisamente Job (38,2). En estos discursos divinos, resalta la maestr\u00ed\u00ada y soberan\u00ed\u00ada del Dios creador y providente (cf. 38,31ss.; 39,5ss.). Finalmente, en su respuesta a los discursos de Dios, Job reconoce que estaba equivocado, que s\u00f3lo conoc\u00ed\u00ada a Dios de o\u00ed\u00addas (42,5). Ahora que se ha adentrado en los misterios divinos, Job confiesa tanto la grandeza y el poder de Dios como su justicia y bondad (40,3-5; 42,1-6).<\/p>\n<p>3. Qohelet alude m\u00e1s de treinta veces a Dios a lo largo de su libro (siempre con el nombre de Elohim, nunca con el de Yahv\u00e9), a pesar de lo cual no se interesa directamente en el problema de Dios. Por mucho que investigue, el sabio nunca podr\u00e1 descubrir los planes de Dios. Dios es un ser misterioso e invisible, imposible de conocer. En la revelaci\u00f3n de su nombre se oculta m\u00e1s de lo que se manifiesta (3,11; 8,16s.; 11,5 &#8230;). No obstante estas afirmaciones, Qohelet muestra cierto conocimiento de Dios: es creador y juez (11,9; 12,1.14), due\u00f1o y soberano de la vida del hombre (8,15; 9,9; 12,7). De El depende la felicidad y la desdicha (2,24-26; 5,17-19; 6,1-3; 7,14). El temor de Dios ha de guiar, por tanto, la conducta humana (5,6; 7,18; 12,13).<\/p>\n<p>4. Jes\u00fas ben Sira. La teolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas ben Sira est\u00e1 impregnada por un car\u00e1cter tradicional al mismo tiempo que por un deseo de apertura. Para \u00e9l, \u00abtoda sabidur\u00ed\u00ada viene del Se\u00f1or\u00bb (1,1) y el temor de Dios es la ra\u00ed\u00adz misma de la sabidur\u00ed\u00ada (1,11-20). Los que temen al Se\u00f1or, le obedecen y lo aman (2,7-17). Sir 1-24 hace hincapi\u00e9 en el temor de Dios como actitud religiosa b\u00e1sica del creyente. En \u00faltima instancia, el Sir\u00e1cides identifica el temor de Dios con la sabidur\u00ed\u00ada. En el himno a la sabidur\u00ed\u00ada del cap. 24, destacan las relaciones de la sabidur\u00ed\u00ada con la creaci\u00f3n y con la tora. Esta \u00faltima aparece como la manifestaci\u00f3n privilegiada del orden divino, como el gran don del Se\u00f1or a su pueblo (24,8-12). En 42,16-43,33 se exalta la gloria del Dios alt\u00ed\u00adsimo, su poder creador. El elogio de los antepasados de Israel (44-50) manifiesta tambi\u00e9n, indirectamente al menos, la gloria de Dios.<br \/>\n5. Sabidur\u00ed\u00ada. El tema central de la primera parte del libro (1-5) es la muerte y la inmortalidad. Esta aparece como don de Dios y comuni\u00f3n de los justos con El. Despu\u00e9s de su muerte, los justos vivir\u00e1n eternamente una vida feliz junto a Dios (3,1-5; 5,15s.). La inmortalidad bienaventurada es una participaci\u00f3n de la eternidad de Dios (2,23; 5,15; 6,19). En la segunda parte (6-9), se expone la naturaleza de la sabidur\u00ed\u00ada: mediadora entre Dios y el \u00e1mbito cosmo-soteriol\u00f3gico. Aqu\u00ed\u00ad se sientan las bases para algunas reflexiones del NT sobre el Verbo. La sabidur\u00ed\u00ada esun atributo divino, pero est\u00e1 personificado; sin ser persona divina, se describe como tal. La aplicaci\u00f3n de esta concepci\u00f3n a la persona de Cristo est\u00e1 a un paso. As\u00ed\u00ad, de la sabidur\u00ed\u00ada como imagen de la excelencia divina (7,26), Pablo pasa a Cristo, imagen del Dios invisible (Col 1,15). De la intimidad de la sabidur\u00ed\u00ada con Dios (8,3; 9,4), Juan deriva a la intimidad del Verbo con el Padre (Ju 1,1.18) y de la funci\u00f3n creadora de la sabidur\u00ed\u00ada (7,21; 8,6), salta a la funci\u00f3n creadora del Verbo Un 1,3.10). La