{"id":16456,"date":"2016-02-05T10:46:58","date_gmt":"2016-02-05T15:46:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropologia-biblica\/"},"modified":"2016-02-05T10:46:58","modified_gmt":"2016-02-05T15:46:58","slug":"antropologia-biblica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropologia-biblica\/","title":{"rendered":"ANTROPOLOGIA BIBLICA"},"content":{"rendered":"<p>En ese mundo tan complejo de la Biblia hay que distinguir dos modalidades diferentes de aproximaci\u00f3n a la realidad humana. La primera es esencialmente una perspectiva teol\u00f3gica y sirve para atestiguar la comprensi\u00f3n del hombre, que va madurando a la luz de la fe. La segunda, por el contrario, es una perspectiva m\u00e1s estrictamente antropol\u00f3gico-estructural y define al hombre en su constituci\u00f3n natural de ser mundano.<\/p>\n<p>Si tomamos en consideraci\u00f3n la perspectiva antropol\u00f3gico-estructural, no es de extra\u00f1ar el hecho de que el mundo b\u00ed\u00adblico se encuentre en sinton\u00ed\u00ada con la cultura de s\u00ed\u00adntesis que caracteriza a la mavor parte de los pueblos primitivos del \u00e1rea sem\u00ed\u00adtica, Y por lo que se refiere a una posible relaci6n con la cultura dualista de cu\u00f1o grecorromano (sobre todo en textos tard\u00ed\u00ados como el libro de la Sabiduria), esto no constituye una asunci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de una antropolog\u00ed\u00ada dicot6mica, en la que se considera al hombre como un compuesto de alma (principio espiritual) y cuerpo (principio material). La Biblia presenta substancialmente una concepci\u00f3n del hombre que resulta ser concreta y unitaria. Es decir, el hombre es considerado como una unidad de fuerza vital a trav\u00e9s de la cual est\u00e1 en relaci\u00f3n con Dios y con su ambiente; y es posible deducir este modo de considerar unitario y sint\u00e9tico del hecho de que las afirmaciones antropol\u00f3gicas se refieren tanto a cada una de sus partes como a todo el hombre.<\/p>\n<p>Las afirmaciones m\u00e1s representativas de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, respectivamente para la lengua hebrea y la griega, son: nefesh\/psyche (alma), basar\/sarx (carne), ruah\/pneuma (esp\u00ed\u00adritu), neshama (respiraci\u00f3n), soma (cuerpo).<\/p>\n<p>       -A.  Nefesh\/psyche.- Su significado es tan complejo que no puede encerrarse, en cuanto tal, en una sola categor\u00ed\u00ada verbal (suele traducirse con el t\u00e9rmino alma). Nefesh\/psyche tiene realmente una multiplicid\u00e1d de significados en relaci\u00f3n con los diversos contextos en que se emplea. Sin embargo, puede decirse que, mientras objetivamente nefesh\/psyche es todo ser vivo, tanto animal como humano, subjetivamente es el yo del hombre, el ((centro de la con ci\u00e9ncia\u00bb la naturaleza humana, en cuanto persona responsable que piensa y quiere y que es sujeto de sus propias accion\u00e9s (cf. Gn 2,7; 12,10; Jos 10,28-39. Mc 34.<\/p>\n<p>, Mt 10,39. Lc 12,2223; Jn l\u00ed\u201c,l 1; FI~ 2,19).<\/p>\n<p>       -B.  Basar\/sarx.- No referido nunca a Dios, este t\u00e9rmino significa la substancia corp\u00f3rea del hombre, la naturaleza humana, el g\u00e9nero humano (con el a\u00f1adido del adjetivo pasa, \u2020\u0153toda\u2020\u009d), la fragilidad f\u00ed\u00adsica y moral del hombre (cf. Gn 2,21; s\u00e1l 16,9&#8243; Job 10 4. Mt 24,22; Lc 24,39. Jn 1,14; 1 Cor 15,39. Rom 4,1; G~1 5,16-26).<\/p>\n<p>Basar\/sarx es el hombre en su dimensi\u00f3n horizontal, terrena, limitada y por tanto contrapuesta a Dios; semejante al polvo del que fue sacada con las caracteristicas de la fragilidad y &#8211; de la dependencia.