{"id":16429,"date":"2016-02-05T10:46:06","date_gmt":"2016-02-05T15:46:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teresa-de-jesus-sta\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:06","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:06","slug":"teresa-de-jesus-sta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teresa-de-jesus-sta\/","title":{"rendered":"TERESA DE JESUS, STA."},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Los pre\u00e1mbulos de su saber trinitario.-II. La experiencia m\u00ed\u00adstica del misterio trinitario.-III. La inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el alma.<\/p>\n<p>Como en otros sectores de su magisterio espiritual, el misterio trinitario no es objeto de una especulaci\u00f3n teol\u00f3gica por parte de santa Teresa (=T)&#8217;. En ella prevalecen el hecho de la experiencia profunda del misterio, y la decisiva relevancia de las personas divinas en la culminaci\u00f3n de la vida espiritual cristiana. Dos planos -testimonio y doctrina- que presentaremos as\u00ed\u00ad: 1\u00c2\u00b0, los pre\u00e1mbulos de su saber trinitario. 2\u00c2\u00b0, su testimonio experiencial de la Trinidad. 3\u00c2\u00b0, su doctrina sobre la inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el alma del cristiano.<\/p>\n<p>I. Los pre\u00e1mbulos de su saber trinitario<br \/>\nAntes de encontrarnos con la palabra fuerte de T. sobre la Trinidad, es importante conocer, al menos someramente, su formaci\u00f3n catequ\u00e9tica acerca del misterio. Precisamente, porque la palabra fuerte de la Santa ser\u00e1 eminentemente testifical y m\u00ed\u00adstica, en contraste con su elemental aprendizaje teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En \u00e9ste como en otros art\u00ed\u00adculos del credo, T. tuvo la formaci\u00f3n hogare\u00f1a com\u00fan y corriente en las familias medianamente cultas de su tiempo y de su ambiente abulense.En ella, todo fue relativamente precoz. El cap\u00ed\u00adtulo primero de su autobiograf\u00ed\u00ada sit\u00faa el recuerdo de sus lecturas de infancia a partir de \u00ablos seis o siete a\u00f1os\u00bb (V. 1, 1). El Flos Sanctorum, le\u00ed\u00addo en esos albores de su vida (V. 1, 4), probablemente le atrajo m\u00e1s la atenci\u00f3n hacia los episodios de martirio que hacia las ocasionales alusiones a la Trinidad. Con todo hay que recordar que la vida familiar y social de entonces estaba salpicada de continuas invocaciones trinitarias, desde las palabras que acompa\u00f1aban la se\u00f1al de la cruz hecha sobre s\u00ed\u00ad mismo, hasta las frecuentes bendiciones, o el rezo del Gloria Patri en calidad de oraci\u00f3n fundamental del cristiano y constante ritornelo de la liturgia cotidiana.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, T. enriquecer\u00e1 esa formaci\u00f3n inicial con sus lecturas predilectas, sobre todo con los libros del Padre Granada, de Francisco de Osuna y Bernardino de Laredo. Y m\u00e1s especialmente con su libro formativo por excelencia, la \u00abVita Chisti\u00bb del cartujo Landulfo de Sajonia (\u00ablos Cartujanos\u00bb,dir\u00e1 ella), en que encontrar\u00e1 p\u00e1ginas densas de contenido b\u00ed\u00adblico y teol\u00f3gico, densas tambi\u00e9n de unci\u00f3n y piedad sobre el misterio trinitario, sobre Cristo Jes\u00fas, y sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. V. 38. 9; y R. 67). En la versi\u00f3n castellana del libro -cuatro gruesos infolios-, las meditaciones se hab\u00ed\u00adan adaptado al ciclo lit\u00fargico. Y en \u00e9l las fiestas de la Trinidad y de Pentecost\u00e9s eran doblemente formativas, para la piedad y para la cultura teol\u00f3gica de T. Datos b\u00ed\u00adblicos y piedad personal forman, de hecho, el trenzado de fondo de esas meditaciones. Teresa contaba adem\u00e1s con la ayuda de la liturgia carmelitana: tanto el breviario como el misal de la Orden le suministrar\u00e1n abundantes recursos formativos a trav\u00e9s de los textos latinos, ligeramente opacos para ella (cf. MIGUEL \u00ed\u0081NGEL DIEZ, Un misal de san Juan de la Cruz, en Experiencia y pensamiento en san Juan de la Cruz, Madrid 1990, 155-167. Estudio del misal carmelitano de 1559, con especial atenci\u00f3n a las liturgias de la Trinidad y del Esp\u00ed\u00adritu Santo).<br \/>\nM\u00e1s adelante recordar\u00e1 que una de sus primeras ilustraciones m\u00ed\u00adsticas de contenido trinitario le ocurrir\u00e1 mientras reza el s\u00ed\u00admbolo \u00abQuicumque\u00bb (V. 39. 