sabidur\u00ed\u00ada, adem\u00e1s, aparece como omnisciente (8,4; 9,9; 10,11.17; cf. Jn 5,20), como el amor de Dios a los hombres (7,23.28; 11,24.26; cf. Jn 3,16s.; 14,23; 16,27), como reflejo de la luz eterna (7,26; cf. Heb 1,3). La \u00faltima parte del libro (10-19) trata de la sabidur\u00ed\u00ada en el contexto de la historia de Israel. En los cap. 13-15 se critican tres clases de hombres, por el tipo de religi\u00f3n al que se adhieren: 1\u00c2\u00b0) los necios, que consideran los elementos de la creaci\u00f3n como dioses (13,1-9); 2\u00c2\u00b0) los desdichados, que veneran a los \u00ed\u00addolos y los llaman dioses (13,10-15,13); 3\u00c2\u00b0) los egipcios, los m\u00e1s necios y desdichados de todos, pues veneran a un mismo tiempo a los \u00ed\u00addolos de las naciones y a los animales vivos (15,14-19). La idolatr\u00ed\u00ada es la tara m\u00e1s importante del paganismo. El juicio del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, a este respecto, est\u00e1 en funci\u00f3n del yahvismo aut\u00e9ntico, esto es, del yahvismo que ha tomado cuerpo en la historia de la revelaci\u00f3n a Mois\u00e9s, en los eventos relacionados con la liberaci\u00f3n de Egipto y con el Sina\u00ed\u00ad (13,1.13s.; 14,3.25). La cr\u00ed\u00adtica de los dioses implica una concepci\u00f3n del verdadero Dios, del hombre y del mundo. Aquel cuyo nombre es incomunicable (14,21) es el que buscan los fil\u00f3sofos sin encontrarle, el Dios creador del hombre y del universo, el Dios de la alianza (13,1-9), el Dios padre y providente (14,3-5; 10,4; 14,6). Acerca del mundo, en Sab 13-15 se dice que todas las obras de Dios son buenas; s\u00f3lo el hombre es capaz de corromperlas, apart\u00e1ndolas de la finalidad para la que han sido creadas (14,5ss.). En cuanto al hombre, la tesis del autor de Sab se puede sintetizar as\u00ed\u00ad: el hombre viene de Dios, vuelve a Dios y deber\u00ed\u00ada vivir toda su vida con Dios.<\/p>\n<p>6. En resumen, Dios ocupa un lugar relevante en los libros sapienciales, que ora se aproximan a la concepci\u00f3n tradicional del AT ora abren nuevos horizontes cercanos al NT. Los maestros de la sabidur\u00ed\u00ada tuvieron buen cuidado de ponerse bajo la influencia de Dios, que instruye al hombre por la sabidur\u00ed\u00ada (Barucq, 171). Los sabios aluden con relativa frecuencia al Dios creador. En el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, se recuerda que Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza (cf. G\u00e9n 1,26; 2,7), pero que ning\u00fan hombre es capaz de modelar un Dios semejante a \u00e9l (Sab 15,16). Dios es demasiado grande, efectivamente, para ser reducido al tama\u00f1o y a la forma del hombre; y \u00e9ste, demasiado peque\u00f1o, para alcanzar la estatura infinita de Dios. Para aproximarlos, es necesario un ser divino-humano. Tal es la Sabidur\u00ed\u00ada viviente de Dios, presente en la creaci\u00f3n y en la historia, encarnada en Jes\u00fas de Nazaret (cf. Bonnard, 149).<\/p>\n<p>VI. El Dios de los Salmos<br \/>\nEl libro de los Salmos es una caja de resonancia de numerosos temas b\u00ed\u00adblicos. En los Sal 42-83 se utiliza el nombre de Elohim; en los restantes, el de Yahv\u00e9. Cualquiera que sea el nombre empleado, los Salmos se dirigen siempre al Dios de Israel. La oraci\u00f3n veterotestamentaria est\u00e1 sometida al primer mandamiento. Yahv\u00e9 es el \u00fanico valedor. En el AT, no existe una plegaria a los \u00e1ngeles o al rey, como en otras religiones. Los salmistas tienen clara conciencia de su pertenencia al pueblo de Dios; m\u00e1s a\u00fan, se sienten hijos de Dios (Sal 103,13). De ah\u00ed\u00ad, que acudan a El llenos de confianza, bien sea para alabarlo o para pedirle algo.