<\/p>\n<p>       -C. Neshama &#8211; Indica el soplo vital como alimento del organismo humano, la sede de las disposiciones \u00ed\u00adntimas del \u00e1nimo, de los sentimientos, del conocimiento, el deseo (cf Gn 45,27. Nm 5,14. Prov 16,32; Mc 8,12; Mt 5,3; Lc 8,55; Jn 1 1,33). En particular, esta acepci\u00f3n indica la apertura del hombre a Dios, su dimensi\u00f3n vertical y por tanto en contraste con sarx (cf. b\u00e1l 5,16-17; Rom 8,3-13). NeShama y soma.- Indican respectivamente al- ser vivo que respira, en cuanto que ha recibido de Dios el soplo de la vida (cf Gn 2,7. Dt 20,16; 1s 57 16); y la presencia externa del cuerpo, la dimensi\u00f3n sexual del hombre y sobre todo la persona capaz de relacionarse con Dios, con los dem\u00e1s y con el mundo (cf. 1 Cor 5,3; Rom 1,24. 6,1213.16; 12,1; Flp 1,20).<\/p>\n<p>G. Ancona<\/p>\n<p>Bibl.: X. Pikaza, Antropologia b\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1993: H. W Wolff, Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, s\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975; F Pastor Ramos, Antropologia b\u00ed\u00adblica, Verbo Divino, Estella 1995.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. Cuestiones previas de orden hermen\u00e9utico<br \/>\nNinguno de los escritos del Antiguo y del NT ha intentado expl\u00ed\u00adcitamente la elaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica de una antropolog\u00ed\u00ada desde la perspectiva de las ciencias naturales, o de la filosof\u00ed\u00ada o de la teolog\u00ed\u00ada. Dada la multiplicidad de estratos en el caudal de representaciones antropol\u00f3gicas, procedentes de los m\u00e1s diversos tiempos y estratos de la tradici\u00f3n, la respuesta a la pregunta sobre una a. constante en la Biblia depende en gran medida de la perspectiva personal del int\u00e9rprete. El enfoque de una psicolog\u00ed\u00ada metaf\u00ed\u00adsica y m\u00e1s a\u00fan el de una fenomenolog\u00ed\u00ada basada preferentemente en las ciencias naturales o en la bio-psicolog\u00ed\u00ada, son insuficientes para interpretar los testimonios de la Escritura con su intenci\u00f3n primariamente religiosa. El an\u00e1lisis de la concepci\u00f3n de la existencia, inaugurado por el -> existencialismo, puede ser fruct\u00ed\u00adfero en cuanto \u00e9l parte justamente de que, a toda inteligencia hist\u00f3rica del \u00abmundo\u00bb precede una correspondiente e indisolublemente unida autointeligencia del hombre, de modo que esa autocomprensi\u00f3n reviste una importancia central como horizonte de toda declaraci\u00f3n antropol\u00f3gicamente relevante. Es evidente que el planteamiento del problema con relaci\u00f3n a la Biblia ha de enfocarse y elaborarse desde un plano teol\u00f3gico. Mas parece posible prescindir de ese requisito, pues en los testimonios b\u00ed\u00adblicos el problema teol\u00f3gico y el antropol\u00f3gico se presentan en el fondo como una misma y \u00fanica cosa. En efecto, al hablar de &#8211;> Dios y de -> Jesucristo, de la -> creaci\u00f3n e historia de la &#8211;> salvaci\u00f3n, de la vida y la muerte, del pecado y de la justificaci\u00f3n, de la salvaci\u00f3n y del juicio, se expresa simult\u00e1nea y muy profundamente la concepci\u00f3n del hombre y de su situaci\u00f3n (que la Biblia nunca estudia en \u00abs\u00ed\u00ad misma\u00bb, sino siempre con relaci\u00f3n a Dios). Ahora bien, en cuanto esta \u00abinterpretaci\u00f3n\u00bb de la autoconcepci\u00f3n humana (como existencia desde y ante Dios, o alejada de \u00e9l) que se da en la Biblia tiene un car\u00e1cter revelado, a base de ella cabe hacer afirmaciones sobre el hombre \u00ababsolutamente obligatorias\u00bb y presentarse con la \u00abpretensi\u00f3n de que, por primera vez ah\u00ed\u00ad. y s\u00f3lo ah\u00ed\u00ad, se lleva al hombre a un conocimiento experimental de su propia (concreta e hist\u00f3rica) esencia, la cual, de otro modo, quedar\u00ed\u00ada oculta para \u00e9l\u00bb (K. Rahner, cf. despu\u00e9s: ni, 1 a).