{"id":16431,"date":"2016-02-05T10:46:10","date_gmt":"2016-02-05T15:46:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-padre-hijo-y-espiritu-santo\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:10","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:10","slug":"trinidad-padre-hijo-y-espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-padre-hijo-y-espiritu-santo\/","title":{"rendered":"TRINIDAD: PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n: 1. La ra\u00ed\u00adz de la revelaci\u00f3n trinitaria: la irrupci\u00f3n de Jes\u00fas, el Cristo, el Hijo de Dios en la historia; 2. Sentido din\u00e1mico, pr\u00e1ctico y \u00e9tico de la revelaci\u00f3n trinitaria; 3. El horizonte salv\u00ed\u00adfico de la Trinidad; 4. Advertencias metodol\u00f3gicas.-II. Los datos y la forma de pensar del NT: 1. \u00bfCu\u00e1les son, en verdad, las ra\u00ed\u00adces del pensamiento trinitario?; 2. Primer nivel: el bautismo de Cristo; 3. Segundo nivel: la recapitulaci\u00f3n de Pablo en 1 Cor 15; 4. Tercer nivel: la protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nicas.-Ill. De la Escritura al Concilio de Nicea: 1. Reflexiones previas: la ley de la continuidad y del desarrollo org\u00e1nico; 2. La Escritura sigue siendo la \u00abnorma nonnormata\u00bb; 3. Nuestra situaci\u00f3n; 4. De las f\u00f3rmulas bautismales a las confesiones de fe; 5. Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada y Aten\u00e1goras; 6. San Ireneo; 7. Tertuliano y Novaciano: Dos columnas del pensamiento trinitario; 8. Or\u00ed\u00adgenes.-IV. El magisterio eclesi\u00e1stico hasta el Concilio de Nicea: 1. Intervenciones de la sede romana; 2. La crisis arriana; 3. Nicea: el primer Concilio ecum\u00e9nico.-V. La consolidaci\u00f3n de la ortodoxia trinitaria: Atanasio y los Capadocios en Oriente; Hilario y Agust\u00ed\u00adn en Occidente. Oriente: 1. Marcelo de Ancira; 2. Atanasio; 3. Los Capadocios: Gregorio de Nacianzo, Basilio y Gregorio de Nysa; Occidente: 4. Hilario de Poitiers; 5. Agust\u00ed\u00adn de Hipona: a) El m\u00e9todo de la obra, b) Plan y contenido.-VI. S\u00ed\u00adntesis: 1. La terminolog\u00ed\u00ada; 2. La SS. Trinidad, centro del misterio cristiano; 3. La SS. Trinidad, centro de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\n1. LA RA\u00ed\u008dZ DE LA REVELACI\u00ed\u201cN TRINITARIA: LA IRRUPCI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS, EL CRISTO, EL HIJO DE DIOS EN LA HISTORIA. El tratado sobre la Trinidad no arranca propiamente de la iniciativa eclesi\u00e1stica. Lo \u00abpone en marcha\u00bb el evento \u00fanico de Jes\u00fas de Nazaret. Jes\u00fas, que tiene su propia experiencia religiosa fundada en la fe monote\u00ed\u00adsta del pueblo de Israel, manifiesta y, lo que es m\u00e1s importante, comunica su relaci\u00f3n de conocimiento, afecto y vida con ese Dios \u00fanico a quien Jes\u00fas llama Abb\u00e1, Padre. Esta manifestaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n se realiza en la gracia de la fe y su fruto es la filiaci\u00f3n adoptiva.<\/p>\n<p>La manifestaci\u00f3n de Dios no la realiza Jes\u00fas de cualquier modo. Jes\u00fas pas\u00f3 haciendo el bien y liberando a los oprimidos, porque \u00e9sta era la manera de hacer visible el amor de Dios. Ah\u00ed\u00ad, en ese acercamiento del Se\u00f1or a los enfermos y oprimidos para curarlos y levantarlos, se produce el testimonio delamor m\u00e1s grande. En la cruz, cuando la entrega de la vida de Jes\u00fas a su Padre y a sus hermanos sea total, la revelaci\u00f3n del amor de Dios habr\u00e1 alcanzado la cumbre, y por cierto en la forma m\u00e1s parad\u00f3jica que consiste en el despliegue del mayor agape en la mayor debilidad.<\/p>\n<p>2. SENTIDO DIN\u00ed\u0081MICO, PR\u00ed\u0081CTICO Y ETICO DE LA REVELACI\u00ed\u201cN TRINITARIA. El camino y la cruz de Jes\u00fas constituir\u00e1n la dote y el distintivo de sus disc\u00ed\u00adpulos. Cuando reciban el Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido que les ense\u00f1ar\u00e1 todo lo que concierne a Jes\u00fas y les impulsar\u00e1 con el dinamismo que a El le impuls\u00f3, los disc\u00ed\u00adpulos recorrer\u00e1n el mismo camino de acercamiento a los hermanos y a la vida de Dios que realiz\u00f3 Jes\u00fas en su propio caminar y en su crucifixi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Seguir a Jes\u00fas no consistir\u00e1, por tanto, en un vago subjetivismo. Cada uno de los peque\u00f1os, ni\u00f1os, enfermos, ancianos, oprimidos, marginados ser\u00e1 una imagen viva de Jes\u00fas a quien habr\u00e1 que acercarse, para acompa\u00f1arlo, vestirlo, alimentarlo y liberarlo en cuanto sea preciso y posible. De esta manera, los disc\u00ed\u00adpulos, en el seguimiento de Jes\u00fas, se acercar\u00e1n al Padre que habita en los cielos al mismo tiempo que conoce el secreto del hombre. Y \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada realizarse ese dinamismo literalmente divino sin la fuerza espiritual del Don de Dios?<br \/>\nDe este modo se ha manifestado la Trinidad de Dios: cuando los cielos se abren en la encarnaci\u00f3n y en la pascua de Jes\u00fas. De este modo tambi\u00e9n, la humanidad creyente se incorpora a Jes\u00fas en la fuerza del mismo Esp\u00ed\u00adritu que \u00e9l ha recibido de su Padre. As\u00ed\u00ad, en todopaso pascual de muerte a vida, la humanidad incorporada al cuerpo eclesial de Cristo se ofrece al Padre y entra en la unidad perfecta de su amor, all\u00ed\u00ad donde El \u00abser\u00e1 todo en todas las cosas\u00bb. La revelaci\u00f3n de Dios se realiza con una finalidad soteriol\u00f3gica, y, por eso mismo, en un nivel pr\u00e1ctico y din\u00e1mico.<\/p>\n<p>Por eso la reflexi\u00f3n sobre la Trinidad no puede ni sabe prescindir de \u00ablo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, despu\u00e9s que Juan predic\u00f3 el bautismo: c\u00f3mo Dios [Padre] ungi\u00f3 a Jes\u00fas de Nazaret con el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con poder, y c\u00f3mo \u00e9l pas\u00f3 haciendo el bien&#8230;\u00bb. No podemos prescindir de \u00ablo de Jes\u00fas de Nazaret, profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo\u00bb. Jes\u00fas sigue siendo el lugar de la revelaci\u00f3n del Padre y el camino del encuentro con los hermanos llamados a vivir la comuni\u00f3n del mismo Esp\u00ed\u00adritu. Esta es la causa, como se ha dicho tantas veces, de que la Trinidad manifestada o \u00abecon\u00f3mica\u00bb coincida con la revelaci\u00f3n que Jes\u00fas lleva a cabo.<\/p>\n<p>La Trinidad tiene una dimensi\u00f3n soteriol\u00f3gica, vital y pr\u00e1ctica: ella debe mostrar su calidad de buena noticia proclamada y manifestada por Jes\u00fas. Equivale a decir que Jes\u00fas es el camino que lleva al Padre a trav\u00e9s del testimonio del amor, afectivo y efectivo, reflejo del mayor Amor.<\/p>\n<p>3. EL HORIZONTE SALV\u00ed\u008dFICO DE LA TRINIDAD. El tratado sobre la Trinidad responde, en definitiva, a la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios al hombre. Pero el hombre \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada pretender ser amado por el Padre y alcanzar la consideraci\u00f3n de hijo suyo, siendo como es un pobre pecador? Tan s\u00f3lo si ese pecador se revistiera del Hijo4 podr\u00ed\u00ada aspirar a recibir el amor gratuito de Dios, Padre del Hijo \u00fanico. Pero \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada el hombre y no se trata de preguntas ret\u00f3ricas llegar a ser conforme o semejante al Hijo bien amado, si el Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo, como \u00abfuerza de lo alto\u00bb, no le ilumina y no le imprime su dinamismo? La respuesta real a estas preguntas es la revelaci\u00f3n del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y las consiguientes relaciones que los hombres adquieren con la Trinidad de Dios: la Trinidad se nos ha revelado para que podamos ser hijos del Padre, configurados seg\u00fan la imagen del Hijo Jes\u00fas, en la elevaci\u00f3n y en la fuerza del Don espiritual.<\/p>\n<p>Esto es exactamente lo que ocurre en la Iglesia de Cristo: en la Iglesia de la plegaria, del bautismo, de la eucarist\u00ed\u00ada y del testimonio del Amor m\u00e1s grande, pues esa \u00fanica Iglesia que ora, celebra y da testimonio es el lugar divino-humano donde se manifiesta y se comunica el Dios Uno y Trino a los cristianos.<\/p>\n<p>4. ADVERTENCIAS METODOL\u00ed\u201cGICAS. la. Deriva como una conclusi\u00f3n de lo dicho hasta aqu\u00ed\u00ad: ha sido como una vivisecci\u00f3n separar la Trinidad de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y, por tanto, del estudio de Cristo y de la Iglesia, del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2a. Extrae tambi\u00e9n de las reflexiones anteriores el m\u00e9todo que permite progresar en el tema. Rige el criterio: Ad invisibilia Dei per visibilia Christi et Ecclesiae. Nos acercamos al misterio de Dios trino, cuando nos acercamos al m\u00e1ximo a Jes\u00fas: al misterio de su Encarnaci\u00f3n y de su Pascua, a sus palabras y a las palabras que el NT dice de \u00e9l. La irrupci\u00f3n de Jes\u00fas en nuestra historia nos permite pasar, llevados por el Esp\u00ed\u00adritu, de lo visible de la humanidad de Jes\u00fas a la invisibilidad de Dios Padre.<\/p>\n<p>3a. No ser\u00ed\u00ada adecuado estudiar aqu\u00ed\u00ad cada uno de los pasos trinitarios del NT. Su estudio llenar\u00ed\u00ada todo el espacio disponible para bosquejar el conjunto del tema trinitario. En nota se dejar\u00e1 constancia de la pr\u00e1ctica totalidad de esos textos trinitarios. En nuestro estudio, bastar\u00e1 profundizar las escenas o momentos clave del NT respecto de la Trinidad. Veremos estos tres momentos: a) En la escena del Bautismo de Cristo, que manifiesta la realidad de la filiaci\u00f3n divina; b) En el dinamismo liberador y salvador, por el cual el Hijo resucitado devuelve al Reino del Padre la humanidad redimida del dolor, de las l\u00e1grimas y de la muerte; c) En la protolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica, que aparece en el Pr\u00f3logo del IV Evangelio, sim\u00e9trica de la escatolog\u00ed\u00ada que, en el Apocalipsis, presenta a Jes\u00fas como el primero y el \u00faltimo, el eternamente vivo. Entre la protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada, fluye la historia de Jes\u00fas y la de quienes creen en \u00e9l.