{"id":16434,"date":"2016-02-05T10:46:16","date_gmt":"2016-02-05T15:46:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/unitarianismo\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:16","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:16","slug":"unitarianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/unitarianismo\/","title":{"rendered":"UNITARIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Formas antiguas (s. II-IV).-II. Humanismo y reforma (s. XVI-XVII).-III. Las iglesias unitarias anglosajonas (s. XVII-XIX).-IV. Problem\u00e1tica actual.-V. Temas de fondo. Identidad del cristianismo.<\/p>\n<p>Se llama unitario aquel tipo de cristianismo que, de un modo o de otro, rechaza o deval\u00faa el dogma de la Trinidad y afirma que en Dios no existe m\u00e1s que una gran persona, un todo en el que vienen a incluirse y condensarse los aspectos de lo divino. Por eso, los defensores de esta tendencia suelen llamarse tambi\u00e9n antitrinitarios: niegan la existencia de una comuni\u00f3n personal intradivina y consideran a Cristo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo como formas diferentes de hablar del mismo Dios o como simples criaturas.<\/p>\n<p>M\u00e1s que un sistema fijo y bien preciso de teolog\u00ed\u00ada, el unitarianismo ofrece un modo gen\u00e9rico de asumir y pensar el cristianismo. Por eso puede condensarse y se condensa en m\u00faltiples caminos o sistemas. Distinguimos de un modo aproximado aquellos que son m\u00e1s importantes: Formas antiguas (s. II-IV); humanismo y reforma (s. XVI-XVII); las iglesias unitarias (s. XVIII-XIX). Desde ese fondo estudiaremos los problemas y aspectos m\u00e1s salientes de eso que podemos llamar el unitarianismo cristiano.<\/p>\n<p>Este es un tema que viene a situarnos en el centro del dogma y de la vida de la Iglesia cristiana. Se trata de saber qui\u00e9n es Dios y de expresar su misterio de unidad y comuni\u00f3n en referencia a la vida de los hombres. Ciertamente, Dios es uno, como ha confesado el Shema de la Biblia (Dt 6, 4-6) y como luego han precisado en clave de pensamiento racional los mayores fil\u00f3sofos de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, cristiana y musulmana. Por eso, al ocuparnos de este tema debemos situarnos en el centro de las reflexiones filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas de las religiones prof\u00e9ticas y del mismo pensamiento (ontolog\u00ed\u00ada, teodicea) de Occidente.<\/p>\n<p>El tema es tambi\u00e9n muy importante en clave de ecumenismo religioso m\u00e1s extenso, en relaci\u00f3n con el budismo e hinduismo, el universalismo chino y las diversas corrientes de experiencia espiritual que se han venido a dar sobre la tierra (zoroastrismo y gnosis, esoterismo y ocultismo, etc.). Aqu\u00ed\u00ad no podemos estudiar m\u00e1s por extenso los problemas que est\u00e1n relacionados con esa perspectiva m\u00e1s extensa, pero hemos querido se\u00f1alarlos: se trata de expresar el ser de Dios en su posible car\u00e1cter personal y transcendente (juda\u00ed\u00adsmo, islamismo), se trata de indicar su hondura siempre huidiza y silenciosa (budismo) o de indicar su realidad abarcadora como fondo de todo lo que existe (hinduismo); se trata, en fin, demostrar la novedad del cristianismo, all\u00ed\u00ad donde se vinculan y se implican sus dogmas primordiales.<\/p>\n<p>El hecho de que dentro de la misma tradici\u00f3n eclesial haya existido y siga existiendo un movimiento unitarista antitrinitario es de m\u00e1xima importancia: nos sit\u00faa en el espacio donde los cristianos sienten m\u00e1s dificultades en aceptar aquello que parece m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico y distinto en su creencia: la comuni\u00f3n interpersonal divina (Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo) y la encarnaci\u00f3n del Hijo en Cristo. Y con esto podemos empezar ya nuestra exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Formas antiguas<br \/>\nExisten en la Iglesia primera varias formas de unitarianismo que se encuentran vinculadas al transfondo religioso del ambiente y a la misma novedad del proceso dogm\u00e1tico cristiano. De manera general los dividimos en cuatro tipos principales. Ellos marcan eso que podemos llamar los grandes riesgos de la teolog\u00ed\u00ada cristiana antes de fijarse el dogma trinitario y cristol\u00f3gico en los primeros Concilios de la Iglesia (Nicea, Constantinopla, Calcedonia).<\/p>\n<p>Los primeros unitarios son los adopcionistas, de origen y fondo jud\u00ed\u00ado. A veces se les llaman ebionitas, los pobres; otras veces se les suele llamar sin m\u00e1s judeocristianos. Hay entre ellos muchos tipos y tendencias. Algunos se mantienen dentro de la ortodoxia eclesial, aunque sus afirmaciones sean imprecisas. Otros, en cambio, se alejan de la fe m\u00e1s honda y fundante de la Iglesia, rechazando la divinidad de Jesucristo a quien conciben, sin m\u00e1s, como un profeta, un enviado escatol\u00f3gico de Dios en la l\u00ed\u00adnea de los grandes profetas y sabios de otro tiempo. De esa forma mantienen la unidad de Dios, el dogma primordial del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed\u00ad donde ha venido a darse la primera gran disputa y ruptura de la Iglesia. Los primeros te\u00f3logos Oustino y Taciano, Aten\u00e1goras y Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada, por citar s\u00f3lo algunos m\u00e1s representativos) pueden correr el riesgo de un cierto adopcionismo o, quiz\u00e1 mejor, de un subordinacionismo: todav\u00ed\u00ada no han fijado conceptualmente el car\u00e1cter eterno de la filiaci\u00f3n divina del Hijo (que es Cristo); por eso pueden parecer unitarios (ven a Dios como alguien que se encuentra separado de la historia humana, en pura unidad consigo mismo). Sin embargo, al resaltar el car\u00e1cter divino de Jes\u00fas, ellos afirman y confiesan la fe nueva de la Iglesia. Pues bien, rompiendo esa fe, surgieron unitarianistas radicales que defend\u00ed\u00adan la \u00abunidad estricta de Dios\u00bb, en la l\u00ed\u00adnea del juda\u00ed\u00adsmo. Ellos conciben a Jes\u00fas como un simple ser humano; fue engendrado de la historia de los hombres, como un hijo de Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada; s\u00f3lo en un momento posterior, en virtud de sus m\u00e9ritos, a trav\u00e9s del proceso de entrega de su vida, fue adoptado como Hijo de Dios e introducido de alg\u00fan modo en su misterio salvador. De esa forma, el camino de jes\u00fas queda asumido dentro de la confesi\u00f3n jud\u00ed\u00ada: el Cristo de Dios es simplemente un hombre de la tierra. No existe ya lugar para una verdadera Trinidad; tampoco puede darse encarnaci\u00f3n de Dios en nuestra historia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son unitarios los arrianos, aunque ellos acent\u00faen el influjo de lavida y pensamiento griego dentro de la Iglesia. En alg\u00fan sentido, los arrianos se hallan cerca del antiguo juda\u00ed\u00adsmo: siguen destacando la unidad y transcendencia de Dios respecto a todos los humanos. M\u00e1s a\u00fan, ellos resaltan la obediencia y sumisi\u00f3n del mismo Cristo: como verdadera criatura, como un hombre de la. tierra, Jes\u00fas mismo ha debido \u00absometerse\u00bb a la voluntad de Dios, aparaciendo as\u00ed\u00ad como modelo de obediencia para todos los creyentes. La religi\u00f3n se entiende as\u00ed\u00ad como experiencia de sometimiento, una visi\u00f3n de absoluta dependencia. S\u00f3lo Dios se encuentra arriba, como ser \u00fanico y distinto. Cristo y todos los hombres de la tierra han de encontrarse sometidos a su fuerza creadora.