<\/p>\n<p>1. En las lamentaciones, tras la invocaci\u00f3n del nombre del Se\u00f1or, se expone la situaci\u00f3n angustiosa por la que atraviesa el orante, quien pide a Dios que intervenga en su favor, deseando ver resplandecer la justicia, la fidelidad y la misericordia divinas (cf. Sal 5-7; 13; 17; 25s.; 35s.; 38; 42s.; 54-57; 63s.; 69-71; 140-143). La intervenci\u00f3n de Dios es siempre liberadora y devuelve la alegr\u00ed\u00ada y la seguridad al orante, que a menudo expresa su comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>2. Los himnos son una alabanza y aclamaci\u00f3n al Dios Vivo. En ellos, se exalta el nombre glorioso del Se\u00f1or. La simple invocaci\u00f3n del nombre del Se\u00f1or constituye ya una verdadera oraci\u00f3n. En el AT, se concede gran importancia al nombre de Dios: \u00abNuestro auxilio es el nombre del Se\u00f1or\u00bb (Sal 124,8). \u00abTorre inexpugnable es el nombre del Se\u00f1or: en ella se refugia el justo y est\u00e1 seguro\u00bb (Prov 18,10). Los salmistas contraponen la fuerza del nombre del Se\u00f1or con la debilidad de las fuerzas humanas: \u00abEstos en sus carros, aqu\u00e9llosen sus caballos; pero nosotros, en el nombre de Yahv\u00e9, nuestro Dios, somos fuertes\u00bb (Sal 20,8). La importancia que ten\u00ed\u00ada para el israelita el nombre de Yahv\u00e9 se deduce de la solemnidad de su revelaci\u00f3n (Ex 3,13ss).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de exaltar el santo nombre de Dios, los himnos cantan el Ser y actuar de Dios en la creaci\u00f3n y en la historia. La fe en Yahv\u00e9, como creador y rey del universo, configura una buena parte de los motivos h\u00ed\u00admnicos: \u00abEl cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos\u00bb (Sal 19,2). El salmista se une a este coro de la creaci\u00f3n y canta las maravillas de Dios. Al contemplar las obras creadas y al recordar los actos salv\u00ed\u00adficos de Dios, del coraz\u00f3n del creyente brota espont\u00e1nea la alabanza: \u00abGrande es el Se\u00f1or y merece toda la alabanza, es incalculable su grandeza&#8230;\u00bb (Sal 145,3; cf. Sal 8; 19; 33; 78; 100;103-105; 146-150).<\/p>\n<p>La idea del Se\u00f1or como Rey ocupa un puesto importante en los Salmos (cf. 5,3; 10,16; 24,7ss; 29,10; 44,5; 47,2ss; 48,3; 68,25; 84,4; 93,1; 95-99; 145,1.11 ss; 146,10; 149,2). Yahv\u00e9 manifiesta su poder real en el combate con las fuerzas hostiles. Entre \u00e9stas destaca el caos, del que Yahv\u00e9 sale victorioso no s\u00f3lo en el momento de la creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en su continua conservaci\u00f3n (cf. 74,12-17; 89,5-19), manifestando as\u00ed\u00ad su soberan\u00ed\u00ada regia. Este motivo se historiza y se aplica al \u00e9xodo, que es visto como una nueva batalla contra los poderes del caos (77,13-20; 114,1-5; cf. Ex 15,1-18). En algunos de los \u00abC\u00e1nticos de Si\u00f3n\u00bb, Yahv\u00e9 aparece tambi\u00e9n como Rey, que defiende la ciudad santa contra los ataques de sus enemigos (cf. 46,6s.; 48,4-8; 76,6s.).