{"id":16441,"date":"2016-02-05T10:46:29","date_gmt":"2016-02-05T15:46:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustinismo\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:29","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:29","slug":"agustinismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustinismo\/","title":{"rendered":"AGUSTINISMO"},"content":{"rendered":"<p>En sentido amplio, el t\u00e9rmino indica la perspectiva teol\u00f3gico-filos\u00f3fica t\u00ed\u00adpica de san Agust\u00ed\u00adn: en sentido estricto, se\u00f1ala la visi\u00f3n particular del obispo de Hipona sobre el problema de la gracia, Gracias a Agust\u00ed\u00adn, el pensamiento filos\u00f3fico en general, y el plat\u00f3nico en particular, ha adquirido \u00abderecho de ciudadan\u00ed\u00ada\u00bb en la teolog\u00ed\u00ada occidental, en el sentido de que ha sido utilizado serenamente, despu\u00e9s de las oportunas correcciones, para profundizar en el misterio cristiano, Los escritos de Agust\u00ed\u00adn se convirtieron en un instrumento privilegiado. bien para el desarrollo del pensamiento teol\u00f3gico, bien para la soluci\u00f3n de algunas controversias particulares. Aunque nunca represent\u00f3 un sistema org\u00e1nico y riguroso, como ser\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde el tomismo, el agustinismo fue realmente hasta el s.<\/p>\n<p>XIII el alma y la referencia principal del pensamiento teol\u00f3gico de Occidente.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el problema de la gracia, el agustinismo constituye ante todo la superaci\u00f3n de los l\u00ed\u00admites del maniqueismo que niega la existencia de la libertad, y del pelagianismo, que niega la necesidad de la gracia. En particular, contra Pelagio, que niega el orden sobrenatural, afirmando la independencia absoluta de la libertad del hombre respecto a Dios, la autonom\u00ed\u00ada del hombre en el ejercicio del bien, su capacidad de salvarse gracias al uso correcto y riguroso de la libertad, la posibilidad de la perfecci\u00f3n sin la ayuda de Dios, la gravedad absoluta incluso del pecado m\u00e1s peque\u00f1o y la condena a la perdici\u00f3n de todos los pecadores. Agust\u00ed\u00adn sostiene los siguientes principios (asumidos por la fe eclesial): a) el pecado original, que provoc\u00f3 la p\u00e9rdida de la inmortalidad en el primer hombre, es transmitido por \u00e9l a todos sus descendientes, que tienen necesidad del bautismo para el perd\u00f3n de los pecados: es imposible que los ni\u00f1os no bautizados entren en el Reino de los cielos y . gocen de una aut\u00e9ntica bienaventuranza: b) la gracia no s\u00f3lo es necesaria para el perd\u00f3n de los pecados, sino que es adem\u00e1s una ayuda necesaria para no cometerlos: cj no se da la impecabilidad en el hombre, como afirman los pelagianos: la santidad es puro don de Dios, lo mismo que la gracia.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n agustiniana tienen una importancia fundamental estos principios: se da una prioridad absoluta de Dios respecto a las acciones virtuosas del hombre: contra toda emancipaci\u00f3n de la libertad respecto a la acci\u00f3n divina, hay que reconocer la soberan\u00ed\u00ada absoluta de Dios sobre la voluntad del hombre: sin la gracia, no hay bondad, no hay virtud, no hay perseverancia, no hay salvaci\u00f3n.<br \/>\nG. M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: E. Portali\u00e9, Augustinisme, en DTC III1, 2501-2561.<\/p>\n<p>, A. Trap\u00e9, Agustinismo, en DPAC, 1, 61-64; E. Cimoris, Agustinismo, en SM, 1, 69-81.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>A) Agust\u00ed\u00adn y su influencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>B) Escuela agustiniana.<\/p>\n<p>A) AGUST\u00ed\u008dN Y SU INFLUENCIA HIST\u00ed\u201cRICA<\/p>\n<p>I. Sentido de la palabra agustinismo<br \/>\nAurelio Agust\u00ed\u00adn (354-430) es una de la figuras m\u00e1s sorprendentes de la historia occidental del esp\u00ed\u00adritu y de la Iglesia. Se halla entre las pocas personalidades cuya voz y cuyo influjo se extienden eficazmente a \u00e9pocas tan distintas como la antig\u00fcedad, la edad media y la misma edad moderna, para llegar incluso hasta la actualidad. Su \u00ed\u00admpetu intelectual ha encendido una y otra vez la cuesti\u00f3n de la propia autocomprensi\u00f3n, de manera que en el correr de los siglos, bajo su luz, se logr\u00f3 en cada situaci\u00f3n una mejor inteligencia de la respectiva problem\u00e1tica, desarroll\u00e1ndose as\u00ed\u00ad un di\u00e1logo \u00abagustiniano\u00bb que ha resaltado con acentos oscilantes, ora diversos aspectos intelectuales de Agust\u00ed\u00adn y de su obra, ora la problem\u00e1tica del tiempo que lo interpret\u00f3. Ese movimiento conjunto recibe el nombre de a. La obra de Agust\u00ed\u00adn, junto con la de Tom\u00e1s de Aquino, ha desempe\u00f1ado un papel fundamental y decisivo para la recepci\u00f3n de la -> metaf\u00ed\u00adsica antigua en la historia de la tradici\u00f3n judeocristiana. Pero cada uno de estos pensadores marc\u00f3 su sello en dicha recepci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que la historia del influjo de Agust\u00ed\u00adn incluya desde el s. XIll preferentemente la discusi\u00f3n con el -> tomismo. Y, bajo este aspecto, ciertas tesis filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas, las cuales se aferran con especial ah\u00ed\u00adnco a verdaderas o supuestas doctrinas de Agust\u00ed\u00adn, son designadas como a. en sentido estricto.