{"id":16411,"date":"2016-02-05T10:35:45","date_gmt":"2016-02-05T15:35:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-dios-en-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:45","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:45","slug":"literatura-dios-en-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-dios-en-la\/","title":{"rendered":"LITERATURA, DIOS EN LA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Dios, uno y trino, en las obras literarias de Occidente; 1. P\u00f3rtico; 2. El misterio trinitario en la literatura occidental; 3. Aurelio Prudencio y su palabra trinitaria; 4. Dante Alighieri y la Trinidad; 5. Petrarca ante la Trinidad; 6. Berceo y Alfonso X, cantores marianos, invocan a la Trinidad; 7. Gil Vicente y la Trinidad en sus \u00abAutos\u00bb; 8. Fray Luis de Le\u00f3n y san Juan de la Cruz ante la Trinidad; 9. Poetas espa\u00f1oles del Siglo de Oro cantan a la Trinidad; 10. Lope, Tirso y Calder\u00f3n: sus \u00abAutos sacramentales\u00bb y la Trinidad; 11. La Trinidad en algunos poetas del siglo XX.-II. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Dios, uno y trino, en las obras literarias de Occidente<br \/>\n1. P\u00ed\u201cRTICO. Vamos a entrar en un universo sagrado, donde la presencia de Dios aparece traducida en la palabra ardiente, la m\u00e1s ungida y tr\u00e9mula de todas, balbuciente en su audacia expresiva; arraigada en su vuelo sutil de creaci\u00f3n y arte. Como quer\u00ed\u00ada Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, cuando afirma: \u00abRa\u00ed\u00adces y alas, pero que las alas arraiguen, y las ra\u00ed\u00adces vuelen\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente, nos acercaremos s\u00f3lo a los poetas cristianos, pues son ellos los \u00fanicos que pueden vislumbrar, en su intuici\u00f3n creadora -desde la base firme de su fe- el misterio de Dios, en su riqueza insondable: unidad en la trinidad. Es tambi\u00e9n evidente que tan s\u00f3lo podemos, en breve espacio, limitarnos a seleccionar algunos creadores, preferentemente espa\u00f1oles, sin olvidar los m\u00e1s significativos del Occidente cristiano. Y tendremos que concentrar nuestra mirada en pocas obras, Las m\u00e1s significativas por su visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Pretendemos sugerir, m\u00e1s que desarrollar; crear en el lector sed de acudir a la fuente, m\u00e1s que saciar su anhelo inquisitivo. Por lo dem\u00e1s, si Dios es siempre el \u00abtotalmente Otro\u00bb, el transcendente, incluso para la raz\u00f3n iluminada por la fe, no se puede pretender de la literatura una palabra raciocinante, sino m\u00e1s bien esa palabra pregnante de sentido, plenificadora en el claroscuro de su misma entra\u00f1a alusiva. Los poetas y dramaturgos nos llevan hasta la misma orilla del misterio; hieren nuestra sensibilidad y acucian nuestra ansia y deseo del vislumbre divino. Y esto, que parece poco, es enorme, dado que esta palabra es acaso la m\u00e1s cercana a la palabra inspirada. Por algo el poeta se deja ganar por la inspiraci\u00f3n, y s\u00f3lo en ese trance es capaz de ofrecernos su mensaje. Incluso cuando parte de un trasfondo dogm\u00e1tico, nutricio de su decir inspirado, su expresi\u00f3n es siempre viva, ardiente, simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>Las citas fragmentarias aqu\u00ed\u00ad ofrecidas ser\u00e1n \u00fanicamente indicios, huellas, de la obra total, a la que hay que acudir, si queremos captar su comunicaci\u00f3n originaria. Con estas preocupaciones, ya podemos traspasar el p\u00f3rtico y penetrar en el \u00e1mbito sagrado de la palabra creadora, seguros de que nuestra avidez no quedar\u00e1 saciada; pero sabiendo, ya de antemano, que los creadores aut\u00e9nticos -aunque de literatura se trate- tienen muy poco de \u00abliteratura\u00bb, pues su palabra multis\u00e9mica es la m\u00e1s cercana al misterio de Dios y al Dios del misterio; la que tiende a la unidad plena, trinitariamente.<\/p>\n<p>2. EL MISTERIO TRINITARIO EN LA LITERATURA OCCIDENTAL. Desde que el cristianismo cal\u00f3 hondamente en la conciencia de los pueblos, la concepci\u00f3n de Dios, y su expresi\u00f3n literaria, quedaron transmutadas, transcendidas. Los poetas abandonaron su Parnaso paganizante y se adentraron en el misterio del Dios vivo, revelado en Jesucristo, vivido por la comunidad creyente, y hecho plegaria y liturgia, salmodia y poes\u00ed\u00ada reverente; liberada la palabra sobre Dios de la hojarasca polite\u00ed\u00adsta, y convertida en expresi\u00f3n -forzosamente parad\u00f3jica-del Dios uno y trino. Contra la l\u00f3gica meramente humana surge la parad\u00f3jica de la revelaci\u00f3n. Cuando el creyente es adem\u00e1s creador, su obra escrita deja traslucir su inspiraci\u00f3n humano-divina, en unidad densa y nutricia, que llega al coraz\u00f3n, a la vez que ilumina la inteligencia. Estamos ante la palabra doblemente inspirada, con sus dos vertientes, con visi\u00f3n cimera de la realidad que transciende el propio decir. La poes\u00ed\u00ada, en este caso, es m\u00e1s que teolog\u00ed\u00ada; o es, en cierta manera, una teolog\u00ed\u00ada cordial. A veces es fruto de una experiencia m\u00ed\u00adstica. Pero no siempre es el caso. Basta que el creador sea tal para que su palabra conmueva, desvele y revele -desde su intr\u00ed\u00adnseco balbuceo- la hondura del misterio, clima en el que Dios se anuncia, y llega hasta nosotros, aunque sea en forma de \u00aboscura noticia\u00bb. Pero en esta oscuridad, como en la noche oscura sanjuanista, est\u00e1 latiendo la llama de amor viva.<\/p>\n<p>3. AURELIO PRUDENCIO Y SU PALABRA TRINITARIA. Quiero iniciar este breve recorrido por la literatura cristiana de Occidente, intern\u00e1ndome en la obra po\u00e9tica -tan rica en su expresi\u00f3n himnol\u00f3gica latina- de este autor hispano-romano del siglo IV-V. En sus grandes obras po\u00e9ticas -el Catem\u00e9rinon, Apoteosis, Hamartigenia, Psicomaquia, Contra S\u00ed\u00admaco (libros I y II), Perist\u00e9fanon y Ditoqueo- brilla, en su nitidez m\u00e1s pura, el misterio trinitario. Sin duda que se inspira en la Biblia y en escritores eclesi\u00e1sticos anteriores. Pero lo hace creadoramente, intentando -acaso por vez primera en poes\u00ed\u00ada- unificar lo recibido del paganismo, en sus mejores poetas, con la cosmovisi\u00f3n cristiana. La poes\u00ed\u00ada es para \u00e9l medio de santificaci\u00f3n personal, sendero orientador de los dem\u00e1s y modo excelso de alianza divina. Cultiva la poes\u00ed\u00ada popular y la culta, siguiendo las reglas m\u00e9tricas latinas, a su modo, transformando personalmente ciertos metros y creando estrofas personales. El lenguaje es nuevo, en relaci\u00f3n con los autores cl\u00e1sicos, por su terminolog\u00ed\u00ada cristiana. Acu\u00f1a y recrea vocablos con gran libertad de esp\u00ed\u00adritu. Es Prudencio un humanista cristiano, que pretende cristianizar la cultura, desde la expresi\u00f3n po\u00e9tica. De \u00e9l afirma un especialista: \u00abSi Plauto, Propercio y Juvenal merecen el t\u00ed\u00adtulo de cl\u00e1sicos, entonces tambi\u00e9n Prudencio. Hist\u00f3ricamente, sus obras son altamente interesantes y nos transmiten la expresi\u00f3n m\u00e1s bella del humanismo cristiano que jam\u00e1s haya aparecido en las artes po\u00e9ticas. Pocos de sus sucesores en el medioevo, por no decir ninguno, pueden dividir con \u00e9l esta gloria hasta Dante\u00bb.<\/p>\n<p>Sus cerca de 30.000 versos, l\u00ed\u00adricos y did\u00e1cticos, resumen su obra y el quehacer de su vida despu\u00e9s de la conversi\u00f3n profunda al cristianismo. En el centro vivificante est\u00e1 el misterio trinitario.<\/p>\n<p>Prudencio parte siempre del dogma trinitario, ya desde el Prefacio de sus Himnos; vuelve a aludir frecuentemente en el Catem\u00e9rinon. En Hamartigenia est\u00e1 simbolizada en las tres propiedades del Sol: \u00abSiendo uno solo, se manifiesta de tres maneras: Vige, resplandece, vuela, arde, se mueve, abrasa con su calor.Tres son sus efectos simult\u00e1neos: la luz, el calor y la vegetaci\u00f3n en las plantas. Una e id\u00e9ntica rueda del sol consigue estos efectos inseparables, con id\u00e9ntico movimiento produce todos esos servicios, y una sola substancia ayuda juntamente a tres cosas\u00bb.<\/p>\n<p>La ve prefigurada en los tres \u00e1ngeles de Abrah\u00e1n (Ps, pr 45; 50, 70 y ss.; 196s.). Precisa que el Padre carece de principio y de fin, en Catem\u00e9rinon IV, 8; es creador del universo y principio fontal de toda la vida y lo que existe (C IV, 9 y 10ss.). El Hijo es engendrado por el Padre por medio de su inteligencia (C VII, 1; XI, 17; XXXIV). Es Verbo del Padre (C III, 2 y versos ss.). Es Sabidur\u00ed\u00ada (C XI, 20; H CLXIV, 345), imagen y luz del Padre (A LXXII, 282. Pe X, 468). No fue creado, sino engendrado antes de todo tiempo y naci\u00f3 del Padre, sin principio (A LXXXIX, CLXXX, CCLXX). Se encarn\u00f3 para que el hombre se salvara (C XI, 44) y es mediador entre Dios Padre y los hombres (C XI, 16; Ps  CLXIV). Se le llama alfa y omega, omnipotente, creador universal, cruc\u00ed\u00adfero, en diversos lugares del Catem\u00e9rinon. Tambi\u00e9n recibe los calificativos de nazareno, sembrador de la luz, luz de Bel\u00e9n, en la estrofa VII. Es Hijo de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, en lasestrofas III y XI. Su nombre produce tormento al mismo Apolo (A CCCC). Cristo es rey eterno, pr\u00ed\u00adncipe de los reyes, rey de los vivos, de los antiguos jueces y de la Iglesia, as\u00ed\u00ad como de AT y NT (A, C y Pe, en diversos lagares).<\/p>\n<p>Respecto al Esp\u00ed\u00adritu Santo, afirma que es espirado por la boca del Padre (A pr 1, 3, H CMXXXII) y procede del Padrey del Hijo:<br \/>\n\u00abPadre eterno, por medio de tu Hijo Jesucristo \/ en el cual resplandece sensiblemente tu gloria, \/ que es se\u00f1or nuestro, Hijo \u00fanico tuyo, \/ que espira el Esp\u00ed\u00adritu del seno del Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aparece como el enviado por el Padre y el Hijo (C IV, 15, VI, 8). Es, finalmente, un \u00fanico Dios, con el Padre y el Hijo (C VI, 5-8; 7lss.). Como podemos constatar, por este enunciado, toda la obra po\u00e9tica de prudencio est\u00e1 centrada en el misterio trinitario, y su expresi\u00f3n po\u00e9tica es de una justeza dogm\u00e1tica impecable. Su ritmo y su lenguaje est\u00e1n inflamados de sabidur\u00ed\u00ada y de amor.<\/p>\n<p>4. DANTE ALIGHIERI Y LA TRINIDAD. Este gran autor italiano, nacido en Florencia en 1265 y muerto en R\u00e1vena en 1321, de estirpe g\u00fcelfa, se manifiesta como un renacentista, que particip\u00f3 en la vida social y lleg\u00f3 a ser guerrero y fue desterrado durante dos a\u00f1os. Transformado interiormente, escribe Vida nueva, El convivio, La Monarqu\u00ed\u00ada, De vulgar elocuencia. Pero su gran obra, la que le caracteriza e inmortaliza, es La Divina Comedia: Viaje fant\u00e1stico a trav\u00e9s del Infierno, del Purgatorio y del Para\u00ed\u00adso, guiado por la raz\u00f3n en sus dos primeros viajes, Virgilio entra en la esfera celeste de la mano de la joven Beatriz, s\u00ed\u00admbolo de la gracia. Est\u00e1 estructurada su obra en forma trinitaria: Tres cantica, de 33 cantos cada una, despu\u00e9s de un canto introductorio. Sus 100 cantos est\u00e1n compuestos en tercetos. En ellos logra presentar todo lo que un cristiano cree, espera y ama. Ha sido comparada su obra po\u00e9tica con la Summa Theologica de Tom\u00e1s de Aquino, en cuanto al contenido teol\u00f3gico. Pero Dante a\u00f1ade ese admirable suplemento de alma, la poes\u00ed\u00ada aut\u00e9ntica, digna de un genio sin par. Supo conjugar, junto a un rigor teol\u00f3gico al estilo patr\u00ed\u00adstico, todo un universo nuevo de formas vivientes, que recogi\u00f3 de la leyenda, la historia y la realidad circundante, en ritmo ajustado a los tercetos, reiterativos en lo formal, pero diversos en la riqueza imaginativa y conceptual, en el despliegue de ese viaje extra\u00f1o y asombroso. Su obra influy\u00f3 en toda la literatura posterior europea y ha sido traducida a todas las lenguas cultas del mundo.<\/p>\n<p>Nos interesa, para nuestro prop\u00f3sito, destacar el viaje al Para\u00ed\u00adso, que consta de 4.858 versos (el n\u00famero de la obra entera es de 14.333). Esta obra de madurez refleja aqu\u00ed\u00ad una visi\u00f3n de la Trinidad espl\u00e9ndida y rodeada de nueve c\u00ed\u00adrculos de jerarqu\u00ed\u00adas ang\u00e9licas. Los tres c\u00e1ntica finalizan con la palabra estrellas, en una estructura tri\u00e1dica permanente, que imitar\u00ed\u00adan despu\u00e9s otros escritores, como Tirso de Molina, en pleno Siglo de Oro espa\u00f1ol. Dado este feliz desenlace de la Comedia (t\u00ed\u00adtulo humilde de Dante, que s\u00f3lo m\u00e1s tarde se denomin\u00f3 de \u00abDivina\u00bb), el autor no quiso que recordara, ni siquiera en el t\u00ed\u00adtulo, a la tragedia antigua, pagana. Despu\u00e9s de recorrer el poeta Virgilio, con Beatriz, nueve c\u00ed\u00adrculos, penetran ambos en el luminoso y radiante espacio de la eternidad, donde Dios mora, en su excelsa Trinidad. Dante es examinado por san Pedro, Santiago y san Juan sobre las tres virtudes teologales. Simetr\u00ed\u00ada, armon\u00ed\u00ada y paralelismo estructuran la obra de Dante. Aqu\u00ed\u00ad, en el Emp\u00ed\u00adreo se revela Dios mismo, con todos los bienaventurados, dispuestos en forma de \u00abc\u00e1ndida rosa\u00bb. He aqu\u00ed\u00ad la visi\u00f3n de los tres c\u00ed\u00adrculos (la Trinidad) en la profunda y deslumbrante luz:<br \/>\n\u00abEn la profunda y clara substancia de la alta luz \/ se me aparecieron tres c\u00ed\u00adrculos de tres colores \/ y una dimensi\u00f3n, y el uno parec\u00ed\u00ada reflejo del otro, \/ como el iris del iris, y el tercero parec\u00ed\u00ada un fuego que de los otros dos igualmente procediese\u00bb.