{"id":16482,"date":"2016-02-05T10:47:48","date_gmt":"2016-02-05T15:47:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bolandistas\/"},"modified":"2016-02-05T10:47:48","modified_gmt":"2016-02-05T15:47:48","slug":"bolandistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bolandistas\/","title":{"rendered":"BOLANDISTAS"},"content":{"rendered":"<p>Este t\u00e9rmino, ligado al nombre del  jesuita belga Jean Bolland (1596-1665), se refiere a una sociedad cient\u00ed\u00adfica de padres jesuitas que tiene la finalidad de recoger y someter a examen  cr\u00ed\u00adtico toda la literatura hagiogr\u00e1fica existente, completando lo que hab\u00ed\u00adan omitido los antiguos recopiladores, valorando las fuentes relativas a los santos que recuerdan los martirologios, distinguiendo los datos hist\u00f3ricamente ciertos de los falsos y legendarios, reconstruyendo as\u00ed\u00ad la historia y la espiritualidad de los que la Iglesia reconoce como santos. Precursor de los bolandistas fue E. Rosweyde (1564-1629), Su herencia fue recogida por J Bolland, que modific\u00f3 el plan inicial, perfeccionado posteriormente con la avuda de G. Henscken (1601-1681). J La publicaci\u00f3n de las Acta sanctorum comenz\u00f3 en 1643 con los dos tomos de santos de enero; no faltaron entonces los aplausos, incluso por parte protestante. Se pas\u00f3 por varias vicisitudes y finalmente, en 1723, con la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, se interrumpi\u00f3 esta imponente y preciosa actividad. La sociedad de los bolandistas se volvi\u00f3 a constituir entre el 18361838, y en 1845 sali\u00f3 el primer volumen de la nueva \u00e9poca. En 1882 comenz\u00f3 la publicaci\u00f3n de los Analecta BollandZana. En 1891 se a\u00f1adi\u00f3 el Bulletin des publZcations agiographiques, Tambi\u00e9n se publica desde 1886 una serie titulada SubsidZa HagiographZca.<\/p>\n<p> M. Semeraro<\/p>\n<p> Bibl.: G. D. Gordini, L&#8217;opera dei bollandisti  e la loro metodologia, en AA, VV\u00bb Santita e agiografia, G\u00e9nova 1991, 49-73; Bolandistas, en ERC, 1, 53-54.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUna asociaci\u00f3n de estudiosos eclesi\u00e1sticos dedicados a editar las Actas de los Santos (Acta Sanctorum). Esta obra es una gran colecci\u00f3n hagiogr\u00e1fica comenzada durante los primeros a\u00f1os del siglo diecisiete y continuada hasta nuestros d\u00edas. Los colaboradores se llaman bolandistas, como sucesores de Bolland, el editor del primer volumen. La colecci\u00f3n contiene 68 vol\u00famenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Bolland ha dado su nombre a la obra, no debe ser considerado como su fundador. La idea fue concebida primero por Heribert Rosweyde (n. en Utrecht, 1569; m. en Amberes, 1629). Entr\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1588; trabajador infatigable e investigador atrevido pero sensato, a pesar de sus obligaciones como profesor de filosof\u00eda en el colegio jesuita de Douai durante los \u00faltimos a\u00f1os del siglo diecis\u00e9is, Rosweyde dedic\u00f3 el tiempo libre de sus vacaciones y d\u00edas festivos a explorar las bibliotecas de los numerosos monasterios repartidos por Hinault y el Flandes franc\u00e9s. Copi\u00f3 con su mano un gran n\u00famero de documentos sobre la historia de la iglesia en general y la hagiograf\u00eda en particular y comenz\u00f3 a ver los antiguos textos contenidos en manuscritos de forma diferente a la de aquellos que hac\u00edan las revisiones a las que estaban acostumbrados muchos editores, sobre todo Lippomano y Surius, por entonces los m\u00e1s famosos, y a las que hab\u00edan pensado que deb\u00edan someterlas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rosweyde opinaba que ser\u00eda \u00fatil publicar los textos en su forma original. Sus superiores, a los que someti\u00f3 su plan en 1603, que recibi\u00f3 una completa aprobaci\u00f3n, y le permiti\u00f3 preparar la edici\u00f3n proyectada, pero sin relevarle de ninguna de las actividades a las que dedicaba su prodigiosa actividad. As\u00ed que de momento se le conced\u00eda el privilegio de dedicar su tiempo libre a la preparaci\u00f3n del trabajo. Rosweyde no dej\u00f3 su proyecto que anunci\u00f3 p\u00fablicamente en 1607 asi como el plan a seguir. Bajo el t\u00edtulo: \u00abFasti sanctorum quorum vitae in belgicis bibliothecis manuscriptiae\u00bb, produjo un peque\u00f1o volumen en 16avo publicado por la prensa de Plantin de Amberes, una lista alfab\u00e9tica de nombres de santos cuyas actas se hab\u00edan encontrado ya por \u00e9l mismo o le hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n en colecciones de viejos manuscritos. Esta lista ocupaba cincuenta p\u00e1ginas; la nota introductoria en la que indica el car\u00e1cter y arreglo de esta obra  tal como la hab\u00eda concebido, llena catorce p\u00e1ginas. Finalmente, contiene un ap\u00e9ndice de veintis\u00e9is con las actas no publicadas de la pasi\u00f3n de los santos m\u00e1rtires de Cilicia, Probo y Andr\u00f3nico, que Rosweyde consideraba \u2013 err\u00f3neamente \u2013 que era el informe oficial salido de la pluma de un oficial del tribunal romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el programa, la obra iba a consistir en diecis\u00e9is vol\u00famenes, adem\u00e1s de otros dos de explicaciones y tablas. El primer volumen iba a presentar los documentos que concernieran a la vida de Jesucristo y las fiestas establecidas en honor de los sucesos especiales de Su vida; el segundo volumen estar\u00eda dedicado a la vida y fiestas de la Sant\u00edsima Virgen y el tercero a las fiestas de los santos honrados con un culto especial. Los siguientes doce vol\u00famenes dar\u00edan las vidas de los santos cuyas fiestas se celebran respectivamente en los doce meses del a\u00f1o, un volumen para cada mes. Este calendario se hab\u00eda arreglado as\u00ed por una orden de sus superiores, en vez del orden cronol\u00f3gico que prefer\u00eda Rosweyde. Pero esto presentaba, en aquel momento, dificultades formidables. Por fin, el volumen diecis\u00e9is deb\u00eda exponer la sucesi\u00f3n de martirologios que hab\u00edan estado en uso en diferentes per\u00edodos y en las varias iglesias de la cristiandad. El primero de los dos vol\u00famenes suplementarios deb\u00eda contener notas y comentarios sobre las vidas, divididos en ocho libros que tratar\u00edan respectivamente de los siguientes temas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tEl autor de las vidas;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlos sufrimientos de los m\u00e1rtires;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlas im\u00e1genes de los santos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tritos lit\u00fargicos y costumbres mencionadas en los documentos hagiogr\u00e1ficos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tcostumbres profanas a los que se hab\u00eda hecho alusiones;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tcuestiones de cronolog\u00eda;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tnombres de lugares encontrados en esos mismos documentos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tt\u00e9rminos b\u00e1rbaros u oscuros que pod\u00edan asombrar a los lectores;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro suplemento deb\u00eda presentar una serie de copiosas tablas que contuvieran:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlos nombres  de los santos cuyas vidas hab\u00edan sido publicadas en los vol\u00famenes precedentes;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlos mismos nombres seguidos por notas con el lugar de nacimiento del santo, su situaci\u00f3n en la vida, su titulo de santidad, el tiempo y lugar en el que vivi\u00f3, y el autor de su vida;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tel estado de vida de varios santos (religiosos, sacerdotes, virgenes, viudas etc.);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tsu posici\u00f3n en la Iglesia ( ap\u00f3stol, obispo, abad etc.);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tla nomenclatura de los santos ilustres por su nacimiento, apostolado, lugar, entierro, por pa\u00edses;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tnomenclatura de los lugares en los que son honrados con un culto especial;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tenumeraci\u00f3n de las enfermedades por cuya cura son invocados especialmente;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlas profesiones que les tienen por patrones;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlos nombres propios de personas y lugares se hallan en sus vidas publicadas;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlos pasajes de la Sagrada escritural explicados all\u00ed;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tpuntos que pueden ser  utilizados en las controversias religiosas;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tlos que se pueden aplicar en la ense\u00f1anza de la doctrina cat\u00f3lica;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tuna tabla general de palabras y cosas en orden alfab\u00e9tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY  Otros m\u00e1s\u201d, a\u00f1ade el autor, \u201csi algo de importancia se presenta de lo que nuestros lectores puedan darnos alguna idea\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cardenal Bellarmino, a quien Rosweyde envi\u00f3 una copia del peque\u00f1o, volumen no pudo evitar exclamar cuando hubo le\u00eddo el programa: \u201c\u00a1Este hombre cuenta, entonces, con vivir doscientos a\u00f1os m\u00e1s!