{"id":16396,"date":"2016-02-05T10:35:13","date_gmt":"2016-02-05T15:35:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-trinitaria\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:13","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:13","slug":"catequesis-trinitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-trinitaria\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS TRINITARIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n.- I. Catequesis trinitaria desde la palabra, la celebraci\u00f3n y la Iglesia: 1. En la Escritura; 2. En los santos Padres: el catecumenado: a. La catequesis doctrinal, b. La catequesis \u00abexistencial-II. Catequesis trinitaria: 1. En el siglo XVI; 2. En los siglos XVII-XX; 3. Desde la segunda mitad del siglo XX.-III. Dimensi\u00f3n trinitaria del mensaje cristiano: La Iglesia de la Trinidad.-IV. Teolog\u00ed\u00ada y pedagog\u00ed\u00ada de la fe. Orientaciones y m\u00e9todos actuales de la catequesis trinitaria: 1. La teolog\u00ed\u00ada supone e ilumina la catequesis; 2. Principios teol\u00f3gicos para una catequesis trinitaria renovada; 3. Constantes de la pedagog\u00ed\u00ada de Dios y de la Iglesia; 4. Orientaciones y m\u00e9todos actuales en la catequesis trinitaria.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nTodos somos conscientes de que el misterio cristiano de la Trinidad no s\u00f3lo no apasiona, sino que deja indiferentes a la mayor parte de los cristianos. \u00bfPor qu\u00e9?: 1) Porque \u00abel supremo misterio es el m\u00e1s oscuro\u00bb; de ah\u00ed\u00ad que, \u00aba pesar de su profesi\u00f3n ortodoxa de la Trinidad, son, en la realizaci\u00f3n de su existencia religiosa, casi exclusivamente &#8216;monote\u00ed\u00adstas&#8217;. Su pensamiento sobre la encarnaci\u00f3n \u00abno tendr\u00ed\u00ada que modificarse nada si no hubiera Trinidad\u00bb (K. Rahner). 2) Porque \u00abven en \u00e9l una especie de monstruo doctrinal\u00bb (G. Widmer). 3) Porque piensan que \u00abcreer en Dios es lo importante y b\u00e1sico. Lo \u00abotro\u00bb -la Trinidad- seguramente tiene que creerse porque lo manda la Iglesia, pero es mejor no pensar demasiado en algo tan incomprensible\u00bb (J, Ma Rovira). 4) Porque la impresi\u00f3n que dan estas especulaciones es que la Trinidad se presenta m\u00e1s como un mysterium logicum, que como un mysterium salutis (L. Boff).<\/p>\n<p>Esta postura interior de tantos cristianos ante el misterio trinitario interpela a la Iglesia evangelizadora: \u00bfc\u00f3mo superarla? 1) El sentido de la fe y la naturaleza misma del mensaje cristiano aseguran que este misterio debe ser el fontal, el m\u00e1s pr\u00f3ximo e iluminador del sentido de la vida humana y que, por tanto, ha de haber una pedagog\u00ed\u00ada para comunicarlo a los creyentes, que desvele toda su riqueza teol\u00f3gica y antropol\u00f3gico-cristiana. 2) Pero los cristianos tomar\u00e1n gusto al misterio de la Trinidad s\u00f3lo cuando lleguen a descubrir en \u00e9l el sabor de lo evang\u00e9lico, de la Buena Noticia (B. Rey). Este es el reto que asume el presente art\u00ed\u00adculo sobre la catequesis trinitaria.<\/p>\n<p>Para terminar de situar este estudio, conviene tener presente lo que sigue: 1\u00c2\u00b0. El art\u00ed\u00adculo se inserta en un diccionario teol\u00f3gico -no catequ\u00e9tico- y, por tanto, la dimensi\u00f3n catequ\u00e9tica ha de privilegiarse constantemente. No obstante, habr\u00e1 que recordar algunos datos teol\u00f3gicos, siquiera sucintamente. 2\u00c2\u00b0 La catequesis, como acci\u00f3n eclesial, va m\u00e1s all\u00e1 que el kerigma pascual-trinitario; \u00e9ste suscita en las personas la conversi\u00f3n al Resucitado, y por \u00e9l al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu, y las conduce hasta las puertas de la catequesis de la Iglesia. Es entonces cuando la comunidad eclesial proporciona a estas personas una iniciaci\u00f3n cristiana inspirada en el catecumenado primitivo: la catequesis. Esta es una educaci\u00f3n integral, b\u00e1sica y sistem\u00e1tica llevada a cabo mediante la palabra de Dios y el s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico, la oraci\u00f3n y las celebraciones lit\u00fargicas, la formaci\u00f3n moral evang\u00e9lica, la inserci\u00f3n activa en la comunidad cristiana y el compromiso transformador en el mundo. Y todo ello en un clima comunitario. 3\u00c2\u00ba Esto quiere decir que la Trinidad puede ser catequizada ya desde elementos m\u00e1s no\u00e9tico-sapienciales: la palabra y el credo (didaj\u00e9), ya desde elementos m\u00e1s existenciales: la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n (leitourg\u00ed\u00ada), las actitudes morales (\u00e1gape), los compromisos transformadores dentro y fuera de la comunidad (diakon\u00ed\u00ada), pero siempre en un contexto de comuni\u00f3n (koinon\u00ed\u00ada) y para entrar en relaci\u00f3n de conversi\u00f3n a Cristo y, por \u00e9l, al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu (metanoia). 4\u00c2\u00b0 La catequesis trinitaria, inserta en esta catequesis de talante catecumenal, puede realizarse bien en directo, cuando se trata expresamente el misterio trinitario, bien indirectamente, cuando se abordan otras realidades del mensaje (como la Iglesia, Mar\u00ed\u00ada, la salvaci\u00f3n, etc.) desde la palabra, la celebraci\u00f3n o el compromiso, y se recala, antes o despu\u00e9s, en la Trinidad (dimensi\u00f3n trinitaria del mensaje y vida cristiana).<\/p>\n<p>I. Catequesis trinitaria desde la palabra, la celebraci\u00f3n y la Iglesia<br \/>\n1. EN LA ESCRITURA. a. En los evangelios y los Hechos de los Ap\u00f3stoles. El n\u00facleo primero del anuncio de la fe est\u00e1 en los Hechos (2,14-41; 5,29-32; 10,34-48): Jes\u00fas de Nazaret, ungido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, fue crucificado y muerto; pero Dios -el Padre- lo resucit\u00f3; en su nombre se nos ofrece el perd\u00f3n de los pecados. Un anuncio sucinto cristoc\u00e9ntrico-trinitario. Este kerigma se desarroll\u00f3 despu\u00e9s en unas catequesis (G\u00e1l 6,6): los evangelios. Estos son las \u00abactas\u00bb de este desarrollo catequ\u00e9tico: la historia del Crucificado y Resucitado se retrotrae, relatando su poder milagroso y su origen divino, y se prolonga, asimismo, narrando su supervivencia, una vez ascendido a los cielos, y la espera de su segunda venida. Con raz\u00f3n estas catequesis escritas se llaman \u00abevangelios\u00bb, tienen un talante gozoso, de buena noticia. b. En San Pablo&#8217;. Se puede afirmar razonablemente que la mayor parte de los escritos paulinos entran en este concepto de catequesis, en cuanto que ellos son ampliaci\u00f3n personal y aplicaci\u00f3n concreta del kerigma inicial a casos pastorales bien definidos. Respecto al mensaje trinitario de sus catequesis coincide en gran parte con sus afirmaciones doctrinales y no var\u00ed\u00ada sustancialmente de Tesalonicenses a Efesios. En las cartas de S.Pablo hay suficientes datos teol\u00f3gicos para hablar de distinci\u00f3n de personas en la Trinidad, de relaciones entre ellas y de sus actividades respectivas, de tal manera que se puede elaborar un \u00abcuerpo\u00bb de doctrina trinitaria. No obstante y simplificando mucho, he aqu\u00ed\u00ad -seg\u00fan la mayor\u00ed\u00ada de autores- los puntos clave en torno a la teolog\u00ed\u00ada y la catequesis trinitaria del Ap\u00f3stol: 1) No tiene preocupaci\u00f3n por la doctrina te\u00f3rica de la Trinidad. Es decir, no le parece demasiado importante, en su catequesis, precisar con nitidez los t\u00e9rminos Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo en sus relaciones y funciones espec\u00ed\u00adficas. 2) Se interesa, sobre todo, por la acci\u00f3n salvadora desplegada en Dios (acci\u00f3n objetiva) y la acogida en el hombre (acci\u00f3n subjetiva). Su mirada es eminentemente soteriol\u00f3gica y din\u00e1mica. 3) Por esto, la predicaci\u00f3n paulina est\u00e1 empapada de esa intervenci\u00f3n de Dios en la historia en favor de la salvaci\u00f3n de los hombres. Y desde ella Pablo pone en escena a la Trinidad y aclara catequ\u00e9ticamente los puntos fundamentales del misterio salvador. En este marco se entiende la funci\u00f3n soteriol\u00f3gica que el Ap\u00f3stol asigna a la doctrina trinitaria. 4) Esta \u00f3ptica paulina es, en efecto, menos te\u00f3rica que la de muchos te\u00f3logos posteriores. En la predicaci\u00f3n y catequesis lo m\u00e1s urgente para \u00e9l es el Dios \u00abpara el hombre\u00bb (\u00abquoad nos\u00bb), aunque ello supone el Dios \u00aben s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (\u00abquoad se\u00bb). Y este punto de arranque del proyecto salvador de Dios modula el acento de su catequesis. 5) As\u00ed\u00ad se explica ciertamente que Pablo tome algunos de los textos trinitarios de fuentes lit\u00fargicas o kerigm\u00e1ticas y los integre en su catequesis sin necesidad de elaboraciones propias.<\/p>\n<p>Estas afirmaciones se confirman analizando sus textos dogm\u00e1tico-catequ\u00e9ticos (prescindiendo de los kerigm\u00e1ticos o lit\u00fargicos) sobre la Trinidad: Rom 5,1-5 habla sobre la acci\u00f3n justificadora y reconciliadora de Cristo, vivida por el cristiano mediante el Esp\u00ed\u00adritu, quien le otorga el amor de Dios Padre. Este es el t\u00e9rmino \u00aba quo\u00bb y \u00abad quem\u00bb de la acci\u00f3n salvadora. Rom 8,1 ss: los vv. 1-4 son la presentaci\u00f3n funcional del Esp\u00ed\u00adritu y de Cristo como realidad y motor de la vida del cristiano, siendo la fuente de esta situaci\u00f3n, el Padre; vv. 5-11: aqu\u00ed\u00ad aparece el contraste de vidas, la de la carne y la del esp\u00ed\u00adritu; \u00e9sta es la propia del cristiano; la inhabitaci\u00f3n del<br \/>\nEsp\u00ed\u00adritu, procedente del Padre y del Hijo, produce en el creyente la vida nueva salvada y resucitada y una con= ducta coherente. 1 Cor 2,1-16. presenrt ta al Padre como el origen del plan sal+ vador; Cristo es el realizador del plan con su muerte crucificada y el revelan dor de este misterio, pero el Esp\u00ed\u00adritu es quien lo da a conocer a los hombres con su puesta en marcha. 1 Cor 12,4-.61 en un contexto eclesial pneum\u00e1ticoy Pablo habla de \u00ablos Tres\u00bb; ciertamente; la unidad y la trinidad de Dios son origen de la actividad cristiana y eclesiaL 2 Cor 1,21-22y G\u00e114,4-7: liberaci\u00f3ny filiaci\u00f3n son dos modos, en Pablo, de expresar la acci\u00f3n salvadora total; el Padre env\u00ed\u00ada al Hijo para el rescate y la fi liaci\u00f3n; testimonio y realizaci\u00f3n de ell\u00f3 es el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que est\u00e1 actuando en el coraz\u00f3n de los fieles. Y se citan, por fin, otros textos trinitarios sin sintetizar su contenido: Ef 1,3-14; 2,18-22; 3,5-16, Col 1, Iss y 2 Tes 2,13-14.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, Pablo, en sus catequesis, habla sobre todo de la Trinidad funcional o econ\u00f3mica. Sin embargo, hay datos suficientes (Rom 8,1-4; 1 Cor 12,4-6 paralelo con Rom 8,14-17, etc.) que permiten entrever en Pablo una concepci\u00f3n, m\u00e1s o menos perfilada, de las relaciones intratrinitarias o Trinif dad inmanente. Sin ello no se explican bien sus afirmaciones funcionales.<\/p>\n<p>Una confirmaci\u00f3n de la preferencia de S.Pablo por la Trinidad funcional es la iluminaci\u00f3n que proyecta -desde ella- sobre situaciones pastorales concretas. En tres momentos precisos descubre las repercusiones morales de la salvaci\u00f3n trinitaria en la vida de los cristianos. En 1 Cor 6,1-11 rechaza el recurso de los cristianos a los tribunales paganos; ellos, \u00abrehabilitados por la acci\u00f3n del Se\u00f1or Jesucristo y por el Esp\u00ed\u00adritu de nuestro Dios\u00bb (v. 11), est\u00e1n comprometidos a vivir en fraternidad y a no desacreditarla p\u00fablicamente. En los vers\u00ed\u00adculos siguientes 1 Cor 6,13-20, expone la raz\u00f3n fundamental para llevar una conducta moral y abstenerse de la prostituci\u00f3n: cada cristiano es miembro del cuerpo resucitado de Cristo (vv. 14-15); en \u00e9l habita el Esp\u00ed\u00adritu recibido del Padre (v. 19) y todos han de glorificar a Dios Padre en su cuerpo (v. 20). Por fin, en Ef 5,18-20, Pablo afirma que la conducta honrada, sobria, fraterna y agradecida se funda en el Esp\u00ed\u00adritu que ha de embriagar a los cristianos en lugar del vino (v. 18) y ha de hacerse en nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas para gloria del Padre.<\/p>\n<p>Resumiendo, Pablo emplea la doctrina trinitaria de un modo preferente -al menos con un alto grado de probabilidad- en clave soteriol\u00f3gica o de acci\u00f3n salvadora respecto de la humanidad; hace una catequesis de la Trinidad econ\u00f3mica o funcional.<\/p>\n<p>2. EN LOS SANTOS PADRES: EL CATECUMENADO. Llegar a ser cristiano no fue entendido en el cristianismo primitivo como el resultado de un acontecimiento repentinamente transformador de la persona -de una acci\u00f3n autom\u00e1tica-, sino como el fruto de un proceso lento: la iniciaci\u00f3n cristiana. Desde los testimonios del NT, el bautismo supon\u00ed\u00ada el anuncio de la palabra y la conversi\u00f3n para una aceptaci\u00f3n vital de Cristo y su evangelio. \u00abLos cristianos no nacen, se hacen\u00bb (Tertuliano). Pues, precisamente para asegurar esta \u00abconstrucci\u00f3n\u00bb de los cristianos, la Iglesia va a instituir muy pronto un tiempo espec\u00ed\u00adfico para su preparaci\u00f3n al bautismo: el catecumenado. A finales del siglo II se tienen los primeros testimonios sobre la instituci\u00f3n catecumenal. Pero, es el siglo III el que ofrece la imagen m\u00e1s aut\u00e9ntica del catecumenado, cuando el proceso educativo-comunitario hacia el bautismo es m\u00e1s exigente y est\u00e1 m\u00e1s coherentemente estructurado, sobre todo, en la preparaci\u00f3n inmediata a la celebraci\u00f3n sacramental, que coincid\u00ed\u00ada con la cuaresma. Para concluir la iniciaci\u00f3n cristiana, a esta preparaci\u00f3n cuaresmal segu\u00ed\u00adan, en la pascua, la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y, despu\u00e9s, la breve etapa mistag\u00f3gica. En \u00e9sta, los \u00abreci\u00e9n nacidos\u00bb a la vida cristiana -ne\u00f3fitos-, profundizaban en su experiencia sacramental y comunitaria mediante las catequesis mistag\u00f3gicas. Los grandes animadores del catecumenado y de su remate mistag\u00f3gico fueron los santos Padres y los escritores cristianos, cuyos testimonios se van a utilizar.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el \u00ablugar\u00bb que ocupa el misterio trinitario en este per\u00ed\u00adodo iniciatorio: catecumenal y mistag\u00f3gico? Lo descubriremos tanto en sus elementos doctrinales: las catequesis dogm\u00e1ticas, como en sus elementos m\u00e1s existenciales: las celebraciones sacramentales, las catequesis mistag\u00f3gicas, la oraci\u00f3n cristiana y el testimonio de vida.\u00bbLa Trinidad es un misterio percibido, celebrado y vivido tanto como ense\u00f1ado\u00bb (A. Hamman).<\/p>\n<p>a. La catequesis dogm\u00e1tica o doctrinal. Si el kerigma de los ap\u00f3stoles dio origen a los evangelios, a modo de catequesis con que profundizar tanto en el mensaje de Jes\u00fas como en su adhesi\u00f3n personal a \u00e9l, y todo ello a requerimiento y con la colaboraci\u00f3n de la comunidad y de sus pastores, tambi\u00e9n ahora, para mantener la fidelidad de la comunidad de los bautizados al mensaje recibido, y para facilitar la transmisi\u00f3n fiel del mismo a los candidatos al bautismo, garantizando su profesi\u00f3n de fe, fueron surgiendo en las comunidades cristianas eso \u00abque puede llamarse el primer catecismo de la Iglesia\u00bb U.A. Jungmann): el s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico de la fe. Con sus ra\u00ed\u00adces en el NT (Mt 28,10; 1 Cor 6,11&#8230;), este credo cristaliz\u00f3 en Roma hacia la segunda mitad del siglo II, fruto de la fusi\u00f3n de las f\u00f3rmulas cristol\u00f3gica y trinitaria, y sirvi\u00f3 para la instrucci\u00f3n y profesi\u00f3n de fe de los candidatos al bautismo. Su estructura es indudablemente ternaria, correspondiente a las tres personas divinas.