{"id":16421,"date":"2016-02-05T10:45:52","date_gmt":"2016-02-05T15:45:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobres-dios-de-los\/"},"modified":"2016-02-05T10:45:52","modified_gmt":"2016-02-05T15:45:52","slug":"pobres-dios-de-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobres-dios-de-los\/","title":{"rendered":"POBRES, DIOS DE LOS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Dios de Jes\u00fas, Dios de los pobres.-II. Los pobres, lugar teol\u00f3gico.-III. Consideraciones pastorales.<\/p>\n<p>I. El Dios de Jes\u00fas, Dios de los pobres<br \/>\nEl Dios de la fe cristiana es el Dios revelado, amor radical y originario, que por decisi\u00f3n absolutamente libre se ha hecho historia. En ella eligi\u00f3 a su pueblo y se ali\u00f3 con \u00e9l, informando con sus promesas de salvaci\u00f3n su destino. En ella se autodon\u00f3 a los seres humanos como Padre, sobre todo en el Hijo hecho carne, que plant\u00f3 su tienda entre nosotros, Jes\u00fas de Nazaret. Y en ella contin\u00faa presente, otorgando sentido a nuestras vidas con la fuerza vivificadora y liberadora de su Esp\u00ed\u00adritu (Dios trinitario).<\/p>\n<p>En Jes\u00fas, imagen o icono donde el invisible se hace visible y el inaudible audible, se perfila el rostro del verdadero Dios de la fe cristiana. En \u00e9l se concentra y plenifica su revelaci\u00f3n (cf. Heb 1, 1-2). Es en Jes\u00fas, y a partir de sus palabras y obras, de todo su vivir, morir y resucitar, donde podemos saber de Dios.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada actual, y muy especialmente la llamada teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, subraya que en Jes\u00fas Dios se nos muestra de forma inequ\u00ed\u00advoca como Dios de los pobres. Su Dios es el del Reino que llega como Buena Noticia de salvaci\u00f3n u oferta de vida bienaventurada para los pobres y oprimidos de la tierra.<\/p>\n<p>Ya en la experiencia de Mois\u00e9s, generadora del Yahvismo, Dios aparece como el Dios liberador de los pobres y oprimidos: \u00abEl Se\u00f1or le dijo: He visto la opresi\u00f3n de mi pueblo en Egipto, he o\u00ed\u00addo sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a librarlos de los egipcios, y a sacarlos de esta tierra para llevarlos a una tierra f\u00e9rtil y espaciosa, tierra que mana leche y miel, el pa\u00ed\u00ads de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos. El clamor de los israelitas ha llegado a m\u00ed\u00ad y he visto c\u00f3mo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te env\u00ed\u00ado al Fara\u00f3n para que saques de Egipto a mi pueblo, ,a los israelitas\u00bb (Ex 3, 7-10). La experiencia de Dios de Mois\u00e9s, fuente de la formaci\u00f3n de Israel como pueblo y punto central de referencia de todos los escritos b\u00ed\u00adblicos, est\u00e1 esencialmente vinculada a la liberaci\u00f3n del pueblo pobre y oprimido en Egipto.<\/p>\n<p>No es posible aqu\u00ed\u00ad recorrer el AT para mostrar que est\u00e1 perforado por esa misma vinculaci\u00f3n entre Dios y los pobres&#8217;. El Dios de Israel sit\u00faa la realizaci\u00f3n de la justicia y el derecho -es decir, la defensa de la vida de los pobres y desvalidos- en el centro de su plan, a realizar en el decurso de la historia. Es considerado como el defensor-liberador (\u00abGo&#8217;el\u00bb) del pueblo y en particular de los pobres, en en el seno mismo de la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada: \u00abPadre de los hu\u00e9rfanos y defensor de las viudas es Dios desde su santa morada: Dios prepara casa a los desvalidos, saca con bien a los cautivos\u00bb (Sal 68, 6-7). Por eso los profetas recordar\u00e1n con insistencia que el conocimiento de Dios est\u00e1 