\u201d. Dirigi\u00f3 una carta al autor, cuyo original se guarda en la biblioteca de los bolandistas, firmada pero no escrita por la mano de Belarmino en la que sugiere en un idioma plano y pulido que le parec\u00eda un plan quim\u00e9rico. Pero Rosweyde no se dej\u00f3 desconcertar por ello. Desde muchos sitios recib\u00eda palabras de \u00e1nimo, alabanzas entusiastas y asistencia valiosa. La nueva empresa encontr\u00f3 un protector especial, tan generoso cono celoso e ilustrado, Antoine de Wynghe, abad del conocido monasterio de Liessies, en Hinault, tercer sucesor del venerable Louis de Blois, quien parec\u00eda haberle trasmitido la devoci\u00f3n hacia los hijos de S. Ignacio de Loyola. La simpat\u00eda de este mecenas se manifest\u00f3 de m\u00faltiples formas: cartas de recomendaci\u00f3n a los directores de las varias casas de la gran orden benedictina que abri\u00f3 a Rosweyde y sus asociados las bibliotecas mon\u00e1sticas; en pr\u00e9stamos y donaciones de libros, de manuscritos y copias de manuscritos; en ayudas financieras. Rosweyde contaba que podr\u00eda completar su obra so\u00f1ada y acabarla exitosamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero de hecho no fue m\u00e1s all\u00e1 de las primeras etapas de la estructura. Su actividad literaria se agot\u00f3 en una multitud de obras hist\u00f3ricas, religiosas y pol\u00e9micas, algunas de las cuales, es verdad, estaban destinadas a formar parte de la gran compilaci\u00f3n hagiogr\u00e1fica, pero la gran mayor\u00eda nada tiene que ver con ella. Los escritos que hubieran estado disponibles son: la edici\u00f3n del Peque\u00f1o Martirologio Romano en el que Rosweyde cre\u00eda reconocer la colecci\u00f3n mencionada por S. Gregorio el Grande en cu carta a Eulogio de Alejandr\u00eda; la edici\u00f3n del martirologio de Ado de Vienne (1613); los diez libros de las Vidas de los Padres del Desierto, que public\u00f3 primero en lat\u00edn (1615 en fol.) dedicando la obra al abad de Liessies, y despu\u00e9s en flamenco (1617). Con una inscripci\u00f3n de Jeanne de Bailliencourt, Abadesa de Messines. El resto, sin embargo, como por ejemplo la edici\u00f3n flamenca de los \u201cFlores de los Santos \u201cde Ribadeneira (1619, dos vol\u00famenes en fol.), la \u201cHistoria General del Iglesia\u201d (1623) a la que a\u00f1adi\u00f3 como ap\u00e9ndice una detallada historia de la iglesia en los Pa\u00edses Bajos, ambos en flamenco; y en este idioma las vidas de S. Ignacio y S. Felipe Neri; la traducci\u00f3n al flamenco de la primera parte del \u201cTratado de Perfecci\u00f3n\u201c, alej\u00f3 completamente su atenci\u00f3n de lo que deber\u00eda haber sido su tarea principal. Sin embargo, se debe decir en su favor  que sus superiores, sin dejar de animarle a que siguiera en su gran proyecto, debido a las necesidades por puestos vacantes, le impusieron continuamente obligaciones que no le dejaban el tiempo libre suficiente e indispensable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto lo manifiesta claramente en el memorando que les envi\u00f3 en 1611, en respuesta a una pregunta sobre el progreso en la preparaci\u00f3n  de sus vol\u00famenes. Pero no es menos verdad que casi todas sus publicaciones, las m\u00e1s importantes se han mencionado arriba, son de fecha posterior y sin duda hay que culpar principalmente a Rosweyde del retraso que, por otra parte, fue afortunado puesto que el resultado fue una ventajosa modificaci\u00f3n del plan  de trabajo. En el momento de su  muerte, en Amberes 1629, no hab\u00eda ni una p\u00e1gina lista para la imprenta. M\u00e1s a\u00fan, sus superiores por su parte, dudaban si era conveniente que otras manos continuaran  su obra. Durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os, sin embargo, Rosweyde hab\u00eda sido extraordinariamente activo, se hab\u00eda asegurado el acceso a una gran cantidad de manuscritos y hab\u00eda conseguido la cooperaci\u00f3n de muchos eruditos que manifestaron gran inter\u00e9s en sus proyectos y gracias a su cooperaci\u00f3n hab\u00eda coleccionado muchos manuscritos y libros relacionados con las vidas de los santos. En una palabra, hab\u00eda despertado tal inter\u00e9s, tan universal y tan profundo que se hizo necesario satisfacerlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Padre Juan van Bolland (nacido en Julemont, en Limburg, 1596; muerto en Amberes 12 sep., 1665) era en este momento Prefecto de Estudios en el colegio de Mechlin, y estaba al cargo de una congregaci\u00f3n compuesta por la gente principal de la ciudad, llamada la \u201cCongregaci\u00f3n Latina\u201d, porque sus  ejercicios, sermones incluidos se hac\u00edan en lat\u00edn. Su familia dio el nombre \u2013 o lo tom\u00f3 \u2013 de la villa de Bolland, cerca de Julemont. Antes de iniciar sus estudios teol\u00f3gicos hab\u00eda ense\u00f1ado Bellas Letras con distinci\u00f3n a los tres grados superiores de humanidades de Ruremonde, Mechlin, Bruselas y Amberes. El superior de la provincia belga de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas le pidi\u00f3 que examinara los papeles que hab\u00eda dejado Rosweyde, y que le informara despu\u00e9s qu\u00e9 se pod\u00eda hacer con ellos. Bolland fue a Amberes, se familiariz\u00f3 con los manuscritos y aunque admitiendo que el trabajo estaba en un estado esquem\u00e1tico muy burdo y con errores, dio razones para creer hasta sin demasiado exceso de trabajo se pod\u00eda terminar con \u00e9xito. Hasta se mostr\u00f3 dispuesto a encargarse de ello, pero con dos condiciones: que se le dejara modificar libremente el plan de Rosweyde tal como \u00e9l lo entend\u00eda y que los libros, copias y notas recogidos por Rosweyde deb\u00edan separarse de la biblioteca de la Casa de los Profesos, donde estaban mezclados con los de uso com\u00fan y llevados a un lugar para uso exclusivo  del nuevo director del proyecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Provincial, Jacques van Straten, acept\u00f3 con entusiasmo tanto la oferta como las condiciones. Bolland fue trasladado del colegio de Mechlin y asignado a la Casa de Profesos de Amberes, para dirigir la Congregaci\u00f3n latina y ser confesor en la iglesia y con el encargo de preparar, en sus horas libres (horis subsecivis) las Acta Sanctorum para su publicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felizmente no ten\u00eda la menor idea, ni tampoco el provincial, del trabajo que requer\u00eda. Crey\u00f3 que podr\u00eda terminarlo \u00e9l solo, sin ayuda y que, una vez terminado el verdadero trabajo y la preparaci\u00f3n de tablas hist\u00f3ricas, cronol\u00f3gicas, geogr\u00e1ficas y otras, como hab\u00eda anunciado Rosweyde, podr\u00eda completar la publicaci\u00f3n a\u00f1adiendo una colecci\u00f3n que abarcara las noticias de los personas santas que hab\u00edan florecido en la iglesia despu\u00e9s del siglo quince, pero que no hab\u00edan sido honradas con culto p\u00fablico.\u201dUna vez que se haya hecho eso\u201d escribi\u00f3 en el prefacio general, al principio del primer volumen de enero, \u201d si aun tengo tiempo para vivir, dedicar\u00e9 las horas libres de mi vejez a juntar las doctrinas asc\u00e9ticas encontradas en las ense\u00f1anzas de los santos tratados en esta obra \u201c. Y sin embargo comenz\u00f3 por organizar un plan de la misma amplitud que el de Rosweyde, que ya hab\u00eda asombrado a Bellarmino. Rosweyde hab\u00eda limitado su b\u00fasqueda de textos originales a las bibliotecas de B\u00e9lgica y regiones vecinas. No hab\u00eda ido m\u00e1s all\u00e1 de Paris, por el sur, de Colonia y Tr\u00e9veris, por el este. Bolland apel\u00f3 a colaboradores jesuitas u otros que resid\u00edan en todos los pa\u00edses de Europa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rosweyde hab\u00eda propuesto publicar al principio solamente los textos originales, sin comentarios o anotaciones, relegando a los \u00faltimos vol\u00famenes los estudios \u00fatiles para apreciar su valor y que arrojaran luz sobre las dificultades. Bolland se dio cuenta enseguida qu\u00e9 defectuoso era su plan. As\u00ed que decidi\u00f3 dar para cada santo y su culto toda la informaci\u00f3n que hab\u00eda sido capaz de encontrar, de cualquier procedencia; poner un prefacio a cada texto con un estudio preliminar destinado a determinar su autor y su valor hist\u00f3rico, a\u00f1adiendo a cada uno de ellos notas y explicaciones para aclarar las dificultades. Los deberes de los varios cargos que tenia Bolland se a\u00f1ad\u00edan a la formidable correspondencia causada por sus investigaciones en documentos y otras fuentes de informaci\u00f3n referentes a la vida y culto de los santos que se iban a tratar en la obra, adem\u00e1s de las contestaciones a las numerosas cartas de consulta dirigidas a \u00e9l de todas partes, sobre temas eclesi\u00e1sticos, no le dejaban momento alguno libre para descargar sus obligaciones como hagi\u00f3grafo. As\u00ed que despu\u00e9s de cinco a\u00f1os en Amberes se vio obligado a admitir que el trabajo estaba casi donde la hab\u00eda dejado Rosweyde, excepto que la masa de materiales  que \u00e9l hab\u00eda empezado a clasificar hab\u00eda aumentado notablemente; de hecho se hab\u00eda cuadruplicado. Mientras tanto el profundo deseo de que apareciera el monumento hagiogr\u00e1fico que Rosweyde hab\u00eda anunciado treinta a\u00f1os atr\u00e1s, crec\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s