{"id":16534,"date":"2016-02-05T10:49:25","date_gmt":"2016-02-05T15:49:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/critica-textual\/"},"modified":"2016-02-05T10:49:25","modified_gmt":"2016-02-05T15:49:25","slug":"critica-textual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/critica-textual\/","title":{"rendered":"CRITICA TEXTUAL"},"content":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1s no haya ninguna disciplina de la ciencia b\u00ed\u00adblica tan sujeta a continuos cambios como la cr\u00ed\u00adtica textual, que de hecho representa su nivel fundamental, sin el cual no es posible hablar de hermen\u00e9utica, de ex\u00e9gesis de los textos, de historia e incluso de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Adem\u00e1s, puesto que no ha llegado hasta nosotros ning\u00fan texto original de los libros contenidos en la sagrada Escritura y &#8211; , por otro lado, debido al n\u00famero considerable de testimonios para cada uno de los textos, quiz\u00e1s la cr\u00ed\u00adtica textual b\u00ed\u00adblica sea uno de los an\u00e1lisis textuales m\u00e1s complejos relativos a la literatura cl\u00e1sica. En efecto, esta disciplina se propone valorar el grado de consideraci\u00f3n del texto b\u00ed\u00adblico, tal como ocurre con cualquier otro texto literario que, a su vez, se convierte en la comunicaci\u00f3n concreta de un mensaje. Por tanto, para introducir el tema, podemos afirmar que la cr\u00ed\u00adtica textual no constituye una disciplina de segundo orden, ni siquiera una disciplina previa, sino el punto mismo de partida de cualquier estudio b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, puesto que la cr\u00ed\u00adtica textual se propone establecer el texto b\u00ed\u00adblico m\u00e1s seguro o consistente, procede entre dos polos principales : el polo \u00abideal\u00bb y el \u00abreal\u00bb. La finalidad ideal o te\u00f3rica de la cr\u00ed\u00adtica textual consiste en recuperar el texto b\u00ed\u00adblico original; pero, de hecho, el texto ha llegado hasta nosotros con numerosas variantes en el proceso de transcripci\u00f3n. Por eso, el proyecto real consiste en reconstruir, mediante la confrontaci\u00f3n de los testigos, el texto m\u00e1s cercano a un hipot\u00e9tico original.<\/p>\n<p>Cuando los autores se proponen trazar una historia de la critica textual b\u00ed\u00adblica, empiezan generalmente con Erasmo de Rotterdam (1469-1536). No hay que desconocer, sin embargo, la importancia de las aportaciones anteriores que hicieron posible la canonizaci\u00f3n de esta disciplina. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la 6jaci6n de la consonantizaci\u00f3n del texto hebreo, por obra de los rabinos del siglo 11 d.C., signi6c\u00f3 una notable aportaci\u00f3n para la cr\u00ed\u00adtica textual del Antiguo Testamento. El paralelo de esta aportaci\u00f3n es la vocalizaci\u00f3n del mismo texto hebreo por obra de los masoretas (siglo IX d.C.). Adem\u00e1s, la cr\u00ed\u00adtica textual recibi\u00f3 una notable ayuda, en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, con la versi6n \u00abhexaplar\u00bb de Or\u00ed\u00adgenes (s. III d.C.) y con la recensi\u00f3n de la Vetus Latina hecha por san Jer\u00f3nimo, que signi6c6 de hecho el nacimiento de su Vulgata. Sin embargo, s\u00f3lo la moderna cr\u00ed\u00adtica textual ha determinado un perfeccionamiento progresivo de la metodolog\u00ed\u00ada, tanto en lo que se refiere al Antiguo Testamento, que nos ha llegado en la doble recensi\u00f3n del texto masor\u00e9tico y de los Setenta, como al Nuevo Testamento griego. As\u00ed\u00ad pues, L. Cappellus (s. XVII) es considerado como el verdadero iniciador de la moderna cr\u00ed\u00adtica textual del Antiguo Testamento, mientras que para el Nuevo Testamento la paternidad cr\u00ed\u00adtica suele atribuirse a R. Simon (1638-1i12). Merecen menci\u00f3n especial las aportaciones sucesivas de K. Lachman (1793-1851), C. von Tischendorf (1815-18i4), B. F. Westcott (1852-1901), F J A. Hort (1828-1892), H. von Soden (18521914) y F. Delitzsch (1850-1922). En el s. xx hay que se\u00f1alar sobre todo las dos ediciones cr\u00ed\u00adticas del texto masor\u00e9tico: la de R. Kittel &#8211; P. Kahle y la de K. Elliger &#8211; W. Rudolph. Para los Setenta la edici6n monogr\u00e1fica de Gotinga es sin duda la m\u00e1s completa; sin embargo, tambi\u00e9n la edici6n sint\u00e9tica, para uso did\u00e1ctico, dirigida por A. Rahlfs, est\u00e1 bien lograda. Finalmente, para el Nuevo Testamento, quiz\u00e1s actualmente la edici\u00f3n de E. Nestle y B. Aland resulta la m\u00e1s completa tanto respecto a la de A. Merk como a la edici\u00f3n que surgi\u00f3 de la colaboraci\u00f3n de K. Aland, M. Black, C. M. Martini, B. M. Metzger y B. M. Wikgren. Ouiz\u00e1s no sea un error considerar al mismo s. xx como el per\u00ed\u00adodo de oro de esta disciplina, sobre todo debido a los descubrimientos procedentes de la comunidad de Oumr\u00e1n, del Wadi Murabba&#8217;at y de la fortaleza de Massada.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista metodol\u00f3gico, la cr\u00ed\u00adtica textual b\u00ed\u00adblica se divide en dos \u00e1mbitos fundamentales: la cr\u00ed\u00adtica textual externa, conocida tambi\u00e9n como \u00abbaja\u00bb, y la cr\u00ed\u00adtica textual interna o \u00abalta\u00bb. D\u00e9 hecho, la primera fase de la cr\u00ed\u00adtica textual est\u00e1 representada por la confrontaci\u00f3n de los testimonios que nos han llegado, a fin de establecer el texto b\u00ed\u00adblico m\u00e1s probable o \u00abautorizado\u00bb. Para ello, el an\u00e1lisis de los diversos c\u00f3dices ocupa el espacio principal de la cr\u00ed\u00adtica textual externa:<br \/>\ndurante esa fase los testimonios se agrupan en familias que a su vez se disponen seg\u00fan aut\u00e9nticos \u00ab\u00e1rboles geneal\u00f3gicos\u00bb El segundo \u00e1mbito de la cr\u00ed\u00adtica textual se refiere a la cr\u00ed\u00adtica textual interna, es decir, a la valoraci\u00f3n de las lecciones variantes dentro del propio contexto literario. M\u00e1s a\u00fan, se puede a6rmar que la simple cr\u00ed\u00adtica textual externa no resulta suficiente para la determinaci\u00f3n del texto m\u00e1s probable; se necesita la veri6caci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica textual interna. Para ello, en la historia de esta disciplina, se han codi6cado. a partir de J. J Griesbach (s. XVIII), Clertas reglas que permiten utilizar con fruto los resultados que se derivan del cotejo de testimonios:<br \/>\n&#8211; lectio brevior praeferenta es.t. Debe preferirse generalmente la lecci\u00f3n variante que, en el cotejo de los testimonios, se presenta como la m\u00e1s breve; &#8211; lectio difficilior praeferenta est : cuanto m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es una lecci\u00f3n variante, tanto m\u00e1s probable resulta, va que est\u00e1 m\u00e1s cerca del original, dados los probables intentos de simplificaci6n para hacer un texto m\u00e1s claro; &#8211; lectio principalis praeferenta est: la lecci6n que, en una o varias familias de c6dices, motive a las dem\u00e1s, debe considerarse la m\u00e1s fiable, va que es m\u00e1s f\u00e1cil explicar las otras lecciones a partir de \u00e9sta que al rev\u00e9s; &#8211; lectio dissimilis praeferenta est: esta regla se refiere a dos o m\u00e1s pasajes que tratan el mismo suceso; la lecci\u00f3n que no concuerda con un pasaje paralelo debe preferirse a la que corresponde mejor, dada la tendencia de los copistas a armonizar m\u00e1s de la cuenta.