{"id":16428,"date":"2016-02-05T10:46:05","date_gmt":"2016-02-05T15:46:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-y-economia\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:05","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:05","slug":"teologia-y-economia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-y-economia\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA Y ECONOMIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n.-II. El Nuevo Testamento: Dios revelado en Jesucristo para nuestra salvacion: 1. La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con su Abb\u00e1 en el contexto de la predicaci\u00f3n del reino, y el di\u00e1logo eterno del infinito amor; 2. La visi\u00f3n paulina de la econom\u00ed\u00ada, y sus ra\u00ed\u00adces en la intimidad de Dios; 3. La \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb del Nuevo Testamento.-III. Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada en los Padres de la Iglesia: 1. La insistencia en la econom\u00ed\u00ada; 2. La insistencia en la teolog\u00ed\u00ada.-IV. Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada en Tom\u00e1s de Aquino: 1. Teolog\u00ed\u00ada como ciencia de la fe; 2. Teolog\u00ed\u00ada trinitaria y econom\u00ed\u00ada.-V. Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada en los te\u00f3logos modernos: 1. Recuperaci\u00f3n de la perspectiva econ\u00f3mica; 2. Trinidad inmanente y profundidad de la historia; 3. Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nEn este diccionario nos fijaremos sobre todo en el significado trinitario de este par de conceptos, teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada, de suyo \u00ed\u00adntimamente vinculados, aunque a lo largo de la historia se haya insistido m\u00e1s en uno u otro de ellos.<\/p>\n<p>La econom\u00ed\u00ada se refiere a la comunicaci\u00f3n (dispensatio) de la salvaci\u00f3n seg\u00fan la din\u00e1mica de la encarnaci\u00f3n, y nos proporciona un modelo concreto, la persona y la vida de Jesucristo, para situarnos ante Dios en nuestro mundo y nuestra historia. La teolog\u00ed\u00ada nos abre a la profundidad insondable de esa salvaci\u00f3n en cuanto comuni\u00f3n en y con Dios mismo, y nos entrega el sentido m\u00e1s profundo y la densidad \u00faltima de la econom\u00ed\u00ada y de la historia humana.<\/p>\n<p>Para situar de la manera m\u00e1s adecuada posible la relaci\u00f3n entre ambos conceptos nos referiremos a algunos momentos destacados de la consideraci\u00f3n de dicha relaci\u00f3n comenzando por el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>II. El Nuevo Testamento: Dios revelado en Jesucristo para nuestra salvaci\u00f3n<br \/>\nEl Nuevo Testamento nos descubre el plan salvador de Dios, al que Pablo se refiere ya con la expresi\u00f3n \u00abeconom\u00ed\u00ada del misterio\u00bb. Este plan que culmina en Jesucristo nos conduce al interior de Dios, donde se prepara y se consuma la salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que podamosdecir que la teolog\u00ed\u00ada cristiana trata del Dios revelado en Jesucristo para nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LA RELACI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS CON SU ABB\u00ed\u0081 EN EL CONTEXTO DE LA PREDICACI\u00ed\u201cN DEL REINO, Y EL DI\u00ed\u0081LOGO ETERNO DEL INFINITO AMOR. Los sin\u00f3pticos no emplean el t\u00e9rmino econom\u00ed\u00ada, pero se refieren a su realidad al hablarnos de la actividad de Jes\u00fas que anuncia el reino, y trabaja por su instauraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El reino comienza aqu\u00ed\u00ad, y esto diferencia a Jes\u00fas de las concepciones apocal\u00ed\u00adpticas. La salvaci\u00f3n viene ya en este mundo para los pecadores y cuantos padecen enfermedad, pobreza, abandono. Hacia ellos Jes\u00fas practica la solidaridad, y la exige con su mandamiento del amor.<\/p>\n<p>El actuar solidario de Jes\u00fas se realiza desde su relaci\u00f3n entra\u00f1able con un Dios a quien invoca como a su Abb\u00e1, y en quien encuentra una fuente de alegr\u00ed\u00ada que nunca le abandona y que quiere transmitir a los suyos.