{"id":16413,"date":"2016-02-05T10:35:51","date_gmt":"2016-02-05T15:35:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-dios-en-el\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:51","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:51","slug":"matrimonio-dios-en-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-dios-en-el\/","title":{"rendered":"MATRIMONIO, DIOS EN EL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Escritura: 1. Dios creador; 2. Dios de la alianza; 3. Dios, esposo amante; 4. Dios, amor entregado; 5. Dios, uno y fiel.-II. Tradici\u00f3n lit\u00fargica: 1. En la liturgia hisp\u00e1nica; 2. En los manuales y rituales hasta nuestros d\u00ed\u00adas.-III. Teolog\u00ed\u00ada: 1. Dios Creador, fuente de la bondad y del amor matrimonial; 2. Cristo Salvador, modelo de amor entregado y de unidad permanente; 3. El Esp\u00ed\u00adritu, vivificador de la alianza matrimonial.<\/p>\n<p>Muchas son las perspectivas desde las que se puede tratar el sacramento del matrimonio, como todos los sacramentos. La nuestra, en este caso, es la perspectiva teol\u00f3gica, seg\u00fan la peculiaridad que corresponde al objeto en cuesti\u00f3n. Queremos ver en concreto \u00abqui\u00e9n es el Dios que revela el matrimonio\u00bb, y \u00abcu\u00e1l el Dios que se revela por el matrimonio\u00bb. Si por lo primero, tenemos que atender de forma especial a las fuentes de la revelaci\u00f3n (Escritura, Tradici\u00f3n). Por lo segundo, tenemos que fijarnos sobre todo en las mediaciones verbales (teolog\u00ed\u00ada) y simb\u00f3licas (liturgia) de explicitaci\u00f3n y expresi\u00f3n. Se trata, por tanto, de un acceso m\u00faltiple a la imagen y al misterio de Dios, que se nos manifiesta desde la situaci\u00f3n antropol\u00f3gica y sacramental del matrimonio, que es al mismo tiempo \u00abrealidad humana y misterio de salvaci\u00f3n\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>I. Escritura<br \/>\nAtendiendo a los pasajes escritur\u00ed\u00adsticos que hablan de Dios en relaci\u00f3n con el matrimonio, o del matrimonio en relaci\u00f3n con Dios&#8217;, podemos resumir en estos \u00abt\u00ed\u00adtulos\u00bb al Dios que revela el matrimonio.<\/p>\n<p>1. DlOS CREADOR. Sin duda son los \u00abrelatos de la creaci\u00f3n\u00bb los que nos revelan a un Dios Creador en relaci\u00f3n con el matrimonio. La creaci\u00f3n del primer hombre Ad\u00e1n-Eva, seg\u00fan nos la describe el libro del G\u00e9nesis (1,1-2,4; 2,4-25), es obra exclusiva de Dios. En comparaci\u00f3n con el contexto cultural y la literatura ambiental, el Dios del matrimonio en el G\u00e9nesis aparece no como un dios de mitos y ritos que sacralizan el matrimonio, la sexualidad y la fecundidad (mitos mesopot\u00e1micos); ni como un Dios que recela de la grandeza del hombre (mito del andr\u00f3gino); sino como un Dios que \u00abcrea\u00bb (barah) al hombre como realidad buena y digna en su totalidad, como la mejor de sus obras (y vio que era muy bueno: 1,30), como la imagen m\u00e1s perfecta de su misma grandeza (y cre\u00f3 Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios le cre\u00f3: 1,27). La fe de Israel en Dios se proyecta en la fe de Israel en el matrimonio que Dios ha creado. Yahv\u00e9 es el Dios de los padres, que ha revelado su nombre a Mois\u00e9s (Ex 3,13-15), que ha liberado a Israel de Egipto para hacer de \u00e9l su pueblo (Ex 3,9-10), que exige un culto exclusivo (Ex 20,1-3) y no tolera adoraciones. Yahv\u00e9 es un Dios nuevo en comparaci\u00f3n con los otros dioses, porque no est\u00e1 ligado a la naturaleza, ni a los ciclos de la fecundidad de la tierra o de la mujer; esun Dios \u00fanico porque no tiene ninguna diosa a su lado ni se asocia con ning\u00fan otro dios; es un Dios salvador porque est\u00e1 cerca del pueblo para liberarlo y salvarlo, por una historia que ya no es solo historia de los hombres, sino historia de salvaci\u00f3n de Dios&#8217;.<\/p>\n<p>Por otro lado, este Dios creador del matrimonio o del ser-a-dos en femenino y masculino, aparece como un Dios de comuni\u00f3n en el amor, desde la igualdad y diversidad entre Ad\u00e1n-Eva. En efecto, Eva no s\u00f3lo es la compa\u00f1era que necesita el hombre (v.18) para superar su soledad; es \u00abel hueso de sus huesos y la carne de su carne\u00bb (v.21), que lleva a plenitud la misma humanidad de Adan. Al exclamar as\u00ed\u00ad, Adan reconoce en la mujer una parte de s\u00ed\u00ad mismo, el \u00abt\u00fa\u00bb con el cual es posible dialogar, la posibilidad de ser hombre, la correspondencia que necesita. Este ser con el otro tiene su m\u00e1xima expresi\u00f3n en la \u00abuna sola carne\u00bb (basar: v. 24), por lo que se est\u00e1 afirmando que los dos ser\u00e1n una sola persona, pues la totalidad humana solo es el ados masculino-femenino. Por tanto, Dios crea al hombre, no s\u00f3lo como var\u00f3n, sino como var\u00f3n-varona (ish-ishshah: v. 27). La misma imagen de la \u00abcostilla\u00bb (2,21-22) es un recurso literario para indicar que el var\u00f3n y la mujer coexisten al mismo nivel de persona humana, tienen el mismo origen, dignidad e igualdad. Por todo ello, el hombre que Dios crea no es un ser solitario sino referido al otro t\u00fa y comunitario, en la igualdad y diversidad complementarias y realizantes. Y si esto es el hombre creado \u00aba imagen de Dios\u00bb, esto mismo tiene que ser Dios cuya imagen se revela en el hombre&#8217;.