{"id":16537,"date":"2016-02-05T10:49:30","date_gmt":"2016-02-05T15:49:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/de-auxiliis\/"},"modified":"2016-02-05T10:49:30","modified_gmt":"2016-02-05T15:49:30","slug":"de-auxiliis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/de-auxiliis\/","title":{"rendered":"DE AUXILIIS"},"content":{"rendered":"<p>Es el cap\u00ed\u00adtulo de la antropolog\u00ed\u00ada  teol\u00f3gica en el que se intenta responder a la pregunta: ((\u00bfPor qu\u00e9 no se salvan todos? \u00ab, manteniendo firmes dos verdades irrenunciables: l ) la primac\u00ed\u00ada absoluta de Dios; 2) el papel activo del hombre en orden a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez asentado que Dios da al que  se convierte no s\u00f3lo la capacidad de acoger la llamada a la salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la misma adhesi\u00f3n a ella, se piensa que existen algunas \u00abgracias\u00bb que, aun siendo eficaces en orden a la conversi\u00f3n, no alcanzan su objetivo por causa de la resistencia voluntaria del hombre a la acci\u00f3n de Dios; este no del hombre no es querido, sino s\u00f3lo permitido por Dios. Se puede distinguir entonces entre gracia eficaz y gracia puramente suficiente. La primera es aquella a la que sigue infaliblemente el consentimiento libre del hombre; la segunda, por el contrario, es el don de Dios que de suyo permitir\u00ed\u00ada al hombre realizar el acto salv\u00ed\u00adfico, aunque de hecho no se verifica este \u00faltimo, debido a la libre oposici\u00f3n de la criatura; en este segundo caso, se da una resistencia del hombre a la ayuda divina, prevista y permitida por Dios. Podr\u00ed\u00ada decirse tambi\u00e9n que, mientras que la gracia suficiente tiene como efecto disponer al hombre a realizar el acto salv\u00ed\u00adfico, inclinarlo a ese acto (aunque a veces ocurre que el hombre resiste a la gracia misma), se da, por el contrario, un v\u00ed\u00adnculo infalible entre la gracia eficaz y el efecto salv\u00ed\u00adfico querido por Dios. \u00bf C\u00f3mo hay que comprender este v\u00ed\u00adnculo? Son tres las hip\u00f3tesis tradicionales.<\/p>\n<p>1. Predeterminaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica,- La sostiene la escuela tomista y tiene en el dominico D. B\u00e1\u00f1ez (t 1604) su principal exponente. La tesis de fondo es la siguiente: \u00abLa eficacia de la gracia divina se deriva dispositivamente de la moci\u00f3n moral, pero propia y formalmente de la premoci\u00f3n f\u00ed\u00adsica predeterminante\u00bb (R. Garrigou-Lagrange). Con la moci\u00f3n moral, Dios ilumina el entendimiento y atrae la voluntad del hombre: de esta manera, dispone al hombre a la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Pero para que \u00e9sta se realice, es preciso que la voluntad de la criatura sea \u00abmovida\u00bb por Dios, de cuya libertad y de cuya acci\u00f3n depende la salvaci\u00f3n. Esta moci\u00f3n divina precede al acto de la voluntad, no en sentido cronol\u00f3gico, sino ontol\u00f3gico : en efecto, Dios es causa pdma del acto humano de la voluntad. En este sentido, la acci\u00f3n divina puede llamarse justamente predetenninaci\u00f3n, pero recordando que el hombre sigue siendo verdaderamente libre. Esta predeterminaci\u00f3n se llama fisica en cuanto que hace que la voluntad se aplique al acto.<\/p>\n<p>2. Predeterminaci\u00f3n moral.- La sostiene la escuela agustiniana, seg\u00fan la cual la gracia eficaz es aquel \u00abmovimiento de caridad\u00bb que permite al hombre superar el atractivo de la concupiscencia (,71) y complacerse por el contrario en los bienes espirituales. Dios es el autor de aquella inclinaci\u00f3n gracias a la cual el hombre consiente en el bien y act\u00faa rectamente.