{"id":16415,"date":"2016-02-05T10:35:56","date_gmt":"2016-02-05T15:35:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/muerte-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T10:35:56","modified_gmt":"2016-02-05T15:35:56","slug":"muerte-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/muerte-de-dios\/","title":{"rendered":"MUERTE DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Muerte de Dios y ate\u00ed\u00adsmo moderno.-II. Muerte de Dios, muerte del te\u00ed\u00adsmo.-III. Muerte de Dios y Dios trinitatio.<\/p>\n<p>No es casualidad que la noticia de la \u00abmuerte de Dios\u00bb que Nietzsche lanzara al viento al terminar el siglo XIX haya acontecido en la vieja Europa, ba\u00f1ada en el cristianismo. El Dios cristiano sabe, en efecto, lo que es la muerte, m\u00e1s a\u00fan, es un Dios que, justamente por ser Dios, permite que los hombres \u00ablo arrojen de la vida\u00bb, como vio l\u00facidamente D. Bonhoeffer. Esta \u00abdiferencia\u00bb del Dios cristiano da a aquella noticia su significado y alcance m\u00e1s profundos.<\/p>\n<p>I. Muerte de Dios y ate\u00ed\u00adsmo moderno<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00abmuerte de Dios\u00bb tuvo, en efecto, su primer hogar en la teolog\u00ed\u00ada cristiana, pero Hegel la elev\u00f3 a categor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica para significar la ausencia de Dios, el sentimiento b\u00e1sicamente ateo de la Modernidad. La subjetividad moderna se ha emancipado de la tutela religiosa y se ha afirmado, bajo el influjo de la religi\u00f3n de los nuevos tiempos, el protestantismo, aut\u00f3noma y autosuficiente. En cuanto tal, ha perdido a Dios del horizonte, de la objetividad, lo ha tenido que perder para ser ella misma. Aunque sufre el dolor de su ausencia, no puede no querer esta ausencia y vive as\u00ed\u00ad en permanente desgarro, entre la afirmaci\u00f3n de lo finito y la nostalgia del Infinito.<\/p>\n<p>Para Hegel, esta experiencia hist\u00f3rica de la ausencia de Dios -del Dios cristiano- en la Modernidad es una experiencia en principio positiva, incluso necesaria como momento de verdad para un estadio ulterior del Esp\u00ed\u00adritu. La ausencia de Dios, el ate\u00ed\u00adsmo del \u00abviernes santo especulativo\u00bb es un paso obligado, aunque ciertamente doloroso, para la \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb de una nueva figura del Esp\u00ed\u00adritu. La muerte de Dios adquiere entonces pleno sentido, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Muy otra es la experiencia de la que Nietzsche se hizo portador al proclamar la buena-mala noticia de la \u00abmuerte de Dios\u00bb. Tambi\u00e9n fue para \u00e9l \u00abel m\u00e1s importante de los \u00faltimos acontecimientos\u00bb, pero su significaci\u00f3n ya no era el obligado paso del \u00abviernes santo especulativo\u00bb, sino la definitiva p\u00e9rdida de Dios en la historia moderna. Nietzsche piensa, como Hegel, en el Dios cristiano, pero en realidad es, como bien interpret\u00f3 Heidegger, el Dios que, fusionado con la raz\u00f3n griega y transformado en poder, ha servido de pivote y fundamento de la metaf\u00ed\u00adsica y de la cultura occidental. Podr\u00ed\u00ada afirmarse por eso que la muerte de este Dios tambi\u00e9n era una experiencia positiva, un paso obligado para una etapa superior del Esp\u00ed\u00adritu, y as\u00ed\u00ad la celebr\u00f3 Nietzsche asumiendo sus consecuencias. S\u00f3lo que ese \u00abpaso\u00bb no conduc\u00ed\u00ada a una nueva, m\u00e1s aut\u00e9ntica, experiencia e imagen de Dios, sino, como se ha dicho, a su completa ausencia. La denominada \u00abteolog\u00ed\u00ada radical de la muerte de Dios\u00bb tuvo la honradez y la valent\u00ed\u00ada de tomarse en serio las \u00absombras\u00bb que la buena-mala noticia con la que Nietzsche se adelant\u00f3 a su tiempo hab\u00ed\u00ada ya extendido sobre Europa. Pero en este loable intento terminaron, tambi\u00e9n ellos, qued\u00e1ndose sin Dios. As\u00ed\u00ad, en concreto, W. Hamilton, que considera al te\u00f3logo radical \u00abun hombre sin Dios que no anticipa su vuelta\u00bb, aunque la espera pacientemente en su ausencia; Th. Altizer, que, apurando a Hegel, introduce a Dios de tal modo en la inmanencia que termina reduci\u00e9ndolo a ella; y, sobre todo, Van Buren, quien no s\u00f3lo proclama la muerte de Dios, sino el sinsentido de su mismo planteamiento&#8217;, cediendo a la fascinaci\u00f3n de la raz\u00f3n positivista-instrumental, al \u00abmito de lo que existe\u00bb, del caso (Horkheimer-Adorno). Seguir reivindicando el derecho a hacer teolog\u00ed\u00ada sin Dios, como lo hicieron, era una empresa poco seria que s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada interesar a los estetas o, peor a\u00fan, a los comerciantes de modas.