{"id":16435,"date":"2016-02-05T10:46:18","date_gmt":"2016-02-05T15:46:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-religiosa-y-trinidad\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:18","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:18","slug":"vida-religiosa-y-trinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-religiosa-y-trinidad\/","title":{"rendered":"VIDA RELIGIOSA Y TRINIDAD"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Volver a las fuentes: Lo m\u00e1s &#8216;originario&#8217; en la vida religiosa.-II. Dios es Trinidad. El verdadero &#8216;misterio&#8217;: Revelaci\u00f3n de Dios y salvaci\u00f3n del hombre.-III. Trinidad y seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo: 1. Un carisma para la Iglesia; 2. Radicalismo evang\u00e9lico; 3. Cuatro &#8216;n\u00facleos&#8217; esenciales: a. Vocaci\u00f3n; b. Comuni\u00f3n ; c. Consagraci\u00f3n; d. Misi\u00f3n.-IV. Conclusi\u00f3n .<\/p>\n<p>Se ha dicho que la vida religiosa ejerce en la Iglesia, desde sus mismos or\u00ed\u00adgenes, una verdadera funci\u00f3n terap\u00e9utica. M\u00e1s a\u00fan, que ha sido y es una permanente \u00abterapia de Dios para la iglesia&#8217;. Porque la Iglesia entera, encuanto \u00abgermen y principio del reino de Cristo y de Dios en la tierra\u00bb (LG 5), debe ser realmente una &#8216;contra-sociedad&#8217; divina -o una &#8216;sociedad de contraste&#8217;&#8211; frente a todas las sociedades de este mundo. Tiene no s\u00f3lo el derecho y el deber de anunciar y de &#8216;significar&#8217; el reino futuro, sino de instaurarlo, de hacerlo ya presente, y de anticipar -en sus l\u00ed\u00adneas esenciales-, reviviendo el estilo de vida de Jes\u00fas, su definitiva consumaci\u00f3n. Y esta misi\u00f3n escatol\u00f3gica la cumple la Iglesia, de una manera especial -aunque no exclusiva-, por medio de la vida religiosa : principalmente, por la &#8216;consagraci\u00f3n&#8217; total e inmediata a Dios-Trinidad -dimensi\u00f3n teologal contemplativa-, y por la vivencia de la virginidad-pobreza-obediencia de Cristo y de la vida fraterna, que son un verdadero signo y anticipo del reino de los cielos.<\/p>\n<p>La vida religiosa es una realidad esencialmente carism\u00e1tica y cristol\u00f3gica-pneum\u00e1tica y cristoc\u00e9ntrica-, pues consiste en seguir evang\u00e9licamente a Jesucristo , bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es una consagraci\u00f3n total e inmediata por Dios y a Dios, que se convierte en una vigorosa experiencia de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. Es una vida estrictamente teologal: una vivencia, trinitaria, en el sentido m\u00e1s originario de la palabra vivencia. Porque es una experiencia fuerte, intensa, vigorosa y duradera de Dios-Trinidad -del Padre, en el Hijo, por el Esp\u00ed\u00adritu-, que se incorpora incluso a la propia psicolog\u00ed\u00ada y llega a formar parte de la propia personalidad. Juan Pablo II ha definido al religioso, diciendo que \u00abes un hombre consagrado a Dios por Jesucristo en el amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (24-XI-1978), y a\u00f1adiendo que \u00ab\u00e9ste es un dato ontol\u00f3gico, que debe aflorar a la conciencia y orientar la vida\u00bb (ib.).<\/p>\n<p>I. Volver a las fuentes: Lo m\u00e1s &#8216;originario&#8217; en la vida religiosa<br \/>\nEl concilio Vaticano II se\u00f1al\u00f3 el regreso continuo a las fuentes de toda vida cristiana y a la primigenia inspiraci\u00f3n de las distintas formas de vida consagrada, como principio y condici\u00f3n indispensable para vivir en autencidad la vida religiosa.<\/p>\n<p>Ahora bien, el origen \u00faltimo de la vida cristiana y la fuente viva de la &#8216;vida religiosa&#8217;, es, sin posible duda, Dios-Trinidad. Por eso, hay que volver decididamente a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad si queremos descubir la esencia originaria de esta forma de vida cristiana, que ser\u00e1 redescubrir, al mismo tiempo, lo verdaderamente nuevo y actual y lo definitivamente v\u00e1lido en la misma vida religiosa.<\/p>\n<p>La vida religiosa es un acontecimiento eclesial, hist\u00f3rico y teol\u00f3gico, a la vez. Y para entender este acontecimiento singular hay que remontarse hasta el hontanar primero de donde brota y hasta la ra\u00ed\u00adz viva de donde recibe su savia vivificadora. En otras palabras, hay que remontarse hasta la persona misma de Jesucristo, en su modo hist\u00f3rico de vivir para Dios y para los hombres, porque ah\u00ed\u00ad, en su proexistencia , est\u00e1 el origen \u00faltimo de los llamados consejos evang\u00e9licos y del modo estable de vida en ellos fundado. El concilio puso de relieve, con absoluta claridad, el origen divino o, m\u00e1s exactamente, cristol\u00f3gico de la vida religiosa. Bastar\u00ed\u00ada con recordar estas afirmaciones:<br \/>\n\u00abLos consejos evang\u00e9licos de castidad consagrada a Dios, de pobreza y de obediencia, como fundados en las palabras y ejemplos del Se\u00f1or&#8230;, son un don divino que la Iglesia recibi\u00f3 de su Se\u00f1or y que con su gracia conserva siempre\u00bb (LG 43). \u00abEl mismo estado imita m\u00e1s de cerca y representa perennemente en la Iglesia el g\u00e9nero de vida que el Hijo de Dios tom\u00f3 cuando vino a este mundo para cumplir la voluntad del Padre, y que propuso a los disc\u00ed\u00adpulos que le segu\u00ed\u00adan\u00bb (LG 44).