{"id":16422,"date":"2016-02-05T10:45:54","date_gmt":"2016-02-05T15:45:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procesiones-divinas\/"},"modified":"2016-02-05T10:45:54","modified_gmt":"2016-02-05T15:45:54","slug":"procesiones-divinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procesiones-divinas\/","title":{"rendered":"PROCESIONES DIVINAS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El dinamismo del ser divino: 1. Dios es verdaderamente fecundo; 2. Las misiones divinas, visibles en la historia de la salvaci\u00f3n, conducen hasta las divinas procesiones, en la invisibilidad de Dios; 3. Decir que en Dios hay procesiones, equivale a atribuir a Dios la categor\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n; 4. La acci\u00f3n propia de Dios es una acci\u00f3n espiritual e inmanente, que se desarrolla seg\u00fan el entender y el amar. Ese entender y ese amar dan lugar a las divinas procesiones del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu.-II. Las procesiones en Dios: 1. Procesi\u00f3n seg\u00fan la acci\u00f3n intelectual. 2. Procesi\u00f3n por v\u00ed\u00ada de entendimiento; 3. Procesi\u00f3n por v\u00ed\u00ada de amor.-III. Procesiones y relaciones: 1. De la esencia a las procesiones y de \u00e9stas a las relaciones subsistentes; 2. Diferencias entre agustinismo y tomismo; 3. Precisiones a los esquemas de De R\u00e9gnon sobre la teolog\u00ed\u00ada trinitaria de Oriente y de Occidente.<\/p>\n<p>I. El dinamismo del ser divino<br \/>\nLa raz\u00f3n iluminada por la fe, si quiere sacar fruto de este estudio, en el cual se puede vislumbrar \u00aben enigma\u00bb alguna inteligencia del misterio de Dios&#8217;, habr\u00e1 de tener muy en cuenta estos cuatro puntos: 1\u00c2\u00b0. Dios es fecundo. 2\u00c2\u00b0. Las misiones divinas, visibles en la historia, nos conducen hasta la invisibilidad de las divinas procesiones. 3\u00c2\u00ba. Decir que en Dios hay procesiones, equivale a atribuirle la categor\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n. 4\u00c2\u00b0. La acci\u00f3n propia de Dios es una acci\u00f3n espiritual e inmanente, que se desarrolla seg\u00fan el entender y el amar.<\/p>\n<p>1. DIOS ES VERDADERAMENTE FECUNDO. Esta es una idea que se impone desde los primeros tiempos de la patr\u00ed\u00adstica; que se aclara a trav\u00e9s de la lucha ireneana contra el gnosticismo; que llega a su zenit en la c\u00e9lebre f\u00f3rmula de Hilario, seg\u00fan la cual los cristianos creemos en un s\u00f3lo Dios pero no en un Dios solitario.<\/p>\n<p>El NT, al establecer la neta proposici\u00f3n \u00abDios es el Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb, abre la puerta para preguntar teol\u00f3gicamente qu\u00e9 sentido tiene esta f\u00f3rmula y c\u00f3mo puede entenderse que eso sea as\u00ed\u00ad. Podr\u00ed\u00ada decirse que la afirmaci\u00f3n neotestamentaria de la paternidad de Dios respecto de Jesucristo abre la puerta a la teolog\u00ed\u00ada y a la especulaci\u00f3n trinitarias.<\/p>\n<p>La paternidad de Dios aparece, ya en el IV Evangelio, ligada a la autofecundidad de Dios. Dios (Padre) es fecundo y tiene realmente un Hijo unig\u00e9nito. La fecundidad de Dios la expresa el IV Evangelio a trav\u00e9s de dos tipos de f\u00f3rmulas:<br \/>\n* El Padre engendra al Hijo unig\u00e9nito (ho hy\u00f3s).<\/p>\n<p>* El Padre dice una Palabra (Logos).<\/p>\n<p>Aten\u00e1goras, en la primera etapa de la Patr\u00ed\u00adstica, sintetizar\u00e1 ya ambas f\u00f3rmulas, puesto que expresan la misma verdad de fondo, diciendo que \u00abel Hijo de Dios es la Palabra del Padre en idea y en operaci\u00f3n&#8217;, de forma que \u00abnadie debe tener por rid\u00ed\u00adculo que digamos que Dios tiene un Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>Correlativamente, el intento de considerar seriamente la paternidad de Dios, conduce, de la mano de la revelaci\u00f3n cristiana, a contemplar a Jes\u00fas, el Cristo, el Hijo de Dios, no como un personaje mitol\u00f3gico del tipo theios aner, (el hombre divino o divinizado a causa de sus gestas heroicas), ni del rey, a quien se le debe honor, o del puro representante extr\u00ed\u00adnseco y funcional de Dios, si bien la noci\u00f3n \u00abel que viene de Dios\u00bb o \u00abde parte de Dios\u00bb es empleada por el NT porque as\u00ed\u00ad se presenta certeramente la figura de Jes\u00fas, como viniendo de Dios mismo hasta nosotros. As\u00ed\u00ad, desde las mismas fuentes de la revelaci\u00f3n, podemos contemplar que el Hijo brota de la entra\u00f1a misma del Pa= dre, y viene al mundo de parte del Padre que lo ha enviado no solamente como profeta sino como Palabra suya propia.