<\/p>\n<p>2. DIOS DE LA ALIANZA. As\u00ed\u00ad como el Dios de la creaci\u00f3n y el Dios de la alianza son inseparables, de igual modo el matrimonio como realidad creatural es inseparable del matrimonio como realidad de alianza. Ning\u00fan pueblo como Israel explicar\u00e1 el matrimonio como s\u00ed\u00admblo de alianza al mismo tiempo humana (entre el hombre y la mujer) y divina (entre Dios y su pueblo). Son los profetas quienes, queriendo buscar un s\u00ed\u00admbolo apropiado a la relaci\u00f3n de Dios con su pueblo, no encuentran otro m\u00e1s asequible y elocuente, m\u00e1s humano y m\u00e1s cercano que el matrimonio. Y es as\u00ed\u00ad porque guarda una semejanza extraordinaria con la realidad simbolizada, desde su humana concreci\u00f3n; porque m\u00e1s all\u00e1 del orden jur\u00ed\u00addico, se sit\u00faa en el orden humano, donde se realizan el amor, la fidelidad, la ternura, la entrega; porque conlleva y simboliza el aspecto dram\u00e1tico de unas relaciones, dominadas a veces por el olvido, la infidelidad, el adulterio, la b\u00fasqueda apasionada, el perd\u00f3n&#8230; As\u00ed\u00ad aparece de forma especial en Oseas (cap. 1-3), Jerem\u00ed\u00adas (cap. 3 y 31), Ezequiel (cap. 16 y 23), Isa\u00ed\u00adas (cap. 40-55) quienes describen, con riqueza y dramatismo, la historia de las fidelidades e infidelidades de una relaci\u00f3n esponsalicia.<\/p>\n<p>Interesa resaltar la mutua relaci\u00f3n e implicaci\u00f3n entre s\u00ed\u00admbolo y realidad simbolizda, pues si el s\u00ed\u00admbolo explica y hace cercana la realidad simbolizada, esta ilumina y enriquece el sentido del s\u00ed\u00admbolo llen\u00e1ndolo de su realidad y grandeza. De este modo, el \u00faltimo sentido del matrimonio viene a ser la alianza, pues las relaciones entre Dios e Israel aparecen como el modelo, el paradigma, de las relaciones entre marido y mujer. La entrega y el amor, la unidad y la fidelidad que Dios tiene con su puebo, son las mismas que deber\u00e1 tener el matrimonio cristiano. Y, a su vez, esto que vemos realizado en los matrimonios concretos (v.gr. Tob\u00ed\u00adas-Ana, Tob\u00ed\u00adas-Sara. Cf. Libro de Tob\u00ed\u00adas), es la manifestaci\u00f3n de lo que de forma excelente se realiza entre Dios y su pueblo por la alianza. El Dios del matrimonio es, pues, el Dios de la alianza, y el Dios de la alianza es el Dios del matrimonio.<\/p>\n<p>3. Dios, ESPOSO AMANTE. El Dios de la alianza con su pueblo, es el Dios que ha hecho una alianza matrimonial o esponsalicia, que mantiene para siempre, mientras su pueblo se comporta como la esposa ad\u00faltera e infiel, que corre tras otros amantes (Cf. Jer 3; Os 2). No obstante, Dios busca con pasi\u00f3n a su esposa, la perdona, vuelve a hacer pacto con ella y a renovar sus amores de desierto: \u00abPor eso, yo la voy a seducir: la llevar\u00e9 al desierto, y hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n&#8230;y ella me responder\u00e1 all\u00ed\u00ad como en los d\u00ed\u00adas de su juventud\u00bb (Os 2,16-17). \u00abY te desposar\u00e9 conmigo para siempre&#8230;en justicia y equidad, en amor y compasi\u00f3n&#8230;en fidelidad\u00bb (Os 2,21-22).<\/p>\n<p>Muy probablemente es este amor sin l\u00ed\u00admites del Dios esposo el que se est\u00e1 expresando tambi\u00e9n en el Cantar de los cantares donde se canta el amor apasionado y hasta \u00aber\u00f3tico\u00bb del amado (Dios) y de la amada (pueblo) (cf. 1,2; 3,1-2; 7,7-13). Al mismo tiempo que se resalta la bondad y dignidad de la sexualidad y del matrimonio, m\u00e1s all\u00e1 de toda sacralizaci\u00f3n, se pone el centro de la relaci\u00f3n en el amor, en la entrega y la fidelidad hasta la muerte: \u00abporque es fuerte el amor hasta la muerte\u00bb (8,6).<\/p>\n<p>En el NT vemos que Jes\u00fas hereda la imagen matrimonial, y viene a calificarse como el verdadero \u00abesposo\u00bb del nuevo pueblo: la Iglesia. As\u00ed\u00ad aparece cuando se afirma que los disc\u00ed\u00adpulos ayunan cuando les falta el esposo (Mt 9,14-15); cuando las par\u00e1bolas de las bodas lo significan como el esposo (Mt 22, 1-14; Lc 14, 16-24); cuando las v\u00ed\u00adrgenes est\u00e1n en vela aguardando la llegada del novio ( Mt 25,1-13); y cuando al final de los tiempos, en las bodas escatol\u00f3gicas, llegar\u00e1 a su m\u00e1xima expresi\u00f3n el amor de Cristo-esposo y de la Iglesia-esposa (Ap 21,9; 19,7).