<\/p>\n<p>Este s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico es el que vertebra las catequesis prebautismales de los santos Padres tanto griegos como latinos y alimenta su din\u00e1mica trinitaria prioritariamente en la misma direcci\u00f3n econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica que la Escritura y el s\u00ed\u00admbolo.<\/p>\n<p>1) Los Padres griegos. \u00abLa fe nos obliga a recordar que hemos recibido el bautismo para la remisi\u00f3n de los pecados, en el nombre de Dios Padre y en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo de Dios\u00bb, dice S. Ireneo de Lyon (s.II) en su obra catequ\u00e9tica \u00abDemostraci\u00f3n de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb, situando la fe de la tradici\u00f3n en una \u00f3ptica bautismal y trinitaria. Y concluye: \u00abPor encima de todo est\u00e1 el Padre; con todas las cosas est\u00e1 el Verbo, ya que, por su mediaci\u00f3n, todaslas cosas han sido creadas por el Padre; en todos nosotros est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu, que grita Abb\u00e1, Padre y modela al hombre a semejanza de Dios\u00bb. S. Gregorio de Nisa (Asia, s.III), en su \u00abOratio catechetica magna\u00bb, presenta el misterio trinitario en su percepci\u00f3n existencial: en el contexto del bautismo: \u00abEl Evangelio conoce las tres personas y los tres nombres por los cuales se obra el nacimiento en la persona de los creyentes: Aquel que ha sido engendrado en la Trinidad es igualmente engendrado por el Padre, por el Hijo y por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y Pablo engendra en Cristo, y el Padre es padre de todos\u00bb. Para S. Gregorio, influenciado por S. Ireneo, la Trinidad es un misterio vivido, no s\u00f3lo formulado abstractamente. Lo espec\u00ed\u00adfico de Gregorio es el m\u00e9todo emp\u00ed\u00adrico-may\u00e9utico, dado que vive en un contexto de cultura filos\u00f3fica y le preocupa el di\u00e1logo de la fe con la raz\u00f3n. Dirigi\u00e9ndose a paganos y jud\u00ed\u00ados, parte del \u00abverbo de la mente\u00bb que se da en toda persona humana: \u00abAceptar que Dios no carece de verbo obliga a otorgarle expresamente el verbo del que se le supone provisto\u00bb.<\/p>\n<p>No trata de \u00abconcluir\u00bb desde la experiencia la existencia de Verbo (y del Esp\u00ed\u00adritu) en Dios, como por una prueba racional; establece una forma de educar, una preparaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu para acoger la verdad revelada, mediante el \u00abargumento de conveniencia\u00bb. S. Cirilo de Jerusal\u00e9n (s.IV), en sus cl\u00e1sicas \u00abCatequesis bautismales\u00bb, testimonio vivo de un oyente, habla a su pueblo, de extracci\u00f3n religiosa plural, y le presenta la revelaci\u00f3n de la Trinidad en el desarrollo del plan de la salvaci\u00f3n, que se formula en la confesi\u00f3n bautismal. Pero antes de abordar su comentario catequ\u00e9tico prebautismal, expone en la IV Catequesis un avance-resumen de los diez dogmas esenciales del mensaje, a modo de \u00abobertura\u00bb. S. Cirilo no expone abstracciones; no arranca de la Trinidad, sino del Dios \u00fanico, que comparte su condici\u00f3n divina con el \u00fanico Hijo, igual al Padre, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que se manifest\u00f3 en el curso de la historia. Y concluye: \u00abNo hay m\u00e1s que solo Dios, el Padre de Cristo y un solo Se\u00f1or Jesucristo, el Hijo \u00fanico engendrado de Dios, \u00fanico tambi\u00e9n es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el santificador y deificador universal que ha hablado en la Ley y en los profetas, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento\u00bb. No es una f\u00f3rmula memor\u00ed\u00adstica, es una realidad que hay que interiorizar, pues, en lo sucesivo, orientar\u00e1, dirigir\u00e1 y transformar\u00e1 toda la vida, santific\u00e1ndola y diviniz\u00e1ndola. \u00c2\u00a1Es una profesi\u00f3n existencial de la Trinidad! Y el obispo la repite de formas variadas en su obra. El proyecto divino de la salvaci\u00f3n es una \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb trinitaria. La catequesis trinitario-econ\u00f3mica de los Padres griegos no lleva a vaciar la fe de su contenido trinitario, como si diera lo mismo que \u00abno hubiere Trinidad\u00bb (K. Rahner). Es por su Hijo c\u00f3mo Dios Padre se ha puesto en di\u00e1logo con el mundo en Jes\u00fas de Nazaret, guiado por el Esp\u00ed\u00adritu. Y para ir hasta el final del misterio del Jes\u00fas hist\u00f3rico es preciso llegar al Padre. Y una \u00faltima aportaci\u00f3n de S. Cirilo: \u00abla Trinidad se revela a quien la acoge como gracia y no a quien la manipula como una presa del entendimiento\u00bb (A. Hamman).<\/p>\n<p>2) Tambi\u00e9n la patr\u00ed\u00adstica occidental articula, generalmente, sus catequesis bautismales en torno al credo apost\u00f3lico y las impregna, por consiguiente, de sentido trinitario. Tertuliano de Cartago (s.III) escribe el primer documento de la catequesis bautismal: De baptismo, aunque lo hace en un contexto de \u00abdefensa\u00bb frente a los gn\u00f3sticos. Este tratado presenta&#8217; una originalidad: fundamenta sus reflexiones doctrinales sobre la praxis lit\u00fargica, invoc\u00e1ndola ya como \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb. Esta originalidad se repite en el \u00abAdversus Praxean\u00bb que se cita a continuaci\u00f3n: \u00abCristo promete a sus disc\u00ed\u00adpulos que les enviar\u00e1 la promesa del Padre y, al final, les manda que bauticen en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo; no en nombre de uno s\u00f3lo. En efecto, nosotros somos bautizados sumergi\u00e9ndonos no una, sino tres veces, al pronunciar el nombre de cada una de las Personas&#8217;. Es decir, una triple inmersi\u00f3n en un solo bautismo, en nombre de cada una de las tres personas, que son un solo Dios. Por su parte, en el tratado De baptismo, se pone en estrecha conexi\u00f3n el bautismo y la Trinidad con la Iglesia: \u00abEn virtud de la bendici\u00f3n bautismal, tenemos como testimonios de la fe aquellos mismos que son los garantes de la salvaci\u00f3n. Y esta tr\u00ed\u00adada de nombres divinos es suficiente tambi\u00e9n para fundar nuestra esperanza. Y ya que el testimonio de la fe como garant\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n tiene como fianza a las Tres Personas, necesariamente debe ser a\u00f1adida la menci\u00f3n de la Iglesia. Pues donde est\u00e1n los Tres, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, se encuentra tambi\u00e9n la Iglesia que es el cuerpo de los Tres\u00bb.S. Ambrosio de Mil\u00e1n (s.IV) tambi\u00e9n atestigua la vinculaci\u00f3n de la Trinidad y la inmersi\u00f3n bautismal: \u00abSe te ha preguntado: \u00bfCrees en Dios Padre todopoderoso? T\u00fa has respondido: Creo, y has sido ba\u00f1ado, esto es sepultado. Por segunda vez se te ha preguntado: \u00bfCrees en nuestro Se\u00f1or Jesucristo y en su cruz? T\u00fa has respondido: Creo, y has sido ba\u00f1ado y por tanto has sido sepultado con Cristo. Porque quien es sepultado con Cristo resucita con Cristo. Se te ha preguntado por tercera vez: \u00bfCrees tambi\u00e9n en el Esp\u00ed\u00adritu Santo? Y has sido ba\u00f1ado por tercera vez, para que tu triple confesi\u00f3n destruyera las repetidas ca\u00ed\u00addas del pasado\u00bb. Sin duda, \u00e9ste es uno de los pasajes ambrosianos trinitariamente m\u00e1s significativos de esta obra catequ\u00e9tica. Por fin, S.Agust\u00ed\u00adn de Hipona (IV-V) es un testigo de excepci\u00f3n de la dimensi\u00f3n trinitaria de las catequesis para la iniciaci\u00f3n cristiana. Estas se encuentran dispersas por sus obras, sobre todo en los sermones del ciclo pascual. Pero de \u00e9l nos llega un documento capital desde el punto de vista del m\u00e9todo catequ\u00e9tico. Desde Cartago, el di\u00e1cono Deogracias pide consejo al obispo de Hipona, y \u00e9ste le contesta con el folleto \u00abDe catechizandis rudibus\u00bb o \u00abCatequesis para principiantes. Aqu\u00ed\u00ad se nos ofrece un an\u00e1lisis exhaustivo de las causas del fracaso en la catequesis y una m\u00ed\u00adstica del catequista cristiano. El tratadito tiene la originalidad de referirse al comienzo mismo del catecumenado en su fase de preparaci\u00f3n bautismal remota; ofrece adem\u00e1s dos modelos concretos de catequesis -uno extenso, otro muy breve- en la din\u00e1mica de la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb. Agust\u00ed\u00adn actualizar\u00e1 la catequesis en clave de historia salv\u00ed\u00adfica como lo hizo ya S.Ireneo. En el desarrollo de las etapas se hacen frecuentemente reflexiones, con muy diversos matices, relacionadas con la profesi\u00f3n de fe trinitaria. Por el g\u00e9nero mismo de la obra, la Trinidad es contemplada y tratada funcionalmente, en su din\u00e1mica salv\u00ed\u00adfica; su desarrollo tiene la viveza y el encanto de lo originario y alimenta el profundo sentido espiritual propio de la profesi\u00f3n de fe en la Trinidad&#8217;.<\/p>\n<p>b. La &#8216;catequesis existencial&#8217; o en sus elementos m\u00e1s existenciales. La afirmaci\u00f3n trinitaria no se presenta en los primeros siglos como una formulaci\u00f3n dogm\u00e1tica abstracta sino como una confesi\u00f3n de fe, bien mediante una catequesis doctrinal de car\u00e1cter hist\u00f3rico-econ\u00f3mico, como se acaba de exponer, bien mediante otros elementos catequ\u00e9ticos m\u00e1s existenciales: celebraciones, catequesis mistag\u00f3gicas, la oraci\u00f3n cristiana, los testimonios de vida (\u00abcatequesis existencial\u00bb).<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n bautismal y la confesi\u00f3n trinitaria. El contexto simb\u00f3lico del bautismo pone vivencialmente de relieve el misterio trinitario. Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (s.Il) evoca a los efesios la experiencia bautismal, que invita, a su vez, a la experiencia espiritual: \u00abVos-otros sois las piedras del templo del Padre, preparadas para la construcci\u00f3n de Dios Padre, levantadas a las alturas por la palanca de Jesucristo, que es la cruz, haciendo veces de cuerda el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Vosotros sois, pues, portadores de Cristo y portadores de santidad\u00bb. \u00abLos Tres\u00bb, como se ve, est\u00e1n asociados en la obra de la salvaci\u00f3n, guiando el movimiento teologal que conduce a toda la comunidad hacia Dios Padre. El Esp\u00ed\u00adritu hace eficaz la cruz redentora de Cristo. Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu aparecen como impulsores de la vida espiritual -fuente y medio vital- y el Padre es su t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Esta experiencia religiosa de la acci\u00f3n trinitaria se expresa m\u00e1s existencialmente en la celebraci\u00f3n bautismal. La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de S.Hip\u00f3lito de Roma (s.III) describe c\u00f3mo la confesi\u00f3n trinitaria se expresa en la respuesta a la interrogaci\u00f3n: \u00ab\u00bfCrees en Dios, el Padre Todopoderoso? &#8211; Creo. \u00bfCrees en Cristo Jes\u00fas, que muri\u00f3 y fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada? &#8211; Creo. \u00bfCrees en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la santa Iglesia y en la resurrecci\u00f3n de la carne? &#8211; Creo.\u00bb El \u00abclimax\u00bb celebrativo ayudaba a interiorizar el misterio trinitario: la confesi\u00f3n bautismal en respuesta a la triple interrogaci\u00f3n, la triple inmersi\u00f3n, -y en otros contextos eclesiales, el triple pelda\u00f1o del baptisterio-, evocan en el bautizado su entrada en la econom\u00ed\u00adaproyecto del Dios uno y trino y que en adelante su vida de cristiano habr\u00e1 de ser una vida trinitaria.<\/p>\n<p>La an\u00e1fora eucar\u00ed\u00adstica. La tradici\u00f3n catecumenal de las iglesias de oriente y occidente, desemboca en el bautismo y, con absoluta normalidad, en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. Su an\u00e1fora o plegaria eucar\u00ed\u00adstica, verdadero coraz\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, ha mantenido su estructura trinitaria en todas las tradiciones lit\u00fargicas, lo mismo que las confesiones de fe. En la an\u00e1fora, la Trinidad se presenta en la manera din\u00e1mica de la revelaci\u00f3n: la acci\u00f3n trinitaria es expresada en clave salv\u00ed\u00adfica, cuyo misterio la Iglesia no cesa de descubrir y de alabar en la acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>En resumen. La Iglesia primitiva llega a la confesi\u00f3n del Dios trinitario a partir de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas: al anunciar el acontecimiento pascual de Cristo, lo relata como historia trinitaria. Pues bien, esta impronta trinitaria e hist\u00f3rico-existencial del cristianismo primitivo encuentra una matriz fundamental para su arraigo en los hombres en la confesi\u00f3n de fe bautismal, siguiendo el mand,ato de Jes\u00fas seg\u00fan Mt 28,19. En este contexto de experiencia bautismal, precedida de una catequesis, que se basa en el s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico y rematada por la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, que se centra en la an\u00e1fora, la Iglesia logr\u00f3 un caldo de cultivo capaz de generar creyentes convencidos de que su vida cristiana era una existencia en relaci\u00f3n vital con la Trinidad.<\/p>\n<p>II. Catequesis trinitaria<br \/>\n1. EN EL SIGLO XVI. Por escasez de espacio, pasamos por alto los siglos medievales y tratamos el tema en los \u00faltimos cinco siglos. En los siglos XIV y XV se gestaron cambios profundos en todos los \u00f3rdenes de la vida y la Iglesia se encontr\u00f3 ante un mundo totalmente nuevo. Al medievo que fue el tiempo \u00abdel universalismo, del objetivismo y del clericalismo\u00bb (J. Lortz), siguen, con el humanismo renacentista, las nacionalidades, la subjetividad y la laicidad. Perece la cristiandad medieval apoyada en la autoridad papal y nacen las naciones rivales. Surge el nuevo hombre como \u00abmedida de todas las cosas\u00bb, cuya raz\u00f3n es fuente de toda sabidur\u00ed\u00ada, y cuya autonom\u00ed\u00ada rechaza toda mediaci\u00f3n religiosa -la Iglesia- para relacionarse con Dios. El laicado culto invade las universidades antes acaparadas por los cl\u00e9rigos y dan \u00e1 la cultura una visi\u00f3n m\u00e1s secular. \u00c2\u00a1Era el optimismo renacentista polarizado en el hombre prepotente! Entre tanto, la Iglesia, carente de una teolog\u00ed\u00ada renovada, falta de espiritualidad y celo apost\u00f3lico y \u00abmundanizada\u00bb, necesita con urgencia una profunda \u00abconversi\u00f3n\u00bb en sus jerarcas, \u00f3rdenes religiosas y masas creyentes. En este clima de crisis profunda, cultural y eclesial, llega la Reforma de Lutero y la Contrarreforma cat\u00f3lica. El pueblo fiel est\u00e1 urgentemente necesitado de una formaci\u00f3n cristiana sustancial. \u00bfCu\u00e1les ser\u00e1n los instrumentos para esta educaci\u00f3n elemental? Los catecismos.<\/p>\n<p>En la Iglesia cat\u00f3lica sobresalen en este siglo los catecismos de: 1) S. Pedro Canisio (tres, 1555-1559): \u00abSumma doctrinae christianae\u00bb (\u00abCatechismus maior\u00bb), \u00abCatechismus minimus\u00bb y \u00abCatechismus minor\u00bb. La Summa est\u00e1 impregnada de referencias b\u00ed\u00adblicas y patr\u00ed\u00adsticas. Sin embargo, la estructura no es b\u00ed\u00adblica: no est\u00e1 en clave de historia de la salvaci\u00f3n ni de ampliaci\u00f3n del kerigma cristol\u00f3gico-trinitario, aunque al tratar de la Trinidad presenta las funciones que se atribuyen a cada persona. Acent\u00faa la vida cristiana individual y sobre todo en orden a la escatolog\u00ed\u00ada (La Trinidad econ\u00f3mica mira, m\u00e1s bien, a la salvaci\u00f3n del creyente en la historia y en la comunidad). Aunque no en exceso, este catecismo es contrarreformista.