<\/p>\n<p>Ireneo supo servir con entereza y humildad a la simplicidad de la fe cristiana y condujo sabiamente los elementos necesarios para su transmisi\u00f3n frente a la compleja sutileza imaginativo-racional del gnosticismo. Ireneo no es un te\u00f3logo especulativo sino un obispo y un te\u00f3logo atento, ante todo, a formular pedag\u00f3gicamente lo que cree la Iglesia y el sentido de lo que cree. Sus formulaciones son concisas y claras:<br \/>\na) El Hijo es el Verbo: Ireneo dice dos cosas importantes en una frase muy breve: afirma, en primer lugar, que los cristianos, a diferencia de los jud\u00ed\u00ados, conocemos a Dios (Padre) por medio de su Verbo, hecho carne, que nos lo da a conocer tal como es. En segundo lugar afirma la identidad entre el Hijo y el Verbo de Dios. \u00ab[Los jud\u00ed\u00ados] no han aceptado el Verbo de Dios, y han pensado que pod\u00ed\u00adan conocer a Dios por el mismo Padre sin el Verbo, es decir, sin el Hijo\u00bb5.<br \/>\nb) El Logos es concebido y es dicho. O, para decirlo con m\u00e1s precisi\u00f3n: es lo mismo \u00abengendrar el Hijo\u00bb y \u00abdecir el Verbo\u00bb. \u00abLo que [Dios Padre] concibe, tambi\u00e9n lo dice y lo que El dice tambi\u00e9n lo concibe. Puesto que el Entendimiento [de Dios] es una sola cosa con su Palabra [&#8230;] Y el Entendimiento que lo abarca todo no es otra cosa que el Padre\u00bb<br \/>\nc) La generaci\u00f3n del Verbo permanece un misterio inefable. La rotundidad de estas afirmaciones no debe hacer olvidar que la generaci\u00f3n del Verbo es el misterio inefable que nadie puede alcanzar. \u00abNo se puede separar el Logos de Dios Padre. Su generaci\u00f3n \u00bfqui\u00e9n la narrar\u00e1? (Is 53, 8). Cuando escrutamos la generaci\u00f3n del Verbo por el Padre, pensamos en la &#8216;prolaci\u00f3n&#8217; de un verbo humano por la lengua. Pero si esto lo aplic\u00e1ramos tal cual al Verbo de Dios, mostrar\u00ed\u00adamos que no conocemos las cosas humanas ni las divinas. Si alguien os preguntara: &#8216;\u00bfC\u00f3mo ha sido dicho el Verbo por el Padre?&#8217;, le responder\u00ed\u00adais que esta emisi\u00f3n, o generaci\u00f3n o enunciaci\u00f3n o manifestaci\u00f3n, o cualquier otro nombre que se quiera dar a esta generaci\u00f3n inefable, nadie la conoce; ni Valent\u00ed\u00adn, ni Marci\u00f3n, ni Saturnino, ni Bas\u00ed\u00adlides, ni los Angeles, ni los Arc\u00e1ngeles, ni los Principados, ni los Poderes, sino solamente el Padre que ha engendrado y el Hijo que ha nacido&#8217;.<br \/>\nd) El Padre es asistido por su Hijo Primog\u00e9nito y por las &#8216;Manos\u00bb de su Esp\u00ed\u00adritu. Los padres antiguos estudian sobre todo la generaci\u00f3n del Verbo por el Padre, pero no puede decirse que olviden la emanaci\u00f3n o espiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ireneo no olvida el \u00abtercer art\u00ed\u00adculo [de la fe], es decir el Esp\u00ed\u00adritu que habl\u00f3 por los profetas, por quien los justos caminan por el camino de la justicia y renacen como hijos de Dios\u00bb. Este Esp\u00ed\u00adritu ha sido dado generosamente a la humanidad para que \u00e9sta pueda llegarse hasta el Verbo y contemplarlo con el conocimiento de la fe. Ireneo, por tanto, no olvida las Manos divinas que, junto al Primog\u00e9nito, asisten al Padre: \u00abEl Padre es asistido por aquellos que son, a la vez, su Primogenitura y sus Manos, a saber, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu: el Verbo y la Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Ireneo, desde la encarnaci\u00f3n visible manifestada en la historia, se eleva hasta la generaci\u00f3n invisible del Verbo, es decir hasta la procesi\u00f3n inmanente del Hijo. Esta elevaci\u00f3n especulativa no parece ocurrir respecto de la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ireneo da por supuesto que el Esp\u00ed\u00adritu Santo, a diferencia del h\u00e1lito humano, pertenece a Dios, ya que es ciertamente el Spiritus Dei&#8217;\u00c2\u00b0 . Ireneo se detiene en la ex\u00e9gesis de Is 57, 16 y capta y subraya con fuerza que el Esp\u00ed\u00adritu Santo sale de Dios.