<\/p>\n<p>Por todo ello, el Dios que revela el sentido del matrimonio no es un Dios que permanece al margen del matrimonio. Es m\u00e1s bien el Dios que se muestra implicado con su amor, su pasi\u00f3n, su fidelidad y su misericordia, en una relaci\u00f3n esponsalicia ejemplar con su pueblo, con la Iglesia.<\/p>\n<p>4. DIOS AMOR ENTREGADO. El amor de Dios se manifiesta a lo largo de toda la historia de salvaci\u00f3n, pero llega a su punto culminante en Cristo, y se expresa y realiza de forma privilegiada en el misterio pascual de Cristo. Este amor sin l\u00ed\u00admites de Dios en Cristo es el punto de referencia de toda la vida cristiana para todos los bautizados: \u00abSed, pues, imitadores de Dios como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros como oblaci\u00f3n y v\u00ed\u00adctima de suave aroma\u00bb (Ef 5,1-2). Pero de forma especial este amor y esta entrega sacrificados son el modelo y el ejemplo, la referencia constitutiva y el centro de sentido de la vida matrimonial, de la relaci\u00f3n esponsalicia, como dice el mismo Pablo: \u00abMaridos, amad a vuestras mujeres como Cristo am\u00f3 a su Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por ella, para santificarla, purific\u00e1ndola mediante el ba\u00f1o del agua, en virtud de la palabra&#8230;\u00bb (Ef 5,25-26. Cf. G\u00e1l 2,20; 2 Cor 11,2). La relaci\u00f3n de amor Cristo-Iglesia aparece no solo como el punto de comparaci\u00f3n, sino como fundamento de (kazos = \u00abcomo\u00bb y \u00abporque\u00bb) de la relaci\u00f3n de amor entre hombre y mujer.<\/p>\n<p>El texto trata de una relaci\u00f3n de amor no discriminatorio o de sometimiento (5,22), sino de entrega y promoci\u00f3n del otro. El punto teol\u00f3gico de convergencia, el modelo necesario de referencia es la relaci\u00f3n de amor Cristo-Iglesia, como fundante e iluminativa de una relaci\u00f3n entre el hombre y la mujer, que se basa en la donaci\u00f3n, el amor sin l\u00ed\u00admites, la igualdad, la unidad y la fidelidad. Se trata de una relaci\u00f3n intermatrimonial (Cristo-Iglesia y hombre-mujer) no simplemente aleg\u00f3rica,o lejanamente anal\u00f3gica, sino real y eficaz, ejemplar y constitutiva, de la cual depende el sentido y el contenido del matrimonio cristiano. Ningun matrimonio verdadero est\u00e1 excluido de esta relaci\u00f3n, a la que est\u00e1 orientado por su misma naturaleza desde la creaci\u00f3n. Pero la relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita plena s\u00f3lo se da en el matrimonio cristiano, supuesta la gratuidad de Dios , la respuesta de fe y la pertenencia a la Iglesia. El matrimonio \u00abceleste\u00bb es en verdad fundante del matrimonio cristiano, porque es el origen y la causa de su verdadera especificidad, de su \u00faltimo sentido&#8217;. As\u00ed\u00ad pues, el Dios del matrimonio es el Dios del amor entregado hasta la muerte, el Dios que salva y promueve, que purifica y santifica.<\/p>\n<p>5. DIOS, UNO Y FIEL. Desde el principio de la creaci\u00f3n Dios hizo al homhre y la mujer para que fueran \u00abuna sola carne\u00bb (G\u00e9n 2,24.cf. 2,21), expresando en ello su vocaci\u00f3n y su destino a ser y permanecer unidos. Pero esta unidad, que supone la fidelidad, no siempre se realiz\u00f3 de forma ideal (poligamia en el mismo Israel en la \u00e9poca de los Patriarcas), sino que con frecuencia qued\u00f3 rota por la ley que permit\u00ed\u00ada el repudio de la mujer (despedirla y volverse a casar: Dt 24,1-3). Esta realidad no dej\u00f3, sin embargo, de crear conflictos, por oponerse al ideal de la creaci\u00f3n, como se manifiesta en las diversas oca;tones que los \u00abenemigos\u00bb de Jes\u00fas le preguntan al respecto, queri\u00e9ndolo poner a prueba (Mt 19,3-9. cf. Mc 10, 1-&#8217;11; Lc 16,18; 1 Cor 7, 10-22; Mt 5,31-32). La respuesta de Jes\u00fas es clara: al mismo tiempo que explica la raz\u00f3n de la ley de Mois\u00e9s: \u00abpor la dureza de vuestra cabeza os permiti\u00f3 repudiar a vuestras mujeres\u00bb (Mt 19,8); reivindica y reafirma la voluntad originaria de Dios en la creaci\u00f3n, ya que \u00abal principio no fue as\u00ed\u00ad\u00bb (v. 8): \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is leido que el Creador desde el principio los hizo var\u00f3n y hembra, y que dijo: por eso dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujer, y los dos se har\u00e1n una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. \u00abPues bien, lo que Dios uni\u00f3, que no lo separe el hombre\u00bb (19, 4-6).