{"id":16469,"date":"2016-02-05T10:47:23","date_gmt":"2016-02-05T15:47:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/autonomia-teonomia\/"},"modified":"2016-02-05T10:47:23","modified_gmt":"2016-02-05T15:47:23","slug":"autonomia-teonomia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/autonomia-teonomia\/","title":{"rendered":"AUTONOMIA \/ TEONOMIA"},"content":{"rendered":"<p>Estas dos expresiones significan literalmente el poder que tiene el hombre de darse una ley 0. s\u00ed\u00ad mismo (aut\u00f3s, \u00e9l mismo: n\u00f3mos = ley), o por el contrario la dependencia moral y ontol\u00f3gica del hombre respecto a Dios (The\u00f3s = Dios). En cuanto contrapuestos, los dos t\u00e9rminos expresan la dial\u00e9ctica t\u00ed\u00adpica del pensamiento moderno que intenta \u00bb emanciparse \u00bb de Dios. En cuanto unidos en una tensi\u00f3n parad\u00f3jica, ilustran el problema teol\u00f3gico que nace de la afirmaci\u00f3n de la libertad y de la raz\u00f3n de la persona humana, por un lado, y de su dependencia radical de la voluntad y del Ser de Dios creador y redentor, por otro.<\/p>\n<p>1. El t\u00e9rmino \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb aparece en primer lugar, en el terreno filos\u00f3fico, con 1. Kant, que lo usa en su Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica para designar la independencia de la voluntad respecto a todo deseo y su capacidad de autodeterminarse en conformidad con una ley dada por la raz\u00f3n. M\u00e1s en general, a partir de la Ilustraci\u00f3n, el pensamiento moderno eleva a la raz\u00f3n a la dignidad de criterio y de \u00e1rbitro judicial del conocer y del obrar del hombre, en contraposici\u00f3n a un estatuto de menor edad y de dependencia de la persona humana respecto a Dios (teonom\u00ed\u00ada), propio de la tradici\u00f3n religiosa y social pre-moderna, incluida la cristiana. La consecuencia de esta contraposici\u00f3n, que -si se toma positivamente- presenta una justa valoraci\u00f3n de la libertad y tambi\u00e9n de la finitud del hombre, es en el aspecto negativo &#8211; cuando se la absolutiza &#8211; en primer lugar el de\u00ed\u00adsmo (como rechazo de una influencia de Dios en los \u00abasuntos\u00bb del hombre) y en segundo lugar el ate\u00ed\u00adsmo postulatorio (para afirmar la autonom\u00ed\u00ada plena del hombre), o, en todo caso, una forma de antropocentrismo y de inmanentismo como clausura d~l hombre a todo horizonte de heteronom\u00ed\u00ada. De aqu\u00ed\u00ad el peligro de implosi\u00f3n del inmanentismo moderno en el nihilismo o en varias formas de renovado gnosticismo, como desconocimiento de la tensi\u00f3n del ser humano a la Alteridad y a la Trascendencia. Por eso se ha podido hablar de la necesidad de que la cultura occidental (si no quiere caer en su autodestrucci\u00f3n) vuelva a descubrir en la actualidad un profundo \u00abprincipio de heteronom\u00ed\u00ada\u00bb (G. Lafont).<\/p>\n<p>2. En el aspecto teol\u00f3gico, despu\u00e9s del rechazo y de la contraposici\u00f3n (sobre todo reSpecto al valor \u00e9tico de la autonom\u00ed\u00ada), se ha percibido su significado antropol\u00f3gico y, en definitiva, tambi\u00e9n teol\u00f3gico, llegando a plantear las relaciones entre la autonom\u00ed\u00ada y la teonom\u00ed\u00ada de forma no conflictiva, Sino de mutua correlaci\u00f3n, a la luz del misterio cristol\u00f3gico y trinitario. Esta es, en particular la perspectiva de fondo que adopta el concilio Vaticano II en la Gaudium et spes. Seg\u00fan el concilio, el aut\u00e9ntico valor y significado de la