{"id":16425,"date":"2016-02-05T10:45:59","date_gmt":"2016-02-05T15:45:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-religiones\/"},"modified":"2016-02-05T10:45:59","modified_gmt":"2016-02-05T15:45:59","slug":"religion-religiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-religiones\/","title":{"rendered":"RELIGION, RELIGIONES"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen y contenido de la religi\u00f3n.-II. Unidad y pluralidad de las religiones.<\/p>\n<p>I. Origen y contenido de la \u00abreligi\u00f3n\u00bb<br \/>\nSi atendemos a las diferencias etimol\u00f3gicas de la palabra, \u00abreligi\u00f3n\u00bb designar\u00ed\u00ada una forma peculiar de relaci\u00f3n del hombre con un orden superior de realidad, representado como Dios, los dioses, lo divino o lo sobrenatural. \u00abReligi\u00f3n\u00bb significar\u00ed\u00ada, de acuerdo con el sentido que atribu\u00ed\u00ada santo Tom\u00e1s ala palabra: Ordo ad Deum, relaci\u00f3n con Dios. Las diferentes etimolog\u00ed\u00adas atribuidas, con o sin raz\u00f3n, al t\u00e9rmino latino \u00abreligio\u00bb: religare, relegere, reeligere, muestran las diferentes formas de entender ese ordo, esa relaci\u00f3n, como religaci\u00f3n, escr\u00fapulo (observancia) o adhesi\u00f3n y elecci\u00f3n renovada.<\/p>\n<p>Pero la explicaci\u00f3n etimol\u00f3gica de la palabra tiene un l\u00ed\u00admite muy preciso. Se refiere al t\u00e9rmino latino y, por tanto, remite a una fase determinada en la comprensi\u00f3n de la realidad, fase que se sit\u00faa en una historia m\u00e1s larga en la que la palabra ha ido cobrando significados diferentes. Como se ha observado (M. Despland), no s\u00f3lo existe una historia de la religi\u00f3n, sino tambi\u00e9n una historia de la palabra \u00abreligi\u00f3n\u00bb en la que \u00e9sta ha ido cobrando significados diferentes.<\/p>\n<p>Punto crucial en el desarrollo de esta historia es la aparici\u00f3n en el siglo XIX de la ciencia moderna de las religiones. A partir de su introducci\u00f3n, la palabra \u00abreligi\u00f3n\u00bb va a comenzar a utilizarse para designar un conjunto determinado de manifestaciones: creencias, pr\u00e1cticas, s\u00ed\u00admbolos, instituciones, que constituyen determinados fen\u00f3menos hist\u00f3ricos, tales como el cristianismo, el budismo, el hindu\u00ed\u00adsmo, el islam, fen\u00f3menos que, a pesar de sus evidentes diferencias, poseer\u00ed\u00adan suficientes rasgos en com\u00fan que autorizar\u00ed\u00adan la aplicaci\u00f3n a todos ellos de la misma categor\u00ed\u00ada de \u00abreligi\u00f3n\u00bb. De acuerdo con esta observaci\u00f3n, la palabra \u00abreligi\u00f3n\u00bb designa una categor\u00ed\u00ada para la identificaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de determinados fen\u00f3menos hist\u00f3ricos. La evidente variedad de estos fen\u00f3menos, las diferencias existentes entre ellos y el hecho de que muchos no se hayan identificado a s\u00ed\u00ad mismos como religiones hace que la categor\u00ed\u00ada a la que se refiere el nombre no pueda aplicarse un\u00ed\u00advocamente a todos ellos, sino que deba ser considerada como una construcci\u00f3n te\u00f3rica de la ciencia de las religiones que expresa la com\u00fan estructura significativa presente en los hechos en cuesti\u00f3n. Esa estructura significativa constar\u00e1 de los rasgos comunes a todos esos hechos, la relaci\u00f3n que los une entre s\u00ed\u00ad y la significaci\u00f3n que les confiere la peculiar intenci\u00f3n humana que se hace presente en los hechos en que aparecen.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que el primer problema que suscita el t\u00e9rmino \u00abreligi\u00f3n\u00bb sea la definici\u00f3n de su contenido. Los cultivadores de la ciencia de las religiones est\u00e1n de acuerdo en rechazar cualquier definici\u00f3n obtenida de forma apri\u00f3rica, desde una determinada filosof\u00ed\u00ada o desde una teolog\u00ed\u00ada particular, as\u00ed\u00ad como las que suponen la imposici\u00f3n a los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos a que se refiere de una noci\u00f3n adquirida desde un \u00e1mbito humano diferente al de la religi\u00f3n, como pueden ser el filos\u00f3fico o el \u00e9tico. Pero la necesaria atenci\u00f3n a los hechos religiosos, a las diferentes religiones, para la construcci\u00f3n de la definici\u00f3n de religi\u00f3n comporta otros problemas: \u00bfC\u00f3mo seleccionar esos hechos sin un conocimiento previo de lo que es religi\u00f3n? \u00bfEste conocimiento previo no har\u00e1 in\u00fatil el recurso a los hechos o lo convertir\u00e1 en un procedimiento de confirmaci\u00f3n de la noci\u00f3n de que se parte?