<\/p>\n<p>2) S. Roberto Belarmino: Sus catecismos son: \u00abDoctrina cristiana breve para aprender de memoria\u00bb (1597) y \u00abExplicaci\u00f3n m\u00e1s amplia de la doctrina cristiana&#8230;\u00bb (1598). Son catecismos abiertamente pol\u00e9micos. R. Belarmino deja muy en segundo t\u00e9rmino uno de los fines de toda catequesis, que es alimentar la actitud de fe de los creyentes (fides qua), y se contenta con transmitir \u00ed\u00adntegro el contenido del mensaje (fides quae), para que los cristianos se identifiquen como \u00abcatolicos\u00bb con la \u00abprofessio fidei\u00bb,<br \/>\nCon esta opci\u00f3n, el santo obispo se ha desentendido de la estructura de la historia de la salvaci\u00f3n, y la catequesis sobre el Dios cristiano se reduce a exponer el en s\u00ed\u00ad divino encerrado en una Trinidad de personas que no invitan a la adhesi\u00f3n de la fe. \u00bfEs \u00e9ste el Dios Salvador de la revelaci\u00f3n? Por desgracia, los catecismos posteriores al siglo XVI hasta el Vaticano II -y algunos hasta nuestros d\u00ed\u00adas- se inspiran m\u00e1s en Belarmino que en el \u00abCatechismus ad parochos\u00bb del Concilio de Trento, que exponemos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3) \u00abCatechismus ad parochos , tambi\u00e9n llamado Catecismo romano (1566), mandado elaborar por el Papa S. P\u00ed\u00ado V dentro del Concilio de Trento. Es un Catecismo \u00abmaior\u00bb dirigido a los pastores. Se diferencia de los catecismos anteriores en que no entra en la pol\u00e9mica. En realidad es un catecismo hist\u00f3rico, que sigue el esp\u00ed\u00adritu de la \u00abCatequesis para principiantes\u00bb (S. Agust\u00ed\u00adn): Primero, la iniciativa de Dios: el s\u00ed\u00admbolo y los sacramentos, con una amplia aportaci\u00f3n de textos b\u00ed\u00adblicos y patr\u00ed\u00adsticos; luego, la respuesta del hombre: la oraci\u00f3n y los mandamientos, sin antropologismos individualistas. As\u00ed\u00ad pues, la liturgia y la Iglesia quedan perfectamente encuadrados como don o misterio de salvaci\u00f3n. La Trinidad est\u00e1 tratada seg\u00fan la m\u00e1s tradicional econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, sin dejar de abordar la Trinidad inmanente, y a ello contribuyen tanto las citas b\u00ed\u00adblicas como su inspiraci\u00f3n en los Padres griegos y latinos.<br \/>\n4) Fr. Bartolom\u00e9 Carranza de Miranda, Arzobispo de Toledo: Comentar\u00ed\u00ados sobre el Catechismo Christiano (1558). Es un Catecismo \u00abmaior\u00bb destinado a los sacerdotes y otros responsables de la instrucci\u00f3n p\u00fablica del pueblo fiel. A pesar de su participaci\u00f3n en Trento y de su prestigio como religioso y te\u00f3logo, Fr. Bartolom\u00e9 fue acusado de sospecha de herej\u00ed\u00ada infiltrada en su \u00abCatecismo\u00bb. Permaneci\u00f3 encarcelado hasta su muerte. A pesar de todo, hoy hay razones suficientemente probativas para afirmar que \u00abel Catecismo oficial [de Trento] sigui\u00f3 de cerca, en muchos pasajes, al Catecismo cat\u00f3lico m\u00e1s discutido del siglo [el de Carranza]\u00bb (J.J. Tellechea). De sus cuatro partes, la m\u00e1s ampliamente expuesta es la del S\u00ed\u00admbolo trinitario. \u00abEl acento f\u00e1ctico del S\u00ed\u00admbolo, particularmente en lo referente al gran misterio salv\u00ed\u00adfico cristiano, le lleva a presentar la fe enmarcada en la historia salutis con gran fidelidad al proceso reflejado en la Biblia. El acento hist\u00f3rico, no abstracto, del contenido de la fe es, de esta manera, fuertemente acusado, constituyendo uno de los valores del Catecismo\u00bb (J.J. Tellechea). De este talante hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico queda impregnado el misterio trinitario.<\/p>\n<p>2. EN LOS SIGLOS XVII-XX. A ra\u00ed\u00adz de los catecismos de R. Belarmino -y a\u00fan de E. Auger (1563), mucho m\u00e1s antropoc\u00e9ntrico y pol\u00e9mico que los de Canisio y Belarmino- la catequesis se ha despojado de su tarea m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica: iniciar en la actitud de la fe en cuanto adhesi\u00f3n personal a Dios -obsequium fidei-, y ha privilegiado la asimilaci\u00f3n \u00abracionalista\u00bb de las verdades de la fe -intellectus fidei-. Su presentaci\u00f3n del misterio trinitario tiene escasa significaci\u00f3n tanto en la espiritualidad y piedad de los fieles como en la praxis pastoral. En esta l\u00ed\u00adnea han estado vigentes en Espa\u00f1a hasta hace poco tiempo: el Catecismo de la doctrina cristiana de J. de Ripalda (1591); el Catecismo de la doctrina cristiana de G. Astete (1599); el Catecismo de la Religi\u00f3n Cat\u00f3lica de J. Deharb (1847, en Espa\u00f1a 1891-1895); los Catecismos mayor y menor de S. P\u00ed\u00ado X (1905); el Catecismo Nacional de la Doctrina Cristiana. Texto Unico, publicado en tres grados por el Episcopado Espa\u00f1ol (1957, 1958 y 1962). Su doctrina sobre Dios es un reflejo en miniatura de la expuesta por S. Tom\u00e1s y por los te\u00f3logos neoescol\u00e1sticos, y en un lenguaje teol\u00f3gico, sin ninguna referencia b\u00ed\u00adblica. La Trinidad se expone en su inmanencia con los conceptos abstractos de procesiones y relaciones divinas, sin ning\u00fan impacto en la vida de fe. La \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n reforz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s esa tendencia racionalista y antropol\u00f3gica en la exposici\u00f3n del mensaje. En el fondo hay una \u00abfuga mysterii\u00bb; cuando los creyentes se sumergen racionalmente en un concepto filos\u00f3fico de Dios, se encuentran perturbados y molestos ante las afirmaciones del NT. Siempre ha existido el riesgo de huir de la \u00abimagen de Dios\u00bb de la fe cristiana, que expresa la inmensa riqueza de la vida divina, para refugiarse en una a\u00f1eja concepci\u00f3n filos\u00f3fica \u00abm\u00e1s asequible \u00bb a la raz\u00f3n. En resumen, en los catecismos tradicionales a partir del XVII, la doctrina de la Trinidad apenas ha dejado sentir su influencia en la estructura y contenido de los mismos. En cambio, su vigencia y repercusi\u00f3n han sido notables en la liturgia: tanto las &#8216;oraciones como los credos, los himnos y las an\u00e1foras est\u00e1n traspasados por la riqueza y espiritualidad trinitaria.<\/p>\n<p>3. DESDE LA SEGUNDA MITAD DEL S. XX. El panorama catequ\u00e9tico en torno a la propuesta trinitaria cambi\u00f3 en la medida que cambi\u00f3 el talante de toda la catequesis de la Iglesia en los aleda\u00f1os del Concilio Vaticano II (1965). Presentamos aquellos documentos, \u00aboficiales\u00bb o privados, que son signos de esta renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica: Catecismo Cat\u00f3lico (1955-56) y Nuevo Catecismo Cat\u00f3lico (1969) (Alemania); Y. Moubarac: Teolog\u00ed\u00ada para los hombres de hoy. Catecismo de adultos de S. S\u00e9verin (1963 -64) (Par\u00ed\u00ads, ambiente universitario). Nuevo Catecismo para Adultos (1966) (Holanda). Directorio General de Pastoral Catequ\u00e9tica (1971) (Sda. Congregaci\u00f3n para el Clero). Con vosotros est\u00e1 (1976) (Catecismo de preadolescentes de la C.E. Espa\u00f1ola). Nuevo libro de la fe cristiana. Ensayo de formaci\u00f3n actual (1977) (Orientaci\u00f3n ecum\u00e9nica. Para cristianos instruidos). No s\u00f3lo de pan. Catecismo italiano para j\u00f3venes (1980) Se\u00f1or \u00bfa qui\u00e9n iremos? Catecismo italiano de adultos (1981). Formaci\u00f3n Religiosa. PREESCOLAR. (1981) (CEE y Catequesis). Padre Nuestro (1980). Jes\u00fas es el Se\u00f1or (1982). Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia (1987) (Catecismos de la Comunidad Cristiana: 5-7, 7-9 y 9-11 a\u00f1os de la C.E. Espa\u00f1ola). Catecismo Cat\u00f3lico para Adultos. La fe de la Iglesia (1988) (C.E. Alemana). Catequesis de Adultos. Orientaciones pastorales (1990) (C.E.E. y Catequesis. Espa\u00f1a).<\/p>\n<p>a. Caracter\u00ed\u00adsticas comunes. Primero: Todos estos \u00abdocumentos catequ\u00e9ticos\u00bb nacen de la renovaci\u00f3n del Vaticano II (incluso el Catecismo Cat\u00f3lico Alem\u00e1n,con una inspiraci\u00f3n \u00abantecedente\u00bb). Intentan fijar -a la luz del Concilio y posteriormente, tambi\u00e9n de Evangelii Nuntiandi (Pablo VI, 1975) y Catechesi Tradendae (Juan Pablo II, 1979)- la identidad cristiana, el n\u00facleo fundamental del mensaje cristiano, y entablar un di\u00e1logo con el mundo actual nacido de la modernidad. Segundo: Respecto del misterio de Dios, superan la imagen abstracta de Dios, ponen el acento en que Dios es capaz \u00abde relaci\u00f3n con\u00bb; en su momento denominan a Dios \u00abPadre\u00bb en una \u00f3ptica personalista del misterio de Dios. Tercero: hacen s\u00ed\u00adntesis de los tratados De Deo uno y De Deo trino: el Catecismo Cat\u00f3lico Alem\u00e1n (1956) llega a esto en el Nuevo Catecismo Cat\u00f3lico (1969). Sobre todo, se interesan no tanto por fijar un concepto de Dios, cuanto por despertar una experiencia de Dios salvadora y portadora de sentido (propiciar la actitud de fe, fides qua). Cuarto: De uno u otro modo, todos afirman, al menos en teor\u00ed\u00ada, la estructura cristoc\u00e9ntrico-trinitaria del mensaje cristiano. Por eso, a lo largo de los catecismos, se establecen estrechas relaciones entre las personas trinitarias y las otras realidades de la fe: creaci\u00f3n, encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n, Iglesia, gracia, sacramentos (dimensi\u00f3n trinitaria del mensaje de salvaci\u00f3n). Quinto: Tienden a destacar la acci\u00f3n del Dios trino entre los hombres: el proceso de unas personas que se salvan en la historia coincide con el proceso del Dios uno y trino que se revela en la historia. Los creyentes pueden descubrir la Trinidad de personas en Dios, s\u00f3lo a partir de ese Dios uno y trino que act\u00faa y se revela en la historia (el kerigma y la catequesis b\u00ed\u00adblico-trinitaria). La catequesis, descubri\u00e9ndonos a la Trinidad como misterio salvador para la humanidad -\u00ablos Tres\u00bb act\u00faan salvando- se ha acercado al pensamiento de los Padres griegos.<\/p>\n<p>b. Algunas caracter\u00ed\u00adsticas espec\u00ed\u00adficas. El D. G. P. C. afirma que, puesto que la persona humana ha sido llamada a participar de la naturaleza de Dios, el sentido de la vida est\u00e1 en conseguir una familiaridad m\u00e1s \u00ed\u00adntima con las personas divinas. Para el Catecismo de S-Severin (Par\u00ed\u00ads) el cristiano, al concluir sus oraciones con el Gloria al Padre, no hace sino proyectar fuera de \u00e9l el misterio trinitario que lo habita en su propia persona y en su relaci\u00f3n comunitaria. El Con vosotros est\u00e1 tiene una estructura cristoc\u00e9ntrica y a la luz del misterio de Cristo es presentado tanto el misterio de Dios trinitario, como el misterio del hombre y del mundo. La Trinidad es presentada como autocomunicaci\u00f3n salvadora de Dios con unas acciones cristol\u00f3gicas y dentro de una din\u00e1mica y presencia pneum\u00e1ticas. Quiz\u00e1 el Padre quede un tanto desdibujado en su perfil de \u00aborigen y punto de retorno\u00bb en su proyecto salvador sobre el hombre. El catecismo Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia destaca por la doble proposici\u00f3n de la Trinidad econ\u00f3mica: en clave de narraci\u00f3n anaf\u00f3rica de la historia b\u00ed\u00adblico-salv\u00ed\u00adfica y en clave de explanaci\u00f3n o profundizaci\u00f3n siguiendo el credo apost\u00f3lico. Las orientaciones para la Catequesis de adultos proponen el mensaje catequ\u00e9tico relacion\u00e1ndolo con la finalidad de la catequesis: ella propicia la vinculaci\u00f3n a Cristo y \u00e9ste a su vez nos vincula al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu\u00bb y tambi\u00e9n a la Iglesia y a los hermanos. Y aqu\u00ed\u00ad se presenta la dimensi\u00f3ntrinitaria de la Iglesia, seg\u00fan el pensamiento de los SS. Padres.<\/p>\n<p>III. Dimensi\u00f3n trinitaria del mensaje cristiano. La Iglesia de la Trinidad<br \/>\nUna de las realidades reveladas m\u00e1s frecuentemente relacionadas con el misterio trinitario es la Iglesia. Esta conexi\u00f3n, Iglesia-Trinidad, ha sido desarrollada ampliamente ya por la teolog\u00ed\u00ada y catequesis patr\u00ed\u00adstica: S. Cipriano, S. Agust\u00ed\u00adn, S. Juan Damasceno, etc.<\/p>\n<p>a. M\u00e1s arriba se aduc\u00ed\u00ada un texto de Tertuliano en que dice que la garant\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n acontecida en la fe y el bautismo \u00abtiene como fianza a las Tres Personas\u00bb. \u00abPues entonces -contin\u00faa- necesariamente la menci\u00f3n de la Iglesia debe ser a\u00f1adida. Pues donde est\u00e1n los Tres, el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, se encuentra tambi\u00e9n la Iglesia que es el cuerpo de los Tres\u00bb\u00bb La Iglesia es \u00abcuerpo\u00bb, es decir, es \u00absacramento\u00bb de la Trinidad, que significa y une eficazmente a los bautizados a la comunidad trinitaria. Dato teol\u00f3gico de gran alcance. Por su lado, Teodoro de Mopsuestia acaba su d\u00e9cima homil\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica de esta manera: \u00abCreo que soy bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo en una sola Iglesia cat\u00f3lica y santa&#8217;. Estos y otros textos semejantes indican que \u00abtodo el proceso de la salvaci\u00f3n se desarrolla en el seno de la Iglesia\u00bb (J.A. Jungmann), porque en ella es donde se encuentra a la Trinidad. En este sentido, \u00abcreemos -dice L. Boff- que la sustancia de la encarnaci\u00f3n se perpet\u00faa en la historia a trav\u00e9s de ella: por Cristo y por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Dios (Padre) est\u00e1 definitivamente cerca de cada uno de nosotros y dentro de la historia humana\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la Iglesia cuando pas\u00f3 de \u00abcomunidad\u00bb a \u00absociedad\u00bb bajo la concepci\u00f3n mon\u00e1rquica del poder, que la contagi\u00f3, olvid\u00f3 a la Trinidad como fundamento de su realidad comunitaria, y bas\u00f3 su organizaci\u00f3n en el monote\u00ed\u00adsmo pretrinitario o atrinitario, con todos los riesgos del autoritarismo, que gobierna para el pueblo, pero sin el pueblo. De una iglesia-comuni\u00f3n de fieles, todos corresponsables, se pas\u00f3 a una iglesia-sociedad, con distribuci\u00f3n desigual de funciones y tareas. Cuando \u00abla Iglesia se olvida de la fuente de donde naci\u00f3 -la comuni\u00f3n de las tres divinas Personas- deja f\u00e1cilmente que su unidad se transforme en uniformidad. En la familia trinitaria hay unidad y diversidad. La Iglesia, despu\u00e9s de siglos de esp\u00ed\u00adritu societario, ten\u00ed\u00ada que volver a su matriz comunitaria, a sus or\u00ed\u00adgenes en la Trinidad, para recuperar la comuni\u00f3n y la pluralidad\u00bb Fue el Vaticano Hel que favoreci\u00f3 este retorno de la Iglesia a sus ra\u00ed\u00adces trinitarias. El Concilio recuerda la dimensi\u00f3n trinitaria subyacente al misterio de la Iglesia (LG 2-5) y concluye as\u00ed\u00ad su visi\u00f3n: \u00abAs\u00ed\u00ad se manifiesta toda la Iglesia como una muchedumbre reunida por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 4, final).