<\/p>\n<p>Dante, balbuciente (\u00aben adelante -hab\u00ed\u00ada dicho- mis palabras ser\u00e1n m\u00e1s insuficientes, para decir lo que recuerdo, que las de un ni\u00f1o que ba\u00f1e a\u00fan la lengua en la leche de la madre\u00bb), exclama:<br \/>\n\u00ab\u00c2\u00a1Oh cu\u00e1n insuficiente es la palabra y c\u00f3mo es d\u00e9bil para expresar mi concepto! Y \u00e9ste, con respecto a lo que vi, lo es tanto, que no basta con decir \u00abpoco\u00bb. \u00c2\u00a1Oh luz eterna, que s\u00f3lo en ti existes, sola te comprendes y que por ti, inteligente y entendida, te amas y te complaces en ti.!Aquel c\u00ed\u00adrculo, que me parec\u00ed\u00ada en ti como luz reflejada, cuando con mis ojos la contempl\u00e9 en torno, dentro de m\u00ed\u00ad, con su color mismo, me pareci\u00f3 representada nuestra efigie, por lo cual mi vista estaba fija en \u00e9l. Como el ge\u00f3metra, que se aplica a cuadrar el c\u00ed\u00adrculo y no encuentra, pensando el principio que necesitaba, estaba yo ante aquella nueva visi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, anonadado ante el misterio trinitario, Dante canta su propia fe, y su canci\u00f3n tiene resonancias que traspasan los siglos.<\/p>\n<p>5. PETRARCA ANTE LA TRINIDAD. Francisco Petrarca (1304-1374), que naci\u00f3 en Arezzo (Italia), es llevado al condado Venesino, en 1313, por su padre, desterrado, junto con Dante, desde Florencia. Estudia derecho en Bolonia, y se enamora de Laura, como Dante lo hiciera de Beatriz. La muerte de su amada le conmocion\u00f3 profundamente: \u00c2\u00a1se consagr\u00f3 a la poes\u00ed\u00ada! Fue coronado p\u00fablicamente, como tal poeta, en el Capitolio. Conoci\u00f3 la diplomacia bajo el auspicio de los Visconti, y le consultan, en varias ocasiones, los Estados italianos. Esta vida agitada se remansa en la creaci\u00f3n po\u00e9tica. Entre sus obras destacan \u00ed\u0081frica, escrita en nueve libros, en hex\u00e1metros: mereci\u00f3 el premio del Senado; Canzionere: 317 sonetos, 29 canciones, nueve sextinas, siete baladas y cuatro madrigales, forma un conjunto de 366 composiciones; Secretum (del secreto conflicto de mis preocupaciones), escrito entre 1342 y 1343, retocado luego en Mil\u00e1n, es obra de car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, escrita en lat\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Nos interesa, sobre todo, su obra I trionfi (los triunfos), en italiano vulgar, que tuvo enorme \u00e9xito en el Renacimiento, superando incluso el del Cancionero. Utiliza la forma cl\u00e1sica de los tercetos, como Dante, y es una visi\u00f3n aleg\u00f3rica. Son seis los triunfos: del amor, del pudor, de la muerte, de la fama, del tiempo y de la eternidad. Sin tener la base filos\u00f3fica de solidez y profundidad de un Dante, ofrece, con todo, una visi\u00f3n de verdades morales,enmarcadas en cuadros de gran amplitud y solemnidad. Hay una cosmovisi\u00f3n humanista y religiosa, con bases medievales y trasfondo personal.<\/p>\n<p>Viendo el poeta -nos dice en Triunfo de la Eternidad, que lo es de la Divinidad- que todo cambia bajo el cielo, pregunta a &#8216;su coraz\u00f3n en qu\u00e9 conf\u00ed\u00ada. Le responde: \u00abEn el Se\u00f1or\u00bb. Reconoce que tard\u00f3 mucho en abrir los ojos para ver la verdad. Pero conf\u00ed\u00ada en la gracia divina. Pensando as\u00ed\u00ad, le parece entrever un mundo nuevo, en el que no hay antes, ni despu\u00e9s, ni fue, ni ser\u00e1: \u00c2\u00a1puro presente eterno en el Sumo Bien!<br \/>\n\u00abVi que sus tres partes se quedaban \/ reducidas a una, y \u00e9sta inm\u00f3vil, \/ Para que no corriese como hac\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Esta referencia al tiempo (pasado, presente, futuro) est\u00e1 ya aludiendo, simb\u00f3licamente, a la Trinidad en la unidad divina, sin llegar a formular el dogma de modo expl\u00ed\u00adcito, como Dante. Petrarca s\u00f3lo ans\u00ed\u00ada el Sumo Bien, \u00absin mal que mezcle el tiempo\u00bb. En esa eternidad divina se sentir\u00e1 feliz eternamente.<\/p>\n<p>6. BERCEO Y ALFONSO X, CANTORES MARIANOS, INVOCAN A LA TRINIDAD. Estamos ante dos poetas espa\u00f1oles, el primero, Berceo (1180-1246) cantor de Mar\u00ed\u00ada en lengua castellana, todav\u00ed\u00ada ni\u00f1a en su expresi\u00f3n, con esa dulce ingenuidad que tiene todo lo originario; el segundo, rey de Castilla, hijo del santo Fernando III, que en su corte de Toledo canta a santa Mar\u00ed\u00ada en verso galaico. Ambos, \u00abenamorados\u00bb de la Se\u00f1ora, comienzan o terminan sus poemillas, sus cantares de \u00abjuglar\u00ed\u00ada\u00bb o de \u00abclerec\u00ed\u00ada\u00bb, en adoraci\u00f3n del Dios trinitario. Nos resulta emotivo, en extremo, encontrar, en estos albores de la poes\u00ed\u00ada castellana y de la galaico-portuguesa, el misterio trinitario tan felizmente expresado. Alfonso X, el Sabio (1221-1284), cultiv\u00f3 la poses\u00ed\u00ada gallega, con emotiva inspiraci\u00f3n y supo captar el ritmo mejor de los antiguos \u00abCancioneiros\u00bb. Al igual que Berceo -uno cl\u00e9rigo, el otro monarca-, se inclina, reverente, ante el Trisagio santo, de modo reiterativo en sus estrofas.<\/p>\n<p>Comienza Gonzalo de Berceo la Vida del glorioso confesor Sancto Domingo de Silos con estos versos tr\u00e9mulos, como quien comienza santigu\u00e1ndose:<br \/>\n\u00abEn el nombre del Padre, que fizo toda cosa, \/ et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa, \/ et del Spiritu Sancto, que egual dellos posa, \/ de un confesor sancto quiero fer una prosa\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Inmerso en el misterio trinitario, ya puede lanzarse a versificar en \u00abrom\u00e1n paladino \/ en qual suele el pueblo fablar a su vecino, \/ ca non so tan letrado por fer otro latino, \/ bien valdr\u00e1, commo creo, un vaso de bon vino\u00bb. Gracias a su \u00abdocta ignorancia\u00bb latina, podemos degustar los primores de su balbuciente poes\u00ed\u00ada castellana, en su mejor \u00abmester de clerec\u00ed\u00ada\u00bb, tan cercana a\u00fan a su madre, tan pr\u00f3xima as\u00ed\u00ad mismo del gallego en su vocalizaci\u00f3n y terminolog\u00ed\u00ada. Nos canta y cuenta c\u00f3mo santo Domingo de Silos \u00abdecie el Pater noster sobre muchas vegadas, \/ et el Creo in Deum con todas sus posadas\u00bb (vv. 17-18). M\u00e1s tarde, un cautivo en manos de moros acude a su Dios, uno y trino, con fe ardiente, suplicando libertad:<br \/>\n\u00abSennor de otras partes conseio non espero, \/ sinon de ti, que eres Criador verdadero, \/ t\u00fa eres tres Personas, un Dios solo sennero, \/ que criaste las cosas sin otro conseiero\u00bb (est 650).<\/p>\n<p>Los enemigos de la cruz le cautivaron por llevar su nombre con dignidad, y ahora acude, con \u00e9xito, a la misericordia y amor trinitarios de su \u00fanico liberador. Es admirable la fe de este cautivo. En la Historia de san Mill\u00f3n la presencia trinitaria sigue latente y pre. sente, en su feliz expresi\u00f3n po\u00e9tica: \u00abCommo vevimos siempre en tiniebra oscura, \/ Sennor, que tanto vales porqui faze Dios tanto, \/ que de toda la tierra eres salut et manto, \/por estos pecadores ruega al padre sancto \/ que denne poner t\u00e9rmino al nuestro luengo planto\u00bb (est 326). Sus Loores de Nuestra Sennora comienzan en plegaria-proclamaci\u00f3n de fe:<br \/>\n\u00abA ti me encomiendo, Virgo, madre de pietat, \/ que concebiste del Spiritu Sancto, e esto es verdat, \/ pariste fijo precioso en tu entegredat, \/ serviendo tu esposo con toda lealtat\u00bb (est 1).<\/p>\n<p>A lo largo del poema el misterio divino reaparece como clima en el que Mar\u00ed\u00ada vive y act\u00faa. Reconoce y confiesa Berceo, con la firme ingenuidad de su fe sincera: \u00abSiete dones a el Spiritu de nuestro Sennor: \/ Por essa reverencia mand\u00f3 el Criador \/ que fuese el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo tenido en honor\u00bb (est 150). Y exclama, ansioso de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica:<br \/>\n\u00abQual bien ser\u00ed\u00ada tan grande comm&#8217;la cara suya veer, \/ commo nave el fijo del padre entender, \/ o comino salle el Spiritu de entre ambos saber, \/ o commo son un Dios todos tres connos cer?\u00bb (est 189).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad resumido el misterio trinitario, en su nitidez dogm\u00e1tica, en su expresi\u00f3n po\u00e9tico-teol\u00f3gica, que el ci\u00e9rigo Berceo nos ofrece en rom\u00e1n paladino, con su ritmo unitario, simbolizador del ser divino en su monorima permanente.<\/p>\n<p>Por su parte Alfonso X -nuestro rey Salom\u00f3n, por su sabidur\u00ed\u00ada-, supo expresar esta misma verdad de nuestra fe, con su gracejo singular, en lengua gallega. \u00c2\u00a1Entonces la l\u00ed\u00adrica pertenec\u00ed\u00ada a los segreres galaico-portugueses, y el rey de Castilla no tuvo a menos poetizar en esta lengua rom\u00e1nica del pueblo gallego! Adem\u00e1s de las cantigas, que cuentan los miragres de nuestra Se\u00f1ora santa Mar\u00ed\u00ada, existen 40 cantigas en loor de Mar\u00ed\u00ada. Es en ellas donde la relaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada con la Trinidad aparece en su esplendor. En ellas canta l\u00ed\u00adricamente el misterio divino realizado en Mar\u00ed\u00ada: doble faz del misericordioso modo de actuar Dios al encarnarse. El estribillo de la cantiga 134 no puede ser m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito y condensador, en la estrofa final:<br \/>\n\u00abPer poder da Virgen, que per omildade \/ foi Madre do que \u00e9 Deus en Trinidade. \/A Virgen en que \u00e9 toda santidade \/ poder \u00e1 de toller tod&#8217; enfermedade\u00bb (vv. 80-83).<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada aparece en la suma majestad de su uni\u00f3n con el misterio sacrosanto de Dios Trinidad. En otra ocasi\u00f3n su palabra se adelgaza para suplicar:<br \/>\n\u00abPor nos, Virgen Madre, \/ roga Deus, teu Padre \/ e Fill&#8217;e Amigo\u00bb (C 250, vv. 1-3).<\/p>\n<p>De modo similar, en la C 300: \u00abCa ben deve razonada \/ leer a que Deus por Madre \/ quis, e seend&#8217;el seu Padre \/ e ela falla e criada, \/ e onrrada \/ e amada \/ a fez tanto, que sen par \/ \u00e9 precada \/ e loada \/ e ser\u00e1 quant&#8217; el durar\u00bb (vv. 6-15). Cuando en Roma se consagra un templo a santa Mar\u00ed\u00ada, el poeta afirma su fe trinitaria en relaci\u00f3n con la Encarnaci\u00f3n y la Maternidad de Mar\u00ed\u00ada: \u00abA onrra da Santa Virgen, \/ Filla de Deus e Esposa, \/ de que ele prendeu carne, \/ que foi mui maravillosa \/ cousa da que el criara \/ fazer pois dela sa Madre. \/ Non deven por maravilla \/ teer en querer Deus Padre \/ mostar mui grandes miragres \/ pola be&#8217; neita sa Madre\u00bb. (C 309, vv. 70-75). En la Cantiga 330 se pregunta el rey-poeta:<br \/>\n\u00abEn qual per sa omildade \/ s&#8217; enserrou a Trinidade?\u00bb<br \/>\nY responde con el estribillo: \u00abMadre de Deus, nostro Sennor, \/ e Madre de nosso Salvador\u00bb (vv. 14-17). Y as\u00ed\u00ad, de modo similar, sigue cantando a Mar\u00ed\u00ada, unida al misterio trinitario, en las Cantigas 340, 420, 427 y ss. Y en la Cantiga 414, que llava por t\u00ed\u00adtulo: Esta quarta \u00e9 da Trinidade de Santa Mar\u00ed\u00ada, canta la Trinidad en relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con la triple virginidad de Mar\u00ed\u00ada. Dice el sabio poeta:<br \/>\n\u00abComo Deus \u00e9 comprida Trinidade \/ sen anader nen minguar de s\u00ed\u00ad nada, \/ \u00e9ste, cousa certa e mui provada, \/ tres pessoas e unha Deidade&#8230;\u00bb (vv. 1-4).<\/p>\n<p>En suma, tanto Berceo, como Alfonso X, cantan a Mar\u00ed\u00ada unida al misterio de la Trinidad, por voluntad divina, y acerc\u00e1ndonos -humanamente, en su seno, en su regazo, en sus manos maternales- al Hijo, al Verbo increado del Padre, siendo ella portadora del Esp\u00ed\u00adritu, en quien se manifiesta femeninamente&#8217;.<\/p>\n<p>7. GIL VICENTE Y LA TRINIDAD EN SUS \u00abAUTOS\u00bb. Gil Vicente (1470-1536) es el poeta l\u00ed\u00adrico-dram\u00e1tico, m\u00fasico y orfebre, de mayor relieve en la Europa de la primera mitad del siglo XVI. Portugu\u00e9s de nacimiento, y sin dejar nunca su tierra, su obra, sin embargo, fue hisp\u00e1nica: Tuvo por maestro a Juan del Encina, emplea el castellano en algunas de sus obras, y, en la corte de Lisboa, Gil Vicente estuvo muy en relaci\u00f3n con la reina do\u00f1a Mar\u00ed\u00ada, hija de los Reyes Cat\u00f3licos, esposa del rey don Manuel de Portugal. Su obra es comparable, por la amplitud del empe\u00f1o, a la posterior de Lope de Vega. Gran poeta y dramaturgo, logra esa facilidad que s\u00f3lo los inspirados tienen, y todo lo convierte en materia posible de l\u00ed\u00adrica, auto o drama. D\u00e1maso Alonso lo proclam\u00f3 \u00abuno de los mayores y m\u00e1s ricos poetas l\u00ed\u00adricos de la lengua castellana (&#8230;) y s\u00f3lo es parangonable con Garcilaso, Fray Luis de Le\u00f3n y san Juan de la Cruz, a todos los cuales vence en variedad, y a casi todos en intensidad, en cercan\u00ed\u00ada al misterio intangible de lo po\u00e9tico\u00bb9. Nos interesa ver su acercamiento al misterio trinitario en alguno de sus Autos, escritos a principios del siglo XVI, entre 1502 y 1536. Ya en el Auto pastoril castellano llama al reci\u00e9n nacido en Bel\u00e9n \u00abel Hijo heredero \/ de nuestro eterno Dios; \/ el cual fue dado a nos \/ por Mex\u00ed\u00adas verdadero\u00bb (vv. 13-16). Y expone sus parad\u00f3jicos atributos: \u00abAquel ni\u00f1o es eternal, \/ invisible y visible; \/ es mortal y inmortal, \/ movible y inmovible, \/ en cuanto Dios, invisible; \/ es en todo al Padre igual, \/ menor en cuanto humanal: \/ y esto no es imposible. \/ Hecha el sol su rayo en mayo, \/ como mil veces ver\u00e9s; \/ el mismo rayo sol es, \/ y el sol tambi\u00e9n es rayo: \/ entrambos visten un sayo \/ de un env\u00e9s, \/ y una cosa misma es\u00bb (vv. 17-31). En el Auto da Fe, ya en portugu\u00e9s, la misma fe es quien proclama: \u00abE as\u00ed\u00ad o verbo do Padre \/ ecce ancilla concebido \/ pobre humilde foi nacido, \/ bem parecido \u00e1 madre. l Sentindo nossa miseria, \/ chorava o sancto menino, \/ cuberto, occulto divino \/ daquella faca materia\u00bb (vv. 27-34). El Esp\u00ed\u00adritu Santo no se explicita todav\u00ed\u00ada. Pero en el Auto da mofina M\u00e9ndes Gabriel se dirige a Mar\u00ed\u00ada con las palabras b\u00ed\u00adblicas:<br \/>\n\u00abSpiritus sanctus superveniet in te; \/ e a virtude do Alt\u00ed\u00adssimo, \/ Senhora, te cubrir\u00e1; \/ porque seu filho ser\u00e1, \/ e teu ventre sacrat\u00ed\u00adssimo \/ per grasa conceber\u00e1\u00bb (vv. 14-19).