en el mundo religioso y culto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Bolland no le quedaba m\u00e1s remedio que admitir que la tarea estaba m\u00e1s all\u00e1 de sus fuerzas individuales y pidi\u00f3 ayuda. El generoso abad de Liessies, Antoine de Wynghe, le apoy\u00f3 pagando los gastos de los voluntarios que fueran asignados a Bolland, ya que la Casa de Profesos de Amberes, que depend\u00eda de las limosnas de los fieles pasa su subsistencia, no pod\u00eda pagar a nadie cuyo trabajo que no cayera estrictamente en el campo de su administraci\u00f3n. El ayudante elegido, sin duda por sugerencia de Bolland, fue uno de sus m\u00e1s brillantes disc\u00edpulos en humanidades Godfrey Henschen (n. en Venray de Limburg, 1601; m. 1681), que hab\u00edan entrado en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1619. Fue asignado a su maestro en 1635 y trabaj\u00f3 en la publicaci\u00f3n de las Acta Sanctorum hasta que muri\u00f3 en 1681, cuarenta y seis a\u00f1os despu\u00e9s. Por entonces hab\u00edan aparecido 24 vol\u00famenes, el \u00faltimo de los cuales  era el s\u00e9ptimo volumen de mayo. Hab\u00eda preparado una gran cantidad de material y muchos comentarios para junio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir que el trabajo de los bolandistas debe su forma final a Henschen. Cuando lleg\u00f3 a Amberes, Bolland logr\u00f3 poner en orden los documentos de los santos de enero y encontr\u00f3 a Juan van Meurs para publicarlos. Y para probar la capacidad de Henschen le orden\u00f3 que estudiara las actas de los santos de febrero, dej\u00e1ndole libre en la elecci\u00f3n de los temas y la manera de tratarlos. Bolland se entreg\u00f3 completamente a la publicaci\u00f3n de los vol\u00famenes de enero. Iba bien avanzado cuando Henschen le trajo a Bolland los primeros frutos de su actividad en el campo de la hagiograf\u00eda. Eran estudios para la historia de S. Vaast y de S. Amand, que fueron impresos despu\u00e9s en el primer volumen de febrero, el d\u00eda seis. Bolland qued\u00f3 completamente asombrado, y quiz\u00e1s un poco avergonzado, por la gran visi\u00f3n y solidez del trabajo que su disc\u00edpulo le mostr\u00f3. El mismo no hab\u00eda so\u00f1ado en nada similar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus comentarios preliminares a las actas de los varios santos de enero se redujeron pr\u00e1cticamente a describir los manuscritos donde se hab\u00edan encontrados los textos que estaba publicando, a algunas anotaciones y a una lista de variaciones en las varias copias y las ediciones previas. Los comentarios y anotaciones de Henschen solucionaron, o al menos trataron de solucionar todos los problemas que el texto de las Actas pod\u00eda presentar en materia de cronolog\u00eda, geograf\u00eda, historia o interpretaciones filol\u00f3gicas y todas estas cuestiones fueron tratadas con una erudici\u00f3n y un m\u00e9todo que podr\u00eda decirse absolutamente desconocido hasta entonces. Como Bolland era un sabio modesto y juicioso enseguida admiti\u00f3 la superioridad del nuevo m\u00e9todo y deseaba que Heschen, a pesar de sus reticencias ocasionadas por su humildad y el profundo respeto hacia su maestro, revisara la copia que ya estaba en la prensa. La retuvo durante un tiempo considerable para permitir a su colega a\u00f1adir y corregir lo que juzgara necesario o ventajoso. Las p\u00e1ginas con el material de los seis primeros d\u00edas de enero hab\u00edan venido de la imprenta. Aquellas que a Henschen le parecieron m\u00e1s defectuosas fueron remplazadas por revisiones. Su mano se nota m\u00e1s claramente en las p\u00e1ginas siguientes, aunque persisti\u00f3  en emplear una reserva y cuidado que a veces parece que le cost\u00f3 un esfuerzo, para evitar una diferencia demasiado marcada entre los comentarios de Bolland y los suyos. Papebroch, en su noticia impresa al principio del s\u00e9ptimo volumen se\u00f1ala especialmente el esfuerzo hecho en las actas de S. Wittikind, S. Canuto y S. Raimundo de Pe\u00f1afort, del 7 de enero de S. Attico de Constantinopla y del beato Lorenzo Justiniano del d\u00eda ocho, los de los santos Julian y Basilisa del d\u00eda nueve, \u201cpero desde este d\u00eda en adelante\u201d, a\u00f1ade, \u201cBolland dej\u00f3 a Henschen los santos griegos y orientales as\u00ed como la mayor\u00eda de los de Francia e Italia, reserv\u00e1ndose solamente los de Alemania,  Espa\u00f1a, Inglaterra e Irlanda\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun deseaba asociarle a su nombre en la p\u00e1gina del titulo, el humilde religioso no quiso aparecer excepto como su asistente y subordinado. Mientras, Bolland, en su prefacio general al primer volumen de enero, no dej\u00f3 de notar lo que deb\u00eda a si excelente colaborador. Entonces insisti\u00f3 en que su vol\u00famenes de febrero y siguientes el nombre de Henschen estuviera en la p\u00e1gina titular de forma tan prominente como la suya, m\u00e1s a\u00fan, en el curso de la publicaci\u00f3n de estos vol\u00famenes todos los comentarios de la pluma de Henschen deb\u00edan firmarse con sus iniciales,  puesto que recib\u00eda una gran n\u00famero de cartas referentes a art\u00edculos escritos por su colega, que le causaban dificultades. Los dos vol\u00famenes de enero que conten\u00edan respectivamente si tenemos en cuenta las tablas y art\u00edculos preliminares, el primero 1300 p\u00e1ginas y el segundo m\u00e1s de 1250, aparecieron a lo largo del mismo a\u00f1o 1643. En el mundo especializado levantaron mucho entusiasmo lo que es f\u00e1cil de entender si consideramos hasta qu\u00e9 punto las nuevas publicaciones sobrepasaban todo lo conocido hasta entonces \u2013La Leyenda Aurea, Guido Bernardo, Vincente de Beauvais, St. Antoninus de Florencia, Pedro de Natali, Mombritius, Lippomano y Surius.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, quince a\u00f1os despu\u00e9s, en 1658, hab\u00eda un marcada diferencia en los tres vol\u00famenes de febrero  que mostraban una notable mejora sobre los de enero. De todas partes llegaban testimonios encomi\u00e1sticos para mostrar a Bolland y a su colaborador la admiraci\u00f3n por su obra. Las alabanzas no ven\u00edan solo de la parte cat\u00f3lica ya que que los especialistas protestantes del m\u00e1ximo rango no dudaron en alabar el verdadero esp\u00edritu cient\u00edfico que se notaba en la nueva colecci\u00f3n, entre ellos el muy conocido Gerard Vossius. Los editores tuvieron la satisfacci\u00f3n de ver que a todas estas alabanzas se un\u00eda la de Alejandro VII, que manifest\u00f3 p\u00fablicamente que nunca se hab\u00eda comenzado un trabajo m\u00e1s \u00fatil y glorioso para la Iglesia y el mismo papa, por sugerencia del general de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas Goswin Nickel, invit\u00f3 inmediatamente a Bolland a Roma, prometi\u00e9ndole una rica cosecha de materiales. La invitaci\u00f3n equival\u00eda a una orden, aunque el viaje fue de gran ventaja para el trabajo de Bolland que desde luego acept\u00f3 alegremente la orden. Pero al ver que estaba demasiado d\u00e9bil por una reciente enfermedad para soportar las fatigas del viaje y como era necesaria su presencia para uno de los editores en Amberes, el centro de la correspondencia, obtuvo con facilidad el permiso del general de la orden para enviar en su lugar a Henschen, que ya era favorablemente conocido por sus colaboraciones en los vol\u00famenes publicados. En este momento se uni\u00f3 a los hagi\u00f3grafos un nuevo compa\u00f1ero que iba a acompa\u00f1ar a Henschen en su viaje y m\u00e1s tarde participar en la gloria del trabajo de sus dos predecesores. Se trataba del Padre Daniel von Papenbroeck, mejor conocido en la forma ligeramente modificada de Papebroch (n Amberes  1628; m. 28 junio, 1714), que entr\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1646, despu\u00e9s de haber sido, como Henschen, un brillante disc\u00edpulo de Bolland  en los cursos de humanidades. Acababa de cumplir 35 a\u00f1os cundo se le destin\u00f3 en exclusiva, en 1659, a la hagiograf\u00eda, en la que iba a desarrollar una larga y fructuosa carrera que dur\u00f3 hasta su muerte, a los 87a\u00f1os  y el 55 de su dedicaci\u00f3n a este campo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo que nombraban a Papebroch colaborador de Bolland y Henschen, los superiores de la orden, a instancia de personas importantes que deseaban que se acelerase la publicaci\u00f3n de las \u201cActa Santorum\u201d, se les liberaba de toda otra obligaci\u00f3n regular para que pudieran dedicar todo su tiempo al trabajo hagiogr\u00e1fico. No estaban obligados a cumplir ninguna obligaci\u00f3n del sagrado ministerio excepto aquellas que por cambio de ocupaci\u00f3n permit\u00edan  descansar a hombres de de tan enorme actividad intelectual. Por entonces se les concedi\u00f3 otro favor. Hemos visto que Bolland al aceptar suceder a Rosweyde en su puesto hab\u00eda conseguido que se dispusiera de un lugar aparte  para las copias de manuscritos y libros recogidos por Rosweyde, que hab\u00edan estado mezclados entre los de la biblioteca general de la Casa de Profesos. Este fue el embri\u00f3n del Museo Bolandista, dos \u00e1ticos con ventanas de buhardilla, tan estrechas que apenas se pod\u00eda leer el t\u00edtulo de los libros  ni siquiera a mediod\u00eda. M\u00e1s a\u00fan, las paredes carec\u00edan de estanter\u00edas para colocar los libros que estaban simplemente apilados uno sobre otro sin orden alguno. Hac\u00eda