25). De hecho, no s\u00f3lo comenzar\u00e1 a escribir su Castillo Interior \u00abhoy, d\u00ed\u00ada de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad a\u00f1o de 1577\u00bb (M. pr\u00f3logo), sino que muy probablemente la liturgia de ese d\u00ed\u00ada le facilit\u00f3 el tema y el s\u00ed\u00admbolo central del libro.<\/p>\n<p>Entre las expresiones t\u00ed\u00adpicas de su elemental piedad trinitaria pueden mencionarse dos o tres de car\u00e1cter m\u00e1s o menos epis\u00f3dico: a) T. pondr\u00e1 a uno de sus Carmelos bajo la advocaci\u00f3n de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, el de Soria, pen\u00faltima de sus fundaciones (F. 30 t\u00ed\u00adtulo). b) Una de sus monjas m\u00e1s \u00ed\u00adntimas refiere en los procesos de beatificaci\u00f3n de T. este episodio: \u00ab&#8230; con grandes enfermedades, casi nunca dejaba de rezar el Oficio Divino, y esto con tanta devoci\u00f3n que cuando \u00ed\u00adbamos por los caminos y rezaba fuera del coro, siempre rodeaba el Salmo de arte que hubiese de decir ella el verso de Gloria Patri\u00bb (Procesos de B. y Canonizaci\u00f3n, Burgos 1935, t. I, p. 473: declaraci\u00f3n de Ana de Jes\u00fas). c) M\u00e1s singular es el hecho de las estampas de la Trinidad que T. lleva en su breviario. Cuenta Graci\u00e1n: \u00abEra la santa Madre Teresa de Jes\u00fas muy devota de im\u00e1genes bien pintadas&#8230; Tra\u00ed\u00ada, pues, en su breviario algunas estampas curiosas por registros. Y entre ellas, tres de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad: la del Padre era de un rostro muy venerable; la del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en figura de medio cuerpo arriba, como de un mancebo muy hermoso, sin barbas, muy encendido el rostro, y ocultado la mitad del cuerpo entre unas nubes de fuego. Con esta figura ten\u00ed\u00ada grand\u00ed\u00adsima devoci\u00f3n; y no s\u00e9 de d\u00f3nde tuvo principio hacerle pintar de esa manera, pero era notable rostro y que mov\u00ed\u00ada a mucha admiraci\u00f3n. La del Hijo era de la manera que arriba dije, resucitado, con corona y llagas, y ten\u00ed\u00ada un no s\u00e9 qu\u00e9, que no se miraba vez que no diese consuelo y esp\u00ed\u00adritu. Nunca he yo visto semejante imagen, y principalmente los ojos, en los cuales se parec\u00ed\u00ada con la Ver\u00f3nica de Ja\u00e9n que yo he visto muy de cerca\u00bb (GRACI\u00ed\u0081N, Escolias a la vida de santa Teresa&#8230; Roma 1982, 367). Las tres estampas pasaron a poder de la Duquesa de Alba, quien a\u00f1ade: \u00ab&#8230; las tres im\u00e1genes de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad,<br \/>\nque en tal modo se 1e mostraban, las tuvo Su Excelencia (la Duquesa), y tiene por cierto que, cuando se pintaban, borraba la dicha Madre con su mano lo que el pintor no acertaba a conformar con las que en la oraci\u00f3n hab\u00ed\u00ada visto\u00bb (Procesos, ibid., t. III, 347: declaraci\u00f3n de Da Mar\u00ed\u00ada Enr\u00ed\u00adquez de Toledo).<\/p>\n<p>Todo ese paisaje primerizo y ligeramente \u00abnaif\u00bb ser\u00e1 desbordado al comenzar la vida m\u00ed\u00adstica de T. Ser\u00e1 entonces cuando estallen s\u00fabitamente sus iluminaciones trinitarias, que, como es sabido, comienzan con una intensa experiencia de la presencia de Dios. Lo referir\u00e1 ella en sus primeros escritos autobiogr\u00e1ficos. Baste transcribir aqu\u00ed\u00ad un par de testimonios directos:<br \/>\n\u00abSe ve el alma (la propia alma de T.) en un punto tan sabia, y tan declarado el misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad y de otras cosas muy subidas, que no hay te\u00f3logo con quien no se atreviese a disputar la verdad de estas grandezas\u00bb (V. 27, 9). \u00abEstando una vez rezando el salmo Quicumque volt, se me dio a entender la manera c\u00f3mo era un solo Dios y tres Personas, tan claro, que yo me espant\u00e9 y consol\u00e9 mucho. H\u00ed\u00adzome grand\u00ed\u00adsimo provecho para conocer m\u00e1s las grandezas de Dios y sus maravillas, y para cuando pienso o se trata de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, parece entiendo c\u00f3mo puede ser, y esme mucho contento\u00bb (V. 39, 25).