{"id":16419,"date":"2016-02-05T10:45:48","date_gmt":"2016-02-05T15:45:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perikhoresis\/"},"modified":"2016-02-05T10:45:48","modified_gmt":"2016-02-05T15:45:48","slug":"perikhoresis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perikhoresis\/","title":{"rendered":"PERIKHORESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Terminolog\u00ed\u00ada y significado.-II. Uso teol\u00f3gico: 1. En cristolog\u00ed\u00ada; 2. En doctrina trinitaria.-III. Teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>I. Terminolog\u00ed\u00ada y significado<br \/>\nEl t\u00e9rmino griego perikh\u00f3resis, cuya traducci\u00f3n m\u00e1s frecuente al lat\u00ed\u00adn medieval es circuminc(s)essio (cf. infra), se convirti\u00f3 en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica en un t\u00e9rmino t\u00e9cnico del lenguaje teol\u00f3gico que se ha mantenido hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Su uso por parte de los autores griegos anteriores al cristianismo es poco frecuente, incluso en la forma verbal (perikh\u00f3rein), y el significado que le atribuyen es bien el de un movimiento circular rotatorio de diferenciaci\u00f3n, puesto en marcha por la raz\u00f3n c\u00f3smica (nous) para hacer de la materia amorfa un cosmos ordenado (Anax\u00e1goras), bien el de sucesi\u00f3n din\u00e1stica (Herodoto) o el de transici\u00f3n giratoria (Di\u00f3genes Laercio); en cualquier caso siempre con la inclusi\u00f3n de la idea de movimiento (Doneffe 498s., Disandro 443s.).<\/p>\n<p>Su uso teol\u00f3gico se retrotrae probablemente al influjo de la f\u00ed\u00adsica estoica (Wolfson 418s., Stemmer lls.). Aqu\u00ed\u00ad se hablaba de un tipo de mezcla (krasis) entre cuerpos distintos que conservan no obstante sus propiedades peculiares, de una coextensi\u00f3n (antiparektasis) entre un cuerpo y otro (el caso, p. e., de una gota de vino derramada sobre un recipiente de agua). Este concepto sirvi\u00f3 a los estoicos para comprender la relaci\u00f3n entre cuerpo y alma: el alma, considerada tambi\u00e9n de naturaleza corporal, abarca por completo y traspasa todas las partes del cuerpo (\u00abanimadas\u00bb por el alma) y, a la inversa, no hay parte del alma que no quede traspasada (\u00abcorporeizada\u00bb) por el cuerpo. El movimiento de esta relaci\u00f3n parte del alma como del principio activo, pero al fin se produce una interpenetraci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca en la que cuerpo y alma no quedan diluidos, sino que permanecen siendo lo que eran, con sus propiedades peculiares (ej. del hierro transpasado por el fuego). La idea de coextensi\u00f3n de los cuerpos lleva a los estoicos a la de interpenetraci\u00f3n mutua y para expresarlo se sirven del verbo \u00abkhorein\u00bb.<\/p>\n<p>Este concepto estoico ofrec\u00ed\u00ada sin duda un gran inter\u00e9s para la teolog\u00ed\u00ada cristiana; ninguna yuxtaposici\u00f3n de elementos, sino una nueva unidad, ninguna confusi\u00f3n de los mismos, sino garant\u00ed\u00ada de su diversidad. Aunque la doctrina estoica fue criticada ya en la misma antig\u00fcedad, si se pasaba del mundo corporal al de las esencias o naturalezas no corporales, se dispon\u00ed\u00ada de una met\u00e1fora para hacer plausible la uni\u00f3n hip\u00f3st\u00e1tica de la naturaleza divina y humana en la persona de Jesucristo.