<\/p>\n<p>Jes\u00fas adopta, por tanto, una actitud claramente antidivorcista, y en defensa de la unidad matrimonial que Dios quiso desde el principio de la creaci\u00f3n. La obligaci\u00f3n de mantener la unidad es mutua: ambos esposos est\u00e1n comprometidos en ello, sin discriminaci\u00f3n de la mujer. El matrimonio crea entre marido y mujer una unidad tal, que no puede ser suprimida por la ley de los hombres, ya que por encima de todo ello est\u00e1 la voluntad de Dios. Las simaciones diversas que dificultan, y hasta pueden hacer imposible el cumplimiento del ideal (cf. Mt 5,31-32; 1 Cor 7, 10-22), no implican la renuncia al mismo. Dios, lo mismo que el matrimonio, es y permanece uno, desde una fidelidad sin fisuras.<\/p>\n<p>II. Tradicion lit\u00fargica<br \/>\nEs evidente que los testimonios de la tradici\u00f3n sobre el \u00abDios del matrimonio\u00bb son muy variados y ricos, y es imposible recogerlos aqu\u00ed\u00ad ni siquiera en apretada s\u00ed\u00adntesis. Teniendo en cuenta que desarrollan los atributos de Dios al respecto tal como aparecen en la Escritura, vamos a fijarnos brevemente en el testimonio lit\u00fargico y en algunos autores de la Iglesia hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p>1. EN LA LITURGIA HISP\u00ed\u0081NICA. La liturgia hisp\u00e1nica nos ofrece algunos textos significativos en la celebraci\u00f3n de las nupcias, que manifiestan una determinada imagen de Dios en relaci\u00f3n con el matrimonio\u00bb&#8217;. En el rito de la bendici\u00f3n del t\u00e1lamo (ordo ad thalamum benedicendum), se invoca a Dios para que el lugar sea un signo de honestidad y castidad (\u00absed honestas et munditia coniugalis sola possideat\u00bb), de mutua santificaci\u00f3n (\u00abin eo-receptaculo- sanctificatione perpetua benedicat\u00bb), y de presencia gozosa de Dios (\u00abvisitatio angelica hic oblata proveniat\u00bb)\u00bb. El rito de las arras y de los anillos (Ordo arrarum) insiste sobre todo en la unidad y fidelidad en el amor. Ya san Isidoro pone el acento y lo califica como signo de la unidad en la fe y el amor: \u00abIllud vero, quod imprimis annulus a sponso sponsae datur, fit hoc nimirum vel propter mutuae fidei signum, vel propter id magis, ut eorum pignore eorum torda iungantur. Unde et quarto digito annulus idem inseritur, quod in eo vena quaedam (ut fertur) sanguinis ad cor usque perveniat\u00bb. Y los textos del Liber Ordinum nos hablan del v\u00ed\u00adnculo de amor, que debe permanecer siempre en el coraz\u00f3n y en la vida, en medio de la fecundidad y prosperidad del matrimonio (\u00abvincuo dilectionis innixi\u00bb; \u00abgaudeant se fideliter cum tuis fidelibus\u00bb;\u00bb virtutem ubique proles parturiatis\u00bb).<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, en el rito de la bendici\u00f3n (Ordo ad benedicendum eos qui noviter nubunt) insisten nuestras fuentes en la paz, la concordia y la caridad, que deben mantenerse junto al prop\u00f3sito de un amor duradero (\u00abdet eis sensus pacificos, pares animos, mores mutua caritate devinctos\u00bb: \u00abet cor vestrum sincerae amoris copulet nexum perpetuum\u00bb), y siempre dispuesto a cumplir los designios de Dios y los deberes del propio matrimonio (\u00abita sibi coniugale debitum reddant, ne te ullatenus sub hac occasione contemnant\u00bb)j.<\/p>\n<p>Como puede apreciarse, no es que los textos nos den una descripci\u00f3n directa del Dios que act\u00faa en el matrimonio. Pero, a trav\u00e9s de lo que se pide para los esposos, podemos percibir loque se entiende del mismo Dios. Dios es aquel que ha creado y santificado el matrimonio, que manifiesta su amor fiel y su unidad para siempre en el amor duradero de los esposos, que quiere de ellos la fecundidad y la prosperidad por medio de los hijos, que desea la paz y la concordia a\u00fan en medio de las posibles dificultades.<\/p>\n<p>2. EN LOS MANUALES Y RITUALES HASTA NUESTROS D\u00ed\u008dAS. Desde la Edad Media hasta el Concilio de Trento, e incluso hasta el Vaticano II, estuvieron vigentes en la Iglesia hisp\u00e1nica algunos Manuales y Rituales, como el Manual Toledano\u00bb, el de Sevilla&#8217;, el Ritual de Tarragona\u00bb&#8230;Queremos fijarnos en algunos aspectos que afectan de forma especial a nuestro tema.<\/p>\n<p>En primer lugar, es de notar que la \u00abentrega de los anillos\u00bb se enriquece de forma significativa: se colocan sobre un pan y se llevan con dos velas; en el momento de colocarlos se hace pasando el anillo de dedo en dedo hasta el cuarto, mientras se pronuncia la f\u00f3rmula trinitaria\u00bb, lo que resalta la relaci\u00f3n del amor y la uni\u00f3n matrimonial con el amor y la uni\u00f3n de la Trinidad.