{"id":16461,"date":"2016-02-05T10:47:07","date_gmt":"2016-02-05T15:47:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologistas\/"},"modified":"2016-02-05T10:47:07","modified_gmt":"2016-02-05T15:47:07","slug":"apologistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologistas\/","title":{"rendered":"APOLOGISTAS"},"content":{"rendered":"<p>Probablemente en torno al a\u00f1o 178 d.c. el pagano Celso compuso una obra anticristiana titulada El discurso verdadero. Constituye la primera refutaci\u00f3n sistem\u00e1tica que se hizo del cristianismo y se convirti\u00f3 desde entonces en la fuerte de todos los polemistas paganos posteriores.<\/p>\n<p>       El porqu\u00e9 de este escrito se explica si se piensa que el peque\u00f1o grupo cristiano se iba imponiendo a lo largo del 5. II a la atenci\u00f3n general.<\/p>\n<p>       Hasta aquel momento el movimiento cristiano dejaba indiferentes a los dem\u00e1s o les interesaba poco. Lo prueban las escasas alusiones que nos quedan de \u00e9l en la literatura pagana hasta mediados del s. II. Pero a partir de entonces empieza a destacar, debido entre otras cosas a la influencia que comienza a tener en los grupos cultos, en los que encuentra a personas capaces de justificarlo y de defenderlo incluso a trav\u00e9s de la actividad literaria.<\/p>\n<p>Los testigos de esta acci\u00f3n defensiva y propagand\u00ed\u00adstica del cristianismo en el s. II son los llamados \u2020\u0153apologistas\u00bb, autores de obras con varias finalidades, que suelen figurar con el nombre de \u2020\u0153apolog\u00ed\u00adas\u00bb.<\/p>\n<p>Las apolog\u00ed\u00adas m\u00e1s conocidas de este tiempo son:<br \/>\n       A. la de Ar\u00ed\u00adstides al emperador Adriano;        B. las dos de Justino (t 165);        C. el Discurso a los griegos, de Taciano (entre el 155 y el 170);        D. la S\u00faplica por los cristianos, de Aten\u00e1goras (177);        E. los tres libros A Aut\u00f3lico, de Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada (por el 180);        F. la Apolog\u00ed\u00ada, de Melit\u00f3n de Sardes (por el 177) (algunos fragmentos);        G. el Apolog\u00e9tico, de Tertuliano (por el 197);        H. el Octavio, de Minucio F\u00e9lix;        I. la Carta a Diogneto (comienzos del s. III);        J. el discurso de defensa del m\u00e1rtir Apolonio (por el 184), que Harnack define como \u00bb la apolog\u00ed\u00ada m\u00e1s preclara del cristianismo \u00ab;        K. una apolog\u00ed\u00ada falsamente atribuida a Melit\u00f3n, compuesta probablemente en tiempos de Caracalla.<\/p>\n<p>La finalidad que buscan estas apolog\u00ed\u00adas es diversa: en algunos casos se trata de documentos jur\u00ed\u00addicos dirigidos al emperador. Pero tambi\u00e9n se trata de obras de propaganda dirigidas a los paganos y de obras teol\u00f3gicas en la medida en que intentan expresar el hecho cristiano con categor\u00ed\u00adas griegas.<\/p>\n<p>En otras palabras, las dictaba una triple necesidad: apolog\u00e9tica, psicol\u00f3gica y pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Sus autores son de ordinario personas que proceden del paganismo. Los motivos de su conversi\u00f3n a la nueva fe pueden ser de diversos tipos. Seguramente les impresion\u00f3 el valor social del evangelio. Seg\u00fan el testimonio de Justino, muchos de los encuentros ocasionales con cristianos convencidos debieron suscitar en no pocos de sus conciudadanos interrogantes y simpat\u00ed\u00adas por la nueva fe (cf. Di\u00e1logo con Trif\u00f3n 8, 1). En el mundo antiguo, tan cargado de creencias en el poder de los demonios, no hay que olvidar tampoco el papel que los exorcistas cristianos tuvieron que representar en la obra de la propagaci6n de la fe (cf. 2 Apol. 6, 6) Naturalmente, adem\u00e1s del testimonio de la vida, todav\u00ed\u00ada resultaba m\u00e1s incisivo el testimonio de la muerte que sufrieron algunos cristianos en defensa de su fe. Tertuliano, aludiendo quiz\u00e1s a su experiencia personal, observa:<br \/>\n,,\u00bfHabr\u00e1 alguien que, al descubrir la s\u00f3lida firmeza del cristiano, no se sienta movido poderosamente a buscar cu\u00e1l es el verdadero contenido ideal del cristianismo?