{"id":16497,"date":"2016-02-05T10:48:16","date_gmt":"2016-02-05T15:48:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cognoscibilidad-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T10:48:16","modified_gmt":"2016-02-05T15:48:16","slug":"cognoscibilidad-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cognoscibilidad-de-dios\/","title":{"rendered":"COGNOSCIBILIDAD DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Se refiere a los modos y a las v\u00ed\u00adas a trav\u00e9s de las cuales Dios se da a conocer a los hombres. De ordinario se distingue entre una cognoscibilidad natural mediante su creaci\u00f3n y una cognoscibilidad sobrenatural mediante su revelaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad tomaremos en consideraci\u00f3n solamente la cognoscibilidad natural (o racional) de Dios.<\/p>\n<p>La Escritura habla de una cognoscibilidad natural de Dios en dos textos : Sab 13,1-9 donde, al condenar el pecado de idolatr\u00ed\u00ada, se califica de necios por naturaleza a todos los hombres que, a pesar de tener la posibilidad de conocer a Dios por la belleza y la grandeza de las criaturas, sin embargo no lo han conocido; Rom 1,18-21 y 2,1415, donde, al describir la situaci\u00f3n de los paganos, Pablo declara que, precisamente porque existe una cognoscibilidad natural de Dios a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n y de la voz de la conciencia, no tienen ninguna excusa, ya que con su  pecado han ahogado esta posibilidad.<\/p>\n<p>En pol\u00e9mica con la gnosis, que  identificaba la salvaci\u00f3n con un conocimiento inmediato (iluminaci\u00f3n) de la naturaleza divina, los Padres de los ss. II-III siguieron atribuyendo al hombre esta cognoscibilidad natural de Dios, subrayando de manera especial que conoce a Dios a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Strom.<\/p>\n<p>Y, 14, 13: \u00absemillas del Logos\u00bb dispersas en el mundo pre-cristiano y extracristiano; Ireneo, Adv. haer. 11, 19, 1), la providencia (Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada, Ad Autol. 1, 5s; Gregorio de Nisa, Orat.<\/p>\n<p>Catech. 1, 2) y el testimonio de la pro pia conciencia (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Paed. III, 1, 1; Or\u00ed\u00adgenes, Contra Celsum 1, 4). Agust\u00ed\u00adn, en el s. 1V, a\u00f1adir\u00e1 que esta cognoscibilidad natural de Dios es tambi\u00e9n posible con argumentos basados en la mutabilidad de las cosas creadas (Conf. XI, 6, 6) y sobre todo a partir del car\u00e1cter universal de las nociones de verdad y de justicia presentes en el esp\u00ed\u00adritu del hombre (Conf VII, 10, 16). De todas formas, los Padres, adem\u00e1s de insistir en la posibilidad de una conocimiento natural de Dios (via affirmationis o cataf\u00e1tica), hablan tambi\u00e9n de la imposibilidad de expresar y de escrutar a Dios (via negationis o apof\u00e1tica, en el Pseudo-Dionisio Areopagita), como subraya igualmente el concilio Lateranense 1V (\u00abquia inter creatorem et creaturam non potest tanta similitudo notari, quin inter eos major sit dissimilitudo notanda\u00bb: DS 806).<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada medieval las modalidades de la cognoscibilidad natural de Dios fueron expresamente objeto de reflexi\u00f3n. As\u00ed\u00ad ocurri\u00f3 con el llamado \u00abargumento ontol\u00f3gico \u00bb formulado por primera vez por Anselmo de Canterbury (Proslogion, 2-4), seg\u00fan el cual no es posible pensar en un Ser perfecto sin que ese Ser no tenga al mismo tiempo la existencia (\u00bb id quo maius cogitari nequit\u00bb), y sobre todo con las famosas cinco v\u00ed\u00adas (pruebas de la existencia de Dios) de santo Tom\u00e1s, a partir de las cuales (movimiento, causa eficiente, contingencia de la realidad, diversos grados de perfecci\u00f3n, orden en la creaci\u00f3n el hombre puede llegar a la existencia de Dios (S. Th. 1, q. 2, a. 1-31.