<\/p>\n<p>Esta suposici\u00f3n (\u00abel Esp\u00ed\u00adritu pertenece a Dios y sale de Dios\u00bb) le parece suficiente a Ireneo para mantener la fe en \u00abel tercer art\u00ed\u00adculo\u00bb. Por eso, la salida y donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios la contempla Ireneo en el nivel de la econom\u00ed\u00ada visible: esto es, de la misi\u00f3n divina del Esp\u00ed\u00adritu dado a la humanidad al fin de los tiempos. No contempla expl\u00ed\u00adcitamente la emanaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la eternidad de Dios, como la segunda procesi\u00f3n correlativa a la de la generaci\u00f3n del Verbo, sino que la supone al contemplarla en el espejo visible de su misi\u00f3n a la humanidad. Seg\u00fan Orbe, Ireneo afirma que el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00abpertenece a Dios, es increado, y el Creador lo quiere derramar en los &#8216;tiempos nov\u00ed\u00adsimos mediante la adopci\u00f3n como hijos a los componentes del g\u00e9nero humano&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>Hilario de Poitiers formula as\u00ed\u00ad que Dios es uno, y es comuni\u00f3n: \u00abNosotros, ense\u00f1ados por Dios, ni anunciamos dos dioses ni tampoco un Dios solitario, y en la confesi\u00f3n de Dios Padre y de Dios Hijo aduciremos este razonamiento, sacado del anuncio de los profetas y del evangelio: que uno y otro son en nuestra fe una sola cosa pero no uno solo \u00ab.<\/p>\n<p>Tal comuni\u00f3n personal supone que Dios en s\u00ed\u00ad mismo es fecundo y que de \u00e9l procede el Hijo -a quien Hilario contemplar\u00e1 tambi\u00e9n como Imagen- as\u00ed\u00ad como el Don del Esp\u00ed\u00adritu: para que sea posible \u00abla confesi\u00f3n del Autor, del Unig\u00e9nito y del Don\u00bb. Del Esp\u00ed\u00adritu Santo sabemos pues, por lo que a la procesi\u00f3n se refiere, que \u00abexiste, es dado, es pose\u00ed\u00addo y es de Dios&#8217;. Los autores antiguos (como se ha visto en Ireneo y ahora en Hilario) ten\u00ed\u00adan una sobria doctrina acerca de las procesiones. No era una especulaci\u00f3n filos\u00f3fica. Era algo muy semejante a confesar que el Esp\u00ed\u00adritu procede del Padre y nos es dado por Jes\u00fas. Es una confesi\u00f3n de fe calcada de la econom\u00ed\u00ada divina, es decir, del modo como Dios se da a la humanidad. Esto es suficiente para ellos: \u00abTenemos por tanto el origen de este Don, tenemos sus efectos. Y no s\u00e9 qu\u00e9 duda puede quedar acerca de \u00e9l, si est\u00e1 claro su origen, su ser y su don&#8217;.<\/p>\n<p>A pesar de la ausencia de especulaci\u00f3n, es admirable no obstante, la sutileza que pone Hilario en distinguir a Dios que es Esp\u00ed\u00adritu (ah\u00ed\u00ad muestra su naturaleza infinita), del Esp\u00ed\u00adritu Santo de Dios (donde se indica a Aquel que es de Dios). As\u00ed\u00ad, \u00abJes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que el Dios Esp\u00ed\u00adritu ha de ser adorado en el Esp\u00ed\u00adritu&#8217;.<\/p>\n<p>2. LAS MISIONES DIVINAS, VISIBLES EN LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN, CONDUCEN HASTA LAS DIVINAS PROCESIONES, EN LA INVISIBILIDAD DE DIOS. Las misiones divinas son el pelda\u00f1o sensible que permite al contemplativo remontarse hasta las divinas e invisibles procesiones que se dan en Dios mismo de modo inmanente.<\/p>\n<p>En efecto, el Padre am\u00f3 al mundo de tal manera que le envi\u00f3 a su Hijo Unig\u00e9nito, Jes\u00fas, el Verbo de Dios hecho hombre, que complet\u00f3 su misi\u00f3n en la tierra con su muerte y resurrecci\u00f3n, y con el env\u00ed\u00ado, desde la \u00abdiestra del Padre\u00bb, del Esp\u00ed\u00adritu Santo, aliento de santidad y de vida. El cristiano cree en esta doble misi\u00f3n o env\u00ed\u00ado: de Jesucristo por parte del Padre, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, enviado por el Padre y por Jesucristo resucitado. El cristiano los recibe como comunicaci\u00f3n gratuita de la vida divina, y esta recepci\u00f3n tiene lugar en virtud de la fe, no de las obras.<\/p>\n<p>Desde esta fe en las divinas misiones se abre una cierta comprensi\u00f3n de la Luz y de la Vida (\u00ed\u00adntimas) de Dios. En efecto, si Dios se ha manifestado as\u00ed\u00ad, como donaci\u00f3n de la Palabra y del Amor del Padre, es porque Dios mismo es as\u00ed\u00ad. Dios es Origen, de quien procede la Palabra y el Amor unitivo. Las misiones divinas, realizadas en la historia, muestran a nuestra fe el misterio de las procesiones inmanentes en el interior de Dios1e. Bernard Lonergan, uno de los estudiosos que, a\u00fan antes de la renovaci\u00f3n rahneriana, tom\u00f3 con serio empe\u00f1o el tema trinitario, afirmaba que las divinas misiones son la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica de las procesiones divinas, cuando \u00e9stas se proyectan hacia un objetivo exterior a la intimidad de Dios mismo. En concreto, cuando se proyectan hacia la humanidad como proyecci\u00f3n de la salvaci\u00f3n y de la vida divinas comunicadas a los hombres&#8217;. Es la doctrina que F. Su\u00e1rez hab\u00ed\u00ada explicitado de modo rotundo: \u00abLa misi\u00f3n de la persona divina es su misma procesi\u00f3n, referida a un acontecimiento temporal (\u00abcum habitudine seu connotatione temporalis effectus\u00bb )\u00bb .