{"id":16427,"date":"2016-02-05T10:46:02","date_gmt":"2016-02-05T15:46:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/regnon-theodore-de\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:02","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:02","slug":"regnon-theodore-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/regnon-theodore-de\/","title":{"rendered":"REGNON, THEODORE DE"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Marco biogr\u00e1fico.-Obra teol\u00f3gico-trinitaria.<\/p>\n<p>1. Marco biogr\u00e1fico<br \/>\nNaci\u00f3 el 11 de octubre de 1831 en Saint-Herblain (Dep. Loire-Inf\u00e9rieur).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cursar tres a\u00f1os de filosof\u00ed\u00ada en el Colegio de Brugelette (B\u00e9lgica) entr\u00f3 en el Noviciado de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en Angers el 7 de septiembre de 1852. Dotado de una polifac\u00e9tica capacidad en el terreno de las ciencias naturales, la filosof\u00ed\u00ada, la teolog\u00ed\u00ada y la literatura, ejerci\u00f3 durante a\u00f1os (1855-1864; 1869-1880) en Par\u00ed\u00ads como profesor de matem\u00e1ticas, qu\u00ed\u00admica y f\u00ed\u00adsica, campo en el que sobresali\u00f3 tambi\u00e9n con una contribuci\u00f3n literaria (Annales de la Soci\u00e9t\u00e9 scientifique de Bruxelles, 1789). Muri\u00f3 el 26 de diciembre de 1893 en Par\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>Durante la etapa de sus estudios teol\u00f3gicos se entusiasm\u00f3 por la ciencia sagrada, aun cuando entonces no pudo dedicarse personalmente a ella. Esto le fue posible s\u00f3lo despu\u00e9s de la supresi\u00f3n de la escuela cat\u00f3lica mediante las Disposiciones de 1880. A partir de ese momento comienza su trabajo teol\u00f3gico-literario. Un importante impulso, e incluso la direcci\u00f3n para el mismo, lo recibi\u00f3 de la enc\u00ed\u00adclica \u00abAeterni Patris\u00bb de Le\u00f3n XIII (del 4 de agosto de 1879), la cual confirm\u00f3 tambi\u00e9n su inter\u00e9s por la filosof\u00ed\u00ada neotomista. En correspondencia con su se\u00f1alada actitud piadosa hab\u00ed\u00ada ya concebido el plan de una ambiciosa obra mariol\u00f3gica sobre \u00abMar\u00ed\u00ada, Madre de gracia\u00bb, que sin embargo no fue capaz de llevar a cabo. Entonces se orient\u00f3 hacia un tema que guardaba relaci\u00f3n con la historia de su Orden: las disputas sobre la gracia, y escribi\u00f3 la obra Ba\u00f1ez y Molina. Histoire. Doctrines. Critique m\u00e9taphysique (Paris 1883), que empalmaba claramente con la obra de un compa\u00f1ero de Orden, G. Schneemann, sobre una tem\u00e1tica semejante. Una mayor autonom\u00ed\u00ada mostr\u00f3 en la obra La m\u00e9taphysique des causes, d&#8217;apr\u00e9s Saint Thomas et Albert Le Grand (Paris 1886), que concibi\u00f3 sobre la base de la metaf\u00ed\u00adsica neotomista y en la que, no sin cierta profundidad de pensamiento e ingeniosa articulaci\u00f3n, desarroll\u00f3 el concepto b\u00e1sico de causalidad en sus diferenciaciones, conjuntando \u00e9stas a la vez en una unidad bajo la perspectiva de la cuesti\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>II. Obra teol\u00f3gico-trinitaria<br \/>\nEl \u00e9xito de esta obra, que alcanz\u00f3 a una amplia opini\u00f3n p\u00fablica, di\u00f3 a su autor coraje para una empresa a\u00fan m\u00e1s ambiciosa, pero esta vez puramente teol\u00f3gica, que llegar\u00ed\u00ada a ser la verdadera obra de su vida y le conferir\u00ed\u00ada cierto rango en la historia reciente de la exposici\u00f3n de la doctrina sobre la Trinidad, a saber: los conocidos Etudes de th\u00e9ologie positive sur la Trinit\u00e9. 