<\/p>\n<p>A los te\u00f3logos, hoy, les agrada contemplar este v\u00ed\u00adnculo eclesiol\u00f3gico-trinitario: \u00abEn Cristo y en la Iglesia &#8211; dice N.Silanes- mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se ha inaugurado una vida nueva y eterna: la vida misma del Padre, que hace a los hombres hijos suyos, constituy\u00e9ndolos en una \u00fanica familia, la familia de Dios. Tales, a nuestro juicio el contenido de la fuerte expresi\u00f3n que nos ha dejado el Concilio en GS al poner de relieve que &#8216;a la Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su Hijo encarnado con la continua renovaci\u00f3n y purificaci\u00f3n propias bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8217; (21,5)\u00bb20. En efecto, la Iglesia es \u00abla Iglesia de la Trinidad\u00bb. Ella es una \u00abrealidad mayor\u00bb del S\u00ed\u00admbolo de la fe, que esencialmente tiene un contenido y una estructura trinitaria. Precisamente por este enraizamiento en el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo la realidad-Iglesia es s\u00f3lo accesible desde la fe (J. Losada). Y precisamente tambi\u00e9n por ese mismo entroncamiento en la Trinidad, la Iglesia tiene vocaci\u00f3n de \u00absigno\u00bb de la vida trinitaria entre los hombres. La Trinidad se hace visible en la vida y quehacer de la Iglesia: sus personas, su proyecto econ\u00f3mico-salvador, sus relaciones interpersonales, su unidad y pluralidad, su igualdad y comuni\u00f3n, su amor (Jn 4,8). Todas estas conexiones entre Iglesia y Trinidad son pistas que propician una catequesis trinitaria actualizada. Pero existe una \u00faltima vinculaci\u00f3n entre ambas, que conviene destacar: La Iglesia es comuni\u00f3n para la misi\u00f3n; una comuni\u00f3n misionera. \u00abLa comuni\u00f3n es misionera y la misi\u00f3n es para la comuni\u00f3n. Siempre es el \u00fanico e id\u00e9ntico Esp\u00ed\u00adritu el que convoca y une a la Iglesia y el que env\u00ed\u00ada a predicar el evangelio\u00bb (ChL 32). Pues bien, \u00abla fuente y modelo de esta comuni\u00f3n misionera es la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. La Iglesia es radicalmente comuni\u00f3n de fe y amor con Cristo Jes\u00fas y con el Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Teolog\u00ed\u00ada y pedagog\u00ed\u00ada de la fe. Orientaciones y m\u00e9todos actuales de la catequesis trinitaria<br \/>\n1. LA TEOLOG\u00ed\u008dA SUPONE E ILUMINA LA CATEQUESIS. Un principio ya consagrado en la teolog\u00ed\u00ada pastoral de la Palabra es \u00abfidelidad a Dios y fidelidad al hombre\u00bb (DGPC 34). De aqu\u00ed\u00ad surgi\u00f3 el planteamiento de la \u00abteolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica\u00bb (H. Rahner) en contraposici\u00f3n a la \u00abteolog\u00ed\u00ada especulativa\u00bb: era urgente elaborar una teolog\u00ed\u00ada para la predicaci\u00f3n, al servicio de la misi\u00f3n y de la fe. Pero otros te\u00f3logos y pastoralistas reaccionaron decididos a elaborar una \u00abteolog\u00ed\u00ada orientada a lo antropol\u00f3gico\u00bb (K. Rahner), puesto que \u00abtoda teolog\u00ed\u00ada por su misma esencia (tiene que) tender a la predicaci\u00f3n\u00bb y \u00abest\u00e1 al servicio de la asimilaci\u00f3n responsable de la fe en orden a la conciencia de env\u00ed\u00ado inclu\u00ed\u00adda en la misma fe\u00bb (J.B. Metz). Esta teolog\u00ed\u00ada ha articulado su reflexi\u00f3n en dos ejes fundamentales: la Sda. Escritura y la Tradici\u00f3n: lit\u00fargica, patr\u00ed\u00adstica, conciliar e hist\u00f3rico-dogm\u00e1tica abordadas en clave de \u00abeconom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica\u00bb por un lado, y, por otro, el hombre contempor\u00e1neo en las coordenadas socioecon\u00f3mico-culturales en que desarrolla su existencia y con sus categor\u00ed\u00adas de pensamiento sobre s\u00ed\u00ad mismo, la historia y el mundo.<\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n trinitaria, han elaborado esta teolog\u00ed\u00ada existencial e hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica: F. Taymans d&#8217;Eypernon (1946), H.U. von Balthasar (1961), H. Muehlen (1963), P. Schoonenberg (1964), K. Rahner (1961-1967), J. Moltmann (1983), L.Boff (1987-88), J. Ma Rovira (1988), B. Forte (1988), X. Pikaza (1989-90)&#8230;<\/p>\n<p>Pero uno se pregunta \u00bfhasta qu\u00e9 punto esta propuesta trinitaria de la teolog\u00ed\u00ada reciente sirve para la praxis catequ\u00e9tica? Es voz com\u00fan que la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad se ha acercado mucho al hombre-en-situaci\u00f3n; sin embargo, sigue d\u00e1ndose una diferencia entre \u00abciencia de fe\u00bb (teolog\u00ed\u00ada trinitaria) y \u00abpropuesta pastoral de la fe\u00bb (catequesis trinitaria). Las dos convergen en el hombre \u00absituado\u00bb, en una gran proximidad a \u00e9l, pero con distancias y funciones distintas. En todo caso, la una es norma de la otra: ambas se \u00abnorman\u00bb mutuamente.<\/p>\n<p>En efecto, X. Pikaza -dirigi\u00e9ndose como te\u00f3logo dogm\u00e1tico a un catequeta- afirma: \u00abMi labor es diferente de la tuya, aunque las dos se encuentren vinculadas estrechamente. Como dogm\u00e1tico, yo debo cimentarme en la palabra de catequesis de la Iglesia: Soy por vocaci\u00f3n te\u00f3logo cristiano dentro de la Iglesia que me ha dado la gracia de su fe [traditio symbolil y que ha recibido la palabra de mi credo [redditio symboli]. Este es, a mi juicio, un elemento prioritario y como tal te lo confieso, resalt\u00e1ndolo con fuerza: Al ser te\u00f3logo, asumo la funci\u00f3n de pensar y articular, en el contexto cultural de mi tiempo y conforme a mi propia creatividad intelectual, la palabra de fe que he recibido y proclamado dentro de la Iglesia&#8230;; mi trabajo es una especie de continuaci\u00f3n te\u00f3rica de aquello que vosotros present\u00e1is en plano de kerigma y compromiso. Pero, al mismo tiempo, yo descubro, por tu palabra y por tu libro, que como catequeta te mantienes muy atento a lo que decimos los dogm\u00e1ticos&#8230; porque deseas enfocar bien los temas de la fe y abrir los ojos de los nuevos catec\u00famenos al don de Jesucristo&#8230; Catequeta y te\u00f3logo tenemos que encontrarnos integrados en el conjunto de la vida de la Iglesia, con su ministerio y su magisterio. Sabemos, sin embargo, que la forma de hacerlo es diferente en cada caso\u00bb. En resumen, la catequesis en cuanto ministerio eclesial avalado por el obispo es norma de la teolog\u00ed\u00ada en su calidad de portadora de la \u00abtraditio evangelii in symbolo\u00bb, que Jes\u00fas encomienda a su Iglesia y actualiza por su Esp\u00ed\u00adritu para el hombre de hoy. A su vez, la teolog\u00ed\u00ada es norma de la catequesis en cuanto que, apoy\u00e1ndose en el magisterio, interpretando la Escritura desde los credos de la Iglesia, y dialogando creativamente con la cultura del tiempo, acu\u00f1a expresiones respetuosas del misterio cristiano y cercanas a la mentalidad de los contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es ese mecanismo mediador por el que la teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y existencial de hoy \u00abacorta distancias\u00bb y fecunda la catequesis con un mensaje \u00abfiel a Dios y fiel a las gentes de hoy\u00bb? En concreto y ya en el marco de la teolog\u00ed\u00ada y catequesis trinitarias, el mecanismo mediador es el di\u00e1logo creador e interdisciplinar entre la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad y las ciencias del hombre, en especial, la sociolog\u00ed\u00ada religiosa, la psicolog\u00ed\u00ada religiosa, profunda y evolutiva, y la pedagog\u00ed\u00ada inspirada en la \u00abpedagog\u00ed\u00ada de Dios\u00bb. En este trabajo interdisciplinar se pueden establecer `los principios teol\u00f3gicos renovados en orden a una catequesis actualizada de la Trinidad (2); se pueden recordar las constantes de la pedagog\u00ed\u00ada de Dios y de la Iglesia en los primeros siglos (3), y pueden nacer orientaciones concretas y m\u00e9todos actuales en la catequesis trinitaria (4).<\/p>\n<p>2. PRINCIPIOS TEOL\u00ed\u201cGICOS PARA UNA CATEQUESIS TRINITARIA RENOVADA. Si se analizan las teolog\u00ed\u00adas trinitarias con aportaciones nuevas -econ\u00f3mico salv\u00ed\u00adficas y existenciales- cuyos autores citamos m\u00e1s arriba, pueden derivarse para la catequesis trinitaria, los siguientes principios teol\u00f3gicos a. La fuente primaria y el punto de vista normativo para extraer el mensaje de la catequesis trinitaria es fundamentalmente el nuevo testamento. Este: 1) testifica el origen hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico del misterio trinitario (en contra del intento de deducirlo racionalmente), 2) contiene en la palabra y actividad de Jes\u00fas el punto de partida completo y anterior a toda explicaci\u00f3n de aspectos parciales del misterio (p.e. reacci\u00f3n contra unas herej\u00ed\u00adas, intento de especulaci\u00f3n psicol\u00f3gica o metaf\u00ed\u00adsica, etc.) y 3) hasta en s\u00ed\u00ad mismo es catequesis en un contexto inmediato con el origen y din\u00e1mica de la revelaci\u00f3n (las dem\u00e1s fuentes y puntos de vista tanto de la historia como de la teolog\u00ed\u00ada a\u00fan actual son secundarias, sirven para completar). b. El misterio de la Trinidad tiene que aparecer en la catequesis -seg\u00fan el dinamismo del NT- como buena noticia del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico comenzado por Jes\u00fas y en una relaci\u00f3n esencial: 1) con Dios (Padre) en cuanto origen y meta de nuestra salvaci\u00f3n, a cuya casa volvemos y con quien podemos vivir en la comuni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima, 2) con Cristo como mediador hist\u00f3rico, a quien hay que seguir con una fe y obediencia incondicionales, y 3) con el Esp\u00ed\u00adritu Santo como presencia experimentable y fuerza operante de salvaci\u00f3n, a la que somos llamados a abrirnos. La buena noticia de este misterio invitar\u00e1 a participar vitalmente en ese acontecimiento (Este misterio no debe aparecer primariamente, como especulaci\u00f3n sobre Dios en s\u00ed\u00ad mismo o sobre la esencia de cada uno de \u00ablos Tres\u00bb).<\/p>\n<p>c. De acuerdo con la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica muy extendida, de que la \u00abTrinidad econ\u00f3mica\u00bb se identifica con \u00abla Trinidad inmanente\u00bb (K. Rahner), la catequesis, a su modo y con los medios pedag\u00f3gicos a su alcance, ha de presentar como n\u00facleo del misterio trinitario la autocomunicaci\u00f3n de Dios a la humanidad: lo que Dios es \u00abhacia dentro\u00bb: autocomunicaci\u00f3n personal, plena, bondadosa, libre, as\u00ed\u00ad se manifiesta \u00abhacia nosotros\u00bb; es una oferta gratuita, pero estimuladora, que anima a ser aceptada libremente.<\/p>\n<p>d. La estructura din\u00e1mica interna del misterio trinitario se refleja en la propia auto-realizaci\u00f3n personal de nosotros mismos como creyentes (\u00abhechos a imagen y semejanza de Dios\u00bb). Por eso, la catequesis sobre la estructura interna de la Trinidad puede ofrecer aspectos salv\u00ed\u00adficos importantes para la propia autorrealizaci\u00f3n creyente: 1) La relaci\u00f3n con Dios, el Padre: * Puede darnos conciencia de que ese acontecimiento salvador nos lleva: a participar en la plenitud fecunda del Padre, a insertarnos en la familia divina y a establecer una nueva relaci\u00f3n -la fraternidad- con todas las personas humanas. * Esa relaci\u00f3n con El nos puede tambi\u00e9n hacer conscientes de que esa inserci\u00f3n en la plenitud vital -en el coraz\u00f3n- de Dios, hemos de aceptarla con humildad y gratitud, pues es una gracia inmerecida. 2) La profesi\u00f3n de fe en Dios, Hijo y Mediador, nos ayuda a tomar conciencia: * de que la autodonaci\u00f3n de Dios Padre \u00aben Cristo\u00bb es la presencia amorosa de Dios real y tangible en nuestro mundo, contra todas nuestras dudas humanas, pero que nadie puede manipular; * de que nuestra reconciliaci\u00f3n est\u00e1 radicalmente vinculada a Cristo y que la hacemos nuestra siguiendo en obediencia a la persona y doctrina del Jes\u00fas terreno (amor a Dios y al pr\u00f3jimo). 3) La profesi\u00f3n de fe en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, por el que nos sabemos habitados, nos lleva a tomar conciencia: * de que la autocomunicaci\u00f3n de Dios es tambi\u00e9n realidad presente del Padre y del Hijo en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de nuestro ser, con capacidad de cambiarnos; * de que, en consecuencia, Dios nos est\u00e1 llamando y capacitando para estar abiertos y disponibles en orden a madurar en la fe bajo la fuerza del mismo Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>e. Dado que el misterio trinitario es el \u00abmisterio originario\u00bb (K. Rahner), su presencia luminosa ha de reverberar en todas las realidades de la vida de fe: en la Iglesia, los sacramentos, la vida moral, etc. As\u00ed\u00ad estas realidades se \u00abconcentran\u00bb en torno al n\u00facleo central y, a la vez, se evita la \u00ababsolutizaci\u00f3n\u00bb de algunas de ellas (el cristocentrismo falso, el eclesiocentrismo, etc.). f. La catequesis trinitaria debe estar omnipresente en relaci\u00f3n con todas las realidades de la vida de fe. Pero eso no es f\u00e1cil. Por ello hay que intentar que ese entronque entre el \u00abmisterio fontal\u00bb y las otras realidades de la fe se realice \u00ed\u00adntima y convincentemente. Unas pistas valiosas las ofrece la teolog\u00ed\u00ada partiendo del hecho de Jes\u00fas relacionado con esas diversas realidades reveladas.<\/p>\n<p>3. CONSTANTES DE LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DE DIOS Y DE LA IGLESIA EN LOS PRIMEROS SIGLOS. En el proyecto din\u00e1mico de salvaci\u00f3n (\u00abeconom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica\u00bb) desarrollado en la historia, Dios, Jes\u00fas y la Iglesia han mantenido unas \u00abconstantes\u00bb de actuaci\u00f3n a la hora de revelar dicho proyecto y de educar al pueblo de Dios -antiguo y nuevo- para acogerlo. Esas \u00ableyes\u00bb o \u00abconstantes\u00bb educativas son la pedagog\u00ed\u00ada de Dios y de la Iglesia. He aqu\u00ed\u00ad algunas de ellas:<br \/>\na. La iniciativa gratuita de Dios. La constante m\u00e1s radical en las intervenciones salvadoras de Dios y de Jes\u00fas es la gratuidad, la iniciativa gratuita, que brota de su bondad inconmensurable. Esas intervenciones no se ajustan a los m\u00e9ritos de los hombres ni obligan a nadie contra su libertad a aceptar el proyecto de Dios. Todo es gracia. El primer don que hace Dios a la humanidad es revelarse a s\u00ed\u00ad mismo, autocomunic\u00e1ndose en di\u00e1logo salvador con la humanidad. En el AT Dios tiene un solo objetivo: salvar a los hombres. Para ello se fue revelando a s\u00ed\u00ad mismo y su proyecto salvador con palabras y acciones. La cumbre de esta autodonaci\u00f3n llega con la encarnaci\u00f3n de su Hijo en Jes\u00fas y con el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta autoentrega no aparece condicionada al grado de respuesta del hombre. Por su parte Jes\u00fas act\u00faa con la misma pedagog\u00ed\u00ada: se acerca a las personas en su realidad concreta, pero por propia iniciativa. En estos encuentros las gentes se sienten acogidas y perdonadas por Dios. La pedagog\u00ed\u00ada divina es una pedagog\u00ed\u00ada del don. Y a prop\u00f3sito, una observaci\u00f3n oportuna. Es muy frecuente en la literatura religiosa cat\u00f3lica, y a\u00fan en predicaci\u00f3n y catequesis, hacer uso del \u00abdebemos&#8230;\u00bb, \u00abtenemos que\u00bb, etc. Inspirados en la pedagog\u00ed\u00ada divina, ser\u00ed\u00ada m\u00e1s coherente decir: \u00abEstamos llamados a&#8230;\u00bb y luego: \u00abPodemos y debemos&#8230;\u00bb Es costumbre de Dios hablar primero en indicativo: \u00abEres hijo m\u00ed\u00ado\/ hija m\u00ed\u00ada en mi Hijo y tienes mi Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. S\u00f3lo despu\u00e9s habla en imperativo: \u00abObed\u00e9ceme\u00bb. Este es el estilo educativo de Dios y las \u00abcostumbres de Dios son eternas\u00bb (J. Danielou).<\/p>\n<p>b. Esta actitud est\u00e1 transida de condescendencia de Dios hacia los hombres. Su amor y santidad inefables han sabido acomodarse a la condici\u00f3n humilde y pecadora del hombre. Pero esta condescendencia se hace cercan\u00ed\u00ada a la realidad concreta y temporal del hombre: Dios ofrece su revelaci\u00f3n haci\u00e9ndose presente en los acontecimientos hist\u00f3ricos y all\u00ed\u00ad es escuchado por el hombre. Pues bien, esta cercan\u00ed\u00ada divino-humana tiene su manifestaci\u00f3n plena en la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, \u00abcompartiendo en todo nuestra condici\u00f3n humana, menos en el pecado\u00bb (Plegaria eucar\u00ed\u00adstica IV). Esta pedagog\u00ed\u00ada de encarnaci\u00f3n va a ser el camino por el que Dios, uno y trino, haga accesible el misterio central de la salvaci\u00f3n -Jes\u00fas muerto y resucitado- y en \u00e9l el misterio trinitario: la Trinidad soteriol\u00f3gica o econ\u00f3mica26. Es la pedagog\u00ed\u00ada preferida de S.Pablo: Teniendo \u00e9l una concepci\u00f3n propia de la Trinidad inmanente, no ha sentido especial necesidad de exponerla y se ha inclinado siempre por \u00abcatequizar\u00bb a la Trinidad interviniendo en la obra salvadora (Trinidad econ\u00f3mica).