{"id":16410,"date":"2016-02-05T10:35:43","date_gmt":"2016-02-05T15:35:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-de-la-cruz-san-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:43","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:43","slug":"juan-de-la-cruz-san-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-de-la-cruz-san-2\/","title":{"rendered":"JUAN DE LA CRUZ, SAN"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Dios de San Juan de la Cruz: 1. Impresi\u00f3n falsa; 2. Lectura verdadera.-II. Vivencia trinitaria: 1. Devoci\u00f3n personal; 2. Experiencia vital y modo de expresarla.-III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. El Dios de Juan de la Cruz<br \/>\n1. IMPRESI\u00ed\u201cN FALSA. El tema central de los escritos de san Juan de la Cruz es la uni\u00f3n o comuni\u00f3n del hombre con Dios&#8217;. En algunos lectores puede cundir la impresi\u00f3n de que el santo es algo as\u00ed\u00ad como un monote\u00ed\u00adsta a ultranza, como si el Dios del que habla fuera el Dios de la filosof\u00ed\u00ada o el del Antiguo Testamento, sin la revelaci\u00f3n definitiva de Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es una impresi\u00f3n que desaparece con una lectura m\u00e1s atenta y precisa y con una buena metodolog\u00ed\u00ada.<br \/>\n2. LECTURA VERDADERA. El Dios de que habla, lo encuentra Juan de la Cruz \u00abcomo es en s\u00ed\u00ad\u00bb en la \u00abrevelaci\u00f3n del misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad y unidad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Es el Dios Trinidad: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, del que habla en el poema que bien s\u00e9 yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche y en el Romance sobre el evangelio \u00abin principio erat Verbum\u00bb acerca de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, compuestas ambas poes\u00ed\u00adas en la c\u00e1rcel de Toledo (1577-1578).<\/p>\n<p>Este es el Dios de la historia de la salvaci\u00f3n cantada por san Juan m\u00e1s que nada en la segunda de estas obras po\u00e9ticas. La esencia o el ser m\u00e1s profundo de este Dios es el amor. Lo canta as\u00ed\u00ad: \u00abEste ser es cada una \/ y \u00e9ste solo las un\u00ed\u00ada \/ en un inefable nudo \/ que decir no se sab\u00ed\u00ada; \/ por lo cual era infinito \/ el amor que las un\u00ed\u00ada, \/ porque un solo amor tres tienen, \/ que su esencia se dec\u00ed\u00ada: \/ que el amor cuanto m\u00e1s uno \/ tanto m\u00e1s amor hac\u00ed\u00ada\u00bb<br \/>\nEs el Dios que, impulsado por ese amor, hace culminar la plenitud de los tiempos con la encarnaci\u00f3n del Hijo en Mar\u00ed\u00ada, de cuyo consentimiento \/ el misterio se hac\u00ed\u00ada; \/ en la cual la Trinidad \/ de carne al Verbo vest\u00ed\u00ada; \/ y aunque tres hacen la obra, \/ en el uno se hac\u00ed\u00ada; \/ y qued\u00f3 el Verbo encarnado \/ en el vientre de Mar\u00ed\u00ada&#8217;.<\/p>\n<p>No es \u00e9sta la \u00fanica vez que recuerda el principio de que las actiones ad extra sunt communes toti Trinitati. Del modo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito formula esa misma verdad en la Llama, cuando \u00abda a entender el alma c\u00f3mo las tres Personas de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, son los que hacen en ella esta divina obra de uni\u00f3n\u00bb, y poco m\u00e1s abajo a\u00f1ade: \u00abY aunque aqu\u00ed\u00ad nombra las tres por causa de las propiedades de los efectos, s\u00f3lo con uno habla, diciendo: en vida la has trocado, porque todos ellos obran en uno, y as\u00ed\u00ad todo lo atribuye a uno, y todo a todos\u00bb.