{"id":16420,"date":"2016-02-05T10:45:50","date_gmt":"2016-02-05T15:45:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/personas-divinas\/"},"modified":"2016-02-05T10:45:50","modified_gmt":"2016-02-05T15:45:50","slug":"personas-divinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/personas-divinas\/","title":{"rendered":"PERSONAS DIVINAS"},"content":{"rendered":"<p>Historia del termino &#8216;persona&#8217;: su aplicac\u00ed\u00adon a la Sma. Trinidad.<\/p>\n<p>SUMARIO: I. Etimolog\u00ed\u00ada.-II. De Arist\u00f3teles a los Padres griegos.-III. San Agust\u00ed\u00adn.-IV. Boecio (circa 470-525): 1. Sustancia individual; 2. La naturaleza intelectual; 3. La paradoja de lo personal.-V. Ricardo de san V\u00ed\u00adctor.-VI. Santo Tom\u00e1s de Aquino.-VII. Descartes (1596-1650).-VIII. El idealismo alem\u00e1n: 1. El idealismo; 2. \u00bfMonismo pante\u00ed\u00adsta?; 3. Necesidad.-IX. Hegel: 1. La noci\u00f3n de \u00abautoconciencia\u00bb, ilimitada y capaz de encuentro positivo; 2. La persona encuentra su identidad en la autodonaci\u00f3n; 3. Mantener la diferencia del uno y del otro en la unidad; 4. La Trinidad como profec\u00ed\u00ada y \u00abBuena Noticia\u00bb .-X. Rahner y el personalismo.-XI. S\u00ed\u00adntesis.-XII. Las personas divinas: Propiedades nocionales.<\/p>\n<p>I. Etimolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa palabra persona (en griego, pr\u00f3sopon) tiene su origen en el teatro. Es la m\u00e1scara tr\u00e1gica o c\u00f3mica que lleva el actor y que sirve para identificar al personaje.<\/p>\n<p>En este sentido, la \u00abpersona\u00bb designa la identidad del sujeto que act\u00faa. Mateos-Sch\u00f3ckel traducen la f\u00f3rmula de jes\u00fas: \u00abSoy yo mismo\u00bb, por \u00abSoy yo, en persona\u00bb, porque ah\u00ed\u00ad Jes\u00fas quiere designar su propia identidad personal, incluso despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>II. De Arist\u00f3teles a los Padres griegos<br \/>\nLa persona es la dimensi\u00f3n sustentadora de un ser racional. Es dimensi\u00f3n sustentadora porque nada tiene de accidental o de advenedizo. No s\u00f3lo es sustancia sino subsistencia. Es la hip\u00f3stasis, o base sustentadora del ser intelectual. Es cierto que Arist\u00f3teles toma los cuerpos naturales como modelo preferencial de la sustancia&#8217;. Por eso: \u00abCualquier cuerpo natural que tenga vida constituye una sustancia y, propiamente, una substancia compuesta [de materia y forma]&#8217;.<\/p>\n<p>En el ser racional, la sustancia y la hip\u00f3stasis personal, no est\u00e1 tan s\u00f3lo constituida por el elemento an\u00ed\u00admico sino por lo que subsiste: La persona es la subsistencia constituida por el alma como entelequia del cuerpo. Entendiendo por \u00abalma\u00bb el principio que hace, de un ser en potencia, una naturaleza concreta y determinada. El alma es el principio constitutivo, seg\u00fan la cual el hombre vive, percibe sensorialmente y piensa.<\/p>\n<p>Para Arist\u00f3teles, las personas est\u00e1n dotadas de car\u00e1cter y ejecutan acciones:<br \/>\n\u00abLas personas adquieren un modo determinado de ser en virtud de su car\u00e1cter, y son felices o no seg\u00fan son sus acciones [&#8230;] Y el car\u00e1cter lo adquieren mediante sus acciones\u00bb.<\/p>\n<p>En la Metaf\u00ed\u00adsica, Arist\u00f3teles, como si retornara al origen teatral del t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb, emplea la palabra prosopon como \u00abrostro'\u00bb. Porque la persona es, a la vez, el sustrato y la representaci\u00f3n de la sustancia corporal y racional. De manera que, cuando m\u00e1s tarde Boecio y los escol\u00e1sticos digan que la persona es lo que subsiste en la naturaleza racional (\u00absubsistens distinctum\u00bb) -ese sustrato que se exterioriza como representaci\u00f3n de la propia identidad- les reconoceremos f\u00e1cilmente como situados en el surco aristot\u00e9lico.<\/p>\n<p>III. San Agust\u00ed\u00adn<br \/>\n\u00abLo que para los griegos es la hip\u00f3stasis, para los latinos es la persona&#8217;, dijo san Agust\u00ed\u00adn. Esta decisi\u00f3n de homologarse con los Padres griegos, llevar\u00e1 a Agust\u00ed\u00adn (despu\u00e9s de ciertas vacilaciones de lenguaje entre \u00absustancia\u00bb, \u00abhip\u00f3stasis\u00bb y \u00abpersona\u00bb) a repetir la f\u00f3rmula trinitaria fundamental: \u00abuna esencia y tres personas\u00bb.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino subsistencia era desconocido en la \u00e9poca de Agust\u00ed\u00adn. Rufino es el primero que le da un significado teol\u00f3gico cercano a persona. Eso explica que Agust\u00ed\u00adn acuse cierta tendencia a aproximar sustancia a persona. Despu\u00e9s de Rufino, todo quedar\u00e1 m\u00e1s claro: sustancia siempre indicar\u00e1 la esencia y, en todo caso, subsistencia ser\u00e1 el t\u00e9rmino que podr\u00e1 aproximarse a persona.<\/p>\n<p>Debe consignarse detalladamente la c\u00e9lebre aportaci\u00f3n agustiniana, seg\u00fan la cual no sabemos qu\u00e9 significa el t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb aplicado a Dios: \u00abCuando se quiere saber qu\u00e9 son estos tres, hemos de reconocer la indigencia extrema de nuestro lenguaje. Decimos tres personas para no estar callados, no para decir qu\u00e9 es la Trinidad\u00bb.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n sorprende por s\u00ed\u00ad misma y por la insistencia con que la repite san Agust\u00ed\u00adn, como si diera a entender que no es tanto un gesto de humildad como algo esencial a su teolog\u00ed\u00ada trinitaria. En realidad, Agust\u00ed\u00adn experimenta una doble alergia ante el t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb: En primer lugar esta palabra no se encuentra en la Escritura, y ya se ha visto lo que representaba esta dificultad para los Padres: aunque no lo formularan expl\u00ed\u00adcitamente, ve\u00ed\u00adan en la Escritura la norma non normata.