<\/p>\n<p>Escribe esas afirmaciones probablemente a fines de 1565, cuando ella cuenta cincuenta a\u00f1os, y lleva ya m\u00e1s de un quinquenio de fuertes experiencias teologales y cristol\u00f3gicas. Ser\u00e1n ellas el punto de arranque de una escalada de vivencias y testimonios en torno al misterio trinitario, que ocupar\u00e1ntodo el decenio siguiente, y que en gran parte coincidir\u00e1n con la etapa que la Madre T. vive bajo la direcci\u00f3n espiritual de fray Juan de la Cruz. Las recogemos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. La experiencia m\u00ed\u00adstica del misterio trinitario<br \/>\nAfortunadamente ha llegado hasta nosotros una serie de apuntes \u00ed\u00adntimos en que la Madre T. fue escribiendo, casi sobre la marcha, algunas de sus experiencias m\u00ed\u00adsticas, \u00ablas mercedes\u00bb que Dios le hace. Es probable que otra gran parte de esos apuntes se haya perdido. Con todo, los que nos quedan son de valor excepcional. Y permiten seguir a grandes pasos la \u00abescalada\u00bb de teofan\u00ed\u00adas trinitarias a que hemos aludido. Las seguiremos al hilo de la cronolog\u00ed\u00ada. Luego destacaremos lo m\u00e1s relevante de su contenido.<\/p>\n<p>1) A modo de preludio, nos hallamos con un apunte brev\u00ed\u00adsimo. La Santa ya ha sido introducida en una intensa experiencia m\u00ed\u00adstica del misterio de Cristo. Han surgido las primeras graves dificultades de fundadora. Enmarcada en ese doble contexto, externo y m\u00ed\u00adstico, le llega una palabra interior de Jes\u00fas: \u00abMi Padre se deleita contigo, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo te ama\u00bb (Relaci\u00f3n 13: fechada entre 1570 y 1571). Es presagio y promesa. Los dos verbos \u00abdeleitarse\u00bb y \u00abamar\u00bb tienen resonancia b\u00ed\u00adblica y lograr\u00e1n marcar la interioridad de T. en su relaci\u00f3n con las personas divinas (cf. V. 14, 10; Exclamaciones 7, 2).<br \/>\n2) Sigue el relato del famoso \u00e9xtasis de Salamanca. La gracia m\u00ed\u00adstica se apodera de todo el ser de T. al o\u00ed\u00adr oca sionalmente el canto \u00abV\u00e9ante mis (jos\u00bb en el clima de las fiestas de Pascua: 15 de abril de 1571. Recogemos s\u00f3lo el testimonio central del relato, que ha sido escrito por T. en vivo, mientras a\u00fan est\u00e1 bajo el impacto del precedente \u00abtraspasamiento de alma\u00bb (R. 15, 3): \u00ab&#8230; hasta esta ma\u00f1ana estaba con esta pena&#8230; Tuve un gran arrobamiento y parec\u00ed\u00adame que nuestro Se\u00f1or me hab\u00ed\u00ada llevado el esp\u00ed\u00adritu junto a su Padre, d\u00ed\u00adjole: \u00abesta que me diste, te doy\u00bb, y parec\u00ed\u00adame que me llegaba a S\u00ed\u00ad\u00bb.<\/p>\n<p>3) Poco m\u00e1s de un mes despu\u00e9s (29 de mayo 1571), T. se halla ya en plena experiencia trinitaria. Nos lo cuenta en la R. 16, que contiene uno de los testimonios m\u00e1s ricos en contenido teol\u00f3gico. He aqu\u00ed\u00ad dos fragmentos del relato: \u00abEl martes despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n, habiendo estado un rato en oraci\u00f3n despu\u00e9s de comulgar&#8230;, comenz\u00f3 a inflamarse mi alma, pareci\u00e9ndome que claramente entend\u00ed\u00ada tener presente a toda la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad en visi\u00f3n intelectual, adonde entendi\u00f3 mi alma, por cierta manera de representaci\u00f3n, como figura de la verdad para que lo pudiese entender mi torpeza, c\u00f3mo es Dios trino y uno; y as\u00ed\u00ad me parec\u00ed\u00ada hablarme todas tres Personas, y que se representaban dentro en mi alma distintamente, dici\u00e9ndome que desde este d\u00ed\u00ada ver\u00ed\u00ada mejor\u00ed\u00ada en m\u00ed\u00ad en tres cosas, que cada una de estas Personas me hac\u00ed\u00ada merced: la una en la caridad, y en padecer con contento, (y) en sentir esta caridad con encendimiento en el alma. Entend\u00ed\u00ad aquellas palabras que dice el Se\u00f1or: que estar\u00e1n con el alma que est\u00e1 en gracia las tres divinas Personas, porque las ve\u00ed\u00ada dentro de m\u00ed\u00ad por la manera dicha\u00bb. \u00abParece quedaron en mi alma  tan imprimidas aquellas tres Personas que vi, siendo un solo Dios, que, a durar as\u00ed\u00ad, imposible ser\u00ed\u00ada dejar de estar recogida con tan divina compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>4) A partir de ese momento, T. entra en un estado teop\u00e1tico, en que se le normaliza y estabiliza la experiencia de la Trinidad. Lo anota ella misma un mes despu\u00e9s (30 de junio de 1571), en la R. 18: \u00abEsta presencia de las tres Personas que dije al principio, he tra\u00ed\u00addo hasta hoy&#8230; presentes en mi alma muy ordinario, y como yo estaba mostrada a traer s\u00f3lo a Jesucristo siempre, parece me hac\u00ed\u00ada alg\u00fan impedimento ver tres Personas, aunque entiendo es un solo Dios, y d\u00ed\u00adjome hoy el Se\u00f1or&#8230; que erraba en imaginar las cosas del alma con la representaci\u00f3n que las del cuerpo&#8230;, y que era capaz el alma para gozar mucho. Pareci\u00f3me se me represent\u00f3 como cuando en una esponja se incorpora y embebe el agua; as\u00ed\u00ad me parec\u00ed\u00ada mi alma que se hench\u00ed\u00ada de aquella divinidad y por cierta manera gozaba en s\u00ed\u00ad y ten\u00ed\u00ada las tres Personas\u00bb.