<\/p>\n<p>Relativamente pr\u00f3ximos a los himnos anteriores, se encuentran los \u00absalmos reales\u00bb (2; 18; 20s.; 45; 72; 89; 101; 110; 132; 144). Son salmos de entronizaci\u00f3n de un rey, en los que ocasionalmente despuntan elementos mesi\u00e1nicos. Las esperanzas que Israel hab\u00ed\u00ada puesto en sus reyes no siempre se vieron colmadas, lo que le movi\u00f3 a poner su confianza en un futuro \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb, en la venida del reino definitivo de Dios. El rey-mes\u00ed\u00adas tiene la misi\u00f3n de defender a su pueblo de los ataques enemigos y asegurarle la paz (cf. Sal 2,8ss; 20). La victoria depende, en definitiva, de Dios (Sal 20,7s.; 21). El rey-mes\u00ed\u00adas ama la justicia y odia la iniquidad. El gobierno ideal es un gobierno justo y pac\u00ed\u00adfico (cf. Sal 45,8; 72,lss.; 110,lss.). El mes\u00ed\u00adas regio goza de las preferencias de Dios, que ha hecho de \u00e9l su hijo adoptivo (Sal 2,7; 45,8). Con la mirada puesta en las promesas hechas a David (cf. 2 Sam 7), se puede esperar en una dinast\u00ed\u00ada duradera (cf. Sal 132,17). \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo de David?\u00bb o, lo que es igual: \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el Mes\u00ed\u00adas?\u00bb, se preguntaban los seguidores de Jes\u00fas de Nazaret (Mt 12,23; Jn 4,29). Ante la pregunta de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dec\u00ed\u00ads vosotros que soy yo?\u00bb, Pedro responde: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas\u00bb (Mc 8,29). El mes\u00ed\u00adas regio del AT prefiguraba y apuntaba ya hacia el verdadero y definitivo Mes\u00ed\u00adas, Hijo de David e Hijo de Dios.<\/p>\n<p>VII. Conclusi\u00f3n<br \/>\nA lo largo de nuestra exposici\u00f3n hemos ido siguiendo el orden de los principales bloques o libros de la Biblia hebrea, a fin de presentar los rasgos m\u00e1s salientes del Dios del AT. Podr\u00ed\u00adamos haber optado por otros criterios de exposici\u00f3n, sin duda alguna. En un estudio reciente, Mettinger ha preferido examinar sistem\u00e1ticamente el significado y el mensaje de los nombres eternos de Dios: Dios de los padres, Dios-El, Yahv\u00e9, Rey, Redentor, Salvador, Creador, etc. De todos ellos hemos hecho menci\u00f3n, m\u00e1s o menos ampliamente, en nuestro estudio. Bastar\u00ed\u00ada ir recogiendo los datos ofrecidos en una y otra parte para obtener un elenco suficientemente representativo de los nombres y t\u00ed\u00adtulos de Dios.<\/p>\n<p>Entre los atributos y funciones de Dios, hemos considerado su celo y santidad; su amor paterno \/ materno, en unos casos, y de esposo, en otros. Hemos visto tambi\u00e9n su misericordia, su justicia y su se\u00f1or\u00ed\u00ada. Todas estas notas -y otras, que no vamos a repetir aqu\u00ed\u00ad- constituyen los rasgos esenciales del rostro de Dios. Presentarlas de modo sistem\u00e1tico, como hace Anderson, hubiera sido igualmente una opci\u00f3n v\u00e1lida.<\/p>\n<p>Nuestra \u00faltima pregunta es en qu\u00e9 medida se puede definir o sistematizar el mensaje del AT sobre Dios. Los autores sagrados han ido desgranando paulatinamente sus ideas y experiencias del Dios vivo, pero en la Biblia no existe un tratado sobre Dios y todo intento de definirlo y sistematizarlo choca con numerosas dificultades. De muchos modos y maneras ha hablado Dios desde antiguo, pero a Dios nadie lo vio jam\u00e1s. S\u00f3lo Jes\u00fas, el Hijo \u00fanico de Dios, que est\u00e1 en el &#8216;seno del Padre, lo ha dado a conocer (cf. Heb 1,1s.; Jn 1,18).<\/p>\n<p>[ -> Adoraci\u00f3n; Amor; Antropolog\u00ed\u00ada; Atributos; Comunidad; Comuni\u00f3n; Creaci\u00f3n; Experiencia; Gracia; Historia; Idolatr\u00ed\u00ada; Liberaci\u00f3n; Monote\u00ed\u00adsmo; Nombres de Dios; Oraci\u00f3n; Padre; Reino; Religi\u00f3n; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Transcendencia.]<br \/>\nF\u00e9lix Garc\u00ed\u00ada L\u00f3pez<\/p>\n<p>11<\/p>\n<p>BUDISMO<\/p>\n<p>SUMARIO: I. Dios en el budismo.