<br \/>\nc. El paso de lo visible a lo invisible o la pedagog\u00ed\u00ada de signos. \u00abA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s. Es el Hijo \u00fanico, que es Dios y est\u00e1 al lado del Padre, quien lo ha explicado\u00bb (Jn. 1,18). En efecto, S. Ireneo y, especialmente S. Agust\u00ed\u00adn nos han recordado esta pedagog\u00ed\u00ada divina al pedir a la catequesis que exponga la \u00abnarratio\u00bb, el relato compendiado de los \u00abmirabiliora Dei\u00bb, que \u00abfueron nuestra figura y en figura les acontec\u00ed\u00adan a ellos\u00bb y \u00abprefiguran la Iglesia del futuro&#8217;. En efecto, los acontecimientos fundadores de la historia de la salvaci\u00f3n son signos de una presencia que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de ellos mismos y que transciende al hombre: la presencia del Dios invisible. Pero, llegada la etapa final, nos habl\u00f3 por su Hijo encarnado (Heb 1,2), quien con su muerte y resurrecci\u00f3n se ha convertido en el gran signo (cfr. Mt 12,39) de la poderosa acci\u00f3n salvadora de Dios, llevada a cabo en el Esp\u00ed\u00adritu. M\u00e1s a\u00fan, toda su vida hist\u00f3rica y los muchos elementos que El utiliz\u00f3: el agua, el pan, la luz, el vino, las comidas, la imposici\u00f3n de manos,&#8230; son, en las palabras y gestos de Jes\u00fas, signos de una acci\u00f3n salvadora presente, pero invisible (Cfr. CA 254-262). La Iglesia misma, desde sus or\u00ed\u00adgenes, recibe y completa los grandes signos sacramentales, los interpreta en sus catequesis mistag\u00f3gicas y envuelve en ellos al pueblo fiel: explica los nombres del bautismo; relaciona \u00e9ste con el AT seg\u00fan el m\u00e9todo tipol\u00f3gico, explica sus figuras, desentra\u00f1a el significado de los ritos. De esta forma, los sacramentos aparecen ante los ne\u00f3fitos como una historia de la salvaci\u00f3n que contin\u00faa y actualiza, en signos cultuales, el misterio pascual de Cristo entramado con el misterio trinitario.<\/p>\n<p>4. ORIENTACIONES Y METODOS ACTUALES EN LA CATEQUESIS TRINITARIA.<br \/>\na. Orientaciones pedag\u00f3gico-catequ\u00e9ticas actuales. A partir, especialmente, de la investigaci\u00f3n de GROM y de GUERRERO, se obtienen importantes orientaciones para la catequesis trinitaria: 1) En todas las etapas de la vida: Primero, se detecta una sinton\u00ed\u00ada mayor y m\u00e1s espont\u00e1nea respecto del Dios de la creaci\u00f3n (te\u00ed\u00adstas atrinitarios) que del Dios de la revelaci\u00f3n (te\u00ed\u00adstas trinitarios). Pero, se constata tambi\u00e9n que toda persona est\u00e1 abierta al misterio de la Trinidad interpretado en clave de salvaci\u00f3n. Segundo: ante esto, la catequesis unir\u00e1, desde muy pronto, el mensaje de la creaci\u00f3n apoy\u00e1ndose mucho en la experiencia y conocimientos de las personas, y el mensaje trinitario de salvaci\u00f3n. Esto se conseguir\u00e1 mejor si la catequesis de la creaci\u00f3n estimula a la admiraci\u00f3n y al agradecimiento a Dios creador y a la alegr\u00ed\u00ada y disponibilidad ante \u00e9l, al saber -por medio de Jes\u00fas- que El est\u00e1 cerca como Padre providente. 2) En el despertar religioso de los ni\u00f1os (3-6 a\u00f1os), conviene tener presente dos datos: Primero, hacia los 4 a\u00f1os estos ni\u00f1os\/as pueden experimentar una apertura religiosa, una fe-confianza de nivel infantil. Entre los 4 y 5 a\u00f1os, comienzan los primeros chispazos de la conciencia moral y la primera conciencia de fraternidad y filiaci\u00f3n, que podr\u00e1 abrirse al misterio trinitario. Segundo, es el momento del despertar religioso, que no se realiza con atosigamiento de palabras y conceptos, sino en un clima de relaciones interpersonales materno-paternales de oraci\u00f3n, de celebraciones familiares y con unos comportamientos fraternos (vida moral relacional). Tercero: Para iniciar a los ni\u00f1os\/as a la experiencia de Jes\u00fas, habr\u00e1 que evitar el narcisismo religioso centrado en el ni\u00f1o Jes\u00fas y abrirlos al trato con Jes\u00fas adulto, presente hoy entre nosotros, con una relaci\u00f3n especial con el Padre y con sus hermanos los hombres, y estimularles a seguir a Jes\u00fas en esto.<\/p>\n<p>3) La catequesis trinitaria para los 6-12 a\u00f1os habr\u00e1 de tener en cuenta: Primero, en la escuela, los ni\u00f1os\/as ampl\u00ed\u00adan el \u00e1mbito de su vida y conciencia. Por ello, hay que atender a las nuevas relaciones sociales (compa\u00f1eros\/as, amigos\/as) e intelectuales (descubrimiento del mundo, preparaci\u00f3n para trabajar de j\u00f3venes), para que puedan convertirse en \u00abv\u00ed\u00adas de penetraci\u00f3n\u00bb al misterio trinitario y \u00e9ste, a su vez, sea luz-revelaci\u00f3n para todos los aspectos de la vida (compa\u00f1erismo, colaboraci\u00f3n, equipo, esp\u00ed\u00adritu de investigaci\u00f3n, servicio, etc.). Segundo: Hacia los 8 a\u00f1os, los ni\u00f1os descubren de forma intensa a Dios Soberano, distinto de sus padres, bajo su aspecto atrayente, pero, sobre todo, temible; a \u00e9l vinculan el antagonismo entre el bien y el mal y sobre \u00e9l proyectan la imagen de juez exigente, con lo cual se puede cerrar el paso al mensaje sobre Dios, como Padre del cielo. La catequesis contrarrestar\u00e1 esta experiencia con el anuncio que Jes\u00fas hace de Dios, Padre misericordioso. Tercero: Esta edad tarda en acoger desde la fe a Jes\u00fas como verdadero hombre e Hijo del Padre. Por ello, la catequesis procurar\u00e1 resaltar la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre Jes\u00fas-hombre y Dios, su Padre, en la cual participamos todos como hermanos suyos. 4) El anuncio salv\u00ed\u00adfico trinitario a los adolescentes y j\u00f3venes pide tener presente dos aspectos: Primero, la fuerte tendencia a proyectar sobre\u00bbDios\u00bb las experiencias e ideas positivas y negativas que cada uno tiene del binomio \u00abpadre-madre\u00bb terreno. (Riesgo de favorecer la relaci\u00f3n infantilizada \u00abni\u00f1o-Dios\u00bb y el de la coacci\u00f3n paternalista). Por eso, la catequesis, adem\u00e1s de utilizar el t\u00e9rmino \u00abpadre\u00bb, emplear\u00e1 tambi\u00e9n expresiones equivalentes: \u00aborigen\u00bb, \u00abprincipio\u00bb (origen de todo amor, principio de toda vida); as\u00ed\u00ad resaltar\u00e1 el car\u00e1cter anal\u00f3gico del concepto cristiano de \u00abPadre\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, hablar\u00e1 de la paternidad de Dios seg\u00fan la revelaci\u00f3n que de ella nos ha ofrecido Jes\u00fas: Dios Padre nos quiere, se apiada de nosotros, nos llama y nos exige como \u00abPadre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y nuestro Padre\u00bb. Segundo: El adolescente y el joven tienen la necesidad de identificarse con un \u00abmodelo ideal\u00bb para encontrarse y hacerse a s\u00ed\u00ad mismos. As\u00ed\u00ad pues, la catequesis ha de presentarles a Jes\u00fas hist\u00f3rico-real y trinitario, evitando todo docetismo. Identificado con este Jes\u00fas, el adolescente-joven se puede abrir realmente a Dios Padre y a los hermanos desde el coraz\u00f3n mismo del proceso de autob\u00fasqueda juvenil.<\/p>\n<p>5) El anuncio trinitario a los adultos j\u00f3venes se esforzar\u00e1 por no dar la impresi\u00f3n de que el misterio de la Trinidad tiene escasa importancia pr\u00e1ctica. Intentar\u00e1 hacer ver su repercusi\u00f3n en el quehacer concreto cristiano y en la autorrealizaci\u00f3n creyente dentro de la profesi\u00f3n, el matrimonio, la familia y la sociedad. Tratar\u00e1, por todos los medios, de que este misterio se acepte como factor integrante dentro del sistema de valores y de la propia personalidad.<\/p>\n<p>b. M\u00e9todos actuales en la catequesis trinitaria. De todo lo expuesto hastaahora, se deducen algunas l\u00ed\u00adneas metodol\u00f3gicas, unas m\u00e1s globales, otras m\u00e1s concretas: la Los testimonios trinitarios del NT son escritos pastorales pensados existencialmente en un \u00abcontexto vital\u00bb catequ\u00e9tico y lit\u00fargico. Y, en ellos, esta propuesta trinitaria es abundante, diferenciada y desarrollada coherentemente. Por eso, la catequesis actual debe estar en continuidad con esta catequesis b\u00ed\u00adblica trinitaria, exponi\u00e9ndola, en un primer momento, desde la \u00f3ptica econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica y existencial y abord\u00e1ndola, en un segundo momento, desde la misma realidad intratrinitaria. 2a La incorporaci\u00f3n a la catequesis de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la historia y en el mundo, dinamizando a los hombres y marcando tendencias de cambio en la sociedad, implantando, en suma, el Reino de Dios, despertar\u00ed\u00ada la atenci\u00f3n de los creyentes a la tercera persona trinitaria y ayudar\u00ed\u00ada a revalorizar el misterio trinitario por su repercusi\u00f3n pastoral y evangelizadora.<\/p>\n<p>3a. Frente a la obsesiva fidelidad a la ortodoxia (fides quae) -fidelidad que hay que cultivar- la catequesis trinitaria ha de iniciar a la confianza absoluta en esa Trinidad (fides qua), y llevar\u00e1 a las personas a relacionar existencialmente su vida con las personas de Dios; ah\u00ed\u00ad afianzar\u00e1n ellas el sentido de su existencia, como personas individuales y comunitarias. 4a. Para distinguir las personas divinas es suficiente promover, desde muy ni\u00f1os y continuar en edades posteriores, la relaci\u00f3n cordial con cada una de ellas: cultivar la confianza en &#8216;Dios Padre&#8217;; darle gracias, colaborar con \u00e9l, llamarle \u00abPadre\u00bb Presentar a Jes\u00fas como mensajero e Hijo de &#8216;Dios Padre\u00bb, con quien podemos decir juntos el Padrenuestro. Por fin, proponer al Esp\u00ed\u00adritu Santo como Aqu\u00e9l que nos ayuda a hablar y tratar con \u00abDios Padre\u00bb como lo hizo Jes\u00fas. \u00abSi la primera iniciaci\u00f3n a la Buena Noticia tiene lugar de este modo, pronto el ni\u00f1o, sin confusi\u00f3n ni inseguridad, podr\u00e1 construir relaciones diferenciadas con las tres personas e incluso podr\u00e1 explicarlas\u00bb (B. Grom).<\/p>\n<p>5a. Para llegar a descubrir la unidad de la Trinidad, la catequesis puede proceder de tres modos:\u00bb a) A partir de las personas, seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica griega: En toda explicaci\u00f3n sobre el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo debe aparecer impl\u00ed\u00adcitamente que \u00ablos Tres\u00bb est\u00e1n siempre relacionados entre s\u00ed\u00ad y, por tanto, se consideran juntos y no por separado. Pero, a partir de los nueve-diez a\u00f1os es muy conveniente expresar expl\u00ed\u00adcitamente esa unidad, en la ocasi\u00f3n oportuna. La f\u00f3rmula constantinopolitana \u00abuna divinidad (naturaleza) en tres personas\u00bb ya no es utilizable hoy como f\u00f3rmula catequ\u00e9tica. El sentido de persona en aquel tiempo y en el nuestro ha variado notablemente y lleva a malentendidos. Es mejor hablar de \u00abtres personas\u00bb en Dios solamente a adolescentes y j\u00f3venes que han o\u00ed\u00addo hablar de esta f\u00f3rmula y deben conocer el malentendido a que se presta. Con todo, conviene ver lo que se dice en la nota n\u00c2\u00b0 30. b) A partir de la unidad, seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica latina: Sin \u00e1nimo de explicar el misterio de Dios, la catequesis puede partir de experiencias humanas an\u00e1logas con la Trinidad y as\u00ed\u00ad tratar de \u00abacercarse\u00bb al misterio, provocando una precomprensi\u00f3n o disponibilidad mental favorable a aceptar a Dios no como un Yo est\u00e1tico y aislado, sino como un Yo comunicativo con \u00abemanaciones\u00bb, que se relacionan entre s\u00ed\u00ad: un \u00abyo\u00bb, un \u00abt\u00fa\u00bb y un \u00abnosotros\u00bb, en analog\u00ed\u00ada con la persona humana. c) A partir de las personas en su unidad amorosa, seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada moderna: Dios es, desde el principio, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pero las tres Personas est\u00e1n de tal manera interpenetradas unas en las otras, mantienen entre s\u00ed\u00ad un lazo de amor tan \u00ed\u00adntimo y tan fuerte, que son un solo Dios. Son tres amantes de un solo amor o son tres sujetos de una \u00fanica comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>6a. La catequesis habr\u00e1 de manifestar no s\u00f3lo el camino \u00abde ida\u00bb hacia la Trinidad sino tambi\u00e9n el \u00abde vuelta\u00bb a nuestro mundo. El supremo \u00ab\u00e1gape\u00bb existente entre \u00ablos Tres\u00bb -\u00abDios es amor\u00bb (Jn 4,8)-, la perfecta comuni\u00f3n entre ellos, la unidad y la pluralidad, el respeto y la entrega incondicional, la igualdad y la identidad espec\u00ed\u00adfica de cada uno de \u00ablos Tres\u00bb, etc. etc. son luces e interpelaciones para la Iglesia y cada uno de sus miembros, vocacionados para el Reinado del Dios trinitario en el mundo, para la humanidad e incluso para el cosmos.<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n<br \/>\nNo se trata de las conclusiones de este trabajo; \u00e9stas est\u00e1n sacadas ya en el apartado anterior. Se trata de un pensamiento \u00faltimo para terminar esta reflexi\u00f3n y que es de vida o muerte para toda pastoral. La catequ\u00e9tica como parte de la teolog\u00ed\u00ada pastoral, se asienta en un triple eje: las ciencias sagradas, las ciencias humanas y la praxis pastoral. Es necesario un di\u00e1logo permanente entre los tres \u00abejes\u00bb. Desconocerse ser\u00ed\u00ada una hecatombe para la evangelizaci\u00f3n, que es, en definitiva, \u00abla dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>[ -> Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Antropolog\u00ed\u00ada; Bautismo; Comunidad; Comuni\u00f3n; Creaci\u00f3n; Credos; Cruz; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Gnosticismo; Gracia; Hijo; Historia; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Ireneo, san; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Liturgia; Mar\u00ed\u00ada; Misi\u00f3n, misiones; Misterio; Oraci\u00f3n; Padre; Padres (griegos y latinos); Pascua; Personas divinas; Procesiones; Psicolog\u00ed\u00ada; Redenci\u00f3n; Relaciones; Salvaci\u00f3n; Sociolog\u00ed\u00ada; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tertuliano; Trinidad; Vaticano II; Verbo; Vida cristiana.]<br \/>\nVicente M\u00c2\u00aa. Pedrosa<\/p>\n<p>12<\/p>\n<p>COMUNI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>SUMARIO: I. El hombre, ser en comuni\u00f3n.-II. El Dios revelado en Jes\u00fas es comuni\u00f3n.-III. El misterio del Verbo encarnado: 1. Cristo es el Hijo: a) Comuni\u00f3n en el ser (ser desde el Padre), b) Comuni\u00f3n en la vida (ser con el Padre); 2. Comuni\u00f3n en la misi\u00f3n (ser para el Padre), d) La koinon\u00ed\u00ada entre el Padre y el Hijo; 3. El Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo, esp\u00ed\u00adritu de familia y comuni\u00f3n.-IV. La Familia de Jes\u00fas.-V. La comunidad de Jerusal\u00e9n: 1. La koinon\u00ed\u00ada en la comunidad de Jerusal\u00e9n: a) Comuni\u00f3n de bienes, b) Comuni\u00f3n de almas y corazones; 2. La \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb: a) En las comunidades de Jerusal\u00e9n, b) En las comunidades paulinas.-VI. Padres y te\u00f3logos: 1. Ense\u00f1anza de los SS. Padres; 2. Vida mon\u00e1stica; 3. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica; 4. Sto. Tom\u00e1s de Aquino; 5. La teolog\u00ed\u00ada actual.-VII. El magisterio de la Iglesia.-VIII. Conclusi\u00f3n: L\u00ed\u00adneas pastorales.<\/p>\n<p>I. El hombre, ser en comuni\u00f3n<br \/>\nUn dato insoslayable que se constata en nuestro momento hist\u00f3rico es la tendencia del ser humano a afirmarse como \u00abpersona\u00bb (esse in se), irreductible a toda manipulaci\u00f3n. El hombre de las postrimer\u00ed\u00adas del s. XX ha descubierto su condici\u00f3n de persona como proyecto humano, social y religioso, ante s\u00ed\u00ad mismo, ante la sociedad y ante Dios. De otro lado, sin embargo, el hombre, hoy como nunca, experimenta su condici\u00f3n precaria y menesterosa. Desde su nacimiento se manifiesta con una serie de carencias, que ve colmadas mediante el amor y la ayuda solidaria de la familia. De ah\u00ed\u00ad que descubra su alteridad. El ser humano, en otras palabras, experimenta en s\u00ed\u00ad mismo la necesidad de abrirse a las cosas, a las personas y, sobre todo, a Dios, consciente de que su realizaci\u00f3n como proyecto individual tendr\u00e1 lugar en el \u00abencuentro\u00bb. Esta exigencia de todo ser humano viene a constituir \u00abla estructura relacional\u00bb de la persona.