<br \/>\nEsa impresi\u00f3n de esponja sumergida en el oc\u00e9ano de la Trinidad la reitera otras dos veces en sus apuntes, a distancia de varios a\u00f1os (cf. R. 45 y 61; de los a\u00f1os 1575 y 1576 respectivamente).<\/p>\n<p>5) Sigue una experiencia de especial densidad doctrinal. Acontece en ese mismo a\u00f1o 1571 y la refiere en la R. 24: \u00abUna vez estando en oraci\u00f3n, me mostr\u00f3 el Se\u00f1or por una extra\u00f1a manera de visi\u00f3n intelectual c\u00f3mo estaba el alma que est\u00e1 en gracia, en cuya compa\u00f1\u00ed\u00ada vi la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad por visi\u00f3n intelectual, en cuya compa\u00f1\u00ed\u00ada ven\u00ed\u00ada al alma un poder que se\u00f1oreaba toda la tierra&#8230;\u00bb \u00abMostr\u00f3me tambi\u00e9n c\u00f3mo est\u00e1 el alma que est\u00e1 en pecado&#8230;\u00bb<br \/>\nEs, probablemente, la experiencia que aflorar\u00e1 en el recuerdo de T. cuando aborde la exposici\u00f3n del Castillo Interior (M. 1, 1, 1-2). En todo caso, las tres experiencias documentadas en los n\u00fameros 3, 4, 5, forman el tr\u00ed\u00adptico central de los apuntes trinitarios de la Santa. Constituyen el soporte b\u00e1sico de la doctrina teresiana de la inhabitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6) En un solo apunte, sigue una doble experiencia: una delicada mariofan\u00ed\u00ada y la experiencia del don de las personas divinas. Est\u00e1 datada en enero de 1572, y referida en la R. 25. He aqu\u00ed\u00ad la segunda parte del relato: \u00abDespu\u00e9s de esto, qued\u00e9me yo en la oraci\u00f3n que traigo de estar el alma con la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, y parec\u00ed\u00adame que la Persona del Padre me llegaba a S\u00ed\u00ad y dec\u00ed\u00ada palabras muy agradables. Entre ellas me dijo, mostr\u00e1ndome lo que quer\u00ed\u00ada: \u00abYo te di a mi Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo y a esta Virgen. \u00bfQu\u00e9 me puedes t\u00fa dar a m\u00ed\u00ad,\u00bb\u00bb (Cf. R. 31, nuevamente sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo).<\/p>\n<p>7) Ese mismo a\u00f1o (22 de septiembre de 1572), T. recibe la gracia trinitaria que prepara su ingreso en las \u00abs\u00e9ptimas moradas\u00bb y que de hecho le servir\u00e1 para redactar el primer cap\u00ed\u00adtulo de esas moradas en el Castillo Interior. Es la R. 33, escrita muy probablemente a ra\u00ed\u00adz de esa experiencia m\u00ed\u00adstica: \u00abUn d\u00ed\u00ada de san Mateo, estando como suelo despu\u00e9s que vi la visi\u00f3n de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad y c\u00f3mo est\u00e1 con el alma que est\u00e1 en gracia, se me dio a entender muy claramente, de manera que por ciertas maneras y comparaciones por visi\u00f3n imaginaria lo vi. Y aunque otras veces se me ha dado a entender por visi\u00f3n intelectual la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, no me ha quedado despu\u00e9s algunos d\u00ed\u00adas la verdad, como ahora, digo para poderlo pensar y consolarme en esto. Y ahora veo que de la misma manera lo he o\u00ed\u00addo a letrados, y no lo he entendido como ahora, aunque siempre sin detenimiento lo cre\u00ed\u00ada, porque no he tenido tentaciones de la fe\u00bb.<br \/>\nEl apunte teresiano prosigue analizando esa experiencia, no sin cierto aire de elucubraci\u00f3n teol\u00f3gica. Hace una confrontaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica con la iconograf\u00ed\u00ada trinitaria de su tiempo. Ella, en cambio, en su \u00abrepresentaci\u00f3n\u00bb interior percibe a las tres personas distintas. Con su vida intratrinitaria (\u00abse aman, se comunican, se conocen). \u00abSon una sola esencia\u00bb. Poseen acci\u00f3n com\u00fan \u00abad extra\u00bb. Si bien s\u00f3lo el Hijo \u00abtom\u00f3 carne, y no el Padre ni el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Aunque \u00abbien s\u00e9 yo que en aquella obra tan maravillosa (de la Encarnaci\u00f3n) estaban los tres\u00bb. Todo ello percibido en grado que desborda la comprensi\u00f3n de T.: \u00abmientras menos lo entiendo, m\u00e1s lo creo, y me hace mayor devoci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>8) A partir de esa \u00faltima experiencia, las fechas lit\u00fargicas, especialmente la de Pentecost\u00e9s, ahondan la inmersi\u00f3n de T. en el misterio trinitario (R. 39.40.41: de abril-mayo de 1575; y R. 67: de 6 de junio de 1579). Se le renovar\u00e1 la iluminaci\u00f3n del misterio, testificada en la R. 33 (as\u00ed\u00ad en la R. 47: \u00abc\u00f3mo las tres Personas de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad que traigo esculpidas en mi alma son una cosa\u00bb: del 28 de agosto de 1575). Insistir\u00e1 en el dato experiencial: vive \u00abrecogida con esta compa\u00f1\u00ed\u00ada que traigo siempre en el alma\u00bb (R. 54), \u00abcon esta presencia de las tres Personas que traigo en el alma\u00bb (R. 56).