<\/p>\n<p>Finalmente, digamos que Gil Vicente traduce al portugu\u00e9s, bellamente, un himno de Laudes a Mar\u00ed\u00ada: Himno O gloriosa Domina. En \u00e9l las estrofas inicial y \u00faltima son trinitarias:<br \/>\n\u00ab\u00ed\u201c gloriosa Senhora do mundo, \/ excelsa princeza do deo e da terra, \/ fermosa batalha de paz e de guerra, \/ da sancta Trindade secreto profundo\u00bb.<\/p>\n<p>Este secreto de la Trinidad, que es Mar\u00ed\u00ada, contagia al poeta-creyente, que es Gil Vicente, y clausura el himno triunfalmente, en son de alabanza trinitaria y mariana, conjuntamente:<br \/>\n\u00abPois que faremos os salvos por ella, \/ nacendo en miseria, tristes peccadores, \/ sen\u00e1o tanger palmas e dar mil louvores \/ ao Padre, e ao Filho e Esprito, e a ella!\u00bb (vv. 34-38).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo, por gracia de la palabra po\u00e9tica de Gil Vicente, Mar\u00ed\u00ada se introduce en el misterio trinitario, y merece nuestra alabanza conjunta&#8217;\u00c2\u00b0.<\/p>\n<p>Es lo mismo que aparece en nuestros Cancioneros, por labios de poetas castellanos. Comp\u00e1rese con estos versos del poeta Burguillos: \u00abPerfecti\u00f3n del bien perfecto, \/ centro baxo de humilldad \/ donde se escondi\u00f3 el secreto \/ de la Sancta Trinidad (&#8230;). \/ Tanto, Virgen,,&#8217;.te umillaste \/ que a Dios encerraste en ti \/ y a ti cave \u00e9l ayuntaste. \/ Dentro en ti se secrest\u00f3, \/ bien como por fee nos quadre, \/ y as\u00ed\u00ad tu Hijo se hall\u00f3 \/ en su eternidad sin madre, \/ y a ti por madre tom\u00f3 \/ quedando en el Cielo el Padre\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>8. FRAY LUIS DE LE\u00ed\u201cN Y SAN JUAN DE LA CRUZ ANTE LA TRINIDAD. Es Fray Luis de Le\u00f3n (1527-1591), junto con el inefable san Juan de la Cruz (1542-1591), un exponente de la poes\u00ed\u00ada religiosa sobria y perfecta, en su expresi\u00f3n: Fray Luis m\u00e1s humanista: San Juan de la Cruz, puro s\u00ed\u00admbolo en su expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica. Pero ambos se convierten en poetas a partir de una experiencia de calabozo, en noche oscura: el primero en la soledad de la c\u00e1rcel inquisitorial de Valladolid, encerrado all\u00ed\u00ad m\u00e1s de cuatro a\u00f1os; el segundo, en el calabozo de los Carmelitas calzados de Toledo, nueve largos meses. En el sufrimiento, pues, se gestaron sus mejores intuiciones po\u00e9ticas. S\u00f3lo citar\u00e9, en concentraci\u00f3n m\u00e1xima, los versos trinitarios de ambos. Ellos hablan por s\u00ed\u00ad mismos de la justeza conceptual y la finura de la palabra iluminada por la fe. En la redacci\u00f3n primera del poema A la Ascensi\u00f3n de Cristo exist\u00ed\u00adan cuatro estrofas m\u00e1s, m\u00ed\u00adsticas, en anhelo puro de Dios trino. Las recoge un especialista en la edici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Por ser poco conocidas, vale la pena saborearlas: \u00abT\u00fa llevas el tesoro, \/ que solo a nuestra vida enriquec\u00ed\u00ada, \/ que desterraba el lloro, \/ que nos resplandec\u00ed\u00ada \/ mil veces m\u00e1s que el puro y claro d\u00ed\u00ada. \/\/ \u00bfQu\u00e9 lazo de diamante, \/ \u00c2\u00a1ay, alma!, te detiene y encadena \/ a no seguir tu amante? \/ \u00c2\u00a1Ay, rompe, y sal de pena! \/ Col\u00f3cate ya libre en luz serena. \/\/ \u00bfQuetemes la salida? \/ \u00bfPodr\u00e1 el terreno amor m\u00e1s que la ausencia \/ de tu querer y vida? \/ Sin cuerpo, no es violencia \/ vivir; mas lo es sin Cristo y su presencia. \/\/<br \/>\n\u00abDulce Se\u00f1or y amigo, \/ dulce Padre y Hermano, dulce Esposo: \/ en pos de Ti yo sigo, \/ o puesto en tenebroso \/ o puesto en lugar claro y glorioso\u00bb.<\/p>\n<p>Fray Luis se siente atra\u00ed\u00addo por la vida trinitaria, con ocasi\u00f3n de la ausencia de Cristo de nuestro mundo, en su ascensi\u00f3n al Padre. Completa esta visi\u00f3n el poema A nuestra Se\u00f1ora, una de cuyas estrofas -despu\u00e9s de pedir auxilio desde su c\u00e1rcel, en 1573- dirige su mirada hacia ella, para cantar su gloria, en relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con el misterio trinitario:<br \/>\n\u00abVirgen del Padre Esposa, \/ dulce Madre del Hijo, templo santo \/ del inmortal Amor, del hombre escudo: \/ no veo sino espanto. \/ Si miro la morada, es peligrosa; \/ si la salida, incierta; el favor, mudo; \/ el enemigo, crudo; \/ desnuda, la verdad; muy prove\u00ed\u00adda \/ de valedores y armas, la mentira: \/ La miserable vida \/ s\u00f3lo cuando me vuelvo a ti respira\u00bb.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n a Fray Luis, san Juan de la Cruz abandona la serenidad renacentista, y aparece un desasosiego espiritual, en su mejor estilo, depurada la forma po\u00e9tica en s\u00ed\u00admbolo y armon\u00ed\u00ada, en culminaci\u00f3n de las mejores esencias garcilasistas, a lo divino. Sus poemas mayores son definitivos. Como Juan Ram\u00f3n, podr\u00ed\u00adamos decir: He aqu\u00ed\u00ad el poema. \u00abNo lo toques ya m\u00e1s, que as\u00ed\u00ad es la rosa\u00bb. La sublimidad de sus poemas mayores deja paso a los romances, donde los sublime viene no tanto de la forma, cuanto del contenido, si bien ambos aspectos son inseparables en poes\u00ed\u00ada. Sus Canciones entre el alma y el Esposo, la de la Noche oscura, la de la Llama de Amor viva, forman la tr\u00ed\u00adada de su experiencia m\u00ed\u00adstica hecha poes\u00ed\u00ada pura. Luego sale de s\u00ed\u00ad mismo y del Amado, para cantar la transcendencia, el misterio \u00ed\u00adntimo de Dios trino. Estos romances est\u00e1n escritos en la c\u00e1rcel. Son nueve romances a la Trinidad, a la creaci\u00f3n y a la encarnaci\u00f3n. El ritmo y la rima en -\u00ed\u00ada nos adormecen en un fluir dichoso de la palabra, hecha sencillez en su grandeza misma:<br \/>\n\u00bb Tres personas y un Amado \/ entre todos tres av\u00ed\u00ada; y un amor en todas ellas \/ y un amante las hac\u00ed\u00ada, \/ y el amante es el amado \/ en que cada cual viv\u00ed\u00ada; \/ que el ser que los tres poseen \/ cada qual le pose\u00ed\u00ada, \/ y cada cual de ellos ama \/ a la que este ser ten\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb<br \/>\nPero la comunicaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca de las tres Personas divinas quiere ser compartida, por voluntad amorosa del mismo Dios, con la creatura suya, tan hambrienta de divinidad: \u00abAl que a ti te amare, Hijo, \/ a m\u00ed\u00ad mismo le dar\u00ed\u00ada, \/ y el amor que yo en ti tengo, \/ esse mismo en \u00e9l pondr\u00ed\u00ada, \/ en raz\u00f3n de aver amado \/ a quien yo tanto quer\u00ed\u00ada\u00bb. Naturalmente, Mar\u00ed\u00ada entra en el c\u00ed\u00adrculo trinitario; el arc\u00e1ngel Gabriel es llamado: \u00abY envi\u00f3lo a una doncella \/ que se llamaba Mar\u00ed\u00ada, \/ de cuyo consentimiento \/ el mysterio se hac\u00ed\u00ada; \/ en la qual la Trinidad \/ de carne al Verbo vest\u00ed\u00ada; \/y aunque tres hacen la obra, \/ en el uno se hac\u00ed\u00ada; \/ y qued\u00f3 el Verbo encarnado \/ en el vientre de Mar\u00ed\u00ada. \/ Y el que ten\u00ed\u00ada s\u00f3lo Padre, \/ ya tambi\u00e9n Madre ten\u00ed\u00ada\u00bb13.<\/p>\n<p>9. POETAS ESPA\u00ed\u2018OLES DEL SIGLO DE ORO CANTAN A LA TRINIDAD. Sea el primero de todos nuestro gran Miguel de Cervantes (1547-1616). Puede parecer extra\u00f1o considerar a Cervantes como poeta. Pero lo era, incluso a su pesar. Es siempre profundo y exquisito. En Persiles y Sigismunda, por ejemplo, nos dej\u00f3 un poema en octavas a Nuestra Se\u00f1ora, de gran calidad. En \u00e9l la invocaci\u00f3n y loor a Mar\u00ed\u00ada se centra en su relaci\u00f3n directa con el misterio trinitario:<br \/>\n\u00abSoys la paloma, que ab eterno fuistes \/ llamada desde el cielo, Soys la esposa, \/ que al sacro Verbo limpia carne distes, \/ por quien de Ad\u00e1n la culpa fue dichosa: \/ Soys el braco de Dios, que detuvistes \/ de Abrah\u00e1n la cuchilla rigurosa, \/ y para el sacrificio verdadero \/ nos distes el mans\u00ed\u00adssimo Cordero\u00bb.<\/p>\n<p>En breves pinceladas, dejar\u00e9 constancia de que el torrente irresta\u00f1able de poes\u00ed\u00ada en Lope de Vega (1562-1635) toc\u00f3 todos los temas y con gran frescor y vitalidad. No pod\u00ed\u00ada faltar el trinitario. En Rimas sacras (1614), dirigidas al P. fray Mart\u00ed\u00adn de san Cirilo, carmelita descalzo, confesor suyo, aparece su vida de creyente al desnudo, ante Dios. Lope era un hombre de fe, que se sent\u00ed\u00ada pecador. Y lo era. Por eso su sinceridad po\u00e9tica y vital nos llega a la sensibilidad, acaso m\u00e1s que otros poemas \u00abmanieristas\u00bb de autores en los que lo formal est\u00e1 como desgajado de lo ver\u00ed\u00addico. Muchos sonetos son plegarias a Dios: de amor, de arrepentimiento, de s\u00faplica, de adoraci\u00f3n. El poema A la expiraci\u00f3n de Cristo es un romance que empieza en s\u00ed\u00adntesis trinitaria:<br \/>\n\u00abDesamparado de Dios, \/ del hombre puesto en un palo, \/ el alma tiene Jes\u00fas \/ en sus sant\u00ed\u00adsimos labios. \/A su Padre Eterno mira, \/ abriendo los ojos santos, \/ que ya cerraba la muerte, \/ atrevida al velo humano. \/ Con voz poderosa dice, \/ cielos y tierra temblando: \/ Mi esp\u00ed\u00adritu, Padre m\u00ed\u00ado, \/ pongo en tus sagradas manos\u00bb.<\/p>\n<p>Y el romance A la soledad de Nuestra Se\u00f1ora empieza asimismo refiri\u00e9ndose a la Trinidad: \u00abSin esposo, porque estaba \/ Josef de la muerte preso; \/ sin Padre, porque se esconde, \/ sin Hijo, porque est\u00e1 muerto; \/ sin luz, porque llora el sol, \/ sin voz, porque muere el Verbo, \/ sin alma, ausente la suya, \/ sin cuerpo, enterrado el cuerpo. (&#8230;) \/ Con que baj\u00f3 de sus brazos \/ Cristo sin alma y Dios muerto\u00bb. Su Hijo, el Hijo del Padre, entreg\u00f3 su Esp\u00ed\u00adritu. La soledad de Mar\u00ed\u00ada es total, ella que hab\u00ed\u00ada recibido al Verbo por obra del Esp\u00ed\u00adritu, ahora se queda sola, \u00abCristo el Esp\u00ed\u00adritu dio\u00bb. Al cantar Al Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento, Lope, acertadamente, exclama:<br \/>\n\u00abAlg\u00fan rayo de luz al oceano \/ inmenso de Dios trino se descubre\u00bb<br \/>\nDon Luis de G\u00f3ngora y Argote (1561-1627), entre sus poemas mayores, escribi\u00f3 sonetos, letrillas y romances. En algunos se refiere al Nacimiento de Cristo, o a la Eucarist\u00ed\u00ada: en ellos la Trinidad est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita o sugerida. As\u00ed\u00ad en aquella letrilla que empieza: \u00abAmor divino, \/ que era luz aunque era voz, \/ divino Amor\u00bb. Luego sigue su canci\u00f3n:<br \/>\n\u00abHumilde en llegando at\u00e9 \/ al pesebre la raz\u00f3n, \/ que me vali\u00f3 nueva luz, \/ topo ayer y lince hoy. \/ O\u00ed\u00ad bailar al Cordero, \/que bram\u00f3 siendo le\u00f3n, \/y vi llorar ni\u00f1o ahora, \/Amor divino, \/ al que siempre ha sido Dios, \/ divino Amor\u00bb. Y jugando con lo mitol\u00f3gico, adelgaza su letrilla cristiana: \u00abEsta noche un Amor nace, \/ ni\u00f1o y Dios, pero no ciego, \/ Y tan otro al fin, que hace \/ paz su fuego \/con las pajas en que yace\u00bb&#8216;\u00bb. En fin, este es G\u00f3ngora, alusivo m\u00e1s que expl\u00ed\u00adcito. Pero su poes\u00ed\u00ada es de una gran finura espiritual. Otro poeta de la \u00e9poca, Juan de Tarsis, Conde de Villamediana (1582-1622), tiene similar tonalidad en su poes\u00ed\u00ada sonetil ,Cuando pidi\u00f3 Christo a su Padre perd\u00f3n por sus enemigos: \u00abEterno Amor, eterna tolerancia, \/ en la esencia de Dios muriendo ard\u00ed\u00ada, \/ claro eclipse de gloria, oscuro d\u00ed\u00ada \/ velo de culpas puso a su distancia, \/ quando el zelo inefable, la constancia \/ que dio su vida por salvar la m\u00ed\u00ada \/ rogando al Padre por la gente imp\u00ed\u00ada \/ disculpaba su error en su ignorancia. \/ Oh paciencia de Dios, milagro eterno&#8230;\u00bb<br \/>\nSe\u00f1alemos, como \u00faltima muestra, a Bartolom\u00e9 Leonardo de Argensola (1562-1631) que, en su poema A la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada canta la gloria suya unida a la trinitaria grandeza: \u00abVirgen, el regocijo \/ tuvistes de ser madre \/ del Verbo celestial y sempiterno, \/ hija de vuestro Hijo. \/Madre de vuestro Padre, \/ t\u00e9rmino fijo del consejo eterno, \/ elegida ab aeterno&#8230;\u00bb Al final, cuando entra en la gloria, el mismo Dios le dijo: \u00abPaloma, esposa amada, Madre m\u00ed\u00ada; vistes glorioso al Hijo \/ que en la tierra engendrastes, \/ donde el Padre lo engendra cada d\u00ed\u00ada\u00bb&#8216;. Y, clausurando este apartado, no podr\u00ed\u00ada faltar la musa de don Francisco de Quevedo (1580-1645), que en sus poes\u00ed\u00adas llamadas Morales se inclina, reverente, ante el misterio trinitario: \u00abYa manchaba el vell\u00f3n la blanca lana \/ con su sangre el Cordero sin mancilla, \/ y ya sacrificaba \/ la vida al Padre, poderoso y santo, \/ por la culpa inhumana; \/ el sum\u00f3 trono de su cetro humilla, \/ y ya licencia daba \/ al alma, que saliese envuelta en llanto, \/ cuando la sacra t\u00f3rtola viuda, \/ que el holocausto mira, \/ sollozando suspira \/ y un tesoro de perlas vierte muda, \/ mientras corren parejas a su Padre \/ sangre del Hijo y agua de la Madre\u00bb. N\u00f3tese c\u00f3mo Mar\u00ed\u00ada aparece asimilada a la Paloma sacra, en quien bajo esa forma act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu, aqu\u00ed\u00ad sugerido.<\/p>\n<p>10. LOPE, TIRSO Y CALDER\u00ed\u201cN: SUS \u00abAUTOS SACRAMENTALES\u00bb Y LA TRINIDAD. En esta tr\u00ed\u00adada de creadores-cumbre de nuestras letras, se pod\u00ed\u00ada sospechar -ya a priori- que el misterio trinitario no pod\u00ed\u00ada faltar de sus creaciones. Me fijar\u00e9 ahora, brev\u00ed\u00adsimamente, en sus Autos sacramentales. Lope de Vega hace presentar a la Penitencia, en su Viaje del Alma, como anfitriona de las divinas Personas:<br \/>\n\u00abPen.- Dios Padre.<\/p>\n<p>Todos. \u00c2\u00a1Ah!<br \/>\nPen.- Su Hijo eterno.\/<br \/>\nTodos.- \u00c2\u00a1Ah, ah!<br \/>\nPen.- El Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Todos.- \u00c2\u00a1Ah!<br \/>\nLuego es Cristo quien dialoga, amorosamente, con el Alma. En Las aventuras del hombre, Dios, que \u00abes esencia del ser: \/ en su esencia se contiene \/ su existencia&#8230;\u00bb, sale como Amor divino al encuentro del hombre. Y el mismo Pecado exclama: \u00ab\u00c2\u00a1Ay, Amor, que el Pan le ense\u00f1a!