<\/p>\n<p>2. Antiguo Testamento<br \/>\nBajo los insinuados presupuestos hermen\u00e9uticos, a los multiformes textos antropol\u00f3gicos del AT les corresponde un peso muy diverso. Los temas esenciales son: el todo personal, la relaci\u00f3n con Dios como miembro del pueblo que vive en la alianza, el car\u00e1cter creado, la responsabilidad, la conciencia del pecador y la esperanza de salvaci\u00f3n en el hombre.<\/p>\n<p>a) El hombre hist\u00f3ricamente existente, en su relaci\u00f3n al mundo y a Dios, es considerado como un ser unido a la tierra y creado por Dios, como un todo vivo y personal. La importancia teol\u00f3gica de esta consideraci\u00f3n del hombre como un todo, por la que \u00e9l es visto bajo varios aspectos principales (r\u00faah, nefef, b\u00e1s\u00e1r), como \u00abcarne\u00bb, como \u00abalma\u00bb y como \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb, pero no como una realidad compuesta de partes, se pone de manifiesto en el hecho de que la salvaci\u00f3n y la condenaci\u00f3n afectan indivisamente al hombre entero. En cuanto todo personal (representado preferentemente por el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, leb, el \u00f3rgano de los sentimientos y de las fuerzas de la inteligencia y de la voluntad), el cual es concebido decisivamente como \u00abvoluntad\u00bb, el hombre no \u00abposee\u00bb alma y cuerpo, sino que \u00abes\u00bb alma y cuerpo. As\u00ed\u00ad la esperanza de sal. vaci\u00f3n en la \u00e9poca posterior del AT se manifiesta como esperanza de la resurrecci\u00f3n (Is 26, 19; Dan 12, 2s; 2 Mac 7, 14), pensamiento que el NT asume y desarrolla (Mc 12, 18ss; Jn 6, 39ss; Act 24, 15; 1 Cor 15); y, en cambio, la idea de la -> inmortalidad del alma (Sab 2, 22s; 3, 4), procedente de una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica tan distinta como es la griega, no fue elaborada ulteriormente en el \u00e1mbito b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>b) La antropolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria versa, no sobre el concepto de hombre \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb, sino sobre el hombre de carne y hueso, y, por cierto, sobre el hombre con su trabaz\u00f3n social en la familia, la tribu y el pueblo, sobre el hombre solidario en la bendici\u00f3n y en la maldici\u00f3n, el cual, en cuanto miembro de la comunidad, experimenta a Dios como el aliado ben\u00e9volo, el se\u00f1or de la historia, el que marca el camino. Siendo esencialmente comunitario, tambi\u00e9n en su relaci\u00f3n a Dios el hombre est\u00e1 referido a los dem\u00e1s hombres, los cuales se le presentan, no s\u00f3lo como criaturas impotentes ante la transcendencia de Dios, sino tambi\u00e9n como sujetos dotados de una dignidad igual a la suya, como hermanos que \u00e9l debe proteger en virtud del derecho divino, que en el amor al pr\u00f3jimo debe cuidar por prescripci\u00f3n directa de Dios (L\u00e9v 19, 9-18, 34; 25, 35-38). La responsabilidad del hombre por el hombre fue acentuada especialmente por los profetas (cf. p. ej., Is 3, 13ss; Am 8, 4ss), y la t\u00f3r\u00e1 se convirti\u00f3 hasta cierto punto en la forma como se concret\u00f3 el di\u00e1logo entre Dios y el hombre (V. WARNACH: HThG ii, 149s).<\/p>\n<p>c) De cara a Dios, en la imagen del hombre, adem\u00e1s de su condici\u00f3n de aliado y de su estructura dialog\u00ed\u00adstica, domina la conciencia de su car\u00e1cter creado. Pero la total impotencia y dependencia del nacido del polvo (G\u00e9n 3, 19), no excluye la dignidad que corresponde al hombre por ser imagen de Dios, ni su posici\u00f3n dominadora en el mundo vo (G\u00e9n 3 ,19) no excluye la dignidad que (Sal 8).