{"id":16501,"date":"2016-02-05T10:48:23","date_gmt":"2016-02-05T15:48:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/communicatio-idiomatum\/"},"modified":"2016-02-05T10:48:23","modified_gmt":"2016-02-05T15:48:23","slug":"communicatio-idiomatum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/communicatio-idiomatum\/","title":{"rendered":"COMMUNICATIO IDIOMATUM"},"content":{"rendered":"<p>Literalmente significa \u00bb intercambio de las propiedades\u00bb (divinas y humanas en Jesucristo).<\/p>\n<p>Se trata de una expresi\u00f3n latina,  aunque el segundo t\u00e9rmino es de origen griego: idi\u00f3mata en griego son las \u00abpropiedades\u00bb que pueden y deben atribuirse a un ser como elementos constitutivos o como exigencias y consecuencias necesarias de su realidad natural (por ejemplo, del ser humano son propias la espiritualidad, la racionalidad, as\u00ed\u00ad como la pasibilidad, la mortalidad, la sonrisa, etc.).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento no se encuentra esta expresi\u00f3n, pero su contenido est\u00e1 presente de varias maneras se dice de Jes\u00fas que naci\u00f3 en el tiempo, que sufri\u00f3 y muri\u00f3, pero tambi\u00e9n que es el Logos\/Hijo eterno de Dios, que es inmortal, que es la vida eterna (cf. Jn 1,1-14. Rom 9,5; Flp 2,6-11, etc.).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica el problema  se agudiz\u00f3 debido a los diversos errores relativos a la dimensi\u00f3n divina y a la dimensi\u00f3n humana de Jes\u00fas. Ya- en las cartas del m\u00e1rtir Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (ss. 1-11) se capta la viva preocupaci\u00f3n por atribuir al mismo Jesucristo situaciones de existencia y acciones propias del ser divino y paSiones propias del ser humano. Desde los ss. 11 , III los Padres empezaron a dar indicaciones teol\u00f3gicas para una recta comprensi\u00f3n y un uso adecuado del \u00bb intercambio\u00bb de las propiedades humanas y divinas en Cristo (en Oriente se distinguieron especialmente Apolinar de Laodicea, Gregorio de Nisa y Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada: en Occidente, Agust\u00ed\u00adn , Le\u00f3n Magno). En la primera parte d\u00e9l s. y la controversia que surgi\u00f3 en tol-no a la propuesta de Nestorio, patriarca de Constantinopla, de negar validez a la atribuci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo Theot\u00f3kos (madre de Dios) a Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, dio origen a un estudio te\u00f3rico m\u00e1s profundo de este tema.<\/p>\n<p>Nestorio afirmaba que las propiedades divinas del Logos\/Hijo no pueden atribuirse al hombre Jes\u00fas ni las humanas al Logos\/Rijo; por eso no puede decirse que el Verbo naci\u00f3, fue engendrado, muri\u00f3, ni que Jes\u00fas es inmortal.<\/p>\n<p> Se puede admitir un \u00abintercambio\u00bb de  propiedades s\u00f3lo si se refieren a la persona de Cristo, sujeto psicol\u00f3gico que surgi\u00f3 de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n (fusi\u00f3n) espiritual del Verbo eterno con el hombre Jes\u00fas de Nazaret (cf., por ejemplo, M. Mercator, Secunda Nestorii Epistula ad 5. Cyrillum: PL 48, 820-822). Partiendo de esta posici\u00f3n, pensaba que Mar\u00ed\u00ada no deb\u00ed\u00ada venerarse ni invocarse como Theot\u00f3kos, sino como Christot\u00f3kos (madre de Cristo). En su intervenci\u00f3n contra Nestorio, san Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada se opuso decididamente a esta tesis, indicando la uni\u00f3n hipost\u00e1tica como base de la atribuci\u00f3n de las propiedades humanas al Verbo y de las divinas al hombre Jesucristo (cf. M. Simonetti, Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada, en DPAC, 1, 422-424).<\/p>\n<p>Puede decirse en general que la  orientaci\u00f3n nestoriana tend\u00ed\u00ada a negar la \u00bb communicatio idiomatum \u00ab, mientras que la corriente teol\u00f3gica contraria, la monofisita, tend\u00ed\u00ada a ense\u00f1ar la identidadl confusi\u00f3n de las propiedades. Los concilios de Efeso (431), de Calcedonia (451), de Constantinopla 11 (553) y III (681), aunque no teorizan la doctrina de la \u00abcommunicatio\u00bb, la ense\u00f1an claramente en su lenguaje, subravando en particular que el LogosiHijo comparte las experiencias humanas gracias a la uni\u00f3n de la naturaleza divina con la humana, \u00abseg\u00fan la hip\u00f3stasis \u00bb persona. San Juan Damasceno, el \u00faltimo eslab\u00f3n de la cadena de los grandes Padres griegos, ve el fundamento de la \u00abcommunicatio idiomatum\u00bb en la \u00abperij\u00f3resis\u00bb, es decir, en la inmanencia y en la \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n de las dos naturalezas en Cristo Verbo encarnado (cf. De fide orth., 3, 3s: PG 94, 993-1000).