- La SS. Trinidad a la luz del budismo.<\/p>\n<p>I. Dios en el budismo<br \/>\nLos textos can\u00f3nicos del budismo y sus maestros nunca hablan de Dios. En el vocabulario budista aparece el t\u00e9rmino deva, tomado del s\u00e1nscrito (en chino-japon\u00e9s ten, que designa ciertas divinidades que moran en el cielo, pero sometidas a\u00fan al proceso de la reencarnaci\u00f3n; son seres que poseen poderes sobrehumanos. Es verdad que no niegan expl\u00ed\u00adcitamente la existencia de Dios. \u00bfC\u00f3mo explicar ese silencio del budismo y en concreto del buda Gautama (m. 483 a. C) que inici\u00f3 hist\u00f3ricamente ese movimiento religioso llamado \u00abbudismo\u00bb? Primero, fue una reacci\u00f3n ante las elucubraciones de los maestros brahamanes que explicaban la naturaleza de los dioses con complicadas doctrinas (darsana), olvidando la realidad del sufrimiento del hombre que hay que salvar. Conocemos el nombre de algunos de estos maestros que frecuent\u00f3 Gautama reci\u00e9n convertido. Pronto se retir\u00f3 de estas escuelas filos\u00f3ficas. Por fin, en el lugar de Gaya obtuvo la \u00abilumunaci\u00f3n\u00bb (bodhi) y desde ahora ser\u00e1 el Buda por excelencia. A la hora de poner en movimiento la rueda de la doctrina, toda la atenci\u00f3n de Buda se dirige al hombre convertido en dolor, no a las doctrinas especulativas sobre \u00abdios\u00bb. Su doctrina se centra en la forma de salvar al hombre, y as\u00ed\u00ad el budismo comienza como una verdadera antropolog\u00ed\u00ada, no como teolog\u00ed\u00ada. Dios queda olvidado. Seg\u00fan una par\u00e1bola expuesta por el mismo Buda, ante un hombre herido por una flecha envenenada y que pide con gritos una medicina, hay que buscar un remedio pr\u00e1ctico y eficaz a su dolor, no comenzar a elaborar un sistema abstracto, bien estructurado, para satisfacer su esp\u00ed\u00adritu. Aun los comentadores m\u00e1s agn\u00f3sticos del budismo, como Nagarjuna (m. 165 d.C.), cuando arguyen lo hacen contra las representaciones de las divinidades hind\u00faes; esta negaci\u00f3n de una particular concepci\u00f3n de Dios no hay que interpretarla como una negaci\u00f3n radical del absoluto. Muchas escuelas budistas admiten ese absoluto siempre en la l\u00ed\u00adnea soteriol\u00f3gica, aunque sin atreverse a hablar de algo completamente distinto con el cual existan relaciones de clara heterogeneidad, sino como algo inmanente. Quiz\u00e1s otro de los motivos por los que Buda no habl\u00f3 de Dios es su negaci\u00f3n del concepto de \u00abcreaci\u00f3n, de un Dios creador\u00bb que era tambi\u00e9n caracter\u00ed\u00adstico de las escuelas hinduistas. Finalmente, un estudio atento de los textos budistas nos descubren c\u00f3mo no aceptan el concepto de \u00abanalog\u00ed\u00ada\u00bb, y sin la analog\u00ed\u00ada no podernos hablar de Dios. El budismo cay\u00f3 pronto en el docetismo negando la existencia real de la \u00abpersona\u00bb.<\/p>\n<p>Los fieles budistas \u00bfc\u00f3mo ven a Buda? \u00bfLo consideran como un simple maestro salvador o lo han deificado? Entre los nombres posteriores para identificar al iniciador hist\u00f3rico de esta corriente religiosa, el m\u00e1s frecuene en la literatura antigua escrita en pali es Bhagavat o \u00abSe\u00f1or\u00bb; tambi\u00e9n es llamado 7athagata, expresi\u00f3n dif\u00ed\u00adcil que se interpreta como \u00abel que ha venido a ser realmente tal\u00bb (en la tradici\u00f3n chino-japonesa este t\u00e9rmino es traducido con dos caracteres, ny\u00f3: la verdad, la taleidad; rai: venir). Pero no podemos