<\/p>\n<p>Pudi\u00e9ramos decir que el arrianismo es un adopcionismo en forma griega. Por eso acepta los modelos caracter\u00ed\u00adsticos del pensamiento helenista, al menos en su forma plat\u00f3nica: Dios se encuentra arriba, como el Uno del que todos dependemos. Nosotros nos hallamos abajo, perdidos y dispersos en la tierra, como multiplicidad abierta hacia la muerte. Pues bien, entre Dios y los hombres, como mediador de vida en clave descendente (revelador de Dios) y ascendente (salvador para los hombres) se encuentra Jesucristo. Es criatura de la historia: pero es una criatura m\u00e1s excelsa y elevada que las otras. Por eso puede servirnos de modelo y de ayuda en el camino que conduce a lo divino. No existe Trinidad (no hay encuentro de amor intradivino); no existe verdadera encarnaci\u00f3n (Dios no penetra de verdad en nuestra historia).<\/p>\n<p>Hay un tercer tipo de unitarianismo: el gn\u00f3stico. Su origen y sentido noes sin m\u00e1s jud\u00ed\u00ado (como el adopcionismo). Tampoco podemos tomarlo como griego, en la l\u00ed\u00adnea del arrianismo, pues rechaza el car\u00e1cter positivo de este mundo. El gnosticismo es m\u00e1s bien la experiencia de la gran mezcla: hay una especie de unidad sagrada donde se vinculan todos los vivientes. El mismo Dios forma parte del \u00abgran todo\u00bb en constante movimiento. En ese conjunto se unifican y disuelven, se distinguen y luego se vinculan las diversas realidades del cielo y de la tierra.<\/p>\n<p>Los gn\u00f3sticos son unitarios porque todo es Dios, como elemento y parte de un proceso de expansi\u00f3n y ca\u00ed\u00adda intradivina. No se puede hablar de verdadera comuni\u00f3n de personas dentro del misterio. No hay relaci\u00f3n permanente del Padre con el Hijo, ni del Hijo con el Padre en el Esp\u00ed\u00adritu. Eso que los cristianos han llamado \u00abpersonas\u00bb son s\u00f3lo momentos del proceso siempre repetido de ca\u00ed\u00adda y ascenso de Dios. Por eso no se puede dar encarnaci\u00f3n: no hay presencia personal del Hijo de Dios en Jesucristo. El mundo es malo; la realidad actual del hombre es consecuencia de una \u00abca\u00ed\u00adda de Dios\u00bb. Por eso, la encarnaci\u00f3n terminar\u00ed\u00ada siendo mala, expresi\u00f3n de una impotencia de Dios que buscar\u00ed\u00ada fuera de s\u00ed\u00ad mismo aquello que falta en su misterio. No hay encarnaci\u00f3n; no hay verdadero descenso de Dios hacia lo humano. Lo que existe es solamente un proceso de expansi\u00f3n y retorno intradivino, en clave de unidad impersonal. Por eso afirmamos que los gn\u00f3sticos son unitaristas: s\u00f3lo conocen un Dios impersonal, rechazan toda forma de apertura de Dios hacia lo externo de s\u00ed\u00ad mismo, en clave de encarnaci\u00f3n o amor creador. Lo que existe ess\u00f3lo la aventura intradivina del gran Dios que sin cesar se pierde y sigue siempre busc\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Viene en cuarto lugar el unitarismo modalista, el m\u00e1s conocido de todos. Sus representantes son Noeto y Pr\u00e1xeas, Ep\u00ed\u00adgono y Sabelio. Ellos expresan eso que pudi\u00e9ramos llamar el triunfo de la \u00abhomoous\u00ed\u00ada\u00bb plena: en Dios no existe m\u00e1s que una gran naturaleza interpretada, a la vez, como persona. Por eso, lo que los cristianos ortodoxos llaman \u00abpersonas trinitarias\u00bb no son m\u00e1s que formas o modos de manifestarse el \u00fanico gran Dios. El aparece en el AT como Padre creador; en el NT viene a presentarse como Cristo y Salvador; \u00e9ste es el Dios que, dentro de la Iglesia, se desvela como Esp\u00ed\u00adritu de vida en la existencia de los hombres.<\/p>\n<p>No hay por tanto tres personas diferentes. S\u00f3lo hay rostros (pr\u00f3sopa) o maneras de expresarse el mismo Dios, que est\u00e1 siempre cercano y es siempre inaccesible a la experiencia de los hombres. Significativamente, estos cristianos de tendencia unitarista recibieron el nombre de patripasianos, porque al defender la unidad personal del Padre y Cristo terminaban afirmando que el mismo Padre hab\u00ed\u00ada sufrido y muerto por los hombres. Ciertamente, los cristianos ortodoxos sab\u00ed\u00adan y saben que el Padre ha padecido con Jes\u00fas, le ha acompa\u00f1ado en el misterio de muerte del Calvario. Pero no ha sido el Padre el que ha muerto. Ha muerto el Hijo, poniendo su vida y su dolor en manos del Padre que le acoge y resucita. Nuevamente vemos que el misterio de la encarnaci\u00f3n verdadera resulta inseparable del dogma trinitario: s\u00f3lo puede hablarse del \u00abdolor de Dios\u00bb (y de la muerte redentora de Jes\u00fas) si es que aceptamos la diferencia personal intradivina: muere en Cristo el mismo Hijo de Dios, poniendo su vida en manos de Dios Padre. Ambos se aman, se encuentran y vinculan de manera amorosa y redentora en la cruz de Jesucristo.<\/p>\n<p>Conforme a lo indicado, puede haber dos tipos b\u00e1sicos de unitarianismo. El primero es el unitarianismo de la disociaci\u00f3n: no puede aceptar la uni\u00f3n de Dios y Cristo y por eso los disocia, haciendo que ellos formen dos realidades distintas. De esa forma, Dios permanece como unidad separada, sin expansi\u00f3n o comuni\u00f3n interna. En esta l\u00ed\u00adnea se mueven el adopcionismo y arrianismo.<\/p>\n<p>El segundo es el unitarianismo de unificaci\u00f3n interna. Toma a Dios como unidad sustancial estricta donde no existe lugar para personas. De esa forma se diluyen las diferencias, sea integr\u00e1ndose en la unidad inm\u00f3vil de Dios (modalismo), sea interpret\u00e1ndose como momentos siempre cambiantes de un proceso impersonal divino (gnosticismo).