<\/p>\n<p>3. DECIR QUE EN DIOS HAY PROCESIONES, EQUIVALE A ATRIBUIR A DIOS LA CATEGOR\u00ed\u008dA DE LA ACCI\u00ed\u201cN. Esto lo intuy\u00f3 san Agust\u00ed\u00adn, cuando al repasar las categor\u00ed\u00adas aristot\u00e9licas, entendi\u00f3 que a Dios se le pod\u00ed\u00adan atribuir, adem\u00e1s de la categor\u00ed\u00ada de la sustancia, la de la relaci\u00f3n y la de la acci\u00f3n, contrapuesta \u00e9sta a la pasi\u00f3n. Entendiendo bien que ni la relaci\u00f3n ni la acci\u00f3n pueden entenderse o imaginarse como cualidades accidentales, ya que Dios es sustancia pura, de modo que a El no puede atribu\u00ed\u00adrsele ninguna clase de evento accidental.<\/p>\n<p>Dios no es, por tanto, una sustancia est\u00e1tica u opaca, sino espiritual, din\u00e1mica, transparente y viva. La doctrina de santo Tom\u00e1s sobre las procesiones mostrar\u00e1 m\u00e1s a fondo este punto de importancia capital. Por el momento es suficiente recordar la formulaci\u00f3n tomista: \u00abToda procesi\u00f3n supone una cierta acci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Pero ocurre que la palabra acci\u00f3n o bien sugiere un movimiento local, o bien sugiere la acci\u00f3n de una causa sobre un objeto exterior o distinto de ella: es la acci\u00f3n transe\u00fante.<\/p>\n<p>Ahora bien: \u00ablo que procede en la intimidad de Dios permanece en Dios y no puede ser otra cosa que Dios mismo\u00bb. Por eso, no hay que imaginar la acci\u00f3n en Dios ni como un movimiento local ni como la acci\u00f3n de una causa transe\u00fante, sino como un dinamismoinmanente o acci\u00f3n espiritual, que en Dios mismo permanece.<\/p>\n<p>4. LA ACCI\u00ed\u201cN PROPIA DE DIOS ES UNA ACCI\u00ed\u201cN ESPIRITUAL E INMANENTE QUE SE DESARROLLA SEG\u00daN EL ENTENDER Y EL AMAR. ESE ENTENDER Y ESE AMAR DA LUGAR A LAS DIVINAS PROCESIONES DEL HIJO Y DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO. La acci\u00f3n espiritual que da lugar a las procesiones divinas no es otra sino la actividad intelectual, entendi\u00e9ndola no tan s\u00f3lo en sentido estrecho, como actividad de puro conocimiento, sino como comprensiva de los dos actos vitales de las dos facultades superiores: entender y amar, realizadas ambas acciones en la intimidad de Dios. Ello nos lleva directamente a lo m\u00e1s hondo del tema de las procesiones, tal como las entendieron Agust\u00ed\u00adn y Tom\u00e1s de Aquino, ya que en este recorrido anal\u00ed\u00adtico de los principales autores de Occidente, quisi\u00e9ramos realizar una relectura e interpretaci\u00f3n de la doctrina de Agust\u00ed\u00adn y, sobre todo, de Tom\u00e1s sobre las procesiones.<\/p>\n<p>II. Las procesiones en Dios<br \/>\n1. PROCESIONES SEG\u00daN LA ACCI\u00ed\u201cN INTELECTUAL. El axioma antes mencionado (omnis processio est secundum actionem) expresa muy bien el punto de arranque de esta doctrina.<\/p>\n<p>Tanto Arrio como Sabelio (con los modalistas) s\u00f3lo supieron imaginar una acci\u00f3n divina ad extra, es decir, exterior a la misma divinidad. En otras palabras: una acci\u00f3n cuyo t\u00e9rmino no ser\u00ed\u00ada Dios mismo sino una cierta criatura. Tal acci\u00f3n dar\u00ed\u00ada lugar a una procesi\u00f3ncuyo t\u00e9rmino ser\u00ed\u00ada exterior a Dios, como lo es la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso, Arrio imagina que el Verbo es criatura (creatum ve\/ factum), siquiera sea la primera de ellas. Y por eso, Sabelio acepta la creaci\u00f3n, pero no puede aceptar una fecundidad real, interior a Dios, que d\u00e9 lugar a las procesiones intradivinas y, por ende, a la comuni\u00f3n de las personas. Estas, para Sabelio, quedan reducidas a puros modos de representaci\u00f3n de lo divino, no son modos de subsistir real.<\/p>\n<p>En resumen: ni Arrio ni Sabelio conciben que, en Dios, la procesi\u00f3n tenga un t\u00e9rmino real, inmanente a Dios mismo. Arrio imagina el Verbo como criatura. Sabelio como otro modo de manifestarse el Padre. Ambos desconocen o niegan la procesi\u00f3n inmanente: \u00abNinguno de estos errores admiti\u00f3 una verdadera procesi\u00f3n en Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n, para Tom\u00e1s, es obvia: \u00abHay que buscar en Dios un modo de acci\u00f3n cuyo t\u00e9rmino permanezca en el mismo agente, es decir, una verdadera procesi\u00f3n ad intra \u00ab.<\/p>\n<p>Ahora bien: el tipo de acci\u00f3n cuyo t\u00e9rmino permanece inmanente en la misma facultad que lo ha producido es la acci\u00f3n intelectual, que comprende los actos de entender y de amar. A\u00fan m\u00e1s propiamente, la acci\u00f3n inmanente por excelencia es la acci\u00f3n de entenderse a s\u00ed\u00ad mismo. Entonces, m\u00e1s que en ning\u00fan otro modelo de acci\u00f3n, el mismo acto de entender permanece en el sujeto y en su facultad intelectiva.