negar una cierta evoluci\u00f3n en la historia del budismo posterior, cuyos libros can\u00f3nicos est\u00e1n escritos en s\u00e1nscrito y muchos de ellos se conservan gracias a las traducciones chinas. Este budismo es conocido como Mah\u00e1y\u00e1na o Gran Veh\u00ed\u00adculo. Lo caracter\u00ed\u00adstico es que la salvaci\u00f3n no es fruto del propio esfuerzo sino de la \u00abayuda\u00bb de Otro, y en ese Otro entran nuevos Budas y bodhisatvas o seres iluminados que posponen su extinci\u00f3n o nirvana para ayudar a los dem\u00e1s. Todos estos seres \u00absuperiores\u00bb, como iluminados conocen todos los problemas y sufrimientos del hombre, y llenos de misericordia pueden ayudar a la salvaci\u00f3n de todos. En esta literatura del budismo Mah\u00e1y\u00e1na, el Buda hist\u00f3rico casi desaparece o se le contempla en una perspectiva nueva. No se recuerda la persona iluminada que recorri\u00f3 la India predicando un mensaje de salvaci\u00f3n; en estos nutras o libros can\u00f3nicos nos vemos transportados a un mundo celestial donde surgen nuevos Budas y hablan y act\u00faan desde esta regi\u00f3n llena de luz. Un ejemplo, el libro del Loto de la Verdadera Ley, considerado como la Biblia del nuevo budismo, escrita hacia el s. F. Entre los nuevos Budas pronto adquiere un relieve especial Amida, que ayuda a todos los que invocan su nombre\u00bb. Ya tenemos concretizada una tendencia te\u00ed\u00adstica, con un Buda a quien se implora con una verdadera oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una tercera forma de budismo, hoy presente en Tibet y en algunas sectas esot\u00e9ricas del Jap\u00f3n, es el budismo Vajray\u00e1na o Veh\u00ed\u00adculo de Diamante (vajra, significa tambi\u00e9n luz, el arma indestructible de diamante, fuente de energ\u00ed\u00ada, que pose\u00ed\u00ada el dios Indra del hinduismo). Para el s. VI ya ten\u00ed\u00ada forma definitiva en algunos ambientes religiosos de India que veneraban divinidades femeninas. Esta forma de budismo se llama tambi\u00e9n Tantrismo (el tantra es un tipo de literatura hinduista). Considera una Realidad Suprema \u00fanica, perocon dos aspectos, el masculino que representa la conciencia y pasividad, y el femenino, s\u00ed\u00admbolo de la actividad. En el microcosmo como el cuerpo humano, se realiza esta unidad y aparente dualismo; todos los seres poseen la esencia diamantina aunque oscurecida y desintegrada. A trav\u00e9s de una serie de ritos, el hombre puede recuperar su ser diamantino y quedar unido a la unidad Realidad. Entre los ritos, junto a la recitaci\u00f3n de f\u00f3rmulas y s\u00ed\u00adlabas m\u00ed\u00adsticas (mantra, dhdrani), est\u00e1n los gestos simb\u00f3licos de las manos (mudr\u00e1), y finalmente la visualizaci\u00f3n de diagramas simb\u00f3licos (yantra, mandala) que representan el universo y sirven para integrarnos en el mismo. En la meta del camino se habla m\u00e1s de una realidad c\u00f3smica, de budeidad, que de una Persona. El budismo t\u00e1ntrico es una \u00abrealizaci\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb (sadhana) que pone en movimiento todas las fuerzas desconocidas del hombre. Al contrario de otros sistemas budistas, se avanza en este itinerario no a trav\u00e9s de rupturas, meditaciones o el conocimiento, sino buscando en s\u00ed\u00ad todas las energ\u00ed\u00adas participadas del gran Principio o Realidad Suprema, formada por los principios masculino-femenino, escondida siempre en el misterio.