<\/p>\n<p>El problema de fondo est\u00e1 en que no se acepta la unidad en la diferencia (las personas mantienen su propia identidad al existir y realizarse dentro de la gran comuni\u00f3n intradivina). S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde se acent\u00faa y se valora la diferencia personal dentro de la unidad o identidad de esencia, puede. darse verdadera encarnaci\u00f3n: el Hijo de Dios asume, desde su propia realidad personal, el camino de historia de los hombres, expresando y manifestando dentro de ella el misterio radical de lo divino. Pero con esto desbordamos el tema de unitarianismo antiguo y planteamos los problemas que han venido a discutirse en tiempos m\u00e1s recientes.<\/p>\n<p>II. Humanismo y reforma (ss. XIV-XVII)<br \/>\nTres son, a mi juicio, las razones principales del resurgimiento unitarista de los siglos XVI-XVII. Influye, en primer lugar, la vuelta al neoplatonismo: lo divino se concibe como un todo unitario, sometido a un tipo de proceso interior donde se vinculan y unifican de manera radical sus diferencias. Dentro de este esquema ya no queda lugar para personas diferentes: las almas de los hombres forman parte del proceso radical de lo divino; los momentos de la realidad de Dios no son personas sino modos o maneras de su vida eterna.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ha influido la fascinaci\u00f3n herm\u00e9tica, especialmente visible en los fil\u00f3sofos y m\u00ed\u00adsticos de Italia. El descubrimiento y traducci\u00f3n del Corpus Hermeticum fue uno de los acontecimientos m\u00e1s importantes del renacimiento italiano. Por vez primera, los pensadores de la Europa Cristiana se encontraban ante aquello que parec\u00ed\u00ada ser la ciencia y teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s antigua de los hombres. Pues bien, dentro del hermetismo no hay lugar para personas; no hay pluralidad estricta en Dios ni tampoco en la historia de los hombres. Dios se viene a concebir como el gran todo en que los hombres se encuentran inmersos. La experiencia primordial de los creyentes se entiende como m\u00ed\u00adstica de identificaci\u00f3n intradivina.<\/p>\n<p>Estrictamente hablando, la reforma protestante ha sido contraria al humanismo platonizante y al hermetismo de los pensadores de su tiempo. Por eso ha destacado la transcendencia de Dios y el misterio de la Cruz de Jesucristo, superando todo aquello que parecesimple sabidur\u00ed\u00ada de este mundo. Pero, en paradoja, en el fondo comprensible, al acentuar el \u00ablibre examen\u00bb de la Biblia y al quererse oponer a las \u00abespeculaciones teol\u00f3gicas\u00bb, cierto tipo de protestantismo ha terminado favoreciendo el unitarianismo.<\/p>\n<p>No olvidemos tambi\u00e9n que el unitarianismo ha pretendido ser universalista, destacando las bases comunes de la fe en cristianos, jud\u00ed\u00ados y musulmanes. Todos ellos concuerdan en la visi\u00f3n de un Dios \u00fanico. Por eso, la diferencia cristiana (Trinidad y Encarnaci\u00f3n) puede dejarse a un lado como si fuera algo accesorio, una especie de s\u00ed\u00admbolo caduco. En s\u00ed\u00ad mismo Dios ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo uno (sin Trinidad estricta) y aquello que los cristianos llaman encarnaci\u00f3n de Cristo s\u00f3lo un modo privilegiado de hablar de la presencia universal de Dios en la historia y el camino de los hombres.<\/p>\n<p>Pero vengamos ya a los pensadores m\u00e1s representativos. El primero y mayor de todos fue Miguel Servet (1511-1553), humanista y m\u00e9dico espa\u00f1ol que vivi\u00f3 inmerso en las m\u00e1s grandes disputas teol\u00f3gicas y eclesiales de su tiempo. Defendi\u00f3 nuevas doctrinas trinitarias en su libro De Trinitatis Erroribus (1531) y partiendo de ellas quiso elaborar su Restituci\u00f3n del Cristianismo (1546). Perseguido por la jerarqu\u00ed\u00ada cat\u00f3lica fue luego condenado y quemado por la Inquisici\u00f3n de Calvino en Ginebra.<\/p>\n<p>Servet ha querido llevar hasta el final la reforma cristiana que hab\u00ed\u00adan iniciado Lutero y Calvino. Pens\u00f3 que para ello no bastaba un simple cambio eclesial, un modo nuevo de entender la experiencia de la gracia. Hab\u00ed\u00ada que ir al fondo, presentando a Jes\u00fas como mediador entre el Dios transcendente, siempre inaccesible (el Padre), y los hombres que se encuentran como perdidos sobre el mundo. Hay en Servet rasgos cercanos al m\u00e1s claro arrianismo. Pero hay tambi\u00e9n influjos del pensamiento neoplat\u00f3nico y la m\u00ed\u00adstica (hermetismo). Su visi\u00f3n es, al mismo tiempo, especulativa y experiencial; en ella se vinculan el nuevo conocimiento humanista y la b\u00fasqueda de uni\u00f3n inmediata con Dios.<\/p>\n<p>En un determinado plano, el servetismo parece destacar la diferencia entre Dios y los hombres. Dios se encuentra siempre separado; nosotros le encontramos solamente en Cristo, a quien debemos tomar como el mayor intermediario entre su ser y el mundo. Pero, al mismo tiempo, en camino que parece totalmente l\u00f3gico, Servet ha terminado defendiendo un pante\u00ed\u00adsmo abarcador, en la l\u00ed\u00adnea de la especulaci\u00f3n y el pensamiento posterior de G. Bruno y de B. Espinoza. De esa forma se vinculan y unifican la m\u00e1s honda transcendencia (Dios que siempre se encuentra m\u00e1s all\u00e1) y la visi\u00f3n m\u00e1s radical de la inmanencia divina (pante\u00ed\u00adsmo). Falta aqu\u00ed\u00ad la Trinidad, como expresi\u00f3n de encuentro intradivino, y tambi\u00e9n la Encarnaci\u00f3n, como presencia personal del Hijo de Dios en nuestro mundo. Servet ha diluido la novedad cristiana en aras de su racionalismo m\u00ed\u00adstico humanista. Conden\u00e1ndole a muerte, Calvino demostr\u00f3 la intransigencia de su tiempo, pero supo discernir: estrictamente hablando, en plano de afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica (no de tradici\u00f3n y vida), Servet no era cristiano.<\/p>\n<p>Hemos dicho que Servet ha sido el m\u00e1s grande de los unitarianistas. Pero no ha formado escuela ni ha dejado herencia eclesial significativa. Esto lo han hecho los maestros italianos y especialmente F. Socino. Ellos han querido reinterpretar el cristianismo, yendo m\u00e1s all\u00e1 de las posturas del protestantismo cl\u00e1sico (luterano o calvinista) y asumiendo como b\u00e1sicos los temas y modelos de pensamiento del humanismo antecedente.<\/p>\n<p>Tras la muerte de Servet y las persecuciones declaradas contra ellos tanto en los pa\u00ed\u00adses protestantes como en los cat\u00f3licos, los unitarianistas italianos (Lelio y Fausto Socino, F. Stancari, G. Alciati, G. Biandrata y algunos m\u00e1s) tuvieron que emigrar a Polonia y tambi\u00e9n a Transilvania (zona h\u00fangara de la actual Rumania) donde hallaron un apoyo relativo de los reyes y las poblaciones, pudiendo establecer las primeras Iglesias unitarias estrictamente dichas de la historia cristiana. Ellas pervivieron, en medio de cambios y dificultades, hasta primeros del siglo XIX.