<\/p>\n<p>Estas reglas de cr\u00ed\u00adtica textual no siempre han de utilizarse de forma mec\u00e1nica. Esto significa que, aunque la cr\u00ed\u00adtica textual se considera como la disciplina b\u00ed\u00adblica m\u00e1s objetiva o as\u00e9ptica, sigue valiendo tambi\u00e9n para ella el horizonte literario y teol\u00f3gico en el que se coloca tambi\u00e9n ella.<br \/>\nA. Pitta<\/p>\n<p>Bibl.: AA. VV , La Biblia en su entorno Verbo Divino, Estella 21992, 433-537. H. Cazelles &#8211; P. Grelot. Las reglas de cr\u00ed\u00adtica racional, en A. Robert &#8211; A, Feuillet (eds.), Introducci\u00f3n a la Biblia, 1, Herder Barcelona 1967, 91-178.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El objeto de la cr\u00edtica textual es restaurar lo mejor que se pueda el texto original de una obra cuya aut\u00f3grafo se ha perdido. Esta cr\u00edtica textual difiere de la Alta Cr\u00edtica cuya finalidad es investigar las fuentes de una obra literaria, estudias su composici\u00f3n, determinar su fecha y seguir la pista de las influencias y varias transformaciones a lo largo de los tiempos.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Necesidad y proceso de la cr\u00edtica textual\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Clases de errores textuales<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Otras consideraciones<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">2 Principios generales de la cr\u00edtica textual\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.1 Evidencia externa (diplom\u00e1tica)\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-6\">2.1.1 Manuscritos<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-7\">2.1.2 Versiones<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-8\">2.1.3 Citas<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">2.2 Evidencia Interna o Paradiplom\u00e1tica<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">3 Cr\u00edtica Conjetural<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">4 Aplicaci\u00f3n de los Principios y Procesos de la Cr\u00edtica Textual\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">4.1 Texto Hebreo del Antiguo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">4.2 Texto Griego del Nuevo Testamento<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Necesidad y proceso de la cr\u00edtica textual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La critica textual no tiene aplicaciones excepto en relaci\u00f3n con la obra cuyo original no existe, porque si existiera, podr\u00eda ser reproducido f\u00e1cilmente en fotograbado, o publicada una vez descifrada correctamente. Pero no se ha trasmitido ning\u00fan original de los libros sagrados, as\u00ed como tampoco de los profanos de la misma \u00e9poca. Los antiguos no ten\u00edan esa veneraci\u00f3n supersticiosa de los manuscritos originales que tenemos hoy. En tiempos muy antigua, los jud\u00edos estaban acostumbrados a destruir los libros sagrados que ya no se usaban quem\u00e1ndolos con los restos de los santos personajes u ocult\u00e1ndolos en lo que llamaban la a ghenizah. Esto explica porqu\u00e9 las biblias hebreas son, comparativamente hablando, no muy antiguas, aunque los jud\u00edas ten\u00edan la costumbre de escribir los libros sagrados en piel o pergamino. En los primeros siglos de la era cristiana los griegos y latinos empleaban generalmente papiros, un material que se deteriora r\u00e1pidamente y se deshace. Hasta el siglo cuarto no se comenz\u00f3 a usar com\u00fanmente el pergamino y precisamente son de ese tiempo del que datan nuestros m\u00e1s antiguos manuscritos de los Septuaginta y del Nuevo Testamento. Nada, excepto un milagro continuado, pudo traernos el texto de los escritores inspirados sin alteraciones o corrupciones y la Divina Providencia, que ejerce una econom\u00eda de lo sobrenatural y no multiplica innecesariamente los prodigios, no ha realizado tal milagro. De hecho es materialmente imposible transcribir sin ning\u00fan error en absoluto la totalidad una larga obra y a priori podemos estar seguros de que no hay dos copias del mismo testo original que sean iguales en todos los detalles. Un ejemplo t\u00edpico es el de la Confesi\u00f3n Augustana presentada al emperador Carlos V la tarde el 25 de junio de 1530, en lat\u00edn y alem\u00e1n. Se imp0rimi\u00f3 en septiembre del mismo a\u00f1o y publicada dos meses despu\u00e9s por su autor, Melanchton. Se sabe que se hicieron 35 copias en la segunda mitad del a\u00f1o 1530, nueve de ellas por firmantes de la Confesi\u00f3n. Pero como los dos originales se han perdido y las copias no concuerdan unas con otras o con las primeras ediciones, no estamos seguros de tener el texto aut\u00e9ntico en los detalles m\u00e1s m\u00ednimos. Con este ejemplo se aprecia f\u00e1cilmente la necesidad de la cr\u00edtica textual en el caso de obras tan antiguas y transcritas tan frecuentemente como los libros de la Biblia.\n<\/p>\n<p>Clases de errores textuales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las corruptelas introducidas por los copistas pueden ser divididas en dos clases: errores involuntarios y los que son total o parcialmente intencionados. A estas causas diferentes se deben las variaciones observadas entre manuscritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Errores Involuntarios:  Los errores involuntarios se pueden clasificar como de vista, de o\u00eddo o de memoria, respectivamente. La vista confunde con facilidad las letras y palabras parecidas. Es f\u00e1cil de entender que letras similares son f\u00e1cilmente intercambiadas en la escritura cuadrada hebrea, griega, unciales o griega cursiva. Cuando el ejemplar se escribe esticom\u00e9tricamente, el ojo del copista puede f\u00e1cilmente dejar pasar una o varias l\u00edneas. A esta clase de errores pertenece el fen\u00f3meno muy frecuente de homoeoteleuton, i.e. omisi\u00f3n de un pasaje que tiene un final exactamente como otro pasaje que le sigue antes o despu\u00e9s. Algo similar ocurre cuando varias frases que comienzan con la misma palabra van juntas. En segundo lugar, los errores de o\u00eddo ocurren con frecuencia cuando uno escribe al dictado. Pero hasta con el ejemplar delante un copista suele pronunciarlo en voz baja o para s\u00ed mismo, la frase que est\u00e1 transcribiendo y as\u00ed es probable confundir una palabra por otra que suena de forma similar. Esto explica numerosos casos de \u201citacismo\u201d que se hallan en los manuscritos griegos especialmente en el continuo intercambio de hymeis y hemeis. Por fin, errores de memoria cuando en vez de escribir el pasaje reci\u00e9n le\u00eddo el copista, inconscientemente sustituye otro texto familiar que sabe de memoria o cuando est\u00e1 influenciad por el recuerdo de un texto paralelo. Errores de este estilo son muy frecuentes en los Evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Errores total o parcialmente intencionales:  Las corruptelas deliberadas del Texto Sagrado han sido siempre raras. El caso de Marci\u00f3n es excepcional. Hort [Introduction (1896), p. 282] es de la opini\u00f3n de que \u201chasta entre las lecturas incuestionablemente espurias del Nuevo Testamento no hay se\u00f1ales de falsificaci\u00f3n deliberada del texto Copn fines dogm\u00e1ticos.