<\/p>\n<p>3. Presciencia divina,- Es el sistema que figura tambi\u00e9n con el nombre de molinismo (del jesuita L. Molina, t 1600). Aqu\u00ed\u00ad se afirma el papel decisivo de la presciencia, gracias a la cual Dios sabe si la voluntad se adherir\u00e1 o no a una determinada gracia; esta \u00faltima es llamada eficaz o suficiente sobre la base del consentimiento o de la disensi\u00f3n de la voluntad. Por eso, el acto salv\u00ed\u00adfico es don de Dios, que ha dado una gracia previendo su eficacia, pero es tambi\u00e9n fruto de la libertad del hombre, que ha consentido en dicha gracia, haci\u00e9ndola eficaz.<\/p>\n<p>En tiempos recientes, dando un giro significativo al debate del pasado, la teolog\u00ed\u00ada pone el acento en la alteridad o trascendencia del Dios personal y en la imposibilidad de capturar su acci\u00f3n, La presencia eficaz del Santo en la historia de los hombres no puede nunca comprenderse por entero dentro de los esquemas elaborados por la raz\u00f3n; es imprevisible e imposible de analogar. Como todo lo que existe y acontece depende (en sentido ontol\u00f3gico) de Dios, hay que reconocer la prioridad absoluta del Creador en lo que ata\u00f1e al ser y al obrar de las criaturas. Esto no elimina ni la relativa autonom\u00ed\u00ada de las criaturas ni la aut\u00e9ntica libertad del sujeto agente: es la voluntad del hombre la que, gracias a Dios, se determina a obrar. En el caso del pecado, hay que distinguir entre el acto en s\u00ed\u00ad q\u00fae depende siempre de Dios, y la disconformidad con el fin o con la norma, que depende exclusivamente de la criatura inteligente, que renuncia voluntariamente a la armon\u00ed\u00ada filial con Dios, introduciendo as\u00ed\u00ad un desorden. Al contrario, por lo que se refiere a la gracia se puede afirmar que el acto salv\u00ed\u00adfico es posible al hombre en el momento en que recibe de Dios una ayuda que ilumina la inteligencia y atrae la voluntad; este acto es puesto libremente por el hombre, aunque Dios es la causa primera de la eficacia infalible de la misma ayuda. En el caso de resistencia a la ayuda divina, se habla de gracia suficiente: el acto salv\u00ed\u00adfico no se realiza por causa del hombre, que ha opuesto voluntariamente un rechazo a aquella ayuda que, de suyo, habr\u00ed\u00ada sido suficiente para realizar el bien. Pero, una vez afirmada la prioridad absoluta de Dios, hay que callarse inmediatamente sobre el-modo de c\u00f3mo tiene lugar la cooperaci\u00f3n entre Dios y el hombre en el cumplimiento del bien; en la fe s\u00f3lo se puede reconocer que esa cooperaci\u00f3n existe y que constituye el signo evidente de ia bondad infinita de Aquel que, a pesar de ser causa primera de todo cuanto existe en la realidad y en la vida de las criaturas libres, goza al ver que sus hijos se convierten, con \u00e9l, en protagonistas del bien.<\/p>\n<p>G. M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: N, Flick &#8211; Z, Alszeghv Antropolog\u00ed\u00ad~l teol\u00f3gica, S\u00ed\u00adgueme, Salaman-ca 1970; A, Ganoczy De su plenitud todos hemos recibido gracia, Herder Barcelona 1991 .<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el cap\u00ed\u00adtulo de la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica en el que se intenta responder a la pregunta: ((\u00bfPor qu\u00e9 no se salvan todos? \u00ab, manteniendo firmes dos verdades irrenunciables: l ) la primac\u00ed\u00ada absoluta de Dios; 2) el papel activo del hombre en orden a la salvaci\u00f3n. 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