<\/p>\n<p>II. Vida y obra de Agust\u00ed\u00adn<br \/>\nConectando con algunas noticias biogr\u00e1ficas de la vida de Agust\u00ed\u00adn vamos a esbozar el horizonte de su pensamiento, y esto nos servir\u00e1 de base para entender mejor el influjo hist\u00f3rico de Agust\u00ed\u00adn en su conjunto.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una tremenda odisea espiritual, descrita en sus Confesiones, Agust\u00ed\u00adn recorri\u00f3 un proceso que, partiendo de la fe cristiana transmitida por su madre M\u00f3nica y pasando por un per\u00ed\u00adodo de locas pasiones, a causa de la lectura del (perdido) di\u00e1logo de Cicer\u00f3n Hortensio, le llev\u00f3 en primer lugar al -> manique\u00ed\u00adsmo. Este sistema pronto le decepcion\u00f3 en su sed de verdad y, por eso, cay\u00f3 en una fase fundamentalmente esc\u00e9ptica. El neoplatonismo y el encuentro con Ambrosio de Mil\u00e1n vuelven a acercarle al cristianismo. En el punto culminante de una crisis largamente fermentada, bajo el influjo de la carta a los Romanos, se decide por la fe cristiana y por una vida mon\u00e1stica. Recibe el bautismo de manos de Ambrosio. Abandona su oficio de profesor de ret\u00f3rica y regresa a \u00ed\u0081frica, donde se establece en Hipona. Madaura, Cartago, Roma y Mil\u00e1n hab\u00ed\u00adan sido hasta ahora las estaciones de su vida. En el 396 es nombrado obispo de Hipona. Aqu\u00ed\u00ad escribi\u00f3 la mayor\u00ed\u00ada de sus obras. En las Confesiones, \u00e9l mismo expone con detenci\u00f3n el desarrollo del camino de su vida, y sus Retractaciones ofrecen una precisa visi\u00f3n conjunta de sus obras. Entre las otras obras mencionamos aqu\u00ed\u00ad: Los soliloquios, Sobre el libre albedr\u00ed\u00ado, Sobre la verdadera religi\u00f3n, Sobre la Trinidad, Narraciones sobre los Sal I-XXXII (T\u00ed\u00adtulo de Erasmo) y La ciudad de Dios.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn no hab\u00ed\u00ada recibido una sistem\u00e1tica formaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica. Fundamentalmente era un autodidacta. Pero precisamente sus preguntas genuinamente personales, brotadas de su apertura a la verdad, determinan la vitalidad de su pensamiento y de su lenguaje. Sus obras no surgieron por mero inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico, sino gracias a la confrontaci\u00f3n con el esp\u00ed\u00adritu de su \u00e9poca; as\u00ed\u00ad, p.ej., como fruto de la discusi\u00f3n con los pelagianos surgi\u00f3 su doctrina de la gracia, de la disputa con los donatistas sali\u00f3 su doctrina de los sacramentos y, sobre todo, de su di\u00e1logo con el neoplatonismo naci\u00f3 en esencia su concepci\u00f3n teol\u00f3gica y filos\u00f3fica. Puesto que su pensamiento, bajo el acicate del di\u00e1logo con sus compa\u00f1eros de camino, amigos y enemigos, y con el mismo Dios, creci\u00f3 en armon\u00ed\u00ada con la respectiva situaci\u00f3n, Agust\u00ed\u00adn jam\u00e1s elabor\u00f3 un sistema cerrado. Sin embargo, la historia de ese di\u00e1logo no es otra cosa que la historia de su radical preguntar por la verdad. Este constante preguntar, alentado una y otra vez por una experiencia original de la verdad o de Dios, es la fuente de su vida y de su pensamiento. De ah\u00ed\u00ad su persuasi\u00f3n de que el hombre no ha de ir hacia fuera, sino que debe entrar en s\u00ed\u00ad mismo: \u00bb \u00c2\u00a1En ti mismo habita la verdad! \u00bb Para el hombre, ella es m\u00e1s \u00ed\u00adntima que su propio yo. Bajo esta conciencia de la compenetraci\u00f3n entre la Intelecci\u00f3n del yo y de la verdad, \u00e9l puede decir dirigi\u00e9ndose a Dios: \u00abCuando a m\u00ed\u00ad me conozco, a ti te conozco.\u00bb<br \/>\n1. Punto de arranque de su pensamiento<br \/>\nEl hecho de la experiencia de Dios o de la verdad le lleva al desarrollo de su doctrina de la iluminaci\u00f3n. P-sta incluye el siguiente pensamiento: lo que convierte al hombre en hombre es su relaci\u00f3n original a la verdad. En todo conocimiento se conoce simult\u00e1neamente la verdad como la luz incondicional de toda conciencia y en toda aspiraci\u00f3n se quiere a la vez su bondad como la vida incondicional de toda libertad. Como luz y vida la verdad es, no una posesi\u00f3n estable del hombre, a manera, p.ej., de un constitutivo esencial y terminado de la raz\u00f3n, sino mn evento que se produce en el encuentro del hombre con Dios. Es, por un lado, la constante iluminaci\u00f3n del hombre por Dios, iluminaci\u00f3n a la que de hecho el hombre ha dejado de corresponder por un acto de libre decisi\u00f3n (pecado original), y, por otro lado, la singular illuminatio en la cual la gloria judicial y a la vez indulgente de Dios es experimentada como salvaci\u00f3n. En este suceso irrumpe en el hombre el misterio tremendo y fascinante de Dios, y al mismo tiempo el hombre, estremecido y beatificado en igual medida por el acies mentis, se conoce como un yo a quien habla Dios como su t\u00fa.