\u201d Sin embargo es verdad que el escriba con frecuencia selecciona de entre varias lecturas aquella que le va mejor a su propia opini\u00f3n individual o la doctrina que es m\u00e1s generalmente aceptada en ese momento. Tambi\u00e9n sucede que, de buena fe, cambia el pasaje que le parece corrupto porque no lo entiende y a\u00f1ade palabras que piensa que son necesarias para dilucidar el significado, que corrige por una forma m\u00e1s correcta gramaticalmente o lo que considera una expresi\u00f3n m\u00e1s exacta y armoniza pasajes paralelos. As\u00ed, por ejemplo, la forma m\u00e1s breve del Padrenuestro en Lucas xi, 2-4 est\u00e1 alargada en la mayor\u00eda de los manuscritos griegos para ponerlo de acuerdo con Mateo, vi, 9-13. La mayor\u00eda de estos errores proceden de insertar en el texto notas marginales que, en la copia que se transcribe, eran variantes, explicaciones, pasajes paralelos, simples observaciones, o quiz\u00e1s las conjeturas de alg\u00fan lector estudioso. Todos los cr\u00edticos han observado la predilecci\u00f3n de los copistas por los textos m\u00e1s morbosos y su tendencia a completar citas que son demasiado breves, de ah\u00ed quesea m\u00e1s f\u00e1cil que ocurra una interpolaci\u00f3n que una omisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p>Otras consideraciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo dicho es f\u00e1cil entender lo numerosas que ser\u00edan las lecturas de un texto transcrito tan frecuentemente como la Biblia y si s\u00f3lo una lectura puede representar al original, se sigue que todas las dem\u00e1s son necesariamente defectuosas. Mill estim\u00f3 que hab\u00eda unas 30.000 variantes en el Nuevo Testamento y desde el descubrimiento de tantos manuscritos desconocidos para Mills este n\u00famero se ha incrementado enormemente. Naturalmente que la mayor\u00eda de estas variantes son detalles sin importancia, como por ejemplo, peculiaridades ortogr\u00e1ficas, `palabras inventadas y cosas parecidas. Otras son totalmente improbables y ni siquiera merecen ser mencionadas. Hort (Introduction, 2) estima que una duda razonable no afecta m\u00e1s que al sexag\u00e9sima parte de las palabras.\u201dEn esta segunda estimaci\u00f3n la proporci\u00f3n de variaciones comparativamente triviales es, m\u00e1s all\u00e1 de toda medida, m\u00e1s grande que la primera; as\u00ed que la cantidad de lo que en cada caso puede ser llamado variaci\u00f3n sustancial no es m\u00e1s que una \u00ednfima fracci\u00f3n del total de las variaciones residuarias y apenas forma m\u00e1s del una mil\u00e9sima parte del texto completo\u201d. Quiz\u00e1 pueda decirse lo mismo de la Vulgata, pero respecto al primitivo texto hebreo y la versi\u00f3n de los Setenta hay muchas m\u00e1s dudas. Hemos dicho que el objeto de la cr\u00edtica textual es restaurar una obra a lo que era cuando dej\u00f3 las manos del autor. Pero es posible, hablando en absoluto, que el mismo autor haya hecho m\u00e1s de una edici\u00f3n de su obra. Esta hip\u00f3tesis de pens\u00f3 por Jerem\u00edas para explicar las diferencias entre el texto griego y el hebreo. Y respecto a S. Lucas, para dar cuenta de las variaciones entre el \u00abCodex Bezae\u00bb y otros manuscritos griego del tercer evangelio y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Estas hip\u00f3tesis pueden estar poco fundadas pero como no son ni absurdas ni imposibles, no se pueden rechazar a priori\n<\/p>\n<h3>Principios generales de la cr\u00edtica textual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reestablecer un texto en su pureza, o al menos para eliminar todo lo posible sus falsificaciones sucesivas, es necesario consultar y sopesar todas las pruebas. Y estas pueden ser externas, las proporcionadas por documentos que reproducen todo el texto o parte de \u00e9l, en el original o en traducci\u00f3n &#8212; una prueba diplom\u00e1tica \u2013 e internas resultantes del examen del texto en s\u00ed independientemente de su corroboraci\u00f3n extr\u00ednseca \u2013prueba paradiplom\u00e1tica. Las vamos a considerar por separado.\n<\/p>\n<p>Evidencia externa (diplom\u00e1tica)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prueba para una obra cuyo manuscrito original se ha perdido la proporciona (a) las copias, (manuscritos), (b) versiones, y (c) citas. Estas tres no siempre existen simult\u00e1neamente y el orden en el que se enumeran no indica su autoridad relativa.\n<\/p>\n<p>Manuscritos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las copias de obras antiguas hay que considerar tres cosas: (i) edad, (ii) valor y (iii) genealog\u00eda; y a\u00f1adiremos unas palabras sobre (iv) nomenclaturas cr\u00edtica, o anotaciones\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edad:  La edad es a veces indicada en una nota del mismo manuscrito; pero cuando no hay sospecha de falsificaci\u00f3n, puede simplemente transcribirse del ejemplar, como los manuscritos datados no son muy antiguos, hay que recurrir a varias indicaciones paleogr\u00e1ficas que determinen con suficiente exactitud del edad de los manuscritos griegos y latinos. La paleograf\u00eda hebrea, aunque m\u00e1s incierta, presenta menos dificultades, en cuanto que los manuscritos hebreos no son tan antiguos. Adem\u00e1s, la edad exacta de un acopia, despu\u00e9s de todo, es de menor importancia, puesto que es muy posible que el manuscrito antiguo est\u00e1 muy corrompido mientras que uno posterior, copiado de un ejemplar mejor, se acerque m\u00e1s al primitivo texto. Sin embargo, la presunci\u00f3n est\u00e1 a favor del documento m\u00e1s antiguo, porque est\u00e1 conectado con el original por haber sido menos intervenido y por ello expuesto a monos posibilidades de error.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valor:  Es m\u00e1s importante asegurarse del valor relativo que de la edad de un manuscrito. Algunas pruebas inspiran poca confianza porque se ha visto que son con frecuencia defectuosas, mientras que otras se aceptan mejor porque el examen cr\u00edtico las ha mostrado co exactas y veraces. \u00bfY esto como se puede distinguir? Antes del examen, las lecturas de un texto se dividen en tres o cuatro clases: la cierta o probablemente verdadera, la dudosa y la cierta o probablemente falsa. Un manuscrito es juzgado bueno o excelente cuando presenta en general una verdadera lectura y no contiene nada que sea ciertamente falso. Bajo condiciones contradictorias se considera mediocre o sin valor. No hace falta a\u00f1adir que la excelencia extr\u00ednseca de un manuscrito no se mide por el mayor o menos cuidado de los copistas; un manuscrito puede ser intuido entre los err\u00f3neos por los errores del los copistas aunque el del que se copia sea correcto y uno transcrito de un ejemplar defectuoso puede, considerado meramente como copia, no tener error alguno\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Genealog\u00eda:  La genealog\u00eda de los documentos, desde un punto de vista cr\u00edtico es muy interesante e importante. En cuanto se demuestra que un manuscrito, sin que importe su antig\u00fcedad, es una copia de otro manuscrito que existe, debe desaparecer de la lista de autoridades, puesto que su testimonio particular no es de valor para establecer el texto primitivo. E, por ejemplo, lo que sucedi\u00f3 con el \u00abCodex Sangermanensis\u00bb (E de las Ep\u00edstolas Paulina) cuando se demostr\u00f3 que era una copia defectuosa del \u00abCodex Claromontanus\u00bb (D de las Ep\u00edstolas Paulinas). Si un texto se conserva en 10 manuscritos, 9 de los cuales han salido de un com\u00fan a ellos, no tendr\u00edamos diez testimonios independientes sino dos, puesto que los nueve primeros cuentan solo por uno y no son m\u00e1s importantes que el d\u00e9cimo a no ser que se mostrara que el ejemplar com\u00fan de los nueve era mejor que aquel del que se tom\u00f3 el d\u00e9cimo. Las consecuencias de esta principio son obvias y la ventaja y necesidad de agrupar los testimonios de un texto en familias se entiende f\u00e1cilmente. Se puede suponer que el cr\u00edtico se gu\u00eda principalmente en sus investigaciones por el lugar donde naci\u00f3 el manuscrito, pero los antiguas manuscritos viajaban mucho con frecuencia y su