<br \/>\nA mi modo de ver, cabe responder a estas cuestiones recurriendo a una \u00abidea previa\u00bb de religi\u00f3n, a una \u00abprecomprensi\u00f3n\u00bb de la misma, obtenida no de \u00abnuestros prejuicios, de nuestras pasiones, de nuestros h\u00e1bitos\u00bb (Durkheim) o de las ideas que procura una filosof\u00ed\u00ada, una teolog\u00ed\u00ada, una ideolog\u00ed\u00ada, sino de un c\u00famulo de factores como son la propia tradici\u00f3n, el uso del lenguaje ordinario, el conocimiento acumulado por un primer contacto con la historia de las religiones. En todo caso, se trata de una primera noci\u00f3n amplia que permita volver a los hechos de la historia para su precisi\u00f3n y contraste. S\u00f3lo esta vuelta permitir\u00e1 llegar a una definici\u00f3n si no adecuada, s\u00ed\u00ad al menos capaz de precisar con mayor rigor el referente hist\u00f3rico del concepto o los conceptos utilizados.<\/p>\n<p>Aun con todas estas cautelas, y aunque se refieran al mismo material hist\u00f3rico, las ciencias de la religi\u00f3n vienen ofreciendo definiciones notablemente diferentes de acuerdo con el enfoque y el tratamiento de ese material. As\u00ed\u00ad, una descripci\u00f3n realizada desde los aspectos externos, expresivos del fen\u00f3meno y preocupada sobre todo de descubrir su funci\u00f3n en la persona o en la sociedad llegar\u00e1 a una definici\u00f3n aplicable a una gama muy amplia de fen\u00f3menos, alguno de los cuales no han sido identificados como religiones por los propios sujetos que interven\u00ed\u00adan en ellos. Es el caso de las definiciones funcionales de religi\u00f3n de no pocos soci\u00f3logos, definiciones aplicables con frecuencia a hechos como determinadas ideolog\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adticas, o las llamadas religiones civiles o la \u00abreligi\u00f3n de la humanidad\u00bb (Spiro, J.A. Prades).<\/p>\n<p>En cambio, una definici\u00f3n m\u00e1s atenta a los niveles vividos del fen\u00f3meno religioso, o a la experiencia religiosa, y que tiene en cuenta la realidad con la que el sujeto religioso pretende entrar en contacto -definici\u00f3n sustantiva- ofrecer\u00e1 una noci\u00f3n m\u00e1s restringida de religi\u00f3n s\u00f3lo aplicable a fen\u00f3menos que han sido reconocidos por la historia como religiosos. Tales definiciones sustantivas corren el peligro de no describir con suficiente amplitud esa realidad \u00abobjeto\u00bb de la relaci\u00f3n religiosa y llegar as\u00ed\u00ad a nociones de definici\u00f3n que s\u00f3lo pueden aplicarse a fen\u00f3menos hist\u00f3ricos muy limitados. As\u00ed\u00ad sucede con las definiciones que concretan esa realidad hasta describirla con los rasgos estrictamente te\u00ed\u00adstas.<\/p>\n<p>Desde estos presupuestos, ofrecemos a continuaci\u00f3n una descripci\u00f3n de religi\u00f3n que toma como punto de partida los rasgos comunes de los fen\u00f3menos tradicionalmente inscritos en la historia de las religiones, con alcance sustantivo y no s\u00f3lo funcional, y que pretende organizar esos rasgos comunes, es decir mostrar las conexiones que guardan entre s\u00ed\u00ad. La religi\u00f3n puede, pues, ser descrita como un hecho humano espec\u00ed\u00adfico, presente en una pluralidad de manifestaciones hist\u00f3ricas que tienen en com\u00fan: estar inscritas en un \u00e1mbito de realidad original que designa el t\u00e9rmino \u00ablo sagrado\u00bb; constar de un sistema de expresiones organizadas: creencias, pr\u00e1cticas, s\u00ed\u00admbolos, lugares, espacios, objetos, sujetos, etc., en las que se expresa una experiencia humana peculiar de reconocimiento, adoraci\u00f3n, entrega, referida a una realidad transcendente al mismo tiempo que inmanente al hombre y a su mundo, y que interviene en \u00e9l para darle sentido y salvarle.<\/p>\n<p>II. Unidad y pluralidad de las religiones<br \/>\nLas reflexiones anteriores muestran que la religi\u00f3n es, m\u00e1s que una realidad hist\u00f3rica, una categor\u00ed\u00ada interpretativa de lo \u00fanico que realmente existe que son las m\u00faltiples religiones. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n guardan \u00e9stas entre s\u00ed\u00ad? La cuesti\u00f3n, muy compleja, se plantea en diferentes niveles que conviene diferenciar cuidadosamente.<\/p>\n<p>El primero es el de la pr\u00e1ctica misma de la religi\u00f3n vivida. El segundo, en estrecha relaci\u00f3n con el anterior, es el de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, es decir el de la reflexi\u00f3n racional elaborada desde el interior de la adhesi\u00f3n de la propia fe. El tercero es el de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, preocupada por el problema de la verdad de la religi\u00f3n, pero desligada de la adhesi\u00f3n a una fe determinada. El cuarto nivel est\u00e1 representado por la ciencia de las religiones y en especial por la historia comparada y la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n que estudia el fen\u00f3meno religioso desde la multiplicidad de las religiones, las compara, las clasifica en tipolog\u00ed\u00adas, destaca los rasgos comunes y las peculiaridades de cada una, anota como un dato m\u00e1s las formas de considerar cada religi\u00f3n al resto de las religiones y, a lo m\u00e1s, aventura en qu\u00e9 formas de las existentes se realiza de la forma m\u00e1s perfecta la noci\u00f3n de la religi\u00f3n, la estructura significativa a la que ha llegado, absteni\u00e9ndose de todo juicio sobre la verdad de cada religi\u00f3n y a fortiori de todo juicio sobre la verdad \u00ababsoluta\u00bb de ninguna de ellas. Conviene a\u00f1adir que el problema religi\u00f3n-religiones en todos estos niveles se ve fuertemente condicionado por el contexto hist\u00f3rico, social y cultural en el que se encuentran situados quienes se lo plantean, aunque tambi\u00e9n influyen en este planteamiento, sobre todo en los dos primeros niveles, los rasgos propios de las diferentes religiones.<\/p>\n<p>Anotemos las respuestas m\u00e1s importantes al problema planteado en cada uno de esos niveles.<\/p>\n<p>En el terreno de la religi\u00f3n vivida y practicada el problema surge de dos rasgos presentes en todas las religiones. En todas ellas, el hombre encuentra la respuesta \u00faltima al problema del sentido, busca dominar la insatisfacci\u00f3n que le origina la experiencia de la contingencia, expresa su anhelo de salvaci\u00f3n y pretende encontrar una respuesta al mismo. En la experiencia religiosa el hombre cree descubrir unificadamente la respuesta \u00faltima a los anhelos de verdad, bien, belleza y realizaci\u00f3n personal que constituyen el motor de su vida. En la religi\u00f3n el hombre entra en contacto con el unum necessarium, con lo que le concierne de manera definitiva, con la realidad que confiere valor a todo lo que vale. Ahora bien, este contacto con lo \u00faltimo, y por tanto trascendente, se realiza en cada religi\u00f3n en la mediaci\u00f3n de unas representaciones, pr\u00e1cticas, sistemas de conducta, constelaciones simb\u00f3licas, que confieren a cada una de ellas su particularidad hist\u00f3rica y sin las que ser\u00ed\u00ada imposible esa relaci\u00f3n con lo \u00faltimo de la que vive el hombre religioso. \u00bfC\u00f3mo ver\u00e1n los sujetos de una tradici\u00f3n las mediaciones, necesariamente diferentes, de las tradiciones religiosas con las que entran en contacto?<br \/>\nEsa visi\u00f3n depender\u00e1 en gran medida de las circunstancias socio-culturales de las poblaciones en cuesti\u00f3n. As\u00ed\u00ad en la \u00e9poca extremadamente extensa en la historia que ocupan las Volksreligionen, las religiones de una colectividad: clan,tribu, pueblo -que tienen su manifestaci\u00f3n m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica en las llamadas religiones nacionales de las grandes culturas de la Antig\u00fcedad, religiones en las que el sujeto de la religi\u00f3n es el pueblo o la naci\u00f3n- la relaci\u00f3n de unas religiones con otras est\u00e1 estrechamente ligada a las relaciones de las naciones que les sirven de base. La existencia de esas otras religiones y las de los dioses en los que se fundan no plantea problema alguno, ya que cada pueblo tiene una religi\u00f3n y unos dioses, cuyo destino est\u00e1 indisolublemente ligado al destino del pueblo. Por