<\/p>\n<p>Frente a la metaf\u00ed\u00adsica aristot\u00e9lica, para la cual el fundamento absoluto, la esencia de todas las esencias, pertenece inmanentemente al esp\u00ed\u00adritu o al mismo mundo, como el ordenador permanente, para la cual el x\u00f3at.o5 von-r\u00f3s no es ning\u00fan m\u00e1s all\u00e1 del x\u00f3at.o5 \u00abia0oT\u00f35 (aunque hemos de notar, sin embargo, c\u00f3mo la filosof\u00ed\u00ada plat\u00f3nica presiente la existencia de un Dios vivo que, siendo totalmente diferente, no obstante se acerca al hombre como un t\u00fa); Agust\u00ed\u00adn sabe que el hombre est\u00e1 constituido por la llamada de Dios. El suceso de la iluminaci\u00f3n es un di\u00e1logo en el cual se realizan al mismo tiempo la transcendencia y la historia del hombre. Transcendencia e historia de la libertad son las dos dimensiones cuya elaboraci\u00f3n intelectual Agust\u00ed\u00adn, haciendo a la vez m\u00e1s radical su inmanencia, deb\u00ed\u00ada a\u00f1adir al pensamiento griego. Pero el mismo Tom\u00e1s de Aquino dejar\u00e1 ya de alcanzar esa visi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre transcendencia e historia concebida radicalmente como di\u00e1logo y evento, relaci\u00f3n que para Agust\u00ed\u00adn se consuma en la encarnaci\u00f3n de Dios, la cual se produce junto con el hecho de que el hombre se hace hombre.<\/p>\n<p>Con ello hemos esbozado el origen y el horizonte permanentes a base de los cuales Agust\u00ed\u00adn vive y piensa. Ahora vamos a dise\u00f1ar brevemente las doctrinas y posiciones espec\u00ed\u00adficas que con mayor relieve han tomado cuerpo en su obra. No podemos exponerlas aqu\u00ed\u00ad reproduciendo a lo vivo el proceso intelectual de Agust\u00ed\u00adn y, por eso, de cara al fin de esta obra, hablaremos de ellas usando aquel lenguaje t\u00e9cnico a base del cual dichas doctrinas han sido articuladas y transmitidas en el curso de la historia de la teolog\u00ed\u00ada, aun cuando este lenguaje no nos d\u00e9 una imagen totalmente adecuada de Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>2. Doctrinas principales<br \/>\na) Donde Agust\u00ed\u00adn pone m\u00e1s en juego la fuerza de su pensamiento es en la doctrina trinitaria. El desarrolla la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual las personas divinas son relaciones subsistentes, y en este punto, a diferencia de los padres griegos, parte de la esencia de Dios y no del Padre como origen. Agust\u00ed\u00adn explica la generaci\u00f3n del Hijo y el origen del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el Padre y en el Hijo por analog\u00ed\u00ada con los fen\u00f3menos de la vida espiritual, por ejemplo, con el de la palabra y con la relaci\u00f3n en ella implicada entre el que habla y el contenido expresado. El atribuye a las tres personas divinas en igual manera la posibilidad de la automanifestaci\u00f3n de Dios hacia fuera. Y, si bien no usa el t\u00e9rmino, en cuanto al contenido defiende el pensamiento de la apropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) En su doctrina sobre la gracia o sobre la predestinaci\u00f3n del per\u00ed\u00adodo preepiscopal, Agust\u00ed\u00adn interpretaba la relaci\u00f3n entre el libre Dios personal y el hombre igualmente libre, establecida por la revelaci\u00f3n divina, como un v\u00ed\u00adnculo que el hombre prepara por sus propias fuerzas. Pero luego atribuy\u00f3 a la omnipotencia de la gracia divina la iniciativa exclusiva en el primer paso hacia la salvaci\u00f3n. Seg\u00fan esta doctrina posterior, el hombre nada puede querer si Dios no le asiste en su querer. Y, por tanto, la bondad o maldad, la fe o incredulidad, la salvaci\u00f3n o condenaci\u00f3n, de tal modo se deducen de la voluntad divina, que solamente los rescatados de la massa damnata creada por el pecado original llegan a la salvaci\u00f3n en virtud de la inescrutable elecci\u00f3n gratuita de Dios, mientras los dem\u00e1s hombres se pierden para siempre en virtud de la \u00abpasividad\u00bb divina; y, con relaci\u00f3n a \u00e9stos, Agust\u00ed\u00adn ni siquiera elabor\u00f3 el concepto de una gracia suficiente. Sostuvo, m\u00e1s bien, que no se comete con ellos injusticia alguna, ya que despu\u00e9s del pecado original ning\u00fan hombre tiene derecho a la redenci\u00f3n. Por consiguiente, \u00e9l ense\u00f1a una predestinaci\u00f3n a la felicidad por la cual Dios junto con la elecci\u00f3n confiere el don de la perseverancia, y tambi\u00e9n una predestinaci\u00f3n, no al pecado, pero s\u00ed\u00ad a la perdici\u00f3n eterna (Tract. in Jo., 48, 46). Y eso implica una limitada voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios. Seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn hay que mantener con firmeza que Dios es absolutamente justo, aunque no sea posible explicar esta justicia.<\/p>\n<p>c) En la cristolog\u00ed\u00ada Agust\u00ed\u00adn anticipa la doctrina de Efeso (431) y de Calcedonia (451). Seg\u00fan \u00e9l, en Cristo hay dos naturalezas (substancias). Jesucristo es Dios y hombre, y, sin embargo, hay en \u00e9l una sola persona, a saber, la segunda persona divina, la del Logos. La soteriolog\u00ed\u00ada no unitaria de Agust\u00ed\u00adn est\u00e1 determinada por el pensamiento de que el diablo por el pecado de Ad\u00e1n ha recibido el derecho de perder a los hombres. Pero este derecho expir\u00f3 por la muerte de Cristo. En efecto, el diablo cay\u00f3 en la \u00abtrampa\u00bb de la cruz, pues, procediendo contra el hombre Jes\u00fas, sobre quien no tenia ese derecho, se jug\u00f3 la potestad recibida al principio, y as\u00ed\u00ad el hombre puede ser rescatado de sus garras.