1. Expos\u00e9 du dogme. IL Th\u00e9ories scolastiques. III. Th\u00e9ories grecques des processions divines (aparecido p\u00f3stumamente en dos partes)(Paris 1892-1896). La obra, rica en material y densa en pensamiento, fue reconocida por la posteridad como \u00abinnovadora en el \u00e1mbito de la doctrina sobre la Trinidad\u00bb (M. Grabmann), acreditada como \u00abtrabajo lleno de m\u00e9rito, escrito con gran amor y compenetraci\u00f3n\u00bb (M. Schma\u00fas) y caracterizada como \u00abprimera obra s\u00f3lida sobre la historia de la doctrina de la Trinidad\u00bb (M. O&#8217;Carroll). Sin embargo, se hizo notar tambi\u00e9n (por parte de M. Schmaus) su relativamente peque\u00f1a resonancia en las posteriores obras de historia de los dogmas, hecho que remite a los l\u00ed\u00admites impuestos tanto por la intenci\u00f3n del autor como por el estado hist\u00f3rico de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La obra, basada en un profundo conocimiento de los Padres y escrita con emoci\u00f3n creyente ante el \u00abdogma adorable de la Trinidad\u00bb, pero tambi\u00e9n con la agudeza del pensamiento teol\u00f3gico frente a los intentos de \u00abreconstrucci\u00f3n\u00bb teol\u00f3gica de la verdad revelada, no pretende recoger sistem\u00e1ticamente la doctrina de la Trinidad de las fuentes patr\u00ed\u00adsticas y escol\u00e1sticas, ni tampoco exponer el desarrollo hist\u00f3rico del dogma en el sentido de la historiograf\u00ed\u00ada. La obra se mueve, es verdad, en el suelo de la historia y recurre a factores hist\u00f3ricos para la interpretaci\u00f3n de los esbozos teol\u00f3gicos analizados en ambas \u00e9pocas, como, por ejemplo, las herej\u00ed\u00adas de la Iglesia antigua, los s\u00ed\u00adnodos de la Iglesia, los sistemas filos\u00f3ficos de la Baja Escol\u00e1stica que propiciaron el error. Pero para calificarla como historia de los dogmas le falta a la obra, por ejemplo, la exposici\u00f3n del desarrollo de la verdad revelada desde la Escritura hasta el dogma de la Iglesia, as\u00ed\u00ad como la consideraci\u00f3n de la doctrina de la Trinidad, originariamente representada sobre todo bajo la perspectiva de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, y su continuaci\u00f3n en la Baja Edad Media. El inter\u00e9s hist\u00f3rico del autor, sin duda presente en la obra, no sustituye la falta de perspectiva hist\u00f3rica global y de sentido para la g\u00e9nesis y el contexto hist\u00f3rico y problem\u00e1tico de los esbozos teol\u00f3gico-doctrinales.<\/p>\n<p>El autor mismo sit\u00faa la obra en cuesti\u00f3n y su m\u00e9todo en el \u00e1mbito de la \u00abteolog\u00ed\u00ada positiva\u00bb y se define con ello en continuidad con la Escuela de Salamanca, de fines del XVI, de la que tambi\u00e9n se sinti\u00f3 deudor Dionisio Petavio (t 1652) con su Dogmata theologica, que Regnon cita abundantemente. Propio de esta corriente es la atenci\u00f3n (en cierto sentido opuesta a la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stico-especulativa) dedicada a los fundamentos de la fe presentes en la Escritura y en la Tradici\u00f3n y constituidos en principios, que en Regnon, sin embargo, quedan reducidos al dogma formulado y a la doctrina de los Padres. No por casualidad comienza su obra (despu\u00e9s de una fundamentaci\u00f3n \u00abhermen\u00e9utica\u00bb, avanzada para su tiempo, respecto de la diversa comprensi\u00f3n conceptual de la misma verdad y realidad: I, 1-49) con una breve enunciaci\u00f3n del dogma eclesial, que debe al mismo tiempo reforzar el principio mencionado con frecuencia a lo largo de los \u00abEstudios\u00bb seg\u00fan el cual la verdad del dogma puede ser comprendida en formas conceptuales cambiantes y bajo aspectos diferentes sin que ella misma cambie en cuanto verdad de fe. Con la distinci\u00f3n entre contenido permanente del dogma y expresi\u00f3n conceptual variable se alcanza ya un momento \u00abhist\u00f3rico\u00bb y se reviste el todo con un colorido hist\u00f3rico, pero no se plantea a\u00fan la cuesti\u00f3n de la \u00abhistoricidad\u00bb del dogma en cuanto tal.