\u00bb Los consejos&#8230; pueden conformar mejor al cristiano con el g\u00e9nero de vida virginal y pobre, que Cristo Se\u00f1or escogi\u00f3 para s\u00ed\u00ad y que abraz\u00f3 su Madre, la Virgen \u00bb (LG 46). \u00abLa aspiraci\u00f3n a la caridad perfecta por medio de los consejos evang\u00e9licos trae su origen de la doctrina y de los ejemplos del divino Maestro\u00bb (PC 1). Estas afirmaciones doctrinales se han convertido ya en legislaci\u00f3n can\u00f3nica (cf. c. 575).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s originario en la vida religiosa -entendiendo la palabra originario en su doble sentido: como lo &#8216;primero&#8217; y lo que es &#8216;origen&#8217; de todo lo dem\u00e1s, es el hecho de ser, por designio del Padre y por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo. Y advirtamos que, en este caso, origen cristol\u00f3gico equivale rigurosamente a origen &#8216;divino&#8217; (cf. LG 43), en cuanto que proviene, en \u00faltima instancia, del Amor fontal, que es el Padre -origen \u00faltimo de todo, en lo divino y en lo creado-, por la acci\u00f3n vivificante del Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8217;.<\/p>\n<p>El concilio concluye el cap\u00ed\u00adtulo sobre los religiosos, urgiendo a todos los llamados a la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos a crecer en fidelidad, \u00abpara mayor gloria de la Trinidad, una e indivisible, que en Cristo y por Cristo es la fuente y el origen de toda santidad\u00bb (LG 47).<\/p>\n<p>II. Dios es Trinidad. El verdadero &#8216;Misterio&#8217;: Revelaci\u00f3n de Dios y salvaci\u00f3n del hombre<br \/>\nLa palabra misterio es una de las m\u00e1s densas de contenido de toda la revelaci\u00f3n. Encierra en s\u00ed\u00ad todo el mensaje de la salvaci\u00f3n sobrenatural del hombre. \u00abMisterio es el designio eterno de Dios Padre de salvar al hombre por medio de su Hijo Jesucristo o, m\u00e1s exactamente, en su Hijo Jesucristo. Es un designio de amor, un plan y un prop\u00f3sito concebido desde toda la eternidad por Dios Padre, quien -a impulsos de ese mismo amor- determin\u00f3 crear al hombre para elevarlo a participar de su propia vida divina, salv\u00e1ndolo del pecado en la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo y haci\u00e9ndolo -en \u00e9l- hijo verdadero suyo\u00bb.<\/p>\n<p>Dios es Trinidad. Y ya advert\u00ed\u00ada oportunamente santo Tom\u00e1s de Aquino que, para hablar de la Trinidad, hab\u00ed\u00ada que proceder siempre \u00abcon cautela y con modestia&#8217;. Y se, remit\u00ed\u00ada, al mismo tiempo, a san Agust\u00ed\u00adn para recordar que en ning\u00fan otro tema resulta m\u00e1s peligroso el error, ni m\u00e1s ardua y laboriosa la b\u00fasqueda, ni tampoco m\u00e1s fructuoso el posible descubrimiento.<\/p>\n<p>Nuestro discurso sobre Dios -theologia- no puede menos de ser modesto y cauteloso, ya que apenas es m\u00e1s que un simple y tembloroso balbuceo,en el que vale m\u00e1s, con frecuencia, lo que de \u00e9l negamos que lo que de \u00e9l decimos. Por eso, nos sirve, a veces, m\u00e1s la intuici\u00f3n que la l\u00f3gica; y la experiencia, m\u00e1s que el razonamiento.<\/p>\n<p>Y, en todo caso, el papel decisivo no lo juegan ni el razonamiento ni la intuici\u00f3n del hombre, sino la autorevelaci\u00f3n de Dios, que, por libre y amorosa inicativa suya, ha querido manifestarse. Dios, hist\u00f3ricamente, salva al hombre revel\u00e1ndosele y se revela salv\u00e1ndole: La revelaci\u00f3n es en s\u00ed\u00ad misma salvaci\u00f3n, y la salvaci\u00f3n es revelaci\u00f3n. Y la revelaci\u00f3n-salvaci\u00f3n es &#8216;autodonaci\u00f3n&#8217;. Y Dios, de hecho, se revela, se comunica, se da al hombre y le salva en Jesucristo, o sea, en el Verbo en cuanto encarnado, muerto y resucitado.<\/p>\n<p>\u00abQuiso Dios, en su bondad y sabidur\u00ed\u00ada, revelarse a s\u00ed\u00ad mismo y manifestar el misterio -&#8216;sacramentum&#8217;- de su voluntad (cf. Ef 1, 9), por el cual los hombres tienen acceso al Padre por medio de Cristo, el Verbo hecho carne, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y participan de la naturaleza divina. Y as\u00ed\u00ad, en esta revelaci\u00f3n, Dios invisible\u00bb, por la abundancia de su amor, habla a los hombres como a amigos\u00bb y trata con ellos (cf Bar 3, 38) para invitarlos a la comuni\u00f3n con El -&#8216;societatem secum&#8217;- y admitirlos en ella&#8230; Por medio de esta revelaci\u00f3n, la profunda verdad tanto de Dios como de la salvaci\u00f3n del hombre brilla para nosotros en Cristo, que es al mismo tiempo mediador y plenitud de toda la revelaci\u00f3n\u00bb (DV 2).