<\/p>\n<p>d) Desde la perspectiva eclesiol\u00f3gica de Agust\u00ed\u00adn, los hombres agraciados y redimidos por la muerte de Cristo forman una comunidad, la Iglesia. En \u00e9l tiene validez el principio: Salus extra ecclesiam non est. Esta Iglesia puede ser conocida por su unidad, santidad y apostolicidad. Su conjunto forma el cuerpo de Cristo. En este sentido, junto a la Iglesia visible est\u00e1 tambi\u00e9n la invisible. Por eso, no toda pertenencia externa garantiza autom\u00e1ticamente la salvaci\u00f3n y, viceversa, los hombres que sin culpa y bona fide no pertenecen a la Iglesia visible, pueden ser, sin embargo, miembros de la Iglesia invisible.<\/p>\n<p>e) La concepci\u00f3n de la historia. Mientras la antig\u00fcedad conceb\u00ed\u00ada la historia seg\u00fan la imagen de la \u00abf\u00ed\u00adsica\u00bb, como el eterno movimiento circular del nacimiento y ocaso de la naturaleza, para la concepci\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn el hombre y la historia est\u00e1n constituidos por el encuentro y la relaci\u00f3n con el Dios metahist\u00f3rico. La historia de la humanidad convenza con la \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb y ha de terminar con la revelaci\u00f3n perfecta de Dios. El sentido de la historia es la revelaci\u00f3n de Dios y la uni\u00f3n con \u00e9l. El devenir de la humanidad constituye la historia de la aceptaci\u00f3n o de la repulsa dada a Dios en jesucristo, y es por tanto historia de salvaci\u00f3n o de perdici\u00f3n. S\u00f3lo tienen un sentido comprensible los sucesos por los que Dios ha penetrado en el mundo; en cambio, la historia de perdici\u00f3n resulta incomprensible y \u00fanicamente al final de todos los tiempos se revelar\u00e1 con claridad su naturaleza peculiar. La mayor\u00ed\u00ada de los hombres pertenecen a la civitas terrena o civitas diaboli. La ciudad de Dios es la comunidad de los hombres elegidos y revestidos de la gracia. Sin embargo, ninguna sociedad o instituci\u00f3n concreta puede identificarse dentro de la historia con alguno de estos t\u00ed\u00adtulos. El Estado y la Iglesia, p.ej., son civitates permixtae, y la misma Iglesia es solamente prefiguraci\u00f3n de la ciudad perfecta de Dios, que no se revelar\u00e1 hasta el final de los tiempos.<\/p>\n<p>III. Historia de su influencia<br \/>\nPor el punto de arranque y por el esbozo aqu\u00ed\u00ad hecho del pensamiento de Agust\u00ed\u00adn, podemos reconocer ya la problem\u00e1tica o tem\u00e1tica que propulsar\u00e1 el movimiento conocido con el nombre de a. Citemos los temas principales: la relaci\u00f3n entre la iluminaci\u00f3n permanente y la singular; la contraposici\u00f3n entre la naturaleza y la gracia, entre el orden metaf\u00ed\u00adsico y el acontecer hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n, entre el conocimiento emp\u00ed\u00adrico del mundo y la experiencia dialog\u00ed\u00adstica de Dios; y, finalmente, la relaci\u00f3n entre la raz\u00f3n y la revelaci\u00f3n, entre la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada en general. Adem\u00e1s, un poco despu\u00e9s de la muerte de Agust\u00ed\u00adn, dada la incapacidad de apropiarse la plenitud y riqueza de sus pensamientos con aquella misma fuerza de penetraci\u00f3n que los hab\u00ed\u00ada engendrado, algunos temas se independizaron y fueron considerados aisladamente. Y tambi\u00e9n los aspectos sombr\u00ed\u00ados de Agust\u00ed\u00adn, por ejemplo, su dualismo m\u00e1s o menos claro entre amor al cuerpo y desprecio del cuerpo, entre amor al hombre y un cierto desprecio del hombre &#8211; un dualismo que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, como lo muestra la concepci\u00f3n de la predestinaci\u00f3n es extendido al mismo Dios-, en el tiempo posterior, en lugar de ser entendidos dentro del todo de su proceso evolutivo y de quedar relativizados bajo la imagen conjunta de su personalidad, comienzan a influir independientemente, como lo muestran ciertas actitudes de tipo pastoral, asc\u00e9tico e incluso filos\u00f3fico y teol\u00f3gico que con todo celo acostumbran a apoyarse en Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>1. Patristica y principios de la edad media<br \/>\nYa en vida de Agust\u00ed\u00adn comienza la discusi\u00f3n en lo relativo a su doctrina de la gracia. Se oponen entre s\u00ed\u00ad el predestinacionismo y el semipelagianismo. En la concepci\u00f3n pelagiana intentan imponerse algunas ideas sia nergistas y, por el contrario, en el predestinacionismo pasa a primer plano aquel otro Agust\u00ed\u00adn que acentu\u00f3 la corrupci\u00f3n de la naturaleza humana y, en esencia, adscribi\u00f3 solamente a la gracia la libertad para hacer el bien. El pensamiento agustiniano de la omnicausalidad de la gracia en el proceso de la salvaci\u00f3n queda sobreacentuado y se une con la doctrina de la limitada voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios. La imagen de Dios dise\u00f1ada por los adversarios de la predestinaci\u00f3n, la cual influ\u00ed\u00ada como trasfondo y era difundida como si procediera de Agust\u00ed\u00adn, resultaba abiertamente terrible para los coet\u00e1neos. Esta \u00abimagen estremecedora de Dios> (Altaner) llamaba a la disputa y a un urgente esclarecimiento. El segundo s\u00ed\u00adnodo de Orange (529) tom\u00f3 la decisi\u00f3n oficial en el sentido de un \u00aba. moderado\u00bb. Frente a los \u00abmassilienses\u00bb, el S\u00ed\u00adnodo proclam\u00f3 la necesidad de la gracia incluso para el principio de la salvaci\u00f3n, para el primer movimiento de la voluntad hacia Dios y la fe inicial, o sea, para la curaci\u00f3n de la naturaleza humana en general (Dz 176s, 186). La idea de una limitada voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios no se mantuvo.