<\/p>\n<p>II. Los datos y la forma de pensar del Nuevo Testamento<br \/>\n1. \u00bfCU\u00ed\u0081LES SON, EN VERDAD, LAS RA\u00ed\u008dCES DEL PENSAMIENTO TRINITARIO? No es dif\u00ed\u00adcil dar raz\u00f3n de esta afirmaci\u00f3n contundente de Leo Scheffczyk: \u00abEn el Nuevo Testamento se encuentran estas ra\u00ed\u00adces. Ya las f\u00f3rmulas tri\u00e1dicas y trinitarias de las cartas de Pablo prueban que el conocimiento de la relaci\u00f3n Dios, Cristo, Esp\u00ed\u00adritu -aunque del modo ciertamente asistem\u00e1tico propio de Pablo- apunta, con todo, sensiblemente en la l\u00ed\u00adnea que conduce a la doctrina trinitaria de la Iglesia de la \u00e9poca posterior (O. Kuss). [&#8230;] No puede negarse que la Trinidad Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 fundada en la experiencia de la comunidad misma del NT \u00ab5.<\/p>\n<p>El NT presenta muchos puntos de contenido o de mentalidad trinitaria, que es \u00fatil clasificarlos as\u00ed\u00ad: a) Evangelios de la infancia&#8217;; b) Escenas del Bautismo de Cristo&#8217;; c) Textos de los Sin\u00f3pticos que muestran la relaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas con el Padre y con el Esp\u00ed\u00adritu Santos; d) Textos del IV Evangelio; e) Los grandes textos de san Pablo\u00bb); f) La predicaci\u00f3n del kerigma en Hechos de los Ap\u00f3stoles\u00bb; g) Otros textos del NT\u00bb.<\/p>\n<p>Como se ha indicado, m\u00e1s que entrar en el estudio anal\u00ed\u00adtico de cada uno de estos textos, es conveniente profundizar en los tres niveles o momentos en los que el NT presenta la novedad de la dispensaci\u00f3n trinitaria:<br \/>\n2. PRIMER NIVEL : EL BAUTISMO DE CRISTO. La escena de revelaci\u00f3n en la que se desarrolla el Bautismo de Cristo manifiesta visiblemente la realidad trinitaria a trav\u00e9s de los s\u00ed\u00admbolos propios de la entronizaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas como profeta escatol\u00f3gico. El lleva a t\u00e9rmino la irrupci\u00f3n de Dios en la humanidad creyente&#8217;.<\/p>\n<p>Esta escena, que tomamos de Marcos pero que es narrada o evocada por los cuatro evangelistas, se abre con la f\u00f3rmula \u00aben seguida\u00bb, que sirve para introducir alg\u00fan evento de importancia. Aqu\u00ed\u00ad el evento, consiste en que \u00abaparece presentado de forma visible lo que es celeste e invisible&#8217;. As\u00ed\u00ad la subida (anaba\u00ed\u00adnon) de Jes\u00fas del agua es correlativa al descenso (kataba\u00ed\u00adnon) invisible del Esp\u00ed\u00adritu. Pero, a su vez, esa invisibilidad propia del Esp\u00ed\u00adritu es visibilizada por la suavidad de la paloma, ligada al mundo divino. La voz, la entronizaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, el Esp\u00ed\u00adritu, vienen del cielo que se ha rasgado porque el Hijo que sube del agua y de la tierra ha sido constituido como camino hacia lo divino.<\/p>\n<p>En la escena del Bautismo, Jes\u00fas aparece como el Ungido escatol\u00f3gico, amado del Padre, sobre el que desciende el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aparece como el paradigma de la nueva humanidad. Jes\u00fas ense\u00f1ar\u00e1 a sus disc\u00ed\u00adpulos el camino hacia el Padre&#8217; y les revestir\u00e1 con la filiaci\u00f3n divina. No es casual que, poco m\u00e1s tarde, se transforme el entorno humano y se eleve el nivel de humanidad: \u00abSi por el dedo de Dios expulso los demonios, es que ha irrumpido en vosotros el Reino de Dios\u00bb&#8216; . El Reino del Padre irrumpe en la entra\u00f1a de lo humano, cuando Jes\u00fas (con los suyos) expulsa el mal con el dedo mismo de Dios que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8217;. Or\u00ed\u00adgenes resume la escena con tanta o mayor fuerza teol\u00f3gica que los exegetas actuales:<br \/>\n\u00abGracias al Bautismo de Jes\u00fas, los cielos se han abierto [&#8230;] y el Esp\u00ed\u00adritu Santo ha descendido para que el Se\u00f1or despu\u00e9s de &#8216;haberse remontado a las alturas llevando consigo la cautividad&#8217; nos comunique ese mismo Esp\u00ed\u00adritu que ha descendido hasta \u00e9l. Y, de hecho, \u00e9l nos lo ha dado una vez que ha resucitado de entre los muertos y ha pronunciado estas palabras: &#8216;Recibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8217;. [&#8230;] &#8216;El Esp\u00ed\u00adritu Santo descendi\u00f3 sobre el Salvador bajo la forma de una paloma&#8217;: el p\u00e1jaro de la dulzura, s\u00ed\u00admbolo de la inocencia y de la simplicidad. Tambi\u00e9n a nosotros se nos ha dicho que deb\u00ed\u00adamos imitar la inocencia de las palomas. Tal es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, puro y al\u00ed\u00adgero viniendo de lo m\u00e1s alto. Por eso, el salmo 55, 7 pregunta: &#8216;\u00bfQui\u00e9n me dar\u00e1 alas como la paloma?&#8217; [&#8230;] Toda la santidad, la del coraz\u00f3n, la de las palabras y la de las obras, viene del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Cristo Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>3. SEGUNDO NIVEL: LA RECAPITULACI\u00ed\u201cN DE PABLO EN 1 COR 15. San Pablo percibe lo que Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu realizan en nosotros los pecadores, convertidos y justificados por la fe en Jes\u00fas: en un texto de bendici\u00f3n presenta la gracia de Jes\u00fas, fruto del amor del Padre, que re\u00fane a los hijos en la comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu20. En otro texto, muestra a Jes\u00fas, revelador del Padre, como Imagen (eik\u00f3n) del Dios invisibl&#8217;. La categor\u00ed\u00ada de la imagen no es s\u00f3lo un descubrimiento especulativo: el Padre nos ha llamado y el Esp\u00ed\u00adritu nos ha sido dado con la finalidad pr\u00e1ctica de ser recreados y configurados de acuerdo con esta imagen, en la comuni\u00f3n del cuerpo eclesial de Cristo.<\/p>\n<p>Todo ello lleva a Pablo a descubrir el dinamismo de la Trinidad en nosotros. Los creyentes entramos realmente en un dinamismo de retorno al Padre, unidos al mismo Jes\u00fas, como cautividad reconquistada. Podr\u00ed\u00ada pensarse que la \u00faltima palabra de san Pablo acerca de la transcendencia soteriol\u00f3gica de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, consiste en quelos hombres, reunidos como los muchos hermanos del Primog\u00e9nito, formen parte del cuerpo (m\u00ed\u00adstico) de Cristo. Pero esa ser\u00ed\u00ada solamente una pen\u00faltima palabra en el mensaje paulino. M\u00e1s decisiva es la palabra de Pablo acerca del dinamismo que mueve a ese cuerpo (m\u00ed\u00adstico) del Se\u00f1or. Cabe recordar que Jes\u00fas, en su historia terrestre, se hizo como uno de tantos, se humill\u00f3 hasta la muerte en cruz, y resucitado, como Se\u00f1or en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, ha sido entronizado como Hijo-de-Dios-en-poder a la diestra del Padre&#8217;. Esta es la historia de la persona de Jes\u00fas despu\u00e9s de ser enviado en la plenitud del tiempo.<\/p>\n<p>Su cuerpo m\u00ed\u00adstico, formado por todos los configurados a su imagen, va a experimentar ese mismo dinamismo de devoluci\u00f3n al Padre, para reinar con \u00e9l. El tiempo y la historia, desde la perspectiva de la Trinidad, muestran que el cuerpo m\u00ed\u00adstico experimentar\u00e1 el mismo dinamismo pascual que movi\u00f3 a Jes\u00fas, haci\u00e9ndole pasar de muerte a vida, y una vez en posesi\u00f3n de esta vida, haci\u00e9ndole entrar en el poder y la gloria del Padre, all\u00e1 donde los hombres, reunidos como cortejo del Se\u00f1or\u00bb entrar\u00e1n en su Reino eterno y donde todos los enemigos del hombre y la \u00faltima enemiga, la muerte, ser\u00e1n despojados de su poder y sometidos al Reino de Dios.<\/p>\n<p>En este encuentro final, entre el Resucitado con su grey y el Padre, Dios ser\u00e1 por fin todo en todas las cosas. Un tratado coherente sobre la Trinidad no puede olvidar ese dinamismo, de tanta transcendencia te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, se\u00f1alado por 1 Cor 15, 20-28. Tal vez la enorme densidad conceptual de este fragmento, s\u00ed\u00adntesis de toda la escatolog\u00ed\u00ada, explica que en \u00e9l se omita la explicitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pero en otros lugares Pablo ha mostrado que el Esp\u00ed\u00adritu era el aliento y la fuerza de ese dinamismo escatol\u00f3gico. Concretamente aparte de afirmar que el Esp\u00ed\u00adritu ha sido dado a los hombres la ep\u00ed\u00adstola a los Romanos lo presenta como el Esp\u00ed\u00adritu de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, es decir, como la fuerza de la que el Padre se vale para resucitar a Jes\u00fas y a los suyos de entre los muertos.<\/p>\n<p>4. TERCER NIVEL: LA PROTOLOG\u00ed\u008dA Y LA ESCATOLOG\u00ed\u008dA JO\u00ed\u0081NICAS. Hemos entendido el Bautismo de Jes\u00fas como la intervenci\u00f3n de Dios en el mundo, mediante la presencia del Ungido escatol\u00f3gico&#8217;. Asimismo, la expulsi\u00f3n de los demonios llevada a cabo por Jes\u00fas con el dedo o el Esp\u00ed\u00adritu de Dios la entend\u00ed\u00adamos como \u00abanticipaciones del Eschaton\u00bb. Pero la profundizaci\u00f3n sobre el Principio y el Eschaton aparece en los enunciados protol\u00f3gicos del IV Evangelio o de Filipenses y en las f\u00f3rmulas sobre la escatolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis. Andrea Milano ha resuelto admirablemente la relaci\u00f3n entre protolog\u00ed\u00ada y escatolog\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n con la Trinidad manifestada en la historia de Cristo (oikonom\u00ed\u00ada):<br \/>\nLos enunciados protol\u00f3gicos afirman la preexistencia de Cristo en cuanto Verbo de Dios. En concreto: Filipenses 2, 5 afirma que Cristo era de condici\u00f3n divina, y establece las cuatro fases del drama de la encarnaci\u00f3n y de la pascua: preexistencia, humillaci\u00f3n, retorno y exaltaci\u00f3n. El Pr\u00f3logo de Juan contempla a Jesucristo, \u00abdesde arriba\u00bb, desde la divinidad del Verbo,que en el principio estaba con Dios y era Dios. As\u00ed\u00ad se expresa la singularidad de Jes\u00fas en su relaci\u00f3n con Dios. Estos enunciados surgen en el contexto de las comunidades de origen helen\u00ed\u00adstico o en las comunidades influidas por la especulaci\u00f3n judeo-helen\u00ed\u00adstica sobre la sabidur\u00ed\u00ada personificada como ser celestial preexistente.<\/p>\n<p>El mismo Jes\u00fas, maestro de sabidur\u00ed\u00ada, se sirvi\u00f3 del lenguaje sapiencia) para expresar su conocimiento de Dios y su relaci\u00f3n con El, llam\u00e1ndole \u00abAbb\u00e1\u00bb y revel\u00e1ndolo como Padre no s\u00f3lo con sus palabras sino con la entrega total de s\u00ed\u00ad mismo. Los esquemas protol\u00f3gicos del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, por los que se muestra la pertenencia de un hombre al plan y al ser de Dios, los aplica el NT a Jes\u00fas de Nazaret. Pero con la novedad de que Jes\u00fas no es un personaje del pasado lejano o m\u00ed\u00adtico, sino un hombre con una historia que incluye una relaci\u00f3n cercana de conocimiento y de amistad con los suyos.