<\/p>\n<p>Por eso, la acci\u00f3n que se puede, y se debe, atribuir a Dios es la aut\u00e9ntica procesi\u00f3n intelectual, descartando toda procesi\u00f3n entendida como movimiento local.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad que los Carmelitas de Salamanca, excelentes int\u00e9rpretes de Tom\u00e1s de Aquino, pongan \u00e9nfasis en afirmar que en Dios se da la doble procesi\u00f3n intelectual del entender (intelligere) y del querer (velle). La atribuci\u00f3n que hacemos de estas dos procesiones a Dios no es metaf\u00f3rica, virtual o traslaticia. No se trata, por tanto, de un acto de nuestro entendimiento que proyecte en Dios su propia limitaci\u00f3n. Esta atribuci\u00f3n, enfatizan los \u00abSalmanticenses\u00bb, es \u00abvera, actu et formaliter \u00ab26. Dicho en otras palabras: se\u00f1ala una realidad verdadera en Dios. Se\u00f1ala su comuni\u00f3n fecunda, feliz, unitaria.<\/p>\n<p>2. PROCESI\u00ed\u201cN POR V\u00ed\u008dA DE ENTENDIMIENTO. El \u00e9nfasis y el realismo de los Carmelitas de Salamanca no les hace olvidar que, a pesar de todo, han dado un paso anal\u00f3gico. A saber, el paso \u00abdel orden creado en el que se da la intelecci\u00f3n natural [&#8230;] al orden intelectual de la inteligencia increada y divina\u00bb. La fe anima a dar este paso, al que la raz\u00f3n nada tiene que objetar, como afirman los Carmelitas en un lat\u00ed\u00adn que parece pura traducci\u00f3n de su expresi\u00f3n castiza: \u00abEn el orden de la intelecci\u00f3n divina e increada por esencia, no hay por qu\u00e9 no deba darse cierta intelecci\u00f3n (la del Padre), por la cual se d\u00e9 la procesi\u00f3n del Verbo en Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En el centro de la acci\u00f3n generadora de las procesiones, se da la verdadera vida de Dios, m\u00e1s que en la historia de los hombres que, ciertamente tambi\u00e9n, participan de ella. No s\u00f3lo es Hegel quien atribuye la vida a Dios. Su\u00e1rez tematiza expresamente el tema del Dios vivo. El mismo Tom\u00e1s observa que, en Dios, se da una \u00aboperaci\u00f3n vital\u00bb: \u00abProcedit ad modum actionis intelligibilis, quae est operatio vitae\u00bb.<\/p>\n<p>En resumen: en Dios hay acci\u00f3n que es vida. Porque hay acci\u00f3n de entender hay Verbo, y porque hay vida hay Hijo. As\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00adamos glosar la letra de Tom\u00e1s: \u00abDe ah\u00ed\u00ad que la procesi\u00f3n del Verbo, en Dios, se llame generaci\u00f3n y que el Verbo procedente se llame Hijo\u00bb3o<br \/>\n3. PROCESI\u00ed\u201cN POR V\u00ed\u008dA DE AMOR. En la acci\u00f3n intelectual o espiritual no puede faltar el \u00abmedio divino\u00bb que envuelve la operaci\u00f3n de entender como un lazo amante que une la Mente con su Verbo, y como el fruto que emana de la uni\u00f3n entre ambos. Este \u00abambiente divino\u00bb de comuni\u00f3n y de amor da lugar a la operaci\u00f3n de amar , correlativa a la de entender, de la que emana el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En efecto, la sustancia divina, no s\u00f3lo es incorp\u00f3rea sino m\u00e1ximamente espiritual e intelectual, y por tanto no agota su acci\u00f3n y su vida en el puro entender. En toda naturaleza intelectual est\u00e1 arraigada la fuerza del amor. Tambi\u00e9n en la naturaleza divina, intelectual y espiritual, se da no s\u00f3lo la acci\u00f3n del entendimiento que entiende, sino la de querer, propia de la voluntad.<\/p>\n<p>Se da, por tanto, una segunda procesi\u00f3n del amor, seg\u00fan la cual \u00abel amado permanece en el amante. As\u00ed\u00ad como, por la concepci\u00f3n&#8217; del Verbo, la realidad entendida o dicha, permanec\u00ed\u00ada en el que entiende\u00bb.<\/p>\n<p>III. Procesiones y relaciones<br \/>\n1. DE LA ESENCIA A LAS PROCESIONES, Y DE ESTAS A LAS RELACIONES SUBSISTENTES. Tenemos, como resumen, que el Hijo procede del origen paterno y que el Esp\u00ed\u00adritu procede o tiene su origen en el Padre y en el Hijo (seg\u00fan la tradici\u00f3n occidental del Filioque), o bien en el Padre por el Hijo (seg\u00fan la tradici\u00f3n de Oriente).