<\/p>\n<p>Actora de la uni\u00f3n del hombre con Dios es la Trinidad; y no ser\u00ed\u00ada verdadera y total transformaci\u00f3n del alma en Dios \u00absi no se transformase en las tres Personas de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad\u00bb&#8216;, aqu\u00ed\u00ad en la oscuridad de la fe y all\u00ed\u00ad en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>II. Vivencia trinitaria de Juan de la Cruz<br \/>\n1. DEVOCI\u00ed\u201cN PERSONAL. Juan de la Cruz era conocido por su gran devoci\u00f3n a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. Siempre que las normas lit\u00fargicas se lo permit\u00ed\u00adan, dec\u00ed\u00ada Misa de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, teni\u00e9ndola, como \u00e9l dec\u00ed\u00ada con gracia, por el santo m\u00e1s grande del cielo.<br \/>\nHombre tan recatado en manifestar sus vivencias espirituales, cont\u00f3, no obstante \u00abque de tal manera comunicaba Dios su alma acerca del misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, que si no le acudiese nuestro Se\u00f1or con particular auxilio del cielo, ser\u00ed\u00ada imposible vivir, y as\u00ed\u00ad ten\u00ed\u00ada muy acabado el natural\u00bb. Dec\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad mismo \u00abque la ordinaria presencia de Dios nuestro Se\u00f1or que tra\u00ed\u00ada, era traer su alma dentro de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, y que en compa\u00f1\u00ed\u00ada de aquel misterio de tres Divinas Personas le iba muy bien a su alma\u00bb\u00bb. Y a una de sus dirigidas, Ana de san Alberto, manifest\u00f3: \u00abYo, hija, traigo siempre mi alma dentro de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, y all\u00ed\u00ad quiere mi se\u00f1or Jesucristo que yo la traiga\u00bb\u00bb. Conociendo estos secretos de su esp\u00ed\u00adritu no es maravilla que anduviese repitiendo aquella jaculatoria: \u00ab\u00c2\u00a1Oh, qu\u00e9 bienes ser\u00e1n aquellos que gozaremos con la vista de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad!\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>2. EXPERIENCIA VITAL Y MODO DE EXPRESARLA. Desde las manifestaciones exteriores de su devoci\u00f3n y desde las confesiones de su interior, podemos intuir y comprobar c\u00f3mo los dos poemas citados: que bien s\u00e9 yo la fonte y el Romance sobre la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1n llenos de la sustancia autobiogr\u00e1fica de quien ha meditado y cantado su fe en circunstancias lit\u00fargicas del misterio eucar\u00ed\u00adstico y trinitario. La fonte que mana y corre es la Trinidad, escondida no s\u00f3lo en el alma del encarcelado sino tambi\u00e9n en la eucarist\u00ed\u00ada de la que est\u00e1 privado y que tanto ans\u00ed\u00ada: Aquesta viva fuente que deseo \/ en este pan de vida yo la veo, \/ aunque es de noche.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta tambi\u00e9n su estilo personal de vivir el misterio trinitario, inmerso en \u00e9l, podemos aventurarnos sobre la experiencia trinitaria que traducen no s\u00f3lo sus poemas sino tambi\u00e9n sus grandes obras, encontrando en esos relatos sus propias vivencias. Al menos, no tenemos por qu\u00e9 excluirlas sabiendo, como \u00e9l asegura, que se va a servir de su propia experiencia para escribir. Tenemos bien claro el testimonio de su confesor, Juan Evangelista, que declara: \u00abque se echa bien de ver que es experiencia y ejercicio, y que pasaba por \u00e9l aquello que all\u00ed\u00ad dice\u00bb.<\/p>\n<p>La inhabitaci\u00f3n de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad es considerada por Juan de la Cruz como una presencia din\u00e1mica y transformadora del hombre \u00abhaci\u00e9ndole a \u00e9l vivir y morar en el Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo en vida de Dios\u00bb\u00bb, \u00abilustr\u00e1ndole el entendimiento divinamente en la sabidur\u00ed\u00ada del Hijo, y deleit\u00e1ndole la voluntad en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y absorbi\u00e9ndola el Padre poderosa y fuertemente en el abrazo abisal de su dulzura\u00bb\u00bb. La gran apolog\u00ed\u00ada que hace de la generosidad de Dios que se quiere comunicar a sus hijos culmina con las palabras, apenas citadas, pero comienza con este arranque tan significativo: \u00abPero a todos \u00e9stos yo respondo\u00bb. Su respuesta no es puramente b\u00ed\u00adblica sino que adem\u00e1s de escudarse con