<\/p>\n<p>Ver las cosas desde la preexistencia equivale a contemplarlas \u00abdesde arriba\u00bb, desde el punto de vista de Dios. Por eso, seg\u00fan el NT, no es la comunidad cristiana la que \u00abdescubre\u00bb y atribuye los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos a Jes\u00fas. El NT tiene cuidado en mostrar que es Dios mismo quien ha constituido a Jes\u00fas como Cristo, Hijo y Se\u00f1or. Correlativamente, la confesi\u00f3n de la fe equivale a reconocer a Jes\u00fas como Cristo y como Hijo desde el punto de vista del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, no desde la carne y la sangre. La denominaci\u00f3n del ser de Jes\u00fas por parte de Dios da lugar a una verdadera ontolog\u00ed\u00ada, pero de tipo b\u00ed\u00adblico-judaico, que sirve para determinar el ser de Jes\u00fas: no solamente lo \u00abque en \u00e9l ha acontecido\u00bb, sino \u00ablo que \u00e9l es\u00bb, a saber, que el crucificado y resucitado pertenece desde la eternidad no solo al \u00abplan\u00bb de Dios sino a la misma realidad divina.<\/p>\n<p>El lenguaje protol\u00f3gico remite al lenguaje escatol\u00f3gico. Hay una circularidad entre ambos. Seg\u00fan la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, Dios est\u00e1 al principio porque est\u00e1 al final. En definitiva, en el tiempo \u00faltimo ser\u00e1 el Hijo del hombre quien bajar\u00e1 del cielo a la tierra\u00bb. Con sencillez pero con enorme fuerza, el Resucitado se manifiesta como el Pr\u00f3ton y el Eschaton en el Apocalipsis: \u00abYo soy, el Primero y el Ultimo: el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Infierno\u00bb<br \/>\nLa escatolog\u00ed\u00ada presenta dos caracteres propios: el tr\u00e1nsito de la historia de la salvaci\u00f3n a la Trinidad y la universalidad. Cristo no s\u00f3lo se identifica inseparablemente con el plan universal y divino de la salvaci\u00f3n sino con el ser mismo de Dios. Cristo es el valor salv\u00ed\u00adfico universal porque, con su encarnaci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, no s\u00f3lo se relaciona en el tiempo con todos los avatares de sus disc\u00ed\u00adpulos y de la historia de su pueblo, sino que entra, desde el principio, en relaci\u00f3n de pertenencia con Dios, el Padre y, desde ah\u00ed\u00ad, como Principio y como Eschaton, entra en relaci\u00f3n con todos los aconteceres de la historia de la humanidad. De ah\u00ed\u00ad, que el NT haga, respecto de Jes\u00fas, constantes alusiones metahist\u00f3ricas, como si Jes\u00fas adem\u00e1s de sentarse junto al pozo de Jacob, perteneciera a un m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del espacio, a una transcendencia divina, que enmarca su tiempo y su historia terrestres.<\/p>\n<p>Estas coordenadas transcendentes, protol\u00f3gicas y escatol\u00f3gicas, se sustraen a la posesi\u00f3n de nuestra imaginaci\u00f3n y de nuestro pensamiento, porque se refieren a la intimidad de Dios. De ah\u00ed\u00ad que no podarnos medir la relaci\u00f3n protol\u00f3gica y escatol\u00f3gica de Jesucristo con Dios el Padre, en el soplo vital del Esp\u00ed\u00adritu, con las medidas humanas de nuestras im\u00e1genes, representaciones y conceptos. Si lo intent\u00e1ramos sin respetar la ley de la analog\u00ed\u00ada, caer\u00ed\u00adamos en una teolog\u00ed\u00ada ideol\u00f3gica de tipo gn\u00f3stico o hegeliano.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el Emmanuel, Dios con nosotros, y ello supone que se dio a conocer humanamente a los suyos, con los que estableci\u00f3 lazos de amistad. Pero las f\u00f3rmulas que expresen ese conocimiento y amistad humanos se han de encuadrar en otras f\u00f3rmulas an\u00e1logas que intenten dar testimonio de la relaci\u00f3n metahist\u00f3rica y transcendente del Hijo del hombre con el Padre del cielo, y con nosotros mismos, sus hermanos. Estas formulaciones son, en concreto, los S\u00ed\u00admbolos que expresan la confesi\u00f3n de fe en la econom\u00ed\u00ada trinitaria manifestada en Jes\u00fas el Cristo.<\/p>\n<p>De esta suerte la protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada se muestran como una profundizaci\u00f3n de la escena del Bautismo, profundizaci\u00f3n que consiste en se\u00f1alar que Jesucristo est\u00e1 implicado en la eternidad de Dios, en el principio y en el fin. La visi\u00f3n del principio (en arch\u00e9) en el ciclo jo\u00e1nico, muestra que el Hijo del hombre es realmente el Hijo de Dios, en la gloria del Unig\u00e9nito, lleno de gracia y de verdad. (Para Gregorio de Nysa, la \u00abgloria\u00bb es el Esp\u00ed\u00adritu Santo por la cual Jes\u00fas aparece \u00ablleno de gracia y de verdad\u00bb). En el final se ofrece la visi\u00f3n definitiva del que fue muerto en Cruz y resucitado para siempre: El ha atravesado el espacio, el tiempo y la muerte para entrar en la eternidad de Dios. Desde la protolog\u00ed\u00ada, la eternidad de Dios ha dado lugar a la historia de la libertad y de la gracia, pero esta verdadera historia de salvaci\u00f3n ha sido devuelta, en la escatolog\u00ed\u00ada, a la misma eternidad en la que preexist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>III. De la Escritura al Concilio de Nicea<br \/>\n1. REFLEXIONES PREVIAS: LA LEY DE LA CONTINUIDAD Y DEL DESARROLLO ORG\u00ed\u0081NICO. Desde la formaci\u00f3n de la Escritura del NT hasta el Concilio de Nicea, vige simult\u00e1neamente la ley de la continuidad y la ley del crecimiento. La continuidad se concibe como analog\u00ed\u00ada entre las formulaciones apost\u00f3licas y las posteriores, con identidad de sentido entre ellas. Por eso tal continuidad se sit\u00faa entre la pura repetici\u00f3n y la interrupci\u00f3n de la transmisi\u00f3n o la ruptura del sentido. Sobre el crecimiento, disponemos de un criterio constante desde san Vicente de Lerins hasta el Card. Newman: m\u00e1s que evoluci\u00f3n ciega y necesaria, es desarrollo org\u00e1nico realizado en la conciencia creyente, responsable y libre de la Iglesia.<\/p>\n<p>Junto a estas dos leyes, se da un fen\u00f3meno insospechado: la enorme creatividad y riqueza de matices que muestran los Padres, cada uno individualmente, o en relaci\u00f3n con los anteriores, a trav\u00e9s de una sucesi\u00f3n no exenta de l\u00f3gica interna, en la que no se limitan a repetir lo dicho sino que profundizan y promueven el crecimiento de la doctrina recibida.<\/p>\n<p>Una \u00faltima observaci\u00f3n se refiere al enorme impacto que causaron las herej\u00ed\u00adas, especialmente la ideolog\u00ed\u00ada gn\u00f3stica. Despu\u00e9s del tiempo de pac\u00ed\u00adfica posesi\u00f3n y difusi\u00f3n de la Buena Noticia, viene el vaiv\u00e9n y la lucha por recuperarla y defenderla. El objetivo expl\u00ed\u00adcito de esta lucha consiste en establecer una continuidad doctrinal homog\u00e9nea con la ense\u00f1anza de la Iglesia apost\u00f3lica. Las herej\u00ed\u00adas tratan de establecer una forma de conocimiento racional del misterio. El ejemplo de Arrio es claro. El busca la \u00abgnosis\u00bb del misterio de Dios, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu. La respuesta doctrinal de los Padres, de los Concilios y, por tanto, de la Iglesia, aparece entonces en conexi\u00f3n homog\u00e9nea con la Iglesia apost\u00f3lica, pero, como efecto de la lucha ideol\u00f3gica, con una fachada m\u00e1s especulativa, m\u00e1s abstracta, m\u00e1s metaf\u00ed\u00adsica. Aceptar cordialmente esta realidad es algo compatible con el esfuerzo para que esa fachada no ofusque el fulgor de la Buena Noticia, que brota de la Encarnaci\u00f3n y de la Pascua de Cristo.<\/p>\n<p>2. LA ESCRITURA SIGUE SIENDO LA \u00abNORMA NON NORMATA\u00bb. Visto lo ocurrido en la historia de los cuatro primeros siglos, se saca esta lecci\u00f3n: en teolog\u00ed\u00ada, lo bueno y lo mejor consiste en afirmar y ahondar respecto de la Trinidad lo que de ella dice la Escritura. Pero hay ocasiones en que el empuje de la herej\u00ed\u00ada no s\u00f3lo legitima sino que obliga a salir fuera del marco del lenguaje escritur\u00ed\u00adstico, para mantener precisamente la continuidad del sentido m\u00e1s all\u00e1 de la letra de las f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>Es el caso del famoso homoo\u00fasios. Mucho despu\u00e9s que el Concilio del a\u00f1o 325 consagrase el uso de este t\u00e9rmino, en pleno siglo V, los Padres estiman todav\u00ed\u00ada como una objeci\u00f3n de peso el hecho de que esta palabra no aparezca en la Escritura. Dionisio de Alejandr\u00ed\u00ada experimentaba cierta reserva ante este t\u00e9rmino, mientras san Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada tan s\u00f3lo se tranquiliza despu\u00e9s de hallar una buena raz\u00f3n para usar esa innovaci\u00f3n no escrituraria que supone la palabra consustancial La buena raz\u00f3n de Cirilo es el argumento ad hominem: hay atributos divinos, tales como incorporal o infinito, que no est\u00e1n en la Escritura pero que todos aceptan. Los mismos herejes han empleado t\u00e9rminos no escritur\u00ed\u00adsticos: ous\u00ed\u00ada (esencia) y h\u00f3moios, que indica tan s\u00f3lo una semejanza gen\u00e9rica entre el Verbo y el Padre.<\/p>\n<p>Hoy d\u00ed\u00ada podemos intuir en este argumento ad hominem m\u00e1s de lo que el mismo Cirilo ve\u00ed\u00ada: el uso de palabras no escritur\u00ed\u00adsticas naci\u00f3 cuando el debate teol\u00f3gico y, concretamente, las herej\u00ed\u00adas desplazaron las cuestiones hacia campos culturales nuevos. Para oponerse a la nueva ideolog\u00ed\u00ada no homog\u00e9nea con la fe transmitida, el Concilio de Nicea busc\u00f3 t\u00e9rminos nuevos en continuidad de sentido con la fe apost\u00f3lica (\u00abengendrado, no creado\u00bb, \u00abconsustancial\u00bb, \u00abDios de Dios\u00bb) porque serv\u00ed\u00adan para oponerse de forma estrictamente contradictoria a las nuevas formulaciones her\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Cirilo no sobrevaloraba estas nuevas palabras. Si bien cre\u00ed\u00ada que los t\u00e9rminos \u00abengendrado\u00bb y \u00abconsustancial\u00bb eran del todo leg\u00ed\u00adtimos y \u00fatiles para oponerse al arrianismo, indicando que el Verbo-Hijo es de la misma sustancia del Padre44, no cre\u00ed\u00ada en cambio que tales t\u00e9rminos pudieran llevar al conocimiento adecuado y perfecto de Dios. Cirilo aprecia aquel conocimiento imperfecto, pero no err\u00f3neo de Dios, que los occidentales calificar\u00ed\u00adamos de conocimiento anal\u00f3gico. En efecto, a pesar de \u00abque la divinidad transciende el g\u00e9nero, la diferencia [y cualquier concepto], sin embargo ser\u00ed\u00adamos unos infieles e ignorantes respecto del Dios verdadero, si repudi\u00e1ramos los medios que nos conducen a un conocimiento restringido de la sustancia divina que lo sobrepasa todo\u00bb<br \/>\n3. NUESTRA SITUACI\u00ed\u201cN. Nuestra situaci\u00f3n es distinta de la que vivieron los Padres \u00abal d\u00ed\u00ada siguiente\u00bb de Nicea. Nos beneficia el hecho de encontrarnos tan lejanos de las herej\u00ed\u00adas trinitarias de los siglos III y IV. Como los restauradores que descubren con mirada limpia las primeras capas de pintura de un retablo, hemos intentado descubrir, contemplar y valorar el contenido y la significaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas escritur\u00ed\u00adsticas, centradas en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, que la Iglesia nos propone para creer y para vivir, dejando que la doctrina posterior -de funcionalidad antiher\u00e9tica- asuma la tarea de iluminar conceptualmente de qu\u00e9 modo la unidad de Dios subsiste en la comuni\u00f3n del Padre, de la Palabra y del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada habr\u00e1 que continuar nuestro estudio en aquel punto en que el Bautismo de Jes\u00fas se extiende al bautismo de los disc\u00ed\u00adpulos. La comuni\u00f3n de los cristianos con el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu es el fundamento para orientar actualmente a los fieles hacia el deseado sentido comunitario.