<\/p>\n<p>Pero el reino no se consuma en esta vida, y en esto Jes\u00fas se distancia de una concepci\u00f3n puramente inmanente de la escatolog\u00ed\u00ada. La salvaci\u00f3n, aun estrechamente vinculada con el trabajo por la liberaci\u00f3n intramundana, desborda los l\u00ed\u00admites de este mundo.<\/p>\n<p>Lo decisivo es mantener la relaci\u00f3n con el Abb\u00e1, aun en medio de la contradicci\u00f3n m\u00e1s extremada, como Jes\u00fas hizo durante su pasi\u00f3n, y con confianza en el poder del Padre&#8217;, que consumar\u00e1 el reino en el momento dispuesto por su autoridad.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas nos comunicar\u00e1 plenamente el amor y la gloria que \u00e9l recib\u00ed\u00ada del Padre, antes de que el mundo existiese.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con su Abb\u00e1 hunde sus ra\u00ed\u00adces m\u00e1s all\u00e1 del tiempo. La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n nos conduce al di\u00e1logo eterno entre el Padre y el Hijo; el mismo Nuevo Testamento esboza una teolog\u00ed\u00ada de este di\u00e1logo, que nos ayuda no a satisfacer la curiosidad, sino a hacernos cargo con mayor profundidad de la salvaci\u00f3n que los cristianos han de vivir y anunciar.<\/p>\n<p>2. LA VISI\u00ed\u201cN PAULINA DE LA ECONOM\u00ed\u008dA, Y SUS RA\u00ed\u008dCES EN LA INTIMIDAD DE DIOS. Pablo habla de econom\u00ed\u00ada (oikonom\u00ed\u00ada) del misterio o de la gracias. Misterio (myst\u00e9rion) en sentido paulino es el plan divino de la salvaci\u00f3n, que se comunica seg\u00fan una econom\u00ed\u00ada de la que el Ap\u00f3stol se considera servidor (oikon\u00f3mos, o do\u00falos).<\/p>\n<p>La econom\u00ed\u00ada implica la incorporaci\u00f3n a Cristo por el bautismo&#8217;, y la uni\u00f3n de los creyentes entre s\u00ed\u00ad por el ag\u00e1pe, hasta formar el \u00fanico Cuerpo de Cristo; se consuma cuando los hombres, reconciliados por la sangre de la cruz, resucitan con el Se\u00f1or. Vencida entonces toda negatividad, la creaci\u00f3n se renueva, y Cristo entrega el reino al Padre.<\/p>\n<p>La perspectiva paulina es claramente trinitaria, dada la insistencia del Ap\u00f3stol en el Esp\u00ed\u00adritu. Gracias a \u00e9ste el creyente se incorpora a Cristo\u00bb, la diversidad comunitaria se vive como riqueza, y el Cuerpo de Cristo compuesto por muchos miembros se articula en la unidad\u00bb.<\/p>\n<p>Por la resurrecci\u00f3n, Jesucristo es \u00abconstitu\u00ed\u00addo Hijo de Dios con poder, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santidad\u00bb; entonces se cumple la promesa realizada a los padres, se consuma la filiaci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, y la de quienes resucitan con \u00e9l con un cuerpo como el suyo, \u00abespiritual\u00bb no por eliminaci\u00f3n de la materia, sino por su transformaci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Promesa y reino se identifican con la comunidad de los resucitados, que alcanzan la plenitud de su filiaci\u00f3n por obra del mismo Esp\u00ed\u00adritu que con Jes\u00fas los hac\u00ed\u00ada exclamar Abb\u00e1\u00bb<br \/>\nEste esquema trinitario de la salvaci\u00f3n se corresponde con una concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la realidad divina, donde se gesta y donde desemboca el mysterion de la econom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. LA \u00abTEOLOG\u00ed\u008dA\u00bb DEL NUEVO TESTAMENTO. Seg\u00fan esta teolog\u00ed\u00ada de la intimidad divina, ya bastante expl\u00ed\u00adcita en el Nuevo Testamento, Cristo aparece como Hijo, estrictamente divino, plenamente poseedor de los secretos de Dios; al mismo tiempo es considerado como distinto del Padre. Este mantiene con \u00e9l una relaci\u00f3n enteramente de amor, y el Hijo amado a su vez vive vuelto con amor hacia el Padre, en el seno de su ternura infinita&#8217;.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos neotestamentarios de imagen, resplandor, impronta, logos (palabra) aplicados al Hijo, y las alusiones al conocimiento exclusivo que \u00e9l tiene del Padre, hacen pensar en la lucidez de ese amor.