{"id":16401,"date":"2016-02-05T10:35:23","date_gmt":"2016-02-05T15:35:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fiesta-de-la-ss-trinidad\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:23","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:23","slug":"fiesta-de-la-ss-trinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fiesta-de-la-ss-trinidad\/","title":{"rendered":"FIESTA DE LA SS. TRINIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Sumario: I. El nombre y su sentido.-II. Origen y evoluci\u00f3n de la fiesta.-III. Expresi\u00f3n y celebraci\u00f3n lit\u00fargica.-IV. Contenido y misterio de la Trinidad.<\/p>\n<p>La fiesta de la SS. Trinidad es la expresi\u00f3n celebrativa de un gran Misterio, la confesi\u00f3n gozosa de un sentido de vida, y la proclamaci\u00f3n comunitaria de una gran esperanza.<\/p>\n<p>I. El nombre y su sentido<br \/>\nLa fiesta de la SS. Trinidad es una de las llamadas \u00absolemnidades\u00bb, en el interior del tiempo ordinario, junto con el Corpus Christi, el Sagrado Coraz\u00f3n de jes\u00fas y Cristo Rey. Puede denominarse una \u00abfiesta de verdad de fe\u00bb, en cuanto que tiene como objeto la proclamaci\u00f3n, confesi\u00f3n y acci\u00f3n de gracias sobre una verdad central de la fe, en relaci\u00f3n con el misterio de Cristo.<\/p>\n<p>En las fuentes m\u00e1s antiguas se le llama \u00abFestum Trinitatis\u00bb (Inocencio IV); o \u00abSollemnitas Sanctae Trinitatis\u00bb (Bernold de Constanza); o \u00abFestivitas Sanctae Trinitatis\u00bb (Gregorio IX). El Misal Romano de 1570 tambi\u00e9n habla de \u00abIn festo Trinitatis\u00bb&#8216;. El Misal Romano del Vaticano II la enumera entre las \u00absolemnidades del Se\u00f1or durante el tiempo ordinario\u00bb2, resaltando tanto su car\u00e1cter de festividad, como su calidad cristol\u00f3gica.<\/p>\n<p>II. Origen y evoluci\u00f3n de la fiesta<br \/>\nEn principio, cabe decir que el origen radical de la fiesta se encuentra enla misma fe trinitaria, ya expresada en el Nuevo Testamento. Junto al n\u00facleo central cristol\u00f3gico de fe (cf. Rom 10,9; 1 Cor 6,14; 1 Tes 1,10), vemos aparecer pronto la explicitaci\u00f3n trinitaria de esta fe, que nombra tambi\u00e9n al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. Jn 14,16 ss; 2 Cor 13,13; 1 Cor 12,4-6&#8230;). Cada acontecimiento, y especialmente el acontecimiento Cristo, se presentan bajo un esquema trinitario, que a la vez constituye el contenido central de la fe. Por eso, el kerigma es un evangelio trinitario (He 2), y la expresi\u00f3n sacramental de este kerigma por el bautismo tiene tambi\u00e9n una estructura trinitaria (Mt 28,19; Didaj\u00e9 7,1.3).<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s directamente, el origen de la fiesta puede encontrarse en las controversias cristol\u00f3gicas y trinitarias de los siglos IV-VI, suscitadas sobre todo por la herej\u00ed\u00ada arriana, que negaba la divinidad de Jesucristo, y por tanto la unidad esencial trinitaria. Esto llevar\u00e1 a una nueva conciencia y explicitaci\u00f3n de la fe en la divinidad de Jesucristo y en la Trinidad, que se expresar\u00e1 de forma condensada en las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas doxol\u00f3gicas: \u00abGloria al Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb; o bien \u00abGloria al Padre y al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; o bien \u00abDel Padre, por el Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Mientras en la antigua liturgia romana s\u00f3lo raramente se nombraban juntas las tres divinas personas, y no era muy frecuente el uso del nombre \u00abTrinitas\u00bb, en la liturgia franco-germ\u00e1nica e hisp\u00e1nica viene a ser frecuente ya a partir del siglo VI, pudi\u00e9ndose encontrar numerosas oraciones, himnos, secuencias dirigidas a la Trinidad, e incluso, a Cristo como verdadero Dios.