<\/p>\n<p>Como hemos indicado, el m\u00e1s conocido de los pensadores de este movimiento fue F. Socino (1539-1604), descendiente de una importante familia de juristas de Siena (Italia), que tuvo que emigrar a Polonia, donde estableci\u00f3 las bases doctrinales de la nueva \u00abconfesi\u00f3n unitaria\u00bb. Sus enemigos le acusaron de arriano, por negar la plena divinidad de Jes\u00fas. Sus seguidores tomaron a veces el nombre de socinianos. Su doctrina fundamental puede condensarse de esta forma:<br \/>\n1) En Dios s\u00f3lo existe una persona, el Padre. Todos los que ponen en Dios varias personas destruyen su unidad, rompen su esencia y su misterio transcendente.<\/p>\n<p>2) Jesucristo es simplemente un hombre: un personaje importante, concebido por el Esp\u00ed\u00adritu y ungido por Dios en el bautismo. Ciertamente, ha resucitado y est\u00e1 a la derecha de Dios Padre, sobre el cielo. Pero no deja por eso de ser hombre.<\/p>\n<p>3) Los socinianos se dividieron sobre el tema de la adoraci\u00f3n de Cristo. Unos la rechazaban, pero otros la aceptaban: Jes\u00fas es plenipotenciario de Dios y, por eso merece el respeto y culto de los hombres, aunque no sea en s\u00ed\u00ad mismo divino.<\/p>\n<p>4) Estrictamente hablando, el socinianismo acaba siendo un tipo de humanismo cristianizado. No admite pecado original, ni puede hablar del valor sacramental de la Iglesia o de los ritos (bautismo, eucarist\u00ed\u00ada, etc.).<\/p>\n<p>Es significativo el hecho de que el unitarianismo no haya logrado implantarse con fuerza en los pa\u00ed\u00adses cristianos en los siglos XVI y XVII. Cat\u00f3licos y protestantes disputaron y siguen disputando sobre temas de gracia y eclesiolog\u00ed\u00ada, pero mantuvieron su unidad sobre los temas trinitarios y cristol\u00f3gicos: unos y otros aceptaron, igual que las iglesias ortodoxas, la base dogm\u00e1tica de los cuatro primeros concilios ecum\u00e9nicos.<\/p>\n<p>Los unitarianistas, en cambio, se escindieron de la antigua base cristol\u00f3gica y trinitaria de la Iglesia, rompiendo de esa forma la unidad fundante de la fe tradicional cristiana. Conforme a su visi\u00f3n, el camino de evangelio de Jes\u00fas acaba siendo un tipo nuevo del mismo espiritualismo humanista que podemos encontrar en varias religiones. En otras palabras, el cristianismo perder\u00ed\u00ada su identidad y diferencia, convirti\u00e9ndose en expresi\u00f3n de eso que podemos llamar la \u00abreligi\u00f3n eterna\u00bb de los hombres.<\/p>\n<p>Tomado como grupo o confesi\u00f3n cristiana, el unitarianismo de los siglos XVI y XVII ofrece una importancia reducida, limit\u00e1ndose a los pa\u00ed\u00adses ya citados de Polonia, Lituania y Transilvania. Sin embargo, tomado en sentido m\u00e1s extenso, el unitarianismo ha tenido una importancia muy grande en la vida religiosa y cultural del occidente. El Dios trinitario se mantiene como base de la confesi\u00f3n creyente en las iglesias oficiales, pero ha perdido casi toda su importancia en el nivel real del pensamiento y vida de much\u00ed\u00adsimos cristianos. Los humanistas hab\u00ed\u00adan ya tendido a silenciarlo en el siglo XV y XVI, destacando al Dios de Plat\u00f3n sobre el Padre de N. S. Jesucristo. L\u00f3gicamente, los fil\u00f3sofos posteriores, dentro ya del racionalismo imperante (Descartes y Espinoza, Leibniz y Wolff) se preocuparon por mostrar la naturaleza unitaria de Dios, olvidando o silenciando las personas. La Trinidad ha venido a convertirse de esa forma en misterio inoperante, como reliquia innecesaria de tiempos ya pasados.<\/p>\n<p>De manera quiz\u00e1 un poco exagerada podr\u00ed\u00adamos decir que las iglesias cristianas de los siglos XVI y XVII fueron trinitarias y admitieron la encarnaci\u00f3n de Dios en Cristo, pero la cultura dominante de esos siglos vino a convertirse de alg\u00fan modo en unitaria: silenci\u00f3 el Dios trinitario para ocuparse de eso que pudi\u00e9ramos llamar el \u00ababsoluto\u00bb del ser o pensamiento de los hombres.<\/p>\n<p>III. Las Iglisias unitarias anglosajonas<br \/>\nEl tema empalma con lo dicho en apartados anteriores. Sigue influyendo el \u00abDios de la raz\u00f3n\u00bb en clave de filosof\u00ed\u00ada y b\u00fasqueda humanista. Influye tambi\u00e9n, de alguna forma, la nueva libertad de pensamiento que se encuentra vinculada a la Reforma Protestante. Pero ahora hallamos tres nuevos motivos que resultan dominantes. Ellos nos permiten entender la expansi\u00f3n del unitarianismo en los ambientes cultos de tradici\u00f3n anglosajona (Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos de Am\u00e9rica).<\/p>\n<p>Un primer motivo o elemento impulsor del unitarianismo es el de\u00ed\u00adsmo que se fue extendiendo en los ambientes ilustrados en el siglo XVII y, sobre todo, en el XVIII. De\u00ed\u00adstas fueron fol\u00f3sofos como Locke, escritores como Milton, cient\u00ed\u00adficos como Newton, pensadores como Clarke o Voltaire, lo mismo que gran parte de los inspiradores e impulsores de la Revoluci\u00f3n Francesa. En general, ellos aceptan la existencia y sentido de un Dios que est\u00e1 en el fondo de todo lo que existe. Pero ese es s\u00f3lo un Dios de tipo racional, principio sustentante del orden c\u00f3smico, garant\u00ed\u00ada de valor para lo humano. Existe Dios, pero queda lejos: no se ha revelado de manera personal, no fundamenta ning\u00fan tipo de contacto positivo o directo con los hombres. Esto significa que no tiene ya una vida trinitaria ni puede encarnarse en Jesucristo.<\/p>\n<p>Este Dios es la raz\u00f3n gen\u00e9rica del mundo, pero no es Padre de Jes\u00fas. Por eso no se puede hablar de Trinidad: carece de sentido buscar la existencia de un di\u00e1logo de amor intradivino. L\u00f3gicamente, Jes\u00fas pierde su car\u00e1cter de Hijo de Dios y queda convertido en mero modelo de moral o racionalidad para los hombres.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ed\u00adnea podemos destacar ya el segundo motivo: el racionalismo moralista, sobre todo en la forma que le ha dado Kant hacia el final del siglo XVIII. Como es bien conocido, Kant ha rechazado la posibilidad de un conocimiento de Dios a partir de la raz\u00f3n pura o la ciencia. El camino para Dios es la moral: el sentido y exigencia de la actividad individual y social de los humanos. De ese modo ha formulado su revoluci\u00f3n compernicana en la visi\u00f3n de Dios: no le podemos conocer por la teor\u00ed\u00ada; s\u00f3lo le encontramos a trav\u00e9s del compromiso moral de nuestra vida. En este aspecto, Kant acepta y sistematiza el moralismo anglosaj\u00f3n.