<\/p>\n<p>Tanto la primera Escol\u00e1stica como  la del siglo de oro reflexionaron sobre este tema cristol\u00f3gico. La primera fundament\u00f3 el intercambio en la doctrina del \u00abassumptus homo\u00bb (con algunos acentos nestorianos) y en la de la subsistencia de la naturaleza humana en la persona divina (con algunos acentos nestorianos). La segunda, especialmente con santo Tom\u00e1s, elabor\u00f3 claramente las reglas que han de regular el  intercambio, bas\u00e1ndolas en la doctrina de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica.<\/p>\n<p>T ambi\u00e9n la Reforma se interes\u00f3 por  el problema. Lutero le dio un significado real, mientras que Zuinglio le dio s\u00f3lo un significado verbal; Calvino le dio uno real, pero sin basarlo en la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, sino en el oficio de mediador de Cristo.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica neoescol\u00e1stica,  que concedi\u00f3 la mayor importancia a la doctrina de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica y a sus consecuencias en Cristo, record\u00f3 siempre en sus manuales las reglas que deben ser normativas para la \u00bb communicatio idiomatum\u00bb brind\u00e1ndonos abundantes ejemplos ~e las mismas.<\/p>\n<p>Teolog\u00ed\u00ada de la \u00abcommunicatio idiomatum\u00bb.- La \u00abcommunicatio idiomatum\u00bb, que se fue precisando a lo largo del camino hist\u00f3rico de la cristolog\u00ed\u00ada, debe considerarse como un concepto fundamental de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Jesucristo. Tiene sus ra\u00ed\u00adces y su justificaci\u00f3n en la uni\u00f3n del Verbo\/Hijo de Dios con la realidad humana-hist\u00f3rica Jes\u00fas de Nazaret seg\u00fan la hip\u00f3stasis\/persona (uni\u00f3n hipost\u00e1tica).<\/p>\n<p>Puesto que la persona divina del Verbo\/Hijo es el sujeto que en definitiva \u00ablleva\u00bb tanto la naturaleza divina como la humana, unidas \u00ed\u00adntimamente en \u00e9l, pero sin mezclarse ni confundirse, al Logos\/Hijo le pertenecen (ontol\u00f3gicamente) y por tanto pueden y deben atribu\u00ed\u00adrsele (l\u00f3gicamente) t\u00e1nto las propiedades de la naturaleza humana como las de la naturaleza divina; por tanto, puede darse un intercambio entre las dos esferas de existencia de Cristo gracias a la identidad del sujeto de ambas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la aplicaci\u00f3n concreta  de la doctrina no resulta f\u00e1cil y no siempre se ha hecho correctamente.<\/p>\n<p>Por eso, la teolog\u00ed\u00ada ha elaborado algunas reglas que pueden expresarse substancialmente en los puntos siguientes:<br \/>\n1) las propiedades pueden predicarse  de un solo y mismo sujeto; 2) el sujeto es la ra\u00ed\u00adz y- el soporte de la comuni\u00f3n de las propiedades, no las naturalezas; por eso los atributos no se pueden intercambiar entre las naturalezas: 3) el intercambio es correcto cuando se establece entre lo concreto y lo concreto, y no entre lo abstracto y lo abstracto, o lo abstracto y lo concreto; 4) las afirmaciones relativas al \u00abdevenir\u00bb de la<br \/>\n uni\u00f3n hipost\u00e1tica no pueden referirse al  hombre Jesucristo, sino que se refieren al sujeto divino, el Logos\/Hijo (encontramos el primer ejemplo en Jn 1,14).<\/p>\n<p>De todo lo dicho se desprende la importancia de este tema cristol\u00f3gico, de apariencia m\u00e1s bien formal y abstracta. Supone y mantiene una r\u00e9cta comprensi\u00f3n del misterio de Jesucristo que, como ense\u00f1a el concilio de Efeso, es insondable para la mente humana.<\/p>\n<p>Pero influye tambi\u00e9n en la comprensi\u00f3n de la funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, del misterio mismo de Dios, de Mar\u00ed\u00ada (lo demuestra el caso de Nestorio) y de la Iglesia.