\u00bb Es en La creaci\u00f3n del mundo donde la Trinidad queda reflejada en el alma humana: \u00abPorque el alma racional \/ se parece a Dios en esto: \/ que siendo Dios trino y uno, \/ nuestro esp\u00ed\u00adritu asimesmo \/ es uno en esencia, y trino \/ en tres potencias su imperio\u00bb. En De los cantares el \u00abCuidado\u00bb alude al \u00abganadero Bautista\u00bb que guardaba al Cordero en el Jord\u00e1n \u00abcomo testigo de vista \/que al Mayoral sempiterno \/ confirmarte entonces vio \/ por su Hijo amado y tierno, \/ y al Esp\u00ed\u00adritu que dio \/ fe de que era el Verbo eterno\u00bb. En Lo fingido verdadero (dedicado al \u00abR.P. Presentado F. Gabriel T\u00e9llez, Religioso de Ntra. Sra. de la Merced, redenci\u00f3n de cautivos\u00bb) hace que la m\u00fasica cante: Cristo, que vio en el mundo \/ despu\u00e9s que del Padre Eterno \/ baj\u00f3 a tomar en Mar\u00ed\u00ada \/ carne el sant\u00ed\u00adsimo Verbo, \/dej\u00f3 su ley con su sangre \/ escrita, y este Evangelio \/ siguen los que de su nombre \/ desde entonces le tuvieron; \/ por tan alta confesi\u00f3n \/ mueren infinitos dellos, \/ que van a vivir con \u00e9l \/ a la gloria de su reino\u00bb. Gin\u00e9s, convertido al amor trinitario, representa \u00aba lo divino\u00bb, con emoci\u00f3n contenida:<br \/>\n\u00abAhora mi compa\u00f1\u00ed\u00ada \/ es de Jes\u00fas, donde hay Padre \/ del santo Verbo, y hay Madre, \/ la siempre Virgen Mar\u00ed\u00ada. \/ Esp\u00ed\u00adritu que nos gu\u00ed\u00ada \/ a los dos de quien procede\u00bb.<\/p>\n<p>Tirso de Molina (Fray Gabriel T\u00e9llez, 1579-1648), profesor en la Orden de la Merced de Teolog\u00ed\u00ada y Maestro; poeta y dramaturgo de primer\u00ed\u00adsima calidad, supera en formaci\u00f3n teol\u00f3gica a Lope. En su obra resalta el misterio trinitario con nitidez. Recordemos aquellos versos de Deleytar aprovechando; donde aparecen tres Autos sacramentales: \u00abInmenso incircunscrito \/ Criador de cuanto vive, \/ de cuanto ser recibe, Dios solo e infinito; \/ t\u00fa, que, siempre bendito, \/ Rey de reyes te llamas, \/ y entre apacibles llamas \/ de tu amoroso abismo \/ engendras de ti mismo \/ la semejanza que amas (..) \/\/Oc\u00e9ano ocupado( \/ das vida a tu traslado, \/ porque tu ser le cuadre, \/ t\u00fa que, su padre y madre, le engendras, no engendrado\u00bb (Protestaci\u00f3nde la fe en d\u00e9cimas de endechas). El alma se extas\u00ed\u00ada ante \u00abuna sola Substancia \/ en un Trisagio santo\u00bb. Y prosigue su asombro amoroso:<br \/>\n\u00ab\u00c2\u00a1En tres supuestos vivos \/ un ser de eterno fruto, \/ un Dios solo absoluto, \/ y tres los relativos: \/ misterios excesivos, \/ que en tres personas vea \/ mi fe sola una idea, \/ un poder solamente, \/ un querer y una fuente \/ que sola a tres recrea!<br \/>\nEn la Loa que precede a su Auto sacramental El Colmenero divino, Tirso sintetiza en un denso romance su visi\u00f3n trinitaria, donde la nitidez del concepto teol\u00f3gico se irisa del resplandor de la fe y de la belleza expresiva. Est\u00e1base recreando en su eternidad Dios, incomunicable, solo y \u00fanico, en su mismidad: \u00abContempl\u00e1base abeterno, \/ cuyo pensamiento vivo, \/ sustancia en \u00e9l (si accidente \/ en lo humano intelectivo). \/ Fecundo siempre engendraba, \/ siendo (origen y principio) \/ de aquella especie que expresa \/ es su imagen, por ser su Hijo. \/ Enamorado de verse \/ en su retrato narciso, \/ y al concipiente el concepto \/ corresponde de rec\u00ed\u00adproco: \/ produc\u00ed\u00adan un Amor, \/ como los dos, infinito, \/ inagotable, perenne, \/ que saliendo del abismo \/ de la eterna voluntad \/ fuente siempre, siempre r\u00ed\u00ado, \/ siempre se est\u00e1 produciendo, \/ y siempre se queda el mismo,. ,<br \/>\nY sigue el poemilla inmerso en la vida \u00ed\u00adntima de Dios y en sus comunicaciones ab intra. Despu\u00e9s vendr\u00e1 la creaci\u00f3n ad extra, que Tirso -con gracia, aleg\u00f3ricamente- describe en forma de juego de cartas, en el que el ser humano pierde, a causa del intrigante Luzbel; pero entra en juego Cristo y gana la partida final: \u00abTras el consumatun est \/ qued\u00f3 el juego concluido\u00bb. Luego, en otra ocasi\u00f3n l\u00ed\u00adrica se hace s\u00ed\u00admbolo la realidad trinitaria y eucar\u00ed\u00adstica:<br \/>\n\u00abQue llamaba a la t\u00f3rtola madre \/ el Esposo dulc\u00ed\u00adsimo suyo, \/ con el pico, las alas, las plumas, \/ y con arrullos, y con arrullos\u00bb. En La Madrina del cielo, Marcela recrimina a Tarquino: \u00abDime, \u00bfqu\u00e9 fruto has sacado \/ de un efecto tan indino \/, que as\u00ed\u00ad has un pecho violado \/ dedicado al Uno y Trino?\u00bb. Tambi\u00e9n en Los hermanos parecidos sigue estando presente, en su fulgor sin sombra, la Trinidad excelsa, por quien la encarnaci\u00f3n del Hijo logra que ya \u00e9l y el hombre, desde el instante de su nacimiento, aparezcan como \u00abhermanos parecidos\u00bb21. Entra el Atrevimiento y se encara con el hombre miedoso:<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 temes? \u00bfNo eres hecho a semejanza \/ de Dios cuanto a la parte intelectiva? \/ Tu alma la unidad de Dios alcanza \/ por ser similitud de su ser viva: \/ la Trinidad tambi\u00e9n, para alabanza \/ de lo que tu valor con ella priva, \/ te retrat\u00f3 su copia peregrina, \/ una en esencia y en potencias trina\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, Tirso de Molina es figura se\u00f1era de la palabra po\u00e9tica en la que brilla el fulgor trinitario, el m\u00e1s preciso y precioso\u00bb.<\/p>\n<p>El tercer creador, el m\u00e1s sobresaliente en los Autos sacramentales, es Calder\u00f3n de la Barca (1600-1687). El consolid\u00f3 la estructura aleg\u00f3rica de este g\u00e9nero dram\u00e1tico-religioso, y escribi\u00f3 multitud de piezas. Sin duda que Dios, en su misterio trinitario, est\u00e1 impl\u00ed\u00adcitamente en todas; pero, de modo expl\u00ed\u00adcito, sobresale la eucarist\u00ed\u00ada. A Dios por raz\u00f3n de estado, uno de sus Autos, es como un raciocinio po\u00e9tico, en muchas de sus estrofas, de la comunicaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca y extr\u00ed\u00adnseca de Dios. Calder\u00f3n pone en labios de Pablo estos versos: \u00abUna en los tres la deidad, \/ uno en los tres el poder, \/ uno en los tres el amor, \/ y uno en los tres el saber, \/ cierto es que en la esencia es uno, \/ siendo en las personas tres\u00bb.<\/p>\n<p>Pero quiero resaltar otro Auto calderoniano menos conocido, La Redempci\u00f3n de cautivos. El g\u00e9nero humano est\u00e1 cautivo. Dios, en Cristo, y la Trinidad misma hacen la Merced de su rescate: Bajo la simbolog\u00ed\u00ada de sus versos se est\u00e1 aludiendo claramente a las dos \u00ed\u201crdenes redentoras, la Trinitaria y la Mercedaria. He aqu\u00ed\u00ad algunos versos expresivos: \u00abGracia. &#8211; \u00bfQu\u00e9 orden es, y qui\u00e9n la ha dado? \/ Gabriel. &#8211; \u00bfQui\u00e9n ha de ser, Gracia bella, \/ sino la merced de Dios \/ quien tan piadosa obra pueda \/ establecer, y fundar \/ antes, y despu\u00e9s, eterna? \/ Si la merced de Dios fue \/ la que, antes que el hombre fuera, \/ quiso que fuese; si es \/ la que despu\u00e9s a materia \/ de no formado embri\u00f3n \/ de nueva forma, de nueva \/ alma, que le vivifique \/ a que nazca, viva y crezca. \/ Y si es a merced suya \/ cada suspiro que alienta, \/ cada rayo que le alumbra, \/ cada ayre que le recrea, \/ cada lana que le abriga, \/ cada terreno que huella&#8230; \/ a qui\u00e9n puede quedar duda \/ que la merced de Dios sea, \/ pues tiene en s\u00ed\u00ad los remedios\u00bb \/ para todas sus dolencias, \/ teniendo en su Caridad, \/de las virtudes la reyna, \/ en orden a su rescate \/ la que m\u00e1s se compadezca; \/ que si en la piedra de Pedro \/ Christo ha de fundar la Iglesia, \/ a su imitaci\u00f3n ser\u00e1, \/ de esta Obra, otro Pedro piedra\u00bb.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad, pues, la Orden de la Merced aludida como \u00abMerced de Dios\u00bb. M\u00e1s tarde, en el desarrollo del Auto, aparece la Trinidad, la Orden Trinitaria:<br \/>\n\u00abInformada de los ritos, \/ observancias, obediencias, \/ institutos y misiones \/ que la Trinidad decreta, \/y la Merced constituye \/ en Orden a que se exerza \/ la redempci\u00f3n de cautivos \/ ser\u00e9, siguiendo sus huellas, \/ yo la que, ahora en la vol, \/ y despu\u00e9s con la experiencia \/ diga con Daniel: \u00c2\u00a1Albricias, \/ mortal!, que de Dios la inmensa \/ Merced en tu esclavitud \/ c\u00f3mputos al tiempo abrevia\u00bb. Todo esto lo expresa la Gracia, referida a la obra de merced, hecha por la Trinidad, aludiendo a ambas Ordenes re, dentoras de cautivos. Pero, el trasfondo del Auto se refiere a la redenci\u00f3n de g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>11. LA TRINIDAD EN ALGUNOS POETAS DEL SIGLO XX. A vuelo de p\u00e1jaro, no puedo menos de citar a algunos grandes poetas de nuestro siglo, que centraron su atenci\u00f3n amorosa en est\u00e9 misterio insondable, y lograron hallazgos expresivos de inter\u00e9s. Charles Pierre P\u00e9guy (1873-1914). Este gran autor franc\u00e9s, muerto de una bala en la frente, cerca de Villeroy, a 22 Kms. de Par\u00ed\u00ads, el 5-9-1914, nos dej\u00f3 una obra po\u00e9tica, de contenido religioso admirable. En La tapisserie de Sainte Genevi\u00e9ve et de Jeanne d&#8217;Arc, el poeta P\u00e9guy, con su estilo que fluye como un torrente, yendo y viniendo sobre su propio verso, reiterativamente, sobre las \u00abarmas de Jes\u00fas\u00bb, centra su atenci\u00f3n en el misterio trinitario, y exclama:<br \/>\n\u00abLes armes de J\u00e9sus c&#8217;est la lettre et l&#8217;esprit, \/ C&#8217;est le p\u00e9re qui gronde et 1&#8217;enfant qui sourit, \/ C&#8217;est le P\u00e9re et \u00fa Fils et c&#8217;est le Saint-Esprit\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la Trinidad est\u00e1 presente en Les tapisseries: Eve. P\u00e9guy no puede nunca alejarse del misterio trinitario. Por eso canta, en su franc\u00e9s de versos prolongados, que puede traducirse al castellano:<br \/>\n\u00abY Dios mismo que es joven a la vez que es eterno \/ reposaba inclinado sobre su creaci\u00f3n. \/ Tanto su amor filial como su amor paterno \/ se nutren de homenaje en pura libaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En La suite d Eve hay unas 90 estrofas centradas en la Trinidad en cuanto est\u00e1 inmersa en la vida de los hombres, personal y social. Baste se\u00f1alar la primera, que da origen al resto:<br \/>\n\u00bb Oh Padre, Hijo, Esp\u00ed\u00adritu, triunvirato eternal, \/ recibid, bondadoso, en vuestra capital, \/ por la sangre de Cristo, La sangre material, \/ la larga postraci\u00f3n de un alma occidental\u00bb 2G.<\/p>\n<p>Rainer Mar\u00ed\u00ada Rilke (1875-1926), nacido en Praga y con una vida de vagabundeo permanente, reside en Par\u00ed\u00ads como secretario del escultor Rodin, visita Italia, Francia, Rusia, Espa\u00f1a, Africa, Escandinavia, etc. Es el primer poeta en lengua alemana de principios del s. XX. Sus Cuadernos de Malte L.B., Libro de horas, Vida y canciones, Canto de amor y muerte del corneta Crist\u00f3bal Rilke, Libro de las im\u00e1genes, Eleg\u00ed\u00adas de Duino, Sonetos a Orfeo, y otras obras, le sit\u00faan entre los m\u00e1s profundos poetas religiosos de occidente. Me fijar\u00e9 tan s\u00f3lo en La vida de Mar\u00ed\u00ada, para se\u00f1alar su relaci\u00f3n trinitaria. Al visitar a su prima Isabel, \u00abel Salvador era a\u00fan en ella flor\u00bb, dice el poeta; mientras en el Tr\u00e1nsito, en su Asunci\u00f3n, aparece la Trinidad en su solio con \u00abuna silla vac\u00ed\u00ada\u00bb, hasta que llega ella y se sit\u00faa en el resplandor del Hijo. Un \u00e1ngel, herido por la luz deslumbrante de Mar\u00ed\u00ada, pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es \u00e9sta?\u00bb Y sigue el poema:<br \/>\n\u00abY sucedi\u00f3 un silencio de admiraci\u00f3n. Al punto vieron \/ todos c\u00f3mo arriba el Dios-Padre reten\u00ed\u00ada a nuestro Se\u00f1or, \/ de suerte que la silla vac\u00ed\u00ada, ba\u00f1ada de un suave \/ crep\u00fasculo, aparec\u00ed\u00ada como un poco de dolor, \/ como si mostrase una huella de soledad, \/ (&#8230;) Y de pronto se desplom\u00f3. \/ Pero los \u00e1ngeles la atrajeron hacia s\u00ed\u00ad, \/ y la sostuvieron, y cantaron radiantes \/ y la alzaron para subir el \u00faltimo trecho\u00bb.<\/p>\n<p>Merece un puesto se\u00f1alado en la poes\u00ed\u00ada religiosa y trinitaria, Marie No\u00e9l (1883-1967). En su libro Le chants de la Merci -que comienza con una cita del Oficio de Na SR de la Merced, alusivo a la redenci\u00f3n de cautivos y a la entrega de s\u00ed\u00ad mismo por parte del mercedario- hay estrofas de gran sentimiento cristiano y trinitario, iluminando su verso gr\u00e1cil y seguro. En su Canto de oto\u00f1o se refiere a la fiesta de la Trinidad: \u00abAu milieu de l&#8217;ann\u00e9e, apr\u00e9s la Trinit\u00e9, j&#8217;ai recontr\u00e9 parmi ses ouvrages, l&#8217;Et\u00e9\u00bb. Cuando el Verbo decide humanarse, se dirige al Padre en estos t\u00e9rminos:<br \/>\n\u00abEchadme, Padre, all\u00e1 afuera \/ al angustioso dolor, \/ como hijo de hombre quisiera \/ s\u00f3lo de Dios el Amor\u00bb.<\/p>\n<p>Luego aparece una larga plegaria al Esp\u00ed\u00adritu santo pidiendo sabidur\u00ed\u00ada para su vida cotidiana. Insiste en la identificaci\u00f3n de Cristo con los m\u00e1s pobres y sufrientes. Compuso una Canci\u00f3n de cuna de la Madre de Dios, a la que ella misma music\u00f3, que comienza as\u00ed\u00ad:<br \/>\n\u00abDios m\u00ed\u00ado, dorm\u00ed\u00ads, tierno, entre mis brazos, \/ caliente, hijo m\u00ed\u00ado, junto al coraz\u00f3n, \/ te adoro en mis manos y te doy abrazos, \/ oh Dios, maravilla convertida en don\u00bb.