<\/p>\n<p>4. DE LAS F\u00ed\u201cRMULAS BAUTISMALES A LAS CONFESIONES DE FE. \u00bfD\u00f3nde se puede hallar la presencia de la Trinidad? En la Iglesia que celebra el misterio pascual de Cristo y, por tanto, en el bautismo y en la eucarist\u00ed\u00ada. El bautismo, desde el siglo 1, se ha celebrado no s\u00f3lo en el nombre de Jes\u00fas, sino en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por otra parte, la eucarist\u00ed\u00ada es la alabanza que el cuerpo de Cristo, ungido por el Esp\u00ed\u00adritu, dirige al Padre.<\/p>\n<p>Todo arranca de Mt 28, 19: \u00abBautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Este texto se cumple en la fe bautismal identificada con la fe trinitaria que brota en las comunidades bautismales y se expresa en las Confesiones o S\u00ed\u00admbolos de la fe.<\/p>\n<p>Los escritos de los Padres Apost\u00f3licos y de los Apologetas, contempor\u00e1neos de esos S\u00ed\u00admbolos, levantar\u00e1n acta de la dimensi\u00f3n trinitaria del bautismo. En cambio, son muy sobrios en la expliciraci\u00f3n de la Trinidad como doctrina. Est\u00e1 claro que, respecto de la Trinidad, el nivel confesante, lit\u00fargico y vital es primario respecto del nivel doctrinal. Este es posterior y derivado. El tratado sobre la Trinidad se despliega como un libro abierto en el acto del bautismo celebrado \u00aben el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Ah\u00ed\u00ad, aprendemos el significado religioso y m\u00ed\u00adstico de la Trinidad revelada. El Bautismo de Cristo prefigura lo que sucede en el bautismo de sus disc\u00ed\u00adpulos: el Padre los convierte en hijos, a imagen de su Hijo, por la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de la filiaci\u00f3n. La Didaj\u00e9, Hip\u00f3lito de Roma, san Justino y san Ireneo son los testigos de primera hora que contemplan la donaci\u00f3n queel Padre hace del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu en el Bautismo.<\/p>\n<p>Las profesiones de fe, de estructura trinitaria, acompa\u00f1an inseparablemente al bautismo, porque la fe del disc\u00ed\u00adpulo de Cristo es la fe en el Padre creador, en el Hijo redentor, y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, santificador. El bautismo se celebra en la fe de la Iglesia, y la fe del bautizando es eco y participaci\u00f3n de esa fe del Pueblo de Dios, que tiene un car\u00e1cter cristol\u00f3gico y trinitario. Quiz\u00e1s la f\u00f3rmula m\u00e1s antigua y m\u00e1s concisa es la del texto occidental de Hechos: \u00abCreo que Jesucristo es el Hijo de Dios\u00bb (He 8, 37). Pero las f\u00f3rmulas trinitarias -como la incluida en Mt 28, 19- son tambi\u00e9n del siglo I, como lo muestra el texto gemelo de la Didaj\u00e9<br \/>\nPosteriormente, hallamos la Carta de los Ap\u00f3stoles, ap\u00f3crifo que surge en Asia Menor (c. 160-170). Los cinco panes de la multiplicaci\u00f3n evang\u00e9lica -dice- simbolizan los cinco art\u00ed\u00adculos b\u00e1sicos de la fe: \u00aben el Padre, dominador del universo,\/ y en Jesucristo,\/ y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo,\/ y en la santa Iglesia,\/ y en la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb 54<br \/>\nNo tardan en aparecer profesiones de fe que, en Occidente conducir\u00e1n al \u00abCredo\u00bb romano y, en Oriente, al Niceno-constantinopolitano. Hip\u00f3lito de Roma escribe entre el 215 y el 217 la Traditio apostolica, que, en su narraci\u00f3n del bautismo, contiene una profesi\u00f3n de fe muy cercana a lo que ser\u00e1 el S\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico en su forma romana antigua (\u00abR\u00bb). A mediados del siglo III, f\u00f3rmulas semejantes surgen en Mil\u00e1n, Ravenna, Florencia, Toledo y Africa, hasta que llega a formarse el Textus receptus (\u00abY), mediado el siglo VII, en las Galias y en Alemania.<\/p>\n<p>Oriente sigue un proceso paralelo: Eusebio de Cesarea, en 325, evoca su propio bautismo, cuya profesi\u00f3n de fe trinitaria podemos situar, por tanto, a mediados del siglo III, en Cesarea. Paralelamente, el testimonio de Cirilio de Jerusal\u00e9n nos retrotrae a principios del siglo IV. El Credo bautismal de Jerusal\u00e9n es el precedente del S\u00ed\u00admbolo Niceno, que introduce el t\u00e9rmino t\u00e9cnico consustancial, del que recelaba Cirilo.<\/p>\n<p>Esta ecuaci\u00f3n Trinidad-Bautismo-Fe proporcion\u00f3 a la Iglesia, hasta el final del siglo II, un estado de pac\u00ed\u00adfica posesi\u00f3n: La divina econom\u00ed\u00ada era celebrada, vivida, e incluso transmitida, a trav\u00e9s de una sobria doctrina trinitaria, sin tensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica. Durante este tiempo no hay necesidad de defender la pertenencia del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu a la unidad de Dios Padre. Ning\u00fan hereje la niega. Desde el siglo I, se manifiesta la dispensaci\u00f3n trinitaria en el misterio pascual que la Iglesia celebra: el bautismo es el \u00e1mbito del amor del Padre, que contin\u00faa el env\u00ed\u00ado del Hijo Jes\u00fas a los hombres, iluminados y sellados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y santificador.<\/p>\n<p>Si la celebraci\u00f3n es canal transmisor de la econom\u00ed\u00ada y de la fe trinitaria, hay que adjuntar otras formas de oraci\u00f3n incorporadas o paralelas a la liturgia. Es el caso de las primeras doxolog\u00ed\u00adas que se encuentran en la Versio Latina de la Didaj\u00e9, en san Clemente`, en el Martirio de Policarpo, en el ya citado Justino y en san Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada<br \/>\n5. IGNACIO DE ANTIOQU\u00ed\u008dA Y ATEN\u00ed\u0081GORAS. Pero incluso en el nivel doctrinal, hay unas primeras aportaciones significativas: Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, condenado bajo Trajano (98-117), ofrece por dos veces el tipo primitivo de \u00abCredo cristol\u00f3gico\u00bb, precedente de los s\u00ed\u00admbolos posteriores que ofrecen ya una estructura trinitaria como explicitaci\u00f3n o desarrollo del n\u00facleo cristol\u00f3gico. La primera confesi\u00f3n, en la Carta a los Magnesios, toma un matiz antijudaizante, que insiste en la realidad y en la transcendencia de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00ab[Estamos] convencidos del nacimiento, de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n que ocurri\u00f3 en tiempos del gobierno de Poncio Pilato. Tales hechos fueron cierta y realmente cumplidos por Jes\u00fas Mes\u00ed\u00adas esperanza nuestra<br \/>\nLa otra profesi\u00f3n de fe ofrece un matiz antidoceta. Por eso insiste en la realidad de la historia humana de Jes\u00fas: \u00abLa verdad es que nuestro Dios Jes\u00fas, el Ungido, fue llevado por Mar\u00ed\u00ada en su seno conforme a la dispensaci\u00f3n de Dios; del linaje, cierto, de David; por obra, empero, del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad la paradoja de los Padres Apost\u00f3licos: Son precisos en la designaci\u00f3n de los t\u00e9rminos trinitarios de nuestra fe: Dios Padre, Jes\u00fas, el Cristo e Hijo de Dios (como dec\u00ed\u00adan ya Mc y 1 a Jn), el Esp\u00ed\u00adritu Santo por obra de quien nace Jes\u00fas. Pero no se esfuerzan por explicar la fe a nivel racional, puesto que ninguna herej\u00ed\u00ada con relevancia y extensi\u00f3n social la niega. Con naturalidad, se recorre el camino de lo cristol\u00f3gico a lo trinitario. Por eso, despu\u00e9s de las \u00abconfesiones de fe cristol\u00f3gicas\u00bb, aparecen en seguida las f\u00f3rmulas trinitarias:<br \/>\n\u00ab&#8230;a fin de que todo os salga pr\u00f3speramente, en la carne y en el esp\u00ed\u00adritu,\/ en la fe y en la caridad, \/ en el Hijo, en el Padre y en el Esp\u00ed\u00adritu, \/ en el principio y en el fin\u00bb.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la primera especulaci\u00f3n trinitaria la realiza Aten\u00e1goras, el fil\u00f3sofo cristiano de Atenas, como le llama el ep\u00ed\u00adgrafe de su Legaci\u00f3n en favor de los cristianos (escrita hacia el 177). Su valor consiste en que, adelant\u00e1ndose a Ireneo y a Hilario, no teme afirmar la fecundidad del Padre ni tiene por cosa rid\u00ed\u00adcula la afirmaci\u00f3n de que Dios tiene realmente un Hijo. \u00abY el Hijo de Dios es el Verbo del Padre, en Idea y operaci\u00f3n (en\u00e9rgeia) \u00ab. Pero la unidad del \u00fanico Dios se mantiene, \u00abestando el Hijo en el Padre y el Padre en el Hijo por la unidad y potencia del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Estos textos, admirables en s\u00ed\u00ad mismos y adelantados a su tiempo (hacia el a. 177) muestran cu\u00e1n natural le es a la raz\u00f3n, iluminada por la fe, la b\u00fasqueda de claridad racional.<\/p>\n<p>6. SAN IRENEO ( *ENTRE 140 Y 160; + INCIERTA). G. Bardy insiste en que Ireneo no es un fil\u00f3sofo o te\u00f3logo especulativo sino un obispo, y nada m\u00e1s que un obispo, que, como guardi\u00e1n de la Tradici\u00f3n, y de acuerdo con su vocaci\u00f3n pastoral se limita a se\u00f1alar los t\u00e9rminos de la fe cristiana. Sea. Pero la explicitaci\u00f3n de esta fe la realiza desde una honda comprensi\u00f3n del misterio, sobria y ortodoxa. Esta es la actualidad de su teolog\u00ed\u00ada. Y \u00e9sta es la cualidad de la buena teolog\u00ed\u00ada, tanto de los que son pastores como de los que, sin ser obispos, desarrollan asimismo una responsable funci\u00f3n p\u00fablica, no meramente privada, en la Iglesia de Dios: aclarar los t\u00e9rminos de la fe en un cierto entendimiento de los misterios\u00bb.