vinculado a la pr\u00e1ctica de la justicia o defensa de los intereses del pobre (cf. Jer 22, 13-16; Os 4, 1-2; 6, 4-6). Cometer injusticia con el pobre supone negar la identidad propia del pueblo elegido -llamado precisamente a mantenerse en el camino del Se\u00f1or, practicando la justicia y el derecho (cf. G\u00e9n 18, 18-19)-y conduce a la idolatr\u00ed\u00ada o a la incapacidad para una relaci\u00f3n verdadera con Dios. Recu\u00e9rdense las llamadas \u00abinventivas antic\u00falticas\u00bb de los profetas: Is 1, 10-20; Jer 7, 1-11; 22, 3-5; Am 5, 21-25; Os 6,6; 8,13; Miq 6, 6-8&#8230;<\/p>\n<p>Con el anuncio del reinado de Dios que llega, centro indudable de su mensaje, con toda su vida pobre e informada por la opci\u00f3n solidaria en favor de los pobres, \u00faltimos y pecadores, Jes\u00fas nos revela a Dios como Dios de los pobres.<\/p>\n<p>En efecto, con su anuncio del reinado de Dios que se acerca y hace presente, est\u00e1 ofreciendo en nombre del Padre una nueva forma de vida, caracterizada por la felicidad o bienaventuranza para los pobres, la libertad para los cautivos, la vista para los ciegos, la voz para los mudos, el andar para los cojos, la liberaci\u00f3n para los oprimidos&#8230; La especificidad de su anuncio escandaloso radica en los destinatarios: los pobres, pecadores y excluidos, son invitados a sentarse en los lugares preferentes del banquete del reino.<\/p>\n<p>El acontecimiento jes\u00fas, considerado en su globalidad, permite verificar lo afirmado. Conviene, sin embargo, aducir algunos textos especialmente densos, de car\u00e1cter program\u00e1tico, en los que la vinculaci\u00f3n esencial de Jes\u00fas con los pobres aparece con especial claridad.<\/p>\n<p>Recordemos en primer t\u00e9rmino la solemne declaraci\u00f3n de identidad, vinculada a la misi\u00f3n a realizar, hecha por Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret: \u00abLleg\u00f3 a Nazaret, donde se hab\u00ed\u00ada criado. El s\u00e1bado entr\u00f3 en la sinagoga, seg\u00fan su costumbre, y se levant\u00f3 para tener la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isa\u00ed\u00adas y, desenrollando el volumen, dio con el pasaje donde estaba escrito: El Esp\u00ed\u00adritu del se\u00f1or descansa sobre m\u00ed\u00ad, porque \u00e9l me ha ungido. Me ha enviado a dar la buena noticia a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos, y la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el a\u00f1o favorable del Se\u00f1or (Is 61, 1-2). Enroll\u00f3 el volumen, lo devolvi\u00f3 al sacrist\u00e1n y se sent\u00f3. Toda la sinagoga ten\u00ed\u00ada los ojos clavados en \u00e9l, y empez\u00f3 a hablarles: Hoy ha quedado cumplido este pasaje ante vosotros que lo hab\u00e9is escuchado\u00bb (Lc 4, 16-21).<\/p>\n<p>En la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas, que Jes\u00fas declara cumplida en \u00e9l, se habla de los signos que prueban la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y la verdad de la tarea mesi\u00e1nica: la Buena Noticia es comunicada a los pobres y esto lleva consigo libertad para los cautivos, vista para los ciegos, liberaci\u00f3n para los oprimidos&#8230;<\/p>\n<p>La misma conclusi\u00f3n se extrae al considerar la respuesta dada por Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos enviados por Juan. De nuevo la identidad de Jes\u00fas, insinuada en el texto como escandalosa, queda esencialmente vinculada a su praxis salv\u00ed\u00adfico-liberadora dirigida a los pobres (cf. Mt 11, 4-6 y Lc 7, 22-23).