<\/p>\n<p>Y la revelaci\u00f3n -que es la manifestaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n libre y amorosa de Dios al hombre, que alcanza su cumbre en Jesucristo- nos &#8216;descubre&#8217;la verdadera &#8216;identidad&#8217; de Dios y, a la vez, nuestra propia &#8216;identidad&#8217;. Nos dice que Dios es Trinidad , o sea, tres personas distintas; y, al mismo tiempo: que Dios, para nosotros, es Padre ; que nosotros, para \u00e9l, somo hijos ; que, entre nosotros, somos hermanos ; y todo ello, en la persona del Hijo -por una verdadera y real participaci\u00f3n en su filiaci\u00f3n sustantiva-, por la acci\u00f3n vivificante del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\nDios es \u00abinfinita compa\u00f1\u00ed\u00ada, comuni\u00f3n infinita de amor y de conocimiento. Dios no es una sola persona, una \u00fanica conciencia solitaria, sino reciprocidad de conciencias, familia, comunidad de vida, en definitiva, amistad &#8230; Dios es tres personas: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Padre es Padre por su relaci\u00f3n al Hijo. Y se es a s\u00ed\u00ad mismo d\u00e1ndose en totalidad, sin escisi\u00f3n ni divisi\u00f3n, virginalmente. El Padre es Paternidad . El Hijo se es a s\u00ed\u00ad mismo recibi\u00e9ndose totalmente del Padre y volvi\u00e9ndose hacia \u00e9l en reconocimiento infinito. El Hijo es Filiaci\u00f3n. Y el Esp\u00ed\u00adritu Santo se es a s\u00ed\u00ad mismo recibi\u00e9ndose , a la vez, del Padre y del Hijo -o del Padre por el Hijo- y volvi\u00e9ndose a ellos amorosamente en autodonaci\u00f3n perfecta. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es Espiraci\u00f3n: Amor mutuo del Padre y del Hijo, com\u00fan-uni\u00f3n infinita. Dios, por ser amor-amistad, es esencialmente autocomunicaci\u00f3n: en el seno mismo de la Trinidad , en la encarnaci\u00f3n y en el misterio de la divinizaci\u00f3n del hombre&#8230; Dios es Trinidad: tres personas distintas, que se conocen y se aman infinitamente, con la m\u00e1xima intensidad y la m\u00e1xima reciprocidad. Dios es &#8216;tres espejos&#8217; infinitos e infinitamente conscientes que mutuamente se reflejan, se entregan y se reciben. Dios es amistad\u00bb .<\/p>\n<p>Karl Rahner sostiene que, en Dios, \u00abno se da propiamente amor rec\u00ed\u00adproco &#8230; sino una autoaceptaci\u00f3n amorosa\u00bb, y que, en \u00e9l, \u00abno se dan tres conciencias, sino que la conciencia \u00fanica subsiste de una triple manera\u00bb .<\/p>\n<p>En cambio, Francois Bourassa afirma que, si Dios es tres personas tiene que ser tambi\u00e9n tres conciencias y defiende que \u00abse puede considerar anal\u00f3gicamente a las tres personas divinas como tres centros de conciencia, en cuanto que cada una es personalmente consciente de s\u00ed\u00ad como distinta de las otras, poseyendo y ejercitando cada una personalmente la plenitud de la conciencia infinita, seg\u00fan la cual cada una es consciente de ser Dios, el Dios \u00fanico, pero precisamente en &#8216;comunidad&#8217; de conciencia divina con las otras, en su total y mutua comunicaci\u00f3n\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>III. Trinidad y seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo<br \/>\n1. UN CARISMA PARA LA IGLESIA. \u00abEste hecho de vida que llamamos &#8216;vida religiosa&#8217; -o, con una denominaci\u00f3n m\u00e1s amplia y a la vez m\u00e1s teol\u00f3gica, &#8216;vida consagrada&#8217;- consiste en seguir radicalmente a Jesucristo, seg\u00fan el evangelio\u00bb. Y este seguimiento radical: 1) Obedece a un prop\u00f3sito o designio amoroso del Padre (=misterio)&#8230; 2) Se suscita, realiza y promueve en la Iglesia y para la Iglesia, desde su misma entra\u00f1a, por obra y gracia (=carisma) del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el verdadero protagonista de este &#8216;acontecimiento&#8217; eclesial y pneum\u00e1tico&#8230; 3) Tiene como fundamentaci\u00f3n \u00faltima y como ra\u00ed\u00adz viva y permanente la persona misma de Jesucristo en su modo hist\u00f3rico de vivir enteramente para el Padre y para los hermanos (=reino)&#8230; 4) Y, por lo mismo, es la &#8216;revivencia&#8217; eclesial del g\u00e9nero de vida de Cristo y de los ap\u00f3stoles (=proexistencia).<\/p>\n<p>Las distintas formas de existencia cristiana s\u00f3lo pueden entenderse e interpretarse teol\u00f3gicamente desde el seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo. Y la vida consagrada -tambi\u00e9n en sus diversas y m\u00faltiples formas- es un modo peculiar y espec\u00ed\u00adfico -por su especial radicalidad-, aunque no exclusivo, de seguir e imitar a Jesucristo. Porque es seguirle e imitarle en su manera hist\u00f3rica de vivir totalmente para los dem\u00e1s , o sea, en el misterio de su proexistencia .<\/p>\n<p>Cristo, de hecho, vivi\u00f3 enteramente para el reino, es decir, para Dios y para los hombres todos, para el Padre y para los hermanos. Y la realizaci\u00f3n y expresi\u00f3n hist\u00f3rica de este vivir y &#8216;desvivirse&#8217; por los dem\u00e1s, como estilo permanente de vida, son los llamados &#8216;consejos&#8217; evang\u00e9licos de castidad-virginidad, pobreza y obediencia. Estos &#8216;consejos&#8217; fueron, en Cristo, \u00abamor total demostrado , o demostraci\u00f3n, prueba fehaciente e irrefutable de amor total a Dios y a los hombres&#8230; Donaci\u00f3n total de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Ahora bien, en la vida religiosa, estos &#8216;consejos&#8217; -que m\u00e1s &#8216;que &#8216;consejos&#8217; son y deber\u00ed\u00adan llamarse carismas vitales porque son dones permanentes del Esp\u00ed\u00adritu a la Iglesia, para que \u00e9sta pueda revivir el g\u00e9nero de vida de Jesucristo-se viven de una manera radical, estable y comprometida. Por eso y para eso, el religioso hace votos p\u00fablicos y perpetuos. La vivencia personal y comunitaria de estos &#8216;consejos&#8217; se convierte, de este modo, en su verdadera profesi\u00f3n, no s\u00f3lo en el sentido jur\u00ed\u00addico-teol\u00f3gico de la palabra, sino incluso en su sentido social.