<\/p>\n<p>Ante la manipulaci\u00f3n a que se ve sometido, el hombre trata de afirmarse en su absoluta individualidad e intransferible originalidad. Pero, al mismo tiempo, y como condici\u00f3n sine qua non, el ser humano busca afirmarse como ser abierto a los otros, sin los cuales no podr\u00ed\u00ada realizarse en su concreta individualidad.<\/p>\n<p>Esta doble dimensi\u00f3n del ser humano permite una premisa general quenos autoriza a descubrir al hombre como ser desde los otros, ser con los otros y ser para los otros. O, en otras palabras, un ser-comuni\u00f3n o ser social. Este hecho pone de manifiesto la filosof\u00ed\u00ada de la persona o su constitutivo esencial.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n comunional de la persona se ve avalada por la revelaci\u00f3n divina que, interpretada por el Magisterio de la Iglesia, pone de relieve que el proyecto de Dios Padre, al crear al hombre, ha consistido en salvarlo no aisladamente, sino en unidad de comuni\u00f3n (cf. AG 2), en la \u00fanica Iglesia, \u00abPueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 17), que se muestra \u00abreunida por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 4, 2). Estas palabras del Concilio ponen de relieve que la Iglesia participa y debe imitar la vida de comuni\u00f3n que es Dios mismo, el Dios revelado en Jes\u00fas, que no es un ser narcisista replegado en su Olimpo, sino SER-AMOR-EN COMUNI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p>II. El Dios revelado en Jes\u00fas es comuni\u00f3n<br \/>\n\u00abA Dios nadie le ha visto; el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado\u00bb (Jn 1, 18). Qui\u00e9n es Dios, \u00fanicamente lo sabemos en Jes\u00fas de Nazaret, que ha venido de parte del Padre. Por eso, Pablo nos presenta a Jesucristo como \u00abfuerza de Dios y sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (1 Cor 1, 24) o, en otras palabras, como \u00fanico camino para descubrir el verdadero rostro del ser divino. No se conoce a Dios sino es partiendo de Cristo y, al contrario, \u00fanicamentefijando la mirada en Cristo, Dios se manifiesta en su condici\u00f3n de comuni\u00f3n trinitaria; ya que en el misterio de la existencia, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo se desvela la realidad de Dios como Padre de quien es Hijo, y la persona del Esp\u00ed\u00adritu Santo que Cristo nos da de parte del Padre, como fuente de vida de comuni\u00f3n filial con el Padre y fraterna con Cristo y con los hombres.<\/p>\n<p>No son las escasas f\u00f3rmulas del NT sobre el misterio del ser divino, sino el testimonio de la cruz, que recorre todo el NT, el verdadero fundamento del conocimiento de Dios, que se nos revela como comuni\u00f3n de amor. En la cruz, en efecto, Jes\u00fas se dirige a Dios (Mc 15, 34; Mt 27, 46) a quien llama su Padre, confi\u00e1ndose amorosamente a El (Lc 23, 46).<\/p>\n<p>El Dios \u00abtotalmente otro\u00bb ha sido siempre para Jes\u00fas alguien cercano, un \u00abT\u00fa\u00bb con quien ha vivido en estrecha y sumisa relaci\u00f3n \u00abfilial\u00bb (Jn 5, 30; 6, 38). Juan, por su parte, en el mismo acontecimiento de la cruz introduce un \u00abtercero\u00bb, el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Jn 19, 30); el Esp\u00ed\u00adritu que ha movido a Jes\u00fas durante su vida es el Pneuma de Dios, por cuya acci\u00f3n se ha ofrecido al Padre en la cruz (Heb 9, 14). El misterio insondable del ser divino se revela as\u00ed\u00ad como nudo de relaciones interpersonales o de comuni\u00f3n. En el acontecimiento de la cruz, en definitiva, Dios se revela como amor que entrega (Padre), amor entregado (Hijo) y Esp\u00ed\u00adritu del amor que entrega (Padre) y del amor entregado (Hijo). Y es que, para expresarlo brevemente con palabras del Disc\u00ed\u00adpulo Amado \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn 4, 8.16). Amor y comuni\u00f3n para Juan son t\u00e9rminos equivalentes. M\u00e1s all\u00e1 de toda especulaci\u00f3n de corte metaf\u00ed\u00adsico, Juan quiere decir que, en Jes\u00fas, Dios se ha manifestado como ser en comuni\u00f3n y ser relacional. Jes\u00fas nos habl\u00f3 poco del Padre, pero lo vivi\u00f3 como hogar c\u00e1lido en el que surge la vida, el amor, la entrega y la acogida sin reservas. Todos los gestos de Jes\u00fas dando vida a los necesitados, curando a los enfermos y ofreciendo perd\u00f3n y esperanza a los pecadores y abatidos son acciones en las que se visualiza el misterio del ser divino, no como monstruo doctrinal que humilla y anonada, sino como regazo entra\u00f1able de amor. Ahora bien; \u00absi el amor connota toda la actividad de Dios, todas las relaciones con el Hijo y con las criaturas, es que forma parte de la naturaleza divina&#8230; Al contrario del eras que denota indigencia, Dios es, en s\u00ed\u00ad mismo y desde toda la eternidad, pura comunicaci\u00f3n y don de s\u00ed\u00ad&#8230; en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Por eso, de su experiencia de Dios en Jes\u00fas, el Disc\u00ed\u00adpulo Amado se remonta en raudo vuelo hasta el misterio insondable del ser divino para sorprendernos con esta deslumbrante revelaci\u00f3n: \u00abEn el principio exist\u00ed\u00ada la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios\u00bb (Jn 1, 1). Cuando los exegetas bucean en el contenido de este texto sobrecogedor, descubren que el misterio del ser divino revelado en Jes\u00fas de Nazaret es una comunidad, la COMUNIDAD original, que es y ser\u00e1 siempre el tipo de toda comunidad. En su vida intradivina Dios tiene un interlocutor, que es su Hijo, en quien se dice y se expresa, como en la palabra nos decimos y expresamos en nuestro actuar humano. Este Hijo-Palabra \u00abvive en Dios y de Dios&#8230; No se trata \u00fanicamente de una sociedad o compa\u00f1\u00ed\u00ada activa, sino que es m\u00e1s: una uni\u00f3n personal, de amor, que es \u00abestar uno junto al otro\u00bb y que implica tambi\u00e9n un estar \u00abel uno en el otro\u00bb (cf. Jn 14, 11 ss.; 20; etc.)\u00bb.<\/p>\n<p>La Palabra, en Dios, nos dir\u00e1 el Ang\u00e9lico, es \u00abPalabra desbordante de amor\u00bb. En la Palabra el Padre sale de s\u00ed\u00ad mismo y se proyecta, regal\u00e1ndose, en su Hijo; y el Hijo, a su vez se precipita, en un \u00e9xtasis tambi\u00e9n de amor, en el Padre. Este movimiento de \u00e9xtasis rec\u00ed\u00adproco es fruto del amor de ambos. Un amor tan pleno que es el \u00abAmor en persona\u00bb, un tercero en la Familia de Dios. Amor en persona que tiene un nombre, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es una tercera persona en Dios.<\/p>\n<p>En el origen, por tanto, est\u00e1 el AMOR en \u00e9xtasis, la comuni\u00f3n, la pluralidad, el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada el Amor, del que fluye, como el r\u00ed\u00ado de la fuente, el Hijo divino y, por el Hijo, el Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n* En el principio, por tanto, exist\u00ed\u00ada la fecundidad m\u00e1xima, como fruto del Amor y de la donaci\u00f3n mutuos entre las personas divinas. Fecundidad que hace surgir una existencia \u00abpersonal\u00bb y \u00abplural\u00bb: la alteridad con su peculiaridad propia -no manipulable-, inconfundible e intransferible.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada el Amor como \u00abdon de s\u00ed\u00ad\u00bb (el Padre), el Amor como \u00abacogida del otro\u00bb (Hijo), el Amor como \u00abEsp\u00ed\u00adritu del don y de la acogida\u00bb.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la COMUNIDAD, as\u00ed\u00ad, con may\u00fascula, como despliegue fecundo del Amor que es el misterio del ser divino: varias personas(el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo) que son el \u00e9xtasis, apertura en donaci\u00f3n y regalo de amor para hacer ser o constituir a las otras personas como distintas.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la comunidad como vida compartida, autodonaci\u00f3n del \u00abyo\u00bb como \u00abyo\u00bb y acogida del \u00abt\u00fa\u00bb como distinto y del \u00abotro\u00bb como \u00abotro\u00bb.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada el \u00abEsp\u00ed\u00adritu de comunidad\u00bb: \u00abEsp\u00ed\u00adritu de amor\u00bb, \u00abEsp\u00ed\u00adritu de don\u00bb, \u00abEsp\u00ed\u00adritu de comuni\u00f3n\u00bb, \u00abEsp\u00ed\u00adritu de di\u00e1logo\u00bb, \u00abEsp\u00ed\u00adritu de participaci\u00f3n\u00bb, \u00abEsp\u00ed\u00adritu de acogida\u00bb.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la pluralidad m\u00e1s diversa: el Padre como Padre y origen de toda vida: el Hijo como Hijo y mediador de toda vida y el Esp\u00ed\u00adritu Santo como \u00abEsp\u00ed\u00adritu de comuni\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la unidad m\u00e1s radical dentro de la pluralidad m\u00e1s variada.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la comuni\u00f3n mas profunda en la diversidad, que hace de las tres perrsonas un \u00fanico ser divino.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la relaci\u00f3n abierta que constituye al ser divino en comuni\u00f3n trinitaria, afectiva y efectiva.<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la Palabra: Dios como di\u00e1logo: Palabra dicha (Padre), Palabra acogida o interlocutor del Padre (Hijo) y \u00abEsp\u00ed\u00adritu del di\u00e1logo\u00bb (Esp\u00ed\u00adritu Santo).<\/p>\n<p>* En el principio exist\u00ed\u00ada la participaci\u00f3n: el Padre abierto para darse y acoger al Hijo; el Hijo para acoger al Padre y darse a \u00e9l; el Esp\u00ed\u00adritu Santo que es el \u00abEsp\u00ed\u00adritu de la participaci\u00f3n\u00bb, como Amor oblativo.<\/p>\n<p>En otras palabras, en el principio exist\u00ed\u00ada el misterio insondable del ser divino como comuni\u00f3n en el amor, hogar entra\u00f1able (Jn 14, 2), regazo en el que se da una relaci\u00f3n interpersonal de amor, confianza, intimidad, compenetraci\u00f3n y vida de familia, de intercomuni\u00f3n e intercompenetraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las tres personas se constituyen por el don rec\u00ed\u00adproco de cada una a las otras.<\/p>\n<p>El Padre es desde, con y para el Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El Hijo es desde, con y para el Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo es desde, con y para el Padre y el Hijo.<\/p>\n<p>Cada persona divina se constituye por el don de s\u00ed\u00ad a las otras y por la acogida del don de las otras.<\/p>\n<p>Jean Danielou explica el misterio del ser divino en estos t\u00e9rminos: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad uno de los puntos donde el misterio de la SS. Trinidad es el m\u00e1s esclarecedor para la vida humana. Nos ense\u00f1a que el fondo mismo de la existencia, el fondo de lo real, es decir, lo que constituye la forma de todo lo dem\u00e1s, es el amor en el sentido de la comunidad de personas. Algunos dicen que el fondo del ser es la unidad. Todos se equivocan. El fondo del ser es la comuni\u00f3n&#8230; El fondo mismo de la revelaci\u00f3n cristiana lo constituye el hecho de que ocupen el primer lugar absoluto las personas y la rec\u00ed\u00adproca adhesi\u00f3n y comunicaci\u00f3n entre ellas, y que esta comunicaci\u00f3n de las personas es el fondo mismo, el arquetipo de toda realidad, al que, por consiguiente, todo deba configurarse. Comprendemos por qu\u00e9 la comuni\u00f3n humana depende de la comuni\u00f3n trinitaria. Toda realidad en fin de cuentas se resume en una palabra: \u00abQue sean uno, como nosotros somos uno\u00bb. Esto significa dos cosas. Somos uno, y esta simple frase es una fulguraci\u00f3n extraordinaria. No solamente afirma que existe el nosotros y el uno, sino que el uno es un nosotros&#8230; El Uno, es decir, el Absoluto, es un Nosotros. El Uno es una comunicaci\u00f3n entre los Tres. El Uno es un intercambio de amor. El Uno no es quien sabe qu\u00e9 cosa. El Uno es Amor. El fondo del ser es el amor entre las Personas\u00bb (J.Danielou, La Trinidad y el misterio de la existencia, Paulinas, Madrid 1967). Danielou propone la comuni\u00f3n trinitaria como paradigma y arquetipo de toda comuni\u00f3n entre los hombres y en la Iglesia: \u00abY lo que constituye la entra\u00f1a misma de lo absoluto es aquello de lo que&#8230; la creaci\u00f3n es una epifan\u00ed\u00ada. \u00abQue sean uno\u00bb significa en efecto, una unidad que es la esencia de la comuni\u00f3n, puesto que ah\u00ed\u00ad se da tambi\u00e9n nuevamente la unidad de un nosotros, es decir, la comuni\u00f3n entre personas que son tanto m\u00e1s personas cuanto que son unas, y que son tanto m\u00e1s unas cuanto que son personas. La plenitud de la existencia personal coincide con la plenitud de la donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en la Trinidad&#8230; Despu\u00e9s de todo, uno no se realiza sino d\u00e1ndose y, por otro lado, para darse, es preciso existir, porque el que no existe no puede darse. El que no tiene existencia personal nada tiene que dar, porque el don de s\u00ed\u00ad llama al otro a la existencia\u00bb.<\/p>\n<p>III. El misterio del Verbo encarnado<br \/>\nEl misterio de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios implica la inserci\u00f3n de la comunidad original en la comunidad humana, o mejor, la comuni\u00f3n de \u00e9sta en la comuni\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>1. CRISTO ES EL HIJO. El misterio de la filiaci\u00f3n eterna se ha ampliado a Jes\u00fas. Un hombre concreto, Jes\u00fas de Nazaret, llama a Dios con el t\u00e9rmino, pleno de cari\u00f1o y ternura, de Abb\u00e1 (Pap\u00e1) (Mc 14, 36) y se sabe Hijo de Dios a t\u00ed\u00adtulo \u00fanico (Mt 11, 25-26; Lc 10, 21-22).<\/p>\n<p>a) Comuni\u00f3n en el ser (ser desde el Padre). La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Padre es, por tanto, la m\u00e1s estrecha y profunda que cabe entre dos personas: la comuni\u00f3n en la misma vida. El Hijo encarnado recibe su vida del Padre: \u00abvivo por el Padre\u00bb (Jn 6, 57); \u00abporque el Padre tiene vida en s\u00ed\u00ad mismo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n le ha dado al Hijo tener vida en s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (Jn 5, 26). El Padre es la fuente original de la vida, de quien el Hijo encarnado la recibe en plenitud. Por eso, el Hijo vive \u00abpor el Padre\u00bb, \u00abporque el Padre le ha concedido tener vida en s\u00ed\u00ad, con el mismo car\u00e1cter originario y pleno\u00bb. El Hijo es lo que es por la autodonaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo que el Padre le hace en esa transmisi\u00f3n, la m\u00e1s plena que cabe, cual es la generaci\u00f3n, por la que le transmite su propio ser. Para Juan \u00abJes\u00fas es el objeto primario del amor del Padre, que no es s\u00f3lo intimidad y complacencia, sino tambi\u00e9n expresi\u00f3n de unidad en el ser: el Padre y el Hijo existen totalmente el uno para el otro\u00bb. Esta mutua compenetraci\u00f3n y comuni\u00f3n hace que ambos, Padre e Hijo, sean \u00abuno\u00bb (Jn 10, 30).<br \/>\nb) Comuni\u00f3n en la vida (ser con el Padre). Esta mutua comuni\u00f3n lleva al Padre y al Hijo a estar uno en el otro en una mutua inmanencia: \u00abYo estoy en el Padre y el Padre en m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 14, 10-11.20; 17, 21.23). \u00abEl que me haenviado est\u00e1 conmigo: no me ha dejado solo, porque yo siempre hago lo que le agrada a \u00e9l\u00bb (Jn 8, 29). En estas expresiones se pone de manifiesto \u00abla plena comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo que es estar en y estar con\u00bb. Las palabras de Jes\u00fas manifiestan una aut\u00e9ntica comuni\u00f3n en la misma vida que tiene su origen en el amor fontal del Padre y que encuentra una respuesta en la entrega plena y total del Hijo como lo manifiesta su obediencia filial.