<\/p>\n<p>II. Muerte de Dios, muerte del te\u00ed\u00adsmo<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada menos radical de la \u00abmuerte de Dios\u00bb, como la de G. Vahanian&#8217; y la del obispo J. Robinson\u00bb, fue m\u00e1s consciente de las ra\u00ed\u00adces cristianas de ese acontecimiento y su objetivo se cifr\u00f3, en l\u00ed\u00adnea con la teolog\u00ed\u00ada de sus mentores, F. Gogarten y D. Bonhoeffer, en superar el te\u00ed\u00adsmo tradicional y el cristianismo convencional y en lograr una m\u00e1s genuina experiencia cristiana de Dios, un cristianismo \u00abiconoclasta\u00bb y \u00abprof\u00e9tico\u00bb, que dir\u00ed\u00ada Vahanian&#8217;\u00c2\u00b0, capaz de servir al mundo sin pactar con \u00e9l.<\/p>\n<p>Fue, sin embargo, D. Bonhoeffer, como ya insinu\u00e9, el que desarroll\u00f3 la reflexi\u00f3n y las propuestas m\u00e1s serias en este sentido. Bonhoeffer se toma absolutamente en serio la muerte de Dios en la Modernidad como un verdadero \u00abkair\u00f3s\u00bb (Tillich) para reganar la genuina experiencia e imagen del Dios cristiano. La experiencia moderna de la ausencia de Dios en el mundo, del \u00abetsi Deus non daretur\u00bb(H. Grotius), no es, seg\u00fan \u00e9l, una experiencia de ate\u00ed\u00adsmo, sino una experiencia del Dios cristiano que no s\u00f3lo no compite con el hombre, sino que \u00abnos deja vivir en el mundo sin la hip\u00f3tesis de trabajo &#8216;Dios&#8217;, el Dios que, estando con nosotros, nos abandona (Mc 15,34)\u00bb.<\/p>\n<p>Para Bonhoeffer, es la experiencia del genuino Dios cristiano que, a diferencia de los \u00ed\u00addolos y tambi\u00e9n del Dios-poder del te\u00ed\u00adsmo y de los fil\u00f3sofos, es un Dios d\u00e9bil que \u00abse deja colgar por el mundo en una cruz\u00bb, se deja \u00abechar fuera del mundo\u00bb y as\u00ed\u00ad sostiene al mundo, sufre con \u00e9l y lo salva. \u00abDios se deja colgar por el mundo en una cruz; Dios est\u00e1 sin poder y d\u00e9bil en el mundo, y precisamente as\u00ed\u00ad y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad est\u00e1 entre nosotros. La ausencia de Dios en el mundo moderno, emancipado, puede ser por eso la gran oportunidad de descubrir el rostro del Dios de Jes\u00fas, que est\u00e1 ausente como poder pero presente como debilidad y amor, como lo que realmente es, y madurar as\u00ed\u00ad una fe purificada de falsa religi\u00f3n que rebaje a Dios a un \u00abDeus ex machina\u00bb, una fe desnuda y gratuita que hace experiencia de Dios en la Cruz de Jes\u00fas. De aqu\u00ed\u00ad la necesidad, para Bonhoeffer, de una interpretaci\u00f3n mundana, no-religiosa, del cristianismo. Pero \u00e9sta no significa en \u00e9l ceder a la fascinaci\u00f3n de la inmanencia, como sucedi\u00f3 en sus ep\u00ed\u00adgonos, los te\u00f3logos radicales de la \u00abmuerte de Dios\u00bb, sino m\u00e1s bien reconocer y hacerse cargo de la verdadera divinidad de Dios. S\u00f3lo una fe que se corresponda con esta divinidad ser\u00e1, seg\u00fan Bonhoeffer, capaz de afrontar con dignidad y de responder al desafio del ate\u00ed\u00adsmo moderno\u00bb.