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es de se\u00f1alar que, si bien los ritos matrimoniales tienen lugar en la puerta dela iglesia, seguidamente se celebra la Misa, y que esta misa normalmente suele ser la Misa del Esp\u00ed\u00adritu Santo, o bien la Misa de la Trinidad10. Es un dato importante a tener en cuenta, por cuanto manifiesta un caracter o intenci\u00f3n epicl\u00e9tica, que no siempre aparece en los textos de la celebraci\u00f3n del matrimonio.<\/p>\n<p>En tercer lugar, encontramos que en el momento m\u00e1s solemne del consentimiento y su ratificaci\u00f3n o confirmaci\u00f3n por parte del sacerdote, se invoca a la SS. Trinidad, como referencia testificante y garantizante principal del compromiso: \u00abY yo, de parte de Dios todopoderoso y de los bienaventurados ap\u00f3stoles san Pedro y san Pablo, y de la santa madre Iglesia, os desposo, y este sacramento entre vosotros confirmo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Am\u00e9n\u00bb. Este mismo sentido trinitario aparece de forma especial en la bendici\u00f3n de los anillos y de las arras donde, despu\u00e9s de la oraci\u00f3n, se dice: \u00abBenedictio Dei Patris omnipotentis, et Filii et Spiritus Sancti ldescendat, et maneat super hos anulos \u00e9t has arrhas. Amen\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, encontramos que en las diversas oraciones se aplican a Dios los atributos siguientes: Dios todopoderoso de quien procede la fuerza y el poder para mantener lo que se ha prometido (\u00abManda, Deus, virtuti tuae: confirma hoc, Deus, quod operatus es in nobis\u00bb); Dios autor y creador, que hizo al hombre a su imagen y semejanza, y le mand\u00f3 se propagara (\u00abDeus, qui potestate virtutis tuae de nihilo cuncta fecisti homini ad imaginem Dei facto, ideo inseparabile mulieris adjutorium condidisti\u00bb; \u00abquibus propagationem humani generis ordinasti\u00bb); que mand\u00f3 se unieran el hombre y la mujer para formar una sola carne, y quiere que nunca se separen (\u00abdocens quod ex uno placuisset institui, nunquam licere disjungi\u00bb; \u00abut quod, te auctore, jungitur, te auxiliante, servetur\u00bb); que consagr\u00f3 la uni\u00f3n conyugal refiri\u00e9ndola al excelente misterio de la uni\u00f3n de alianza de Cristo con la Iglesia (\u00abDeus, qui tam cellenti mysterio conjugalem copulam consecrasti, ut Christi et Ecclesiae sacramentum praesignares in foedere nuptiarum\u00bb); que quiere, en fin, que los esposos,y en especial la mujer, siendo imitadora de las santas mujeres (Raquel, Rebeca, Sara), sea fiel a sus deberes matrimoniales en la paz, fe y el amor (\u00absit in ea jugum dilectionis et pacis: fidelis et casta nubat in Christo, imitatrixque sanctarum permaneat feminarum ).<\/p>\n<p>El nuevo Ritual del matrimonio del Concilio Vaticano IItambi\u00e9n recoge estos aspectos teol\u00f3gicos en los diversos textos. Los lugares donde mejor aparece la riqueza del contenido teol\u00f3gico son la \u00abOraci\u00f3n de los fieles\u00bb, el \u00abprefacio de la misa\u00bb, y la \u00abbendici\u00f3n sobre el esposo y la esposa\u00bb. En conjunto, puede resumirse as\u00ed\u00ad: Dios Creador es el origen del matrimonio, y ha \u00abdejado la imagen de su propio amor en la uni\u00f3n del var\u00f3n y de la mujer\u00bb (prefacio); esta uni\u00f3n en una sola carne no le es l\u00ed\u00adcito al hombre romperla, pues Dios \u00abquiso que fueran para siempre una sola cosa\u00bb (bendici\u00f3n); siendo una uni\u00f3n que se basa en el amor (prefacio), por la consagraci\u00f3n matrimonial adquiere un \u00absignificado tan grande, que en ella se prefigura la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia\u00bb (bendici\u00f3n); es el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que con su gracia har\u00e1 posible que \u00absu uni\u00f3n sea un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia\u00bb (preces); para que este signo sea permanente se pide que los esposos se esfuercen en la fidelidad, en la \u00abirreprensible conducta\u00bb, en la \u00abdulzura y la pureza, la humildad y la prudencia\u00bb (preces), en ser el uno para el otro signo de la presencia del amor de Dios (bendici\u00f3n de ap\u00e9ndice); adem\u00e1s, es necesario que ellos se comprometan a \u00abrecibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos seg\u00fan la ley de Cristo y de la Iglesia\u00bb (escrutinio, bendici\u00f3n); de esta manera, permaneciendo en el amor y la unidad, podr\u00e1n los esposos ser \u00abtestigos del amor\u00bb de Dios a los hombres, y de Cristo a su Iglesia. Como bien puede apreciarse los textos respiran una nueva sensiblidad teol\u00f3gica, por la que, adem\u00e1s de poner el centro del matrimonio en el amor, se insiste m\u00e1s en su significatividad simb\u00f3lica sacramental, y en el compromiso de la educaci\u00f3n de los hijos en la fe. No obstante, el Dios que se revela en estos textos lit\u00fargicos aparece con los mismos atributos que el que ve\u00ed\u00adamos en la liturgia anterior: Dios Creador del hombre y la mujer; Dios salvador por una alianza de amor; Dios que se entrega y desposa en Cristo con el nuevo pueblo de la Iglesia; Dios uno y fiel para siempre; Dios de creatividad y procreaci\u00f3n por medio de la uni\u00f3n del hombre y la mujer.