falta tener la maravillosa memoria local de Bolland para encontrar algo en ese caos. Hacia 1660 tuvo la satisfacci\u00f3n de que le dejaran un lugar espacioso en el primer piso donde pod\u00edan colocarse en un orden met\u00f3dico libros y manuscritos. La biblioteca del \u201cMuseo Hagiogr\u00e1fico\u201d, como sol\u00edan llamarla, recib\u00eda diariamente muchas adquisiciones  gracias a los donativos de benefactores generosos y a compras sensatas de manera que Hanschen durante su viaje literario fue capaz de decir que hab\u00eda encontrado pocas bibliotecas p\u00fablicas o privadas que se pedieran comparar con el \u201cMuseo Hagiogr\u00e1fico\u201d de Amberes, que fue muy enriquecida a\u00f1os m\u00e1s tarde cuando Papebroch, a trav\u00e9s de la muerte de su padres, un rico mercader de Amberes, fue capaz de dedicar al trabajo al que se dedicaba su gran herencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos compa\u00f1eros de Bolland comenzaron el viaje la fiesta de Sta Mar\u00eda Magdalena, el 22 de julio, 1660. El viejo maestro los acompa\u00f1\u00f3 hasta Colonia, donde le dejaron despu\u00e9s de una estancia de una semana. Una correspondencia casi diaria que le manten\u00eda informado, se conserva en Bruselas, y nos permite seguir cada paso del peregrinaje a trav\u00e9s de Alemania, Italia, y Francia. En Alemania visitaron sucesivamente Coblenza, Maguncia, Worms, Espira, Frankfort, Aschaffenburg, W\u00fcrzburg, Bamberg, N\u00fcremberg, Eichst\u00e4dt, Ingolstadt, Augsburgo, Munich e Innsbruck. Por todas partes el nombre de Bolland les aseguraba una bienvenida entusiasta y les abr\u00eda todas las bibliotecas; en todas partes encontraron material precioso para utilizar en los siguientes vol\u00famenes de las \u201cActa\u201d. Una recepci\u00f3n no menos amigable y una cosecha hasta m\u00e1s abundante esperaba a los viajeros Italia, en Verona, Vicenza, Padua, Venecia, Ferrara, Imola, Florencia, R\u00e1vena, Forl\u00ec, Rimini, Pesaro, Fano, Sinigaglia, Ancona, Osimo, Loreto, Asis, Perugia, Foligno y  Spoleto. Llegaron a Roma el d\u00eda antes de la Vigilia de Navidad y permanecieron all\u00ed hasta el 3 de octubre del a\u00f1o siguiente, 1661. Durante todo este tiempo, abrumados por las atenciones y favores de Alejandro VII, que les hizo personalmente el honor de su rica biblioteca Chigi y orden\u00f3 en breves especiales que todos las bibliotecas se les abrieran y sobre todo que se les diera acceso a los manuscritos del Vaticano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron recibidos con similar cortes\u00eda por los cardenales, los directores de las distintas \u00f3rdenes, los sabios Allatius, Aringhi, Ughelli, Ciampini y otros, que eran entonces las lumbreras de la capital del mundo cristiano. Los cinco o seis copistas puestos a su disposici\u00f3n  estuvieron constantemente ocupados durante los nueve meses que estuvieron en Roma, transcribiendo manuscritos siguiendo sus directivas, ocupaci\u00f3n que dur\u00f3 bastante tiempo despu\u00e9s de que se fueran los bolandistas. \u00c9stos empleaban su tiempo principalmente en recoger manuscritos griegos, en lo que fueron ayudados diligentemente por conocido helenista Lorenzo Porcius y el abad Francesco Albani que m\u00e1s tarde llegar\u00eda a cardenal y papa con el nombre de Clemente XI. El sabio maronita Abraham de Eckel, que acababa de traer a Roma un gran n\u00famero de manuscritos sir\u00edacos se ofreci\u00f3 a hacer extractos y traducirles las actas de santos que se encontraran en ellos. Ughelli les dio dos vol\u00famenes in folio que hab\u00eda recogido para su \u201cItalia Sacra\u201d. Los Oratorianos les pusieron en contacto con los manuscritos de Baronius y con una gran colecci\u00f3n de vidas de santos que ellos mismos hab\u00edan pensado publicar. Despu\u00e9s de Roma visitaron N\u00e1poles-Ferrata, Monte Casino, y Florencia, donde permanecieron cuatro meses, y por fin Mil\u00e1n. Por todas partes, como en Roma, dejaron copistas que durante a\u00f1os continuaron transcribiendo el trabajo que les encargaron. A continuaci\u00f3n, por m\u00e1s de seis meses, viajaron por Francia donde se detuvieron sucesivamente en la Gran Cartuja de Grenoble, en Lyon y en los monasterios de Cluny y Citeaux; en Dijon, Auxerre, Sens y por fin Paris.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegaron a la gran ciudad el 11 de agosto de 1662, y enseguida se les puso en contacto con todos los sabios de los que Par\u00eds pod\u00eda presumir. Se les permiti\u00f3 copiar sin restricciones a su voluntad todo aquello que serv\u00eda a su prop\u00f3sito: la riqueza de los materiales hagiogr\u00e1ficos de las bibliotecas de Saint-Germain-des-Pr\u00e9s y de S. V\u00edctor, asi como los de los Celestinos y Feuillants, de Wion d&#8217;H\u00e9rouval, de Thou, de S\u00e9guier, por fin de la biblioteca Mazarino y de la Biblioteca Real. Su estancia en Par\u00eds se prolong\u00f3 otros tres meses, y cada momento lo emplearon en transcribir y cotejar, adem\u00e1s de conseguir los servicios de varios copistas durante todo ese tiempo. Dejaron Par\u00eds el 9 de noviembre camino de Rouen, Eu, Abbeville y Arras, aunque omitiendo, lament\u00e1ndolo mucho, la ciudad de Amiens porque las carreteras estaban impracticables y no lograron medios de transporte. Llegaron a Amberes el 21 de diciembre de 1662 despu\u00e9s de una ausencia de 29 meses. No s\u00f3lo trajeron consigo una enorme masa de documentos trascritos por ellos mismos y por los copistas que se hab\u00edan visto obligados a utilizar sino que encontraron al llegar una cantidad similar de documentos de los copistas que hab\u00edan empleado en las principales ciudades que hab\u00edan visitado (sobre todo Roma, Florencia, Mil\u00e1n y Paris) y que segu\u00edan haciendo el trabajo que se les hab\u00eda encomendado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este largo viaje caus\u00f3 poca demora en el progreso del trabajo para el que por otra parte hab\u00eda producido tan buenos resultados. Gracias a la incre\u00edble actividad de los tres eminentes hagi\u00f3grafos, los tres vol\u00famenes de marzo fueron entregados al p\u00fablico en 1668. Llevaban solamente el nombre de Henschen y Papebroch, pues Bolland hab\u00eda pasado a mejor vida el 12 de septiembre de 1665, treinta y seis a\u00f1os despu\u00e9s de suceder a Rosweyde en la preparaci\u00f3n de las \u201cActa Sanctorum \u201c. Siete a\u00f1os despu\u00e9s, en 1675, los tres vol\u00famenes de abril aparecieron, precedidos de tratados preliminares, cuyos temas fueron, respectivamente: en el primer volumen, las dos m\u00e1s antiguas colecciones de noticias sobre los papas (cat\u00e1logos de Liberius y Felix) y la fecha de la muerte de S. Ambrosio, ambos de Henschen; en el segundo, el intento de un tratado diplom\u00e1tico de Papebroch  \u201ccuyo m\u00e9rito principal\u201d, como le gustaba decir al autor con tanta sinceridad como modestia, \u201c era que inspir\u00f3 a Mabillon a escribir su excelente trabajo \u00abDe re diplomatica\u00bb; en el tercero , una nueva edici\u00f3n revisada de las \u00abDiatribi de tribus Dagobertis\u00bb, que hab\u00eda hecho famoso a Henschen veinte a\u00f1os antes. La costumbre de poner estos \u201cParerga\u201d se mantuvo en los siguientes vol\u00famenes; hasta huido un volumen entero , el \u00abPropylaeum ad tomos Maii\u00bb, lleno de notas de Papebroch sobre la cronolog\u00eda e historia de los papas desde S. Pedro a Inocencio XI. Otra idea feliz por primera vez llevada a cabo en aquel tiempo fue la publicaci\u00f3n de las actas griegas en el texto original; previamente s\u00f3lo se hab\u00edan dado las versiones latinas. Los textos griegos a\u00fan estaban relegados al final de los vol\u00famenes en forma de ap\u00e9ndices y fue en el cuarto volumen de mayo donde se imprimieron por primera vez  en el cuerpo de la obra. Los primeros tres vol\u00famenes de mayo se publicaron en 1688. Adem\u00e1s de los nombres de Heschen y Papebroch, la p\u00e1gina titular llevaba los de Conrad Janninck y Fran\u00e7ois Baert que hab\u00edan sido asignados al trabajo, el primero en 1679 y el segundo en 1681, al mismo tiempo que el p: Daniel Cardon, que muri\u00f3 prematuramente el segundo a\u00f1o de su nombramiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta este momento, Bolland y sus colaboradores no hab\u00edan encontrado otra cosa que est\u00edmulos, pero pronto iba a estallar una tormenta sobre la cabeza del que dirig\u00eda ahora el trabajo y sobre el proyecto mismo. En el primer volumen de abril Papebroch tuvo la ocasi\u00f3n de tratar, en la fecha del d\u00eda ocho, el Acta de S. Alberto, patriarca de Jerusal\u00e9n, y autor de la regla de los carmelitas. En el comentario preliminar hab\u00eda combatido, como suficientemente fundado, la tradici\u00f3n universalmente recibida por los carmelitas de que el origen de la orden se remontaba al profeta El\u00edas, que era considerado el fundador. Esto fue la se\u00f1al para una explosi\u00f3n de ira por parte de esos religiosos. De 1681 a 1693 aparecieron no menos de veinte o treinta panfletos llenos de lenguaje abusivo contra el desafortunada cr\u00edtica y adornado con t\u00edtulos frecuentemente rid\u00edculos y violentos:  \u00abNovus Isma\u00ebl, cuius manus contra omnes et manus omnium contm eum, sive P. Daniel Papebrochius . . .&#160;; Amyclae Jesuiticae, sive Papebrochius scriptis Carmeliticis convictus . . . .&#160;; \u00abJesuiticum Nihil . . .