<\/p>\n<p>Sin embargo, tres siglos m\u00e1s tarde, con Gotescalco de Orbais (t hacia el a\u00f1o 867) llamearon con nuevo br\u00ed\u00ado las tendencias predestinacionistas. En nombre de Agust\u00ed\u00adn, a quien Gotescalco calificaba de maximus post apostolos Ecclesiarum instructor y en cuyos escritos antipelagianos buscaba su mejor apoyo, \u00e9l defendi\u00f3 con gran empe\u00f1o y tenaz decisi\u00f3n la tesis de la total predestinaci\u00f3n divina, tanto a la salvaci\u00f3n como a la condenaci\u00f3n. En los dos s\u00ed\u00adnodos de Quierzy (849 y 853), congregados por su causa, \u00e9l y su concepci\u00f3n fueron condenados firmemente. Y, a manera de complementaci\u00f3n de dicho Concilio, los s\u00ed\u00adnodos de Savonni\u00e9res (859) y de Toucy (860) revalorizaron el a. moderado, el cual, desde entonces, hab\u00ed\u00ada de permanecer como tendencia fundamental en la -> escol\u00e1stica y en la teolog\u00ed\u00ada en general.<\/p>\n<p>2. Escol\u00e1stica primitiva<br \/>\nTambi\u00e9n en las discusiones espirituales de la &#8211;> escol\u00e1stica primitiva los adversarios apelaron siempre a Agust\u00ed\u00adn: desde Anselmo de Canterbury (fi 1109) hasta Abelardo (t 1142), desde Pedro Dami\u00e1n (t 1072) a Bernardo de Claraval (fi 1153 ). En Anselmo, Abelardo, Hugo de San V\u00ed\u00adctor (t 1141) y Pedro Lombardo (j&#8217; 1160), Agust\u00ed\u00adn es la autoridad m\u00e1s citada. A trav\u00e9s del libro de las Sentencias de Pedro Lombardo, que en la \u00e9poca siguiente sirvi\u00f3 de base para muchos comentarios y finalmente se convirti\u00f3 en el libro escolar por excelencia, las numerosas citas de Agust\u00ed\u00adn contenidas en \u00e9l se difundieron r\u00e1pidamente como una herencia cl\u00e1sica. Gracias a esa tradici\u00f3n, se hicieron eficaces sobre todo la concepci\u00f3n trinitaria de Agust\u00ed\u00adn y la doctrina, perteneciente a su concepci\u00f3n fundamental, de la primac\u00ed\u00ada del amor sobre el conocimiento, es decir, del bien sobre la verdad, y as\u00ed\u00ad se cre\u00f3 en conjunto una actitud que, bas\u00e1ndose en la existencia creyente, desarrollaba una unidad de teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada teoc\u00e9ntricamente orientada.<\/p>\n<p>3. Alta escol\u00e1stica<br \/>\nLa alta escol\u00e1stica qued\u00f3 introducida por el descubrimiento de la obra de Arist\u00f3teles. El Arist\u00f3teles transmitido por los fil\u00f3sofos \u00e1rabes y sus traducciones latinas fue asimilado en un tiempo tan sorprendentemente breve, que desde ese momento apareci\u00f3 un nuevo maestro junto a la autoridad de Agust\u00ed\u00adn, indiscutible hasta entonces, un maestro al que Tom\u00e1s de Aquino llamar\u00e1 sin m\u00e1s \u00abel fil\u00f3sofo\u00bb. Por lo menos en principio, J influjo de la doctrina aristot\u00e9lica arranc\u00f3 la filosof\u00ed\u00ada del antes omnienvolvente pensamiento revelado y la constituy\u00f3 en una aut\u00f3noma disciplina racional, dando as\u00ed\u00ad, por otro lado, el impulso para el desarrollo de un m\u00e9todo conceptual o racional dentro de la teolog\u00ed\u00ada. Esta irrupci\u00f3n revolucionaria ten\u00ed\u00ada que traer conflictos. Para seguir a Agust\u00ed\u00adn, los defensores de las doctrinas agustinianas se vieron forzados a concebirse por primera vez como (meros) \u00abagustinistas\u00bb, frente a la recepci\u00f3n de Arist\u00f3teles por parte de los tomistas. Aqu\u00e9llos intentaron proteger fundamentalmente la teolog\u00ed\u00ada contra una alienaci\u00f3n a causa del saber puramente natural.<\/p>\n<p>La doctrina aristot\u00e9lica de la abstracci\u00f3n, que Tom\u00e1s adopt\u00f3 y sigui\u00f3 desarrollando en el sentido de una transcendencia del esp\u00ed\u00adritu humano hacia el ser infinito, suscit\u00f3 en los agustinianos la objeci\u00f3n de que ah\u00ed\u00ad se perd\u00ed\u00ada de vista la antigua doctrina de Agust\u00ed\u00adn acerca de la iluminaci\u00f3n. Y, en general, ellos encontraban demasiado acentuado el inter\u00e9s por el acercamiento al mundo. Con la condenaci\u00f3n de varias doctrinas aristot\u00e9lico-tomistas en el a\u00f1o 1277 por el obispo de Par\u00ed\u00ads, Esteban Tempier, se alcanz\u00f3 un punto muy cimero en la lucha del agustinismo contra el -> aristotelismo, el cual presentaba la forma del averro\u00ed\u00adsmo latinb de Siger de Brabante (+ 1282) y la forma adoptada en Alberto Magno (+ 1280) y en Tom\u00e1s de Aquino (+ 1274). Aunque con ello la \u00abnueva\u00bb filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada, en las cuales de ning\u00fan modo estaba ausente el caudal intelectual de Agust\u00ed\u00adn &#8211; una de las autoridades m\u00e1s citadas por Tom\u00e1s-, de momento perdieran en parte su poder\u00ed\u00ado y el a. alcanzara la victoria, sin embargo, en el curso del tiempo se hizo indispensable una elaboraci\u00f3n m\u00e1s profunda de sus posiciones. Poco a poco los agustinistas intentaron unificar la doctrina de la iluminaci\u00f3n y la teor\u00ed\u00ada de la abstracci\u00f3n, reconociendo a \u00e9sta su valor para la comprensi\u00f3n de la experiencia del mundo, pero sosteniendo que s\u00f3lo la doctrina de la iluminaci\u00f3n explica adecuadamente la peculiaridad de la experiencia de la verdad.