la Biblia lleva toda la fuerza de la experiencia personal del autor. Las descripciones de la experiencia trinitaria que hace a lo largo de la Llama y del C\u00e1ntico son as\u00ed\u00ad mismo grandes cap\u00ed\u00adtulos de su vida personal. No habla simplemente el te\u00f3logo, ni el m\u00ed\u00adstico te\u00f3rico sino el m\u00ed\u00adstico experimental. Juan de la Cruz habla en estos casos \u00abm\u00e1s como te\u00f3pata que como te\u00f3logo. Sus escritos contienen m\u00e1s que sus teolog\u00ed\u00adas, sus teopat\u00ed\u00adas. El te\u00f3logo acude, ciertamente, a interpretar y a narrar lo sufrido, lo experimentado, pero siempre con un sentido inmenso de desaz\u00f3n interior al encontrarse en la misma persona con el te\u00f3pata y con su constante autocr\u00ed\u00adtica y autoconciencia que le lleva a decir que todo lo que acierta a expresar dista tanto de la realidad experimentada, como lo pintado de lo vivo\u00bb, como el retrato, de la persona viva cuyo es, por muy sublime que sea el pintor.<\/p>\n<p>Con esa conciencia relativa y relativizante de todas sus explicaciones, pero tambi\u00e9n con la certidumbre de sus experiencias, extiende su mejor autobiograf\u00ed\u00ada trinitaria cuando escribe: \u00abamar Dios al alma es meterla en cierta manera en s\u00ed\u00ad mismo, igual\u00e1ndola consigo, y as\u00ed\u00ad ama al alma en s\u00ed\u00ad consigo con el mismo amor que \u00e9l se ama\u00bb. Desde esa fuerte vivencia, padecida en lo interior del misterio, se arriesga a decir lo que dice de la igualdad de amor con Dios, cuando el alma \u00abtoda revertida en gracia\u00bb est\u00e1 amando \u00aba Dios con voluntad y fuerza del mismo Dios, unida con la misma fuerza de amor con que es amada de Dios; la cual fuerza es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el cual est\u00e1 el alma all\u00ed\u00ad transformada; que siendo \u00e9l dado al alma para la fuerza de este amor, supone y suple en ella, por raz\u00f3n de la tal transformaci\u00f3n de gloria, lo que falta en ella\u00bb. Esta incursi\u00f3n en la vida del cielo la opera Juan de la Cruz desde su experiencia situacional en este mundo, ya que \u00abaun en la transformaci\u00f3n perfecta de este estado matrimonial a que en esta vida el alma llega, en que est\u00e1 toda revertida en gracia, en alguna manera ama tanto por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que le es dado en la tal transformaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>C\u00f3mo y de qu\u00e9 quilates ser\u00e1 la intimidad y fuerza de este amor dado y ense\u00f1ado por Dios al alma lo dice as\u00ed\u00ad: \u00ab&#8230;dem\u00e1s de ense\u00f1ar Dios all\u00ed\u00ad a amar al alma pura y libremente sin interese, como \u00e9l nos ama, la hace amar con la fuerza que \u00e9l la ama transform\u00e1ndola en su amor, como habemos dicho, en lo cual le da su misma fuerza con que pueda amarle, que es como ponerle el intrumento en las manos y decirle c\u00f3mo lo ha de hacer, haci\u00e9ndolo juntamente con ella, lo cual es mostrarle (=ense\u00f1arle) a amar y darle la habilidad para ello\u00bb.<\/p>\n<p>La vida normal y corriente de esta persona llena del Esp\u00ed\u00adritu Santo, al que siente tan activo y operante, es la de quien le siente \u00abno s\u00f3lo como fuego que la tiene consumada y transformada en suave amor, sino como fuego que, dem\u00e1s de eso, arde en ella y echa llama\u00bb. Experimenta la vida de Dios en su alma, donde \u00abpasa esta fiesta del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Destinada la persona humana a vivir la vida de Dios \u00abdentro de Dios absorta\u00bb, Dios la hace ya aqu\u00ed\u00ad abajo entrar en esa intimidad trinitaria, participando en las relaciones divinas, las cuatro relaciones reales de que hablan los dogm\u00e1ticos. Desde su experiencia larga se atreve a decir: \u00abNo hay que tener por imposible que el alma pueda una cosa tan alta, que el alma aspire en Dios, como Dios aspira en ella, por modo participado\u00bb. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00aba manera de aspirar, con aquella su aspiraci\u00f3n divina muy subidamente levanta el alma y la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiraci\u00f3n de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo que a ella la aspira en el Padre y el Hijo en la dicha transformaci\u00f3n, para unirla consigo\u00bb.<\/p>\n<p>Entre las experiencias m\u00ed\u00adsticas m\u00e1s altas y soberanas identifica Juan de la Cruz dos: \u00abel recuerdo\u00bb y \u00abla aspiraci\u00f3n de Dios en el alma\u00bb. Ilustra como puede el recuerdo y llega a los tres \u00faltimos versos de la cuarta y \u00faltima canci\u00f3n de la Llama: y en tu aspirar sabroso \/ de bien y gloria lleno, \/ \u00c2\u00a1cu\u00e1n delicadamente me enamoras!<br \/>\nFrente al contenido de sus propios versos se siente desbordado y confiesa: \u00abEn (=de) la cual aspiraci\u00f3n, llena de bien y gloria y delicado amor de Dios para el alma, yo no querr\u00ed\u00ada hablar, ni aun quiero, porque veo claro que no lo tengo de saber decir, y parecer\u00ed\u00ada que ello es si lo dijese\u00bb\u00bb. Con este silencio habla fuertemente Juan de la Cruz de las experiencias dadas por Dios y recibidas por \u00e9l. Viene a repetir constantemente que una cosa es sentir (=experimentar) y otra saber y acertar a explicar adecuadamente lo sentido, lo experimentado. Una de las p\u00e1ginas m\u00e1s ricas del santo se refiere precisamente a la experiencia de los atributos divinos. Queda uno al leerle y reelerle con la impresi\u00f3n de que escribe satisfecho sobre la experiencia de tales atributos que se indentifican con la divina esencia. Pero podemos estar seguros de que est\u00e1 insatisfecho, al tener que recordar que \u00abcada una de estas cosas (los atributos de omnipotencia, bondad, sabidur\u00ed\u00ada, santidad, liberalidad, etc.,) sea el mismo ser de Dios en un solo supuesto suyo, que es el Padre, o el Hijo, o el Esp\u00ed\u00adritu Santo, siendo cada atributo de \u00e9stos el mismo Dios\u00bb<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n<br \/>\nJuan de la Cruz escribe como te\u00f3logo dogm\u00e1tico, injertado en el fil\u00f3sofo que era, acerca de la presencia de Dios en el alma y en todo cuanto existe. Aqu\u00ed\u00ad, sin olvidar ese fondo doctrinal, interesaba poner de relieve sus experiencias trinitarias y su modo de expresarlas. Rompi\u00f3 el silencio, por ejemplo, en su gran poema trinitario: \u00c2\u00a1Oh llama de amor viva!,. \u00c2\u00a1Oh cauterio suave!; \u00c2\u00a1Oh l\u00e1mparas de fuego!; \u00c2\u00a1Cu\u00e1n manso y amoroso!\u00bb. Entr\u00f3 en el silencio, despu\u00e9s de compuestas las canciones; y cuando le lleg\u00f3 de nuevo la inspiraci\u00f3n superior se puso a declararlas, rompiendo de nuevo el silencio. Pero, al fin de sus comentarios le pudo de nuevo el silencio y se encerr\u00f3 en esa doxolog\u00ed\u00ada: al cual (Dios Trino y Uno) sea honra y gloria in saecula saeculorum. Amen\u00bb . As\u00ed\u00ad termina la llama y de modo parecido concluye el C\u00e1ntico donde hace acto de presencia \u00abel dulc\u00ed\u00adsimo Jes\u00fas, Esposo de las almas fieles, al cual es honra y gloria, juntamente cqn el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, in saecula saeculorum. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>[&#8211;> Amor;; Comuni\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Filosofia; Gloria; Hijo; Historia; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Mar\u00ed\u00ada; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Monote\u00ed\u00adsmo; Naturaleza; Padre; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Trinidad.]<br \/>\nJos\u00e9 Vicente Rodr\u00ed\u00adguez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Dios de San Juan de la Cruz: 1. Impresi\u00f3n falsa; 2. Lectura verdadera.-II. Vivencia trinitaria: 1. Devoci\u00f3n personal; 2. Experiencia vital y modo de expresarla.-III. Conclusi\u00f3n. I. El Dios de Juan de la Cruz 1. IMPRESI\u00ed\u201cN FALSA. 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