<\/p>\n<p>Su alma femenina impregna de maternidad su mejor poes\u00ed\u00ada religiosa. Y reconoce, en el nombre de la Trinidad, lo recibido de los hermanos en su vida:<br \/>\n\u00abAu nom du P\u00e9re, au nom du Fils, au nom \/ du Saint Esprit, b\u00e9nis soient ceux qui m&#8217;ont \/ quand je passais donn\u00e9 du leur au monde&#8230;\u00bb<br \/>\nRub\u00e9n Dar\u00ed\u00ado, el gran poeta modernista, nicarag\u00fcense (1867-1916), con sangre mestiza y ascendencia criolla, escribe poemillas desde sus doce a\u00f1os. Renovar\u00e1, musicalmente, la poes\u00ed\u00ada hispanoamericana, con influencia, m\u00e1s o menos directa, en Juan Ram\u00f3n y los dem\u00e1s poetas espa\u00f1oles. Es tambi\u00e9n de esp\u00ed\u00adritu vagabundo, residiendo en las capitales americanas, Par\u00ed\u00ads y Madrid. No s\u00f3lo una vaga religiosidad, sino el misterio trinitario -a pesar de su fama de poeta mundano- y la visi\u00f3n de Dios creador configuran algunos poemas:<br \/>\n\u00abDerramando su gracia bienhechora, \/ la figura de Cristo entre la aurora. \/ La Palabra de Dios estremecida \/ se oy\u00f3 por el espacio, retumbante: \/ `Raza de Ad\u00e1n, el Genio es Verbo y Vida, \/ y el Verbo es luz; y Dios es luz brillante>.<\/p>\n<p>El poeta se sabe obra de Dios, en su riqueza misma, en su esencia personificada: \u00abDios derram\u00f3 en la conciencia \/ la simiente del pensar \/y la simiente de amar \/ del coraz\u00f3n en la esencia. \/ Dios, poder, conocimiento, \/ anhelo, fuerza, virtud, \/y calor y juventud, \/ y trabajo y pensamiento: \/ y el que todo lo reparte \/ a su pensar y a su modo, \/ como luz que abarca todo, \/ puso sobre el mundo el arte (&#8230;). \/ Y el artista vuela en pos \/ de lo eternamente bello, \/ pues sabe que lleva el sello \/ que graba en el alma Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que citar a Jos\u00e9 Bergam\u00ed\u00adn (1897-1983), poeta atemporal, eterno exiliado, cantando a sus propios huesos, cat\u00f3lico convencido y republicano de ejercicio, que se pas\u00f3 la vida con \u00abaforismos\u00bb, agudos como saetas, desde la fundaci\u00f3n de \u00abCruz y raya\u00bb (1933-1936). Su postura cat\u00f3lica se aproxima al pensamiento de Maritain. Influy\u00f3 en Latinoam\u00e9rica en los poetas posteriores. En Duendecitos y coplas, como quien no quiere la cosa, dej\u00f3 su palabra de creyente:<br \/>\n\u00abDios le daba tiempo al tiempo, \/d\u00e1ndole una eternidad \/ al hombre en cada momento. \/ (&#8230;) \/ De una Virgen en el seno \/ concibi\u00f3 Dios temporal\/lo que est\u00e1 fuera de tiempo. \/ (&#8230;) \/ Que el tiempo no es lo primero: \/ Lo primero es la Palabra. \/ &#8216;En elprincipio era el Verbo'\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre el misterio de la Trinidad, afor\u00ed\u00adsticamente, concentr\u00f3 su mejor palabra exacta:<br \/>\n\u00abDios est\u00e1 en tres \/ para ser uno: l porque est\u00e1 en uno \/ para ser tres. \/ Yo los re\u00fano: \/ Dios trino y uno\u00bb.<\/p>\n<p>Luego, \u00abjugando del vocablo\u00bb se pregunta: \u00ab\u00bfDios uno es trino \/ de ruise\u00f1or? \/ \u00bfCanto divino? \/ \u00bfLlanto de amor? \/ Dime, Se\u00f1or: \/ si est\u00e1s trinando \/ \u00bfest\u00e1s cantando? \/ \u00bfO est\u00e1s llorando? \/ \u00bfO est\u00e1s gritando \/ de dolor?\u00bb. Para acabar afirmando, solemne: \u00abA Dios le duele el hombre. \/ Le duele al hombre, Dios. \/ Doli\u00e9ndole a los dos \/ lo que no tiene nombre\u00bb.Ya en 1937 hab\u00ed\u00ada escrito sus Tres sonetos a Cristo crucificado ante el mar, alabados por A. Machado y Unamuno, que -soportando sus \u00abdudas existenciales\u00bb- nos dej\u00f3 su impresionante El Cristo de Vel\u00e1zquez.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Miguel Hern\u00e1ndez (1910 -1942) es poeta cristiano y trinitario.<\/p>\n<p>Desde aquellos finos versos (\u00ab\u00c2\u00a1Oh Pentecost\u00e9s \/ de lenguas de fuego! \/ \u00bfPregunto?&#8230; Respondes \/ mi Dios, en silencio&#8217;>) hasta muchos versos de su Auto sacramental: \u00abQuien te ha visto y quien te ve\u00bb. Espigamos, al azar: El Hombre-Ni\u00f1o pregunta a su padre, el Esposo: \u00abPadre, padre \u00bfy me dir\u00e1s \/ qui\u00e9n es Dios y de qu\u00e9 modo?\u00bb Responde \u00e9l: \u00abEs el \u00fanico acomodo \/ que hallar\u00e1s, bueno y sencillo, \/ al fin; el Perfecto Anillo, \/ el Sin-Por- Qu\u00e9s y el Por-Todo. \/Y no quieras m\u00e1s saber&#8230;\u00bb M\u00e1s tarde, la Voz de la Verdad desvelar\u00e1 al Hombre la revelaci\u00f3n de Cristo crucificado, manifestaci\u00f3n de Dios-Amor:<br \/>\n\u00abCuatro puntos cardinales \/ su cuerpo en cruz manifiesta: \/ el Oeste con la zurda, \/ el Este con la derecha, \/ el polo Sur con el pie, \/ y el Norte con la cabeza. \/ Y se quedan sus heridas, \/ bodas de Amor y de pena, \/ como mujeres del campo, \/ todas con la boca abierta\u00bb.<\/p>\n<p>Luego el Hombre, arrepentido y buscando a su Dios, siempre misterioso, suplica ardientemente: \u00abD\u00ed\u00ada de la Ascensi\u00f3n \/fue mi desgracia, Padre. \/Te subiste a las altas \/ y me baj\u00e9 a la carne (&#8230;). \/ En cruz al mediod\u00ed\u00ada \/ todos los olivares \/ manifestaron su hoja \/ cristiana hasta bien tarde. \/ \u00c2\u00a1Todo estaba de gracia!\u00bb Finalmente, todo huele a eucarist\u00ed\u00ada: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 olor a Dios \/ echa el trigo! (&#8230;) Para mi corta raz\u00f3n \/ debe andar enamorado, \/porque anda un poco inclinado \/ del lado del coraz\u00f3n. \/ A m\u00ed\u00ad se me representa, \/ Se\u00f1or del vino y la mies; \/y se\u00f1or es todo el que lo es, \/ no todo el que lo aparenta\u00bb. En la procesi\u00f3n del Corpus, los trigales son puro s\u00ed\u00admbolo del sacramento:<br \/>\n\u00abY menear\u00e1 con pesar \/ su alta cabeza la mies, \/ de ver que harina a\u00fan no es \/ que a Dios lleva en su lugar\u00bb.<\/p>\n<p>Otros poetas espa\u00f1oles se acercaron as\u00ed\u00ad mismo al misterio trinitario: Jos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada Pem\u00e1n (1898-1981), que, aludiendo al alma y el cuerpo, exclama: \u00abTu hermano y compa\u00f1ero te depara \/ para cantar al Dios tres veces santo, \/cinco rosas abiertas para el ara \/ y cinco liras, Alma, para el canto\u00bb; Gerardo Diego (1896-1987): \u00abEs a ti, s\u00f3lo a ti, Dios que te exhalas, \/ que te regalas en centellas rojas&#8230;\u00bb y la multitud de sus Versos divinos (\u00ab&#8216;Yo soy&#8217;. El Ser se es. Se nombra el Nombre. \/ El Padre y el Esp\u00ed\u00adritu consisten. \/ Oh, m\u00e1s all\u00e1 del eco lejan\u00ed\u00ada\u00bb. Y el franc\u00e9s Pierre Emmanuel (1916-1984), a quien conoc\u00ed\u00ad en Par\u00ed\u00ads, y cuya obra po\u00e9tica est\u00e1 centrada en el misterio mismo del Dios vivo: T\u00fa, Evang\u00e9liaire, Sophia, Le grand oeuvre&#8230;, son grandes libros de inspiraci\u00f3n cristiana y trinitaria. En Sophia consagra un denso y largo poema a glosar el Credo entero: \u00abCuando el Eterno Se respira en S\u00ed\u00ad-mismo, penetr\u00e1ndose de su aliento \u00ed\u00adgneo, \/ cuando el Pensamiento se refleja en su abismo&#8230;\u00bb Y Mar\u00ed\u00ada con su s\u00ed\u00ad \u00absella la Palabra como un tabern\u00e1culo sobre el secreto de la Trinidaa5>.<\/p>\n<p>II. Conclusi\u00f3n<br \/>\nEste recorrido, haciendo calas en la hondura y extensi\u00f3n de la poes\u00ed\u00ada y el drama occidentales, nos ha manifestado claramente que el misterio de la Trinidad est\u00e1 presente en la palabra po\u00e9tica, desde el medievo hasta nuestros d\u00ed\u00adas, en obras cumbres de la literatura. Existe, pues, una literatura trinitaria, con base en la fe profesada por los poetas, que aportan -con su Inspiraci\u00f3n- visiones complementarias de las meramente teol\u00f3gicas. Desde la proclamaci\u00f3n escueta de la palabra, en su enunciado mist\u00e9rico, hasta la adoraci\u00f3n, hay toda una gama de posturas. Los poetas, seg\u00fan su compromiso cristiano, y su capacidad creadora personal, se adentran en el oc\u00e9ano de la inmensidad divina y pretenden llegar hasta la misma vida \u00ed\u00adntima y trinitaria de Dios. En el mismo ser humano desvelan su adorable presencia. Desde la introspecci\u00f3n m\u00e1s honda, hasta la sencilla canci\u00f3n alel\u00fayica, cada poeta nos ofrece su tr\u00e9mula palabra sobre el Verbo; su afirmaci\u00f3n filial del Padre, y su inmersi\u00f3n en el fuego ardiente del Esp\u00ed\u00adritu, que, a veces, es oc\u00e9ano materno y acogedor de la Vida. Desde el s\u00ed\u00admbolo, o la met\u00e1fora, e incluso desde el concepto desnudo y cristalino, aparece ante nuestra mirada el misterio en su m\u00e1s aut\u00e9ntica expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La poes\u00ed\u00ada no es hojarasca de relleno, o adorno superpuesto: es la palabra originaria, la protopalabra, que se acerca, acaso m\u00e1s que ninguna, hasta el solio sacrosanto, donde s\u00f3lo el Amor puede tener acceso. Cuando existe experiencia m\u00ed\u00adstica -caso de san Juan de la Cruz y otros- potenciando la po\u00e9tica, entonces todo adquiere sus perfiles m\u00e1s n\u00ed\u00adtidos y s\u00f3lo el desnudo s\u00ed\u00admbolo tiene la palabra sobre la Trinidad. Pero tambi\u00e9n en los dem\u00e1s casos hay autenticidad y desvelamiento de la verdad, siempre en palabra balbuciente. Los poetas, desde otro \u00e1ngulo distinto del de los te\u00f3logos, son transmisores del misterio trinitario.<\/p>\n<p>[-> Amor;; Creaci\u00f3n; Cruz; Doxolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Gracia; Hijo; Jesucristo, Mar\u00ed\u00ada; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Padre; Polite\u00ed\u00adsmo; Teolog\u00ed\u00ada; Trinidad.]<br \/>\nLuis V\u00e1zquez<\/p>\n<p>11<\/p>\n<p>LITURGIA<\/p>\n<p>SUMARIO: I. Conceptos fundamentales: 1. Noci\u00f3n de liturgia; 2. Liturgia y culto; 3. Liturgia y celebraci\u00f3n.-II. La liturgia \u00abobra\u00bb de la SS. Trinidad: 1. La presencia y la obra del Padre; 2. La presencia y la obra del Hijo Jesucristo: a) Cristo, acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, b) Cristo, Mediador de la liturgia, c) Cristo, objeto del culto lit\u00fargico; 3. La presencia y la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo: a) El don de la Pascua del Se\u00f1or, b) Liturgia \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; 4. S\u00ed\u00adntesis.-III. La SS. Trinidad seg\u00fan la liturgia: 1. Las Liturgias Orientales: a) Fiestas trinitarias, b) Los textos lit\u00fargicos; 2. La Liturgia Romana: a) La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, b) Otras celebraciones, c) La solemnidad de la SS. Trinidad.-IV. Liturgia terrena y liturgia celeste.<\/p>\n<p>I. Conceptos fundamentales<br \/>\n1. NOCI\u00ed\u201cN DE LITURGIA: La palabra liturgia (del griego leitourg\u00ed\u00ada, leiton pueblo, popular, y ergon, obra)&#8217; se usa hoy para designar la funci\u00f3n santificadora y cultual de la Iglesia.<\/p>\n<p>El NT evit\u00f3 los t\u00e9rminos cultuales para designar los ritos propios de los cristianos (salvo en He 13,2), pero los us\u00f3 en relaci\u00f3n con el ministerio apost\u00f3lico (cf. Rom 11,13), especialmente la predicaci\u00f3n del Evangelio (cf. Rom 15,15-16), el obsequio de la fe de los gentiles (cf. Flp 2,17), la ayuda a los hermanos de Jerusal\u00e9n (cf. Rom 15,25.27; 2 Cor 9,12), etc. El culto nuevo inaugurado por Jes\u00fas, y dentro de \u00e9l todas las mediaciones cultuales como el templo, el sacrificio, el sacerdocio, etc., se realizan en el interior del cuerpo de Cristo resucitado (cf. Jn 2,19-22; Ap 21,22) y de la comunidad de los incorporados a \u00e9l por el bautismo y la eucarist\u00ed\u00ada (cf. Rom 6,3-11; 1 Cor 10,16-17; 11,27.29; 12,12ss.; etc.).<\/p>\n<p>La liturgia es \u00abel ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificaci\u00f3n del hombre, y as\u00ed\u00ad el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Jesucristo, es decir, la cabeza y sus miembros, ejerce el culto p\u00fablico \u00ed\u00adntegro\u00bb (SC 7). La liturgia no es la \u00fanica actividad ni abarca toda la vida espiritual (cf. SC 9; 12), pero es \u00abla cumbre hacia la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb (SC 10; cf. LG 111; PO 5).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s contribuye de manera decisiva a que \u00ablos fieles expresen en su viday manifiesten a los dem\u00e1s el misterio de Cristo y la naturaleza aut\u00e9ntica de la verdadera iglesia\u00bb (SC 2; cf. 26; 41; LG 1; 10; 26; PO 5), la Iglesia que aparece en las celebraciones como \u00abmuchedumbre reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 4). El centro de la liturgia es el misterio pascual de la gloriosa muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo con la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. SC 5-7; 47; 61).<br \/>\n2. LITURGIA Y CULTO: El Concilio Vaticano II super\u00f3 la noci\u00f3n general de culto, usada todav\u00ed\u00ada por P\u00ed\u00ado XII en la Enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei (a. 1947)2, para situar la liturgia en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y poner de relieve que es obra de todo el pueblo sacerdotal y no s\u00f3lo de los ministros ordenados, aunque la funci\u00f3n de \u00e9stos, en cuanto signos vivientes de Cristo Cabeza en la asamblea de los fieles, es esencial para determinadas acciones sacramentales (cf. SC 7; 26-29; LG 10-11; 26; 28 y 29; PO 2; 5; 12). Por consiguiente todos los fieles, en virtud de los sacramentos del bautismo y de la confirmaci\u00f3n que los han configurado a Jesucrito y consagrado para el culto verdadero del Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. Rom 6,3-6; 8,15.29; Ef 1,13; 1 Pe 2,5-.9-10; Jn 4,23-24; SC 5-6), tienen el derecho y el deber de participar en las acciones lit\u00fargicas de manera activa, consciente, fructuosa, plena, conforme a su edad y condici\u00f3n, etc. (cf. SC 14; 19; 21; 48; etc.).<\/p>\n<p>La liturgia, as\u00ed\u00ad entendida, pertenece a la econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n divina realizada mediante \u00abobras y palabras intr\u00ed\u00adnsecamente unidas\u00bb (cf. DV 2; SC7; 24; 33; 59; 60), de manera que es acontecimiento de salvaci\u00f3n y presencia de la obra redentora de Cristo \u00abcada vez que se celebra el memorial de su pasi\u00f3n\u00bb o cualquier otra acci\u00f3n sacramental. La liturgia es tambi\u00e9n momento \u00faltimo y s\u00ed\u00adntesis de toda la historia salv\u00ed\u00adfica, reuniendo pasado, presente y futuro, y determinando la actual etapa o tiempo de la iglesia y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por todo esto la liturgia cristiana es misterio o presencia actual -aqu\u00ed\u00ad, ahora, para nosotros- de Cristo y de su obra sacerdotal y redentora; es acci\u00f3n ritual del pueblo adquirido por el Padre y convocado por su Palabra; y es vida o participaci\u00f3n existencial en la comuni\u00f3n divina intratrinitaria en virtud del poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo que act\u00faa en el interior de los creyentes y en todos los signos de la mediaci\u00f3n de la iglesia.