<\/p>\n<p>Conforme a la visi\u00f3n de Kant, Dios es la raz\u00f3n moral: principio y sentido de aquel gran tali\u00f3n escatol\u00f3gico que marca la sanci\u00f3n final de nuestra vida y nuestra historia. Dios est\u00e1 presente como racionalidad \u00e9tica, en la ra\u00ed\u00adz y en el final de nuestra vida. Pero ese Dios ya no se puede interpretar de forma trinitaria. El mismo Kant ha formulado su postura de una forma lapidaria en la Disputa de las facultades: la expresi\u00f3n trinitaria de Dios carece de sentido racional y de ella es imposible sacar ninguna consecuencia cultural o religiosa para el hombre. Dios es simplemente uno, como expresi\u00f3n de la sanci\u00f3n \u00e9tica (racional) del ser humano. Hablar de la Trinidad ser\u00ed\u00ada volver hacia una especie de lenguaje mitol\u00f3gico imposible de aplicar o de entender en nuestro tiempo. L\u00f3gicamente, Kant ha rechazado tambi\u00e9n la encarnaci\u00f3n de Dios en Cristo. Cristo es simplemente un hombre bueno, aquel que ha expresado con m\u00e1s fidelidad el ideal de vida justa de los hombres. Por eso, el verdadero cristiano debe ser unitarista. Estamos en el mismo centro del pensamiento moderno de Occidente.<\/p>\n<p>El unitarismo puede recibir y ha recibido tambi\u00e9n car\u00e1cter humanitarista y espiritualizante en pensadores como R.-W.Emerson (1803-1882), uno de los autores, m\u00e1s influyentes de los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Emerson pertenece a un tipo de cristianos liberales que rechazan toda iglesia establecida (jerarquizada) interpretando el evangelio de Jes\u00fas como llamada a la tolerancia, al amor mutuo y la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n espiritual. Evidentemente, en esta perspectiva no se puede hablar de un Jes\u00fas divino; tampoco puede aceptarse ya la Trinidad, interpretada como riqueza personal intradivina. Por eso, Emerson se declara unitario: quiere superar la \u00abidolatr\u00ed\u00ada\u00bb de un Jes\u00fas a quien los fieles ordinarios de la Iglesia miran como ser semidivino y le acepta s\u00f3lo como amigo y compa\u00f1ero: nos ayuda a descubrir de una manera personal a Dios, para rezarle y venerarle directamente, desde el fondo del alma. Aqu\u00ed\u00ad volvemos a encontrar gran parte de las ideas ya estudiadas al tratar de otros modelos de unitarianismo. Est\u00e1 de fondo un tipo de nuevo arrianismo, pero ahora Jesucristo viene a interpretarse como revelador de Dios m\u00e1s que como ser \u00absemidivino\u00bb. Ha triunfado, seg\u00fan eso, un profetismo de car\u00e1cter \u00e9tico y sentimental, donde Jes\u00fas viene a mostrarse como iluminador de las conciencias. Estamos en la misma l\u00ed\u00adnea del de\u00ed\u00adsmo ya estudiado. Pero hay una diferencia, que viene dada por la misma perspectiva en que ha venido a situarse Emerson, al centro de la gran esperanza de futuro que triunfaba en los Estados Unidos. Concibe a Dios como garant\u00ed\u00ada de progreso indefinido; vivimos en Dios, de tal manera que vamos avanzando en su conocimiento y en el conocimiento y triunfo de lo humano, dentro de una especie de pante\u00ed\u00adsmo universal.<\/p>\n<p>De esta forma, separado de sus ra\u00ed\u00adces dogm\u00e1ticas cristianas, el unitarianisrno ha podido venir a convertirse en religi\u00f3n universal del progreso humano, le\u00ed\u00addo en clave de racionalismo moralista de Occidente. Pero este ha sido s\u00f3lo un signo del momento final del gran proceso. Para interpretarlo rectamente debemos volver hacia atr\u00e1s, retomando los motivos ya estudiados (de\u00ed\u00adsmo, racionalismo moralista) y se\u00f1alando a partir de ellos el surgimiento y desarrollo de las comunidades unitarianistas del mundo anglosaj\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya a principios del siglo XVII, asumiendo la doctrina de los socinianos, John Biddle public\u00f3 en Inglaterra varios escritos antitrinitarios. En ese mismo pa\u00ed\u00ads, en 1774, Th. Lindsey logr\u00f3 fundar una comunidad unitaria, cuyos miembros supon\u00ed\u00adan que la fe trinitaria de los fieles normales de la Iglesia no es m\u00e1s que idolatr\u00ed\u00ada. En esta misma l\u00ed\u00adnea avanz\u00f3 Joseph Priestley (1733-1804) que empez\u00f3 siendo unitariano en Inglaterra, apoy\u00f3 despu\u00e9s la Revoluci\u00f3n Francesa y termin\u00f3 refugi\u00e1ndose en los Estados Unidos donde public\u00f3 muchos libros en defensa de sus doctrinas religiosas.<\/p>\n<p>Tanto en Gran Breta\u00f1a como en los Estados Unidos siguen existiendo desde entonces comunidades cristianas unitarias que quieren mantenerse fieles a la herencia humanista y social de sus antepasados. Estas son las notas m\u00e1s significativas de su forma de entender el cristianismo.<\/p>\n<p>a) Apertura universal. Las iglesias unitarias son cristiana pero quieren destacar aquellos rasgos de la fe que son comunes a todas las religiones de tipo te\u00ed\u00adsta, especialmente el juda\u00ed\u00adsmo e islamismo. De esta forma se pone de relieve el aspecto com\u00fan de las religiones, en clave de nivelaci\u00f3n dogm\u00e1tica. Los creyentes se vinculan por aquello en que coinciden sus creencias. De manera consecuente rechazan o dejan en olvido aquello que la tradici\u00f3n cristiana hab\u00ed\u00ada fijado como base de su fe (Trinidad y Encarnaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Con esto se plantea la manera de expresar o potenciar la unidad interhumana. Los unitaristas suponen que los hombres s\u00f3lo pueden vincularse por lo bajo, abandonando sus creencias m\u00e1s particulares: Es preciso que los \u00abcreyentes\u00bb olviden o releguen lo que tienen de m\u00e1s propio, para as\u00ed\u00ad aceptar o destacar mejor lo que es com\u00fan a todos los humanos. Pues bien, en contra de eso, los cristianos confesionales (cat\u00f3licos, ortodoxos y protestantes) piensan que lo m\u00e1s propio de su fe (Trinidad y Encarnaci\u00f3n) es base y garant\u00ed\u00ada de unidad para todos los humanos. En otras palabras, el mismo centro de la confesi\u00f3n cristiana puede presentarse y se presenta como lugar de nuevo y m\u00e1s profundo ecumenismo. La fe en Jes\u00fas, Hijo de Dios, y la confesi\u00f3n trinitaria no sirven para separarnos de los otros sino que nos vinculan de manera m\u00e1s profunda con todos los hombres de la tierra.<\/p>\n<p>b) En segundo lugar, los partidarios del unitarianismo han destacado el valor de la fraternidad y el humanismo: lo que importa para ellos no es el dogma, fuente secular de disensiones para m\u00faltiples creyentes. Trinidad y Encarnaci\u00f3n quedan a un lado, como signos de escisi\u00f3n y divisi\u00f3n entre los hombres. Lo que importa es la unidad de praxis, es decir, el compromiso en favor de los necesitados y la unidad entre todos los humanos. Siguiendo esa postura, las iglesias unitarias del mundo anglosaj\u00f3n han venido a convertirse en instituciones de tipo filantr\u00f3pico.