<br \/>\nc) Comuni\u00f3n en la misi\u00f3n (ser para el Padre). La misi\u00f3n que lleva a cabo el Hijo encarnado no la realiza por su cuenta; la recibe del Padre y es id\u00e9ntica a la suya: el Hijo trabaja como el Padre (Jn 5, 16; 9, 4) y da la vida como el Padre (Jn 5, 21). En Jesucristo se revela una plena sinton\u00ed\u00ada con el Padre a la hora de llevar a cabo la tarea que realiza el mismo Padre. Ahora bien; la obra que conjuntamente realizan Padre e Hijo en plena sinton\u00ed\u00ada es la salvaci\u00f3n integral del hombre. En la persona y en las obras de Cristo con los pobres, enfermos y pecadores se hace presente el amor y la ternura del Padre, de suerte que quien experimenta la bondad de Jes\u00fas en la acogida de los pobres y pecadores est\u00e1 experimentando la ternura y el amor compasivo del Padre (Jn 14, 9; Mt 11, 28). Jes\u00fas, en una palabra, a trav\u00e9s de todo su comportamiento con los hombres es la manifestaci\u00f3n visible y verificable de la relaci\u00f3n de Dios Padre con los humanos.<\/p>\n<p>Las relaciones de Jes\u00fas con el Padre no son relaciones de superior a inferior, ni de jefe a subordinado; son relaciones de \u00aborden\u00bb, como dir\u00e1n los te\u00f3logos; relaciones familiares y corresponsables, basadas en el mismo ser y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA KOINONIA ENTRE EL PADRE Y EL HIJO (Jn 17, 21-23). El t\u00e9rmino \u00abcomuni\u00f3n\u00bb aparece siempre, en una u otra forma, en los aspectos estudiados. Merece, sin embargo, en este punto especial atenci\u00f3n un texto clave para la vida de comuni\u00f3n, en Dios, y en fa comunidad, humana y cristiana, creada a su imagen. \u00abComo t\u00fa, Padre, en m\u00ed\u00ad y yo en ti, que ellos sean uno en nosotros\u00bb (Jn 17, 11.21; cf. 10, 30). El Disc\u00ed\u00adpulo Amado busca la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica de la comuni\u00f3n que han de vivir los seguidores de Jes\u00fas y se remonta hasta la Familia y comunidad original que es el Dios trino.<\/p>\n<p>El texto citado es la cumbre de un crescendo en el que Juan va acentuando el mismo contenido: que Dios es comuni\u00f3n, vida compartida y nudo de relaciones interpersonales. La uni\u00f3n entre los hijos de Dios \u00abdebe ser una unidad como la que media entre el Padre y Jes\u00fas y una comuni\u00f3n con el Padre y con el Hijo, una incorporaci\u00f3n a la unidad de Dios y de Jes\u00fas\u00bb\u00bb. Dodd, por su parte, afirma que las relaciones entre el Padre y el Hijo son \u00abcomo el arquetipo de las relaciones entre Cristo<br \/>\nEn estos textos Juan trata de poner de manifiesto la absoluta originalidad de la vida de comuni\u00f3n entre los cristianos, que no es otra que la misma que viven el Padre y el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu de amor, en absoluta inmanencia dentro de la diversidad y en plena compenetraci\u00f3n de vida y de acci\u00f3n. La comuni\u00f3n entre las divinas personas es el \u00fanico camino a&#8217; seguir por los hijos de Dios y hermanos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU DEL PADRE Y DEL HIJO, ESP\u00ed\u008dRITU DE FAMILIA Y DE COMUNI\u00ed\u201cN. El Esp\u00ed\u00adritu Santo aparece en la historia de la salvaci\u00f3n estrechamente unido al Padre y al Hijo. Por eso, los autores sagrados lo vinculan al Padre como \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (G\u00e9n 1, 2; 41, 38; Ex 33, 3; Mt 3, 16; Rom 8, 9; etc.) y al Hijo como \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb (Is 11, 2; 61, 1; Lc 4, 1; G\u00e1l 4, 6; etc.). M\u00e1s a\u00fan, para alejar toda comprensi\u00f3n reductiva, se nos recuerda que \u00abDios es Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Jn 4, 24) y que \u00abel Se\u00f1or es Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2 Cor 3, 17). El Esp\u00ed\u00adritu Santo, en efecto, aparece como el que penetra hasta lo m\u00e1s profundo de Dios: \u00abnadie conoce lo \u00ed\u00adntimo de Dios, sino el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (1 Cor 10-11). Un \u00abtercero\u00bb en la comuni\u00f3n trinitaria, que vendr\u00e1 a nosotros enviado por el Hijo de parte del Padre (He 2, 33) y que \u00abprocede del Padre\u00bb (Jn 15, 26) y tambi\u00e9n del Hijo (Jn 16, 15).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo aparece en la revelaci\u00f3n divina como \u00abcomuni\u00f3n y creador de comuni\u00f3n\u00bb en el seno de la Trinidad y \u00abcomuni\u00f3n\u00bb (2 Cor 13, 13) y \u00abcreador de comuni\u00f3n\u00bb (1 Cor 12, 13) en la Iglesia. El Par\u00e1clito, nos dir\u00e1 m\u00e1s tarde la teolog\u00ed\u00ada, explicando los datos de la revelaci\u00f3n divina, es el \u00abnosotros\u00bb o \u00abla nostreidad\u00bb del Padre y del Hijo: \u00abuna persona en dos personas\u00bb. En otras palabras, \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo es una realidad esencialmente relacional\u00bb. Desde siempre el Padre, en el amor que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, engendra, conoce y ama al Verbo, que es su Hijo y le comunica todo cuanto es, excepto su instransferible paternidad. El Hijo, a su vez, en el mismo amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo, conoce, ama y se entrega al Padre, devolvi\u00e9ndole todo cuantode \u00e9l recibe, excepto su intransferible condici\u00f3n filial. En el Esp\u00ed\u00adritu el Padre dice en la eternidad: \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb y en el Esp\u00ed\u00adritu el Hijo proclama: \u00abT\u00fa eres mi Padre\u00bb.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo, en consecuencia, es ese \u00abclima de amor\u00bb y de don, de comuni\u00f3n y de acogida que reina en la comunidad original de los Tres. \u00abEternamente el Padre, que es s\u00f3lo Padre, est\u00e1 abierto al Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu; de id\u00e9ntica forma el Hijo est\u00e1 abierto con todo su ser al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu; y el mismo Esp\u00ed\u00adritu, con todo su ser, est\u00e1 abierto al Padre y al Hijo, con quienes es un com\u00fan Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>La sant\u00ed\u00adsima Trinidad, por tanto, es la FAMILIA y la COMUNIDAD original, donde hay un \u00abEsp\u00ed\u00adritu de familia\u00bb, que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Esp\u00ed\u00adritu de comuni\u00f3n y de amor, de don y de acogida, de entrega y de aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. La Familia de Jes\u00fas<br \/>\nComo palabra definitiva del Padre y \u00abplenitud de toda la revelaci\u00f3n\u00bb (DV 2), Jes\u00fas descubre a los hombres el misterio del ser divino como comuni\u00f3n familiar: revela a Dios que es su Padre (Mt 11, 25-26; Lc 10, 11.21-22; Jn 20, 17; etc.) y Padre de todos los hombres (Mt 5-7) y abre a \u00e9stos a una comprensi\u00f3n mucho m\u00e1s fecunda del parentesco del ser humano con Dios. El hombre no s\u00f3lo es su \u00abvisir\u00bb en la tierra, seg\u00fan una concepci\u00f3n veterotestamentaria, sino que es aut\u00e9ntico hijo suyo y, en consecuencia, hermano de todos los hombres. Las relaciones del hombre con Dios y con sus semejantesadquieren el rango de \u00abfamiliares\u00bb (Ef 2, 19). El te\u00f3logo Juan nos muestra la morada de Dios como hogar entra\u00f1able (Jn 14, 1-3), del que vino Jes\u00fas en calidad de Hijo a poner su morada entre nosotros, al hacerse hombre (Jn 1, 14). El Padre es \u00absu\u00bb Casa; pero, desde que se ha hecho hombre como nosotros, es tambi\u00e9n \u00abla nuestra\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, nos recuerda Mateo, comienza su misi\u00f3n en Galilea despertando el inter\u00e9s de sus oyentes sobre la paternidad de Dios respecto de los hombres (Mt 5-7) con la consiguiente pertenencia a una \u00fanica Familia, en la que todos tienen por Padre com\u00fan a Dios y todos son hermanos, con el ineludible deber de solidaridad. Un momento significativo en el que Jes\u00fas apunta a esta nueva Familia que El funda en torno a su persona lo constituye el encuentro con su madre y sus parientes. Estando rodeado de mucha gente, \u00abllegan su madre y sus hermanos, y qued\u00e1ndose fuera, le env\u00ed\u00adan a llamar&#8230; \u00c2\u00a1Oye!, tu madre, tus hermanos y hermanas est\u00e1n fuera y te buscan. El les responde: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis hermanos?\u00bb Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: \u00abEstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumple la voluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre\u00bb\u00bb (Mc 3, 31-35).<\/p>\n<p>Estas palabras hay que situarlas en su contexto. Jes\u00fas acaba de escoger a los suyos (los \u00abdoce\u00bb, Mc 3, 13-19). A continuaci\u00f3n \u00abvuelve a casa\u00bb v. 20), probablemente la casa de Pedro, en Cafarna\u00fam, que debi\u00f3 ser la sede normal de Jes\u00fas, a la que se fueron uniendo otras personas que quer\u00ed\u00adan hacer el camino del Maestro de Galilea y vivir suprograma&#8217;. Es en esta ocasi\u00f3n cuando se ve la ruptura de Jes\u00fas con la familia carnal, que son los que est\u00e1n fuera (su madre y sus hermanos). Jes\u00fas contrapone los que est\u00e1n dentro de la casa, \u00abque estaban sentados en corro a su alrededor\u00bb (v. 34), con los que est\u00e1n fuera. Unicamente los primeros (v. 31) son los \u00absuyos\u00bb, su verdadera familia: \u00ab\u00e9stos son mi madre y mis hermanos\u00bb (v. 35). El verdadero parentesco con Jes\u00fas viene por el cumplimiento de la voluntad del Padre (v. 35). Se establece, por tanto, aqu\u00ed\u00ad, una clara diferencia entre \u00ablos que est\u00e1n con \u00e9l, en casa\u00bb (vv. 14.20) y los que est\u00e1n fuera, aunque sean sus parientes (v. 31). Jes\u00fas se encuentra \u00aben casa\u00bb (v. 20). \u00abNo se trata simplemente de un dato topogr\u00e1fico: estar dentro o estar fuera de esta casa; implica una separaci\u00f3n de profundo significado teol\u00f3gico. De hecho, el que est\u00e1 dentro y se sienta en torno a Jes\u00fas constituye su nueva y verdadera familia (vv. 34 ss.). La casa es el lugar privilegiado donde los disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1n con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no recorrer\u00e1 solo el camino del Reino. Junto a El estar\u00e1n los suyos. Primog\u00e9nito de la nueva Familia, vive su amor al Padre y a los hermanos en una solidaridad y donaci\u00f3n plena, hasta la muerte en la cruz. Mediante la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, eso s\u00ed\u00ad, abre \u00aba sus hermanos\u00bb la posibilidad de vivir una vida semejante a la suya en unas relaciones de solidaridad y de entrega, al Padre y a los hombres, hasta el extremo de dar la vida por ellos, si llega el caso.<\/p>\n<p>Los v\u00ed\u00adnculos que unen a los seguidores de Jes\u00fas son la com\u00fan filiaci\u00f3n divina y, er\u00ed\u00ad consecuencia, la fraternidad universal. Aqu\u00ed\u00ad, por tanto, no cuenta la carne, ni la sangre, sino el cumplimiento de la voluntad del Padre. El reino de Dios estar\u00e1 constituido por un grupo de personas, cuyo esp\u00ed\u00adritu de servicio y comuni\u00f3n lo convertir\u00e1 en un cuerpo social dotado de todo el valor y calidad de una familia. La primitiva Iglesia surgi\u00f3, como Familia del Padre, mediante la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>V. La comunidad de Jerusal\u00e9n<br \/>\nNos situamos ahora ante la comunidad de Jes\u00fas, que ha surgido de la Pascua mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado. Encontramos tres relatos en el libro de los Hechos (2, 42-46; 4, 32-35; 5, 11-16) en los que se narra la vida original, sorprendente y desconcertante de aquella comunidad que Jes\u00fas fund\u00f3 y que, despu\u00e9s de la Pascua, se re\u00fane para expresar su fe en Jes\u00fas y el camino que \u00e9l sigui\u00f3. \u00abLos sumarios tienen una funci\u00f3n de generalizar y tipificar\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>1. LA KOINONIA EN LA COMUNIDAD DE JERUSALEN. El t\u00e9rmino koinon\u00ed\u00ada, traducido en He por \u00abcomunidad de vida\u00bb no pertenece al vocabulario de Lucas; aparece una sola vez en este libro. Se trata de \u00abun t\u00e9rmino del lenguaje paulino y de la tradici\u00f3n anterior a Pablo. Algo hemos dicho m\u00e1s arriba [III, 1]. Aqu\u00ed\u00ad nos ocupamos del t\u00e9rmino como clave de interpretaci\u00f3n de la vida de familia de la comunidad primitiva. Koinon\u00ed\u00ada es el t\u00e9rmino que sintetiza y expresa la existencia de la comunidad primitiva como comuni\u00f3n con Cristo, muerto y resucitado, y, por El,con el Padre y con los hermanos, mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Los seguidores de Jes\u00fas \u00abacud\u00ed\u00adan asiduamente a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, a la comuni\u00f3n (koinon\u00ed\u00ada), a la fracci\u00f3n del pan y a las oraciones\u00bb (He 2, 42).<\/p>\n<p>a) Comuni\u00f3n de bienes. El t\u00e9rmino \u00abkoinon\u00ed\u00ada\u00bb implica, en primer lugar, una aut\u00e9ntica comuni\u00f3n de vida y de bienes: \u00abtodos los creyentes viv\u00ed\u00adan unidos y ten\u00ed\u00adan todo en com\u00fan\u00bb (2, 44) y \u00abnadie llamaba suyos a los bienes\u00bb, sino que todo lo ten\u00ed\u00adan \u00aben com\u00fan\u00bb (4, 32). En estos textos se constata una actitud peculiar que viven aquellos hermanos que han surgido de la Pascua: cuanto posee cada uno lo pone al servicio de los dem\u00e1s, de suerte que los bienes \u00abpersonales\u00bb se hacen \u00abcomunes\u00bb por una libre disposici\u00f3n de la persona, la cual est\u00e1 motivada a realizar este gesto por la entrega que Jes\u00fas hizo de todo su ser hasta el sacrificio m\u00e1ximo de su preciosa existencia en la cruz. Y se comprueba un hecho: \u00abVend\u00ed\u00adan sus bienes y sus posesiones y repart\u00ed\u00adan el precio entre todos, seg\u00fan las necesidades de cada uno\u00bb (4, 45). Este hecho encuentra su verificaci\u00f3n en 4, 34-35: \u00abNo hab\u00ed\u00ada entre ellos ning\u00fan necesitado, porque todos los que pose\u00ed\u00adan campos o casas los vend\u00ed\u00adan, tra\u00ed\u00adan el importe de la venta y lo pon\u00ed\u00adan a los pies de los ap\u00f3stoles y se repart\u00ed\u00ada a cada uno seg\u00fan sus necesidades\u00bb.<\/p>\n<p>Para los lectores de Lucas, el comportamiento de la comunidad primitiva tiene, en parte, una correspondencia en la mentalidad hel\u00e9nica, en la que la comunidad de bienes se inspira en la amistad. Lucas pone de relieve c\u00f3mo en las primeras comunidades cristianas se hac\u00ed\u00ada realidad un ideal que les era familiar. \u00abEn esta perspectiva la koinon\u00ed\u00ada de la que hablan los Hechos es contemplada, ante todo, bajo el aspecto de una comuni\u00f3n de bienes\u00bb. Donde existe una verdadera amistad, rezaba un aforismo griego, necesariamente se han de poner los propios bienes al servicio del amigo en necesidad.<\/p>\n<p>En el caso de la comunidad de Jerusal\u00e9n hay, sin embargo, una diferencia cualitativa en relaci\u00f3n con la koinon\u00ed\u00ada hel\u00e9nica. Entre los cristianos se trata de creyentes en Jes\u00fas. Cosa que advierte Lucas en tres ocasiones (He 2, 44; 4, 32; 5, 14). El poner los bienes en com\u00fan no se basa en una simple amistad, cuanto en el comportamiento de su Padre Dios \u00abque no perdon\u00f3 a su propio Hijo, sino que lo entreg\u00f3 por nosotros\u00bb (Rom 8, 32), en la acci\u00f3n de Jes\u00fas, su Hermano y Se\u00f1or que am\u00f3 a los hombres hasta el extremo de entregarse por ellos renunciando a la gloria que le era debida por su condici\u00f3n de Dios (cf. Ef 5, 2; Flp 2, 6-8; Heb 12, 2) y en la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que impuls\u00f3 y anim\u00f3 la entrega del Padre y del Hijo a los hombres (1 Cor 2, 10; Lc 4, 1.14; Heb 9, 14). La puesta en com\u00fan de sus bienes se basa en la conciencia de saberse miembros de una misma familia, la Familia de Jes\u00fas, con un Padre com\u00fan, Dios, y un Hermano mayor, Jesucristo, que nos ha hermanado a todos en s\u00ed\u00ad mismo por la acci\u00f3n del mismo Esp\u00ed\u00adritu que une a Padre e Hijo.