<\/p>\n<p>Las dos narraciones de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1-2) ven reflejada la esencia del hombre en la descripci\u00f3n de su creaci\u00f3n; \u00e9l es la criatura excepcional (G\u00e9n 1, 26ss; 2, 7) que est\u00e1 capacitada para hablar, asemej\u00e1ndose as\u00ed\u00ad a Dios (G\u00e9n 2, 19s), es el representante de Dios en el mundo terreno y, como persona y a pesar de su caducidad, el \u00abt\u00fa\u00bb, el socio de Dios. Creado como var\u00f3n y mujer (G\u00e9n 1, 27; 2, 18-21ss), el hombre es tan profundamente \u00abyo\u00bb como \u00abt\u00fa\u00bb en el amor personal.<\/p>\n<p>d) Llamado (\u00abpor su nombre\u00bb) a la vida (G\u00e9n 35, 10; Ex 2s; Is 45, 3s) en virtud de una palabra hist\u00f3ricamente \u00fanica y, sin embargo, irrevocable, el hombre est\u00e1 ante una responsabilidad insustituible (G\u00e9n 2, 16s), ante una decisi\u00f3n por la que ha de \u00abresponder\u00bb. Tanto por su condici\u00f3n de aliado en la historia de la salvaci\u00f3n, como por su estructura creada y dialog\u00ed\u00adstica, el hombre es el ser puesto ante la decisi\u00f3n, el que claudica, el que se arrepiente y acrisola gracias a la fuerza del perd\u00f3n salvador. La responsabilidad crece tambi\u00e9n de cara a la muerte, como el l\u00ed\u00admite terrible e incierto de la vida, e igualmente de cara al tiempo recibido como kair\u00f3s. Una vida que responde con obediencia, a pesar de toda amenaza y oscuridad (radicales en la muerte para el pensamiento veterotestamentario), puede ser vivida con una actitud fundamental de alegr\u00ed\u00ada (1 Re 4, 20; Sal 43, 4); actitud que en el NT se basa en la \u00abbuena nueva\u00bb de la salvaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>e) El hombre, que estaba dotado de libre responsabilidad, claudic\u00f3 en su decisi\u00f3n, y as\u00ed\u00ad entr\u00f3 en \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb consigo mismo a la vez que entraba en contradicci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>El AT sabe que el hombre es pecador. Ciertamente, \u00e9l no desarrolla la idea de un &#8211;>pecado original, pero caracteriza a todos los hombres como pecadores (G\u00e9n 8, 21; Sal 143, 2), pues su coraz\u00f3n se resiste con soberbia desobediencia a las exigencias de Dios y del pr\u00f3jimo. Los cap\u00ed\u00adtulos 3-11 del G\u00e9nesis describen, como preludio de la oscilante historia de la alianza de Israel, la irrupci\u00f3n y la r\u00e1pida expansi\u00f3n del pecado (de la claudicaci\u00f3n del hombre) en el mundo. Con todo, para la Biblia, la aparici\u00f3n del pecado es \u00abun suceso, no tanto temporal, cuanto salv\u00ed\u00adfico y teol\u00f3gico\u00bb (H. Haag 57), y la comunidad f\u00e1ctica de los hombres en el infortunio no se considera all\u00ed\u00ad como algo biol\u00f3gicamente condicionado.<\/p>\n<p>f) El AT no enjuicia el sufrimiento y la muerte como castigo por el pecado, sino como hechos naturales; por disposici\u00f3n divina, la muerte sigue al nacimiento; \u00e9sta reduce la vida a un m\u00ed\u00adnimo, en medio de una impotencia semejante a la de las sombras (Is 14, 10; Sal 88, 5), de modo que cesa ya la vida aut\u00e9ntica, la cual incluye como constitutivo el culto divino (Is 38, 18s). La esperanza del hombre se dirige hacia una vida alegre, \u00abharta\u00bb, terrena, que s\u00f3lo es posible en cuanto el Dios fiel le otorga gratuitamente su benevolencia. Muy poco a poco, a partir de las promesas de la alianza de Yahveh, van surgiendo esperanzas de un salvador y de un tiempo de salvaci\u00f3n, de una resurrecci\u00f3n y de una vida nueva. Estas esperanzas corren paralelas con una profundizaci\u00f3n de la conciencia de pecado (Jer 13, 23 ), en virtud de la cual la renovaci\u00f3n de los corazones es esperada solamente de Dios (Jer 31, 31-34), quien \u00fanicamente \u00abpor su prodigio ha de capacitar al \u00abhombre nuevo\u00bb para una obediencia perfecta\u00bb (G. v. Rad ii, 226).