<\/p>\n<p>La secularizaci\u00f3n radical de finales de la d\u00e9cada de los sesenta propuso un cristianismo no religioso y una fe sin ritos, con el fin de superar la dicotom\u00ed\u00ada entre culto y existencia en el mundo y liberar a la vida cristiana de supuestas estructuras religiosas a\u00f1adidas al mensaje de Jes\u00fas&#8217;. Pero el retorno de lo religioso y el fracaso mismo de la reducci\u00f3n del evangelio a pura liberaci\u00f3n humana, social y pol\u00ed\u00adtica, han contribuido a equilibrar los aspectos y a comprender el significado del culto y de sus formas en el \u00e1mbito hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y de la realizaci\u00f3n en la liturgia. El culto \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu y en la verdad\u00bb (cf. Jn 4,23-24) implica al hombre con toda su existencia, para hacer de \u00e9sta una ofrenda grata a Dios (cf. Rom 12,1-2; 1 Pe 2,5) a semejanza de Jes\u00fas, el Siervo obediente al Padre que se entrega en favor de los dem\u00e1s (cf. Mt 20,28; Lc 22,27; Flp 2,7-8; Heb 9,14; 10,4-10).<\/p>\n<p>En este sentido el culto cristiano es esencialmente interior, pero no en oposici\u00f3n a la expresi\u00f3n y a las formas externas de realizaci\u00f3n, requeridas por la corporeidad humana, sino en el sentido de que ha de estar siempre informado por las actitudes de la fe, la adoraci\u00f3n, la conversi\u00f3n, la acci\u00f3n de gracias, la confianza filial, etc. dones del Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom 8,15-16.26; G\u00e1l 5,22-23; Ef 5,18-19; etc.). La liturgia es este culto integral que responde a la automanifestaci\u00f3n de Dios en la vida de los hombres y configura a \u00e9stos a Cristo mediante diversas mediaciones simb\u00f3licas, generadoras de la fe y del amor fraterno, en la presencia del Esp\u00ed\u00adritu que hace posible el culto que el Padre quiere y que Cristo su Hijo ha inaugurado en s\u00ed\u00ad mismo como Sumo Sacerdote y Mediador. Por todo esto la liturgia transciende la dimensi\u00f3n religiosa de todas las formas hist\u00f3ricas de culto en orden a la santificaci\u00f3n de los hombres y la perfecta glorificaci\u00f3n de Dios, y puede ser calificada de culto trinitario y filial, culto cristol\u00f3gico y verdadero, culto espiritual, culto eclesial-sacramental y culto nuevo y escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>3. LITURGIA Y CELEBRACI\u00ed\u201cN: Pero la liturgia, en cuanto funci\u00f3n santificadora y cultual de la Iglesia, tiene su realizaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. No es exactamente lo mismo liturgia que celebraci\u00f3n. Esta \u00faltima es el momento expresivo, simb\u00f3lico, ritual-sacramental, est\u00e9tico y festivo en el que se evoca y se hace eficazmente presente la salvaci\u00f3n realizada por Dios en Jesucristo con el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La celebraci\u00f3n es la liturgia en acto, el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico dentro de las coordenadas del tiempo y del lugar que actualiza el misterio de salvaci\u00f3n para cada comunidad y aun para cada hombre que participa en la acci\u00f3n sagrada.<\/p>\n<p>Esta importante categor\u00ed\u00ada lit\u00fargica tiene connotaciones teol\u00f3gicas, pero se basa fundamentalmente en los aspectos antropol\u00f3gicos de la liturgia cristiana. En este sentido es un modo de relaci\u00f3n interpersonal y de encuentro, de expresi\u00f3n religiosa y de comunicaci\u00f3n integral -mediante la palabra y el lenguaje de los s\u00ed\u00admbolos y de los gestos-, una especie de juego y una fiesta, que impregna personas, lugar, tiempo, im\u00e1genes, objetos, etc.<\/p>\n<p>II. La liturgia \u00abobra\u00bb de toda la SS. Trinidad<br \/>\nLa liturgia, enmarcada en la historia de la salvaci\u00f3n y como momento \u00faltimo y s\u00ed\u00adntesis de toda la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica seg\u00fan el Vaticano II, es siempre y a todas luces don divino a la Iglesia y obra de toda la SS. Trinidad en la existencia de los hombres. Mientras el culto religioso era expresi\u00f3n del deseo, ciertamente sublime, del hombre por acercarse a Dios e invocarlo eficazmente, la liturgia cristiana forma parte de la automanifestaci\u00f3n del Padre y de su amor infinito hacia el hombre, por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu [supra 1,2]. La dimensi\u00f3n trinitaria de la liturgia constituye el principio teol\u00f3gico fundamental de su naturaleza, y la primera ley de toda celebraci\u00f3n. La asamblea lit\u00fargica, manifestaci\u00f3n de la Iglesia icono de la SS. Trinidad, vive y expresa en la celebraci\u00f3n su experiencia de la vida trinitaria&#8217;. Cada uno de los fieles participa tambi\u00e9n de la comuni\u00f3n interpersonal del Padre y del Hijo por la presencia del don del Esp\u00ed\u00adritu, \u00abuna persona en muchas personas\u00bb.<\/p>\n<p>La liturgia en cuanto santificaci\u00f3n del hombre y culto a Dios es una realidad din\u00e1mica que se enmarca en el cuadro de la divina econom\u00ed\u00ada revelada en la biblia seg\u00fan la f\u00f3rmula paulina adoptada por numerosas liturgias para los saludos y el comienzo de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: \u00abLa gracia (ch\u00e1ris) del Se\u00f1or Jesucristo, el amor (ag\u00e1p\u00e9) de Dios y la comuni\u00f3n (koin\u00f3n\u00ed\u00ada) del Esp\u00ed\u00adritu Santo (est\u00e1n) con todos vosotros\u00bb (2 Cor 13,13), y seg\u00fan el no menos famoso axioma patr\u00ed\u00adstico: \u00abTodo don viene del Padre, por el Hijo y Se\u00f1or nuestro Jesucristo, en la unidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y en el mismo Esp\u00ed\u00adritu, por Jesucristo retorna de nuevo al Padre\u00bb&#8216;\u00c2\u00b0. En efecto, la salvaci\u00f3n viene toda del Padre (cf. 1 Tim 1,2; 2,4; Ef 1,9; etc.), es efectuada totalmente por el Hijo (cf. Jn 1,18; 3,17; 5,19.21; etc.) y es toda ella realizada en los hombres por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. 1 Cor 6,11; 12,13; Rom 8; etc.).<\/p>\n<p>1. LA PRESENCIA Y LA OBRA DEL PADRE: En la liturgia Dios es siempre \u00abel Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (cf. 2 Cor 1,3; Ef 1,3), de manera que toda oraci\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1 dirigida siempre a \u00e9l, como establecieron los antiguos concilios norteafricanos: ut nemo in precibus vel Patrem pro Filio, vel Fi lium pro Patre nominet; et cum altari assistitur, semper ad Patrem dirigatur oratio\u00bb. El Padre es el autor de todo don,la fuente y la plenitud de toda gracia, de manera que toda invocaci\u00f3n y toda s\u00faplica se dirigen a \u00e9l, pero tambi\u00e9n es el t\u00e9rmino de toda alabanza y de toda acci\u00f3n de gracias. En este sentido la liturgia es expresi\u00f3n de la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, seg\u00fan la primitiva taxis patr\u00ed\u00adstica y lit\u00fargica, es decir, la confesi\u00f3n de las maravillas obradas por Dios Padre en la historia salv\u00ed\u00adfica y, por consiguiente, en la liturgia y en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>En este sentido la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de Dios y de su relaci\u00f3n con el hombre y con el mundo que tiene la liturgia, se inspira constantemente en la biblia, pero atribuyendo al Padre toda la revelaci\u00f3n \u00aben hechos y palabras\u00bb realizada tanto en el AT como en el NT, es decir, como principio del orden de la creaci\u00f3n y del orden de la redenci\u00f3n&#8217;. La misma estructura de las oraciones lit\u00fargicas refleja esta realidad.<\/p>\n<p>Antes se ha hablado de los fines de la liturgia cristiana [supra I,1]. Y en efecto, \u00aben esta obra tan grande por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amad\u00ed\u00adsima esposa la Iglesia, que invoca a su se\u00f1or y por \u00e9l tributa culto al Padre eterno\u00bb (SC 7). La liturgia tiene un car\u00e1cter teoc\u00e9ntric;.o, de manera que no s\u00f3lo la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica -el hombre creado a imagen de Dios y restablecido en su dignidad por Jesucristo-, sino tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n c\u00f3smica -los cielos y la tierra y todas las criaturas-, est\u00e1n orientadas a reconocer la absoluta soberan\u00ed\u00ada del Padre y su infinito amor al hombre y a toda la creaci\u00f3n (cf. Jn 3,16; 1 Jn 4,9; Rom 8,15-39). Finalmente todo ser\u00e1 recapitulado en Cristoy presentado como una oblaci\u00f3n al Padre (cf. 1 Cor 8,6; 15,28; Ef 1,10).<\/p>\n<p>2. LA PRESENCIA Y LA OBRA DEL HIJO JESUCRISTO: La manifestaci\u00f3n divina trinitaria en la liturgia alcanza su culminaci\u00f3n en la referencia a la obra del Hijo y Se\u00f1or nuestro Jesucristo, de manera an\u00e1loga a como ocurre en la irrupci\u00f3n del Verbo encarnado en la historia salv\u00ed\u00adfica. El s\u00ed\u00admbolo de la fe, la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y las grandes f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas desarrollan ampliamente la \u00abcristolog\u00ed\u00ada\u00bb, es decir, la presencia entre los hombres del Hijo \u00fanico y amado del Padre, revelador del misterio de su relaci\u00f3n filial y donante del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el don de la pascua del Se\u00f1or, para que los hombres podamos ser hijos de Dios.<\/p>\n<p>a) Cristo, acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en la liturgia: Tambi\u00e9n en este aspecto la liturgia se gu\u00ed\u00ada directamente por la S. Escritura. Cristo es la manifestaci\u00f3n visible del Padre (cf. Jn 1,18; 14,8-9; 2 Cor 4, 4.6; Col 1,15; 2 Tim 1,9-10; Tit 3,4; Heb 1,2-3), y as\u00ed\u00ad lo considera la liturgia que lee algunos de estos textos en la solemnidad del nacimiento del Se\u00f1or y sintetiza esta convicci\u00f3n en el prefacio I de este tiempo: ut dum vissibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invissibilium amorem rapiamur\u00bb. Los signos de la liturgia son ahora el nuevo \u00e1mbito externo e hist\u00f3rico de la manifestaci\u00f3n visible del Hijo encarnado del Padre, despu\u00e9s de la glorificaci\u00f3n pascual: \u00abLo que fue visible de nuestro Redentor ha pasado a sus sacramentos.<\/p>\n<p>En efecto, el Hijo encarnado del Padre, \u00abcuya humanidad, unida a la persona del Verbo, fue &#8216;el sacramento de nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (SC 5), una vez resucitado de entre los muertos fue constituido \u00abSe\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas\u00bb (He 2,36; Rom 1,4), \u00abEsp\u00ed\u00adritu vivificante\u00bb (1 Cor 15,45), para comunicar m\u00e1s eficazmente la vida divina. Se trata de la doctrina de la presencia de Cristo en la acci\u00f3n lit\u00fargica, en diferentes modos y grados para llevar a cabo la obra de la salvaci\u00f3n (cf. SC 7). Esta presencia, cuyo \u00ab\u00e1mbito\u00bb interno es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, confiere a la liturgia toda su eficacia salv\u00ed\u00adfica (ibid.).<\/p>\n<p>Desde esta doctrina se puede hablar de Cristo como \u00absacramento del encuentro con Dios\u00bb y de los sacramentos como \u00abactos de salvaci\u00f3n personal de Cristo que se hace presente en un acto simb\u00f3lico eclesial\u00bb&#8216;8. En definitiva, no existe otro acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, otro nombre en el que podamos alcanzar la salvaci\u00f3n (cf. He 4,12; Rom 10,13), \u00abotro sacramento que Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>b) Cristo, Mediador de la liturgia: Pero el Cristo glorioso, \u00absentado a la derecha del Padre\u00bb (cf. Mc 16,19; Heb 7,55), es el Mediador \u00fanico entre Dios y los hombres (cf. 1 Tim 2,5; Heb 12,24), el Sumo Sacerdote del santuario celeste (cf. Heb 8,1-2; etc.), el intercesor permanente ante el Padre (cf. Rom 8,34; 1 Jn 2,1; Heb 7,25) para que env\u00ed\u00ade el Esp\u00ed\u00adritu sobre la iglesia (cf. Jn 14,16). Cristo, camino \u00fanico para llegar al Padre (cf. Jn 14,6; Ef 2,18), \u00abasocia siempre consigo a su amad\u00ed\u00adsima esposa la Iglesia, que invoca a su Se\u00f1or y por \u00e9l tributa culto al Padre eterno\u00bb (SC 7; cf. 83-84). Por eso san Pablo exhortaba a la comunidad cristiana a cantar a Dios y a darle gracias \u00aben el nombre del Se\u00f1or Jesucristo\u00bb y \u00abpor mediaci\u00f3n de \u00e9l\u00bb (Col 3,16-17; cf. Ef 5,19-20), como \u00e9l mismo hac\u00ed\u00ada (cf. 1 Cor 1,4-9; 2 Cor 1,3-5; Gal 1,3-5; Ef 1,3ss.; etc.).<\/p>\n<p>La patr\u00ed\u00adstica est\u00e1 llena de testimonios bell\u00ed\u00adsimos de plegarias dirigidas al Padre por medio de Jesucristo, que concluyen con doxolog\u00ed\u00adas, y afirmaciones como \u00e9sta: \u00abCristo ora por nosotros, ora en nosotros y es invocado por nosotros. Ora por nosotros como sacerdote nuestro, ora en nosotros por ser nuestra cabeza y es invocado por nosotros como Dios nuestro\u00bb20. Pero basta remitir a las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de las diversas familias lit\u00fargicas de Oriente y de Occidente. Un ejemplo caracter\u00ed\u00adstico es la I plegaria eucar\u00ed\u00adstica del Misal Romano: Te igitur, clementissime Pater, per Iesum Christum Filium tuum&#8230;, que termina con la doble doxolog\u00ed\u00ada: Per quem haec omnia&#8230; Per ipsum et cum ipso et in ipso&#8230; . Lo mismo ocurre en la eucolog\u00ed\u00ada menor de la Liturgia Romana, cuyas oraciones expresan siempre en la conclusi\u00f3n la mediaci\u00f3n sacerdotal de jesucristo: per Christum Dominum nostrum en la forma breve, o per Dominum nostrum lesum Christum Filium tuum&#8230; en la larga.