\u00bb (Apolog\u00e9tico 50). Y un poco antes: \u00abla sangre es semilla de cristianos\u00bb (lb.).<\/p>\n<p>Es un hecho que hombres como Justino, Aten\u00e1goras o Tertuliano, una vez convertidos al cristianismo, se hicieron sus m\u00e1s fervorosos propagandistas.<\/p>\n<p>Los apologistas sab\u00ed\u00adan que ten\u00ed\u00adan una verdad que no pod\u00ed\u00adan alcanzar los m\u00e1s distinguidos esp\u00ed\u00adritus de su entorno. Pero, \u00bfc\u00f3mo hacer que esta verdad llegara hasta ellos2 Ante todo, buscaron una base com\u00fan con los paganos a los que se dirig\u00ed\u00adan, y usaron un lenguaje comprensible para ellos.<\/p>\n<p>En este empe\u00f1o hab\u00ed\u00adan tenido algunos precedentes en la literatura misionera judeo-helen\u00ed\u00adstica, ligada sobre todo al nombre de Fil\u00f3n, en la predicaci\u00f3n misionera del cristianismo primitivo (cf. Hch 14,II-17) y en la imitaci\u00f3n del Protr\u00e9ptico de &#8211; Arist\u00f3teles, o bien en la invitaci\u00f3n del desprecio del mundo, si nos volvemos hacia la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En su acercamiento a los paganos, los apologistas adoptan la forma de ((di\u00e1logo\u00bb, en el que las dos partes contendientes se esfuerzan ante todo en entenderse mutuamente. En una palabra, se esfuerzan por dar las razones de su propia fe adecu\u00e1ndose a sus lectores y mostrando c\u00f3mo la pistis (la fe) del cristianismo no carece de loghismos (racionalidad). Pero esta confrontaci\u00f3n no se realiza en un clima de conflictividad o de pol\u00e9mica. Es verdad que excluven el di\u00e1logo con la religi\u00f3n polite\u00ed\u00adsta de su tiempo, pero permanecen abiertos a una confrontaci\u00f3n con la filosof\u00ed\u00ada griega, a la que generalmente demuestran estimar.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, no puede concebirse un di\u00e1logo sin una valoraci\u00f3n positiva del pensamiento humano como capaz de buscar y de conocer la verdad.<\/p>\n<p>Sobre esta base de valoraci\u00f3n de la capacidad \u00abnatural, del hombre, Justino construir\u00e1 el di\u00e1logo entre el cristianismo y la filosof\u00ed\u00ada pagana en torno a dos ideas fundamentales:<br \/>\na) la doctrina del plagio o del robo; b) la doctrina del logos o logoi spermatikoi.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada del plagio se basa en la observaci\u00f3n de la coincidencia entre los datos de la raz\u00f3n y los de la fe (Escritura); aqu\u00e9llos han sido sacados de \u00e9stos.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la doctrina de los logoi spermatikoi, Justino afirma que todo ser humano, en cuanto racional, participa en cierto modo de la Raz\u00f3n divina (cf. 2 Apol. 8, 1). Por tanto, no hay ninguna ruptura entre el pensamiento humano y el pensamiento cristiano, sino una plenitud del primero en el segundo. Las verdades parciales del primero est\u00e1n orientadas entonces a la verdad total que es Cristo.