<\/p>\n<p>El autor no ofrece por eso una genuina historia gen\u00e9tica del dogma, sino que se limita a presentar en secuencia cronol\u00f3gica a los pensadores trinitarios y sus epocales ensayos teol\u00f3gicos, desde Anselmo hasta Buenaventura (en Occidente) y desde Gregorio Taumaturgo hasta Juan Damasceno (en Oriente), en forma de un agudo (y en parte incluso caprichoso) an\u00e1lisis de los conceptos teol\u00f3gico-trinitarios fundamentales (persona, naturaleza, hip\u00f3stasis, relaci\u00f3n, procesiones, propiedades, nociones, y otros), lo cual, evidentemente, no lo puede llevar a cabo sin implicar (m\u00e1s all\u00e1 del m\u00e9todo puramente positivo) instrumentos de pensamiento escol\u00e1stico-especulativo que, sin embargo, quedan limitados a una funci\u00f3n de servicio y no se emplean para la elaboraci\u00f3n de una propia s\u00ed\u00adntesis especulativa. Las mismas determinaciones y los an\u00e1lisis conceptuales se suceden de una forma marcadamente escol\u00e1stico-did\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El importante resultado de este m\u00e9todo descriptivo, anal\u00ed\u00adtico, tipificador (de las singulares figuras de pensamiento) y comparativo radica en el conocimiento de la diferencia entre la concepci\u00f3n \u00ablatina\u00bb y \u00abgriega\u00bb de la Trinidad. El autor parte del principio filos\u00f3fico fundamental de que en el equilibrio que se ha de lograr en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria entre la naturaleza y las personas se puede partir tanto de la \u00fanica naturaleza como de las personas (m\u00e1s exactamente, de la persona del Padre), contemplando ambas realidades bien \u00abin recto\u00bb, bien \u00abin obliquo\u00bb (I, 249-253). La teolog\u00ed\u00ada latina, agustiniano-escol\u00e1stica, desarroll\u00f3 el primer modo de contemplaci\u00f3n; la teolog\u00ed\u00ada griega eligi\u00f3 el segundo, que es el originario y el b\u00ed\u00adblico. El primer modo de consideraci\u00f3n parte del concepto general de la \u00fanica naturaleza y desciende al suppositum, que es de este modo valorado como complemento \u00faltimo de la naturaleza; el otro modo parte de la persona concreta y se eleva hasta la naturaleza. Regnon da preferencia a este segundo modo de consideraci\u00f3n porque es m\u00e1s concreto y din\u00e1mico, mientras que la forma latina de pensamiento corre el peligro de contemplar la subsistencia como algo a\u00f1adido y de confundir los \u00f3rdenes l\u00f3gico y ontol\u00f3gico (I, 266).<\/p>\n<p>A\u00fan cuando sea cuestionable que esta fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica est\u00e9 presente en el origen de esas dos formas de pensamiento, el hecho de su distinci\u00f3n en el \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria es un acierto innegable, lo cual no implica para Regnon una diversidad en la fe y en el dogma, como se muestra, por ejemplo, en los dos modos de expresi\u00f3n no esencialmente diferentes: \u00abtres personas en Dios\u00bb (trad. latina), \u00abun Dios en tres personas\u00bb (trad. griega) (I, 433). As\u00ed\u00ad, el misterio s\u00f3lo es presentado en dos figuras distintas que se corrigen mutuamente y que al mismo tiempo confirman la inescrutabilidad del misterio (I, 430). Ello hace que los \u00abLatinos\u00bb, sobre la base de la actuaci\u00f3n de la \u00fanica naturaleza divina puramente espiritual, lleguen a dos procesiones y (en l\u00f3gico desarrollo) a tres personas distintas por relaci\u00f3n, mientras que los \u00abGriegos\u00bb, partiendo de la persona del Padre (ho the\u00f3s en sentido enf\u00e1tico) y sobre la base de la perfecci\u00f3n de la generaci\u00f3n divina, lleguen al Hijo de igual naturaleza que el Padre, y \u00abpor el Hijo\u00bb al Esp\u00ed\u00adritu Santo (cuyo origen no se realiza al modo de la generaci\u00f3n, sino de otra forma, que no se conoce con m\u00e1s precisi\u00f3n). Con todo, el autor reconoce que la perspectiva griega se encuentra tambi\u00e9n en los latinos (I, 428), lo mismo que, a la inversa, Gregorio de Nisa, entre otros, parte alguna vez de la unidad y declara a las z\u00f3opoi\u00f3s dynamis como existentes trinitariamente (I, 376-380). Y tambi\u00e9n en el caso del Niceno, de D\u00ed\u00addimo, de Atanasio o de Marcelo de Ancira puede mostrarseque \u00abes inexacto hablar, sin m\u00e1s, de concepciones oriental y occidental\u00bb(M. Schmaus).