<\/p>\n<p>La doctrina de Agust\u00ed\u00adn acerca de las \u00abfuerzas informantes\u00bb (rationes seminales), que Dios insert\u00f3 desde el principio en la materia como principios internos, y la afirmaci\u00f3n de una \u00abpluralidad de formas\u00bb, de modo que el alma espiritual ser\u00ed\u00ada la \u00faltima, pero no la \u00fanica forma esencial del cuerpo humano, se convirtieron en punto de partida de la discusi\u00f3n. He aqu\u00ed\u00ad las doctrinas cuasi cl\u00e1sicas con las que se acostumbra a individuar el a. en su confrontaci\u00f3n con la doctrina de la abstracci\u00f3n de los tomistas. En ese tiempo los representantes principales del a. eran Buenaventura (+ 1274), con especial agresividad Juan Peckham (+ 1292) y, en forma m\u00e1s conciliadora, Guillermo de la Mare (+ 1298).<\/p>\n<p>4. Baja escol\u00e1stica<br \/>\nEn la baja escol\u00e1stica son los agustinos ermita\u00f1os los que conservan la herencia de su maestro. Egidio Romano funda la llamada \u00abantigua escuela agustiniana\u00bb (despu\u00e9s, B). A trav\u00e9s de \u00e9l se produjo una amplia fusi\u00f3n entre el a. y el tomismo, pero con ello desaparecieron de la conciencia importantes aspectos del a. Con todo, fueron los agustinos ermita\u00f1os los que, m\u00e1s all\u00e1 de la posterior disputa escolar entre tomistas y escotistas, siguieron ocup\u00e1ndose con Agust\u00ed\u00adn y, junto con las tradiciones de la orden dominicana y de la franciscana, lo transmitieron sin interrupci\u00f3n a la edad moderna. La edad media fue apoy\u00e1ndose cada vez m\u00e1s en los pensamientos desarrollados en la Ciudad de Dios acerca de la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado. Y, a este respecto, la \u00abciudad celeste\u00bb y la \u00abciudad terrena\u00bb, que Agust\u00ed\u00adn hab\u00ed\u00ada entendido escatol\u00f3gicamente, fueron identific\u00e1ndose cada vez m\u00e1s con la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica y con el estado secular respectivamente. As\u00ed\u00ad se lleg\u00f3 a confiar a la Iglesia la tarea de representar la \u00abciudad celeste\u00bb incluso en el terreno pol\u00ed\u00adtico y la de configurar el Estado como \u00faltima instancia. Este a. pol\u00ed\u00adtico tuvo gran transcendencia hist\u00f3rica. Una vez derrumbado el imperio romano, pudo nacer as\u00ed\u00ad la idea de un reino que abarcara la multiplicidad de reinos. Y de esa manera, a trav\u00e9s de la concepci\u00f3n teocr\u00e1tica de Carlomagno, se lleg\u00f3 a la idea del imperium romanum de la alta edad media, el cual fue concebido como una manifestaci\u00f3n del corpus Christi. La incomparable autoridad de Agust\u00ed\u00adn era esgrimida ideol\u00f3gicamente en la discusi\u00f3n entre el papado y el imperio. En el transcurso de esta disputa entre la corona y la tiara acerca de la plenitudo potestatis, tanto recurrieron a Agust\u00ed\u00adn los decretalistas de los siglos xiii y xiv, que ve\u00ed\u00adan en sus escritos una fuente jur\u00ed\u00addica del derecho can\u00f3nico del papa, como recurri\u00f3 a \u00e9l, por ejemplo, Guillermo de Ockham, que defend\u00ed\u00ada la autonom\u00ed\u00ada jur\u00ed\u00addica del Estado nacional e impugnaba la plenitud de poderes de la curia romana. Tambi\u00e9n m\u00e1s tarde, cuando la reforma del papado era un deseo general, los diversos partidos apelaron otra vez a Agust\u00ed\u00adn, tanto los defensores de la teor\u00ed\u00ada conciliar, como los partidarios de una soluci\u00f3n centralista o curial de la reforma.<\/p>\n<p>Aunque en esas discusiones el caudal intelectual de Agust\u00ed\u00adn sin duda se qued\u00f3 fuertemente ideologizado, sin embargo, la apelaci\u00f3n a \u00e9l y su consecuente presencia autoritativa o formal fomentaron considerablemente la evoluci\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>5. La edad moderna<br \/>\nDurante la edad moderna Agust\u00ed\u00adn adquiere gran importancia entre los reformadores, inici\u00e1ndose as\u00ed\u00ad una nueva tradici\u00f3n agustiniana de tipo protestante, y el mismo concilio de Trento ostenta esencialmente el sello de la tradici\u00f3n agustiniana de la edad media. En Francia, con el -> bayanismo, con el -> jansenismo y con Quesnel irrumpe nuevamente la discusi\u00f3n acerca de la doctrina agustiniana sobre la gracia, y, por cierto, adoptando las posiciones extremas de una desvalorizaci\u00f3n y de una supervaloraci\u00f3n de la naturaleza humana en igual medida exageradas. Enrique Noris, apuntando contra los jansenistas, funda la as\u00ed\u00ad llamada \u00abmoderna escuela agustiniana\u00bb. La doctrina agustiniana de la gracia defendida por esta escuela ha llegado a gozar de la misma estima que la concepci\u00f3n de Tom\u00e1s y la de Molina, las cuales resaltan m\u00e1s la fuerza propia de la libertad humana. Con esto, la discusi\u00f3n acerca