eso las religiones nacionales no conocen el proselitismo religioso ni la misi\u00f3n. En cuanto a las relaciones pr\u00e1cticas, \u00e9stas depender\u00e1n de las relaciones pol\u00ed\u00adticas y militares de cada momento. En los momentos de alianza y de paz se aceptar\u00e1n los ritos y los dioses de los pueblos amigos, incorpor\u00e1ndolos si es preciso al pante\u00f3n de los propios dioses. En los momentos nada infrecuentes de guerra, los dioses de cada naci\u00f3n luchan con ella y comparten con ella la victoria o la derrota. Baste como ejemplo la expresi\u00f3n de Tem\u00ed\u00adstocles tras la victoria de Salamina sobre los persas: \u00abno somos nosotros los que hemos realizado esto, sino los dioses y los h\u00e9roes\u00bb.<\/p>\n<p>El nacimiento de las religiones universales en torno al llamado tiempo eje transformar\u00e1 notablemente la situaci\u00f3n. En ellas el sujeto de la religi\u00f3n no es ya el pueblo o la naci\u00f3n sino la persona como tal. Por tanto las religiones universales pueden reclutar sus miembros de distintas naciones, razas o culturas. La religi\u00f3n -el conjunto de las mediaciones para la relaci\u00f3n con lo \u00faltimo- adquiere aqu\u00ed\u00ad valor universal.<\/p>\n<p>Para las religiones universales, e incluso para algunas religiones nacionales, como la de Israel, cuando han llegado a la convicci\u00f3n de que su Dios es el Dios de todos los hombres, s\u00ed\u00ad plantea problema la existencia de otras religiones. En ellas se produce, como efecto de su pretensi\u00f3n de universalidad, la misi\u00f3n hacia otros pueblos, abriendo as\u00ed\u00ad el espacio para el conflicto espec\u00ed\u00adficamente religioso.<\/p>\n<p>La respuesta al problema que plantea la existencia de otras religiones depender\u00e1 en buena medida del tipo de religi\u00f3n y de las situaciones socio-culturales. En las religiones de orientaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica, como el budismo, como una tendencia al m\u00e1s radical apofatismo religioso, un notable distanciamiento de este mundo, una relativizaci\u00f3n radical de las mediaciones religiosas y una escasa institucionalizaci\u00f3n del aparato religioso, se tender\u00e1 a una misi\u00f3n callada en la que se ofrece a cada sujeto un camino de salvaci\u00f3n, con menos preocupaci\u00f3n por engrosar las filas de la propia instituci\u00f3n. En las religiones monote\u00ed\u00adstas prof\u00e9ticas tales como el cristianismo y el islamismo, la relaci\u00f3n con las dem\u00e1s religiones oscilar\u00e1 entre la visi\u00f3n exclusivista que descalifica sus dioses como nada o como demonios y las virtudes de sus fieles como vicios espl\u00e9ndidos, y una visi\u00f3n inclusivista que incorpora las dem\u00e1s religiones como pasos previos, preparaciones o pedagog\u00ed\u00adas de la propia. La misi\u00f3n en estas religiones tender\u00e1 a revestir formas m\u00e1s \u00abagresivas\u00bb, tendentes a engrosar las filas del sistema sociopol\u00ed\u00adtico y eclesi\u00e1stico en que se encarna la propia religi\u00f3n y llegar\u00e1 en algunos casos extremos a utilizar la violencia armada o la colonizaci\u00f3n como veh\u00ed\u00adculo o apoyo para su desarrollo.<\/p>\n<p>Aunque la historia ofrece numerosos ejemplos de esto \u00faltimo no faltan signos de otra posible actitud. Esta se produce cuando se desarrolla suficientemente la conciencia de la absoluta trascendencia del Dios en el que se cree y desde ella se relativiza el valor de las mediaciones en que se encarna su reconocimiento, incluida la mediaci\u00f3n del propio sistema socio-religioso que los creyentes denominan Umma o Iglesia. Esto hace esperar que las actuales circunstancias de cultura planetaria y de superaci\u00f3n de los etnocentrismos conduzca a las religiones universales a la superaci\u00f3n de las posturas no s\u00f3lo exclusivas sino tambi\u00e9n inclusivas y a la aceptaci\u00f3n, basada en la propia fe, del pluralismo religioso y del necesario di\u00e1logo y encuentro de las religiones.