<\/p>\n<p>Esa procedencia respecto de un origen supone una acci\u00f3n espiritual que ni multiplica la esencia divina, ni nada le a\u00f1ade como no sea un modo distinto de subsistir respecto o en relaci\u00f3n al Otro (en relaci\u00f3n a su origen). De manera que el Hijo subsiste como engendrado respecto del Padre que lo engendra, mientras que el Esp\u00ed\u00adritu Santo subsiste como espirado o expresado respecto del Padre y del Hijo que lo espiran. Santo Tom\u00e1s, en De Potentia, enuncia un principio genial que enlaza las procesiones con las relaciones divinas: \u00abAunque el Padre pueda engendrar y el Hijo no, de ah\u00ed\u00ad no se sigue que el Padre posea una potencia de la que carece el Hijo. Del Padre y del Hijo es la misma potencia por la que el Padre engendra y el Hijo es engendrado. Pues la potencia es algo absoluto y, por tanto, no se diversifica (non distinguitur) en Dios, como no se diversifica la bondad , y los otros atributos esenciales. En efecto, engendrar y ser engendrado no significa algo absoluto en Dios sino que se\u00f1ala tan s\u00f3lo las relaciones divinas. Las relaciones opuestas, en el \u00fanico y en el mismo absoluto, son factores de comunicaci\u00f3n pero no de divisi\u00f3n de este absoluto (in uno et eodem absoluto communicant in divinis, et ipsum non dividunt). Por eso es evidente que en el Padre y en el Hijo hay una sola esencia. Mas tampoco la potencia se divide, por la acci\u00f3n de engendrar y de ser engendrado. [&#8230;] En Dios, lo absoluto no se divide por la relaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Este texto de s\u00ed\u00adntesis, en el que se contempla la funci\u00f3n de la divina esencia, por referencia a las procesiones y a las relaciones, sirve precisamente como ejercicio para pasar l\u00f3gica y realmente de las procesiones de origen a las cuatro relaciones de paternidad, filiaci\u00f3n, espiraci\u00f3n activa del Padre y del Hijo y espiraci\u00f3n pasiva del Esp\u00ed\u00adritu Santo:<br \/>\nla. La procedencia de origen hace que el Padre se d\u00e9 eternamente en relaci\u00f3n al Hijo engendrado.<\/p>\n<p>2a. La procedencia de origen hace que el Hijo sea receptor ante el Padre que se le da originalmente.<\/p>\n<p>3a. La procedencia de origen hace que Padre e Hijo se comuniquen y se expresen por relaci\u00f3n al Amor que les une \u00ed\u00adntimamente.<\/p>\n<p>4a. La procedencia de origen hace que el Esp\u00ed\u00adritu Santo exsista como Don y como Amor expresado respecto de Padre e Hijo que le espiran, y a quienes une en la m\u00e1s estrecha unidad.<\/p>\n<p>2. DIFERENCIAS ENTRE AGUSTINISMO Y TOMISMO. Hemos seguido fielmente a san Agust\u00ed\u00adn en el proceso que conduce de las misiones hist\u00f3ricas y visibles a las procesiones invisibles. Este es el m\u00e9todo adecuado en la fe y en la teolog\u00ed\u00ada. Un m\u00e9todo que sigue la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y que procede del ver al creer (y al entender en cuanto es posible).<\/p>\n<p>Pero en el paso de las procesiones a las relaciones parece m\u00e1s adecuado seguir la doctrina y la pedagog\u00ed\u00ada de Tom\u00e1s de Aquino, porque es un conjunto m\u00e1s elaborado y coherente, y porque tiene m\u00e1s en cuenta a los Padres griegos. El tomismo, en este punto, supone un acercamiento hacia los modelos trinitarios de Oriente. No olvidemos que Tom\u00e1s vivi\u00f3 en la \u00e9poca ecum\u00e9nica de los dos concilios Lugdunenses, que supon\u00ed\u00adan, pese a todo, un di\u00e1logo con la Ortodoxia. Por tanto, en el paso de las procesiones a las relaciones, se da un cierto hiato entre la mentalidad agustiniana (genial, anal\u00ed\u00adtica y a la vez cumulativa ya que sobrepone procesiones y relaciones) y la tomista, que podr\u00ed\u00adamos calificar no como teolog\u00ed\u00ada cumulativa, sino como teolog\u00ed\u00ada de las identidades, ya que -como veremos en este art\u00ed\u00adculo y en el de las relaciones&#8211; tiende a explicitar claramente las identidades trinitarias: la sustancia divina es id\u00e9ntica a su acto de entender; la relaci\u00f3n de paternidad es id\u00e9ntica a la persona del Padre y a la acci\u00f3n de engendrar el Hijo.<\/p>\n<p>Ya se ha indicado que Tom\u00e1s es el l\u00ed\u00adder de la divina simplicidad. Con todo el respeto habr\u00ed\u00ada que indicar, siguiendo a De Regnon, que tal vez Agust\u00ed\u00adn no acierta a expresar la relaci\u00f3n que hay entre las procesiones y las relaciones divinas. Tom\u00e1s desarrolla adem\u00e1s una doctrina, de enorme valor personalista, que merece ser rescatada ya sea del olvido, ya sea de una presentaci\u00f3n rutinaria.<\/p>\n<p>Presentamos, a trav\u00e9s de tres pelda\u00f1os (que podr\u00ed\u00adamos titular a) sustancia; b) procesiones; c) relaciones) los fundamentos de esa doctrina tomista tendente a subrayar tanto las identidades que se dan en el Dios vivo como el personalismo cristiano:<br \/>\na) En Dios hay que distinguir cuidadosamente lo absoluto de lo relativo, que coincide con lo com\u00fan [de la esencia] y lo propio [de las personas]. \u00abEn Dios, lo que es propio es relativo y nocional, mientras lo que es com\u00fan es esencial y absoluto. La potencia de engendrar no es com\u00fan al Padre y al Hijo, sino propia del Padre. Se predica de \u00e9l, por tanto, de modo relativo y nocional, no esencialmente ni absolutamente\u00bb.