<\/p>\n<p>II. Uso teol\u00f3gico<br \/>\nHasta el s. IV no hay constancia de que los t\u00e9rminos perikh\u00f3resis o perikh\u00f3rein hayan sido empleados por el discurso teol\u00f3gico cristiano. El uso primero tiene lugar en el \u00e1mbito de la cristolog\u00ed\u00ada para pasar despu\u00e9s al de la doctrina trinitaria, donde se le otorgar\u00e1 un empleo preferente y repetido. Lo cual no excluye su uso en otros \u00e1mbitos como el de la antropolog\u00ed\u00ada, la soteriolog\u00ed\u00ada, la eclesiolog\u00ed\u00ada o la relevancia pr\u00e1ctica de la fe cristiana.<\/p>\n<p>1. EN CRISTOLOGIA. La imagen tradicional del hierro transpasado por el fuego se convirti\u00f3 pronto en met\u00e1fora frecuente para expresar la unidad en Cristo de la naturaleza divina y humana, manteniendo cada una su distinci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca (PG 11, 213s.; PG 31, 1460; PG 89, 156; PG 91, 1060, 1076). No obstante, antes de Gregorio Nacianceno (t 390) no queda constancia de que el concepto de perikh\u00f3resis haya sido empleado en la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica. El lo emplea una sola vez (PG 37, 181C), en la forma verbal (perikh\u00f3rein), al lado y como equivalente de otras expresiones (krasis, synkrasis, PG 36, 325C), sin pretender forjar una nueva terminolog\u00ed\u00ada t\u00e9cnica. El contexto de su uso es la tradici\u00f3n del NT, donde al Hijo de Dios se le atribuyen imperfecciones humanas y al hombre Jes\u00fas atributos divinos, procedimiento sem\u00e1ntico parad\u00f3jico. Aunque entre los estudiosos del tema no hay acuerdo completo sobre todos los matices de significado (cf. Prestige, Lampe, Stemmer, Harrison), perikh\u00f3resis parece implicar en Greg. Nac. no s\u00f3lo la idea de intercambio o alternancia, sino tambi\u00e9n la de interpretaci\u00f3n; se aplica a las designaciones de Cristo como Dios y como hombre, pero esta aplicaci\u00f3n se fundamenta en la interpretaci\u00f3n de la naturaleza divina y humana, si bien en un sentido no completamente rec\u00ed\u00adproco, pues la iniciativa y la actividad corresponden al principio divino. Por este hecho (interpenetraci\u00f3n de las naturalezas), de la \u00fanica persona de Cristo pueden predicarse atributos divinos y humanos, seg\u00fan referencia respectiva. De esta manera, en el discurso cristol\u00f3gico se introduce un t\u00e9rmino nuevo para iluminar de alg\u00fan modo, mediante comparaciones, la unidad de persona en la distinci\u00f3n de naturalezas; el antecedente de lo que m\u00e1s adelante llevar\u00e1 a hablar de la \u00abcomunicaci\u00f3n de idiomas\u00bb.<\/p>\n<p>Si se dejan a un lado textos de dataci\u00f3n cronol\u00f3gica insegura (PG 98, 908B) o con formulaciones compuestas, como antiperikh\u00f3resis o antiperikh\u00f3rein (PG 4, 328A; PG 86, 1320B), puede decirse que el sustantivo perikh\u00f3resis reaparece con M\u00e1ximo el Confesor (t 662). Con \u00e9l, la met\u00e1fora o idea de perikh\u00f3resis se convierte en un recurso mediante el que superar puntos de partida o acentuaciones equivocadas respecto a la unidad en Cristo. M\u00e1s all\u00e1 de posturas monoteletas y nestorianas, a favor de la fe cristol\u00f3gica formulada en Calcedonia. La doctrina de la perikh\u00f3resis, calificada por \u00e9l de inefable, ofrece la posibilidad de pensar conjuntamente la unidad de persona y la diversidad de naturalezas en Cristo (PG 91, 336D-337A); para ello recurre igualmente a la imagen del hierro transpasado completamente por el fuego y a la comparaci\u00f3n de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica con la unidad de alma y cuerpo (PG 91, 189C-190A). As\u00ed\u00ad como un hierro ardiente puede en un mismo acto cortar y quemar, as\u00ed\u00ad Cristo puede actuar al mismo tiempo seg\u00fan su naturaleza humana y divina (PG 91, 1060D). M\u00e1ximo concede tambi\u00e9n un \u00e9nfasis especial a las consecuencias antropol\u00f3gicas y cosmol\u00f3gicas de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, en un contexto soteriol\u00f3gico, que permitir\u00ed\u00ada extender el lenguaje de la perikh\u00f3resis (PG 91, 1228CD) a la relaci\u00f3n entre Dios, la humanidad divinizada y la creaci\u00f3n glorificada.