<\/p>\n<p>El Padre proyecta la creaci\u00f3n y su plan de salvaci\u00f3n en y con el Hijo, en quien extiende su amor a todos los hombres, de modo que no s\u00f3lo seamos llamados hijos sino que en verdad lo seamos&#8217;. Se descubren as\u00ed\u00ad las ra\u00ed\u00adces de la filiaci\u00f3n divina, de la fraternidad universal entre los hombres, y de la reconciliaci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento, que ha reconocido al Esp\u00ed\u00adritu Santo una funci\u00f3n diferenciada en la obra de la salvaci\u00f3n, lo sit\u00faa en el mismo nivel que al Padre y al Hijo en diversos textos y sobre todo en las f\u00f3rmulas trinitarias.<\/p>\n<p>Ser Hijo supone proceder del Padre. Tambi\u00e9n del Esp\u00ed\u00adritu se afirma que procede del Padre en textos que parecen aludir a la intimidad divina\u00c2\u00b0. La lectura conjunta de otra serie de vers\u00ed\u00adculos sugiere la identificaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que une a los cristianos entre s\u00ed\u00ad, con el v\u00ed\u00adnculo de amor que enlaza al Padre y al Hijo en su intimidad transcendente.<\/p>\n<p>4. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Quien sigue a Jes\u00fas y vive como El vivi\u00f3 en favor del hombre en necesidad se abre a la salvaci\u00f3n que se dispensa en la historia seg\u00fan una sabia \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb. Esta econom\u00ed\u00ada, seg\u00fan el mismo Nuevo Testamento, no s\u00f3lo se halla impulsada por la fuerza de Dios, sino que se fundamenta y se consuma en la estructura misma del ser divino, al que nos incorporamos en Cristo por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada en los Padres de la Iglesia<br \/>\n1. LA INSISTENCIA EN LA ECONOM\u00ed\u008dA. En los primeros siglos la atenci\u00f3n se centra sobre todo en la econom\u00ed\u00ada. Este t\u00e9rmino, que en el griego profano se refiere originariamente a la administraci\u00f3n de la casa, aparece en los Padres apologistas y alejandrinos con el sentido, as\u00ed\u00admismo hel\u00e9nico y prepaulino, de orden de la creaci\u00f3n y providencia divina. Otras veces alude a las disposiciones divinas decididas desde la eternidad y realizadas en el tiempo con vistas a la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>Los Padres ap\u00f3stolicos y los apologistas afirman con nitidez la divinidad de Jesucristo, y consideran al Esp\u00ed\u00adritu Santo como tercero en la tr\u00ed\u00adada y santificador que ejerce funciones propiamente divinas\u00bb. Pero su intento principal se dirige a mostrar que el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu, revelados en la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb como distintos del Padre, son al mismo tiempo inseparablemente uno con \u00e9l en su ser eterno. No hay mucha propensi\u00f3n a \u00abexplorar las relaciones eternas de los tres y mucho menos a construir un sistema conceptual y ling\u00fc\u00ed\u00adstico capaz de expresarlas\u00bb.<\/p>\n<p>Hasta el siglo III la lucha contra el polite\u00ed\u00adsmo pagano y las elucubraciones del gnosticismo, conducen a poner en primer plano la unidad de Dios, e inhiben la exploraci\u00f3n de las distinciones dentro de la divinidad una e indivisible, de las que los te\u00f3logos eran vagamente conscientes.<\/p>\n<p>San Ireneo es un buen ejemplo de insistencia en la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb en cuanto proceso ordenado de la revelaci\u00f3n en que Dios se manifiesta como trino. Para Ireneo el t\u00e9rmino econom\u00ed\u00ada posee un sentido netamente hist\u00f3rico, unido a la idea de la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en Cristo, y a diferencia de los gn\u00f3sticos, siempre ocupados en abstrusas elucubraciones acerca de la organizaci\u00f3n del pl\u00e9roma de los eones.<\/p>\n<p>No duda Ireneo de que la econom\u00ed\u00ada posea un correlato en la vida \u00ed\u00adntima de Dios, donde el Verbo-Hijo que coexiste con el Padre&#8217;de toda eternidad es por completo divino; tambi\u00e9n lo es el Esp\u00ed\u00adritu. Pero no avanza mucho en la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad inmanente; no elabora por ejemplo una teor\u00ed\u00ada de la generaci\u00f3n, ni emplea el t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>La herej\u00ed\u00ada modalista representa la culminaci\u00f3n del apofatismo intratrinitario al insistir en la monarqu\u00ed\u00ada de Dios hasta el punto de afirmar que el trinitarismo econ\u00f3mico no pod\u00ed\u00ada suponer distinci\u00f3n alguna en la propia intimidad divina. Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu no son sino modos de aparecer del mismo Dios; la Trinidad econ\u00f3mica no supone la inmanente.<\/p>\n<p>2. LA INSISTENCIA EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA. La refutaci\u00f3n del modalismo por parte de Hip\u00f3lito y Tertuliano dirige la atenci\u00f3n en occidente hacia la inmanencia divina. Tertuliano sigue de alguna manera el camino de los gn\u00f3sticos, al extender el t\u00e9rmino econom\u00ed\u00ada a connotar la distinci\u00f3n del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu respecto del Padre.<\/p>\n<p>Los tres comparten aquello que Dios es, la \u00absubstantia\u00bb divina. En la eternidad, Dios se encuentra solo sin cosas distintas de El. Pero se halla con su raz\u00f3n o palabra cuya alteridad o individualidad Tertuliano se\u00f1ala con m\u00e1s claridad que sus predecesores. Este sermo es \u00abotro\u00bb, \u00abde alguna manera&#8217; segundo\u00bb.<\/p>\n<p>Cada uno de los tres en cuanto manifestado en el orden de la revelaci\u00f3n es \u00abpersona\u00bb. Este t\u00e9rmino, acu\u00f1ado tambi\u00e9n por Tertuliano, s\u00f3lo m\u00e1s tarde se aplicar\u00e1 a la Palabra y al Esp\u00ed\u00adritu como inmanentes en el ser eterno de Dios`.<\/p>\n<p>En Oriente Or\u00ed\u00adgenes, con el neo-platonismo como trasfondo cultural,hace una verdadera teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad inmanente. Acent\u00faa la individualidad subsistente de los tres, al designar como hyp\u00f3stasis a cada uno de ellos y diferenciar el sentido de este t\u00e9rmino del de ous\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Insiste Or\u00ed\u00adgenes en la generaci\u00f3n del Hijo (engendrado no creado), y considera que el Esp\u00ed\u00adritu Santo posee el \u00faltimo fundamento de su ser en el Padre, por mediaci\u00f3n del Hijo. Al mismo tiempo trata de salvar el monote\u00ed\u00adsmo: s\u00f3lo el Padre es fuente (peg\u00e9) de la divinidad.<\/p>\n<p>Su doctrina posee cierto sabor subordinacionista. Unicamente el Padre es aut\u00f3theos, y extiende su acci\u00f3n a toda la realidad. El Hijo es the\u00f3s, no ho the\u00f3s; es el primero en la cadena de emanaciones; su acci\u00f3n alcanza \u00fanicamente a los seres racionales, mientras que el Esp\u00ed\u00adritu influye s\u00f3lo en los que se est\u00e1n santificando.<\/p>\n<p>Por otra parte Or\u00ed\u00adgenes no olvida las econom\u00ed\u00adas divinas entre las que hace prevalecer la de la encarnaci\u00f3n, en cuanto acci\u00f3n salvadora del Verbo hecho hombre, distinta de su preexistencia eterna.<\/p>\n<p>Las discusiones en torno al subordinacionismo arriano y a la interpretaci\u00f3n del concilio de Nicea provocan aportaciones muy significativas a la reflexi\u00f3n trinitaria. Entre ellas destacan las de los Padres de Capadocia.<\/p>\n<p>Estos interpretan el homousios como afirmaci\u00f3n de la identidad, num\u00e9rica y no s\u00f3lo gen\u00e9ricamente una, de la divinidad; confirman la distinci\u00f3n origeniana de los conceptos de ous\u00ed\u00ada e hyp\u00f3stasis entre s\u00ed\u00ad; conducen a la f\u00f3rmula \u00abuna esencia y tres personas\u00bb como expresi\u00f3n de la fe trinitaria.<\/p>\n<p>Distinguen cada persona por su propiedad personal (o idi\u00f3tetes). El Padre por la agennes\u00ed\u00ada; el Hijo, por la g\u00e9nnesis o proceder por generaci\u00f3n; el Esp\u00ed\u00adritu por el simple proceder o \u00e9kpemsis.<\/p>\n<p>La peculiaridad personal se establece pues por los tr\u00f3poi hyp\u00e1rxeos, o modos de recibir el existir id\u00e9ntico en los tres por su contenido. El Hijo lo recibe del Padre, y el Esp\u00ed\u00adritu, del Padre por el Hijo. S\u00f3lo el Padre es principio sin principio.<\/p>\n<p>A partir de esta \u00e9poca sobre todo, la reflexi\u00f3n trinitaria es considerada como la teolog\u00ed\u00ada por excelencia; se la distingue de la econom\u00ed\u00ada, referida \u00e9sta a la consideraci\u00f3n de la vida concreta y salvadora de Cristo hombre.