<\/p>\n<p>2. RADICALISMO EVANGELICO. Los &#8216;consejos&#8217; de virginidad, de pobreza y de obediencia, vividos en comunidad fraterna y apost\u00f3lica, y ratificados con voto para expresar de la manera m\u00e1s vigorosa el compromiso, son el contenido y tambi\u00e9n la forma externa del llamado radicalismo evang\u00e9lico. No es, pues, l\u00ed\u00adcito oponer, y ni siquiera distinguir adecuadamente, &#8216;profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos&#8217; y &#8216;radicalismo evang\u00e9lico&#8217;, como algunos han pretendido. Ambas expresiones, si se entienden como deben entenderse, son realmente sin\u00f3nimas, y sirven para esclarecerse mutuamente. Porque los consejos evang\u00e9licos, vividos en profesi\u00f3n y como profesi\u00f3n mediante los votos religiosos, a imitaci\u00f3n y en seguimiento de Cristo-virgen-pobre-obediente, son y expresan existencialmente el radicalismo del evangelio.Y el verdadero radicalismo evang\u00e9lico se traduce necesariamente en la vivencia comprometida y estable de los consejos evang\u00e9licos, tal como Cristo los vivi\u00f3 y los propuso a sus seguidores.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad lo ha reconocido expl\u00ed\u00adcitamente la congregaci\u00f3n para los institutos de vida consagrada: \u00abLos consejos son como el eje conductor de la vida religiosa, ya que ellos expresan de manera completa y significativa el radicalismo evang\u00e9lico que la caracteriza&#8230; Los consejos evang\u00e9licos afectan a la persona humana en las tres dimensiones esenciales de su existencia y de sus relaciones: el amar, el poseer y el poder\u00bb20.<\/p>\n<p>3. CUATRO &#8216;N\u00daCLEOS&#8217; ESENCIALES. Descriptivamente hablando, podemos decir que seguir a Jesucristo es ser llamados personalmente por \u00e9l (=vocaci\u00f3n), para vivir con \u00e9l y con los otros seguidores suyos (=comuni\u00f3n, en su doble vertiente &#8216;cristoc\u00e9ntrica&#8217; y &#8216;fraternal&#8217;), viviendo como \u00e9l (=consagraci\u00f3n) y perpetuando su mismo quehacer en el mundo (= misi\u00f3n).<\/p>\n<p>El seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo obedece y responde, como ya se ha dicho, al designio amoroso del Padre, es decir, a ese plan y prop\u00f3sito que llamamos misterio ; y se realiza en la Iglesia y para el mundo por obra y bajo el impulso activo y permanente del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\nVocaci\u00f3n-comuni\u00f3n-consagraci\u00f3n-misi\u00f3n no son cuatro realidades distintas o separables, sino una sola y misma realidad, densa de contenido y por lo mismo compleja, que tiene cuatro dimensiones esenciales y constitutivas. Son como cuatro esferas conc\u00e9ntricas, que se implican y se explican mutuamente, pues cada una se abre a la siguiente y recoge la anterior&#8217;. Vocaci\u00f3n-comuni\u00f3n-consagraci\u00f3n-misi\u00f3n se viven en la Iglesia y para la Iglesia y, en ella y desde ella, para el reino. Desde estos cuatro &#8216;n\u00facleos&#8217;, puede elaborarse una teolog\u00ed\u00ada completa de la vida religiosa .<\/p>\n<p>a. Vocaci\u00f3n. En la vocaci\u00f3n , que es llamada personal y gratuita de Jes\u00fas, se pone de manifiesto la absoluta iniciativa de Dios-Padre -que excluye toda idea de m\u00e9rito por parte nuestra- y la gracia del Esp\u00ed\u00adritu -que nos hace responsables , en el doble sentido de la palabra, es decir, capaces de responder y urgidos a responder a esa llamada-.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n es don, mucho m\u00e1s que &#8216;exigencia&#8217;. En Dios llamar es dar: crear en la persona llamada capacidad activa de respuesta. Y por ser un don de amor, es perpetuo y definitivo, sin posible arrepentimiento. San Pablo lo dice expresamente: \u00abLos dones y la vocaci\u00f3n de Dios son irrevocables\u00bb (Rom 11, 29).<\/p>\n<p>Dios nos llama siempre en su Hijo. Y nos llama a ser, en \u00e9l, hijos suyos, y hermanos los unos de los otros, por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Ya no somos extra\u00f1os ni peregrinos, sino \u00abconciudadanos de los santos y familiares de Dios \u00bb (Ef 2, 19). \u00abPertenecemos de veras a la familia de Dios. Somos hijos del Padre. Hijos en el \u00fanico Hijo que el Padre tiene, por una real participaci\u00f3n de su filiaci\u00f3n sustantiva. Hijos del Padre en el Hijo por la acci\u00f3n vivificante del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb22.