<\/p>\n<p>El concepto de perikh\u00f3resis alcanza un desarrollo ulterior con el Ps-Cirilo, autor desconocido de un tratado \u00abDe Trinitate\u00bb (650 ca.), falsamente atribuido a Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada (PG 77, 1119-1174) y asumido en gran parte por Juan Damasceno en su \u00abExpositio fidei\u00bb. En la interpretaci\u00f3n mutua que se da entre el Logos y la carne, la encarnaci\u00f3n de la Palabra y la deificaci\u00f3n de la humanidad, cada naturaleza se apropia de las caracter\u00ed\u00adsticas y las designaciones de la otra; ahora bien, en la perikh\u00f3resis se trata de un movimiento que tiene su punto de partida en el Logos y origina una reciprocidad asim\u00e9trica entre naturaleza divina y humana, si bien no exclusivamente unilateral (PG 77, 1165CD). La idea ofrece semejanzas con un texto de M\u00e1ximo el Confesor donde la deificaci\u00f3n de los santos se describe como una perikh\u00f3resis en (pr\u00f3s) Dios, causada por la fuerza divina, pero sin que se produzca una reciprocidad de interpenetraci\u00f3n exhaustiva. Por el contrario, en otros textos el Ps-Cirilo parece sostener que en Cristo la naturaleza humana se encuentra totalmente transpasada por la divina (PG 77, 1161D-1164D).<\/p>\n<p>Juan Damasceno (750ca.) asume la herencia tradicional de los autores anteriores y la integra en su obra \u00abExpositio fidei\u00bb. La aplicaci\u00f3n de la perikh\u00f3resis al \u00e1mbito de la cristolog\u00ed\u00ada sigue siendo la m\u00e1s frecuente (PG 94, 993D, 1000A, 1001A, 10012C, 1013B, 1016C, 1052A, 1069A, 1077B, 1184CD), aunque no exclusiva. Ei quiere precisar su significado mediante diversos ejemplos, entre los que se mantiene el de la uni\u00f3n cuerpo-alma, desarrollado ya por la doctrina estoica. Al acentuar en la perikh\u00f3resis de las dos naturalezas m\u00e1s el resultado final que el hecho del movimiento puede percibirse ya en el Damasceno una cierta tendencia hacia la comprensi\u00f3n de la misma como inexistencia mutua, en un sentido est\u00e1tico, que se har\u00e1 m\u00e1s evidente en el \u00e1mbito de la doctrina trinitaria. En todo caso, el proceso de interpenetraci\u00f3n tampoco puede considerarse como absolutamente sim\u00e9trico, aunque de ordinario se halle presente la idea dereciprocidad mutua; la perikh\u00f3resis tiene en el Logos y en la naturaleza divina su punto de partida y su principio activo, idea que se mantendr\u00e1 despu\u00e9s como algo obvio (PG 130, 253B). La perikh\u00f3resis de las dos naturalezas en la unidad de hip\u00f3stasis es as\u00ed\u00ad el fundamento de la llamada \u00abcomunicatio idiomatum\u00bb, e.d., del procedimiento por el cual se predican del mismo y \u00fanico Cristo atributos divinos y humanos (v.g. Cristo Dios sufre), sin cuestionar su unidad personal. Un concepto apto para utilizaci\u00f3n antimonofisita (interpenetraci\u00f3n de dos naturalezas que siguen siendo distintas) y antinestoriana (unidad de hip\u00f3stasis).