{"id":16478,"date":"2016-02-05T10:47:40","date_gmt":"2016-02-05T15:47:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bayanismo\/"},"modified":"2016-02-05T10:47:40","modified_gmt":"2016-02-05T15:47:40","slug":"bayanismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bayanismo\/","title":{"rendered":"BAYANISMO"},"content":{"rendered":"<p>Perspectiva teol\u00f3gica de Miguel Bayo (1513-1589), belga, sobre el modo ~e entender la libertad del hombre. Bayo propone algunas opiniones teol\u00f3gicas nuevas, refutadas y condenadas por la autoridad eclesi\u00e1stica. El presupuesto de su posici\u00f3n es el modo de entender el estado del hombre antes del pecado original y el estado posterior al mismo. Piensa que, antes del pecado original, el hombre se encontraba en una condici\u00f3n de integridad, de rectitud, de conocimiento pleno de la ley divina, de obediencia al Creador, d\u00e9 sumisi\u00f3n de las fuerzas inferiores del alma a las superiores; esta integridad es patrimonio ordinario de la naturaleza humana. Con el pecado original el hombre pierde esta integridad, quedando entonces sometido a la concupiscencia e inclinado irresistiblemente hacia el mal. Para el hombre, despu\u00e9s del pecado original, es imposible cumplir el bien moral o superar la tentaci6n; es esclavo del pecado. Incluso las acciones que parecen justas son pecado y merecen la reprobaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Es necesaria la obra redentora de Cristo para que el hombre pueda cumplir buenas acciones y merecer la vida eterna; efectivamente, el bien moral s\u00f3lo puede cumplirlo el que obra por amor de Dios; pues bien, esto es posible solamente si Dios es conocido en la fe y amado con amor de caridad. De aq\u00fa\u00ed\u00ad se sigue que los que ignoran a Dios o no lo aman con amor de caridad pecan en todos sus actos. En dos intervenciones pontificias contra Bayo (P\u00ed\u00ado Y, bula Ex omnibus afflictionibus, 1567.<\/p>\n<p>Gregorio XIII, bula Provisionis nostrae, 1580) se afirman, entre otras, las siguientes verdades de fe: aJ el libre albedr\u00ed\u00ado, sin la ayuda de la gracia, no sirve s61o para pecar, como afirma Bavo: el pecado est\u00e1 en ceder a una inclinaci6n perversa a la que el hombre habr\u00ed\u00ada podido resistir. tambi\u00e9n el pecador conserva una aut\u00e9ntica libertad: el hombre no est\u00e1 totalmente dominado por las malas inclinaciones, hasta el punto de encontrarse casi obligado por Una necesidad interna: b J tambi\u00e9n los infieles pueden hacer obras buenas: es falso afirmar que \u00abtodas las obras de los infieles son pecados y . que las virtudes de los fil\u00f3sofos son vicios\u00bb (DS 1925): cj es posible que incluso los que est\u00e1n actualmente en pecado se vean movidos por la caridad a realizar obras buenas.<\/p>\n<p>Con estas intervenciones se recordaba ante todo la permanencia en el hombre del libre albedr\u00ed\u00ado, incluso despu\u00e9s del pecado original, Adem\u00e1s, se reconoc\u00ed\u00ada la posibilidad, incluso para los que no conocen a Dios o no viven actualmente en gracia, de realizar obras buenas. En las dos bulas citadas se rechazan adem\u00e1s otras tesis de M. Bayo sobre problemas de antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. En contra de la opini\u00f3n seg\u00fan la cual la justificaci\u00f3n consiste s\u00f3lo en un cambio del comportamiento moral, se dice que la gracia es don de lo alto, que no s61o restituye al hombre en su primitiva perfecci6n, sino que le comunica un nuevo modo de ser: la participaci\u00f3n en la vida divina. En contra de la opini6n seg\u00fan la cual podr\u00ed\u00ada el hombre merecer la vida eterna, antes del pecado de Ad\u00e1n, s\u00f3lo con las obras moralmente buenas (por lo que la gracia se habr\u00ed\u00ada hecho necesaria para gozar de la visi6n beat\u00ed\u00adfica s\u00f3lo despu\u00e9s del pecado original), se afirma la absoluta necesidad de la misma gracia en relaci6n con la vida sobrenatural.