<\/p>\n<p>3. El Nuevo Testamento<br \/>\nDentro del Nuevo Testamento, en la persona de Jesucristo el que preferentemente ocupa el puesto central es el hombre; en \u00e9l est\u00e1 presente el \u00abnuevo hombre\u00bb de las promesas, la cabeza de un nuevo cuerpo de la humanidad. Por lo dem\u00e1s, la antropolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, de la cual s\u00f3lo podemos esbozar los aspectos esenciales, construye sobre la base de las ideas veterotestamentarias; el problema del hombre se plantea esencialmente a trav\u00e9s de la pregunta por el &#8211;>pecado y la -> redenci\u00f3n, y quienes lo elaboran son principalmente Pablo y Juan.<\/p>\n<p>a) Siguiendo y superando la l\u00ed\u00adnea del mensaje prof\u00e9tico, Jes\u00fas considera a todos los hombres como pecadores, y los sit\u00faa ante la exigencia de conversi\u00f3n que Dios plantea radicalmente (Me 1, 15) y que, a la vez, constituye una oferta anticipada de salvaci\u00f3n; el hombre est\u00e1 ahora definitivamente \u00abentre\u00bb salvaci\u00f3n y perdici\u00f3n. Jes\u00fas descubre con ello \u00abla existencia parad\u00f3jica del hombre ante el Dios que es juez y padre ben\u00e9volo (R. BULTMANN, Glauben und Verstehen, iri, 41). El no describe la esencia del hombre en un plano est\u00e1tico (as\u00ed\u00ad, p. ej., de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas no puede deducirse una mayor valoraci\u00f3n del alma que del cuerpo), sino que lleva al hombre a la \u00abcrisis\u00bb y a trav\u00e9s de ella (de la decisi\u00f3n o separaci\u00f3n) a su verdadera existencia (mediante la salvaci\u00f3n aceptada por \u00e9l). Jes\u00fas no desarrolla. ninguna imagen ideal del hombre (y \u00e9l mismo no pretende encarnarla); m\u00e1s bien, hall\u00e1ndose anclado en la linea del pensamiento veterotestamentario, la historia es para \u00e9l la realidad aut\u00e9ntica. Jes\u00fas se dirige al hombre que existe en medio de la historia concreta y lo llama a dar su respuesta. En la interpretaci\u00f3n radical del precepto veterotestamentario del amor, donde jes\u00fas entiende por pr\u00f3jimo al mismo enemigo (Mt 5, 43ss), se produce la m\u00e1s profunda reducci\u00f3n del hombre a su condici\u00f3n hist\u00f3rica: la voz de Dios que llama a la decisi\u00f3n alcanza y juzga al hombre (ora para su bien ora para su mal) desde las exigencias concretas que se le plantean dentro del mundo y de cara a su respectivo pr\u00f3jimo (Mt 225). La salvaci\u00f3n y la (posible) perdici\u00f3n est\u00e1n por la predicaci\u00f3n de jes\u00fas en el mundo y junto al hombre; la posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del hombre entre dos vertientes se hace patente mediante esa radical reducci\u00f3n antropol\u00f3gica. En Jes\u00fas concretamente (tal como la Iglesia lo proclama despu\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n), dicha posici\u00f3n \u00abentre\u00bb revela su absoluto car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico; el nuevo hombre, el que cree, es totalmente de Dios, es criatura e hijo de Dios.<\/p>\n<p>b) Pablo habla m\u00e1s expresamente de la a. teol\u00f3gica que late en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, y lo hace mirando al Cristo crucificado y resucitado; y tambi\u00e9n mirando precisamente a la redenci\u00f3n en Jesucristo, el Ap\u00f3stol consigue mantener en unidad la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica de las afirmaciones sobre el hombre (a pesar del contorno dualista y gn\u00f3stico). Del mismo modo que su cristolog\u00ed\u00ada es a la vez soteriolog\u00ed\u00ada, doctrina de la redenci\u00f3n del hombre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el pensamiento paulino acerca de Dios es simult\u00e1neamente a., pues \u00abtodo enunciado sobre Dios es al mismo tiempo un enunciado sobre el hombre\u00bb (R. BuLTMANN, Theologie