<\/p>\n<p>La liturgia hisp\u00e1nica ofrece textos muy elocuentes de esta insistencia o intencionalidad teol\u00f3gica, cristol\u00f3gico-trinitaria, uno de cuyos ejemplos m\u00e1s llamativos se encuentra en las \u00abColectas s\u00e1lmicas al oficio catedralicio hisp\u00e1nico\u00bb del salmo 50, donde se reza, por ejemplo: \u00ab&#8230;sed per ineffabilem potentiam tuae Trinitattis, visitet nos Spiritus Sanctus, renovet Spiritus rectus, consoletur Spiritus paraclitus; atque uniti fidei mysterio, muniamur suffragio tuae virtutis; ut radicati in Patre, firmati in Filio, semper fructificemur in Spiritu Sancto\u00bb.<\/p>\n<p>Es, pues, durante los siglos VII-VIII cuando aparecen formulaciones lit\u00fargicas trinitarias m\u00e1s teol\u00f3gicas, tales como el actual prefacio, que se encuentra en el \u00abSacramentario Gelasiano\u00bb, o la misa de la Trinidad como misa votiva para los domingos, que se encuentra ya en un \u00abLiber Sacramentorum\u00bb de hacia el 800.<\/p>\n<p>En cuanto al momento en que comienza a celebrarse una fiesta de la Trinidad, no se sabe con exactitud. Probablemente, se celebra por primera vez despu\u00e9s de la fiesta de Pentecost\u00e9s, en los monasterios benedictinos franco-galicanos, hacia finales del siglo X. De hecho las primeras noticias que tenemos de ello proceden de Cluny, entre el 996-1030 y de un \u00abSacramentario\u00bb de Fulda de hacia el a\u00f1o 1000&#8242;. Ruperto de Deutz consideraba esta fiesta corno algo normal ya adquirido en el siglo XII (+1130). Y Guillermo Durando habla de ella como algo ya extendido durante el siglo XIIh. En cuanto a la fecha de la celebraci\u00f3n hubo diversas opiniones y costumbres: mientras en no pocos lugares se celebraba el domingo primero o el segunto despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, en otros se celebraba el \u00faltimo domingo de adviento (Francia y Espa\u00f1a), y en otros el domingo depu\u00e9s de la fiesta de Juan Bautista&#8230;.<\/p>\n<p>Roma se opuso en principio a esta fiesta, porque consideraba que toda fiesta tiene de por s\u00ed\u00ad una entra\u00f1a trinitaria, y no hac\u00ed\u00ada falta una fiesta especial, y porque toda oraci\u00f3n tiene ya una conclusi\u00f3n trinitaria (el \u00abgloria al Padre&#8230;\u00bb; o \u00abpor N.S.Jesucristo&#8230;): \u00e9ste es el testimonio de los Papas Alejandro II (+1073) y Alejandro III (+1181). Pero tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la liturgia romana, la fiesta se extendi\u00f3 cada vez m\u00e1s. Y, por fin, ser\u00ed\u00ada Juan XXII, en su exilio de Avi\u00f1\u00f3n, y el a\u00f1o 1334, quien la introducir\u00ed\u00ada para toda la Iglesia, precisamente el primer domingo dspu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. Los motivos de esta recepci\u00f3n no son plenamente conocidos. Lo que s\u00ed\u00ad es conocido es una cierta resistencia a su aceptaci\u00f3n general en todos los lugares, pues algunos Misales italianos de finales del siglo XV todav\u00ed\u00ada la desconocen\u00bb. Se puede decir que la fiesta de la SS.Trinidad s\u00f3lo fue recibida de forma general y definitiva con el Misal Romano de 1570.<\/p>\n<p>En cuanto al rango de la fiesta, s\u00f3lo P\u00ed\u00ado X en 1911 la elev\u00f3 a la categor\u00ed\u00ada de Duplex Ia. clase. Y respecto a los formularios, el Misal Romano de 1570 recoge los textos del \u00abLiber Sacramentorum\u00bb, y como textos b\u00ed\u00adblicos propone: Rom 11,33-36 (grandeza del misterio), Mt 28,18-20 (misi\u00f3n y bautismo trinitario), y Sal\u00e9, Tob 12,6 y Dan 3,55 ss. (cantos e interleccional). En cuanto al origen de los textos eucol\u00f3gicos, nos es conocido el del \u00abprefacio\u00bb del GeV, que probablemente tiene su fuente en el Papa Le\u00f3n I: se trata de uno de los testimonios m\u00e1s importantes de la liturgia occidental sobre expresi\u00f3n lit\u00fargica de la fe trinitaria. La misa votiva de la Trinidad en el mismo Misal Romano de 1570 recoge los mismos textos, pero a\u00f1ade algunos textos de lecturas nuevos: 2 Cor 13,11-13; Jn 15, 26 ss.; 16,1-4.