<\/p>\n<p>La segunda reserva que Agust\u00ed\u00adn mantiene frente al t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb es m\u00e1s intr\u00ed\u00adnseca y apunta al coraz\u00f3n del problema: \u00abEl t\u00e9rmino &#8216;persona&#8217; es muy gen\u00e9rico y se aplica al hombre, a pesar de la distancia que media entre Dios y el mortal\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad el pensamiento de Agust\u00ed\u00adn: En la Trinidad, la esencia no se multiplica aunque la fe confiesa tres distintas hip\u00f3stasis. Har\u00ed\u00ada falta, por tanto, una denominaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, un t\u00e9rmino propio, para designar a esos \u00abtres\u00bb. Esta denominaci\u00f3n ni se encuentra en la Biblia ni nosotros somos capaces de hallarla. La palabra persona, como t\u00e9rmino que se refiere a la intimidad de Dios, ha brotado de nuestra indigencia: es una palabra de pobreza. No quiere decir que sea mala, sino que debe ser usada de modo abierto, sin limitar su significado al que tiene cuando se aplica \u00e1 los humanos. La conclusi\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn es muy modesta. Una verdadera lecci\u00f3n de \u00abteolog\u00ed\u00ada negativa\u00bb: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9, pues, afirmamos la existencia de tres personas? [&#8230;] Quiz\u00e1s porque nos agrada usar un t\u00e9rmino expresivo de la Trinidad; para no estar callados cuando se nos pregunta qu\u00e9 son estos &#8216;tres&#8217;, ya que hemos confesado que son tres\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Boecio (circa 470-525)<br \/>\n\u00abEl \u00faltimo de los romanos y el primero de los escol\u00e1sticos\u00bb, como le llama Jean Jolivet&#8217;, ha dado a la historia de la cultura una de las definiciones m\u00e1s divulgadas: &#8216;Sustancia individual de naturaleza racional&#8217;.<\/p>\n<p>1. SUSTANCIA INDIVIDUAL. Hay muchas realidades individuadas (sustancias) pero solamente las que sustentan la naturaleza racional, autoconsciente, capaz de conocimiento, de amor y de libertad, pueden ser llamadas personas.<\/p>\n<p>Boecio toma de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-patr\u00ed\u00adstica el t\u00e9rmino \u00absustancia\u00bb, pero inmediatamente pone a su lado el t\u00e9rmino \u00abindividuo\u00bb con un sentido espec\u00ed\u00adfico: la individualidad es aquello que nos diferencia, aquello que nos hace intransferibles: \u00abpersonales\u00bb. Ya que una persona no es nunca la otra&#8217;. Cualquiera puede entender esto: lo que es personal no es intercambiable del uno al otro. Como dec\u00ed\u00adan los antiguos: no es comunicable, aunque la persona sea foco irradiante de comunicaci\u00f3n. Pero aqu\u00ed\u00ad se quiere poner el \u00e9nfasis en que lo personal no es lo com\u00fan o gen\u00e9rico sino lo espec\u00ed\u00adfico y, a\u00fan mejor, lo individual e intransferible. Eulalia es \u00abirreductible\u00bb a Mercedes; Roser es personalmente distinta de Ana. No puede ser de otra manera si cada una de ellas ha de ser \u00abpersona\u00bb. Cada una de ellas es autodiferenciada: solamente es id\u00e9ntica a s\u00ed\u00ad misma. Aqu\u00ed\u00ad comienza el problema: \u00bfc\u00f3mo este individuo de naturaleza intelectual, radicalmente distinto de los otros, es capaz de establecer comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s?<br \/>\n2. LA NATURALEZA INTELECTUAL.<\/p>\n<p>Hay que contestar resueltamente, sin necesidad de moverse de la tradici\u00f3n plat\u00f3nico-aristot\u00e9lica, que la posibilidad de comunicaci\u00f3n personal tiene su ra\u00ed\u00adz en la naturaleza intelectual (autotransparente), lo que constituye la segunda parte de la definici\u00f3n de Boecio. En efecto, la naturaleza intelectiva existe, en concreto, de modo personalizado, es decir, de modo intransferible, irreductible y personal. Pero, al mismo tiempo, esta naturaleza intelectual es capaz de asimilarse a todas las cosas y de \u00abllegar a ser todas las cosas\u00bb, como dir\u00e1 audazmente Arist\u00f3teles, seguido por Tom\u00e1s de Aquino. En esta potencia que tiene la mente de asimilarse a las dem\u00e1s cosas (intuy\u00e9ndolas, ley\u00e9ndolas, dese\u00e1ndolas, am\u00e1ndolas) hasta establecer una unidad con ellas, radica el hecho de la comunicaci\u00f3n. Dicho acad\u00e9micamente: La sustancia individual indica la ra\u00ed\u00adz de la propia identidad. La naturaleza racional indica la posibilidad de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA PARADOJA DE LO PERSONAL. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la paradoja de lo que es personal: Lo m\u00e1s intransferible, lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y distinto del otro, es -gracias a la dimensi\u00f3n autotransparente de la racionalidad- lo que de verdad es capaz de comunicarse: y se comunica en la luz del conocimiento y del afecto, es decir, en la donaci\u00f3n libre de s\u00ed\u00ad mismo, propia de la amistad o del amor. De suerte que la potencia intelectual lleva inherente, como observar\u00e1 Basilio, la capacidad de amar, y de esta manera la comunicaci\u00f3n ser\u00e1 completa.<\/p>\n<p>La naturaleza racional es la ra\u00ed\u00adz de esta capacidad de comunicaci\u00f3n que bien podr\u00ed\u00adamos calificar de experiencia primordial de la persona, la cual se sabe distinta e intransferible, pero toda ella capaz de comunicaci\u00f3n. Esta experiencia gira alrededor de dos polos precisos e inconfundibles, pero incluidos el uno en el otro: el ser distinto y el poderse comunicar.<\/p>\n<p>La intimidad en relaci\u00f3n responde, pues, a la estructura m\u00e1s \u00ed\u00adntima de la persona. El ser personal supone una \u00abmismidad\u00bb, una apertura y una autotranscendencia que no pueden dejar de percibirse. Incluso en la vida cotidiana, se puede tomar conciencia de esa cualidad nuestra, ya que nos experimentamos distintos en comuni\u00f3n en la doble operaci\u00f3n de interiorizaci\u00f3n y de \u00absalir de uno mismo\u00bb. Est\u00e1 a nuestro alcance percibir de alg\u00fan modo la transcendencia que supone ser persona, como modo de ser distinto-pero-en-comunicaci\u00f3n, de suerte que esta estructura bipolar no s\u00f3lo es objeto de intelecci\u00f3n filos\u00f3fica sino de la experiencia primordial del ser racional distinto a todos, pero abierto a todo y a todos.