<\/p>\n<p>Evidentemente, el humanismo pr\u00e1ctico es valioso y muy fecundo, pues deriva de la misma ra\u00ed\u00adz del evangelio. Sin embargo, all\u00ed\u00ad donde ha perdido su savia dogm\u00e1tica (Trinidad y Encarnaci\u00f3n), ese humanismo puede acabar perdiendo tambi\u00e9n su fuerza creadora, hasta venir a convertirse en simple ideal inoperante. La fe en la Trinidad es fundamento de amor hacia los otros: la filantrop\u00ed\u00ada debe presentarse como consecuencia y actualizaci\u00f3n del hondo encuentro de amor intradivino. S\u00f3lo porque Dios mismo es amor tenemos que amarnos los humanos; s\u00f3lo porque el Hijo de Dios se ha encarnado en el Cristo, muriendo por los hombres, podemos y debemos encarnarnos, en gesto de amor activo hacia los m\u00e1s necesitados. Por eso, los cristianos confesionales quieren expresar y realizar mejor la urgencia del amor interhumano manteniendo la fe trinitaria, tal como se expresa por la Encarnaci\u00f3n del Cristo.<\/p>\n<p>IV. Problem\u00e1tica actual<br \/>\nHemos planteado ya los momentos y problemas principales del unitarianismo cristiano. Aqu\u00ed\u00ad podemos resumirlos para precisar mejor la importancia que ellos tienen en el momento actual de la vida de la Iglesia y del mismo pensamiento teol\u00f3gico. Podemos tomar como modelo o punto de partida el libro de G. Lampe, God as Spirit (SCM, London, 1983). Lampe no es unitariano en el sentido confesional: no quiere fundar una Iglesia nueva sobre la negaci\u00f3n de la Trinidad. Pero todo su pensamiento, su manera de entender el cristianismo, lleva a la ruptura del dogma trinitario, interpretado ya como mero s\u00ed\u00admbolo de encuentro de Dios con los hombres.<\/p>\n<p>Empecemos por el esquema general. Lampe mira a Dios como un \u00abser abierto\u00bb: hace que surja realidad y vida fuera de s\u00ed\u00ad mismo. Por eso suscita a los hombres como seres capaces de escuchar su Palabra y acogerle. Dios no se \u00abclausura\u00bb dentro de s\u00ed\u00ad mismo; no llega a definirse por su encuentro de amor trinitario. Dios realiza su esencia y se define a trav\u00e9s del surgimiento de lo humano. As\u00ed\u00ad podemos hablar de una \u00abdualidad abarcadora\u00bb formada por Dios y los hombres en comuni\u00f3n de llamada y respuesta.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed\u00ad podemos decir que Dios es unitario dentro de s\u00ed\u00ad mismo y que la dualidad comienza con el mundo. Por eso, la creaci\u00f3n parece casi necesaria: Dios no puede cerrarse en su esencia, no puede estar sin \u00abdarse\u00bb, es decir, sin comunicar lo que lleva dentro. Por eso, la negaci\u00f3n de la Trinidad est\u00e1 exigiendo una especie de apertura obligada de Dios hacia las cosas. Llegamos con esto a los l\u00ed\u00admites de un pante\u00ed\u00adsmo cristiano.<\/p>\n<p>Esto significa que, suscitando la vida de los hombres como seres capaces de escucharle y acogerle, Dios mismo se dualiza. En otras palabras, sin dejar de existir en s\u00ed\u00ad, Dios emerge en lo distinto de s\u00ed\u00ad (en lo humano). De esa forma, el mismo Dios se busca y se responde, en proceso de comunicaci\u00f3n inmanente de tipo casi hegeliano. Parece que Dios busca en el hombre aquello que le falta en su soledad transcendente. Al no ser comuni\u00f3n inmanente (Trinidad de personas que se encuentran y gozan en s\u00ed\u00ad mismas), Dios tiene que realizar la comuni\u00f3n en su apertura hacia los seres del mundo. Pues bien, en contra de eso, la confesi\u00f3n tradicional cristiana ha dicho que Dios es comuni\u00f3n de personas perfectas y formadas de tal modo que no tiene que buscar fuera aquella plenitud que le falta al interior.<\/p>\n<p>Hay que distinguir, por tanto, dos formas de comuni\u00f3n y dualidad. Hay una dualidad o mejor hay una Trinidad intradivina, como encuentro del Padre con el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu. Esa Trinidad expresa la perfecci\u00f3n de Dios, refleja y contiene su misterio. S\u00f3lo en un segundo momento, como expansi\u00f3n del encuentro intradivino, puede hablarse de una comuni\u00f3n hist\u00f3rica de los hombres con Dios. En otras palabras, s\u00f3lo la Trinidad inmanente es principio y sentido de la Trinidad econ\u00f3mica, para hablar en t\u00e9rminos ya usuales en la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Lampe s\u00f3lo conoce la Trinidad econ\u00f3mica: Dios se vuelve Trinidad al encarnarse en Jes\u00fas y al expresarse como Esp\u00ed\u00adritu. En otras palabras, la Trinidad es expresi\u00f3n y contenido del encuentro de Dios con los hombres, a trav\u00e9s del camino de la historia. Eso significa que no existe Trinidad de Dios en s\u00ed\u00ad. Tomado en s\u00ed\u00ad mismo, fuera de la creaci\u00f3n y de la historia, Dios es simplemente Uno. De esa forma se completar\u00ed\u00adan el unitarianismo inmanente de Dios y la Trinidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Conforme a esta visi\u00f3n, Dios no ha sido ni ser\u00e1 una comuni\u00f3n perfecta; no puede hallarse nunca clausurado. Dios es comuni\u00f3n que se va haciendo en el proceso de la historia de los hombres. No puede hablarse aqu\u00ed\u00ad de un homoo\u00fasios de los hombres con Dios en el sentido estrictamente trinitario y cristol\u00f3gico. Dios da (se expresa), el hombre acoge y se realiza recibiendo su ser en la historia. En el fondo, Lampe sigue interpretando la realidad en t\u00e9rminos dial\u00e9cticos de proceso m\u00e1s o menos hegeliano. A trav\u00e9s de su \u00abexpansi\u00f3n\u00bb (surgimiento del hombre) Dios se enfrenta con aquello que est\u00e1 fuera de s\u00ed\u00ad mismo, estableciendo as\u00ed\u00ad una especie de ant\u00ed\u00adtesis total donde se incluye todo lo que existe. S\u00f3lo en un segundo momento, en proceso de retorno y reconocimiento, los hombres vuelven a Dios y se establece la s\u00ed\u00adntesis final de todo lo que existe.<\/p>\n<p>En esta perspectiva de unitarianismo fundante y Trinidad s\u00f3lo econ\u00f3mica, Jes\u00fas no es m\u00e1s que un hombre perfecto que recibe la presencia del Esp\u00ed\u00adritu, es decir, la actividad conformadora de Dios. En sentido estricto, Esp\u00ed\u00adritu es el modo de comunicarse de Dios, es su presencia en aquello que est\u00e1 fuera de s\u00ed\u00ad mismo. Por eso el Esp\u00ed\u00adritu no se puede entender como persona. No es una realidad distinta en lo divino. Es el mismo Dios en cuanto se abre hacia los hombres, ofreci\u00e9ndoles espacio de realizaci\u00f3n y b\u00fasqueda divina. Pues bien, en ese aspecto, Jes\u00fas viene a desvelarse como el hombre del Esp\u00ed\u00adritu; es el hombre perfecto, aquel \u00abprofeta\u00bb o inspirado donde llega a desvelarse el misterio de Dios para los hombres.