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino teolog\u00ed\u00ada fue empleado ya por Plat\u00f3n en el mundo pagano, y por Justino en el cristiano. Or\u00ed\u00adgenes habla de un teologizar sobre Dios en s\u00ed\u00ad, distinto del tratar de su econom\u00ed\u00ada. Eusebio se aproxima a\u00fan m\u00e1s a la nitidez de la distinci\u00f3n al considerar que la teolog\u00ed\u00ada se refiere al elemento divino de Cristo, y la econom\u00ed\u00ada a su elemento humano. Sin embargo en siglos posteriores se llegar\u00e1 a perder la expresi\u00f3n tan rica de \u00abeconom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada en Tom\u00e1s de Aquino\u00bb<br \/>\n1. TEOLOG\u00ed\u008dA COMO CIENCIA DE LA FE. Mientras la teolog\u00ed\u00ada bizantina conserva la distinci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada, en Occidente por obra de Gilberto de la Porr\u00e9e, Abelardo, y despu\u00e9s de Tom\u00e1s de Aquino (TA), teolog\u00ed\u00ada pasa a designar toda la ciencia de la fe. Contribuye a ello la influencia de Arist\u00f3teles con su divisi\u00f3n tripartita del saber en matem\u00e1tica, f\u00ed\u00adsica, y teolog\u00ed\u00ada (o metaf\u00ed\u00adsica).<\/p>\n<p>La econom\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n y de la gracia se hallan presentes en el tratamiento de TA. Baste pensar en la estructura de la Summa: todo sale de Dios, y todo, en Cristo, vuelve a Dios. Pero no encontramos en \u00e9l muchos aspectos de la perspectiva hist\u00f3rica paulina que tan bien recogi\u00f3 san Ireneo.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada lo estudia todo desde Dios. Tanto los misterios sobrenaturales, como todo lo real en su conjunto y en sus expresiones individuales, resultan ser explicaci\u00f3n de Dios, en el doble sentido de despliegue de Dios y de lugar donde se profundiza su conocimiento.<\/p>\n<p>Se impone pues hablar de una extensi\u00f3n en TA del concepto de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb como estudio de Dios, dado que la unidad de la ciencia teol\u00f3gica proviene de esta consideraci\u00f3n de todo \u00absub ratione deitatis\u00bb, y con vistas a un conocimiento m\u00e1s profundo de Dios.<\/p>\n<p>El instrumento que permite tal estudio es la raz\u00f3n iluminada por la fe, \u00abratio fide illustrata\u00bb. La raz\u00f3n avanza cuanto sus alcances le permiten, pero ve sus posibilidades ampliadas por la fe. Esta ampliaci\u00f3n se realiza porque la raz\u00f3n acepta principios cuya evidencia ella misma no puede establecer aqu\u00ed\u00ad abajo, pero que son realidades evidentes en la vida eterna. En este sentido la teolog\u00ed\u00ada es considerada por TA como una ciencia subalternada a la de los bienaventurados; un poco como la m\u00fasica, dice \u00e9l, emplea principios cuya evidencia establecen las matem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Los principios dula fe sirven tambi\u00e9n como punto de partida de un verdadero discurso racional, ya que se expresan en conceptos humanos comunes a otros conocimientos. La raz\u00f3n, al considerar los contenidos revelados, busca el nexo que guardan los misterios entre s\u00ed\u00ad; hace ver que, aunque indemostrables, no son absurdos; pone de relieve los errores de quienes los niegan.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada debe ser considerada como ciencia por llegar a afirmaciones ciertas y universales, cualidades \u00e9stas que no dependen s\u00f3lo de los principios de fe, sino de que la misma raz\u00f3n no yerre en las tareas que a ella le competen.<\/p>\n<p>La obra de TA adolece de un cierto objetivismo intelectualista, dado que la \u00ed\u00adndole implicativa de la fe b\u00ed\u00adblica no es considerada por \u00e9l como caracter\u00ed\u00adstica propia del tratamiento teol\u00f3gico, aunque de hecho aflore en \u00e9ste como rasgo de la subjetividad del santo que lo conduce. La causa puede hallarse en una concepci\u00f3n de la raz\u00f3n excesivamente delimitada respecto de las dem\u00e1s facultades humanas. Rahner ha hablado de perikh\u00f3resis entre entendimiento y voluntad, y Zubiri, m\u00e1s pertinentemente, de inteligencia sentiente. En todo caso, de la causa detectada habr\u00ed\u00ada que extraer el principio hermen\u00e9utico que actualice la obra de TA sin perder sus riquezas para nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>2. TEOLOG\u00ed\u008dA TRINITARIA Y ECONOM\u00ed\u008dA. La consideraci\u00f3n de la Trinidad inmanente de TA, o \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb por antonomasia, constituye una de las cumbres del pensamiento trinitario latino. Aludimos tan s\u00f3lo a dos de sus aspectos.