<\/p>\n<p>G. M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: Bayo \u00ed\u00adbayanismoJ, en ERC, 1, 13541356; F X. Jansen, Baius et le Bi~nisme, Lovaina 1~3l.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Doctrina<br \/>\nMovidos por el deseo ardiente de una teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s cercana a la vida, los profesores de Lovaina M. Bayo (1513-89) y J. Hessels (1522-66) lucharon por un retorno a las fuentes, principalmente por un retorno a Agust\u00ed\u00adn. Bayo declara que su principal preocupaci\u00f3n es la corrupci\u00f3n del hombre ca\u00ed\u00addo y la necesidad de la &#8211; gracia. De lo primero hizo \u00e9l su tema; y tom\u00f3 como punto de partida la &#8211; naturaleza del hombre. Esta incluye, a su juicio, la adhesi\u00f3n a Dios por la observancia de los mandamientos, por la p\u00ed\u00adelas y por los restantes carismas del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Forma adem\u00e1s parte integrante de la naturaleza el subordinar los apetitos sensitivos al esp\u00ed\u00adritu, y tambi\u00e9n pertenece al orden de la naturaleza el que el cumplimiento de los mandamientos sea recompensado con la vida eterna. Incluso los dones paradis\u00ed\u00adacos y celestiales no son para el hombre \u00ed\u00adntegro ni para los \u00e1ngeles dones propiamente sobrenaturales o gracia. Lo cual no significa que estos dones surjan necesariamente de los principios constitutivos de la criatura; pero, como el hombre sin estos dones no es feliz, Dios no puede negarse a conced\u00e9rselos. Naturaleza es lo que al principio Dios dio al hombre. El &#8211;> pecado original es la inversi\u00f3n de esta justicia natural, a saber: ceguera para las cosas de Dios, amor al mundo y hostilidad contra Dios, la sublevaco\u00f3n de las pasiones, principalmente de las sexuales. Por esto, sin la gracia el hombre ca\u00ed\u00addo peca en todas sus acciones, pues tiende a una meta final distinta de Dios. Es cierto que el hombre puede superar un apetito por el apetito opuesto 0 tambi\u00e9n por amor a la virtud, pero incluso una virtud ejercitada por la virtud misma es pecado. Pues solamente podemos orientar la acci\u00f3n en dos sentidos: o amor a Dios, o amor pecaminoso al mundo. La doctrina de una cierta moralidad natural es pelagiana.<\/p>\n<p>El resto es una consecuencia de estas doctrinas capitales o una refutaci\u00f3n de las objeciones. Como el catec\u00fameno o el pecador sincero busca a Dios y observa los mandamientos, posee el amor. Pero sus pecados no le han sido perdonados todav\u00ed\u00ada. Sus acciones merecen el cielo, pero el pecado no perdonado impide su consecuci\u00f3n. La justificaci\u00f3n comprende, por consiguiente, dos elementos: la renovaci\u00f3n de la voluntad, producida por Dios solamente, y el perd\u00f3n de los pecados a trav\u00e9s del sacramento.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo reconciliar esta necesidad de pecar con el libre albedr\u00ed\u00ado? Bayo contesta que la verdadera libertad, la cristiana, no es una posibilidad de elecci\u00f3n, sino la sumisi\u00f3n espont\u00e1nea a Dios. No quiere negar la libertad de elecci\u00f3n, pero la atribuye al pecador s\u00f3lo con relaci\u00f3n a valores moralmente indiferentes. El principio de que Dios no obliga a nada imposible, val\u00ed\u00ada en el estado de justicia original; pero es pelagiano el aplicarlo al hombre ca\u00ed\u00addo. As\u00ed\u00ad la concupiscencia, aun no siendo voluntaria, es tambi\u00e9n pecado. Incluso en el hombre justo constituye una transgresi\u00f3n real de los mandamientos, pero en \u00e9l ya no es pecado, pues se ha perdonado su aspecto punible y la voluntad no se deja dominar por ella. En la tierra la justicia no es tanto un estado cuanto un progreso.