<\/p>\n<p>Ante estos datos, advertimos que la incomunicaci\u00f3n es el defecto en el ejercicio de la personalidad, mientras que la tendencia a la fusi\u00f3n imposible ser\u00ed\u00ada el exceso.<\/p>\n<p>En la Sma. Trinidad, las personas son tambi\u00e9n distintas: porque su origen es distinto, ya que opuesta es su relaci\u00f3n de origen. Pero poseen el grado de comuni\u00f3n m\u00e1s elevado posible: la unidad viva de la \u00fanica divinidad.<\/p>\n<p>V. Ricardo de san V\u00ed\u00adctor<br \/>\nEn su obra maestra (De Trinitate) toma, como punto de partida, la sustancia divina, seg\u00fan la tradici\u00f3n de los grandes trabajos trinitarios de Occidente. El tema de la esencia de Dios ocupa su primer libro, mientras el segundo est\u00e1 dedicado a los atributos divinos: eternidad, inmensidad, inmutabilidad y, sobre todo, Dios como Bien supremo, simple y \u00fanico.<\/p>\n<p>Los puntos de mayor originalidad de la obra son dos: el primero es la &#8216;deduci\u00f3n \u00bb de las personas a partir de las exigencias del amor, de la felicidad y de la gloria divinas. Si no se diera alteridad no se podr\u00ed\u00ada hablar de amor verdadero. Sin la doble polaridad del \u00abuno\u00bb y del \u00abotro\u00bb, distintos los dos, no podr\u00ed\u00ada darse comunicaci\u00f3n personal y gratuita (caridad). Pero el amor de benevolencia es una riqueza de la que Dios no puede quedar privado. Por eso, en Dios ha de haber una distinci\u00f3n de alteridad,compatible con la unidad y la simplicidad divinas, pero que haga posible la comunicaci\u00f3n de amor, as\u00ed\u00ad como de felicidad y de gloria.<\/p>\n<p>El segundo punto es el concepto de persona. Ricardo de san V\u00ed\u00adctor siente un reparo ante la definici\u00f3n boeciana, y por eso la retoca, ya que, en su opini\u00f3n, no se puede aplicar a Dios tal como Boecio la formul\u00f3. Efectivamente, dice Ricardo, la Trinidad misma es \u00abuna sustancia individual de naturaleza racional\u00bb, y no puede decirse de ella que sea una persona. Ocurre, siempre en opini\u00f3n de Ricardo, que el acento propio de la persona no debe ponerse en la individualidad sino en la existencia: La persona, en Dios, es la \u00abexistencia incomunicable propia de la naturaleza divina\u00bb. Es decir persona ser\u00ed\u00ada aquel modo de existir, personal intransferible, id\u00e9ntico a s\u00ed\u00ad mismo, distinto de los otros modos de existir, pues todo ello y s\u00f3lo ello significa el adjetivo \u00abincomunicable\u00bb, que no debe llamar a perplejidad o a enga\u00f1o: incomunicable designa seg\u00fan Ricardo lo que es propio y privativo de una persona (lo que es propio de un modo de existir): lo que permite decir, simplemente, que el Padre no es el Hijo. Hay que decir y repetir \u00e9sto, porque se ha de suponer en el lector la convicci\u00f3n razonable seg\u00fan la cual la persona es, precisamente, foco y nudo de comunicabilidad, cosa tambi\u00e9n muy cierta.<\/p>\n<p>VI. Santo Tom\u00e1s de Aquino<br \/>\nTom\u00e1s hace suya la definici\u00f3n de Boecio, bajo la forma \u00absubsistens in rationali natura. Pero en De Potentia el tema avanza con originalidad a partir del concepto de subsistente distinto, con lo cual el lenguaje gana en precisi\u00f3n: la persona humana es el \u00absubsistente distinto que presta fundamento a la naturaleza humana&#8217;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Dios \u00abla persona divina es el distinctum subsistens in natura divina\u00bb. Este mismo texto a\u00f1ade que, en Dios, lo que es distinto e intransferible tan s\u00f3lo puede ser la relaci\u00f3n, no la esencia absoluta, ya que \u00e9sta es com\u00fan e indistinta. Aqu\u00ed\u00ad conviene recordar los famosos factores de identidad tomasianos, en el sentido de que las realidades de \u00abpersona\u00bb , de \u00abrelaci\u00f3n subsistente\u00bb y a\u00fan de \u00abesencia divina\u00bb coinciden:<br \/>\n\u00abLa relaci\u00f3n en Dios no es algo accidental que pertenece a un sujeto, sino que es la misma esencia divina. Y, por tanto, es una relaci\u00f3n subsistente, como subsistente es la esencia divina. Y as\u00ed\u00ad como la deidad es Dios mismo, as\u00ed\u00ad la Paternidad divina es Dios Padre. Ya que la persona significa la relaci\u00f3n en tanto que \u00e9sta es subsistente\u00bb.<\/p>\n<p>Subsistir como relaci\u00f3n es ser totalmente \u00abpara el otro\u00bb, encontrando en ello la identidad propia. Por eso, lo m\u00e1s importante, en el Tratado de la Trinidad, no es aplicar a Dios un concepto de persona calcado de la persona humana. Esto llevar\u00ed\u00ada al hombre actual, como al medieval, a un antropomorfismo inadecuado. Lo importante es que el concepto de persona, aplicado a la Trinidad, surge de la relaci\u00f3n de autodonaci\u00f3n total al otro, ya que la persona divina no es otra cosa sino relaci\u00f3n. Puesto que los humanos tenemos relaciones pero Dios es esas relaciones intradivinas que brotan de su autofecundidad: donde la distinci\u00f3n no es negatividad ni separaci\u00f3n, sino plenitud y comuni\u00f3n personales. Con el deseo de ayudar a la imaginaci\u00f3n, y en la l\u00ed\u00adnea de las identidades tomistas, se puede decir que la distinci\u00f3n en Dios no s\u00f3lo no rompe la m\u00e1s estricta unidad sino que es el paso de la unidad formal (unicidad solitaria, dir\u00ed\u00ada Hilario) a la unidad comunional, la aut\u00e9ntica unidad de los que rec\u00ed\u00adprocamente est\u00e1n unidos por la inteligencia y el amor: por los actos mismos de entender y de amar. Siguiendo a Tom\u00e1s, cabe afirmar que la simplicidad divina es la comuni\u00f3n transparente de Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu. Y que la Trinidad no es divisi\u00f3n dispersa sino unidad de la Inteligencia y del Amor siempre fecundos.