{"id":16496,"date":"2016-02-05T10:48:14","date_gmt":"2016-02-05T15:48:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/circumincesion-y-circuminsesion\/"},"modified":"2016-02-05T10:48:14","modified_gmt":"2016-02-05T15:48:14","slug":"circumincesion-y-circuminsesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/circumincesion-y-circuminsesion\/","title":{"rendered":"CIRCUMINCESION Y CIRCUMINSESION"},"content":{"rendered":"<p>Los t\u00e9rminos latinos circumincessio y circuminsessio fueron utilizados en la Escol\u00e1stica latina para traducir el t\u00e9rmino griego perichoresis (~), y significan con diversos matices el mismo concepto de la in-existencia mutua de las tres divinas Personas la una en las otras (Circuminsessio = de circum, en torno, e insidere &#8211; &#8211; sentarse, estar sobre o dentro de otro), de manera m\u00e1s est\u00e1tica, como presencia o inhabitaci\u00f3n mutua; circumincessio (de circum, e incidere = avanzar), de manera m\u00e1s din\u00e1mica, como efusi\u00f3n o compenetraci\u00f3n mutua.<\/p>\n<p>       a) Sobre el origen y el uso de los dos t\u00e9rminos hay que recordar que circumincessio fue utilizado por primera vez, a mediados del s. XII, por Burgundio de Pisa, para traducir el t\u00e9rmino perichoresis presente en las obras de san Juan Damasceno, y fue recogido por san Alberto Magno en cristologia (en conformidad con su primer origen y con el primer uso de perichoresis) y luego sobre todo por san Buenaventura, por Duns Escoto y por la escuela franciscana en relaci\u00f3n con la doctrina trinitaria; mientras que circuminsessio (que probablemente tuvo su origen en el \u00e1rea lingU\u00ed\u00adstica francesa) fue utilizada a partir del s. XIV por Enrique de Gante y luego por el dominico Durando de san Porciano y por la escuela dominicana.<\/p>\n<p>       b) Antes de que se usara este t\u00e9rmino, el concepto de la mutua in-existencia de las Personas divinas estaba ya presente en la Patr\u00ed\u00adstica latina, sobre todo en relaci\u00f3n con los textos b\u00ed\u00adblicos cl\u00e1sicos de san Juan (10,30: \u00abEl Padre y yo somos uno\u00bb; 10,38: \u00abEl Padre est\u00e1 en m\u00ed\u00ad y yo en el Padre\u00bb; cf. tambi\u00e9n 14, 9.11; 17 21). Hilario de Poitiers dedica a esta doctrina el tercero de sus doce libros sobre la Trinidad, afirmando entre otras cosas que \u00ablo que est\u00e1 en el Padre est\u00e1 tambi\u00e9n en el Hijo (&#8230;); el uno (procede) del otro y los dos son una sola cosa (&#8230;). Los dos est\u00e1n mutuamente uno en el otro (in se invicem)\u00bb (De Tri~. III, c. 24); san Agust\u00ed\u00adn recoge esta doctrina en su De Trinitate :<br \/>\n\u00abEn la suprema Trinidad una sola cosa es tan grande como las tres juntas, y dos cosas no son mayores que una Sola. Adem\u00e1s, son en s\u00ed\u00ad mismas infinitas, As\u00ed\u00ad, cada una de ellas est\u00e1 en todas, todas en todas y todas son una sola cosa (ita et singttla sunt in singulis et omnia in singulis et singula in omnibus et Omnnia in omnibus et unica omnia)\u00bb (1V, 10, 12; cf. IX, 5, 8).<\/p>\n<p>San Buenaventura usa expresamente el t\u00e9rmino circumincessio, afirmando que \u00ablas autoridades y los argumentos de raz\u00f3n demuestran que entre las Personas divinas reina una suma y perfecta circumincessio\u00bb, en cuanto que \u00bb uno est\u00e1 en el otro y viceversa\u00bb, y que \u00abesto se da en sentido propio y perfecto solamente en Dios, ya que esta circumincessio en el ser pone al mismo tiempo distinci\u00f3n y unidad: solamente en Dios se da la m\u00e1s alta unidad con distinci\u00f3n, de manera que es posible hacer esta distinci\u00f3n sin mezcla y esta unidad sin separaci\u00f3n\u00bb (Sent. 1 D. 19, p. 1, q. 4). Santo Tom\u00e1s, aunque no utiliza este t\u00e9rmino, trata ampliamente la cuesti\u00f3n de si \u00abel Hijo est\u00e1 en el Padre, y viceversa\u00bb, y responde que \u00aben el Padre y en el Hijo deben considerarse tres cosas: la esencia, la relaci\u00f3n y el origen, y seg\u00fan cada una de estas ~res cosas el Hijo est\u00e1 en el Padre y viceversa\u00bb (5. Th. 1, q. 42, a. 2). Tanto Buenaventura como Tom\u00e1s insisten en que, para comprender esta mutua in-existencia, no pueden utilizarse analog\u00ed\u00adas creadas, ni las ocho posibilidades del \u00bb ser>&#8217; conocidas por Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>       c) Sobre el significado de esta doctrina cl\u00e1sica, hay que subrayar que m\u00e1s all\u00e1 de la diferencia de acento entre el planteamiento griego de la perichoresis recogida por la l\u00ed\u00adnea bonaventuriana (que parte de las personas) y el planteamiento latino de la circumincessio (centrada generalmente en la unidad de la substancia)- esta doctrina es de suma importancia para excluir toda posibilidad de trite\u00ed\u00adsmo y de modalismo, dado que las tres Personas son \u00abinconfuse