<\/p>\n<p>II. Condenaci\u00f3n de Bayo<br \/>\nLa bula de P\u00ed\u00ado v (1567; Dz 1001-1079) enumera 76 (\u00f3 79) proposiciones, tom\u00e1ndolas de las censuradas por las universidades espa\u00f1olas de Alcal\u00e1 y Salamanca y, con pocas excepciones, de los escritos de Bayo (algunas de ellas est\u00e1n formuladas con m\u00e1s o menos acierto, seg\u00fan su sentido). La bula a\u00f1ade: \u00abAunque ciertas (frases) podr\u00ed\u00adan ser defendidas de alg\u00fan modo&#8230; Nos las condenamos por her\u00e9ticas, err\u00f3neas, sospechosas, temerarias, escandalosas y ofensivas a los o\u00ed\u00addos p\u00ed\u00ados.\u00bb La p\u00e9rdida de las actas de la comisi\u00f3n romana no permite determinar con seguridad la calificaci\u00f3n de cada proposici\u00f3n en particular, pero las censuras espa\u00f1olas nos dan una pauta, pues ellas asignan una calificaci\u00f3n a cada frase. Aunque la comisi\u00f3n quiz\u00e1 juzgara algo m\u00e1s benignamente que los espa\u00f1oles, sin embargo, se adhiri\u00f3 en gran parte a sus censuras. De esto se deduce que el conjunto de las proposiciones de Bayo fueron condenadas por estar en contradicci\u00f3n con la fe o por suponer un peligro para ella, algunas por err\u00f3neas y ninguna por la raz\u00f3n exclusiva de que ofend\u00ed\u00ada a la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica. \u00bfEst\u00e1n condenadas estas proposiciones en el sentido en que las entendi\u00f3 el mismo Bayo? Entre la primera y la segunda parte de la frase indicada m\u00e1s arriba se hallan estas palabras: \u00aben el sentido estricto y propiamente intentado por los autores\u00bb (Comma Pianum). Seg\u00fan que estas palabras se refieran a lo precedente o a lo siguiente, expresar\u00e1n que algunas proposiciones pueden defenderse en el sentido que les daba Bayo, o que precisamente en este sentido son dignas de anatema. Desde el s. xv11 predomin\u00f3 esta \u00faltima interpretaci\u00f3n; en los primeros decenios despu\u00e9s de la bula las autoridades eclesi\u00e1sticas aprobaron tambi\u00e9n la primera. Quiz\u00e1s esta equivocidad fue intencionada, pues en las censuras espa\u00f1olas cada proposici\u00f3n ten\u00ed\u00ada una calificaci\u00f3n distinta. La bula quiso rechazar las proposiciones en s\u00ed\u00ad y poner fin a la discusi\u00f3n, sin decidir si en el mismo Bayo algunas ten\u00ed\u00adan sentido ortodoxo.<\/p>\n<p>III. Valoraci\u00f3n de las doctrinas de Bayo y su repercusi\u00f3n<br \/>\nBayo plante\u00f3 agudamente toda una serie de problemas reales, pero no los solucion\u00f3. El culto a la letra de Agust\u00ed\u00adn, pero sin la amplitud del esp\u00ed\u00adritu agustiniano, y la aversi\u00f3n a la escol\u00e1stica, que le condujo a una infravaloraci\u00f3n del concilio de Trento (Bayo no neg\u00f3 realmente la doctrina del Concilio, pero al tratar de las cuestiones sobre el pecado original, la justificaci\u00f3n, el m\u00e9rito, etc., no tuvo en cuenta los resultados tridentinos), le obstruyeron el camino hacia la soluci\u00f3n. Ahora bien, mientras los problemas planteados por el bayanismo no encuentren una soluci\u00f3n satisfactoria en todos los aspectos, \u00e9l influir\u00e1 como tentaci\u00f3n y est\u00ed\u00admulo en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica. La universidad de Lovaina, al afianzarse en una doctrina expl\u00ed\u00adcitamente antibayanista, mantuvo despierta la discusi\u00f3n. All\u00ed\u00ad se form\u00f3 Jansenio y tambi\u00e9n el clero que en los Pa\u00ed\u00adses Bajos prepar\u00f3 los esp\u00ed\u00adritus para el &#8211;> jansenismo.<\/p>\n<p>Pieter Smulders<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perspectiva teol\u00f3gica de Miguel Bayo (1513-1589), belga, sobre el modo ~e entender la libertad del hombre. 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