\u00bb; \u00abHercules Commodianus Johannes Launoius redivivus in P Daniele Papebrochio . . . \u00ab; \u00abR. P. Papebrochius Historicus Conjecturalis Bombardizans S.Lucam et Sanctos Patres\u00bb, etc.  Y la serie culminaba en el volumen sirmado por el P, Sebastian de St. Paul, provicial  de la provincia flamenco-belga de la orden carmelitana y titulado&#160;: \u00abExhibitio errorum quos P. Daniel Papebrochius Societatis Jesu suis in notis ad Acta Sanctorum commisit contra Christi Domini Paupertatem, Aetatem, etc. Summorum Pontificum Acta et Gesta, Bullas, Brevia et Decreta; Concilia; S. Scripturam; Ecclesiae Capitis Primatum et Unitatem; S. R. E. Cardinalium Dignitatem et authoritatem; Sanctos ipsos, eorum cultum, Reliquias, Acta et Scripta; Indulgentiarum Antiquitatem; Historias Sacras; Breviaria, Missalia, Maryrologia, Kalendaria, receptasque in Ecclesia traditiones ac revelationes, nec non alia quaevis antiqua Monumenta Regnorum, Regionum, Civitatum, ac omnium fere Ordinum; idque nonnisi ex meris conjecturis, argutiis negativis, insolentibus censuris, satyris ac sarcasmis, cum Aethnicis, Haeresiarchis, Haereticis aliisque Auctoribus ab Ecclesia damnatis. Oblata Sanctissimo Domino Nostro lnnocentio XII . . . Coloniae Agrippinae, 1693\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papebroch, que estaba recibiendo al mismo tiempo de parte de los m\u00e1s distinguidos eruditos mensajes de protesta por los ataques de los que era objeto, al principio no contesto y su silencio pudo parecer desde\u00f1oso. Pero sabiendo que en Roma se daban pasos para condenar la colecci\u00f3n de los Acta Sanctorum o de algunos de sus vol\u00famenes, decidi\u00f3 con sus compa\u00f1eros que el tiempo del silencia hab\u00eda pasado ya. Y fue el P. Janninck el que escribi\u00f3 una carta abierta al autor de la \u00abExhibitio Errorum\u00bb, seguida pronto de otra en la que  replicaba a un nuevo libro publicado en apoyo de la obra del  Padre Sebastian de St. Paul. Las dos cartas fueron impresas en 1693. Les sigui\u00f3 una apolog\u00eda mas amplia de las \u201cActa \u201c, publicada por el mismo P. Janninck en 1695; y por fin apareci\u00f3 en 1696, 1697 y 1698 los tres vol\u00famenes de la \u00abResponsio Danielis Papebrochii ad Exhibitionem Errorum\u00bb, en la que el hagi\u00f3grafo analiza uno por uno los cargos arrojados contra \u00e9l por el P. Sebasti\u00e1n y refuta cada uno con una contestaci\u00f3n de s\u00f3lidos argumentos aunque moderada en el tono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los adversarios de Papebroch, temiendo no conseguir de la corte papal la condena que deseaban, se dirigieron, con el mayor de los secretos al tribunal de la Santa Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola, donde consiguieron para su postura las m\u00e1s poderosas influencias. Antes de que los escritores de Amberes sospecharan de lo que la maquinaba contra ellos, se emiti\u00f3, en noviembre de 1695, un decreto de este tribunal condenando los catorce vol\u00famenes de las \u201cActa Sanctorum\u201d publicados hasta la fecha, bajo las calificaciones m\u00e1s rigurosas, yendo tan lejas como calificar a la obra con la marca de la herej\u00eda. Papbroch qued\u00f3 profundamente conmovido por el golpe. Pod\u00eda asumir todos los insultos amontonados sobre \u00e9l, pero estaba obligado a refutar el cargo de herej\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo los m\u00e1s vehementes intentos y puso a todos sus amigos espa\u00f1oles alerta para tratar de saber que proposiciones hab\u00eda visto el Santo oficio de Espa\u00f1a como her\u00e9ticas, para retractarse  si no era capaz de proporcionar una explicaci\u00f3n  satisfactoria o asegurarse de la correcci\u00f3n de la frase, si sus explicaciones eran aceptables. Sus esfuerzos fueron in\u00fatiles. Cay\u00f3 seriamente enfermo en 1701 y creyendo en el momento de su muerte, tras recibir los santos sacramentos hizo que un notario p\u00fablico redactara en su presencia y ante testigos una protesta solemne que muestra qu\u00e9 profundamente le afect\u00f3 la condena dirigida contra \u00e9l por la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola: \u201c Despu\u00e9s de 43 a\u00f1os de esfuerzo asiduo, dedicados a la elucidaci\u00f3n  de las Actas de lso Santos, esperando ir a disfrutar de su compa\u00f1\u00eda, s\u00f3lo pido una cosa en la tierra y es que se implore inmediatamente a Su Santidad Clemente XI que me conceda despu\u00e9s de la muerte  lo que en vida he buscado en vano fe Inocencio XII. He vivido como cat\u00f3lico y muerto siendo cat\u00f3lico por la gracia de Dios. Tengo tambi\u00e9n el derecho de morir como cat\u00f3lico ante los ojos de los hombres, lo que no es posible mientras el decreto de la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola aparezca como justamente editado y publicado y mientras la gente lea que he ense\u00f1ado en mis libros proposiciones her\u00e9ticas por las que he sido condenado\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papebroch hab\u00eda aceptado sin apelaci\u00f3n o murmullo alguno la decisi\u00f3n del la Congregaci\u00f3n Romana del 22 de diciembre de 1700, que colocaba en el \u00cdndice su Ensayo Cronol\u00f3gico e Hist\u00f3rico sobre los Papas, publicado en el \u00abPropylaeum Maii\u00bb, un decreto publicado, como se dec\u00eda expresamente, por las secciones que trataban de ciertos c\u00f3nclaves y que requer\u00edan simplemente  la correcci\u00f3n de los pasajes en cuesti\u00f3n. Pero no ces\u00f3 de trabajar durante los doce a\u00f1os que aun vivi\u00f3, ya por sus propios esfuerzos o los de sus amigos, no solo para prevenir la confirmaci\u00f3n  por parte de Roma del decreto de la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola, sino para asegurarse la retractaci\u00f3n  del decreto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El P. Janninck fue enviado a Roma con este prop\u00f3sito y permaneci\u00f3 all\u00ed m\u00e1s de dos a\u00f1os y medio, desde el fin de octubre de 1697 hasta junio de 1700. Tuvo un \u00e9xito completo respecto a la primera parte de la misi\u00f3n y en diciembre de 1697 recibi\u00f3 la seguridad de que no pasar\u00eda ninguna censura contra los vol\u00famenes condenados en Espa\u00f1a. Por fin Papebroch acept\u00f3 aliviado un decreto de silencio para ambas parte acordado por un breve del 25 de noviembre de 1698, pero fue necesario mas tiempo para llegar a una decisi\u00f3n final en el segundo asunto. Quiz\u00e1 Roma juzg\u00f3 prudente no entrar en conflicto con la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola y quiz\u00e1s esta prolong\u00f3 el conflicto con resistencia pasiva, pero el decreto de condenaci\u00f3n de 1695 no fue revocado hasta 1715, el a\u00f1o siguiente a la muerte de Papebroch. Respecto al \u00abPropylaeum Maii\u00bb, no fue retirado del \u00edndice hasta la edici\u00f3n de 1900, pero esto no evit\u00f3 que el editor franc\u00e9s Victor Palm\u00e9 lo publicara en su reedici\u00f3n del Acta Sanctorum, que hab\u00eda emprendido alrededor de 1860.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero otra desagracia se abati\u00f3 sobre Papebroch durante los \u00faltimos a\u00f1os del siglo diecisiete: unas cataratas que afectaban a los dos ojos le mantuvieron completamente ciego durante cinco a\u00f1os, lo que le oblig\u00f3 a dejar de lado toda actividad literaria. En 1702 recuper\u00f3 la vista de su ojo izquierdo en una operaci\u00f3n que tuvo \u00e9xito. Inmediatamente emprendi\u00f3 el trabajo de nuevo y continu\u00f3 el Acta Sanctorum hasta el quinto volumen de junio, el n\u00famero 24 de la colecci\u00f3n, que apareci\u00f3 en 1709.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peso de la edad \u2013 ten\u00eda 81 a\u00f1os \u2013 le obligaron a abandonar el trabajo m\u00e1s arduo del Mseo Bolandista. Vivi\u00f3 cinco a\u00f1os m\u00e1s, que dedic\u00f3 a publicar los \u00abAnnales Antverpienses\u201d, desde la fundaci\u00f3n de Amberes hasta el a\u00f1o 1700. El manuscrito de esta obra comprend\u00eda once vol\u00famenes in folio, siete de los cuales est\u00e1n en la Biblioteca real de Bruselas, y los otros probablemente perdidos. Una edici\u00f3n de los vol\u00famenes conservados fue publicada en Amberes 1845-48 en cinco vol\u00famenes en octavo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No proseguiremos la historia del trabajo de los bolandistas en siglo dieciocho hasta la supresi\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, en 1773. la publicaci\u00f3n continu\u00f3 normalmente y sin grandes altibajos  hasta el tercer volumen de octubre que apareci\u00f3 en 1770. la supresi\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda produjo una crisis en el que la obra casi se fue a pique. Entonces estaban en activo los bolandistas Cornelius De Bye, James De Bue e Ignatius Hubens. Los Padres  Jean Cl\u00e9 y Joseph Ghesqui\u00e8re acababan de ser trasferidos de la obra. El primero, ene. Momento de la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda era superior de la provincia flamenco-belga y el segundo estaba al cargo del proyecto de publicaci\u00f3n de los \u00abAnalecta Belgica\u00bb, una colecci\u00f3n de documentos relativos a la historia de B\u00e9lgica, al que se hab\u00edan asignado los fondos del Museo Belarmino. El Museo se estableci\u00f3 en Mechlin a principios del siglo dieciocho, con el prop\u00f3sito de oponerse a los Jansenistas pero m\u00e1s tarde fue trasferido a la Casa de Profesos de Amberes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 20 