nacionalidad es raramente conocida con certeza. As\u00ed, hay muchos que opinan que el Vaticanus y el Sinaiticus salieron de Caesarea de Palestina, mientras que otros mantiene que fueron escritos en Egipto y Hort se inclina a creer que fueron copiados en occidente, probablemente en Roma (ver CODEX VATICANUS; CODEX SINAITICUS). De ah\u00ed que la principal gu\u00eda de los cr\u00edticos en este asunto debiera ser la comparaci\u00f3n cuidadosa de los manuscritos, sobre el principio de que lecturas id\u00e9nticas apuntan a una fuente com\u00fan y cuando la identidad entre dos o m\u00e1s manuscritos es constante \u2013 especialmente en variantes excepcionales y exc\u00e9ntricas \u2013 la identidad del ejemplar queda establecida. Pero esta investigaci\u00f3n encuentra muchas dificultades, Una primera complicaci\u00f3n, muy incomoda, surge de la mezcla de textos. Solo hay unos pocos textos que sean puros, es decir, tomados de un solo ejemplar. Los antiguos copistas eran casi todas hasta cierto punto editores y eleg\u00edan entre las variantes de los diferentes ejemplares. M\u00e1s a\u00fan, los correctores o los lectores, con frecuencia introduc\u00edan, ya en los m\u00e1rgenes o entre l\u00edneas, nuevas lecturas que despu\u00e9s se incorporaban al cuerpo del texto del manuscrito as\u00ed corregido. En tal caso, la genealog\u00eda del manuscrito se complicara mucho. Ocurre tambi\u00e9n a veces que dos manuscritos que est\u00e1n muy relacionados en ciertos libros no se parecen en nada en otros. De hecho los libros separados de la Biblia, en la antig\u00fcedad, sol\u00edan copiarse cada uno en su propio rollo de papiro y cuando se copiaron de estos rollos separados sobre hojas de pergamino y se encuadernaron en un enorme \u201ccodex\u201d, los textos pertenecientes a diferentes familias pudieron muy bien coserse juntos. Todos estos hechos explican por qu\u00e9 los cr\u00edticos est\u00e1n con frecuenta en desacuerdo al determinas las agrupaciones geneal\u00f3gicas (consultar, Hort \u201cIntroducti\u00f3n \u201cpp. 39-69: \u00abGenealogical Evidence\u00bb.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nomenclatura critica o notaci\u00f3n:  Cuando las copias de un texto no son muy numerosas, cada editor le asigna los s\u00edmbolos convenciones que quiere. Este fue durante mucho tiempo el caso con las ediciones de los originales hebreo y griego de los Setenta y de la Vulgata, por no mencionar otras versiones. Pero cuando, como actualmente, las copias de un manuscrito se incrementan tanto, es necesario adoptar una notaci\u00f3n uniforme para evitar las confusiones. Los manuscritos hebreos son designados usualmente por las cifras que les asignaron Kennicott y De Rossi. Pero este sistema tiene las desventajas de no ser continuo, recomenzando las series de cifras tres veces. Manuscritos Kennicott, manuscritos De Rossi y otros catalogados por este pero que no pertenecen a su colecci\u00f3n. Surge adem\u00e1s otras dificultad por el hecho de que los manuscritos no incluidos en las tres listas precedentes han permanecido sin s\u00edmbolo y solo pueden ser indicados mencionando el n\u00famero del cat\u00e1logo en el que se describen. La notaci\u00f3n de los manuscritos griegos de los Setenta es casi la misma que la adoptada por Holmes y Parsons en su edici\u00f3n de Oxford de 1798-1827. Estos dos investigadores designaron los unciales con n\u00fameros romanos (de I a XIII) y los en cursiva con n\u00fameros ar\u00e1bigos (de 14 a 311).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero su lista era defectuosa ya que ciertos manuscritos se contaron dos veces, mientras que otros numerados entre los cursivos eran unciales total o parcialmente etc. Para los cursivos la notaci\u00f3n Holmes-Parsons aun se usa; los unciales, incluidos los encontrado desde entonces se designan con letras may\u00fasculas latinas; pero no se han asignado s\u00edmbolos a cursivos recientemente descubiertos (ver la lista completa en Swete, \u00abAn Introduction to the Old Testament in Greek\u00bb, Cambridge, 1902, p. 120-170.) La nomenclatura de los manuscritos griegos de Nuevo testamento tambi\u00e9n deja mucho que desear. Wetstein, el autor de la notaci\u00f3n usual, designa a los unciales por letras y a los cursivos con n\u00fameros ar\u00e1bigos. Su lista fue continuada por Birch y por Scholz y despu\u00e9s por Scrivener, independientemente por Gregory. Las mismas letras correspond\u00edan a muchos manuscritos, de ah\u00ed la necesidad de distinguir \u00edndices, as\u00ed Dev =\u00bbCodex Bez\u00e6\u00bb, Dpaul = Codex Claromontanus, etc. M\u00e1s a\u00fan, las series de n\u00fameros recomienzan cuatro veces (Evangelios, Hechos y Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas, Ep\u00edstolas de Pablo, Apocalipsis) de manera que uno cursivo que contiene todos los libros del Nuevo Testamento debe ser designado por cuatro n\u00fameros diferentes acompa\u00f1ados por su \u00edndice. As\u00ed, el manuscrito del Museo Brit\u00e1nico \u00abAddit. 17469&#8243; es para Scrivener 584ev, 228ac, 269pau, 97apoc (i.e. el manuscrito 584avo de los Evangelios de esta lista, el 228avo de los Hechos etc.) y para Gregory 498ev, 198act, 255paul, 97apoc. Para remediar esta confusi\u00f3n, Von Soden pone como principio que las unciales no debieran tener una notaci\u00f3n distinta de las cursivas y que cada manuscrito debiera ser designado por una solo abreviatura. De ah\u00ed que asigne a cada manuscrito una cifra ar\u00e1biga precedida por una de las tres iniciales griegas ro uno de, epsilon, alfa o delta, seg\u00fan que contenga los Evangelios solos (euaggelion), o no contiene los evangelios (apostolos), o contiene ambos los evangelios y otra parte del N.T. (diatheke). El n\u00famero se elige para indicar la edad aproximada del manuscrito. Esta notaci\u00f3n es sin duda mejor, aunque hace falta la aceptaci\u00f3n universal, sin la que surgir\u00e1n confusiones sin fin. Para la Vulgata, los m\u00e1s famosos manuscritos se designan o por un nombre convencional o su abreviatura (am=\u00bbAmiatinus\u00bb, fuld=\u00bbFuldensis\u00bb); los otros manuscritos no tiene generalmente s\u00edmbolos admitidos. (Esta nomenclatura es imperfecta y deficiente. Los cr\u00edticos debieran llegar a acuerdos para elegir s\u00edmbolos especiales para los agrupamientos por genealog\u00edas de los manuscritos que a\u00fan no tienen. Sobre este tema ver el art\u00edculo de el autor de este art\u00edculo, \u00abManuscrits bibliques\u00bb in Vigouroux, \u00abDict. de la Bible\u00bb, IV, 666-698).