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al misterio de  Dios en particular, hoy se escribe y &#8211; se oye hablar mucho de la \u00abmuerte de Dios\u00bb, de la \u00abpasi\u00f3n de Dios\u00bb, del \u00ababandono del Hijo de Dios\u00bb por parte del Padre, etc. Se trata de expresiones que y &#8211; a no suscitan el esc\u00e1ndalo o los interrogantes que surgieron en los cristianos de los primeros siglos. Pero s61o una comprensi\u00f3n de las mismas a la luz de las indicaciones que hemos ofrecido sobre la \u00bb communicatio idiomatum\u00bb puede hacer teol\u00f3gicamente aceptable su uso.<\/p>\n<p> G. Iammarrone<\/p>\n<p> Bibl.: A. Auer, Dios uno y trino, Herder,  Barcelona 1989 394-403; i, Smulders, La gran controversia cristol\u00f3gica, en MS, III, 477-495.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(\u201cComunicaci\u00f3n de idiomas\u201d)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una expresi\u00f3n t\u00e9cnica en la teolog\u00eda de la Encarnaci\u00f3n. Significa que las propiedades de la Palabra divina pueden atribuirse al hombre Cristo, y que las propiedades del hombre Cristo pueden predicarse de la Palabra. El lenguaje de las Escrituras y de los Padres demuestra que tal intercambio mutuo de predicados es leg\u00edtimo; en este art\u00edculo consideraremos brevemente su origen y las reglas que determinan su uso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Origen\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen de la communicatio idiomatum no ha de buscarse en la estrecha uni\u00f3n moral entre Cristo y Dios como manten\u00edan los nestorianos, ni en la plenitud de gracia y dones sobrenaturales, ni, tampoco, en el hecho de que la Palabra posea la naturaleza humana de Cristo por derecho de creaci\u00f3n. Dios Padre y el Esp\u00edritu Santo tienen el mismo derecho e inter\u00e9s que el Hijo en todas las cosas creadas excepto en la naturaleza humana de Jesucristo. \u00c9sta la ha hecho suya propia el Hijo por asunci\u00f3n en una forma que no es la de ellos, esto es, mediante la propiedad incomunicable de la uni\u00f3n personal. En Cristo hay una persona con dos naturalezas, la humana y la divina. En el lenguaje ordinario todas las propiedades de un sujeto son predicadas de su persona; por consiguiente las propiedades de las dos naturalezas de Cristo deben predicarse de su \u00fanica persona, puesto que tienen un solo sujeto de predicaci\u00f3n. El que es la Palabra de Dios a causa de su generaci\u00f3n eterna es tambi\u00e9n sujeto de propiedades humanas; y El que es el hombre Cristo por haber asumido la naturaleza humana es sujeto de atributos divinos. Cristo es Dios; Dios es hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. Uso\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La communicatio idiomatum se basa en la unicidad de la persona que subsiste en las dos naturalezas de Jesucristo. De ah\u00ed que pueda usarse en tanto en cuanto el sujeto y predicado de una frase se refiera la persona de Jesucristo, o presente un sujeto com\u00fan de predicaci\u00f3n. Pues en este caso afirmamos simplemente que El que subsiste en la naturaleza divina y posee ciertas propiedades divinas es el mismo que El que subsiste en la naturaleza humana y posee ciertas propiedades humanas. Las siguientes consideraciones mostrar\u00e1n la aplicaci\u00f3n de est\u00e9 principio con m\u00e1s detalle:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) En general, los t\u00e9rminos concretos se refieren a la persona: de ah\u00ed que las afirmaciones que intercambian las propiedades divina y humana de Cristo sean, hablando en t\u00e9rminos generales, correctas si tanto los sujetos como los predicados son t\u00e9rminos concretos. Podemos decir con seguridad, \u201cDios es hombre\u201d, aunque debemos observar ciertas cautelas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nombres humanos concretos de Cristo describen su persona seg\u00fan su naturaleza humana. Presuponen la Encarnaci\u00f3n, y su aplicaci\u00f3n a Cristo, con car\u00e1cter previo a la realizaci\u00f3n de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica implicar\u00eda la opini\u00f3n nestoriana de que la naturaleza humana de Cristo tiene su propia subsistencia. Por consiguiente, expresiones tales como \u201cel hombre se hizo Dios\u201d deben evitarse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los t\u00e9rminos concretos utilizados de manera reduplicativa enfatizan