et indivise\u00bb. Por lo dem\u00e1s, santo Tom\u00e1s &#8211; como hemos se\u00f1alado- intentar\u00e1 de alguna manera sintetizar las dos oposiciones cl\u00e1sicas, basando la mutua in-existencia tanto en la unidad de substancia como en las relaciones de origen. Ser\u00e1 el concilio de Florencia (1442), apelando a una formulaci\u00f3n de Fulgencio de Ruspe (De fide ad Petrum seu de regula fidei 1 , 4) y a la conocida f\u00f3rmula de san Anselmo (De processione Spiritus Sancti, c. 1) para describir en estos t\u00e9rminos la mutua in-existencia de los Tres: \u00abEstas tres Personas son un solo Dios, no tres dioses, porque una sola es la substancia de los tres, una la esencia, una la eternidad, y todas las cosas son una sola cosa, donde no obsta la oposici\u00f3n de relaci\u00f3n. Por esta unidad el Padre est\u00e1 todo en el Hijo, todo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; el Hijo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Hijo\u00bb (DS 1330-1331).<\/p>\n<p>       d) La teolog\u00ed\u00ada trinitaria moderna y contempor\u00e1nea ha vuelto a poner d~ relieve esta doctrina teol\u00f3gica, favoreciendo su profundizaci\u00f3n (todav\u00ed\u00ada en acto), al menos bajo tres aspectos: &#8211; En primer lugar, se ha subravado que la mutua in-existencia de los Tres s\u00f3lo puede concebirse a partir de su mutua k\u00e9nosis hipost\u00e1tica en cuanto actuaci\u00f3n del ser de Dios que es Amor, revelado en plenitud a nivel hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico en el acontecimiento pascual de Cristo. As\u00ed\u00ad por ejemplo, S. Bulgakov afirma que \u00absabemos que el amor trinitario es mutuamente sacrificial, que cada una de las hip\u00f3stasis renuncia a s\u00ed\u00ad misma para encontrarse realiz\u00e1ndose en las otras. De esta manera se puede comprender el Amor trinitario, bajo este aspecto, como una k\u00e9nosis supraeterna, aunque coronada para cada hip\u00f3stasis por el amor trinitario com\u00fan, en la plena bienaventuranza\u00bb (La esposa del Cordero).<\/p>\n<p>&#8211; En segundo lugar, se ha acentuado la convicci\u00f3n de que la perij\u00f3resis de los Tres debe comprenderse y . profundizarse en clave personalista, como fruto de la reciprocidad trinitaria (o sea, de los Tres), por la que cada uno es El mismo en los Otros, en un \u00e9xtasis radical de S\u00ed\u00ad mismo, y es restituido por los Otros a S\u00ed\u00ad mismo en su darse como respuesta a su don (G. M. Zanghi).<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente, tanto en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica (ya en M. J. Scheeben, en R. Guardini y en M. Selmous hasta llegar a los autores contempor\u00e1neos) como en la teolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica (J Moltmann) y, por su antigua tradici\u00f3n, en la ortodoxa, la mutua in-existencia de las tres Personas divinas (sobre la base de Jn 18,21-22), se presenta hoy como el espacio y el modelo de la unidad a la que est\u00e1n llamadas las personas humanas, sobre la base de su inserci\u00f3n en la vida misma del amor trinitario. Es ejemplar en este sentido la afirmaci\u00f3n del concilio Vaticano II: \u00abEl Se\u00f1or, cuando ruega al Padre que \u00abtodos sean uno, como nosotros tambi\u00e9n somos uno\u00bb abriendo perspectivas cerradas a la raz\u00f3n humana, sugiere una cierta semejanza entre la uni\u00f3n de las Personas divinas y la uni\u00f3n de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demueStra que el hombre, \u00fanica criatura terrestre a la que Dios ha amado por s\u00ed\u00ad mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de s\u00ed\u00ad mismo a los dem\u00e1s\u00bb (GS 24). Son evidentes las implicaciones antropol\u00f3gicas, sociales y eclesiol\u00f3gicas de esta perspectiva.<\/p>\n<p>P. Coda<\/p>\n<p>Bibl.: J Auer, Dios uno y trino, Herder Barcelona 1982. 325-330;.l,,;t. Kasper, El Dios de Jesucristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca ]990, 322324; 5. del Cura Elena, Perikh\u00f3resis en DTDC. 1086-]094.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los t\u00e9rminos latinos circumincessio y circuminsessio fueron utilizados en la Escol\u00e1stica latina para traducir el t\u00e9rmino griego perichoresis (~), y significan con diversos matices el mismo concepto de la in-existencia mutua de las tres divinas Personas la una en las otras (Circuminsessio = de circum, en torno, e insidere &#8211; &#8211; sentarse, estar sobre o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/circumincesion-y-circuminsesion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCIRCUMINCESION Y CIRCUMINSESION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16496","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16496"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16496\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}