de septiembre se presentaron comisarios del gobierno en la residencia de los padres Jesuitas de Amberes y ante la comunidad reunida leyeron la bula de supresi\u00f3n  de Clemente XIV y con cartas imperiales que le daban poder para ejecutarla. Sellaron las entradas a los archivos, bibliotecas y habitaciones  de los padres que conten\u00edan dinero u objetos de valor. Lo mismo se hizo en todas las casa de la Compa\u00f1\u00eda que exist\u00edan en B\u00e9lgica. Sin embargo se emiti\u00f3 una orden especial que permit\u00eda a los miembros de la comisi\u00f3n encargados de ejecutar el decreto en la Casa de Profesos de Amberes \u201c reunir a los jesuitas empleados en la publicaci\u00f3n de las \u201dActa Sanctorum\u201d y anunciarles que el gobierno, satisfecho con sus trabajos, estaba dispuesto a ejercer una consideraci\u00f3n especial hacia ellos\u201d. Se incluy\u00f3 tambi\u00e9n en esta indulgencia para con los Bolandista al P Ghesqui\u00e8re y sus colaboradores en \u00abAnalecta B\u00e9lgica\u00bb  Esta actitud favorable del gobierno dio como resultado, despu\u00e9s de varias reuniones agotadoras, en trasladar a los bolandistas, e histori\u00f3grafos de B\u00e9lgica, con sus bibliotecas, y juntarlos en la abad\u00eda de Caudenberg, en Bruselas en 1778. Cada uno de los bolandistas iba a recibir una pensi\u00f3n anual de 800 florines, adem\u00e1s de 500 florines que deb\u00edan ser entregados a la comunidad de Caudenberg en pago por los gastos de mantenimiento y vivienda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mismas indulgencias se le dieron a Ghesqui\u00e8re en consideraci\u00f3n de su oficio de historiador. El resultado de la venta de los vol\u00famenes deb\u00eda ser dividido entre la abad\u00eda y los editores a condici\u00f3n de que la abad\u00eda se encargara de los gastos y proveyera de un copista que hiciera copias correctas de los manuscritos  para los impresores, as\u00ed como religiosos que fueran que aprendieran, bajo la direcci\u00f3n de los bolandistas mas ancianos, para continuar la obra. La otra parte de los beneficios deb\u00eda ser dividida en partes iguales entre los escritores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuatro hagi\u00f3grafo fueron a vivir a Caudenberg y con el consentimiento del abad adoptaron a dos asistentes religiosos. Uno de ellos les dej\u00f3 enseguida para seguir estudios cient\u00edficos, sintiendo que no ten\u00eda la vocaci\u00f3n para ese trabajo. El otro era Juan Bautista Fonson, entonces &#8211; 1788- de 22 a\u00f1os, cuyo nombre apareci\u00f3 pronto en la p\u00e1gina del editor. En esta situaci\u00f3n de las cosas apareci\u00f3 en 1780 el volumen IV de octubre bajo los nombres de Suyskens (m. 1771), Cornelius De Bye, Juan De Bue, Joseph Ghesqui\u00e8re, e Ignatius Hubens, todos ellos ex jesuitas. En 1786 apareci\u00f3 el V volumen, firmado por De Bye, De Bue, y Fonson. En el intervalo entre estos dos vol\u00famenes el cuerpo de hagi\u00f3grafos hab\u00eda perdido, en 1872, al m\u00e1s joven de los miembros de Amberes Ignatius Hubens, remplazado en octubre de 1784 por un benedictino franc\u00e9s Dom Anselm Berthod que abandon\u00f3 voluntariamente las grandes puestos que ten\u00eda en su orden y los que se le reservaban para poder dedicarse  al  trabajo que el gobierno de Viena le ped\u00eda que hiciera. Estuvo dedicado a ello poco m\u00e1s de tres a\u00f1os, porque muri\u00f3 en Bruselas en marzo de 1788.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos nuevos vol\u00famenes salieron de la prensa real de Bruselas, a la que se hab\u00eda enviado todo el equipo  de impresi\u00f3n que los bolandistas hab\u00edan fundado en Amberes para su trabajo exclusivo. Los gastos de impresi\u00f3n as\u00ed como las pensiones e indemnizaciones fueron compensadas al tesoro p\u00fablico por la confiscaci\u00f3n del capital por la venta de sus vol\u00famenes, la pensi\u00f3n colectiva de 2000 florines de Bravante recibidas del gobierno a lo largo de todo el siglo dieciocho hasta la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y la liberalidad  de ciertos benefactores. El capital hab\u00eda crecido por 1773 a la suma de 130.000 florines que daban un beneficio anual de 9133 florines a los que se a\u00f1ad\u00eda el resultado de la venta de \u201cActa Santorum\u201d que daba un promedio de 2400 florines anuales. La emperatriz Mar\u00eda Teresa mostr\u00f3 hasta el final su simpat\u00eda por el trabajo de los bolandistas, pero no as\u00ed su sucesor Jos\u00e9 II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fil\u00f3sofo imperial introdujo reformas en el campo eclesi\u00e1stico que los bolandistas notaron enseguida. Entre las casas religiosas suprimidas como in\u00fatiles se encontraba la abad\u00eda de Caudenberg. El decreto de supresi\u00f3n fue aplicado en mayo de 1786. Los bolandistas no se vieron involucrados al principio en  esta cat\u00e1strofe ya que se les asign\u00f3 un lugar para vivir y la biblioteca en una parte del edificio antes ocupado por la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y se les permiti\u00f3 retener las pensiones y privilegios concedidos en 1778. En realidad se trataba su una dilaci\u00f3n en la destrucci\u00f3n del trabajo. En 1784  el Pr\u00edncipe von Kaunitz, ministro de Jos\u00e9 II y consejero principal en cuestiones de reforma religiosa, hab\u00eda hecho saber que el emperador no estaba contento con la lentitud  del proceso de publicaci\u00f3n y que esperaba  al menos la publicaci\u00f3n de un volumen al a\u00f1o para que el trabajo se terminara completamente en diez a\u00f1os. El ministro fue aun m\u00e1s lejos , comunicando a la municipalidad de Bruselas que \u201c\u00e9l atribu\u00eda la falta de actividad por parte de los bolandistas a su deseo de mantener para siempre [\u00e8terniser] los beneficios que produc\u00eda la obra, y que si daban alguna satisfacci\u00f3n  no hab\u00eda otra cosa que hacer que suprimir el establecimiento\u201d. Los acusados no tuvieron dificultades en justificarse. Pero la corte de Viena hab\u00eda ya decidido no o\u00edr ninguna explicaci\u00f3n y en 1778 pidieron un informe del Las Cuentas de la Corte sobre los gastos que conllevaba el trabajo de los bolandistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y las conclusiones que sacaron de este informe es que si los suprim\u00edan, y tambi\u00e9n a los histori\u00f3grafos, el tesoro ganar\u00eda dos o tres mil florines. la C\u00e1mara se encarg\u00f3 de decir que no hab\u00eda ganancia alguna si se continuaba el trabajo. La comisi\u00f3n eclesi\u00e1stica y la de estudios (una y misma comisi\u00f3n) consultados tomaron la decisi\u00f3n (11 octubre 1788). Dec\u00edan: \u00abEl trabajo de los bolandistas est\u00e1 muy lejos de terminarse, y no podemos creernos que el final est\u00e1 cerca. Este trabajo no tiene otro m\u00e9rito que ser un repertorio hist\u00f3rico, con una cantidad enorme de detalles que nunca merecer\u00e1 mucha atenci\u00f3n de los verdaderos sabios. Es sorprendente a cuando se suprimi\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas lograran interesar al gobierno en esta basura y que lo es lo prueba el escaso beneficio que los bolandistas han sacado de sus trabajos. En cosa de negocios  es una inversi\u00f3n  muy pobre y desde el punto de vista cient\u00edfico no es mejor, por lo que es el momento de ponerle fin.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reforzado pro esta recomendaci\u00f3n, el \u201cConsejo de Gobierno\u201d  notific\u00f3 al Consejo de Cuentes con despacho del 16 de octubre de 1788, que hab\u00eda decidido poner fin al trabajo de \u00abActa Sanctorum\u00bb, y en consecuencia, desde esa fecha no se deb\u00eda hacer m\u00e1s pagos a de los 800 florines que se les hab\u00eda asegurado, a los PP. De Bye, De Bue, Fonson, Ghesqui\u00e8re, y Cornelius Smet (un antiguo jesuita asociado con Ghesqui\u00e8re en la publicaci\u00f3n de \u00abAnalecta B\u00e9lgica\u201d y despu\u00e9s incorporado a los bolandistas.  M\u00e1s tarde se tomar\u00eda una decisi\u00f3n sobre la imprenta y otros elementos del establecimiento suprimido. El expolio comprend\u00eda la biblioteca de los bolandistas y las copias de los vol\u00famenes ya publicados que ten\u00edan almacenados, lo que creaba bastantes molestias. Una vez abandonada la serie ser\u00eda dif\u00edcil comprar un comprador para estas obras por las que quer\u00edan sacar la m\u00e1xima cantidad posible. Se decidi\u00f3 pedir a los mismos bolandistas que vendieran todos esos efectos para beneficio del tesoro p\u00fablico, lo que aceptaron esperando mantener unido el tesoro de su biblioteca y as\u00ed asegurarse , de alguna manera, que la obra podr\u00eda emprenderse de nuevo  en el futuro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cornelius De Bye, comisionado especialmente para dirigir la venta, se volvi\u00f3 a Mart\u00edn Gerbert, el sabio abad del monasterio de S. Blas en la Selva Negra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marc\u00f3 un precio de venta por la biblioteca y los vol\u00famenes publicados  que permanec\u00edan sin venderse y se ofreci\u00f3 a ir al monasterio para ense\u00f1ar a alg\u00fan religioso joven  para el trabajo de la publicaci\u00f3n  de las Acta Sanctorum. Pero no recibi\u00f3 contestaci\u00f3n alguna a su carta  del 11 de noviembre de 1788 ya sea por su disposici\u00f3n poco favorable hacia los jesuitas, como se hab\u00eda manifestado en varias ocasiones su famoso abad, o porque ya estaba embarcado en