<\/p>\n<p>En el siglo IV, en la lucha contra el arrianismo, se quiebra la primitiva t\u00e1xis de la oraci\u00f3n dirigida al Padre por medio de Jesucristo [supra II,1] y se empiezan a dirigir algunas oraciones a Cristo. En el \u00e1mbito de la Liturgia Romana esta orientaci\u00f3n encontr\u00f3 fuerte resistencia, salvo en \u00e9pocas de decadencia lit\u00fargica y de predominio del devocionalismo. Incluso la primitiva doxolog\u00ed\u00ada final Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto, en la que se confiesa la igualdad sustancial de las divinas personas en raz\u00f3n de la naturaleza, sonabaas\u00ed\u00ad: Gloria Patri per Filium in Spiritu Sancto .<\/p>\n<p>La plegaria lit\u00fargica, por tanto, expresa la centralidad del misterio pascual de Cristo en la liturgia, y hace memoria de toda la obra redentora a la vez que \u00e9sta se hace presente en la acci\u00f3n sagrada. Pero, sobre todo, la liturgia indica la glorificaci\u00f3n de Cristo junto al Padre para derramar sobre los redimidos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y ejercer el sacerdocio sumo y eterno. El sacerdocio de Cristo se hace visible en las celebraciones lit\u00fargicas y anima el ministerio de la Iglesia, la esposa asociada a su Se\u00f1or para rendir el culto verdadero al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo e invocar continuamente al \u00abque ha de venir\u00bb: Marana tha (cf. 1 Cor 16,22; Ap 22,17.20).<\/p>\n<p>c) Cristo, objeto del culto lit\u00fargico: Junto a la plegaria lit\u00fargica orientada al Padre por medio de Jesucristo, la iglesia nunca ha dejado de dirigirse a su Se\u00f1or, alentada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, para darle gloria e invocarle. La adoraci\u00f3n y la veneraci\u00f3n hacia Cristo ha encontrado en la liturgia su cauce m\u00e1s n\u00ed\u00adtido en la celebraci\u00f3n de las Horas y, de modo particular, en las composiciones po\u00e9ticas del Antifonario y de la Himnolog\u00ed\u00ada, sin olvidar la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de los salmos. Si el Padre lo glorific\u00f3 (cf. Jn 8,54; 12,28; 13,32; 17,1; He 2,36; Flp 2,9-11; etc.), es obvio que la Iglesia tambi\u00e9n lo haga. Esta tradici\u00f3n se remonta al mismo NT, en el que se encuentran fragmentos de himnos cristol\u00f3gicos de singular belleza (cf. Flp 2,6-11; Col 1,15-20; 1 Tim 3,16; 1 Pe 2,21-25; Ap 5,9-14; etc.).<\/p>\n<p>El Ordinario de la Misa del Misal Romano contiene las invocaciones dirigidas a Cristo, Kyrie el\u00e9ison, Christe el\u00e9ison, resto de las antiguas letan\u00ed\u00adas, as\u00ed\u00ad como el canto del Benedictus en la doxolog\u00ed\u00ada ang\u00e9lica y el Agnus Dei durante la fracci\u00f3n del Pan. Adem\u00e1s est\u00e1n las aclamaciones Gloria tibi, Domine y Laus tibi, Christe al que es la Palabra eterna del Padre, etc..<\/p>\n<p>3. LA PRESENCIA Y LA OBRA DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO EN LA LITURGIA: Jesucristo ocupa, como puede verse, un puesto verdaderamente sobresaliente en la liturgia, especialmente romana. Algunos autores ortodoxos han reprochado a la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica un \u00abcristomonismo\u00bb con detrimento de la pneumatolog\u00ed\u00ada. Lo cierto es que, aparte los acentos propios de cada tradici\u00f3n teol\u00f3gica, la teolog\u00ed\u00ada occidental en general no ha tenido demasiado en cuenta a la liturgia como locus theologicus, salvo con fines apolog\u00e9ticos en muchos casos. De haberlo hecho, se habr\u00ed\u00ada procurado una visi\u00f3n m\u00e1s completa y m\u00e1s coherente de la presencia y de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el misterio de la SS. Trinidad y en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Es cierto tambi\u00e9n que la tradici\u00f3n lit\u00fargica latina &#8211; occidental en general y no s\u00f3lo romana- no tiene la riqueza pneumatol\u00f3gica de la tradici\u00f3n griega y oriental &#8211; especialmente sir\u00ed\u00adaca-, pero tambi\u00e9n es cierto que se ha hecho un esfuerzo muy notable en las \u00faltimas d\u00e9cadas para poner de manifiesto la pneumatolog\u00ed\u00ada de la liturgia.<\/p>\n<p>a) El don de la Pascua del Se\u00f1or: El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el don del Padre, entregado a su Hijo jesucristo como respuesta amorosa en el misterio pascual, para derramarlo abundantement\u00e9 sobre la humanidad redimida (cf. Jn 7,37-39; 19,30.34; He 2,33). \u00abDon de Dios\u00bb (Jn 4,10; He 11,15), prometido para los tiempos mesi\u00e1nicos (cf. Is 32,15; 44,3; Ez 36,26-27; 37,14; Jl 3,1-2; Zac 12,10), que reposa sobre Jes\u00fas (cf. Jn 1,32-34; Lc 3,21-22) y lo gu\u00ed\u00ada en su misi\u00f3n (cf. Lc 4,1.14-15.18-19; etc.) hasta su ofrecimiento en la cruz (cf. Heb 9,14), es tambi\u00e9n el don que el Mediador \u00fanico del culto verdadero [supra I,2.b] entrega a la Iglesia para que \u00e9sta realice, a su vez, su misi\u00f3n (cf. Jn 20,21-23; He 2,1-4.33; 8,14-17; 10,44-48; 19,1-8).<\/p>\n<p>En efecto, los ap\u00f3stoles son guiados tambi\u00e9n por el Esp\u00ed\u00adritu y bajo su impulso dan testimonio de Jes\u00fas y desempe\u00f1an su tarea (cf. He 4,8.33; 6,5.8.10; 7,55; 9,17.22; 11,24; 13,9; etc.). El Esp\u00ed\u00adritu, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. Rom 1.3-4), es enviado a los creyentes para renovarlos y regenerarlos (cf. Tit 3,5; Jn 3,4-6), asimilarlos al Hijo de Dios y hacerlos part\u00ed\u00adcipes de la filiaci\u00f3n divina (cf. Rom 8,14-16; G\u00e1l 4,6), hacerlos templos vivientes de Dios (cf. 1 Cor 6,19; Ef 2,20-22), orar en su interior (cf. Rom 8,26-27), cantar y celebrar al Padre (cf. Ef 5,18-20; Col 3,16-17), confesar a Jes\u00fas como Se\u00f1or (cf. 1 Cor 12,3b; Flp 2,11) e invocarle en la espera de su retorno (cf. 1 Cor 11,26; 16,122; Ap 22,17.20).<\/p>\n<p>En este sentido la liturgia, en \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n con la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, es donaci\u00f3n continua del Esp\u00ed\u00adritu Santo que Cristo, presente en las acciones lit\u00fargicas, sigue comunicando a los creyentes. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo que, derramado sobre toda la Iglesia e infundido en los fieles, realiza la comuni\u00f3n en la vida divina e inicia el retorno de todos los dones hacia el que es su fuente y su t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>b) Liturgia \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb: Esta expresi\u00f3n quiere decir, en primer lugar, que en la liturgia cristiana se realiza \u00abla adoraci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu y en la verdad\u00bb (Jn 4,23-24), pero quiere decir tambi\u00e9n que no hay liturgia sin el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La liturgia pone de manifiesto esta realidad mediante la f\u00f3rmula in unitate Spiritus Sancti, que cierra las oraciones. La expresi\u00f3n permite subrayar tanto la unidad substancial de las divinas personas como la unidad de la iglesia que arranca del misterio trinitario y es realizada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Por este motivo la oraci\u00f3n lit\u00fargica es siempre oraci\u00f3n eclesial \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, de manera que el \u00abnosotros\u00bb que aparece como sujeto de la plegaria y aun de toda la celebraci\u00f3n, es siempre la Iglesia \u00abcongregada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. \u00abLa unidad de la Iglesia orante es realizada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el mismo en Cristo, en la totalidad de la Iglesia y en cada uno de los bautizados&#8230; No puede darse oraci\u00f3n cristiana sin la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual realizando la unidad de la Iglesia, nos lleva al Padre por medio del Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo Esp\u00ed\u00adritu, en orden a la unidad y a la comuni\u00f3n, habilita a los creyentes para recibir la Palabra divina y acogerla en sus corazones. Por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que acompa\u00f1a siempre a la Palabra (cf. G\u00e9n 1,2-3; Sal 33,6; etc.) y va recordando y guiando hacia la verdad plena (cf. Jn 14,15-17.26; 15,26-27; 16,13-15), \u00abla Palabra de Dios se convierte en fundamento de la acci\u00f3n lit\u00fargica y en norma y ayuda de toda la vida\u00bb333. ,:<br \/>\nPor eso la acci\u00f3n ritual que sigue a la liturgia de la Palabra, arranca de la petici\u00f3n al Padre, por medio de Jesucristo, para que venga en ayuda del ministerio eclesial y env\u00ed\u00ade su Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los elementos sacramentales y sobre quienes van a servirse de ellos con alguna finalidad santificadora. El ejemplo m\u00e1s patente de lo que es la ep\u00ed\u00adclesis lo constituyen las dos invocaciones que tienen lugar en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: \u00abep\u00ed\u00adclesis consecratoria\u00bb y \u00abep\u00ed\u00adclesis eclesial\u00bb34. Invocaciones an\u00e1logas se encuentran en todas las dem\u00e1s f\u00f3rmulas de consagraci\u00f3n, dedicaci\u00f3n o bendici\u00f3n, tanto de personas -las ordenaciones, la bendici\u00f3n del abad, la consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes- como de elementos naturales -el agua para el bautismo, el aceite para el crisma y la unci\u00f3n de enfermos, etc.-, lugares -la iglesia, el altar, etc.- y los objetos para la liturgia o para la vida humana.<\/p>\n<p>4. S\u00ed\u008dNTESIS: En suma, el Esp\u00ed\u00adritu Santo hace posible con su acci\u00f3n invisible que los actos sacramentales de la iglesia realicen lo que significan, conduciendo la obra de Cristo a su plenitud seg\u00fan el designio eterno del Padre. Por esto la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la liturgia, como todas las obras ad extra de la SS. Trinidad, pertenece por entero e igualmente a las tres divinas personas. La presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en los nuevos magnalia Dei realizados en la liturgia se insertan en la divina econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n descendente-ascendente o, si se prefiere, cristol\u00f3gico-trinitaria y eclesiol\u00f3gica. La atribuci\u00f3n de \u00abobras\u00bb al Padre, al Hijo Jesucristo, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo en las diferentes etapas de la historia salv\u00ed\u00adfica,no s\u00f3lo no disminuye sino que pone de manifiesto la \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n entre las divinas personas.<\/p>\n<p>La \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu y su manifestaci\u00f3n en la liturgia no significa disociaci\u00f3n respecto de la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb de Cristo, sino continuidad, perfeccionamiento y consumaci\u00f3n de \u00e9sta. Y, a la vez, la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu es la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb del Padre que env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu escuchando la ep\u00ed\u00adclesis permanente del Hijo Jesucristo (cf. Jn 14,15) en la invocaci\u00f3n de la iglesia. Por otra parte la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la liturgia glorifica al Hijo Jesucristo (cf. Jn 16,14; 17,10) y, por su medio, el Padre es tambi\u00e9n glorificado (cf. Jn 17,1.4). La liturgia se hace eco continuamente de esta especie de perikh\u00f3resis manifestada en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica sacramental: el Hijo est\u00e1 en el centro para revelar la caridad infinita del Padre y transmitir el don del Esp\u00ed\u00adritu a los hombres en los sacramentos de la Iglesia, singularmente en la eucarist\u00ed\u00ada; el Hijo sigue estando en el centro para que la conciencia filial y la alegr\u00ed\u00ada de los nuevos hijos de Dios se transforme en alabanza bajo la acci\u00f3n del mismo Esp\u00ed\u00adritu, y por Cristo, con \u00e9l y en \u00e9l, se efect\u00fae la acci\u00f3n de gracias al Padre.<\/p>\n<p>III. La SS. Trinidad en la liturgia<br \/>\nLa liturgia es verdadero locus theologicus del misterio trinitario desde el punto de vista de la experiencia cristiana y eclesial de la presencia y de la \u00abobra\u00bb de las tres divinas personas en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. Pero la liturgia es tambi\u00e9n locus theologttus en un sentido m\u00e1s estricto, es decir, en cuanto en ella se expresa y se confiesa, mediante el lenguaje de la celebraci\u00f3n, la fe de la iglesia \u00aben la Trinidad santa y eterna y en su unidad indivisible\u00bb. No es exagerado decir que todos los elementos de la liturgia, es decir, lecturas y salmos, textos eucol\u00f3gicos, himnos, ant\u00ed\u00adfonas, gestos y ritos, e incluso algunas estructuras o leyes internas de la celebraci\u00f3n de los sacramentos, de la Liturgia de las Horas y del A\u00f1o lit\u00fargico, ponen de manifiesto la \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb trinitaria que los preside e impregna.<\/p>\n<p>Dada la limitaci\u00f3n del art\u00ed\u00adculo, s\u00f3lo es posible hacer una breve rese\u00f1a de la expresi\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica del misterio trinitario, aunque puede considerarse tambi\u00e9n como tal todo el apartado precedente, si bien desde la perspectiva antes indicada. Ahora bien, se impone una distinci\u00f3n y un tratamiento separado de la teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica trinitaria de expresi\u00f3n griega -las Liturgias Orientales-, y de la de expresi\u00f3n latina -singularmente la Liturgia Romana<br \/>\n1. LAS LITURGIAS ORIENTALES: La expresi\u00f3n lit\u00fargica de la fe trinitaria tiene caracter\u00ed\u00adsticas propias en el Oriente cristiano, que tienen origen tanto en la sensibilidad espiritual como en la historia misma de las controversias teol\u00f3gicas de los primeros siglos.