obra humana en el mundo tiene que basarse en \u00faltima instancia en una concepci\u00f3n exacta de la autonom\u00ed\u00ada de las realidades terrenas (cf. GS 36), que -a la luz del principio de creaci\u00f3n- podr\u00ed\u00adamos definir como consistencia propia de la existencia encarnada del hombre como ser-en-el-mundo. Adem\u00e1s, el misterio de la infinita proximidad de Dios al hombre -la encarnaci\u00f3n-, que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la fe cristiana, demuestra precisamente que, cuanto m\u00e1s es \u00abasumido\u00bb lo humano por Dios, tanto m\u00e1s potenciado y liberado queda en su propia identidad-libertad (cf. GS 22). Esto mismo ocurre con todo lo que participa de la existencia humana: su historicidad, su inserci\u00f3n pl\u00e1stica en el cosmos infrahumano, su socialidad. Cristificados en la encarnaci\u00f3n y en el don pascual del Esp\u00ed\u00adritu, todos -estos aspectos de la existencia humana, lejos de quedar mortificados o incluso \u00abaniquilados\u00bb, se ven como excarcelados en su consistencia aut\u00e9ntica y en su identidad aut\u00f3noma. Todo esto remite al misterio de la \u00abfiliaci\u00f3n\u00bb de Jesucristo y, en consecuencia, a la estructura \u00abtrinitaria\u00bb de la relaci\u00f3n entre Dios Padre y los hombres, que nos comunica p\u00f3r gracia plenamente el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Efectivamente, Cristo. en la globalidad de su acontecimiento, nos muestra que el estatuto de la existencia humana es el de la filiaci\u00f3n. Para comprender su significado, es preciso ciertamente barrer el terreno de las concepciones equivocadas o, por lo menos, reductivas o distorsionadas de esta filiaci\u00f3n, sobre las que nos han hecho atentos el psicoan\u00e1lisis y la sociolog\u00ed\u00ada; pero, si atendemos a la existencia y al kerigma de Cristo, no podremos dudar de que la filiaci\u00f3n es lo que da cuenta al mismo tiempo, no s\u00f3lo de la consistencia aut\u00f3noma de la persona humana (distinta del Padre y como nos muestra Cristo, hecha igua\u00ed\u008d a El mismo, por gracia, en dignidad, sin borrar en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo la distinci\u00f3n), sino tambi\u00e9n de su relaci\u00f3n ineliminable con el Padre, como con Aquel del que se recibe gratuitamente a s\u00ed\u00ad misma y hacia el cual se dirige la tensi\u00f3n din\u00e1mica de su trascendencia en el amor. El estatuto antropol\u00f3gico de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana es un estatuto intr\u00ed\u00adnsecamente trinitario: el hombre como aquel que, en Cristo, se recibe, se constituye en su autonom\u00ed\u00ada de persona y se da al Padre. Los \u00bb derechos\u00bb de Dios y los \u00abderechos\u00bb del hombre, la autonom\u00ed\u00ada y la teonom\u00ed\u00ada de su ser y de su obrar s\u00f3lo dejan de ser conflictivos o contradictorios en esta perspectiva cristol\u00f3gica.<br \/>\nP. Coda<\/p>\n<p>Bibl.: F BOckle, Moral fundamental, Cristiandad, Madrid 1980; E, L\u00f3pez Azpitarte, La \u00e9tica cristiana, \u00bffe o raz\u00f3n? Sal Terrae, Santander 1988; S. Bastianel, Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada, en NDTM, 120-135.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas dos expresiones significan literalmente el poder que tiene el hombre de darse una ley 0. s\u00ed\u00ad mismo (aut\u00f3s, \u00e9l mismo: n\u00f3mos = ley), o por el contrario la dependencia moral y ontol\u00f3gica del hombre respecto a Dios (The\u00f3s = Dios). 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