\n<\/p>\n<p>Versiones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia de las antiguas versiones en la cr\u00edtica textual de los Libros Sagrados surge del hecho de que las versiones son con frecuencia muy anteriores a los m\u00e1s antiguos manuscritos. As\u00ed, la traducci\u00f3n de los Septuaginta anteced\u00eda al menos doce siglos a las copias m\u00e1s antiguas del texto hebreo que nos han llegado. Y para el N.T. las versiones It\u00e1lica y Peshito son del siglo Segundo, la Copta del tercero mientras que el \u201cVaticanus\u201d y el \u201cSinaiticus\u201d, que son nuestros m\u00e1s antiguos manuscrititos, son del cuarto. Estas traducciones, m\u00e1s a\u00fan, hechas por iniciativa o bajo la supervisi\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas o al menos han sido aprobadas y sancionadas por la iglesias que las usaron p\u00fablicamente, has seguido sin duda a los ejemplares que estimaron mejores y m\u00e1s correctos y esto es una garant\u00eda a favor de la pureza del texto que representan. Desgraciadamente, el uso de traducciones en la cr\u00edtica textual ofrece numerosas y a veces insuperables dificultades. En primer lugar, a no ser que la versi\u00f3n sea literal y escrupulosamente fiel, casi siempre se est\u00e1 perdido para determinar con certeza que lectura representa. Adem\u00e1s tenemos unas pocas versiones no antiguas editadas de acuerdo con las exigencias de la cr\u00edtica rigurosa. Los manuscritos de estas versiones difieren unos de otros considerablemente y a veces es dif\u00edcil descubrir la lectura primitiva. Cuando ha habido varias versiones en el mismo idioma como, por ejemplo, en lat\u00edn, sir\u00edaco y copto es raro que unas versiones no hayan influido a la larga unas en las otras. Las diferentes copias de una versi\u00f3n han sido frecuentemente retocadas o corregidas seg\u00fan el original y en varias \u00e9pocas se han hecha alguna clase de recensiones. El caso de los Septuaginta es bien conocido por lo que S. jer\u00f3nimo nos dice y por el examen de los manuscritos mismos que ofrecen una chocante diversidad. Por todo ello, el uso de versiones en la cr\u00edtica textual es un asunto muy delicado y muchos cr\u00edticos tratan de evadirse de la dificultad no teni\u00e9ndolas en cuenta. Pero decididamente est\u00e1n equivocados y despu\u00e9s se ver\u00e1 que el uso de la versi\u00f3n de los Septuaginta puede ser empleado en la reconstrucci\u00f3n del texto primitivo del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p>Citas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica textual del Nuevo Testamento Griego, de los Setenta y de la Vulgata se ha aprovechado de citas de los Padres, sin duda. Pero al usarlas hay que ser cautos y reservados, porque con frecuencia los textos b\u00edblicos son citados de memoria y muchos autor4es tiene el h\u00e1bito de citar con poca exactitud. Gregory da tres ejemplos muy instructivos en sus Proleg\u00f3menos a la octava edici\u00f3n de Tischendorff (pp. 1141-1142). Charles Hodge, el autor de los comentarios muy estimados, cuando fue informado de que su cita del G\u00e9nesis, iii, 15, \u00abEl linaje&#8230; de la mujer aplastar\u00e1 tu cabeza\u201d era de una seria inexactitud rehus\u00f3 cambiarla porque esta versi\u00f3n ha pasado al uso com\u00fan. En su historia de la Vulgata el erudito Kaulen cit\u00f3 dos veces el dicho conocido de S. Agust\u00edn, una con exactitud: \u00abverborum tenacior cum perspicuitate sentienti\u00e6\u00bb, y una inexacta: \u00abverborum tenacior cum sermonis perspicuitate\u00bb. Finalmente Jeremy Taylor, el conocido te\u00f3logo, de las 9 citas de Juan, iii, 3-5, en ning\u00fan caso da las palabras de la versi\u00f3n anglicana que intentaba seguir. Seguramente no debi\u00e9ramos buscar mayor rigor en los Padres, muchos de los cuales no ten\u00edan esp\u00edritu cr\u00edtico. M\u00e1s a\u00fan, hay que notar que tampoco se puede depender del texto de nuestras ediciones tampoco. Sabemos que los copistas, al transcribir palabra de los Padres, griegos o latinos, frecuentemente sustitu\u00edan por citas b\u00edblicas esa forma del texto con el que estaban m\u00e1s familiarizados y hasta los editores de tiempos anteriores no eran muy escrupulosos en este aspecto. \u00bfSospechar\u00eda alguien de que en la edici\u00f3n del comentario de S. Cirilo de Alejandr\u00eda al Cuarto Evangelio, publicada por Pusey en 1872, el texto de S. Juan se toma del Nuevo Testamento impreso en Oxford en vez de reproducir el del manuscrito de S. Cirilo? Desde este punto de vista, la edici\u00f3n de los Padres latinos emprendida en Austria y a de los Padres griegos ante-nicenos publicada en Berl\u00edn son dignas de toda la confianza. Las citas tienen un mayor valor para el cr\u00edtico cuando un comentario completo garantiza el texto. Y la autoridad de una cita es mayor cuando un autor cuya reputaci\u00f3n por sus h\u00e1bitos cr\u00edticos esta bien establecida, como Or\u00edgenes o s. Jer\u00f3nimo, atestigua formalmente que la lectura encontrada es la mejor o de los manuscritos m\u00e1s antiguos de su tiempo. Obviamente es m\u00e1s valiosa en estas circunstancias que la de cualquier simple manuscrito de la misma \u00e9poca.\n<\/p>\n<p>Evidencia Interna o Paradiplom\u00e1tica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucede con frecuencia que el testimonio documental es incierto porque es discordante y aunque sea un\u00e1nime puede s estar abierto a la sospecha porque lleva a resultados improbables o imposibles. Entonces hay que recurrir a las pruebas internas y aunque por si mismas rara vez bastan para tomar una decisi\u00f3n firme, sin embargo corroboran y a veces modifican el veredicto sobre los documentos. Las reglas de la cr\u00edtica interna son simplemente los axiomas del sentido com\u00fan, cuya aplicaci\u00f3n requiere mucha experiencia y juicios consumados para evitar el peligro de arbitrariedad dentro del subjetivismo. Formularemos brevemente y explicaremos las m\u00e1s importantes de estas reglas. Regla 1. Entra distintas variantes ha de preferirse la que est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con el contexto, est\u00e1 mas conforme con el estilo y h\u00e1bitos mentales del autor. Hort explica bien esta regla (\u00abThe New Testament in the Original Greek\u00bb, Introduction, Londres, 1896, p. 20):\u201d La decisi\u00f3n puede tomarse ya de manera inmediata como si fuera un juicio intuitivo o sopesando cautelosamente los varios elementos que constituyen lo que se llama sentido, como la conformidad con la gram\u00e1tica y con el resto de la frase y de un contexto m\u00e1s amplio al lo que hay que a\u00f1adir que est\u00e9 de acuerdo con el estilo usual del autor y a su materia en otros pasajes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso puede tomar la forma de simple comparaci\u00f3n entre dos o m\u00e1s lecturas rivales bajo el mismo t\u00edtulo y dando preferencia a la que parece tener ventaja o rechazando absolutamente una versi\u00f3n por violaci\u00f3n de una o m\u00e1s congruencias o adoptar una lectura por absoluta perfecci\u00f3n y congruencia.\u201d. La aplicaci\u00f3n de la regla rara vez produce certeza suele llevar a una presunci\u00f3n, m\u00e1s o menos fuerte, que la prueba documental confirma o anula seg\u00fan los casos. Ser\u00eda muy sofisticado pensar que los antiguos autores siempre son congruentes consigo mismos, siempre correctos en el uso del idioma y felices en sus expresiones. El lector est\u00e1 predispuesto a imaginar que penetra en su pensamiento y que les hace hablar como \u00e9l mismo hablar\u00eda en esa ocasi\u00f3n .Pero esto est\u00e1 a un paso de las conjeturas de las que se ha abusado mucho. Regla 2. Entre varias lecturas es preferible la que explica a las otras y no es explicada por ninguna\u2014 Gregory, en sus \u201cProlegomena\u201d (8\u00aa edic.cr\u00edtica ed. Del Nuevo Testamento de Tischendorf, p. 63), dice a prop\u00f3sito de esta regla: \u00abHoc si latiore vel latissimo sensu accipietur, omnium regularum principium haberi poterit; sed est ejusmodi quod alius aliter jure quidem suo, ut cuique videtur, definiat sequaturque.\u00bb De hecho est\u00e1 sujeta a aplicaciones arbitrarias lo que solo prueba que hay que usarla con prudencia y circunspecci\u00f3n. Regla 3. La lectura m\u00e1s dif\u00edcil es tambi\u00e9n la m\u00e1s probable.