<\/p>\n<p>En el conocido cap\u00ed\u00adtulo 25 de Mt se establece como criterio \u00faltimo de salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n la relaci\u00f3n con Jes\u00fas (que ocupa as\u00ed\u00ad el lugar de Dios), pero identificado con el hambriento, sediento, prisionero&#8230;, es decir, con los m\u00e1s pobres. En ellos -en los crucificados de hoy y de siempre, cualquiera que sea su condici\u00f3n subjetiva, situaci\u00f3n moral o disposici\u00f3n espiritual- escandalosamente identificados con Jes\u00fas mediante el \u00ablo hicisteis conmigo\u00bb, se juega la causa de Jes\u00fas en la historia.<\/p>\n<p>Otros pasajes especialmente significativos son los de las bienaventuranzas. Dupont, el conocido ex\u00e9geta benedictino belga, ha mostrado la significaci\u00f3n estrictamente teol\u00f3gica de las dos formulaciones, la mateana y la lucana. Al proclamar bienaventurados a los pobres Jes\u00fas no est\u00e1 haciendo referencia a su supuesto m\u00e9rito o virtudes morales, sino a la justicia del reinado de Dios que llega. Y as\u00ed\u00ad nos muestra la identidad del verdadero Dios: Dios del reino, cuya voluntad es que los pobres tengan vida abundante o sean bienaventurados. Est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad en juego el ser de Dios y su forma de actuar en la historia. Dicho de otra manera: vinculando el reinado de Dios a la felicidad de los pobres, Jes\u00fas nos revela un Dios que por ser de los pobres interviene en la historia para liberarlos o lograr su bienaventuranza.<\/p>\n<p>Esta revelaci\u00f3n de Jes\u00fas result\u00f3 escandalosa y gener\u00f3 incomprensi\u00f3n y conflictividad. Una conflictividad teol\u00f3gica, centrada en el ser de Dios y en la funcionalidad por El ejercida en la historia o, m\u00e1s concretamente, en la vinculaci\u00f3n establecida entre Dios y su reinado con los pobres. Muchas de las par\u00e1bolas evang\u00e9licas hay que leerlas como defensas de Jes\u00fas ante los ataques derivados de ese esc\u00e1ndalo e incomprensi\u00f3n. Refiri\u00e9ndose a ellas dice J. Jeremias: \u00abEsta es su situaci\u00f3n vital (Sitz in Leben): primariamente no son una presentaci\u00f3n del evangelio, sino defensa, justificaci\u00f3n, armas en la lucha contra los cr\u00ed\u00adticos y enemigos de la Buena Nueva, a los que subleva la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, que Dios tenga que ver con los pecadores, y que se escandalizan especialmente de que Jes\u00fas se siente a la mesa junto con los despreciados\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>II. Los pobres, lugar teol\u00f3gico<br \/>\nHablar de Dios como Dios de los pobres es utilizar un lenguaje hist\u00f3rico, operativo. Equivale a hablar de la presencia continuada y preferente de Dios en la vida de los pobres. El Dios de Jes\u00fas se revela en la historia de un modo concreto que resulta escandaloso, especialmente all\u00ed\u00ad donde la vida de las gentes es marginada, oprimida o incluso negada y crucificada. Como subraya con fuerza V. Araya \u00abla historia como lugar teof\u00e1nico privilegiado adquiere una escandalosa concreci\u00f3n: el calvario antivida del mundo\u00bb<br \/>\nA partir de estas consideraciones algunos te\u00f3logos hablan de los pobres como lugar teol\u00f3gico: si Dios es el Dios de los pobres, los pobres son lugar teol\u00f3gico. Lo son por ser el lugar donde el Dios de Jes\u00fas se manifiesta de modo especial, ya que el Padre as\u00ed\u00ad lo ha querido. En ellos, como se\u00f1ala I. Ellacur\u00ed\u00ada, \u00abvemos qui\u00e9n es Dios\u00bb al ser \u00absacramento y presencia\u00bb suyos, \u00abaunque esto no signifique que sea claro c\u00f3mo Dios se descubre, se hace vida y salvaci\u00f3n entre los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>La pobreza inhumana e indigna que acerca a los pobres a la muerte temprana e injusta, m\u00e1s que signo de la presencia del Dios del Reino que llega como bienaventuranza para los pobres, parece ser signo de su ausencia. En este sentido, la existencia de los pobres pone en cuesti\u00f3n la presencia salv\u00ed\u00adfico-liberadora de Dios en la historia.