des NT, 192). Pablo desarrolla (sistem\u00e1ticamente) su a. en el sentido de una soter\u00ed\u00adolog\u00ed\u00ada, hablando del hombre no redimido antes de Cristo y del hombre redimido en Cristo, del hombre bajo la ley y en la fe, bajo el dominio del pecado y en la libertad de los hijos de Dios. Ante el evangelio de la gracia todas las diferencias individuales, sociales y \u00e9tnicas pierden su \u00faltima importancia; la predicaci\u00f3n cristiana se interesa por un hombre nuevo en una comunidad nueva, la Iglesia. Aunque Pablo asume conceptos de la tradici\u00f3n griega, sin embargo, siguiendo la l\u00ed\u00adnea ideol\u00f3gica del AT, \u00e9l se mantiene libre de especulaciones sobre la naturaleza, sobre las partes integrantes y las propiedades del hombre; e igualmente se mantiene alejado del dualismo helen\u00ed\u00adstico (que hab\u00ed\u00ada penetrado en el juda\u00ed\u00adsmo helenista), como lo muestran las afirmaciones sobre el cuerpo transformado por la resurrecci\u00f3n (1 Cor 15). Entre los conceptos antropol\u00f3gicos de Pablo (soma, psiqu\u00e9, pneuma, e\u00f3n, nous sineidesis, kard\u00ed\u00ada, sars), soma como el m\u00e1s amplio y complicado y sars como el m\u00e1s importante y dif\u00ed\u00adcil merecen una atenci\u00f3n especial. Para Pablo el soma pertenece constitutivamente al ser humano (1 Cor 15, 15ss); soma no significa simplemente la figura corporal, sino que, con frecuencia, designa el todo de la persona; el hombre es soma (Rom 12, 1; 1 Cor 7, 4; Flp 1, 20), y, como tal, puede contraponerse en forma de acci\u00f3n y pasi\u00f3n, puede adoptar un comportamiento consigo mismo, el comportamiento de unidad consigo o el de enajenaci\u00f3n, seg\u00fan su relaci\u00f3n a Dios, la cual se manifiesta ah\u00ed\u00ad. Pues la ineludible decisi\u00f3n ante Dios (impuesta a la criatura) determina al hombre en su totalidad; el hombre se encuentra en este mundo como pecador, en poder de fuerzas extra\u00f1as, en la esfera de la sars, o sea, del af\u00e1n de poder propio y del ego\u00ed\u00adsmo, que es una rebeli\u00f3n contra Dios (Rom 8, 6s; 10, 3; 2 Cor 10, 5). Al hombre enajenado de s\u00ed\u00ad mismo y que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con Dios, Pablo le llama sars, pecador.<\/p>\n<p>La sars es arrojada por el &#8211;> bautismo (Rom 8, 9s), el soma (el hombre como un todo corporal) se transforma en la resurrecci\u00f3n (1 Cor 15, 44; Flp 3, 21).<\/p>\n<p>El \u00abhombre viejo\u00bb antes de Cristo, ya viva bajo la -> \u00abley\u00bb (que no impide el pecado), ya \u00absin ley\u00bb, est\u00e1 radicalmente dividido, de modo que se halla impedido para una realizaci\u00f3n libre y total de la existencia (Rota 2, 12ss). Por primera vez en la fe de Cristo, donde el hombre aparta su mirada de la justicia propia (tan s\u00f3lo aparente en el \u00bb gloriarse de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb) y la convierte a la misericordia de Dios, \u00e9l es liberado para la libertad de la existencia verdadera en paz con Dios y, por eso mismo, para la vida fraternal en el amor. Ciertamente, el hombre permanece en la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica hacia la consumaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, la cual ya ha \u00abacontecido\u00bb y se ha hecho \u00abpropia\u00bb, pero, no obstante, a\u00fan no se ha convertido en un estado firme y en una posesi\u00f3n. La libertad de los hijos de Dios se produce mediante una constante actualizaci\u00f3n de la misma o, de otro modo, vuelve a perderse por el poder del pecado que act\u00faa en el ego\u00ed\u00adsmo de los hombres; la situaci\u00f3n del hombre se caracteriza por el indicativo salv\u00ed\u00adfico en igual medida que por el imperativo (cf. G\u00e1l 3, 27; Rom 13, 14; Col 2, 12-20). Pero en la fe en Cristo se da la posibilidad de una existencia totalmente personal (escatol\u00f3gica), \u00abdesmundanizada\u00bb en medio de este mundo, radicada en una fe que no teme la muerte, sino que espera la revelaci\u00f3n en la gloria (Col 3, 4), y tiene la mirada puesta en ella (3, 14; cf. tambi\u00e9n, teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo).<\/p>\n<p>c) La teolog\u00ed\u00ada de Juan hace sus afirmaciones sobre el hombre todav\u00ed\u00ada m\u00e1s exclusivamente en frases referidas a Cristo. La existencia del hombre est\u00e1 decisivamente determinada por su origen, por proceder de \u00abeste mundo\u00bb, como \u00e1mbito de Satan\u00e1s, del mal, de las tinieblas y de la mentira, o sea, de la tenebrosa y cerrada autoafirmaci\u00f3n del hombre en la desobediencia, la incredulidad y el odio al hermano. Lo mismo que para Pablo, para Juan el cosmos es ante todo el mundo de los hombres, el cual, sin la venida del Revelador, del Hijo, estar\u00ed\u00ada perdido en su maldad.<\/p>\n<p>Es en verdad cierto que el Padre por la misi\u00f3n del Hijo lleva el mundo a la crisis, pero lo hace por amor (Jn 3, 16s), no para juzgar al mundo, sino para salvarlo (1 Jn 4, 9, 14). Pues el hombre s\u00f3lo puede ser liberado del c\u00ed\u00adrculo diab\u00f3lico de la seguridad propia y del querer disponer por las propias fuerzas, para el \u00e1mbito de lo inteligible por s\u00ed\u00ad mismo (donde se descubre la \u00abdesmesura\u00bb humana), en virtud de la generaci\u00f3n \u00abdesde arriba\u00bb (Jn 3), desde Dios. En efecto, por la fe en la misi\u00f3n del H\u00ed\u00adjo el hombre recibe una nueva posibilidad de vida mediante un nuevo origen, a saber: la de la \u00abdesmundanizaci\u00f3n\u00bb como \u00abruptura de todas las normas y valoraciones humanas\u00bb (R. BULTMANN, Theologie des NT, 428), para vivir en una existencia escatol\u00f3gica, la cual ciertamente es extra\u00f1a para este mundo, pero, no obstante, en la comunidad de los creyentes encuentra una nueva patria; para vivir en la existencia de la libertad del pecado y en la del amor al hermano, en el que se acredita esa libertad (1 Jn 3, 14-18; 4, 19ss). El hombre no puede disponer de su nuevo nacimiento, sino que \u00e9ste se produce en un \u00abdejarse\u00bb atraer por el Padre (Jn 6, 44) en el suceso de la fe como \u00ababandono\u00bb radical. Ante el suceso de Cristo, en virtud de la exigencia del Revelador y de la crisis que \u00e9l ha tra\u00ed\u00addo sobre los hombres, \u00e9stos quedan descubiertos en su respectivo \u00abaferramiento\u00bb en la incredulidad o en la fe, en su condici\u00f3n de \u00abnacidos de abajo\u00bb -hijos del diablo- o \u00abnacidos de arriba\u00bb: hijos de Dios. Con lo cual no se suprime sino que se resalta el car\u00e1cter de decisi\u00f3n de la existencia humana, pues el hombre como creyente debe permanecer en la palabra de Jes\u00fas y actuar seg\u00fan sus mandamientos (1 Jn 1, 6s; 2, 3ss). En definitiva, la escatolog\u00ed\u00ada fuertemente presente de Juan arranca al hombre con su preguntar por la salvaci\u00f3n futura de toda especulaci\u00f3n acerca del \u00abcu\u00e1ndo\u00bb y del \u00abc\u00f3mo\u00bb, y lo remite al \u00abhecho\u00bb de la gloria futura, que \u00e9l encuentra como aut\u00e9ntico \u00abfuturo\u00bb en la ya presente uni\u00f3n vital con el Hijo y el Padre en la fe (cf. 1 Jn 1, 2s; Jn 17, 13). Seg\u00fan la Biblia, ser hombre significa vivir profundamente desde la gracia.<\/p>\n<p>Rudolf Pesch<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ese mundo tan complejo de la Biblia hay que distinguir dos modalidades diferentes de aproximaci\u00f3n a la realidad humana. La primera es esencialmente una perspectiva teol\u00f3gica y sirve para atestiguar la comprensi\u00f3n del hombre, que va madurando a la luz de la fe. 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