<\/p>\n<p>El planteamiento teol\u00f3gico del problema religi\u00f3n-religiones reproduce y refleja el que acabamos de describir en el terreno de la pr\u00e1ctica de las religiones. Lo elabora, eso s\u00ed\u00ad, con el discurso de una raz\u00f3n que se sirve de las categor\u00ed\u00adas de la propia cultura interpretadas a la luz que procura la adhesi\u00f3n de la propia fe. Este planteamiento suele comenzar con una definici\u00f3n teol\u00f3gica de la religi\u00f3n elaborada desde la propia fe que dota de recursos para entender al resto de las religiones en funci\u00f3n de la propia. As\u00ed\u00ad, es frecuente que las diferentes teolog\u00ed\u00adas atribuyan a la propia religi\u00f3n -es decir al propio sistema de mediaciones religiosas y s\u00f3lo a \u00e9l- un origen divino, revelado o sobrenatural, frente al cual las dem\u00e1s religiones se reducen a sistemas \u00abnaturales\u00bb producidos por los propios sujetos, y valorados m\u00e1s o menos negativa o positivamente seg\u00fan los casos. En todas ellas se reproducen los esquemas exclusivistas que descalifican el resto de las tradiciones religiosas, a veces incluso como obra de los demonios, o inclusivos que las convierten en etapas preparatorias, en g\u00e9rmenes o esbozos de la perfecci\u00f3n y la plenitud representada s\u00f3lo por la propia. En estas teolog\u00ed\u00adas suelen aparecer categor\u00ed\u00adas como revelaci\u00f3n, elecci\u00f3n, misi\u00f3n, encarnaci\u00f3n, con las que se pretende garantizar \u00abdivinamente\u00bb el propio sistema de mediaciones, y es frecuente que se haga presente una teolog\u00ed\u00ada de la historia que interpreta todos los hechos religiosos en funci\u00f3n de un esquema que sit\u00faa el propio sistema como culmen de todo el acontecer hist\u00f3rico. Dentro de este esquema desempe\u00f1a un papel preponderante la figura del fundador, es decir, la persona hist\u00f3rica a la que se remonta de forma m\u00e1s o menos directa el conjunto del propio sistema religioso. Cada una de las teolog\u00ed\u00adas ofrece una forma peculiar de autentificaci\u00f3n de su persona, como enviado, profeta, iluminado, que refluye sobre su obra, considerada en su n\u00facleo fundamental como intervenci\u00f3n decisiva de Dios.<\/p>\n<p>En este planteamiento del problema se incluyen las diferentes teolog\u00ed\u00adas de las religiones presentes en el cristianismo. Estas sit\u00faan la originalidad radical del cristianismo en el hecho de que la hierofan\u00ed\u00ada central del cristianismo, su mediaci\u00f3n originaria, es Jesucristo, y en \u00e9l la relaci\u00f3n entre Dios y su enviado es de tal naturaleza que la mediaci\u00f3n humana, sin perder su condici\u00f3n de mediaci\u00f3n, por tratarse de un hombre verdadero, comunica con el absoluto envirtud de la condici\u00f3n al mismo tiempo divina de su persona. Esto obligar\u00ed\u00ada a la teolog\u00ed\u00ada cristiana a plantear su relaci\u00f3n con el resto de las religiones teniendo en cuenta no s\u00f3lo a Dios, en relaci\u00f3n con el cual todas las religiones son s\u00f3lo mediaciones necesarias pero relativas, sino tambi\u00e9n a Cristo, encarnaci\u00f3n definitiva de Dios, Dios mismo encarnado. Por ello este elemento central de la mediaci\u00f3n cristiana aun siendo hist\u00f3rico participar\u00ed\u00ada del absoluto, por lo que todas las dem\u00e1s mediaciones, \u00e9stas s\u00ed\u00ad s\u00f3lo mediaciones, deber\u00ed\u00adan ser consideradas en funci\u00f3n de Jesucristo como preparaci\u00f3n y orientaci\u00f3n hacia El.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, movidos por las nuevas condiciones hist\u00f3ricas, no faltan te\u00f3logos que intentan ir m\u00e1s all\u00e1 y plantear el problema de las religiones no cristianas superando el horizonte eclesioc\u00e9ntrico de otros tiempos y el horizonte cristoc\u00e9ntrico de las teolog\u00ed\u00adas inclusivistas y proponiendo como \u00fanico horizonte leg\u00ed\u00adtimo el teoc\u00e9ntrico que permitir\u00ed\u00ada, seg\u00fan ellos, legitimar el pluralismo religioso y la plena aceptaci\u00f3n de todas las tradiciones religiosas en s\u00ed\u00ad mismas. Sus razonamientos no parece que hayan conseguido hasta ahora una coherencia plena con las formulaciones tradicionales de la fe cristiana y con la pretensi\u00f3n de unicidad y universalidad que el cristianismo ha venido afirmando a lo largo de toda su historia. Con todo, la misma evoluci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada cristiana en este terreno parece aconsejar que no se d\u00e9 por zanjada de antemano la cuesti\u00f3n ni se repriman las preguntas que la nueva situaci\u00f3n de la humanidad nos fuerza a plantear.