<\/p>\n<p>Los pobres y su pobreza injusta obligan a plantear la cuesti\u00f3n de la \u00abimpotencia\u00bb o \u00abdebilidad\u00bb de Dios en la historia, al haber elegido una forma de presencia \u00fanicamente informada por el amor que se detiene ante el libre arbitrio (y el pecado) de los seres humanos.<\/p>\n<p>Por eso, y en primer t\u00e9rmino, los pobres son \u00absacramento\u00bb de una presencia de Dios escandalosa, escondida y desconcertante, presencia doliente y misteriosa, que alcanz\u00f3 su m\u00e1xima densidad en la Cruz de Jes\u00fas, donde el Padre Dios estaba con el crucificado reconciliando al mundo consigo.<\/p>\n<p>Desde la consideraci\u00f3n de la pobreza injusta de los pobres descubrimos una primera forma de presencia de Dios. Dios est\u00e1 presente en los pobres como Dios impotente y d\u00e9bil, negado y crucificado. Y lo est\u00e1, \u00abfracasando\u00bb en la historia, sufriendo con ellos y haciendo suyo misteriosamente ese dolor. La teolog\u00ed\u00ada cristiana no puede considerar la relaci\u00f3n de Dios con la historia sin asumir la densidad del silencio divino que abandona a Jes\u00fas en la cruz y que se prolonga en silencio semejante ante los crucificados de hoy y de siempre. En la cruz de Jes\u00fas y en todas las cruces posteriores Dios se muestra como Aqu\u00e9l que no puede poner fin a la injusticia convertida en sufrimiento de los pobres. O, para ser m\u00e1s precisos, como Aqu\u00e9l que no interviene en la historia manipul\u00e1ndola \u00abdesde fuera\u00bb, con intervenciones \u00abcategoriales\u00bb o el env\u00ed\u00ado de legiones de \u00e1ngeles, sino asumi\u00e9ndola con toda su conflictividad y carga de sufrimiento \u00abdesde dentro\u00bb, combatiendo el mal con la \u00fanica fuerza del amor solidario. Presencia-ausencia o silenciosa y dolorosa presencia ya que, como bien indica Gonz\u00e1lez Faus, \u00abel silencio de Dios no significa que Dios no interviene en absoluto en el mundo, sino que s\u00f3lo interviene con la llamada y la oferta y la interpelaci\u00f3n de su amor\u00bb.<\/p>\n<p>Pero los pobres no s\u00f3lo son crucificados sufrientes. Son tambi\u00e9n, y al mismo tiempo, profetas que denuncian, a veces sin palabras, su propia situaci\u00f3n, inaceptada e inaceptable. Y son incluso, al menos algunos de ellos, agentes esperanzados del cambio social deseado y deseable. Una lectura creyente descubre en el \u00e1nimo, ilusi\u00f3n y esperanza de los pobres -dato real, que no se explica desde una l\u00f3gica puramente racional- el reino que se hace \u00abya\u00bb presente en la historia, aunque sea de forma incipiente.<\/p>\n<p>Dios est\u00e1 en los pobres no s\u00f3lo sufriendo misteriosamente con ellos, sino tambi\u00e9n negando activamente su presente doloroso y anunciando, reclamando y suscitando un futuro nuevo que se anticipa ya, de alguna manera, en su esperanza. El consufrir de Dios con los pobres es un momento de su presencia que debe ser combinado dial\u00e9cticamente con ese otro momento en el que el mismo Dios niega activamente la pobreza injusta y afirma -demandando y suscitando compromiso liberador- un futuro que se abre a los valores del reino. Con su esperanza traducida en praxis liberadora, los pobres son \u00absacramento\u00bb de un Dios liberador que est\u00e1 contra la pobreza injusta y quiere su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El lenguaje cristiano sobre el Dios de los pobres est\u00e1 