<\/p>\n<p>Como es bien sabido, se ha hecho notar y se ha criticado con raz\u00f3n la ausencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo en relaci\u00f3n con el matrimonio, tanto en la teolog\u00ed\u00ada y liturgia hist\u00f3ricas, como en la telog\u00ed\u00ada y liturgia actuales\u00bb. El Misal de P\u00ed\u00ado V (1570) no indicaba, como suced\u00ed\u00ada en los diversos Rituales y Manuales de la Edad Media y el Renacimiento, que se pudiera elegir la misa de la Trinidad o del Esp\u00ed\u00adritu Santo como misa \u00abpro sponso et sponsa\u00bb. Posteriormente, tampoco aparece ninguna menci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aunque el Concilio Vaticano II ofrece en su conjunto una visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica y pneumatol\u00f3gica de los sacramentos renovada, tampoco puede decirse que respecto al matrimonio se haya desarrollado este aspecto. El Ritual del matrimonio s\u00f3lo nombraba al Esp\u00ed\u00adritu en dos ocasiones, y no en el centro de la celebraci\u00f3n, sino en las \u00abpreces\u00bb (\u00abpara que el Esp\u00ed\u00adritu Santo los llene con su gracia\u00bb), y en una de las bendiciones opcionales del final (\u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo alimente vuestras vidas con su amor\u00bb).<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II se ha referido en diversos momentos a la relaci\u00f3n del matrimonio y la familia con la presencia y acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que se infunde en los esposos en la misma celebraci\u00f3n del sacramento: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo infundido en la celebraci\u00f3n sacramental ofrece a los esposos cristianos el don de una comuni\u00f3n nueva de amor, que es imagen viva y real de la singular\u00ed\u00adsima unidad que hace de la Iglesia el indivisible Cuerpo m\u00ed\u00adstico del Se\u00f1or Jes\u00fas. El don del Esp\u00ed\u00adritu Santo es mandamiento de vida para los esposos cristianos y al mismo tiempo impulso estimulante, a fin de que cada d\u00ed\u00ada progresen hacia una uni\u00f3n cada vez m\u00e1s rica entre ellos&#8230;revelando as\u00ed\u00ad a la Iglesia y al mundo la nueva comuni\u00f3n de amor, donada por la gracia de Cristo\u00bb. Esta atenci\u00f3n al aspecto olvidado por parte de Juan Pablo II, ha encontrado una expresi\u00f3n en algunos Rituales, como el polaco, que propone una especie de ep\u00ed\u00adclesis sobre los esposos, pidiendo que el Esp\u00ed\u00adritu santifique la uni\u00f3n y transforme su amor.<\/p>\n<p>En 1990 apareci\u00f3 la edici\u00f3n \u00abTypica altera\u00bb revisada y renovada del Ritual del matrimonio29. En esta edici\u00f3n aparecen algunos retoques al texto de las plegarias de bendici\u00f3n nupcial, que incluyen la menci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pidiendo descienda su gracia sobre los esposos para que puedan crecer en el amor y la unidad. No obstante esta menci\u00f3n, podr\u00ed\u00ada haberse esperado una mayor explicitaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica y trinitaria en otros momentos importantes de la celebraci\u00f3n, como el consentimiento, la bendici\u00f3n de los anillos, el mismo prefacio. Si la alianza conyugal tiene su fundamento y \u00faltimo sentido en la alianza pascual que culmina en Pentecost\u00e9s, hubiera sido de desear que la referencia al don pentecostal del Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n hubiera estado presente en este momento<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada ha explicitado y desarroliado de modo sistem\u00e1tico todos los aspectos se\u00f1alados, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX. Sin pretender ofrecer una s\u00ed\u00adntesis plena, queremos fijarnos en los que nos parecen aspectos m\u00e1s importantes en relaci\u00f3n con la estructura trinitaria del mismo matrimonio.