<\/p>\n<p>No se puede ignorar que, para la misi\u00f3n cristiana del s. II realizada por los apologistas, el problema central no fue la asimilaci\u00f3n al mundo\u2020\u009d sino m\u00e1s bien la necesidad de distinguirse de \u00e9l. En la adaptaci\u00f3n exist\u00ed\u00ada el peligro de perder la propia esencia cristiana. Sin embargo, el cristianismo de los apologistas, desposado -por as\u00ed\u00ad decirlo- con el helenismo, supo ponerle tambi\u00e9n ciertos l\u00ed\u00admites, salvaguardando as\u00ed\u00ad la propia originalidad y autonom\u00ed\u00ada religiosa.<\/p>\n<p>L. Padovese<\/p>\n<p>Bibl.: D. Ruiz Bueno. Padres apologistas griegos. BAC, Madrid ]954: J. Quasten. Patrolog\u00ed\u00ada, 1, BAC, Madrid ]96], ]8]-242.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Situaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia<br \/>\nSon dos hechos principalmente los que en el s. ii, con la era de los apologistas provocan una nueva situaci\u00f3n en la comprensi\u00f3n de la fe y en la conciencia eclesi\u00e1stica. Por un lado, pasan al cristianismo algunos paganos que, en cuanto personas cultas est\u00e1n formados en su propia religiosidad, cultura y filosof\u00ed\u00ada; por otro lado, el cristianismo, debido a las nuevas circunstancias, da expresamente un viraje: sale de su aislamiento de grupo y se presenta p\u00fablicamente ante el mundo no cristiano, el cual, por su parte, no se comporta con el cristianismo de una manera pasiva.<\/p>\n<p>II. Concepto<br \/>\nBajo el concepto de apologistas se entiende a aquellos autores (o bien sus escritos) que en el s. ir emprenden un confrontamiento a gran escala y con m\u00e9todo entre el cristianismo y el mundo no cristiano. Ante todo, hay que citar a los apologistas que escriben en griego: Cuadrato, Ar\u00ed\u00adstides, Arist\u00f3n de Pella, Justino, Taciano, Milc\u00ed\u00adades, Apolinar de Hier\u00e1polis, Aten\u00e1goras, el Pseudo-Justino, Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada, Melit\u00f3n de Sardes, Hermias, la ep\u00ed\u00adstola a Diogneto, y de entre los escritores latinos hay que a\u00f1adir a Minucio F\u00e9lix y a Tertuliano. La literatura apolog\u00e9tica posterior no est\u00e1 incluida entre los apologistas, tomando esta palabra en sentido estricto. La apolog\u00e9tica del s. ii est\u00e1 sobre todo en manos de aquellos escritores que en su adversario combaten su propio pasado, pero sin negarlo, ni en su estilo de pensamiento ni en su estilo literario. Los escritos de los apologistas se sirven preponderantemente de la forma del discurso (apolog\u00ed\u00ada), del di\u00e1logo y de la s\u00faplica, con una tendencia clara: la de mostrar que el cristianismo est\u00e1 ya en condiciones de competir y de defenderse, y que por su contenido es superior a cualquier religi\u00f3n. Frente a un adversario que oscila entre una postura de tolerancia y de persecuci\u00f3n, el tono que adoptan los a. cambia tambi\u00e9n. Puede ser un tono de declaraci\u00f3n de lealtad, de propaganda, de justificaci\u00f3n y de insulto. La predicaci\u00f3n transciende el \u00e1mbito de la comunidad y de la sencilla actividad misionera, y se presenta p\u00fablicamente ante un mundo plurifac\u00e9tico, incluso ante la competencia literaria que ataca con argumentos. Los escritos propagand\u00ed\u00adsticos de la literatura jud\u00ed\u00ada y de la filosof\u00ed\u00ada popular ofrecen modelos apropiados, que en bastantes puntos son aceptados.