<\/p>\n<p>b) La persona del Padre, que posee la sustancia divina, es el origen sin origen de las dos procesiones del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. Para Tom\u00e1s es coincidente el concepto de processio per modum intellectus y el de processio per modum naturae. Porque, como dir\u00e1n los Salmanticenses, \u00abintellectio est constitutiva naturae divinae\u00bb .<\/p>\n<p>Los Salmanticenses lo explicitan en mayor grado: \u00abEl acto del entendimiento divino, en cuanto est\u00e1 en el Padre o en cuanto connota la persona del Padre, es fecundo para producir el Hijo, y esa es la generaci\u00f3n activa del Hijo. As\u00ed\u00ad como el acto de la divina voluntad, en cuanto est\u00e1 en el Padre y en el Hijo, es el acto nocional y la espiraci\u00f3n activa del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Precisamente, por raz\u00f3n de la procesi\u00f3n se comunica la naturaleza divina que las personas poseen.<\/p>\n<p>c) Santo Tom\u00e1s recupera el concepto de \u00abrelaci\u00f3n subsistente\u00bb propio de Basilio y de Gregorio de Nacianzo. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1 lo m\u00e1s interesante: lo que es decisivo en nuestro tiempo de acercamiento al pensamiento oriental y de comprensi\u00f3n del mismo, para mantener de este modo la propia identidad occidental. Ah\u00ed\u00ad se da, por parte de Tom\u00e1s, este nuevo acercamiento a la doctrina trinitaria de Oriente. Se produce, en concreto, una recuperaci\u00f3n del concepto de relaci\u00f3nsubsistente (schesis) tan bien elaborado por Basilio y por Gregorio de Nacianzo. All\u00ed\u00ad donde Agust\u00ed\u00adn se limita a aceptar, en Dios, la categor\u00ed\u00ada de relaci\u00f3n, mientras sea convenientemente despojada de toda \u00abaccidentalidad\u00bb, Tom\u00e1s ve en dicha categor\u00ed\u00ada (relatio subsisten) la l\u00f3gica coronaci\u00f3n de las procesiones divinas y el.enlace entre esencia, procesi\u00f3n seg\u00fan la acci\u00f3n intelectual y relaciones.<\/p>\n<p>Los Padres, en general, advierten que Padre e Hijo son nombres relativos. Basilio nota que en Dios hay identidad en cuanto a la naturaleza, pero distinci\u00f3n en cuanto al origen: kat\u00e1 ten taxin En virtud de esta distinci\u00f3n \u00abel que habla del Hijo piensa en el Padre, ya que este t\u00e9rmino (Padre) tiene un significado relativo (schetik\u00f3s)\u00bb40. En el Contra Eunomio, la intuici\u00f3n se desvela claramente: \u00abLa divinidad es com\u00fan, y entre las propiedades, contamos la paternidad y la filiaci\u00f3n. Pues bien, en la compenetraci\u00f3n de los dos elementos, lo com\u00fan y lo propio, llegamos a la inteligencia de la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>3. PRECISIONES A LOS ESQUEMAS DE DE REGNON SOBRE LA TEOLOG\u00ed\u008dA TRINITARIA DE ORIENTE Y DE OCCIDENTE. Tom\u00e1s renueva y precisa este lenguaje de los griegos. Tom\u00e1s no queda fascinado por la sola esencia divina. El ha articulado todos los elementos \u00abnocionales\u00bb, propios, de cada una de las personas. Ha articulado estos elementos a trav\u00e9s de la clara percepci\u00f3n no s\u00f3lo de que en Dios hay operaciones seg\u00fan el entender y seg\u00fan el amar, sino que ha visto ah\u00ed\u00ad el nacimiento de lo relativo en Dios. Y esas relaciones, que en Dios son subsistentes, son las personas concretas tan s\u00f3lo distintas por su origen distinto. De forma que la relaci\u00f3n de paternidad es la persona del Padre.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad hay que matizar la concepci\u00f3n de De R\u00e9gnon, seg\u00fan la cual, para los Padres griegos el ser aparece como una hip\u00f3stasis o individuo concreto, es decir, como una persona, mientras para los Padres latinos, el ser es una esencia, una naturaleza, eso s\u00ed\u00ad, concretada o determinada por la individualidad. Seg\u00fan De R\u00e9gnon, para los latinos, la sustancia, como su nombre indica, es lo sustantivo y la persona es lo adjetivo: para los Padres griegos \u00abl&#8217;hypostase se pr\u00e9sente d&#8217;abord \u00e1 la vue comme la r\u00e9alit\u00e9 concrete, individuelle, subsistente\u00bb; en cambio, la esencia es lo com\u00fan que cada hip\u00f3stasis posee.<\/p>\n<p>Pero no todo es tan sencillo. Es Oriente el que ha introducido la noci\u00f3n de naturaleza divina. Es Tom\u00e1s de Aquino quien ha subrayado la importancia de las relaciones y de las personas en la Trinidad.