<\/p>\n<p>Con la traducci\u00f3n al lat\u00ed\u00adn de su \u00abExpositio fidei\u00bb en el s. XII Juan Damasceno ejercer\u00e1 un gran influjo en la teolog\u00ed\u00ada occidental; sobre todo la traducci\u00f3n que Burgundio de Pisa (1153\/ 4) hace de perikh\u00f3resis por circumincessio (circuminsessio tambi\u00e9n desde el s. XIII por la costumbre francesa de pronunciar la c como s) puede considerarse como la creaci\u00f3n de un t\u00e9rmino t\u00e9cnico en la teolog\u00ed\u00ada latina. En simultaneidad con un retroceso del uso cristol\u00f3gico en favor del uso trinitario y del significado din\u00e1mico en favor del est\u00e1tico (independientemente de que se emplee el t\u00e9rmino con c o con s). Te\u00f3logos medievales que mantengan el uso cristol\u00f3gico constituyen m\u00e1s bien una excepci\u00f3n, p.e., Alberto Magno o Enrique de Gante siguen us\u00e1ndolo a prop\u00f3sito de la comunicaci\u00f3n de idiomas para explicar que a Cristo se le pueden atribuir las propiedades de ambas naturalezas, pero no a una naturaleza las propiedades de la otra (Deneffe 520s.). La comunicaci\u00f3n de idiomas se convertir\u00e1 m\u00e1s adelante en un tema de controversia intraprotestante (Stemmer 39ss.): Lutero mantiene no s\u00f3lo que las propiedades de ambas naturalezas se pueden atribuir a la misma persona de Cristo, sino tambi\u00e9n rec\u00ed\u00adprocamente entre s\u00ed\u00ad (la naturaleza divina ha sufrido); Calvino defiende la concepci\u00f3n tradicional y Zwinglio excluye la comunicaci\u00f3n de idiomas tanto en un sentido real como verbal. En los primeros reformadores no aparece el t\u00e9rmino de perikh\u00f3resis o circuminc(s)essio, aunque s\u00ed\u00ad la idea de interpenetraci\u00f3n presente en la imagen tradicional, nuevamente utilizada, del hierro candente. Ser\u00e1 a partir de Chemnitz cuando el t\u00e9rmino pasar\u00e1 a formar parte integrante de la teolog\u00ed\u00ada protestante, mantenido con ligeras modificaciones en su formulaci\u00f3n para expresar la unidad de dos naturalezas en Cristo como unidad perikhor\u00e9tica. Por lo que a su uso y significado se refiere puede decirse lo mismo de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica hasta el s. XX. El empleo mantenido de la expresi\u00f3n perikh\u00f3resis o circuminc(s)essio no trajo consigo modificaciones importantes respecto a su uso en la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica y medieval.<\/p>\n<p>2. EN DOCTRINA TRINITARIA. Aunque la idea de inherencia mutua entre las personas trinitarias se fundamente en Jn 14, 11 y es conocida a la primera tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, corresponde al Ps-Cirilo el primer uso de perikh\u00f3resis como desiganci\u00f3n de esta realidad intratrinitaria (PG 77, 1444B). Sirve, pues, para acentuar la unidad divina garantizando al mismo tiempo la diversidad de personas y, de hecho, el Ps-Cirilo lo emplea en un contexto donde se est\u00e1 refiriendo a la unidad indivisa de la Trinidad, defendida por Greg. Nacianceno (PG 36, 345CD, 417BC). El acento se inclina hacia la interpenetraci\u00f3n m\u00e1s como estado permanente que como proceso din\u00e1mico.<\/p>\n<p>Algo semejante acontece con Juan Damasceno, quien habla de perikh\u00f3resis tanto en un contexto trinitario como cristol\u00f3gico; m\u00e1s a\u00fan, para el Damasceno, y desde entonces cada vez con m\u00e1s frecuencia, la perikh\u00f3resis trinitaria (PG 94, 829A, 860B, 1000B, 1181B, 1424A, 1476B; PG 95, 118D) goza de una prioridad conceptual y ontol\u00f3gica respecto a la cristol\u00f3gica, e. d., la unidad perikhor\u00e9tica de las dos naturalezas en la persona de Cristo se fundamenta en la unidad perikhor\u00e9tica de las tres personas que son inseparables en la unidad de esencia. Como hay una interpenetraci\u00f3n de las hip\u00f3stasis divinas sin