<\/p>\n<p>III. Medios estil\u00ed\u00adsticos<br \/>\nEn este campo el cristianismo se hace perceptible primeramente por medio de la literatura y se dirige (a pesar de unas motivaciones hist\u00f3ricas y de unos destinatarios concretos en quienes piensa), por encima de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, a un p\u00fablico ideal. El cristianismo intenta explicarse en la lengua del mundo que lo rodea para as\u00ed\u00ad protegerse y hacerse aceptable frente a unos adversarios que ven en \u00e9l el summum de la irracional\u00c2\u00a1dad, de la perversidad y del primitivismo (cf. Crescente, Luciano, Frontino, Celso). No todos los intentos que se hicieron en este campo tuvieron un \u00e9xito inmediato. En la deficiente ordenaci\u00f3n del tema y en la manera de expresarse se manifiesta una cierta torpeza literaria, que obedece a una formaci\u00f3n a menudo insuficiente para este cometido. Tambi\u00e9n se nota cierta insuficiencia objetiva, tanto en los argumentos como en la penetraci\u00f3n intelectual del objeto. Sin embargo, se advierte una adaptaci\u00f3n y una a. cada vez m\u00e1s atinadas. Pero este primer intento de articular y delimitar lo cristiano se caracteriza, no s\u00f3lo por el nivel diferente de los escritores, sino tambi\u00e9n por una argumentaci\u00f3n objetivamente distinta. Por diversos caminos se busca la misma finalidad: exponer ante hombres enemigos o ignorantes el verdadero ser y la excelsa dignidad del cristianismo. Para ello se toman, sin reparo alguno, los medios ret\u00f3ricos e intelectuales del mundo pagano circundante. De suyo este hecho representa ya dentro de la historia del cristianismo el aprovechamiento de una nueva posibilidad. Frente a una predicaci\u00f3n transmitida a trav\u00e9s de unos g\u00e9neros literarios exclusivamente religiosos y en forma de predicaci\u00f3n escrita durante la \u00e9poca posapost\u00f3lica, se aprovecha ahora el influjo del escrito publicitario, que puede prometerse \u00e9xito entre lectores cr\u00ed\u00adticos y formados. La creaci\u00f3n de una literatura cristiana ya no es una simple ayuda a la predicaci\u00f3n oral, sino que, por la perfecci\u00f3n a que ella tiende, constituye un fin en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>IV. Tem\u00e1tica<br \/>\nPero el tema principal de esta a. no es s\u00f3lo la posibilidad de aceptar el cristianismo, sino tambi\u00e9n su car\u00e1cter exclusivista. Seg\u00fan los apologistas, todos los conceptos de Dios y todas las formas de adorarlo que han existido (incluyendo los griegos, los orientales y los jud\u00ed\u00ados) son err\u00f3neos o, por lo menos, insuficientes; y lo mismo debe decirse de toda doctrina moral. Este enfoque degradante se realiza en parte como valoraci\u00f3n totalmente negativa de lo que ha existido hasta entonces. Frente a esto se afirma incondicionalmente que el cristianismo es la \u00fanica verdad. Seg\u00fan modelos jud\u00ed\u00ados y con ayuda de la cronolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se demuestra que toda la sabidur\u00ed\u00ada \/)apana es obra fragmentaria de fecha recent\u00ed\u00adsima y que est\u00e1 tomada de los libros del AT. O bien, con un esp\u00ed\u00adritu de conciliaci\u00f3n propagand\u00ed\u00adstica, se emplean tonos m\u00e1s amables: la verdad cristiana coincide con las mejores ideas y las mejores obras de los paganos. Lo que ellos tienen de verdad, se encuentra en sumo grado en el cristianismo. Con sorprendente frecuencia se reconoce una gran coincidencia entre cristianismo y filosof\u00ed\u00ada. En esta discusi\u00f3n comparativa el cristianismo se convierte en la nueva filosof\u00ed\u00ada, la \u00fanica verdadera. La doctrina del logos, que a este respecto es bastante fruct\u00ed\u00adfera, hace posible la explicaci\u00f3n de la convergencia y de la oposici\u00f3n (Justino).