<\/p>\n<p>En efecto, De R\u00e9gnon pensaba que la teolog\u00ed\u00ada trinitaria tomista era, antes que nada, una teolog\u00ed\u00ada de la naturaleza. Pero, recientemente, A. Malet ha iluminado el aspecto personal de esta teolog\u00ed\u00ada Y se dan muchos aspectos comunes entre Oriente y Occidente: Para griegos y latinos, la persona es el principio que act\u00faa (principium quod) y la naturaleza es el principio por el que los seres act\u00faan (principium quo)&#8217;.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que la generaci\u00f3n del Hijo la realiza el Padre, en virtud de la naturaleza divina que trasmite totalmente al Hijo, tal como el padre y la madre trasmiten su propia naturaleza al hijo engendrado a imagen y semejanza suya: seg\u00fan la semejanza de la naturaleza. Este juego de persona y naturaleza es tan real en la vida, que se es padre, pero se transmite la propia naturaleza. De ah\u00ed\u00ad el famoso dicho de Alejandro de Hales: para el Padre, engendrar no es otra cosa que ser realmente Padre. Tambi\u00e9n los Salmanticenses puntualizan en el mismo sentido: \u00abLas procesiones en Dios no son solamente actos de la naturaleza divina sino actos del entendimiento y de la voluntad, es decir, emanaciones o producciones del orden inteligible\u00bb.<\/p>\n<p>Quiere decir que las procesiones en Dios no son fruto, tan s\u00f3lo, de la naturaleza divina, sino de la acci\u00f3n del entendimiento [paterno], del cual procede el Hijo en identidad de naturaleza. No s\u00f3lo in similitudinem naturae, sino como \u00abconsustancial\u00bb<br \/>\nEn justa reciprocidad, tambi\u00e9n para los Padres griegos, la Trinidad de las personas aparece toda ella abrazada y unida por la identidad de la naturaleza, como hab\u00ed\u00adan dicho Basilio, Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada y san Atanasio, deseosos como Tom\u00e1s de \u00abconducir\u00bb la distinci\u00f3n de las personas en la Trinidad hasta la naturaleza \u00fanica de la divinidad. Para Tom\u00e1s, por otra parte, lo nocional, lo propio, lo relativo, lo que puede invocarse como un \u00abt\u00fa\u00bb y puede relacionarse como una gozosa comuni\u00f3n de personas, es la realidad concreta del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Aparece as\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada personalista y la teolog\u00ed\u00ada de las identidades tomista (tan distinta de la filosof\u00ed\u00ada de la identidad hegeliana). Ocurre que la relaci\u00f3n subsistente se identifica con la persona concreta: la paternidad (relaci\u00f3n) se identifica con el Padre (persona). Pero hay m\u00e1s: la persona se identifica realmente (non ratione) con la naturaleza divina. M\u00e1s a\u00fan: la relaci\u00f3n en Dios se identifica con su origen y con su t\u00e9rmino. Nada m\u00e1s transparente que la relaci\u00f3n divina y subsistente. As\u00ed\u00ad lo leemos en un texto genial y olvidado del juvenil Comentario a las Sentencias: \u00abIn Deo ipsum est relatio distinguens et distinctum relatione [&#8230;] Sicut enim dicimus quod Deus generat et deitas non generat; ita dicimus quod hipostasis distinguitur et relatio distinguit&#8217;<br \/>\nLa relaci\u00f3n distingue a las personas en cuanto aparecen opuestas, con su distinto origen. Por eso dice Tom\u00e1s que las personas, a su vez, aparecen distintas por la relaci\u00f3n. Pero, en realidad, uno y lo mismo es la persona que es distinta y la relaci\u00f3n que distingue. El tema seguir\u00e1 con el estudio de las relaciones y de las personas.<\/p>\n<p>[-> Agust\u00ed\u00adn, san; Atanasio, san y Alejandrinos; Comuni\u00f3n; Confesi\u00f3n de fe; Fe; Gnosis y gnosticismo; Hijo; Historia; Iglesia; Ireneo, san; Misi\u00f3n, misiones; Misterio; Naturaleza; Ortodoxia; Padre; Padres (griegos y latinos); Personas divinas; R\u00e9gnon, Th. de; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s, sto.]<br \/>\nJosep M. Rovira Belloso<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El dinamismo del ser divino: 1. Dios es verdaderamente fecundo; 2. Las misiones divinas, visibles en la historia de la salvaci\u00f3n, conducen hasta las divinas procesiones, en la invisibilidad de Dios; 3. Decir que en Dios hay procesiones, equivale a atribuir a Dios la categor\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n; 4. La acci\u00f3n propia de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procesiones-divinas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROCESIONES DIVINAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16422","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16422"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16422\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}