<\/p>\n<p>1. DIOS CREADOR FUENTE DE LA BONDAD Y DEL AMOR MATRIMONIAL. Es preciso referir el matrimonio a Dios, como la verdadera fuente de su bondad creatural, y de su amor transcendente. La teolog\u00ed\u00ada actual no tiene dificultad et reconocer que el matrimonio, con todo lo que supone: amor y pasi\u00f3n, compromiso y fidelidad, cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, sexo y eros&#8230; es asumido por el mismo sacramento del matrimonio, de manera que forma parte de su propio misterio. Las prevenciones contra la sexualidad y el erotismo en el matrimonio han sido superadas. Sexualidad y erotismo son elementos que, a\u00fan cargados de ambig\u00fcedad, constituyen una parte positiva integrante del matrimonio, por voluntad del mismo Dios, que hizo al hombre bueno en la totalidad de su ser. Pero deben estar integrados de modo adecuado en el \u00e1gape matrimonial, y por \u00e9l en el \u00ed\u0081gape de Dios. Amor y eros no estan llamados a oponerse, sino a complementarse y ayudarse. \u00abEros no se opone a \u00e1gape, sino que pertenece a \u00e9l, igual que la creaci\u00f3n pertenece a la alianza, de manera que por una parte el eros s\u00f3lo se entiende a partir del \u00e1gape, y por otra el \u00e1gape se remite al eros y se apoya en \u00e9l&#8230; Lo mismo que la alianza queda vac\u00ed\u00ada sin la creaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad \u00e1gape es inhumano sin eros. As\u00ed\u00ad pues, eros y \u00e1gape pertenecen a la esencia del matrimonio, y por lo mismo a la del sacramento del matrimonio. El Agape divino, que se manifiesta como origen de sentido, causa fundante, y modelo del mismo \u00e1gape humano, no puede excluir de \u00e9ste al eros que \u00e9l mismo ha creado. El Agape divino, lejos de despedir al eros del \u00e1gape humano, lo acoge y lo asume, convirti\u00e9ndolo tambi\u00e9n en signo del amor de Cristo a su Iglesia. Por eso, cuando dos esposos se aman con la totalidad de su ser sexuado y \u00aber\u00f3tico\u00bb, no hacen sino prolongar y actualizar el Amor de Dios. M\u00e1s a\u00fan, el \u00e1gape de los esposos es una participaci\u00f3n del \u00ed\u0081gape de Dios, llamado a realizar las mismas cualidades de este amor: gratuidad, libertad, creatividad, oblatividad&#8230; El Dios de la Creaci\u00f3n por amor y el Dios de la Alianza en el amor se revela, de este modo, en el acto creativo y amoroso por excelencia que es la uni\u00f3n del hombre y la mujer.<\/p>\n<p>2. CRISTO SALVADOR MODELO DE AMOR ENTREGADO Y DE UNIDAD PERMANENTE. El matrimonio cristiano condensa, en su misma realidad simb\u00f3lica, la historia de un amor esponsal que comenz\u00f3 en la creaci\u00f3n, alcanz\u00f3 su suprema realizaci\u00f3n en Cristo, y llegar\u00e1 a su pleno desarollo en la escatolog\u00ed\u00ada. En efecto, el matrimonio cristiano como s\u00ed\u00admbolo sacramental del matrimonio de Cristo y la Iglesia, es uno de los aspectos m\u00e1s desarrollados en la teolog\u00ed\u00ada actual. Unos autores insisten en la uni\u00f3n corp\u00f3rea, en la donaci\u00f3n en el amor, como representaci\u00f3n del misterio de la relaci\u00f3n de Cristo con la Iglesia ; otros acent\u00faan la eficacia de esta uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia que se hace presente en la generaci\u00f3n y en la educaci\u00f3n de los hijos. Hay quienes se fijan m\u00e1s en la historia salv\u00ed\u00adfica del amor esponsalicio de Dios con su pueblo, que se contin\u00faa y actualiza en el matrimonio; y quienes centran su atenci\u00f3n en el misterio pascual de Cristo como lugar por excelencia de la relaci\u00f3n y entrega de amor de Cristo por la Iglesia.<\/p>\n<p>Por nuestra parte, creemos que el matrimonio cristiano es \u00aban\u00e1mnesis\u00bb, no solo del amor de Cristo a la Iglesia, sino tambi\u00e9n de la historia de amor esponsal de Dios con su pueblo, desde la misma creaci\u00f3n. Los esposos cristianos, celebrando y. viviendo su matrimonio, se insertan y contin\u00faan la historia de la alianza de amor de Dios con su pueblo. Ahora bien, puesto que esta historia tiene su centro en Cristo, y el momento culminante de Cristo es la Pascua, tambi\u00e9n debe decirse que el matrimonio cristiano se inserta de modo especial en el misterio pascual de Cristo. La muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo son la \u00faltima medida, la \u00faltima palabra del amor. En la muerte se cumple la m\u00e1s radical exigencia y donaci\u00f3n del amor. Y en la resurrecci\u00f3n se manifiesta la m\u00e1s excelente acogida gozosa de ese amor. La relaci\u00f3n esponsalicia de Cristo con la Iglesia, con su amor y entrega hasta la muerte y su resurrecci\u00f3n para la vida, se actualizan y representan de forma especial en el matrimonio, por la fuerza y realismo del mismo s\u00ed\u00admbolo interpersonal y corp\u00f3reo. Esta visibilizaci\u00f3n interpersonal sacramental supone la presencia, y esta presencia conlleva un poder de santificaci\u00f3n por el mismo signo permanente del matrimonio. El matrimonio es, pues, una participaci\u00f3n y una actualizaci\u00f3n permanente del misterio pascual de Cristo, y en \u00e9l de la historia de amor de Dios con la humanidad entera.