<\/p>\n<p>II. La SS. Trinidad a la luz del budismo<br \/>\nDespu\u00e9s de esta presentaci\u00f3n del concepto de Dios en las tres grandes escuelas o veh\u00ed\u00adculos del budismo, queremos hacer una reflexi\u00f3n sobre la Trinidad a la luz de la doctrina budista. Partimos del hecho que la revelaci\u00f3n de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad es exclusiva del cristianismo, en concreto del NT. Pero no podemos olvidar como premisa teol\u00f3gica, repetida en el magisterio de la Iglesia, que las religiones con sus valores son \u00abuna pedagog\u00ed\u00ada hacia el Dios verdadero o, preparaci\u00f3n para el Evangelio\u00bb (AG 3); pedagog\u00ed\u00ada hacia el Dios verdadero es pedagog\u00ed\u00ada hacia el Dios Trino. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1 de extra\u00f1o descubrir en ciertas experiencias religiosas y en ciertas doctrinas una orientaci\u00f3n y preparaci\u00f3n hacia el misterio de la Trinidad? Las religiones no pueden considerarse fruto del mal, sino, al menos, como algo permitido por Dios para preparar la revelaci\u00f3n de Cristo, revelaci\u00f3n esencialmente trinitaria. Todo lo positivo de las religiones est\u00e1 orientado a Cristo por designio del Padre, y es obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que no s\u00f3lo obra en los individuos sino en sus instituciones religiosas, al menos en cuanto concretizaci\u00f3n de esos valores, y \u00bfno reflejar\u00e1n de alguna forma esa econom\u00ed\u00ada trinitaria? (Sobre la relaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y las religiones, ver la RH 6; RMis 28). Aceptamos la novedad y lo espec\u00ed\u00adfico del cristianismo, pero no aceptamos un antagonismo o simple descontinuidad entre religiones no-cristianas y fe cristiana.<\/p>\n<p>En los m\u00e1s antiguos textos del budismo, hablando de la ceremonia de ingreso del monje en el monasterio, se recuerda la \u00abf\u00f3rmula de los tres refugios\u00bb con la cual el aspirante quedaba constituido monje budista. Se deb\u00ed\u00ada repetir delante al mismo Buda que pronto deleg\u00f3 en otros ancianos; y durante la vida el monje repite esta f\u00f3rmula en los momentos m\u00e1s importantes y aun dentro de la vida ordinaria: \u00abYo tomo refugio en Buda, tomo refugio en la Ley, tomo refugio en la comunidad\u00bb5. El verbo \u00abtomar refugio\u00bb significa \u00abmorar, coloco mi morada en Buda, en la Ley y en la comunidad\u00bb. Se convierte en una experiencia religiosa. No pocos autores ven en esta doctrina del \u00abtriple refugio o morada\u00bb un reflejo de la Trinidad cristiana o unas categor\u00ed\u00adas para explicarla. Buda es la permanencia intemporal de esa naturaleza que todos poseemos, es todo, la iluminaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad y el nirvana m\u00e1s all\u00e1; la Ley, doctrina, o Verbo, se refiere al contenido de esa Verdad expuesta un d\u00ed\u00ada por Buda y hoy permanente entre nosotros: es el Logos de Buda, de las escrituras y de las cosas; es fuente de todo logos y sabidur\u00ed\u00ada primordial. La Comunidad es comuni\u00f3n y comunicaci\u00f3n con todos aquellos que han elegido y viven en este refugio de la nueva Ley; es formar algo de ellos y con ellos; tiene un sentido escatol\u00f3gico en cuanto es la consumaci\u00f3n de toda perfecci\u00f3n&#8217;. Estos autores citados ven las semejanzas en la terminolog\u00ed\u00ada y en la concepci\u00f3n con nuestro misterio trinitario, del que todav\u00ed\u00ada estamos lejanos, pero se ha abierto ya un camino para acercarnos a \u00e9l y para traducirlo luego en categor\u00ed\u00adas culturales y religiosas propias.