<\/p>\n<p>Esto s\u00ed\u00ad estar\u00ed\u00ada de acuerdo con la conciencia moderna que tiende a concebir la persona como nudo de relaciones y, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, como pura relaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n por el conocimiento y el afecto. No traicionaremos el pensamiento de Tom\u00e1s si decimos que la persona es la subsistencia individualizada en continua autodonaci\u00f3n de conocimiento y de amor. Seguramente persona en Dios no quiere decir m\u00e1s ni menos que tres modos de subsistir distintos en comunicaci\u00f3n total de autodonaci\u00f3n, es decir, de conocimiento y de amor.<\/p>\n<p>\u00bfTuvo en cuenta Tom\u00e1s la correcci\u00f3n ricardiana a la definici\u00f3n de Boecio? Podr\u00ed\u00ada decirse que la tiene en cuenta, ya que -para Tom\u00e1s- lo que constituye la persona no es la pura individualidad sino la subsistencia (distinctum subsistens). En cambio, en ning\u00fan momento afirma el Aquinatense que lo constitutivo de la persona sea la existencia. De esta manera, Tom\u00e1s mejora tanto la definici\u00f3n de Boecio como la de Ricardo. En efecto, frente a la individua subttantia de Boecio,Tom\u00e1s entroniza el distinctum subsistens como terminolog\u00ed\u00ada m\u00e1s precisa. Respecto de Ricardo, esa misma subsistentia tomista, o modo de subsistir distinto en la unidad de la naturaleza intelectual se erige, tambi\u00e9n con mayor precisi\u00f3n, frente a la exsistentia incommunicabilis ricardiana.<\/p>\n<p>VII. Descartes (1596-1650)<br \/>\nEs dif\u00ed\u00adcil encontrar en Descartes un tratamiento sistem\u00e1tico del tema de la persona. Sin embargo encontramos en \u00e9l algo todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante: un cambio de mentalidad. Hasta ahora, en la tradici\u00f3n que va de Arist\u00f3teles a Tom\u00e1s, pasando por los Padres griegos, el constitutivo de la persona se cifraba en la subsistencia, en ese fundamento metaf\u00ed\u00adsico seg\u00fan el cual los dem\u00e1s pueden designarme como persona y, desde m\u00ed\u00ad mismo, puedo decir \u00abyo\u00bb; \u00abyo soy\u00bb.<\/p>\n<p>La enorme piscologizaci\u00f3n que supone el \u00abyo pienso, luego existo\u00bb, y, seguramente y en no menor medida, el pensamiento geom\u00e9trico de Descartes, arrinconan el antiguo escenario en que la subsistencia, representada por el \u00abrostro\u00bb o pr\u00f3sopon, aparec\u00ed\u00ada en la escena de la convivencia. El misterio de la sustancia fundante que emerge en el car\u00e1cter personal de la propia identidad, retrocede para dar lugar a un nuevo protagonista que, como en un primer plano, se impone a todo escenario c\u00f3smico: \u00c2\u00a1el sujeto individual, pensante y libre es la persona!<br \/>\nEl siguiente p\u00e1rrafo, que ocupa un lugar central en el Discurso del M\u00e9todo, muestra a las claras la preeminencia del sujeto pensante (persona) y el fen\u00f3meno aludido de la disoluci\u00f3n o arrugamiento del escenario c\u00f3smico en beneficio del alma que piensa y existe:<br \/>\n\u00bb Luego, examinando con atenci\u00f3n lo que yo era, y viendo que pod\u00ed\u00ada imaginar que no ten\u00ed\u00ada cuerpo y que no hab\u00ed\u00ada mundo ni lugar alguno en el que estuviese, pero que no por eso pod\u00ed\u00ada imaginar que no exist\u00ed\u00ada, sino que, por el contrario del hecho mismo de tener ocupado el pensamiento en dudar de la verdad de las dem\u00e1s cosas, se segu\u00ed\u00ada muy evidentemente y ciertamente que yo exist\u00ed\u00ada; mientras que si hubiese cesado de pensar, aunque el resto de lo que hab\u00ed\u00ada imaginado hubiese sido verdadero, no hubiera tenido ninguna raz\u00f3n para creer en mi existencia. Conoc\u00ed\u00ad por esto que yo era una sustancia cuya completa esencia o naturaleza consiste s\u00f3lo en pensar, y que para existir no tiene necesidad de ning\u00fan lugar ni depende de ninguna cosa o lugar material; de modo que este yo, es decir, el alma, por la que soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo y hasta m\u00e1s f\u00e1cil de conocer que \u00e9l, y aunque \u00e9l no existiese, ella no dejar\u00ed\u00ada de ser lo que es\u00bb.<\/p>\n<p>La subjetividad del \u00abyo\u00bb que piensa; el poco aprecio hacia el mundo material circundante; la separaci\u00f3n absoluta entre alma y cuerpo; la reducci\u00f3n del \u00abmundo\u00bb a pensamiento y extensi\u00f3n (res extensa)&#8230; son las nuevas coordenadas que cambian lo que se entiende por persona.<\/p>\n<p>Hasta ahora el concepto de persona se mov\u00ed\u00ada en un nivel metaf\u00ed\u00adsico, esencial, puesto que se conceb\u00ed\u00ada la persona como \u00ablo que es distinto pero que, al mismo tiempo, est\u00e1 en relaci\u00f3n de conocimiento y de amor\u00bb. Ahora, con Descartes, nos introducimos en el nivel psicol\u00f3gico. A la pregunta \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la persona?\u00bb, se responder\u00e1 con toda naturalidad: es el propio \u00abyo\u00bb. Despu\u00e9s del \u00abpienso, luego existo\u00bb, la persona ser\u00e1 el centro de la subjetividad, el centro de la iniciativa psicol\u00f3gica consciente y libre. Este deslizamiento de lo metaf\u00ed\u00adsico a lo psicol\u00f3gico estar\u00e1 de acuerdo con el descubrimiento que la \u00e9poca Moderna hace de la subjetividad.<\/p>\n<p>Y no hay duda que, en el nivel psicol\u00f3gico, como en el jur\u00ed\u00addico, es correcto definir la persona como el sujeto consciente, libre y \u00absui juris\u00bb: Lo que ocurre es que, el concepto metaf\u00ed\u00adsico de \u00abpersona\u00bb propio de la tradici\u00f3n que desde Arist\u00f3teles a los Escol\u00e1sticos, pasa por los Padres griegos, por Boecio y por Ricardo de san V\u00ed\u00adctor, era un concepto que, seg\u00fan la analog\u00ed\u00ada, era aplicable a la Trinidad, tal vez con el peque\u00f1o retoque ricardiano-tomista de sustituir el t\u00e9rmino \u00abindividuo\u00bb por \u00absubsistente distinto\u00bb (= por la relaci\u00f3n distinta y subsistente). Esta correcci\u00f3n dejaba en claro que la Trinidad no consiste en la asociaci\u00f3n de tres \u00abindividuos\u00bb bien avenidos, como dir\u00e1 con sorna Rahner.