separaci\u00f3n ni confusi\u00f3n, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n las dos naturalezas de Cristo se hallan interpenetradas sin separaci\u00f3n ni confusi\u00f3n. Tal vez la prioridad dada a la perikh\u00f3resis eterna intradivina podr\u00ed\u00ada explicar el \u00e9nfasis otorgado al aspecto est\u00e1tico por encima del aspecto din\u00e1mico de la misma; la perikh\u00f3resis constituye sobre todo una presencia mutua permanente, de inhabitaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, un estado de coinherencia entre las personas trinitarias. No puede excluirse en principio la posibilidad de usar la idea de perikh\u00f3resis como parapeto de interpretaciones modalistas en Trinidad y monofisitas en cristolog\u00ed\u00ada; las precisiones de J. Damasceno (PG 96, 617A; 549A) o las reservas de Nic\u00e9foro de Constantinopla ante el peligro de que la expresi\u00f3n termine diluyendo la distinci\u00f3n entre las personas(PG 100, 184CD) son llamadas de atenci\u00f3n al respecto. Sin embargo, no es posible demostrar que de hecho haya sido usada con esta finalidad por alg\u00fan te\u00f3logo concreto. Al contrario, la utilizaci\u00f3n de la misma en el sentido de interpretaci\u00f3n permanente la hace apta para finalidades antisabelianas y amimonofisitas.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca medieval, circuminc(s)-sessio se emplea preferentemente en doctrina trinitaria (Deneffe 509ss., Stemmer 29ss.). No la usan todav\u00ed\u00ada ni P. Lombardo ni T. de Aquino, si bien la idea de inherencia mutua de las personas constituye una obviedad teol\u00f3gica. La expresi\u00f3n aparecer\u00e1 en los comentarios sobre I dist. 19 c. 4 y sobre I q.42 a.5. Y se interpretar\u00e1 sobre todo como un estado, un \u00abmodus essendi in\u00bb, m\u00e1s que como una realidad din\u00e1mica. Con una modificaci\u00f3n importante: si en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica la unidad divina se explicaba por el proceso perikhor\u00e9tico de interpenetraci\u00f3n, ahora es la unidad de naturaleza divina lo que fundamenta el hecho de la perikh\u00f3resis como un estado. La idea de interpenetraci\u00f3n pasa a un segundo plano y se olvida la radicaci\u00f3n originaria del t\u00e9rmino griego en el vocabulario estoico de los diversos tipos de mezclas. Con ello va unida una gran variedad terminol\u00f3gica. No solamente se habla de \u00abcircuminc(s)essio\u00bb, sino tambi\u00e9n de \u00abinexistentia\u00bb rec\u00ed\u00adproca de las personas (Escoto), de \u00abcircularis sessio et mutua (im)mansio\u00bb (P. Aureolo) como expresi\u00f3n de una presencia \u00ed\u00adntima, permanente y duradera, fundamentada claramente en la unidad y unicidad de esencia. Esta fundamentaci\u00f3n, con la que se quiere poner de manifiesto lopeculiar y exclusivo de la perikh\u00f3resis trinitaria frente a otras realidades an\u00e1logas, lleva a relacionar circunincesi\u00f3n con consustancialidad (G. de Ockam). Solamente as\u00ed\u00ad puede percibir lo propio de la inexistentia o circumincessio de las personas trinitarias, que implica la distinci\u00f3n real entre las inexistentes (de lo contrario no habr\u00ed\u00ada en rigor ninguna circunincesi\u00f3n mutua), su presencia \u00ed\u00adntima y su unidad de esencia (la coinherencia rec\u00ed\u00adproca no es meramente intencional) (G. Biel).