<\/p>\n<p>Eso significa que,en el principio no exist\u00ed\u00ada Trinidad. S\u00f3lo exist\u00ed\u00ada el Dios unitario que quiere expandirse y se expande hacia los hombres, haciendo que ellos surjan en la historia como una expresi\u00f3n de su apertura y su necesidad interna. Podemos decir que Dios encuentra en los hombres aquello que le falta en s\u00ed\u00ad mismo (la posibilidad de comuni\u00f3n o amor entre personas). Ya tenemos frente a frente a Dios y a los hombres. Por un lado la transcendencia de Dios. Por otro la econom\u00ed\u00ada o camino de la historia. Pues bien, Dios y el hombre, siendo diferentes y estando separados, se relacionan y comunican por medio del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es, por tanto, la comunicaci\u00f3n definitiva. Es Dios mismo en cuanto abierto, expandi\u00e9ndose a los hombres. Pero, al mismo tiempo, el Esp\u00ed\u00adritu es la vida m\u00e1s profunda de los hombres; es aquello que a los hombres les lleva a transcenderse, buscando su principio y sentido en lo divino. De esa forma volvemos a encontrar el esquema se\u00f1alado: en s\u00ed\u00ad mismo Dios es unitario; en su apertura al mundo es trinitario. La Trinidad pierde por tanto su car\u00e1cter inmanente como expresi\u00f3n de la transcendencia originaria de Dios, que vale por s\u00ed\u00ad misma, y se convierte en expresi\u00f3n de la apertura de su ser hacia los hombres.<\/p>\n<p>De esa forma, ni Dios es Dios, ni los hombres son verdaderamente humanos. Dios no es Dios, no existe ni se expresa plenamente por s\u00ed\u00ad mismo: carece de comuni\u00f3n interna, de di\u00e1logo y amor intradivino. As\u00ed\u00ad aparece como eterno buscador y quiere hallar en los hombres aquello que le falta en s\u00ed\u00ad. Pero tampoco los hombres son hombres, esdecir, verdaderamente humanos y capaces de realizarse en cuanto tales. S\u00f3lo son un momento del despliegue de Dios que se est\u00e1 buscando a s\u00ed\u00ad mismo: son eso que podr\u00ed\u00adamos llamar el \u00abmodo externo\u00bb de ser de Dios.<\/p>\n<p>Pues bien, en contra de eso, el dogma trinitario de la Iglesia nos permite superar tanto el unitarianismo inmanente de Dios c\u00f3mo la necesidad de una creaci\u00f3n. Dios es comuni\u00f3n eterna, siendo desde siempre \u00abencuentro de personas: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo forman el misterio de su amor originario. Por eso, en Dios no falta nada: est\u00e1 clausurado en s\u00ed\u00ad mismo, puede existir y existe desde siempre en la comuni\u00f3n de amor de sus personas. Desde aqu\u00ed\u00ad, la creaci\u00f3n de los hombres no se puede concebir como expresi\u00f3n de \u00abnecesidad\u00bb (no busca Dios aquello que le falta) sino como signo de plenitud (Dios quiere expandir hacia fuera y comunicar a otros seres el misterio y gozo de comuni\u00f3n que \u00e9l vive desde siempre, dentro de s\u00ed\u00ad mismo).<\/p>\n<p>Conforme a la expresi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, Dios es Trinidad inmanente, es decir, en su propio ser divino, eterno; s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede hacerse Trinidad econ\u00f3mica, manifestando su verdad y encuentro personal en el camino de la historia de los hombres, por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu. De esta forma se vinculan, siendo diferentes, el misterio de Dios en s\u00ed\u00ad (inmanencia) y su manifestaci\u00f3n o econom\u00ed\u00ada (creaci\u00f3n, encarnaci\u00f3n, efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo).<\/p>\n<p>El problema del unitarianismo nos sit\u00faa as\u00ed\u00ad en el mismo centro de la teolog\u00ed\u00ada de la vida cristiana. Deja de ser tema de disputa antigua, ya pasada, yse convierte en punto clave de referencia de nuestra visi\u00f3n del cristianismo.<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n. La identidad del cristianismo<br \/>\nComo hemos ido se\u00f1alando en los apartados precedentes, el problema del unitarianismo permanece: no ha podido resolverse de una vez y para siempre. Siguen de esa forma en el trasfondo de nuestra visi\u00f3n del evangelio los tres grandes problemas ya indicados. a) Con los cristianos del principio (s. II-IV) debemos superar los riesgos del adopcionismo y arrianismo, descubriendo una vez m\u00e1s la hondura de Jes\u00fas, como Hijo eterno de Dios. Tambi\u00e9n debemos superar el modalismo, que diluye en Dios las diferencias personales, entendiendo las personas como algo m\u00e1s que modos o formas de presencia del \u00fanico ser divino. b) Dando un paso m\u00e1s, con los cat\u00f3licos y reformados del XVI y XVII debemos mantener la confesi\u00f3n trinitaria, en contra de los riesgos de un retorno al platonismo o misticismo herm\u00e9tico. La Iglesia no busca en Dios aquello que es \u00abm\u00e1s f\u00e1cil\u00bb, en proceso de ecumenismo nivelador donde al final todos los rasgos de Dios acabar\u00ed\u00adan siendo equivalentes. Ella est\u00e1 empe\u00f1ada en confesar la identidad y diferencia del Dios cristiano, en comuni\u00f3n personal, en apertura de encarnaci\u00f3n hacia los hombres. 3) Finalmente, superando los riesgos de un racionalismo espiritualista, propio de las iglesias liberales anglosajonas y tambi\u00e9n germanas de los siglos XVIII y XIX, el cristianismo confesional quiere mantener con fuerza la transcendencia del Dios cristiano que, siendo Trinidad inmanente, se ha manifestado de manera gratuita en nuestra historia.<\/p>\n<p>Visto as\u00ed\u00ad, el tema del unitarianismo nos sit\u00faa en el centro de la confesi\u00f3n cristiana. Es aqu\u00ed\u00ad donde se siguen planteando los grandes problemas de la relaci\u00f3n del evangelio de Jes\u00fas con las restantes religiones; es aqu\u00ed\u00ad donde se expresan tambi\u00e9n sus diferencias, que no quedan reducidas al plano de la pura praxis (formas de actuar, modos de entender la Iglesia) sino que han de mirarse en su ra\u00ed\u00adz te\u00f3l\u00f3gica.<\/p>\n<p>El primero de los temas aqu\u00ed\u00ad implicados es la constituci\u00f3n divina. Ciertamente, los cristianos saben (con jud\u00ed\u00ados y musulmanes) que Dios es uno y transcendente. Pero, al mismo tiempo, ellos a\u00f1aden que ese Dios se ha revelado plenamente en Cristo y sigue presente entre los hombres como Esp\u00ed\u00adritu. Por eso se atreven a trazar aquello que pudi\u00e9ramos llamar \u00abconstituci\u00f3n interna de Dios\u00bb, su vida trinitaria.