&#8211;\u00abProclivi scriptioni pr stat ardua\u00bb (Bengel). \u2013 Aunque parezca parad\u00f3jico, esta regla es, en cierta medida basada en la raz\u00f3n y los que la han aplicado con m\u00e1s inter\u00e9s, como Wetstein, se han visto obligados a sustituirla con algo similar. Pero es verdad solo con la condici\u00f3n de que se a\u00f1ada la cl\u00e1usula \u201csiendo todas las dem\u00e1s iguales\u201d, de lo contrario tendr\u00edamos que preferir barbarismos y absurdos de los copistas solamente porque son m\u00e1s dif\u00edciles de entender que la expresi\u00f3n correcta o la frase inteligente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente que los copistas nunca cambiaban su texto por el mero placer de hacerlo m\u00e1s oscuro o para corromperlo; por el contrario intenta m\u00e1s bien explicarlo o corregirlo. De ah\u00ed que una expresi\u00f3n brusca una frase irregular y un pensamiento que no se busca son posiblemente primitivos, pero siempre, como hemos dicho con esa condici\u00f3n: ceteris paribus. Y no hay que olvidar que la dificultad de la lectura puede surgir por otras causas, como la ignorancia del copista o los defectos del ejemplar del que copia. Regla 4. El p\u00e1rrafo m\u00e1s corto es, en general, el mejor. &#8212; \u00abBrevior lectio, nisi testium vetustorum et gravium auctoritate penitus destituatur, pr\u00e6ferenda est verbosiori. Librarii enim multo proniores ad addendum fuerunt, quam ad omittendum (Griesbach).\u00bb La raz\u00f3n que da Griesbach, autor de esta regla, la confirma la experiencia. Pero no se puede aplicar demasiado generalmente; si ciertos copistas tienen la inclinaci\u00f3n a introducir una interpolaci\u00f3n en su apresuramiento por terminar la tarea son culpables consciente o inconscientemente de abreviaciones u omisiones. Vemos que las reglas de la cr\u00edtica interna, en tanto en cuanto pueden usarse, son sugerencias del sentido com\u00fan. Otras normas formuladas por ciertos cr\u00edticos se basan solamente en su imaginaci\u00f3n, por ejemplo la propuesta por Griesbach: \u00abInter plures unius loci lectiones ea pro suspect\u00e2 merito habetur qu\u00e6 orthodoxorum dogmatibus manifeste pr\u00e6 ceteris favet.\u00bb De lo que entonces se seguir\u00eda que las variaciones sospechosas de herej\u00eda tienen todas las probabilidades a su favor y que los herejes eran m\u00e1s cuidadosos de la integridad de los sagrados textos que los ortodoxos. La historia y la raz\u00f3n combinadas protestan contra esta paradoja.\n<\/p>\n<h3>Cr\u00edtica Conjetural<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En principio, la cr\u00edtica conjectural no es inadmisible. De hecho, es posible que entonos los documentos existentes, manuscritos, versiones, citas hay errores primitivos que solo se pueden corregir por conjetura. La expresi\u00f3n errores primitivos se usa aqu\u00ed para denotar los que fueron cometidos por el escriba mismo en las obras al dictado o lo que se col\u00f3 en una de las primeras copias de la que dependen todos los documentos que nos han llegado. Scrivener, por consiguiente parece excesivamente positivo cuando escribe (\u00abIntroduction\u00bb, 1894, Vol. II, p. 244): \u00bb Ahora se admite entre jueces competentes que la Enmienda Conjetural no debe ser utilizada ni siquiera en pasajes de conocida dificultad. La ausencia de prueba de que una lectura que se propone que sea sustituida por la com\u00fan est\u00e1 en realidad apoyada por un documento fiable es en s\u00ed una objeci\u00f3n fatal para que lo aceptemos. Muchos cr\u00edticos no llegar\u00edan tan lejos puesto que hay pasajes que permanecen dudosos hasta despu\u00e9s de los esfuerzos de la critica de documentos se ha agotado y no vemos porqu\u00e9 se debe prohibir buscas un remedio en la critica conjetural. As\u00ed Hort observa justamente (\u00abIntroduction\u00bb, 1896, p. 71): \u201cLa prueba de la corrupci\u00f3n es con frecuencia irresistible, imponiendo en el editor el deber de indicar la presunta corruptela del texto aunque sea totalmente incapaz de proponer una forma aceptable para corregirla, o tiene que ofrecer sugerencias en las que no conf\u00eda completamente\u201d. Pero a\u00f1ade que en el Nuevo Testamento el papel de las enmiendas conjeturales es extremadamente d\u00e9bil por la abundancia y variedad de pruebas documentales y est\u00e1 de acuerdo con Scrivener en admitir que las conjeturas presentadas son con frecuencia totalmente arbitrarias, casi siempre desafortunadas y de tal naturaleza que solo satisfacen a su inventor. Por resumir, la cr\u00edtica conjetural solo debiera ser aplicada como \u00faltimo resorte, despu\u00e9s de que se han agotado todos los medios y solo con un escepticismo prudente.\n<\/p>\n<h3>Aplicaci\u00f3n de los Principios y Procesos de la Cr\u00edtica Textual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda por explicar brevemente las modificaciones que sufren los principios de la cr\u00edtica textual en su aplicaci\u00f3n a los textos b\u00edblicos, enumerar las principales ediciones cr\u00edticas e indicar los m\u00e9todos seguidos por los editores. Hablaremos aqu\u00ed solo del texto hebreo del Antiguo Testamento y del texto griego del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p>Texto Hebreo del Antiguo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aparato cr\u00edtico:   El n\u00famero de manuscritos hebreos en muy grande. Kennicott (\u00abDissertatio generalis in Vet. Test. hebraicum\u00bb, Oxford, 1780) y De Rossi (\u00abVani\u00e6 lectiones Vet. Testamenti\u00bb, Parma, 1784-88) han catalogado 1300. Desde sus d\u00edas esta cifra ha crecido mucho gracias a los descubrimientos hechos en Egipto, Arabia, Mesopotamia y sobre todo en Crimea. Desgraciadamente por la raz\u00f3n se\u00f1alada arriba en Necesidad y Proceso, los manuscritos hebreos son comparativamente recientes, ninguno anterior al siglo d\u00e9cimo o quiz\u00e1s el noveno. El \u00abCodex Babylonicus\u00bb de los Profetas, de S. Petersburgo que lleva la fecha 916, pasa generalmente por el m\u00e1s antiguo. Seg\u00fan Gingburg, sin embargo, el manuscrito numerado \u00abOriental 4445\u00bb del museo brit\u00e1nico data de mediados del siglo noveno. Pero las cifras escritas en ciertos manuscritos no son de fiar.( ver sobre esto Neubauer, \u00abEarliest manuscripts of the Old Testament\u00bb en \u00abStudia Biblica\u00bb, III, Oxford, 1891, pp. 22-36.) Cuando los manuscritos hebreos se comparan entre si es sorprendente encontrar la fuerte semejanza que existe. Kennicott y De Rossi, que reunieron las variaciones, las encontraron poco importantes. El hecho produce al principio una impresi\u00f3n favorable y nos inclinamos a creer que es muy f\u00e1cil restaurar el texto primitivo de la Biblia Hebrea, por lo cuidadosamente que han trabajado los copistas. Pero la impresi\u00f3n cambia cuando consideramos que los manuscritos est\u00e1n de acuerdo hasta en las imperfecciones materiales y en los errores m\u00e1s conspicuos. As\u00ed todos ellos presentan en los mismos lugares letras que son m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as de lo normal, que est\u00e1n colocadas sobre o bajo la l\u00ednea, que est\u00e1n invertidas y a veces sin terminar o rotas. Adem\u00e1s, aqu\u00ed y all\u00ed, y precisamente en los mimos lugares se pueden notar espacios indicando un hiato; y finalmente sobre ciertas palabras o letras hay puntos que ten\u00eda la intenci\u00f3n de anularas. (ver Cornill, \u00abEinleitung in die Kanon. B\u00fccher des A. T.\u00bb, 5th ed., T\u00fcbingen, 1905, p. 310.