<\/p>\n<p>La reforma del Vaticano II, en el Misal Romano de 1970, ha consevado los textos del Misal de 1570, excepto la oraci\u00f3n del d\u00ed\u00ada. El antiguo ofertorio ha venido a ser la \u00abant\u00ed\u00adfona de entrada\u00bb, y la \u00abant\u00ed\u00adfona de comuni\u00f3n\u00bb es ahora G\u00e1l 4,6. En cuanto a los cantos interleccionales, se mantiene Dan 3, 55 ss. para el Ciclo A; para el Ciclo B se propone el salmo 32; y para el Ciclo C el salmo 8. Como segunda posibilidad se ofrece para los tres ciclos Ap 1, 8. Y respecto a las lecturas, mientras permanece el evangelio de Mt 28 para el Ciclo B, se propone Jn 3,16-18 para el Ciclo A; y Jn 16,12-15 para el Ciclo C. Pero son totalmente nuevas las lecturas no evang\u00e9licas que se proponen: Ex 34,4-9; 2 Cor 13, 11-13 (Ciclo A); Dt 4,32-44 y Rom 8, 14-15 (Ciclo B); Prov 8,22-31 y Rom 5, 1-5 (Ciclo C). De cualquier manera, por el lugar que ocupa (domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s), y por el contenido de sus textos, puede considerarse esta fiesta como una \u00abs\u00ed\u00adntesis retrospectiva\u00bb del misterio pascual celebrado (seg\u00fan la voluntad del Padre, por la muerte-resurrecci\u00f3n de Cristo, en el poder del Esp\u00ed\u00adritu); o como la apertura de un programa de vida eclesial y cristiana, que debe cumplirse en la misma din\u00e1mica trinitaria, y que se va expresando en el \u00abtiempo ordinario\u00bb.<\/p>\n<p>III. Expresi\u00f3n y celebraci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nLos formularios y textos de la reforma lit\u00fargica del Vaticano II estan expresando una fe y una identidad teol\u00f3gica del misterio trinitario. Destacamos los aspectos que nos parecen m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>En el Ciclo A la Trinidad es presentada como comunidad de amor, que se revela en la misericordia y el perd\u00f3n. El texto del Exodo (34, 4-6.8-9) muestra a un Dios que, ante el pecado de su pueblo (adoraci\u00f3n del becerro de oro), se declara \u00abmisericordioso y piadoso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad\u00bb. Pablo en 1 Cor 13, 11-13 nos habla del \u00abDios del amor y de la paz\u00bb, del Dios de la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, como expresando la esencia misma que lo define. Y el evangelio de Juan 3, 16-18 nos dice que este amor es realidad hasta el punto de que \u00abDios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico, para que no perezca ninguno de los que creen en \u00e9l, sino que tengan vida eterna\u00bb. Se trata, pues, de una imagen de la Trinidad creadora y recreadora por el perd\u00f3n y la misericordia, salvadora por la entrega del Hijo, y \u00abcomunional\u00bb por el amor.<\/p>\n<p>El Ciclo B nos presenta a un Dios salvador y bajo la \u00abclave\u00bb de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Dios, dice el Deuteronomio 4, 32-34.39-40, es un Dios sol\u00ed\u00adcito, que se preocupa y sale al encuentro del hombre para salvarlo, como no hace ning\u00fan otro \u00abdios\u00bb: \u00e9l es un Dios \u00fanico. Esta salvaci\u00f3n, dice el evangelio de Mateo 28, 16-20, debe continuarse en la historia, por la Iglesia, a trav\u00e9s de la Palabra y los sacramentos (bautismo), y en nombre de la misma Trinidad. Y, como afirma Pablo en Rom 8, 14-17, s\u00f3lo los que participan de esta salvaci\u00f3n alcanzan y pueden realizarse en la libertad de los hijos de Dios, llamarle \u00abPadre\u00bb y