<\/p>\n<p>b) Comuni\u00f3n de almas y corazones. Con la expresi\u00f3n \u00abun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb Lucas quiere poner de relieve una realidad, que ser\u00ed\u00ada imposible desde una pura sociolog\u00ed\u00ada, y muy dif\u00ed\u00adcil en Israel, pese a ser el Pueblo de Dios; pero que era un hecho concretoen la comunidad de Jes\u00fas, compuesta por jud\u00ed\u00ados y griegos, romanos y \u00e1rabes, hombres y mujeres, ni\u00f1os y ancianos (cf. He 2, 6-10.41). Lucas no se fija tanto en la diferencia entre \u00abalma\u00bb y \u00abcoraz\u00f3n\u00bb; quiere, eso s\u00ed\u00ad, hacer ver que se da una diferencia cualitativa entre la uni\u00f3n de las almas en el mundo hel\u00e9nico y la uni\u00f3n de alma y coraz\u00f3n en la comunidad cristiana. Personas de distinta edad, de formaci\u00f3n diversa, con temperamentos distintos y actividades opuestas incluso, viven un amor tan profundo que todos se experimentan \u00abuno\u00bb, unidos en comuni\u00f3n de vida con Dios Padre, de quien todos son hijos, con Dios Hijo humanado, de quien son sus hermanos, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el Esp\u00ed\u00adritu de la uni\u00f3n. Esta comuni\u00f3n de almas y corazones, que les hace sentirse \u00abuno\u00bb tiene su ra\u00ed\u00adz en ese centro de atracci\u00f3n y cohesi\u00f3n que es Cristo y, en \u00e9l, el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que moran en la comunidad.<\/p>\n<p>La comunidad de bienes es una simple consecuencia de la profunda comuni\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu. Lucas propone a las dem\u00e1s comunidades la experiencia de la comunidad de Jerusal\u00e9n, en la que, dentro de la diversidad, se vive la comuni\u00f3n m\u00e1s plena y m\u00e1s dificil, cual es la de los corazones y de las almas.<\/p>\n<p>2. LA \u00abFRACCI\u00ed\u201cN DEL PAN\u00bb: a) En la comunidad de Jerusal\u00e9n. La comuni\u00f3n que vive la comunidad de Jerusal\u00e9n tiene su fuente y su verificaci\u00f3n en la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb (He 2, 42). Literalmente se refiere \u00abal gesto que hac\u00ed\u00ada el cabeza de familia mientras pronunciaba la bendici\u00f3n de la mesa al principio de la comida (Mc 6, 41 par; 8, 6 s. par; Lc 24, 30)\u00bb. Para el grupo de los disc\u00ed\u00adpulos el gesto, que fue asumido como un signo t\u00ed\u00adpico de la comunidad de Jes\u00fas (He 2, 42; 20, 7; Lc 24, 35), tuvo desde su origen un significado espec\u00ed\u00adfico, que lo distingu\u00ed\u00ada de toda otra comida corriente. El comportamiento de Jes\u00fas en la \u00faltima Cena se consider\u00f3 por sus disc\u00ed\u00adpulos \u00abcomo una autorizaci\u00f3n expresa y la m\u00e1s fundamental, para seguir haciendo realidad presente la comunidad de mesa con Jes\u00fas, hasta su segunda venida en la parus\u00ed\u00ada (Mc 14, 25; 1 Cor 11, 26). En todo caso, la Cena del Se\u00f1or fue el origen del desarrollo ulterior de una liturgia t\u00ed\u00adpicamente cristiana, independiente del culto jud\u00ed\u00ado\u00bb. A trav\u00e9s de aquel gesto y mediante la manducaci\u00f3n del cuerpo y de la sangre de Cristo, los ap\u00f3stoles hab\u00ed\u00adan entrado en comuni\u00f3n con Cristo, cuyo misterio participaban a un nivel personal; pero al mismo tiempo quedaban marcados por el gesto de Jes\u00fas y comprometidos a repetir y realizar el mismo gesto de repartirse. A la Cena del Se\u00f1or qued\u00f3 asociada para siempre la acci\u00f3n de \u00abcompartir\u00bb.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en el banquete de Cristo introduce al cristiano en la comuni\u00f3n con todo el misterio de Cristo y, con \u00e9l, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, con el Padre. Y la comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo introduce al creyente, a su vez, en la comuni\u00f3n de los hombres, a los que descubrimos, dentro de sus limitaciones y pecados, como aut\u00e9nticos hermanos con los que compartimos \u00abla mesa del cuerpo de Cristo\u00bb, que prepara el Padre para todos sus hijos a trav\u00e9s de Cristo como mediador y \u00abla mesa de los bienes de este mundo\u00bb que ha preparado el mismo Padre para todos y delos que el hombre, igualmente, es mediador a trav\u00e9s de su vida y de sus bienes compartidos.<\/p>\n<p>b) En las comunidades paulinas. Para Pablo la participaci\u00f3n en la \u00abCena del Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 11, 23-26) es \u00abcomuni\u00f3n con la sangre y con el cuerpo de Cristo\u00bb (1 Cor 10, 16). El t\u00e9rmino koinon\u00ed\u00ada que utiliza tambi\u00e9n Pablo expresa una relaci\u00f3n vital entre personas; tiene un significado complejo y evoca una pluralidad de relaciones, a partir de la \u00fanica relaci\u00f3n que se establece en el sacramento eucar\u00ed\u00adstico entre la persona de Cristo y la persona del creyente. \u00abLa koinon\u00ed\u00ada en la sangre y (paralelamente) en el cuerpo de Cristo, denota, por lo tanto la comuni\u00f3n, es decir la comunicaci\u00f3n de la vida donada por el Se\u00f1or a nosotros y nuestra participaci\u00f3n en el \u00fanico sacrificio de la cruz; pero, al mismo tiempo, connota la nueva comuni\u00f3n, que a trav\u00e9s de la Cena se establece y se renueva entre Dios y la humanidad; es el signo visible de la comunidad cristiana, m\u00e1s y m\u00e1s unida por la particular y exclusiva relaci\u00f3n a su Se\u00f1or, muerto y resucitado, presente en el signo sacramental\u00bb.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n en el cuerpo de Cristo tiene su verificaci\u00f3n en el cuerpo de la Iglesia. El Ap\u00f3stol quiere que sus cristianos, que son \u00abel cuerpo de Cristo\u00bb en l\u00ed\u00adnea vertical y \u00abel cuerpo de Cristo\u00bb en l\u00ed\u00adnea horizontal, vivan unas relaciones de solidaridad y de comuni\u00f3n fraterna, en las que se comparta y condivida, como lo hace Jes\u00fas en la eucarist\u00ed\u00ada con sus seguidores, la propia persona y todos los bienes que se poseen en el cuerpo de la Iglesia. La eucarist\u00ed\u00ada brinda a Pablo una ocasi\u00f3n de oro.<\/p>\n<p>Conoce las necesidades de las comunidades cristianas, tanto de origen jud\u00ed\u00ado, como de origen hel\u00e9nico`. Por eso, apela a la solidaridad mediante colectas que se han hecho en favor de la iglesia de Jerusal\u00e9n (2 Cor 8-9; G\u00e1l 2, 10; He 24, 17) \u00abdesde el comienzo al final el \u00abproyecto-colecta\u00bb es para Pablo un signo concreto de solidaridad para expresar la comuni\u00f3n profunda de los cristianos, convertidos del paganismo con los judeocristianos de Jerusal\u00e9n\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>La colecta, sin embargo, es siempre \u00absigno\u00bb de una realidad m\u00e1s profunda: la koinon\u00ed\u00ada del hombre con Dios Padre, en Cristo y por Cristo, y, desde Cristo, con los hermanos, en el Esp\u00ed\u00adritu com\u00fan. \u00abKoinon\u00ed\u00ada, por tanto, no puede indicar sencillmente \u00abla contribuci\u00f3n\u00bb material de la colecta y ni siquiera el aspecto m\u00e1s interior de \u00abgenerosidad\u00bb y \u00abaltruismo\u00bb o \u00abun vago sentimiento de filantrop\u00ed\u00ada\u00bb que animar\u00ed\u00ada el don. La koinon\u00ed\u00ada denota la relaci\u00f3n profunda y vital que une indisolublemente la comunidad de Corinto&#8230; con los cristianos de Jerusal\u00e9n y con todos los creyentes de todo tiempo y lugar, dado que todos, en cuanto tales, han adquirido de Dios gratuitamente el don de la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb. El don material es s\u00f3lo el signo externo y la manifestaci\u00f3n visible de esta activa y din\u00e1mica relaci\u00f3n, de la que brota por una intr\u00ed\u00adnseca sobreabundancia&#8230;\u00bb 26.<\/p>\n<p>VI. Padres y te\u00f3logos<br \/>\n1. ENSE\u00ed\u2018ANZA DE LOS PADRES. A los Padres les preocup\u00f3 la coherencia de los cristianos con su condici\u00f3n de Familia de Dios, tal y como la vivi\u00f3 la comunidad primitiva. Los comentarios patr\u00ed\u00adsticos presentan la vida de la comunidad de Jerusal\u00e9n como un ideal al que se debe aspirar, reconociendo, eso s\u00ed\u00ad, que los hechos no responden en la mayor\u00ed\u00ada de los casos al ideal evang\u00e9lico. Por eso, comentan el comportamiento de la&#8217; comunidad de Jerusal\u00e9n como una instancia cr\u00ed\u00adtica para los abusos que detectan en sus comunidades. \u00abDios cre\u00f3 el g\u00e9nero humano para la comuni\u00f3n o comunicaci\u00f3n de unos con otros, como que El empez\u00f3 a repartir de lo suyo y a todos los hombres suministr\u00f3 su Logos com\u00fan y todo lo hizo por todos. Luego es com\u00fan y no pretendan los ricos tener m\u00e1s que los dem\u00e1s:&#8230;no es humano ni propio de la comuni\u00f3n de bienes\u00bb.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n teol\u00f3gico trinitaria de la comunidad cristiana est\u00e1 puesta de relieve con fuerza en la casi totalidad de los Padres, que contemplan a la Iglesia como el \u00abpleroma\u00bb de Dios, como extensi\u00f3n y manifestaci\u00f3n en el tiempo de comunidad original, que es la SS. Trinidad. En esta l\u00ed\u00adnea se expresan machaconamente:<br \/>\n\u00abDonde est\u00e1n los Tres, a saber: el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la Iglesia, que es el Cuerpo de los Tres\u00bb. La Iglesia, para san Cipriano, es \u00abuna muchedumbre reunida por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. \u00abEl mismo don del Esp\u00ed\u00adritu -dice san Fulgencio- hace a la Iglesia Cuerpo de Cristo (por el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico) y la unifica, siendo Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo, unidad, igualdad y amor de la Trinidad. De la multitud de los que creen en Dios hace un solo coraz\u00f3n y una sola alma, pues es el Esp\u00ed\u00adritu com\u00fan del Padre y del Hijo y con el Padre y el Hijo es un solo Dios\u00bb. San Agust\u00ed\u00adn, por su parte, reconoce que el ejercicio de la caridad y el servicio es la visualizaci\u00f3n y verificaci\u00f3n de la comuni\u00f3n trinitaria: \u00abVes la Trinidad, si ves la caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que reconocer, sin embargo, que a partir del s. IV se eclipsa en buena medida la vivencia de la dimensi\u00f3n comunitaria de la fe en aras de una visi\u00f3n m\u00e1s individualista e intimista que, ante la dificultad de vivirla en comunidad, trata de encontrarla en la \u00abfuga mundi\u00bb. Se privilegia la concepci\u00f3n de la persona individual como imagen de Dios, mientras que se eclipsa la visi\u00f3n de la comunidad como icono del Dios trino, tal y como aparece en He 2.<\/p>\n<p>2. LA VIDA MON\u00ed\u0081STICA. La vida mon\u00e1stica supuso el mejor logro de la \u00abkoinon\u00ed\u00ada\u00bb evang\u00e9lica tal y como la vivi\u00f3 la comunidad de Jerusal\u00e9n. Para los monjes la vida mon\u00e1stica es esencialmente comunitaria. En ella el monje trata de imitar la vida de comuni\u00f3n que viv\u00ed\u00ada la comunidad de Jerusal\u00e9n. El monje participa con sus hermanos en la alabanza divina, en la comuni\u00f3n de vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia. A trav\u00e9s de su vida comunitaria, que se construye en torno a la eucarist\u00ed\u00ada, los monjes significan la vida de comuni\u00f3n de las divinas personas y la expresan en la comuni\u00f3n fraterna al servicio de la Iglesia. A trav\u00e9s de su vida comunitaria, los monjes visualizan y verifican el misterio comunional de la Trinidad santa.<\/p>\n<p>3. REFLEXI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA. Por lo que hace a una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, a partir de Gregorio Nacianceno en Oriente y Ricardo de san V\u00ed\u00adctor en el Occidente medieval, \u00abse comenz\u00f3 a bucear en una direcci\u00f3n complementaria con la primera. Estos te\u00f3logos han profundizado en una referencia en l\u00ed\u00adnea trinitaria, no s\u00f3lo en lo que respecta a la persona individual como imagen de Dios, cuanto en lo que respecta a la interpersonalidad eclesial\u00bb<br \/>\nRicardo de san V\u00ed\u00adctor, en concreto, arranca del misterio de Dios como amor (1 Jn 4, 8.16). Si Dios es amor -argumenta Ricardo- es una vida compartida, que reclama otras personas a las que hacer part\u00ed\u00adcipes de su vida y felicidad. Por eso, el Padre tiene un Hijo con quien se encuentra y le dice: \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb; y, a su vez, este Hijo, en su encuentro con el Padre, responde: \u00abT\u00fa eres mi Padre\u00bb. Encuentro de gozo y felicidad en el que hacen part\u00ed\u00adcipe a un tercero, que surge como fruto de la donaci\u00f3n de ambos. El amor del Padre y del Hijo no ser\u00ed\u00ada pleno, si no compartieran con el Esp\u00ed\u00adritu Santo todo lo que son y poseen. Todo es com\u00fan entre los Tres; se donan mutuamente en una oblaci\u00f3n de amor. Los tres son distintos, pero est\u00e1n abiertos para darse en gratuidad y para poseerse en plenitud. Es la dial\u00e9ctica del amor, en la que las tres personas divinas se constituyen d\u00e1ndose y acogi\u00e9ndose, siempre, eso s\u00ed\u00ad, en ese clima de amor, que les permite vivir el gozo de ser personas con su absoluta individualidad y originalidad, y de experimentar la entrega en una acogida mutua: ser varios y distintos en la unidad del \u00fanico ser divino. En esta forma de explicar el misterio adorable de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, Ricardo pone de manifiesto la concepci\u00f3n neoplat\u00f3nica del ser como algo din\u00e1mico, que se constituyepor su propio dinamismo expansivo, y Ricardo lo explica desde el amor como agape.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n comunional del amor tal y como la expresa Ricardo de san V\u00ed\u00adctor fue asumida por san Juan de Mata, Fundador de la Orden de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, no como una bella teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, sino en orden a una vivencia pr\u00e1ctica e institucionalizada. Juan de Mata vierte en su Regla toda la dimensi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y teol\u00f3gica del amor. Todos los religiosos viven en la \u00abCasa de la Trinidad\u00bb (n.l), con todo lo que implica de \u00abhogar c\u00e1lido\u00bb, \u00abvida compartida\u00bb, \u00abdi\u00e1logo\u00bb, \u00abacogida\u00bb y \u00abentrega\u00bb. Casa de la que forman parte, adem\u00e1s de los religiosos, los pobres, enfermos y cautivos, con los que se comparte todo lo que son y poseen. Por eso, en la Casa todos son \u00abhermanos\u00bb, y el animador no ostenta otro t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico que el de \u00abservidor\u00bb. Los hermanos se sientan todos a la misma mesa (n. 15); se re\u00fanen cada domingo para tratar en comunidad todos los asuntos de la casa (n. 20) y practican la correcci\u00f3n fraterna (n. 23). Todo, en torno a la iglesia-templo, consagrada a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, que ocupa el centro de la vida de la comunidad, en donde se celebra la eucarist\u00ed\u00ada como memoria y actualizaci\u00f3n de la solidaridad de las tres personas divinas con el hombre y paradigma de la comuni\u00f3n de los Hemanos, entre s\u00ed\u00ad, y con los hombres, sobre todo, los cautivos y los pobres (n. 3).<\/p>\n<p>4. SANTO TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO. El Ang\u00e9lico, desde una preocupaci\u00f3n m\u00e1s \u00abteol\u00f3gica\u00bb que \u00abecon\u00f3mica\u00bb, descubre que Dios es un misterio de relaciones interpersonales donde se da una pluralidad de referencias, que constituyen a las personas divinas en su originalidad e inalienable peculiaridad. Santo Tom\u00e1s reconoce que las personas divinas se constituyen por su apertura a las otras: \u00abla relaci\u00f3n no significa m\u00e1s que referencia a otro\u00bb (\u00abad alium\u00bb<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n.- I. Catequesis trinitaria desde la palabra, la celebraci\u00f3n y la Iglesia: 1. En la Escritura; 2. En los santos Padres: el catecumenado: a. La catequesis doctrinal, b. La catequesis \u00abexistencial-II. Catequesis trinitaria: 1. En el siglo XVI; 2. En los siglos XVII-XX; 3. Desde la segunda mitad del siglo XX.-III. Dimensi\u00f3n trinitaria del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-trinitaria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS TRINITARIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16396","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16396\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}