<\/p>\n<p>Ireneo entiende la econom\u00ed\u00ada trinitaria: a) como fruto de la fecundidad del Padre que engendra el Hijo y Verbo; b) corno misterio que tiene su v\u00e9rtice en la unidad del Padre\u00bb, unidad perfectamente compatible con la asistencia y la comuni\u00f3n \u00abde aquellos que son, a la vez, su primogenitura y sus manos, a saber, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu, el Verbo y la Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb; c) como un doble dinamismo: de donaci\u00f3n o dispensaci\u00f3n y de retorno o devoluci\u00f3n: \u00abPor el Esp\u00ed\u00adritu, el hombre sube hasta el Hijo, y por el Hijo al Padre; y el Hijo, en seguida, remite su obra al Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Junto a esta comprensi\u00f3n teol\u00f3gica, Ireneo demuestra su sabidur\u00ed\u00ada al hacer uso, con todo el vigor, de una prudente y anal\u00f3gica teolog\u00ed\u00ada negativa: nadie conoce -afirma- ni Valent\u00ed\u00adn, ni Marci\u00f3n, ni Saturnino, ni Bas\u00ed\u00adlides, ni siquiera los Angeles y Arc\u00e1ngeles, nadie conoce el misterio de la generaci\u00f3n inenarrable del Verbo, distinto de la prolaci\u00f3n de un verbo humano a trav\u00e9s de la lengua, y cuya realidad sabe tan s\u00f3lo \u00abel Padre que ha engendrado y el Hijo que ha nacido\u00bb.<\/p>\n<p>7. TERTULIANO Y NOVACIANO: DOS COLUMNAS DEL PENSAMIENTO TRINITARIO. Hasta las grandes obras del siglo III, el tema trinitario se expone con gran sobriedad doctrinal. Con estos autores -y con Or\u00ed\u00adgenes en Oriente- surge un nivel mucho m\u00e1s alto de especulaci\u00f3n teol\u00f3gica. El te\u00f3logo no s\u00f3lo contempla la divina dispensaci\u00f3n (la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb), sino que intenta de alg\u00fan modo una cierta inteligencia del misterio trinitario en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Tertuliano, en su confesi\u00f3n de fe, distingue con precisi\u00f3n el misterio de la eternidad de Dios, de la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica de esa intimidad divina: *\u00bbCreemos ciertamente en un \u00fanico Dios, pero bajo esa dispensaci\u00f3n que llamamos econom\u00ed\u00ada; de modo que la Palabra de Dios, que de Dios procede, sea tambi\u00e9n el Hijo del \u00fanico Dios. Por \u00e9l han sido hechas todas las cosas, y sin \u00e9l, nada ha sido hecho.<\/p>\n<p>* Enviado por el Padre a la Virgen y nacido de ella, hombre y Dios, Hijo del hombre e Hijo de Dios, y llamado Jesucristo, padeci\u00f3, muri\u00f3 y fue sepultado, seg\u00fan las Escrituras y resucitado por el Padre y reasumido en el Cielo, se sienta a la diestra del Padre, para venir a juzgar a vivos y muertos.<\/p>\n<p>* El cual, finalmente, envi\u00f3 desde el Padre, seg\u00fan su promesa, al Esp\u00ed\u00adritu Santo, Par\u00e1clito y santificador de la fe de quienes creen en el Padre y en el Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Los dos polos del discurso trinitario son, por tanto, la unidad de la sustancia divina y su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica o divina econom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Por la divina dispensaci\u00f3n acaecida en la historia empezamos a conocer la Trinidad. Ella muestra, adem\u00e1s, que la distinci\u00f3n de las personas no es solamente un modo de manifestarse Dios en relaci\u00f3n a nosotros (quoad nos) sino una realidad en la eternidad misma de Dios. En efecto,&#8217; eternamente, el Padre engendra al Hijo, transcendiendo el fluir del tiempo, y por eso es posible afirmar la distinci\u00f3n de las personas del Padre y del Hijo (y tambi\u00e9n, correlativamente, del Esp\u00ed\u00adritu Santo). La Unidad se \u00abdistribuye\u00bb o dispone en la Tr\u00ed\u00adada de personas distintas. De esta suerte, los \u00abtres\u00bb son una sola sustancia, pero no son una sola persona. Tertuliano ha llegado al dintel de la f\u00f3rmula que se har\u00e1 famosa despu\u00e9s de Nicea: Una sustancia, tres personas. En efecto, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, son nombres de personas, no de la sustancia divina. Estos nombres indican distinci\u00f3n, no divisi\u00f3n\u00bb: \u00abProfeso que se da una sola sustancia en tres [personas] coherentes\u00bb, llega a decir. Son las personas divinas que se distinguen seg\u00fan su propiedad y que cuando llega la plenitud de los tiempos se comunican a la humanidad.<\/p>\n<p>El genio de Tertuliano brilla cuando, de un modo que llegar\u00e1 a ser propio de Occidente, afirma no s\u00f3lo una cierta unidad de los tres, sino la unidad estricta de la sustancia divina, pose\u00ed\u00adda totalmente por el Padre, derivada totalmente al Hijo y expresada totalmente por el Esp\u00ed\u00adritu, que tambi\u00e9n es ex Deo y, por tanto, es Dios<br \/>\nNovaciano dispone su De Trinitate (c. 250) como un inmenso Credo de estructura trinitaria: \u00abLa regla de la verdad exige en primer lugar que creamos en Dios Padre y Se\u00f1or omnipotente&#8230;.<\/p>\n<p>\u00abLa misma regla de la verdad nos ense\u00f1a a creer, despu\u00e9s del Padre, en el Hijo de Dios, Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or y Dios nuestro\u00bb<br \/>\n\u00abHemos de creer asimismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, prometido en otro tiempo a la Iglesia y enviado en el tiempo oportuno [&#8230;] y que ha inspirado a los Ap\u00f3stoles y a los Profetas\u00bb.<\/p>\n<p>De Novaciano cabe destacar la perfecci\u00f3n con que da cuenta del dinamismo descendente y ascendente del Verbo hecho carne: \u00abEl Verbo, descendi\u00f3 del cielo como el esposo a la carne, para que, por la asunci\u00f3n de esa carne, el Hijo del hombre pudiera ascender all\u00e1 donde el Verbo, Hijo de Dios, hab\u00ed\u00ada descendido\u00bb.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo m\u00e1s original de Novaciano sea su madura teolog\u00ed\u00ada apof\u00e1tica, , que deriva de un hondo sentido de la transcendencia de Dios: \u00abLos profetas no pudieron decir lo que Dios era (quomodo Deus erat) sino \u00fanicamente lo que, acerca de Dios, pod\u00ed\u00ada entender el pueblo (sed quomodo populus capere poterat). Dios no es en modo alguno mediocre, pero s\u00ed\u00ad es mediocre el entendimiento humano. Decimos de Dios que es esp\u00ed\u00adritu, pero con ello debemos entender algo m\u00e1s amplio que el esp\u00ed\u00adritu, puesto que los esp\u00ed\u00adritus son creados. Y cuando decimos que Dios es caridad, expresamos lo m\u00e1s grande que puede decirse, pero no debemos entender que ya hemos expresado y entendido qu\u00e9 es la caridad como sustancia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, Novaciano da el nombre de generaci\u00f3n a la procesi\u00f3n del Hijo desde el Padre: \u00bb Quando Pater voluit [Filius] processit ex Patre\u00bb. G. Bardy sospecha que esta manera de hablar de la generaci\u00f3n del Hijo, como de un acto voluntario procedente del Padre, implica un cierto subordinacionismo, que ya debi\u00f3 observar Arnobio el Joven, cuando toma las f\u00f3rmulas de Novaciano para explicar la doctrina de Arrio. No cabe duda que Novaciano fue cism\u00e1tico, cuyos partidarios se llamaban a s\u00ed\u00ad mismos \u00abpuritanos\u00bb (katharoi), pero tal cisma no tuvo su origen en divergencias doctrinales trinitarias, sino que dimana del rigorismo penitencial de Novaciano ante los lapsi . Su De Trinitate aparece equilibrado y globalmente ortodoxo, pero sigue la imprecisi\u00f3n de la \u00e9poca, que no distingu\u00ed\u00ada suficientemente entre la procesi\u00f3n eterna y la misi\u00f3n temporal del Hijo. Las palabras \u00abquando Pater voluit&#8230; \u00bb corresponden sin duda a la misi\u00f3n temporal de Cristo. El t\u00ed\u00adtulo de \u00e1ngel que, seg\u00fan Novaciano, \u00abconviene a la persona de Cristo&#8217;, tampoco indica, de suyo, subordinacionismo. Se trata, en efecto, del \u00ab\u00e1ngel del gran consejo\u00bb, t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico seg\u00fan Isa\u00ed\u00adas 9, 5 y que, seg\u00fan el mismo Novaciano, corresponde al Hijo de Dios. Y ese Hijo y Verbo es Dios\u00bb&#8217;. Lo cierto es que la aportaci\u00f3n de Novaciano no tiene el vuelo genial de Tertuliano, de quien depende.<\/p>\n<p>8. OR\u00ed\u008dGENES. Con su Tratado sobre los principios (Peri arch\u00f3n) aparece el primer tratado coherente de teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. El edificio teol\u00f3gico se ampl\u00ed\u00ada, pero esta ampliaci\u00f3n implica contrapartidas. Por ejemplo, hasta ahora se entend\u00ed\u00ada el misterio divino como la revelaci\u00f3n de Dios en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, donador del Esp\u00ed\u00adritu. Ahora, el misterio divino ser\u00e1 para el te\u00f3logo el hecho de que un solo Dios subsista en la tr\u00ed\u00adada: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y cuanto m\u00e1s se acent\u00fae lo especulativo sobre lo salv\u00ed\u00adfico, m\u00e1s dificultades surgir\u00e1n en la recepci\u00f3n y vivencia de la Trinidad en la Iglesia. Incluso la inteligencia de la fe sufrir\u00e1 distorsiones cuando se la separe de la oraci\u00f3n, de la celebraci\u00f3n o de la vida de caridad.<\/p>\n<p>La mirada de Or\u00ed\u00adgenes se centra primero en el Padre: un solo Dios creador y ordenador de todas las cosas. De \u00e9l brota toda realidad y a \u00e9l vuelve todo, por el dinamismo del Esp\u00ed\u00adritu. El Verbo, engendrado por el Padre antes que cualquier otra criatura, se anonad\u00f3 en la plenitud de los tiempos al tomar la carne del hombre, en Jesucristo. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, inspirador de los Ap\u00f3stoles y Profetas, es asociado al Padre y al Hijo por la tradici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>La terminolog\u00ed\u00ada ha progresado: Hay tres hip\u00f3stasis: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, num\u00e9ricamente distintas, pero de la misma naturaleza. Es la Trinidad de las personas en la Unidad de la esencia.<\/p>\n<p>Permanece abierto el debate sobre el posible subordinacionismo de Or\u00ed\u00adgenes. Dios nunca ha estado sin el Verbo, engendrado desde la eternidad de la sustancia del Padre. El Hijo es engendrado, y nacido, pero no hecho ni creado. J. Quasten aporta un texto que muestra c\u00f3mo Or\u00ed\u00adgenes, para referirse al Verbo, acu\u00f1a incluso el t\u00e9rmino homoo\u00fasios\u00bb. Como contrapartida se aducir\u00e1 que el Hijo no es aut\u00f3theos como el Padre sino que recibe de \u00e9l una divinidad participada: es deuter\u00f3theos\u00bb. Or\u00ed\u00adgenes, es un gran especulativo de intuici\u00f3n, intenci\u00f3n y terminolog\u00ed\u00ada correcta para su \u00e9poca. Teniendo en cuenta que el lenguaje de la ortodoxia no cristaliza con anterioridad al Concilio de Nicea, parecer\u00ed\u00ada anacronismo tachar como subordinacionista una doctrina de tales caracter\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>IV. El Magisterio Eclesi\u00e1stico hasta el Concilio de Nicea<br \/>\nLas Iglesias particulares -Roma, Cesarea, Jerusal\u00e9n&#8230;- confluyeron en la redacci\u00f3n y en la difusi\u00f3n de las f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n de fe bautismales.