<\/p>\n<p>Como sacramento, el matrimonio es signo del amor de Dios al hombre (santificaci\u00f3n), y del amor del hombre a Dios (culto). No se trata, por tanto, de una simple relaci\u00f3n comparativa o anal\u00f3gico-conceptual, sino de una relaci\u00f3n real y eficaz, que hace del mismo s\u00ed\u00admbolo permanente del matrimonio una actualizaci\u00f3n viviente de la misma realidad que simboliza. El amor de los esposos viene a ser un misterio pascual vivo y existencial, porque Cristo lo habita, lo transforma, le da su significaci\u00f3n plena, lo introduce en su din\u00e1mica pascual. De este modo podr\u00e1 superar su tentaci\u00f3n al ego\u00ed\u00adsmo y la divisi\u00f3n, su idolatr\u00ed\u00ada de la sensualidad y de los bienes materiales&#8230;<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU, VIVIFICADOR DE LA ALIANZA MATRIMONIAL. El matrimonio, como todo sacramento, se comprende a partir de la pascua-pentecost\u00e9s, est\u00e1 destinado a la historizaci\u00f3n eclesial del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en la situaci\u00f3n particular del amor comprometido, y tiene por tanto una dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica-trinitaria.<\/p>\n<p>En el matrimonio act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu como causa transformante interna de un v\u00ed\u00adnculo de amor interpersonal, que el mismo Esp\u00ed\u00adritu vivifica y ayuda a vivir en relaci\u00f3n con la alianza de amor de Dios con la humanidad, y de Cristo con la Iglesia. Esta intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu \u00absana\u00bb el amor matrimonial, reconduciendo la sexualidad y el eros hacia el \u00e1gape; diviniza el amor humano, refiri\u00e9ndolo al Amor divino y a su modelo de realizaci\u00f3n en Cristo y la Iglesia; impulsa hacia el amor, ayud\u00e1ndole a superar sus limitaciones y llen\u00e1ndolo de un dinamismo escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Esp\u00ed\u00adritu es tambi\u00e9n gracia y don del matrimonio. S\u00f3lo con esta gracia podr\u00e1n cumplir los esposos su misi\u00f3n y sus compromisos, desarrollar su uni\u00f3n y su amor, permanecer en la fidelidad y la entrega, ser \u00abimagen de Dios\u00bb, s\u00ed\u00admbolos vivos del amor de Cristo, templos del Esp\u00ed\u00adritu e \u00abiglesia dom\u00e9stica\u00bb. La alianza matrimonial es una alianza en el Esp\u00ed\u00adritu, y el amor de los esposos es un amor que encuentra su fuerza en el Esp\u00ed\u00adritu, como principio de comuni\u00f3n y renovaci\u00f3n permanentes.<\/p>\n<p>Por todo ello, podemos decir igualmente, y como conclusi\u00f3n , que el matrimonio es \u00abimagen de la vida trinitaria\u00bb, es decir, imagen que realiza y expresa la misma vida de la Trinidad, y en la que a la vez encuentra su modelo de realizaci\u00f3n\u00bb. Existe una semejanza anal\u00f3gica entre la relaci\u00f3n interpersonal matrimonial-familiar, y el misterio de la relaci\u00f3n interpersonal trinitaria. El matrimonio-familia es el s\u00ed\u00admbolo viviente que mejor expresa el misterio de la vida trinitaria: as\u00ed\u00ad la unidad en la diversidad singular de personas divinas, encuentra su reflejo e imagen en la unidad que respeta la singularidad de marido y mujer; la comuni\u00f3n en el amor trinitario que crea la perfecta comunidad, es el modelo que se simboliza en la comunidad en el amor matrimonial-familiar; la donaci\u00f3n participativa del amor para bien universal, significa igualmente la referencia trinitaria de un amor esponsalicio, que no puede encerrarse en s\u00ed\u00ad mismo, sino que se abre en los hijos, a la humanidad entera. El matrimonio cristiano es, pues, signo eficaz de la comuni\u00f3n y el amor trinitarios, y por lo mismo une a los esposos a la Trinidad, haci\u00e9ndolos part\u00ed\u00adcipes de ese mismo amor y unidad.<\/p>\n<p>[ &#8211; Amor; Antropolog\u00ed\u00ada; Atributos; Comuni\u00f3n, comunidad; Creaci\u00f3n; Ep\u00ed\u00adclesis; Escatolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Gloria; Historia; Iglesia; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Liturgia; Misterio; Mujer, feminismo; Pascua; Pentecost\u00e9s; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad. Vaticano II]<br \/>\nDionisio Borobio<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Escritura: 1. Dios creador; 2. Dios de la alianza; 3. Dios, esposo amante; 4. Dios, amor entregado; 5. Dios, uno y fiel.-II. Tradici\u00f3n lit\u00fargica: 1. En la liturgia hisp\u00e1nica; 2. En los manuales y rituales hasta nuestros d\u00ed\u00adas.-III. Teolog\u00ed\u00ada: 1. Dios Creador, fuente de la bondad y del amor matrimonial; 2. Cristo Salvador, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-dios-en-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMATRIMONIO, DIOS EN EL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16413"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16413\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}