<\/p>\n<p>Ahora, despu\u00e9s de Descartes y de concebir la \u00abpersona\u00bb desde una perspectiva psicol\u00f3gica, aumenta al m\u00e1ximo el riesgo de que los tres individuos (los tres \u00abyo\u00bb) deslicen la concepci\u00f3n trinitaria moderna hacia el trite\u00ed\u00adsmo denunciado por Rahner. Es el riesgo de imaginar la Trinidad como tres conciencias, tres libertades o tres, voluntades aunque est\u00e9n entrelazadas por un consenso igualmente psicologizante. Eso es lo contrario de la \u00abtrina unidad\u00bb tomista, donde las distinciones propiasde las personas son simplemente las distintas relaciones opuestas en cuanto al origen. El problema es que el cambio de mentalidad que ha supuesto Descartes, ha entrado en la cultura actual, que identifica sencillamente la persona con el \u00abyo\u00bb, consciente y libre.<\/p>\n<p>Psicolog\u00ed\u00ada, individualismo y limitaci\u00f3n ser\u00e1n los riesgos de algunas de las im\u00e1genes de Dios-Trinidad de nuestros d\u00ed\u00adas. Pocas im\u00e1genes desde el punto de vista iconogr\u00e1fico, pero muchas m\u00e1s desde el punto de vista imaginativo, concebir\u00e1n a Dios como tres rostros humanos semejantes.<\/p>\n<p>VIII. El idealismo alem\u00e1n<br \/>\nAlgunos te\u00f3logos cat\u00f3licos se dejaron devorar por el idealismo. Pero la mayor\u00ed\u00ada lo refut\u00f3 en bloque debido a que, desde la filosof\u00ed\u00ada perenne, se le consideraba como un sistema idealista, monista-pante\u00ed\u00adsta y afirmativo de la necesidad all\u00ed\u00ad donde deber\u00ed\u00ada afirmarse la gratuidad. Podemos ver, en el espejo de Fichte, lo que significan estas tres acusaciones:<br \/>\n1. IDEALISMO. El idealismo tiende a la identidad entre ser y pensamiento. En esta l\u00ed\u00adnea previa, se inscribe la convicci\u00f3n de Fichte, seg\u00fan la cual el ser, eterno e inmutable, tan s\u00f3lo puede ser alcanzado por el pensamiento.<\/p>\n<p>Una forma primera y obvia de idealismo consiste en reducir el mundo exterior (la res extensa de Descartes) a pensamiento. O, al menos, a decir que toda la realidad subsiste en el pensamiento. Esto \u00faltimo es lo que afirma expl\u00ed\u00adcitamente Fichte. Por eso, para Fichte vivir no ser\u00e1 tan s\u00f3lo el \u00abraggione usare\u00bb de Vico, sino algo m\u00e1s fuerte: \u00abvivir significa ciertamente pensar y reconocer la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n tiene su importancia, porque retrotrae a la visi\u00f3n cartesiana y psicologizante de la persona entendida como \u00abconciencia de s\u00ed\u00ad misma\u00bb: \u00abNuestra propia vida es solamente lo que, en la plenitud vital, nosotros advertimos con clara conciencia\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad llegamos a la forma m\u00e1s obvia de idealismo: es el pensamiento quien crea su propio objeto, al margen de todo mundo exterior. En consecuencia, el idealismo (fichteano) es cr\u00ed\u00adtico respecto del conocimiento sensorial, y lo minusvalora: no percibimos con los sentidos, ni propiamente sentimos, sino que tenemos conciencia de nuestra visi\u00f3n, de nuestro o\u00ed\u00addo y de nuestras sensaciones<br \/>\nPero en Fichte el idealismo toma una segunda forma, m\u00e1s profunda y sutil, cuando afirma que es el pensamiento quien atribuye la existencia al ser absoluto, cuya esencia es inmutable y eterna. \u00c2\u00a1Es la conciencia del ser la que constituye su existencia!<br \/>\nEstamos en plena apoteosis de la persona como conciencia de s\u00ed\u00ad misma. La Modernidad vivir\u00e1 este apogeo como emancipaci\u00f3n de la subjetividad individual y libre, como iniciativa creadora ilimitada. El campo cat\u00f3lico se empobrece cuando se limita a desconocer sin m\u00e1s ese anhelo emancipatorio de la persona. Se enriquece en cambio cuando acierta a traducir ese anhelo como un proceso de emancipaci\u00f3n de lo personal-en-comuni\u00f3n, y como emancipaci\u00f3n l\u00facida que, para ser plena, no necesita negar el mundo exterior, ni negar a los otros, ni por supuesto el soporte impelente de la voluntad de Dios, dicho a la manera de Zubiri.<\/p>\n<p>2. \u00bfMONISMO PANTEISTA? En el idealismo tienden a confluir el ser absoluto y la conciencia personal. \u00abNosotros somos esta existencia [de Dios]\u00bb. De esta suerte, el ser divino y la conciencia de s\u00ed\u00ad est\u00e1n implicados, no solamente como lo conocido en el entendimiento, o como el amado en el amante. Para Fichte, el ser divino es la forma necesaria de toda existencia y, sobre todo, de la conciencia. El ser aparece como existencia absoluta que todo lo absorbe: lo absorbe necesariamente en s\u00ed\u00ad y lo absorbe de manera necesaria, no gratuita, tanto por el hecho de ser la existencia absoluta, como por el hecho de identificarse con el pensamiento omnicomprensivo: \u00abLa existencia viva y fuerte del mismo absoluto, tan s\u00f3lo puede ser y existir, y fuera de ella nada es y nada existe [&#8230;] La vida real del saber es, por tanto, en su ra\u00ed\u00adz, el ser mismo y la esencia absoluta. Esa esencia no es ninguna otra cosa fuera de s\u00ed\u00ad misma. En su ra\u00ed\u00adz vital, no hay entre Dios y el saber ninguna separaci\u00f3n, sino que se confunden uno y otro\u00bb.<\/p>\n<p>Todo esto conduce hasta la tercera nota del idealismo alem\u00e1n: la necesidad.<\/p>\n<p>3. NECESIDAD. La filosof\u00ed\u00ada perenne ha afirmado con vigor el ser necesario. Pero en el idealismo, el ser necesario expande su propia necesidad a la creaci\u00f3n, necesariamente implicada en \u00e9l. Ello es consecuencia de la tendenciaal monismo, anteriormente observada, seg\u00fan la cual Dios es la forma fundamental de nuestro esp\u00ed\u00adritu, del cual nosotros somos su luz, su representaci\u00f3n y su imagen: \u00abEs absolutamente imposible que alg\u00fan viviente pueda separarse de Dios, porque lo que vive no se sostiene en una esencia determinada m\u00e1s que por el ser mismo de Dios, y si Dios pudiera separarse de \u00e9l, en este mismo instante desaparecer\u00ed\u00ada de la existencia [&#8230;] El ser divino es la forma necesaria de toda existencia y de la conciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Al te\u00f3logo le es dificil discernir si cuanto se ha dicho debe entenderse en sentido global monista, como en Spinoza, o puede tener un sentido m\u00e1s ortodoxo. Algunas frases, sacadas de su contexto global monista, podr\u00ed\u00ada firmarlas un m\u00ed\u00adstico cat\u00f3lico: \u00abLa divinidad misma entrar\u00e1 en vosotros en su forma primitiva, como vida: como vuestra propia vida\u00bb.