creerse \u00abherederos\u00bb. Los mismos textos oracionales recuerdan este aspecto salvador, para lo que el Padre env\u00ed\u00ada la Palabra al mundo y el \u00abEsp\u00ed\u00adritu de la santificaci\u00f3n\u00bb (colecta). Y la oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n pide que la salvaci\u00f3n contin\u00fae realiz\u00e1ndose hoy por la eucarist\u00ed\u00ada, en la que encontramos \u00abla salud del alma y del cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>El Ciclo C nos presenta a Dios como Verdad suma, en la que se fundamenta nuestra fe, nuestro amor y nuestra esperanza. As\u00ed\u00ad, mientras el texto de Proverbios 8,22-31 destaca la sabidur\u00ed\u00ada infinita de Dios, que crea y salva, que nos destina desde el principio a participar de su vida; el evangelio afirma que s\u00f3lo en el Esp\u00ed\u00adritu podemos llegar a la Verdad de Dios : Jn 16, 12-15; y Pablo, en su carta a los Romanos 5, 1-5, nos dice que la fe se funda en la salvaci\u00f3n de Cristo, el amor se sustenta en el don del Esp\u00ed\u00adritu derramado en nuestros corazones, y la esperanza se consolida en la confianza en Dios. Este acento es recogido tambi\u00e9n por la oraci\u00f3n colecta, que invoca as\u00ed\u00ad a Dios: \u00abDios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la Verdad y el Esp\u00ed\u00adritu de la santificaci\u00f3n, para revelar a los hombres tu admirable misterio&#8230;\u00bb<br \/>\nJunto a esto cabe se\u00f1alar la insistencia en la unidad esencial (\u00fanica naturaleza) y en la diversidad personal (tres personas distintas), tal como aparece en el prefacio y en las oraciones. Pues si el Prefacio afirma \u00abque con tu \u00fanico Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu santo eres un solo Dios, un solo Se\u00f1or; no una sola persona, sino tres personas en una sola naturaleza\u00bb&#8230;, la oraci\u00f3n colecta nos pide \u00abadorar la Unidad todopoderosa\u00bb de la Trinidad; y la oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n proclama esta misma fe diciendo: \u00abAl confesar nuestra fe en la Trinidad santa y eterna y en su unidad indivisible&#8230;\u00bb Es cierto que en los textos no falta la alusi\u00f3n a las misiones o revelaci\u00f3n \u00aboikon\u00f3mica\u00bb, como es el caso de la colecta: \u00abDios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la Verdad y el Esp\u00ed\u00adritu de la santificaci\u00f3n&#8230;\u00bb Pero puede decirse que se echa de menos la dimensi\u00f3n \u00abanamn\u00e9tica\u00bb hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfica, y que en su conjunto los textos eucol\u00f3gicos expresan m\u00e1s el contenido o verdad teol\u00f3gica \u00ababstracta\u00bb, que la din\u00e1mica salvadora concreta\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Contenido y misterio de la Trinidad<br \/>\nQueremos, finalmente, recordar algunos aspectos del misterio trinitario, en relaci\u00f3n con la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y con la vida cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; Toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica tiene una estructura, una dimensi\u00f3n mist\u00e9rico-trinitaria, que constituye su mismo centro de sentido, su contenido celebrativo anamn\u00e9tico. En efecto, siempre se trata de Dios Padre, que con el poder del Esp\u00ed\u00adritu, env\u00ed\u00ada al Hijo para la salvaci\u00f3n del hombre (movimiento descendente). Por este misterio sabemos que Dios sigue interviniendo en estas nuevas \u00abmirabilia Dei\u00bb de los sacramentos, para realizar la salvaci\u00f3n en cada hombre y en la Iglesia,&#8217;hasta la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica. El car\u00e1cter \u00aboikon\u00f3mico\u00bb, anamn\u00e9tico y epicl\u00e9tico de la toda celebraci\u00f3n sacramental, manifiesta una intervenci\u00f3n de Dios, en el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu, al mismo tiempo creadora, transformadora, santificadora&#8230;, en un continuo dinamismo hacia la plenitud.