<\/p>\n<p>Siglos m\u00e1s tarde, como fruto de las reflexiones de Asvaghosa (s. II d.C.) se divulg\u00f3 dentro de las corrientes filos\u00f3ficas del budismo la teor\u00ed\u00ada de los \u00abTres cuerpos de Buda\u00bb, teor\u00ed\u00ada que explic\u00f3 Vasabandhu (s. V). Estamos ya dentro de una tendencia te\u00ed\u00adstica del budismo Mah\u00e1y\u00e1na. El \u00abcuerpo de transformaci\u00f3n\u00bb (nirmdna-k\u00e1ya) es el propio de un Buda cuando vive en la tierra con una forma f\u00ed\u00adsica: no es sino una transformaci\u00f3n (nirm\u00e1na) o cuerpo adoptado y construido por Buda para vivir entre los hombres movido por amor, y predicarles la verdad; Gautama en un momento concreto de la historia tom\u00f3 este cuerpo, y lo tomar\u00e1n otros budas. \u00abCuerpo de la felicidad\u00bb (sambhogayakdya) es el que tienen los budas que est\u00e1n en el mundo sobrenatural, es un cuerpo feliz y glorioso, capaz de transmitir los propios m\u00e9ritos y las ayudas salv\u00ed\u00adficas. Finalmente el \u00abcuerpo de la Ley\u00bb (dharmakdya), de la Ley eterna, y supera cualquier limitaci\u00f3n y est\u00e1 vac\u00ed\u00ado de cualquier propiedad para definirlo. Este cuerpo es la esencia de todos los Budas y seres, pues yace en todos ellos y siendo Absoluto no cambia. Es interpretado como la naturaleza de Buda presente en todo; toda dualidad es aparente, pues encontramos siempre este principio eterno.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos colocar esta ideolog\u00ed\u00ada como un elemento preparatorio, figura o reflejo del misterio de la Trinidad? Algunos autores responden afirmativamente. Otros especialistas son m\u00e1s reservados&#8217;.<\/p>\n<p>Podemos encontrar a\u00fan otras tr\u00ed\u00adadas dentro del budismo, que pueden ayudar un d\u00ed\u00ada a exponer y profundizar el misterio trinitario, v. gr., Buda explic\u00f3 uno de los ejercicios de concentraci\u00f3n (samddhi) con tres categor\u00ed\u00adas unidas al \u00abvac\u00ed\u00ado\u00bb, pero no hay que olvidar que el vac\u00ed\u00ado en el budismo adquiere una dimensi\u00f3n te\u00ed\u00adstica, es lo aut\u00e9nticamente real&#8217;. Otra vez explic\u00f3 los tres diversos tipos de camino que el monje budista puede escoger para avanzar hacia la salvaci\u00f3n, caminos que se distinguen adapt\u00e1ndose a la capacidad de los monjes: \u00ab\u00bfCu\u00e1les son estos tres caminos? La moralidad superior, el pensamiento superior y la sabidur\u00ed\u00ada superior\u00bb; tenemos una Ley eterna, superior, un Logos infinito y el Don de la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Estas p\u00e1ginas nos han servido para conocer el concepto de Dios en el budismo y la relaci\u00f3n de esta concepci\u00f3n con el misterio cristiano de la Trinidad.<\/p>\n<p>[-> Absoluto; Agnosticismo; Amor; Analog\u00ed\u00ada; Antropolog\u00ed\u00ada; Comuni\u00f3n; Conocimiento; Creaci\u00f3n; Dualismo; Esoterismo; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Gnosis y gnosticismo; Hinduismo; Historia; Jesucristo; Logos; Meditaci\u00f3n; Misterio; Naturaleza; Padre; Persona; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad.]<br \/>\nJes\u00fas L\u00f3pez-Gay<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. ANTIGUO TESTAMENTO 2. NUEVO TESTAMENTO 1. ANTIGUO TESTAMENTO SUMARIO: I. Preludios de Yahvismo.-II. Yahvismo: 1. La cuna del Yahvismo; 2. Yahv\u00e9, el Dios del Exodo; 3. Yahv\u00e9, el Dios del Sina\u00ed\u00ad.-III. El Dios del Deuteronomio, de la Historia Deuteronomista y de la Historia Cronista.-IV. El Dios de los profetas.-V. 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