<\/p>\n<p>Sobre la base de estos dos intentos  principales de sistematizaci\u00f3n de la posibilidad de un conocimiento natural de Dios no es dif\u00ed\u00adcil descubrir una valoraci\u00f3n realista de las consecuencias del pecado original y personal sobre la capacidad de la raz\u00f3n humana de conocer a Dios. Pero cuando, con el nominalismo (Occam, Biel) y sobre todo con Lutero, estas consecUencias se valoraron de un modo totalmente negativo, se neg\u00f3 todo esfuerzo tradicional por conocer a Dios. El \u00fanico conocimiento religioso posible ser\u00ed\u00ada entonces el revelado. Los influjos de esta actitud se hicieron sentir en el empirismo ingl\u00e9s (Locke, Hume), que niega todo conocimiento distinto del sensible, y en el criticismo kantiano, donde se sostiene que la existencia de Dios no puede aceptarse sobre la base de un proceso racional, sino gracias a un imperativo categ\u00f3rico de la conciencia, es decir, en cuanto que Dios garantiza el orden moral.<\/p>\n<p>Esto mismo dio origen a todos los  dem\u00e1s errores modernos sobre la cognoscibilidad natural de Dios, es decIr,  el positivismo que adopta una posici\u00f3n agn\u00f3stica frente al problema de Dios, el idealismo religioso que admite como \u00fanico camino hacia Dios el sentimiento religioso de dependencia de lo infinito, las diversas formas de pante\u00ed\u00adsmo moderno como el idealismo hegeliano, que ve ciertas manifestaciones de la Idea-Absoluto en la realidad y en el esp\u00ed\u00adritu humano; el materialismo marxista, que considera como valor fundamental solamente la materia.<\/p>\n<p>Ante estos errores, la primera reacci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica se caracteriz\u00f3 por una excesiva insistencia en el hecho de que, para conocer la existencia de Dios, es absolutamente necesaria una revelaci\u00f3n transmitida por tradici\u00f3n (tradicionalismo r\u00ed\u00adgido de Bonald, Lamennais). Fue el concilio Vaticano I el que, condenando toda forma de racionalismo y de fide\u00ed\u00adsmo, de pante\u00ed\u00adsmo idealista y de materialismo, puso el problema de la cognoscibilidad natural de Dios en su justa perspectiva (Dei Filius, DS 3000-3045), El Vaticano II afront\u00f3 este tema desde un \u00e1ngulo marcadamente pastoral en la Gaudium et spes, nn. 19-21, al tratar el tema del ate\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Hoy, en un contexto de agnosticismo difuso y sobre todo de indiferencia total por el problema de Dios, la cuesti\u00f3n de la cognoscibilidad natural de Dios parece haberse convertido de nuevo en una cuesti\u00f3n candente y actual. El problema principal consiste en se\u00f1alar los elementos de fondo que permitan a la teolog\u00ed\u00ada un di\u00e1logo serio y cr\u00ed\u00adtico con la cultura actual.<\/p>\n<p> G. Occhipinti<\/p>\n<p> Bibl.: H. u, von Balthasar, El camino a la realidad de Dios, en MS III1, 41-74; K. Rahner, Curso fundamental sobre la le, Herder, Barcelona 1979 66-116: E. Jungel, Dios como m\u00ed\u00adsterio del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984: W Kasper, El Dios de Jesucristo, Sigueme, Salamanca 1985, 98-147.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se refiere a los modos y a las v\u00ed\u00adas a trav\u00e9s de las cuales Dios se da a conocer a los hombres. De ordinario se distingue entre una cognoscibilidad natural mediante su creaci\u00f3n y una cognoscibilidad sobrenatural mediante su revelaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad tomaremos en consideraci\u00f3n solamente la cognoscibilidad natural (o racional) de Dios. 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