<\/p>\n<p>Las hemos estudiado ya como piezas del magisterio ordinario.<\/p>\n<p>1. INTERVENCIONES DE LA SEDE ROMANA. Aparte de las dos formas del S\u00ed\u00admbolo de la fe &#8211;romana y nicena cuyo valor magisterial es eminente, hay que se\u00f1alar dos intervenciones prenicenas de la Sede romana. La primera descarta el patripasianismo. Zeferino Papa atribuye a Cristo la condici\u00f3n de \u00fanico engendrado de Dios, si bien pasible en la carne: \u00abno es el Padre quien muri\u00f3 sino el Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>La segunda intervenci\u00f3n, de san Dionisio Papa (antes de 260), es interesant\u00ed\u00adsima porque descarta a la vez a los sabelianos y a los trite\u00ed\u00adstas. Dionisio usa un lenguaje, todav\u00ed\u00ada no cristializado por el uso ortodoxo: \u00abEste [Sabelio] blasfema, diciendo que el Hijo es el Padre y viceversa. Aquellos [los trite\u00ed\u00adstas] predican tres dioses, al dividir la santa unidad en tres hip\u00f3stasis (sic) totalmente separadas. Pero es necesario que el Verbo divino est\u00e9 unido al Dios de todo el universo, y que el Esp\u00ed\u00adritu Santo permanezca en Dios y en \u00e9l inhabite. Es preciso, por tanto, que la Trinidad divina se reduzca (\u00abreduci) y se congregue (\u00abcolligi ), como en un cierto v\u00e9rtice, en el Dios omnipotente de todo el universo [&#8230;]. [Los verdaderos disc\u00ed\u00adpulos de Cristo] conocen en verdad que en la divina Escritura se predica la Trinidad, pero en cambio ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento ense\u00f1an que haya tres dioses\u00bb&#8216; .<\/p>\n<p>La terminolog\u00ed\u00ada es imperfecta; la direcci\u00f3n de la fe certera, como un punto de referencia que habr\u00e1 que tener siempre en cuenta.<\/p>\n<p>2. LA CRISIS ARRIANA. Es una corriente ideol\u00f3gica que constituye, a la vez, una enorme prueba para la Iglesia, envuelta en una lucha que afect\u00f3 a su propia doctrina y comuni\u00f3n, as\u00ed\u00ad como a la paz del Imperio. En el a\u00f1o 323, Arrio, presb\u00ed\u00adtero de Alejandr\u00ed\u00ada y disc\u00ed\u00adpulo de Luciano, de esa misma ciudad, divulga una doctrina trinitaria, coherente, porque toda ella dimana de la unicidad e incomunicabilidad de Dios Padre. Pero supone en realidad una racionalizaci\u00f3n r\u00ed\u00adgida del misterio de Dios revelado por Cristo y comunicado en el Esp\u00ed\u00adritu. He aqu\u00ed\u00ad los puntos principales:<br \/>\n1\u00c2\u00b0. El Padre es el \u00fanico y verdadero Dios, eterno y sin principio.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0. Dios es inmutable y, por ello, no se puede comunicar ni por divisi\u00f3n ni por emanaci\u00f3n. Por eso, el Verbo no es de la sustancia de Dios.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0. El Verbo, anterior al tiempo pero no coeterno, existe por la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0. Fuera de Dios, s\u00f3lo se dan criaturas, la primera de las cuales es el Verbo.<\/p>\n<p>5\u00c2\u00b0. El revela Dios a los hombres. Es su instrumento para crear el universo, pero tan s\u00f3lo se le puede llamar Dios por acomodaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6\u00c2\u00b0. Por la Encarnaci\u00f3n del Verbo ha tenido lugar el rescate de la humanidad pecadora. Pero, en Jes\u00fas, el Logos ocupa el lugar del alma humana (es el \u00abapolinarismo\u00bb: la doctrina de Apolinar de Laodicea ).<\/p>\n<p>7\u00c2\u00b0. Admite el Esp\u00ed\u00adritu Santo como tercer t\u00e9rmino de la Trinidad.<\/p>\n<p>Alejandro de Alejandr\u00ed\u00ada, obispo de Arrio, escribe una carta a Alejandro de Constantinopla, manteniendo que el Padre es el \u00fanico in-engendrado, y que el Hijo es imagen y resplandor del Padre, co-eterno como el Padre. No s\u00f3lo Oriente se conmueve. La lucha religiosa llega hasta el mismo Constantino que juega un papel decisivo en la convocatoria de Nicea.<\/p>\n<p>3. NICEA: EL PRIMER CONCILIO ECUMENICO. El Concilio \u00abde los 318 padres\u00bb, se celebra el a\u00f1o 325. Tiene como palabra clave homoo\u00fasios (consustancial) introducida por Osio de C\u00f3rdoba, y corno obra, no ciertamente f\u00e1cil, la promulgaci\u00f3n de la fe ortodoxa mediante la f\u00f3rmula del S\u00ed\u00admbolo Niceno (a completar, por lo que al Esp\u00ed\u00adritu Santo se refiere, por el siguiente Concilio de Constantinopla). El S\u00ed\u00admbolo, aparte del t\u00e9rmino homoo\u00fasios, contiene otras dos precisiones: El Verbo ha sido engendrado [no creado] de la sustancia del Padre y ha de considerarse Dios de Dios y Luz de Luz. Oriente ten\u00ed\u00ada dificultades para aceptar el t\u00e9rmino consustancial, no muy apto para la lucha antimodalista, ya que no llega a disipar una cierta anfibolog\u00ed\u00ada: como si consustancial significara \u00abid\u00e9ntico tambi\u00e9n en el sentido num\u00e9rico\u00bb, es decir, constitutivo del mismo individuo. Ah\u00ed\u00ad ir\u00e1 a parar Marcelo de Ancira. En cambio, en Roma el t\u00e9rmino era apreciado, porque all\u00ed\u00ad era \u00fatil para la lucha contra los trite\u00ed\u00adstas y subordinacionistas.<\/p>\n<p>V. La consolidaci\u00f3n de la ortodoxia trinitaria: Atanasio y los Capadocios en Oriente; Hilario y Agustin en Occidente<br \/>\nOriente:<br \/>\n1. MARCELO DE ANCIRA. El primer te\u00f3logo importante en Oriente, despu\u00e9s de Nicea, es Marcelo de Ancira que, seg\u00fan Eusebio de Cesarea, enemigo suyo, manipula el t\u00e9rmino consustancial hasta convertirlo en un arma modalista. Marcelo afirma que partiendo de la Tr\u00ed\u00adada no es posible llegar a la unidad de Dios. Por ello, de la m\u00f3nada divina quiere deducir la Trinidad. Pero, si bien ten\u00ed\u00ada sus riesgos deducir -como Or\u00ed\u00adgenes- toda la Trinidad de la persona del Padre, no es menos peligroso partir de la afirmaci\u00f3n que Dios es una m\u00f3nada indivisible, no tres hip\u00f3stasis. Marcelo admite que en el Padre exist\u00ed\u00ada el Verbo, del cual la Escritura dice tres cosas: a) Que estaba en Dios desde el principio; b) que es activo para crear; c) que era Dios, porque Dios no se divide, y \u00e9ste es el sentido del homoo\u00fasios. Marcelo distingue el Verbo inmanente y eterno, del Verbo que, en la \u00abeconom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n\u00bb avanza (proelth\u00f3n) para crear, e -incluso- se encarna convirti\u00e9ndose en Verbo-Hijo. Al final de esa \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb el Verbo se despojar\u00e1 de la carne y entrar\u00e1 en Dios, encerr\u00e1ndose -por as\u00ed\u00ad decir- en la unidad de la m\u00f3nada.<\/p>\n<p>Marcelo asegura el dinamismo de la econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n pero anula la distinci\u00f3n de las personas. En efecto: el Esp\u00ed\u00adritu Santo -a\u00f1ade- estaba contenido en el Verbo del Padre y no era distinto de \u00e9l, ni mucho menos separado. Pero en Pentecost\u00e9s la unidad de Dios se manifiesta plenamente como una tr\u00ed\u00adada, transitoria, hasta el fin del mundo, mientras que la unidad es eterna. Marcelo evita el subordinacionismo al precio de caer en la herej\u00ed\u00ada modalista, la otra cara del racionalismo trinitario.<\/p>\n<p>2. ATANASIO. M\u00e1s que especular racionalmente sobre los datos dogm\u00e1ticos para hacerlos progresar, Atanasio, en su obra Contra arianos, se centra en una visi\u00f3n positiva de la fe de Nicea, de cuyo dogma es el defensor en Oriente. Jes\u00fas de Nazaret es una persona hist\u00f3rica,y, a la vez, el Verbo encarnado, el mismo sujeto que el Verbo eterno y consustancial. No se ha de medir la Trinidad por el tiempo: Si el Padre es eterno, eterno es tambi\u00e9n el Verbo. Y todo lo que es el Padre, lo es asimismo la Imagen suya que es el Hijo, ya que el Hijo todo lo ha recibido del Padre, puesto que ha sido engendrado por \u00e9l. De esta manera, Atanasio distingue y une: el Engendrador no es el Engendrado, ni es el Amor sustancial, pero el Engendrador, el Engendrado y el Amor -consubstanciales-son un s\u00f3lo y eterno Dios.<br \/>\nLa centralidad de Jesucristo, como imagen visible -abreviada- del misterio trinitario, nos lleva hoy a una consecuente teolog\u00ed\u00ada de la imagen.<\/p>\n<p>3. Los CAPADOCIOS: GREGORIO DE NACIANZO, BASILIO, GREGORIO DE NYSA. Despu\u00e9s de Nicea, el problema trinitario puede presentarse as\u00ed\u00ad: \u00bfqu\u00e9 es lo que en la unidad de la sustancia divina establece la distinci\u00f3n entre las personas? Basilio se hizo una pregunta semejante, cuando en la Carta 38, a Gregorio de Nisa, afirma que si a la divina esencia (ous\u00ed\u00ada) se le a\u00f1aden las condiciones individuantes (idi\u00f3tetes) se obtienen las hip\u00f3stasis. Este planteamiento es muy delicado, porque podr\u00ed\u00ada parecer que las diferencias que se a\u00f1aden a la esencia, sean como la diferencia espec\u00ed\u00adfica que se a\u00f1ade a un g\u00e9nero para obtener la especie, o como el accidente que se a\u00f1ade a la sustancia. En la Trinidad, la diferencia ha de ser real (puesto que de otra suerte caer\u00ed\u00adamos en el modalismo, sin distinci\u00f3n de personas), pero ha de ser divina -ha de identificarse con Dios mismo- ya que a Dios no hay posibilidad alguna de \u00aba\u00f1adirle\u00bb una diferencia accidental.