<\/p>\n<p>IX. Hegel<br \/>\nAlgunas de las afirmaciones importantes de Hegel son una reminiscencia, consciente o inconsciente, de formulaciones trinitarias. \u00bfCu\u00e1les son estas afirmaciones importantes?<br \/>\n1. LA NOCI\u00ed\u201cN DE \u00abAUTOCONCIENCIA\u00bb, ILIMITADA Y CAPAZ DE ENCUENTRO POSITIVO. Con Hegel, no abandonamos el nivel psicol\u00f3gico de la persona como autoconciencia, ya que es la suya \u00abuna filosof\u00ed\u00ada que concibe la sustancia como sujeto\u00bb, pero este nivel se eleva a una dimensi\u00f3n espiritual y metaf\u00ed\u00adsica innegable, ya que Hegel pretende llegar a la estructura misma del ser [espiritual].<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de autoconciencia propia de Hegel supera el \u00abyo finito y emp\u00ed\u00adrico\u00bb, como subjetividad limitada o cerrada en s\u00ed\u00ad misma, ya que el \u00abyo\u00bb s\u00f3lo llega a la igualdad consigo mismo, despu\u00e9s de haber atravesado y superado la negaci\u00f3n, en un movimiento dial\u00e9ctico m\u00e1s all\u00e1 de la oposici\u00f3n. Comprobar est\u00e1ticamente que \u00abyo soy yo\u00bb es calificado por Hegel como tautolog\u00ed\u00ada sin movimiento, y parece que con ello alude y califica al ser absoluto (sin dial\u00e9ctica o movimiento interior) de Fichte. Por eso Hegel, que aproxima los conceptos de persona y de autoconciencia, descalifica el individualismo con una frase lapidaria: \u00abLlamar individuo a una persona es la expresi\u00f3n del desprecio\u00bb. La subjetividad cerrada genera el sentimiento tr\u00e1gico de los l\u00ed\u00admites de cada persona enfrente de las otras. As\u00ed\u00ad, Jean-Paul Sartre se\u00f1alar\u00e1 \u00abal otro\u00bb como el que bloquea, paraliza y amenaza al \u00abyo\u00bb con su sola mirada medusea. Basta incluso el encuentro de nuestra mirada con ese \u00abotro\u00bb para que quedemos agarrotados, como los que miraban a la Gorgona, adornada por Minerva con cabellos como serpientes, que quedaban convertidos en piedra<br \/>\nEn definitiva y en la l\u00ed\u00adnea de la persona como autoconciencia: para Hegel coinciden \u00abel Esp\u00ed\u00adritu absoluto mismo, su libertad absoluta, perfecta, la conciencia de esta infinitud en s\u00ed\u00ad, [y] la personalidad libre, perfecta<br \/>\n2. LA PERSONA ENCUENTRA SU IDENTIDAD EN LA AUTODONACI\u00ed\u201cN. En otros pasajes hegelianos se da un cambio de tercio: hay afirmaciones del mismo Hegel que dan pie a una interpretaci\u00f3n personalista y abierta, en el sentido de que el ser personal es aquel que halla su propia identidad en la libre autodonaci\u00f3n. Hegel mismo afirma: \u00abel yo es el contenido de la relaci\u00f3n y la relaci\u00f3n misma\u00bb<br \/>\nPero quien ofrece una interpretaci\u00f3n consecuente de tipo personalista, mucho m\u00e1s que el mismo Hegel, es su exegeta J. Hyppolite: Basta escucharlo como una prueba de lo que la mentalidad personalista puede llegar a leer en Hegel: \u00abSe sabe ya la gran importancia que Hegel daba al amor en sus trabajos de juventud, de acuerdo con los rom\u00e1nticos alemanes, Schiller, por ejemplo. El amor es ese milagro por medio del cual dos, que son distintos, llegan a ser uno solo, sin que esto lleve aneja la completa supresi\u00f3n de la alteridad. El amor supera las categor\u00ed\u00adas de la objetividad y realiza efectivamente la esencia de la vida, manteniendo la diferencia en la unidad\u00bb .<\/p>\n<p>3. MANTENER LA DIFERENCIA DEL UNO Y DEL OTRO EN LA UNIDAD. Esta es una de las mejores cosas que pueden decirse de la santa Trinidad. El parecido de esta frase con Juan 10, 30 (\u00abEl Padre y Yo somos uno\u00bb) es evidente. Pero no es Hegel mismo quien ha hablado as\u00ed\u00ad&#8230; Es Hyppolite. Para Hegel, seguramente la oposici\u00f3n , esto es, la distinci\u00f3n por la que el uno y el otro se oponen, es sobre todo contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. LA TRINIDAD COMO PROFEC\u00ed\u008dA Y BUENA NOTICIA. Despu\u00e9s de la lectura de Hegel, algo podemos elaborar como prolongaci\u00f3n de la tradici\u00f3n greco-patr\u00ed\u00adstica: Aqu\u00ed\u00ad abajo, la tierra, es el lugar de la oposici\u00f3n y de la lucha, pero es tambi\u00e9n el lugar de reconocer a los otros, en el \u00abmutuo reconocimiento de las autoconciencias\u00bb. Es tambi\u00e9n el lugar de paso desde la servidumbre del siervo a la libertad del igual. Estos temas pueden rastrearse en la Fenomenolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu. En este sentido, puede ser fructuosa su lectura, si por encima de los hechos que se\u00f1alan cu\u00e1l es la condici\u00f3n de la naturaleza humana, y que son hechos de oposici\u00f3n y de lucha, advertimos que existe la realidad de las personas en la Trinidad, que aparece a los ojos de los humanos como una profec\u00ed\u00ada y una buena noticia que se\u00f1ala no s\u00f3lo los hechos que son, sino lo que ha de ser y lo que ser\u00e1 ciertamente, como t\u00e9rmino de las contradicciones, de la oposici\u00f3n y de la lucha, visto desde la esperanza que contempla el Don de Dios siempre a punto de darse a los hombres. Eso que debe ser, como tarea, y que ciertamente ser\u00e1 como horizonte de gracia y de esperanza, no es m\u00e1s que la realizaci\u00f3n plena de la identidad propia en la comuni\u00f3n total: esto es la superaci\u00f3n (pero no la anulaci\u00f3n) de la alteridad y de la diferencia, por obra del amor.