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos fen\u00f3menos llevaron a Spinoza a sospechar, y permiti\u00f3 a Paul de Lagarde demostrarlo (Anmerkungen zur griechischen Uebersetzung der Proverbien, 1863, pp. 1, 2) , que todos los manuscritos hebreos conocidos provienen de una sola copia de la que reproducen hasta las faltas y las imperfecciones. Esta teor\u00eda est\u00e1 aceptada en general y la oposici\u00f3n que ha encontrado ha servido para m\u00e1s clara su verdad. Hasta se ha hecho m\u00e1s espec\u00edfica y se ha demostrado hasta el punto de mostrar que el texto actual de nuestros manuscritos fue establecido, y por as\u00ed decirlo, canonizado, entre el primero y segundo siglo de nuestra era, en una \u00e9poca, es decir, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del Templo y el colapso de la naci\u00f3n jud\u00eda, cuando todo el juda\u00edsmo se redujo a una escuela. De hecho este texto no difiere del de S. Jer\u00f3nimo usado para la Vulgata, Or\u00edgenes para su Hexapla y Aquila, Simaco y Teodoto para sus versiones del Antiguo Testamento, aunque se aleja mucho del texto seguido en los Septuaginta. A medida que los siglo pasaban entre la composici\u00f3n de los varios libros del Antiguo testamento y la determinaci\u00f3n del texto Masor\u00e9tico, es probable que se introdujeran modificaciones m\u00e1s o menos serias, m\u00e1s a\u00fan porque en el intervalo hab\u00edan ocurrido dos sucesos particularmente favorables para la corrupci\u00f3n textual, es decir un cambio en la escritura \u2013 el antiguo fenicio dej\u00f3 paso al cuadrado hebreo \u2013 y un cambio en el deletreo que consist\u00eda , por ejemplo, en la separaci\u00f3n de palabras antes unidas y en el frecuente y bastante irregular uso de matres lectionis. Las variantes sobrevenidas pueden tenerse enguanta comparando las partes paralelas de Samuel y Reyes con los Paralip\u00f3menos y sobre todo reuniendo pasajes reproducidos dos veces en la Biblia, como Ps. xvii (xviii) con 2 Samuel 22, o Isa\u00edas 36-39, con 2 Reyes 18:17-20:19. [Ver Touzard, \u00abDe la conservation du texte h\u00e9breu\u00bb en \u00abRevue biblique\u00bb, VI (1897), 31-47, 185-206; VII (1898), 511-524; VIII (1899), 83-108.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una consecuencia evidente de lo que dicho es que la comparaci\u00f3n de manuscritos existentes no ilumina sobre los Masoretas, pero no sobre el texto primitivo. Sobre este tema el Mishna y por razones a\u00fan m\u00e1s importantes, el resto del Talmud no puede ense\u00f1arnos nada, puesto que son posteriores a la constituci\u00f3n del texto masor\u00e9tico. Tampoco el Targum por la misma raz\u00f3n y porque pueden haber sido retocados desde entonces. Por consiguiente, fuera del texto masor\u00e9tico nuestras \u00fanicas gu\u00edas son le Pentateuco Samaritano y la Versi\u00f3n de los Septuaginta. El Pentateuco Samaritano nos ofrece una recensi\u00f3n independiente del texto hebreo, datada en el siglo cuarto antes de Cristo, es decir, una \u00e9poca en la que los Samaritanos, bajo el su sumo sacerdote Manas\u00e9s, se separaron de los jud\u00edos; y esta recensi\u00f3n no es sospechosa de cambios importantes excepto en la inofensiva de cambiar el monte Garizim por el monte Hebal en Deut., xxvii, 4. La versi\u00f3n de los Septuaginta, sabemos que fue comenzada, si no terminada, hacia el 280 a.C.. Para Paul de Lagarde corresponde el m\u00e9rito de atraer la atenci\u00f3n de los especialistas sobre el valor de los Setenta para una edici\u00f3n cr\u00edtica de la Biblia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ediciones cr\u00edticas del texto hebreo:   Despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de los Salmos en Bolonia en 1477, del Pentateuco en Bolonia en 1432, de los Profetas en Socino en 1485 y de los Hagi\u00f3grafos en N\u00e1poles en 1487, apareci\u00f3 el Antiguo Testamento completo en Soncino (1488), en N\u00e1poles (1491-93), en Brescia (1494), en Pesaro (1511-17), y en Alcal\u00e1 (1514-17). Despu\u00e9s, entre 1516 y 1568 llegaron las cuatro Biblias Rab\u00ednicas de Venencia. En la segunda, editada por Jacob ben Hayim e impresa por Bomberg en 1524-1525, que generalmente se considera que tiene el textus receptus (texto recibido). La lista de las innumerables ediciones que siguieron la da Pick en su \u00abHistory of the Printed Editions of the Old Testament\u00bben \u00abHebraica\u00bb (1892-1893), IX, pp. 47-116. Para las m\u00e1s importantes, ver Ginsburg, \u00abIntroduction to the Massoretic-critical edition of the Hebrew Bible\u00bb (London, 1897), 779-976. las ediciones m\u00e1s frecuentemente reimpresas son probablemente las de Van der Hoogt, Hahn, y Theile; pero todas esas ediciones antiguas han sido suplantadas por las de Baer y Delitzsch, Ginsburg, y Kittel, que se consideran m\u00e1s correctas. La Biblia de Baer y Delitzsch apareci\u00f3 en fasc\u00edculos en Leipzig, entre 1869 y 1895, aunque qued\u00f3 incompleta (el Pentateuco, excepto el G\u00e9nesis). Ginsburg, autor de la \u201cIntroducci\u00f3n\u201d mencionada arriba\u201d ha publicado una edici\u00f3n en dos vol\u00famenes (Londres, 1894). Finalmente Kittel que llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre la necesidad de una nueva edici\u00f3n (Ueber die Notwendigkeit und M\u00f6glichkeit einer neuen Ausgabe der hebra\u00efschen Bibel, Leipzig, 1902) ha public\u00f3 un (Leipzig, 1905-06) con la ayuda de varios colaboradores Ryssel, Driver y otros. Casi todas las ediciones mencionadas hasta aqu\u00ed reproducen el textus receptus corrigiendo los errores tipogr\u00e1ficos e indicando las variantes interesante; todos se adhieren al texto masor\u00e9tico, es decir, al texto adoptado por los rabinos entre los siglos primero y segundo de nuestra era y que se halla en todos los manuscritos hebreos. Un grupo de acad\u00e9micos alemanes, ingleses y americanos bajo la direcci\u00f3n de Haupt publicaron una nueva edici\u00f3n con los nuevos cocimientos cr\u00edticos. Las 20 partes de esta Biblia aparecieron en Leipzig, Baltimore, y Londres, y se la conoce en general como \u201cBilbia Pol\u00edcroma\u201d, porque utiliza colores para distinguir las distintas fuentes. Las distintas partes publicadas: G\u00e9nesis (Ball, 1896), Lev\u00edtico (Driver, 1894), N\u00fameros (Paterson, 1900), Josu\u00e9 (Bennett, 1895), Jueces (Moore, 1900), Samuel (Budde, 1894), Reyes (Stade, 1904), Isa\u00edas (Cheyne, 1899), Jerem\u00edas (Cornill, 1895), Ezequiel (Toy, 1899), Psalmos (Wellhausen, 1895), Proverbios (Kautzsch, 1901), Job (Siegfried, 1893), Daniel (Kamphausen, 1896), Ezra-Nehem\u00edas (Guthe, 1901), y Cr\u00f3nicas (Kittel, 1895); Deuteronomio (Smith). No hace falta decir que como en todos los casos en los que se ha intentado restaurar el texto primitivo de ciertos libros, los editores de la \u201cBiblia Pol\u00edcroma\u201d permiten un amplio margen a la cr\u00edtica subjetiva t conjetural\n<\/p>\n<p>Texto Griego del Nuevo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uso del aparato cr\u00edtico:  La gran dificultad a la que se enfrenta el editor de Nuevo Testamento es la variedad sin fin de documentos a su disposici\u00f3n. El n\u00famero de manuscritos aumenta tan r\u00e1pidamente que no hay una lista absolutamente completa. El \u00abDie Schriften des N.T.