<\/p>\n<p>Dios no busca nunca su propio &#8216;bien&#8217;, en su relaci\u00f3n con nosotros; sino nuestro bien verdadero. Nos ama por raz\u00f3n de nosotros mismos (cf. GS 24), con amor gratuito, personal y entra\u00f1able, que son las tres caracter\u00ed\u00adsticas de la misericordia b\u00ed\u00adblica. Incluso, cuando decimos que Dios busca su gloria, no hemos de entender que quiere conseguir algo para s\u00ed\u00ad, como si de algo careciera. Su verdadera &#8216;gloria&#8217; no es algo que nosotros le damos, sino la reverberaci\u00f3n de su propio ser sobre nosotros. Y, por eso, nosotros mismos somos de verdad su &#8216;gloria&#8217;, seg\u00fan la conocida y certera expresi\u00f3n de san Ireneo: (La gloria de Dios es el hombre viviente, con la afirmaci\u00f3n complementaria del mismo san Ireneo: La gloria del hombre es Dios).<\/p>\n<p>Analizando los relatos evang\u00e9licos de seguimiento, descubrimos que todos ellos son relatos de vocaci\u00f3n , y que, en todos, se destaca con absoluta claridad que Jes\u00fas tiene y toma siempre la iniciativa, y que siempre se adelanta a llamar a cada uno a su seguimiento. Y Jes\u00fas \u00abllama (en presente) a S\u00ed\u00ad a los que \u00e9l quer\u00ed\u00ada \u00ab, como dice san Marcos (Mc 3, 13). Es decir, llama a los que desde siempre amaba, a los que llevaba en su Coraz\u00f3n con amor apasionado\u00bb .<\/p>\n<p>Por eso, la conciencia de vocaci\u00f3n -de ser amado y llamado ahora, en presente hist\u00f3rico, y para siempre- y el sentido de la gracia deben presidir y regir, en todo momento, la vida entera del religioso.<\/p>\n<p>b. Comuni\u00f3n. Al hablar de comuni\u00f3n, hay que recordar -y recuperar-el sentido original de la palabra koinon\u00ed\u00ada, que es comuni\u00f3n viva y personal con el Padre y con su Hijo Jesucristo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. 1 Jn 1, 3); es decir, comuni\u00f3n viva y personal con las tres divinas personas. O, si se quiere, con Jesucristo, que es decir lo mismo de otra manera. \u00abPorque Jes\u00fas nos revela y nos comunica siempre al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu, y hace entrar en comuni\u00f3n viva -en koinon\u00ed\u00ada- con ellos. M\u00e1s a\u00fan, Jes\u00fas es el &#8216;lugar natural&#8217; de nuestro encuentro personal con el Padre y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y en la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad nos encontramos necesaria y expl\u00ed\u00adcitamente con la persona de Jes\u00fas&#8217;.<\/p>\n<p>Dios es Trinidad de personas. Dios es familia: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Dios-Trinidad es comunidad, la comunidad primordial, modelo y principio activo de toda otra comunidad. \u00abDios es comunidad de personas. Dios es tres personas distintas en donaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, en mutua inhabitaci\u00f3n y presencia, en relaci\u00f3n constante e infinita de amor y de conocimiento mutuos. Las relaciones distintas -mejor ser\u00ed\u00ada decircorrelaciones- constituyen a las distintas personas. Y las personas distintas as\u00ed\u00ad relacionadas constituyen la comunidad que es Dios. El Padre es &#8216;Padre&#8217; por su relaci\u00f3n al Hijo. La paternidades su propiedad divino-personal. Le constituye. Es pura d\u00e1diva de s\u00ed\u00ad mismo al Hijo. Se es d\u00e1ndose, comunic\u00e1ndose en totalidad. Y.el Hijo es &#8216;Hijo&#8217;, persona distinta del Padre, por su constitutiva relaci\u00f3n al Padre. Todo lo es filialmente: recibi\u00e9ndose entera y permanentemente del Padre. Y el Esp\u00ed\u00adritu Santo es persona distinta del Padre y del Hijo por su especial relaci\u00f3n a ambos, procediendo de ellos como de un solo principio y siendo entre ellos lazo sustantivo y personal de uni\u00f3n y comuni\u00f3n\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>En Dios se da la m\u00e1xima unidad -de ser, de naturaleza, de vida- y la m\u00e1xima distinci\u00f3n, al mismo tiempo: Trinidad de personas. La Trinidad es principio, modelo y garant\u00ed\u00ada de toda verdadera koinon\u00ed\u00ada. Y toda comunidad verdadera viene a ser como una expresi\u00f3n sacramental de la comunidad del Padre con el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb .<\/p>\n<p>Por eso, para que una comunidad merezca realmente este nombre -en sentido teol\u00f3gico-, ha de estar constitu\u00ed\u00adda por personas distintas y adultas, relacionadas entre s\u00ed\u00ad profundamente, por la v\u00ed\u00ada del conocimiento y del amor mutuos.<\/p>\n<p>La koinon\u00ed\u00ada, en sentido b\u00ed\u00adblico, significa propiamente comulgar en un bien indivisible. Sobre todo, comulgar en ese &#8216;bien indivisible&#8217; que es la Persona viva y vivificante de Jesucristo, en quien comulgamos con el Padre y con el Esp\u00ed\u00adritu; y, tambi\u00e9n, con los otros seguidores de Cristo. La comuni\u00f3n es la com\u00fan-uni\u00f3n, y la comunidad es la com\u00fan-unidad de todos y de cada uno con uno solo, que se llama Jesucristo. De este modo, se pone de manifiesto que la verdadera comunidad es esencialmente cristoc\u00e9ntrica, ya que su centro vivo -su coraz\u00f3n y su alma- es la persona misma de Jes\u00fas. Y esta &#8216;koinon\u00ed\u00ada&#8217; y este \u00abcristocentrismo&#8217; se realizan y se expresan, sobre todo, en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Jes\u00fas \u00abllama a s\u00ed\u00ad a los que \u00e9l quer\u00ed\u00ada; y vinieron donde estaba \u00e9l y, de ellos, eligi\u00f3 a doce para que