caracterizado por esa \u00abbipolaridad dial\u00e9ctica\u00bb de que hablan los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n y que deriva de la consideraci\u00f3n creyente de la Cruz y Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>III. Consideraciones pastorales<br \/>\na) Conviene recordar aqu\u00ed\u00ad un principio elemental de epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica: la \u00abcircularidad\u00bb que se da entre revelaci\u00f3n de Dios y su conocimiento, por una parte, y la vida creyente realizada en la fidelidad, por otra. Esto significa que para conocer a Dios no basta el esfuerzo intelectual. Se requiere sobre todo la honestidad existencial. Si aplicamos esto a nuestro tema podr\u00ed\u00adamos decir: para conocer al Dios de los pobres, para captar su presencia en la historia, es preciso estar abierto al mundo de los pobres, hacerse cargo de su realidad, cargar con ella o sentir como propias sus demandas y encargarse de su transformaci\u00f3n liberadora. Dicho de otro modo: para \u00abver y oir\u00bb al Dios de los pobres hay que optar por estos \u00faltimos y su causa.<\/p>\n<p>b) El Dios de los pobres es el Dios Padre (y Madre, naturalmente) de todos. Expresado de forma m\u00e1s dial\u00e9ctica: s\u00f3lo el Dios de los pobres puede ser el Dios de todos, en un mundo donde las diferencias entre los llamados a ser pr\u00f3jimos son hirientes, ya que la fraternidad exige la realizaci\u00f3n de la justicia. La particularidad preferente por los pobres es la mediaci\u00f3n hist\u00f3rica que concreta y hace real el amor universal de Dios. G. Guti\u00e9rrez lo expresa con fuerza: \u00abUniversalidad y preferencia sellan el anuncio del reino. Dios dirige su mensaje de vida a todo ser humano, sin excepci\u00f3n. Al mismo tiempo manifiesta su amor preferente por los pobres y oprimidos. Su \u00abincondicionada y apasionada\u00bb opci\u00f3n \u00absiempre contra los soberbios, siempre a favor de los humildes, siempre contra aquellos que tienen derechos y privilegios, siempre a favor de aquellos a quienes se les niega y despoja esos derechos\u00bb, como dice K. Barth, uno de los grandes te\u00f3logos del s. XX, no puede hacer olvidar que su amor no tiene l\u00ed\u00admites y alcanza a todos. No es f\u00e1cil mantener simult\u00e1neamente universalidad y preferencia, pero ese es el desaf\u00ed\u00ado si queremos ser fieles al Dios del reino que proclama Jes\u00fas: saber amar a toda persona en la opci\u00f3n preferencial por el pobre y oprimido\u00bb<br \/>\nc) Propiamente, no se puede confesar con verdad al Dios de los pobres sin optar por ellos y su causa. No se puede confesar al Dios crucificado sin estar con los que hoy siguen siendo crucificados, ni al Dios de vida que resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos sin luchar contra la pobreza injusta que ocasiona la muerte temprana de millones de seres humanos. Tal vez por eso nos aferramos a nuestros dioses-\u00ed\u00addolos y rechazamos al Dios-Padre que se nos manifest\u00f3 en Jes\u00fas como Dios de vida para los pobres de la tierra y que en ellos sigue hoy manifest\u00e1ndose por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu, demandando amor solidario y la apuesta generosa en favor de su vida.<\/p>\n<p>[-> Amor; Biblia; Conocimiento; Cruz; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Hijo; Historia; Icono; Idolatr\u00ed\u00ada; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Padre; Pascua; Reino de Dios; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada.]<br \/>\nJulio Lois Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Dios de Jes\u00fas, Dios de los pobres.-II. 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