<\/p>\n<p>9) En esta serie final de experiencias m\u00ed\u00adsticas, destacan dos nuevos aspectos: la posibilidad de ofrecer al Padre los m\u00e9ritos de Cristo \u00abcomo cosa propia\u00bb, y de pedir al Padre \u00abcomo cosa propia\u00bb (R. 51: fechada en 1575). Y la misteriosa implicaci\u00f3n trinitaria en el sacramento de la Eucarist\u00ed\u00ada: \u00abuna vez, acabando de comulgar, se me dio a entender c\u00f3mo este sant\u00ed\u00adsimo Cuerpo de Cristo le recibe su Padre dentro de nuestra alma, como yo entiendo y he visto est\u00e1n estas divinas Personas, y cu\u00e1n agradable le es esta ofrenda de su Hijo, porque se deleita y goza con El, digamos, ac\u00e1 en la tierra\u00bb. -\u00abImporta saber c\u00f3mo es esto, porque hay grandes secretos en lo interior cuando se comulga. Es l\u00e1stima que estos cuerpos no nos lo dejan gozar\u00bb. (R. 57: fechada en Sevilla entre 1575 y 1576).<\/p>\n<p>10) El \u00faltimo testimonio documenta ya la experiencia trinitaria culminante de T., que lo escribe apenas un a\u00f1o antes de su muerte, en la R. 6 (Palencia 1581). Recojamos s\u00f3lo lo m\u00e1s interesante de ese testimonio conclusivo: \u00abEsta presencia tan sin poderse dudar de las tres Personas, que parece claro se experimenta lo que dice San Juan, \u00abque har\u00ed\u00ada morada con el alma\u00bb, esto no s\u00f3lo por gracia, sino porque quiere dar a sentir esta presencia, y trae tantos bienes, que no se pueden decir, en especial que no es menester andar a buscar consideraciones para conocer que est\u00e1 all\u00ed\u00ad Dios\u00bb. El relato sigue afirmando que \u00abtiene tanta fuerza este rendimiento (de la voluntad de T. a la de Dios)\u00bb que no desea ni vida ni muerte, porque \u00abluego se le representa con tanta fuerza estar presentes estas tres Personas, que con esto se ha remediado la pena de esta ausencia\u00bb.<\/p>\n<p>Tras ese recorrido a trav\u00e9s de los diez postreros a\u00f1os de experiencias teresianas del misterio trinitario, es posible un sencillo balance complexivo. T. ha tenido intensas ilustraciones sobre la vida intratrinitaria de las divinas personas. Sobre su presencia en la creaci\u00f3n y en la Eucarist\u00ed\u00ada. Sobre su acci\u00f3n santificadora en el hombre. Especialmente en la Eucarist\u00ed\u00ada. El Padre es autor de los dones supremos: donaci\u00f3n de Cristo, del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, a la Iglesia y a cada redimido. En Teresa misma, la acci\u00f3n del Padre es \u00abamor\u00bb, la del Hijo la asocia a Cristo en el padecer, y la del Esp\u00ed\u00adritu Santo la hace \u00absentir la caridad con encendimiento en el alma\u00bb (R. 16). Quiz\u00e1s el aspecto m\u00e1s destacado de esa densa teofan\u00ed\u00ada trinitaria es la llamada a presentar -sacerdotalmente- al Padre la pasi\u00f3n de Cristo \u00abcomo cosa propia\u00bb, para as\u00ed\u00ad poder pedir para s\u00ed\u00ad y para la Iglesia \u00abcomo cosa propia\u00bb (R. 51).<\/p>\n<p>III. La inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el alma<br \/>\nEl hecho de que \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo mora como en su templo en los corazones de los redimidos\u00bb (LG 9; UR 2) es un dato de excepcional importancia en la vida cristiana y en la teolog\u00ed\u00ada espiritual. Sobre todo para ahondar en la comprensi\u00f3n del misterio de la santidad o de la plenitud de gracia del \u00abhombre nuevo, creado seg\u00fan Dios\u00bb (Ef 4, 24).<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n teol\u00f3gica de T., ese hecho es visto como el cumplimiento de una promesa de Jes\u00fas: \u00absi uno me ama y guarda mis mandamientos, vendremos y haremos morada en \u00e9l\u00bb (Jn 14, 23). Es a la vez el mayor refrendo de la dignidad de la persona humana, creada a imagen de Dios (G\u00e9n 1, 26-27), y suma expresi\u00f3n de la misteriosa comuni\u00f3n de Dios con el hombre: \u00abDios tiene su complacencia en estar con los hijos de los hombres\u00bb (Prov 8, 31). Son esos los tres pasajes b\u00ed\u00adblicos en que T. funda la s\u00ed\u00adntesis de su Castillo Interior (M. 1, 1, 1), y que previamente han sido objeto de reiteradas experiencias m\u00ed\u00adsticas de la Palabra de Dios, a lo largo de su itinerario espiritual.