<\/p>\n<p>En primer lugar, al concepto de persona que TA llega a perfilar, de \u00ed\u00adndole ante todo relacional. La persona en Dios se distingue en cuanto tal no por su autoposici\u00f3n afirmativa, sino por ser donaci\u00f3n al otro, o acogida del otro, o por recibirse como amor como tal persona. Cada cual se hace persona al asumir la relaci\u00f3n peculiar que a ella le corresponde en el concierto con las dem\u00e1s personas. En la teolog\u00ed\u00ada actual se descubre analog\u00ed\u00ada entre esta concepci\u00f3n de la personalidad divina y la del hombre \u00aba imagen de Dios\u00bb, frente a concepciones de la personalidad que subrayan sobre todo la autoconciencia o la afirmaci\u00f3n libre de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Una alusi\u00f3n tambi\u00e9n a la manera tomasiana de pensar al Hijo como Palabra (Verbum) y al Esp\u00ed\u00adritu Santo como Amor, seg\u00fan la convencionalmente llamada teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica. Conviene considerarla no s\u00f3lo como un intento de mostrar la no incompatibilidad entre la identidad y la distinci\u00f3n de los tres divinos, sino tambi\u00e9n en lo que nos ayuda a hacernos cargo de la revelaci\u00f3n. En \u00e9sta Jes\u00fas aparece estrechamente vinculado a la manifestaci\u00f3n de la verdad, hasta identificarse con ella, y el Hijo amado es caracterizado tambi\u00e9n como palabra e imagen, no ajenas al amor, sino constitutivas de la lucidez propia del verdadero amor.<\/p>\n<p>El tratado de la Trinidad de TA finaliza con el estudio de las \u00abmisiones\u00bb del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. A trav\u00e9s de ellos, el Padre establece con el hombre destinatario de la misi\u00f3n una relaci\u00f3n nueva caracterizada por la amistad&#8217;. La teolog\u00ed\u00ada se abre as\u00ed\u00ad de manera expresa a la econom\u00ed\u00ada, pero \u00e9sta se entender\u00e1 demasiado exclusivamentecomo inhabitaci\u00f3n, lo que subraya uno de sus aspectos, pero oscurece la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica que tambi\u00e9n posee seg\u00fan el NuevoTestamento.<\/p>\n<p>V. Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada en los te\u00f3logos modernos<br \/>\n1. RECUPERACI\u00ed\u201cN DE LA PERSPECTIVA ECON\u00ed\u201cMICA. La Iglesia cat\u00f3lica no recupera la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la econom\u00ed\u00ada hasta el Vaticano II, varios de cuyos principales documentos arrancan con el anuncio de la obra peculiar del Hijo y la del Esp\u00ed\u00adritu Santo en cuanto enviados del Padre en el mundo y para su salvaci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nKarl Rahner sobresale como precursor de la recuperaci\u00f3n de esta perspectiva. Su aportaci\u00f3n suele condensarse en su aforismo: la Trinidad econ\u00f3mica es la inmanente y viceversa.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n de la perspectiva econ\u00f3mica en el trasfondo de una modernidad predominantemente agn\u00f3stica en cuanto al ser de Dios, se traduce, en un primer momento, en p\u00e9rdida de la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb como reflexi\u00f3n sobre el ser inmanente divino31.