de la gracia, que surgi\u00f3 ya en vida de Agust\u00ed\u00adn y en la historia del a. ha quedado siempre zanjada mediante una componenda a base de un a. moderado, ciertamente se halla esclarecida en sus formas extremas, pero, en el fondo, sigue permaneciendo abierta e indecisa hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Actualmente est\u00e1n apareciendo las primeras ediciones cient\u00ed\u00adficas de Agust\u00ed\u00adn, y con ello se presenta por primera vez en la historia del a. el planteamiento hist\u00f3rico de la cuesti\u00f3n acerca del \u00abverdadero\u00bb Agust\u00ed\u00adn. Este planteamiento es el que hoy vivifica con mayor fuerza el di\u00e1logo en torno a Agust\u00ed\u00adn y el que empuja hacia un an\u00e1lisis hist\u00f3rico y cr\u00ed\u00adtico de la historia de la tradici\u00f3n agustiniana.<\/p>\n<p>En un terreno preferentemente filos\u00f3fico, el as\u00ed\u00ad llamado &#8211;> idealismo alem\u00e1n, partiendo de la revoluci\u00f3n de su filosof\u00ed\u00ada transcendental, somete las posiciones fundamentales del a. a un an\u00e1lisis radical, examin\u00e1ndolas con un supremo esfuerzo especulativo. As\u00ed\u00ad, p.ej., cuando dicho sistema trata los grandes temas de la relaci\u00f3n o del primado entre raz\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, entre fe y saber, entre vida y concepto. Las grandiosas intuiciones de Agust\u00ed\u00adn sobre la interrelaci\u00f3n entre la autointeligencia y la inteligencia de la revelaci\u00f3n, entre la transcendencia y la historia, quedan aqu\u00ed\u00ad confirmadas en gran parte, as\u00ed\u00ad como radicalizadas en su armaz\u00f3n conceptual y sometidas a discusi\u00f3n. Tambi\u00e9n en el -> vitalismo y en el -> existencialismo aparecen pensamientos agustinianos, p. ej., en lo relativo a la importancia de la vida concreta frente a todo conceptualismo meramente abstracto y de la inteligencia hist\u00f3rica y din\u00e1mica del yo y del ser frente a las categor\u00ed\u00adas puramente est\u00e1ticas y generales de un pensamiento centrado en la esencia y el orden. Los an\u00e1lisis existenciales de esa filosof\u00ed\u00ada, orientados sobre todo hacia los fen\u00f3menos, despiertan con nueva agudeza el sentido de la decisi\u00f3n y de la responsabilidad del individuo, as\u00ed\u00ad como el de la indigencia y la amenaza que pesan sobre la existencia.<\/p>\n<p>Por eso la teolog\u00ed\u00ada actual, influida tanto por el idealismo alem\u00e1n como por el existencialismo, tributa un renovado aprecio a Agust\u00ed\u00adn por el inter\u00e9s transcendental, existencial y dialog\u00ed\u00adstico de su pensamiento.<\/p>\n<p>Eberhard Simons<\/p>\n<p>B) ESCUELA AGUSTINIANA<br \/>\nEsta corriente doctrinal de tipo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico dentro de la orden de los ermita\u00f1os de san Agust\u00ed\u00adn se remonta a Egidio Romano (fi 1316). Abarca numerosos pensadores independientes entre el s. XIII y el xviu, los cuales, no obstante sus diferencias doctrinales en puntos particulares, acusan claramente una homog\u00e9nea direcci\u00f3n doctrinal agustiniana. Sus principales representantes son Gregorio de R\u00ed\u00admini (+ 1338), el cardenal legado del Concilio tridentino Girolamo Seripando (+ 1563 ), el poeta y te\u00f3logo Fray Luis de Le\u00f3n (+ 1591), el cardenal Enrico Noris (+ 1704) y Lorenzo Berti (+ 1766), los cuales, frente a las opiniones del -> bayanismo y del &#8211;> jansenismo, trataron de dar una genuina interpretaci\u00f3n de la doctrina de Agust\u00ed\u00adn sobre la gracia.<\/p>\n<p>Estos pensadores manifiestan una concepci\u00f3n fundamentalmente din\u00e1mica de la teolog\u00ed\u00ada cuando responden con la idea agustiniana del primado del amor a la cuesti\u00f3n de los diversos rangos en las fuerzas an\u00ed\u00admicas del hombre y en las tareas vitales, cuesti\u00f3n tan decisiva para la actitud espiritual de un te\u00f3logo. Ellos sostienen la primac\u00ed\u00ada del bien sobre la verdad y de la voluntad sobre el entendimiento. Ven en la caridad el fin supremo de toda investigaci\u00f3n teol\u00f3gica y, en consecuencia, consideran la teolog\u00ed\u00ada como ciencia afectiva, la cual conduce al hombre a adherirse con amor a la verdad suprema. Se\u00f1alan como objeto de la teolog\u00ed\u00ada al Dios glorificador y cifran la esencia de la bienaventuranza eterna m\u00e1s en un acto de la voluntad que en el de la inteligencia. Tambi\u00e9n la acci\u00f3n de la gracia divina en el hombre la entienden con Agust\u00ed\u00adn como un influjo no f\u00ed\u00adsico, sino moral: per amorem alliciendo.<\/p>\n<p>Otra tendencia fundamental, t\u00ed\u00adpicamente agustiniana, de la escuela consiste en destacar con insistencia la soberan\u00ed\u00ada de Dios (primac\u00ed\u00ada de la -> gracia). Dichos te\u00f3logos ven en la predestinaci\u00f3n de los elegidos un acto absolutamente gratuito, el cual se produce sin atender a las obras humanas (ante praevisa merita). Ense\u00f1an que la primera justificaci\u00f3n es totalmente inmerecida y tienen por necesaria la cooperaci\u00f3n de la gracia auxiliante (auxilium Dei speciale) para toda obra verdaderamente buena. Combaten como error pelagiano lo que, a su juicio, en el ockamismo o en el molinismo oscurece la acci\u00f3n de la gracia (&#8211;> gracia y libertad). Siguiendo a Agust\u00ed\u00adn afirman que los m\u00e9ritos humanos son dones de Dios.