vivieran con \u00e9l&#8217;. Vivir con Jes\u00fas es el contenido m\u00e1s hondo y la finalidad primera de la llamada (vocaci\u00f3n). Y vivir con \u00e9l se convierte necesariamente en vivir con los otros seguidores suyos, es decir, en fraternidad, que se traduce en verdaderas y profundas relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>La comunidad, as\u00ed\u00ad entendida, es el &#8216;consejo integral&#8217;, porque integra, resume y condensa los llamados &#8216;consejos evang\u00e9licos y todos los dem\u00e1s elementos de la vida religiosa. Es, a la vez, su ra\u00ed\u00adz y su fruto. Es la gran par\u00e1bola del reino, su signo m\u00e1s claro, el m\u00e1ximo testimonio y, por eso mismo, evangelizaci\u00f3n y &#8216;misi\u00f3n&#8217; permanente. \u00abLa unidad de los hermanos pone de manifiesto el advenimiento de Cristo\u00bb (PC 15). Y anunciar esta venida y testimoniar la &#8216;fraternidad universal&#8217; es el contenido de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c. Consagraci\u00f3n. La consagraci\u00f3n nos habla de configuraci\u00f3n real con Cristo, que es \u00abel Consagrado\u00bb, es decir, la consagraci\u00f3n personificada, origen y principio de toda otra consagraci\u00f3n. Vivir con Cristo implica y es vivir como Cristo .<\/p>\n<p>La consagraci\u00f3n religiosa es una verdadera y real configuraci\u00f3n con Jesucristo-virgen pobre-obediente , para representarle sacramentalmente en el mundo, es decir, para hacerle de nuevo visiblemente presente entre los hombres y para los hombres, en el misterio de su proexistencia, o sea, en su modo hist\u00f3rico de vivir enteramente para el Padre y para los hermanos (para el reino), adelantando el modo celeste de vida propio del reino consumado. Esta consagraci\u00f3n la realiza Dios-Trinidad mediante la profesi\u00f3n religiosa, y constituye la identidad propia y la misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del cristiano-religioso en la Iglesia. Esta consagraci\u00f3n no es, para el religioso, algo extr\u00ed\u00adnseco o accesorio, algo secundario o meramente &#8216;funcional&#8217;, sino algo esencial y constitutivo, porque es su manera hist\u00f3rica de ser cristiano. Es decir, para \u00e9l, su vocaci\u00f3n cristiana es esencialmente &#8216;religiosa&#8217; (implica una especial consagraci\u00f3n); y la vocaci\u00f3n religiosa es su forma peculiar de vivir la filiaci\u00f3n y la fraternidad , o sea, la vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Dios-Padre, por la acci\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu, consagra verdaderamente al cristiano, mediante la profesi\u00f3n religiosa y por el ministerio de la Iglesia, configur\u00e1ndole de un modo nuevo con su Hijo. Y esta consagraci\u00f3n, que radica \u00ed\u00adntimamente en la consagraci\u00f3n bautismal, y la lleva a su plenitud objetiva, consiste en una nueva y m\u00e1s radical configuraci\u00f3n con Jesucristo en el misterio de su proexistencia, es decir, en sus actitudes vitales -virginidad, pobreza y obediencia-, que son la realizaci\u00f3n y la expresi\u00f3n hist\u00f3ricas del total sacrificio de s\u00ed\u00ad mismo, ofrecido al Padre por los hombres.<\/p>\n<p>El concepto, teol\u00f3gico y teologal, de consagraci\u00f3n, es uno de los m\u00e1s destacados por el magisterio conciliar y posconciliar y por la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de los \u00faltimos lustros, para entender la vida religiosa y su condici\u00f3n esencial de seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo.<\/p>\n<p>Hablando con propiedad, no es el religioso el que se consagra a s\u00ed\u00ad mismo, sino que es Dios quien le consagra, tomando especial posesi\u00f3n de \u00e9l, invadi\u00e9ndole con su gracia, renov\u00e1ndole por dentro, transform\u00e1ndole y configur\u00e1ndole con Jesucristo. Y el religioso, transformado y movido por el Esp\u00ed\u00adritu, se deja poseer, consiente activamente en la acci\u00f3n de Dios y se entrega -como Jes\u00fas- en totalidad y de manera inmediata, a Dios-Trinidad, como un permanente acto de culto, como una adoraci\u00f3n perpetua, como una liturgia viva. Baste con recordar dos textos del magisterio:<br \/>\n-\u00abLa vida religiosa, en cuanto consagraci\u00f3n de toda la persona, manifiesta en la Iglesia aquel admirable desposorio fundado por Dios que es signo del mundo futuro. De este modo, el religioso consuma la plena donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, como un sacrificio ofrecido a Dios, por el que toda su existencia se convierte en un culto continuo a Dios en la caridad\u00bb (C , c. 607, 1).<\/p>\n<p>-\u00abLa consagraci\u00f3n es la base de la vida religiosa. Al afirmarlo, la Iglesia quiere poner en primer lugar la iniciativa de Dios y la relaci\u00f3n transformante con \u00e9l que implica la vida religiosa. La consagraci\u00f3n es una acci\u00f3n divina. Dios llama a una persona y la separa para dedic\u00e1rsela a s\u00ed\u00ad mismo de modo particular. Al mismo tiempo, da la gracia de responder, de tal manera que la consagraci\u00f3n se exprese, por parte del hombre, en una entrega de s\u00ed\u00ad, profunda y libre. La interrelaci\u00f3n resultante es puro don: es una alianza de mutuo amor y fidelidad, de comuni\u00f3n y misi\u00f3n para gloria de Dios, gozo de la persona consagrada y salvaci\u00f3n del mundo\u00bb (EE 5).