<\/p>\n<p>Por tanto, no es f\u00e1cil se\u00f1alar ese elemento diferenciador que permita distinguir las personas. Tendr\u00ed\u00ada que ser algo de Dios, algo que pertenezca al mismo ser de Dios que es amor; y algo que promoviendo la distinci\u00f3n no rompa la unidad. Ese algo de Dios es como una acci\u00f3n fecunda en el interior de Dios mismo: es la generaci\u00f3n del Hijo y la emanaci\u00f3n del Amor espiritual. Es decir, las procesiones. Y el principio de distinci\u00f3n -que supone el Uno y el Otro, pero que no rompe la unidad del \u00fanico Dios- es la relaci\u00f3n. Esto es lo que vieron claro Gregorio Nacianceno, en sus Discursos teol\u00f3gicos, y Basilio en Adversus Eunomium, y por eso, progresa con ellos la inteligencia de la fe. Ambos te\u00f3logos responden a estos desaf\u00ed\u00ados en un doble sentido: En el momento de establecer las distinciones en el interior de Dios, no podemos afirmar tan s\u00f3lo que se trata de distintos modos de manifestaci\u00f3n \u00abecon\u00f3mica\u00bb. Partimos de esas manifestaciones exteriores de la acci\u00f3n divina, pero la distinci\u00f3n de las hip\u00f3stasis es algo de Dios mismo. Dios es, en s\u00ed\u00ad mismo, tal como se manifiesta en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. En Dios mismo hay una doble procesi\u00f3n inmanente, afirma Gregorio de Nacianzo. El Padre in-engendrado engendra al Hijo. El Padre es Engendrador (Gennet\u00e9s) mientras el Hijo es Engendrado (Gennet\u00f3s). De manera an\u00e1loga, se da la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que recibe la sustancia del Padre y que tiene el mismo ser en com\u00fan con \u00e9l y con el Hijo. As\u00ed\u00ad se establece la distinci\u00f3n. Esta distinci\u00f3n es real y se identifica con el acto paterno de engendrar, puesto que es una relaci\u00f3n (schesis), esto es, la paternidad, y \u00e9sta es la segunda aportaci\u00f3n de Gregorio. Procesiones y relaciones pertenecen dir\u00ed\u00adamos hoy a la Trinidad en s\u00ed\u00ad misma, pero se dan a conocer a partir de las manifestaciones visibles que son las misiones del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. El S\u00ed\u00admbolo de Nicea expresa este camino de la fe, que cree en la econom\u00ed\u00ada divina y apunta as\u00ed\u00ad al mismo ser inmanente de Dios. El designio divino manifestado en la historia de la salvaci\u00f3n remite a una protolog\u00ed\u00ada eterna e invisible, donde las tres subsistencias distintas, el Padre, el Verbo y el Amor, mantienen la comuni\u00f3n en la unidad estricta de la \u00fanica esencia divina.<\/p>\n<p>La actualidad enorme de la obra de Basilio Sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Peri tour hag\u00ed\u00adou Pne\u00famatos) no es precisamente su punto de partida que no es otro sino la justificaci\u00f3n de la doxolog\u00ed\u00ada basiliana: \u00abGloria al Padre con el Hijo y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, junto a la doxolog\u00ed\u00ada hasta entonces corriente: \u00abGloria al Padre, por el Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. La genialidad de esta obra consiste en que de ella brota una teolog\u00ed\u00ada de la implicaci\u00f3n de la Iglesia, \u00abcomunidad de alabanza\u00bb, con la Trinidad. La comunidad creyente es el lugar donde el cuerpo de Cristo realiza la alabanza al Padre en un solo Esp\u00ed\u00adritu de amor. Los sacramentos y la caridad de los cristianos se abren corno \u00e1mbitos de fe que visibilizan la presencia trinitaria. Esto es lo \u00abmoderno\u00bb de Basilio, aquello que ha inspirado la actual teolog\u00ed\u00ada eclesial y sacramental que mira hacia Oriente sin dejar de ser occidental.<\/p>\n<p>Al lado de esta potente visi\u00f3n de Basilio y de Gregorio Nacianceno, que intuyen el equilibrio entre teolog\u00ed\u00ada (en la eternidad divina) y econom\u00ed\u00ada (en la historia de la libertad y de la gracia, visibilizadas en la Iglesia como comuni\u00f3n de alabanza) no puede negarse que Gregorio de Nysa, el m\u00e1s fil\u00f3sofo de los tres, adolece de un fuerte platonismo que le lleva a una soluci\u00f3n un tanto simplista del problema de la distinci\u00f3n de las personas y de la unidad de la sustancia. En Quod non sint tres dii, afirma que Dios es un nombre de naturaleza, no de persona, como lo son Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu. Y as\u00ed\u00ad corno la naturaleza humana es una y real, y no se multiplica por el hecho de que haya muchos hombres, as\u00ed\u00ad la naturaleza divina permanece indivisible aunque haya tres personas. El ultrarrealismo de las esencias es tan fuerte que las diversas hip\u00f3stasis no dividen la naturaleza divina que es una, la misma, absolutamente indivisible y \u00fanica: \u00abCuando se ve qu\u00e9 es lo que separa [al Padre y al Hijo] se comprende que la naturaleza no experimenta divisi\u00f3n alguna&#8217;. Porque la distinci\u00f3n proviene \u00fanicamente del n\u00famero o de la individuaci\u00f3n, no de la divisi\u00f3n de la esencia. Sin exageraci\u00f3n, puede decirse que se aplica aqu\u00ed\u00ad el realismo que Plat\u00f3n atribuye a las esencias en s\u00ed\u00ad mismas, prescindiendo de los individuos.<\/p>\n<p>OCCIDENTE:<br \/>\n4. HILARIO DE POITIERS. En Occidente, y a mediados del siglo IV, surge un texto important\u00ed\u00adsimo: el De Trinitate de Hilario de Poitiers (* c. 310; t 367, seg\u00fan san Jer\u00f3nimo). Fue seguramente un pagano familiarizado con los cl\u00e1sicos: Virgilio y Cicer\u00f3n. Se opuso a los arrianos, especialmente a Ursacio y Valente. El S\u00ed\u00adnodo de B\u00e9ziers provoca su destierro a Frigia en 356. Poco antes o poco despu\u00e9s de esta fecha escribe los tres primeros libros De Trinitate, obra en doce libros que finaliza hacia el 360. La defensa antiarriana -patente sobre todo en los nueve \u00faltimos libros-pasa por estos puntos:<br \/>\n1\u00c2\u00b0. La divinidad del Hijo no supone que haya dos dioses. Pero la unidad de Dios no supone un Dios solitario, sino la comuni\u00f3n del Padre y del Hijo. 2\u00c2\u00b0. La generaci\u00f3n es la clave de la doctrina que hace del Hijo engendrado una persona consustancial al Padre. Hilario prosigue el camino de Tertuliano, propio de la especulaci\u00f3n trinitaria occidental, al afirmar que la unidad de la Trinidad se debe a la \u00fanica sustancia divina: \u00abDios Padre y Dios Hijo son absolutamente uno, no s\u00f3lo por la uni\u00f3n de las personas sino por la unidad de la sustancia\u00bb<br \/>\n3\u00c2\u00b0. El Verbo de Dios ha asumido la humanidad sin abandonar la divina naturaleza. Se da un sujeto \u00fanico: Jesucristo.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0. El Esp\u00ed\u00adritu Santo existe y procede del Padre y del Hijo. Existe, ya que \u00abes dado, es recibido, es pose\u00ed\u00addo&#8217;. Hilario no olvida el papel santificador del Esp\u00ed\u00adritu, pero contempla sobre todo las rec\u00ed\u00adprocas relaciones entre el Padre y el Hijo.<\/p>\n<p>5. AGUST\u00ed\u008dN DE HIPONA. San Agust\u00ed\u00adn escribe sus XV libros De Trinitate durante un largo per\u00ed\u00adodo de tiempo: los libros I a XII desde 399 al 412; los tres \u00faltimos y la redaci\u00f3n final, el a\u00f1o 420. El mismo dice: \u00abLa empec\u00e9 joven; la edit\u00e9 viejo&#8217;. Agust\u00ed\u00adn se sinti\u00f3 decepcionado de que los primeros libros se divulgaran sin su consentimiento. La insistencia de sus amigos, la urgencia de Aurelio de Cartago, y cierta falta de obras latinas sobre el tema, son los m\u00f3viles que deciden a Agust\u00ed\u00adn a volver sobre su obra inacabada, hasta finalizarla.<\/p>\n<p>a) El m\u00e9todo de la obra. Los cuatro primeros libros los dedica a lo que hoy dir\u00ed\u00adamos el tema b\u00ed\u00adblico: \u00abPrimero, es necesario probar cu\u00e1l es nuestra fe, fundados en la autoridad de las Escrituras. Despu\u00e9s, si Dios quiere y nos ayuda, tal vez haremos un servicio a esos raciocinadores ignaros [&#8230;] ayud\u00e1ndoles a hallar una verdad de la que no puedan dudar\u00bb&#8217;.<br \/>\nEl an\u00e1lisis b\u00ed\u00adblico dir\u00e1 cu\u00e1l es nuestra fe; despu\u00e9s, la reflexi\u00f3n especulativa proporcionar\u00e1 \u00abuna cierta inteligencia de los misterios&#8217;.<\/p>\n<p>b) Plan y contenido. En los libros 1 a IV Agust\u00ed\u00adn estudia en la Escritura el despliegue de las divinas misiones: la misi\u00f3n del Hijo que, desde el Padre entra en la historia, y la del Esp\u00ed\u00adritu Santo que se manifiesta en las epifan\u00ed\u00adas sensibles de Pentecost\u00e9s. Los libros V a VII est\u00e1n dedicados a la dimensi\u00f3n especulativa y de defensa del dogma, con los tres grandes temas que se har\u00e1n cl\u00e1sicos en Occidente y que Tom\u00e1s de Aquino perfeccionar\u00e1: Las procesiones, las relaciones y las personas. En la reflexi\u00f3n sobre las dos procesiones -por la v\u00ed\u00ada del entendimiento y por la del amor- as\u00ed\u00ad como en la muy actual doctrina sobrelas relaciones divinas, brilla muy alta la genialidad agustiniana. El libro VIII se\u00f1ala una transici\u00f3n al conocimiento m\u00ed\u00adstico de Dios. En el libro IX empieza la famosa analog\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica de la Trinidad, basada en la mente del hombre, que -entendi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad misma- concibe una idea o verbo (verbum, conceptum) unido a la mente por el amor. As\u00ed\u00ad se despliegan las tr\u00ed\u00adadas agustinianas: mens, notitia et amor; o bien: amans, amatum, amor. Este tema se extiende del libro IX al XIV. Trap\u00e9 considera el libro XV como el compendio de todo el tratado.<\/p>\n<p>Estos son los grandes sistemas antiguos acerca de la Trinidad. La Edad Media los perfeccionar\u00e1 con el De Trinitate de Ricardo de san V\u00ed\u00adctor (s. XII), basado en la necesidad que tiene el amor de crear comuni\u00f3n entre personas distintas e iguales, y con la Summa de Tom\u00e1s de Aquino (s. XIII). Del primero trataremos en el t\u00e9rmino PERSONA (cf. la voz persona); del segundo en el t\u00e9rmino RELACI\u00ed\u201cN (cf. la voz relaci\u00f3n). Ambos son maestros en estos conceptos.<\/p>\n<p>VI. S\u00ed\u00adntesis<br \/>\n1. LA TERMINOLOG\u00ed\u008dA. Monarqu\u00ed\u00ada. Significa la unidad de Dios\u00bb&#8216;. El misterio trinitario no s\u00f3lo no es una regresi\u00f3n del monote\u00ed\u00adsmo hacia el polite\u00ed\u00adsmo, sino una profundizaci\u00f3n del primero.<\/p>\n<p>Trinidad = Tri\u00e1s. Hacia el 180 empieza a ser usual el uso de este t\u00e9rmino que indica la comuni\u00f3n de las personas\u00bb;. En los Excerpta ex Theodoto publicados por Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada surge ya el t\u00e9rmino tri\u00e1s\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Teolog\u00ed\u00ada. La.doctrina que busca el saber acerca de Dios en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Econom\u00ed\u00ada = Oikonomia. La doctrina que contempla el prop\u00f3sito del Padre manifestado en el tiempo por Jesucristo, su Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Esencia = Ous\u00ed\u00ada. Sustancia. Naturaleza. El ser mismo de Dios uno y \u00fanico, en cuanto es poseido por cada una de las personas divinas. En Dios nada hay que sea accidental (nada adviene a la esencia de modo contingente). Por eso, en Dios todo es sustancial. Y las tres personas son consustanciales. A la esencia divina se le llama tambi\u00e9n sustancia, de la que -seg\u00fan santo Tom\u00e1s- es engendrado el Hijo y de la que emana el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La esencia recibe tambi\u00e9n la denominaci\u00f3n de naturaleza divina, en cuanto es principio de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Subsistencia. En cambio la palabra subsistencia brota en Occidente con Rufino\u00bb&#8216;, y sirve ya para designar los distintos modos de subsistir la esencia de Dios en las tres personas. Subsistentia equivale, pues, al griego hip\u00f3stasis, t\u00e9rmino que en Oriente se usa para designar a las personas.