<\/p>\n<p>Estos te\u00f3logos tienen como Agust\u00ed\u00adn aquella forma concreta e hist\u00f3rica de pensar, que considera y valora siempre al hombre y su acci\u00f3n partiendo de su fin sobrenatural querido efectivamente por Dios. Aunque no creen imposible un estado de naturaleza pura, sin embargo, lo consideran como menos conforme con la sabidur\u00ed\u00ada y la bondad divinas. Niegan que las virtudes puramente humanas tengan valor efectivo ante Dios. Esta actitud mental explica tambi\u00e9n los graves recelos con que los te\u00f3logos medievales de la escuela agustiniana miraban a los fil\u00f3sofos paganos, en plena armon\u00ed\u00ada con Agust\u00ed\u00adn (cf. De civ. Dei xii, 17). Ya Egidio Romano, con su escrito De erroribus philosophorum, trataba de inducir a una lectura cr\u00ed\u00adtica de los fil\u00f3sofos paganos. Sim\u00f3n de Cascia (+ 1348) formul\u00f3 escr\u00fapulos de principio contra la utilizaci\u00f3n de la \u00abramera\u00bb filosof\u00ed\u00ada por la teolog\u00ed\u00ada. En Gregorio de R\u00ed\u00admini y sobre todo en Hugolino de Orvieto (+ 1373) se manifiesta un escepticismo moderado frente al conocimiento natural en general, aunque no por ello cedieran al &#8211;> fide\u00ed\u00adsmo o al -> agnosticismo.<\/p>\n<p>Por otra parte, ya en la edad media mostraron los te\u00f3logos agustinianos gran estima de las fuentes teol\u00f3gicas. As\u00ed\u00ad Hermann de Schildesche (+ 1357) concedi\u00f3 a la prueba escritur\u00ed\u00adstica una importancia sorprendente para su tiempo. Gottschalk Hollen, de Osnabr\u00fcck (+ 1481) y los proferoses de Erfurt Johannes de Dorsten (+ 1481) y Johannes de Paltz (+ 1511) criticaron la poca estima y el poco conocimiento de la Biblia incluso en c\u00ed\u00adrculos ilustrados. Recomendaron encarecidamente la lectura de este ars minerales caelestis (Paltz) y defendieron la legitimidad de las traducciones alemanas de la Biblia. Seripando y Fray Luis de Le\u00f3n son conocidos como patrocinadores del texto original de la Biblia. El conocimiento de los padres en la edad media fue fomentado por los grandes lorilegios de Bartolom\u00e9 de Urbino (+ 1350), Milleloquium S. Augustini y Milleloquium S. Ambrosii. A los te\u00f3logos agustinianos del s. xiv, y en particular a Juan de Basilea, debemos un progreso que hizo \u00e9poca en la t\u00e9cnica de las citas.<\/p>\n<p>En numerosos te\u00f3logos de esta escuela se acusa &#8211; entre otras razones por su modo concreto de pensar a semejanza de Agust\u00ed\u00adn &#8211; un inter\u00e9s especial por las cuestiones de la &#8211;> justificaci\u00f3n. Una profunda experiencia de la escisi\u00f3n en el coraz\u00f3n humano y una comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica de la lenta preparaci\u00f3n para la gracia en el hombre, dan a su doctrina un eminente aspecto existencial. Los representantes de la e.a. subrayan con ah\u00ed\u00adnco la debilidad de la voluntad del hombre ca\u00ed\u00addo y la fuerza de la -a concupiscencia. Conforme a esto, antes de la aparici\u00f3n de los decretos tridentinos, no negaron, pero restringieron notablemente la libertad y el valor de las obras humanas. Seg\u00fan ellos, la recompensa de la gloria no es estrictamente debida, y la justicia del hombre, por raz\u00f3n de la -> concupiscencia, es necesariamente deficiente hasta el fin de la vida y tiene necesidad de ser completada mediante la justicia de Cristo. Tambi\u00e9n es caracter\u00ed\u00adstica de los te\u00f3logos pretridentinos de dicha escuela la importante funci\u00f3n que \u00e9stos asignan a la fe (fides per caritatem operans) en el hecho de la justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de todo esto, la escuela se atuvo siempre al dogma cat\u00f3lico. La afirmaci\u00f3n de que Sim\u00f3n de Cascia, Gregorio de R\u00ed\u00admini, Hugolino de Orvieto, Agust\u00ed\u00adn Favaroni (+ 1443) y Jacobo P\u00e9rez (+ 1490) anticiparon importantes doctrinas de Lutero, se ha demostrado hist\u00f3ricamente falsa. El reproche de jansenismo que se formul\u00f3 contra Noris y sus disc\u00ed\u00adpulos fue rechazado por la misma santa sede. La doctrina de la gracia de los te\u00f3logos agustinianos m\u00e1s recientes no contradice tampoco a la enc. de P\u00ed\u00ado xii, Humane generis, pues destaca suficientemente el car\u00e1cter plenamente indebido de la gracia dada al hombre.<\/p>\n<p>Adolar Zumkeller<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En sentido amplio, el t\u00e9rmino indica la perspectiva teol\u00f3gico-filos\u00f3fica t\u00ed\u00adpica de san Agust\u00ed\u00adn: en sentido estricto, se\u00f1ala la visi\u00f3n particular del obispo de Hipona sobre el problema de la gracia, Gracias a Agust\u00ed\u00adn, el pensamiento filos\u00f3fico en general, y el plat\u00f3nico en particular, ha adquirido \u00abderecho de ciudadan\u00ed\u00ada\u00bb en la teolog\u00ed\u00ada occidental, en el sentido &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustinismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGUSTINISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16441","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16441"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16441\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}