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad, la irrenunciable dimensi\u00f3n teologal-contemplativa de la vida religiosa, que llev\u00f3 a los antiguos monjes a llamarla vida \u00e1ng\u00e9lica, porque imita la vida de los \u00e1ngeles, que, mientras sirven y cuidan a los peque\u00f1os&#8217;, contemplan ininterrumpidamente el rostro del Padre (cf. Mt 18, 10).<\/p>\n<p>d. Misi\u00f3n. La misi\u00f3n de la vida religiosa s\u00f3lo puede entenderse como una participaci\u00f3n verdadera en la misi\u00f3n de la Iglesia, y, por lo tanto, en referencia expl\u00ed\u00adcita e inmediata a Jesucristo, pues consiste esencialmente en compartir -o, mejor, en comulgar-, prolongar y perpetuar, de una manera real, en la Iglesia y para el mundo, su misma misi\u00f3n evangelizadora. Se trata, en definitiva, de &#8216;permitir&#8217; a Cristo seguir ejerciendo entre los hombres y para los hombres todos su obra de salvaci\u00f3n, que es el anuncio y la implantaci\u00f3n del reino .<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el Ap\u00f3stol del Padre: su Enviado. Y tiene aguda conciencia de serlo. La condici\u00f3n de &#8216;Ap\u00f3stol&#8217; o &#8216;Enviado&#8217; no es accidental, sino constitutiva del ser y de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. M\u00e1s a\u00fan, es la nota caracter\u00ed\u00adstica de su misma existencia.<\/p>\n<p>\u00abPara entender el apostolado -toda verdadera misi\u00f3n- hay que partir del designio amoroso del Padre de salvar al hombre por medio de su Hijo. Para realizar este designio eterno, el Padre env\u00ed\u00ada a su Hijo. Y el Hijo, ya glorificado, env\u00ed\u00ada desde el Padre al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en Pentecost\u00e9s, pone en marcha a la Iglesia, a fin de que contin\u00fae la acci\u00f3n salvadora de Cristo. Desde este concepto de misi\u00f3n se entiende el car\u00e1cter esencialmente misionero o apost\u00f3lico de la Iglesia y &#8211; en ella- de la vida religiosa.<\/p>\n<p>Por el evangelio consta, sin posible lugar a dudas, que Jes\u00fas tuvo decidida intenci\u00f3n de elegir y de enviar, como seguidores suyos y continuadores de su misi\u00f3n -y que de hecho eligi\u00f3 y envi\u00f3- a los que el mismo Evangelio llama ap\u00f3stoles\u00bb. Jes\u00fas los elige y env\u00ed\u00ada -lo mismo que el Padre le envi\u00f3 a \u00e9l- como testigos, como representantes, como precursores suyos. Desde una vigorosa experiencia de comuni\u00f3n con \u00e9l, tienen que anunciar la fraternidad de todos los hombres; es decir, el reino inaugurado por Jes\u00fas. Tienen que llevar con sus signos la libertad y la liberaci\u00f3n de todas las formas de opresi\u00f3n y esclavitud. El reino de Dios es el &#8216;dominio&#8217; amoroso y liberador de Dios -su paternidad- que ha irrumpido ya decisivamente en la vida de los hombres, en la persona de Jes\u00fas, por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>El reino de Dios, por ser amor, es esencialmente libertad y liberaci\u00f3n. Dios encuentra al hombre sometido a m\u00faltiples formas de esclavitud: el error, el ego\u00ed\u00adsmo, la codicia, la injusticia, la opresi\u00f3n de otros hombres, etc., consecuencias todas del pecado, que es la m\u00e1s radical esclavitud. Y quiere liberarle de todas ellas. Para esto, establece su reino o reinado de amor y de libertad, en lucha declarada contra todas las fuerzas que tienden a esclavizar, de la manera que sea, al hombre. La libertad y la liberaci\u00f3n cristiana quiere ser integral: abarca a todo el hombre -por dentroy por fuera- y a todos los hombres. Por eso, no se puede reducir esta liberaci\u00f3n -la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda y realizada por Cristo- a la liberaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, social, econ\u00f3mica o religiosa, aunque estas dimensiones forman parte de la salvaci\u00f3n integral del hombre, pero no se identifican con la salvaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>La verdadera misi\u00f3n no se identifica nunca con las actividades que se realizan, sino que es algo mucho m\u00e1s sustantivo, y comprende necesariamente los &#8216;n\u00facleos&#8217; antes indicados: vocaci\u00f3n-comuni\u00f3n-consagraci\u00f3n, y los expresa din\u00e1micamente.<\/p>\n<p>Hay que recordar que la misi\u00f3n no es algo sobrea\u00f1adido a la propia identidad, sino la misma identidad en su sentido din\u00e1mico y operativo. Sin identidad, no puede haber misi\u00f3n. Y sin misi\u00f3n, la identidad se desvanece. Por eso, es un dilema falso y carece absolutamente de sentido establecer una alternativa entre ambas.<\/p>\n<p>IV. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa vida religiosa es, ante todo, una realidad cristol\u00f3gica y cristoc\u00e9ntrica, por ser una representaci\u00f3n sacramental del g\u00e9nero de vida vivido por Cristo, es decir, del misterio de su proexistencia, de su modo hist\u00f3rico de vivir enteramente para el Padre y para los hermanos (= para el reino). Es, por eso mismo, una realidad teoc\u00e9ntrica y teologal, que responde a un designio amoroso del Padre (=misterio) y se expresa en una &#8216;consagraci\u00f3n&#8217; total de la persona por la Trinidad y a la Trinidad. Es una realidad pneum\u00e1tica y eclesial suscitada en la Iglesia y para la Iglesia por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso, desempe\u00f1a en ella una irreemplazable misi\u00f3n carism\u00e1tica, prof\u00e9tica, simb\u00f3lica, testimoniante y escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La vida religiosa, por ser esencialmente carism\u00e1tica y prof\u00e9tica, pone de relieve en la Iglesia las notas esenciales del carisma y de la profec\u00ed\u00ada; y no puede renunciar, por ning\u00fan motivo y bajo ning\u00fan pretexto, a prestar este &#8216;servicio&#8217;, porque traicionar\u00ed\u00ada su mismo ser y su misi\u00f3n fundamental en la Iglesia: La espontaneidad creadora, el vigor y la fortaleza, la audacia en las iniciativas, la constancia en las pruebas, la eficacia y la perseverancia en el servicio eclesial, la docilidad activa y la fidelidad din\u00e1mica al Esp\u00ed\u00adritu, la obediencia responsable y l\u00facida a la autoridad de la Iglesia aun en los momentos de inevitable e inc\u00f3moda tensi\u00f3n, la recta autonom\u00ed\u00ada, la libertad frente a todo legalismo, la desinstalaci\u00f3n, cierto tono de novedad, de originalidad y de entusiasmo, una notable capacidad de adaptaci\u00f3n y flexibilidad, el empuje vital, la creatividad, el arranque apost\u00f3lico, etc. \u00abEn estos tiempos -como afirma la instrucci\u00f3n Mutuae Relationes&#8211; se exige de los religiosos aquella autenticidad carism\u00e1tica, vivaz e imaginativa que brill\u00f3 f\u00falgidamente en los fundadores\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>La especial relaci\u00f3n, ontol\u00f3gica y existencial, que guarda la vida religiosa con el misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, podr\u00ed\u00ada expresarse, en s\u00ed\u00adntesis descriptiva, con tres afirmaciones complementarias: La Trinidad es, ante todo, para los religiosos, un misterio de adoraci\u00f3n, o sea, de contemplaci\u00f3n, de culto lit\u00fargico, de alabanza y de experiencia viva. Es tambi\u00e9n un misterio de comuni\u00f3n, que los mismos religiosospretenden &#8216;imitar&#8217; y aun reflejar significativamente en su vida comunitaria, convencidos de que, como afirma el concilio, \u00abel supremo modelo y el supremo principio de este misterio -de comunidad&#8211; es, en la Trinidad de personas, la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (UR 2). Es, por \u00faltimo, un misterio de redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n&#8217;. Por eso, las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas que m\u00e1s se han distinguigo, en su historia, por la vivencia del misterio trinitario, han sido tambi\u00e9n y siguen siendo las pioneras y abanderadas en una misi\u00f3n evangelizadora con mayor acento liberador.<\/p>\n<p>Desde esta vigorosa experiencia de vida trinitaria, surgen, en los siglos XII y XIII, dos grandes \u00f3rdenes religiosas, con la finalidad apost\u00f3lica expresa y directa de redenci\u00f3n de cautivos: la Orden de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, fundada por san Juan de Mata el 17 de diciembre de 1198, en Cerfroid (Francia), y la Orden de la Bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada de la Merced, fundada el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, por san Pedro Nolasco. Y de este doble y fecundo tronco, han venido surgiendo, a lo largo de los siglos, muchas congregaciones religiosas, que hoy forman, en la Iglesia, dos numerosas familias &#8211; trinitaria y mercedaria-, que viven el esp\u00ed\u00adritu redentor-liberador que tan espont\u00e1neamente brota del misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>[ -> Adoraci\u00f3n; Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Comuni\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Encarnaci\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Hijo; Ireneo, san; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Misiones trinitarias; Misterio; Padre; Pentecost\u00e9s; Persona; Reino; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada; Trinidad; Vaticano II; Vida cristiana; Vida eterna.]<br \/>\nSeverino-Mar\u00ed\u00ada Alonso<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Volver a las fuentes: Lo m\u00e1s &#8216;originario&#8217; en la vida religiosa.-II. Dios es Trinidad. El verdadero &#8216;misterio&#8217;: Revelaci\u00f3n de Dios y salvaci\u00f3n del hombre.-III. Trinidad y seguimiento evang\u00e9lico de Jesucristo: 1. Un carisma para la Iglesia; 2. Radicalismo evang\u00e9lico; 3. Cuatro &#8216;n\u00facleos&#8217; esenciales: a. Vocaci\u00f3n; b. Comuni\u00f3n ; c. Consagraci\u00f3n; d. Misi\u00f3n.-IV. Conclusi\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-religiosa-y-trinidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIDA RELIGIOSA Y TRINIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16435","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16435"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16435\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}