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n se ha planteado el problema de la unidad y la pluralidad de las religiones. De acuerdo con sus exigencias, la filosof\u00ed\u00ada se preocupa sobre todo de la verdad de la religi\u00f3n y de la medida en que \u00e9sta puede darse en la pluralidad de las religiones. Las respuestas m\u00e1s frecuentes podr\u00ed\u00adan resumirse en las siguientes. La respuesta ilustrada, con numerosas variantes, propone una definici\u00f3n de religi\u00f3n racional o natural, es decir, compatible con lo que la raz\u00f3n humana puede establecer sobre el hombre, Dios y la relaci\u00f3n de ambos. Desde esta definici\u00f3n tomada como criterio se juzgan las diferentes religiones positivas, es decir, los diferentes sistemas religiosos de la historia y se aceptan de ellas los rasgos compatibles con la religi\u00f3n de la raz\u00f3n y se rechazan los que resultan incompatibles con la misma. Se trata de \u00abla religi\u00f3n dentro de los l\u00ed\u00admites de la mera raz\u00f3n\u00bb (Kant), en la que las religiones positivas son relativizadas y valoradas a lo m\u00e1s como pedagog\u00ed\u00ada para el pueblo de la verdadera religi\u00f3n que es la religi\u00f3n de la raz\u00f3n. Tal vez puedan verse como reediciones del mismo proyecto ilustrado los intentos m\u00e1s recientes de descalificaci\u00f3n de las religiones que pretenden ser reveladas desde la fe filos\u00f3fica, \u00fanica compatible con la Transcendencia y la libertad del hombre (K. Jaspers) y las propuestas de una religi\u00f3n de la humanidad formada por lo mejor de las tradiciones religiosas existentes hasta ahora (S. Radhakrishnan, A. Toynbee).<\/p>\n<p>Desde principios no ajenos al esp\u00ed\u00adritu de la Ilustraci\u00f3n, aunque en un sistema diferente de pensamiento, que ha sido emparentado con los sistemasgn\u00f3sticos (M. Scheler), Hegel propone una noci\u00f3n de religi\u00f3n que le permite identificar al cristianismo como religi\u00f3n absoluta y ver en las diferentes religiones etapas de un proceso que culminar\u00e1 en el \u00absaber absoluto bajo la forma del concepto\u00bb que representa su filosof\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 del mismo cristianismo que no pasar\u00ed\u00ada de ser \u00abel saber absoluto bajo la forma de la representaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Con un m\u00e9todo inspirado por la Ilustraci\u00f3n pero radicalizado puede la filosof\u00ed\u00ada establecer una definici\u00f3n de religi\u00f3n basada en realizaciones deficientes de la misma desde la cual se \u00abdesenmascara\u00bb la falsa conciencia del hombre religioso y se descalifica a todas las religiones como fruto de la ilusi\u00f3n, la evasi\u00f3n o el resentimiento.<\/p>\n<p>Todos estos intentos de soluci\u00f3n del problema religi\u00f3n-religiones adolecen del mismo defecto de valorar las religiones sin tener en cuenta sus manifestaciones hist\u00f3ricas, y sacrificar a estas \u00faltimas que son las \u00fanicas religiones existentes en aras de una religi\u00f3n natural, de la raz\u00f3n o filos\u00f3fica que s\u00f3lo ha existido en la mente de los fil\u00f3sofos. Por eso hoy se intentan otros planteamientos inspirados sobre todo por la corriente hermen\u00e9utica y fenomenol\u00f3gica que, sin renunciar a la tarea filos\u00f3fica de criticar la pretensi\u00f3n de verdad de las religiones, comienza por aceptar el fen\u00f3meno hist\u00f3rico de las religiones y comprenderlo en su especificidad para ofrecer una interpretaci\u00f3n de sus s\u00ed\u00admbolos que no los reduzca a otra forma de ser que la que les es propia.<\/p>\n<p>Anotemos, por \u00faltimo, el planteamiento del problema desde la ciencia de las religiones, destacando algunas posibles aportaciones de este planteamiento a la teolog\u00ed\u00ada actual de las religiones. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad conviene se\u00f1alar el influjo que sobre el nacimiento mismo de la ciencia de las religiones y su manera de abordar el problema que nos ocupa est\u00e1 teniendo la nueva situaci\u00f3n de cultura planetaria, pluricentrismo cultural y encuentro de las religiones.