<\/p>\n<p>Si fu\u00e9ramos capaces de purificar ese lenguaje de ruda negaci\u00f3n del principio de no contradicci\u00f3n, podr\u00ed\u00adamos hacer nuestra esta frase hegeliana: \u00abDesde un mismo y \u00fanico punto de vista, la cosa es lo contrario de s\u00ed\u00ad misma: para s\u00ed\u00ad en tanto que es para otro; y para otro, en tanto que es para s\u00ed\u00ad. Es para s\u00ed\u00ad, reflejada en s\u00ed\u00ad, una unidad. Pero este para s\u00ed\u00ad, este ser uno reflejado en s\u00ed\u00ad, se pone en unidad con su contrario: el ser para otro\u00bb<br \/>\nEn t\u00e9rminos m\u00e1s cercanos a la filosof\u00ed\u00ada perennis, lo interpretar\u00ed\u00adamos as\u00ed\u00ad: El ser simple y  espiritual de Dios [Padre] se nos revela como \u00e9l mismo y como su opuesto [el Hijo] (opuesto por origen; no contradictorio). Es \u00e9l mismo en cuanto dice relaci\u00f3n al otro, que es su opuesto: ya que el ser personal es -a la vez- un ser en s\u00ed\u00ad mismo y un ser para el otro. Igualmente, el Dador [el Padre y el Hijo] se revelan en el Don que de ellos emana. Esto es as\u00ed\u00ad, no para superar la logica minor, sino porque \u00e9sta es la m\u00e1xima riqueza posible del ser espiritual y personal: ser unidad de personas-en-comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 \u00e9stas sean algunas sugerencias que una lectura, distante pero positiva, de Fichte y de Hegel, pueda aportar al concepto de persona.<\/p>\n<p>X. Rahner y el personalismo<br \/>\nAl mismo tiempo que se estudia el concepto de persona en Rahner, se ver\u00e1 la evoluci\u00f3n de su pensamiento, al aplicar ese concepto a la Trinidad de Dios. El problema que gu\u00ed\u00ada su evoluci\u00f3n es \u00e9ste: \u00bfHasta qu\u00e9 punto es correcto calificar como personas a los tres (Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo) que constituyen la Trinidad santa?<br \/>\na) En Escritos de Teolog\u00ed\u00ada (1962) respeta el uso del t\u00e9rmino persona, como consagrado por el Magisterio eclesial, y anima a emplearlo, a pesar de que advierte que el concepto actual de persona est\u00e1 m\u00e1s cerca del nivel psicol\u00f3gico de Descartes que del ontol\u00f3gico de Boecio.<\/p>\n<p>b) En Mysterium Salutis, en ese magn\u00ed\u00adfico art\u00ed\u00adculo basado en el anterior, pero desplegado con un enorme poder de s\u00ed\u00adntesis, que signific\u00f3 un relanzamiento de los estudios trinitarios, llega a una posici\u00f3n un tanto nueva: dado que el significado de persona ha cambiado, podemos usar, juntamente con \u00e9l, otros conceptos que signifiquen lo que quer\u00ed\u00adan decir los griegos con el t\u00e9rmino hip\u00f3stasis y los latinos con el de persona. Estos otros t\u00e9rminos, con los cuales podemos referirnos l\u00ed\u00adcitamente a los \u00abTres de la divinidad\u00bb podr\u00ed\u00adan ser: \u00abrelaciones personales distintas\u00bb o \u00abtres modos distintos de subsistencia\u00bb.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00abrelaciones personales subsistentes\u00bb parece excelente y est\u00e1 en el surco de la mejor tradici\u00f3n, seg\u00fan la cual es uno y lo mismo la persona y la relaci\u00f3n subsistente. La f\u00f3rmula \u00abtres modos distintos de subsistencia\u00bb es asimismo correcta teol\u00f3gicamente y tiene a su favor la tradici\u00f3n que identifica persona y subsistencia, en la l\u00ed\u00adnea de Rufino, pero es oscura desde el punto de vista catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>c) En Sacramentum Mundi, Rahner ampl\u00ed\u00ada y radicaliza lo que dijo anteriormente. Si en Mysterium Salutis miraba con reservas la expresi\u00f3n barthiana \u00abtres modos de ser\u00bb, por el regusto sabeliano o modalista que pudiera tener, en Sacramentum Mundi se muestra m\u00e1s amplio en este punto y m\u00e1s radical por lo que se refiere al uso del t\u00e9rmino persona: \u00abUn concepto universalizado de persona, aplicable tres veces, tan s\u00f3lo puede emplearse con mucha precauci\u00f3n en teolog\u00ed\u00ada trinitaria, si se busca la inteligencia recta y no la confusi\u00f3n. No se puede prohibir al predicador que, refiri\u00e9ndose a Dios menciona a los \u00abtres\u00bb, que use otros conceptos cl\u00e1sicos, tales como \u00abhip\u00f3stasis\u00bb (subsistentia), o bien, \u00abmaneras de subsistir\u00bb, e incluso \u00abmodos de ser\u00bb;.<\/p>\n<p>Est\u00e1 muy bien que Rahner entienda como \u00abpersona\u00bb:  un modo de subsistencia distinta. Pero, cuanto m\u00e1s pasan los a\u00f1os, m\u00e1s dificultades parecen acumularse ante la sustituci\u00f3n del t\u00e9rmino usual (persona) por las par\u00e1frasis mencionadas. En efecto, la enorme ventaja de la palabra \u00abpersona\u00bb consiste en que es capaz de connotar al \u00abT\u00fa\u00bb divino a quien filialmente invocamos como Padre; es capaz de designar a la persona del Hijo Jes\u00fas, a quien seguimos hasta identificarnos con \u00e9l; es capaz de indicar el Don que recibimos con nuestra personalidad abierta por la fe. Vulgarmente y en una palabra: Jesucristo, en el lenguaje usado por los fieles, es una persona divina, mucho m\u00e1s que un modo distinto y relativo de subsistir la divinidad, a pesar de la exactitud teol\u00f3gica de esta frase.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo: es muy importante entender la persona principalmente como relaci\u00f3n (subsistente): como una relaci\u00f3n que la persona es, no como relaci\u00f3n que la persona tiene. Acentuar, por tanto, el concepto de relaci\u00f3n es bueno en teolog\u00ed\u00ada y en catequesis. Eso no impide usar la palabra persona a la vez con confianza y con el velo de apofatismo o de teolog\u00ed\u00ada negativa con que la empleaba Agust\u00ed\u00adn. M\u00e1s, si hemos hecho la experiencia de que la vida cotidiana de la gente no est\u00e1 lejos de \u00abrecuperar\u00bb el nivel ontol\u00f3gico que va de Boecio a Tom\u00e1s, pasando por Ricardo: la persona supone distinci\u00f3n e intransferibilidad, de tal manera que cada uno puede experimentar vulgarmente que una persona no es la otra, y al mismo tiempo supone relacionalidad, de tal manera que, cuanto m\u00e1s perfecta es la persona, m\u00e1s sale de s\u00ed\u00ad misma y se encuentra a s\u00ed\u00ad misma en la relaci\u00f3n de entrega gratuita a los otros, a fin de establecer comuni\u00f3n con ellos.