<\/p>\n<p>El Logos del que hablan los fil\u00f3sofos no es otro que Cristo. El logos es el que siempre y en todas partes ha comunicado la verdad, de manera que Justino no teme llamar cristianos a los mejores de los paganos, por medio de los cuales habl\u00f3 el Logos. Sin embargo, prosigue el escritor, pocos oyeron su voz, pues los demonios est\u00e1n trabajando desde el principio por desfigurar la verdad conocida y convertir en caricatura la veneraci\u00f3n de Dios. La aparici\u00f3n definitiva del Logos trajo, en el cristianismo, el verdadero conocimiento de Dios y la ense\u00f1anza de la conducta recta que deb\u00ed\u00adan observar los hombres en el mundo. La prueba de la identidad de Cristo con el Logos nos la proporciona el AT por el argumento contundente de las profec\u00ed\u00adas y de la historia. En consonancia con eso, en el horizonte de este pensamiento la autoridad y la verdad de las palabras de jesucristo son irrefutables para todo fil\u00f3sofo, y, correlativamente, todo lo \u00abracional\u00bb pertenece al cristianismo. En parte, esa interpretaci\u00f3n del cristianismo aparece en el vocabulario de la actual filosof\u00ed\u00ada y doctrina de las virtudes, pero hemos de advertir que esta filosof\u00ed\u00ada tiene un car\u00e1cter totalmente teol\u00f3gico. Se anuncia as\u00ed\u00ad la universal validez e inteligibilidad de un cristianismo concebido preeminentemente como doctrina. Los dos aspectos de la concepci\u00f3n se\u00f1alada, tanto el del alejamiento respecto a la filosof\u00ed\u00ada pagana, como, por otro lado, el de la conexi\u00f3n con ella, apuntan hacia la superioridad del cristianismo, el cual es explicado como la nueva verdad que, desarroll\u00e1ndose como la antigua verdad siempre buscada y a veces hallada en fragmentos escondidos entre errores, ahora es plenamente aarehensible en el Locos.<\/p>\n<p>Por tanto, el pensamiento apolog\u00e9tico no abre un abismo, lo m\u00e1s profundo posible, entre el cristianismo y el mundo circundante de los paganos, sino que se\u00f1ala los puentes de uni\u00f3n. La meta de una tal interpretaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada no es en absoluto la s\u00ed\u00adntesis entre cristianismo y filosof\u00ed\u00ada pagana, es m\u00e1s bien la indicaci\u00f3n apolog\u00e9tica y misionalmente \u00fatil de que el camino del pensamiento plat\u00f3nico (pues como -> platonismo vive primordialmente la filosof\u00ed\u00ada de esta \u00e9poca) a la fe cristiana no es largo, y de que, por tanto, la fe no implica el peligro y descarr\u00ed\u00ado que se tem\u00ed\u00ada. Pero el desarrollo de ese pensamiento presenta matices muy distintos y, en algunos autores, es sumamente complicado. Hay que tener en cuenta la peculiaridad de las personas que se esconden tras los escritos, pues la historia de su conversi\u00f3n sella su interpretaci\u00f3n de la fe cristiana. Hay que tener en cuenta, adem\u00e1s, la falta de esp\u00ed\u00adritu cr\u00ed\u00adtico en esta \u00e9poca con relaci\u00f3n a los documentos que contienen un pensamiento distinto; lo cual lleva a conceder mayor importancia a los parecidos terminol\u00f3gicos que al contexto espiritual del sistema de donde son tomados los pasajes particulares. Se echa mano de conceptos y pensamientos filos\u00f3ficos como medio para esclarecer el cristianismo. A lo largo de esta nueva y atrevida empresa, los apologistas tuvieron siempre despierta la conciencia de lo distintivo, por m\u00e1s que advirtamos cierto desplazamiento de los acentos, condicionado por la nueva ruta emprendida.