la naturaleza m\u00e1s que la persona. La afirmaci\u00f3n \u201cDios como Dios ha sufrido\u201d significa que Dios ha sufrido seg\u00fan su naturaleza divina; innecesario decirlo, tales afirmaciones son falsas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertas expresiones, aunque en s\u00ed mismas correctas, son inadmisibles por razones extr\u00ednsecas; la afirmaci\u00f3n \u201cUno de la Trinidad fue crucificado\u201d fue mal aplicada en un sentido monofisita y fue por tanto prohibida por el papa Hormisdas; los arrianos malinterpretaban las palabras \u201cCristo es una criatura\u201d; tanto los arrianos como los nestorianos usaban mal las expresiones \u201cCristo tuvo un principio\u201d y \u201cCristo es menos que el Padre\u201d o \u201cmenos que Dios\u201d; los docetistas abusaron de los t\u00e9rminos \u201cincorp\u00f3reo\u201d e \u201cimpasible\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Los t\u00e9rminos abstractos generalmente se refieren a su respectiva naturaleza. Ahora bien en Cristo hay dos naturalezas. De ah\u00ed que las afirmaciones que intercambien las propiedades divinas y humanas de Cristo sean, hablando en t\u00e9rminos generales, incorrectas si su sujeto y predicado, uno o ambos, son t\u00e9rminos abstractos. No podemos decir \u201cla Divinidad es mortal\u201d, o \u201cla humanidad es increada\u201d. Deben a\u00f1adirse, sin embargo, las siguientes cautelas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de las relaciones personales en Dios no hay distinci\u00f3n real admisible en \u00c9l. De ah\u00ed que los nombres abstractos y atributos de Dios, aunque formalmente se refieran a la naturaleza divina, impliquen tambi\u00e9n realmente a las personas divinas. Hablando en t\u00e9rminos absolutos, podemos reemplazar un nombre divino concreto por su correspondiente abstracto y mantener aun as\u00ed la communicatio idiomatum. As\u00ed podemos decir \u201cla Omnipotencia fue crucificada\u201d, en el sentido de que El que es omnipotente (la Omnipotencia) es el mismo que El que fue crucificado. Pero tales expresiones son susceptibles de ser mal entendidas y se debe tener gran cuidado en su uso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay menos peligro en el uso de aquellos t\u00e9rminos abstractos que expresan atributos apropiados a la Segunda Persona de la Trinidad. Podemos decir \u201cla Sabidur\u00eda Eterna se hizo hombre\u201d. No hay communicatio idiomatum entre las dos naturalezas de Cristo, o entre la Palabra y la naturaleza humana como tal o sus partes. El error fundamental de los ubicuitarios consiste en predicar de la naturaleza humana o de la humanidad las propiedades de la naturaleza divina. No podemos decir \u201cla Palabra es la humanidad\u201d, y a\u00fan menos que \u201cla Palabra es el alma\u201d o \u201cel cuerpo de Cristo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) En afirmaciones que intercambien las propiedades divina y humana de Cristo, se debe tener cuidado de no negar o destruir una de las naturalezas de Cristo o sus propiedades. Se tiene tendencia a hacerlo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn frases negativas: aunque sea verdad que Cristo no muri\u00f3 seg\u00fan su naturaleza divina, no podemos decir: \u201cCristo no muri\u00f3\u201d, sin deteriorar su naturaleza humana;<br \/>\nen frases exclusivas: si decimos \u201cCristo es s\u00f3lo Dios\u201d o \u201cCristo es s\u00f3lo hombre\u201d, destruimos su naturaleza divina o humana;<br \/>\nen la utilizaci\u00f3n de t\u00e9rminos ambiguos: los arrianos, los nestorianos, y los adopcionistas usaban mal el t\u00e9rmino \u201csiervo\u201d, infiriendo de la expresi\u00f3n \u201cCristo es el siervo de Dios\u201d conclusiones que concordaban con sus respectivas herej\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Para el uso de la communicatio idiomatum en un sentido m\u00e1s amplio, esto es, en cuanto se aplica al Cuerpo de Cristo y a las Especies Sacramentales, ver EUCARIST\u00cdA. Ver tambi\u00e9n ENCARNACI\u00d3N; JESUCRISTO.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. J. MAAS<br \/>\nTranscrito por Sean Hyland<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Literalmente significa \u00bb intercambio de las propiedades\u00bb (divinas y humanas en Jesucristo). 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