\u00bb (Berl\u00edn, 1902), de Von Soden, enumeras 2328 distintos manuscritos, sin contar los leccionarios (Ep\u00edstolas del Evangelio), y otros que se van a\u00f1adiendo. Hay que reconocer que muchos de ellos estos textos son fragmentos de cap\u00edtulos o hasta de vers\u00edculos. Esta enorme masa de manuscritos est\u00e1 estudiad imperfectamente y algunas copias son solo son conocidas porque figuran en los cat\u00e1logos. Los mismos grandes unciales no est\u00e1n aun reunidos y muchos de ellos solo muy han estado a disposici\u00f3n de los cr\u00edticos. La clasificaci\u00f3n geneal\u00f3gica, sobre todo, est\u00e1 incompleta y muchos puntos fundamentales aun se discuten. El texto de las principales versiones y de las citas patr\u00edsticas aun no est\u00e1 satisfactoriamente editado y la relaci\u00f3n geneal\u00f3gica de todas estas fuentes de informaci\u00f3n a\u00fan no ha sido determinada. Estas dificultades tan variadas explican la falta de acuerdos por parte de los editores y la falta de conformidad en las ediciones cr\u00edticas publicadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Breve historia de las ediciones cr\u00edticas y principios seguidos por los editores:   El primer Nuevo testamento publicado en griego es el que forma el quinto volumen de la Pol\u00edglota de Alcal\u00e1, cuya impresi\u00f3n se termin\u00f3 el 10 de enero de 1514, pero que no fue entregada al p\u00fablico hasta 1520. Mientras tanto, a principios de 1516, Erasmo hab\u00eda publicado su colecci\u00f3n completada r\u00e1pidamente en Basilea. La edici\u00f3n que sali\u00f3 de las prensas de Aldus, de Venencia en 1518 es simplemente una reproducci\u00f3n de la de Erasmo, pero la de Robert Estienne de 1546, 1549, 1550 y 1551, las tres primeras en Par\u00eds y la cuarta en G\u00e9nova, aunque basadas en la pol\u00edglota de Alcal\u00e1 ,presenta variantes de unos quince manuscritos y en la \u00faltima, de 1551, se introduce la divisi\u00f3n de vers\u00edculos que ahora est\u00e1 en uso. Las diez ediciones de Teodoro Beza que aparecieron entre 1565 y 1611 difieren poco de la \u00faltima de Robert Estienne. Los hermanos Elzevir, Buenaventura y Abraham, impresores de Leyden, siguieron a Estienne y Beza muy de cerca. Su peque\u00f1as ediciones de 1624 y 1633, tan convenientes y tan apreciadas por los amantes de los libros, proporcionan lo que se ha acordado como el textus receptus. &#8212; \u00abTextum ergo habes nunc ab omnibus receptum, in quo nihil immutatum aut corruptum damus\u00bb (Edici\u00f3n de 1633).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baste mencionar aqu\u00ed las ediciones de Courcelles (Amsterdam, 1658) y Fell (Oxford, 1675), que tambi\u00e9n se adhieren al textus receptus de Elzevir, y las de Walton (Londres, 1657) y Mill (Oxford, 1707), que reproducen en sustancia el texto de Estienne, pero enriquecido por la edici\u00f3n de variantes recogidas de numerosos manuscritos. Los principales editores que siguieron &#8211;Wetstein (Amsterdam, 1751-1752), Matth\u00e6i (Mosc\u00fa, 1782-1788), Birch (Copenhage, 1788), y los dos cat\u00f3licos, Alter (Viena, 1786-1787), y Scholz (Leipzig, 1830-1836) son notables sobre todo por la abundancia de nuevos manuscritos que descubrieron y reunieron. Pero debemos limitarnos aqu\u00ed a una apreciaci\u00f3n de los mejor conocidos editores como Griesbach, Lachmann, Tregelles, Tischendorf, Westcott y Hort. Griesbach, en su segunda edici\u00f3n (1796-1806) aplicando la teor\u00eda sugerida poco antes por Bengel y despu\u00e9s desarrollada por Semler, distingui\u00f3 tres familias de textos: la alejandrina, representada por los c\u00f3dices A,B y C, por las versiones coptas y las citas de Or\u00edgenes; la familia occidental , representada por D de los Evangelios y los Hechos, por los c\u00f3dices biling\u00fces, las versiones latinas , los Padres latinos; y finalmente la familia bizantina, representada por la masa de otros manuscritos y por los Padres griegos del siglo cuarto en adelante. Hubiera sido decisivo que se hubieran intentado las concordancias de estas dos familias pero desafortunadamente la clasificaci\u00f3n de Griesbach es cuestionada por muchos y se ha demostrado que las concordancias entre Or\u00edgenes y la llamada familia alejandrina en gran parte imaginaria. Lachmann (Berlin, 1842-1850) intent\u00f3 reconstruir su texto sobre bases muy estrechas. Solo tuvo en cuenta las antiguas versiones latinas y los grandes unciales, muchos de los cuales eran entornes o completamente desconocidos o de forma imperfecta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las variantes, eleg\u00eda la opini\u00f3n de la mayor\u00eda, pero se reservaba para s\u00ed la correcci\u00f3n conjetural del texto as\u00ed establecido \u2013un m\u00e9todo defectuoso que su sucesor Tragelles no evit\u00f3 lo suficiente en su edici\u00f3n (1857-1872), obra de toda una vida, completada por sus amigos. Tischendorf contribuy\u00f3 con no menos de ocho ediciones del Nuevo Testamento en griego, pero hay las diferencias. Seg\u00fan Scrivener (Introducci\u00f3n, II, 283) la s La s\u00e9ptima edici\u00f3n difiere de la tercera en 1396 lugares y en 595 vuelve al texto recibido. Despu\u00e9s del descubrimiento del Sina\u00edtico, que tuvo el honor de descubrir y publicar, su octava edici\u00f3n est\u00e1 en desacuerdo con las precedentes en 3369 lugares. Tal cantidad de variaciones no pueden inspirar otra cosa que desconfianza. Tampoco la edici\u00f3n de Westcott y Hort (Es Nuevo Testamento, en el original griego, Cambridge y Londres 1881) gan\u00f3 la aprobaci\u00f3n universal. Despu\u00e9s de haber eliminado por turno cada una de las grandes familias de documentos que ellos designan como Sirias, Occidentales y Alejandrinas, los editores se basan exclusivamente en un texto \u201cneutral\u201d, representado solo por el \u201cVaticanus\u201d y el \u201cSinaiticus, y en caso de descuerdo entre esos dos grandes c\u00f3dices, solo por el \u201cVaticanus\u201d. La excesiva preponderancia dada as\u00ed a un solo manuscrito fue criticada de manera especial por Scrivener (Introduction, II, 284-297). Finalmente la edici\u00f3n de Von Soden (Die Schriften des N. T. in ihrer \u00e4ltesten erreichbaren Textgestalt) levant\u00f3 muchas controversias hasta antes de aparecer. (Ver \u00abZeitschrift fur neutest. Wissensehaft\u00bb, 1907, VIII, 34-47, 110-124, 234-237.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBibliograf\u00eda:  Las enciclopedias y diccionarios de la Biblia no tiene un art\u00edculo especial sobre la cr\u00edtica textual que trata de manera particular con el texto b\u00edblico, pero la mayor\u00eda de las introducciones a la Escritura dedican uno o varios cap\u00edtulos a este tema, por ejemplo UBALDI, Introductio (5\u00aa ed., Roma, 1901), II, 484-615 (De critica verbali sacrorum textuum); CORNELY, Introductio (Paris. 1885), I, 496-509 (De usu critico textuum primigeniorum et versionum antiquarum); GREGORY, Prolegomena to 8th ed. of TISCHENDORF (Leipzig, 1884-1894); SCRIVENER, Introduction (4\u00aa ed., Londres 1894) II, 175-301; NESTLE, Einf\u00fchrung in das griech. N. T. (2nd ed., 1899) y HOLTZMANN, Einleitung in das N. T. (Freiburg-im-Breisgau, 1892). Las siguientes pueden ser citadas como monograf\u00edas: PORTER, Principles of Textual Criticism (Belfast, 1848); DAVIDSON, A Treatise of Biblical Criticism (1853); HAMMOND, Outlines of Textual Criticism (2nd ed., 1878); MILLER, Textual Guide (London, 1885); HORT, The N.T. in the Original Greek: lntroduction (2\u00aa ed., Londres 1896). Esta obra, como algunas de las que le preceden , tratan principalmente de la critica del Nuevo Testamento, sin embargo toda la segunda (pp. 19-72, The Methods of Textual Criticism) discute las cuestiones generales. En (b) Versiones y (c) Citas en el ep\u00edgrafe Principios generales, cf. BEBB, The Evidence of Early Versions and Patristic Quotations on the Text of the Books of the New Testament en II del Studia Biblica et Ecclesiastic de Oxford.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Prat, Ferdinand. \u00abBiblical Criticism (Textual).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04497a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1s no haya ninguna disciplina de la ciencia b\u00ed\u00adblica tan sujeta a continuos cambios como la cr\u00ed\u00adtica textual, que de hecho representa su nivel fundamental, sin el cual no es posible hablar de hermen\u00e9utica, de ex\u00e9gesis de los textos, de historia e incluso de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. 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