<\/p>\n<p>Persona = Pr\u00f3sopon. Se ha visto c\u00f3mo, antes de que Nicea, los Capadocios y Agust\u00ed\u00adn fijen la terminolog\u00ed\u00ada, en Occidente, se reserva la palabra griega pr\u00f3sopon para hablar de las personas. El papa san Dionisio, al creer sin duda equivalentes los t\u00e9rminos hip\u00f3stasis y sustancia, considera her\u00e9tico hablar en Dios de hip\u00f3stasis separadas. M\u00e1s tarde, san Agust\u00ed\u00adn dir\u00e1 que los griegos llaman hip\u00f3stasis a lo que nosotros llamamos persona, y aceptar\u00e1 la famosa frase m\u00ed\u00ada ous\u00ed\u00ada, treis hypost\u00e1seis, \u00abuna esencia y tres hip\u00f3stasis\u00bb, como expresi\u00f3n de la ortodoxia postnicena.<\/p>\n<p>Procesiones. Indican la procedencia de las personas: la procedencia eterna del Hijo respecto del Padre y la emanaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu respecto del Padre y del Hijo. Tom\u00e1s de Aquino dir\u00e1 que el Hijo es engendrado por v\u00ed\u00ada de entendimiento; el Esp\u00ed\u00adritu es emanado por via de amor.<\/p>\n<p>Misiones. Cuando a la procesi\u00f3n eterna del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu se le asigna un \u00abt\u00e9rmino ad extra\u00bb tiene lugar la misi\u00f3n: El Padre env\u00ed\u00ada a su Hijo al mundo; el Padre y el Hijo env\u00ed\u00adan el Esp\u00ed\u00adritu Santo a la Iglesia y a los corazones de los fieles, y -de manera especial- inspira a los Ap\u00f3stoles y Profetas.<\/p>\n<p>Relaciones. Con Gregorio de Nacianzo el uso del t\u00e9rmino relaci\u00f3n (schesis) adquiere carta de naturaleza con enorme relieve teol\u00f3gico. Las relaciones son la paternidad, la filiaci\u00f3n, la espiraci\u00f3n activa y la espiraci\u00f3n pasiva. La paternidad se identifica con la persona del Padre, la filiaci\u00f3n con la persona del Hijo y la espiraci\u00f3n pasiva con la persona del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pero la espiraci\u00f3n activa no se distingue de la realidad del Padre y del Hijo de quienes emana el Santo Esp\u00ed\u00adritu. Por eso, aunque hay cuatro relaciones reales, hay tres personas distintas.<\/p>\n<p>Nociones. Son notas que dan a conocer a las personas: la innascibilidad y la paternidad (permiten distinguir al Padre), la filiaci\u00f3n y la espiraci\u00f3n activa (permiten distinguir al Hijo, ya sea en s\u00ed\u00ad mismo, ya sea unido al Padre) y la espiraci\u00f3n pasiva (permite distinguir al Esp\u00ed\u00adritu Santo). La neoescol\u00e1stica dec\u00ed\u00ada: Hay cinco nociones, cuatro relaciones reales, tres personas, dos procesiones (engendrar y espirar) y un s\u00f3lo Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Propiedades personales: Dice santo Tom\u00e1s en Summa Theol, I q. 30 a 2 ad 1: \u00abEstas tres relaciones de paternidad, filiaci\u00f3n y procesi\u00f3n (pasiva) se llaman propiedades personales, como si constituyeran a las personas\u00bb.<\/p>\n<p>2. LA SMA. TRINIDAD, CENTRO DEL MISTERIO CRIS&#8217;T&#8217;IANO. Despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, que en dos espl\u00e9ndidos n\u00fameros traz\u00f3 la misi\u00f3n de la Iglesia como continuadora de la doble misi\u00f3n trinitaria, estamos en buenas condiciones para apreciar que la SS. Trinidad constituye el centro y el fundamento de todo el misterio cristiano. Dicho a\u00fan con m\u00e1s precisi\u00f3n: la Trinidad en s\u00ed\u00ad misma -el eterno engendrar el Verbo por parte del Padre y la eterna emanaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Amor por parte del Padre y del Hijo- constituye el fundamento de toda la revelaci\u00f3n cristiana realizada en la historia. La Trinidad manifestada (o \u00abecon\u00f3mica\u00bb) constituye el centro y la clave del misterio de Dios revelado en la Encarnaci\u00f3n y en la Pascua de Cristo, que culmina en la plenitud de Pentecost\u00e9s, cuando el Esp\u00ed\u00adritu es comunicado a toda carne.<\/p>\n<p>Recent\u00ed\u00adsimamente, la Declaraci\u00f3n final del S\u00ed\u00adnodo Especial para Europa de 1991, muestra la necesidad de articular la misma evangelizaci\u00f3n en su centro trinitario: \u00abEl n\u00facleo de esta evangelizaci\u00f3n es: &#8216;Dios te ama. Cristo ha venido para ti&#8217;. Cuando la Iglesia predica a Dios, no habla de un Dios desconocido sino de un Dios que tanto nos ha amado que su Hijo ha tomado carne entre nosotros. Es un Dios que se comunica, que se une a nosotros, el verdadero &#8216;Emmanuel&#8217; [&#8230;] Para hacernos participar de la vida divina, Cristo Jes\u00fas se anonad\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo, tomando la forma de esclavo en la Encarnaci\u00f3n y haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte en la Cruz. Esta vida divina es comuni\u00f3n de las tres personas. El Padre engendra desde toda la eternidad al Hijo consustancial y el amor m\u00fatuo de ambos es el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso, el Dios de los cristianos no es un Dios solitario, sino un Dios que vive en la comuni\u00f3n del amor del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta caridad se revel\u00f3 de manera eximia en el anodadamiento del Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>De manera espont\u00e1nea aparecen, unidas y centradas, la revelaci\u00f3n de la Trinidad, la revelaci\u00f3n de Dios que es Amor y por eso nos ama, y la revelaci\u00f3n de ese Dios en el misterio de Encarnaci\u00f3n y de Pascua, ya que Encarnaci\u00f3n y Pascua son los anclajes visibles de la Trinidad manifestada, los mismos que manifiestan el amor m\u00e1s grande 120. Si la Trinidad es el centro, la clave y el fundamento de toda la fe cristiana, se podr\u00e1 decir con igual raz\u00f3n que es el centro de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. LA SMA. TRINIDAD, CENTRO DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA. Por extra\u00f1o que parezca, no puede decirse que la Trinidad fuera el centro vital y efectivo de la teolog\u00ed\u00ada, al menos durante el per\u00ed\u00adodo que media entre el fin de la gran Escol\u00e1stica hasta el desbloqueo de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria que llevaron a cabo los grandes te\u00f3logos del siglo XX: Congar, De Lubac, Rahner y Hans Urs von Balthasar.<\/p>\n<p>En el volumen IV de los Escritos Teol\u00f3gicos, K. Rahner hab\u00ed\u00ada denunciado ya la situaci\u00f3n de \u00abespl\u00e9ndido aislamiento\u00bb en el que se encontraba el tratado de la Trinidad. Este aislamiento no era tan s\u00f3lo efecto de la r\u00ed\u00adgida divisi\u00f3n por tratados que en la teolog\u00ed\u00ada llev\u00f3 a cabo la neoescol\u00e1stica, sino a una especie de prejuicio o apriorismo seg\u00fan el cual, en teolog\u00ed\u00ada, mientras se salvara formalmente la distinci\u00f3n de las personas, todo iba a seguir igual tanto si habl\u00e1bamos del Dios trinitario como si la \u00fanica magnitud realmente v\u00e1lida en teolog\u00ed\u00ada fuera la unicidad de la sustancia divina. Y con esta magnitud se operaba incluso al hablar de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y de la Gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, acentuando cada vez m\u00e1s ese malentendido que manten\u00ed\u00ada bloqueado y aislado de los dem\u00e1s tratados el de la Sma. Trinidad.<\/p>\n<p>Fue el mismo Rahner, en su memorable art\u00ed\u00adculo en Mysterium Salutis, quien de manera decisiva rompi\u00f3 el malentendido y abri\u00f3 la ruta al nuevo pensamiento teol\u00f3gico con perspectiva trinitaria. Son ejemplos: la simb\u00f3lica teologica de Bruno Forte, la reflexi\u00f3n trinitaria de Andrea Milano, la cristolog\u00ed\u00ada de Piero Coda, la sacramentolog\u00ed\u00ada de L. M. Chauvet y de A. Ganoczy, o el Diccionario Teol\u00f3gico de W. Beinert. Estos te\u00f3logos no tratan de repetir una y otra vez f\u00f3rmulas trinitarias sino de mostrar, como lo hizo de manera egregia el Concilio Vaticano II, la relaci\u00f3n estrech\u00ed\u00adsima entre la misi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu y la misi\u00f3n de la Iglesia; la implicaci\u00f3n de esa misma Iglesia en el misterio trinitario, ya que la Iglesia no es otra cosa sino la multitud reunida en el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu; y, finalmente, la relaci\u00f3n estrech\u00ed\u00adsima entre lo invisible de Dios y lo visible de la humanidad y, en concreto: entre la comuni\u00f3n trinitaria y los hombres que recibimos la comunicaci\u00f3n de sus dones mediante la caridad y los sacramentos, es decir, \u00abhaciendo visible en la vida aquel misterio de comuni\u00f3n con Dios y entre los hombres que la Iglesia celebra en la Eucarist\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada occidental mira hacia los Padres de Oriente, no para dejar de ser occidental, sino para ser m\u00e1s fecunda.<\/p>\n<p>[-> Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Analog\u00ed\u00ada; Arrianismo; Atanasio, san y Alejandrinos; Bautismo; Biblia; Capadocios, Padres; Comuni\u00f3n; Concilios; Credos; Cruz; Doxolog\u00ed\u00ada; Encarnaci\u00f3n; Escatolog\u00ed\u00ada; Eucarist\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Gnosis y gnosticismo; Hijo; Historia; Iglesia; Ireneo, san: Jesucristo; Jes\u00fas; Liberaci\u00f3n; Liturgia; Misiones; Misterio; Monote\u00ed\u00adsmo; Naturaleza; Newman; Oraci\u00f3n; Or\u00ed\u00adgenes; Padre; Padres (orientales y occidentales); Pascua; Personas divinas; Polite\u00ed\u00adsmo; Procesiones; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tertuliano; Tom\u00e1s de Aquino; Transcendencia; Unidad; Vaticano II; Verbo; Vida cristiana.]<br \/>\nJosep M. Rovira Belloso<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n: 1. La ra\u00ed\u00adz de la revelaci\u00f3n trinitaria: la irrupci\u00f3n de Jes\u00fas, el Cristo, el Hijo de Dios en la historia; 2. Sentido din\u00e1mico, pr\u00e1ctico y \u00e9tico de la revelaci\u00f3n trinitaria; 3. El horizonte salv\u00ed\u00adfico de la Trinidad; 4. Advertencias metodol\u00f3gicas.-II. Los datos y la forma de pensar del NT: 1. \u00bfCu\u00e1les son, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-padre-hijo-y-espiritu-santo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTRINIDAD: PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16431","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16431","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16431"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16431\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16431"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}