importantes proyectos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En noviembre y diciembre, 1788, la Congregaci\u00f3n de Benedictinos de S. Mauro, en Francia, por su propio acuerdo se puso en contacto con los oficiales del  gobierno imperial de Viena para adquirir la biblioteca de los bolandistas en vistas a continuar la publicaci\u00f3n. Tampoco tuvieron \u00e9xito. Por fin se lleg\u00f3 a un arreglo con el abad de los Premostratenses de Tongerloo. Se firm\u00f3 un contrato el 11 de mayo de 1789 y el Gobierno trasfiri\u00f3 a la abad\u00eda la biblioteca bolandista y el Museo Bellarmino, con todos los accesorios, vol\u00famenes impresos y todo el equipo de impresi\u00f3n. La abad\u00eda deb\u00eda pagar al gobierno por las bibliotecas 12000 florines de Bravante y por todo lo dem\u00e1s 18.000 florines. La mitad de la suma se entreg\u00f3 a los hagi\u00f3grafos De Bye, De Bue y Fonson, m\u00e1s a\u00fan, la abad\u00eda estaba de acuerdo en pagar un salario anual a los tres as\u00ed como a Ghesui\u00e8re y Smet. Apenas se hab\u00edan establecido los bolandistas en el nuevo monasterio cuando estall\u00f3 la revoluci\u00f3n en Bravante. Sin embargo siguieron con su trabajo y en 1794 publicaron el sexto volumen de octubre, firmado con los nombres de Cornelius De Bye y James De Bue, antiguos jesuitas, John Baptist Fonson, ex-can\u00f3nigo de Caudenberg, Anselm Berthod el benedictino y Siard van Dyck, Cyprian van de Goor y Matthias Stalz, can\u00f3nigos premonstratenses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese mismo a\u00f1o B\u00e9lgica fue invadida por las tropas francesas y unida a la gran rep\u00fablica. Se confiscaron los bienes eclesi\u00e1sticos, se persigui\u00f3 como a criminales a los sacerdotes y religiosos, los premostratenses de Tongerloo y los bolandistas obligados a dispersarse y de hecho el trabajo qued\u00f3 suprimido. Parte de los tesoros de la biblioteca fueron ocultados en las casas de los campesinos de los alrededores y el resto apilado precipitadamente en vagones y trasladado a Westfalia. Cuando la tormenta de la persecuci\u00f3n cedi\u00f3 en intensidad, se intent\u00f3 recoger parte de lo dispersado. Pero mucho se  hab\u00eda sido destruido o perdido. Lo que qued\u00f3 se traslad\u00f3 a la abad\u00eda de Torgerloo donde permanecieron sin problemas hasta 1825. Cuando se hab\u00eda perdido la esperanza de retomar el trabajo de los bolandistas, los can\u00f3nigos de Tongerloo se deshicieron  de un gran n\u00famero de libros y manuscritos en venta p\u00fablica y lo que qued\u00f3 se lo dieron al gobierno de los Pa\u00edses Bajos, que enseguida incorpor\u00f3 los vol\u00famenes a la Biblioteca Real de La Haya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos fueron depositados en le Biblioteca de Bourgone. Sin embargo, la idea de volver a publicar no se perdi\u00f3 nunca en B\u00e9lgica. En 1801, el prefecto del departamento de Deux N\u00e8thes (provincial de Amberes), en 1802 el Instituto de Francia con el Ministro del interior de la Rep\u00fablica como mediador y en 1810 el bar\u00f3n de Tour du Pin, Prefecto del Departmento del Dyle (Brussels), por requerimiento del ocupante de tan importante oficina y despu\u00e9s el conde de Montalivet, se pusieron en contacto con los bolandistas anteriores que aun viv\u00edan  para inducirlos a retomar la tarea una vez m\u00e1s. Pero los intentos fueron in\u00fatiles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed quedaron las cosas hasta 1836. Se supo que se hab\u00eda formado una sociedad hagiogr\u00e1fica  en Francia, bajo el patronazgo de varios obispos y de Guizot, ministro de Instrucci\u00f3n Publica, con el objeto de retomar el trabajo de los bolandistas. El principal promotor de la empresa, al abb\u00e9 Theodore Perrin, de laval, fue a B\u00e9lgica el mismo a\u00f1o, 1836, para solicitar el apoyo del Gobierno y la colaboraci\u00f3n de los eruditos belgas. No fue recibido como esperaba sino que al contrario, levant\u00f3 indignaci\u00f3n en B\u00e9lgica porque una obra que hab\u00eda sido considerada una gloria nacional pasara a manos de los franceses. El  Abb\u00e9 de Ram, Rector Magnificus de la Universidad de Lovaina y miembro de la Comisi\u00f3n Real de Historia, expres\u00f3 este sentimiento en una carta dirigida al conde Theux, Ministro del Interior, implor\u00e1ndole urgentemente que no perdiera tiempo en asegurara para B\u00e9lgica el honro de completar la gran colecci\u00f3n hagiogr\u00e1fica indic\u00e1ndole que la confiara a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas  que la hab\u00eda comenzado y llevado durante las siglos anteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ministro reaccion\u00f3 inmediatamente y negoci\u00f3 con tal energ\u00eda que en enero de 1837 recibi\u00f3 del Padre van Lil, provincial de los jesuitas en B\u00e9lgica,  la seguridad de que se nombrar\u00edan nuevos bolandistas por la Compa\u00f1\u00eda, que residir\u00edan en el colegio de S. Miguel, en Bruselas. Fueron nombrados los PP Jean-Baptiste Boone, Joseph Van der Moere y Prosper Coppens, a los que se uni\u00f3 ese mismo a\u00f1o el P. Joseph van Hecke. El provincial, en nombre de esos bolandistas, pidi\u00f3 el privilegio de llevarse con \u00e9l de la Biblioteca de Bourgogne y de la Biblioteca Real los manuscritos y libros  que necesitaran como referencias en el curso del trabajo. Ambas peticiones fueron inmediatamente satisfechas, prometi\u00e9ndoles un subsidio anual, que en mayo se fij\u00f3 en 6.000 francos, que continuaron a\u00f1o tras a\u00f1o bajo los diferentes gobierno, tanto cat\u00f3licos como liberales se que suced\u00edan en el poder, hasta la sesi\u00f3n parlamentarios de 1868, en la que los diputados la eliminaron del presupuesto y ya no se restableci\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nuevos hagi\u00f3grafos comenzaron por elaborar una lista de santos cuyas actas o noticias estaban por publicarse, es decir, los que son honrados en los varios d\u00edas de octubre noviembre y diciembre por la Iglesia cat\u00f3lica, comenzando el 15 de octubre, d\u00eda en el que se hab\u00eda detenido el trabajo de sus predecesores. La lista se public\u00f3 en el mes de marzo de 1838 con una introducci\u00f3n que conten\u00eda un sumario de la historia del movimiento bolandista, el anuncio de que se retomaba el trabajo de nuevo y una llamada a todos los amigos de la ciencia religiosa implorando su ayuda para conseguir lo que para los nuevos hagi\u00f3grafos se sent\u00eda como lo m\u00e1s indispensable, es decir una biblioteca hagiogr\u00e1fica. Esto se public\u00f3 bajo el t\u00edtulo \u00abDe prosecutione operis Bollandiani\u00bb (in octavo, 60 pp.).La llamada fue o\u00edda. La mayor\u00eda de los gobiernos europeos, muchas sociedades de eruditos y varios grandes publicistas enviaron copias de los trabajos hist\u00f3ricos emprendidos por ellos. Individuos privados hicieron generosa donaciones de libros, con frecuencia precioso y raros vol\u00famenes que hab\u00edan adornado sus bibliotecas. Y en sus viajes literarios, los bolandistas eran recibidos de forma entusiasta y obsequiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer volumen publicado despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del bolandismo, el Volumen VII de octubre, pareci\u00f3 en 1845 conteniendo m\u00e1s de 2000 p\u00e1ginas en folio. Sucesivamente fueron sdaliendo los vol\u00famenes VIII al XIII de octubre y el I y II de noviembre, adem\u00e1s del \u00abPropylaeum Novembris\u00bb, una edici\u00f3n del griego Synaxarion llamado \u00abde Sirmond\u00bb, con las variaciones de 60 manuscritos distribuidos por las varias bibliotecas p\u00fablicas de Europa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor de este art\u00edculo no se considera a si mismo calificado para dar una estimaci\u00f3n del trabajo de estos \u00faltimos bolandistas, habiendo sido miembro de este cuerpo demasiado tiempo. Pero es capaz, sin embargo de citar las apreciaciones de los m\u00e1s distinguidos y capaces profesores especialistas de este campo que testifican que los vol\u00famenes publicados por los \u00faltimos bolandistas no son inferiores a los de sus predecesores del los siglos diecisiete y dieciocho. Las reservas de ciertos cr\u00edticos son generalmente debidas a la prolijidad de los comentarios, que piensan que son con frecuencia excesivos, y a la timidez de ciertas conclusiones que no les parece que lleven a lo que las discusiones les hab\u00edan llevado a esperar. Otra clase de censores reprochan a los bolandistas todo lo contrario, acus\u00e1ndoles de no mostrar suficiente respeto hacia lo que ellos llaman la tradici\u00f3n y de ser con mucha frecuencia hipercr\u00edticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los miembros actuales est\u00e1n firmemente resueltos a estar en guardia contra estos excesos contrarios, algo,  en verdad, que es m\u00e1s f\u00e1cil a medida que pasa el tiempo, debido al constante progreso de los m\u00e9todos cient\u00edficos. Preem\u00edtasenos una palabra, en conclusi\u00f3n, respecto a lo que se ha hecho durante estos a\u00f1os para mantener el trabajo en el nivel de la erudici\u00f3n hist\u00f3rica moderna. Se ha juzgado oportuno, en primer lugar, publicar, adem\u00e1s de los grandes vol\u00famenes de la colecci\u00f3n principal, que aparecen a intervalos indeterminados, una revista peri\u00f3dica que tiene el prop\u00f3sito de hacer saber al p\u00fablico culto interesado los materiales recientemente descubiertos por los bolandistas o sus amigos que sirven para completar las Acta Sanctorum publicados en los vol\u00famenes ya impresos o la masa completa del trabajo. Esta revista ha comenzado con el t\u00edtulo de \u00abAnalecta Bollandiana\u00bb en 1882, al ritmo de un volumen al a\u00f1o ya ha alcanzado el n\u00famero de 26 en este a\u00f1o (N del T: Esto se escrib\u00eda en 1907).