<\/p>\n<p>Variedad terminol\u00f3gica ofrece tambi\u00e9n Faber (1507) en las distintas maneras de traducir los t\u00e9rminos perikh\u00f3resis y perikh\u00f3rein de la \u00abExp. fidei\u00bb de J. Damasceno: \u00abinvicem circuitio\u00bb, \u00abimmansio\u00bb, \u00abin seinvicem ingressio immansioque\u00bb (combinaci\u00f3n del aspecto est\u00e1tico y din\u00e1mico de la perikh\u00f3resis), \u00abimmanentia\u00bb, \u00abseinvicem immeare\u00bb. Faber diferencia todav\u00ed\u00ada de alg\u00fan modo entre \u00abperikh\u00f3resis\u00bb e \u00abimmanentia\u00bb. Con Su\u00e1rez de Montoya, sin embargo, se impone el uso indistinto de \u00e1mbos t\u00e9rminos para expresar la misma e id\u00e9ntica realidad: circumincessio como \u00abimmanentia mutua, totalis inexsistentia, presentia intima\u00bb. El acento nuevo se pone en la relaci\u00f3n que ahora se establece entre la presencia o inexistentia rec\u00ed\u00adproca y la transcendencia divina respecto al espacio, la \u00abinmensitas Dei\u00bb, como algo que corresponde no solamente a la esencia, sino tambi\u00e9n a las propiedades personales (a causa del \u00abcircum\u00bb, donde est\u00e1 la una est\u00e1 tambi\u00e9n la otra). Esta correlaci\u00f3n no es del agrado de Petavio, quien prefiere la expresi\u00f3n \u00abmutua exsistentia\u00bb y opina que los latinos no han entendido bien el t\u00e9rmino griego perikh\u00f3resis al traducirlo por \u00abcircuminsessio\u00bb; esta palabra, derivada de \u00abcircuminsedere\u00bb, evoca representaciones espaciales, sobre todo si va asociada con la \u00abinmensitas Dei\u00bb, inadecuadas para el concepto de la perikh\u00f3resis divina. El fundamento de \u00e9sta no puede ser de car\u00e1cter local o espacial, sino que radica en la distinci\u00f3n real de los inexistentes y en la unidad esencial, sin separaci\u00f3n alguna, entre las personas.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica posterior hasta el s. XIX y XX se siguen usando ambas formas de la traducci\u00f3n latina, con la matizaci\u00f3n frecuentemente repetida de que \u00abcircumincessio\u00bb hace m\u00e1s evidente el aspecto din\u00e1mico y \u00abcircuminsessio\u00bb el aspecto est\u00e1tico. Por su parte, la teolog\u00ed\u00ada protestante prefiere emplear el t\u00e9rmino griego y, cuando se sirve de la traducci\u00f3n latina, ofrece igualmente una variedad de t\u00e9rminos (immanentia, permeatio, penetratio, permeatio, immeatio, pervasio) que ponen de manifiesto la riqueza de matices (desde evocaciones espaciales hasta razonamientos metaf\u00ed\u00adsicos) incluidos en este concepto, herencia feliz de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea se sigue otorgando a la perikh\u00f3resis un lugar destacado, con preferencia en el \u00e1mbito de la doctrina trinitaria. Pero junto a la prolongaci\u00f3n del uso tradicional, se intenta tambi\u00e9n un desarrollo ulterior de sus posibilidades en el contexto de nuevos planteamientos, que van desde el campo trinitario-cristol\u00f3gico hasta el de la eclesiolog\u00ed\u00ada o el de la relevancia social de la fe cristiana.<\/p>\n<p>Constituye, p. e., un concepto clave para pensar la unidad divina de las tres personas como unidad perikhor\u00e9tica de tres sujetos distintos (Moltmann) all\u00ed\u00ad donde la distinci\u00f3n real de las mismas se toma como punto de partida obvio, claramente revelado en el acontecimiento de la Trinidad econ\u00f3mica. Y esta comprensi\u00f3n de las personas trinitarias o sujetos divinos como relacionalidad rec\u00ed\u00adproca y mutua es caracter\u00ed\u00adstica de los desarrollos m\u00e1s recientes en teolog\u00ed\u00ada trinitaria (Kasper, Pannenberg). Unidad comunional abierta a la integraci\u00f3n del mundo y de la historia en la plenitud de la vida divina.