<\/p>\n<p>El primer dato que aporta la ciencia de las religiones es la presencia de rasgos comunes fundamentales en todas las religiones que permiten la subsunci\u00f3n aunque sea anal\u00f3gica de todas ellas bajo la misma categor\u00ed\u00ada. Entre estos rasgos comunes se encuentran adem\u00e1s la pretensi\u00f3n de todas ellas de estar originadas por una revelaci\u00f3n de la realidad superior, cualquiera que sea el nombre con el que se la designe: Dios, dioses o lo divino, o incluso la carencia de todo nombre. De ah\u00ed\u00ad, la conclusi\u00f3n de que la revelaci\u00f3n es un dato constitutivo de la estructura misma de la religi\u00f3n. Todas las religiones presentan, adem\u00e1s, la condici\u00f3n de salv\u00ed\u00adficas, todo en ellas est\u00e1 orientado a procurar la salvaci\u00f3n. Todas tienen su pecularidad propia, derivada de la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica de la referencia a lo sobrenatural en que se basan. De ah\u00ed\u00ad que todas aparezcan como relativas, condicionadas por las circunstancias en que han nacido, sus antecedentes hist\u00f3ricos, los espacios por los que se han desarrollado y las culturas con las que han entrado en contacto. Desde este punto de vista la noci\u00f3n misma de una religi\u00f3n absoluta resulta hist\u00f3ricamente incomprensible.<\/p>\n<p>La misma pretensi\u00f3n de universalidad y, por tanto, de ultimidad o perfecci\u00f3n es un rasgo que comparten en mayor o menor medida todas las grandes religiones universales como sucede con el hidu\u00ed\u00adsmo y el juda\u00ed\u00adsmo. En todo caso esa pretensi\u00f3n es clara y expl\u00ed\u00adcita en el caso del budismo, cristianismo e islamismo as\u00ed\u00ad como en algunos movimientos religiosos m\u00e1s recientes.<\/p>\n<p>Se ha escrito con frecuencia que el cristianismo posee como ra\u00ed\u00adz de su originalidad la idea de la encarnaci\u00f3n de Dios, es decir, la convicci\u00f3n de que en su fundador Dios se hace presente de forma definitiva, hasta el punto de que \u00e9l no s\u00f3lo anuncia a Dios como los profetas, predica su palabra, se\u00f1ala el camino que conduce hacia \u00e9l, sino que se presenta como la Palabra encarnada, el camino, la verdad y la vida. Dejando de lado la cuesti\u00f3n de posibles analog\u00ed\u00adas de la doctrina de la encarnaci\u00f3n en fen\u00f3menos como las avataras del hindu\u00ed\u00adsmo y la doctrina de los cuerpos de Buda, cabe preguntarse si la originalidad de la encarnaci\u00f3n en el terreno de la fenomenolog\u00ed\u00ada no se situar\u00e1 en el nivel de las interpretaciones racionales de la relaci\u00f3n entre el Jes\u00fas revelador de Dios y el Dios a quien revela m\u00e1s que en el de la realidad misma, res, a la que se refiere la fe.<\/p>\n<p>Esa realidad tiene expresiones en otras religiones que si no se identifican con la doctrina cristiana de la encarnaci\u00f3n s\u00ed\u00ad parecen al menos remitir a algo equivalente. \u00bfNo podr\u00ed\u00ada decidirse, por ejemplo, que la doctrina del Cor\u00e1n como encarnaci\u00f3n de la palabra existente desde siempre en Dios desempe\u00f1a una funci\u00f3n an\u00e1loga en el islamismo a la doctrina cristiana de la encarnaci\u00f3n? Gracias a ella el fiel musulm\u00e1n tiene la conciencia de que en el Cor\u00e1n, que desempe\u00f1a en el islamismola funci\u00f3n de hierofan\u00ed\u00ada central, se encuentra efectivamente con Dios que en \u00e9l comunica a los hombres su revelaci\u00f3n definitiva. Es verdad, para acudir al otro caso frecuentemente citado como contraste del cristianismo, que el Buda no se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como el camino, sino que se\u00f1ala el camino que cada fiel tiene que recorrer. Pero el hecho de que \u00e9l haya sido iluminado \u00bfno significa que es en \u00e9l en quien se produce la ruptura hacia el m\u00e1s all\u00e1 innombrable, la irrupci\u00f3n de \u00e9ste en el m\u00e1s ac\u00e1 mundano que permite a los que se dejan instruir por el Buda la entrada en la liberaci\u00f3n del nirvana? Acudiendo a un tercer ejemplo, cuando el sabio se ha purificado siguiendo las etapas del yoga y llega finalmente a \u00abrealizar\u00bb \u00abt\u00fa eres eso\u00bb, \u00abel Brahman es el Atman\u00bb, seg\u00fan las Upanishads \u00bfno est\u00e1 afirmando la deificaci\u00f3n del hombre como final del proceso de liberaci\u00f3n o de salvaci\u00f3n definitiva?