<\/p>\n<p>Estas tesis han sido desarrolladas por la actual corriente personalista, que m\u00e1s que continuar la herencia de Mounier, sigue las intuiciones de M. Buber, E. Brunner, E. Levinas, F. Rosenzweig y otros, como es el caso de J. M. Coll quien, en su reciente Filosofia de la relaci\u00f3n interpersonal, despliega mediante un discurso de gran aliento las tesis personalistas b\u00e1sicas, que aparecen como el reflejo, en la criatura intelectual, de la distinci\u00f3n, comunicaci\u00f3n y unidad entre personas propia de la Trinidad.<\/p>\n<p>XI. S\u00ed\u00adntesis<br \/>\nHa valido la pena el largo recorrido a trav\u00e9s de la historia del t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb, porque a trav\u00e9s de \u00e9l, ha quedado claro un concepto que puede calificarse como perennis. Persona es un modo de ser intransferible, dotado de una doble polaridad: la mismidad transparente (capacidad racional) y la relaci\u00f3n con los otros (capacidad de comuni\u00f3n). En Dios, los dos polos se identifican, de suerte que la intimidad y la relaci\u00f3n son uno y lo mismo: la mismidad del Padre es la relaci\u00f3n de Paternidad. Desde Dios, ver\u00ed\u00adamos que eso no es en detrimento de la l\u00f3gica, sino que constituye la plenitud de la esencia espiritual de Dios: la riqueza personal del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu, distintos en la comuni\u00f3n de la \u00fanica divinidad.<\/p>\n<p>XII. Las personas divinas: Propiedades nocionales<br \/>\nContemplamos por fin al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu como personas divinas: como modos de subsistir distintos de la misma esencia divina; como relaciones hacia el Otro. Personas dotadas de propiedades, es decir, de algo propio que se puede predicar de una de ellas, pero no de las otras.<\/p>\n<p>Lo propio del Padre, su doble propiedad nocional, consiste en ser ing\u00e9nito y en engendrar. El Padre es origen sin origen y pura paternidad.<\/p>\n<p>No hay que imaginar la persona del Padre como una sustancia \u00aben s\u00ed\u00ad misma\u00bb que, adem\u00e1s, tiene una relaci\u00f3n de paternidad. En el Padre, todo es pura paternidad: todo \u00e9l es paternidad. Por eso, le caracteriza la autodonaci\u00f3n de la sustancia divina al Hijo. El Padre, ing\u00e9nito, sin origen, engendra al Hijo que recibe de \u00e9l su misma sustancia. Es Padre porque engendra y engendra porque es Padre.<\/p>\n<p>El Hijo es llamado consustancial, porque posee, como recibida, la misma sustancia que el Padre posee como plenitud de autodonaci\u00f3n. Por eso la propiedad nocional del Hijo es \u00abser-engendrado\u00bb. Lo propio del Hijo es ser engendrado: recibir la sustancia y la vida divinas (la thei\u00f3tes), pero no para s\u00ed\u00ad mismo sino para expresarla como existencia entregada, juntamente con el Padre, en la expresi\u00f3n de ambos: en el Esp\u00ed\u00adritu de la Verdad y del Amor, a fin de que ese Esp\u00ed\u00adritu sea el Abrazo que los una y el Don que se derrame sobre los muchos hermanos. Es muy importante considerar el dar (del Padre) y el recibir-para-dar (del Hijo) como las dos caras de la misma moneda que es la divinidad \u00fanica. Porque la potencia que el Padre tiene para engendrar, la tiene el Hijo para ser engendrado y esa misma potencia, como el ir y volver del amor al amor, la poseen Padre e Hijo y, rec\u00ed\u00adprocamente, eso mismo lo posee el Esp\u00ed\u00adritu Santo como Don: resplandor, gloria y expresi\u00f3n de ambos. Ah\u00ed\u00ad encontramos, por tanto, una cuarta propiedad nocional, propia de las personas del Padre y del Hijo: ambos emanan o espiran el Don divino del Esp\u00ed\u00adritu (espiraci\u00f3n activa).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo es distinto-en-comuni\u00f3n, porque no es ni engendrador ni engendrado, pero es emanado como amor expresado por el Padre y por el Hijo. Por eso su propiedad nocional es la de la espiraci\u00f3n pasiva. Es el Esp\u00ed\u00adritu emanado del Dios-Esp\u00ed\u00adritu, como dec\u00ed\u00ada Hilario de Poitiers. Su caracter\u00ed\u00adstica propia es ser Don mutuo, emanaci\u00f3n distinta de ese foco unitario de autodonaci\u00f3n que es el Padre y el Hijo (o el Padre por el Hijo). De ambos, constituidos en Dador, emana el Don, como el resplandor de la gloria es emanaci\u00f3n esencial de la luz originaria, seg\u00fan entiende Gregorio de Nisa. El Esp\u00ed\u00adritu sale del Padre y del Hijo para proyectarse, junto con todos aquellos que le han recibido, hacia el Hijo Jes\u00fas, reconocido y amado en s\u00ed\u00ad mismo y en todos los hermanos; y, m\u00e1s all\u00e1 de todo l\u00ed\u00admite, el Esp\u00ed\u00adritu vuelve, inspirando en su brisa suave a todo el Pueblo de Dios, a toda la humanidad, hacia el Padre de las luces, en quien no hay sombra ni oscurecimiento porque todo en \u00e9l es transparente energ\u00ed\u00ada capaz de llegar toda a todos. Por eso, los hombres caminamos por gracia en pos de Jes\u00fas, en la luz del reconocimiento y del amor espiritual hacia el sol sin ocaso del Padre.<\/p>\n<p>[-> Absoluto; Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Analog\u00ed\u00ada; Comuni\u00f3n; Escol\u00e1stica; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Filosof\u00ed\u00ada; Hegelianismo; Icono; Idealismo; Jesucristo; Naturaleza; Padres (griegos y latinos); Relaciones; Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s de Aquino, sto.; Trinidad.]<br \/>\nJosep M. Rovira Belloso<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Historia del termino &#8216;persona&#8217;: su aplicac\u00ed\u00adon a la Sma. Trinidad. SUMARIO: I. Etimolog\u00ed\u00ada.-II. De Arist\u00f3teles a los Padres griegos.-III. San Agust\u00ed\u00adn.-IV. Boecio (circa 470-525): 1. Sustancia individual; 2. La naturaleza intelectual; 3. La paradoja de lo personal.-V. Ricardo de san V\u00ed\u00adctor.-VI. Santo Tom\u00e1s de Aquino.-VII. Descartes (1596-1650).-VIII. El idealismo alem\u00e1n: 1. 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