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este sector de su magisterio, es la experiencia m\u00ed\u00adstica del dato revelado su gran punto de apoyo. Desde ella es posible otear y articular el pensamiento de la Santa en el delicado tema de la inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el alma. Lo seguiremos en cuatro apartados, que van desde la experiencia de Dios, hasta la s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica de las s\u00e9ptimas moradas.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0. En T. la experiencia m\u00ed\u00adstica de Dios comienza explosivamente, con una doble percepci\u00f3n: toda ella inmersa (\u00abengolfada\u00bb) en Dios, y Dios vivo y presente dentro de ella misma: \u00aben ninguna manera pod\u00ed\u00ada (yo) dudar que (Dios) estaba dentro de m\u00ed\u00ad, o yo toda engolfada en El\u00bb (V. 10, 1). La primera de esas dos percepciones se desarrollar\u00e1 hasta sentirse a s\u00ed\u00ad misma \u00abcomo una esponja\u00bb sumergida e impregnada por la divinidad (R. 45). La segunda, en cambio, ser\u00e1 la experiencia que se desarrollecomo misteriosa \u00abinhabitaci\u00f3n\u00bb trinitaria. A T. le interesar\u00e1 insistir en el realismo objetivo de esa presencia interior. Ella lo dir\u00e1 a su modo, asegurando que no se trata de una mera presencia refleja, por la mediaci\u00f3n de la gracia divina, sino que es presencia de \u00abDios vivo\u00bb (R. 56), por \u00abhaber entendido estar all\u00ed\u00ad su misma presencia\u00bb (V. 18, 15; M. 5, 1, 10). Ya en la fase final de su experiencia m\u00ed\u00adstica (1576), una decisiva palabra interior le dar\u00e1 el verdadero sentido de esa percepci\u00f3n: \u00abB\u00fascate en M\u00ed\u00ad, y a M\u00ed\u00ad b\u00fascame en ti\u00bb, lema glosado por ella en un hermoso poema (\u00abAlma, buscarte has en M\u00ed\u00ad\u00bb), y que ensambla los dos momentos profundos de interioridad y de transcendencia. En todo caso, ser\u00e1n preludio y en cierto modo el umbral de la inhabitaci\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0. Esa primera experiencia \u00abteologal\u00bb se desarrolla r\u00e1pidamente como experiencia \u00abtrinitaria\u00bb. La hemos documentado ya en la serie de testimonios recogidos en el apartado anterior, y que marcan la neta diferencia entre las experiencias teresianas referidas en Vida (anteriores a 1565), y las referidas en las Relaciones (a partir de 1571).<\/p>\n<p>En este nuevo despliegue experiencias destacan dos datos: a) T. percibe la presencia de la Trinidad, que mora en ella, como el cumplimiento de la palabra evang\u00e9lica de Juan 14, 23: \u00abvendremos y haremos morada\u00bb. De suerte que la experiencia directa de esa palabra \u00abfundante\u00bb persiste desde los testimonios iniciales (R. 16), hasta la codificaci\u00f3n doctrinal del tema en las moradas s\u00e9ptimas (c. 1, n.7), e incluso en el \u00faltimo testimonio que poseemos de su vida m\u00ed\u00adstica: \u00ab&#8230; parece claro se experimenta lo que dice san Juan \u00abque har\u00ed\u00ada morada con el alma\u00bb\u00bb (R. 6, 9). b) En segundo lugar, destaca la incisividad y hondura de esa presencia. T. experimenta a la Trinidad, no s\u00f3lo como \u00abcompa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb presente, sino como realidad plasmadora, remodeladora de su vida y de su ser profundo: \u00abquedaron en mi alma tan imprimidas aquellas tres Personas&#8230;\u00bb (R. 16), \u00ablas tres Personas que yo traigo en el alma esculpidas> (R. 47); traspasada por ellas y embebida como la esponja en el agua (R. 45 y 18). Siente \u00abestar all\u00ed\u00ad Dios vivo y verdadero\u00bb (R. 56).