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, al mismo tiempo, esta estructura trinitaria se manifiesta en un \u00abmovimiento ascendente\u00bb, por el que el hombre y la Iglesia, confiesa, alaba y bendice a Dios Padre, por la mediaci\u00f3n de Cristo su Hijo, y en el poder o la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. El Padre es el destinatario \u00faltimo del culto cristiano, al que se dirige toda alabanza, ante el que se presenta toda ofrenda verdadera. Pero, hoy como ayer, este culto o \u00ableiturg\u00ed\u00ada\u00bb, realizado \u00absemel pro semper\u00bb en Cristo y por Cristo, sigue ofreci\u00e9ndose por la mediaci\u00f3n de Cristo (per Christum Dominum nostrum), a trav\u00e9s de la Iglesia y de los \u00absacramenta humanitatis suae\u00bb (cf. Santo Tom\u00e1s), que hacen visible y cercano el encuentro con Dios. Y, a su vez, esto s\u00f3lo es posible en la fuerza y el poder del Esp\u00ed\u00adritu transformador y santificador, que con su acci\u00f3n transforma el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb personal y el eclesial, las ofrendas espirituales y las materiales, la \u00abmateria\u00bb externa y la vida interna, conduciendo todo a la perfecta comuni\u00f3n trinitaria&#8217;.<\/p>\n<p>&#8211; De este modo, el misterio de la Trinidad aparece en la Liturgia como un misterio en acci\u00f3n para la vida y la salvaci\u00f3n del hombre. Tambi\u00e9n en la liturgia se manifiesta la Trinidad como el modelo y paradigma de la vida del hombre, que es la relaci\u00f3n entre un YO (Dios Padre), con un T\u00da (el Verbo), dando lugar a un NOSOTROS (en el Esp\u00ed\u00adritu) personal. Esta interrelaci\u00f3n se fundamenta,como para el hombre, en el di\u00e1logo, la comunicaci\u00f3n y el amor unitivo. M\u00e1s a\u00fan, as\u00ed\u00ad como la Trinidad aparece como una \u00ababsoluta autocomunicaci\u00f3n\u00bb y donaci\u00f3n desinteresada y amorosa, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu, de la misma manera la vida del cristiano debe aparecer como una comunicaci\u00f3n generosa con los dem\u00e1s, en la apertura y donaci\u00f3n de nosotros mismos.<\/p>\n<p>&#8211; En la Trinidad se revela al mismo tiempo la unidad y la distinci\u00f3n, la comuni\u00f3n y la singularidad. Ninguna dimensi\u00f3n es aniquilada ni reducida. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nos llama a los hombres a la unidad de vida con \u00e9l, pero sin aniquilar nuestra libertad y singularidad. Y lo mismo quiere que nosotros hagamos en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, en la vida matrimonial-familiar, en la vida comunitaria-social. Unidad y alteridad, en la entrega y apertura del amor, son un ideal para el cristiano. Estos aspectos, que se nos revelan en el misterio trinitario, y se nos manifiestan en el misterio de la celebraci\u00f3n (unidad de acci\u00f3n-diversidad de servicios y ministerios), deben convertirse en gu\u00ed\u00ada y referencia para la realizaci\u00f3n del misterio de la propia vida.<\/p>\n<p>[ &#8211;> Amor; Bautismo; Comuni\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Ep\u00ed\u00adclesis; Escatolog\u00ed\u00ada; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Hijo; Historia; Iglesia; Jesucristo; Liturgia; Misi\u00f3n y misiones; Misterio; Naturaleza; Padre; Personas divinas; Salvaci\u00f3n; Trinidad; Vaticano II, Vida cristiana.]<br \/>\nDionisio Borobio<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario: I. El nombre y su sentido.-II. Origen y evoluci\u00f3n de la fiesta.-III. 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