<\/p>\n<p>Con esta opci\u00f3n como trasfondo acomete Regnon la interpretaci\u00f3n de la doctrina escol\u00e1stica de la Trinidad, que se le representa como una l\u00ed\u00adnea continua que conduce desde Agust\u00ed\u00adn a Tom\u00e1s, pasando por Pedro Lombardo y Anselmo. Teniendo en cuenta sus preferencias por la forma griega de pensamiento y por la visi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la relaci\u00f3n entre naturaleza y persona se explica (aunque no se exculpe) que el autor no dedique un tratado tem\u00e1tico independiente a la doctrina \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb de la Trinidad en Agust\u00ed\u00adn y haga m\u00e1s bien referencia a las dificultades de este planteamiento (II, 349; 380; 540s). Al hacerlo, \u00e9l mismo cae en algunas inexactitudes, como, por ejemplo, cuando afirma que Agust\u00ed\u00adn est\u00e1 influido por la teor\u00ed\u00ada trinitaria de Mario Victorino (I, 238), donde a lo sumo es constatable un trasfondo com\u00fan neoplat\u00f3nico, o que no hay preparaci\u00f3n para su comprensi\u00f3n de la generaci\u00f3n como procesi\u00f3n de la Palabra (III, 1, 381s), a\u00fan cuando esa comprensi\u00f3n est\u00e1 presente, entre otros, en Tertuliano. En la presentaci\u00f3n de la doctrina de Tom\u00e1s (II, 133-232) no se asume la posici\u00f3n central de la relatio. Desde su planteamiento fundamental se entiende tambi\u00e9n que trate ampliamente la segunda l\u00ed\u00adnea de tradici\u00f3n desarrollada en la Escol\u00e1stica, la cual, partiendo de Dionisio y de su tendencia m\u00ed\u00adstica y pasando por Ricardo de San V\u00ed\u00adctor y Alejandro de Hales, lleva hasta Buenaventura y est\u00e1 m\u00e1s cerca del pensamiento griego. En correspondencia con el planteamiento griego, en el que la unidad de naturaleza resulta de la correcta comprensi\u00f3n de las procesiones, la tem\u00e1tica del vol. III se dedica por entero a los Padres griegos y a su doctrina sobre las procesiones y se demuestran (por supuesto, recurriendo a alguna opini\u00f3n particular) las variadas diferenciaciones en la especulaci\u00f3n de la patr\u00ed\u00adstica griega.<\/p>\n<p>En la problem\u00e1tica abordada ya anteriormente (II, 201) en torno al Filioque, el autor se distancia del rechazo de la adici\u00f3n, originado despu\u00e9s de Focio. En este punto Regnon reconoce incluso que la comprensi\u00f3n griega \u00ablineal\u00bb de la relaci\u00f3n de las tres personas (en conexi\u00f3n con el Filioque) adolece de una interpretaci\u00f3n equ\u00ed\u00advoca (III, 2, 240). Por el contrario, vuelve a asumir la concepci\u00f3n griega en la cuesti\u00f3n de la inhabitaci\u00f3n personal del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que alcanza hasta la doctrina de la gracia.<\/p>\n<p>Gracias a la riqueza de material que ofrec\u00ed\u00ada, la obra de Regnon constituy\u00f3 en la \u00e9poca de su aparici\u00f3n una valios\u00ed\u00adsima fuente para la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, sin llegar a alcanzar un reconocimiento general debido a su marcado car\u00e1cter individual.<\/p>\n<p>[ -> Agust\u00ed\u00adn, san; Anselmo, san; Buenaventura, san; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Escol\u00e1stica; Fe; Filioque; Gracia; Hijo; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Mar\u00ed\u00ada; Naturaleza; Padre; Padres (griegos y latinos); Personas divinas; Procesiones; Propiedades; Relaciones; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tertuliano; Tom\u00e1s de Aquino, santo; Trinidad.]<br \/>\nLeo Scheffczyk<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Marco biogr\u00e1fico.-Obra teol\u00f3gico-trinitaria. 1. Marco biogr\u00e1fico Naci\u00f3 el 11 de octubre de 1831 en Saint-Herblain (Dep. Loire-Inf\u00e9rieur). Despu\u00e9s de cursar tres a\u00f1os de filosof\u00ed\u00ada en el Colegio de Brugelette (B\u00e9lgica) entr\u00f3 en el Noviciado de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en Angers el 7 de septiembre de 1852. 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