<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0. En el desarrollo de la vida espiritual de T. misma, la experiencia de la inhabitaci\u00f3n trinitaria comienza con gracias espor\u00e1dicas en los preludios del estadio final (preludios que corresponder\u00e1n a las sextas moradas del Castillo), y se desarrolla en el per\u00ed\u00adodo de plenitud, codificado por T. en las moradas s\u00e9ptimas. Es entonces cuando se estabiliza, con una constancia m\u00e1s o menos difusa en la conciencia de la Santa. Ella misma testifica su sorpresa al pasar de la experiencia de la Humanidad de Cristo a la de la Trinidad: no s\u00f3lo incorporada a Cristo, sino habitada por \u00ablos Tres\u00bb. Efectivamente, hubo un primer estadio en que la experiencia m\u00ed\u00adstica de T. se centr\u00f3 en el misterio de Jes\u00fas, de su Humanidad y Divinidad (\u00abhumano y divino junto\u00bb) (cf. V. 27-29). Pero luego ella misma testificar\u00e1: despu\u00e9s de un mes de \u00abesta presencia de las tres Personas&#8230;, como yo estaba mostrada a traer s\u00f3lo (presente) a Jesucristo siempre, parece me hac\u00ed\u00ada alg\u00fan impedimento ver las tres Personas\u00bb (R. 18). En cambio, a partir de ese momento, entre las \u00abconstantes\u00bb de su estado teop\u00e1tico se incluir\u00e1 la presencia y experiencia de la inhabitaci\u00f3n de \u00ablos tres\u00bb : \u00abesta compa\u00f1\u00ed\u00ada que traigo siempre en el alma\u00bb (R. 33), \u00aboraci\u00f3n que traigo de estar el alma con la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad\u00bb (R. 25,2), \u00abesta presencia de las tres Personas que traigo en el alma\u00bb (R. 56). Ser\u00e1 precisamente este dato el que, al codificar doctrinalmente el proceso de la vida espiritual, permitir\u00e1 a T. presentar la situaci\u00f3n final -el \u00abpl\u00e9roma\u00bb- como un \u00abestado\u00bb en el que la vida del cristiano en plenitud est\u00e9 caracterizada por su inserci\u00f3n en la vida \u00ed\u00adntima de la Trinidad (M. 7, c.1).<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0. Por fin, en el plano estrictamente doctrinal, la Santa reserva un puesto preciso al hecho misterioso de la inhabitaci\u00f3n, en la \u00faltima etapa del proceso espiritual, que ella -siguiendo la tradici\u00f3n- denomina \u00abmatrimonio espiritual del alma con Dios\u00bb. No es que en las precedentes etapas del camino &#8216;espiritual est\u00e9 ausent\u00e9 ese hecho misterioso. Sino que la autora del Castillo prefiere ponerlo a foco desde la plena experiencia del mismo. A la luz de esa plena experiencia final, la inhabitaci\u00f3n trinitaria aparece en toda su magnitud misteriosa. De momento, destaquemos s\u00f3lo los rasgos m\u00e1s salientes.<\/p>\n<p>a) Ante todo, su empalme con la promesa de Jes\u00fas en el evangelio de Juan. La experiencia de la inhabitaci\u00f3n se desdobla en experiencia profunda de la Palabra-promesa, y experiencia de la realidad misma prometida. As\u00ed\u00ad, vinculada a Cristo Jes\u00fas, aparece como experiencia teof\u00e1nica de la \u00abpromesa-cumplida\u00bb: \u00ab\u00c2\u00a1Oh v\u00e1lgame Dios! \u00c2\u00a1Cu\u00e1n diferente cosa es o\u00ed\u00adr estas palabras y creerlas, a entender por esta manera cu\u00e1n verdaderas son\u00bb (M. 7,1,7). Entenderlas \u00abpor esta manera\u00bb, es entenderlas desde la experiencia.<\/p>\n<p>b) En segundo lugar, la inhabitaci\u00f3n se produce en lo m\u00e1s hondo del ser humano: \u00aben el esp\u00ed\u00adritu del alma\u00bb. En el simbolismo de su Castillo, T. analiza el ser humano dimension\u00e1ndolo entre la hondura del \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb y la superficialidad del cuerpo y de los sentidos. La gracia divina convoca a la vida las potencialidades m\u00e1s hondas y secretas del \u00abyo profundo\u00bb. Lo terminal en ese despertar de las m\u00e1s hondas capas del ser humano es \u00abel centro del castillo\u00bb, \u00abel hond\u00f3n del alma\u00bb, \u00ablo esencial del alma\u00bb, el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb en cuanto contradistinto del alma misma (M. 7, 1,11). T. piensa que esa hondura del ser humano tiene car\u00e1cter de zona reservada a Dios. Y es ah\u00ed\u00ad precisamente donde se da el supremo contacto del esp\u00ed\u00adritu creado con la divinidad: la uni\u00f3n de los dos. Es ah\u00ed\u00ad donde se produce la experiencia de la presencia de la Trinidad: \u00ab&#8230; cada d\u00ed\u00ada se espanta m\u00e1s esta alma, porque nunca m\u00e1s le parece se fueron de con ella, sino que notoriamente ve, de la manera que queda dicho, que est\u00e1n en lo interior de su alma (las tres divinas personas), en lo muy muy interior, en una cosa muy honda, que no sabe decir c\u00f3mo es -porque no tiene letras-, siente en s\u00ed\u00ad esta divina compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb (M. 7, 1, 7). \u00abLo esencial de esta alma jam\u00e1s se mov\u00ed\u00ada de aquel aposento\u00bb (ibid. n. 10).