<\/p>\n<p>Por su parte, H\u00fcnermann ha hecho una propuesta cristol\u00f3gica de gran inter\u00e9s: pensar la perikh\u00f3resis de naturaleza humana y divina y la uni\u00f3n hipost\u00e1tica como un proceso en el marco de la estructura temporal e hist\u00f3rica. La doctrina del Damasceno constituy\u00f3 ya entonces un avance enorme, pues posibilitaba pensar la uni\u00f3n hipost\u00e1tica como un doble movimiento, divino-descendente y humano-ascendente, como rotaci\u00f3n mutua e interpenetraci\u00f3n participativa; pero la uni\u00f3n hipost\u00e1tica era concebida como realizaci\u00f3n puntual y acabada en un momento preciso. \u00bfPor qu\u00e9 no hacer del tiempo y de la historia el marco adecuado para una reflexi\u00f3n sobre la uni\u00f3n hipost\u00e1tica? De esta manera los acontecimientos concretos de la vida y ministerio de Jes\u00fas, su muerte y resurrecci\u00f3n, podr\u00ed\u00adan integrarse como momentos constitutivos de su relaci\u00f3n con el Padre y de la realizaci\u00f3n de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica. La perikh\u00f3resis cristol\u00f3gica de naturalezas es vista as\u00ed\u00ad no s\u00f3lo como movimiento din\u00e1mico circular, sino tambi\u00e9n como proceso hist\u00f3rico-temporal.<\/p>\n<p>Planteamientos an\u00e1logos se hallan en la propuesta cristol\u00f3gico-trinitaria que Schoonenberg ha ido perfilando en el decurso de sus publicaciones hasta hoy d\u00ed\u00ada. Solamente desde el acontecimiento Cristo podr\u00ed\u00adamos hablar del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu del Hijo como tres personas distintas, de modo que queda abierta la posibilidad de un proceso creciente de personalizaci\u00f3n del Logos y del Esp\u00ed\u00adritu. En el acontecimiento Cristo, donde Dios se revela definitivamente como un Dios de los hombres en cuanto Dios de la historia, alcanza la diferenciaci\u00f3n personal su grado m\u00e1s alto; pero con ello no se debilita la unidad divina, sino que m\u00e1s bien se fortalece. La perikh\u00f3resis, concepto abstracto que hoy d\u00ed\u00ada puede equipararse con expresiones como di\u00e1logo o tri\u00e1logo, alcanza su momento culminante desde el acontecimiento Cristo. Son propuestas que transpasan el marco de afirmaciones tradicionales, tambi\u00e9n en lo referente a la doctrina de la perikh\u00f3resis, y que merece la pena considerar atentamente por la serie de cuestiones implicadas y de preguntas no f\u00e1ciles que suscitan.<\/p>\n<p>El \u00e1mbito de la eclesiolog\u00ed\u00ada orientada ecum\u00e9nicamente constituye otro campo donde se pretende hacer fruct\u00ed\u00adfera la idea de perikh\u00f3resis (Lies). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el problema de fondo es c\u00f3mo conciliar unidad y diversidad, distinci\u00f3n real y unidad de actuaci\u00f3n. La transposici\u00f3n del modelo perikhor\u00e9tico al campo eclesiol\u00f3gico no puede llevar consigo un olvido de algo importante, e. d., que \u00fanicamente en Dios se dan conjuntamente perikh\u00f3resis y unidad num\u00e9rica de esencia. No obstante, a pesar de la desemejanza anal\u00f3gica, elmodelo perikhor\u00e9tico servir\u00ed\u00ada para hacer aceptables las peculiaridades propias de cada iglesia confesional dentro de una eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, para configurar una unidad en la diversidad, para que cada iglesia sea capaz de descubrir en la otra lo propio y caracter\u00ed\u00adstico de s\u00ed\u00ad misma, para el reconocimiento mutuo y la recepci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, para superar los miedos y angustias ante lo \u00abotro\u00bb, para testimoniar conjuntamente la misma fe cristiana en comuni\u00f3n y diversidad.