<\/p>\n<p>III. Muerte de Dios y Dios trinitario<br \/>\nBonhoeffer supo captar con sorprendente lucidez el alcance de este desaf\u00ed\u00ado para la fe en el Dios cristiano. No fue mera casualidad que este descubrimiento lo hiciera en la c\u00e1rcel, es decir, en la debilidad y el sufrimiento. Era justamente el lugar preferencial de acceso a la divinidad del Dios de Jes\u00fas. Y era tambi\u00e9n el lugar m\u00e1s \u00abateo\u00bb de este mundo moderno. Su ejecuci\u00f3n y muerte cortaron su reflexi\u00f3n, la dejaron en fragmento. De otro modo, tal vez la hubiera llevado hasta el ser mismo de Dios y habr\u00ed\u00ada explicitado y desarrollado una teolog\u00ed\u00ada trinitaria como respuesta a aquel desaf\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Antes que \u00e9l, ya Hegel hab\u00ed\u00ada abierto este camino pensando hasta el final las consecuencias de la muerte de Dios para el ser mismo de Dios, pensando la muerte de Dios como momento de verdad en Dios mismo, en la Idea suprema, en el Absoluto. La negaci\u00f3n dolorosa, la muerte, pertenece a la historia misma de Dios, porque Dios es Esp\u00ed\u00adritu que se despliega en lo otro de s\u00ed\u00ad y retorna sobre s\u00ed\u00ad plenamente pasando por lo otro. La \u00abmuerte de Dios\u00bb no conduce al ate\u00ed\u00adsmo, sino al Dios Trinitario. La teolog\u00ed\u00ada de la Cruz y la doctrina de la Trinidad se fundamentan y complementan mutuamente. \u00abLa reconciliaci\u00f3n en Cristo, en la que cre\u00ed\u00admos, -afirma- no tiene sentido si no se tiene conciencia de que Dios es trino&#8217;.<\/p>\n<p>Esta filosof\u00ed\u00ada del Crucificado en cuanto doctrina del Dios trino constituye un hito en la historia del pensamiento filos\u00f3fico y teol\u00f3gico cristiano. Pero es una filosof\u00ed\u00ada que pretende, a la vez, agotar todo el contenido de la teolog\u00ed\u00ada; con lo cual abri\u00f3 tambi\u00e9n el camino para la disoluci\u00f3n del cristianismo, y en concreto de la idea de Dios, en pura proyecci\u00f3n humana, como sucedi\u00f3 en la filosof\u00ed\u00ada de Feuerbach, abocando en la \u00abmuerte de Dios\u00bb del ate\u00ed\u00adsmo, de cuya noticia Nietzsche se hizo eco y portador.<\/p>\n<p>En la l\u00ed\u00adnea abierta por Bonhoeffer han sido sobre todo te\u00f3logos protestantes, como J. Moltmann o D. S\u00f3lle, quienes han desarrollado una teolog\u00ed\u00ada trinitaria de la muerte de Dios en la Cruz de Jes\u00fas como respuesta al ate\u00ed\u00adsmo del mundo moderno. La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica ha entrado tarde en el debate, porque tarde ha afrontado el desaf\u00ed\u00ado de la subjetividad moderna. Pero al entrar ha llevado el debate al terreno de la praxis, donde se decide el sentido o sinsentido del discurso de la \u00abmuerte de Dios\u00bb y donde el Dios cristiano se muestra como Dios de Vida y como comunidad trinitaria de amor. La teolog\u00ed\u00ada latinoamericana de la Liberaci\u00f3n, en efecto, ha abordado el desafio ateo de la Modernidad desde el reverso de \u00e9sta, desde el mundo de las v\u00ed\u00adctimas, y all\u00ed\u00ad la \u00abmuerte de Dios\u00bb se experimenta sobre todo en la muerte real de los pobres que producen los \u00ed\u00addolos del mundo verdaderamente ateo, porque injusto e inhumano. Y esa experiencia ha conducido tambi\u00e9n a un replanteamiento del discurso sobre Dios, pero no tanto en un despliegue te\u00f3rico, aunque tambi\u00e9n, sino sobre todo en cuanto discurso pr\u00e1ctico, en cuanto praxis de liberaci\u00f3n, de vida y de fraternidad, de las comunidad\u00e9s que confiesan al Dios de Vida y Amor, al Dios trinitario. Esta es la respuesta m\u00e1s radical de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, m\u00e1s radical que la de la denominada teolog\u00ed\u00ada radical, al desafio de la \u00abmuerte de Dios\u00bb en la Modernidad.<\/p>\n<p>[ &#8211;> Absoluto; Amor; Ate\u00ed\u00adsmo; Comuni\u00f3n; Cruz; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Filosofia; Hegelianismo; Historia; Jesucristo; Protestantismo; Religi\u00f3n; Te\u00ed\u00adsmo; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad]<br \/>\nJuan Jos\u00e9 S\u00e1nchez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Muerte de Dios y ate\u00ed\u00adsmo moderno.-II. Muerte de Dios, muerte del te\u00ed\u00adsmo.-III. Muerte de Dios y Dios trinitatio. No es casualidad que la noticia de la \u00abmuerte de Dios\u00bb que Nietzsche lanzara al viento al terminar el siglo XIX haya acontecido en la vieja Europa, ba\u00f1ada en el cristianismo. 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