<\/p>\n<p>2. LA TRINIDAD INMANENTE COMO PROFUNDIDAD DE LA HISTORIA. De esta suerte de apofatismo intratrinitario sale la teolog\u00ed\u00ada al relacionar la vida misma de Dios con los dinamismos propios de la comunicaci\u00f3n interpersonal, y del compromiso transformador de la historia. La teolog\u00ed\u00ada proyecta as\u00ed\u00ad sentido sobre la existencia humana, y descubre c\u00f3mo \u00e9sta, en virtud de la gracia, puede ser situada, con cuanto le pertenece, en la hondura misma de la comuni\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>H. M\u00fchlen interpreta como relaci\u00f3n yo-t\u00fa, la que el Padre mantiene con el Hijo; en ella cada uno reconoce al otro una peculiaridad intransferible, que se halla en raz\u00f3n, no inversa, sino directa de la cercan\u00ed\u00ada que los une hasta identificarlos, llevando al l\u00ed\u00admite lo que ocurre en la relaci\u00f3n de amistad. Ambos, en la relaci\u00f3n denotada por el pronombre nosotros se vuelven hacia un tercero, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, fruto com\u00fan del amor que los une.<\/p>\n<p>\u00abEl Dios crucificado\u00bb de J. Moltmann significa, pese a sus formulaciones a veces discutibles, una contribuci\u00f3n importante en el camino de considerar la historia humana, con sus dolores, como inclu\u00ed\u00adda en la vida de Dios. El Calvario ha de considerarse como acontecimiento del propio Dios, en que el Padre entrega al Hijo, y el Hijo acepta ser entregado. La comunidad de amor entre ambos manifiesta su unidad. El abandono del Hijo por el Padre, su distinci\u00f3n. De esa relaci\u00f3n brota tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que comunica al hombre la posibilidad y la fuerza de una nueva vida. Lo que as\u00ed\u00ad ocurre en la historia de los hombres no s\u00f3lo se fundamenta en Dios, sino que halla su correlato en la estructura trinitaria del mismo ser divino.<\/p>\n<p>G. Lafont, antes que Moltmann y con un conocimiento mucho m\u00e1s preciso que \u00e9l de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica cat\u00f3lica, hab\u00ed\u00ada considerado el misterio pascual como \u00abexpresi\u00f3n en el lenguaje simb\u00f3lico de una vida de hombre del eterno intercambio trinitario\u00bb. Descubre la econom\u00ed\u00ada como traslaci\u00f3n a nuestra historia del dinamismo interno del misterio trinitario.<\/p>\n<p>En la econom\u00ed\u00ada, el Padre se se\u00f1ala por la acci\u00f3n de dar; conf\u00ed\u00ada al Hijo una misi\u00f3n, y le comunica la gloria de la resurrecci\u00f3n. El Hijo aparece como quien acoge, primero la voluntad del Padre hasta la Cruz, despu\u00e9s la gloria de la Resurrecci\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu Santo se percibe como estrechamente vinculado a la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Estas actividades relacionales -dar, acoger, ser comuni\u00f3n- son tambi\u00e9n las que m\u00e1s all\u00e1 de todo l\u00ed\u00admite se realizan en la inmanencia divina.<\/p>\n<p>Lo cual sugiere que quien se una a ellas en la historia participa de la vida de Dios. Lafont considera el misterio pascual no s\u00f3lo como lugar de acceso a la intimidad de Dios, sino como paradigma concreto de la existencia humana. Esta progresa hacia su condici\u00f3n filial al dejarse interpelar por la Palabra, para deponer toda autosuficiencia y vivir cada vez m\u00e1s la acogida del don del Padre. Al morir con Jes\u00fas, la muerte se transforma en tr\u00e1nsito pascual que consuma la condici\u00f3n filial.<\/p>\n<p>Vivir como hijos en el Hijo implica participar del Ser de Dios, cuyo contenido concreto es la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. La revelaci\u00f3n de \u00e9sta manifiesta a lo largo de la historia las estructuras fundamentales del Ser, que no puede ya ser concebido como clausurado sobre s\u00ed\u00ad, o sustancialidad compacta. Se desvela como acontecimiento de amor.<\/p>\n<p>Estas estructuras del Ser-Amor han de ser asumidas y vividas de manera participada por el Dasein o realidad humana situada en la historia. Todo ha de ocurrir con la mirada puesta en Jes\u00fas, traducci\u00f3n concreta a una vida de hombre de su actitud intratrinitaria de acogida que hace posible la donaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad la aparici\u00f3n del ser como amor.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n ayuda a ampliar esta perspectiva hist\u00f3rica, al se\u00f1alar que el mundo entero, en la medida en que se va transformando en reino mediante el trabajo del hombre, est\u00e1 llamado a reflejar el misterio divino. Este ha de irse traduciendo en la vida econ\u00f3mica, social y pol\u00ed\u00adtica, puesto que cualquier otra comuni\u00f3n puede relacionarse por la gracia con la comuni\u00f3n trinitaria. La gracia tiende a incorporar a la vida de Dios todo lo que se halle regido por un principio aut\u00e9ntico de solidaridad y fraternidad.