<\/p>\n<p>a) Fiestas trinitarias: En Oriente no existe una fiesta de la SS. Trinidad, y sin embargo toda la liturgia es un maravilloso icono del misterio trinitario. De entre las numerosas fiestas mayores del calendario anual, emergen tres de especial densidad en este sentido. La primera es la santa Teofan\u00ed\u00ada de N. S. Jesucristo, la heort\u00e9 ton ph\u00f3t\u00f3n (la fiesta de las luces) -6 de enero-, en la que tanto el leccionario, centrado en Tit 2,11-14; 3,4-7 y en Mt 3,13-17, como el tropario principal de la fiesta se refieren a la manifestaci\u00f3n de la SS. Trinidad sobre la humanidad de Jesucristo: la voz del Padre que proclama la identidad del Hijo, el descenso \u00abcorporal\u00bb y la permanencia del Esp\u00ed\u00adritu sobre \u00e9ste, la aceptaci\u00f3n obediente del Amado (agap\u00e9t\u00f3s) del Padre. La fiesta culmina con la bendici\u00f3n de las aguas en la qud se recita el gran Poema de san Sofroni\u00f3 de Jerusal\u00e9n<br \/>\nLa segunda gran fiesta (epifan\u00ed\u00ada)&#8217; trinitaria es la santa Transfiguraci\u00f3n (metam\u00f3rph\u00f3sis) de N S. Dios y Salvado Jesucristo -6 de agosto-, entre la fiesta de Mois\u00e9s y la fiesta de la Santa Cruz. Los textos principales son 2 Pez 1,10-19 y Mt 17,1-9. Como en el Jord\u00e1n, se produce la manifestaci\u00f3n plena de la SS. Trinidad: el Padre env\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu, simbolizado en la nube de gloria, sobre el Hijo y lo transfigura; el Esp\u00ed\u00adritu anticipa la glorificaci\u00f3n pascual y divina del Hijo; el Hijo acepta la voluntad del Padre e inicia su misi\u00f3n hacia la muerte y la resurrecci\u00f3n. Los disc\u00ed\u00adpulos, aterrorizados, son llamados \u00e1 \u00abescuchar\u00bb y seguir en la obediencia ! Profeta (nuevo El\u00ed\u00adas) y Mediador (nuevo Mois\u00e9s) de la salvaci\u00f3n, con vistas a su propia \u00abdivinizaci\u00f3n\u00bb (the\u00ed\u00ad\u00f3sis) escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La tercera y m\u00e1s grande fiesta trinitaria es la Pent\u00e9cost\u00e9, unida indisolublemente a la Pascua y \u00absello\u00bb de la Cincuentena pascual. En ella culmina la revelaci\u00f3n de las tres divinas personas y se inaugura la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb eclesial de la vida en Cristo y de la transformaci\u00f3n de todo lo creado. Las lecturas b\u00ed\u00adblica de la misa son He 2,1-11 y Jn 7,37-518,12, aunque en los maitines se lee Jn 20, 19-23. Pentecost\u00e9s es la fiesta integral de la SS. Trinidad, celebraci\u00f3n del cumplimiento de la promesa hecha por el Hijo de enviar, de junto al Padre, al \u00abotro Consolador\u00bb (par\u00e1cl\u00e9tos). En esto se distingue de Occidente, que tuvo que recurrir al domingo octava de Pentecost\u00e9s para dedicarlo al misterio trinitario. No obstante la Liturgia Bizantina ha hecho del \u00ablunes de Pentecost\u00e9s\u00bb el d\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo con el recuerdo del acontecimiento narrado en He 2,1-11.<\/p>\n<p>b) Los textos lit\u00fargicos: Por otra parte la teolog\u00ed\u00ada en Oriente ha aceptado el riesgo de manifestarse en los himnos, plegarias y aclamaciones lit\u00fargicas, convirtiendo estos elementos en veh\u00ed\u00adculo del k\u00e9rygma, de la catequesis vital, de la apolog\u00ed\u00ada y de la mystagog\u00ed\u00ada. El resultado es una masa inabarcable de documentaci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>No obstante, emergen algunas notas muy definidas que permiten hacerse una idea de la riqueza y de los acentos de la visi\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica del misterio trinitario en Oriente: 1. Los textos lit\u00fargicos subrayan m\u00e1s la Trinidad y la distinci\u00f3n de personas que la unidad de Dios; 2. La menci\u00f3n de las personas se hace mediante trazos propios de cada una y por el papel particular que desempe\u00f1a en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica (cf. Jn 15,26); 3. En numerosos textos lit\u00fargicos la Trinidad es considerada como un solo sujeto, del que proceden las energ\u00ed\u00adas divinas que en otros textos se atribuyen separadamente, poni\u00e9ndose de manifiesto de este modo la unidad din\u00e1mica que brota de la uni\u00f3n en la esencia id\u00e9ntica en las tres personas; 4. Las expresiones lit\u00fargicas referentes acada persona, se sit\u00faan siempre en el conjunto del misterio trinitario (seg\u00fan el principio del todo en cada parte), excluyendo toda forma de monismo centrado sobre una sola de las personas de la Trinidad; 5. La triadolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica se apoya siempre en l\u00e1 triadolog\u00ed\u00ada del AT y en las doxolog\u00ed\u00adas del NT, adem\u00e1s de en la ense\u00f1anza de los SS. Padres y de los Concilios ecum\u00e9nicos; 6. En las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas aparece un elemento \u00abcataf\u00e1tico\u00bb (positivo), basado en la revelaci\u00f3n y en la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que no elimina el elemento \u00abapof\u00e1tico\u00bb (negativo), mucho m\u00e1s rico y por el cual el misterio trinitario aparece inaccesible e impenetrable a la inteligencia humana y a la especulaci\u00f3n racional y filos\u00f3fica; 7. A pesar de todo, los textos lit\u00fargicos trinitarios poseen un car\u00e1cter din\u00e1mico abierto a nuevas formulaciones.<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA ROMANA: En representaci\u00f3n de las Liturgias Occidentales nos centramos en la Liturgia Romana renovada, aunque de manera muy sucinta.<\/p>\n<p>a) La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica: Como prototipo de toda celebraci\u00f3n, el actual Ordinario de la Misa refleja el dinamismo trinitario del que se ha hablado antes [supra II,Introd.]. En efecto, la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es, ante todo, una hierofan\u00ed\u00ada del misterio divino, un espacio de encuentro con Dios en Jesucristo, el momento de la comuni\u00f3n (koin\u00f3n\u00ed\u00ada) con el misterio salv\u00ed\u00adfico anunciado en la liturgia de la Palabra de Dios -seg\u00fan el sistema de lecturas que va del AT y del Nuevo a Cristo y de \u00e9ste a la iglesia-, evocado por la plegaria sacerdotal de la Iglesia, y realizado en la acci\u00f3n sacramental cuyo n\u00facleo es la ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu del Padre, para la \u00abgloria\u00bb de su nombre.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n es siempre y en su totalidad, eucharist\u00ed\u00ada al Padre, an\u00e1mn\u00e9sis del Hijo, ep\u00ed\u00adcl\u00e9sis del Esp\u00ed\u00adritu, koin\u00f3n\u00ed\u00ada de la iglesia y doxolog\u00ed\u00ada en honor de toda la SS. Trinidad, adem\u00e1s de homolog\u00e9sis de la fe, etc., aun cuando cada uno de los aspectos se concentre y se exprese principalmente en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y en otros momentos de la celebraci\u00f3n, como la invocaci\u00f3n trinitaria inicial, los saludos lit\u00fargicos, la conclusi\u00f3n de las oraciones, el sanctus, la oraci\u00f3n dominical, la bendici\u00f3n final, etc. Cap\u00ed\u00adtulo propio, desde el punto de vista trinitario, es tambi\u00e9n el himno Gloria in excelsis Deo, el canto al Padre y al Cordero que termina con una doxolog\u00ed\u00ada que menciona al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>b) Otras celebraciones: La expresi\u00f3n trinitaria de la liturgia se encuentra tambi\u00e9n en el A\u00f1o Lit\u00fargico, en el que no es dificil descubrir la acentuaci\u00f3n de la referencia a cada una de las divinas personas en los dos grandes ciclos, el de la Manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or (Adviento y Navidad-Epifan\u00ed\u00ada) y el de la Pascua (Cuaresma, Triduo pascual y Cincuentena-Pentecost\u00e9s): el primero destacando la misi\u00f3n del Hijo Jesucristo, y el segundo la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\nEn la Liturgia de las Horas, adem\u00e1s de la orientaci\u00f3n trinitaria de la plegaria lit\u00fargica, cabe se\u00f1alar el sentido cristol\u00f3gico de los salmos -la voz de Cristo que alaba al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo-, la alabanza y las preces dirigidas al mismo Cristo, y la asistencia especial del Esp\u00ed\u00adritu. De manera particular las tres horas Tercia, Sexta y Nona han sido consagradas desde el principio a la SS. Trinidad. En la Liturgia de las Horas se encuentran numerosos himnos trinitarios y no s\u00f3lo para la solemnidad de la SS. Trinidad sino para el oficio ordinario. Entre estos himnos sobresalen O lux beata Trinitas, Nunc sancte nobis Spiritus, Aeterna lux divinitas, O sacrosancta Trinitas, Rerum creator optime, etc., adem\u00e1s del Te Deum.<\/p>\n<p>Sobre la expresi\u00f3n trinitaria en los sacramentos v\u00e9anse los art\u00ed\u00adculos dedicados a cada uno.<\/p>\n<p>c) La fiesta de la SS. Trinidad: Celebrada paulatinamente desde el s. VIII con car\u00e1cter devocional y mon\u00e1stico, hasta 1334 no fue introducida en el Calendario Romano universal, y en la actualidad se ha beneficiado ampliamente de la reforma lit\u00fargica promovida por el Vaticano II. En efecto, no es justo considerarla como una \u00abfiesta de ideas\u00bb -salvo que se consideren de igual modo las fiestas del Oriente cristiano y aun algunas latinas como Navidad y la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, fuertemente \u00abteol\u00f3gicas\u00bb-, sino como la s\u00ed\u00adntesis del misterio celebrado durante toda la Cincuentena pascual y en la culminaci\u00f3n del domingo de Pentecost\u00e9s. Los textos lit\u00fargicos de la fiesta son, en primer lugar, las nueve lecturas del Leccionario de la Misa repartidas en los tres ciclos, en las que sobresalen los evangelios que hablan de la misi\u00f3n del Hijo Un 3,16-18, ciclo A), de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Un 16,12-15, ciclo&#8217; C) y del bautismo en el nombre de las&#8217; divinas personas (Mt 28,16-20, ciclo` B). A estas lecturas hay que a\u00f1adir 12 Cor 2,1-16 (con la Carta 1 de san Ata nasio a Serapi\u00f3n) del Officium lectionisty los restantes textos b\u00ed\u00adblicos de las lecturas breves y responsorios de la Liturgia de las Horas, referidos todos a la revelaci\u00f3n del misterio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por su parte los textos eucol\u00f3gicos, renovados sobre todo en el Misal, giran en torno al prefacio De SS. Trinitate procedente del Sacramentario Gelasiano, para proponer ante todo la confesi\u00f3n de fe y el reconocimiento del misterio trinitarios&#8217;. Las ant\u00ed\u00adfonas del Oficio, tomadas del Breviarium precedente, insisten m\u00e1s en los aspectos de la adoraci\u00f3n y de la alabanza divina. No son elucubraciones teol\u00f3gicas lo que proponen los textos de la fiesta, sino vivencias profundas unidas a formulaciones centradas casi exclusivamente en la unidad divina esencial y en la trinidad de personas, sin olvidar la presencia de \u00e9stas en la vida de los creyentes y la respuesta de la fe y de la adoraci\u00f3n. La fiesta, por otra parte, llega f\u00e1cilmente al pueblo cristiano, lo que prueba que responde a la experiencia espiritual de la relaci\u00f3n de los creyentes con el Dios revelado por Jesucristo y comunicado en el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>IV. Liturgia terrena y liturgia celeste<br \/>\nEn la liturgia \u00abpreguntamos y tomamos parte en la liturgia celestial\u00bb en la que Cristo, sentado a la derecha del Padre, act\u00faa como Pont\u00ed\u00adfice y Mediador del santuario verdadero (cf. Heb 5-9; SC 8; LG 50) y realiza la permanente ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre su Iglesia, en di\u00e1logo con \u00e9sta (cf. Jn 14,16-17; Ap 22,17.20). Esta dimensi\u00f3n de la liturgia cristiana se olvida o se silencia con demasiada frecuencia. Ysin embargo constituye la fuente de la synerg\u00ed\u00ada de la Iglesia y del Esp\u00ed\u00adritu, a trav\u00e9s de la cual el Padre y el Hijo act\u00faan juntos (cf. Jn 5,17).<\/p>\n<p>Liturgia celeste y liturgia terrena son dos niveles del mismo misterio, como un icono, pero no porque uno sea el nivel superior y e&#8217;l otro el inferior, sino porque uno est\u00e1 dentro del otro. La liturgia celeste tiene como Pont\u00ed\u00adfice al Verbo encarnado y glorificado (cf. Heb 8,lss.; etc.), a quien asisten como ministros los \u00e1ngeles y todas la potencias del cielo (cf. Heb 1,13-14; 12,22; Ap 5,11; etc.). Esta liturgia fue introducida \u00aben este exilio terreno\u00bb por Cristo, al tomar la naturaleza humana, y en ella participa ahora la iglesia asociada a la alabanza ante el trono de Dios y del Cordero (cf. SC 83; 85; LG 50). La liturgia terrena contribuye de este modo a presentar a la iglesia como una realidad \u00abhumana y divina, visible y dotada de elementos invisibles&#8230; presente en el mundo y sin embargo peregrina\u00bb (SC 2).<\/p>\n<p>Por otra parte la liturgia celeste es la liturgia eterna (cf. Is 6,1-3; Ez 10,lss.; Ap 4,8), mientras que la liturgia terrena lleva la \u00abapariencia de este mundo que pasa\u00bb (cf. 1 Cor 7,31). Entre la liturgia celeste y la liturgia terrena existe un flujo-reflujo de vida que pasa por el Cristo glorioso, Se\u00f1or del tiempo y de la eternidad (cf. Heb 13,8; Ap 1,8.17-18), y llega a toda la Iglesia, a los hombres y al universo para rescatarlos de la muerte e introducirlos en la gloria y en el amor fontal del Padre (cf. Ef 1,3-14; Col 1,16), es decir, en la situaci\u00f3n de los cielos nuevos y de la tierra nueva (cf. Rom 8,19-23; 1 Cor 15,51-57; Flp 3,20-21; Ap 21,lss.). La \u00abadmirable conversi\u00f3n\u00bb eucar\u00ed\u00adstica de los dones del pan y del vino preludian ya la transformaci\u00f3n gloriosa de todo lo creado<br \/>\n[ &#8211; Adoraci\u00f3n; Amor;; Arrianismo; Bautismo; Comunidad; Comuni\u00f3n; Confirmaci\u00f3n; Concilios; Doxolog\u00ed\u00ada; Ep\u00ed\u00adclesis; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Hijo; Historia; Icono; Iglesia; Jesucristo; Misi\u00f3n, misiones; Misterio; Naturaleza; Oraci\u00f3n; Padre; Sacerdocio; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Vaticano II; Vida cristiana.]<br \/>\nJuli\u00e1n L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Dios, uno y trino, en las obras literarias de Occidente; 1. P\u00f3rtico; 2. El misterio trinitario en la literatura occidental; 3. Aurelio Prudencio y su palabra trinitaria; 4. Dante Alighieri y la Trinidad; 5. Petrarca ante la Trinidad; 6. Berceo y Alfonso X, cantores marianos, invocan a la Trinidad; 7. Gil Vicente y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-dios-en-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLITERATURA, DIOS EN LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}