{"id":16480,"date":"2016-02-05T10:47:44","date_gmt":"2016-02-05T15:47:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranza-condenacion\/"},"modified":"2016-02-05T10:47:44","modified_gmt":"2016-02-05T15:47:44","slug":"bienaventuranza-condenacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranza-condenacion\/","title":{"rendered":"BIENAVENTURANZA \/ CONDENACION"},"content":{"rendered":"<p>La bienaventuranza del hombre es  la finalidad del programa creador Y redentor de Dios, de la protolog\u00ed\u00ada y de la escatolog\u00ed\u00ada; es la meta de toda la historia de la salvaci\u00f3n, sobre todo del mesianismo b\u00ed\u00adblico y de la obra de la gracia divina respecto al hombre. As\u00ed\u00ad pues, la bienaventuranza indica que Dios no ha creado al hombre para que permaneciera encerrado en la inmanencia y en la historia, sino para dar a su historicidad el sentido proped\u00e9utico e incoativo de la plenitud en la metahistoria. Las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios con el hombre pecador Y privado de la bienaventuranza culminan en la llegada del Mes\u00ed\u00adas y en su misterio de muerte y resurrecci\u00f3n. El don del Esp\u00ed\u00adritu Santo a la Iglesia inaugurada e instituida hist\u00f3ricamente por \u00e9l es el modo con que se extiende a todos la econom\u00ed\u00ada de la gracia, a trav\u00e9s de la cual Dios lleva a la condici\u00f3n humana a su pleno desarrollo, llam\u00e1ndola a colaborar en su propia elevaci\u00f3n sobrenatural. El efecto final de esta sinergia divino-humana va sin embargo mucho m\u00e1s all\u00e1 de cualquier m\u00e9rito conseguido por el hombre. La bienaventuranza es la perfecta comuni\u00f3n escatol\u00f3gica del hombre con el Dios trinitario. Se realiza debido a la hiperb\u00f3lica voluntad de amor de Dios a la criatura, con su elecci\u00f3n Y . predestinaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n. El compromiso moral y religioso del hombre justificado en la Iglesia Y en el mundo, tal como brota de la pr\u00e9sencia activa del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que produce en la Iglesia la econom\u00ed\u00ada de la Palabra Y de los sacramentos, es la verdadera fuente del nuevo ser y del nuevo obrar del hombre. En este sentido la bienaventuranza no es ciertamente el desarrollo natural del ser del hombre, sino que adquiere todo un significado trascendente de iniciativa \u00fanica y su prema de Dios en favor del hombre, para elevarlo infinitamente por encima de sus deseos de plenitud, Desde el punto de vista antropol\u00f3gico, por consiguiente, la bienaventuranza es la inversi\u00f3n de la situaci\u00f3n intramundana del hombre, fuertemente limitada por su inmanencia y por el pecado que lo inclinar\u00ed\u00adan a la privaci\u00f3n de la bienaventuranza, La condici\u00f3n humana permanece en esta situaci\u00f3n si se opone conscientemente a la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios y la rechaza; en la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, este rechazo se configura como condenaci\u00f3n, como exclusi\u00f3n culpable de la bienaventuranza. Las obras del Mes\u00ed\u00adas (Mt 11,4-6) y la proclamaci\u00f3n de las bienaventuranzas evang\u00e9licas (Mt 5, 3-12 y par.; Lc 11,27ss y Jn 20,29) intentan asegurar al hombre que Dios desea remediar de manera definitiva la precaria situaci\u00f3n humana, sometida a la finitud y al l\u00ed\u00admite, para dar un giro completo a la carencia mortificante de esperanza y de salvaci\u00f3n. Este es el sentido de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre el Reino de Dios, que \u00e9l ha venido a inaugurar en la tierra. Es el comienzo de la historia de la bienaventuranza celestial del hombre, es decir, de una cercan\u00ed\u00ada tan fuerte de Dios, que puede concebirse como inchoatio vitae aeternae, como participaci\u00f3n en un estado inicial, pero real, de la vida de Dios mismo. La vida eclesial terrena de los redimidos, con la repetida experiencia del misterio pascual de Cristo y con la advertencia de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se convierte en verdadera anticipaci\u00f3n de la bienaventuranza, ejercicio y verdadera experiencia del hombre justificado, de su entrada progresiva en la circulaci\u00f3n de la vida divina. La bienaventuranza en plenitud, por el contrario, ser\u00e1 la experiencia directa del misterio del \u00fanico Dios Trino, un verdadero encuentro interpersonal y comunitario entre Dios y el hombre: \u00ed\u00ada visi\u00f3n experiencial de Dios. El destino del hombre consiste desde entonces en ser para siempre el contemplador de Dios, en su m\u00e1s \u00ed\u00adntima esencia. As\u00ed\u00ad pues, la bienaventuranza celestial significa el abandono de la modalidad terrena de la relaci\u00f3n con Dios (la fe hist\u00f3rica), el final de la misma econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, m\u00e1ximo bien eclesial del crevente en la tierra, a fin de que haya espacio para una forma de conocimiento superior a toda experiencia cognoscitiva previa de Dios: la visi\u00f3n contemplativa, por la que queda integrado el hombre, que sigue siendo lo que es, en la condici\u00f3n divina, llegando al conocimiento pleno de Dios. De esta forma se realiza plenamente la finalidad de la creaci\u00f3n y ~ de las misiones del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu: hacer que el hombre ver el rostro del Padre.<\/p>\n<p> T Stancati<\/p>\n<p> Bibl.: c, Pozo, Teolog\u00ed\u00ada del m\u00e1s all\u00e1, BAC,  Madrid 1980, 378-422: J L. Ruiz de la Pe\u00f1a, La otra dimensi\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1986, 227-271.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La bienaventuranza del hombre es la finalidad del programa creador Y redentor de Dios, de la protolog\u00ed\u00ada y de la escatolog\u00ed\u00ada; es la meta de toda la historia de la salvaci\u00f3n, sobre todo del mesianismo b\u00ed\u00adblico y de la obra de la gracia divina respecto al hombre. 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