<\/p>\n<p>Eso significa que Dios existe en s\u00ed\u00ad, como ser que es ya perfecto. No necesita de la historia para realizarse. No le hacen falta los hombres para ser feliz y conocer-amar de forma plena. Saben los cristianos que Dios es conocimiento y amor, es vida inmanente. Pero en algunos c\u00ed\u00adrculos teol\u00f3gicos sigue existiendo una especie de miedo hacia la visi\u00f3n de la pluralidad de vida intradivina. Por eso hay te\u00f3logos que parecen inclinarse hacia una especie de nuevo modalismo. Entre ellos suelen recordarse los nombres de K. Barth y K. Rahner, los m\u00e1s grandes pensadores cristianos de este siglo. Ciertamente, sus posturas pueden aceptarse como buenas (ortodoxas) dentro de la Iglesia. Pero ellos tienen miedo a las \u00abpersonas\u00bb dentro del misterio. As\u00ed\u00ad prefieren hablar de \u00abtres modos de existencia\u00bb, tres \u00abformas de ser\u00bb en lo divino. Pienso que esta soluci\u00f3n resulta te\u00f3ricamente insuficiente. S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde se acogen y defienden plenamente las \u00abpersonas\u00bb trinitarias puede hablarse de verdad de una superaci\u00f3n del unitarianismo.<\/p>\n<p>Llegamos de esta forma al mismo centro de eso que podemos llamar la ontolog\u00ed\u00ada divina. Debemos superar la visi\u00f3n del ser-sujeto, entendido como autoconciencia, para interpretar el ser a modo de comuni\u00f3n interpersonal. La misma realidad se define ahora como encuentro de personas. Tambi\u00e9n debemos superar la ontolog\u00ed\u00ada del proceso dial\u00e9ctico, en su forma hegeliana o en formas similares y derivadas. La realidad originaria no es un simple movimiento de salida y de retorno, de oposici\u00f3n y superaci\u00f3n de oposiciones sino que se define como encuentro de personas. As\u00ed\u00ad nos situamos en el centro de la ontolog\u00ed\u00ada trinitaria.<\/p>\n<p>Ese tema nos coloca, en segundo lugar, ante la experiencia de la encarnaci\u00f3n, interpretada como apertura hacia aquello que es distinto. El unitarianismo lleva al alejamiento de Dios (que se separa totalmente de los hombres) o hacia un tipo de pante\u00ed\u00adsmo donde lo humano y lo divino acaban por fundirse. En ninguno de esos casos logra existir encarnaci\u00f3n. De ella se puede hablar tan s\u00f3lo en perspectiva trinitaria: la misma diferencia de personas hace posible la salida hacia el otro y el encuentro, en clave de encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo de esta forma podemos hablar de la Trinitas Pauperum, pues ella fundamenta la apertura hacia los pobres; el mismo Hijo de Dios, sin dejar de ser divino, se introduce en nuestra historia y se hace pobre entre los hombres, iniciando el medio de ellos, un camino de apertura hacia los necesitados y de reino que culmina en el misterio de su muerte y pascua.<\/p>\n<p>Como hemos indicado, el Dios unitario se mantiene por arriba de los hombres (oblig\u00e1ndoles al sometimiento) o se convierte en un simple momento del gran proceso de la raz\u00f3n o de la historia (pante\u00ed\u00adsmo). S\u00f3lo el Dios trinitario mantiene, por un lado, la transcendencia divina y se revela, por el otro, como logos, principio de di\u00e1logo o encuentro libre y creador entre los hombres.<\/p>\n<p>El mundo actual se halla enfrentado a la exigencia de lograr una verdadera comunicaci\u00f3n interhumana. El mismo di\u00e1logo resulta para muchos dif\u00ed\u00adcil, por no decir imposible. Lo que triunfa es la violencia de los unos sobre los otros (capitalismo) o la imposici\u00f3n del sistema sobre todos (dictadura comunista). La utop\u00ed\u00ada de igualdad y comuni\u00f3n parece haberse vuelto ya imposible. Son muchos los postmodernos que dicen que el di\u00e1logo total, liberador y gratuito entre los pueblos y las clases sociales de la tierra es imposible.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed\u00ad donde adquiere todo su sentido nuestro esfuerzo por superar el unitarianismo. No se trata de un simple problema dogm\u00e1tico. Tampoco es un tema de pura teor\u00ed\u00ada eclesial. En el fondo de todo lo que hemos estado diciendo, en el fondo de la b\u00fasqueda trinitaria de la Iglesia viene a reflejarse uno de los grandes retos de la humanidad actual: conseguir que los hombres puedan dialogar en gratuidad, en gesto de apertura transparente, sin ventajas de unos sobre otros.<\/p>\n<p>El modelo unitario de Dios acaba en el sometimiento de los hombres ante un Se\u00f1or que es puramente transcendente o en la b\u00fasqueda difusa de unidad, dentro de un todo que engloba a cada uno de sus miembros sin dejarles verdadera autonom\u00ed\u00ada. En contra de eso el modelo trinitario de las grandes iglesias cristianas abre un camino de esperanza para todos los hombres de la tierra. Este es el modelo de la unidad interpersonal, del encuentro libre entre unos hombres y mujeres que son igualmente responsables de s\u00ed\u00ad mismos, son personas. Este es un modelo en el que nadie es superior al otro y nadie puede imponerse por la fuerza sobre los m\u00e1s d\u00e9biles: la comuni\u00f3n trinitaria de Dios se abre hacia el mundo (hacia los hombres) en gesto de encarnaci\u00f3n, como entrega sacrificada y creadora en favor de los que est\u00e1n necesitados.<\/p>\n<p>La Trinidad s\u00f3lo se expresa y realiza por la Cruz de Jesucristo dentro de la historia de los hombres. Por eso van unidos los dos dogmas de la fe cristiana: la comuni\u00f3n personal de Dios (que es Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo) y la Encarnaci\u00f3n del Hijo en Cristo. S\u00f3lo de ese modo, el Dios trinitario se expresa como logos, principio de comunicaci\u00f3n y di\u00e1logo liberador entre los hombres.<\/p>\n<p>[-> Amor; Arrianismo; Barth, K; Comuni\u00f3n; Conocimiento; Creaci\u00f3n; De\u00ed\u00adsmo; Encarnaci\u00f3n; Esoterismo; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Filosof\u00ed\u00ada; Gnosis y gnosticismo; Gracia; Hegelianismo; Hijo; Historia; Iglesia; Islam; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Kant; Misterio; Naturaleza; Padre; Personas divinas; Pante\u00ed\u00adsmo; Rahner, K; Reforma; Relaciones; Transcendencia; Trinidad.]<br \/>\nXabier Pikaza<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Formas antiguas (s. II-IV).-II. Humanismo y reforma (s. XVI-XVII).-III. Las iglesias unitarias anglosajonas (s. XVII-XIX).-IV. Problem\u00e1tica actual.-V. Temas de fondo. Identidad del cristianismo. Se llama unitario aquel tipo de cristianismo que, de un modo o de otro, rechaza o deval\u00faa el dogma de la Trinidad y afirma que en Dios no existe m\u00e1s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/unitarianismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUNITARIANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16434","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16434"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16434\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}