<\/p>\n<p>A su vez, en la perspectiva de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n (Bofe la perikh\u00f3resis intradivina en cuanto vida plena de autoentrega y comuni\u00f3n total constituye un modelo de referencia tanto para la cr\u00ed\u00adtica de las condiciones sociales vigentes como para la propuesta ut\u00f3pica de nuevos modelos de sociedad. M\u00e1s all\u00e1 del individualismo ego\u00ed\u00adsta y solidario, que agranda e intensifica las diferencias injustas; m\u00e1s all\u00e1 tambi\u00e9n de la colectivizaci\u00f3n igualitarista, que anula las diferencias individuales y las personas concretas. La Tri-Unidad divina como utop\u00ed\u00ada eterna de comuni\u00f3n, reciprocidad, donaci\u00f3n, solidaridad, respeto de las diferencias y de las libertades, meta final de la historia; cuando \u00abDios sea todo en todas las cosas\u00bb (1 Cor 5, 28), la creaci\u00f3n entera ser\u00e1 asumida e integrada definitivamente en la comuni\u00f3n perikhor\u00e9tica de las tres personas divinas.<\/p>\n<p>En resumen, el concepto de perikh\u00f3resis puede considerarse como un concepto clave del discurso teol\u00f3gico que pretende hacer plausible la conjunci\u00f3n simult\u00e1nea de unidad y diversidad, dinamismo y estabilidad en distintos \u00e1mbitos de las realidades propias de la fe cristiana. Su utilizaci\u00f3n en cristolog\u00ed\u00ada permite explicar el significado salv\u00ed\u00adfico de las actuaciones humanas y del ministerio hist\u00f3rico de Jes\u00fas. Su uso trinitario nos acerca al misterio de la vida intradiv\u00ed\u00adna como comuni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca y permanente de autoentrega mutua. Su extensi\u00f3n a las relaciones del Dios trinitario con los hombres y con la creaci\u00f3n entera hace del mismo un Dios de la historia y del dinamismo intradivino una comuni\u00f3n abierta e integradora. Un concepto, por tanto, que, sin pretender explicar lo inefable, nos ayuda a percibir las implicaciones ontol\u00f3gicas y existenciales de la fe en un Dios que se define como Amor.<\/p>\n<p>(-> Amor;; Analog\u00ed\u00ada; Antropolog\u00ed\u00ada; Comuni\u00f3n; Creaci\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Encarnaci\u00f3n; Escatolog\u00ed\u00ada; Escoto; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Hijo; Historia; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Logos; Misterio; Modalismo; Monarqu\u00ed\u00ada; Padre; Personas divinas; Procesiones; Relaciones; Salvaci\u00f3n; Subordinacionismo; Teolog\u00ed\u00ada y Econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Unidad; Vida cristiana; Vida eterna.]<br \/>\nSantiago del Cura Elena<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Terminolog\u00ed\u00ada y significado.-II. Uso teol\u00f3gico: 1. En cristolog\u00ed\u00ada; 2. En doctrina trinitaria.-III. Teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea. I. Terminolog\u00ed\u00ada y significado El t\u00e9rmino griego perikh\u00f3resis, cuya traducci\u00f3n m\u00e1s frecuente al lat\u00ed\u00adn medieval es circuminc(s)essio (cf. infra), se convirti\u00f3 en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica en un t\u00e9rmino t\u00e9cnico del lenguaje teol\u00f3gico que se ha mantenido hasta nuestros d\u00ed\u00adas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perikhoresis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPERIKHORESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16419"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16419\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}