<\/p>\n<p>c) El n\u00facleo mismo de esa experiencia es formulado por T. en t\u00e9rminos que -desde la primera publicaci\u00f3n de su libro- han cuestionado a la teolog\u00ed\u00ada. Transcrib\u00e1moslos textualmente: \u00abaqu\u00ed\u00ad&#8230; quiere ya nuestro buen Dios quitarle (al alma) las escamas delos ojos&#8230; Se le muestra la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, todas tres Personas, con una inflamaci\u00f3n que primero viene a su esp\u00ed\u00adritu a manera de una nube de grand\u00ed\u00adsima claridad, y estas Personas distintas, y por una noticia admirable que se da al alma, entiende con grand\u00ed\u00adsima verdad ser todas tres Personas una sustancia y un poder y un saber y un solo Dios; de manera que lo que tenemos por fe, all\u00ed\u00ad lo entiende el alma -podemos decir- por vista, aunque no es vista con los ojos del cuerpo ni del alma, porque no es visi\u00f3n imaginaria. Aqu\u00ed\u00ad se le comunican todas tres Personas, y la hablan, y la dan a entender aquellas palabras que dice el Evangelio&#8230;\u00bb (M. 7, 1, 6).<\/p>\n<p>El texto teresiano no s\u00f3lo preocup\u00f3 a los te\u00f3logos censores del aut\u00f3grafo del Castillo (Graci\u00e1n y Yanguas), y a fray Luis de Le\u00f3n que en su primera edici\u00f3n hubo de acotarlo con una copiosa nota aclarativa, sino que r\u00e1pidamente motiv\u00f3 la denuncia de la obra ante la Inquisici\u00f3n (cf. E. LLAMAS, Fray Luis de Le\u00f3n llevado a la Inquisici\u00f3n de la mano de la Madre Teresa de Jes\u00fas. En \u00abLa Ciudad de Dios\u00bb 1991, 735-763: que remite a precedentes estudios del mismo autor).<\/p>\n<p>Con todo, las palabras de la Santa no tienen retorsi\u00f3n posible. Son palabras de testigo, que a la vez elevan a categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica ese fil\u00f3n de la vida profunda del cristiano.<\/p>\n<p>d) \u00daltimo aspecto subrayado por la Santa: la inhabitaci\u00f3n (y su experiencia) en la econom\u00ed\u00ada del proceso espiritual desempe\u00f1a una funci\u00f3n introductoria en el estadio final de la vida espiritual. Prepara e introduce en la experiencia final de la Humanidad de Cristo (M. 7, c. 2); eleva a plenitud la vida del cristiano en la Iglesia (ibid., cc. 3-4); y es preludio y presagio de la vida beat\u00ed\u00adfica (ibid. c. 3).<\/p>\n<p>CONCLUSION. En T. de Jes\u00fas, la teolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad trinitaria tienen una caracter\u00ed\u00adstica angulaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica. Son palabras desde la experiencia profunda. En \u00e9ste, como en otros sectores de la teolog\u00ed\u00ada, la m\u00ed\u00adstica tiene funci\u00f3n epif\u00e1nica: ilumina y pone de relieve o trae a un primer plano visual lo que el te\u00f3logo y el creyente s\u00f3lo entrev\u00e9n a trav\u00e9s del tupido claroscuro de la fe.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad las dos caracter\u00ed\u00adsticas del mensaje trinitario de T.: en el plano teol\u00f3gico, ella es un profeta del misterio de la Trinidad en nosotros; lo m\u00e1s relevante de su magisterio es el \u00abtestimonio directo\u00bb de esa realidad de fe. En el plano de la vida, ella ha logrado introducir el dato revelado en el coraz\u00f3n mismo de la vida cristiana. Su teolog\u00ed\u00ada espiritual es una pastoral de la inhabitaci\u00f3n, como cota suprema de la vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>[-> Amor; Catequesis trinitaria; Comuni\u00f3n; Credos trinitarios; Cruz; Doxolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Gracia; Hijo; Icono; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Juan de la Cruz, san; Liturgia; Mar\u00ed\u00ada; Meditaci\u00f3n; M\u00ed\u00adstica; Misterio; Oraci\u00f3n; Padre; Pentecost\u00e9s; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Vida cristiana.]<br \/>\nTom\u00e1s \u00ed\u0081lvarez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Los pre\u00e1mbulos de su saber trinitario.-II. La experiencia m\u00ed\u00adstica del misterio trinitario.-III. La inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el alma. Como en otros sectores de su magisterio espiritual, el misterio trinitario no es objeto de una especulaci\u00f3n teol\u00f3gica por parte de santa Teresa (=T)&#8217;. En ella prevalecen el hecho de la experiencia profunda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teresa-de-jesus-sta\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTERESA DE JESUS, STA.\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16429","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16429","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16429"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16429\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}