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los vol\u00famenes siguientes al sexto n\u00famero se han incluido, adem\u00e1s de documentos in\u00e9ditos, varias notas sobre asuntos hagiogr\u00e1ficos. Desde la publicaci\u00f3n del d\u00e9cimo volumen cada edici\u00f3n trimestral ha incluido un \u201cBulletin des publications hagiogphiques\u00bb en el que hay anuncios y apreciaciones sumarias de obras recientes y art\u00edculos en las revistas que tratan de asuntos hagiogr\u00e1ficos. Otros trabajos auxiliares han requerido lasgos a\u00f1os de laborioso preparaci\u00f3n. Son la \u00abBibliotheca Hagiographica Graeca\u00bb y la \u00abBibliotheca Hagiographica Latina\u00bb, en las que se enumera bajo el nombre de casa santo, siguiendo un orden alfab\u00e9tico de sus nombres, todos los documentos relativos a sus vidas y culto escritos en griego  o en lat\u00edn, antes de principios del siglo diecis\u00e9is, junto con la indicaci\u00f3n de todas las colecciones y libros  donde pueden encontrarse. La primera de esas colecciones, que apareci\u00f3 en 1895, tiene 143 p\u00e1ginas (y hay en preparaci\u00f3n una nueva edici\u00f3n notablemente aumentada). La segunda, publicada en 1898-99, tiene 1387 pgs. Se espera imprimir pronto la \u00abBibliotheca Hagiographica Orientalis\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan hay una tercera clase de obra auxiliar a la que los bolandistas de esta \u00e9poca dirigen su actividad y es la cuidadosa preparaci\u00f3n de cat\u00e1logos que contiene una descripci\u00f3n detallada sistem\u00e1tica de los manuscritos hagiogr\u00e1ficos latinos y griegos de las diferentes bibliotecas. Mochos de esos cat\u00e1logos han sido incorporados a  \u201cAnalecta\u201d, por ejemplo los de los manuscritos griegos de las bibliotecas romanas de los Barberini, los Chigi, y el Vaticano; la Biblioteca Nacional de N\u00e1poles, la de la Universidad de Mesina y la de S. Marcos de Venencia; cat\u00e1logos de los manuscritos latinos de la Biblioteca Real de Bruselas (2 vols en octavo) en la bibliotecas de las ciudades o universidades de Brujas,  Gante, Lieja, Namur en B\u00e9lgica, de las municipales de Chartres, Le Mans, Douai, y Rouen, en Francia, de La Haya en Holanda y en Italia , de Mil\u00e1n ( la Ambrosiana) as\u00ed como varias de Roma; tambi\u00e9n la Biblioteca Privada del Emperador de Austria, en Viena y la de Alphonsus Wins en Nivelles y por fin la Biblioteca de los bolandistas. Adem\u00e1s de \u00abAnalecta\u00bb, ha aparecido el cat\u00e1logo de los antiguos (anteriores a 1500) manuscritos latinos de la Biblioteca nacional de Par\u00eds (vol\u00famenes en tres octavos y tablas) y una lista de los manuscritos griegos de la misma biblioteca (compilada en colaboraci\u00f3n con M. H. Omont. Todas estas publicaciones aunque demoran la aparici\u00f3n de los siguientes vol\u00famenes de Acta Sanctorum, han logrado para las bolandistas c\u00e1lidas palabra de \u00e1nimo y recomendaciones de los grandes especialistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un detalle final que puede tener inter\u00e9s. Los bolandistas se han encontrado con dificultades en el arreglo de su biblioteca en su residencia de la Rue des Ursulines en Bruselas que han ocupado desde que retomaron la tarea en 1837. Durante la \u00faltima parte de 1905 fueron trasladados al nuevo colegio de Saint-Michel en el Boulevard Militaire donde se asignaron amplios y seguros lugares para la biblioteca. Los 150,000 vol\u00famenes contenidos en su museo literario est\u00e1n muy bien arreglados aqu\u00ed Se ha dedicado un amplio espacio aparte para las revistas hist\u00f3ricas y filol\u00f3gicas ( unas 600), casi das las cuales son enviadas regularmente por las sociedades cultas que las publican, ya gratuitamente ya en intercambio por  \u00abAnalecta Bollandiana\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por clasificarlas seg\u00fan el lugar de publicaci\u00f3n  y principal lenguaje empleado, son: 228 francesas (algunas publicadas en B\u00e9lgica, Suiza y otros pasases distintos de Francia); 135 alemanas; 88 italianas;55 inglesas (10 de las cuales son americanas)&#160;; 13 rusas;11 holandesas, 7 flamencas; 7 espa\u00f1olas; 7 croatas; 4 suecas, 3 portuguesas, 2 irlandesas, 2 h\u00fangaras, 1 checa,  1 polaca, 1 rumana, 1 d\u00e1lmata y 1 noruega. M\u00e1s a\u00fan, 9 impresas en griego, 6 en lat\u00edn, 4 en armenio y 1 en \u00e1rabe. Finalmente un amplio hall cerca de la biblioteca se abrir\u00e1 despu\u00e9s de 1907 para los estudiantes extranjeros que quieran consultar las fuentes originales para ayudarles en sus investigaciones. Las citas de las Acta Sanctorum se refieren a tres ediciones diferentes. La primera, la original, com\u00fanmente llamada edici\u00f3n de Amberes, ha sido suficientemente descrita arriba. Los vol\u00famenes de la colecci\u00f3n de Amberes fueron impresos de nuevo por primera vez de 1764 a 1770 en Venecia. Llegaron hasta el volumen VII de septiembre. La principal diferencia entre esta reimpresi\u00f3n y la de Amberes est\u00e1 en el hecho que las adiciones suplementarias a los diferentes comentarios impresos de los bolandistas al final del cada volumen  o de un conjunto de vol\u00famenes se trasponen a la edici\u00f3n de Venecia y se unen al comentario al que se refieren y por ello los contenidos de cada volumen no corresponde totalmente en los vol\u00famenes marcados de forma similar  en las varias ediciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan, mochos de los parerga o tratados preliminares repartidos por la colecci\u00f3n de Amberes han sido reunidos en tres vol\u00famenes separados. Pero en toda la edici\u00f3n abundan los errores tipogr\u00e1ficos. En 1863, el editor parisino V\u00edctor Palm\u00e9 inici\u00f3 una nueva publicaci\u00f3n de la edici\u00f3n de Amberes, llegando hasta el d\u00e9cimo volumen. La reproducci\u00f3n reproduce exactamente volumen por volumen, la original, excepto los meses enero y junio. Los dos grandes vol\u00famenes de enero se han divido en tres y en los de junio algunos cambios en la disposici\u00f3n de la materia, para hacerlos m\u00e1s accesibles a los lectores. Adem\u00e1s, a cada uno de los vol\u00famenes de los cuatro primeros meses se le a\u00f1adieron unas pocas notas no publicadas (que llenan de una a seis p\u00e1ginas) de Daniel Papebroch, que se encontraron entre sus papeles y que se refer\u00edan a los comentarios impresos en el primer volumen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCH. DE SMEDT.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Michael C. Tinkler.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n(N del T)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El art\u00edculo se elabor\u00f3 a principios del s. XX y durante \u00e9l la actividad de los bolandistas no ha cesado. Los jesuitas han trabajado en esta enorme empresa durante tres siglos; damos unas pinceladas que deber\u00e1n ampliarse posteriormente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1949 se volvi\u00f3 a imprimir La Bibliotheca Hagiographica Katina en dos vol.(1898 &#8211; 1901); en 1957, en Bruselas, la Bibliotheca Hagiographica Graeca (H. Delehaye); en 1954 reimpresi\u00f3n de la Bibliotheca Hagiographica Orientalis (P. Peeters. Bruselas 1910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respeto a los bolandistas del s. XX los nombres m\u00e1s conocidos son: H. Delehaye, que muri\u00f3 en 1941, del que citamos algunas obras: Les legendes hagiographiques, Les origines du culte des martyrs, Cinq lecons sur la m\u00e9thode hagiografique, Melanges d&#8217; hagiographie grecque et latine etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P. Peeters, orientalista (m. en  1950), con los bolandistas desde 1905, fue presidente. Ha publicado adem\u00e1s Evangiles Apocryphes, Orient et Byzance, Recherche d&#8217;Histoire et philologie orientales, Bruselas 1951.etc.El Acta Sanctorum est\u00e1 publicando ya los d\u00edas de diciembre, lo que significa que se acerca el final. Actualmente los bolandistas se llaman Soci\u00e9t\u00e9 des Bollandistes: Su biblioteca est\u00e1 en la sede oficial, el colegio de S. Miguel, en Brusela, donde otros bolandistas contin\u00faan la gran obra \u00fanica en su g\u00e9nero por su amplitud y por los tres siglos de labor continuada.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este t\u00e9rmino, ligado al nombre del jesuita belga Jean Bolland (1596-1665), se refiere a una sociedad cient\u00ed\u00adfica de padres jesuitas que tiene la finalidad de recoger y someter a examen cr\u00ed\u00adtico toda la literatura hagiogr\u00e1fica existente, completando lo que hab\u00ed\u00adan omitido los antiguos recopiladores, valorando las fuentes relativas a los santos que recuerdan los martirologios, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bolandistas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBOLANDISTAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16482","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16482"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16482\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}