<\/p>\n<p>Debido a los nuevos presupuestos mentales, la escatolog\u00ed\u00ada, la cual para el cristianismo primitivo hab\u00ed\u00ada sido lo verdaderamente decisivo, se convierte en un anexo, puesto junto al pensamiento sistem\u00e1tico sin gran conexi\u00f3n con \u00e9l, a manera de pl\u00e1tica sobre el juicio, el premio y el castigo, la inmortalidad y el conocimiento perfecto. El inter\u00e9s se centra ante todo en el -> monote\u00ed\u00adsmo, que es explicado por medio de conceptos filos\u00f3ficos y que refuta con muchos argumentos el polite\u00ed\u00adsmo de la religi\u00f3n pagana. En oposici\u00f3n al gran caos moral del medio ambiente, la moral cristiana, por el cumplimiento de los mandatos de Jes\u00fas, se presenta como eficaz y superior a todas las dem\u00e1s, y asegura al hombre la vida eterna. La cristolog\u00ed\u00ada del Logos es cosmol\u00f3gica y no est\u00e1 muy orientada hacia la historia de la salvaci\u00f3n, lo cual, a su vez, resulta comprensible tanto- por la procedencia de los autores como por los destinatarios de sus escritos.<\/p>\n<p>Por los mismos motivos se puede notar tambi\u00e9n una selecci\u00f3n en el contenido de la literatura cristiana de esta \u00e9poca. Sin embargo, al lado de la apolog\u00e9tica que camina con ropaje filos\u00f3fico, aparece la tradici\u00f3n teol\u00f3gica de la comunidad, con sus testimonios trinitarios, soteriol\u00f3gicos, sacramentales y lit\u00fargicos, y con la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. El AT es considerado como la \u00fanica fuente fidedigna y suficiente, pues en ella hablan Dios, el Logos y el Esp\u00ed\u00adritu, de modo que cada afirmaci\u00f3n particular de los a. encuentra en el AT su punto de orientaci\u00f3n, y, a juicio de \u00e9stos, s\u00f3lo a base de los escritos veterotestamentarios se puede hablar de Dios con seguridad. El -> canon del NT empieza a tomar unos contornos m\u00e1s precisos en la segunda mitad del siglo. Con los a. comienza a producirse el hecho, transcendental para la historia de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, de que \u00e9sta, en una fase decisiva de su articulaci\u00f3n, se desarrolla en el \u00e1mbito del pensamiento helenista. El pensamiento teol\u00f3gico de esta \u00e9poca busca dominar la nueva situaci\u00f3n por medio de una superioridad intelectual y de una demostraci\u00f3n del cristianismo.<\/p>\n<p>Quien considera la era de los a. como un \u00abcatolicismo primitivo\u00bb en sentido peyorativo y como una \u00abhelenizaci\u00f3n del cristianismo\u00bb, indicando as\u00ed\u00ad que \u00e9ste perdi\u00f3 su esencia y cay\u00f3 bajo el yugo de la filosof\u00ed\u00ada pagana, juzga a trav\u00e9s de categor\u00ed\u00adas r\u00ed\u00adgidas, a base de las cuales apenas se puede captar la situaci\u00f3n y el tipo de pensamiento de una \u00e9poca anterior, de modo que, incluso desde el punto de vista hist\u00f3rico y desde la perspectiva de la historia del esp\u00ed\u00adritu, ofrece una caracterizaci\u00f3n muy superficial. Es m\u00e1s, en nuestro caso, esos reproches son en parte inexactos. Teniendo en cuenta que ya en el NT se puede encontrar los elementos apolog\u00e9ticos m\u00e1s diversos (principalmente en el estilo del libro de los Hechos), parece indicado emitir un juicio m\u00e1s suave, un juicio con el cual la \u00e9poca primitiva quede libre de la valoraci\u00f3n dogm\u00e1tica y sea considerada como etapa de un camino, como orientaci\u00f3n en una situaci\u00f3n, que no se puede repetir ni imitar f\u00e1cilmente, en la cual el cristianismo primitivo, bajo la necesidad de entenderse a s\u00ed\u00ad mismo y de hacerse comprensible a los dem\u00e1s, emprendi\u00f3 valientemente la direcci\u00f3n que entonces se le ofrec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Norbert Brox<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Probablemente en torno al a\u00f1o 178 d.c. el pagano Celso compuso una obra anticristiana titulada El discurso verdadero. Constituye la primera refutaci\u00f3n sistem\u00e1tica que se hizo del cristianismo y se convirti\u00f3 desde entonces en la fuerte de todos los polemistas paganos posteriores. 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