{"id":16548,"date":"2016-02-05T10:49:51","date_gmt":"2016-02-05T15:49:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/destinatario\/"},"modified":"2016-02-05T10:49:51","modified_gmt":"2016-02-05T15:49:51","slug":"destinatario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/destinatario\/","title":{"rendered":"DESTINATARIO"},"content":{"rendered":"<p>Si la teolog\u00ed\u00ada no tuviese un destinatario, quedar\u00ed\u00ada reducida a una simple especulaci\u00f3n del te\u00f3logo y no servir\u00ed\u00ada de nada para la vida de la Iglesia. Lo que da fuerza a la reflexi\u00f3n hist\u00f3rica que lleva a cabo la Iglesia es saber que ella se encuentra siempre ante una persona concreta a la que debe dirigir la riqueza de la revelaci\u00f3n y el testimonio de fe de los creventes.<\/p>\n<p>       El destinatano es esencial, porque  cualifica la b\u00fasqueda, la orienta y al mismo tiempo la determina. En efecto, la revelaci\u00f3n va dirigida siempre a la humanidad, y la Iglesia tiene que ser su mediaci\u00f3n en todas las \u00e9pocas y en todos los rincones del mundo. La revelaci\u00f3n, al ser la comunicaci\u00f3n de Dios en lenguaje humano, est\u00e1 marcada por la historicidad asumida en la persona de Jesucristo, en el que la revelaci\u00f3n encuentra su expresi\u00f3n \u00faltima Y definitiva. Por tanto, tiene que llegar concretamente a cada una de las personas, ya que es portadora de sentido, como amor que se ofrece. Pero el hecho de que la revelaci\u00f3n llegue hasta cada uno en todas las \u00e9pocas y en todas las partes del mundo implica, por otro lado, que no solamente tiene que pensar continuamente en las palabras decisivas que marcan la vida de los hombres, sino tambi\u00e9n en las preguntas que caracterizan a la vida personal y las diversas conquistas que provocan la adhesi\u00f3n de fe a una respuesta. En este sentido, el destinatario es esencial para la fe Y para la teolog\u00ed\u00ada, que debe saber ofr\u00e9cer las razones para que el acto del creer pueda ser personal, es decir, inserto en la historicidad de cada uno.<\/p>\n<p> Si esta indicaci\u00f3n es v\u00e1lida para toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, lo es m\u00e1s todav\u00ed\u00ada para una disciplina teol\u00f3gica que, con mayor raz\u00f3n, tiene que tomar en consideraci\u00f3n al destinatario, es decir, la teolog\u00ed\u00ada fundamental. En efecto, la teolog\u00ed\u00ada fundamental no tiene como destinatario suyo solamente al creyente -al que siempre se dirige la teolog\u00ed\u00ada para ofrecerle las razones del creer-, sino tambi\u00e9n al \u00abotro\u00bb que no profesa la fe Y a quien hay que mostrar el sentido y la necesidad del creer como acto en el que se puede realizar plenamente la persona.<\/p>\n<p>A lo largo de los siglos de historia de  la teolog\u00ed\u00ada ha habido diversos destinatarios a los que referirse: en los primeros siglos, por ejemplo, estaban los jud\u00ed\u00ados Y los paganos; luego fueron los musulmanes y, m\u00e1s tarde, los racionalistas o los at\u00e9os. La teolog\u00ed\u00ada ha intentado responder a cada uno, o bien presentando los datos de la fe, o bien respondiendo a las cr\u00ed\u00adticas que se le dirig\u00ed\u00adan. Hoy, adem\u00e1s del destinatario de siempre, que es el hombre llamado a la salvaci\u00f3n, parece asomarse un doble destinatario espec\u00ed\u00adfico. En Occidente toma el rostro de Jano bifronte:<br \/>\nen efecto, nos encontramos con un  destinatario que parece ser cada vez m\u00e1s consciente de su fe y cree en la necesidad de darse una motivaci\u00f3n que le permita atestiguarla y saber presentarla, comprometi\u00e9ndose en concreto en diversas formas de voluntariado, adecuadas para recuperar a los marginados y dar un testimonio concreto de la coherencia necesaria con la profesi\u00f3n de su fe. Pero al mismo tiempo son cada vez m\u00e1s numerosas las generaciones de los que se muestran indiferentes ante la pr\u00e1ctica religiosa, intolerantes de la ense\u00f1anza de la Iglesia e ignorantes de los contenidos de la fe. En Oriente, el destinatario asume el rostro del hombre posmarxista, que ha vivido varios decenios bajo el dominio de la dictadura atea, privado de sus derechos fundamentales y sometido a una continua censura y espionaje; se muestra vacilante, receloso, desconfiado y deslumbrado ante el bienestar de Occidente. Para \u00e9stos la teolog\u00ed\u00ada tiene que saber asumir la responsabilidad de una presentaci\u00f3n adecuada de la fe, de manera que su contenido surja en un lenguaje inmediato, creador de nuevos espacios de comunicaci\u00f3n y denso de significado. La teolog\u00ed\u00ada que no tuviera en consideraci\u00f3n la situaci\u00f3n hist\u00f3rica y al hombre contempor\u00e1neo correr\u00ed\u00ada el riesgo de verse privada del mordiente necesario, mortificar\u00ed\u00ada la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu y apagar\u00ed\u00ada la profec\u00ed\u00ada como la reforma de poder alcanzar al hombre en la intimidad del coraz\u00f3n de todo ser humano (1 Cor 14,25).<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: R. Fisichella, Teolog\u00ed\u00ada fundamental: destinatario, en DTF 1448-1454: \u00ed\u008dd., Introducci\u00f3n a la teologia fundamental Verbo Divino, Estella 1993; E. Alberich, Destinatarios, en DC, 266-268; K. Rahner, Oyentes de la palabra, Herder, Barcelona 1961<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si la teolog\u00ed\u00ada no tuviese un destinatario, quedar\u00ed\u00ada reducida a una simple especulaci\u00f3n del te\u00f3logo y no servir\u00ed\u00ada de nada para la vida de la Iglesia. 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