<br \/>\nCon estas alusiones no se pretende afirmar la identidad de la categor\u00ed\u00ada cristiana de la encarnaci\u00f3n con las otras categor\u00ed\u00adas aludidas, sino s\u00f3lo anotar a un determinado nivel de desarrollo, afirmar que en ellas se ha producido la irrupci\u00f3n del Misterio que permite a sus fieles el contacto efectivo con \u00e9l.<\/p>\n<p>En todo caso la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n permite concluir que todas las religiones lo son en la medida que encarnan la presencia del Misterio y la aspiraci\u00f3n del hombre hacia \u00e9l en unas mediaciones racionales activas, institucionales, todas ellas hist\u00f3ricas y relativas que, por tanto, no pueden aspirar a la universalidad efectiva a menos que se d\u00e9 por supuesta la unificaci\u00f3n total de la humanidad en una \u00fanica cultura. Launiversalidad no puede plantearse, pues en el nivel de las mediaciones, sino s\u00f3lo en el de la realidad que en ellas se expresa. Plantear la universalidad en ese nivel conducir\u00ed\u00ada a imponer a todos los hombres unas mediaciones hist\u00f3ricas y culturalmente condicionadas y, por tanto, particulares. Nivel que, por otra parte, es necesario para que exista la religi\u00f3n, porque el Misterio s\u00f3lo puede revelarse con un nombre, una historia, una instituci\u00f3n, unos ritos y la fe, es decir, el reconocimiento del Misterio, pasa por la aceptaci\u00f3n de ese nombre, la agregaci\u00f3n a esa instituci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de esos ritos.<\/p>\n<p>Pero si no puede haber religi\u00f3n m\u00e1s que hist\u00f3ricamente mediada y la mediaci\u00f3n es por definici\u00f3n relativa, esto introduce en toda religi\u00f3n, en la medida en que quiera ser fiel al Misterio hacia el que se orienta, el germen de su propia superaci\u00f3n. Una superaci\u00f3n que no se orienta hacia una idea racional de religi\u00f3n como en las filosof\u00ed\u00adas ilustradas de la religi\u00f3n, sino hacia un horizonte de trascendencia que engloba el sistema completo de sus mediaciones sin nunca identificarse plenamente con \u00e9l.<\/p>\n<p>La relativizaci\u00f3n del cuerpo de las propias mediaciones desde el horizonte de la Transcendencia permite a cada religi\u00f3n apreciar al resto de las religiones como otras tantas aperturas, hist\u00f3ricamente condicionadas y relativas con ella misma, hacia el mismo horizonte directamente inasequible para todas pero, por eso mismo, unificador escatol\u00f3gico de todas ellas. Naturalmente las observaciones de la ciencia de las religiones no sustituyen las reflexiones de la teolog\u00ed\u00ada de las diferentes tradiciones religiosas ni las predetermina. Tan s\u00f3lo constituyen un material que puede darles que pensar a la hora de buscar su respuesta a este problema en el que se juega no s\u00f3lo su futuro sino tal vez tambi\u00e9n el futuro del hombre.<\/p>\n<p>Anotar\u00e9 antes de terminar que, con frecuencia, algunas reflexiones de la ciencia de las religiones han concluido una pretendida superioridad del cristianismo frente al resto de las religiones (F. Heiler, E. Troeltsch) bas\u00e1ndose en el hecho de que el cristianismo reunir\u00ed\u00ada en un grado superior los valores que se dan dispersos en las diferentes tradiciones religiosas. La lectura de esas reflexiones muestra que tales valoraciones se basan generalmente en unos criterios de valoraci\u00f3n culturalmente determinados que es posible no compartan en absoluto los hombres de otras culturas y otras religiones.<\/p>\n<p>Realmente la ciencia de las religiones no est\u00e1 en disposici\u00f3n de confirmar el juicio de valor sobre la propia religi\u00f3n que hace el creyente y a cuya luz reflexiona el te\u00f3logo. Tampoco es tarea suya invalidarlo. Puede tan s\u00f3lo -pero es una contribuci\u00f3n importante- procurar a ambos un mejor conocimiento de las religiones que les evite juicios apresurados sobre el valor de la propia religi\u00f3n.<\/p>\n<p>[-> Budismo; Filosof\u00ed\u00ada; Hegelianismo; Historia; Islamismo; Jesucristo; Misterio; Te\u00ed\u00adsmo; Tom\u00e1s de Aquino; Transcendencia.]<br \/>\nJuan Mart\u00ed\u00adn Velasco<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen y contenido de la religi\u00f3n.-II. Unidad y pluralidad de las religiones. I. 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