<\/p>\n<p>J. Sobrino observa que la versi\u00f3n hist\u00f3rica de la filiaci\u00f3n eterna del Hijo es la vida de Jes\u00fas. Este define su personalidad por su relaci\u00f3n al Padre, y nos ense\u00f1a a trav\u00e9s de su vida humana la manera de acercarnos a El y de corresponder a su amor. Gracias al Esp\u00ed\u00adritu Santo captamos que Jes\u00fas es el Hijo, y vamos con El al Padre. Al seguir a Jes\u00fas, vivimos la Trinidad.<\/p>\n<p>3. CONCLUSI\u00ed\u201cN. La tradici\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada por antonomasia, que parten de la revelaci\u00f3n del mismo Cristo y la profundizan, nos ayudan a conocer la intimidad divina m\u00e1s all\u00e1 de lo que nos ser\u00ed\u00ada posible mediante la sola consideraci\u00f3n de la historia de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Esta teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad inmanente nos es necesaria tambi\u00e9n hoy, para sopesar la densidad y la grandeza de la condici\u00f3n filial divina que Jes\u00fas ha puesto a nuestro alcance, al vivirla en t\u00e9rminos de humanidad. Pero las aportaciones de la consideraci\u00f3n intratrinitaria han de verificarse en la vida de Jes\u00fas de Nazaret, y adquirir en ella penetraci\u00f3n y concreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cristo no ser\u00ed\u00ada nuestra norma si no fuera el Verbo de Dios; la teolog\u00ed\u00ada tratade hacerse cargo de la profundidad que ello supone. Cristo no ser\u00ed\u00ada nuestro hermano ni nuestro modelo concreto, si no se hubiera encarnado; la econom\u00ed\u00ada pone de manifiesto todo lo que ello significa, y prohibe a la teolog\u00ed\u00ada caer en el esoterismo.<\/p>\n<p>No se trata de escoger entre teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada. A la luz de la teolog\u00ed\u00ada, la econom\u00ed\u00ada aparece como la animaci\u00f3n progresiva de nuestra historia, en Cristo y por Cristo, por el dinamismo de amor que configura la comuni\u00f3n divina intratrinitaria.<\/p>\n<p>Quien se incorpora a Cristo y marcha en su seguimiento, participa por ese mismo hecho de la comuni\u00f3n de Dios y contribuye a transformar la historia en historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[-> Agnosticismo; Amor; Apocal\u00ed\u00adptica; Atanasio y Alejandrinos; Bautismo; Capadocios; Comuni\u00f3n; Concilios; Creaci\u00f3n; Cruz; Encarnaci\u00f3n; Escatolog\u00ed\u00ada; Esoterismo; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Hijo; Historia; Ireneo; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Misterio; Monote\u00ed\u00adsmo; Or\u00ed\u00adgenes; Padre; Padres (griegos y latinos); Pascua; Perikhoresis; Personas divinas; Polite\u00ed\u00adsmo; Procesiones; Rahner, K; Reino; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Tertuliano; Tom\u00e1s de Aquino; Trinidad; Vida cristiana; Zubiri.]<br \/>\nJos\u00e9 Ram\u00f3n Garc\u00ed\u00ada-Murga<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n.-II. El Nuevo Testamento: Dios revelado en Jesucristo para nuestra salvacion: 1. La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con su Abb\u00e1 en el contexto de la predicaci\u00f3n del reino, y el di\u00e1logo eterno del infinito amor; 2. La visi\u00f3n paulina de la econom\u00ed\u00ada, y sus ra\u00ed\u00adces en la intimidad de Dios; 3. La \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-y-economia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEOLOGIA Y ECONOMIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16428","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16428","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16428"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16428\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16428"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16428"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16428"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}